AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 26  Marzo  2001
#Fernando Savater: «Si los nacionalistas pactaran con EH se convertirían en el brazo político de Eta»
Pilar RODRíGUEZ - .- La Razón   26 Marzo 2001

#AGRAVIO A LAS VICTIMAS, INSULTO A LA INTELIGENCIA
Editorial El Mundo 26 Marzo 2001

#Toda "tregua" es trampa
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 26 Marzo 2001

#El PNV sondea a Eta
Editorial La Razón 26 Marzo 2001

#Aralar o hasta aquí hemos llegado
Lorenzo Contreras La Estrella 26 Marzo 2001

#El discurso de la hipocresía
Enrique de Diego Libertad Digital  26 Marzo 2001

#El fuero y el huevo
Jaime CAMPMANY ABC 26 Marzo 2001

#Arregui: «ETA ha estado desmantelada muchas veces y hay que preguntarse por qué ha resurgido como el ave fénix»
BILBAO. M. Alonso ABC  26 Marzo 2001

#«Está comprobado que es difícil subirse a la bestia sin ser devorado por ella»
GERARDO ELORRIAGA BILBAO El Correo    26 Marzo 2001

#El gallinero vasco
David GISTAU - .- La Razón  26 Marzo 2001

#Pujol subvenciona a entidades catalanistas de la Comunidad Valenciana
Libertad Digital  26 Marzo 2001

Fernando Savater: «Si los nacionalistas pactaran con EH se convertirían en el brazo político de Eta»
Filósofo, ensayista y miembro del Foro Ermua
Fernando Savater, filósofo, ensayista, miembro del Foro Ermua y portavoz de la Plataforma «Basta ya», está preparado para entrar en el combate electoral del 13- M. Desde la arena política del País Vasco luchará para que los ciudadanos se adhieran al pacto contra el terrorismo. Sus armas, el valor y la palabra, están ya afiladas.
Pilar RODRíGUEZ - .- La Razón   26 Marzo 2001

La vida política y social española gira desde hace semanas en torno al 13-M. Recientemente, Ibarreche disolvió el Parlamento Vasco de cara a las elecciones. ¿Qué espera que ocurra a partir del 14 de mayo?
    -Bueno, yo, lo primero que espero es que las elecciones sean verdaderamente demostrativas del repudio a la violencia y a la imposición que se trata de hacer sobre gran parte de la ciudadanía vasca. Espero que las elecciones den la posibilidad de que intentemos algo que no se ha intentado hasta ahora que es un gobierno presidido por un no nacionalista que intente de alguna forma demostrar que hay otro País Vasco, otra forma de enfocar las cosas, que la Constitución es para todos y no solamente una herramienta que se puede utilizar a ratos y tirar cuando no te gusta; yo creo, en fin, que a partir del 14, si el resultado de las elecciones propicia el cambio, se podrá iniciar una nueva andadura de lucha contra el terrorismo y la violencia y por la concordia en el País Vasco.

    - Y ¿cómo se interpretaría esa posibilidad si el PNV vuelve a ganar las elecciones?
    - Lo que todos esperamos es que, gane o no gane, no haya un pacto por debajo de las elecciones para apoyarse y contar con los violentos, porque eso sería, a estas alturas, muy grave...

    - Pues hace unos días Redondo Terreros ha denunciado ese acuerdo secreto entre PNV y EA con EH para después de las elecciones...
    - Si eso se confirma querría decir que el PNV está decididamente del lado de los violentos. En este momento, todos sabemos que Haika es la antesala de Eta y que EH es simplemente un portavoz político de las imposiciones violentas de la organización. O sea que hoy nadie se puede llamar a engaño. Entonces quien esté pactando con EH está pactando con Eta y quien está apoyándose en EH está haciendo que Eta le apoye. Si los nacionalistas pactaran con EH se convertirían en el brazo político de Eta. Si eso ocurre, no creo que el resto de la sociedad vasca lo vaya a soportar pasivamente.

    - ¿Sigue dudando de la libertad de voto en el País Vasco?
    - El que no haya libertad de voto no es una duda, es una certeza. Una evidencia refrendada por el propio responsable de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Álvaro Gil Robles, que ha visitado el País Vasco y ha salido dándose cuenta de que está claro que las opciones constitucionales se defienden a riesgo de la vida. No es una cuestión discutible. Es un hecho. No hay la misma libertad para quien es nacionalista que para quien no lo es. Ni hay la misma libertad, ni las mismas posibilidades laborales, ni el mismo reconocimiento social. No es materia discutible y si alguien lo discute podemos aportar todas las pruebas que se quieran para cerrarle la boca.

    - Hace poco ha recogido el premio Sajarov en el Parlamento Europeo. ¿Cree que en Europa hay una conciencia cada vez más clara de lo que significa el terrorismo para España y para la Europa común?
    - Es una labor larga porque todavía hay gente que cree que aquí estamos en los tiempos de Franco, que la Guardia Civil lleva tricornio y un botijo en el burro. El premio Sajarov demuestra un comienzo de que las cosas están cambiando. Nuestra propia labor allí y, sobre todo, el informe del responsable de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Álvaro Gil Robles, aporta luz sobre estas cuestiones y deja claro que Europa no va a tener ningún tipo de complacencia con los terroristas, que Eta no es una «guerrilla» sino una organización mafiosa terrorista y que, por supuesto, las ideas de una secesión violenta y la crea- ción de un estado fragmentado de España y Francia no tiene ningún reconocimiento y ningún apoyo en Europa.    

Talibanes nacionalistas
    - ¿Interpreta dentro de ese contexto el rechazo del Parlamento de Escritores, del que forman parte Gûnter Grass, Rusdhie o usted mismo, a que Vitoria fuera refugio de escritores perseguidos?
    - Realmente, la petición demuestra hasta qué punto la perversa noción de normalidad, como si en el País Vasco existiera una normalidad y los escritores se pudieran mover con normalidad, cala en la gente. Durante mucho tiempo ha habido una especie de pacto tácito de decir «procuremos que todo parezca que va bien» y que nadie se dé cuenta de que lo que aquí está ocurriendo es más serio que lo de los talibanes. Porque a mí, que me perdone Buda, me parece muy mal que se rompan unas estatuas tan valiosas y tan antiguas, pero también está «feo» que se peguen tiros en la nuca. A mí me parece que los talibanes nacionalistas que tenemos en el País Vasco son mucho peores y más destructivos que los de Afganistán y con menos justificación porque, se supone, que pertenecen a un «desarrollado» y «cultivado» país europeo.

