AGLI

Recortes de Prensa     Martes 10  Abril   2001
#LA SOBERANIA DEL MIEDO
Editorial El Mundo 10 Abril 2001

#Confesión de parte
Ramón PI ABC  10 Abril 2001

#Arzalluz apuesta
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País 10 Abril 2001

#13 de mayo
RAUL DEL POZO El Mundo 10 Abril 2001

#El piso piloto del soberanismo
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  10 Abril 2001

#Invenciones, iluminaciones y falsas ambigüedades
Enrique de Diego Libertad Digital  10 Abril 2001

#Matacandelas
Jaime CAMPMANY ABC 10 Abril 2001

#Defender a los amenazados
RAFAEL AGUIRRE El Correo 10 Abril 2001

#Racista superlativo, 5
Enrique de Diego Libertad Digital  10 Abril 2001

#Imágenes de otra época
Ignacio Villa Libertad Digital  10 Abril 2001

#La excomunión, una medida con amplio respaldo social
Impresiones El Mundo  10 Abril 2001

#¿Guerra, confrontación o revolución?
Mª Enriqueta BENITO La Razón 10 Abril 2001

#España ratifica la Carta Europea para las Lenguas Regionales o Minoritarias
ESTRASBURGO. ABC 10 Abril 2001

#PP Y PSOE exigen a Ibarretxe que proteja hoy a los comerciantes ante la huelga de EH
El Mundo 10 Abril 2001

#Subvención a una revista con «odio étnico»
El Mundo 10 Abril 2001

#ETA Y LAS SOTANAS
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 10 Abril 2001

LA SOBERANIA DEL MIEDO
Editorial El Mundo 10 Abril 2001

"La soberanía es la paz», dice el eslogan con que EH ha convocado hoy una huelga general en el País Vasco. Dentro de unas horas, sabremos qué entiende EH por paz, pero mucho nos tememos que los radicales, como han hecho en otras ocasiones, intenten tapar el bajo seguimiento social de esta iniciativa con algaradas y desordenes callejeros.

Dirigentes del PP y del PSOE pidieron ayer al Gobierno vasco que garantice hoy la seguridad en la calle y que proteja a los comerciantes que deseen abrir sus establecimientos. Tendrán que hacer acopio de valor ya que los secuaces de EH ya se han encargado de amedrentar a bares y comercios para que no abran sus puertas.

A un mes de las elecciones vascas, la estrategia de EH no puede ser más meridiana: demostrar que ellos controlan la calle y crear el miedo entre los no nacionalistas para que éstos se abstengan incluso de votar.

El MUNDO publica hoy que 1.400 ciudadanos han solicitado ya el voto por correo en Alava y ello en sólo unos pocos días. PP y PSOE observan una importante tendencia al aumento del voto por correo de sus afiliados y simpatizantes, lo cual refleja dos cosas: miedo y ganas de participar.

De un lado, es evidente que miles de votantes de los partidos no nacionalistas -especialmente en los pequeños núcleos de población- van a votar por correo porque se sienten intimidados. De otro, es bueno que esto suceda, ya que el fenómeno demuestra que muchos ciudadanos no quieren que su voto se pierda.

Es obvio que la alta participación beneficia al PSOE y al PP. De ahí probablemente los recelos de Ibarretxe y los nacionalistas a la campaña institucional en favor del voto que está haciendo el Gobierno de la nación. Esa campaña debería haber sido también una iniciativa del Ejecutivo de Ajuria Enea, ya que, a la hora de estimular el voto, no sobra el esfuerzo de ninguna Administración Pública.

La soberanía de los vascos está en la Constitución y en sus votos. EH quiere que triunfe la soberanía del miedo. Jamás lo logrará.

Confesión de parte
Por Ramón PI ABC  10 Abril 2001

Una de las nociones más dañinas para el buen funcionamiento de los mecanismos democráticos entre nosotros es la creencia, tan extendida, de que en período preelectoral los partidos políticos pueden decir lo que quieran, prometer lo que se les antoje, realizar giros ideológicos o tácticos que más parecen saltos mortales, que nada de eso debe serles tenido en cuenta por la ciudadanía, porque, a fin de cuentas, «el destino de los programas electorales es el de no cumplirse», según la cínica observación de Enrique Tierno.

A mí me parece, por el contrario, que es precisamente en los períodos electorales cuando más hay que exigir a los partidos políticos honradez y fidelidad a sus programas. Y así ha de ser, entre otras cosas, porque es precisamente en las campañas electorales cuando los partidos procuran sintonizar con lo que suponen que les dará más votos. La estrategia electoral de los partidos (al menos, de los partidos con voluntad de gobierno) es la confesión de parte de lo que ellos mismos creen que es el sentir de la mayoría, y lo escandaloso es que, una vez obtenido el voto, se comporten de otra manera.

Ahora vivimos las antevísperas de las elecciones autonómicas vascas. El Partido Nacionalista Vasco, como por arte de magia, ha guardado en un cajón sus proclamaciones (aunque persisten algunos de sus hechos) de signo separatista, y aparece como el entusiasta defensor del Estatuto. Parecen haberse evaporado los pactos con ETA y HB; los helicópteros de la Ertzaintza rescatan a prohombres del PNV de las garras del Hombre Invisible; la conferencia del ex lendakari Ardanza en la Academia de la Historia merece los plácemes de los que no pensaron votar jamás al PNV, hasta el punto de que el cabeza de lista del Partido Popular ha podido decir que «los que estén de acuerdo con lo que ha dicho Ardanza, que voten al PP».

He aquí, por confesión de parte, hasta qué punto el Partido Nacionalista Vasco tiene conciencia clara de estar forzando la voluntad popular con su política..., fuera de la época electoral.

Arzalluz apuesta
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País 10 Abril 2001

Habló el domingo pasado, siguiendo su inalterable costumbre de santificar las fiestas. Lo hizo durante la inauguración de una nueva sede social del Partido Nacionalista Vasco (PNV), esta vez en Oiartzun (Guipúzcoa). Xabier Arzalluz, ante un público de incondicionales como es propio de estas ocasiones y más durante periodos electorales, prefirió recurrir al vascuence para desafiar al candidato del PP a lehendakari, Jaime Mayor Oreja. Bien oiréis lo que le decía. 'Vamos a hacer una apuesta: tienes cinco años, y si no terminas con ETA, te vas para siempre de la política porque habrás demostrado tu inutilidad'. El presidente del PNV calificó de plan quinquenal a la usanza de los comunistas la promesa que hizo Mayor unos días atrás de terminar con el terrorismo y restó toda credibilidad a sus propuestas para acabar con ETA.

