AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 24  Marzo  2001
#La campaña del miedo
José Antonio VERA La Razón 24 Marzo 2001

#Libertad
Josep Borrell La Estrella  24 Marzo 2001


#El valor de los candidatos
Ignacio Villa Libertad Digital   24 Marzo 2001

#SE ESTRECHA EL CERCO CONTRA ETA Y SU ENTORNO
I
mpresiones El Mundo 24 Marzo 2001

#Los payasos crueles
EDUARDO MENDICUTTI El Mundo 24 Marzo 2001

#El comando legal
Enrique de Diego Libertad Digital 24 Marzo 2001

#Un concejal
FERNANDO ONEGA El Mundo 24 Marzo 2001

#PNV: emigrantes, sí;vascos no
Miguel Ángel RODRíGUEZ .- La Razón  24 Marzo 2001

#Levántate y anda
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 24 Marzo 2001

#Ellos sucumbieron ya al miedo
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo  24 Marzo 2001

#Contra el olvido
CORAL RODRÍGUEZ FOUZ El Correo   24 Marzo 2001

#Cataluña no es de la Convergencia radical
ABC  24 Marzo 2001

#Balza autoriza un homenaje en Portugalete a un radical que asesinó a dos socialistas
JOSÉ DOMÍNGUEZ BARAKALDO El Correo   24 Marzo 2001

#JON JUARISTI / DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES: «Hay que reforzar la presencia del español en la UE»
PILAR ORTEGA BARGUEÑO El Mundo   24 Marzo 2001

#Racista superlativo, 2
Enrique de Diego Libertad Digital 24 Marzo 2001

La campaña del miedo
José Antonio VERA La Razón 24 Marzo 2001

Socorro. En Ferraz han sonado todas las alarmas. Las encuestas internas son peores aún que las oficiales. Más que subir, bajan. Más que avanzar, se estancan. Por eso se han reunido y han decidido que hay que cambiar el chip y el mensaje, las formas, para intentar atraerse a los que siempre votaron peneuve y no se atreven a votar pepé. Han dicho: hay que volver a vender unidad, todos a una, juntos contra Eta, el pacto de Ajuria-enea y el de Madrid, la unión de los demócratas. No hay que asustar a los votantes nacionalistas y hay que decir bien claro en público y en privado que no todos son malos. Que algunos, de hecho, son buenos o muy buenos, que gente como Arregi y Cuerda y Azcuna y Guevara son un ejemplo para cualquier demócrata y tienen un sitio entre los que están contra el frentismo de Lizarra. Por eso hay que abrirles las puertas para que entren y rehuir del pacto con el pepé, que les asusta.

    Lo que ocurre, perdona, es que decir eso ahora, tres días después del asesinato de un concejal del psóe, es duro. Porque se ha visto claro: la calle, las gentes de Lasarte, no están por el diálogo ni por el pacto ni por la negociación. Están por pedir y exigir justicia. Están por la rebelión, por el levantamiento, por la revolución que nos anuncia la brava Ana Urchueguía, por recuperar el espíritu de Ermua y volver a señalar a los cómplices, sean batasunos o peneuvistas, para aislarles, perseguirles y acorralarles socialmente.

    La convivencia está rota hoy en Euskadi. Huele a confrontación civil. A enfrentamiento físico. Huele a cansancio y se respira miedo. Todos tenemos miedo. Ese es el problema. Tenemos miedo a decir lo que pensamos. Temor a escribir sin libertad. Pavor a que te vean un día con alguien que no debes. Terror a los pistoleros y a sus bombas. Pánico ante los atentados indiscriminados. Espanto por tanta barbarie y tanta locura. Horror ante la posibilidad de que todo siga igual después del trece-eme. Alarma por lo que dicen las encuestas. Un susto muy grande. Una turbación permanente. Cierta cobardía, es verdad, pues no es fácil ser valiente cuando sales a la calle y te encuentras con los encapuchados cargando el goma-dos y la gasolina, a los borrokas asustando a la población, a los pistoleros armados hasta las cejas o a un comando cometiendo de las suyas a plena luz del día.

    Jamás hubo tanto miedo. El informe Gil-Robles es definitivo y valiente, pero se queda corto. Porque allí hay unos ciudadanos que viven al límite. Que no viven. Que te dicen: hacemos este último esfuerzo, de acuerdo, pero el trece-eme hay que ganar. Porque si no ganamos, nos vamos, no aguantamos más, es imposible seguir siendo otros cuatro años más un precadáver, un héroe al que todos saludan y admiran y dicen: qué valiente eres, fulano, ten mucho cuidado, aunque se quitan prestos de en medio no vaya a ser que les acribillen a balazos mientras están en su presencia.

    En fin. Esa gente, esos concejales, esos policías, militares, periodistas, empresarios, esos jóvenes que piden libertad y democracia no pueden pensar siquiera en que van a perder de nuevo y que van a tener que seguir soportando cuatro años más de calvario, con la escolta a cuestas, con el pánico a cuestas, con el miedo a que te reconozcan, a salir a la calle o a entrar en el coche, a pasear por el parque con los niños. El miedo a votar, a que te vean coger la papeleta que no debes, a aparecer en una lista de vascos-sin-el-deneí-vasco, a que figure tu nombre en un panfleto o en un grafiti o en una revista proetarra, a que te llame por teléfono una mañana una voz anónima y te amenace o insulte a tu familia.

    El miedo es libre. Y el miedo corre estos días por las calles de Euskadi buscando refugio en una victoria que nadie tiene clara, pues la última encuesta del cís no es buena y las internas del psóe y el pepé tampoco. Eso sí, las encuestas no sirven en el País Vasco. Porque un treinta por ciento de los sondeados nunca dice a quién votará y porque el voto al pepé, por ejemplo, es un voto oculto, inconfesable, camuflable. Es un voto que pocos reconocen porque son pocos, muy pocos, los que se atreven a erigirse en blancos, a señalarse en público, a decir claramente que no soportan más esta farsa, este remedo de democracia vasca que no es capaz de garantizar la vida y la convivencia y un mínimo de orden y justicia.

    Esta campaña da miedo y asusta. Da miedo ver a un hombre asesinado sin que nadie de una pista a la Policía sobre el pistolero que le abordó en el bar o sobre el pistolero que se quedó en la puerta esperando a que el anterior le rematara en el suelo.

    Esta campaña da miedo porque los que ahora mandan tienen miedo a perder el poder y los que no están en el poder a conseguirlo. Tienen miedo algunas madres, porque temen que sus hijos les salgan etarras o borrokas. Y otras madres, porque temen por la vida de los que más quieren. Y otras madres más, porque añoran y echan en falta al hijo que perdieron y nunca volverá. Tienen miedo los policías a patrullar, los jueces a juzgar, los militares a salir, los periodistas a escribir, los políticos a decir; tienen miedo los empresarios, los comerciantes, los futbolistas, los escoltas; tienen miedo casi todos porque da miedo ver que nadie les defiende, que la Ertzaintza nunca está, que los que matan van crecidos, que los principales dirigentes del nacionalismo están más por atizar el fuego que por apagarlo.

