AGLI

Recortes de Prensa     Martes 3  Abril   2001
#EL ESTADO DEBE IMPEDIR QUE EH DESLEGITIME LAS ELECCIONES
Editorial El Mundo 3 Abril 2001

#Un etarra en plantilla
Editorial ABC 3 Abril 2001

#Diecisiete bolsillos rotos
M. MARTÍN FERRAND ABC 3 Abril 2001

#El PP exige retirar la revista infantil que llama «medio vascos» a los no nacionalistas
Redacción - Bilbao .- La Razón 3 Abril 2001

#Matanzas
Maite Cunchillos Libertad Digital  3 Abril 2001

#Carnet vasco
Lucrecio Libertad Digital  3 Abril 2001

#Agravio comparativo
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 3 Abril 2001

#Ismos
ERASMO El Mundo  3 Abril 2001

#Las orejas al lobo
Enrique de Diego Libertad Digital 3 Abril 2001

#La Ertzaintza agredida, amenaza y libertad
IÑAKI CASTRO CASAS El Correo 3 Abril 2001

#Mejorar la calidad
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Abril 2001

#Actividad de riesgo
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País 3 Abril 2001

#CC OO descalifica a su cúpula en Euskadi por criticar el pacto sindical contra ETA
OLATZ BARRIUSO BILBAO El Correo   3 Abril 2001


#La túnica sagrada
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo  3 Abril 2001

#La marcha de Pujol
Editorial El Correo    3 Abril 2001

EL ESTADO DEBE IMPEDIR QUE EH DESLEGITIME LAS ELECCIONES
Editorial El Mundo 3 Abril 2001

La utilización del mal llamado DNI vasco no había pasado de ser un acontecimiento casi anecdótico. Hasta ahora. Porque el llamamiento de Arnaldo Otegi a sus seguidores para que se identifiquen con este documento el día 13 de mayo cuando acudan a votar es todo un desafío de EH a la legalidad vigente y puede originar situaciones de tensión en los colegios electorales.

El carné de identidad vasco es un documento expedido por organizaciones nacionalistas -más o menos radicales- cuyo fin último es la elaboración de un censo que excluya a aquellos ciudadanos que no son nacionalistas. Su valor es el mismo que pueda tener el carné de una sociedad gastronómica o de una federación de remo. La Ley Electoral vasca establece, en su artículo 105, que los únicos documentos válidos para la identificación del votante ante su mesa electoral son el Documento Nacional de Identidad, el pasaporte o el permiso de conducir. Por tanto, el ciudadano que -como Otegi ha anunciado que hará- pretenda identificarse con el DNI vasco no podrá votar. El presidente de la mesa se lo impedirá porque, de lo contrario, cometería un delito electoral.

Pero eso ya lo saben los líderes de EH. Su verdadera intención es otra. Tratan de provocar situaciones conflictivas. Por ejemplo, se puede dar la circunstancia de que el presidente de la mesa sea de los suyos. En este supuesto, los interventores de los partidos que vigilan por el cumplimiento de las normas tendrán que impedirle que admita ese carné. Pero el conflicto que busca Otegi estará servido. Y hay que recordar que una sola papeleta emitida de forma ilegal anula la votación de toda la mesa. Por eso la presidenta de EA ha advertido a EH que es de tontos «desperdiciar un voto».

La provocación de la coalición proetarra -una auténtica desobediencia civil- pretende deslegitimar las elecciones y las instituciones surgidas de las urnas. El Estado de Derecho no puede cruzarse de brazos. Tanto la Junta Electoral como el Gobierno vasco -encargado de la seguridad de los comicios- deben tomar medidas para evitar que se incumpla la ley y permitir el ejercicio del derecho al voto en libertad. Si es necesario, la Ertzaintza debe situarse a la entrada de los colegios y solicitar a los votantes que se acrediten con uno de los tres documentos exigidos por la ley para evitar que quienes buscan la destrucción del Estado se salgan con la suya.

Un etarra en plantilla
Editorial ABC 3 Abril 2001

El PSOE tiene un grave problema que se llama Odón Elorza. El alcalde donostiarra es un personaje que provoca confusión, incita a la discordia y rompe la coherencia que con tanto esfuerzo han logrado los socialistas en la definición de su política para el País Vasco. Era conocida su proclividad a compadrear con el nacionalismo hasta el extremo de abandonar a sus compañeros de partido en la manifestación de San Sebastián por la Constitución y el Estatuto. Pocos se sorprendían ya por sus manifestaciones contra la política convergente de populares y socialistas vascos. A lo más que aspiraban los dirigentes de su partido era a que Elorza estuviera callado. Pero en esto llega el etarra Francisco Javier Añorga, Policía Municipal de San Sebastián, condenado por pasar información a ETA, y delata nuevamente que Elorza no ha entendido nada de lo que ha pasado en el País Vasco. Añorga sigue siendo Policía Municipal de San Sebastián y si no hubiera sido por el escándalo que provocó la mera posibilidad de verlo nuevamente uniformado por las calles donostiarras, a estas horas estaría otra vez, con su pistola al cinto, controlando el tráfico, poniendo multas y acariciando, a la espera de mejor ocasión, la información que precisa ETA para no fallar. Toda una síntesis de la burla al Estado desde el Estado, de la mofa a la ley desde la autoridad para aplicarla.

