AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 8  Abril   2001
#Haro versus Savater, y algo más
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 8 Abril 2001

#Auténtico candidato
Cartas al Director ABC  8 Abril 2001

#EXCOMUNION: LA IGLESIA CONTRA EL TERRORISMO
Editorial El Mundo   8 Abril 2001

#Mayor, rotundo: «Hay que acabar con el nacionalismo étnico en las escuelas»
E. Mejuto - Vitoria .- La Razón  8 Abril 2001

#Mayor acusa al PNV de inculcar el «odio a lo español» en las escuelas
M. RAMIREZ El Mundo   8 Abril 2001

#El TPI marca el camino contra Eta
Editorial La Razón   8 Abril 2001

#«En Euskadi aún no se ha manifestado la fuerza que tiene el poder del Estado»
JOSÉ MORALES  MADRID La Voz   8 Abril 2001

#GALICIA, EN PIE DE PAZ. EL MIEDO A ETA
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz  8 Abril 2001

#FASCISMO. EL MIEDO A ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 8 Abril 2001

#SON CONCEJALES, NO SOLDADOS. EL MIEDO A ETA
ENRIQUE CURIEL La Voz 8 Abril 2001

#¿Qué libertad para los enemigos de la libertad?
SANTOS JULIÁ El País  8 Abril 2001

#La Ertzaintza halla 30 'cócteles mólotov' en la calle en San Sebastián
Bilbao  El País  8 Abril 2001

#El voto útil
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  8 Abril 2001

#Racista superlativo, 4
Enrique de Diego Libertad Digital  8 Abril 2001

#Mujeres vascas, las otras víctimas de ETA
Mª ENRIQUETA BENITO BENGOA El Correo 8 Abril 2001

Haro versus Savater, y algo más
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 8 Abril 2001

No sería fiel a la actualidad este cronista si dejara pasar por alto la guerra política a la que se han lanzado desde hace tiempo algunos colaboradores de «El País» y la SER contra los profesionales de otros medios. De forma obsesiva se han dedicado a atacar a la prensa «gubernamental», al núcleo duro del españolismo, a los enemigos del pluralismo nacional, a los conversos... A veces han nombrado este periódico y a algunos de nosotros. Personalmente he respondido tan sólo un par de veces y quizá con excesivo desdén.

Estaban tan felices con su reparto de certificados de buena conducta progresista y sus defensas de los nacionalismos que no cayeron en la cuenta de que al mismo tiempo estaban agrediendo de forma grave las creencias de alguno de los colaboradores, como era el caso de Fernando Savater. El coro de los acusadores, pertinaz pero tibio, casi cobarde, tenía disonancias llamativas. Sin duda la más llamativa era la de Haro Tecglen, especialmente inquisitorial, especialmente torpe. No le iban a la zaga otras voces, más bien radiofónicas y más sensibles a las circunstancias políticas, como los tiempos electorales, por ejemplo. Haro escribía a sus anchas confiado en la coherencia general de la empresa. Si los conspicuos se dedicaban a disparar contra los defensores de una idea de España y contra los críticos de los nacionalismos, ¿por qué no hacer lo propio con ese quintacolumnista llamado Fernando Savater? ¿Y acaso no utilizaba Savater el antiterrorismo como recurso metódico contra el discurso libre, libertario, leninista, marxista, anarco, republicano, de izquierdas, agnóstico y mestizo, es decir, de toda la clientela ideológica de la casa?

No era ésta, por otro lado, la primera vez que Haro se peleaba con el ensayista. Lo hizo con motivo de la campaña antiterrorista del lacito azul y que Haro entendió como una uniformización de las conciencias (?). No por ello Haro perdió la influencia sobre un público varado en las frustraciones, en el revanchismo cultural, en la desesperación que termina en la revuelta contra la nación y el Estado de Derecho. Otro era el camino que, mientras tanto, iba recorriendo Savater.

Desde que publiqué en «Triunfo» una reseña sobre el breve y precioso ensayo titulado «Nihilismo y acción», he ido siguiendo el itinerario de Savater, rico en hallazgos, contradictorio en ocasiones, siempre vivo. En estos treinta años nunca llegué a dudar de que los enemigos de las libertades nos encontrarían juntos y frente a ellos. Del mismo modo que siempre me parecieron insalvables los dos metros que nos separaban a Haro y a mí cuando trabajamos en la misma redacción. Una mínima honradez intelectual no me permitía explicar con argumentos piadosos una vida montada sobre el menos justificable de todos los rencores, como es aquel que se asienta sobre el servilismo consciente y que siempre tuvo la picardía de disimular con ideologías varias. Hoy Eduardo Haro Tecglen es como un general Della Rovere descubierto en su impostura.

El caso Haro ha puesto de manifiesto las contradicciones políticas entre las posiciones de Savater y las de otros muchos colaboradores de «El País» y de la SER, partidarios de los nacionalistas, comprensivos con el derecho de autodeterminación y de una solución pactada del problema vasco. A todos éstos les pone muy nerviosos la hipótesis de un gobierno PP/PSOE. Supondría la colaboración con la derecha y entonces, ¿cómo justificarse?, ¿cómo diferenciarse?, ¿dónde fundarían su progresismo? y ¿cómo podrían acusarnos a algunos de haber cambiado cuando, en realidad, nos hemos adelantado?

El conflicto vasco está poniendo en evidencia el oportunismo de un colectivo cultural que ha pretendido pasar por el intelectual orgánico de un partido y, a partir de ahí, ha querido juzgar a los demás. Las causas por las que se ha roto éste no podían dejar de afectarlo en la medida que no estaba justificado por el reconocimiento del pluralismo, sino por el sectarismo de la verdad única.

Auténtico candidato
Cartas al Director ABC  8 Abril 2001

Esta última legislatura en el País Vasco ha puesto en evidencia que el lendakari, Juan José Ibarretxe, no es la persona que tiene la «última palabra» en el Gobierno vasco como ocurre en cualquier Ejecutivo. No hace falta ser un agudo analista político para constatar el liderazgo «de facto» que ejerce Arzalluz sobre el Gobierno y la comunicación a la ciudadanía. Desde la oposición, este fenómeno también se dio durante un tiempo en el PSOE, cuando Felipe González ejercía un liderazgo incuestionable sobre el secretario del partido y el jefe de la oposición. Desde el poder, en el caso del País Vasco, este divorcio entre el liderazgo formal y real provoca una crisis de autoridad como la que vive esa Comunidad Autónoma. Nada hay más peligroso que un político bienintencionado como Ibarretxe, cargado de buenas palabras pero sin poder real, reactivo ante los acontecimientos, sin posibilidad de negarse a pactar con los que amparan el terrorismo y buscando de refilón la mirada de aprobación de Arzalluz ante cualquier decisión.

