AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 29  Marzo  2001
#Los labios sangrantes de una herida
Julián LAGO La Razón  29 Marzo 2001

#La gallina vasca
Iñaki EZKERRA La Razón   29 Marzo 2001

#El escandaloso doble rasero del Ayuntamiento de San Sebastián
Impresiones El Mundo 29 Marzo 2001

#Se buscan coartadas (desesperadamente)
PATXO UNZUETA El País  29 Marzo 2001

#El voto del exilio
Juan BRAVO La Razón 29 Marzo 2001

#Diferentes puntos de vista sobre el País Vasco
Josep Borrell La Estrella  29 Marzo 2001

#Estamos en la 'barbarie y el disparate'
Editorial La Estrella  29 Marzo 2001

#Despiste o pasividad
Editorial El Correo 29 Marzo 2001

#Puentes hacia el gulag
Pío Moa Libertad Digital  29 Marzo 2001

#Miembros de Basta Ya, encapuchados, se manifiestan contra el terrorismo
Vitoria. Ep ABC   29 Marzo 2001

#Garzón procesa a Pepe Rei por pertenecer a ETA y cierra la publicación "Ardi Beltza"
Libertad Digital  29 Marzo 2001

#Las dos bombas colocadas en los juzgados tenían sendos temporizadores
Bilbao. Agencias  ABC  29 Marzo 2001



 

Los labios sangrantes de una herida
Julián LAGO La Razón  29 Marzo 2001 

No puedo, admirada y admirable María San Gil, voz sin velos en medio de los silencios, dejar de manifestar la profunda impresión producida en mí por el arrojo cívico que demostró usted en el último pleno municipal de San Sebastián.Para ovarios, los suyos, María Pineda de las libertades, que se atreve a bordar a la luz del día y en plaza pública los colores de una bandera sin miedo al miedo. Menudo redaño hay que tener para plantar cara, en el propio escenario del crimen, a quienes pasan a Eta las anotaciones hechas en las páginas negras del bloc negro del terror.

    En una sociedad amedrentada por el pánico talibán, donde los discursos políticos se hacen cómplices, las miradas se vuelven hacia otro lado y las palabras de dolor se atraviesan en la garganta en cada entierro, usted ha tenido la entereza moral, la gallardía ciudadana, el compromiso ardoroso de la heroína de Lorca, ante la que uno ha de descubrirse. Chapó, María San Gil, por el grito airado de libertad insurgente frente a la inmune cobardía de los ediles proetarras. Que le vengan con sonrisas a usted, precisamente a usted, que sabe muy bien que detrás de cada carcajada de ésas hay siempre dispuesto un tiro en la recámara. Convengo en que no debe ser nada fácil mantener su apostura cuando se vive como usted siempre en el filo asesino de la navaja: Sin ir tan lejos cuando estuvo usted apoyada sobre la jardinera-bomba que nunca llegó a estallar en el cementerio de Zarauz. Supongo que en ningún momento tampoco podrá olvidar a los amigos que se fueron sin decirle adiós, Gregorio Ordóñez, en primer lugar, y tantos otros que dejaron, ellos sí, para siempre de sonreír.

    De ahí que su gesto constituya todo un ejemplo, y una heroicidad sin paliativos, y una esperanza, sobre todo una esperanza, a cuya ventana nos hemos asomado ayer los ciudadanos de bien para contemplar un futuro que unos pocos pretenden secuestrarnos y a otros, más allá de las palabras, parece no importarles demasiado. A quienes no somos vascos, por el mero hecho de no ser vascos, se nos suele reprochar, ¿sabe usted?, la incomprensión sobre una realidad compleja, endogámica y atávica, que dicen, no alcanzamos a entender desde fuera. Sin embargo, yo sí la entiendo a usted, bravísima María San Gil. Entiendo lo que dice, entiendo lo que piensa, entiendo lo mucho que le duele su tierra, cuya herida tiene abiertos de par en par sus labios encarnecidos y sangrantes sin que la dejen cicatrizar. Gracias a usted, a partir de ahora me asomaré a Euskadi a través de sus ojos, y le escucharé a través de sus oídos, y le hablaré a través de su palabra en libertad. A partir de ahora, volveré a recorrer en mis recuerdos el balneario de Cestona, al que cada verano regresaba con mis padres, y las calles de Zumaya, y las playas de Zarauz, y sus gentes nobles y sanas, en un intento de reencontrarme conmigo mismo y volver a jugar a la pelota vasca con mis amigos que allí se quedaron, admirada María San Gil, admirable María Pineda.