    - Hace unos días, Eta asesinó al miembro de la Ertzaintza Iñaki Totorika. En su funeral Arzallus aseguró que el agente quería lo mismo que sus verdugos ¿Cree que la sociedad vasca está inmunizada contra ese tipo de declaraciones?
    - Hacer poco caso a Arzallus es una muestra de cordura. Ya sabe ese dicho que dice que «un loco hace cientos», el caso de Arzallus es una clara prueba de esta aseveración. Cuando uno habla con los nacionalistas en privado te dicen «Arzallus ni caso, está chalao, está chocho». Pero está ahí y es el presidente del partido y si es un señor que está tan mal de la cabeza pues que lo jubilen y lo envíen a una residencia de reposo. Pero si está como presidente y lo sacan a pasear en los mítines tampoco puede uno dejar de hacer cierto caso de lo que habla. Cuando Arzallus asegura «nos han matado a uno» es porque considera a la Ertzaintza cosa suya. Lo que quisieran es que la Policía vasca fuera una guardia pretoriana nacionalista que nos prestan a los demás a ratos para que nos defiendan si somos «buenos». No se dan cuenta de que la mayoría de los ertzainas no quieren ser eso. El sindicato mayoritario, Erne, ha dicho por activa y por pasiva cien veces que está en desacuerdo con los mandos actuales y con la concepción que el PNV tiene de lo que debe ser una Policía autonómica. Totorika era del PNV, cosa que es casi obligatoria porque si no, no entras en el cuerpo; pero su sindicato era UGT, lo que revela que este hombre pensaba bastante distinto de Arzallus.    

La oposición de la Ertzaintza
    - Miembros de ese cuerpo han asegurado que se ha dejado crecer demasiado el monstruo...
    - No quiero contestar tipo abuelito...«ya lo dije yo» pero eso es una cosa que llevo mucho tiempo diciendo. Por no aplicar en su momento la fuerza cuando estaba empezando a aparecer la «kale borroka» llegaría un día en la que iba a hacer falta una mucho más desmesurada, más brutal y con peores consecuencias. A la Ertzaintza para no «provocar» se le ha mantenido al «ralentí», según han dicho ellos mismos. Antes o después, si queremos que haya paz y acabe la violencia, habrá que hacer una salida masiva de todos los cuerpos de seguridad.

    - Acaba de publicar «Perdone las molestias» una recopilación de artículos de los últimos tres años; prácticamente desde el asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco. ¿Qué es lo que ha cambiado desde entonces en el País Vasco y en general en la sociedad española?
    - En el País Vasco está muy claro. Los partidos nacionalistas llamados «democráticos» han girado claramente hacia el nacionalismo radical de Eta alejándose cada vez más de la sociedad no nacionalista, de una Euskadi para todos y se han buscado una en la que los no nacionalistas tendrán que resignarse o marcharse.

    - ¿Cree que la sociedad vasca ha perdido el miedo a hablar?
    - No, no, no. La gente sigue teniendo muchísimo miedo. El otro día, en una entrevista, al hermano del agente asesinado decía que «la sociedad civil ya no puede hacer nada, ahora hace falta que lo hagan los políticos», pero ¡si la gente no hace nada!, ¡si el otro día en Hernani, cuando mataron al ertzaina, se manifestaron 17 personas! Según una encuesta hecha por el propio Gobierno vasco, de cada 10 vascos, siete no se han manifestado nunca ni a favor ni en contra de nada. Todo esto en un país con 800 muertos.

    - Ciorán dice que «la paradoja trágica de la libertad es que los únicos que la permiten no son capaces de garantizarla», ¿sigue estando en plena vigencia?
    - Me temo que sí. Yo creo que en democracia, para que no sea una cáscara vacía, es imprescindible que quienes creemos en ella seamos también capaces de defenderla. No se puede llevar el aprecio por las libertades democráticas hasta el punto de que desaparezca en manos de los que no creen en ellas.    

Los caníbales
    - Las declaraciones contradictorias se suceden en el seno del PNV. ¿Se trata de un partido a modo de hidra con varias cabezas o es simplemente una estrategia?
    - El PNV es una maleta grande, de esas en las que cabe de todo y, efectivamente, unos opinan como Arzallus, ahora próximo a Eguíbar y por lo tanto al ala independentista que sólo se diferencia de Eta por la renuncia a la violencia, y en cambio otros como Anasagasti mantienen una postura más templada y sin simpatía por someterse a los totalitarios. Cuentan con que Eta, hasta hoy, apenas se mete con ellos nada más que para hostigarles, pero esto cambiaría en el momento en que se creara un Euskadi independiente. En el momento en el que los demás -los no nacionalistas- se fueran de allí, los caníbales empezarían a comerse a los colegas de la tribu.

    - ¿Cuáles son, a su juicio, los errores del nacionalismo vasco?
    - De alguna manera, la permisividad y complicidad con los violentos, aunque no sé si es un error o es lo que quieren porque, a estas alturas, yo ya empiezo a pensar que no, que simplemente el PNV trabaja con Eta en un régimen de complementariedad.    

Comportamiento vergonzoso - ¿Y los errores de los no nacionalistas, porque los habrá...?
    - Claro que sí. Muchos. Durante mucho tiempo ha habido, sobretodo por parte de los socialistas, una excesiva generosidad. Muy lejos de lo que Arzallus califica de «satanización» al nacionalismo vasco se le ha permitido todo...¿quieren ustedes que esto se llame Euskadi? -que es nombre inventado por el señor Sabino Arana un día de farra- pues se llamará Euskadi... que necesitan miles de millones para apoyar el euskera, pues para el euskera lo que haga falta..., se han hecho una serie de concesiones que han sido totalmente desagradecidas por parte del PNV. No se ha recibido ni el mínimo de lealtad, ni el mínimo de agradecimiento, ni el mínimo de solidaridad que podríamos haber pedido los no nacionalistas. El comportamiento de Eta es criminal, pero el del PNV es totalmente vergonzoso.

