AGLI

Recortes de Prensa     Martes 27  Marzo  2001
#ETA ofrece un futuro seguro a sus miembros: la cárcel
Impresiones El Mundo  27 Marzo 2001

#Al borde de una guerra civil
Mª Enriqueta Benito La Razón 27 Marzo 2001

#Arzallus y su hospitalidad
Lorenzo CONTRERAS La Razón 27 Marzo 2001

#Arzalluz
ERASMO El Mundo  27 Marzo 2001

#Máscaras y fracturas
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País 27 Marzo 2001

#Gallinas vascas
Alfonso USSÍA ABC  27 Marzo 2001

#Las gallinas
Jaime CAMPMANY ABC  27 Marzo 2001

#La gallina
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  27 Marzo 2001

#Usted miente, sr. Arzallus
Rafael MENDIZÁBAL ITURAíN .- La Razón   27 Marzo 2001

#Error de fechas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  27 Marzo 2001

#La payasa
FRANCISCO UMBRAL El Mundo  27 Marzo 2001

#Todos a la cárcel
JOSE L. LOBO El Mundo 27 Marzo 2001

#«Si el PNV sigue como hasta ahora, no habrá más remedio que pactar con el PP»
OLATZ BARRIUSO BILBAO El Correo  27 Marzo 2001

#Redondo acusa al Gobierno vasco de fomentar el silencio ante el fascismo
A. GUENAGA | Bilbao El País  27 Marzo 2001

#Ni sí ni no; todo lo contrario
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 27 Marzo 2001

ETA ofrece un futuro seguro a sus miembros: la cárcel
Impresiones El Mundo  27 Marzo 2001

Como los condenados de Dante al círculo del infierno, los etarras deben abandonar toda esperanza de que sus crímenes queden impunes. La Guardia Civil detuvo ayer a Alicia Sáez de la Cuesta, una joven de 27 años, que había guiado en diciembre de 1999 la caravana de la muerte hacia Madrid. El siniestro convoy, formado por dos vehículos con 1.700 kilos de dinamita, nunca llegó a la capital. Fue interceptado en Calatayud, pero Sáez de la Cuesta logró escapar. Ayer fue capturada en La Coruña cuando intentaba probablemente reconstruir el comando Galicia, desarticulado hace cinco años. La Guardia Civil detuvo también a otras dos personas, a las que se incautaron planos de urbanizaciones de Rosas, la población en la que ETA cometió su penúltimo atentado mortal. En los últimos meses, las Fuerzas de Seguridad han apresado a miembros de comandos en Madrid, Guipúzcoa, Vizcaya, Barcelona, Sevilla, Zaragoza y ahora La Coruña. Como EL MUNDO publica hoy en un pormenorizado informe, una gran parte de los etarras que han asesinado tras la ruptura de la tregua está ya prisión, a la espera de juicio. Cada vez es más corto el intervalo que transcurre entre la realización de un atentado y la detención de sus autores. José Ignacio Krutxaga, por ejemplo, fue detenido dos meses después de matar a Ernest Lluch. Y la casi totalidad de los autores de grandes atentados en los últimos quince años se encuentra en la cárcel, cumpliendo penas de cientos de años. Algunos como el sanguinario Parot, de 1.800 años. Ninguno de ellos puede esperar la más mínima clemencia si no se arrepiente de sus crímenes. Este es el futuro que ETA está ofreciendo a los jóvenes que sigue reclutando de la kale borroka: la cárcel de por vida.

Al borde de una guerra civil
Mª Enriqueta Benito La Razón 27 Marzo 2001

Los últimos atentados de Eta evidencian la grave situación por la que atraviesa Euskadi, la semana pasada asesinaron a Froilán Elespe y el día anterior a un mosso d'esquadra y un guardia civil, un periodista, un policía, un trabajador, un empresario, un cocinero y así podemos seguir enumerando el sinfín de asesinados por la banda terrorista Eta. Pero la pregunta es ¿quién es culpable de que el fascismo-nazismo impere en Euskadi? ¿Quién ha dado cobertura ideológica a quienes asesinan? ¿Quién ha creado una terminología concreta para solapar el llamar a cada cosa por su nombre sin subterfugios? Evidentemente, culpable es Eta, pero no sólo ellos, sino el nacionalismo en su conjunto que mimó, arropó, justificó y coincidió en fines y medios con quienes hoy siguen alentando el asesinato, no condenando y encima queriendo darnos lecciones de democracia.

    ¿Qué más debemos hacer los demócratas para poder acabar con estos asesinos y sus cómplices? Los pésames ya no sirven, las condolencias tampoco, el coincidir nacionalistas y no nacionalistas en pancartas menos, ya que sólo dura la solidaridad hasta que la manifestación acaba, y al día siguiente qué. Debemos pasar de las palabras a los hechos. Lo que voy a escribir puede sonar muy duro, pero yo lo tengo claro hace ya mucho tiempo, y es que en Euskadi hay una guerra, pero es una guerra en la que sólo hay un bando que mata porque el otro sólo muere.

    Ya estamos hartos de poner los muertos siempre los mismos, han de cambiar las tornas, si quieren guerra de verdad la tendrán porque los ciudadanos no podemos quedarnos impasibles ante la brutalidad del asesinato y debemos actuar. Yo no pido que cojamos las armas y actuemos como ellos, no somos como ellos, nosotros respetamos la vida y por supuesto vivimos en un Estado de Derecho en el que hay herramientas que deben ser utilizadas como son la policía, la justicia etcétera. Pero sí podemos aislar a estos asesinos y sus cómplices.

Debemos actuar ya, como en su día se hizo cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco, hay que dejar de frecuentar negocios que esa gentuza tiene y así que se arruinen, hay que manifestarse delante de ellos, cuando ellos se manifiesten en nuestras casas y sedes, hay que llenar sus casas de pintadas, hay que escupirles cuando pasen, hay que hacerles que sientan en sus carnes lo que es el miedo. Hay que tener claro que ellos no son los salvapatrias de nada, que ellos sólo quieren exterminarnos a quienes no pensamos como ellos, que quieren conseguir un estado independiente pero controlado por ellos, que están haciendo un DNI vasco para que sirva de censo y así poder conocer quiénes deben ir al campo de concentración y quiénes deben morir, en definitiva que aquí sobramos los vascos de segunda, según ellos, que no somos nacionalistas. Pero además de aislarlos hay una cosa que está en nuestras manos hacer y en breve fecha y es que para conseguir la paz, la libertad, la democracia plena, el funcionamiento de las herramientas propias de nuestro autogobierno, el 13 de mayo los ciudadanos debemos apostar por el cambio y votar.

    El que quiera más de lo mismo es decir seguir otros 20 años sufriendo el nacionalismo, sufriendo el terrorismo y sufriendo la indefensión por parte de un gobierno que se olvida que en esta tierra vivimos nacionalistas y no nacionalistas, que vote nacionalismo. Y los que quieran el cambio para vivir en paz, con libertad, plantando cara al nazionalismo-fascismo y como homenaje a quienes han dejado su vida luchando por la libertad, no por voluntad propia sino asesinados, que el 13 de mayo apuesten por votar no nacionalismo.Yo lo tengo claro, no quiero ser una heroína, pero la guerra la han empezado ellos y para combatirlos me comprometo a seguir trabajando con el mismo ahínco y con las mismas ganas como lo he hecho hasta ahora, en defensa del conjunto de la ciudadanía, pero desde la rebeldía y la revolución. Espero que quienes asesinan, me dejen vivir para seguir en la misma línea de compromiso con la sociedad
 

Arzallus y su hospitalidad
Lorenzo CONTRERAS La Razón 27 Marzo 2001

A muchos les ha escandalizado que Javier Arzallus pregunte a quién, durante el Gobierno del PNV, le ha podido ocurrir que le hayan echado del País Vasco o le hayan insultado. Claro que no es lo mismo escandalizarse que sorprenderse. A mí, por ejemplo, que he recorrido bastantes caminos periodísticos, no me sorprende en absoluto lo que el presidente del EBB acaba de decir en un mitin de Bilbao. Hace años le oí decir, en una de las peores épocas del terrorismo etarra, que visitar Euskadi ayudaría a comprender que allí no ocurría nada anormal, que el placer turístico estaba asegurado y que nadie debería sentirse negativamente condicionado por nada en su voluntad viajera. La confusión que Arzallus tiende a establecer entre su normalidad y la de otros arroja luz sobre su visión maniquea de la situación vasca.Cuando pregunta lo que pregunta quiere indicar seguramente que nadie digno de la hospitalidad nacionalista puede quejarse de haber tenido que hacer las maletas o de sentirse insultado. Hay que entender las claves de su lenguaje, su escritura mental en blanco y negro. Argumenta en realidad que nadie sin nada que temer, nadie «inocente» de haber incurrido en ninguna clase de ira por parte de la comunidad nacionalista, tiene motivos para aducir rechazo, para no transitar placenteramente por las calles de las ciudades vascas y creerse allí como en su casa misma.