La gallina vasca
Iñaki EZKERRA La Razón   29 Marzo 2001  

La gallina vasca acaba de nacer por decreto del Gobierno de Ibarretxe, por salvar el honor mancillado de Lizarra, por pura y simple necesidad histórica, es decir por huevos. Este tipo de cosas no nacen porque sí. La noticia de la orden de la Consejería de Agricultura de Vitoria, que establece el ideal racial de este ave conocida en la imaginería infantil por lo cobardica («cobarde, gallina, capitán de las sardinas...») nos llega al mismo tiempo que se hace pública la decisión del sector Aralar de EH de pedir el voto para el PNV en la próximas elecciones autonómicas del 13 de mayo. O sea que al nacionalismo vasco se le ha puesto la carne de gallina ante esa mágica fecha y le ha traicionado el inconsciente. Ha mezclado en esta promulgación oficial del estándar de las aves de corral sus temores con sus deseos.

    La gallina vasca es un lapsus lingûe del Ejecutivo de Ibarretxe. Es un último coletazo del neofranquismo del Gallito de Lizarra, es decir de Arzalluz. Es el testamento político de un nacionalismo de corral acorralado por la esperanza, por la libertad, por la dignidad democrática, por la España de la Constitución y de los derechos humanos y ciudadanos, por la Euskadi emocionante del nuevo siglo que va a nacer el día trece en Euskadi, por ese nuevo estándar civil en el que no cabrán siquiera las gallinas con Rh negativo. Hasta en los gallineros se va a notar la caída de esta gente que no tiene idea buena y que le quiere poner puertas y hornos crematorios al campo.

    El Gobierno de Ibarretxe ha diseñado siete tipos de gallina: «perfecta, excelente, muy buena, buena, aceptable, suficiente y eliminable». Cómo será la situación vasca de patética y de alarmante que al oír hablar de esta inocente clasificación aviar los humanos nos damos por aludidos, o sea que nos parece que esto nos suena de algo, que va por nosotros. No. Puedo prometer y prometo que en la Euskadi constitucionalista que nazca el día trece no habrá gallinas «eliminables». Hasta en esto se va a notar el cambio.

    Dicen los expertos de Ibarretxe que la gallina vasca tiene los huevos muy grandes, pero que no anden tocándole demasiado los huevos a ese sufrido gremio no sea que terminen provocando una auténtica y orwelliana «rebelión en la granja» y hasta la gallina turuleta les salga rana, respondona, contestataria y dispuesta a reclamar su derecho al voto.

    La gallina vasca ha querido ser parte de la precampaña electoral nacionalista. La «Euskal oiloa» aspiraba a ser una premonición de la Gran Euskal Herria. Pero ha resultado ser lo contrario. No es gallo desafinado, una pata de gallo que les ha salido a los hijos de Arana en vísperas de la libertad. Como decía el poeta, «¿no oyes cantar los gallos de la aurora?».

El escandaloso doble rasero del Ayuntamiento de San Sebastián
Impresiones El Mundo 29 Marzo 2001

No es infrecuente en derecho que dos tribunales pronuncien sentencias distintas al enjuiciar los mismos hechos. Pero lo que resulta insólito es que el mismo órgano administrativo adopte dos resoluciones diametralmente opuestas sobre casos similares. Esto es lo que ha hecho el Ayuntamiento de San Sebastián en una escandalosa demostración de doble rasero jurídico. EL MUNDO publica hoy el caso de un agente municipal que fue expulsado del servicio por el Ayuntamiento el año pasado tras haber sido condenado a una pena de cuatro meses por lesiones. La jefa de personal que firmaba la notificación de expulsión de este agente en mayo pasado rubricaba anteayer otro escrito en el que se reintegraba al puesto a su compañero Francisco Añorga tras haber cumplido la pena de seis años de cárcel por cooperación con banda armada. A Añorga se le aplica la Ley de la Función Pública vasca, que le permite volver a su puesto tras cumplir la condena. Al agente expulsado se le aplica la Ley de de Policía del País Vasco, que establece que la comisión de un delito doloso supone la pérdida definitiva de la condición de agente. A Añorga se le permite volver a su antiguo puesto porque, según el Ayuntamiento, hay plazas vacantes. Al otro agente se le abre un expediente administrativo y se le expulsa, decisión que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha fallado contraria a derecho. Todavía hay plazo legal para que el Ayuntamiento de San Sebastián abra expediente disciplinario a Añorga, que facilitó datos para que ETA colocara un coche bomba a dos guardias civiles, un delito de mucha mayor gravedad que el de su ex compañero. Odón Elorza, alcalde de la ciudad, debe una explicación a sus conciudadanos si no expedienta de inmediato a Añorga.