Parecería más razonable por coherencia, y por una mayor contribución a la paz, que fuera Arzalluz quien asumiera la responsabilidad de ser candidato a lendakari en las elecciones de mayo, explicando sin máscaras si el nuevo programa del PNV incluye como meta el derecho a la autodeterminación, o más bien —como parece— la búsqueda de la independencia de la mano de EH. Da la sensación de que el liderazgo de Arzalluz se esconde únicamente para no ahuyentar el voto de los nacionalistas moderados. Mientras, los violentos tienen poco que esconder.     Mariano Chiva de Agustín. Madrid.

EXCOMUNION: LA IGLESIA CONTRA EL TERRORISMO
Editorial El Mundo   8 Abril 2001

El presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco, ha elaborado un borrador que será debatido próximamente por la asamblea de los obispos en el que propone la excomunión de los terroristas de ETA. Una iniciativa que hoy desvela EL MUNDO y en la que el cardenal de Madrid ha trabajado intensamente durante los últimos años con el respaldo explícito de El Vaticano.

La pena de excomunión es una prerrogativa que la Iglesia no suele aplicar por tratarse de un concepto trasnochado difícil de justificar en una sociedad moderna y secularizada. De hecho, la última excomunión dictada en España data de 1951 y recayó sobre un vidente. Más recientemente, obispos de México y Colombia excomulgaron a torturadores, secuestradores y narcotraficantes.

No cabe desligar la propuesta de la última polémica sobre la actitud de los obispos respecto al fenómeno terrorista, cuando muchos creyentes vieron en la negativa de la Conferencia Episcopal a apoyar el pacto antiterrorista del PP y el PSOE una postura de tibieza frente a ETA. Tibieza achacable a la presión de una parte del clero vasco históricamente alineada con el nacionalismo. Las críticas de Gobierno y PSOE y, sobre todo, el escándalo que esa actitud percibida como ambigua causó en los propios creyentes, provocaron una honda preocupación en la cúpula de la Iglesia, hasta el punto de que, en su documento, Rouco reconoce que se enfrenta a «la mayor crisis eclesial de los tiempos de la democracia».

Así pues, la iniciativa del cardenal de Madrid -cuidadosamente ajustada al Derecho canónico- pretende ser una respuesta contundente para que no quepan dudas acerca de la actitud beligerante de los obispos frente a la barbarie terrorista. El arzobispo Estepa apoya esta sanción extrema por la necesidad de «reparar el escándalo» que produce el que los asesinos «pertenecen a la comunidad eclesial o proceden de la misma». Efectivamente, a lo largo de la Historia y también en la actualidad, el mundo abertzale ha tenido vínculos estrechos con el clero -Setién es un ejemplo, pero no el único- y el catolicismo sigue siendo uno de los rasgos distintivos de la sociedad vasca.

En este contexto, la Iglesia católica sabe que la excomunión -por mucho que parezca una medida de otro siglo- puede tener un efecto pedagógico y ejemplar, al margen de despejar las dudas sobre la condena del terrorismo. Sólo hay que pensar en las consecuencias prácticas: si prospera la excomunión que pretende Rouco, las familias de los etarras no podrán celebrar sus exequias en ningún templo católico.

Mayor, rotundo: «Hay que acabar con el nacionalismo étnico en las escuelas»
«Recomienda dejar de fomentar las falsedades históricas, geográficas, biológicas y antropológicas»
La necesidad de cambiar la actual situación del mundo educativo y cultural del País Vasco, centró el seminario que bajo el título «Educación y Libertad» se celebró ayer en la capital alavesa y que contó con la participación de la ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, el cabeza de lista por Álava y diputado General, Ramón Rabanera, además de gran número de profesionales de la Educación, muchos de ellos en la actualidad exiliados del País Vasco por no defender las ideas del nacionalismo.
E. Mejuto - Vitoria .- La Razón  8 Abril 2001

El candidato popular a «lendakari» abogó ayer por que los programas y los textos educativos «dejen de fomentar las falsedades históricas, geográficas, biológicas y antropológicas, que han sido diseñadas con una clara finalidad estratégica de construcción étnica nacional».

    Oreja, señaló que se hacía necesario «cambiar el rumbo educativo» que se imparte en la actualidad en las escuelas vascas, «recuperando la pluralidad» y superando la «manipulación» ejercida durante las últimas décadas por los partidos nacionalistas en el mundo de la cultura. Abogó por ofrecer una educación no basada en el «adoctrinamiento» o en «el odio a lo español» como a su juicio ocurre en la actualidad en muchos centros vascos.

    Mayor Oreja realizó estas declaraciones en el acto de clausura del seminario «Educación y Libertad» celebrado ayer en Álava, y al que asistieron la ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, el diputado General, Ramón Rabanera, y el portavoz de Educación del PP en el Parlamento vasco, Iñaki Oyarzabal, además de gran número de representantes del mundo de la educación y la cultura, como el Secretario del Foro de Ermua y doctor en Filosofía, Enesto Ladrón de Guevara.

    Consciente de que muchos de estos profesores se ven obligados a abandonar el País Vasco por no defender las ideas nacionalistas, el candidato popular señaló que la comunidad vasca no podía «seguir sacrificando a generaciones de vascos».

    En este sentido denunció en la actualidad el País Vasco estaba «tirando por la borda» un capital humano de «gran envergadura». Asimismo, prometió que se pondrán las «condiciones necesarias» para que los profesores exiliados regresen y que el miedo «deje de estar presente» en la vida académica.

    Sobre la regeneración de los contenidos ofrecidos en la docencia, mayor Oreja se mostró partidario por la creación de un sistema capaz de ofrecer a las nuevas generaciones un «referente ético y moral propio del siglo XXI», ya que, como añadió, cuando se comienza «violentando y falseando la enseñanza», se termina «ejerciendo la violencia cotidiana».