    Arzallus apunta también, sobre todo, al «maketo» que pidió trabajo enEuskadi y lo obtuvo, integrándose en aquella sociedad siempre que tuviese el decoro de considerar cuáles eran sus límites y la imposibilidad implícita de subsanar sus orígenes por lo menos hasta que una segunda generación le permitiera adornar su García con algún nombre del santoral o de la mitología vasca. La conquista de la simpatía del emigrante ha sido allí cosa segura. Y cuando el dirigente nacionalista ha acusado a la inmigración española de ser la causante de que Euskadi no sea ya independiente es que ha caído episódicamente en el olvido de los apellidos que puebla la «kale borroka» en proporción llamativa. Para rebatir las palabras de Arzallus basta una sumaria incursión por las estadísticas de exilios, fugas, amenazas y asesinatos. Y todo bajo el Gobierno nacionalista, si no autor directo de estos desafueros sí al menos consentidor en muchos casos. Eso de tener que salir corriendo no se ha limitado a incurables españolistas que se resistían a pagar el «impuesto revolucionario» o que, incluso pagándolo, no se garantizaban del todo la seguridad de ellos, de sus familias o de sus empresas. Y por lo que respecta a la estricta competencia o responsabilidad del PNV ahí están las innegables «expulsiones» decretadas por la dirección contra los llamados «michelines», los exilios interiores «elegidos» en el propio País Vasco por antiguos notables de la organización que pueden reclamar honradamente su derecho a sentirse alejados, cansados y, en definitiva, echados.

Arzalluz
ERASMO El Mundo  27 Marzo 2001

Su problema reside en lo ensimismado y localista de su proyecto, en la ausencia de ambición expansionista. Xavier y sus españolazos patanegra que se consumen en los batzar peneuvistas, deberían asentar su porfía en el liderazgo antropológico de los pueblos del Norte, cántabros, astures, las tribus rubias del Noroeste, liderados todos por vascones. ¿Qué falta? Ser imperialista y natural de Euskadi.    
  
Máscaras y fracturas
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País
27 Marzo 2001

Froilán Elespe, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Lasarte, elegido en las listas del Partido Socialista de Euskadi, que gobierna el municipio con mayoría absoluta, fue asesinado el pasado martes día 20 por un pistolero de la banda etarra, que le disparó a la nuca cuando la víctima elegida se encontraba en la barra de un céntrico establecimiento de comidas. Todas las informaciones coincidieron en subrayar que el asesino actuó a cara descubierta, sin necesidad de velar su rostro como es norma habitual incluso en los verdugos de oficio para ahorrarse resentimientos. Pero las imágenes de televisión que enseguida estuvieron disponibles mostraron a los policías autónomos enmascarados con pasamontañas porque ser reconocibles por el público equivale a multiplicar el riesgo. Está claro, pues, que el miedo en el País Vasco está mal repartido. Los que asesinan se sienten impunes y calculan que al mostrar su identidad para nada incurren en peligro alguno, mientras que los agentes del orden, los policías de todos, sienten la necesidad de protegerse refugiándose en el anonimato.

Ha transcurrido una semana pero todavía nos falta información sobre la actitud de los parroquianos y de quienes les atendían presentes en el local junto a Froilán. Se diría que en el supuesto más favorable debieron resultar todos paralizados por el pánico. Todo sucedió en la práctica como si se hubieran visto afectados de una parálisis generalizada e invencible. Al contrario de la reacción que se produjo en Sevilla el 16 de octubre pasado, cuando la colaboración de ciudadanos de a pie permitió a la policía detener en la calle a los que salían de la consulta del otorrinolaringólogo doctor Antonio Muñoz Cariñano después de haberle asesinado con el cañón de su pistola todavía caliente. De donde, en principio, hay que concluir que la aplicación de los mismos estímulos en Sevilla y en Lasarte producen reacciones diferentes. Allí de colaboración cívica para la detención de los asesinos, aquí de cobarde desentendimiento a favor de su impunidad.

Está claro el campo de la normalidad y el de la patología, pero en este segundo aparecen enseguida los esforzados miembros del cuerpo de Bombeiros Voluntarios decididos a separar a los contendientes, es decir, a que se retire el cadáver al depósito correspondiente y a que los asesinos se replieguen con orden, habida cuenta de la legítima contribución que prestan a la solución del contencioso, por decirlo como gustaba el anterior prelado de la diócesis, monseñor Setién, y repite ahora casi con las mismas palabras su relevo, el deseado monseñor Uriarte. El objetivo marcado es evitar que se produzca la fractura social en el País Vasco. Un objetivo que recuerda la obsesión del entonces general Armada cuando en pleno 23-F se afanaba en evitar el peor de los males: la fractura del Ejército. Pero, ¡jardinero mío!, ¡primor de mis camelias!, si el Ejército ya se había dividido, aunque afortunadamente no por la mitad. De una parte estaban los que habían asaltado el Congreso y mantenían allí secuestrados por la fuerza de las armas al Gobierno y a los diputados. Además, en el mismo bando de los asaltantes se encontraban todas aquellas unidades que se habían solidarizado con ellos y los respaldaban. De la otra, los que habiendo rehusado la invitación para sumarse a los sublevados acabaron cancelando sus dudas y aceptando la disciplina del Mando Supremo. Del mismo modo, volviendo a nuestro asunto de partida, en el País Vasco la fractura social es ya un hecho aunque los disparos no sean cruzados y vayan sólo en una dirección porque los que hasta ahora están sirviendo de blanco, puestos en el límite, hayan preferido y sigan prefiriendo ser asesinados que asesinos, conforme a la máxima del gran Arturo Soria y Espinosa.

Entre tanto, qué interesante el libro de Carmelo Moreno del Río La comunidad enmascarada, editado por el CIS y Siglo XXI, y qué inexplicable, dada la temperatura ambiente, que las visiones sobre Euskadi de los partidos políticos vascos que describe y los análisis de los diarios que tabula sólo abarquen el periodo 1986-1996 y nos dejen con cinco años de retraso.

Gallinas vascas
Por Alfonso USSÍA ABC  27 Marzo 2001

Hace diez años, la Consejería de Agricultura del Gobierno vasco descubrió la existencia de la gallina autóctona vasca. Con timidez poco científica, los gobernantes la denominaron «goli-gorri», que significa «cresta roja», un nombre muy poco original y significado por cuanto las gallinas que no son vascas acostumbran también a llevar sobre sus cabezas una cresta de ese color. «Cresta Roja» puede valer para nombre de jefe sioux en situación de rebeldía, pero en gallinas apenas destaca. No obstante, y gracias al tenaz trabajo de los expertos en gallinas del palacio de Ajuria Enea, nos pudimos enterar de que la «goli-gorri» era más fuerte que las normales, ponía unos huevos mucho más grandes y algunas de ellas, las más «abertzales», en lugar de cacarear tarareaban zorcicos. Como primer avance no estaba mal, pero a la chita callando, el Gobierno Vasco ha seguido invirtiendo en la investigación y alcanzado, al fin, un resultado extraordinario. De la «goli-gorri» a secas, hemos pasado a cinco tipos de «euskal oiloa» o «gallinas vascas», y el Gobierno de Ibarreche, que quiere dejar las cosas atadas y bien atadas —me suena la frase y la intención—, ha aprobado una norma con la que pretende controlar el «estándar racial» (sic) de las gallinas y gallos autóctonos, con la intención de proteger su «patrimonio genético». Para los que no entienden en exceso de gallinas sirva esta comparación. Lo que el Gobierno vasco desea proteger y distinguir es a la gallina de pura raza vasca respecto a las maquetas, y a falta del Rh se documenta en las crestas y en los huevos. De esta guisa, y con bastante retraso —de la existencia de la gallina autóctona vasca no se enteró ni Sabino Arana—, se ha creado el «Libro General de Registro de la Raza Aviar Euskal Oiloa». En dicho libro sólo serán incluidos los gallos y gallinas que cumplan con todos los requisitos. Solamente así pertenecerán al ámbito de decisión vasca de cacarear. La orden del Gobierno establece cinco tipos de «euskal oiloa» o raza aviar vasca. El tipo «Beltza» (negro), el «Gorría» (rojo), el «Lepasoila» (pescuezo pelado), el Marraduna (ruidoso) y el Zilarra (plateado). Con independencia de los tipos, todas las gallinas vascas tienen características comunes que se especifican en la Orden para no crear confusiones ni decepciones entre las gallinas. Son «semipesadas, de cresta sencilla y mediana, orejillas rojas y tarsos amarillos, plumaje ceñido y huevos más bien grandes». Finalmente, la Orden recuerda que el «estándar racial» permitirá saber si cada gallina es «perfecta, excelente, muy buena, aceptable, suficiente o eliminable». A estas últimas, si bien la Orden no lo confirma, se les aplicará un curso intensivo de aclimatación, y en el caso de no superarlo, se repartirán entre los militantes de Herri Batasuna para que se entrenen degollándolas.