Enumeró después una serie de acciones, como la detención de la cúpula de ETA en Bidart, la encarcelación de la Mesa Nacional de HB o el cierre del diario Egin y añadió, perspicaz, que desde el final de la tregua ETA ha matado fuera de Euskadi el doble de personas que allí y que la proporción de kale borroka que hay en Navarra es la misma que en el País Vasco, para concluir que la cuestión pendiente más que saber qué haría Mayor con la Ertzaintza si llegara allí al poder es qué ha hecho con su receta como ministro del Interior desde 1996. Luego, buscando hacerse entender mejor por la parroquia acudió a la parábola de la cerveza. Señaló que para algunos ETA es la espuma a eliminar como si fuera mero bandidaje, cuestión policial en exclusiva, pero inmediatamente alertó de las perversas intenciones subyacentes porque el objetivo fundamental es 'dejar la cerveza sin fuerza, dejar sin fuerza al nacionalismo'.

Con las cautelas propias de toda traducción, si Xabier Arzalluz hubiera dicho lo que más arriba se ha resumido merecería la pena intentar algunas consideraciones. La primera, para subrayar la impresión de que el presidente del PNV parecería haber interiorizado la derrota electoral y quisiera acotar en cinco los años que se avecinarían de carencia de poder. De lo dicho por Arzalluz cabría deducir que el líder peneuvista se apunta a la idea de la perennidad de la acción terrorista etarra, como si estuviera garantizada su continuidad habida cuenta de los más de 30 años que lleva de actividad, como si estuviera en alguna sagrada escritura que hubiera de prevalecer de todas las asechanzas, como si los ángeles vascos del cielo tuvieran de su mano a los etarras para evitarles tropiezos fatales. Son ecos que nos separan de aquel Arzalluz para quien la victoria etarra les convertiría a él y a los suyos en balseros y nos devuelven al peor Arzalluz, el que calificaba de machada con tintes admirativos el robo de la dinamita de Bretaña, el que estaría pronto para cobrar su apuesta al confirmarse la aciaga perennidad, en lugar de unirse desde la oposición a las tareas de quienes relevándoles en el poder lograran extinguir esa actividad criminal.

La segunda consideración nos llevaría a reparar en la renuncia aparente por parte de Arzalluz a competir con Mayor Oreja, el líder de la formación política rival, presentando una enumeración de propia factura que pudiera dar cuenta de lo que de modo ventajoso hubieran hecho los Gobiernos del PNV durante los 20 años que llevan en el poder en relación con esa ETA persistente. ¿Tienen esos Gobiernos alguna responsabilidad en la persistencia del fenómeno que protagoniza la banda? ¿Es que tal vez la exhibición de ese palmarés de acciones antiterroristas se considera inoportuna en estas fechas preelectorales o es que hay poco que presentar? La tercera consideración vendría a propósito de la parábola utilizada en Oiartzun partiendo de la espuma de la cerveza. ¿De verdad piensa Arzalluz que combatir a ETA es un camuflaje lamentable para atender al objetivo fundamental de 'dejar sin fuerza al nacionalismo?'. O, expresado a la inversa, ¿podría decirnos Arzalluz en qué fortalece al nacionalismo, que él mismo preside, la existencia y las acciones de la banda etarra? Está claro que Arzalluz al menos tiene que cambiar de apuestas.

13 de mayo
RAUL DEL POZO El Mundo 10 Abril 2001

Nos vamos unos días de viaje y de vacaciones pero, como escribe Horacio, la negra preocupación monta a la grupa del jinete. La negra preocupación es lo de arriba, y lo de arriba es la guerra civil fría y las elecciones del 13 de mayo. ETA es el último infortunio. La organización armada vive su rampa de declive; tiene preso a su Estado Mayor, los internos, confinados, expatriados, deportados, enfermos, son cientos; su salida es inverosímil; la liberación de Euskal Herria, que ellos califican en sus panfletos de irreversible, parece incierta. Es verdad que han privatizado la violencia y comparten con el Estado el monopolio de la coacción, pero el Estado español ha dejado de ser un gánster, por más que ellos insistan en lo contrario. Vamos a ver si con las elecciones se inicia el comienzo del fin y los concejales dejan de ser héroes. O gana el PNV con el apoyo de los nacionalistas radicales o gana el PP-PSOE. Si triunfa el PNV las cosas seguirían igual que ahora; si vencen los constitucionalistas las cosas no van a mejorar de golpe. El desarme no va a ser fácil, el plazo de cinco años propuesto por Mayor Oreja parece quimérico. ETA no es la Fracción del Ejército Rojo que apenas contaba con 20 activistas o las Brigadas Rojas que no llegaban a 100; la organización vasca no sólo cuenta con más de 200 pistoleros, sino con otros 5.000 haciendo ejercicios de calentamiento. No es fácil acabar con el terrorismo: los Estados Unidos utilizan para sofocarlo la flota de guerra.

Si los constitucionalistas no lograran los 38 diputados el conflicto se estancaría: caería Zapatero, fracasaría la política de Aznar; si logran mayoría de gobierno Mayor y Redondo la policía vasca sería dirigida por leales a la Constitución, esa misma noche, aunque habría unos días de sangre y fuego.

No es la hora de resaltar la alevosía de de los partidos que han ocultado a la población la vena soberanista del PNV. Ahora dicen que eran unos rufianes después de haber gobernado con ellos. La política en el País Vasco ha sido una sucesión de traiciones; han convertido en políticos a muchos criminales. En esta campaña nos enteramos, por fin, de la verdadera entraña del conflicto.

Chatarreros, albañiles, algunos profesores, galeristas, críticos de arte, empleados de cooperativa, maestros que se enrolaron en ETA, están enterrados en vida sin más horizonte que el que se ve a través de las rejas. A ver si esos vascos radicalizados se convierten en vegetarianos y dejan de ser carnívoros, al estilo de Falck, el héroe de Conrad, uno de los dos hombres con armas de fuego después de un naufragio entre una muchedumbre desarmada; se comieron unos a otros hasta que sólo quedaron los dos armados. Se enfrentaron; Falck ganó, pero desde entonces fue siempre vegetariano.

El piso piloto del soberanismo
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  10 Abril 2001

La villa guipuzcoana de Zumarraga tiene, según datos del último censo, 10.835 habitantes, a los que corresponden 17 concejales que en las elecciones locales de junio de 1999 se distribuyeron como sigue: coalición PNV-EA, 6 concejales; PSE-EE, 5; EH, 3 ; PP, 2; IU, 1.

El año 2000 dimitió el segundo concejal del PP y el turno corrió a través del tercero, el cuarto y el quinto de la lista, que no se quisieron hacer cargo del acta. El sexto se llamaba Manuel Indiano Azaustre y fue asesinado por ETA el 29 de agosto, sin que su silla haya vuelto a ser ocupada desde entonces.

Tras el asesinato de Froilán Elespe en Lasarte, los cinco concejales socialistas de Zumarraga dimitían la semana pasada para no tener que llevar la escolta que su partido había declarado obligatoria para todos los cargos públicos.

Zumarraga es el piso piloto del soberanismo. Allí no han necesitado implantar el carné vasco, ese instrumento de exclusión que va a patrocinar el Ayuntamiento de Zestoa, para que la representación de dos partidos políticos haya quedado reducida a una presencia testimonial.

