AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 1 Abril   2001
#Otro salto cualitativo contra ETA
Edurne URIARTE, Profesora de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco ABC 1 Abril 2001

#Racista superlativo, 3
Enrique de Diego Libertad Digital 1 Abril 2001

#El energúmeno
 Jaime CAMPMANY ABC 1 Abril 2001

#El mal ejemplo
ANTONIO GALA El Mundo 1 Abril 2001

#Sin rostro
ERASMO El Mundo 1 Abril 2001

#Pujol se va
Editorial El País  1 Abril 2001

#Triunfo de la moderación
Editorial La Razón 1 Abril 2001

#Javier Rojo: «Hay un grave riesgo de enfrentamiento en el País Vasco, estamos en el límite»
Inmaculada G. de Molina.- La Razón 1 Abril 2001

#Capucha
JOSÉ MARÍA ROMERA El Correo 1 Abril 2001

#El líder incombustible
BARCELONA. I. A. ABC 1 Abril 2001

#Los rectores europeos condenan a ETA y se solidarizan con sus víctimas
SALAMANCA. Juan Carlos López ABC 1 Abril 2001

#LA JUBILACIÓN DE UN LÍDER: El último político de la transición
FRANCESC VALLS | Barcelona El País 1 Abril 2001

#El futuro del escenario
ALBERT MONTAGUT El Mundo 1 Abril 2001

#Incendian el coche de un «ertzaina»
El Mundo 1 Abril 2001

#Basta Ya denuncia el reparto en colegios de una revista que fomenta «el integrismo»
O. B. SAN SEBASTIÁN El Correo  1 Abril 2001

#«Hemos avanzado: antes nos intentaban anexionar y ahora quieren una federación»
DAVID BERIAIN Enviado especial  PAMPLONA La Voz  1 Abril 2001

#En la lista de ETA
PABLO MOSQUERA MATA El Correo 1 Abril 2001

#Fernando Savater: “No me gusta que me digan héroe”
Sol Alameda. Fotografia de Jordi Socias El País Semanal 1 Abril 2001

Otro salto cualitativo contra ETA
Por Edurne URIARTE, Profesora de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco ABC 1 Abril 2001

A pesar de que la respuesta ciudadana y política contra ETA es mayor y más eficaz que nunca, todavía es necesario dar otro salto cualitativo en el combate contra el terrorismo. Y ese salto cualitativo debe venir, sobre todo, de los ciudadanos. En los tres últimos años se ha producido una importante transformación de las actitudes y comportamientos de los ciudadanos en relación a ETA, con la implicación del conjunto de la sociedad en una tarea que había estado en manos de políticos, jueces y policías. Pero es necesario que los ciudadanos avancen otro paso más contra ETA.

Ese avance debe implicar en estos momentos una actitud de mayor activismo, y también de mayor exigencia y determinación. Estamos viviendo una situación de extremada gravedad para una parte numerosísima de la población vasca y muy importante del resto de España. Y eso requiere una reacción aún más contundente y, además, permanente, de los ciudadanos. Las condenas o las expresiones de horror tras cada asesinato, los ruegos por la paz y las bellas palabras que rellenan incómodos espacios, parecen cada día más insuficientes para combatir a ETA y generan una creciente sensación de impotencia entre los ciudadanos, y la idea de que es preciso hacer algo más.

IMPLICACIÓN CIUDADANA
¿Qué puede ser ese algo más? Me parece que hay tres campos en los que es necesaria una nueva y más contundente implicación ciudadana 1) la movilización en la calle, 2) la exigencia de responsabilidades a los nacionalistas, y 3) el fin del clima de impunidad. Respecto a la movilización, hay mucha movilización, es cierto, y es mayor que antes. Pero es necesario un cambio cualitativo en esa movilización. Eso significa que es hora de decir definitivamente no a cualquier tipo de manifestación o concentración silenciosa. Es tiempo de que los ciudadanos rechacen con firmeza las manifestaciones silenciosas, los silencios respetuosos. Esto no es cuestión de respetos o de educación, es una cuestión de vida o muerte. No se trata de la interacción entre seres racionales, se trata de la resistencia frente a los criminales.

El silencio ha sido propio de una época en la que los ciudadanos no se atrevían a decir en alto lo que pensaban, en la que las equidistancias eran las actitudes propias de las personas civilizadas, en la que era más importante no molestar a los nacionalistas que molestar a ETA. El silencio era útil para alojar nuestros complejos y para contentar a los nacionalistas. Quizá superamos los complejos estos tres últimos años, pero todavía hasta nuestros días, los amenazados, las víctimas de ETA, han seguido cediendo y pactando con los nacionalistas las movilizaciones silenciosas. Para que fueran unitarias, para no molestar a nadie...

El silencio cómodo, la idea de que esto es un problema moral, y no político, el peligro de la fractura social, son todas ellas pretensiones nacionalistas en las que los no nacionalistas han caído una y otra vez en nombre de la unidad de los ciudadanos contra ETA. Pero éste es un problema político, porque hay justificaciones políticas detrás, y el peligro de la fractura social no viene de las víctimas, de los amenazados que protestan, sino de los que están mirando a otro lado y de los que están justificando directa o indirectamente los crímenes. Por eso hay que dejar de caer en el engaño nacionalista de la fractura social y actuar con determinación en un segundo campo: el de la denuncia de la responsabilidad nacionalista en la prolongación de ETA.

LEGITIMACIÓN DE ETA
El principal líder de la coalición nacionalista que se presenta a las próximas elecciones del 13 de mayo, Xavier Arzalluz, ha dicho hace unos días que el PP manipula cuando dice que la mitad de la población vasca vive con miedo. Ha añadido también que la pretensión de PNV-EA es dialogar con ETA. El alcalde de Getxo, Iñaki Zarraoa, ha hecho una comparecencia pública en defensa de los jóvenes detenidos en Getxo acusados de terrorismo callejero. La Consejería de Interior autorizó el pasado sábado una manifestación-homenaje al asesino de dos socialistas. Son éstas las acciones que generan fractura social, y lo que es mucho más grave aún, contribuyen a la legitimación de ETA y del entramado político que le rodea. Y no hay ningún tipo de interpretación que pueda cambiar ni minimizar esta realidad.

Por eso es preciso dejar de recordar que hay muchos nacionalistas demócratas. Sobran ya los ruegos a los nacionalistas para que reaccionen. Ese tiempo ha pasado ya, ha habido demasiados asesinatos sin que esa reacción haya llegado. Reconozcamos la realidad, sólo han tenido una reacción: la del «lehendakari aurrera». Por eso es tiempo, no de rogarles su conversión, sino de exigirles responsabilidades, por haber mirado a otro lado, por pactar con los terroristas, por la inacción del Gobierno vasco contra ETA, y por pretender dialogar con los asesinos.

En tercer lugar, los ciudadanos también pueden avanzar un paso más para romper el clima de impunidad. Porque hay una percepción creciente de que el terror va acompañado de la impunidad para quienes apoyan y alientan a los asesinos. Las manifestaciones de apoyo a ETA, los homenajes a los asesinos, las declaraciones políticas de justificación de los crímenes, el terrorismo callejero a cuyos autores de la Ertzaintza nunca conoce, se suceden frente a la mirada impotente de las víctimas.

EJERCICIO DE REALISMO
El fin de la impunidad es sobre todo tarea de las instituciones, fundamentalmente de los jueces. Pero estas instituciones necesitan un fuerte consenso social que pueda sostener la actuación en un terreno complicado que ha estado tradicionalmente protegido, y pervertido, por algunas consecuencias aberrantes de la sacralidad de la libertad de expresión.

También es necesario, por último, un ejercicio de realismo, es decir, de la asunción clara de la extrema gravedad de la situación. Porque temo que ni todas las bombas, ni todos los asesinatos, han sido suficientes para crear una clara conciencia de la auténtica dimensión de la amenaza. El mismo Froilán Elespe había manifestado su deseo de no llevar escolta, quizá porque, como otros que han sido asesinados, no podía o no quería creer que nadie pudiera querer asesinar a un sencillo hombre del pueblo como él. Probablemente, esa negación es un mecanismo psicológico para no enfrentarnos con el horror, con la posibilidad real de que podemos ser los siguientes, de que nos puede tocar a cualquiera. Y no sólo los individuos, sino el conjunto de la sociedad, se abraza una y otra vez a esa negación cuando supera las primeras horas de horror tras cada asesinato.

Pero la situación es, de hecho, de extrema gravedad. Y sobra la impotencia, porque hay mucho que la sociedad todavía puede hacer, precisamente allí donde el Estado difícilmente puede llegar, es decir, en la movilización de la calle, en la denuncia de las justificaciones políticas y en el fortalecimiento de una democracia activa e intransigente, no sólo contra el crimen, sino contra la justificación y la propaganda del crimen.

Racista superlativo, 3
Por Enrique de Diego Libertad Digital 1 Abril 2001

La primera revelación sabiniana se reduce a Bizkaya. Si la proyección evolutiva de Bizkaya había sido el reino de Castilla y la de ésta, España, la entrega de España al liberalismo y su traición a la legitimidad fundamentalista, retrotraía el proceso a sus orígenes. La historia es el desarrollo de un engaño y una traición secular. Esto es una intepretación. La del protagonista, incluye un aspecto transcendente. En el jardín familiar, ha descubierto una fe que debe predicar: “Y el lema Jaun-Goukua eta Lagi-Zarra (Dios y Ley Vieja) iluminó mi mente y absorbió toda mi atención y Jaun-Goikua eta Lagi-Zarra se grabó en mi corazón para nunca más borrarse”. Euzkadi es dios y Sabin su profeta.

En el prólogo a “De su alma y de su pluma”, Manuel de Eguileor –uno de sus discípulos de la primera hora y diputado del PNV en las Cortes de la II República— estampó estas emocionadas palabras sacralizadoras: “Ahí tienes las palabras de Arana-Goiri tar Sabin, el Maestro: palabras luminosas, tras la ceguera secular de la raza; profundas, como si el silencio racial durante siglos, en este aspecto del propio conocimiento, hubiese sido fructífera meditación; taumatúrgicas, porque levantaron a Euzkadi de su inconsciencia mortífera; creadoras de nueva vida nacional, al infundir en las entrañas de la raza más vieja de la tierra el anhelo novísimo de supervivencia y renovación; aquel anhelo que se condensa maravillosamente en una palabra, la que no acertó a sacar durante cuarenta siglos nuestra raza del fondo de su alma, palabra mágica creada por el genio inmortal de nuestro Maestro: ¡Euzkadi!”.

Apartemos la hojarasca pseudoreligiosa a un lado, para señalar simplemente que la reflexión no destaca por su racionalidad salvo en la demostración de que no se reivindica nada preexistente sino que se establece una invención mágica. Tanta “ceguera secular”, tanto “silencio racial”, tanta “inconsistencia mortífera” durante cuanto menos “cuarenta siglos” por parte de la “raza más vieja de la tierra” –¿acaso una subliminal reivindicación de unos Adán y Eva euskéricos?— lo que implica es una negación de la historia real y de la evolución humana: un creacionismo ideológico. Si Euzkadi fue creada en el jardín de Abando –y lo fue, como destaca Eguileor— es que no ha existido nunca: sólo puede construirse –en la terminología actual— lo que nunca existió.

La consecuencia inmediata es que el debate histórico con el nacionalismo es ocioso, porque el nacionalismo es un emotivismo, un irracionalismo y se reclama inspirado, metahistórico. Con el vasco, más que con ningún otro, porque es creación desde la nada, ex nihilo. El nacionalismo no sacraliza la historia sino su interpretación. Es ésta la que deja de ser libre y pasa a ser objetiva y suplanta al hecho. De esa forma, la fuente de la historia es el propio fundador, porque su nueva luz establece un antes y un después. Lo anterior pasa a ser reinterpretado. “Guipuzkoa y Alaba nombran para rey suyo al Rey de Castilla, pero nunca se unieron a ese reino español...Había unión de distintas y diferentes realezas en un mismo sujeto, pero no unión política de los Estados vascos en el Estado español”. O: “Consecuencia de la institución de la forma señorial fue el que llegase un día en el que el Señor de Bizcaya fuese a la vez Rey de España”.

El dogmatismo no se para ante el pasado y se introduce en el presente. “Falso es asimismo que se haya realizado jamás unión política alguna entre Bizcaya y Castilla. Desde aquel Juan III de Bizcaya y I de Castilla hasta el último Rey español que ha sido al propio tiempo Señor de Bizcaya, las cosas no han variado en lo más mínimo”. No es cuestión de historia sino de fe, mas cuando la fe contradice la razón es superstición y empecinamiento. Pero al suplantar la interpretación al hecho como verdad los recursos se multiplican. Cuando los hechos se resisten demasiado, entonces basta recurrir al expediente censor de la traición.