    Según Mayor Oreja, hay que acabar con ese «caldo de cultivo» y empezar a sembrar la «semilla de los valores de tolerancia».

    En cuanto la lengua vasca, y casi al mismo tiempo en que el candidato del PNV-EA,Juan José Ibarreche acusaba desde San Sebastián al PP de decir «no» al euskera, Mayor pedía en Vitoria un «respeto» hacia el patrimonio cultural del País Vasco, y en especial para esta «lengua milenaria», por lo que el candidato del Partido Popular hacía un llamamiento a las formaciones políticas que dejaran de «usarla» como «arma arrojadiza».

    En resumen, el candidato popular propone siete puntos que en su juicio llevarían a la «regeneración» y «normalización» de la educación y la cultura en el País Vasco.

    Estos puntos pasarían por ofrecer una cultura vasca «plural», la «enseñanza de valores democráticos de tolerancia y libertad», la «defensa del euskera sin manipulación ideológica», el «respeto a la historia en los libros de texto», el «respeto al profesorado», la «libertad de opción entre los tres modelos lingûísticos educativos», A, B, D, y la creación de «programas en los medios públicos que contribuyan a la regeneración democrática».

Mayor acusa al PNV de inculcar el «odio a lo español» en las escuelas
Aboga por liberar al euskara de su «utilización ideológica» por el nacionalismo
M. RAMIREZ El Mundo   8 Abril 2001

VITORIA.- Si el PP gobierna en el País Vasco eliminará «el adoctrinamiento, el odio a lo español y la manipulación» de las escuelas vascas y revisará los programas y textos educativos para que «dejen de fomentar falsedades históricas, geográficas, biológicas y antropológicas». Así lo prometió ayer en Vitoria el candidato popular a lehendakari, Jaime Mayor Oreja, que anunció la revisión de los libros de texto, como adelantó EL MUNDO.

«La historia será respetada, no estará al servicio de una ideología y regresará el rigor científico», afirmó en la capital alavesa Mayor Oreja.

Además, el PP «liberará al euskara de su utilización ideológica, defenderá una cultura vasca plural, amparará al profesorado, educará en los valores democráticos de la libertad y la tolerancia, potenciará la libre elección de modelo lingüístico y contribuirá desde los medios de comunicación públicos a la recuperación de la normalidad del sistema educativo».

A todo ello se comprometió ayer el candidato a lehendakari por el Partido Popular, que presentó, ante un centenar de profesores del País Vasco, las líneas maestras que presidirían su política educativa.

El dirigente popular y ex ministro de Interior las resumió en los siete principios mencionados durante la clausura de un encuentro sectorial, en el que participaron también el diputado general de Alava, Ramón Rabanera, y la ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo.

El cambio de rumbo propuesto por el PP incide en la recuperación de la «pluralidad» de la cultura vasca, frente al «autismo» nacionalista. Y reivindica una educación «moderna y europea», ajena a la «obsesión identitaria» del nacionalismo.

Mayor abogó por una nueva política que termine «con la cultura étnica y la educación sectaria creada desde el nacionalismo», para «regenerar» el sistema educativo vasco.

A lo largo de su intervención contrapuso el modelo de su partido con el nacionalista, en función de los fines que, a su juicio, separan una concepción y otra de la enseñanza.

Manipulación
Según su distinción, los nacionalistas ponen la educación al servicio de la construccion nacional, de un «país virtual que nunca llega», la utilizan como «instrumento de manipulación de conciencias», y creen que su «principal función es sembrar soberanismo».

El PP constata el «fracaso» del nacionalismo para educar en la paz y en la libertad y le responsabiliza de haber introducido en las aulas «un caldo de cultivo donde se siembra el odio y se cosecha el terror». «Cuando se comienza violentando y falseando la enseñanza, se termina ejerciendo la violencia cotidiana sobre las personas», destacó el candidato popular.

El PP se compromete a «respetar» el euskara al igual que al castellano, para que ambas lenguas convivan sin que ninguna de ellas sirva como elemento de «identificación ideológica, o instrumento de discriminación y exclusión». Para Mayor Oreja no existen «derechos de las lenguas» sino «derechos individuales de los ciudadanos» que las hablan.

El candidato popular se comprometió también a proteger al profesorado de las coacciones y a posibilitar el regreso de los que han tenido que abandonar el País Vasco.

A poner las condiciones, indicó, para que puedan trabajar libremente «sin temor a determinados mitos, sin imposiciones lingüísticas ni ambientes irrespirables».

La ministra Pilar del Castillo, que explicó las pautas de la reforma educativa del Gobierno español, consideró, en relación al País Vasco, que para que un sistema sea eficaz antes ha de resolverse un problema previo, «garantizando la libertad en la docencia y en la elección de los padres».

Por ello, justificó el cambio que debe producirse el próximo 13 de mayo llamando a la movilización del voto en favor del Partido Popular. «Difícilmente podrá desarrollarse con totalidad el sistema educativo si existe un déficit de elección o de docencia», afirmó la ministra.

El TPI marca el camino contra Eta
Editorial La Razón   8 Abril 2001

El informe del Tribunal Penal Internacional sobre los crímenes de Milosevic en el proceso de limpieza étnica en los Balcanes, que hoy publicamos en el suplemento Reporter, explica, con frío lenguaje forense que no evita un estremecimiento de horror, la naturaleza, preparación y ejecución de terribles crímenes.

    Resulta, sin embargo, aleccionador, que si cambiáramos de protagonistas, muchas de las cosas que narra el relator del TPI podrían ser aplicables al caso del terrorismo ultranacionalista vasco. Por ejemplo, el proceso sistemático de «limpieza» de los adversarios, que empezó allí con políticos, siguió con intelectuales, profesores, cargos públicos, periodistas y, finalmente, ciudadanos sin otra distinción que su diferencia étnica, ideológica o política.

    El acierto del TPI es señalar a los responsables de estos crímenes contra la humanidad, que acabaron en Serbia, igual que Eta hace en España, con familias enteras, con niños, con personas de toda condición social.