Algunos dirigentes nacionalistas han expresado su solidaridad con los socialistas, aunque no tanto como para poner en cuestión el orden perverso de una representación alterada por el miedo.

Harry Lime, ‘El tercer hombre’, lo sabía; todo consiste en alejarse lo suficiente de las víctimas hasta que parezcan minúsculos puntitos. ¿Qué importa entonces que se paren si por cada uno te dan 20.000 dólares o eso te ayuda a conservar el poder en las instituciones? «Nadie piensa en términos de seres humanos», se justifica cínicamente Harry Lime ante su amigo Holly Martins.

Se duelen los nacionalistas de que sus conciudadanos les achacan una responsabilidad que es sólo de ETA. Se equivocan. Lo que se les reprocha es que no hayan renunciado a obtener ventajas políticas de la existencia de una organización que mata a quienes no piensan como ellos. Por eso, a veces, alguien como Ardanza propone aplazar el debate hasta que desaparezca definitivamente el terrorismo.

Hombre, es un detalle. Lo que pasa es que quien tiene autoridad para enmendarle la plana en su partido ya lo ha hecho. Es alguien a quien todos los socialistas y populares le parecen pequeños puntos negros. Recordarán su imagen en la capilla ardiente de Buesa, pasando impávido ante los compañeros del dirigente socialista asesinado, como Setién ante los hijos de Aldaya secuestrado. Es el mismo que lamentaba la falta de respeto a los difuntos cuando ETA estuvo a punto de asesinar a la plana mayor del PP en el cementerio de Zarauz. Es el mismo que no ha puesto ningún reparo a lo de Zumarraga, aunque no coincida exactamente con su modelo de alemanes en Mallorca. A estos nadie les menoscaba su representación municipal, mientras aquí todavía hay miserables que llaman «pensamiento único» a la actitud que comparten los excluidos de Zumarraga, ese piso piloto del soberanismo con vistas al monte y alicatado hasta el techo.

Invenciones, iluminaciones y falsas ambigüedades
Por Enrique de Diego
Libertad Digital  10 Abril 2001

El Aberri Eguna, o día de la “patria vasca”, es una más de las invenciones del nacionalismo. De corta tradición, se inició en 1932 para conmemorar la “revelación de Abando” con la que, en tonos mesiánicos, desde el prejuicio racista y el casticismo inquisitorial de la limpieza de sangre, Sabino Arana sintió la metahistórica iluminación nacionalista. Es decir, sin base alguna en la realidad.

Se eligió para la conmemoración la fiesta de Pascua de Resurrección en memoria o recuerdo del grupo de nacionalistas irlandeses que, en 1916, tomaron la oficina de Correos de Dublín. La conmemoración de un hecho histórico foráneo y de una melancolía juvenil, fruto de la frustración por el fracaso del integrismo católico carlista, es una amalgama suficientemente caótica que muestra las graves carencias intelectuales del proyecto de la “construcción nacional” ex nihilo y el factor de conflicto que ello representa.

Desde esas confusas bases se comprende, aunque no se justifica, que el PNV haya convertido este año la jornada en una denuncia, en la misma balanza, tanto de Eta como del Gobierno. Mientras, los terroristas atentaban contra una concejal de UPN de Villaba.

La denuncia de una “criminalización” del nacionalismo es un victimismo invertido y perverso. No responde a los principios de la lógica ni del sentido común. Más debía aclarar el PNV el hecho de que haya podido estar aliviando del “impuesto revolucionario” a sus afiliados y militantes, en una de las innumerables formas en las que el PNV se ha beneficiado de la violencia y del asesinato de casi mil víctimas. Los sarcasmos nacionalistas ni son ya creíbles ni hacen gracia. El PNV ha gobernado con los votos de Eta. ¿O es que encima debemos compadecerlos por ello? La ideología del PNV está tan anquilosada que precisa una revisión a fondo, no una huida hacia delante.

Matacandelas
Por Jaime CAMPMANY ABC 10 Abril 2001

Natural. La Conferencia Episcopal se ha apresurado a desmentir el gozoso murmullo de una posible excomunión de la banda etarra. La noticia ha durado lo que un relámpago de luz en tanta tiniebla, el tiempo indispensable para gozarse en ella y para desear que se extendiera también a los colaboradores, cómplices y aliados políticos. No caerá esa breva. Estas brevas no suelen caer de la higuera eclesiástica o episcopal del antiterrorismo. Por otro lado, hay que reconocer, y reconocido queda, que la excomunión, tanto la «latae sententiae» como la «ferendae sententiae», está pensada más para condenar a heterodoxos que para combatir a criminales. La Iglesia no excomulga a los pecadores, que a esos los confiesa, sino a los herejes.

El último excomulgado fue un vidente, que tenía visiones inapropiadas, al margen de lo eclesiásticamente correcto, y por ahí a lo mejor hubiera podido encajar Xabier Arzalluz en la excomunión, pero no es el caso. Si los etarras hubieran empezado a matar curas y obispos y a fusilar al Corazón de Jesús, no habrían decretado una excomunión, sino seguramente habrían llamado a una Cruzada. Pero los etarras todavía no han enriquecido el poblado y estremecedor martirologio cristiano colocando la palma del martirio en las manos de los clérigos vascos. De la excomunión del vidente hace ya siglo y medio y aunque yo no he estudiado el caso, me parece que no tenía nada que ver con las guerras carlistas. Ni siquiera tendría visiones pornográficas, sino más bien apocalípticas.

Si ese sueño de la excomunión de los etarras hubiese sido verdad, a los arzallusistas del PNV podría haberles alcanzado la «excomunión de participantes», que es la que cae sobre aquellos que tratan al excomulgado. Pero la más divertida, escenográfica, instructiva y eficaz de las excomuniones habría sido la «excomunión a matacandelas», y podríamos haber desfilado todos en procesión, detrás del oficiante, apagando en el agua todas las velas que el PNV le enciende al Diablo, o extinguiéndolas con la mano de Judas. Habría sido ese un rito medieval, a tono con el tiempo en que viven los destinatarios de la excomunión frustrada, con Ibarreche, Anasagasti, Eguibar y otros capigorrones ejerciendo de acólitos, y leyendo versículos de Sabino Arana, vidente sin excomunión.

En cuanto Arzalluz se ha visto libre de la «excomunión de participantes» y de cualquiera otra, ha lanzado un desafío a Jaime Mayor Oreja, que también es hábito y costumbre muy medieval. Le ha retado a terminar en cinco años con ETA. Si no lo consigue, tendría que abandonar la política de manera definitiva. Claro está que el desafío de Arzalluz va más allá de lo que pudiera ser un reto personal o una bravata dirigida al político adversario. ¿O enemigo? Se trata sin duda de declarar que ETA es invencible con la ley en la mano y con las Fuerzas de Seguridad en acción. O se negocia con Arzalluz y se le concede la autodeterminación, el referéndum bajo el terror y en definitiva la separación de España, o la banda etarra seguirá matando, seguirá agitando el árbol para que caigan las nueces.