Se buscan coartadas (desesperadamente)
PATXO UNZUETA El País  29 Marzo 2001

Marzo ya mayea: con las encuestas y presentación de candidaturas han llegado los debates que marcarán la campaña para las elecciones vascas de mayo. Las encuestas confirman una polarización máxima. La coalición PNV-EA se presenta con un programa soberanista, algo que Ibarretxe ni siquiera con tregua se había atrevido a hacer en su pacto con EH de 1999. Ahora lo hace porque necesita desesperadamente los votos del electorado radical desencantado por la ruptura de la tregua. Y lo hace porque confía en que esa radicalización programática no le haga perder gran cosa por el flanco moderado; que la gente vote a los suyos, con independencia de que se identifique o no con el programa. Simplemente, para que no ganen los otros.

Llama la atención la baja calificación de Mayor Oreja, pese a que se mantienen las expectativas de un buen resultado del PP. Seguramente es otro efecto de la polarización: esa calificación sería el resultado del promedio entre la nota próxima a cero que le dan los nacionalistas, y la intermedia que le dan los demás; mientras que el electorado no nacionalista es menos sectario al calificar a Ibarretxe.

Las encuestas reflejan un equilibrio entre nacionalistas y no nacionalistas, pero en ninguna se predice que la coalición PNV-EA pueda tener más escaños que la suma de PP y PSOE. Es decir, que Ibarretxe necesitaría los votos de EH (la abstención no bastaría) para obtener la investidura. Y ese apoyo no es algo que pueda darse por adelantado. Porque EH no regala nada y porque, sin tregua, Ibarretxe no puede llegar a un acuerdo con el brazo político de ETA. Más probable es que maquinen con la hipótesis de que, si sale un gobierno sin nacionalistas, podrían volver a unirse para 'zumbarles' -como dice Arzalluz- una moción de censura. Pero es más fácil pensarlo que hacerlo: tratar de derribar un gobierno democráticamente elegido, con el apoyo de los que consideran legítimo el asesinato de concejales de los demás partidos, sería algo muy arriesgado y poco decente. En realidad lo decente sería que ahora, antes de que se abran las urnas, todos los demócratas se comprometieran a no intentar derribar por esa vía al Gobierno que salga de ellas.

Pero es improbable que los nacionalistas renuncien a esa forma de presión después de tantos años utilizando en provecho propio el chantaje de ETA a la sociedad. Ahora, diciendo que un gobierno sin ellos excitaría aún más a ETA. La gente es espontáneamente miedosa y conservadora, y, con tal de no enfrentarse a ETA, busca (desesperadamente) cualquier coartada. La presidenta de Eusko Alkartasuna dijo el domingo pasado que 'no nos resignamos a vivir en la tiranía de ETA, pero tampoco en la dictadura del pensamiento único español'. Para algunos, eso basta; ya tienen un motivo para seguir votando a los mismos, aunque no les guste que se presenten con un programa que es más parecido al de ETA que al del nacionalismo democrático. En la duda, eligen que todo siga igual.

Sin embargo, la opción no es entre continuidad y cambio. Si, tras lo que ha hecho desde 1998, el PNV vuelve a ganar, o por lo menos consigue seguir gobernando, su sector más fundamentalista considerará que el electorado ha convalidado su política de hechos consumados iniciada con el pacto con ETA (Udalbiltza, censo depurado, ruptura con el Estatuto) y planteará nuevos desafíos; y ETA misma, con independencia de los resultados de EH, interpretará el triunfo nacionalista como un aval democrático para su política de persecución y eliminación de los no nacionalistas. La opción real se plantea, por tanto, entre cambio y salto adelante en la vía de la imposición, si siguen gobernando los mismos. Por eso, el objetivo de recomponer el consenso entre nacionalistas y no nacionalistas pasa hoy por la salida del poder de quienes lo rompieron.