    - En un Estado de Derecho ¿que papel juegan personajes como Pepe Rei o Arnaldo Otegui?
    - Son personajes que, como Le Pen en Francia, la ultraderecha en Alemania o Haider, crecen en los intersticios de la sociedad de Derecho y que contribuirían, si creciesen, a la desaparición de las libertades.

    - ¿Cómo pasará monseñor Setién a la historia del País Vasco?
    - Borges tiene dos libros, uno que se llama «Historia de la infamia» y otro «Historia de la eternidad». Supongo que todos iremos a una de las dos historias, ja, ja, ja,

    - Ha sido calificada de «hipócrita» la actitud de una parte de la Iglesia vasca que se ha negado a oficiar funerales por las víctimas.
    - Los hipócritas son los que no han querido ver lo que estaba haciendo la Iglesia en el País Vasco o lo que ha hecho en Cataluña; los obispos catalanes son ultranacionalistas y hacen cada dos por tres proclamas no precisamente evangélicas.

    - ¿Es la «kale borroka» ausencia de ética?
    - La «kale borroka» es un peligro político y un delito además de una trasgresión de las más mínimas normas democráticas y luego ya que cada cual la vea con la ética que le parezca.

    - ¿Ve a Mayor Oreja como «lendakari» tras el 13 M?
    - Yo creo que sería un excelente «lendakari», como creo que Redondo Terreros también lo sería. Veo con toda naturalidad que alguien no nacionalista pueda ser «lendakari» de un país que conoce, donde trabaja, en el que vive.

    - Ante el miedo ¿opina usted como el escritor griego Kazantzakis cuando decía «no espero nada, no creo nada, pero soy libre» ?
    - Ya me gustaría a mí ser tan estoico, pero tener miedo, siempre que no sea paralizador y que no envilezca la vida, es una apuesta de sensatez, y más cuando sabes que hay asesinos sueltos y señores que son cómplices. Lo que trata uno es de que el miedo no te vuelva miserable. Y hay mucha gente que lo es.

    - Aún así se está preparando para irrumpir en la campaña vasca...
    - Yo creo que la sociedad civil tiene derecho a intervenir en la campaña y luchar por la alternancia. Es una oportunidad para que los ciudadanos se adhieran de manera individual al Pacto por la Libertad y contra el Terrorismo. Además, cuando uno se ha metido en el río hasta la cintura, tiene que llegar hasta la orilla. Así que no pienso jubilarme antes del 13-M.   

AGRAVIO A LAS VICTIMAS, INSULTO A LA INTELIGENCIA
Editorial El Mundo 26 Marzo 2001

En El péndulo patriótico, un documentado libro de próxima aparición sobre el PNV, queda claro que la historia de este partido ha sido un constante balanceo entre el pragmatismo y el radicalismo; la independencia y la autonomía. Siempre con la defensa de la patria vasca como norte, los nacionalistas vascos han optado en cada momento por la estrategia que mejor convenía a su objetivo de mantenerse eternamente en el poder.

El más acabado ejemplo de esta habilidad para ocupar la centralidad de la política vasca ha sido el Xabier Arzalluz de los últimos 20 años. Pero su legendaria fama de inteligente y astuto se está haciendo añicos por su empeño en querer hacer de la mentira verdad, retorciendo la realidad vasca hasta hacerla irreconocible.

Ayer mismo, en Bilbao, el líder nacionalista trazó un idílico panorama para resumir los logros de la gestión del Gobierno del PNV. «Ahí están los resultados, ¿es que se ha echado a alguien de aquí? ¿se ha insultado a alguien?» Un somero vistazo a la sociedad del País Vasco convierte esta afirmación en una grosería y un insulto a la inteligencia. La respuesta a las dos preguntas es un sí rotundo. Sí, hay una multitud de ciudadanos a los que se ha echado del País Vasco desde el comienzo de la Transición. En primer lugar, los centenares de asesinados. Y una larga lista de intelectuales, profesores, periodistas, empresarios y funcionarios que han tenido que tomar el camino del exilio por cometer el pecado de no ser nacionalistas, por estar amenazados, por no pagar el impuesto revolucionario, por no querer vivir con el miedo en el cuerpo. O por no pasar por el aro de una artificial normalización lingüística que el líder del PNV quiere ver culminada de aquí a 20 años.

Y sí, también, hay otros muchos que son insultados. Todos los que ven sus rostros en carteles o paredes en medio de una diana, los que oyen por la calle gritos de txakurra -perro- cuando pasan. Todos a los que denigra -y son legión- el propio Arzalluz en sus sermones dominicales.

¿O es que no es un insulto -el más grave- que el presidente del PNV se presente como el «defensor de la vida y los derechos de las personas frente a quienes quieren combatir la fuerza con la fuerza», agraviando a las víctimas de los asesinatos, a sus familiares y a todos los que se sienten perseguidos al equiparar, una vez más, a PP y PSOE con ETA?

Toda "tregua" es trampa
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 26 Marzo 2001

El totalitarismo político sólo tiene una ventaja y es que el que no lo reconoce es porque no quiere. O porque no se atreve a mirar de frente al monstruo, que suele ser el reflejo más común. Pero la voluntad totalitaria no suele ocultarse; al revés: se exhibe y funda en esa exhibición de omnipotencia presente, y en el anuncio del atropello futuro, su mensaje fundamental: únete a mí o estás perdido. El PNV-EA ofrece de nuevo, como simple añagaza electorera, otra tregua-trampa de ETA. Otra, porque nadie mejor que Arzallus sabía perfectamente hasta qué punto lo de hace un par de años, como bien dijo Mayor Oreja, era trampa y no tregua.

Pero el respiro de alivio que necesita la aterrorizada sociedad vasca no lo ofrece el PNV como enemigo de ETA, sino como el aliado incondicional en que se ha convertido, el relevo estratégico que proseguiría con los planes separatistas y racistas que son también los suyos, pero temporalmente sin el acompañamiento de entierros, siempre desagradables, más que nada por tener que dar el pésame. El PNV no plantea ni pide el final de ETA, sino que defiende su fin, su finalidad. Ibarretxe no se ofrece como alternativa democrática al terrorismo etarra. Ni puede ni quiere. Ha llegado con el terrorismo a la división del trabajo explicada por Arzallus mediante la metáfora del árbo
l y las nueces. El árbol son las vidas ajenas, las del medio país vasco no nacionalista. Las nueces son las migajas de Poder que ETA le permita picotear.