Que Añorga siga siendo Policía Municipal, adscrito a los jardines del Ayuntamiento, a los almacenes, al edificio de los caminos de basura —destino especialmente idóneo— o a lo que sea, no es un error de Elorza sino una decisión consciente de no echar a este sujeto del cuerpo policial, tal y como le permitía la Ley de la Policía del País Vasco de 1992.

Oídas las explicaciones del regidor, mejor que se las hubiera callado, porque apelar al arrepentimiento de Añorga y «al contexto político de entonces» constituye un insulto a la inteligencia y una ofensa —otra más— a las víctimas. Tan burda es la situación creada por Elorza que hasta el mismísimo consejero del Interior, Javier Balza —lo que se puede llegar a ver en el País Vasco—, ha aprovechado la ocasión para sacar pecho, recordando que su departamento sí ha expulsado a ertzainas condenados por terrorismo. Al menos, este vergonzoso episodio sirve para congratularse por la última reforma del Código Penal, que prevé para los delitos de terrorismo una pena de inhabilitación superior a la de prisión que haya sido impuesta. A Francisco Javier Añorga no se le puede aplicar esta reforma, que no le habría permitido regresar al Ayuntamiento tan fácilmente, pero los demás ya están avisados de lo que sucederá a partir de ahora. Elorza también.

Diecisiete bolsillos rotos
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 3 Abril 2001

No es necesario admitir que existe una primacía del todo sobre las partes, como diría un nacionalista español del modelo clásico, para entender que el todo es el resultado de la suma de las partes, como podría admitir cualquier nacionalista autonómico no muy dañado por la insolación soberanista. Incluso desde la segunda concepción del todo, nada centralista, hay que asustarse, e incluso indignarse, ante la prodigalidad de nuestros gobernantes regionales: entre las diecisiete Comunidades Autónomas suman un déficit que supera los 6,3 billones de pesetas. Un disparate que, sobre su dimensión económica, evidencia el desahogo con que se enfrentan al gasto la mayoría de los diecisiete presidentes con la entusiasta colaboración de sus gobiernos y, cuando menos, el descuidado beneplácito de los Parlamentos regionales.

Las tablas de esos endeudamientos conviene mirarlas con serena ponderación. Es verdad, por ejemplo, que Cataluña encabeza la lista del endeudamiento regional con 1,56 billones, pero en Cataluña, con seis millones largos de vecinos y una singular relevancia económica en el conjunto nacional, en el todo, entre el año 1999 y el 2000 el endeudamiento sólo ha crecido el 0,5 por ciento. Mucho más escandaloso es el caso de la Comunidad Valenciana, cuyo endeudamiento se aproxima al billón de pesetas y en el pasado año creció el 20,3 por ciento.

Muchas veces tengo la sensación de que nuestros gobernantes —nacionales, regionales o locales— carecen de un ápice de sentido común y tiran de la caja pública como si el dinero brotara en los bosques, tras la lluvia, como lo hacen las setas. Parecen ignorar el doloroso sacrificio que hacemos los ciudadanos, sus electores, para atender la inmensa y asfixiante catarata de impuestos y tasas que, desde todos los planos del poder, se nos requieren constantemente. Eduardo Zaplana, ya que hemos señalado el ejemplo valenciano, abunda en su complejo de faraón y no deja de construir pirámides que perpetúen su gloria. No es por ahí. Gobernar en una democracia avanzada está más cerca del ahorro que del gasto.

Que Andalucía acumule una deuda de 1,14 billones y la haya incrementado en el último ejercicio en un 9 por ciento está muy mal y justifica la iniciativa legislativa del Gobierno de la Nación para que una Ley de Estabilidad Presupuestaria le ponga coto a las manías de grandeza despilfarradora. Pero mientras esa Ley no salga de los telares de las Cámaras, la más mínima responsabilidad de partido, con su hipotética unidad de criterio, podría servir para que, al menos, las Autonomías gobernadas por el PP marcaran una pauta de moderación. Nada más lejos de la realidad: Valencia y Cantabria son las dos Comunidades con mayor incremento en su deuda. Así, el Gobierno Aznar, que tomó hace cinco años las Autonomías con un endeudamiento de 4,3 billones, ha impulsado/tolerado un crecimiento de casi el 50 por ciento para pasar a los 6,3 billones que habrán de salir de nuestra propia sangre contribuyente. Añádasele a la cuenta los 3,11 billones de los endeudamientos municipales y tendremos el esquema de la rebelión de los enanos.