    El segundo acierto del Tribunal Penal Internacional es que busca a los culpables, en primer término, en la cabeza de las organizaciones que realizaron los crímenes. Es, para el TPI, secundario encontrar a los autores concretos, puesto que lo hicieron bajo órdenes. También son culpables, pero la primera responsabilidad está en la cabeza de la organización criminal.

    Es ésta una lección para algunos jueces españoles, que han entendido las leyes de forma tan restrictiva que buscan sólo a los autores materiales de los crímenes, mientras dejan en libertad, o con pequeñas penas a sus cabecillas.

    Todo jefe de Eta, mientras ocupa su función, es responsable de los crímenes que comete la banda. Eso vale para Serbia y para España.

Crisis en la Audiencia Nacional
Los magistrados de la Sección Cuarta mantienen profundas discrepancias jurídicas con Garzón
Recientes decisiones adoptadas por los magistrados que integran la sección cuarta de la Sala de loPenal de la Audiencia Nacional han avivado el debate sobre la aplicación de medidas judiciales al terrorismo y a todo el entorno, dónde hay que situar límites y requisitos para que se puedan adoptar determinadas medidas cautelares, como la prisión provisional, contra los imputados en esos procedimientos. Determinadas resoluciones de ese Tribunal, como las relativas al «caso Xaki» o «caso Ekin», han levantado multitud de críticas, por considerar que, en cierta forma, se ha dado un balón de oxígeno al entorno de la banda terrorista Eta. Las primeras divergencias de criterio se produjeron en septiembre de 1999.
L.. R. N. - Madrid .- La Razón   8 Abril 2001

El auto relativo al «caso Ekin», considerado el aparato político de la banda Eta, no ha sido la primera resolución por la que los magistrados que integran la sección cuarta de la Sala Penal de la Audiencia Nacional se han visto involucrado en algún tipo de polémica, en el sentido de que determinadas decisiones fueron cuestionadas desde distintos sectores jurídicos y criticadas por partidos políticos.

    En cambio, sí ha permitido constatar, una vez más, las profundas discrepancias, desde un punto de vista estrictamente jurídico, que los magistrados de esa sección mantienen con el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón. Discrepancias que ya se habían puesto de manifiesto meses antes, con la revocación por la Sala de determinadas decisiones que fueron adoptadas por Garzón, con el respaldo, en la práctica totalidad de las veces, del representante del Ministerio Fiscal.

    Así, una de las primeras resoluciones de la Sala que provocó cierto «resquemor» fue en septiembre de 1999 cuando decretó la libertad bajo fianza -que fueron depositadas casi de inmediato- de Fidel Xabier Uriarte, Lourdes Cerrato, Unai Ipas, Ainhoa Gutiérrez y Francisco Rodríguez, acusados de realizar distintas labores de apoyo en favor del «comando Vizcaya» de Eta, para los que el fiscal solicitaba, en algunos casos, penas que oscilaban entre 8 y 16 años de cárcel.

    La fiscalía se opuso al recurso de los acusados contra la decisión de Baltasar Garzón de decretar su ingreso en prisión, por considerar que, debido a las altas penas, existía un riesgo cierto de fuga. Finalmente, todos ello acudieron a juicio y, en octubre del pasado año, fueron condenados a seis años de cárcel, los tres primeros, y a cinco los dos restantes.

    A pesar de que todos los acusados comparecieron al juicio oral, la postura de los magistrados de la Sala no fue compartida por la fiscalía, quien consideraba que lo procedente era haber respaldado la postura del juez Garzón, ya que los delitos que se imputaban eran muy graves y no debía correrse riesgo alguno de que pudiesen eludir la acción de la Justicia y que pudiesen continuar realizando labores de favorecimiento de la actividad terrorista de Eta.

    Poco después de esa sentencia, en noviembre del pasado año dictaba otra resolución que echaba por tierra otras medidas que previamente había acordado Baltasar Garzón. En esta ocasión, la materia objeto de polémica no estaba relacionada con el terrorismo, sino que afectaba al narcotráfico.

    La Sala absolvió a seis presuntos narcotraficantes después de declarar nulas unas escuchas telefónicas que, durante la investigación, había ordenado el juez Garzón. El fiscal solicitaba 13 años de prisión para cada uno de los acusados.

    Sin embargo, los «encontronazos», desde una perspectiva estrictamente jurídica, entre los magistrados de la Sección Cuarta y Garzón estaban todavía por llegar.

    El 7 de julio del pasado año, Garzón decretó el procesamiento de 16 personas por su presunta pertenencia al aparato internacional de Eta, «Xaki», seis meses después de la operación policial.

    A la Sala no debió convencerle los argumentos del instructor. Poco tiempo después, el pasado mes de febrero, los magistrados Juan José López Ortega -ponente-, Carlos Cezón y Flor María Luisa Sánchez revocaban cinco de esos procesamientos y, además, ordenaba la puesta en libertad de Mirian Campos y la libertad bajo fianza de Mikel Eguibar y Gorka Martínez, los únicos que permanecían en prisión, ya que con anterioridad había adoptado el mismo criterio respecto a Elena Beloki.

    En esta ocasión, la Sala también adoptó esa resolución con el criterio en contra del fiscal Enrique Molina, quien pidió la confirmación de la medida decretada por Garzón.    

«Respuesta» inmediata
El punto más alto de esas discrepancias jurídicas se produjo la pasada semana, con ocasión de la resolución de la Sala de los recursos interpuestos por quienes, por decisión de Garzón, estaban en prisión por el «caso Ekin», relacionado con el aparato político de Eta.

    En esta ocasión, el Tribunal -formado por López Ortega, ponente, Carlos Cezón y Antonio Díaz-Delgado- no logró la unanimidad, pero por mayoría estimó parcialmente algunos de los recursos y decretó la libertad bajo fianza de siete de los acusados, entre ellos el abogado de Gestoras Pro-Amnistía José María Matanzas.

    Ese mismo día, Garzón ilegalizó Ekin, al considerarla parte de la estructura de la banda Eta. El fiscal, una vez más, respaldó la actuación del juez instructor.

    Otras decisiones de la Sala también fueron en su día objeto de cierta polémica. Así ocurrió, por ejemplo, cuando absolvió a los etarras del «comando» Andalucía Mikel Azurmendi, José Luis Barrios y Maite Pedrosa del intento de secuestro y asesinato del concejal de Nerja (Málaga) José Luis Pezzi.   