    Da miedo esta campaña porque da miedo pensar dónde hemos llegado y adónde vamos. Da miedo la cara de Otegui, la mirada de Arzallus, el gesto de esa chiquita batasuna que no quiso condenar el otro día el último atentado de Eta. El País Vasco da miedo. Las elecciones dan miedo y el día después de las elecciones también. Porque nos tememos mucho que, pese al miedo, por culpa de ese miedo, todo pueda seguir igual después del trece-eme. Y sería terrible.

Libertad
Josep Borrell La Estrella  24 Marzo 2001

En el País Vasco ya no se trata de pedir “paz”. El grito que corean los vecinos de Lasarte, el que refleja la verdadera esencia del problema vasco, es el de “libertad”. Así lo reconoce expresamente el Comisario de Derechos Humanos ante el Comité de Ministros del Consejo de Europa. Su informe dice lo que de sobra sabemos: que la vida y las libertades básicas de los ciudadanos vascos están limitadas en función de que profesen o no la ideología nacionalista y que los poderes públicos no hacen todo lo que pueden y deben para hacer frente a esta situación.

Sorprende que al conocer este informe algunos se sientan más proclives a criticar su oportunidad (¡justo antes de las elecciones!) que a preocuparse por su contenido. Como si no fuera precisamente en periodo electoral cuando los ciudadanos tienen que tener la máxima información posible sobre los problemas de su sociedad y el uso del poder que hacen sus gobernantes.

Durante mucho tiempo hemos intentado que el conflicto vasco  solo enfrente a los demócratas, cualquiera que fuese su ideología, y los violentos. Pero, desgraciadamente, a medida que unos han aportando la inmensa mayoría de las víctimas y otros han demostrado demasiada compresión hacia los verdugos, la línea divisoria se ha ido situando entre nacionalista y no-nacionalistas.

Así lo reconoce hoy la alcaldesa de Lasarte, mi amiga y compañera Ana Urchuegia con quién el Ministerio de Obras Públicas concertó un ambicioso plan de saneamiento de su ciudad del que era responsable, precisamente, el concejal asesinado. Como nos advierte el senador Javier Rojo estamos al borde de una confrontación civil producida por actitudes con las que los demócratas hemos tenido demasiada condescendencia.

La realidad es que en el País Vasco hay un grupo armado que chantajea con asesinatos indiscriminados a las instituciones democráticas. Lo justifican diciendo que son la expresión de un conflicto político que enfrenta su particular concepción de como debe organizarse el pueblo vasco con la estructura constitucional de España. En mi opinión, todos los que aceptan y repiten esta tesis han contribuido a crear las condiciones que nos han conducido a la actual situación.

Es una gran mentira que la violencia etarra sea la respuesta a un problema político que no tiene cauces de expresión democrática. La situación del país vasco no tiene nada que ver con la del pueblo saharaui ni ETA es asimilable, ni de cerca ni de lejos, al Frente Polisario como teorizaba hace poco un periódico marroquí.

Los vascos no son los kurdos de Europa y cualquier analogía entre el terrorismo kurdo y el etarra, como me insinuaba hace poco un diplomático turco en Bruselas, es descabellada

La realidad es que el peligro que se cierne sobre la vida y la libertad de muchos ciudadanos vascos hace imposible imaginar que sus opciones políticas puedan ser defendidas en iguales condiciones que las que profesan los asesinos. Así las cosas, si el nacionalismo democrático vasco fuera realmente democrático renunciaría a sus reivindicaciones soberanistas hasta que, previamente, se hubiese alcanzado una situación de normalidad democrática.

La realidad es que sin el recurso a la violencia, las amenazas y la muerte que unos padecen y otros no, la construcción de un Estado vasco de raíz étnica no tendría ninguna viabilidad. El PNV nunca se ha atrevido a plantear la opción soberanista como una oferta electoral concreta que los ciudadanos pudiesen aceptar o rechazar con su voto.

La responsabilidad del PNV es enorme. Al proclamar que comparte con ETA sus fines, haciendo suyo el conflicto vasco en el que ETA basa su razón de ser, ha dado al terrorismo una legitimidad de la que carecía antes de Lizarra.

Por eso son tan importantes las próximas elecciones vascas. Se trata de saber si el País Vasco es una sociedad democrática que acepta y permite la tolerancia o es una tribu donde sólo pueden mandar los de casa.

Ninguna de las posibles soluciones imaginables serán fáciles. Por supuesto que sería mejor un gobierno que conjuntase los esfuerzos de todos los partidos políticos. Por supuesto que un gobierno en el que no estuviese el PNV añadiría elementos de tensión. Pero después de 20 años de gobierno nacionalista hemos llegado donde estamos. Por eso es difícil de comprender a los que tanta repugnancia les produce una coalición PP-PSOE y, en cambio, tanta comprensión sienten antes los pactos PNV-EH-ETA. Con ello no hacen sino aceptar implícitamente que violencia no tendrá solución mientras no se dé satisfacción a las exigencias de los violentos. Es una reencarnación del espíritu de Munich, tan celebrado entonces y que tan caro pago Europa después. josep.borell@diputado.congreso.es

El valor de los candidatos
Por Ignacio Villa Libertad Digital 
  24 Marzo 2001

Ser candidato del PP y del PSOE en el País Vasco lleva incorporado un plus de valentía. Presentarse a las elecciones por cualquiera dichos partidos es vivir inmerso en la heroicidad. No se trata de realizar aquí un largo discurso de evidencias diarias. Se trata de reconocer públicamente el ambiente de tensión y amenazas tanto físicas como psíquicas en el que viven miles de militantes de estas formaciones. En este ambiente, en ocasiones irresistible, también están inmersas sus familias. Todo esto se hace especialmente grave y difícil para los candidatos que aparecen en las distintas listas electorales.

La situación es tan macabra que incluir un nombre en una lista electoral es convertir a esa persona en un objetivo potencial de los terroristas etarras. Una realidad que nos señala el ambiente inhumano que vive el País Vasco gracias a los pistoleros etarras y a sus cómplices. Y, también, a causa de la triste gestión del Gobierno de Ibarretxe en lo que ya se conoce como el “bienio negro” del País Vasco.

Con el anuncio, ya público, de las listas electorales de los grandes partidos nacionales, toda esta realidad diaria de muchos vascos se pone encima de la mesa.

Todos estos candidatos son ejemplo de valor, de valentía, que debería mover a muchos vascos en unas elecciones en las que no se va a votar ideología. Se va a votar estabilidad o miedo. Democracia o terror. Paz o terror. No es una exageración, ni sacar las cosas de quicio. Lo ocurrido estos últimos días en Lasarte es un ejemplo más de la importancia de la voz de los ciudadanos de a pie. La movilización social es lo que puede cambiar el País Vasco. Es el camino para aglutinar sentimientos y rectificar el rumbo de los vascos. Si quieren, pueden. Y los candidatos son una buena referencia. Su valor es el de todos. Su ejemplo es para todos.

SE ESTRECHA EL CERCO CONTRA ETA Y SU ENTORNO
Impresiones El Mundo 24 Marzo 2001

Francia responde con otra detención

La detención ayer del dirigente de ETA Luis José Mitxelena demuestra que apretarle las tuercas a Francia de vez en cuando es necesario para excitar el celo de sus autoridades en la lucha contra el terrorismo. Mitxelena está considerado por la policía como el responsable del aparato que facilita el paso de la frontera a los comandos etarras. Y es también el infame impulsor de los atentados contra personalidades del mundo económico y periodistas. Con la captura del jefe de mugas, se demuestra que las críticas contra las autoridades francesas han surtido efecto. Cabe felicitarse por ello, aunque hay que lamentar que el Gobierno francés necesite de estos estímulos cuando aparentemente le resulta tan fácil localizar a los terroristas. Es muy significativo que haya detenido al jefe de mugas después de haber sido criticado -precisamente- por la facilidad con la que los etarras cruzan la frontera.