También para el PNV, en el fondo, toda tregua etarra es una trampa, una vuelta más en la soga que le rodea el cuello. Pero ni puede ni quiere aspirar a más. Los vascos que no han caído en la identificación con las pistolas sí pueden aspìrar a otra cosa. Sin duda lo harán. Porque nunca el rostro del totalitarismo vasco, es decir, la jeta, ha aparecido tan descaradamente a los ojos de todos: propios y extraños. Sobre todo, extraños.

El PNV sondea a Eta
Editorial La Razón 26 Marzo 2001

Las fuentes consultadas por LA RAZÓN, las mismas que nos permitieron en su momento denunciar la «tregua-trampa» de Eta que después se confirmó, aseguran ahora a este periódico que el PNV está «sondeando» a Eta para acordar un diseño del futuro vasco después de las elecciones del 13 de mayo. La hipótesis que este partido se plantea es que pueda ser la fuerza más votada y logre componer mayoría si le apoyara el brazo político de Eta, Euskal Herritarrok. En ese caso, la oferta del PNV sería desarrollar un programa de máximos en el terreno de la autodeterminación, de la soberanía y hacia la independencia a cambio de que la banda terrorista anunciara una «tregua definitiva».

    Los «sondeos» que realizan los emisarios del PNV y de su aliada EA coinciden con un considerable número de afirmaciones públicas de sus líderes; de forma que, aunque éstos quisieran negar los contactos, lo que no podrían desmentir es que esta línea estratégica, la de intentar gobernar con EH con las concesiones que sean precisas, con la única condición del silencio de las armas, es la que el PNV y EA persiguen con denuedo.

    No parece fácil, sin embargo, que Eta esté ahora por esa labor; más bien muestra el propósito de que el PNV pierda las elecciones y quede obligado a actuar desde la oposición, donde, según algunos análisis de Eta, no tendría más remedio que formar un núcleo independentista fuera de las instituciones.

    La razón de esta disputa de métodos, para conseguir, sin embargo, los mismos fines, está en una clave fundamental: la del poder, la del control y la de la hegemonía en el citado proceso independentista. El PNV ofrece a Eta un pacto aparentemente ventajoso, pagándole el precio político correspondiente, para ser ellos, los de Arzallus, quienes dominen la situación. De la segunda forma, es decir con el PNV en la oposición, y con un bloque fuera de las actuales instituciones, el que llevaría la voz cantante entre los «abertzales» sería el que más determinación empleara, y no la hay mayor que la del uso y disfrute de las pistolas.

    Nos preguntamos si esto lo saben los votantes del PNV, si se dan cuenta de que el camino de la «pacificación» que los dirigentes nacionalistas manejan no es sino un viaje sin retorno al independentismo; con el caramelo de «acabar» con Eta, para que realmente triunfen las tesis de Eta. Sólo que manejadas por el PNV.

    El electorado vasco, que por cierto se manifiesta cada vez menos independentista, debe saber las consecuencias de su voto. El PNV y Eta se están repartiendo (y luchando) por un futuro de nacionalismo excluyente, el mismo nacionalismo que ha puesto bajo amenaza a la mitad de la población vasca. Por eso, la victoria de este nacionalismo sería un golpe de muerte a la esperanza para la convivencia pacífica en el País Vasco. Por ello es preciso que el electorado no independentista se movilice en favor de los partidos que quieren la integración democrática de la pluralidad de la sociedad vasca. Porque, del lado nacionalista, la escalada al soberanismo es imparable, y su triunfo nos auguraría un futuro en el que la violencia sufrida no sería más que el aperitivo. No sólo porque afectaría a quienes ya la sufren, sino porque el conflicto haría crisis entre los propios nacionalistas.
Aralar o hasta aquí hemos llegado
Lorenzo Contreras La Estrella 26 Marzo 2001

Es sumamente importante síntoma político que la corriente Aralar de Euskal Herritarrok (EH) haya planteado a la formación "abertzale" nada menos que la posibilidad de una escisión cuando se acercan las elecciones autonómicas vascas del 13 de mayo. Cuando sus dirigentes, entre los que destaca el navarro Patxi Zabaleta, hicieron llegar a la actual cúpula de HB, de la que EH es sólo el brazo electoral, una petición aclaratoria de sus intenciones poselectorales respecto a sentarse o no en el Parlamento de Vitoria, estaban formulando una fundamental objeción sobre la validez de toda una estrategia. Algo que, pese a determinados gestos incipientes, resulta inesperado en la corriente crítica porque va más allá de las meras actitudes testimoniales o los avisos teóricos. Aquí lo que surge es una prueba de cansancio ante tanta barbarie, que se expresaba el 22 de febrero, cuarenta y ocho horas después del asesinato de dos trabajadores vascos en Martutene, con un artículo del propio Zabaleta titulado " Hasta aquí hemos llegado".

Aralar ha ido ganando fuerza y presencia crítica rupturista a partir de la terminación de la tregua etarra, el asesinato de Ernest Lluch y el atentado de Martutene. La consecuencia lógica de esa radical disconformidad con los métodos de ETA sería que la corriente crítica, como ha pronosticado el antiguo dirigente "abertzale" y abogado Txema Montero, rompa con HB, abandone sus filas e incluso acuda a las elecciones vascas dividiendo el voto "abertzale". Es precisamente lo que está temiendo el portavoz y máximo dirigente visible de EH, Arnaldo Otegui, cuando no descarta la posibilidad de que se produzca "una escisión muy limitada". Este esfuerzo por minimizar las proporciones de la desavenencia dentro del "abertzalismo" refleja alarma y, por supuesto, esconde detrás de las palabras una resistencia a admitir que la cohesión del movimiento terrorista que ETA dirige vaya a resquebrajarse sensiblemente.