Los jueces exigen «máxima contundencia» contra los terroristas y su entorno
El portavoz de la Asociación de Jueces y Magistrados Francisco de Vitoria, José Luis González Armengol, pidió ayer la «máxima contundencia» en la aplicación de medidas judiciales contra Eta y su entorno, ya que las sanciones leves «fomentan directamente» la acción terrorista.

    González Armengol, que participó en unas jornadas de turismo y medioambiente en Melilla, dijo a Efe que no es aconsejable actuar con «medias tintas» contra el fenómeno terrorista y subrayó que debe atajarse en todos sus frentes, desde los comandos a los grupos políticos, financieros, internacionales y la violencia callejera.

    Afirmó que legislativamente se ha actuado «con precipitación y desconocimiento» y citó como ejemplo el descubrimiento «a última hora» de que la nueva Ley Penal del Menor tenía «sanciones levísimas contra los sinvergûenzas de 16 años que actúan en la kale borroka, lo que incita a delinquir más».

    Por ello, añadió que el poder legislativo «no puede ser tan incapaz» de no ver que la base de los grupos operativos de Eta está constituida por la «kale borroca» y no endurecer las medidas punitivas contra sus protagonistas «porque, si a estos sujetos los primas punitivamente, fomentas directamente la violencia callejera y en definitiva el terrorismo».

    En este sentido, afirmó que la asociación Francisco de Vitoria critica «con dureza» las medidas «tenues» que contempla el Código Penal contra el fenómeno terrorista y aboga por implantar un sistema punitivo similar al existente en Europa.

«En Euskadi aún no se ha manifestado la fuerza que tiene el poder del Estado»
Enrique Múgica Herzog, Defensor del Pueblo
Dos problemas le preocupan especialmente, la inmigración y la seria amenaza a la vida y la libertad en la sociedad vasca. Enrique Múgica considera que no es malo que él opine de política. Desde su cargo de Defensor del Pueblo recuerda al Gobierno que los demócratas tienen la razón y el poder, y que este último aún no se ha manifestado en Euskadi con la fuerza que tiene. Afirma que se encuentra a gusto en su puesto. Pasa muchas horas en el espléndido palacete de la calle Fortuny que acoge la sede del Defensor del Pueblo. Ya ha tenido tiempo de sobra para comprobar que su puesto no es tan simbólico como parecía.
JOSÉ MORALES  MADRID La Voz   8 Abril 2001

Múgica no desea ser un rostro más en la galería histórica de Defensores del Pueblo. Por eso, no le importa mojarse en temas tan delicados como la situación política en Euskadi, aunque sus formas supongan el enfado monumental de los nacionalistas. «Me gustaría que el PNV no se enfadase, pero para eso le diría primero que ponga todos los medios a su alcance».

-¿Cómo sigue estas dimisiones en cadena de ediles del PSE que no quieren llevar escolta?
-Es el penúltimo episodio. Alguien tendrá una responsabilidad: los asesinos, pero también quienes han permitido que esto llegue, el PNV.

-¿Teme una radicalización de aquí al 13 de mayo?
-Más radicalización es imposible. El PNV se desboca. Después de haber utilizado el Estatuto como elemento de poder, resulta que luego se extravía por los caminos de Estella, llega a acuerdos con el brazo político de ETA y quiere ir más lejos mitologizando una historia que no existe. Hace converger sus fines con ETA.

-¿Para usted la única solución sólo pasa por un cambio de Gobierno en Euskadi?
-Hay otras soluciones, pero cualquiera es peor.

-¿Incluso la de un gobierno mixto, con nacionalistas y no nacionalistas?
-Eso es imposible. El PNV nunca ha aceptado la Constitución y tiene que hacerlo si quiere volver al entramado del sistema democrático. El poder que tiene el PNV es muy superior al que le dan sus votos. Ellos decían a ETA «deja de matar», cuando lo que había que hacer era obligarla a que dejara de hacerlo, y no pedirlo.

-¿Está creciendo el riesgo de confrontación civil?
-Mucho. En Irlanda había dos sectores armados. Aquí unos son las víctimas y otro es el grupo armado. De todas formas, cuando llegue el momento la Constitución obligará al Estado a proteger al ciudadano.

-¿De qué forma?
-Hay que leer la Constitución de la A a la Z. Los partidos democráticos tenemos la razón y el poder. Se ha manifestado la razón continuamente, pero el Estado aún no ha manifestado toda la fuerza del poder democrático que tiene.

-¿Qué piensa de la excarcelación de los responsables de Ekin por la Audiencia?
-Es preocupante. Los magistrados han confundido aspectos y han dado una sentencia que es injusta.

GALICIA, EN PIE DE PAZ. EL MIEDO A ETA
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz  8 Abril 2001 

No han sido necesarios esos llamamientos de partido a los que la situación vasca nos tiene tan acostumbrados. ¡No!: nos ha bastado con saber a los gallegos que varios ciudadanos de A Coruña y de Santiago podían haber sido asesinados, para que Galicia entera se haya puesto de inmediato en pie de guerra contra la amenaza terrorista. Es decir, para que Galicia entera se haya puesto de inmediato en pie de paz.

Docenas de llamadas y denuncias, cientos de datos que llegan a la Guardia Civil y a la Policía Nacional con la finalidad de contribuir a desenmascarar a los que, como en los cuentos de horror de Lovecraft, susurran en la oscuridad y vigilan desde el tiempo. También, ¿cómo no?, muestras constantes de solidaridad con los amenazados: me lo decían, todavía emocionados, algunos de ellos, a los que he telefoneado personalmente en estos días.

Es la reacción instintiva de una sociedad adiestrada en la decencia, contra la pretensión de los etarras de extender el terror por toda España. Porque la decisión de matar de un pistoletazo o de un bombazo a concejales, conselleiros o al mismísimo presidente de la Xunta se asienta en la misma lógica, perfectamente racional, en que se asienta toda la lógica de ETA: la de intentar convencer a la ciudadanía de que no queda otro camino que transigir frente sus delirantes pretensiones.

Convencerla, claro, a golpe de cadáver, pero convencerla al fin y al cabo. Para que una vez convencida, sea la propia sociedad la que exija inapelablemente a sus dirigentes democráticos que cedan al chantaje del terror.