El PNV sale en defensa de EH

El PNV de Vera de Bidasoa salió ayer en defensa de EH suscribiendo un comunicado municipal, que fue así aprobado por unanimidad, que asegura que la detención de cuatro vecinos de la localidad, dos de ellos precisamente concejales de EH, es «consecuencia del contencioso político sin resolver que padece Euskal Herria». Al PNV parece no importarle que los acusados de colaborar con el etarra Mitxelena puedan tener una implicación efectiva en la banda terrorista. Aunque sus dos votos no eran necesarios para aprobar la moción, en un consistorio que tiene cinco representantes de EH y cuatro de EA, ayer no dudó en cerrar filas con el discurso de sus socios de Lizarra. Si al PNV le pareció una «garzonada» la detención de miembros de Haika que consideran «legitimo» eliminar a concejales de otros partidos, su gesto de ayer debería ser también muy clarificador ante los electores.

El peligro de disentir en el mundo de HB

Ha bastado un desmarque de las tesis oficiales de HB por parte de la corriente crítica Aralar, liderada por Patxi Zabaleta, para que hayan aparecido pintadas cerca del domicilio del político navarro llamándole traidor y para que los portavoces batasunos lo acusen de vendido al «enemigo» de Madrid. Y todo porque Aralar ha lanzado un pequeño órdago a la dirección de HB, pidiendo a la coalición que asuma el compromiso de participar en las instituciones después del 13 de mayo. Ante la negativa de Otegi y los suyos, la asamblea de Aralar decide hoy si se presenta a las elecciones con EH o lo hace en solitario. Patxi Zabaleta tiene razones para estar preocupado porque él mejor que nadie conoce cómo se las gasta la mafia del llamado MLNV. El -que es uno de los pocos dirigentes históricos con prestigio intelectual que van quedando- puede acabar, en el mejor de los casos, en el ostracismo, como Iñaki Esnaola, Montero o Fandó.

Los payasos crueles
EDUARDO MENDICUTTI
El Mundo 24 Marzo 2001

La vida sigue. El miércoles asesinaron en Lasarte al concejal socialista Froilán Elespe, y el jueves se celebró en el Museo Guggenheim de Bilbao una rutilante gala inaugural de la exposición del modista Giorgio Armani. Está bien, por supuesto. Un pueblo desdichado, víctima de la intolerancia y el fanatismo y chorreando sangre por todos sus poros, no puede dejarse vencer por un luto que le aplaste la vida.

Por eso me parece errónea la decisión del Ayuntamiento de Irún de cancelar una gala de un grupo de payasos, que iba a tener lugar en el centro cultural Amaia de la localidad guipuzcoana, también el jueves, al día siguiente del asesinato del concejal. Ya sé: en ese grupo de payasos actúa Aiora Zulaika, la concejal de EH a la que todos pudimos ver en televisión tratando de leer con expresión inmisericorde, entre un aluvión de airados reproches y rotundos insultos de los vecinos de Lasarte, uno de esos comunicados cómplices con los asesinatos y que con tanta lealtad a los pistoleros redacta rutinariamente la marca electoral. Pero, insisto, dedicarse a prohibir es un mal camino, entre otras razones porque pone a los demócratas a la altura de los facinerosos, y les da a estos últimos oportunidades para seguir alimentando el mito de la opresión y la persecución y de la violencia justificada.

Esa actuación de los payasos Takolo, Pirritx eta Porrotx (Aiora Zulaika es, por lo visto, Pirritx) debió celebrarse. Y los habitantes de Irún debieron boicotearla, dejar desierto el centro cultural Amaia, abandonar a Pirritx, entregada a sus muecas absurdas y sus gracias crueles mientras el berbiquí del remordimiento insistía en horadar su alma en vano, porque no es posible clavar ni un alfiler en el vacío.

Habrá quien piense que con el sarao de Armani en el Guggenheim debió de ocurrir lo mismo, en señal de duelo. Que, al día siguiente del asesinato de Froilán Elespe, resultaba angustiosa la payasada de mamarrachos incultos y emperifollados invadiendo un museo y mordidos por la cochambrosa curiosidad de una avalancha de cotillas. Que habría sido justo y necesario el que, en pleno jolgorio, los escogidísimos invitados descubriesen las suelas de sus zapatos y los bordes de sus vestidos empapados de sangre, como en un terrible cuento gótico. Pero la vida sigue. Y, para un pueblo martirizado, también la frivolidad puede servir de analgésico y de consuelo.

El comando legal
Por Enrique de Diego Libertad Digital
24 Marzo 2001

Aunque la política vasca nos da sorpresas como las declaraciones de Atutxa sobre lo inmoral que es pactar con quienes apoyan la violencia, tras concluir la legislatura de su mano, lo que ya no resulta sorprendente es que en cualquiera de las redadas policiales sean detenidos miembros y cargos de Eh.

Hace tiempo que las declaraciones de Otegi, sobre que Eta es un movimiento que se dedica a la lucha armada pero ellos no, dejaron de ser una verdad a medias, para ser una simple mentira. Desde hace tiempo, el funcionamiento de Eh es el del comando legal de la banda terrorista. Es decir, los dos concejales de Vera de Bidasoa detenidos, en el caso de que se pruebe su implicación en el aparato de “mugas”, no van a ser en ningún caso expulsados de Eh, ni se les va a abrir expediente ni nada similar. Personas, que en el supuesto dicho, se dedicarían a facilitar el paso de los coches bomba o de los matones, no están rompiendo ni la disciplina interna ni van contra la filosofía de Eh, sino que están cumpliendo de manera estricta los objetivos no sólo de la banda terrorista, sino también de la formación política.

Esto es una obviedad. En Lasarte lo tienen bien claro. Hay cómplices. Las víctimas vienen precedidas de campañas de amedrantamiento, aparecen en carteles que han de ser impresos por alguien, se las pone en dianas, que son pintadas por alguien, se llama a la policía autónoma para tender trampas mortales y se mueven los contenedores para facilitar el atentado. La frontera ha desaparecido de tal manera que en los miembros de los últimos comandos operativos detenidos, como el Barcelona o el Andalucía, no se puede deducir con claridad cuándo dejaron de estar en las juventudes de Eh y pasaron a Eta, porque la obviedad es que siempre estuvieron en Eta.

Las declaraciones de la alcaldesa de Lasarte muestran una realidad tangible, cotidiana, de la que no se quieren extraer las consecuencias, pero el hecho es que Eta, no sólo como complicidad, no sólo como retórica, no sólo como apoyo político, es hoy básicamente Eh más los liberados. Y eso, tan obvio, ¿qué respuesta lógica tiene en una democracia que quiera seguir siéndolo?