En su denominación científica, está claro que la «Beltza», «Gorría», «Lepasoila», «Marraduna» o «Zilarra» con calificación de «perfecta» tendría que llamarse «Gallina Arzallucensis»; la «excelente», «Gallina Oteguiensis»; la «muy buena», «Gallina Josuternerensis»; la «buena», «Gallina Eguibarensis»; la «aceptable», «Gallina Josujonimacensis»; la suficiente «Gallina Gonzachavarrensis», y finalmente, la «eliminable», «Gallina Maiororejensis» o «Gallina Redondoterrerensis».

A finales del siglo XX se descubrió la existencia de la «abeja autóctona vasca», mucho más libadora de pólenes que la abeja normal, y por ende, elaboradora de mieles de más calidad que las abejas de Burgos y Santander, que no se han enterado todavía de qué va la cosa. Ahora, gracias al rigor científico de los chicos de Ibarreche, nos encontramos con cinco tipos de gallina pura vasca. Hora es —aprovechando la crisis de la fiebre aftosa—, que investiguen también si existe la cerda autóctona vasca. Les doy una pista. Es flaca, huele mal a distancia, tiene el pelo rojo, le gusta la sangre y se puede encontrar un ejemplar en Lasarte-Oria. No en una granja, sino en el Ayuntamiento. También es juguetona en sus ratos libres y su nombre científico podría ser «Porca Idoyazulaiquensis». ¡Enhorabuena!

Las gallinas
Por Jaime CAMPMANY ABC  27 Marzo 2001

Querido lector: si es usted el afortunado poseedor de una o varias gallinas de peso medio, ni mucho ni poco, cresta sencilla, o sea, entre Otegui y Anasagasti, carúnculas rojas, a lo Madrazo mejor que a lo Llamazares, pero por ahí, patas amarillas como el jaramago que empieza a florecer, según dice mi leída Mónica Fernández Aceytuno, plumaje alisado y ceñido como los cabellos de Mario Conde y huevos de buen tamaño sin llegar a los del caballo de Santiago, prototipo sólo alcanzado por el capitán don Ginés de Buitrago («Según libros nada nuevos, / es don Ginés de Buitrago / un capitán con más huevos / que el caballo de Santiago»), si usted tiene gallinas, y no digamos un gallo de tales características, debe usted inscribir esos ejemplares en el Libro General de Registro de la Raza Aviar «Euskal oiloa».

Ese Libro Registro ha sido creado por la Consejería de Agricultura del Gobierno de Juan José Ibarreche en el País Vasco. Las gallinas, y por tanto los gallos, con las características descritas pueden pertenecer a la raza aviar vasca. Para ello deben cumplir todas las condiciones del «estándar racial» de las gallinas y gallos autóctonos. Ibarreche establece cinco tipos de la raza aviar «Euskal oiloa», a saber: Beltza, de plumaje muy ceñido; Gorria, dolicocéfala y de vientre abultado; Lepasoila, más cacareadora que ponedora; Marraduna, de cresta pequeña pero eréctil, y Zilarra, que de vez en cuando se estira con un huevo de dos yemas. La gallina que no cumpla con el «estándar racial» será entregada a los espolones asesinos del tipo Beltza, también llamados beltzaetarras.

La limpieza étnica en el País Vasco no puede limitarse sólo a los concejos de los ayuntamientos, ni a las nidadas de ediles, sino que tiene que extenderse a los gallineros de Euskadi, que por ahora serán sólo los de las tres provincias de aquende los Pirineos, pero más tarde habrá que ampliar la limpieza étnica a Nafarroa, parte de La Rioja y a las tres provincias sojuzgadas hoy bajo el yugo francés. Entre otras humillaciones infligidas en territorio francés a las gallinas vascas, figuran las de la obligación de cacarear la Marsellesa todos los anocheceres antes de la puesta de sol y la de desfilar por el palo del gallinero abriendo mucho las plumas de la curcusilla, que los gallos se ponen como locos, y luego no hay manera de encontrar un huevo sin gayadura.

Al parecer, uno de los objetivos que persigue el Gobierno vasco, el PNV y su presidente Xabier Arzalluz con la creación de este Libro Registro de la Raza Aviar «Euskal oiloa» es ensayar la unificación de todos los tipos de la raza y fundar una hermandad nacionalista que permita la ocupación total de los gallineros, con expulsión de las razas maketas de aves, que son muy abundantes y dañinas, o al menos privarles del derecho a opinar sobre la administración y organización política del gallinero. Algo así es lo que pretende conseguir Arzalluz con la raza humana, y en este momento ya se dispone a firmar un pacto con los homólogos humanos, y lo de «humanos» es un decir, de los gallos de espolón asesino, los llamados beltzaetarras.

Bajo la fórmula ya usada de la tregua-trampa, Arzalluz patrocina, «esponsoriza», que se dice ahora, el acuerdo de los nacionalistas de apariencia democrática con los cómplices etarras de Euskal Herritarrok para evitar que los no nacionalistas intenten participar en la gobernación del gallinero. Dejen los gallos beltzaetarras de matar durante un rato, el tiempo suficiente para obtener mayoría parlamentaria, y fírmese con ellos un acuerdo para lograr la independencia. Si luego no se avanza por ahí, vuelta a utilizar los espolones de los gallos asesinos, esos que no luchan como los de pelea, sino que matan y huyen como gallinas.

De gallinas y payasos
Julián LAGO La Razón   27 Marzo 2001  

Van ustedes a perdonarnos, pero parece inevitable referirnos a un hallazgo científico de primer orden: la existencia de la gallina vasca-vasca, como especie animal diferenciada cuya protección, por su pureza genética, ha decretado Ibarretxe. Definida zoológicamente, la gallina autóctona de Euskadi presenta orejillas rojas, cresta sencilla, tarsos amarillos, es de peso mediano y ponedora de huevos, más bien grandes, de cáscara morena; o sea, como el resto de las gallinas españolas, pero con los rasgos étnicos propios de las gallinas vascas-vascas.

    Puestos a ubicarla, tal especie que ha sobrevivido a la degeneración del mestizaje tendrá a buen seguro su origen en Bilbao. No porque así lo hayan confirmado los sexólogos oficiales de Ajuria Enea en el análisis del RH negativo, sino por el tamaño de los huevos: una gallina vasca-vasca que pone huevos tan grandes no puede ser más que de Bilbao.

    Nos gustaría más, la verdad, hablar de las gallinas que se quedaron compuestas y sin gallo en la primera edición de Gran Hermano, que eran un tanto cluecas y ligeras de cascos, pero comprendemos que sería del todo extemporáneo. O, en su defecto, hablar de la gallina turureta, que aquélla sí era una gallina tolerante a la que, de niños, coreábamos cuando aparecían los payasos buenos de la tele con quienes tanto nos reímos; es decir, con Gabi, Fofó y Miliki, que no Aiora Zulaika, la payasa proetarra del grupo Takolo, Pirritx y Porrotx, quien por el contrario nos causa auténtico pavor. Edil de EH en el ayuntamiento de Lasarte en sus ratos libres, a Aiora Zulaika sólo había que observarle en su gélida petreidad durante el pleno municipal en que se negó a condenar el asesinato del concejal Froilán Elespe, amigo personal de Ramón Jáuregui, otro socialista a quien un milagro le ha salvado de una muerte segura y cuyo mayor crimen, al igual que el de Lluch, reside en intentar tender puentes al PNV pese a todo.

    Estamos, por tanto, ante un descubrimiento del que la Ciencia habrá de sacar una primera conclusión: la gallina vasca-vasca no es una gallina cualquiera, es una gallina nacionalista, bien alimentada con el presupuesto, subvencionada y sin cruce alguno con gallos maquetos como el de Morón: nunca podrá compararse una gallina vasca-vasca con una gallina de cien leches de medina del Campo, por citar un caso, que no deja de ser una gallina españolista, mestiza y constitucionalista. A tenor de la doctrina de Arzallus, la gallina vasca-vasca podrá sin duda ejercer el derecho democrático al voto, participar en la celebración de un referéndum y, por supuesto, intervenir en política sin que su vida corra peligro alguno. ¿Acaso se atrevería Eta a atentar contra una gallina soberanista? Con la gallina vasca-vasca, el problema de Euskadi adquiere dimensiones zoológicas que nos desbordan: allí lo mejor es ser gallina vasca-vasca, por mucha fama de putas que en general tengan las gallinas (algunas).