El PP exige retirar la revista infantil que llama «medio vascos» a los no nacionalistas
Acusó a los peneuvistas de «complicidad con la violencia étnica»
El PP acusó ayer a la Diputación de Vizcaya de subvencionar una revista de corte infantil, «Kili Kili», en la que, según este partido, «se llama a los niños a reivindicar la independencia frente al imperialismo español y francés, que define a los autonomistas como 'medio vascos' y que identifica la identidad vasca con nacionalismo independentistas». La formación popular pedirá explicaciones a la Diputación por el asunto.
Redacción - Bilbao .- La Razón 3 Abril 2001

La apoderada del Partido Popular en las Juntas Generales -parlamento foral- de Vizcaya Nerea Llanos anunció ayer que su grupo pedirá explicaciones a la Diputación vizcaína, que dirige el peneuvista Josu Bergara, por la subvención que esta institución concede a una revista que «fomenta la cultura de la violencia entre los niños, mediante contenidos ultranacionalistas». Llanos adelantó en un comunicado que el PP presentará sendas iniciativas en las Juntas Generales para pedir explicaciones a la Diputación por este asunto y para reclamar a la institución foral que «retire inmediatamente la subvención a esta supuesta revista infantil». «Es indignante y vergonzoso -afirmó la juntera del Partido Popular- que la Diputación de Vizcaya esté subvencionando una revista como “Kili Kili”, que llama a los niños a reivindicar la independencia frente al imperialismo español y francés, que define a los autonomistas como “medio vascos”, que identifica identidad vasca con nacionalismo independentista y que reivindica el discurso xenófobo y violento de Sabino Arana», informa Efe.
   
    Nerea Llanos consideró que «de nuevo se demuestra la complicidad del Partido Nacionalista Vasco, a través de las instituciones que controla, con la cultura de la violencia étnica y el odio a lo español que, desgraciadamente, ha enraizado en este país a lo largo de tantos años de control nacionalista de las instituciones públicas».
    
    La apoderada de los populares en la Cámara territorial vizcaína subrayó que la Diputación no puede manifestar «sorpresa» por los contenidos de dicha revista, denunciados por la plataforma «Basta Ya», ya que la Diputación de Álava y el Gobierno Vasco «decidieron en su momento retirar sus subvenciones ante los mensajes ultranacionalistas que esta revista envía a los niños de este país».
    
    Llanos resaltó que «no se puede permitir que con el dinero de todos los vizcaínos se esté financiando la educación de los niños en el odio y en la exclusión».
 

Matanzas
Por Maite Cunchillos Libertad Digital  3 Abril 2001

Txema Matanzas hace tiempo que dejó de ser un simple abogado de ETA. Es, al menos, lo que piensa Garzón. El magistrado lo explicó, y de forma muy clara, cuando metió en la cárcel a 18 responsables de EKIN, entre ellos a Matanzas. Dijo el juez que EKIN era el aparato político de ETA. Se encargaba de organizar su entramado y sus competencias eran tan amplias y variadas como controlar el colectivo de presos, señalar objetivos e impulsar los actos de violencia callejera.

El papel de Matanzas fue muy importante en la creación de EKIN. Esta asociación alegal surgió después de muchos bandazos originados tras la ilegalización de KAS.

En una conversación telefónica grabada por la policía a instancias de Garzón, se pudo constatar que Matanzas proponía a una representante de “Gestoras pro Amnistía” publicar el nombre de un funcionario de la prisión de El Puerto de Santa María (Cádiz) que, según el abogado de ETA, había agredido a presos terroristas. En otra conversación telefónica, del pasado mes de julio, Matanzas comunicaba a su esposa que se iba a tomar “dos cacharros” (vinos) a una caseta de Gestoras, para celebrar el asesinato del concejal del PP de Málaga, Martín Carpena. En un artículo publicado en “Gara” el pasado mes de mayo, Txema Matanzas argumentaba por qué considera imprescindible continuar con la lucha armada...

Garzón estima, y así lo señalaba en el auto de prisión, que el abogado de ETA es el responsable de los presos de la organización terrorista.

Este martes, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional excarcelará a este abogado. Los magistrados entienden que no existen pruebas incriminatorias contra el letrado. Como en otras ocasiones anteriores, la toga será la mejor defensa de un abogado de ETA.

Junto a Matanzas, saldrán a la calle otros seis responsables de EKIN porque, según la Sala, no se ha acreditado que hayan dirigido el frente político de ETA. Es la misma Sala que viene rectificando la actuación de Baltasar Garzón.

Tendremos que esperar a conocer los argumentos de los magistrados. Son razones que vienen sopesando desde hace más de dos meses. Es demasiado tiempo, quizás porque intentaban eludir un voto particular que será inevitable: el de Antonio Díaz Delgado. Este magistrado emitirá argumentos muy duros contra el criterio de sus otros dos compañeros.

Ha llegado la hora de que la Audiencia Nacional unifique criterios en asuntos tan importantes como el terrorismo. Con enfrentamientos internos entre magistrados sólo hay un vencedor: ETA.