Un concejal
FERNANDO ONEGA El Mundo 24 Marzo 2001

En Lasarte, Guipúzcoa, EH no manda, pero tiene concejales. Tiene, por ejemplo, a una chica de pelo pintado, que tiene como profesión civil la de payaso. Y tiene un portavoz, de cuyo nombre no quiero acordarme, en el mismo Ayuntamiento. El día que mataron a su compañero socialista Froilán Elespe no apareció en público. Dejó que la chica del pelo pintado intentara leer el comunicado que justifica el crimen. Se libró así de que le gritaran en su cara: «Sin pistolas no sois nada». Dejadme que me fije en ese hombre. Era amigo de Froilán. Por lo menos, Froilán lo consideraba su amigo. Habían hecho la mili juntos. Fueron vistos juntos tomando potes. «Una relación fluida», recuerda la alcaldesa-coraje. Por eso Froilán pensó que no necesitaba escolta. Por eso creyó que él nunca sería señalado como objetivo. No iban a hacerle eso a un hombre que tomaba vinos y tenía confidencias con un cargo de EH. Con el cuerpo de Froilán todavía caliente, cuando aquellos hijos corrían angustiados en busca del padre muerto, el concejal batasuno le preguntó a la alcaldesa: «¿No irás a hacer un comunicado de esos de condena?». «Claro que lo vamos a hacer», respondió la alcaldesa. «Pues si lo haces», replicó el concejal, «me pones en un compromiso». A la hora de enfrentarse al compromiso, el portavoz de EH olvidó al amigo. Traicionó al compañero de mili. Se puso del lado del asesino.

¿Cuántas veces hemos visto algo parecido en el País Vasco? Nos cuentan que el conflicto es muy complejo, porque en una misma familia, bajo el mismo techo, pueden convivir un padre demócrata y un hijo de la kale borroka. Y quizá haya una foto de un etarra encarcelado. En Lasarte, esa familia era la corporación. El techo, el Ayuntamiento. Y Froilán pensaba que, con esos vínculos, nadie le iba a poner una pistola en la nuca.

¡Tremendo error! Puede haber un dirigente de EH pacífico. Pero, cuando ETA se pone en medio, lo domina. Entre la muerte y la vida, le hace votar por la muerte. Entre el vínculo de la amistad y la traición, le obliga a optar por la traición. ETA, o la extraña ideología que la sustenta, lo posee como el diablo cuando entra en el cuerpo de un endemoniado. Le quita, le arrebata, le arranca todo sentimiento humanitario. ¿Será miedo a la venganza? Quizá. Pero ha de saberse que en un lugar llamado País Vasco, en una capital del dolor llamada Lasarte, un día de marzo se perdió la humanidad. Un cargo público se puso del lado de la sangre. Demostró que una idea que mata puede más que una vieja relación. Y, cuando una ideología totalitaria se impone sobre la amistad y sobre un sentimiento humano tan elemental como la vida, decidme, dígame, señor Arzalluz: ¿Qué argumentos pueden convencerles de que hay que dejar las armas? ¿Quién puede esperar una solución?

PNV: emigrantes, sí;vascos no
Miguel Ángel RODRíGUEZ .- La Razón  24 Marzo 2001

La iniciativa de Atutxa recurriendo ante el Tribunal Constitucional la Ley de Extranjería porque a los emigrantes no censados se les recorta el derecho de reunión y de asociación es muy graciosa. Llevamos años viendo cómo el verdadero derecho a pensar libremente, a reunirse abiertamente y expresarse en el País Vasco está amenazado cada día por las pistolas de Eta y de sus cómplices, y ahora nos viene el PNV con esta gaita. Llevan años distinguiendo entre vascos-vascos con RH negativo y el resto de la humanidad, y ahora se convierten en protectores de los emigrantes. Estamos cansados de escuchar sus palabras despectivas contra los «maquetos» y ahora se hacen una foto en el Constitucional para la defensa de los derechos de los musulmanes.

    El doble lenguaje del Partido Nacionalista Vasco no tiene un pase. Cuando se acercan las elecciones se ponen moderaditos y progres, y cuando gobiernan son la ideología más cavernaria y menos dialogante de toda la Unión Europea. Así actúan porque se creen inmunes a la crítica. Ya se sabe que el que los critica puede pasarlo mal: eso no es recurrible ante el Tribunal Constitucional. Y cuando quien denuncia esta terrible situación diaria es el Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, a quien -como dice Iturgaiz- le recibieron con los brazos abiertos, pasa a ser un maldito entre los malditos.

    Emigrantes, sí; vascos que no piensan como ellos, no. Ése es el nuevo lema. Y lo peor de todo es que, según las encuestas, hay un tercio de votantes que no lo creen así: no sólo han conseguido asustar a la Libertad, sino también aniquilar el pensamiento.

Levántate y anda
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 24 Marzo 2001

Pese a que lo concibieron en otoño esos dos finos estilistas que son Zarzalejos y Rubalcaba, ha pasado la estación invernal en plena hibernación. Con la llegada de la primavera, gracias al bárbaro asesinato de Froilán Elespe, sale de su letargo el Pacto Antiterrorista con la reunión de Arenas y Caldera.

Nada más necesaria que esta cita política, dado que la envergadura de la ofensiva criminal de una Soledad Iparraguirre, calificada por Le Nouvel Observateur de «reina de la muerte», obliga a Aznar y Zapatero a lanzar el mandato imperativo de «Levántate y anda» a este Lázaro que no termina de empezar a dar sus primeros pasos. Cojo de la pierna derecha de Pujol, manco de la mano izquierda de Llamazares y tuerto del ojo nacionalista de Ibarretxe, a duras penas puede ser un ariete eficaz contra la dialéctica de los puños y las pistolas. La respuesta de los demócratas, sólo viable desde la unidad de todas las fuerzas democráticas, está muy por debajo del nivel planteado por el reto de los partidarios del asesinato político.

El crimen de Lasarte es aleccionador sobre los objetivos criminales. Tanto por el lugar, un islote no nacionalista en un mar abertzale, como por la personalidad del asesinado, un teniente de alcalde socialista, persigue con una coherencia perversa extrapolar la fractura política e intelectual existente en el País Vasco a toda la sociedad. El brazo político de los asesinos necesita dejar a Ibarretxe, a quien todas las encuestas señalan como vencedor en las urnas de Fátima, sin más aliado posible que EH y sus horcas caudinas.

Otegi y la autoridad militar competente, que lleva faldas marciales, desconfían tanto de lo que pueda decidir Zapatero como confían en lo que quiere decidir Redondo y nada más oportuno que una buena ristra de cadáveres de la rosa para redondear su estrategia de enfrentar socialmente a las dos comunidades del País Vasco.

Afortunadamente, se encuentra hoy en Interior un hombre inteligente, tan inteligente como frío, para afrontar esta crucial etapa política. Con Rajoy, la reunión del miércoles entre Arenas y Caldera puede desembocar en el espíritu con el que fue redactado el acuerdo antiterrorista entre Zarzalejos y Rubalcaba. Su tarea es conseguir una pierna derecha, una mano izquierda y un ojo nacionalista para el Pacto Antiterrorista, para que pueda levantarse y andar. No va a ser fácil, pero cuanto más se desarrolle la ofensiva de ETA será mucho menos difícil. Hay quienes mueren de éxito, como dijera González, y más de un estratega de la tensión vasca puede morir después de las urnas. Con Rajoy, católico y gallego, el milagro es aún posible.