Es cierto que, aun sabiendo que ésa y no otra es la perspectiva, la cercanía del terror impresiona de una manera peculiar. Por desgracia, nos hemos acostumbrado por aquí a retener nuestra rabia y nuestras lágrimas cuando hieren, secuestran o asesinan a uno de los nuestros -que son la inmensa mayoría- en Barcelona, en Sevilla o en Bilbao. Pero no sabemos todavía lo que llegaríamos a sentir si la víctima fuese el vecino del tercero o aquel señor a quien vemos pasear por los jardines de Méndez Nuñez o por la Herradura los domingos.

Y todo ello, dicen esos desalmados y quienes los ampararan, para liberar a una nación de la opresión. No es nada nuevo. Erich Fromm lo dejó escrito en su libro El miedo a la libertad hace ahora cincuenta años: «No hubo ni un solo acto de opresión nazi que no fuera explicado como una defensa contra la opresión ajena».

FASCISMO. EL MIEDO A ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 8 Abril 2001 

Los socialistas se han quedado sin concejales en Zumárraga; los militantes socialistas, los votantes socialistas y, en realidad, todos los demócratas, tienen que sentir que se han quedado sin un pedazo de libertad en el corazón de Guipúzcoa. El plan de exterminio puesto en marcha por el grupo terrorista, la idea de expulsar a los españoles de las instituciones, surte efecto a golpe de muerte y miedo. Después de que en Zumárraga hubiese un alcalde socialista en la anterior legislatura, que mejoró sensiblemente la calidad de vida material y democrática del pueblo, ahora existe un alcalde nacionalista, han abandonado los cinco concejales socialistas y han asesinado a un vendedor de golosinas que era concejal del PP: ya sólo hay nacionalistas en ese municipio.

Ahora bien, ese objetivo conseguido es incompatible con la libertad; ese monocultivo nacionalista supone un estado de excepción para los constitucionalistas; ese meter en la clandestinidad a los representantes de más de la mitad de la población de Zumárraga tiene sólo un nombre: fascismo. La llamada construcción nacional pasa por la destrucción de sus habitantes y por la expulsión a las tinieblas de un partido centenario que es la historia del País Vasco; a pesar de tan sangrante evidencia, hay dirigentes que sostienen que en el País Vasco se vive de maravilla y que no muestran la menor solidaridad con estos concejales asesinados/expulsados.

SON CONCEJALES, NO SOLDADOS. EL MIEDO A ETA
ENRIQUE CURIEL La Voz 8 Abril 2001 

El aviso a Zapatero no ha podido ser más sangriento y terminante. Las balas que segaron la nuca de Froilán Elespe estaban orientadas a cortar de raíz cualquier veleidad de diálogo de Redondo y Zapatero con los nacionalistas democráticos. Los efectos han sido devastadores. Angustiados, desconcertados y temerosos, todos los concejales socialistas de Zumárraga han abandonado el Ayuntamiento, y en Elciego, otros cargos se plantean la situación. Su vida corre peligro cierto y sus mujeres, hombres e hijos, pueden amanecer rotos y emocionalmente irrecuperables para siempre. Se han convertido en resistentes de la libertad, en guerrilleros de la democracia, perseguidos por jóvenes trabucaires que desprecian lo que ignoran. 

Estos concejales fueron elegidos en la primavera de 1999 durante una tregua que iluminó de esperanza el futuro de Euskadi. Son agricultores, mujeres que se dedican a la limpieza de empresas o de hogares, vigilantes de aparcamientos municipales que no comprenden que tengan que ir a la viña con dos guardaespaldas, que deban mirar los bajos del coche, o que no puedan salir de su domicilio a tomar unos vinos con sus vecinos. Como dice el alcalde socialista de Elciego, «somos aficionados a la política, no llegamos ni a tercera división, no vivimos de ello». La responsabilidad les obliga a no hablar del tema en casa. Un buen amigo me pide que no le llame a su domicilio para saber cómo está, porque no quiere que hable con su mujer. «Seguro que te preguntará cómo van las cosas. Cualquier respuesta será peor». Una cosa es participar en una lista para ser concejal y otra, muy distinta, exigir la heroicidad de una persona y de una familia.

Porque, ¿qué teme ETA? Teme que el escenario del día siguiente le resulte adverso y que se abra camino la idea de formar un gobierno adecuado a las circunstancias. Estamos ante la peor crisis política en el País Vasco. ETA quiere mantener y estimular la división de los vascos en dos frentes. Si el PNV-EA vencen sin mayoría absoluta, tienen a Ibarretxe en sus manos, como ahora. Si Mayor Oreja gana, el regalo resultará inestimable: «Ya lo veis, el jefe de la policía española es lehendakari». En los próximos 40 días pueden caer más socialistas y más populares. Pretenden, sobre todo, controlar la dirección política de la crisis administrando los atentados hacia los ámbitos que les resulten más eficaces y rentables. Lo vamos a pasar mal, sufriremos, pero debemos de ser más inteligentes que ellos.

¿Qué libertad para los enemigos de la libertad?
SANTOS JULIÁ El País 
8 Abril 2001

La aparatosa división de pareceres protagonizada por jueces de la Audiencia Nacional pone de relieve las dificultades con las que un Estado de derecho puede tropezar en su lucha contra el terrorismo organizado. No se trata de caer en el fatalismo que atenazó a los demócratas de los años 30, cuando convencidos de la entonces llamada debilidad de la democracia y fascinados por la fuerza de los totalitarismos, decidieron ceder todo lo imaginable con tal de apaciguarlos; tampoco se trata de hacer fuerte a base de leyes de excepción lo que se tiene como estructuralmente débil, al modo en que la República española se dotó en su primera etapa de una ley de defensa que no sirvió para nada. Ni la democracia es débil de por sí ni sirve de mucho reforzar su fortaleza con medidas de excepción.

Todo lo cual no quiere decir que un Estado de derecho no ofrezca resquicios que un movimiento nacionalista dotado de una organización terrorista no esté dispuesto a aprovechar hasta el extremo. El problema de considerar a ETA como una banda armada y actuar judicialmente en consecuencia implica ignorar su dimensión como parte de un movimiento nacional. Si ETA fuera una simple asociación de malhechores, el Estado español habría dado ya cuenta de ella como dio el italiano de las Brigadas Rojas o el alemán de la Baader Meinhof. Pero ETA no es una mera banda de pistoleros, sino una organización terrorista que cuenta con ramificaciones especializadas en desarrollar tácticas encaminadas a la 'construcción nacional'.