O sea, el diálogo. Hablar con boca de ganso contra las bocas de las pistolas. Porque, entretanto, el episcopado y una parte de la clerecía vasca continuarán predicando el diálogo como panacea para evitar el crimen organizado y sistemático, la escabechina de inocentes, todos ellos seglares, «por supuesto». Para algunos obispos, vicarios, arciprestes, clérigos y monacillos vascos habría que rogar a Dios aquello que un ilustre cardenal de la Iglesia Católica pedía, sin ninguna razón, para un santo y temerario Papa: «Dios mío, ábrele los ojos, y si no puedes, ciérraselos». Total, que nos quedamos sin matacandelas.

Defender a los amenazados
RAFAEL AGUIRRE El Correo 10 Abril 2001

Pocas semanas después de la firma del pacto de Estella escribí un artículo al que puse por título ‘Giro hacia el abismo’. Desgraciadamente no me equivoqué y me da la sensación de que hemos llegado ya al borde del precipicio; es decir, al borde de la confrontación social, de la que existen manifestaciones claras y que puede desembocar en consecuencias imprevisibles.

No puedo quitar de la cabeza una experiencia reciente. Intenté asistir al funeral del ertzaina Iñaki Totorika asesinado por ETA y cuando llegué a la Iglesia, con media hora de antelación, no pude ni acercarme al templo porque las inmediaciones, en un radio muy amplio, estaban tomadas por una abigarrada multitud perfectamente organizada que repartía una propaganda que no tenía nada que ver con la consigna que había sido acordada por todos los partidos democráticos. Me mantuve alejado presenciando con dolor cómo la mencionada multitud pitaba a los políticos de un color y ovacionaba a los del suyo. En la manifestación posterior me fui encontrando con viejos amigos que, al final, permanecimos distantes junto al kiosko de la plaza de Portugalete viendo cómo la multitud organizada hacía un pasillo, por el que debían pasar muchos políticos, y mientras se reproducían los aplausos a unos, a otros se les pitaba e increpaba con gritos tales como ‘¡a la ría!’, ‘¡iros a Madrid!’ Y todo esto cuando parecía que el más elemental sentido de humanidad y de supervivencia democrática exigía manifestar la repulsa unánime a ETA y la unidad cívica.

ETA ha tenido en otros momentos mucha mayor capacidad asesina que ahora, pero jamás había conseguido extender tanto el terror ni dividir tanto a la sociedad vasca. No sólo se han roto los consensos sociales básicos; también se han roto amistades, se ha introducido desconfianza entre colegas, se han levantado muros de incomunicación en la vida cotidiana. Me llamaban el otro día de una universidad del Levante español para decirme que habían tenido un número insólitamente elevado de traslados de matrículas de estudiantes vascos debido al cambio de domicilio de sus familias. Hay quienes viven tranquilos, cierran los ojos ante el sufrimiento de los demás y no reconocen la gravedad de la situación. Lo terrible es cuando la máxima autoridad oficial del país se cuenta entre ellos. Asistimos a una persecución por motivos ideológicos en toda regla y hay quienes empiezan a exigir el cumplimiento de previsiones constitucionales para garantizar su propia libertad y seguridad, y no me refiero para nada al título VIII. El peligro es que si rompen la baraja estatutaria unos, también la rompan otros. No es nada fácil mantener la cabeza fría y la calma cuando estás obligado a llevar escolta o has tenido que solicitar permiso de armas o, simplemente, te obligan a vivir discriminado y sin dignidad.

El recrudecimiento de las amenazas contra concejales del PP y del PSOE me parece particularmente grave, ante todo, por lo que supone de atentado contra la dignidad humana, pero también porque es una afrenta contra los miles de ciudadanos que representan y porque significa una falta de libertad gravísima para desarrollar la campaña electoral. Se pide una rebelión cívica contra ETA y me parece muy bien. Pero yo pediría a quienes no se sienten amenazados y particularmente a los ediles de los partidos nacionalistas que mostrasen una solidaridad efectiva y se convirtiesen en escoltas y en escudos humanos de las personas amenazadas. Simplemente por razones de humanidad y por defender la democracia. El enemigo común de todos los demócratas es ETA y la cultura que genera. En reconocer este hecho nos jugamos todos la democracia, algunos se juegan la vida y hay otros -los nacionalistas vascos- para quienes está en cuestión la legitimidad de su causa, cada vez más desprestigiada internacionalmente.

También creo que esta situación vuelve a replantear con más fuerza la responsabilidad de la Iglesia, que sigue siendo la institución más respetada por la violencia etarra. La nueva generación de militantes etarras no suele tener la más mínima relación con la Iglesia, los votantes batasunos, según las encuestas, son los más distantes de todo lo eclesial, y la ideología de este movimiento choca frontalmente con lo más elemental de la doctrina cristiana. ¿Qué pasa entonces para que los representantes de la Iglesia gocen de semejante inmunidad? Esta pregunta surge por todas partes y en los más dispares foros. Es evidente que la clave no está en el pago de ningún impuesto revolucionario, que es como salen del paso desde pequeños comerciantes hasta deportistas famosos. La explicación tiene que ser política. Pienso que ETA y su entorno no se ven combatidos ideológicamente, de forma profunda y eficaz, por la Iglesia. Y esto debería dar que pensar porque lo que está detrás del fenómeno etarra es una ideología idolátrica y absolutizadora, que fanatiza y pide sacrificios humanos.

Hay otra razón: el mundo etarra hoy no tiene en absoluto en los ambientes eclesiales semilleros de reclutamiento, pero no pocas veces encuentra en ellos un eco notable para sus hábiles campañas de agitación y movilización, basadas en la descarada manipulación de causas humanitarias. Dos ejemplos: los presos y la desobediencia civil (Por cierto: ¿por qué la Iglesia no debe sumarse al ‘Acuerdo por la libertad y contra el terrorismo’, actitud con la que estoy de acuerdo, pero sí se suma al Konseilua? ¿No hay en torno a éste divisiones polí ticas serias?). Los etarras no encuentran ya infiltrados aviesos en la Iglesia, pero sí ingenuos acríticos, lubrificados no pocas veces por una teología de radicalismo arcangélico, que se estila mucho por estos pagos. He aprendido en la Biblia a desconfiar cuando proliferan los profetas, sobre todo si bogan con viento de popa y si primero no son ciudadanos con todas sus consecuencias.