De esta forma, los antepasados, sin ellos saberlo, eran traidores a la fe de Sabin, pero esta ignorancia invencible de la revelación futura no les exime de culpa. “¡Malditos sean los bizkainos de principios del siglo que, conociendo tu historia y tus leyes, no quisieron, sin embargo, reconstituir en toda su pureza el espíritu de la nacionalidad, ya ciertamente degenerado por el desconocimiento de las instituciones patrias y prefirieron llamar madre a una nación extraña y envilecida y compatir tu suerte con tus eternos enemigos!”. La traición es secular. “¡No sabían los bizkainos del siglo noveno, que con la sangre que derramaban por la Patria, engendraban hijos que habían de hacerles traición!”.

Tanta traición acumulada hasta la revelación de Abando lo que genera es un sobreabundante complejo de culpa. Sabin, en cuestiones de historia, es lo más parecido a un Savonarola, a un inquisidor que llama a todos a su tribunal para establecer su dictamen. Así, cualquiera. Hay siglos enteros condenados: desde el nueve en adelante no se salva nadie. Las sentencias no son más benignas para su presente. “Que no en balde hay una historia que testifica, así los grandes hechos como las más rastreras vilezas; y cuando el bizkaino del siglo próximo ojee la historia del presente y vea la ínfame bajeza con que sus padres se entregaron al español y besaron su planta, tanta indignación habrán de sentir y náuseas tantas...” Más aún: “Ciertamente, no le falta de todo a la Bizkaya de hoy para parecer engendrada por maketos”. El prejuicio elevado al altar de la objetividad.

El energúmeno
Por Jaime CAMPMANY ABC 1 Abril 2001

La banda etarra, diezmada en su cúpula y en sus comandos operativos, consciente del clamor popular creciente que levantan, por fin, sus acciones criminales, y preocupada quizá por el sesgo que tomen las elecciones del 13 de mayo, busca asestar algún golpe espectacular que logre sembrar el terror en las vísperas electorales. Pretende llenar de terror las urnas a fuerza de llevar cadáveres a los cementerios. Preparaba la banda un magnicidio destinado a estremecer no sólo a España sino también a buena parte del mundo. La víctima elegida en esta ocasión era Manuel Fraga quien, además de presidente de la Xunta de Galicia, es el fundador del Partido Popular, hoy en el poder, y una figura destacada de la ejemplar transición política española.

Los etarras habían destinado el nombre de Fraga a engrosar la lista de los grandes políticos españoles asesinados desde hace un siglo, Juan Prim, Antonio Cánovas, José Canalejas, Eduardo Dato, Carrero Blanco, sin contar los de la Guerra Civil, la preguerra y la posguerra, en uno y en otro bando. Los asesinos etarras, cuya organización buscó para su nacimiento el pretexto de luchar contra la dictadura, han saludado el nacimiento y la solidez de nuestra democracia organizando atentados, dichosamente frustrados, contra Fraga, contra Aznar y contra el Rey. Esa ha sido su original manera de celebrar la conquista española de las libertades plenas y su garantía en una Constitución liberal.

Nuestra vecina Francia ha comprendido por fin que el peligro etarra también amenaza a ella y a su unidad nacional. El delirio de los dos grandes orates vascos, Sabino Arana y Javier Arzalluz, grafómano el uno y político el otro, se enreda en el sueño utópico de las siete provincias vascas, cuatro españolas y tres francesas, a una vertiente y otra de los montes Pirineos. Francia ya le ha visto las orejas al lobo del terror. Ya ha comprobado que los etarras le roban explosivos, que se pasean armados por las calles de sus aldeas, pueblos y ciudades, que exigen el impuesto revolucionario a sus ciudadanos, que amenazan a sus políticos, a sus jueces o a sus jugadores de fútbol. Y la colaboración francesa con las fuerzas de seguridad españolas ha dado resultados inmediatos y muy positivos. Semana tras semana, los siniestros capitostes de la banda son detenidos, aquí o allí, descubiertas sus guaridas —eso que llaman «pisos francos»—, intervenidos sus documentos, desvelados los secretos de su financiación. Nunca como ahora, en toda la historia de «ETA», ha estado tan cerca y tan claro el destino inexorable de la banda que la empuja hacia su destrucción.

Nunca tampoco ha quedado tan al descubierto, sin tapujo ni ambigüedad posible, la identidad de objetivos entre los terroristas y los que hasta ahora podían presentarse como nacionalistas demócratas. Ya no lo son. El PNV ha caído en las manos de ese energúmeno llamado Xabier Arzalluz, declaradamente racista, fundamentalista, belicista y excluyente. Xenófobo de sus propios compatriotas. El discurso político de Arzalluz se sitúa en el mismo límite que las exigencias terroristas. Ha llevado al programa electoral de su partido todo lo que los etarras exigen con las pistolas y con las bombas, con la extorsión y con el asesinato. No es que Arzalluz sea un cautivo de «ETA» atacado de miedo insuperable o del «síndrome de Estocolmo». Es que se ha convertido en el ideólogo de «ETA», o quizá en algo de menos categoría intelectual: en el amanuense del ideólogo de «ETA».

El frustrado atentado contra la figura política ya venerable de Manuel Fraga debe servir de aviso para prevenir otros atentados sonados y para hacer acopio de firmeza. Tal vez vengan los penúltimos coletazos desesperados del monstruo de los mil crímenes, que ya ve cerca el final de su imperio criminal.

El mal ejemplo
ANTONIO GALA El Mundo 1 Abril 2001

El alcalde de San Sebastián tiene un morro que se lo pisa y más cara que espalda: para que se le note, ni pelo usa. El lío del policía confidente de ETA que vuelve, tras seguir sus instrucciones en la cárcel, a prestar funciones en el Ayuntamiento, daría risa si no escalofriara. El señor Elorza no se engaña ni a sí mismo. Su miedo, ya demostrado en otras ocasiones con el nombre de precaución, es tan grande que lo debiera llevar a dimitir y a enterrarse en La Concha. Claro que, si no se trata de miedo es peor, porque estaría barriendo a favor del enemigo con solapada hipocresía. Digo del enemigo nuestro, no del suyo.

Sin rostro
ERASMO El Mundo 1 Abril 2001


!Basta ya!, con sus capuchas anaranjadas, el color de la muerte en los corredores de la muerte, afianza su pregón en una ominosa paradoja: su seña de identidad se formula desde la no identidad del anonimato aterrorizado. Mas el lance, tan mediáticamente estridente, es piadoso con los matarifes, al equiparar el tiro en la nuca, el coche-bomba con el garantismo -trágico- de una sentencia judicial.

Pujol se va
Editorial El País  1 Abril 2001

El líder de Convergència i Unió (CiU) y presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, anunció ayer solemnemente que renuncia a presentarse a una nueva contienda electoral. No por previsible la decisión deja de ser relevante. Y acertada. Lo es para Cataluña, porque abre la posibilidad de desbloquear una vida política autonómica espesa, en la que el peso de su carisma y de su pulsión intervencionista ha acabado provocando muchos estrangulamientos. Y lo es para CiU, porque en el arreglo ordenado de su reemplazo -algo complejo, dado el difícil equilibrio entre los segundos Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida, establecido también ayer- estriba la única posibilidad de afrontar dignamente y sin excesivos desgarros el pulso con el líder de la oposición, Pasqual Maragall, que desborda en las encuestas, y de permanecer en el futuro como formación política con arraigo.

Al fijar la fecha de su jubilación -lo que supone de hecho el traspaso inmediato de autoridad hacia sus delfines-, Pujol hace gala de que la edad y el desgaste de dos décadas en el poder no han destruido su realista olfato político. El veterano líder ha sabido constatar el propio declive público, algo obligado, pero siempre difícil. Hay sobrados ejemplos de políticos que no han sabido medir el efecto demoledor del tiempo.

Pujol ha procesado los signos del agotamiento de ciclo histórico que aparecen en el corazón de su propio territorio sentimental: las comarcas periféricas y la Cataluña interior y rural, como se ha puesto dramáticamente de manifiesto en la rebelión de las Tierras del Ebro con motivo del Plan Hidrológico. Signos que mellan también la propia identidad de su coalición nacionalista, convertida, por obra de la aritmética, en sucursal de hecho del nacionalismo rival, el reverdecido españolismo centralista de genealogía casticista.

No es hora todavía para un exhaustivo balance en la trayectoria de Jordi Pujol. Porque se prejubila como líder electoral, pero no como dirigente. Este atípico, poliédrico y zigzagueante personaje, uno de los pocos decisivos supervivientes de la transición, podría aún hallar un puesto donde se aprovechasen sus experiencias y erigirse así en una excepción a la regla por la que esta democracia deglute, cruel, a sus fundadores.

Pero sí conviene destacar, sobre todo ante sus jóvenes turcos soberanistas, y como contraste ante los malos ejemplos procedentes del País Vasco, las mejores constantes del líder que empieza a irse: su impecable trayectoria democrática y su implicación en la tarea común. Antiguo resistente a la dictadura -actividad que pagó con prisión-, ningún español demócrata olvidará su sosegada intervención en la noche del golpe de Estado del 23-F, aquel 'tranquil, Jordi, tranquil' que le transmitió el Rey y que repercutió de inmediato a la ciudadanía. Si una bella muerte toda una vida honra, ese momento vale por todos los errores del pujolismo. Pese al cansino doble lenguaje, el mediocre regateo mercantilista y la consiguiente imagen antipática que de lo catalán ha difundido, la actuación de la CiU pujolista ha sido leal a la Constitución y a la España democrática.

Es cierto que a esos grandes activos en la escena española les acompañan demasiados pasivos en la catalana. El autoritarismo paternalista, la confusión del país y el líder, la erección de una Administración clientelar, los brotes excluyentes de un nacionalismo generalmente dialogante, la minusvaloración del parlamentarismo, el desprecio a Barcelona, el caos financiero, la retahíla de irregularidades y nepotismos en la gestión, la visión endogámica y ombliguista de Cataluña... no son pocos baldones. Pero ni lo cortés quita lo valiente ni los errores asfixian los aciertos.

Triunfo de la moderación
Editorial La Razón 1 Abril 2001

El proceso de conversión de la coalición de CiU en una federación de CDC y UDC, con vocación de unirse en un solo partido más adelante, es una clara apuesta del nacionalismo catalán por un futuro político basado en la moderación y el respeto a la unidad de España. Jordi Pujol, el viejo maestro que ha dirigido durante 20 años de Gobierno el rumbo de la construcción de Cataluña y logrado consolidar una realidad diferenciada, con el máximo peso dentro del Estado de la Autonomías, aprovechó el anuncio del acuerdo para confirmar que no volverá a ser candidato a la Presidencia de la Generalitat. Será, pues, Artur Mas, el hombre elegido para encabezar la lista de CiU en las próximas elecciones autonómicas.

    Es, toda la línea, un triunfo personal de Pujol, que permanece como líder indiscutible, aunque no vuelva a presidir el Gobierno, y consolida a su delfín. Pero es también un éxito de Josep Antoni Duran i Lleida y sus democristianos de UDC. Duran apostó fuerte y ha ganado: no sólo se convierte en el secretario general del nuevo partido, sino que obtiene mayores cuotas de poder para su formación, que se integra en las mejores condiciones posibles y aporta nuevas dosis de moderación y realismo al mensaje de CiU.
    La fusión de CDC y UDC era algo que muchos en Cataluña consideraban obligado, aunque a largo plazo. Pero las cosas se han precipitado a causa de la crisis desatada tras el ascenso del socialista Maragall y las tentaciones de radicalismo surgidas en algún sector del partido de Pujol tras las últimas elecciones. Ante el nuevo escenario político, las opciones del nacionalismo catalán para mantenerse en el Palau de la Generalitat podían perfectamente pasar por acercarse al mensaje de los radicales independentistas de ERC, para crecer en votos por ese peligroso campo electoral. Era sin duda una tentación, y muy fuerte, máxime cuando Maragall ha dado tantas muestras de seguir con éxito ese mismo camino, apartando a un lado del camino, sin rubor alguno, cualquier impedimento ideológico o compromiso previo que lleve las siglas del PSOE y le moleste en su nueva andadura.

Pujol, en cambio, profundo conocedor de su tierra y de sus gentes, supuestamente bloqueado por PP, PSOE, ERC (y últimamente incluso por sus socios de UDC), ha vuelto a sorprender a todos con el redescubrimiento del peso político de Duran Lleida y un proyecto imaginativo para recomponer sus filas y su prestigio. Porque la apuesta por la moderación, el compromiso de lealtad con el resto de España, no restan un ápice a su política catalanista y es de esperar que continúen las desavenencias con el Gobierno central, sobre todo en materia de financiación y desarrollo autonómico. Pero los electores sabrán que detrás de las siglas renovadas de CiU está la tranquilidad, el camino lento pero firme y que, en todo caso, desde la lealtad al Estado siempre será posible recurrir al apoyo del PP catalán, del que ahora dispone ya en el Parlament. Con un Gobierno de la Generalitat responsable y comprometido lealmente con el proyecto de futuro para España, como ha demostrado tantas veces Pujol al votar con el PP en el Congreso en proyectos que suponen un serio desgaste político, los populares no dudarán en apoyar su investidura frente a la de quienes han apostado por la demagogia, el radicalismo y la separación. La moderación, como bien sabe Durán, y bien ha aprendido Pujol, es siempre un inversión rentable. Sobre todo a largo plazo.