Ellos sucumbieron ya al miedo
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo  24 Marzo 2001

Confieso que he tenido miedo. Que, de hecho, el miedo es una emoción presente en mi vida desde hace ya muchos meses, que se agudiza cada vez que ETA, directamente o a través de alguno de sus colaboradores, me coloca en su punto de mira. Añado que no soy la única. Que conozco personalmente a decenas de personas amenazadas por la banda que sienten, como siento yo, ese nudo indescriptible que te atenaza la garganta, cuya mera existencia te resistes tozudamente a admitir.

Hombres y mujeres, políticos, profesores, periodistas, escritores, ciudadanos de a pie... Hombres y mujeres, vascos, en su mayoría, que padecen en sus carnes esa mordedura terrible, sin retroceder un ápice en sus convicciones, ni ceder en su férrea determinación a defenderlas, incluso con el precio de su vida. Mujeres y hombres que no se han dejado envilecer por el miedo, sino que se empeñan en vencerlo cada día y salen con ello engrandecidos en su dimensión humana.

Son aquellos que temen una bala asesina disparada por la espalda, un coche cargado de dinamita a la vuelta de una esquina, una bomba incendiaria en el dormitorio en plena noche o una algarada callejera protagonizada por una cuadrilla de aprendices de terrorista. Son las víctimas potenciales del odio y la violencia sembrados por aquellos que sólo creen en la razón de la fuerza. De quienes, hace tiempo, sucumbieron al miedo irracional que les provoca la libertad.

Porque el miedo, y no otra cosa, es el motor que impulsa al conglomerado terrorista que se mueve en torno a ETA y a quienes, desde el nacionalismo llamado moderado, comparten sus fines. Miedo a la democracia y al veredicto de las urnas, que les niega machaconamente desde hace un cuarto de siglo el respaldo necesario para sacar adelante su proyecto soberanista y les obliga a imponerlo a sangre y fuego. Miedo a la contienda abierta y pacífica, sin más armas que la voz y la palabra. Son conscientes de que la universidad, las ciudades, los medios de comunicación libres, las vanguardias del pensamiento y el progreso les han dado claramente la espalda.

Miedo al debate franco de ideas; un miedo muy característico de Xabier Arzalluz, que prefiere seguir manejando los hilos de sus marionetas desde su despacho de Sabin Etxea, sin descender a la arena política y enfrentarse cara a cara con sus adversarios. Miedo a asumir las propias responsabilidades (¿verdad, Arnaldo Otegi?), siendo mucho más seguro inducir las palabras de un adolescente y enviarle a él a la cárcel, mientras uno matiene una confortable impunidad.

Miedo al escrutinio del próximo día 13 de mayo. Un miedo tan profundo que es capaz de enterrar enconados rencores, forzar la inclusión en el programa de compromisos independentistas que se habían negado unos días antes y maquillar hondas arrugas políticas y personales entre PNV y EA, con tal de presentar una lista conjunta susceptible de contrarrestar la que se percibe como una victoria segura del PP, incluso a costa de cerrarse las puertas a futuros pactos con el PSOE. Miedo a la participación ciudadana en las elecciones, que el nacionalismo percibe como una amenaza y que evita alentar desde las instituciones que controla.

Miedo a perder un cargo, una prebenda o incluso un ápice de comodidad personal, ante el cual queda silenciada cualquier discrepancia o crítica. Y, por supuesto, miedo físico. Miedo insuperable a las pistolas de ETA, que impide cualquier gesto de solidaridad con quienes defienden valientemente la libertad y la pluralidad.

Esa es la diferencia entre nuestro miedo y el suyo. Nuestro miedo, superado cada día, es la medida de nuestra dignidad. El suyo, ante el cual han sucumbido, es la prueba de su cobardía.

EL PERSONAJE
El agravio de Manuel Pimentel
Azúcar para el ex ministro. Cuentan algunos allegados al ex ministro de Trabajo que motivos no le faltan para sentirse agraviado con el Gobierno del que formó parte en la primera legislatura. Al parecer, cuando decidió abandonarlo, señaló a quien procedía que le gustaría pasar a ocupar la Presidencia de Azucarera Sevillana. Desde entonces, su interlocutor no perdió ocasión para bromear públicamente sobre ello, en una actitud que el afectado percibió como una humillación. Eso explica que Pimentel hoy se muestre evidentemente enfadado...

LA LLAMADA
«¿Ves como hay que negociar?»
Esperando el féretro de Elespe. Martes por la tarde. Ayuntamiento de Lasarte. Un puñado de personas (no más de 150, a pesar del valor demostrado en el Pleno celebrado minutos antes) esperan la llegada del féretro del asesinado teniente de alcalde, Froilán Elespe. Entre ellos, se encuentra un concejal socialista de Irún, que recibe en su móvil la llamada de un compañero de corporación del PNV. Una vez transmitido su pésame y antes de colgar, el comunicante concluye: «¿Ves como hay que dialogar?»

EL RUMOR
Jordi Pujol se lo está pensando
Síndrome de Kohl. En fuentes próximas a CiU vuelven a dispararse los rumores sobre posibles adelantos electorales provocados por la situación de minoría en que se encuentra la coalición en el Parlament de Cataluña. Según esos rumores, Jordi Pujol (a quien algunos socialistas catalanes consideran seriamente afectado por el síndrome Helmut Kohl, el temor a que salgan a la luz, después de su marcha, asuntos más o menos escabrosos) estaría barajando la posibilidad de adelantar los comicios autonómicos y encabezar la lista de CiU.

Contra el olvido
CORAL RODRÍGUEZ FOUZ El Correo   24 Marzo 2001

Un sábado 24 de marzo, como hoy, de hace ya veintiocho años, tres jóvenes trabajadores, Humberto Fouz Escobero, Fernando Quiroga Veiga y Jorge García Carneiro, salieron de su casa en Irún para pasar la tarde al otro lado de la frontera viendo alguna de aquellas películas proscritas por la censura franquista. No sé si llegaron al cine, ni si pudieron disfrutar de la película. Sólo sé que unos etarras se cruzaron en su camino y los asesinaron impunemente.

En aquellos años todos creían que ETA seleccionaba sus objetivos con minuciosidad -Arzalluz les ha reprochado que no lo sigan haciendo ahora-. Y muchos, en aquellos tiempos, aplaudían a los etarras por ese rigor al elegir a sus víctimas. En marzo de 1973, cuando hicieron desaparecer a Humberto, a Fernando y a Jorge, ETA presumía de haber matado a un conocido torturador, hoy injustamente condecorado. Y meses después habrían de asesinar a Carrero Blanco, el supuesto delfín de Franco. Supongo que tres jóvenes trabajadores que pasaban por allí no eran su objetivo y que el hecho de que se conociera que los habían asesinado podía haber puesto en peligro esa imagen épica de héroes antifranquistas que se estaban labrando. Por tanto, ¡qué mejor que ocultar sus cuerpos y todo lo sucedido! Lo consiguieron.

Hoy aún no los hemos encontrado, ni sabemos con exactitud qué ocurrió. Seguramente algunos de sus asesinos -ya cincuentones- se pasean tranquilamente por las calles de Euskadi, quién sabe si arrepentidos de lo que hicieron. Yo les pregunto por qué no nos cuentan la verdad.