Pero probablemente la razón principal es que el mundo que gira en torno a ETA piensa, con cierto fundamento, que la Iglesia puede ser una aliada en su proyecto de romper el marco legal vigente y de humillar a la democracia, lo que a veces se ha presentado de forma frontal y burda, pero otras veces de manera más sutil como un diálogo en el que todo tiene el mismo valor, que hace tabla rasa de la voluntad tantas veces expresada por los ciudadanos y que, en el fondo, pretende sacar beneficios políticos de la violencia. A este respecto me parece singularmente significativo la reacción de HB al comunicado de los Obispos de Bilbao en el primer aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Los prelados alababan la reacción espontánea de los ciudadanos, «realmente nueva por su número y dimensiones» ; después, entre otras consideraciones, criticaban a los responsables políticos que encerrados en su partidismo «habían discutido sobre el sentido de la respuesta popular». Lo más notable de la dura respuesta de HB fue la afirmación de que con estas consideraciones los Obispos de Bilbao «apuntalan el conflicto... y puede llegar el momento en que nadie necesite de la Iglesia para explorar nuevos caminos». Está claro que el terrorismo respeta a la Iglesia en virtud de un cálculo político, pero el precio es impagable: renunciar a la claridad y contundencia de sus palabras y actitudes ante la violencia y ante la ideología que la legitima.

Intermitentemente se levantan voces, que estos días han sido incluso hasta noticia a plazo fijo, después desmentida, pidiendo la excomunión de los etarras por los obispos. Es una cuestión que plantea muchos problemas en los que no voy a entrar ahora. ¿La excomunión abarcaría a los cómplices? ¿Qué sentido tiene proferir excomuniones automáticas para gentes que no se sienten en absoluto miembros de la Iglesia? El aspecto positivo podría ser transmitir el mensaje inequívoco de que el rechazo de determinadas doctrinas y las acciones consiguientes es una exigencia moral previa a toda consideración política. Sin embargo me parece más urgente e importante que la Iglesia vasca haga llegar a los amenazados, de forma pública su solidaridad y que les ofrezca sus indudables posibilidades de defensa efectiva. El día que la Iglesia vasca decidiese combatirla con todos sus efectivos el fin de ETA estaría cercano. La Iglesia vasca debe sacudirse los privilegios de los criminales. Está en juego la fidelidad a su misión, la solidaridad con las víctimas y la sanación de su historia reciente.

Racista superlativo, 5
Por Enrique de Diego Libertad Digital  10 Abril 2001

¿Es que Dios no ha creado a los maketos? En cuestión de analogías, el pensamiento de Sabin no alcanza ni el estado nacional, está mucho más cerca del Ku Klux Klan, con idéntica fraseología religiosa, y no tiene rubor en instalarse en el racismo sin aditamentos. Un racismo de Vulgata. Los maketos “traen consigo la blasfemia y la inmoralidad”, corrompen con su mismo roce –“la sociedad euzkariana se pierde en su roce con la española”. Nada hay peor que eso. “Entre el cúmulo de terribles desgracias que afligen hoy a nuestra amada Patria, ninguna tan terrible y aflictiva, juzgada en sí misma cada una de ellas, como el roce de sus hijos con los hijos de la nación española. Ni la extinción de su lengua, ni el olvido de su historia, ni la pérdida de sus propias y santas instituciones e imposición de otras extrañas y liberales, ni la misma esclavitud política que hace más de once lustros padece, la equiparan en gravedad y transcendencia”.

El maketo viola y asesina: “Si el maketo, penetrando en tu casa, te arrebata a tus hijos e hijas para quitar a aquéllos lozana vida y prostituir a éstas... entonces no llores”. Y, para redondear, estadísticas: “El noventa y cinco por ciento de los crímenes que se perpetran en Bizkaya se deben a mano española, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizkainos españolizados”. Mas todo este cúmulo de perversiones no son más que manifestaciones del mal más profundo, el racial. “Si fuese moralmente posible una Bizkaya foral y euskeldun (o con Euzkera), pero con raza maketa, su realización sería la cosa más odiosa del mundo, la más rastrera aberración de un pueblo, la evolución política más inicua y la falsedad más estupenda de la historia”.

El maketo es para Sabin lo que el judío para el nacional-socialista y su retórica es similar a la propaganda nazi para consumo de las masas fanatizadas. Ningún derecho debe darse a los hijos del mal: “En pueblos tan degenerados como el maketo y maketizado, resulta el universal sufragio un verdadero crimen, un suicidio”.

En el odio al diferente, al extraño, en el rechazo al emigrante, Arana-Goiri se muestra puntilloso. ¿A qué viene la ocultación del racismo elemental y fundacional del nacionalismo vasco? ¿No es un intento estricto de ocultación la argumentación de Arzalluz de que Sabin no es racista porque el racismo es monopolio de los nazis y entraña jerarquía de razas, superioridad?

Para acentuar su xenofobia, Sabin despliega sus esfuerzos, porque a simple vista lo tiene más difícil que otros racismos paralelos. El maketo, para engañar a los puros, encima tiene la misma religión y es blanco. Por eso es preciso descubrir el engaño: el racismo sabiniano es militante y reiterativo hasta la hilaridad. Relájese el lector y lea por favor la retahíla dialéctica: “La fisonomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español inexpresiva y adusta. El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar (ejemplo, los quintos), o si es apuesto, es tipo femenil (ejemplo, el torero). El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. El bizkaino es laborioso (ved labradas sus montañas hasta la cumbre); el español, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación). El bizkaino es emprendedor; el español nada emprende, a nada se atreve, para nada vale (examinad el estado de sus colonias). El bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser señor; el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo. El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que le civilice. El bizkaino es caritativo aun para sus enemigos; el español es ávaro aun para sus hermanos. El bizkaino es digno, a veces con exceso, y si cae en la indigencia, capaz de dejarse morir de hambre antes que pedir limosna; el español es bajo hasta el colmo, y aunque se encuentre sano, prefiere vivir a cuenta del prójimo antes de trabajar. El aseo del bizkaino es proverbial; el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año. Oíd hablar a un bizkaino, y escucharéis la más eufónica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español, y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias. El bizkaino es amante de su familia y su hogar; entre los españoles el adulterio es frecuente”.

En el odio al maketo, Sabin no se impone restricciones, ni se atempera en ningún momento. Incluso la lengua es cosa secundaria al lado del prejuicio racial. “Si nos dieran a elegir entre una Bizkaya poblada de maketos que sólo hablasen el Euzkera y una Bizkaya poblada de bizkainos que sólo hablasen el castellano, escogeríamos sin dubitar ésta segunda”. De hecho, la principal virtud del euzkera es ser instrumento de incomunicación entre las “razas”, muro para evitar esa corrupción que además incluye boleto seguro para la condenación eterna: “Muchos son los euskerianos que no saben euzkera. Malo es esto. Son varios los maketos que lo saben. Esto es peor. Para nosotros sería la ruina el que los maketo-residentes en nuestro territorio hablasen euskera. ¿Por qué? Porque la pureza de la raza es como la lengua uno de los fundamentos del lema bizkaino, y mientras la lengua, siempre que haya una buena gramática y un buen diccionario, puede restaurarse aunque nadie la hable, una raza en cambio no puede resucitarse una vez perdida”.