De ese entramado existe, entre otras, una evidencia inapelable: el terrorismo callejero. Pensar que los actos violentos contra la integridad, la libertad y el patrimonio de ciudadanos vascos mediante utilización de explosivos y amenazas, continuados en el tiempo, perfectamente programados en su ejecución, no tienen nada que ver con ETA sino que son otras tantas manifestaciones de un 'conflicto' secular, es grotesco; proceder judicialmente sobre ese supuesto hasta no encontrar el documento que pruebe la vinculación, negando la evidencia de que todo forma parte de la misma 'estructura ilícita y delictiva', como escribe el juez Garzón, es sencillamente suicida.

Lo es porque repite la única debilidad de las democracias cuando sufren una ofensiva dirigida por movimientos nacional-terroristas. Los límites a la investigación de esas tramas, y la exigencia de pruebas documentales donde sólo puede haber indicios racionales, amplían el margen de impunidad de estos enemigos organizados de la libertad. Sabemos bien adónde conduce esa impunidad: la excarcelación de siete miembros de Ekin ha coincidido con la renuncia de cinco concejales socialistas al desempeño de los cargos para los que fueron elegidos por sus conciudadanos. La renuncia pone de manifiesto que la democracia puede sucumbir en Euskadi a no ser que todos los poderes del Estado, comenzando por el mismo Gobierno autónomo, actúen con decisión para defender la libertad del ataque multidireccional y violento de sus enemigos.

Ciertamente, la justicia no puede ser una pieza de la política antiterrorista del Gobierno. Pero la justicia es, más que una pieza, un poder fundamental del Estado; un poder que debe emplearse a fondo en la lucha contra las fuerzas que atentan de forma organizada, con estructuras de apoyo, contra la vida, la libertad y los derechos de las personas. Emplearse a fondo quiere decir investigar, acopiar indicios, aplicar de la manera más rigurosa la ley y el derecho. Esto es lo que no parecen haber entendido los magistrados de la Audiencia Nacional cuando exigen, en fase de instrucción de un sumario, documentos que permitan establecer de forma directa la existencia de una vinculación entre ETA y Ekin. Documentos no los habrá, pero indicios sobran: basta tener los ojos abiertos para caer de ese limbo en el que ha sido redactado el auto de la Sección IV de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

La Ertzaintza halla 30 'cócteles mólotov' en la calle en San Sebastián
Bilbao  El País  8 Abril 2001

La Ertzaintza encontró ayer 30 cócteles mólotov y 12 cohetes pirotécnicos en la calle, en plena Parte Vieja de San Sebastián, que habían abandonado unos encapuchados al apercibirse de la presencia policial, según fuentes de la policía autónoma.

Hacia las siete y cuarto de la tarde, al término de una manifestación convocada por EH en la capital guipuzcoana, vecinos de la calle de Aldamar avisaron a la Ertzaintza de que estaba ardiendo un contenedor y que varios jóvenes cubiertos con verduguillos se dirigían a la Parte Vieja.

Ante la posibilidad de que se produjeran incidentes de kale borroka, varias patrullas policiales se dirigieron a la calle de Juan de Bilbao, donde encontraron en el suelo una caja que contenía 12 cócteles mólotov, y en otra calle encontraron otra caja con otros 18 artefactos iguales, además de 12 cohetes pirotécnicos y varios pasamontañas. 

Por otra parte, un grupo de violentos prendió fuego en la noche del viernes diez contenedores que cruzaron en la calzada en dos calles de la localidad guipuzcoana de Urretxu. La Ertzaintza, posteriormente, identificó a varias personas e investiga quienes pudieron participar en el sabotaje.

El voto útil
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  8 Abril 2001

Tanto Arzalluz como Mayor Oreja han dado el paso que suele considerarse esencial en unas elecciones, por no decir en todas. El líder del PP y el jefe del PNV, que es el verdadero candidato de su partido, apelaron al voto útil. Pero es significativo de lo que está en juego que mientras uno apelaba al voto de los nacionalistas moderados y demócratas, el otro llamaba al voto a los simpatizantes de ETA. Es una señal elocuente de cuál es el territorio electoral en el que cada uno puede crecer: el PP entre los amigos de la libertad; el PNV, entre los amigos del crimen.

Pero, también como suele suceder, el voto útil muestra el tipo de gobierno que con ese voto se pretende construir. El PP aspira a un gobierno con el PSOE y contra el terrorismo. El PNV, a un gobierno contra el PP y con quien sea, desde Izquierda Unida hasta el terrorismo, e incluso con el PSOE si se deja. Unos están contra el terror y otros están con él o junto a él. La diferencia es de orden moral. Pero políticamente todos los votos van a ser útiles, porque ya sabemos qué alianza busca cada cual. También qué clase de sociedad quiere construir.

Ningún vasco podrá quejarse de lo que hagan con su voto. Esta vez, nadie puede engañar a nadie; ni los candidatos, ni los votantes.

Racista superlativo, 4
Por Enrique de Diego Libertad Digital  8 Abril 2001

Sabin resume su autobiografía: “Por la Patria desde hace diez años estoy trabajando; por ella dejé la carrera, pues me parecía indigno el ocupar mi poca actividad en acopiar bienes de fortuna para la familia que andando el tiempo pudiera constituir, y sí hasta ahora tan poco he producido, ha sido por la negativa pasión de la pereza, que por desdicha largas temporadas me ha tenido dominado”.

Es hombre con misión: “Si mi Patria fuera libre ni mi opúsculo hubiese jamás aparecido a la luz pública, ni yo me habría entregado con mis cortas fuerzas al estudio de las leyes, la historia y la lengua de Bizkaya, al que nunca me sentí inclinado por natural afición”. Tampoco falta la disposición al martirologio retórico: “Yo no quiero nada para mí, todo lo quiero para Bizkaya; ahora mismo, y no una sino cien veces, daría mi cuello a la cuchilla sin pretender ni la memoria de mi nombre, si supiese que con mi muerte habría de revivir mi Patria”.