Veintiocho años más tarde me sigue quedando la palabra para desenterrar los nombres de Humberto, de Fernando y de Jorge de la fosa de olvido donde los hicieron desaparecer. No tenemos un cementerio al que acudir para llevar una rosa en homenaje a su memoria, así que estas palabras son mi homenaje y el recuerdo en voz alta de quienes les quisimos y no les olvidamos.

En ‘El precio de la libertad’, Mario Onaindía rememora una reunión de jóvenes nacionalistas en Eibar, en el monte Urko, y recuerda el discurso del capitán de gudaris que les aleccionó en aquella ocasión. Nos cuenta Mario que ese veterano nacionalista «centró la mayor parte de su intervención en explicar en qué consistía la opresión franquista, poniendo el acento en que a Euskadi se le arrojaba una bomba atómica cada semana aunque los jóvenes no nos diéramos cuenta, cuando un nuevo tractor llegaba a los campos de Castilla o de Andalucía y miles de hombres perdían sus puestos de trabajo obligándoles a emigrar en busca de pan, por lo que venían a Euskadi creyendo que esto era España y siendo instrumentos de genocidio del franquismo».

Ésa era la teoría que los viejos nacionalistas explicaban a sus cachorros a mediados de los años sesenta. La misma teoría que otro viejo nacionalista resumía hace sólo unos meses con estas palabras: «En este país, durante 40 años hubo una inmigración tremenda, sobre todo en determinadas zonas. Muy bien, buscaban su trabajo, pero ellos diluyeron el mal que había hecho Franco, porque si no hubiera sido por la inmigración, habríamos podido hacer un referéndum y ganarlo tranquilamente». Sí, son palabras de Arzalluz en una de esas entrevistas en las que destapa su más rancia y xenófoba herencia sabiniana.

Humberto, Fernando y Jorge eran jóvenes abiertos, tolerantes, generosos y emprendedores como tantos de los gallegos que durante décadas se han visto obligados a emigrar. Y por lo visto eran también instrumentos de genocidio del franquismo, bombas atómicas contra el pueblo vasco. Unos, como esos viejos nacionalistas, los calificaron de colonizadores a los que cabía atribuir no sé sabe bien qué papel fundamental en la dilución de todos los males que el franquismo había provocado -parece que en exclusiva- a los vascos, y otros, como Pérez Revilla -errados en los medios, que no en los fines, como dicen todavía hoy muchos nacionalistas-, los asesinaron e hicieron desaparecer.

Ése fue el comienzo, el indigno inicio en el pecado original de ETA del que hablaba Ernest Lluch en sus últimos artículos. Veintiocho años después seguimos derramando lágrimas, por el recuerdo y por las nuevas víctimas que continúan ampliando la memoria doliente de los demócratas.

Cataluña no es de la Convergencia radical
ABC  24 Marzo 2001

Representantes sindicales de los Mossos d´Esquadra se presentaron ayer en la sede de la Delegación de ABC en Barcelona para hacer entrega de una carta en la que mostraban su «enérgico rechazo» a la viñeta de Martínmorales publicada tras el asesinato del agente Santos Santamaría. Antes, durante y después de la llegada de los Mossos, Cataluña Información —radio pública controlada por la Generalidad y de una encomiable fidelidad a quien manda— se dedicó a amplificar por las ondas esta iniciativa. Casi al mismo tiempo, el alcalde de Rosas, Carles Páramo, utilizaba el membrete oficial del Ayuntamiento para expresar sus opiniones personales sobre la viñeta en una carta dirigida al director de ABC. En realidad, de carta tiene más bien poco, se trata de un insulto en letra impresa que llega a comparar al dibujante con Pepe Rei, procesado por colaborar con ETA, y en el que se acusa a este periódico «de instigar al odio entre los ciudadanos, por racista y por ofensivo». Lo único original del escrito son los insultos, pues ABC ya recogió hace unas fechas la carta de otro dirigente nacionalista, el director de Seguridad Ciudadana de la Generalidad, Xavier Martorell, que también mostraba su repulsa. Ya entonces este periódico ofreció su punto de vista sobre el asunto.

Los hechos y la armoniosa orquestación de su secuencia demuestran que asistimos a una campaña de corte nacionalista radical que no tiene otro objetivo que lavar las declaraciones de raíz etnicista efectuadas por Marta Ferrusola (que según su marido, Jordi Pujol, «está casada con Cataluña») y Heribert Barrera, un referente ineludible del nacionalismo catalán, en su rama independentista. Y no constituyen una excepción. Ayer mismo, el consejero de Justicia, Josep-Delfi Guardia, hombre de tradicional buen criterio, hizo responsables a los inmigrantes de la sensanción de inseguridad que sufre Barcelona, una ciudad que vive, según él, un «singular aumento de las actividades antisociales y conflictivas de menores de un amplio sector de la inmigración». Ya no es sólo Ferrusola. Pero hay más. Un alcalde de Convergencia fue acusado hace unos años de «instigar a la xenofobia» por una asociación de trabajadores marroquíes después de que acusara a los inmigrantes ilegales de la delincuencia que se daba en la zona. Adivinen quién era el acusado: el mismísimo Carles Páramo, el que cree que desde ABC se «instiga al odio entre los ciudadanos», el que asegura que estas páginas son racistas y ofensivas. Cuando alguien es tan inconsistente intelectualmente es normal que con el paso de los años su discurso se vuelva contra él. Alguacil, alguacilado.

El límite de la libertad de expresión está en la ley y son los tribunales quienes vigilan esa frontera. ABC está dispuesto a admitir todas las discrepancias, pero de ninguna manera va a servir de lavatorio de las atormentadas conciencias de los nacionalistas y de los complejos etnicistas que se les escapan de cuando en vez. Han de estar tranquilos los Mossos de d´Esquadra con ABC, pues ninguna tribuna pública tiene más acreditada la defensa de las Fuerzas de Seguridad y de las víctimas del terrorismo. Sólo a éstas últimas, sin tan siquiera habernóslo requerido, ABC pide disculpas por si se hubieran sentido dolidas con la viñeta de nuestro colaborador. Expresado con más o menos fortuna, ese dibujo era, sobre todo, un homenaje a un servidor público que dio su vida por los demás y una crítica a los que inventaron lo de «charnego», termino contra el que este periódico ha combatido siempre.

Por ventura, Ferrusola, Barrera, Martorell y Páramo no son ni representan el sentimiento de Cataluña ni el de los catalanes con respecto a la inmigración; son, si acaso, parte de ese nacionalismo excluyente que «converge» en el sector más soberanista de Convergencia y sus aledaños, que no es mayoritario, como demuestran las llamadas de solidaridad recibidas en ABC de dirigentes nacionalistas moderados que lamentan la desproporcionada campaña emprendida contra este periódico por algunos compañeros de su partido.

Balza autoriza un homenaje en Portugalete a un radical que asesinó a dos socialistas
PSE, PP e IU tachan el acto de «insulto» y el PNV dice que hay una campaña contra la Ertzaintza
JOSÉ DOMÍNGUEZ BARAKALDO El Correo   24 Marzo 2001

Los grupos municipales de PSE, PP e IU en el Ayuntamiento de Portugalete reprobaron ayer la convocatoria para esta tarde de una manifestación-homenaje a Joseba Basterra, excarcelado tras permanecer en prisión por formar parte del comando ‘Mendeku’, que atentó hace catorce años contra la casa del pueblo causando dos muertos y siete heridos. El acto cuenta con autorización del Departamento de Interior, dirigido por el peneuvista Javier Balza.