Lleva el maketo tan profundo el “mortífero virus” –algo así como el SIDA— que prostituye con su uso la lengua racial e incluso cadáver infecta a sus compañeros de infortunio de la buena raza: “En Cataluña todo elemento procedente del resto de España lo catalanizan, y les place a sus naturales que hasta los municipales aragoneses y castellanos de Barcelona hablen catalán; aquí padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un Pérez al pie de unos versos euzkéricos, oímos hablar de nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitano, o cuando al leer la lista de marineros náufragos de Bizkaya tropezamos con un apellido maketo”.

Imágenes de otra época
Por Ignacio Villa Libertad Digital  10 Abril 2001

El PP y el PSOE esperan con sosiego a que se celebre, este próximo domingo, el día de la “Patria Vasca”, jornada en la que el nacionalismo va a organizar un despliegue de fuerza más cercano a otras épocas de uniformes y saludos, que a la actual de normalidad y respeto mutuo.

Populares y socialistas saben que los actos nacionalistas previstos para el domingo hay que contrarrestarlos con la indiferencia y la frialdad. Es un estilo, el de este nacionalismo, fuera de sitio y ambiente; en poca sintonía con las corrientes integradoras que ahora mismo se manejan en Europa.

Será una muestra de poder, con la que el nacionalismo vasco pretende enseñar su capacidad de convocatoria y de persuasión. Pero lo cierto es que lo que muestran es dónde están y quiénes son. Se muestran como un partido en el que sus dirigentes se empeñan en estar anclados en el pasado, viviendo de las rentas y con una concepción vieja y trasnochada de la sociedad.

Ya no estamos en la época de los símbolos y de los signos. Ya no estamos en la época de la exclusión y de la división. Ya no estamos en la época de los desfiles paramilitares. Pero ellos se empeñan. Las celebraciones del domingo, no lo duden, irán encaminadas a transmitir un mensaje: “Somos los verdaderos vascos. El futuro de la tierra vasca pasa por el nacionalismo”.

El PNV no se quiere enterar de que vivimos ya en otro momento de la historia. No quieren ser conscientes de que ahora es posible el respeto y la convivencia de las ideas. Huyen despavoridos de todo lo que signifique mantener conceptos distintos en las ideas políticas. Trituran frenéticamente todo lo que suponga diversidad en la forma y en el fondo.

Las celebraciones del día de la “Patria Vasca” nos colocan frente a una vieja fotografía en blanco y negro. Una vieja imagen de un álbum de otra época. Es la señal más clara de cómo se puede vivir mirando al pasado y frenando el futuro, con la intención de pervivir por encima de todo.

La excomunión, una medida con amplio respaldo social
Impresiones El Mundo  10 Abril 2001

La Conferencia Episcopal afirmó ayer en un comunicado que no existe ningún «texto» de los obispos en el que se plantee la excomunión de los etarras. El MUNDO se reafirma en la información publicada el pasado domingo, que había sido obtenida en el entorno directo de la secretaría de Rouco. Nos consta que la opción de la excomunión ha sido barajada por los obispos. En su nota de ayer, la Conferencia Episcopal dice que no tiene competencias para adoptar una sanción tan extrema como la excomunión, pero no es ésta la opinión de prestigiosos expertos en Derecho Canónico que coinciden en que cada obispo de forma individual o la Conferencia Episcopal como órgano colectivo pueden adoptar esta medida. Es evidente que el rotundo desmentido de ayer implica que la Iglesia española no piensa recurrir a la excomunión de los etarras, al menos de momento. Pero los obispos deberían meditar sobre el masivo respaldo social a esta iniciativa. No hay duda de que una inmensa mayoría de la sociedad española apoyaría la excomunión de los terroristas. Y también el Vaticano, según publicaban ayer tres diarios italianos. Pero la Conferencia Episcopal no quiere dar el paso, tal vez por la reacción del clero vasco y concretamente del obispo Uriarte, opuestos a la medida. Monseñor Sebastián, prelado de Pamplona, considera que la excomunión no serviría para disuadir a los etarras. Cierto, pero creemos que sí tendría un gran efecto en su entorno. Y aunque es evidente que al terrorismo se le combate sobre todo con el Código Penal, también es importante la actitud de la Iglesia, que sigue siendo un destacado referente moral en la sociedad española.

¿Guerra, confrontación o revolución?
Mª Enriqueta BENITO La Razón 10 Abril 2001

El secretario general de Relaciones Políticas del PSE-EE de Vizcaya, Josu Montalbán contesta a mi artículo de ¿Guerra Civil en Euskadi?, diciendo entre otras cosas que «le provoca asombro el que se hable con tanta ligereza de guerra...». Yo le quiero responder, diciéndole por qué utilicé la palabra guerra y quien me dio la idea, aunque eso sí totalmente asumida por mí. El día 22 de marzo de 2001, después del asesinato de Froilán Elespe, en diferentes medios de comunicación aparecían titulares tales como «el PSOE exige que se aísle al entorno de Eta y advierte de un riesgo de confrontación civil» (La Razón), «Dirigentes socialistas vascos alertan de que se está al borde de la confrontación civil» (El Mundo).

   Dirigentes como Javier Rojo, dijeron «o se busca una salida a la actual situación, o puede haber una confrontación civil, porque la convivencia está rota». La valiente y luchadora alcaldesa de Lasarte Ana Urchueguía decía en El País, a una pregunta del periodista «... Hay que decir hasta aquí hemos llegado. Hace falta una actitud militante y activa en defensa de la libertad, como hizo siempre Froilán. Cuando se den cuenta de que no pueden ir tranquilos por la calle habremos dado un gran paso hacia la paz». Rosa Díez dijo en El Mundo «hay que hacer una revolución cívica y social..». Así que ¿quien cree que me inspiró a la hora de escribir mi artículo?, pues sus propios compañeros de partido.

   Y ahora señor Montalbán le voy a transcribir las definiciones, según el diccionario de la Real Academia Española, de guerra, confrontación y revolución.

   Guerra, entre otras acepciones dice: «Desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias. Pugna, disidencia entre dos o más personas. Toda especie de lucha o combate, aunque sea en sentido moral».
   Confrontación: «Acción de confrontar, ponerse una persona frente a otra».
   Revolución: «Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación».

   ¿Por qué le da miedo la palabra guerra, y no así confrontación o revolución? Mire, a estas alturas yo ya no tengo ningún complejo de llamar a las cosas por su nombre. Estoy tan harta de que los nacionalistas radicales acuñen términos atentatorios contra nuestra libertad, integridad etcétera que yo ya no voy a entrar a denominar con eufemismos lo que todo el mundo piensa.

   Comparto con Javier Rojo, con Rosa Díez las palabras que han utilizado, no les recrimino nada porque en estos momentos no estamos para poner paños calientes, estamos para recordar a los ciudadanos que tenemos la revolución pendiente de la libertad y de la democracia y que el próximo 13 de mayo es el momento de desquitarnos de toda esta guerra, sin miramientos, porque para poder votar bien, hay que tener muy presente a todos los que faltan, o sea los asesinados, a todos los heridos, a todos los amenazados y qué mejor homenaje que votar por ellos y para que no haya mas víctimas.