La gallina
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  27 Marzo 2001

Me parece previsor y acertadísimo que el Gobierno nacionalista vasco fije la legislación genética sobre la gallina. La auténtica, genuina y racialísima gallina vasca, milagro de la naturaleza, es, desde luego, incompatible con variedades de corral alavesas o navarras, sospechosamente riojanas, que repugnan a la pureza euskonatural del ave, así que Ibarretxe hace muy requetebién en despedir esta legislatura con una normativa sobre la condición gallinácea. Los malpensados de Madriz, con zeta, en su odio atávico al roble sabiniano, considerarán confesión autobiográfica lo que no es sino visión simbólica. Porque tiene que haber un símbolo de ese Estado racialmente depurado que los nacionalistas quieren construir. Y ese símbolo hay que buscarlo ya.

Es, en efecto, achaque tradicional de los países pasados por el periódico, o sea, antiguos y presuntamente civilizados, tener un animal que al tiempo que los identifica sirva para su caricatura. La prensa del siglo pasado y hasta la I Guerra Mundial es impensable sin esas composiciones geopolíticas de animales sobre el mapa: el oso, el toro, el mastín, el león, el águila y otros vestigios heráldicos pasados por algún Esopo y aderezados para la imprenta. Ha habido animales indiscutibles, así el oso ruso, y otros disputadísimos por lo prestigioso y obvio. España ha porfiado largamente con Inglaterra por el león, aunque nuestro símbolo genuino es el águila de San Juan, que vemos en la primera bandera indiscutible y modernamente nacional: la de las Cortes de Cádiz. Algunos idiotas confundieron ese símbolo católico, testigo de nuestro milenarismo medieval, que prefería el Apocalipsis al Evangelio, con el águila de la victoria franquista y la desterraron de la enseña nacional. Por esas vueltas que da la vida, ahora se ha puesto espontáneamente de moda imprimir en mitad de la bandera el famosísimo toro de Osborne, para así agitarla en los estadios de fútbol. Misterios del colectivismo.

Hay países afortunados u originales a los que nadie les discute el animalito. Así sucede con Francia, que tiene en el gallo, le coq, su indisputado e indisputable símbolo nacional. Ahora bien, si a Francia, al Gallo, hay que quitarle parte de su corral para crear el paraíso de la Euskal Herria independiente, étnicamente pura y supereuskaldún, nada más apropiado que quedarse, al menos, con la gallina. Un país que sólo puede construirse sobre el miedo y que viviría en el miedo, en el terror, el poco tiempo que durase, no podría tener símbolo más adecuado que el del miedo, que, casualmente, es en todo el mundo, la gallina. Si se fijan, a Ibarretxe ya se le está poniendo cara de polluelo.

Usted miente, sr. Arzallus
Rafael MENDIZÁBAL ITURAíN .- La Razón   27 Marzo 2001

Y si no miente es que tenemos diferentes puntos de vista sobre el hecho de expulsar a alguien de Euskadi. Yo le voy a exponer mi caso que supongo será como el de cientos o miles. El caso comenzó con una foto en la portada del Eguin con las terribles acusaciones de ser miembro del PP, autor teatral y colaborador de ABC, como puede ver crímenes de esa majestad.

    A eso siguieron las llamadas amenazantes, las pintadas en la escalera de mi domicilio, firmadas por Machinada, y de las que todavía quedan restos, y para terminar una bomba incendiaria en la puerta de mi casa con una nota que decía, «Este es el tercer aviso, la próxima os quemaremos vivos a toda la familia» como puede ver, cosas de chiquillos, yo diría más bien de hijos de puta.

    Presentada la oportunidad denuncia, naturalmente no hemos tenido ninguna respuesta oficial, aunque las amenazas se reproducen a cada visita a mi familia.

    Si esto no es echar a alguien que baje Dios y lo vea, y perdone por la alusión porque me consta que usted se cree Dios. En cuanto a hablar de marginaciones será mejor que se calle, con un curriculum como autor teatral de 24 obras estrenadas en los principales teatros españoles, 27 publicadas, varias de ellas traducidas a cuatro idiomas y representadas en dieciséis países, todavía estoy esperando un mínimo de interés por su departamento de Cultura, lo que me confirma que para ustedes hubiera sido más importante escribir un manual de euskera de «Como mear de pie», e incluso lo hubieran presentado al Premio Nacional de Literatura, ése que se da entre cinco aspirantes y que se reparte por turno.

    En fin, como me consta que usted no es tonto, tengo que pensar que miente deliberadamente o que vive en una nube, algo que me niego a creer. Sólo le deseo que el Sr. Mayor Oreja les dé un baño para que dejen de reunirse en las cuevas de Zugarramurdi y salten al siglo ventiuno.

Error de fechas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  27 Marzo 2001

El calendario del partido-guía parece llevar algún desfase respecto al que observamos el común de los mortales. Un suponer, Arzalluz se puso riguroso en el mitin del Euskalduna y dijo «ETA lleva 40 años y actúa desde hace 31 años matando». Debió decir 42 y 33 respectivamente. ETA, como todo el mundo sabe, se fundó en el 59 y su bautismo de sangre se produjo en 1968, con los asesinatos o así de Pardines y Manzanas y la inmolación de Etxebarrieta entre ambos. La cosa no tendría mucha importancia si no fuera porque Arzalluz ha contado siempre que el asesinato de Manzanas le llevó a él a una decisión histórica: rechazar la violencia y pedir el ingreso en el PNV.

Pase que olvide su aniversario de boda, pero ¿se imaginan ustedes a Julio César equivocándose en el año del ‘alea jacta est’ y el cruce del Rubicón? El día que la Fundación Sabino Arana decida editar las obras completas de este hombre (discursos, mítines, comparecencias en rueda de prensa) van a comprobar dos cosas. La primera, lo difícil que resulta aprehender un espíritu bertsolari en la cárcel de papel de la palabra escrita. La segunda, que esas memorias serán un arma poderosísima, trampa para enloquecer a investigadores y curiosos, un laberinto gótico diseñado por M.C. Escher, donde las escaleras suben y bajan al buen tuntún.

Si se equivoca César, ¿cómo no ha de fallarle la memoria a Pompeyo? González de Txabarri situaba la Mesa de Alsasua y el nacimiento de HB en 1976, dos años antes de lo justo, aunque esto no tenga mucha importancia, porque en aquella época el diputado guipuzcoano no se había convertido todavía en el ejemplar antifranquista que es hoy. Decía ayer González de Txabarri: «Ahora ETA mata gente de un determinado bando y no otro para dar una imagen de fractura social... ¿Por qué ETA no mata a nacionalistas? Es una pregunta que no se nos debe hacer a los nacionalistas. Hay que hacérsela a ETA».

Habrá que recordarle que ETA se explicó bastante bien en el comunicado de su tregua y se lo puso muy clarito a sus socios e Lizarra: «Consideramos imprescindible que quienes se muestran de acuerdo con los puntos anteriores rompan con las ataduras y los acuerdos con quienes defienden e impulsan los deseos sojuzgadores de España y Francia. Es la hora de hacer una apuesta clara y absoluta por la soberanía. Es la hora de romper ataduras y acuerdos con las fuerzas políticas que tienen como fin la desaparición de Euskal Herria. Es hora de acabar con los partidos, estructuras institucionales y represoras que tienen por objetivo la construcción de España y Francia y la desaparición de Euskal Herria».

Esta es la tarea que ETA puso al PNV-EA y estos cumplieron rigurosamente antes de que Ibarretxe pactara con EH. ¿Qué quiere decir ahora con que «no hay nada que hacer si sigue la violencia»? ¿No se da cuenta de que a diferencia con los bertsolaris del partido-guía, (verdaderos bertsolaris vernáculos) estos otros lo ponen todo por escrito?

La payasa
FRANCISCO UMBRAL El Mundo  27 Marzo 2001

Hay una mujer en el País Vasco que hace de payaso de circo por las tardes y hace de concejal soberanista por las noches. Quiere decirse que, aparte de llevar su concejalía muy bien llevada, porque nunca condena los atentados de ETA, al día siguiente, en el circo, de payasa joven y risueña, se ha hecho popular entre los niños y los adultos que no saben que es la misma. Esta señorita se atiene con mucha severidad al crimen de cada día, que nunca reprocha, y luego se llena de ternura infantil, gracia circense y risa ingenua para divertir a miles de niños que no saben lo que pasa ni lo que les pasa.

Ya en el III Reich hubo una misteriosa aleación entre crimen y payasismo, como los menos enterados pudieron ver en la película Cabaret. El propio Hitler cultivaba un payasismo que nunca superó, al que le imponía el cargo. Alguien ha recordado que Hitler era muy consciente de la dimensión excesiva y grotesca de su personaje, que él mismo pudo ver en las películas de Chaplin y de Lawrence Olivier. Cuando se llega a extremar la farsa, la farsa se apodera patéticamente del farsante y entonces, ya, es cuando desembarcan los aliados en Normandía. Pero algunos observadores se han sorprendido de la facilidad con que esta señorita vasca pasa de los rigores de la concejalía al alegre desmadre del circo.