Carnet vasco
Por Lucrecio Libertad Digital  3 Abril 2001

No hay más identidad que la de objeto. Muerto. La añoranza que los sujetos humanos sienten hacia esa extraña cosa tras cuyos muros atrincherarse no es –enseña Freud– sino nostalgia del tiempo mítico de antes de la consciencia. Ser y ser sin responsabilidad moral es la insoluble paradoja que el desearse idéntico metaforiza.

Sartre analizó magistralmente, en su día, cómo funciona eso: identificarse con algo intemporal –sea esto lo que sea– libera a los humanos de la angustia de tener que decidir en nombre propio. Idéntico a su odio racial, el antisemita halla, mediante la construcción de un demoníaco adversario en el judío mítico, su razón de existencia. Y su reposo. Al fin es alguien: es ése a quien su antisemitismo identifica.

Raza, lengua, nación, sangre, familia, bandera o camiseta de fútbol, dan aquí lo mismo. El referente es nada: la pulsión de identidad lo es todo. Y no hay identidad sino allá donde se dan dos artificios esenciales: la invención del enemigo y la invención de los emblemas, mitos y ritos mediante los cuales exorcizarlo. La liturgia permite exterminar al otro. Y ser, al fin, idéntico a sí mismo en ese acto absoluto que es la muerte.

El carnet de identidad no es sino acta notarial de ese irrisorio recuento de mitologías. Todo ciudadano que no esté loco lo sabe una ficción administrativa. Y sabe que es precisamente su tosco carácter de ficción lo que le salva. Identidad es sólo un número sobre un papel impreso: el de mi DNI. La más elemental salud mental dicta lo inevitable de su uso clasificatorio (todos somos objeto ante el Estado) y lo delirante, al tiempo, de convertirlo en icono trascendente.

Lo delirante. Eso que en el país vasco convierte a un pedazo de papel plastificado, con un número, una foto y una humillante huella dactilar, en objeto de culto mítico.

La identidad es la muerte. Y el carnet su garantía.

Agravio comparativo
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 3 Abril 2001

Patxi Añorga era un policía municipal donostiarra a quien la Justicia condenó a seis años de cárcel por facilitar información a ETA. Según admite el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, la Corporación que él preside tuvo ocasión de optar en 1997 entre su separación total del servicio y su inhabilitación temporal y el alcalde optó por lo segundo. Como ha recordado justamente el consejero de Interior, en otros casos similares acaecidos en la Ertzaintza, se ha optado por la separación definitiva.

Odón Elorza podía haber dicho «lo siento, me equivoqué», pero no se le ha ocurrido. El alcalde de San Sebastián debería hacérselo mirar. Después de haber conseguido que el consejero de Interior, Javier Balza, parezca a su lado una persona razonable, sólo le queda lograr que Madrazo nos parezca inteligente.

Las informaciones que Patxi Añorga dio a ETA sirvieron para cometer dos atentados, pero no debemos preocuparnos por su reingreso a un puesto cuyo salario vamos a costear a escote entre todos, porque el alcalde había estimado en él «un principio de arrepentimiento» y consideraba que el propio Añorga no estaba muy interesado en volver a ser policía municipal, detalle absolutamente tranquilizador para la ciudadanía. Menos mal que el pederasta no tiene mucho interés en volver a dirigir la guardería, una vez cumplida su condena.

Este debe de ser el hecho diferencial vasco, que hayamos estado tan entretenidos con la medalla impuesta a un policía torturador asesinado hace 33 años y se considere normal que un chivato de la organización que hoy todavía mata vuelva a desempeñar un trabajo público.

¿Qué es peor, darle una medalla a las cenizas de Manzanas o reponer en el cargo a Patxi Añorga? No me atrevo a hacerle esta pregunta a mi admirada Margarita Uría, que ha llevado al Supremo sólo lo primero, pero tratemos de hacer alguna luz sobre tamaña disyuntiva. Dos de mis amigos fueron torturados por Melitón Manzanas. Se llamaban (uno de ellos ya no se llama) José Luis López de Lacalle y José Ramón Recalde. Alguien con la moralidad de Añorga pasó a un comando información sobre sus movimientos y horarios y ETA atentó contra ambos, matando al primero y alojando una bala en la mandíbula del segundo. Para Recalde, la vileza de Manzanas es historia, mientras ETA es para él una amenaza de presente y de futuro.

¿Sería posible darle una copia de la medalla de Manzanas a Añorga y confiar a otra persona de más solvencia moral el trabajo municipal que Odón Elorza le tiene reservado? No discutiría yo el mérito que tienen algunas actuaciones urbanísticas del alcalde de San Sebastián, pero, ¿ha calculado éste la cantidad de socialistas donostiarras que esperan pacientemente a las elecciones municipales para votar voluptuosamente a María San Gil?