   A usted le puede parecer poco eficaz el dejar de frecuentar locales de los proetarras, a mí me parece fundamental. ¿Por qué voy a tener que frecuentar la taberna del padre de la etarra Alicia Sáenz de la Cuesta en Vitoria, cuando su hija ha puesto en la lista macabra de Eta mi nombre?

   ¿Le parece mal que sus compañeros de Vizcaya se manifestaran delante de la sede de los de EH?, pues a mí no, y puedo estar con ellos en todas las manifestaciones que quieran, a pesar de que luego la Ertzaintza nos denuncie por ser manifestaciones no autorizadas.

   Y qué me dice de cómo amaneció Lasarte, después del asesinato de Froilán. Pues mire Lasarte se tomó la revancha contra Eta a su manera y amaneció teñida de pintadas amenazantes contra los terroristas. Arnaldo Otegui apareció en el centro de una diana, y algunos ciudadanos decían que ya estaba bien que tenían derecho a desquitarse (estos comentarios aparecían en El País).

   Usted pregunta en su artículo, si hay dos bandos tan perfectamente delimitados como para plantear soluciones. Y yo le digo que sí, el bando de los que matan y de los que apoyan a los que matan y el bando del resto de los ciudadanos que sufrimos, hasta ahora en silencio, pero ya no, la barbarie del terror.

   Me parece terrible que usted todavía a estas alturas tenga dudas sobre esta cuestión. Incluso cae en el error al utilizar la palabra «conflicto». Hasta en el lenguaje nos han ganado la batalla los nacionalistas porque ya se cae en el error de utilizar su terminología engañosa y falsa, sólo le ha faltado hablar de conflicto político.

   Señor Montalbán, no tenga complejos, actúe sin miedo, los que estamos en cargos públicos debemos dar ejemplo, no sólo de valentía y de lucha por la libertad y por la democracia, sino que debemos implicarnos todos, cada uno desde su ámbito de actuación, la familia, la escuela, la calle etcétera, porque aquí nos la jugamos fundamentalmente los que no estamos a favor de la construcción nacional, o sea los que no somos nacionalistas.

   Quédese con lo que pido en el artículo, aislamiento de los asesinos y sus cómplices, a todos los niveles, y además que los ciudadanos el próximo día 13 de mayo apuesten por el cambio porque más de lo mismo ya sabemos lo que da de sí.

España ratifica la Carta Europea para las Lenguas Regionales o Minoritarias
ESTRASBURGO. ABC 10 Abril 2001

El próximo 1 de agosto entrará en vigor en nuestro país la Carta Europea para las Lenguas Regionales o Minoritarias que España ratificó ayer, y cuyo objetivo principal es prevenir el declive de este tipo de lenguas, promocionando tanto su enseñanza como su uso oral y escrito en la vida pública, así como en los ámbitos social y económico.

El representante permanente de España ante el Consejo de Europa, el embajador Guillermo Kirkpatrick, entregaba ayer el documento de ratificación al vicesecretario general de la organización, Hans Christian Krueger.

La principal aspiración de esta Carta, a la que pueden acogerse países que no pertenezcan al Consejo de Europa, es proteger y preservar las lenguas regionales y minoritarias como parte de la herencia cultural europea. Además, este texto es un paso más en la política del Consejo de Europa de fomentar el entendimiento cultural entre países del Viejo Continente.

En su primera parte, el texto define a las lenguas regionales o minoritarias como aquellas no oficiales que son utilizadas en un país por un grupo de ciudadanos menor que el resto de la población de la nación. Se excluyen, pues, los dialectos de las lenguas oficiales y los idiomas utilizados por los inmigrantes, aunque ofrece un estatus especial a las lenguas «no territoriales» que no se identifican con un área particular del país, como el caso del romaní o el yidish. Por ello, al ratificar la Carta, los Estados deben especificar qué lenguas regionales o minoritarias están incluidas.

RESPETO, ENSEÑANZA Y PROMOCIÓN
Asimismo, la segunda parte establece una serie de principios que los Estados deben cumplir, como son reconocer estas lenguas, respetar el área geográfica en que se hablan, promocionarlas, facilitar su enseñanza y estudio, incluso a personas que no las hablen corrientemente, eliminar su discriminación, promover el respeto mutuo entre los grupos lingüísticos, crear instituciones que representen los intereses de las minorías lingüísticas y aplicar los principios de esta Carta a las lenguas no territoriales.

Los Estados miembros del Consejo de Europa que ratifican esta Carta están obligados a enviar informes periódicos al secretario general en los que indiquen sus políticas para aplicar el texto, que serán examinados por un comité de expertos. Este grupo podrá estudiar también informes procedentes de instituciones o asociaciones constituidas legalmente que quieran ofrecer información adicional al respecto.

VIGENTE EN DOCE PAÍSES
La Carta está ya en vigor en doce países de los cuarenta y tres que componen la organización: Croacia, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Hungría, Lichtenstein, Países Bajos, Noruega, Eslovenia, Suecia, Suiza y Reino Unido. Otros países también la han firmado, es el caso de Austria, Chipre, República Checa, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Malta, Rumanía, Eslovaquia, la Antigua República Yugoslava de Macedonia y Ucrania.

PP Y PSOE exigen a Ibarretxe que proteja hoy a los comerciantes ante la huelga de EH
El Mundo 10 Abril 2001

El presidente de la Federación de Hostelería pide que la Ertzaintza garantice «el derecho de la gente a trabajar»

BILBAO.- El Partido Popular y los socialistas reclamaron ayer al Gobierno vasco y a la Ertzaintza que garanticen que los ciudadanos vascos puedan trabajar hoy con total libertad ante la convocatoria de huelga general de Euskal Herritarrok en favor de la soberanía y de la paz.

Este llamamiento se produjo en algunas ocasiones de forma conjunta. Es el caso del Ayuntamiento de Getxo, gobernado por el PNV, donde los grupos municipales de PP y PSE-EE animaron a los ciudadanos a que «denuncien» en las dependencias municipales «cualquier actitud hostil, piquete, amenazas o cualquier acción que vulnere el respeto a las decisiones libre y democráticamente tomadas en cada centro de trabajo».

Por parte de los convocantes, el secretario general de LAB y parlamentario de EH, Rafa Díez Usabiaga, llamó a secundar el llamamiento e instó a las fuerzas nacionalistas a la movilización frente al «neofranquismo» del PP que, a su juicio, ahora se refleja en la pretensión de excomulgar a los miembros de ETA.

La concejala delegada de Desarrollo Económico, Empleo y Comercio en San Sebastián, María San Gil (PP), exigió a la Ertzaintza que «extreme las medidas de seguridad necesarias para salvaguardar la voluntad del comerciante a sumarse o no» a la misma.

San Gil mostró su «apoyo» a los comerciantes ante la, a su juicio, «difícil decisión que deben tomar con motivo de la huelga general», al tiempo que les animó a «mantener sus principios frente al chantaje y las amenazas».