Javier Rojo: «Hay un grave riesgo de enfrentamiento en el País Vasco, estamos en el límite»
El cabeza de lista del Partido Socialista de Euskadi por Álava, Javier Rojo, considera que el PSE tiene su espacio propio y un punto común con el PP: «La defensa de la libertad, porque nos están tratando de liquidar. Juntos podremos ganar, divididos perderemos».
Inmaculada G. de Molina.- La Razón 1 Abril 2001

Javier Rojo es un orador consumado, con un discurso perfectamente articulado y valiente. No tiene pelos en la lengua, porque considera, honestamente, que a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Rojo es consciente de que su coraje le puede pasar una elevada factura: la muerte. Y dice no pensarlo. «No dedico ni un minuto de mi vida a pensarlo. Además, hago bien, porque no me quiero deprimir, ni caer en el pesimismo». No se ha planteado, en ningún momento, marcharse del País Vasco. «Son cosas que, como dirigente político, no me quiero plantear por responsabilidad y dignidad conmigo mismo. Hay muchos ciudadanos que esperan de sus dirigentes políticos ese ejemplo de dignidad». Por ello, quiere seguir cumpliendo con el compromiso adquirido con sus conciudadanos vascos, aunque la dureza de su discurso le sitúe en el punto de mira de Eta y él lo sepa. La razón de su arrojo no es otro que su absoluto convencimiento de que con Eta se acaba con una revolución social y democrática. Y, eso sí, con un gran pacto de todos los demócratas.

    -¿Desde ahora hasta el 13-M, Eta asesinará más?
    -Espero que no sea así. Pero creo que de aquí al 13 de mayo nos harán sufrir mucho. Está en el manual del terrorismo y del fascismo, porque lo que pretenden es crear un miedo atroz para que los ciudadanos voten con miedo.

    -¿Si los vascos imitaran a la alcaldesa de Lasarte se acabaría con Eta?
    -A Ana la conozco desde hace muchísimos años y no me ha sorprendido nada. Toda la vida se ha enfrentado así. Su pueblo la conoce y, por eso, la vota con mayoría absoluta.

    -¿Se necesita una rebelión social?
    -Sí. En Euskadi se necesita una revolución democrática.

    -¿Y esto qué significa?
    -Que todos los vascos, todos los días, digan lo que piensan en cada lugar donde estén. Aquellos que sienten que les falta libertad tienen que practicar la pedagogía política para ir recuperando espacio de libertad. Esta la revolución del siglo XXI es con la palabra.

    -¿A día de hoy, hay riesgo de enfrentamiento en el País Vasco?
    -Evidentemente, tenemos graves riesgos. Sólo hay que leer el informe de Gil-Robles para ver que lo que algunos decíamos hace mucho tiempo lo ha confirmado. Hay una ruptura de la convivencia, se han pisoteado los valores éticos y morales. En Euskadi hay una parte de la sociedad que no respeta a la otra y utiliza la violencia para no dejarla desarrollarse. Estamos en el límite.

    -¿Estamos en la antesala de una revuelta civil en el País Vasco?
    -No. Los poderes públicos tenemos resortes para que esto no ocurra. La sociedad vasca ha dado una muestra de madurez impresionante. Dicho esto, hay una ruptura social en la convivencia, que puede llevar a una confrontación en las relaciones. Desterramos la violencia como método para entendernos. Hablo de la palabra. El problema es que se están rompiendo las vías de comunicación.

    -¿Usted, como tantos, quiere vivir sin escoltas?
    -No. Estuve mucho tiempo haciendo lo mismo que Froilán. Nadie puede imaginar la parcela de libertad que pierde quien tiene escoltas. Te cambia la vida y los sentimientos. Estoy profundamente agradecido a los escoltas, porque son parte de mi familia. Convivo con ellos desde hace nueve años y me cuidan como a su hijo, pero he perdido cuota de libertad.

    -¿Hay efectivos suficientes para proteger a todos los políticos vascos?
    -En estos momentos, no hay dinero, pero lo vamos a tener, porque la primera prioridad que tiene que tener un sistema democrático es proteger a sus cargos y a la sociedad.

    -¿La mejor protección sería ir acompañado de un dirigente del PNV?
    -No. La mejor protección es que el 13 de mayo llegue el cambio. Eso es lo mejor que nos puede pasar.

    -¿Y si no cambia?
    -Cambiará, no tenga ninguna duda.

    -¿Eta se está forrando con el impuesto revolucionario?
    -Evidentemente. Eta es una organización mafiosa, fascista. Representa la degradación del ser humano. Ha cometido todas las atrocidades. Por tanto, no obedece a ningún planteamiento ideológico, sino a uno fascista. Es una organización con rentabilidad, con intereses económicos.

Exclusión
    -¿Cómo se podría evitar que los empresarios llenen las arcas de Eta?
    -Entendiendo el miedo, el llamamiento que les hago es que no crean que por pagar son más libres y están más protegidos. El día en que dejen de pagar irán por ellos. Hace falta un gesto de valentía para decir también que «no». El que te hace chantaje, te lo hará toda la vida. Por eso, les digo que no se equivoquen, que digan que «no», que le paren los pies.

    -¿El Gobierno vasco, encargado de la educación, es responsable de que Eta capte a gente muy joven?
    -En democracia, hay que pedir responsabilidades políticas a quien gobierna. Como estamos peor que hace 20 años, exijo responsabilidades políticas al Gobierno vasco.

    -¿El PNV,al incluir en su programa electoral la autodeterminación, está dando alas a los asesinos?
    -No. El PNV tiene perfecto derecho de poner la autodeterminación y lo que quiera. Ahora bien, lo único que le digo al PNV que lo que plantea en su programa es lo mismo que lo que dicen los de HB. Lo que dice hoy Otegui lo está diciendo el PNV. Me parece de una gravedad y de un error político, que no tiene nombre, que el PNV viendo lo que está pasando pueda poner en su programa electoral la autodeterminación, el carné vasco y el ámbito vasco de decisión. Eso es la exclusión de la mitad de la sociedad vasca.

    -¿Es decir, el PNV comparte objetivos con Eta?
    -No diría eso. El PNV tiene todo el derecho del mundo a poner lo que quiera en su programa electoral. Ahora bien, tiene que ser consecuente y pensar que esos objetivos que plantea nos excluye al 50 por ciento de la sociedad. Cómo se puede gobernar un país excluyendo al 50 por ciento. No creo que compartan los fines con la banda terrorista Eta.

    -¿El PNV lleva mucho tiempo de prórroga?
    -Lleva mucho tiempo en el error y en el disparate.

    -¿Cómo valora las encuestas en las que se dan la victoria al PNV, con un voto oculto elevado?
    -Con una respuesta muy clara. En mi casa también cuando nos la vinieron a hacer dijimos que votábamos al PNV. En una sociedad, en la que tu propio vecino te puede acusar para que te peguen un tiro, cómo le vas a decir a uno lo que votas.

    -¿Los vascos no quieren el cambio?
    -No, no. Las encuestas lo que refleja es que hay mucho miedo.

Voto silencioso
    -¿Pero son conscientes de que tienen en sus manos la llave del cambio?
    -Ese 40 por ciento, el 13 de mayo, irá a votar silenciosamente no nacionalista. Por eso, estoy convencido de que el cambio llegará. Es una encuesta, la del CIS, que no tiene valor. La encuesta, el 13 de mayo. Vamos a tener muchas sorpresas. Aquí llega el cambio.

    -¿Cómo se protege a los electores?
    -Van con su voto secreto. Con miedo, pero van a ir a votar. Hay que trasladar a la sociedad que a partir del día 14 las cosas irán mejor. En democracia, la solución no te la da nadie, te la das tú mismo. Y en Euskadi nadie nos va a dar la solución a los vascos, sino los propios vascos.

    -¿Si se vota masivamente, y se vence la abstención, habrá gobierno de coalición PP-PSE?
    -Lo que tiene que haber es un gobierno que defienda los valores de la Constitución y del Estatuto.

    -¿Eta asesinará más con un gobierno no nacionalista?
    -Que nadie crea que a partir del 14 de mayo llega el bálsamo y el milagro. Para nada. Se van a poner los instrumentos para cambiar las cosas. No hay que engañar a nadie. Una cosa no se soluciona en 48 horas. Llevamos 30 años con el problema.

    -¿Existe una polarización en la política vasca entre el PNV y el PP?
    -En Euskadi hay una segmentación en el voto no sólo en el PNV y en el PP, sino también en el PSE. La historia de Euskadi es de tercios. La polarización puede estar en el discurso, pero no en el voto. El 13 de mayo veremos como las diferencias serán menor de lo que algunos creen. En el País Vasco es donde menos se mueve el voto. Hay que movilizar la abstención, porque no es nacionalista.

    -¿Luego, no comparte la visión de Rodríguez Zapatero?
    -Lo comparto, pero la polarización no quiere decir que, al final, todo sea PP y PNV. Hay una segmentación social y lo hemos visto en Lasarte. Y otros están en el disparate, como Izquierda Unida, porque no sabemos dónde están. No puede entender que una persona de IU andaluza comprenda lo que está haciendo Javier Madrazo en Euskadi. Madrazo ni es la izquierda, ni nada, es el disparate.

    -¿IU puede inclinar la balanza hacia el PNV?
    -No sé lo que hará. Espero que los ciudadanos le castiguen, porque ha estado demasiado cerca de quienes no deben estar. IU está en Lizarra y en Lizarra está HB.

    -¿El PSE debería buscar su espacio propio en el País Vasco?
    -Lo tenemos. Es el partido más antiguo de la comunidad. No es un partido de aluvión, ni producto de lo mediático. Es un partido con una implantación como no tiene ninguno, salvo el PNV. Los dos grandes partidos que hay con implantación social son el PSE y el PNV.

    -¿Me dice que lo del PP es coyuntural?
    -No. Es un partido que tiene los votos, pero es muy nuevo, de poquitos años. No es un partido que tenga una implantación social como ha tenido el PSE desde hace 120 años.

La clave del futuro
    -¿El PSE está bajando en las encuestas...?
    -No me lo creo, no acepto la mayor. Al tiempo. Estoy dispuesto a aceptar apuestas. El PSE va a subir en escaños y será la clave de la decisión política que se vaya a tomar en Euskadi. Que nadie se equivoque. El PSE es quien decidirá el futuro a partir del 13 de mayo.

    -¿Pero para ser más votado, debería desmarcarse del PP?
    -No. El PSE tiene su propio espacio. En Euskadi, el problema que tenemos es ganar la libertad y evidentemente nadie piensa que al PSE le están dando lecciones de cómo ganarla. Comprendo que coincidamos con aquellos que como a nosotros nos quieren quitar de en medio. Tenemos un punto común con el PP, la defensa de la libertad, porque nos están tratando de liquidar. Juntos podremos ganar, divididos perderemos.

    -¿El pacto antiEta sigue vigente?
    -Por supuesto. Estará en vigor hasta que acabe el terrorismo.

    -¿Y por qué desde el PSOE se acusa a Arenas de manosearlo como si fuera un acuerdo electoral?
    -Hay veces que no se pueden utilizar políticamente cosas que debieran ser la eucaristia de los dos grandes partidos. Es un pacto que debe estar por encima de los planteamientos partidista. Esa liturgia que representa el pacto debiéramos de no utilizarla electoralmente.

    -¿El PSE, puesto que no está cuestionado por ninguna fuerza política, puede aliarse al PNV?
    -No.

    -¿Hay que recuperar al PNVo es irrecuperable mientras esté Arzallus?
    -Es el PNV el que tiene que moverse. Tiene que saber que, por la vía de Lizarra y con los programas sobre la autodeterminación, con el PSE tiene poco que hacer.

    -¿Cómo se acaba con Eta?
    -Con un gran pacto de los demócratas. Ahora los demócratas estamos desunidos.

Pánico
    -¿Con Eta se acaba también cuando los vascos den la cara?
    -Aquí más pronto que tarde a determinada gente se le señalará con el dedo. Cuando recuperemos la libertad, les señalaremos con el dedo.

    -¿La Iglesia vasca predica sobre el mandamiento no matarás?
    -Una parte de ella debiera estar más comprometida y cada vez que habla tener más en cuenta ese mandamiento como referente.

    -¿El País Vasco sigue siendo una cloaca llena de ratas, como dijo una vez?
    -Hay demasiadas ratas.