Ismos
ERASMO El Mundo 
3 Abril 2001

Arzalluz y su PNV, a punto de provocar una epidemia de conmiseración universal. Tal es la lástima que suscitan, con tanta equidistancia, tanta geometría compasiva. Léase. EH acusa al PNV de implantar el miedo en Euskal Herria (sic). Y cincuenta abertzales concentrados ante el domicilio de Ibarretxe, le acusan de represivo (también sic). ¿Y? Ya dicho. Surrealismo, dadaísmo: más de lo mismo

Las orejas al lobo
Por Enrique de Diego Libertad Digital
3 Abril 2001

La escena de los policías autónomos sacando en helicóptero a Román Sudupe del monte Aizkorri ejemplifica el nivel de deterioro real existente entre el PNV y la banda terrorista, y la pugna interna por asumir el liderazgo del nacionalismo. En sentido estricto, al margen de las disquisiciones de la corriente Aralar, lo que ha desaparecido del mapa ha sido Eh como discurso autónomo, porque ha sido asumido por el PNV. Es decir, ha habido un corrimiento dentro del nacionalismo hacia la radicalización.

Si dejamos al margen, que todo puede ser en un mundo tan hipócrita, la opción maquiavélica de que Sudupe fuera “salvado” para mostrarse como víctimas virtuales de Eta, el temor de la consejería de Interior del gobierno vasco a la existencia de atentados contra dirigentes del PNV muestra hasta qué punto se ha distanciado el pensamiento de la práctica en el nacionalismo. Y hasta qué extremo la posibilidad de una repetición de un gobierno frentista con Eh no sólo es indeseable sino probablemente imposible, por lo que, en términos de opciones reales, de concentración de voto, de gobierno viable, parece más lógico que el electorado dé la opción al cambio de los constitucionalistas.

El terrorismo, como instrumento violento del nacionalismo, no tiene límites en el número de víctimas porque vive bajo una pulsión depuradora de instinto genocida. Por eso el diagnóstico más apropiado de la realidad no es la esquizofrenia peneuvista, sino la convicción de que se trata de una lucha contra el fascismo, algo que ni Haro Tecglen, ni mucho menos el divulgador Javier Tusell, son capaces de comprender.

La Ertzaintza agredida, amenaza y libertad
IÑAKI CASTRO CASAS El Correo 3 Abril 2001

ETA, en un comunicado publicado en ‘Gara’ el pasado 30 de marzo, nos amenaza a todos los ertzainas con castigarnos si persistimos en nuestra colaboración con el Estado español. Hombre, gracias por el aviso, pero, después del asesinato de Iñaki Totorika, algo ya intuíamos. En todo caso, vendrá bien para los analistas que estaban esperando la reivindicación de este asesinato para sacar sus conclusiones sobre la ofensiva de ETA hacia la Ertzaintza, y así poder despejar las serias dudas que albergaban.

La irracionalidad de ETA es tal que es capaz de solicitar a la Policía Vasca que renuncie a ser un instrumento al servicio del conjunto de los ciudadanos y el garante último de su normal desenvolvimiento en libertad. Mientras, los terroristas persistirán en su gangsterismo organizado, utilizando a ese sector duro e irreductible de Haika -que jamás dará su brazo a torcer hasta que alguien de dentro les convenza de que han perdido la ‘guerra’- ordenándoles pegar tiros o poner coches bomba.

La esquizofrenia que se impone en ETA se está trasladando a esa parte alicuota de la juventud vasca que conforma el MLNV, adoctrinándoles sobre lo inevitable de la violencia, creando un clima envenenado alrededor de la Ertzaintza, generando una subcultura de la violencia y rematándoles con la orden de poner un coche bomba contra la Ertzaintza o descerrajar dos tiros a un concejal. La responsabilidad de la radicalidad de estos jóvenes está en los mayores -sin excluir en muchos casos, bien al contrario, a sus propios padres- que son quienes, entre otros agentes sociales, no siempre bien definidos, les transmiten y alimentan su radicalidad. Están creando sus propias víctimas, porque el terrorismo supone una ruptura total con las normas mínimas de convivencia social. Están enseñándoles a solventar sus diferencias ideológicas a tiros, a sentirse con derecho sobre las vidas ajenas para aligerar el camino elegido. Y lo que es más triste y real, a utilizar las vidas como un medio de propaganda ideológica.

En la estrategia de ETA es fundamental generar unos valores de sistemático rechazo del actual modelo social y de ruptura frontal con la estructura institucional: tienen que poner de manifiesto que las instituciones no son capaces de dar soluciones a los problemas de la violencia. Repiten machaconamente que aquí no ha cambiado nada, que seguimos bajo una dictadura militar, que estamos sufriendo las consecuencias de un Estado español invasor y opresor, que las instituciones vascas no son válidas, que el Estatuto de Gernika no recoge las aspiraciones de los vascos. Además, ETA ha colocado a la Ertzaintza en su punto de mira porque, al haber surgido en el pueblo vasco y estar compuesta por ciudadanos y ciudadanas vascos, hace más difícil la aceptación de una de las tesis del MLNV, la que sitúa el conflicto entre el pueblo vasco y el Estado español.