El voto del exilio
Juan BRAVO La Razón 29 Marzo 2001

Le cuentan a Juan Bravo algo que en cualquier país democrático del mundo sería estremecedor, pero que aquí, en España, ya nos tiene acostumbrados, para nuestra vergûenza: que una parte de la campaña del Partido Popular para las elecciones vascas tendrá que desarrollarse fuera de ese territorio, ante la magnitud de la gente que ha debido abandonarlo por razones evidentes de opresión social, de falta de libertad.

    Así lo va a tener que hacer el PP. Viajar al «exilio», a otras provincias españolas, donde miles de vascos se han refugiado, para solicitar su voto que, necesariamente habrá de ejercerse por correo.

    Ésa es la situación. Justo la contraria a la que cuenta Arzallus cuando dice que nadie ha tenido que irse del País Vasco, porque ahí no se ha amenazado ni insultado a nadie. A nadie, imaginamos, nacionalista, porque muchos han tenido que emigrar a tierras más cálidas, climatológicamente hablando, hasta el punto de formar colonias cuyo voto puede ser decisivo para formar una mayoría.

    Será un espectáculo inusual de esta campaña. Propaganda electoral y mitin junto a la playa, pero no la de la Concha. Por lo menos, ahí no habrá que pensar en si llegan los de la kale borroka para reventarlo; pero eso es un triste consuelo.

Diferentes puntos de vista sobre el País Vasco
Josep Borrell La Estrella  29 Marzo 2001

Los problemas complejos se prestan a diferentes interpretaciones de su esencia y posibles soluciones. Es lógico que así sea y saludable que las discrepancias se expresen a través del diálogo, como el que las modernas tecnologías de la comunicación permiten establecer a través de un periódico digital.

Mi articulo "Libertad", referido a la situación en el País Vasco, unido a los acontecimientos del fin de semana (conocimiento del intento de asesinato de Ramón Jáuregui, opiniones de Fernando Savater, declaraciones de Arzalluz y Rodríguez Zapatero), han producido un intercambio de opiniones que agradezco y me da ocasión de volver a considerar algún aspecto del mayor problema que tiene hoy planteado la sociedad y el sistema político en España.

Algunos han considerado demasiado dura mi crítica al nacionalismo. Maticemos que mi crítica no es al nacionalismo como ideología, a la que respeto aunque no la comparta, siempre que no utilice ni se ampare en la violencia. Pero ese respeto no debe impedir criticar algunas de las decisiones y actitudes protagonizadas por el PNV, que sigo considerando profundamente desacertadas para erradicar la violencia sin renunciar a la libertad.

Es preferible que el PNV se sitúe definitivamente al lado de la izquierda abertzale (por cierto, ¿por qué se le sigue llamando izquierda?) o que se desplace de nuevo hacia una colaboración política con el resto de los partidos demócratas? Por supuesto, lo segundo. Entonces hay que tenderles puentes para que lo hagan y no darles patadas para impedírselo. También de acuerdo y creo que el socialismo democrático se ha hinchado y hartado de tender puentes. Y lo sigue haciendo. El caluroso recibimiento que se dispensó a Ibarretxe en la sede del PSC con ocasión del entierro de Lluch, olvidando que es lehendakari gracias a los votos de los representantes políticos de sus asesinos, así lo demuestra.

Que algunos no lo hacen porque creen que eso les puede reportar ventajas electorales? Posiblemente, pero en ese terreno el PNV no puede ser el primero en tirar ninguna piedra. Y a nadie puede pedírsele más responsabilidad que a ellos, que son el Gobierno del País Vasco desde hace 20 años.

Es posible que el color de mi cristal distorsione mi visión de la realidad. A todos nos pasa. Pero mí retina detecta que el responsable del Gobierno vasco se declara muchas veces partidario de la vida y la paz, como podría hacer cualquier predicador sin responsabilidades, y no tantas dispuesto a emplear el monopolio de la violencia que le corresponde como gobernante para combatir el terrorismo. Y, guste o no guste, el informe del comisario europeo de Derechos Humanos nos advierte de que no hace todo lo que pudiera.

A medida que se acercan las elecciones comparto cada vez más con Nicolás Redondo su convicción de que lo importante para la ciudadanía es la formación de un gobierno constitucional y estatutario, firme contra el fascismo, dialogante con las formaciones democráticas y que ponga todas sus energías en acabar con ETA y las muestras de intolerancia y adoctrinamiento.