Los tres partidos elaboraron en la junta de portavoces un escrito de repulsa «al que no quisieron adherirse EH ni EA-PNV», según el alcalde portugalujo, Mikel Cabieces, quien subrayó que los jeltzales se están «envolviendo en un problema de difícil comprensión para los ciudadanos ». El PNV respondió con un comunicado en el que justificaba su no adhesión por entender que el acuerdo de la junta -«que nadie nos ha consultado previamente»- redunda en una «campaña orquestada contra la Policía vasca». «Hoy más que nunca, no se deben utilizar excusas para arremeter contra la gestión de Interior ni para poner en cuestión la eficacia de la Ertzaintza».

Los firmantes del documento coinciden en señalar que la salida de la cárcel del condenado no justifica en modo alguno la manifestación. «Es un insulto para las víctimas y una afrenta para los demócratas, ya que el único mérito posible es el de haber participado en un salvaje y cruel asesinato».

«Manchado de sangre»
«No se puede consentir un homenaje por las calles del pueblo a una persona que tiene las manos manchadas de sangre», añadió la portavoz popular, Dolores Ciordia. Cabieces, por su parte, recordó que en 1987 «todos repudiaron estos asesinatos, incluido HB, que se comprometió a personarse en el juicio como acusación particular, algo que está muy lejos de cumplir ya que luego ha optado por los carteles reivindicativos en favor de los acusados».

Los no nacionalistas mostraron su extrañeza por el visto bueno dado por la Consejería de Interior a una manifestación «que paralizará durante más de dos horas las calles y que ha sido solicitada por alguien sin más identificación que sus datos personales». Reclamaron que Balza asuma su responsabilidad si se producen altercados y exigieron a la Ertzaintza que garantice la seguridad de los vecinos y los bienes públicos.

JON JUARISTI / DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES: «Hay que reforzar la presencia del español en la UE»
Ha dedicado casi 40 años al estudio de los nacionalismos y a combatir intelectualmente la barbarie terrorista en el País Vasco. Ayer dejaba con nostalgia su despacho de la Biblioteca Nacional para asumir la dirección del Instituto Cervantes. Llega con el ánimo de reforzar la presencia del español en la Red y en la UE.
PILAR ORTEGA BARGUEÑO El Mundo   24 Marzo 2001

MADRID.- Jon Juaristi (Bilbao, 1951) se despide de la Biblioteca Nacional con la pena de no haber podido culminar algunos proyectos en los que se había implicado emocionalmente, como la creación de una «biblioteca virtual» que permitiría proyectar la institución a toda la sociedad. Apenas ha tenido tiempo, desde que asumió la dirección en mayo del 2000, de husmear en los 282 kilómetros de estanterías y anaqueles de la Biblioteca Nacional, que custodian más de seis millones de libros y otros tantos documentos entre publicaciones periódicas, grabados, mapas y partituras.

El autor de El bucle melancólico (Premio Espasa de Ensayo) y El bosque originario llega ahora a la dirección del Instituto Cervantes dispuesto a asumir riesgos y a defender el español, aunque teme que se le echen encima aquéllos que entienden que la lengua es la expresión del genio de la raza. Amenazado desde hace tiempo por ETA, Jon Juaristi sigue tomando precauciones ante los violentos, pero dice que está dispuesto a vender cara su vida.

- ¿Cómo ha sido su paso por la Biblioteca Nacional?
- Ahora tengo la sensación de que el tiempo ha sido insuficiente para abordar cuestiones prioritarias. El principal problema de la Biblioteca Nacional es la falta de personal, la plantilla es insuficiente para que funcione de forma satisfactoria, pero tengo que decir que me he sentido muy estimado, y esto hace que la separación sea dolorosa. Me hubiera gustado conseguir que la sociedad española descubriera, a través de una Biblioteca Nacional virtual, el patrimonio importantísimo que encierra esta casa, porque es parte de la memoria de la nación española. En este año escaso, ha habido momentos de nerviosismo y tensión, pero el balance es muy positivo.

- Ahora llega al Instituto Cervantes. ¿Cree que este paso por la Administración acabará siendo crónico?
- Siempre he tenido un cierto sentimiento trágico de la existencia. Todos los proyectos son proyectos sin más, y hay que contar siempre con la posibilidad de su interrupción. Para empezar, con la vida misma, que es un proyecto que nunca se acaba del todo. Pero hay que vivirlos con el ánimo de terminarlos.

- ¿Cree que su nombramiento es fruto de una crisis interna en el Ministerio de Cultura? Se dice que el abandono de Rodríguez Lafuente se debió a las malas relaciones que mantenía con Miguel Angel Cortés.
- Ayer mismo (por el jueves) cenamos juntos Luis Alberto de Cuenca, Miguel Angel Cortés, Fernando Rodríguez Lafuente y algunos amigos en un clima de cordialidad absoluto. Se hicieron bastantes bromas a este respecto y fue una de las cenas más relajadas a las que he asistido últimamente. Hay buen entendimiento entre todos y no hay ningún roce.

- ¿Con qué ánimos llega al Instituto Cervantes?
- Me produce un gran respeto y al mismo tiempo me ilusiona mucho. Es una institución fundamental para la cultura española por su proyección exterior. Su presencia es cada vez mayor en los países desarrollados, donde se decide la Historia en estos momentos. La presencia del español crece a pasos agigantados en Estados Unidos y Japón, por ejemplo.

- Sin embargo, el español está muy poco representado en la Red.
- Efectivamente, hay que reforzar esta presencia en el ámbito de la cultura tecnológica. Y también en el de las relaciones políticas, y estoy pensando en la Unión Europea. Es importante que el español vaya consiguiendo nuevas areas de implantación. Tiene que entrar con fuerza porque su peso sociológico así lo exige.

- Cuatro directores distintos para una institución tan joven, ¿no son muchos?
- Esperemos que vaya ganando en estabilidad también. Los proyectos tienen que tener una duración suficiente para que acaben cuajando. Yo espero poder cumplirlo con trabajo y dedicación.

- ¿Qué buscan los alumnos extranjeros que llegan al Cervantes?
- Un vehículo de comunicación internacional y un medio de encontrar empleo en el exterior. El español es un instrumento que va a tener cada vez más importancia en las relaciones económicas.

- ¿Está de acuerdo en que el uso está degenerando el español?
- Yo tengo una formación de lingüista y distingo la lengua como estructura y como habla. El uso de la lengua con arreglo a unos cánones preceptivos es un índice de refinamiento cultural, pero las lenguas tienen una enorme vitalidad y se desarrollan con independencia de su estructura. El español no corre riesgo inmediato de perder su unidad como lengua.

- ¿Teme a quienes defienden la lengua como expresión de la «raza»?
- No sé si se me van a echar encima por defender el español. Es mi lengua materna y es mi lengua literaria. Conozco y escribo el euskara y estoy orgulloso de haberlo hecho mío, pero ocupa un lugar secundario respecto del español. Nunca he visto incompatibilidad entre ambas. Son dos lenguas que en mi conciencia lingüística las veo como complementarias. Otra cosa es que la función del Instituto Cervantes no es precisamente promocionar el euskara.