Hay quien llega a pensar que todo el soberanismo vasco y el encapuchamiento de ETA es a veces una farsa en la que ellos mismos no creen, pues están deseando ponerse una corbata y que la gente les pida autógrafos por la calle. Una causa excesivamente asumida, extremada hasta la depuración avícola de las gallinas es una causa que acabará en farsa, pues el hombre no puede ser infinitamente verdugo, y cuando ha entrado en ese infinito se mueve ya entre la incoherencia y la falta de destino.

La concejala puede hacer de payaso con gran facilidad porque en su condición política también se está falseando, fingiendo una crueldad más administrativa que sentimental. ¿Cuándo miente esta señorita, cuando hace pingaletas para los niños o cuando se niega a condenar los atentados etarras? Existe el desdoblamiento y la esquizofrenia en el ser humano, pero nunca tan bien repartidos y administrados como los lleva la concejala. O se tiene alma de concejala o se tiene alma de payaso o se tiene un alma asesina. Nuestra protagonista reúne varias almas en el haz de su afilada y crespa personalidad. El día que de verdad le llegue y le conmueva la risa de los niños, de sus niños, no podrá seguir diciendo que sí al crimen. El día que se aprenda de verdad el derecho administrativo de los ayuntamientos no podrá negarse a condenar lo que ahora aprueba.

Todo el movimiento soberanista tiene algo de doble personalidad, capuchones aparte, porque ese desdoblamiento entre ideales sublimes y realidades sangrientas se llama, sencillamente, esquizofrenia, como ya hemos dicho. A medida que ese movimiento se adentra más en lo imposible va perdiendo realidad y quedándose en involuntaria farsa, como la señorita municipal que al entrar en la magia del circo se hace soluble en una mentira que sólo es verdad para los niños. Es decir, deja de ser ella, o más bien, ella es ésa, la que se pinta la risa en la cara y suelta en libertad su alegría joven de vivir y su intimidad rosa y lentejuela con los niños vascos. La otra es sólo un pacto.

Todos a la cárcel
Los responsables de los atentados más atroces, repulsivos y desestabilizadores de ETA están ya en prisión
JOSE L. LOBO El Mundo 27 Marzo 2001

VERDUGOS ENTRE REJAS. Los cerebros y los autores materiales de las acciones más salvajes cometidas por ETA durante los últimos 15 años están ya entre rejas. Desde el atroz atentado de la Plaza de la República Dominicana, en el que murieron 12 guardias civiles, hasta el vil asesinato del concejal del PP Miguel Angel Blanco, pasando por la matanza en los grandes almacenes Hipercor de Barcelona, que se cobró 21 vidas, las docenas de terroristas que planificaron y ejecutaron unos crímenes que conmocionaron a la sociedad cumplen condena en prisiones españolas, la mayoría, o en cárceles francesas, los menos, en espera de su futura extradición a nuestro país para saldar todas sus deudas con la Justicia.

MADRID.- Como una hidra de múltiples cabezas, ETA ha demostrado su capacidad para rehacerse de los golpes policiales, por duros que éstos fueran. Pero desde la caída de su cúpula en Bidart (1992), «los ciclos de detención se van acortando», como sostiene el ministro del Interior saliente y candidato a lehendakari, Jaime Mayor Oreja. Y el repaso a los atentados más atroces, por el número de víctimas o por la personalidad de éstas, cometidos en los últimos 15 años, prueba que los asesinos, antes o después, acaban en prisión.

PLAZA REPUBLICA DOMINICANA (12 muertos)
Madrid, 14 de julio de 1986, víspera de la solemne apertura de Las Cortes, tras la segunda mayoría absoluta del PSOE. Instantes después de las 7.45 horas, una docena de jóvenes aprendices de guardia civil (tenían entre 19 y 24 años), alumnos de la Agrupación de Tráfico, son brutalmente mutilados por la explosión de una furgoneta bomba aparcada en la Plaza de la República Dominicana, en el corazón del barrio de Chamartín.

Pese a que los terroristas llevan ya una década golpeando con saña (486 muertos desde la muerte de Francisco Franco, 154 de ellos tras la llegada de Felipe González a La Moncloa), a la mañana siguiente un diario madrileño titula así la espantosa matanza: «El atentado más grave de ETA en el proceso democrático».

¿Fue el detonante de esa carnicería la deportación a Gabón, sólo 24 horas antes, de Domingo Iturbe Abasolo, Txomin, el histórico número uno de la banda hasta su detención en el País Vasco francés? Aún hoy no se ha despejado esa incógnita, ni tampoco la de su muerte, aparentemente fortuita, que le sorprendió mientras preparaba en Argelia la base de entrenamiento de los comandos de reserva de ETA, siete meses después del escalofriante atentado de Madrid.

Durante su estancia en el país norteafricano, Txomin mantuvo al menos dos contactos con los enviados del entonces ministro del Interior, José Barrionuevo, para explorar la posibilidad de un futuro diálogo Gobierno-ETA. Su muerte segó prematuramente esa tentativa.

Los terroristas que colocaron los 50 kilos de explosivos y accionaron el mando a distancia al paso del autobús de la Guardia Civil siguen hoy en la cárcel (todos menos Esteban Esteban Nieto, que murió mientras cumplía condena): José Ignacio de Juana Chaos, Antonio Troitiño e Inés del Río Prada, miembros del comando Madrid, fueron condenados en 1989 a casi 9.000 años de prisión, la pena más alta impuesta hasta entonces a unos terroristas. Y en abril del año pasado el grupo rebasó los 10.000 años de condena, al unírsele el arrepentido Juan Manuel Soares Gamboa, a quien el nuevo Código Penal impidió beneficiarse de la remisión total de la pena por el atenuante de confesar voluntariamente su participación en la masacre.

Ningún otro ha mostrado el menor remordimiento. José Ignacio de Juana Chaos llegó a escribir entre rejas: «Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales; aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas, y acabamos a carcajada limpia».

«YOYES»
El 10 de septiembre de 1986, María Dolores González Catarain elevó a ocho el número de mujeres asesinadas por ETA desde el nacimiento de la banda. Pero la estadística, en este caso, resultaba tan fría como la precisión con que su verdugo, José Antonio López Ruiz, Kubati, le descerrajó un tiro en la sien mientras paseaba por las calles de Ordizia.

Y es que aquella muerte tenía un valor añadido: el del escarmiento. Porque la bala que acabó con Yoyes, una de las escasísimas mujeres que ha formado parte de la dirección de ETA, y que un año antes se había quitado las vendas de una militancia ciega para regresar a España desde su exilio mexicano y acogerse a las medidas de reinserción, llevaba un claro aviso: todos los traidores recibirían su merecido.

Kubati fue el brazo ejecutor de una condena a muerte dictada por Francisco Mugika Garmendia, Pakito, hoy en prisión, y José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, actualmente diputado de Euskal Herritarrok (EH) en el Parlamento vasco. La dirección etarra ni siquiera titubeó ante el hecho de que varios familiares de Yoyes militaban en Herri Batasuna (HB); o de que su propio hermano, José Luis González Catarain, era entonces concejal de la coalición abertzale en el Ayuntamiento de Ordizia. Y Kubati tampoco aplazó la inmolación con tal de evitar al hijo de Yoyes, Arkaitz, que entonces contaba tres años de edad, el trauma de ver morir a su madre: la mató en presencia del pequeño mientras jugaba con él, paradojas del destino, en la Gudari Etorbidea (Avenida del Soldado Vasco).

Hoy, el ejecutor de Yoyes purga una pena de 47 años por aquel asesinato (y cientos de años más por otros nueve crímenes). En el mismo juicio fue condenado, a 26 años, José Miguel Latasa, Fermín, que señaló e identificó a Yoyes ante Kubati, porque éste ni siquiera la conocía. En octubre de 1999, con la tregua indefinida de ETA aún vigente, la banda designó a Kubati interlocutor del Gobierno para una eventual negociación. El Ejecutivo respondió con el silencio.

CASA CUARTEL DE ZARAGOZA (11 muertos)
En esta ocasión, los terroristas, llegados desde el sur de Francia, generaron casi tanto horror como los siniestros matachines que, seis meses antes, reventaron el Hipercor de Barcelona: el 11 de diciembre de 1987 hicieron saltar por los aires la casa cuartel de la Guardia Civil de la capital aragonesa, asesinando a cinco niñas (dos eran gemelas), a dos mujeres y a cuatro agentes, e hiriendo a 83 personas más.

Fue la acción más cruenta del comando itinerante, unos escogidos viajantes de la muerte que, desde que Txomin les diera licencia para matar, en 1978, habían probado su pericia como profesionales de la degollina, asesinando a 13 militares (entre ellos cuatro generales y un almirante), dos empresarios y un magistrado. Pero en Zaragoza, aquella mañana de vísperas de Navidad, el clan capitaneado por Henri Parot superó anteriores espantos.