Capucha
JOSÉ MARÍA ROMERA El Correo 1 Abril 2001

La maltrecha secta de ciudadanos que un día se atrevieron a gritar ¡Basta ya! ha pasado de la queja dolorida a la agitación provocadora. Entiéndase: a una provocación tan pacífica y honesta como enfundarse una capucha anaranjada y salir en procesión delante del palacio de Ajuria Enea pidiendo la abolición de la pena de muerte.

Pese a que me siento vinculado a esta cofradía -y no sólo de corazón sino firmando allá donde haya que firmar, gritando allá donde haya que gritar-, he de confesar mi perplejidad ante su puesta en escena, de cuyo acierto propagandístico no me cabe la menor duda. Así como un día se decidieron a tomar la calle para que los forofos del crimen organizado no pensaran que la calle era de su propiedad, y más tarde a elevar la voz para que los amigos del terror no se creyeran los únicos con derecho a megáfono, ahora han querido rivalizar con ellos también en el arte escenográfico. La retina se nos había acostumbrado a ver farsas, esperpentos y funciones grotescas protagonizadas siempre por los mismos actores. Los hemos visto con caperuzas negras en torno a banderas incendiadas, ocultos tras caretas blancas para celebrar ominosos autos sacramentales, disfrazados de levantiscos palestinos en ‘happenings’ incendiarios con guión del ilustre dramaturgo Molotov e incluso mimetizados en mascotas para convertir una inauguración deportiva en un acto de reivindicación tan insolente como payasesco. Para las víctimas quedaban otros géneros como la tragedia, siempre sin público, sin escenario y sin otra función que no fuera la de las exequias. 

Ahora los damnificados de ¡Basta ya! han llevado su drama a las tablas, pero acudiendo a recursos teatrales ya empleados por los otros. Tal vez es la única forma de entrar en la sordera de los mandatarios. Acaso esta estética del símbolo es más poderosa y persuasiva que la de la razón. Quizá sólo se puede acabar con la indiferencia del pueblo convirtiéndolo en público y ofreciéndole una función alegórica en vez de una representación realista. Pero es triste que para transmitir el mensaje de lo obvio haya que recurrir a metáforas como la del ‘corredor de la muerte’ y atrezzos como el que identifica a los convictos estadounidenses. Al parecer el tremendismo evidente de los asesinatos, las amenazas, los secuestros, las extorsiones y el terror de cada día en nuestra casa despierta menos reacciones que el caso de un condenado a muerte en ultramar. Ha habido que importar de Estados Unidos, vía televisión, unas imágenes de vesania para lograr lo que no han conseguido las verdades de aquí mismo, infinitamente más impúdicas y siniestras y conmovedoras pero desgastadas a conciencia por el desdén de los nuestros.

El líder incombustible
BARCELONA. I. A. ABC 1 Abril 2001

Tras más de veinte años al frente del gobierno de la Generalitat, y los tres que le restan de legislatura, Jordi Pujol se ha convertido en el político español que más tiempo ha permanecido al frente de un gobierno, y sin duda uno de los más duraderos de Europa. Dos décadas en el poder que le han llevado además a convertirse en uno de los personajes claves de la política española.

El anuncio realizado por Jordi Pujol de que no concurrirá a las próximas elecciones autonómicas pone fecha límite a una de las carreras políticas más largas de Europa. Nacido en Barcelona en 1930, Jordi Pujol es presidente de la Generalitat desde 1980 y fundador de su partido, Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), del que fue secretario general primero y presidente después, cargo para el que este líder incontestado fue reelegido el pasado 12 de noviembre con el 95,08 por ciento de los votos en el último congreso de la formación. Estas son las principales credenciales de un licenciado en medicina que nunca ocultó su escasa vocación médica y que en cuanto pudo se empleó a fondo en su única obsesión: Cataluña. No en vano advirtió a su esposa Marta Ferrusola, apenas haber contraído matrimonio, de que ésta sería su prioridad.

Esta fijación le convirtió en 1960 en uno de los protagonistas del incidente provocado en el Palau de la Música al interrumpir el concierto al que asistían varios ministros de Franco para entonar el «Cant de la senyera», lo que le llevó a ser condenado a siete años de prisión. La misma pasión le llevó a fundar Banca Catalana, a la postre uno de sus más sonados fracasos. En 1984 fue uno de los ex dirigentes de la entidad encausados en la querella por apropiación indebida y falsedad en documento mercantil, proceso en el que finalmente sería exculpado.

En 1974 se convirtió en la cabeza de CDC, nacida a partir de núcleos catalanistas católicos, que Pujol convertiría a raíz de su acceso a la Generalitat en «pal de paller» de la sociedad catalana, esto es, eje vertebrador a partir del cual ha intentado articular la Cataluña con la que soñó durante el franquismo. Una Cataluña que se mueve necesariamente en la ambigüedad, como lo ha hecho su máximo dirigente durante más de dos décadas, cuando afirma que considera «insuficiente» tanto «el carácter como el nivel» del autogobierno, aunque añade a renglón seguido que Cataluña «ha hecho en estos años un gran progreso en todos los sentidos». Pidiendo siempre más, pero sin romper nunca los lazos con Madrid, ya que uno de los elementos que ha marcado su trayectoria ha sido la relación con los gobiernos de Felipe González y José María Aznar.

Aunque nunca perdonó su intervención en Banca Catalana, una espina que Pujol sigue llevando clavada, el líder de CiU supo hacer de la necesidad virtud para conseguir una buena relación con el Gobierno del PSOE que le daría sus mayores réditos cuando los socialistas perdieron la mayoría absoluta y el dirigente nacionalista pudo demostrar su «compromiso» con la estabilidad política. Algo parecido sucedió cuando el PP ganó sus primeras generales y el presidente de la Generalitat supo olvidar aquello de «Pujol, enano, habla castellano» para alcanzar con el PP los «pactos del Majestic» que dieron lugar a una colaboración a la que ahora convergentes y populares le han dado la vuelta en aras de la estabilidad política catalana.

No menos destacada ha sido la voluntad de proyección internacional de Pujol. Europeísta convencido, ha intentado presentar a Cataluña en todo el mundo, con una especial predilección por Alemania, nación a la que tributa una confesada admiración gestada en sus épocas de estudiante en el colegio alemán. Aspiraciones internacionales que en 1992 le llevaron a protagonizar una sonada batalla con Manuel Fraga por la presidencia de la Asamblea de Regiones de Europa, que finalmente ganaría.

Mucho antes de todo eso, Pujol ideó un partido que en sus orígenes pocos hubieran creído capaz de convertirse en bisagra de la política española. En la cabeza de Pujol, influido por la socialdemocracia escandinava y alemana, el partido se perfilaba como un amplio movimiento nacionalista nucleado por la burguesía tradicional. En las elecciones de 1977 apenas logró el 16,8 por ciento de los votos, lo que llevó al partido a reforzar la imagen de Pujol como único líder capaz de frenar la victoria de la izquierda en Cataluña. A pesar de esto, y de sus alianzas con ERC y Unió en las generales de 1979 repitió similares resultados. No fue hasta los comicios autonómicos del año siguiente cuando Pujol obtuvo su primera victoria, con un 28 por ciento de los sufragios.

Desde entonces, con su acceso a la presidencia de la Generalitat -con el apoyo de una ERC liderada por Heribert Barrera- gobierno y partido entraron en simbiosis y sus esfuerzos se centraron en identificar CiU y Cataluña. A partir de ese momento, la incontestada hegemonía de Pujol ha eclipsado al resto de los dirigentes de la formación, «fagocitados» por el aura del líder. Nombres como Miquel Roca, Josep Maria Cullell, Macià Alavedra o Ramon Trias Fargas, que en algún momento parecían destinados a recoger el testigo del fundador de CDC no han podido sobrevivirle políticamente.

Los rectores europeos condenan a ETA y se solidarizan con sus víctimas
SALAMANCA. Juan Carlos López ABC 1 Abril 2001

Todos los estamentos de la Universidad europea, a través de sus máximos representantes -los rectores- asumieron ayer en Salamanca la declaración «La Universidad en defensa de la paz» firmada en Lejona. Así, han expresado su condena al terrorismo de ETA y han reclamado libertad para las víctimas del nacionalismo radical en el País Vasco y en el resto del España.

La recién constituida Asociación de las Universidades Europeas (EUA) suscribió ayer la declaración de Lejona, «La Universidad en defensa de la libertad», en lo que significa el primer acto de este colectivo. Los rectores europeos denunciaron ante la opinión pública la práctica de la violencia y los atentados terroristas como medio para la consecución de objetivos políticos.

La EUA, en su primer acto oficiado por su nuevo presidente, el francés Eric Froment, considera que «la bárbara acción de la banda terrorista ETA y de quienes practican la agresión, la amenaza, el chantaje y la coacción» no sólo conculca las más elementales normas de convivencia democrática, sino que atenta contra los derechos fundamentales de las personas, contra el derecho a la vida, el derecho a opinar y a manifestar libremente sus ideas.

LOS QUE APOYAN A ETA
El manifiesto, leído ante los medios de comunicación por el presidente de la CCREU, Sergio Machado dos Santos, critica también la actitud «inhumana e incomprensible» de quienes «aplauden tales acciones violentas o miran hacia otro lado como si no fuera con ellos el sufrimiento que éstas causan».

El presidente de la Conferencia de Rectores de Europa (CRUE), Saturnino de la Plaza, manifestó su satisfacción por este acto de apoyo a la libertad, que ha servido de colofón a la Convención de Instituciones Europeas de Enseñanza Superior, que ha reunido en la Universidad salmantina a más de 500 representantes de instituciones académicas del continente.

Por su parte, el rector de la Universidad salmantina y vicepresidente de la CRUE, Ignacio Verdugo, entroncó el manifiesto en contra del terrorismo en el germen del propio espíritu universitario basado en la defensa de «la libertad de pensamiento y expresión, básicas para el ejercicio de la actividad intelectual y científica».

Además del respaldo europeo a la condena de la banda terrorista ETA, la Asociación de la Universidad Europea celebró ayer su asamblea constituyente.

Fue el acto que puso punto final a la convención de Instituciones Europeas de Educación Superior, al que han asistido unos quinientos participantes y el resultado de la fusión de la Asociación de Universidades Europeas (CRE) y de la Confederación de Rectores de la Unión Europea (CCRUE).

RECTORADO
El acto de respaldo a la declaración de Lejona se celebró en el Salón de Retratos del Rectorado de la Universidad de Salamanca.

La asamblea constituyente de la Asociación de Universidades Europeas se desarrolló en el Paraninfo y a su término se descubrió una inscripción en el muro del Claustro del Edificio Histórico de la Universidad salmantina.

LA JUBILACIÓN DE UN LÍDER: El último político de la transición
Con la retirada de Pujol desaparecerá el paradigma del nacionalismo que ha ayudado a cogobernar España a fin de obtener contrapartidas para Cataluña
FRANCESC VALLS | Barcelona El País 1 Abril 2001

El último gran político en activo de la transición española, Jordi Pujol, anunció ayer que no acudirá a las urnas para ser revalidado como presidente de la Generalitat de Cataluña, cargo que ocupa desde hace 21 años. Con él desaparecerá de escena uno de los paradigmas del nacionalismo pactista que ha habido en España. CiU no se ha integrado en ningún Ejecutivo central, pero ha contribuido a facilitar las mayorías de Unión de Centro Democrático, el PSOE y el PP. Y no sólo eso, cuando crecen las voces que quieren situar en el mismo plano nacionalismo e insolidaridad, desde CiU se recuerda que los nacionalistas moderados catalanes se comprometieron de la mano de Pujol en la tarea de la Constitución.

Con todo, el nacionalismo del presidente de la Generalitat tiene como objetivo ayudar a cogobernar España para obtener contrapartidas para Cataluña.Las contrapartidas inmediatas y a veces escasamente planificadas, el peix al cove (literalmente, pez en el capazo o pájaro en mano), han sido el modus operandi de Pujol durante 21 años de poder. Pero Cataluña no ha sido el único horizonte, y como todo precepto existe para ser transgredido, en 1986 puso en marcha la efímera Operación Reformista, un intento de participar electoralmente en toda España con la finalidad de levantar una alternativa a un PSOE altivo por sus mayorías absolutas. Jaleado por una derecha que veía con temor cómo crecían en las urnas los votos socialistas, y herido por un PSOE bajo cuyo mandato explosionó el caso Banca Catalana, Pujol se atrevió a la aventura. Pero regresó inmediatamente a sus cuarteles de invierno catalanes.

El presidente de la Generalitat volvió a hacer del nacionalismo el eje de su política y de su comprensión de la vida: austera, rayando el calvinismo, reverencial para con la jerarquía y paternal con sus conciudadanos. A todo ello no es ajeno su catolicismo -más bien hijo de Charles Péguy que de Emmanuel Mounier-, que practica sin complejos en la sociedad más secularizada de España: la catalana. Ello no le ha impedido sacar adelante iniciativas pioneras en España como la ley de parejas de hecho, que reconoce algunos derechos a uniones entre homosexuales.