A eso se me responde que los nacionalistas vascos son también constitucionalistas y que lo único que desean es cambiar la Constitución, a lo que tienen perfecto derecho, para crear otro marco de convivencia que haga posible la paz. Es ya fatigoso tener que explicar cada vez la obviedad de que la Constitución puede modificarse y que así está contemplado en su propio texto. El problema es saber si hemos de hacerlo porque un grupo violento lo exige con su terror, aunque tenga apoyos sociales importantes pero minoritarios. Y si el cambio constitucional que desean los nacionalistas, aunque nunca lo hayan propuesto en sus ofertas electorales, va a producir un consenso mayor que el de 1978.

Puede comprenderse que la actitud de algunos intelectuales exaspere a Savater y a Redondo. A los que temen por su vida, a los extorsionados, a los que no se atreven a salir a la calle y mucho menos a expresarse con libertad o a contestar una encuesta, les debe ser difícil de entender las equidistancias, las demandas de diálogo con los que promueven tanta opresión, las cesiones de todo tipo que acaban afectando a todos los ámbitos de la libertad.

Ciertamente, los socialistas tenemos una posición difícil en el País Vasco. Siempre la hemos tenido. Podemos quedar encajonados entre el deseo y el rechazo a que siga gobernando el PNV en una polarización que, durante muchos años, hemos contribuido a evitar. Pero sería, como bien dice Nicolás Redondo, una irresponsabilidad imperdonable que, por fobia al PP, la izquierda ceda a la derecha la defensa de la Constitución y de su desarrollo en los Estatutos de Autonomía que tanto esfuerzo costó construir y reconstruir. josep.borell@diputado.congreso.es

Estamos en la 'barbarie y el disparate'
Editorial La Estrella  29 Marzo 2001

Su nombre es Francisco Javier Añorga Aizpiazu. Su profesión, policía municipal, destinado, hasta su encarcelamiento, en la sección de Tráfico de San Sebastián. Acaba de salir de la cárcel, donde ha cumplido condena de prisión mayor de seis años y un día por colaboración con banda armada, concretamente con ETA. Merced a esa colaboración, que se sustanció en 1989 con  información facilitada a los terroristas, se cometieron varios atentados con víctimas. Sus "filtraciones" criminales consistieron en hacer llegar a ETA datos personales, domicilios, matrículas de vehículos camuflados de agentes de la Policía o políticos, con sugerencias diversas sobre cómo actuar de la forma más eficaz contra ellos. 

Poco más habría que añadir a esta noticia si no fuera porque este individuo, con biografía de tanto nivel criminal,  ha sido readmitido en su cuerpo de la Policía Municipal donostiarra a partir del próximo lunes. Para sorpresa e indignación casi general, la Ley de la Función Pública Vasca no prevé la inhabilitación de los funcionarios en ningún supuesto, contrariamente a lo que prevé la Ley de Funcionarios Civiles del Estado o el texto reformado en noviembre del Código Penal, según el cual los delitos de terrorismo entrañan inhabilitación a perpetuidad. 

Como es natural, no ha tardado en cundir la alarma social y el escándalo. El candidato popular a la jefatura del Gobierno vasco,  Jaime Mayor Oreja, ha asegurado que si gana las elecciones modificará dicha Ley vasca para impedir que se produzca una "barbaridad" como ésta. A su juicio, aplicar esta ley nos lleva a la "barbaridad y al disparate". 
Una vez más, el País Vasco se convierte en centro de todas las atenciones. Es evidente que a los  legisladores les han quedado lagunas en el diseño de la ley para amparar situaciones disparatadas e intolerables como ésta. Es de esperar que haya otros legisladores que puedan enmendar aún el error en favor de la moral, la dignidad y el verdadero Estado de Derecho. 