Como, de todos modos, la desavenencia existe y además es grave aunque no quiera reconocerlo, el propio Otegui, absolutamente rebasado en sus planteamientos políticos por la fuerza arrasadora del terror, ha recurrido a la nada sorprendente fórmula de culpar al PNV de inspirar esa descontento de Aralar e inducir a expresarlo de manera abierta y pública. Pero como no se atreve a dirigir la acusación contra Arzallus o Eguibar, cuya acreditación ideológica en el mundo independentista es muy profunda, ha optado por orientarla hacia Juan María Atucha, el moderado presidente del Parlamento de Vitoria que tantas veces ha figurado entre los objetivos de ETA.

El problema para Otegui y, en definitiva, para la banda terrorista en cuanto a fuerza determinante del resultado electoral es que las encuestas ya perfilan un descenso del voto proetarra y un lógico desplazamiento del sufragio independentista hacia el PNV. Esta innegable tendencia a la descalificación del pueblo vasco teóricamente más afín a los postulados radicales marca un indicio de posible comienzo del fin de la unidad "abertzale". El artículo titulado "Hasta aquí hemos llegado" está cargado de valor político tanto como de valor personal. Y aparte de ello manifiesta una importancia grupal, porque Aralar lo que respalda no es el clásico disidente individual que la banda elimina por la marginación, el miedo e incluso por el tiro en la nuca. El caso de esta corriente crítica no es el de Txema Montero o, más elocuentemente, el de Iñaki Esnaola, de quien, como de tantos otros disconformes, nunca más se supo.

De todos modos, habrá que esperar el resultado de las urnas y, por supuesto, al desarrollo de la campaña electoral vasca en su último tramo, cuando hayan entrado en juego todos los esfuerzos finales de los competidores políticos, para dibujar conclusiones con un grado de certeza. Lo que en este delicado momento haga ETA, acentuando el terror o dosificándolo, representará la gran variable capaz de influir en las actitudes ciudadanas.

El discurso de la hipocresía
Por Enrique de Diego Libertad Digital 
26 Marzo 2001

Si no hubiera muertos de por medio, la política vasca produciría hilaridad por su bajo nivel y por el tono circense que adquiere, un día sí y otro también, en el nacionalismo. Ya resultaba chocante que Juan María Atutxa saliera por el registro de lo inmoral que es pactar con quienes no condenan la violencia tras haber estado tres años como presidente del Parlamento vasco con esos votos. Luego sale por la misma tecla Xabier Arzalluz en lo que, en quien no desea que termine Eta, es el discurso de la hipocresía superlativa. Al tiempo, para que no falte incoherencia en ninguno de sus aspectos, el PNV está intentando romper a la izquierda abertzale en lo que es una grosera lucha de familia.

Arzalluz anda acuciado por la posibilidad de perder el poder, cuestión que las encuestas manifiestan como hipótesis en una dosis muy superior a otras convocatorias, sometido a la presión de la decisión etarra de no repetir el frentismo de la pasada legislatura. Cree que los militantes del PNV se radicalizarán en la oposición y transferirán la legitimidad nacionalista a los del tiro en la nuca.

Lo dicho, si no hubiera violencia de por medio, asesinatos, chantajes, amedrantamientos, este escenario sería patético y produciría risa. Un partido que da tantos bandazos como el PNV no es que sea ambiguo, simplemente es que no es un partido serio. El PNV ha recurrido a la metafísica, a la autodeterminación, porque se ha quedado sin proyecto para la cotidaneidad, y todo es un ir tirando para ver si mantiene los presupuestos y el pesebre. Unos días pide el voto a los etarras y al día siguiente a los sectores de orden. Un día hace un guiño a Eh y al siguiente a los socialistas. No sé, pero me parece que tanto ha ido el cántaro a la fuente que ya no les cree nadie, ni tan siquiera Otegi. Bueno, quizás Madrazo. Lo de Patxi Zabaleta y su corriente Aralar es otro cantar: lo del debate en Eh tiene el límite fisiológico de la nuca.

El fuero y el huevo
Por Jaime CAMPMANY ABC 26 Marzo 2001

Hay algunos barandas socialistas que creen que el poder consiste en cobrar más tributos, y además quedarse con la comisión. Aquí, lo primero que tiene que hacer el tirano, emir, reyezuelo, visir, valido o sátrapa, es subir los impuestos o inventarse impuestos nuevos, y exprimir al pueblo currante y sudante. Antes, muchos conquistadores, moros o cristianos, y más tarde otros, rusos o americanos, no se quedaban a gobernar las ciudades conquistadas; les bastaba con imponer «parias» a sus habitantes, y luego pasaban a recaudarlas periódicamente. De ahí se deduce que la primera señal de soberanía sea la de cobrar tributos. Eso es poder.

En definitiva, lo que quieren los nacionalismos, Pujol o Arzalluz, es cobrar los impuestos y gastarlos como les dé la virreal gana. Se trata de exprimir a los súbditos, hoy con el nombre de ciudadanos, pero siempre contribuyentes, y cobrar las alcabalas a Iberdrola o a Repsol, o vender el agua del río a tanto el metro cúbico. Jordi Pujol, como es más listo, se detiene ahí aunque siempre apunte más lejos. Pero Xabier Arzalluz pretende, además de los impuestos, tratar a los españoles sin Rh negativo como si fueran alemanes en Mallorca. Todos los debates sobre la autonomía progresiva giran alrededor de las tasas y los tributos, giran alrededor de cobrar más, o de recibir más y pagar menos. Todas las negociaciones sobre el fuero terminan en el huevo.

Los socialistas, en cuanto se vieron en el poder, se dedicaron al huevo. Sólo se preocuparon del fuero para asegurarse en lo posible la impunidad y amañaron las leyes y eligieron a los altos magistrados, duunviros, decenviros y jueces de palo. Ahora, los barones o sátrapas están ocupados principalmente en cobrar impuestos. Se les llena la boca diciendo que bajar los impuestos es de izquierdas, pero en ese asunto de las pecherías y vasallajes van más allá de lo que nunca fue la derecha. Jordi Pujol, que obviamente no es la izquierda, inventa el tributo de las «grandes superficies» para mojar en la salsa de los modernos y gigantescos almacenes, y hacerse copropietario de El Corte Inglés y de Isidoro Álvarez, además de cobrar por el agua última del Ebro cuando el río se aproxima a Tortosa y a la mar, que es el morir.