Pujol se debate entre sus creencias personales y lo que cree que es beneficioso para la sociedad: una contradicción que, tal como aseguró hace un par de años, a veces le quita horas de sueño. Tampoco le deja dormir la globalización, que considera un peligro para las culturas minoritarias. Pero ha aceptado defender a Cataluña en el mundo encabezando una institución que parece el nombre de una empresa de seguros: la Generalitat. 'Pasqual Maragall va por el mundo y dice que es socialista; Duran Lleida tiene la etiqueta de democristiano, pero qué puedo decir yo más allá de que soy nacionalista', reflexionaba en voz alta una soleada mañana de Sant Jordi, en 1998, en el Palau de la Generalitat.

Pero Pujol, a pesar de su especificidad nacionalista, tiene como coetáneos a políticos como Helmut Kohl, François Mitterrand y Felipe González, y, al igual que ellos, no ha conseguido escapar a verse relacionado con problemas de financiación anómala de su partido. El presidente de la Generalitat ha pedido favores a los poderes económicos, en un marco de relaciones complejas y confusas al cual no ha sido ajeno su entorno familiar.

Ahora ha decidido iniciar su paso a la reserva. Pero hasta su retirada ha dejado muchos cadáveres políticos en el camino: Miquel Roca, Macià Alavedra... Cuando Pujol estaba en forma y con años por delante, ningún candidato a sucesor era lo suficientemente bueno para ser ungido como delfín. Ayer mismo, y contra pronóstico, fue capaz de dar varios pasos: decir que no volvería a concurrir a las elecciones; que Mas sería su sucesor como candidato y que Duran pasaría a ocupar la secretaría general de la nueva federación de partidos. Con Pujol desaparecerá uno de los pocos políticos catalanes -quizá el único- capaces de tener credibilidad nacionalista aunque pacte con el Partido Popular. Nadie duda de sus principios, aunque CiU vote contra las enmiendas a la totalidad al Plan Hidrológico Nacional, que levanta ampollas en las tierras del Ebro catalanas. El paso de Pujol por la prisión de Torrero (Zaragoza) durante el franquismo le da un pedigrí democrático del que carece Manuel Fraga, presidente de la Xunta de Galicia y otro de los grandes políticos de la transición española.

La diferencia entre ambos es que uno se define como nacionalista y el otro no; que Pujol estuvo en la oposición mientras que Fraga desempeñó cargos en los gobiernos de Franco; y, en última instancia, que el partido de Pujol votó favorablemente a la Constitución -aunque pueda pedir en ocasiones su reforma-, mientras que el de Fraga mantuvo enormes reservas hacia la Ley de Leyes.

El futuro del escenario
ALBERT MONTAGUT El Mundo 1 Abril 2001

Escenario #1. Barcelona, jueves 20 de marzo de 1980. Jordi Pujol Soley gana sus primeras elecciones al Parlament de Cataluña al frente de CiU.

Escenario #2. Amposta, sábado 18 de marzo del 2001. Un grupo de 400 manifestantes antitrasvase abuchean e insultan a Pujol y su comitiva.

Escenario #3. Barcelona, despacho de un conseller del «Govern», martes 20 de marzo del 2001. El responsable de una de las más importantes consellerias reconoce, mientras muerde un cruasán de mantequilla, que sí, que el president lleva «demasiado tiempo» liderando Cataluña y que el cambio es necesario.

Escenario #4. Sant Joan Despí, estudios de TV3, martes 27 de marzo del 2001. El presidente del Gobierno, José María Aznar, repite ante las cámaras que la alternancia es necesaria para la democracia y que no se presentará a las próximas legislativas.

Escenario #5. Bellaterra, hotel Meliá Campus, sábado 31 de marzo del 2001. Pujol declara que no volverá a presentarse.

***

El anuncio de Pujol sacudió ayer Cataluña. El último plácido y soleado sábado de marzo se convirtió de repente en una de las fechas claves de la biografía de Pujol, el presidente democrático más estable, longevo y victorioso de la Europa del siglo XX.

Satisfacción era, sin duda, la palabra que mejor definía el ambiente del entorno del president poco después de que dijera: «Me siento capaz de volverme a presentar y de hacer lo que sea necesario para intentar ganar... No me siento cansado de hacer de presidente, incluso hay gente que me dice que no me retire... No me volveré a presentar .»

La frase subrayada de Pujol puso en marcha la maquinaria mediática y política. Horas después pocos catalanes ignoraban la noticia.

Pujolismo, punto y final. Cataluña, punto y seguido. ¿Es hoy el momento del análisis, el día de valorar la trayectoria del president y su acción de gobierno desde 1980 hasta hoy?

La respuesta es no. Ya tendremos tiempo.

También habrá tiempo para analizar este fenómeno denominado pujolismo, para saber si el mandato de Pujol ha sido tan bueno para Cataluña como lo fue para España durante dos legislaturas del PSOE y una del PP, en las que el voto nacionalista catalán permitió la gobernabilidad de España, su estabilidad y la entrada en la nueva Europa del euro.

Hoy más que nunca hay que aplazar el debate sobre la vida política de Pujol y el análisis histórico de sus seis mandatos. Habrá que esperar para saber si Cataluña está hoy mejor que en 1980, si la convivencia de este país ha mejorado con Pujol, si nuestro crecimiento ha sido mayor que el de otras zonas de España, si su política lingüística ha sido la adecuada, si su entorno familar se ha beneficiado del poder, si Cataluña ha quedado bien dotada de infraestructuras y tecnología o si ha quedado extenuada tras dos décadas de mandato unipersonal, si Pujol fue un buen gestor a pesar de la acumulación del déficit, si quemó a sus colaboradores más próximos, si fue justo, querido, respetado...

Habrá que aparcar el debate. Habrá que esperar para saber si la función pública de este político debe ser revisada, criticada o alabada.

Hoy no hay que hablar ni del pasado, ni del presente. Hoy es el día del futuro.

Y el futuro que se abre en la Cataluña del pospujolismo es incierto. El abanico de posibilidades es amplio, lo que demuestra que este país necesita oxígeno, necesita el cambio.

Pero ésta es la gran cuestión. ¿Qué o quién puede representar mejor el cambio? Veamos el panorama.

Primera posibilidad. Cataluña vota a CiU y Artur Mas alcanza la Presidencia.

Segunda posibilidad. Pasqual Maragall gana las elecciones solo o con la ayuda de la izquierda nacionalista.

Tercera posibilidad. CiU y el PP se alían antes o después de las elecciones para ganar a Maragall.

Y esta es la cuestión. ¿Qué representará más cambio para Cataluña: Maragall o una coalición entre nacionalistas y españolistas?

Estas son las dos preguntas que los catalanes tendrán que resolver ahora que se sabe que Jordi Pujol se va. Eso es más importante ahora que analizar la trayectoria del president. Veinte años de vida política nos llevaría demasiado tiempo de análisis y Cataluña ya no puede perder ni un minuto más.

El futuro del escenario catalán es una incógnita y de ahí la importancia de que se resuelva lo antes posible y la necesidad -imperiosa- de adelantar las elecciones.

Abramos el debate del futuro y aparquemos el análisis del pasado. Es un pasado demasiado largo.

albert.montagutel-mundo.es

Incendian el coche de un «ertzaina»
El Mundo 1 Abril 2001

BILBAO.- La advertencia a la Ertzaintza que ETA hizo en el comunicado que el viernes publicaron Gara y Egunkaria no ha tardado en cumplirse. En la madrugada de ayer, un artefacto pirotécnico de fabricación casera causó importantes daños al vehículo particular de un agente de la Policía Autónoma vasca. Además, los proetarras atacaron el repetidor de la emisora Radio Bahía, en San Sebastián, y la Casa del Pueblo de Portugalete.

En torno a las 1.50 horas, un artefacto pirotécnico de fabricación casera estalló junto al vehículo particular de un agente de la Ertzaintza, que estaba aparcado en la calle Pedro Astigarra, en el barrio de San Ignacio. El coche del ertzaina quedó destrozado.

Basta Ya denuncia el reparto en colegios de una revista que fomenta «el integrismo»
La publicación promueve, según el colectivo, «el adoctrinamiento de los jóvenes en el nacionalismo más rancio» y la «conciencia de estar invadidos» ‘Kili Kili’ se dirige a miles de niños de entre 8 y 14 años y recibe la subvención de la Diputación de Vizcaya
O. B.SAN SEBASTIÁN El Correo  1 Abril 2001

«No es español, no es francés. Está bajo el yugo de España o Francia. Vive en Euskal Herria y sabe euskera. ¿Qué es? Un vasco». Éste es el texto de una adivinanza publicada en el número 231 (el penúltimo hasta la fecha) de la revista infantil ‘Kili Kili’, cuyos contenidos «integristas» y de «adoctrinamiento» en los valores «del nacionalismo más rancio» denuncia ahora la plataforma Basta Ya. La publicación, dirigida a niños de entre 8 y 14 años, se distribuye por suscripción y cuenta con una audiencia potencial de varios miles de lectores, aunque, según fuentes consultadas por este periódico, ocasionalmente se ha repartido de forma gratuita e indiscriminada en centros vascos, tanto públicos como privados, donde se imparte el modelo D.

El acertijo es sólo una muestra de los contenidos de ‘Kili Kili’, redactada íntegramente en euskera y subvencionada, entre otras instituciones, por la Diputación de Vizcaya y la Fundación BBK. Fue fundada en 1966 por el histórico nacionalista vizcaíno y miembro honorario de Euskaltzaindia José Antonio Retolaza, al que, según las mismas fuentes, hay que atribuir la autoría de buena parte de las piezas -firmadas bajo el seudónimo ‘el tío Kili Kili’-, y que ha permanecido al frente de la publicación hasta el pasado mes de marzo, cuando cedió el testigo a la Federación de Ikastolas de Vizcaya.

Tras recibir varios ejemplares de padres «escandalizados» ante las «consignas políticas» vertidas en sus páginas, Basta Ya se dedicó a recopilar números recientes y atrasados. Tras el estudio, el colectivo concluye que ‘Kili Kili’ acomete una «peligrosa simplificación ideológica» al identificar al vasco con «aquel que habla, piensa y siente en euskera» y, «de forma irresponsable», fomenta en los niños el «victimismo» y «la conciencia de estar invadidos» por España y Francia a través de juegos, pasatiempos, cartas y consignas salpicadas a pie de página -recuadradas y con gran cuerpo de letra- , mezcladas con viñetas del cómic tradicional. Además, la revista incluye un sistema de puntos canjeables por regalos que se obtienen al responder preguntas de tipo ideológico. «Premios especiales a los que demuestren en sus respuestas ser más vascófilos y abertzales», anuncia un ejemplar.

Carta de una etarra
«Lo triste es que, con dinero público, se alienten el antiespañolismo y una vascofilia totalmente perniciosa y se difundan mensajes integristas, que son una de las causas de la persecución ideológica que sufrimos muchos en este país», aseguran en Basta Ya. La plataforma apoya sus afirmaciones en textos publicados. Entre las frases destacadas tipográficamente, pueden leerse, entre otras, ‘¿Piensas en euskera? Eres vasco. ¿Piensas, hablas, escribes y lees en euskera? Eres un vasco completo’ (número 202), o ‘Los euskaldunes que hablan en castellano no son abertzales’ (194). En el 230 se publicó una carta de la etarra Irantzu Gallastegi, remitida desde la cárcel francesa donde cumple condena. La revista le dedicó unas líneas de respuesta «en tono elogioso y de ánimo», según Basta Ya.

No es la primera vez que ‘Kili Kili’ se coloca en el centro de la polémica. En marzo de 1998, el grupo parlamentario del PP presentó una interpelación a la consejera de Cultura, Mari Carmen Garmendia, cuyo departamento otorgaba entonces una subvención de dos millones de pesetas a la revista. Dos meses después, los populares acusaron al Gobierno vasco de financiar publicaciones «del entorno terrorista» y la viceconsejera de Política Lingüística, la peneuvista Josune Ariztondo, apeló al derecho constitucional a la libertad de expresión para justificar las ayudas a ‘Kili Kili’, que en esa época tiraba unos 50.000 ejemplares.

Desde entonces, la trayectoria del tebeo ha sido azarosa. Cuando Cultura le retiró la subvención aduciendo razones reglamentarias, ‘Kili Kili’ vio fluctuar sus cifras de difusión y pasó de una periodicidad mensual a publicar unos tres ejemplares al año. Perdió también el patrocinio de la Diputación de Álava cuando los populares accedieron al equipo de gobierno, en 1999. Hoy, mantiene la financiación de la Diputación de Vizcaya, de cara a su nueva andadura bajo la batuta de las ikastolas vizcaínas. En el número de marzo, Retolaza se despedía de «los jovencitos vascos», recalcaba que «Euskal Herria no estaría así si no hubiera dos Estados raptores e imperialistas» y proponía hablar inglés «con españoles y franceses».