La mejor defensa de la democracia y del Estado de Derecho, cuando es atacado, radica en el afianzamiento de los comportamientos inherentes al propio Estado de Derecho. Y con esta disposición, la Ertzaintza tiene que fomentar la seguridad de los ciudadanos. Sus acciones en relación con la delincuencia violenta han de orientarse hacia la promoción de un clima de seguridad entre la población. La distribución de los efectivos en el territorio y en el tiempo, la elección de los sistemas de patrullaje y de los procedimientos de intervención en cada caso, la planificación de las grandes operaciones o la determinación de los objetivos prioritarios de los patrulleros deben tener en cuenta la necesidad de aumentar progresivamente el sentimiento de seguridad de los ciudadanos con relación a las posibilidades de convertirse en víctimas. Ello obliga a la Ertzaintza a desplazar progresivamente el eje de su lucha contra la delincuencia violenta desde la represión hacia la prevención.

Los ertzainas estamos preocupados, muy preocupados, ante las agresiones que venimos padeciendo y no estamos dispuestos a dejar que éstas lleguen a extremos de indefensión. No vamos a caer en la trampa del enfrentamiento directo. Soluciones existen y deben partir de una postura conjunta de las fuerzas democráticas y desde el profundo respeto a las fórmulas moral y legalmente aceptables. Nuestra gran fuerza es la intervención democrática con el respaldo de la comunidad, y si ETA pretende amedrentarnos con sus amenazas, de nuevo se equivoca: responderemos a sus actividades criminales con la aplicación efectiva de las leyes.

Hago extensivo a todo el colectivo de la Ertzaintza el mensaje de J. A. Rekondo: «Solo la tenacidad, el sacrificio y la honestidad de unas instituciones y una sociedad aunadas en un esfuerzo colectivo y continuo al servicio de la libertad, pueden llevarnos a escenarios de mayor integración y satisfacción social».

Actividad de riesgo
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País
3 Abril 2001

El diario Abc se hace eco en su edición del domingo de la 'violencia, amenazas, pintadas y extorsiones de todo tipo que convierten a los ciudadanos vascos en oyentes clandestinos de Radio Nacional', asunto del que se ocupó el pasado jueves Manuel Antonio Rico, director del programa 24 horas, ante los micrófonos de la citada emisora. Por eso, el diario monárquico titulaba en la página 78: 'Escuchar Radio Nacional de España, actividad de riesgo en el País Vasco'. Que esto suceda es detestable aunque no sea la primera vez que ocurre, y quienes vivimos en Madrid hasta el final de la guerra recordamos bien las precauciones que los oyentes de esa emisora debían guardar para evitarse problemas. Su escucha era considerada entonces por las autoridades un acto de deslealtad y equivalía a ser tomado por colaborador de la quinta columna.

Pero abandonemos esas situaciones excepcionales por completo indeseables y hagamos la prueba de la escucha aquí, a 400 kilómetros de distancia, donde el citado titular periodístico sigue siendo verdad. Reconozcamos sin ambages que fuera del País Vasco también es una actividad de riesgo escuchar Radio Nacional de España, en especial algunos de sus programas de debate que, por su carga de sectarismo partidista, tienen índices de toxicidad peligrosa. Hay que establecer un sistema de alerta temprana contra la contaminación como el ideado para la puesta en marcha de la Política Exterior y de Seguridad Común. Es urgente proceder a la reedición de aquel Manual de autoprotección contra la manipulación comunicativa publicado por la editorial Gustavo Gili de Barcelona.

Denunciaban los del PP cuando estaban en la oposición la instrumentalización indecente que los gobiernos del PSOE hacían de los medios de comunicación públicos pero, una vez que esos medios han pasado a sus manos, todo ha sido coser y cantar hasta alcanzar nuevas e insólitas marcas, verdaderos hitos históricos admirables. La impronta dejada por Miguel Ángel Rodríguez -ese gran novelista de Valladolid retenido todavía en las tareas de mayor riesgo y fatiga para perjuicio de la literatura de ficción- parece indeleble. Sus listas negras también. Sólo se acepta en los micrófonos de la que debiera ser radio de todos la sumisión y la única disputa es la que sostienen quienes pujan esforzadamente para ganar en méritos mostrándose más adictos que los demás. ¿Imagina alguien que gentes tan indiscutibles como José Pedro Pérez-Llorca, Darío Valcárcel, José Juan González Chavarri, Carmen Conde, Jesús Sancho Rof y tantos otros, o sus equivalentes retoños, pudieran en nuestros días tener entrada por ejemplo en las tertulias de la Casa de la Radio?