Despiste o pasividad
Editorial El Correo 29 Marzo 2001

La incorporación de Francisco Javier Añorga Azpiazu a la Policía Municipal de San Sebastián, tras haber cumplido la condena que le impuso la Audiencia Nacional por su colaboración con ETA, ha generado una ola de extrañeza y preocupación en la opinión pública. Si ya resulta descorazonador que una persona adscrita a un servicio público policial sea considerado culpable de colaboración con el terror, la sola idea de que mañana mismo pueda volver a ejercer funciones policiales suscita un escándalo lógico, especialmente en momentos en los que la cruel escalada de ETA se ve acompañada constantemente por el depravado cinismo de sus cómplices. Tan sólo la sospecha de que los propios medios de la Administración puedan ser utilizados por funcionarios públicos para atentar contra la integridad y la libertad de los ciudadanos a los que se deben, constituye un factor de alarma que obliga a las instituciones a velar para que ese supuesto no ocurra. Pero es posible que la observancia de dicha obligación no haya sido suficiente en este caso, y el Ayuntamiento de San Sebastián no interiorizase como problema propio el hecho de que uno de sus policías fuese condenado por colaboración con el terrorismo. Puede que nos encontremos ante una neglicencia sin otra explicación que el desconocimiento de lo previsto en la Ley de Policía. Porque sería más grave que, desde que se dictara sentencia firme contra Añorga Azpiazu, la Corporación donostiarra se hubiese dejado llevar por esa perversa corriente solidaria que envuelve a los presos de ETA frente a su propia culpa, convirtiendo a los verdugos en extrañas víctimas de sus propios actos.

El caso sugiere, al mismo tiempo, un problema de delicado tratamiento. La Constitución consagra la reinserción como una de las finalidades de las penas privativas de libertad. Pero no resulta fácil que la sociedad democrática pueda acoger como reinsertada a una persona que haya cumplido su pena por colaborar con ETA mientras no dé muestras de arrepentimiento y siga activa la trama criminal a la que se hallaba ligado el condenado. Están siendo ya demasiados los casos de personas procesadas o condenadas por terrorismo que reinciden; y es esto lo que, ante episodios como los de Añorga Azpiazu, transforma la preocupación ciudadana en alarma social. Posiblemente resulte suficiente la diligente aplicación de las vigentes previsiones legales para preservar ese mínimo clima de seguridad que requiere una sociedad acosada por el desafío terrorista. Pero, de no ser así, siempre será mejor corregir las fallas legales con prontitud que transferir al ámbito más discrecional de los órganos de gobierno de las instituciones la responsabilidad de dirimir en situaciones en las que pudieran colisionar derechos fundamentales.

Puentes hacia el gulag
Por Pío Moa Libertad Digital  29 Marzo 2001

Haro Tecglen, en réplica a Savater, afirma modestamente que lo que él hace es tender puentes. En otras palabras, que es hombre dialogante, no como esas malas bestias fanáticas que ven en ETA algo parecido a una banda de asesinos profesionales, en vez de una asociación de personas razonables y dispuestas al diálogo, eso sí, con algunas peculiaridades que debemos comprender si queremos demostrar, a nuestra vez, tolerancia. ¡Nada de rechazar al “otro”, faltaría más!

Lo malo de Haro es que sus puentes siempre van a lo mismo. Nunca le hemos visto tender un puente hacia las víctimas del terrorismo. A éstas en el fondo las desprecia, cree que se lo tienen merecido –dejando aparte “errores” y “excesos”, inevitables, por desgracia, pero cuya responsabilidad debe recaer en el cerrilismo de los no dialogantes–, y si algo le irrita es que las víctimas directas se organicen, clamen por su derecho y denuncien a los hipócritas que enmascaran de mil maneras el crimen e intentan sacarle ganancias. La actitud de las víctimas directas y de quienes no están dispuestos a que el crimen pague, le parece inadmisible. Las víctimas no son dialogantes, y es inútil tender puentes hacia ellas.

La trayectoria de Haro, y de tantos Haro como pululan por nuestro panorama intelectual y político, ha sido siempre tender puentes hacia el Gulag e invitarnos con charlatanería demagógica a transitar por ellos. A eso se dedicaba Haro desde la revista “Triunfo”, con bastante éxito, por cierto; a eso ha consagrado su vida, como para volverse atrás a estas alturas. Haro, como otros muchos dialogantes y alzapuentes por su estilo, ha debido retroceder desde el marxismo al jacobinismo. El marxismo era aquello de la dictadura del proletariado, la violencia partera de la historia y demás historias que, con la caída del muro de Berlín, ya casi nadie defiende... abiertamente.

El imperio del Gulag ha caído por tierra en Europa, pero todos los Haro conservan un fino olfato para detectar cualquier posible embrión de un nuevo imperio –en este caso la ETA–, y dedicarle sus cuidados amorosos, a ver si no se malogra antes de madurar.