«Hemos avanzado: antes nos intentaban anexionar y ahora quieren una federación»
Miguel Sanz, presidente del Gobierno de Navarra
Hace algunos días, cuando la coalición PNV-EA presentó su programa de cara a las elecciones vascas, las alarmas sonaron en el gobierno de la vecina Navarra, con la que proponen una confederación de comunidades. No es una pretensión nueva. El nacionalismo vasco la acaricia desde su nacimiento y la enmarca dentro de lo que denomina «proceso de construcción nacional». En Navarra, donde el voto nacionalista es claramente minoritario, estas insinuaciones provocan división de opiniones. En el gobierno de Unión del Pueblo Navarro, que preside Miguel Sanz, levantan ampollas.
DAVID BERIAIN Enviado especial  PAMPLONA La Voz  1 Abril 2001

Cuando habla de sus vecinos vascos, a Miguel Sanz se le nota incómodo. Su tono de voz campechano se crispa, casi amagando el enfado. Desde que sucedió al socialista Gabriel Urralburu no son pocos los enfrentamientos que ha tenido con los nacionalistas. El penúltimo hace pocos días, cuando su gobierno decidió no traducir al euskera los rótulos de las carreteras y calles de la zona media de la comunidad foral.

-¿Qué opina de la propuesta electoral de PNV y EA?
-Es intentar vender una vez más, dentro del mundo nacionalista, que ellos no renuncian a la construcción nacional de Euskal Herria, objetivo político que, por cierto, comparte ETA.

-¿Cómo ha sentado en Navarra?
-No ha causado ninguna alarma. Los navarros son muy conscientes de lo que representa su autonomía en el conjunto del Estado y que cualquier cambio está sujeto a la voluntad de los ciudadanos. Estamos muy tranquilos, porque, además, la representación del PNV y EA aquí es escasísima. Sólo un parlamentario de 50.

-Ellos defienden que la federación con Euskadi cabría en la Constitución.
-No. La Constitución lo prohíbe expresamente. Al final todos los caminos llevan a un fin: una nación independiente. Mire, en tono irónico le diré que algo hemos avanzado, antes se pretendía anexionar a Navarra sin más y ahora ya se quiere hacer una federación.

«Lo que PNV y EA llaman Euskal Herria sólo existe en sus mentes»
En el mapa meteorológico de la Euskal Telebista (ETB) se incluye Navarra dentro de los territorios vascos. A Sanz le parece «una injerencia más. Hay muchísimas.. Ayer mismo Euskaltzaindia -el órganismo del Gobierno vasco encargado de velar por el euskera- se permite opinar de las políticas que pone en marcha Navarra para regular el uso del vascuence.

Anteayer, la consejera de industria tuvo que responder a la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) cuando se nos pide que le facilitemos cuáles son nuestros parques naturales para incluirlos en una publicación de parques naturales de Euskal Herria.

Que no se confundan deseos con realidades institucionales. Hoy, lo que PNV y EA llaman Euskal Herria no existe más que en sus mentes y en sus objetivos políticos. Existe el País Vasco con sus tres provincias y existe la Comunidad Foral de Navarra. Por tanto, la injerencia es total. En el ámbito cultural, en el ámbito educativo, en el ámbito intelectual, en el ocio, en el ámbito mediático... Por ejemplo, la televisión vasca está emitiendo con toda normalidad en Navarra incumpliendo la legislación. Nosotros no podemos consentir que los libros de texto de ciencias sociales, de conocimiento del medio, de historia distorsionen nuestra realidad política institucional. Es decir, que no podemos consentir que nuestros alumnos en nuestros colegios y en nuestras ikastolas estén aprendiendo la hidrografía de nuestros ríos pensando que los ríos de la CAV son ríos también propios».

En la lista de ETA
PABLO MOSQUERA MATA El Correo 1 Abril 2001

Ya casi no me acuerdo de la última vez que hice vida normal, sin escolta, con rutinas, sin tics de los que terminan por formar parte de nuestras vidas, cuando salimos del domicilio, o nos colocamos en cualquier lugar frecuentado por público.

He perdido la cuenta de las concentraciones y manifestaciones a las que he acudido para protestar en silencio o gritando, contra el terrorismo y sus cómplices. Por cierto, no todo el mundo acude o nos acompaña a los que damos la cara en primera línea de las pancartas.

Ya no me afectan las llamadas a la cordura de mis padres y amigos, cuando me hacen reflexiones sobre lo que me juego, y si realmente merece la pena.

Como tampoco me sorprende que cada vez que se hacen públicas las macabras intenciones de un comando de ETA, aparezca mi nombre, entre otros.

Sigo recordando con dolor personal e intransferible a determinados asesinados: Goyo Ordoñez; Jorge Díez Elorza; etcétera. Como recuerdo la miserable y despreciable conducta de ciertos sujetos que hace años me denunciaron porque, según ellos, les había ocultado que estaban en el punto de mira de ETA.

Gracias a Dios, ellos no estaban, ni están, como estoy yo; y se pueden permitir el lujo de vivir con esa intimidad y libertad que yo he perdido desde hace once años.

Se lo dije una vez a Vidal de Nicolás. Quiero cambiar el mundo. No hay nada más progresista que la libertad. Sin libertad no merece la pena vivir. No soy, ni mejor, ni más importante que otros que han sufrido o sufren persecución del nacionalismo radical. Pero soy un paisano comprometido, por dignidad, con la lucha por la democracia y los derechos fundamentales de los seres humanos.

Ignoro, si el formar parte de otra candidatura contra el nacionalismo, por el cambio, para que ganen todos los ciudadanos su espacio de libertad, supone echar más lecha al fuego de los que me tienen ganas.

Pero tengo callo a base de sufrir su persecución, sus amenazas, sus chulerías, su fascismo. No tengo propósito de enmienda. No me da la gana de cambiar o callarme. No nos pondrán de rodillas.

Les vamos a ganar la partida, porque tenemos razón, porque cada vez somos más, porque representamos la vida y la esperanza, porque la gente esta harta y quiere que nos dejen en paz.

Lo hemos logrado en Álava, sin aspavientos, sin venganzas, sin molestar a nadie, sin presunción, sin ruido, sin miedo. Y el ejemplo del modelo alavés, auténtica vanguardia del cambio, donde hemos sumado, aparcando diferencias y así alcanzar lo fundamental, marca el camino para el 14 de mayo, si el 13 las gentes se autodeterminan por ese cambio ante las urnas.

Ese cambio será la compensación a mis sacrificios, los de mi familia, mis amigos; a mis años de lucha, mis noches de insomnio; a las miserias de algunos personajillos que han desaparecido y que se aprovechan de nuestro trabajo.

Mientras tanto, los listeros pueden seguir apuntándome.

ENTREVISTA.Le han convertido, a su pesar, en símbolo de la resistencia contra la barbarie en el País Vasco, pero Fernando Savater es tan sólo un filósofo apasionado que se juega a diario la vida porque no ha rechazado dar testimonio de las grandes verdades, con la palabra o con la escritura.

Fernando Savater: “No me gusta que me digan héroe”
Por Sol Alameda. Fotografia de Jordi Socias El País Semanal 1 Abril 2001

Fernando Savater, donostiarra de 53 años, habla a través del teléfono y quiere dejar claro que no piensa contestar preguntas en la línea de: usted es un héroe, y cuánto miedo pasa por estar amenazado o cuánto le cuesta vivir permanentemente rodeado de guardaespaldas. Quiere poner las cosas en una medida abarcable, tal vez porque es el mejor modo de vivir con ellas. Mientras, vive peligrosamente, como a veces sucede a las personas libres. Lo que pasa es que esa gente escasea, ya casi ni siquiera la vemos en las películas. Desde luego, es algo muy excepcional en el País Vasco, en ese territorio situado al norte, y donde todavía se necesita que alguien se convierta en un símbolo de la resistencia contra la barbarie. Savater está jugándose la vida porque, cuando le llegó el momento de las grandes verdades, no rechazó abrazarse a ellas. Hace lo que cree justo, y da ejemplo de valentía en un lugar donde el miedo campa por sus respetos. Así que este iconoclasta, profesor de Ética en la Universidad del País Vasco, catedrático de Filosofía en la Complutense de Madrid desde 1996; este amante de las carreras de caballos, que se ha interesado, y ha escrito, por la legalización de las drogas, por la utopía, por la infancia, por las cosas más serías y menos serias, se ha convertido en un ciudadano ejemplar. Él sólo dirá que es alguien a quien le gusta buscar la verdad, que hace lo que ha hecho siempre. Y es verdad.

Hace unos días, hizo la presentación en Madrid del candidato a Iehendakari por el PSOE, Nicolás Redondo. Usted ha sido siempre un hombre de izquierda, pero ahora se significa con un partido concreto. ¿Por qué?

Esa idea de que los políticos son los que tienen que dedicarse a hacer política, y los demás a mirar cómo la hacen, pues no. Políticos somos todos, y sobre todo en situaciones de emergencia. Si las cosas van bien, a lo mejor se puede poner el piloto automático y que funcione solo todo; pero cuando hay una amenaza totalitaria sobre la democracia, a mí me parece que los ciudadanos deben salir a la calle, participar e implicarse. Y dar la impresión a los políticos de que no están solos, de que no viven en una burbuja aparte de los demás, sino que están representando cosas, y a gente.

Y sí, algunos, desde hace año y pico, hemos decidido hacer cosas que no sean simplemente escribir un articulito de vez en cuando, sino algo que te implique un poco más.

Lleva toda la vida implicándose, pero últimamente, además de ser un filósofo, comienza a tener un peso en la sociedad vasca, a representar algo. ¿Hay un momento concreto que le impulsa a dar ese paso?

Las concentraciones y manifestaciones, primero de Gesto por la Paz y luego del Foro de Ermua, efectivamente, llevo muchos años haciéndolas. Pero, al final de la tregua de ETA, nos pareció que las condenas a la violencia, así, retóricas, ya no bastaban. Que lo que hacia falta no era decir lo que no nos gustaba, sino lo que sí nos gustaba; que en este caso es el Estado de derecho, la Constitución, el Estatuto. La novedad del grupo Basta Ya. Es que hemos salido a la calle en defensa del Estado de derecho.

En los últimos tiempos se han producido varios cambios en el ámbito político vasco. Por ejemplo, antes se pedía a ETA que dejara de matar, y casi no se iba más allá. Incluso ese es todavía el mensaje del Iehendakari lbarretxe, la idea de que todo vale si no se mata. Lo nuevo es que ahora se está cuestionando la ideología que lleva al uso de esa violencia.

Es que la ideología de EH y de ETA es tan mala como sus métodos. Los métodos son escandalosamente malos, pero lo mismo que a mí me parece que la ideología nazi era tan mala como el ejército nazi, y que el ejército nazi se explicaba por la ideología nazi, pues igualmente me parece que eso de que todas las ideas se puedan defender en democracia, pues no es verdad. No es verdad que las ideas xenófobas, segregacionistas, se puedan defender. Y hay que combatirlas.

Sin embargo, la independencia es una opción política. Lo que ha pasado es que el PNV ha sido ambiguo con ese tema. ¿Cree que, en el fondo, eso ha sido una trampa para el votante?

A mi juicio, puedes tener un proyecto independentista; como proyecto, no hay problema. Lo que es una trampa es decir:

mire usted, yo estoy entre el Estado de derecho y ETA, y entre los dos, que tiran de mí, uno de un lado y otro de otro, a ver qué hago. Mire cómo sufro. Y no, no se puede estar entre el Estado de derecho y ETA. Uno está con el Estado de derecho contra ETA. Luego, la concepción que tiene uno de ese Estado de derecho, pues puede que uno quiera que evolucione hacia la independencia o lo que sea. Pero, desde luego, tienes que partir de lo que hay que es el Estado de derecho. No hay otro método. Nuestra idea era romper esa equidistancia, eso de: ni con España ni con ETA. Pues no, mire usted, los vascos, hoy por hoy formamos parte del Estado español y somos ciudadanos españoles. Sí a usted eso no le gusta y en el futuro quiere cambiarlo, pues vaya usted arreglándose para, en el futuro, convencernos. Pero no nos pegue ni nos amenace porque así no va a conseguir nada. Eso es lo que hace falta decirles claramente.

Ahora, después del pacto por el soberanismo sellado entre el PNV y EA, ¿en estas elecciones va a disminuir la ambigüedad mantenida por el PNV?