Cuando Parot fue detenido en Sevilla, en 1990, conduciendo un coche cargado con 300 kilos de explosivos, su comando itinerante había asesinado ya a 40 personas, entre ellas los 11 inocentes de la casa cuartel de Zaragoza. Cuatro años más tarde, la Audiencia Nacional le condenó, por ese atentado, a 1.802 años de cárcel, de la que no saldrá hasta el 2019.

CARMEN TAGLE
La amenaza, pronunciada en tono desafiante, llegó con nitidez a oídos de los tres magistrados de la Audiencia Nacional que lo juzgaron el pasado 19 de octubre: «Para nosotros, todos vosotros sois Tagle». Aquel día, Francisco Mugika Garmendia, Pakito, se sentó en el banquillo del mismo tribunal en el que ejercía la fiscal a la que mandó asesinar: Carmen Tagle. Ahora, 11 años después, Pakito ha sido condenado a 30 de prisión como instigador de su muerte.

Tagle estaba adscrita al Juzgado Central de Instrucción número 5, cuyo titular ya era entonces Baltasar Garzón. Y de la mano del magistrado, al que le unía una profunda amistad, se ganó fama de fiscal dura y apasionada en los numerosos casos de terrorismo en los que intervino.

De nuevo el sanguinario Parot fue el diligente ejecutor de la sentencia de muerte dictada por la cúpula etarra. El 12 de septiembre de 1989, él y su compatriota Jacques Esnal dispararon 10 veces contra Tagle, a la que siguieron desde la sede de la Audiencia Nacional hasta su domicilio de Madrid. Mientras la fiscal aguardaba en el interior de su automóvil a que se abriese la puerta del garaje, Esnal la acribilló a través de la ventanilla; acto seguido, Parot vació su cargador para rematarla.

Tras su detención en abril de 1990, Parot fue condenado a 2.100 años de prisión por la muerte de la fiscal y su participación en otros 21 atentados. Su compinche Esnal, capturado en Francia, cumple cadena perpetua en un centro penitenciario del país vecino.

CASA CUARTEL DE VIC (9 muertos)
La diana eran los niños. Por eso, Juan Carlos Monteagudo y José Félix Erezuma pasaron hasta tres veces con su ataúd móvil, cargado con más de 200 kilos de explosivos, por la puerta lateral de la casa cuartel, que estaba abierta. Y comprobaron que un grupo de chiquillos, hijos de guardias civiles unos, vecinos de Vic otros, jugaban en el interior del patio, al que se accedía bajando una ligera pendiente.

Sólo entonces, los terroristas se apearon del vehículo y lo empujaron, suavemente, hacia la rampa. Los niños, sorprendidos, apenas tuvieron tiempo de observar cómo el Renault-4 atravesaba el patio de un extremo a otro y chocaba frontalmente contra una pared: la terrible explosión mató a cuatro de ellos (todas niñas), provocó gravísimas heridas y amputaciones a otros dos y segó la vida de un policía municipal, un guardia civil y tres familiares de otros tantos agentes. Era el 29 de mayo de 1991.

Mientras una espesa humareda se elevaba hacia el cielo de Vic y una montaña de escombros caía sobre los cuerpos de las víctimas, Monteagudo y Erezuma corrían ya hacia su guarida, un chalé del municipio vecino de Lliça de Munt, a bordo del Renault-11 de una amiga. Ese error les delató. Pero no fue el único.

La propietaria y titular del vehículo, colaboradora del comando Barcelona, también facilitó su verdadera identidad cuando alquiló el chalé en el que luego se refugiaron los asesinos. Y allí fueron sorprendidos, un día más tarde, por la Guardia Civil, casi a la misma hora a la que se celebraba en Vic el funeral por las nueve víctimas. Monteagudo y Erezuma se enfrentaron a tiros con los agentes, pero ambos cayeron heridos de muerte. Y su compañero Juan José Zubieta, que les había ayudado a atiborrar el coche bomba de su carga mortal, se entregó sin oponer resistencia. En 1993, la Audiencia Nacional condenó a este último a 1.311 años como «cooperador necesario».

GREGORIO ORDOÑEZ
En septiembre de 1994, Kubati, el asesino de Yoyes, publicó en Egin un artículo titulado Yo os acuso en el que, tras reprobar a Gregorio Ordóñez y otros políticos vascos, decía: «Me despido de vosotros con el deseo de que algún día, al poner la radio, oiga por ella una buena noticia que me alegre el día». Cuatro meses más tarde, Ordóñez, portavoz del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián, caía abatido en el bar donostiarra La Cepa por el disparo de un pistolero. Y Kubati, seguro, lo celebró en la prisión.

ETA había amenazado de muerte a Goyo en más de una ocasión, pero el concejal del PP siempre se negó a vivir con un guardaespaldas pegado a los talones. El día que lo mataron llevaba encima su pistola (tenía licencia de armas), pero ni siquiera hizo ademán de sacarla: el terrorista del chubasquero rojo se le acercó por detrás y le pegó un tiro en la nuca.

Su muerte abrió un macabro ciclo de atentados contra concejales del PP: a Ordóñez le siguieron Miguel Angel Blanco (Ermua), José Luis Caso (Renteria), José Ignacio Iruretagoyena (Zarautz), Alberto Jiménez Becerril (Sevilla), Manuel Zamarreño (Renteria), Jesús María Pedrosa (Durango), José María Martín Carpena (Málaga), Manuel Indiano (Zumárraga), José Luis Ruiz Casado (Sant Adrià del Besós) y Francisco Cano (Terrassa). El causante de ese pavoroso reguero de cadáveres era el terrorista del chubasquero rojo. Así lo creen el Ministerio del Interior y la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que ya ha iniciado los trámites para solicitar la extradición de Javier García Gaztelu, Txapote, detenido el pasado 22 de febrero en Anglet en una operación conjunta de las policías francesa y española.

Como jefe del aparato militar de ETA, Txapote no sólo ordenó la ejecución de los 11 concejales del PP y de todos los atentados cometidos por la banda desde la ruptura de la tregua (y van 28), sino que asesinó con sus propias manos a Ordóñez, al abogado y dirigente socialista Fernando Múgica, a un policía municipal de San Sebastián y a un brigada del Ejército.

Txapote, como tantos otros etarras, se graduó muy joven en la kale borroka: su historial delictivo arranca a los 20 años, cuando fue detenido por atacar con cócteles molotov un concesionario de Renault. Ahora, el terrorista más buscado tras la detención en marzo de 1999 de Javier Arizcuren Ruiz, Kantauri, cumplirá en Francia una condena de seis años por asociación de malhechores (delito que en el país vecino equivale al de pertenencia a banda armada) antes de ser enviado a una cárcel española.

JOSE LUIS LOPEZ DE LACALLE
Socializar el sufrimiento; es decir, ampliar los objetivos de ETA a más sectores de la población. Esa fue la nueva estrategia marcada por Txapote cuando ascendió a la cúpula de la banda. Y el asesinato del columnista de EL MUNDO José Luis López de Lacalle fue la primera señal de ese salto cualitativo en la amenaza, que se extendía ahora a los profesionales de los medios de comunicación. Después de él vendrían los atentados, frustrados, contra Carlos Herrera, Luis del Olmo o Aurora Intxausti. Pero la caza al periodista había empezado.

López de Lacalle, a quien los cachorros de ETA ya habían visitado en su domicilio con la pirotecnia intimidatoria de sus cócteles molotov, vivió como un apasionado de la libertad, pero lo mataron como a un perro: el pistolero que lo liquidó, el pasado 7 de mayo en Andoain (Guipúzcoa), le pegó dos tiros en el pecho y lo remató con otros dos cuando agonizaba en la acera.

A Iñigo Guridi Lasa, el niñato sin entrañas que presuntamente acabó con su vida, le echó el guante la Ertzaintza el pasado 23 de febrero. Llevaba encima el revólver del calibre 38 que empuñó contra el periodista y fundador del Foro de Ermua. Cuatro días después, la juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios lo envió a prisión.

ERNEST LLUCH
El pasado verano, cuatro meses antes de caer abatido a tiros, Ernest Lluch quedó profundamente conmocionado por el asesinato del ex gobernador civil de Guipúzcoa Juan María Jáuregui, unidos ambos por una sólida y larga amistad. Lluch recurrió a su talante optimista para superar la pérdida del compañero, pero, quizá por primera vez en su vida, debió pensar que la siniestra ruleta terrorista también podía tocarle a él.

De hecho, pocos días antes de que un pistolero le disparase en el garaje de su domicilio en Barcelona, el pasado 21 de noviembre, el ex ministro socialista había comentado a algunos allegados su inquietud y malestar por las medidas de protección que debería adoptar cuando viajase a San Sebastián, ciudad que visitaba con mucha frecuencia (poseía allí una vivienda) y por la que sentía una pasión sólo comparable a la que ejercía como barcelonés.