Como los tiempos no resultan propicios, tales puentes se caen con facilidad, y sus constructores no dan abasto a tender otros nuevos, cada vez más improvisados y chapuceros. Pero no cejan en su empeño. Hay que admirar su tenacidad y no despreciarlos, pues al menor descuido sus zancadillas dialogantes consiguen su objetivo.

Miembros de Basta Ya, encapuchados, se manifiestan contra el terrorismo
Vitoria. Ep ABC   29 Marzo 2001

Integrantes de la Plataforma Basta Ya de Vitoria reclamaron hoy al lendakari Juan José Ibarretxe que anuncie públicamente que la pena de muerte está abolida por la Constitución en Euskadi, así como que impida que haya «más ejecuciones» entre los «insumisos al nacionalismo».

Alrededor de cincuenta personas protagonizaron frente a la residencia oficial del lendakari, el Palacio de Ajuria Enea, una marcha para denunciar que Euskadi, en estos momentos, es un «corredor de la muerte» y ellos «los condenados por ETA».

En su escenificación ocultaron su rostro tras una capucha y cada uno de ellos portaba un cartel que reflejaba que tanto un taxista, un periodista, un guardia civil o un librero, entre otros, puede ser objetivo de la organización terrorista.

Tras dar varias vueltas frente a las puertas de la institución, un comunicante anónimo leyó una declaración suscrita por los «reos a la pena capital por delito de conciencia y opinión». Ante esta situación, lanzaron múltiples reclamaciones al lendakari «en funciones».

Solicitaron a Ibarretxe que anuncie a la sociedad que va a perseguir a los «verdugos», así como a sus «instructores», quienes inculcan a los menores «odio y victimismo en centros educativos y clubes de tiempo libre para asegurar aspirantes» a futuro.

En este sentido, «los residentes de la Milla Verde de Euskadi» también le exigieron que no permita actos de homenaje a los «verdugos», como el que «en principio» autorizó su consejero de Interior el pasado día 24 a quien asesinó a dos personas en Portugalete.

«Reclamamos un trato justo. Y si se considerase delito nuestra actitud, si se considerasen ciertas las ignomiosas acusaciones que desde el nacionalismo se nos hace de ser antivascos y enemigos del euskera, que se nos garantice un juicio justo, una estancia segura en la prisión más alejada de Euskadi, pero en ningún caso la sentencia de muerte abolida en todos los países de la Europa democrática», afirmaron.

Garzón procesa a Pepe Rei por pertenecer a ETA y cierra la publicación "Ardi Beltza"
Libertad Digital  29 Marzo 2001

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha procesado por pertenencia a ETA al director de la revista "Ardi Beltza", Pepe Rei, hasta ahora imputado por un delito de colaboración con banda armada, y ha anunciado el cierre de la citada publicación.


El juez justifica el cambio de acusación en "la mayor intensidad de los actos desarrollados por el procesado al servicio de la organización terrorista", actos que concreta en amenazas y en el "señalamiento y estigmatización permanente de objetivos".

Garzón anuncia también la próxima clausura de la publicación de acuerdo con el artículo 129 del Código Penal y afirma que "no puede olvidarse la existencia y actividad de la misma revista Ardi Beltza y su conceptuación como instrumento y vehículo de la actividad presuntamente delictiva descrita".

Según el auto, desde su aparición en enero de 2000, en la revista "se han publicado datos respecto a unas cuatrocientas personas y, de ellas, ciento dieciséis figuran en informaciones intervenidas a comandos de ETA y de entre éstas, varias han sido objetivos de la organización terrorista a través de sus grupos o de HAIKA por medio de la kale borroka”.

Para el magistrado, las informaciones de "Ardi Beltza" no sólo carecen de interés informativo, "sino que, por las descripciones, costumbres personales, bienes que poseen, movimientos que realizan, parecen indiciariamente dirigidos a centrar o ubicar espacial y temporalmente a esas personas para, amén de estigmatizarlas, fijarlas como posibles objetivos de la organización terrorista".De este modo, Garzón concluye que "Ardi Beltza" no es sino la sustituta de la antigua "Red/Sarea (ETA)-Naemko Informazio Taldea (KAS) y equipo de investigación de 'Egin'", y que la revista "mantiene los mismos contenidos que aquél y la sección "Agurrak/Saludos" a través de los cuales se pasaba la información a la organización terrorista".