Bueno, Últimamente a Arzalluz se le entiende casi todo. Hay otros que van de buenos y de modernos y de comprensivos, y que, en el fondo, tienen las mismas ideas que Arzalluz; son los que hablan con un discurso de: aquí, en la pluralidad, todo el mundo tiene su voz... Y luego, cuando toman una decisión, siempre es a favor de los nacionalistas. Son gente como Gorka Knörr o el propio Ibarretxe, cuyas decisiones son absolutamente sectarias a favor del nacionalismo y en contra de los no nacionalistas. A veces agradeces lo de Arzalluz. Porque piensas: este señor te dice lo de los alemanes en Mallorca y al menos ya sé a qué atenerme.

No me ha dicho por qué ha presentado a Nicolás Redondo en Madrid.

He procurado apoyar a los políticos de la democracia en los momentos que creía que era necesario hacerlo. Cuando hubo un homenaje a Gregorio Ordóñez, a mí dijeron: oye, si no vienes tú, todos los que estaremos allí seremos del PP, no va a venir nadie de otros partidos. A mí eso me parecía muy mal, y fui y estuve y hablé; porque Ordóñez era un político al que había que apoyar, y no porque pienses lo mismo que él, o no, sino porque piensas que es imprescindible que exista esa opción política. Y en el caso de estas elecciones, creo que el socialismo tiene una baza que jugar allí, mis opiniones han estado más próximas a la izquierda que a la derecha, y entonces, pues me parecía bien que vieran que, además de al militante del carnet, tienen a señores, con una distancia crítica o no, pero que reconocemos el esfuerzo de personas como Nicolás Redondo al presentarse a unas elecciones que no son cómodas.

Yo había pensado que existía otra razón, pero a lo mejor es que soy un poco retorcida.

No te preocupes, eso es bueno.

Es que he oído decir a algunas personas algo así como: Fernando Savater se está pasando... Y creí que necesitaba aclarar que sigue donde siempre estuvo, en la izquierda; que no se estaba pasando al PP.

Efectivamente... Primero, reconozco que, no sé, el único rasgo de juventud que aún conservo es que todavía me asombro de la gente y de las cosas, ¿no? Por ejemplo, ante esa circunstancia trágica que vivimos en el País Vasco, me ha asombrado el sectarismo de la gente, que con tal de fastidiar al PP, de no darle una baza o un vaso de agua al PP, están dispuestos a vendernos con patatas a ETA, al nacionalismo, a las cosas más tremendas. Vamos, que todavía ahora me parece inverosímil que haya gente que crea que el PNV es un partido más progresista que el PP. Es un partido de derechas, con todos los agravantes que pueda tener el PP, pero, además, con una serie de complicidades y colusiones con la violencia. Y, sin embargo, hay mucha gente que dice: hombre, sí, ya comprendemos que hay que ir contra... pero cuidado no vayamos a hacerle un favor al PP. En este momento, esa pugna de apoyar o no apoyar al PP me parece una cosa menor comparado con lo que está pasando allí. Es que hubo gente que me vio en el funeral de Ordóñez y me dijo: oye, pero qué haces tú allí, con el PP Pero, hombre, es que acaban de matar a un concejal de mi ciudad a tiros, y entonces, ir a mostrarle... es una cosa, en fin, como si te pasaras de bando. Como en la época de Franco, cuando ibas a una manifestación del Primero de Mayo, y algunos decían: no, oye es que van los comunistas. Y mire, no, es que yo soy antifranquista, y si el señor de al lado es comunista, pues santo bien le haga. Es decir, lo que durante el franquismo nos parecía normal, que sabíamos que no era el momento de empezar a decirle si yo pienso igual que usted respecto al proletariado, porque lo que teníamos enfrente era al señor del franquismo, y eso era lo urgente; pues lo de hoy es esto. Y en el País Vasco sigue habiendo, bueno, progresistas un poco babeantes si quieres.

Eso de: Fernando, cuidado, que te estás pasando, ¿se lo dicen incluso sus amigos?

Sí, lo que pasa es que me molesta mucho convertir en cuestión psicológica lo que son cuestiones de política y sociología. Y lo mismo que hay un señor que te elogia y te dice que eres un héroe, que desde el Cid Campeador no hay nadie como tú -que es otra tontería-, está esa otra gente que te dice: es que estás obsesionado, es que estás muy nervioso. Como si fueran vapores histéricos que tiene uno...

¿Hay otros que se muestran comprensivos, paternalistas, porque lo esta pasando tan mal...?

Sí, hay un discurso curioso que hacen sobre todo los nacionalistas, y que es decir:

comprendemos que digan lo que dicen esas personas que tienen que ir con escoltas. Claro, cómo viven así es comprensible. Hay que decirles: no, mire, llevamos escolta porque hemos dicho lo que decimos; no es que yo haya nacido con escolta y que eso me haya llevado a decir lo que digo, sino que primero dije lo que digo, y a partir de ese momento tuvieron que ponerme escolta. El colmo de la hipocresía nacionalista es que el efecto se convierte en causa.

Otro de los cambios en el País Vasco, con respecto a elecciones anteriores, es que en el PNV, después de Lizarra, del fin de la tregua, han aparecido algunas voces criticas. Pero no han pasado de actuar individualmente. ¿Tienen miedo a ETA, a Arzalluz y Egibar, o no están seguros de tener la razón?

Existe un mar de fondo dentro del PNV, mucha gente descontenta. Pero hasta que

no pierda unas elecciones nada cambiará. De ahí, un poco la esperanza que proyectamos sobre el 13 de mayo, porque podría ser bueno para la regeneración del PNV. Hay gente dentro del PNV que también tiene la esperanza de que pierdan las elecciones, porque es la forma de liberarse de los dirigentes, de poder sustituirlos por otro tipo de gente. Es lo que pasó en México con el PRI; si no llega a perder, seguirían con los mismos dinosaurios.

Pero tal vez no pierda. No está nada claro.

Es que el PNV pierde las elecciones con tal de que no las gane. Si no ganan, ya las han perdido. Las elecciones se han convocado para facilitar la gobernabilidad, y si vuelven a encontrarse en la misma situación, han perdido las elecciones y no han sacado al país del atolladero. Otra cosa es eso que se está diciendo, que no me quiero creer, que existe un pacto secreto con Euskal Herritarrok, de tal modo que, aunque no condenen la violencia y haya quedado claro que son el brazo político de ETA, que Haika es la antesala de los comandos etarras, que, aun así, hayan fraguado un plan para después de las elecciones. Podría tener unas consecuencias tan graves en el País Vasco que quiero pensar que no va a ocurrir.

Usted qué cree. ¿Que la gente que dirige el PNV, por ejemplo Arzalluz, en el fondo de su corazón, siempre fue independentista, soberanista, o como quiera decirse, o que ha sido de pronto, que es una postura tomada -como dice Onaindia- cuando vieron que perdían votos poco a poco? Y entonces, para conservar el poder, hacen el acuerdo de Estella con ETA.

Los historiadores del PNV dicen que en ese partido siempre ha coexistido todo, porque es un partido de esos maleta. Sí, llega un señor y dice: yo voto PNV porque soy muy de aquí, porque me gustan las cocochas; desde ahí, hasta el independentista. Emilio Guevara lo explica muy bien: oigan -dice-, que yo no he cambiado mi forma de pensar y me han hecho ustedes diputado general. De modo que sí con mis ideas, que no son en absoluto independentistas, que aceptan estar dentro de España y la Constitución, he podido llegar a diputado, ¿a santo de qué me dice ahora que soy un traidor a la causa?

Si, pero en ese partido donde coexisten tendencias, de pronto se decide que es soberanista. ¿Por qué?

Joseba Arregi, uno de los disidentes del PNV, dice que el partido gira a raíz de la muerte de Miguel Ángel Blanco. Entonces, la gente sale a la calle no sólo para protestar contra esa muerte y la violencia, sino contra el clima de nacionalismo radical progresivo que se ha ido creando. Cuando el PNV ve que pierde su hegemonía social, en vez de decir: bueno, frenemos, e inclinémonos hacia la gente que está poniendo los muertos, y apoyémonos en la mayoría social no nacionalista; en vez de eso, dicen: no, cortemos las conexiones con los no nacionalistas y apoyémonos en los que ellos saben son los violentos. Es la arrogancia del PNV Están convencidos de que son los dueños del país, y que tienen derecho. Para ellos, los demás son, en el fondo, esos invitados molestos que hacen ruido y se beben tu whisky Y dicen: a esa gente, ni agua.

Volviendo a hablar de cómo han cambiado las cosas. Fíjese que, en los ochenta, en este periódico, le hicimos una entrevista, y la titulamos El filósofo zascandil. Ahora eso estaría fuera de lugar.

Pero siempre he sido muy zascandil, no creas. Quizá con los años se le obliga a uno a una seriedad que me horroriza. Eso de que me tomen en serio, y el verme rodeado de respeto, como un senador, no me gusta nada.

Bueno, usted es un hombre alegre y vitalista, y es verdad que siempre fue algo zascandil; pero, se ponga como se ponga, no podríamos titular esta entrevista de ese modo; por lo que usted representa ahora. Se ha convertido en un símbolo de la resistencia en el País Vasco.

La verdadera resistencia en el País Vasco la han llevado otras personas, pero son personas que no tienen proyección pública, a quienes la gente no conoce. Desgraciadamente vivimos en una sociedad muy mediática, y hay que poner caras conocidas y un poco espectaculares a las cosas para que la gente se fije. Pero no es que yo haya hecho más o menos que otros, sino que mi cara suena.

Se quita importancia; pero, por ejemplo, se ha quedado aquí. Respeto a los que se han ido fuera, pero el caso es que usted sigue aquí.

Pues sí, de momento, sí. Me parece normal. Uno ha vivido toda la vida en un sitio; tienes tu familia, tu trabajo. no tienes ningún motivo para irte. Y que venga un tipo a exiliarte por la fuerza... Además, hay muchas personas que no tienen la misma posibilidad de hacerse oír que uno, y que confían en que yo hablaré por ellos. Y las dejarías en manos de los bárbaros... Pues, hombre, creo que uno tiene una cierta obligación.

Cuando le llamé por teléfono me dijo que no le gustaba que le llamaran héroe, que se lo llaman y le pone nervioso.

No me gusta nada. Mi idea de un héroe moderno, si me preguntas cuál es, pues te diría que una madre soltera o viuda que tiene que sacar tres hijos adelante con 150.000 al mes.

Bueno, pues digamos que entonces, si no un héroe, si encaja en su propia visión de lo que es un aventurero.

Ja, ja. Esto, como aventura, es una aventura regular...

Mire, es que vamos a repasar cómo define usted la aventura en su libro La tarea del héroe. Resulta que encaja a la perfección. La primera característica de la aventura, dice usted, es que es un tiempo lleno; nadie duerme en el carro que le lleva al patíbulo. ¿Vale para su situación actual?

Si, si.

Segunda: en la aventura, las garantías de la normalidad quedan suspendidas o abolidas. Es un ámbito inseguro e imprevisible, donde nadie puede decidir por nosotros. Ni está determinado de antemano cuál es el comportamiento correcto que requiere la ocasión.

Sí, sí; algo de eso me pasa...

Y, finalmente -escribe-, en la aventura está presente la muerte; es la muerte la que diferencia la aventura del juego.

Pues tienes razón. Es verdad que estoy dentro de esa categoría de aventurero. Bueno, es que yo al menos he intentado, y creo que lo he logrado, que haya alguna coherencia entre lo que he escrito y lo que vivo. Como todo el mundo, he escrito cosas por gusto, por lúdicas; pero todo lo que he escrito, primero lo he escrito porque creía que era más verdad que lo contrarío, y porque respondía a mi forma de entender la vida, y de vivir. Entonces, algo de coherencia, pues sí. No toda, porque nadie es del todo coherente, pero he tratado de ser coherente.

Sin embargo, es verdad que estos últimos años han sido de cambio, de aclarar las cosas con respecto al conflicto vasco. En 1984, a propósito de su libro Contra las patrias, Juan Aranzadi encontraba injustificadamente benévola su postura ante la conciencia nacional sana, y el hecho de que creyera, entonces, en una construcción nacional pactada.

Hombre, es verdad, y no creo que sea una contradicción. Optamos, en un momento determinado, por decir: bueno, mira, hay nacionalistas que muerden y otros que no; hay que apoyar a los que no muerden. Y esta gente lo ha pasado mal con el franquismo, porque el franquismo ha sido otro nacionalismo impositivo y exterminador, y tiene derecho a una compensación simbólica. El nacionalismo vasco tenia derecho a que se le hicieran unas concesiones, y algunos lo apoyamos; incluso algunos pensando que era exagerado. Pero, bueno, decíamos: vamos a conceder que Euskadi se llame Euskadi, porque lo quería así don Sabino Arana, y que la ikurriña sea la bandera. Se trataba de hacer concesiones porque esa gente lo había pasado mal.

¿Y qué se esperaba que sucedería?