José Ignacio Krutxaga, el liberado (a sueldo de ETA) que le tiroteó en la sien y el cuello, y Lierni Armendariz, que vigilaba desde el exterior del garaje mientras aquél ejecutaba su faena, tardaron menos de dos meses en ser capturados, y desde el pasado 11 de enero están ya en prisión. «Que el remordimiento les devaste», como escribió Lluch en uno de sus últimos artículos periodísticos, a propósito de los asesinos de la primera víctima de ETA, una niña de dos años de edad.

Ha colaborado en este informe el Departamento de Documentación de EL MUNDO.

APOYOS

Hipercor o el terror ciego
J. L. L.

El bárbaro atentado contra los grandes almacenes Hipercor de Barcelona, el 19 de junio de 1987, marcó un punto de inflexión en la trayectoria de ETA: del terror selectivo, dirigido contra víctimas cuidadosamente escogidas, se había pasado al bombazo ciego, a la salvajada indiscriminada contra la población civil. Hubo 21 muertos, la mayoría por asfixia o carbonizados (entre ellos dos niños), y 42 heridos.

Nueve días antes, el brazo político de ETA había alcanzado su techo electoral (210.000 votos en las elecciones al Parlamento Europeo), sólo superado en los comicios municipales y europeos de junio de 1999, en los que se benefició del silencio temporal de las armas impuesto por la tregua. Pero, después de la matanza de Hipercor, HB comenzó a perder apoyo popular, que alcanzó su cota más baja en las elecciones vascas de 1994: poco más de 166.000 votos.

Dos de los matarifes de aquel atroz atentado, Domingo Troitiño Arranz y Josefa Mercedes Ernaga, fueron detenidos y encarcelados sólo dos meses más tarde. Y en 1989 la Audiencia Nacional les condenó a 1.588 años de prisión. Dentro de 16 años, en el 2017, quedarán en libertad.

El tercer procesado, Rafael Caride Simón, no ingresó en prisión hasta marzo del 2000, después de que Francia autorizara su extradición. Caride y Troitiño cargaron el coche bomba de amonal y conectaron el mecanismo de explosión retardada, pero fue Caride quien lo condujo hasta el sótano de Hipercor.

Con los tres homicidas ya encarcelados, el único que faltaba por saldar su deuda era el cerebro de la operación, Santiago Arróspide Sarasola, Santi Potros, por aquel entonces jefe de los comandos ilegales. Por fin, el pasado 21 de diciembre fue extraditado a España, que lo reclamaba como inductor del atentado. Ese mismo día ingresó en la prisión de Soto del Real (Madrid), donde aguarda el juicio.

Su captura en Anglet (Francia), apenas tres meses después de la matanza de Hipercor, facilitó la detención de muchos etarras y el descubrimiento de zulos y pisos francos, ya que la policía encontró en su chalé documentos muy comprometedores. ETA quedó tocada. Desde entonces, Santi Potros se convirtió en un proscrito y ETA le abandonó a su suerte.

Blanco: 48 horas que conmovieron a España
J. L. L.

¿Qué queda del espíritu de Ermua, el colosal movimiento cívico de rechazo a ETA que sacudió España en el verano de 1997, tras la cruel ejecución del concejal del PP Miguel Angel Blanco, y que movilizó a todos los partidos democráticos en contra del terrorismo y a favor del aislamiento de HB? La herida de una profunda división en la sociedad y la política vascas, que sangra en las trincheras del nacionalismo de unos y el constitucionalismo de los otros. Pero también el inmenso repudio hacia la violencia de un país hastiado de sangre inútil.

¿Quién recuerda hoy que el entonces lehendakari, José Antonio Ardanza, convocó de urgencia a los socios del Pacto de Ajuria Enea nada más conocer que los pistoleros de ETA habían cumplido su amenaza, vencido el ultimátum de 48 horas que dieron al Gobierno, y que el cuerpo sin vida del joven edil había aparecido maniatado y con dos tiros en la cabeza? El pacto secreto que ETA y los nacionalistas suscribieron en 1998, y la ruptura de la tregua, en diciembre de 1999, acabaron con el sueño.

Todo empezó en la tarde del 10 de julio de 1997. Miguel Angel comió con sus padres en el domicilio familiar de Ermua, y poco después salió de casa camino de la estación para tomar el tren que le llevaría a Eibar, donde se encuentra la asesoría fiscal en la que trabajaba. Nunca más volvieron a verlo con vida.

A las 17.30 horas, ETA anunciaba que tenía en su poder al concejal, y daba un plazo de dos días al Gobierno para reagrupar a todos los presos etarras en cárceles del País Vasco. De lo contrario, Blanco sería asesinado. Su sentencia de muerte llegó pocos minutos después, con la respuesta firme del Ejecutivo: «No cederemos al chantaje».

El pasado mes de octubre, el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo reabrió el sumario por el asesinato de Miguel Angel Blanco, después de que el ex concejal de HB y presunto etarra Ibon Muñoa inculpase a Javier García Gaztelu, Txapote, a Irantzu Gallastegui y a José Luis Geresta del secuestro y ejecución del concejal del PP. Geresta se suicidó poco después del horroroso crimen; Gallastegui fue detenida en París en 1999, y Txapote, capturado el pasado 22 de febrero en Anglet, cumplirá una condena pendiente en Francia antes de ser extraditado a España.

«Si el PNV sigue como hasta ahora, no habrá más remedio que pactar con el PP»
«O el nacionalismo rompe con la mafia o la mafia acaba con el nacionalismo», advierte Ramón Jáuregui, después de hacerse público que ETA intentó asesinarle durante su cena de Nochevieja Se muestra decidido a continuar luchando por la paz «para librar a Euskadi de estos fascistas»
OLATZ BARRIUSO BILBAO El Correo  27 Marzo 2001

Ramón Jáuregui afronta con serenidad la certeza de que ETA había planeado asesinarle la pasada Nochevieja en una sociedad gastronómica de San Sebastián, según publicaba ayer ‘El País’. El ‘comando Gaua’, responsable también del asesinato del ertzaina Iñaki Totorika, no pudo cumplir su macabro propósito porque el diputado socialista acostumbra a reunirse con los suyos el 1 de enero y no el 31 de diciembre. La amenaza del terror tampoco ha logrado callar al que fuera secretario general del PSE, convencido de que es urgente combatir a los «monstruos» que prepararon su muerte para «no acabar en sus fauces». Y eso incluye un claro llamamiento al nacionalismo para que «rompa con la mafia». Porque, en caso contrario, concluye, «no habrá más remedio» para los socialistas que pactar con el PP.

-Ha descubierto que ETA planeaba asesinarle. ¿Cómo lo afronta?
-No me perturba. Soy una persona de ánimo sereno y convicciones profundas y esto forma parte, en cierto modo, de mi paisaje vital y de mis circunstancias personales. Al contrario, me reafirma en la lucha por la paz y la libertad en mi país, porque quiero a Euskadi y la quiero ver libre de estos fascistas.

-No le van a callar.
-No. Seguiré en mi puesto de trabajo en el partido defendiendo la paz y la libertad. Me cuidaré un poco más y punto.

-Pero es consciente de que se trataba de una acción cuidadosamente planificada.
-Sí. Se trataba de un atentado perfectamente planificado, que surge, como todos, de una información del entorno. Llevo quince años yendo a ese sitio, siempre el mismo día. Reconozco que hice mal, porque la rutina, aunque sea anual, hay que evitarla. Lo he hecho público para poner en guardia a mis conciudadanos de lo que yo he extraído como lección: un hábito, por muy esporádico que sea, no puede repetirse.

-Pretendían matarle delante de toda su familia. Demasiada crueldad para jóvenes de poco más de 20 años. ¿Ha reflexionado sobre ello?
-Ésa es la gran asignatura pendiente del país. Se han gestado unos monstruos, porque no cabe en cabeza humana un razonamiento como el que hacen estos chavales de Haika, de que matar al discrepante es legítimo y necesario. O este pueblo reflexiona y los combate o acabaremos todos en sus fauces.

-Esta petición, ¿la dirige a alguien en concreto?
-Quiero decir claramente que o el nacionalismo rompe con la mafia o la mafia acaba con el nacionalismo. Tienen que lanzar un mensaje claro a ETA y a sus cómplices: que mientras ejerzan la violencia no pueden compartir nada con ellos, ni el diagnóstico, ni por supuesto los medios, ni tampoco los fines. El nacionalismo tiene que estar con los que sufren.

-¿Cree que no ha sido así?
-Hay dos imágenes sobre las que los nacionalistas deben reflexionar: el Arzalluz que no saluda a los socialistas en la capilla ardiente de Fernando Buesa y el Arzalluz que, cuando ETA quiere matar a la cúpula del PP en el cementerio de Zarauz, se preocupa por las lápidas en vez de decir que, aunque él no comparta nada con el PP, daría su vida por que pudieran seguir viviendo. No me basta con que me llamen Atutxa, Ardanza y cien amigos más del PNV. Lo que quiero es que digan claro que aquí hay una cuestión prepolítica, que reflexionen sobre la aparición, en pleno siglo XXI, de unos jóvenes nacidos en el autogobierno más profundo que jamás tuvo Euskadi pero que consideran que hay que matar al que discrepa. Eso se llama fascismo étnico, limpieza ideológica.