Sabin colecciona prejuicios sin parar mientes en pretender un mínimo de racionalización. Por supuesto, contra el liberalismo: “Tampoco soy liberal, sino que aborrezco cordialmente todo liberalismo, desde el más radical al más moderado” ya que “la peregrina libertad del liberalismo es la libertad de Satanás” y, al fin y al cabo, “todas las manifestaciones anticristianas y acristianas se resuelven en triángulos de un cierto género y por medio de un triángulo se explican: el triángulo masónico”. Cuando hay por medio la posibilidad de establecer un prejuicio, no se pierde en recovecos: “¿Queréis conocer la moral del liberalismo? Revisad las cárceles, los garitos y los lupanares: siempre los hallaréis concurridos de liberales”.

Pero donde se desboca irremisiblemente es a la hora de execrar a una nueva forma colectiva de diablos: los maketos, los emigrantes. El maketismo es la peste, es infeccioso, el mal con ausencia de todo bien, y la corrupción sin paliativos en todos los frentes: moral, religiosa y racial. Es mal espiritual y físico. Los maketos no son pecadores, son el pecado en sí. Nada de la ingenuidad del entrañable Tartarín ni el idealismo desvariado de El Quijote. Estamos ante un precursor de la limpieza étnica, con tonos de cruzada, ante la que ni tan siquiera cabe la neutralidad, porque quien no se sume al prejuicio está ya condenado eternamente. El infierno no es otra cosa que maketolandia. “La sociedad euskeriana, hermanada y confundida con el pueblo español, que malea las inteligencias y los corazones de sus hijos y mata sus almas, está pues apartada de su fin, está perdiendo a sus hijos, está pecando contra Dios”.

Mujeres vascas, las otras víctimas de ETA
Mª ENRIQUETA BENITO BENGOA El Correo 8 Abril 2001

Desde hace treinta años muchas mujeres han padecido en nuestra comunidad y en el resto de España la violencia terrorista de ETA. La sufrieron las madres, las hijas, las esposas de las casi 900 víctimas. ETA eligió la vía de los atentados terroristas para luchar por su causa, antifranquista decían, independentista, izquierdista, ¿quién lo sabe?

Del terror salió una hidra de muchas cabezas que se multiplica con el fanatismo y el envenenamiento ideológico al que está sometida una parte de nuestra juventud.

Las mujeres, antes, sufríamos en calidad de familiares, como entes pasivos a los que se nos despojaba de nuestros seres queridos, a los que a su vez se les pretendía arrebatar una memoria digna. La cobardía de muchos, la complicidad de algunos con los valientes gudaris, la incomprensión de bastantes (incluso en el resto de España), hacían probablemente más amargas las lágrimas por la muerte del ser querido.

Antes ETA funcionaba con su particular machismo. Las mujeres éramos víctimas directas muy esporádicamente: mujeres de las fuerzas de seguridad (en menor medida que los hombres), o bien mujeres que pasaran por la calle o estuvieran haciendo la compra en el gran almacén en el momento en que los terroristas hicieran estallar la bomba.

Hoy, en nuestro mundo, las mujeres cada vez estamos adquiriendo más protagonismo social y público, eliminando las barreras de la discriminación, los ‘techos de cristal’ en la política, en la carrera académica, en la profesión periodística, intentando conciliar nuestra vida privada y nuestra vida pública, exigiendo igualdad de oportunidades y de trato.

Y ETA se pone también al día en feminismo a la hora de señalar sus objetivos terroristas, porque nosotras denunciamos a ETA como una organización terrorista, con una ideología fascista que se basa en un ultranacionalismo mesiánico, racista y excluyente, conculcador de todos los derechos humanos y con un programa político de futuro que prevé excluir a la mitad de la población de su mito etnocultural: Euskalherria. Quien no comulgue con todo ello se convierte en ‘enemigo del pueblo vasco’ y objetivo por tanto de sus acciones terroristas. Tenemos muy claro lo que está pasando. Toda persona, hombre o mujer, que discrepe de ese sanguinario ‘pueblo vasco’ al que ETA dice representar, se convierte en reo de muerte o de atentado de kale borroka, o de amenazas o de extorsión económica. Toda persona que luche por la libertad, por los derechos humanos, por la democracia en Euskadi se convierte automáticamente en enemigo del ‘pueblo vasco’ al que ETA representa.

Pues bien, los valientes guerreros no nos excluyen ya a las mujeres como objetivos directos. Mujeres de las asociaciones de víctimas que hace ya mucho tiempo encendieron la llama de la justicia y de la resistencia frente a los bárbaros, mujeres políticas que no nos vamos a callar, a pesar de estar, como es mi caso, en todas las listas de los asesinos, porque representamos la dignidad de haber sido elegidas por una ciudadanía libre, mujeres profesoras que no están dispuestas a renunciar a la libertad de cátedra y al magisterio de los derechos humanos para la juventud, mujeres periodistas que defienden la libertad de expresión como el aire que respiramos, mujeres de las fuerzas de seguridad que defienden los derechos y la seguridad de las personas en democracia, mujeres jueces que aplican las leyes del Estado de Derecho.

En Euskadi llevamos muchos años de ‘caravana de la muerte’ y también aquí tenemos la esperanza de que habrá un día en el que serán juzgados no sólo los ejecutores, también los instigadores, los cómplices, los que han minimizado el sufrimiento de tantas personas, los que han intentado aprovecharse del miedo y de los ataques a la libertad. ¿Acaso dirán, como Pinochet, que fueron sus subordinados? No nos sorprendería.

Por último, denuncio el desamparo al que estamos sometidas por parte de los responsables políticos de este país. Tenemos un Gobierno nacionalista que ha dado más apoyo a los presos que a las víctimas, un Gobierno que ha dado más apoyo a los cómplices de los asesinos, incluso han gobernado con ellos, que los que sufrimos la violencia. Tenemos consejeros que se manifiestan con los colectivos del entorno radical en vez de manifestarse con quienes somos la diana. Y esto hay que denunciarlo no solo aquí, sino en el resto de España y, por supuesto, en Europa.

Las mujeres de Euskadi estamos empeñadas en detener la ‘caravana de la muerte’. Por nuestras familias, por nuestros conciudadanos aquí y en el resto de España, por nuestras vidas. Por la libertad.

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