Creíamos que habría en el nacionalismo una evolución, una perestroika, desde las posturas aranistas, xenófobas, racistas, a un nacionalismo cívico integrador. Que nos íbamos a encontrar en un punto; que ellos vendrían hacia nosotros, y nosotros iríamos hacia ellos. Pero eso no ha sucedido. Ellos han dicho: todo lo que usted me da, es debido, y además, todo lo otro que todavía no me ha dado usted. Eso es otra de las cuestiones que están claras por primera vez ahora, en las próximas elecciones.

Se ha ido viendo con el paso del tiempo...

Sí, ahora, cuando se reprocha a los socialistas el hecho de haber colaborado durante años, y haber formado parte del Gobierno vasco, pues a lo mejor en ese momento consintieron en cosas que no debieron, pero yo entiendo que fue importante hacer aquel gesto de buena voluntad; eso de: esto lo podemos llevar entre todos. Luego hemos visto que aquello era como cuando das el brazo y te comen el codo, y luego el brazo entero. Y ves, por fin, que ellos, los nacionalistas, no están escuchando a la sociedad, sino que lo que quieren es fagocitaría e imponer un modelo; más rápido o mas lento, pero sin respeto para el otro. En el nacionalismo no ha existido nunca un respeto para el no-nacionalista. Ni siquiera viendo el martirio, los muertos, los asesinados. Y creo que ésta es la verdadera, la grave objeción que se les puede hacer.

Hay un momento, en 1997, en que unas cuantas personas conocidas, creo que todos vascos, escriben una carta pidiendo que el Gobierno vasco proteja los derechos ciudadanos, porque no lo está haciendo. ¿La dura respuesta del PNV marcó un antes y un después?

Esa fue una carta que estuve a punto de no firmar. Me parecía una santurronería. Hombre, por favor, era de: si vuecencia tiene a bien descender su mirada sobre estos pobres súbditos que clamamos y pedimos. Me parecía abyecta de tan bondadosa. Resulta que uno de los firmantes, que era Rafael Aguirre, decano de Teología en la Universidad de Deusto, y digamos que, accidentalmente, el escrito se envió a través de su fax, porque no teníamos otro. Bien, pues Arzalluz llamó al rector de Deusto para decirle que quién era ese señor, y que lo quitaran de decano. Una carta que era de lo más moderada.., y nos trataron como si fuéramos enemigos.

Cuando hablas con algunos nacionalistas, me refiero a los demócratas, a menudo aparece una frase que no se sabe muy bien qué significa; es eso de: Madrid no nos entiende.

La expresión no nos entienden quiere decir: no me da usted la razón. Me acuerdo que don Julio Caro Baroja tuvo un debate en la televisión con un adlátere de esos, que decía: desengáñese usted, don Julio, es que no nos entienden. Y decía don Julio; pero, hombre, usted es tonto, a usted le entiende cualquiera.

Desde que está usted tan enfocado en la cuestión vasca, supongo que lo demás queda en segundo término. ¿Qué hace para evitar que el tema vasco no se lo coma vivo?

Procuro no vivir obsesionado con esto 24 horas al día. Porque, además, es muy empobrecedor; desde el punto de vista teórico, es un tema muy triste. Al recopilar los artículos de Perdonen las molestias, he visto que ya lo hemos dicho todo, que los argumentos están super-dados y nadie los ha contestado nunca.

Porque ellos no hacen más que repetir lo mismo, aunque hayas dado mil argumentos en contra. Y dices: pero si pareces un papagayo repitiendo tus argumentos. Procuro hacer otras cosas, porque si no acabaría tarumba. La mayoría de las democracias te permiten desentenderte un poco y dedicarte a tu vida privada, a la metafísica o a lo que quieras, pero esto es denso; en circunstancias como la que vivimos, tienes que estar en el día a día de la lucha cotidiana.

Por ejemplo, ¿sigue leyendo a Stevenson de vez en cuando?

Hombre, por favor, claro que sí. Y lo disfruto más que antes. Por comparación, después de leer un discurso de Arzalluz, te lees a Stevenson, y todavía es mejor. Ahora releo a Borges, porque preparo un librito de introducción. Después de estar en toda esta mugre cotidiana de la querella nacionalista, bueno, no sabes, es como respirar aire puro en una montaña.

¿Y su espíritu no le pide de vez en cuando un poco de paz? ¿No se reprocha haberse implicado tanto?

Hombre, eso también. A veces uno dice: ojalá no me conociera nadie... Lo que pasa es que son ganas de escaquearte. En el fondo, sabes que cuando te miras en el espejo, si ya es bastante susto ver la pinta que tienes, si encima de eso no te aprecias, pues no hay nada que hacer. Lo que es bueno es tener un refugio, y el año pasado, que fue muy duro, porque tuvimos que hacer muchas cosas, y que fueron asesinados amigos, como José Luis de la Calle y Fernando Buesa, pues viajar para hacer un libro sobre las carreras de caballos me daba alegría. Afortunadamente tengo capacidad de desconectar.

No te metas en esto, Fernando, vete de ahí; alguien se lo habrá dicho.

Un día una señora me paró, yendo yo con mis escoltas, y me dijo: tenga usted cuidado, no se signifique mucho. Y le dije: qué buen consejo, señora, si me lo hubiera dado usted hace cuatro años, pero ya llega un poco tarde. Bueno, hijo, dijo, entonces sepa usted que mi hermana y yo rezamos por usted. Y le contesté que se lo agradecía, porque aunque no creo en Dios sí creo en las recomendaciones, como todo buen español. Recuerdo que mi pobre madre, en la época del franquismo, me decía: si, si lo entiendo, ¿pero por qué tienes que ser tú quien se meta en esto? Pero es que si todos decimos que yo no, pues entonces no va nadie...

¿Su ejemplo resulta contagioso y ha animado a otras personas a imitarle?

Sí, pero lo que uno no quisiera, y lucho contra eso, es que la gente dijera: bueno, como esto ya lo lleva fulano, los demás nos podemos inhibir del asunto. Por eso me molesta la personalización de estas cosas, porque la gente enseguida dice que fulano lo hace muy bien y que siga haciéndolo. Y los demás nos quedamos todos en casa. La gente te felicita, te da las gracias, y yo les digo: no me digas que lo hago bien, no me felicites, lo que quiero es que tú también des un paso al frente.

Javier Elzo, el sociólogo vasco, dice que la sociedad vasca es algo mas compleja que el frentismo que aparece a primera vista. Mas compleja que esa idea de soberanismo frente a constitucionalismo; nacionalismo vasco contra nacionalismo español. Para él, la gente no está en ninguno de los dos territorios, o la mayoría de la gente; sino que está un poco en ambos. ¿Está de acuerdo con este análisis?

Bueno, por eso es por lo que algunos intentamos hacer la movilización en el País Vasco; es decir; llega el momento en que usted tiene que aclarar las cosas, tiene que decir qué es lo que quiere y lo que no quiere. Tiene que apoyar a los partidos claros, no apoyar a un partido que no sabe si quiere la independencia o la autonomía; si quiere apoyar la violencia o no. Estamos acostumbrados a decir: qué malo es Arzalluz, y hay que hablar de la gente, porque en estas elecciones tiene una responsabilidad muy fuerte. Es decir, ya basta de decir: yo voto esto porque es lo que he votado toda la vida. Hay que hacer un esfuerzo por comprender la trascendencia que tiene un voto. Porque la tensión a que está sometido el País Vasco puede acabar muy mal, pero muy mal. Y la gente debe saberlo. Se ha creado ese fondo de odio, digamos a lo español, como se vio el otro día en el entierro del policía vasco, cuando la gente gritaba contra Rosa Diez y Nicolás Redondo, y los llamaba traidores; a la gente que está poniendo los muertos. Se ha hecho un lavado de cerebro a la sociedad, vía medios de información oficiales del PNV; un constante lavado de cerebro pronacionalista, y en último término, contrario a una reconciliación. Y luego están esos padres, preocupados porque les metan a sus hijos en la cárcel, pero no porque pongan una bomba o maten de un tiro a alguien. Eso también es nuevo en estas elecciones, la responsabilidad ciudadana. El otro día, una encuesta del Gobierno vasco decía que de cada 10 vascos, siete no se habían movilizado nunca, ni en un sentido ni en otro; con 800 muertos... Y la siguiente pregunta era: ¿y cómo cree que se puede resolver el conflicto? Y respondían: con la movilización social. Anda, tócate las narices.

¿Por qué no se movilizan, según usted, porque tienen miedo?

Hay gente que tiene miedo, que dice: aquí está cayendo un granizo y hay que quedarse en casa, o porque piensan que otros te pueden marginar o pegarte un tiro. Y si no haces nada, y pones cara de lamentarlo todo, pero todo, pues vas tirando. Ésos son los cazurros. Luego, hay gente que saca provecho. Sí, sí. Porque si alguien se va de la universidad, pues corre el escalafón. Hay quien piensa: bueno, mire, están matando gente, pero son de los otros. Entre los nacionalistas, es verdad que muchos han condenado la violencia, pero no a los violentos.

¿Qué diferencia hay?

La distinción es importante. Hay quien condena la violencia pero comprende a los violentos; mucho más a los violentos que a las victimas. Se sienten más próximos de la ideología de los violentos que de la ideología de las victimas. Y sienten mucha más simpatía por los violentos que por las victimas. Y, en último término, pues aquello que decía Foster Dulles: “Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Mucha gente dice que los etarras son sus hijos de puta.

Usted hace de conciencia. Cuando afeó su conducta a los cocineros, después de que ETA asesinara a un colega suyo, ellos reaccionaron.

Es que si yo fuera cocinero, lo que me parecería vergonzoso es que me consideraran, en vez de un verdadero ciudadano, una olla a presión. Usted no; cocinero, a sus fogones. Ya comprende uno que los que tienen un trabajo público son más beligerantes; pero, hombre, hacer algo, cerrar un rato. Tomar una postura. Pero ahí han estado los cineastas, los deportistas, los señores que van al festival de cine, y al de jazz. Toda esta gente no se compromete nada. El hermano del ertzaina asesinado decía: la gente ya no puede hacer más, ahora tienen que ser los políticos. ¡Pero si la gente no ha hecho nada..! Si son cuatro gatos... Sí la mayoría mete la cabeza debajo de la almohada.

Lleva usted una temporada demostrando con creces aquello que decía de si mismo: que es un filósofo apasionado. Lo digo por la coherencia.

He podido cometer errores, pero no el de la tibieza, que es el que expulsa de la boca el Señor, según dice la Biblia.

Sin embargo, usted, que ha dicho que lo que le divierte es la polémica, poder refutar algo, tener problemas intelectuales; que lo que más le estimula son los adversarios, y que los momentos críticos los vive como algo estimulante; visto ahora, parece que ha debido convertirse en una tarea inútil.

Es que eso es lo que pasa. Las polémicas con intelectuales son estupendas, porque el polemista es el que quiere mantener al otro allí, pensar, hacer ejercicio mental. El problema es cuando el que te encuentras enfrente no quiere polemizar contigo, sino pegarte un tiro. Me hicieron gracia, con comillas, las tonterías que se dijeron cuando mataron a Ernest Lluch, que hubiera hablado hasta con los que venían a matarle. Pues no señor, cuando fueron a matarle lo que intentó fue escapar; lo que pasa es que no pudo y le pegaron dos tiros. Claro, el intentar hablar con el que viene a matarte es la primera idea que tiene cualquiera. Hablar es precisamente la renuncia a ese tipo de procedimientos.

¿No cree que puede haber diálogo sobre el conflicto vasco?

Por eso son más hirientes estas tonterías sobre el diálogo, porque desde hace 20 años todo el que no mata no ha hecho otra cosa. Dialogar en el Parlamento, dialogar en la facultad, en prensa, con la gente. ¡Sí todo el que no ha matado no ha hecho otra cosa que dialogar! Y así estamos. Y resulta que los que nunca han dialogado, que han apostado por la violencia, reclaman un diálogo; diálogo que no es más que: cállese usted y escuche lo que tengo que pedir. Y a eso se aviene una serie de gente desinformada, y no sólo en el País Vasco, sino fuera también, y repiten las mismas tonterías sobre el diálogo; como sí el conflicto vasco hubiera empezado ayer y como si los demás nos hubiéramos ido a la Legión durante todo este tiempo. ¡Si no hemos hecho otra cosa que hablar! Por eso sabemos que no es posible. Porque el que tiene que cambiar es usted; vuelva al Parlamento, y aténgase a lo que es el diálogo. Todos hemos estado en mesas con HB, y hemos dado clases a alumnos de HB. Ahora, van y dicen: ¿y el diálogo? Es insultante. Y ahora viene un señor de Cataluña, con esa panacea que se le ha ocurrido mientras miraba tranquilo el Mediterráneo. Oiga, por favor....

* El último libro de Fernando Savater ‘Perdonen las molestias. Crónica de una batalla sin armas contra las armas’ (Ediciones El País), es una recopilación de sus artículos periodísticos sobre la situación política vasca.

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