Pero vengamos a TVE que acaba de anotarse una canasta, de esas de tres puntos, con el programa Galicia año 2000. Se trata de una producción propia con cargo al contribuyente -cualquiera que fuera su raza, religión, autonomía, o color político- que compendiaba las expectativas de desarrollo de la mencionada nacionalidad de referencia. Pues bien, resulta que el programa es de tal factura, encierra tantos aciertos, se atiene a tales parámetros de neutralidad multidireccional, marca indeleble de la casa González Ferrari, que ha bastado ponerle un nuevo título -Diez años de gobierno de Fraga- y proceder a un cambio de carátula, sustituyendo la originaria de TVE por otra nueva de la Xunta, para que se haya podido empaquetar sin más como promoción política del Ejecutivo autonómico que preside don Manoliño. Acepten que esto sí que es hacer economías de escala, a tono con la incorporación del Ente Público RTVE a la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) de la que tanto se espera empezando por la desaparición del déficit. Alejen, además, cualquier sospecha -ahí están los trabajadores y redactores de TVE que pueden ser preguntados al respecto-, todos refutarán a quien pretenda imaginar que recibieron consigna alguna. Es, sin duda, un caso más, muy frecuente en Prado del Rey, de armonía preestablecida tipo Leibnitz, como ha sido descrita por un buen amigo periodista en la última edición del semanario El Economista. Continuará con la agencia Efe.

CC OO descalifica a su cúpula en Euskadi por criticar el pacto sindical contra ETA
En una carta, José María Fidalgo acusa al secretario general en el País Vasco, Josu Onaindi, de «deteriorar gravemente la lealtad confederal» al «descalificar» la iniciativa hispano-francesa en una nota de prensa
OLATZ BARRIUSO BILBAO El Correo   3 Abril 2001

Usín cree que Madrazo intenta un ‘proyecto vasco’ al margen de IU

El secretario general de Comisiones Obreras, José María Fidalgo, ha enviado una carta al líder de este sindicato en Euskadi, Josu Onaindi, en la que arremete contra la cúpula de la central en el País Vasco. Le reprocha su «actuación inaceptable» tras la difusión de la declaración contra ETA suscrita por organizaciones sindicales españolas -la propia CC OO y UGT- y francesas el 28 de marzo y le acusa de «deteriorar gravemente la lealtad confederal» y de interferir «de modo inadmisible» en la política internacional de Comisiones.

El origen de la agria polémica se sitúa en una nota de prensa hecha pública ese mismo día por la secretaría de comunicación de CC OO en Euskadi, en la que se criticaba la iniciativa hispano-gala al considerar que colocaba «a una serie de partidos democráticos en la sospecha de connivencia con la violencia», una afirmación que, para Fidalgo, es «un juicio de intenciones falaz más propio de un adversario político que de un dirigente de la misma organización».

La misiva, a la que ha tenido acceso este periódico, tiene fecha del 30 de marzo. Aunque está firmada personalmente por Fidalgo y dirigida a Onaindi, es fruto de «la reflexión y opinión unánime» del secretariado confederal. Además, ha sido remitida a todas las organizaciones de CC OO «por tratarse de un asunto de mucha trascendencia». Así se recoge en la carta, de dos folios, en la que Fidalgo pide a Onaindi que «cesen de inmediato» las manifestaciones de los miembros de su ejecutiva sobre la declaración e, incluso, que «desautorice» el controvertido texto, que tacha de «sorprendente e injustificable».

Fidalgo lamenta que la ejecutiva de CC OO en Euskadi haya «descalificado» la declaración contra el terrorismo, pacto que nace por un lado de la «preocupación» de los sindicatos franceses ante la «nueva ofensiva terrorista de ETA y la acción violenta permanente de sus organizaciones satélites, que vulneran los más básicos derechos humanos» y, por otro, de la «acción unitaria» de CC OO y UGT para luchar por la paz en España. Recuerda también que cuenta con el «firme apoyo» de la Confederación Europea de Sindicatos y la Confederación Internacional de Organismos Sindicales Libres.

Alusión a las víctimas
El máximo dirigente de la central, que utiliza el tuteo para dirigirse a Onaindi -al que asegura haber pedido su opinión sobre el borrador de la declaración-, subraya que el pacto es también una «expresión de solidaridad» con las víctimas, «entre las cuales están, seguro que no lo olvidas, varios afiliados», en concreto José Luis López de Lacalle, Máximo Casado, Juan María Jáuregui y Ramón Díaz.

Las declaraciones de los firmantes sobre la necesidad de que ELA rompa sus lazos con LAB -cuestión que la declaración mencionaba de forma implícita a petición del propio secretario general en Euskadi-, también han levantado polvareda. Mientras que la dirección vasca del sindicato las consideró «fuera de tono», Fidalgo recuerda que la petición a las organizaciones democráticas para que se desmarquen de aquellas que orbitan «en el entorno de ETA» no sólo «entronca con el acervo común de los sindicatos democráticos europeos, sino que también es la política de Comisiones».

Responsables de comunicación de CC OO en Euskadi -el secretario general estuvo ilocalizable- reconocieron a este periódico la existencia de un «desencuentro puntual» con la dirección del sindicato en Madrid derivada de los aspectos que menciona Fidalgo en la carta, aunque subrayaron que prefieren «dar el asunto por zanjado».