Bueno, pues fíjense ustedes en los barones sociatas. Manuel Chaves, además de otras industrias y socaliñas, intenta chulear a las tabaqueras. Juan Carlos Rodríguez Ibarra prepara el impuesto sobre los depósitos en los Bancos de su autonomía, que es un negocio seguro, un negocio que no puede fallar, allí siempre hay donde morder. José Bono, hombre con imaginación —hay que ver la exhibición de fantasía que desplegó con lo del lino—, se ha sacado de la manga lo de la «ecotasa». Francesc Antich pretende arrancarle una esquirla al turismo. O sea, que cada barón hinca el diente en lo que más cerca tiene. Si bajar los impuestos es de izquierdas, nuestros socialistas están metidos de hoz y de coz en la más reaccionaria derecha que vieron estos páramos.

Aquí, tal y como discurre el Estado de las Autonomías, cada vez que se oiga hablar del fuero, habrá que echar mano a la cesta de los huevos y ponerla en lugar seguro. El Gobierno, para la buena salud económica del Estado, ha debido preocuparse de echar el freno al gasto de las Autonomías, que se están gastando ya los tributos que pagarán los españolitos que llegan ahora al mundo. Está claro que la autonomía que más aman es la autonomía de cobrar y la de gastar. En general, se les va el dinero como agua por canasta. El César cobra lo del César. Las Autonomías cobran lo suyo. Y nosotros, curritos y contribuyentes, a pagar lo de todos. Que discutan el fuero, pero de cada dos huevos que pongamos, al menos nos dejen uno.

Arregui: «ETA ha estado desmantelada muchas veces y hay que preguntarse por qué ha resurgido como el ave fénix»
BILBAO. M. Alonso ABC  26 Marzo 2001

Joseba Arregui es otro de los críticos del PNV que abandona el «barco». No se presenta a la reelección como parlamentario vasco, según dice, porque lo había planeado así hace tiempo, pero lo cierto es que sus relaciones con la dirección de su partido, después de que criticara públicamente la estrategia iniciada por el PNV en Estella, se han deteriorado hasta el punto de que Arzalluz llegó a insultarle la semana pasada en público.

Arregui no responde a los calificativos de falso e irresponsable que le ha dirigido el presidente de su partido, Xabier Arzalluz. Su actitud se contempla como una lealtad selectiva que le permite criticar la estrategia que ha llevado al PNV a identificarse más con EH que con los partidos democráticos, pero que no pasa de la insinuación cuando habla de las condiciones que han permitido a ETA renacer como el ave fénix tras haber estado casi desmantelada.

—Usted no se presenta a la reelección como parlamentario vasco, después de que otra persona de su partido, Javier Guevara, dejara el escaño antes de que concluyera la legislatura. ¿Abandonan sin intentar modificar un rumbo que han criticado?
—Una cosa es no aparecer en las listas, que es una decisión previa tomada hace mucho tiempo, y otra cosa es estar en el partido.

—Sin embargo, usted, según ha dicho Arzalluz, no va a las asambleas.
—De esa cuestión no voy a hablar, mientras no me vea forzado a ello. Lo que importa ahora en el País Vasco es la sensación de estar en un momento muy complicado, sin esperanza de tener muchas salidas, con una actuación terrorista que pone a una parte de la población en peligro, con riesgo de fractura social.

BUSCAR EL AISLAMIENTO
—¿Se puede generalizar el enfrentamiento social vivido en Lasarte?
—No se va a llegar a un enfrentamiento, pero sí se va a buscar el aislamiento y no se va a comulgar con ruedas de molino. Se va a decir que existen asesinos y terroristas, y que hay gente que les ayuda. Hay una revuelta en casi toda la población, porque estamos hartos y no vamos a permitir nada más. El terrorismo actúa fundamentalmente contra los representantes políticos de la población no nacionalista, que se pregunta por qué ser no nacionalista tiene que ser tan peligroso y tienen que pagar con la vida y con la falta de libertad.

—La indignación no sólo va contra quienes asesinan, sino también contra las instituciones que no garantizan la seguridad.
—Cuando una parte de la sociedad se siente amenazada, se piden responsabilidades a quien las tiene, que es el Gobierno, y esa es una reclamación válida en todo el mundo.

—¿Qué salida ve a la situación del País Vasco?
—No existen las salidas milagrosas. Convendría un Gobierno con participación de nacionalistas y no nacionalistas para apuntalar nuestras instituciones, consolidarlas y legitimarlas, para que, a partir de ahí, decir claramente a ETA: basta ya.

—Pero, un Gobierno de nacionalistas y no nacionalistas parece poco viable tal como están las alianzas...
—Lo que lo hace imposible no es el pacto antiterrorista y por las libertades firmado por PP y PSE, porque no hay ninguna alianza que vaya más allá de él, sino la petición que está haciendo el PSE al PNV en el sentido de que exista una garantía de que la estrategia del PNV va a cambiar.

«INVIABLE UNA ALIANZA CON EH»
—¿Su partido podría intentar una nueva alianza con EH?
—Lo que he escuchado de Arzalluz es que ve prácticamente inviable una alianza con EH.

—¿Se limitarían entonces las opciones para el PNV a gobernar con el PSE o no gobernar?
—No se puede gobernar en minoría y ni la alternativa nacionalista, ni la no nacionalista parece que vayan a tener mayoría absoluta tras las elecciones.

—¿Es posible acabar con ETA?
—La sociedad quiere que desaparezca ETA, y una buena parte percibe que es posible acabar con ella. Pero hace falta poner las condiciones. ETA no es ningún destino trágico que le haya caído encima al pueblo vasco. ETA ha estado desmantelada muchas veces y tenemos que preguntarnos por qué y cómo se ha podido rehacer. Qué condiciones le han permitido resurgir como un ave fénix. Eso hay que analizarlo para no caer en los mismos errores. Pero, claro que se puede acabar con ETA. Una sociedad fuerte acaba siempre con el terrorismo, pero para eso hace falta que todos los demócratas estén férreamente unidos en la defensa de la legitimidad de sus instituciones.

—¿Qué puede haber ayudado a ETA a resurgir en varias ocasiones?
—No puedo hacer ese análisis en unas frases, pero ese es un trabajo que tenemos que hacer porque ETA no es siempre la misma desde el principio hasta el final, sino que ha tenido muchas etapas distintas, en condiciones distintas y con significados distintos, que hay que diferenciar muy claramente para no caer en esa especie de mito de que ETA es invencible, porque no es cierto.