- Usted ha dicho más de una vez que la lengua crea mitos.
- Los nacionalismos han manipulado siempre las lenguas, incluso internamente. El purismo como fenómeno ideológico y la necesidad de depurar la lengua de elementos exóticos ha sido una constante en el comportamiento de los nacionalismos culturales. Y pienso que son fenómenos muy negativos para la vida de las lenguas y yo no dudo de que esto que estoy diciendo ahora es compartido por nacionalistas vascos que tienen un buen conocimiento del funcionamiento de las lenguas. El purismo lingüístico en el caso del euskara estuvo a punto de terminar con la literatura vasca en un momento determinado. Existe siempre esa proyección de sentimientos y emociones que tiende a considerar la lengua no sólo como un organismo vivo, sino como una especie de supraindividuo con derechos. Y oponer los derechos de una lengua a los ciudadanos es una vía que conduce directamente a la tiranía y al totalitarismo.

- En la Universidad de Barcelona, los nacionalistas le boicotearon una conferencia. ¿Esto es otra forma de tiranía?
- Peor que te quiten la palabra es que te impidan vivir. Si tuviésemos que hacer una gradación de atentados contra la libertad personal, el mayor de todos es quitar la vida. Pero por estas amenazas se empieza. Se comienza negando la palabra, la libertad de expresión, y se acaba considerando perjudicial tu existencia. Es algo alarmante. Cuando he sufrido algún boicot de este tipo, me he creído en la obligación de advertir que por ahí se va hacia un horizonte preocupante.

- ¿Le queda algo por decir de los nacionalismos?
- Siempre quedará algo, pero lo fundamental ya lo he dicho, sobre todo en cuanto al nacionalismo vasco y a los nacionalismos en general. Espero que algún día se pueda hablar del nacionalismo destructivo en tiempo pasado. Habrá que esperar, pero quizá menos de lo que pensamos, porque la sociedad ya no está dispuesta a seguir tolerando esta situación de absoluta indignidad y este insulto a la Humanidad que supone el terrorismo nacionalista.

- ¿No tiene la sensación de haber predicado, con todos sus libros y declaraciones, en el desierto?
- Yo creo que no. Me siento muy identificado con una generación que ha hecho un esfuerzo crítico importante por librarse de los mitos de la tribu y que ha luchado de una forma muy coherente por la libertad, por la democracia y por la convivencia pacífica de los vascos. Me siento parte de una generación que vivió el momento final del franquismo y que se inmunizó ante las tentaciones totalitarias.

Racista superlativo, 2
Por Enrique de Diego Libertad Digital 24 Marzo 2001


El prejuicio es una de las manifestaciones de la irracionalidad. Sabin Arana se pretende profeta y de ahí que su doctrina intente presentarse con los ropajes de una “revelación”: “El año ochenta y dos (¡bendito el día en que conocí a mi Patria, y eterna gratitud a quien me sacó de las tinieblas extranjeristas!) una mañana en la que nos paseábamos en nuestro jardín mi hermano y yo, entablamos una discusión política. Tanto se esforzó en demostrarme que el carlismo era no sólo innecesario sino inconveniente y perjudicial, que mi mente, comprendiendo que conocía más que yo de historia y que no era capaz de engañarme, entró en la fase de la duda y concluí prometiéndole estudiar con ánimo sereno la historia de Bizkaya y adherirme fuertemente a la verdad”.

Luis Arana-Goiri, el hermano, ejerce la función de precursor, de Bautista. Dos años antes había tenido su revelación particular en un viaje en tren al colegio de los jesuitas de La Guardia en Pontevedra. Una nube de misterio cubre la personalidad del viajero –un hermano jesuita, según la tradición nacionalista— que puso la semilla de la nueva luz. Nada heróico en este ambiente sólo forzadamente místico. Inocentes viajes escolares, conversaciones entre adolescentes en días de tedio, la revelación ni se acompaña de fenómenos sobrenaturales ni culmina una gran corriente de opinión. Se abunda en exceso en situar el surgimiento en el contexto de las ideas y en racionalizaciones a posteriori, pero muchas veces son iluminaciones individuales que precisamente tratan de romper el contexto histórico y dan respuestas contrarias al sentido común. Las posturas ultraconservadoras habitualmente confunden porque fuera de su contexto parecen novedosas.

Como profeta, en el caso de Sabin lo que llama más la atención es su falta de pudor. El camuflaje actual contrasta con el exhibicionismo primigenio de quien se describía “poco aficionado a leer, mucho en cambio a meditar”. Arana-Goiri no maquilla sus exabruptos, ni esconde su intransigencia, llevada hasta el extremo con delirante ingenuidad. Se autocomplace en la desnudez de sus dogmas, como fustigantes jaculatorias religiosas, de las que han sido tan devotos los seguidores de su admirado San Ignacio de Loyola. En el gremio de los profetas, lleva el simplismo al absurdo, es un esencialista desnudo y rotundo, que se complica en la medida en que trata de definir más las cosas y para quien el antropomorfismo de Bizcaya llega a ser físico.

Ninguna zona de España parecía menos propicia para recibir una revelación como la sabiniana. Superadas las guerras carlistas, Bizcaya asistía a un progreso sin precedentes con su propia revolución industrial aprovechando el recurso mineral del hierro, abundante en sus montes. Personas de toda la geografía patria acudían a trabajar para ganarse el sustento en un territorio con despliegue de oportunidades. Y se hacían fortunas. Una sociedad abierta y en cambio. Además, Vascongadas había destacado por su fervor españolista. Las ciudades, desde el liberalismo; el campo defendiendo la unidad de España basada en la confesionalidad católica. El progenitor de los Arana se había jugado la vida y parte de la hacienda de la anteiglesia de Abando por defender al rey legítimo, la santa tradición y la católica España en riesgo de disgregación por el liberalismo disolvente.

En aras de la cronología, la revelación de sus vástagos se produce dieciséis años antes de la pérdida del Imperio español, de las colonias de Cuba y Filipinas, por lo que no es en ningún caso una respuesta a la decadencia de España que con irresponsable unanimidad convirtió en un tópico desasosegante la generación del 98. Sabin no es un regeneracionista, sino un reaccionario estricto. Su respuesta, en todo caso, lo es al fracaso histórico del carlismo y el naufragio irremisible del integrismo católico. Luego dijo en alto lo que otros pensaban: la exaltación patriótica del prejuicio, el odio al extraño, el miedo al cambio, la nostalgia de un pasado rural. Nunca centró el debate en vida. “Hemos convencido a muchas inteligencias; hemos persuadido a muy pocos corazones. Lo cual demuestra, en último término, que ya no hay corazones en Euskeria. ¡Pobre Patria!”.

Bien mirado, la visión de Sabin, inducida por su hermano, no carece de cierta lógica interna y entraña una reivindicación restringida del ideal paterno carlista: imposible que el integrismo triunfe nacionalmente –llega a decir que ya de niño amaba su patria, aunque no sabía cuál era— aún puede salvarse un resto mesiánico como esos fieles de Israel que en las peores vicisitudes se mantienen fieles e incontaminados de los paganos, que en Sabin son los maketos.

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