La túnica sagrada
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo  3 Abril 2001

Cuando un nacionalista como Pujol contraviene el Derecho catalán al no designar un único heredero y distribuye la herencia en dos sucesores, malos augurios acechan el presente y futuro de Convergència i Unió. El reparto de la túnica sagrada entre Mas, que mantiene la candidatura a la Generalitat, y Duran Lleida, que recibe la Secretaría General de la coalición, no puede velar el deshilachado de su raído tejido. Corroído por el tiempo, recortado por la tijera de Piqué, envuelto en el tinte cuatribarrado de Maragall, apenas es poco más que un mortecino tapiz que se descuelga del palacio de la Plaza de San Jaume.

Con el anuncio de su retirada, Pujol parece anunciar asimismo la del nacionalismo a los cuarteles de invierno. Nadie cree, sobre todo él mismo, que un San Jordi con dos cabezas pueda cortar la del dragón socialista. Las campanas doblan a muerto por una Convergència i Unió que agoniza. Agonía que empieza a ser sobrevolada por la sombra de una moción de censura agitada, con la habilidad que le caracteriza, desde los intereses de un Pasqual Maragall que mide sus cautos pasos hacia la Generalitat.

Con paciencia y delectación, observa cómo la túnica sagrada de Pujol es quebrada externamente entre Piqué y Carod-Rovira, en beneficio del Partido Popular y Esquerra de Cataluña, a la vez que Mas y Duran Lleida la desgarran internamente en perjuicio de ambos.

Al tiempo, extiende las redes electorales transversales, enhebradas con nudos socioconvergentes, en busca de importantes segmentos de centro izquierda del voto nacionalista. Nada podría ser más rentable, de cara a todos estos objetivos, que la presentación de una moción de censura que pese a ser derrotada aritméticamente, como la que presentara Felipe González contra Adolfo Suárez, triunfase políticamente.

Muy distinto sería el panorama catalán, si quien cuenta con el derecho de primogenitura a la túnica sagrada de Pujol lo ejerciera con la inteligencia política y capacidad intelectual que le define. No es probable, ni siquiera posible, que Miquel Roca decida hoy retomar lo que ayer abandonó; pero la bicefalia de Convergència i Unió parece indicar que los dos cooptados de esta testamentería se verán privados de sus correspondientes herencias en cuanto se cierren las urnas.

La cronología es tan veloz como testaruda la realidad política. De enero a abril, Pujol ha duplicado el número de herederos. Veremos, si no se verá obligado a triplicarlos de la primavera al otoño. Porque a la vez que Mas y Duran Lleida no se reconocen mutuamente como sucesores no son pocos los que le niegan tal reconocimiento a ambos. Salvo los interesados, que se disputan la posesión de esta túnica sagrada, nadie da por terminado un reparto que amenaza con dejarla convertida en jirones.

La marcha de Pujol
Editorial El Correo   3 Abril 2001

Jordi Pujol ha decidido poner fin oficial a su dilatada carrera política al término de la actual legislatura autonómica, que concluirá en 2003. Presente en la vida política de Cataluña desde la oposición a la dictadura, Pujol acertó a aglutinar en los primeros momentos de la transición el catalanismo político moderado y ha regido los destinos del Principado desde 1980. Suyo es, pues, el mérito principal de haber edificado una comunidad autónoma sobre los fundamentos de una nacionalidad histórica que ha sabido acomodarse al diseño constitucional español, que ha progresado extraordinariamente en este cuarto de siglo de libertades y que está encauzada hacia el porvenir sin grandes problemas en el horizonte.

Aunque Pujol, nacionalista convencido -convicción plenamente compatible, como lo ha demostrado, con la más estricta integridad democrática-, no siempre ha mostrado al resto de España un rostro amable. La propia naturaleza de su ideario le ha llevado a arrancar sucesivamente al Estado, con bien medido posibilismo, parcelas de autogobierno y los recursos que ha creído justos para financiarlas. Asimismo, su estilo paternalista y su propio hiperliderazgo han generado disfunciones diversas en el sistema político catalán. Pero, a pesar de todo, es inexorable reconocer que Pujol ha sido, es todavía, uno de los grandes y escasos estadistas de este país en la etapa clave de su consolidación democrática, que ha coincidido con una dinámica y admirable modernización en todos los sentidos.

Jordi Pujol ha anunciado su retirada en el momento en que ha considerado resuelta la crisis suscitada por tal expectativa en el seno de su propia coalición. Los dos partidos coligados desde 1978 en CiU acaban de firmar un acuerdo que los federa y que reparte el poder interno: la democristiana Unió Democrática de Catalunya acepta al convergente Artur Mas como ‘delfín’ y, a cambio, su líder, Duran i Lleida, se convierte en secretario general y número dos de CiU. En 2004, un año después de las próximas elecciones autonómicas, las dos formaciones entrarán en negociaciones para su fusión, un designio que, intentado varias veces por CDC, nunca ha convencido a la recelosa Unió. En todo caso, Pujol deja el timón del barco nacionalista cuando su opción ideológica se encuentra en franco declive. Su escasa mayoría parlamentaria actual parece anunciar que, después de más de dos décadas de hegemonía nacionalista, el eclipse del líder puede coincidir con un cambio político de envergadura en la autonomía catalana.

 

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