—¿Pueden haber colaborado a ese resurgimiento los pactos del PNV?
—No voy a dar ahora la respuesta a eso, porque hay que hacer los análisis con mucha tranquilidad. Lo que sí es preciso decir es que el pacto con EH se hizo con la convicción de que podía servir para acabar definitivamente con ETA.

HIPOTECAR EL FUTURO
—¿Puede contribuir a ello el debate interno en su entorno político?
—Ahí conviene mirar a la historia, donde todos esos movimientos han acabado de una forma: mandando los que mandan siempre. Creo que no sería bueno hipotecar el futuro solamente a lo que pueda pasar en ese mundo.

—¿Fue un error de su partido confiar en la participación de EH en las instituciones?
—Arzalluz ha dicho que nos engañaron y también Ibarretxe ha reconocido que el proyecto fracasó.

—Pero no parece que el PNV rectifique.
—Depende de lo que se considere rectificar. No va a haber pactos con EH de nuevo, por tanto, en ese sentido sí parece que ha habido una rectificación, pero si lo que pregunta es si el PNV se ha desdicho de los planteamientos que le llevaron al acuerdo de Lizarra, también ha dicho que los principios siguen vigentes.

—¿Cree que se combate suficientemente a ETA con la Ertzaintza?
—La Ertzaintza podrá desplegar toda su eficacia si existe un contexto claro en el que las fuerzas democráticas estén empeñadas en decir a ETA que se ha acabado, y para eso hay que decidirse a defender a la sociedad vasca contra quienes quieren destrozarla y desintegrarla, que son los terroristas. Defender a la sociedad vasca es defender sus legítimas y democráticas instituciones, y este es el punto neurálgico que permitirá luego que la Ertzaintza pueda actuar con toda su eficacia.

«Está comprobado que es difícil subirse a la bestia sin ser devorado por ella»
Considera gravísimo que el PNV deslegitime las instituciones democráticas y apoye organismos sin bases judiciales y políticas porque «pone en peligro la viabilidad del entramado autonómico» «El miedo es legítimo, pero si el electorado se pliega será un triunfo de los violentos»
GERARDO ELORRIAGA BILBAO El Correo  26 Marzo 2001

«Sería mezquino e injusto no reconocer que lo conseguido constituye un indudable motivo de orgullo colectivo», asegura Charles Powell en el epílogo de su obra ‘España en democracia, 1975-2000’. El subdirector del Instituto Español de Relaciones Internacionales y Política Exterior de Madrid y doctor en Historia por la Universidad de Oxford se refiere al balance de lo acaecido en el último cuarto de siglo de nuestro país, objeto de análisis en un libro que recoge las profundas transformaciones políticas acaecidas desde la Transición hasta el actual gobierno Aznar. Hoy hablará en el Aula de EL CORREO, en la Sociedad Filarmónica de Bilbao, con la colaboración de la Editorial Plaza y Janés.

-¿La democracia española está ya perfectamente homologada a resto de Occidente o padece aún algunas carencias?
-Como todas las democracias avanzadas, sufre problemas en el funcionamiento de su sistema político. En todas ellas se aprecia cierta insatisfacción con las instituciones clásicas de la democracia representativa, especialmente en el funcionamiento de nuestro parlamento y en su pérdidad de protagonismo a favor del ejecutivo, pero no podemos exagerar porque se lleva hablando de esta cuestión desde que se formó. Creo que aún más importante es la insatisfacción con los partidos políticos, cierto desencanto derivado de asuntos como la corrupción financiera. Además, hay que contar con cierta fatiga democrática, también bastante común.

-La corrupción destapada en las altas esferas políticas y económicas es un fenómeno particular de nuestro país?
-No demuestra ninguna anomalía especial. Ocurre en el resto de Europa y cuenta con dos picos de relieve, uno en Francia, donde todavía colea el ‘affaire’ de la compañía Elf y el otro en Alemania con el sangrante caso de la financiación ilegal de la CDU en la que se vio envuelto el canciller Kohl. También se han producido escándalos por ocultación de fuentes en el Partido Conservador británico y en Italia resulta paradigmático que, en 1993, 205 diputados de 630 y 81 senadores de 326 se hallaran bajo investigación judicial, lo que fue una de las causas de la refundación de la república transalpina.

Sistema federal
-Sin embargo, nuestro modelo de Estado no ha conseguido superar las tensiones soberanistas.
-Aunque es el rasgo más característico, tampoco es exclusivo. El intento de reconciliar centro y periferia caracteriza la vida política de otros países y el belga es el más extremo, incluso se habla de que ese Estado ya habría entrado en vías de disolución si no fuera por el proceso de integración europea que lo ha contrarrestado.

-Pero en el caso hispano surgió ex profeso para dar respuesta a esas aspiraciones.
-Sí, es la gran paradoja, la solución buscada dio lugar a la generalización del fenómeno y esa generalización ha resultado mejor aceptada donde existieron menos demandas, mientras que no ha satisfecho a las más reivindicaciones históricas. El sistema vigente no es plenamente satisfactorio, pero ha encauzado las tensiones. No olvidemos que se ha pasado de ser el más centralista a convertirse en el más descentralizado. Soy muy reacio a tildar de fracasado al sistema actual que considero federal con hechos diferenciales, aunque en la fase actual no parezca suscitar el entusiasmo de los partidos nacionalistas.

-A ese respecto, ¿la radicalización de los partidos vascos pone en peligro el status quo?
-Ponen en peligro la viabilidad del entramado autonómico. El PNV gobierna en Vitoria y financia Udalbiltza, es decir, que deslegitima las instituciones democráticas y legitima un entramado sin bases judiciales y políticas legales. Es gravísimo, la deriva soberanista del PNV resulta una operación peligrosa para el nacionalismo vasco moderado porque está comprobado históricamente que es difícil subirse a la bestia sin ser devorado por ella.