La dirigente popular solicitó a los mandos policiales vascos que «extremen todas las medidas de seguridad para salvaguardar la integridad física de los comercios y la voluntad del comerciante a sumarse o no a la huelga, sin ser objeto por ello de amenazas».

San Gil afirmó que «el temor de los comerciantes es libre», así como que no se puede «pedir al comerciante que se haga fuerte ni sea un héroe». Por este motivo, insistió en exigir dichas medidas para que «aquellos comerciantes que deseen abrir sus negocios no vean vulnerado su derecho ni tengan temor a futuras represalias por parte de los violentos».

El presidente de la Federación de Hostelería del País Vasco, Luis Díaz Gárate, instó a la Ertzaintza a garantizar la seguridad de aquellos de sus asociados que decidan abrir.

Díaz Gárate declaró a Servimedia: «Todos debemos cumplir nuestra obligación, y la de la policía, en ese momento, es garantizar el derecho de la gente a poder trabajar». Destacó que supone que por parte de la Consejería «harán lo que tengan que hacer y habrá una mayor presencia policial en la calle para evitar altercados y situaciones tensas».

El portavoz parlamentario del PSE-EE, Rodolfo Ares, quiso hacer dos «llamamientos»: uno a los ciudadanos «para que no participen en la movilización» y otro al Gobierno vasco, al que pidió que «adopte todas las medidas necesarias» para que la «inmensa mayoría de los ciudadanos, que no quiere secundar la huelga, pueda acudir a sus puestos de trabajo».

En declaraciones a este diario, Ares confió en que la convocatoria de la izquierda abertzale no sea un «éxito», y consideró que si la Policía Autónoma garantiza que los piquetes «no obligan a nadie a secundar la huelga, el paro será un fracaso».

Libre adhesión
Del mismo modo, la plataforma Ciudadanos por la vida y la libertad, que apoya la candidatura de Nicolás Redondo Terreros, pidió al Gobierno vasco que garantice «por todos los medios» el orden y la libre adhesión a la huelga general convocada para hoy por la izquierda abertzale «ante las presiones del mundo de EH y LAB».

En una entrevista a Radio Euskadi, el secretario general de LAB, Rafa Díez, manifestó que la jornada de huelga «debe ser de respuesta y de compromiso, en la que los trabajadores y otros sectores de la sociedad mantengan su firme postura de respuesta a las agresiones» contra el euskara o el modelo educativo vasco.

A su juicio, se trata de rechazar «actitudes represivas de gran calado» y destacó la necesidad de reivindicar la soberanía y la paz, «en un escenario de distintas soluciones definitivas y distintas al contencioso político». Díez Usabiaga señaló que la pretensión de los huelguistas no es generar «elementos coercitivos», pero reclamó que tampoco se coaccione a aquellos que quieran «utilizar libremente el derecho de huelga y manifestación».

Además, instó a las formaciones nacionalistas a una reflexión sobre qué están haciendo para responder «a toda esa artillería política, jurídica, educativa o mediática que se está planteando desde hace muchísimos meses por parte de ambos estados contra las legítimas aspiraciones de Euskal Herria y los legítimos derechos democráticos de este país, con su lengua».

El secretario general de LAB añadió: «No estoy dispuesto a volver a un esquema neofranquista en política y a que nuestros derechos democráticos sean vilipendiados, que nuestra lengua sea considerada aquí como el inglés o el alemán, o que se ponga encima de la mesa un modelo educativo que, escuchando a Mayor Oreja, parece la Formación del Espíritu Nacional que nos daban en las escuelas franquistas».

El portavoz de EH Arnaldo Otegi también realizó un llamamiento a la sociedad vasca a que se secunde la huelga general y «diga sí a la paz y a la soberanía, desde la propia voluntad, sin coacciones y en absoluta libertad».

Subvención a una revista con «odio étnico»
El Mundo 10 Abril 2001

BILBAO.- El parlamentario del PP Carlos Urquijo acusó ayer al Gobierno vasco, en un comunicado, de «fomentar el odio étnico entre los escolares vascos contra los no nacionalistas» por decidir reanudar la subvención a la revista infantil Kili kili.

Esta publicación infantil fue denunciada este mes por la plataforma ¡Basta ya! por contener expresiones como que «los autonomistas quieren ser medio vascos» o que «matar a alguien de por sí es malo, pero no es mejor manipular falsedades».

Por este motivo, el Partido Popular ha solicitado la retirada de la subvención que la Diputación de Vizcaya concede a esta publicación, a la que el Gobierno vasco y la Diputación de Alava habían retirado las ayudas en 1996.

Urquijo aseguró ayer que el Ejecutivo autónomo ha decidido reanudar la subvención «millonaria» a Kili kili, lo que consideró «vergonzoso».

ETA Y LAS SOTANAS
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 10 Abril 2001
 

«A los etarras les importa un rábano que les excomulguen». Eso ha dicho el presidente del Foro de Ermua tras conocerse la noticia de que los obispos españoles podrían estudiar la decisión de excomulgar latae sententiae, es decir, de forma automática y con carácter general, a los miembros de la banda terrorista. Seguro que es así: tanto como que a los etarras sólo les preocupa que los detengan. Eso suele ser lo habitual en quienes se dedican profesionalmente a la realización de actividades criminales.

Por eso, si ETA fuera nada más que una banda criminal, la medida de excomunión que los obispos podrían adoptar carecería de eficacia. Pero ETA es una banda criminal que se inserta en una sociedad en la que encuentra un notable apoyo popular, lo que no sólo facilita sus acciones sino que además, y ello es lo decisivo, garantiza su reproducción continuada. Esa y no otra es la razón de que la lucha contra ETA deba plantarse siempre en un doble frente, político y policial, sin el cual no habrá forma de vencerla.

Las medidas policiales -acompañadas de la correspondiente acción de la justicia- han de tener como finalidad detener, juzgar y condenar a los etarras, poniéndolos fuera de juego y conduciéndolos al único lugar en que en las sociedades civilizadas pueden estar los que se empeñan en matar, secuestrar o extorsionar: a la prisión. De hecho, la historia de la lucha contra ETA demuestra que todos los etarras acaban encarcelados antes o después, tras un juicio justo y una condena dictada por los órganos judiciales del Estado democrático.

Pero demuestra algo más: que los activistas condenados son sustituidos, antes o después, por otros nuevos. Y es aquí, precisamente, en el seno de este perverso mecanismo de reproducción de la banda terrorista, donde deben insertarse las medidas políticas: desde las educativas, hasta las destinadas a acabar con una impunidad que favorece el delirio de que en el País Vasco hay una sociedad que no se rige por las normas del Estado de derecho.

Es en este contexto en el que debe situarse la eventual excomunión de los etarras. Medida que no dejaría de tener un efecto disuasor indiscutible sobre el entorno cultural de una banda terrorista nacida en los seminarios y vista con más o menos simpatía por docenas de miles de católicos. De una banda terrorista que sólo ha renunciado a hacer blanco de momento en el negro espesor de las sotanas.

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