"Ardi Beltza", punto de mira de las pistolas de ETA
Pepe Rei creó la publicación "Ardi Beltza" (Oveja Negra) para continuar su labor en el periódico "Egin" donde era jefe del equipo de investigación. Desde este nuevo medio, la actividad de Rei se centró en editar libros, reportajes y vídeos de personajes que tenían un denominador común: la lucha contra el terrorismo y la condena abierta hacia ETA.

El "informador" gallego llama "investigación" a sus trabajos en los que periodistas y políticos aparecen señalados como enemigos del pueblo vasco. Por sus páginas y cintas han pasado desde el Rey hasta periodistas como José Luis López de Lacalle, asesinado por ETA. "Ardi Beltza" es toda una guía para los terroristas y, prueba de ello, es que entre la documentación que la Policía recoge cada vez que registra un piso o desarticula una estructura de ETA, suele haber un ejemplar de la "Oveja".

Su última investigación se centró en editar un vídeo por el que desfilaban un buen número de profesionales del mundo de la comunicación. Los protagonistas de "Periodistas, el negocio de mentir" (él también se considera periodista) eran, entre otros, Luis del Olmo (siete veces objetivo de ETA que se sepa), Carmen Gurruchaga, Francisco Umbral, Manuel Cerdán, Jesús María de Zuloaga, Iñaki Gabilondo, Isabel Sansebastián, Aurora Intxausti o José Luis López de Lacalle, a quien lograron asesinar.

Pero este apoyo informativo que Rei presta a ETA no es nuevo, ni empezó con "Ardi Beltza". Ya en 1996, Juan María Atutxa, entonces consejero de Interior del Gobierno vasco, dijo claramente que "Rei apunta para que ETA dispare". Lo hacía entonces desde "Egin" y lo ha hecho hasta hoy, desde la "Oveja Negra".

Las dos bombas colocadas en los juzgados tenían sendos temporizadores
Bilbao. Agencias  ABC  29 Marzo 2001

Los dos artefactos que estallaron anoche ante los juzgados guipuzcoanos de Tolosa y Azpeitia tenían incorporados sendos temporizadores para hacerlos explotar a una hora determinada, informó el departamento vasco de Interior.

Las mismas fuentes precisaron que las bombas estaban compuestas
además por cinco kilos de dinamita cada una, posiblemente de la
robada por ETA en Francia.

Las explosiones, que causaron diversos daños materiales en las dos dependencias judiciales y también en los edificios colindantes, se registraron sobre las 22:30 horas cuando agentes de la Ertzaintza acordonaban las inmediaciones de los dos edificios.

Previamente, un comunicante anónimo que dijo hablar en nombre de la organización terrorista alertó de las explosiones, unos 20 minutos antes de que se produjeran, en una llamada telefónica al diario Gara.

Balza destacó, tras inaugurar en Bilbao la XXVII reunión de Responsables de Protección Civil del Estado, que estos atentados no corresponden a acciones de violencia callejera sino que el departamento de Interior las atribuye directamente a ETA.

Relató que veinte minutos antes de la explosión se recibió una llamada alertando de la colocación de las bombas en el exterior de los juzgados y que en ese tiempo la Ertzaintza sólo pudo acordonar la zona para impedir que pasara alguien en el momento de la explosión.

«No dio tiempo a evacuar, pero tampoco era necesario por las características de la zona», según dijo.

Las explosiones, que no causaron daños personales, se registraron a las diez y media de la noche después de que un comunicante, que dijo hablar en nombre de ETA, alertara mediante una llamada telefónica al diario Gara de la colocación de las bombas.

En el juzgado de Tolosa, ubicado en la calle Soldado, el explosivo se colocó dentro de una mochila en una ventana del inmueble y provocó un boquete en la pared de tres metros de diámetro, según informaron la Ertzaintza y la guardia local.

La bomba causó daños en ventanas de los juzgados y de los edificios colindantes, entre ellos el ambulatorio de la localidad.

En Azpeitia, el explosivo ocasionó daños en la puerta del juzgado, situado en la calle Euskal Herria, y en el edificio de enfrente, según la Policía Autónoma y la guardia urbana.

Todos los cristales de las ventanas de la fachada saltaron al igual de los de los comercios cercanos. La primera planta de los juzgados resultó la más afectada y también se registraron daños en seis vehículos estacionados en las inmediaciones.

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