-Usted establece un paralelismo entre esa operación y el apoyo de los conservadores alemanes al partido nazi en los años 30.
-Es que si algún día ETA, con el apoyo político, consiguiera su objetivo no hay motivo para pensar que dejaría la lucha armada. Iría a por Navarra y el País Vasco francés, el irredentismo les permitiría seguir, y aunque ambas se incorporaran milagrosamente, ¿qué hace pensar que cambiarían de estrategia? ¿por qué no seguir utilizándola en todas sus demandas sociales y económicas? ETA y su entorno totalitario de extrema izquierda quieren tomar el poder y seguidamente implantar su modelo.

-Un sector de la opinión publica asegura que la victoria de una posible coalición no nacionalista crisparía aún más a la sociedad vasca.
-Se dice que un gobierno constitucionalista radicalizaría las posturas y que el PNV se echaría al monte. Bueno, ya ha escalado buena parte, quizás se maree y caiga. No se puede estar peor de lo que se está, el temor a la violencia es legítimo, pero si el electorado se pliega será un triunfo de los violentos. Los partidos políticos constitucionalistas sufren un chantaje permanente. Además, creo que sería muy interesante ver cómo reacciona un partido que, tras permanecer en el poder desde los años 80, se ve privado de su autoridad, qué impacto tiene la alternancia no sólo en el ámbito político, sino también económico, cultural, académico o universitario.

-Los mismos analistas temen que ese hipotético triunfo impulse la vía policial y descarte el camino del diálogo.
-Yo soy partidario de la aplicación de la justicia. Si creemos en el Estado de Derecho, hemos que reconocer se viene incumpliendo desde hace mucho tiempo. Cada vez que voy a San Sebastián y aparco donde no debo, a los cinco minutos, amablemente, tengo una multa bajo el parabrisas, pero si quemo un autobús no pasa nada. Como europeo y demócrata me niego a que se siga tolerando un sistema de coacción y chantaje. La llegada al poder no lo solucionaría definitivamente, pero se trata de una situación de supervivencia física y no hay alternativa.

El gallinero vasco
David GISTAU - .- La Razón  26 Marzo 2001

Si existe algún gallo vasco dotado para la retórica y capaz de disertar en defensa de su especie en tertulias y conferencias, que dé un paso al frente. La sociedad gallinácea vasca queda igualada desde hoy a la sociedad humana vasca en su necesidad de un Savater o de un Galindo -gallo de pelea, éste- que denuncie o que combata el exterminio étnico urdido por el nacionalismo.

    La Consejería de Agricultura vasca, inspirada tal vez por la perniciosa mezcla de Sabino Arana y pacharán, ha decidido dar un nuevo argumento a ese delirio bíblico, a esa obra de ficción que es la edificación por parte del nacionalismo pelotari de una Arcadia endogámica, custodiada por montañas de senderos ignotos para la romanización, cuyos habitantes hablan dialectos secretos anteriores a Babel y se ajustan a un molde de pureza racial.

    También las gallinas. A partir de ahora, la gallina vasca que no se adapte al canon racial de la «Euskal Oiloa» recibirá el mismo trato que los concejales no nacionalistas y, como ellos, será inscrita en la lista negra de los «Eliminables». ¿Se construirán, en el País Vasco, campos de exterminio como los que ya conocíamos por «Chicken Run», ese Auschwitz de animación de las gallinas? Tal vez algún consejero vasco haya superado las páginas deportivas para llegar hasta Orwell. El autor británico tejió en «Rebelión en la granja» una alegoría del advenimiento comunista sufrido por animales que, dotados de palabra, de crueldad y de sentimiento de casta represora, quedaban emparentados con el humano.

    Como es de rigor en las fábulas, el animal no era sino una alegoría del hombre, obligado a darse por aludido. De igual forma, el gallinero vasco será, a partir de ahora, una alegoría de su sociedad. Y hemos quedado en que se parece al Auschwitz de «Chicken Run», pero sin puta la gracia.

Pujol subvenciona a entidades catalanistas de la Comunidad Valenciana
Libertad Digital  26 Marzo 2001

La Generalitat de Cataluña ha subvencionado durante el año pasado a diversas entidades culturales valencianas que no guardan, precisamente, una relación cordial con la Generalitat Valenciana, según una respuesta parlamentaria del Gobierno catalán a la que ha tenido acceso Libertad Digital. Entre estas subvenciones destacan los 20 millones concedidos para organizar un concierto en la Plaza de Toros de Valencia.

El Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña –cuyo titular es Jordi Vilajoana– ha facilitado ayudas económicas por un importe de más de 70 millones de pesetas a diferentes asociaciones, entre las que destacan los 20 millones concedidos a Acción Cultural del País Valenciano para la organización del concierto Germania 2007. Acción Cultural es una entidad fundada por el editor Eliseu Climent que, tradicionalmente, ha mantenido relaciones tirantes con el presidente Eduardo Zaplana, sobre todo por la diferente posición de unos y otros sobre la unidad del catalán. La celebración del citado concierto –con la participación del cantautor catalán Lluís Llach– en la plaza de toros de Valencia, en mayo del año pasado, fue objeto de un tira y afloja entre esta asociación y la Diputación de Valencia que inicialmente prohibió el acto aunque después accedió a su celebración.

El gobierno catalán ha subvencionado también a otras entidades: 3,3 millones de pesetas a la Fundación Francesc Eiximenis para la publicación de un par de volúmenes de las obras completas del padre Miquel Batllori, otros tres millones a la Fundación Josep Renau para la organización del Congreso de Cultura Popular, cinco para la Fundación Ausiàs March para la celebración del XIII encuentro de escritores y otros 28 a la ya mencionada Fundación Francesc Eiximenis para un congreso y un simposio, entre otras actividades.

Las relaciones entre los gobiernos autónomos de Cataluña y la Comunidad Valenciana no son muy intensas, pero Jordi Pujol y Eduardo Zaplana mantienen una relación cada vez más cordial, incluso a pesar de sus diferencias sobre el catalán. Sobre todo, desde que el presidente valenciano hizo su propuesta sobre la financiación autonómica que, si bien no colma las expectativas de la Generalitat de Cataluña, al menos se aproxima. Pujol es consciente además del papel creciente que Zaplana juega en el Partido Popular de cara al futuro: durante la última visita del presidente valenciano a Cataluña, el líder de CiU no escatimó elogios y prefirió pasar de puntillas sobre la cuestión de la lengua para no incomodar a su invitado.

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