-Usted atesora una experiencia de entendimiento con el PNV durante su etapa en el Gobierno vasco y en la secretaría general del PSE. ¿Se siente ahora engañado?
-Sí. Mi experiencia de entendimiento ha sido duramente traicionada con Lizarra. En la relación con el PSE sólo cabe hablar de traición.

-¿También de fracaso de la política de mano tendida con el PNV?
-El fracaso es el fracaso del país, que en estos momentos está en una encrucijada entre lo malo y lo peor: sin el PNV es más difícil, con este PNV no se puede.

-¿Es optimista respecto a la posibilidad de reconducir la situación?
-Creo que el 13 de mayo hay una oportunidad maravillosa para que los vascos hablen claro y sin miedo. Y creo que el PNV merece un castigo político. Aunque tampoco apuesto por que se vayan al barranco de la unidad abertzale. La construcción de la sociedad vasca requiere un esfuerzo colectivo y un reconocimiento de la pluralidad y la diversidad. Hay que decir al PNV que no hay nación sin ciudadanía, y al PP que no hay proyecto vasco sin autogobierno y sin entendimiento con los nacionalistas. Pero eso son principios filosóficos…

Autodeterminación ‘light’
-En la práctica, las cosas cambian…
-La práctica política nos está llevando a una guerra de trincheras, a una polarización suicida del país, donde unos siguen empeñados en una estrategia de autodeterminación ‘light’, y los otros en un cómodo antinacionalismo rentable electoralmente. Y así no se hace país ni se acaba con ETA. Necesitamos una estrategia de pacificación consensuada y para eso hace falta que el PNV cambie. Que no apueste por una nación étnica, de dictadura y negación de las minorías que no encaja en Europa ni en el mundo. ¿Sabe? En la capilla de Elespe le dije al lehendakari: «A quien más ha engañado ETA es a vosotros».

-Entonces, ¿es partidario de pactar con el PP y que el PNV pase a la oposición?
-Si el PNV sigue como hasta ahora no habrá más remedio, no lo descarto. La alternancia es muy sana. No es la solución ideal, pero si el PNV sigue igual, hay que ganarles.

-¿Comparte la dirección del PSOE esta convicción?
-Yo no estoy en la Ejecutiva federal, no lo sé. Pero hay que ponerle las cosas claras al nacionalismo.

-Cunde la teoría de que, con su ofensiva contra los socialistas, ETA pretende dinamitar sus puentes de entendimiento con el nacionalismo.
-Cabe hacer esta interpretación, aunque ETA mata todo lo que puede. Pero es cierto que hay una línea de acabar con las figuras que han protagonizado una política integradora y de autonomismo avanzado, porque ETA apuesta por el ‘cuanto peor mejor’, pretende una fractura total de la sociedad.

-Figuras como Buesa, Lluch, Jáuregui, Recalde y ahora, usted.
-Es verdad. Incluso, Froilán (Elespe) era el hombre más integrador, más amigo de los de HB en el Ayuntamiento, el más querido por el entorno nacionalista de Lasarte, tiene sentido la teoría, aunque ETA va a por todo lo que se mueve.

Redondo acusa al Gobierno vasco de fomentar el silencio ante el fascismo
El Departamento de Educación tilda las declaraciones de 'frívolas'
A. GUENAGA | Bilbao El País  27 Marzo 2001

El candidato a lehendakari del PSE, Nicolás Redondo Terreros, acusó ayer al Departamento vasco de Educación de 'apoyar el silencio y la inhibición' ante los actos de violencia en Euskadi. El líder socialista hizo estas declaraciones tras reunirse con una treintena de directores de centros educativos públicos y privados vizcaínos. Dijo que era 'terrible' que para los alumnos sea más fácil oír a un profesor hablar de construcción nacional que de las instituciones. Educación calificó esas aseveraciones de 'irresponsables, frívolas e incoherentes'.

El candidato de los socialistas vascos mantiene su ritmo de reuniones -'tocar tierra' lo denominan sus asesores- con diferentes sectores de la sociedad vasca en los que el PSE-EE ha centrado sus mensajes de precampaña. A los encuentros realizados con los sindicatos de la Ertzaintza (policía vasca) se sumó ayer el tiempo dedicado al sector de la Educación. Frente a la Educación para formar 'buenos vascos' de los nacionalistas, según Redondo, el PSE propugna una educación al servicio de 'buenos ciudadanos'.

Y por eso, Redondo pretende impulsar una política de recuperación cultural y educativa, de movilización social y de regeneración ética para hacer frente a la ideología de la banda terrorista ETA. Y en concreto el programa recoge 16 puntos dedicados a la Educación, entre los que se incluye crear una estructura administrativa de lucha contra el fascismo y defensa activa de la vida y las libertades (el Instituto Democrático Vasco y una Dirección de Derechos Humanos dependiente de Educación y no de Justicia como ahora), según explicó la responsable de Educación socialista, Isabel Celaá.

Redondo mostró ayer su pesar tras escuchar la preocupación que destilaban las intervenciones de los directores de centros con los que se reunió en lo que a la violencia terrorista se refiere. 'Me han comentado que desde la Consejería de Educación se ha apoyado el silencio, la inhibición frente a ETA', aseguró. Pese a que los socialistas controlaron Educación en la década de gobiernos de coalición con el PNV (Fernando Buesa y José Ramón Recalde, víctimas de atentados de ETA fueron consejeros), Redondo cree que fue con el nacionalista Inazio Oliveri (EA) con quien comenzó la etapa de 'manipulación' en la que nos encontraríamos ahora.

El consejero de Educación Oliveri contestó de inmediato a Redondo. 'Me parece una desvergüenza terrible que nos acusen de silencio y de inhibición ante la violencia y la coacción, cuando hemos liderado la contestación a todo eso, convocando y apoyando paros y concentraciones en los centros en contra de atentados'. El consejero acusó a Redondo de 'utilización perversa de la educación con fines partidistas, que descalifican su aspiración a dirigir el Gobierno.

Ni sí ni no; todo lo contrario
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 27 Marzo 2001


Aznar sabe lo que hay que hacer y cuándo hacerlo. Semanas después de la respuesta negativa que recibiera de Zapatero, rechazando su propuesta de presentar conjuntamente interventores sociopopulares en las mesas de votación de las urnas de Euskadi, eleva el listón al anunciar que estudia la presentación de recursos contra la Ley Electoral vasca que impide cualquier intervención o donación ajena a la comunidad. Dicho de otro modo, más madera por si no hubiera la suficiente para los esforzados fogoneros de la locomotora popular que circula por los raíles electorales vascos.

Mientras Génova cuenta con una estrategia, táctica, orientación y dirección tan clara como coherente, Ferraz adolece de graves carencias estratégicas, tácticas, orientativas y directivas. En consecuencia, Aznar introduce hábilmente el dedo electoral en la llaga del frágil costado político de Rodríguez Zapatero.

Horas antes, Otegi anunciaba desde el diario que informa de los asesinatos como si fuesen accidentes laborales o sucesos, lamentándolos como si fueran un pisotón, la expedición de unos documentos acreditativos de la nacionalidad vasca con la intención de penetrar como un cuchillo en las bases electorales de Arzalluz, desconcertadas por el fracaso del Pacto de Lizarra.

Apelando a la doble alma del nacionalismo democrático, pese a ser un carné redactado con la sangre de socialistas y populares, es un documento que busca contrarrestar la probable fuga de una parte de los electores de Herri Batasuna hacia el Partido Nacionalista Vasco, que señalan todas las encuestas.

A los abertzales rogando y con el mazo del tiro dando en la nuca de los no nacionalistas, parece ser la consigna del día de la autoridad militar competente que marca férreamente el paso de la oca a Euskal Herritarrok. Son gestos simbólicos, carentes de virtualidad real, que, sin embargo, obligan a Ibarretxe y Zapatero a responder con claridad a las igualmente claras iniciativas políticas que les llegan desde sus antiguos o presentes aliados.

Se está terminando la hora de las respuestas ambiguas, basadas en ni sí, ni no, sino todo lo contrario, con las que contestan en última instancia a sus interlocutores respectivos. Si el primero se juega su reelección como lehendakari, el segundo se juega su continuidad como secretario general del Partido Socialista.

Mientras que el actual inquilino del palacio de Ajuria Enea debe pasar el difícil examen de las urnas de Fátima el próximo 13 de mayo, quien ocupa hoy el despacho de Ferraz deberá pasar la muy controvertida reválida de una conferencia política pocas semanas después de la crucial cita electoral vasca. Ambos están obligados a decir sí o no, como Cristo nos enseña, o serán crucificados como ya lo fueron, en circunstancias análogas, Indalecio Prieto y Manuel Azaña.

 

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