AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 11  Abril   2001
#Soberano fracaso
Editorial ABC 11 Abril 2001

#El trabajo venció al miedo
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 11 Abril 2001

#Amenaza mafiosa a la disidencia de HB
Editorial La Razón 11 Abril 2001

#El estilo de la coacción
TONIA ETXARRI El Correo  11 Abril 2001

#Una huelga ilógica
Editorial El Correo  11 Abril 2001

#Ekin ilegalizada
JAVIER PRADERA El País  11 Abril 2001

#La encuesta del miedo
Ignacio Villa Libertad Digital  11 Abril 2001

#La sociedad vasca dio la espalda a la huelga general de EH y LAB por la «soberanía»
VITORIA / PAMPLONA. J. J. S. / B. L. ABC 11 Abril 2001

#Rotundo fracaso de la huelga convocada por EH en Euskadi, Navarra y el País Vasco francés
GUILLERMO MALAINA El Mundo  11 Abril 2001

#Ilegalización de EH: de rumor a noticia
Maite Cunchillos Libertad Digital  11 Abril 2001

#Retórica cínica de victimismo
Enrique de Diego Libertad Digital  11 Abril 2001

#El gallego, lengua oficial
Cartas al Director ABC 11 Abril 2001

#Los síndicos catalanes ven posibles delitos en el Consorcio de Turismo
XAVIER HORCAJO Barcelona El País  11 Abril 2001

Soberano fracaso
Editorial ABC 11 Abril 2001

La huelga general convocada para ayer en el País Vasco por Herri Batasuna y el sindicato LAB, bajo el lema «La soberanía es la paz», ha sido un fracaso. Un soberano fracaso podría decirse, tanto por el ínfimo seguimiento como por el valor que representa de explícita autodeterminación de la sociedad vasca al oponerse a un paro precedido por una campaña de coacción descarada e impune. Según el consejero de Interior vasco, Javier Balza, la huelga ha sido secundada por el 0,5 por ciento, a pesar de los actos de intimidación y coacción, que se han saldado con treinta y cinco detenidos, entre ellos un concejal de Herri Batasuna de Rentería. Obviamente, para Euskal Herritarrok la huelga ha sido un éxito.

Reducir los resultados de la huelga a una supuesta incapacidad política de la izquierda abertzale sería menospreciar el esfuerzo que habrá supuesto para miles de comerciantes y ciudadanos desoír las voces amenazantes de las cuadrillas de matones proetarras que les han visitado durante estos días. Lo importante no es tanto el fracaso de Herri Batasuna, como la victoria de la sociedad vasca frente a la coacción. Se ha demostrado una vez más que las tesis de la izquierda proetarra no tienen fuerza de atracción política y social fuera del ámbito nacionalista radical y de las zonas que comparte con el nacionalismo democrático. Esta evidencia aumenta la responsabilidad del PNV y EA por haber sumado sus capitales políticos a la estrategia soberanista diseñada por ETA. El resultado ha sido un desdoblamiento de la sociedad vasca, forzado, no natural, por la arbitrariedad con la que el nacionalismo especuló con una previsible derrota de ETA tras los sucesos de 1997. Si entonces, con una ETA bajo mínimos y una reacción social sin precedentes contra el terror, el nacionalismo hubiera optado por ratificar su compromiso con el marco estatutario y mantener la convivencia con los no nacionalistas, con todo lo que esto hubiera supuesto, la situación actual sería muy distinta. Pero su opción fue la contraria, los acuerdos de verano de 1998, alimentando con ellos el resurgimiento social y político de ETA. Más claramente no pudo reconocerlo Otegi, portavoz de HB, cuando, hace un par de días, recordó al PNV que gracias a ellos Ibarretxe pudo ser elegido lendakari.

Actualmente se dan circunstancias similares a las de 1997 y 1998. Las Fuerzas de Seguridad del Estado encadenan golpe tras golpe contra ETA, Francia estrecha su cooperación antiterrorista, los partidos no nacionalistas acuden a las elecciones del 13-M con vocación de victoria y la izquierda abertzale presenta fisuras por las que se escapan concejales que reniegan de la violencia o corrientes críticas, como Aralar, más rentables para el PNV que para el objetivo de la normalización política general, pero que son síntomas de una situación menos monolítica de lo que parece. Pudiera ser, y esto es lo previsible, que el PNV renunciara nuevamente a lo que exige el sentido común y ético, que es derrotar en todos los frentes a ETA y a su entorno, y creyera otra vez que la derrota de ETA tendría un «efecto dominó» en contra del nacionalismo vasco. Por eso está absolutamente justificado que socialistas y populares requieran al PNV para que diga, ahora y claramente, si el 14 de mayo estará dispuesto o no a pactar con Herri Batasuna.

El fracaso de la huelga abertzale admite, por tanto, varias interpretaciones, tantas como el PNV esté dispuesto a dar, con la seguridad de que siempre serán las que más le convengan para, por un lado, presentarse como muro de contención de ETA y, por otro, convencer a la izquierda abertzale de que es mejor ser su aliado. Lo normal sería considerar el fracaso de la huelga únicamente como una gran victoria cívica frente a la coacción y la intimidación. Pero el sentido táctico, carente de moral, que ha impuesto el PNV en sus relaciones con ETA y HB, impide a muchos ciudadanos dar sentido a su esfuerzo frente al terrorismo, si, al día siguiente de arrancarle a ETA un palmo de terreno, el PNV es capaz de sentarla en el Parlamento y sellar con ella un pacto de limpieza ideológica del País Vasco.

El trabajo venció al miedo
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 11 Abril 2001

El mismo día en el que fracasaba, a pesar de las coacciones, la huelga general convocada en el País Vasco por la coalición proetarra, el vicepresidente Rodrigo Rato firmaba un acuerdo de colaboración con el presidente de la Confederación de Empresarios vascos, Román Knorr. Son las dos caras opuestas de un mismo país. Una, minoritaria, invoca el odio y apela a la violencia. La otra, mayoritaria, opta por la libertad y la democracia. Una empobrece moral y económicamente a la sociedad; la otra crea riqueza. Unos, en nombre del País Vasco, lo destruyen; los otros, construyen un País Vasco próspero y libre en el seno de España y de Europa. No caben dos visiones más antagónicas. Y el PNV en medio, en perfecta equidistancia entre los fabricantes de miseria y los productores de riqueza.

La derrota de la provocación batasuna resulta aún más contundente y meritoria si se considera que vino precedida de una brutal campaña de coacciones para imponer la huelga general. La inmensa mayoría del pueblo vasco no se dejó someter y no secundó una iniciativa que no perseguía el beneficio de los intereses de los trabajadores, sino el de la izquierda separatista (conviene no dejar que los terroristas y sus cómplices se apropien del calificativo de «abertzale», que significa «patriota». Mucho más patriotas son Mayor Oreja y Román Knorr que Josu Ternera o Arnaldo Otegi).

La doble imagen de la huelga fracasada y del acuerdo de colaboración no debería borrarse de la mente de los votantes el próximo 13 de mayo, pues entonces tendrán que optar entre quienes embisten y destruyen y quienes proyectan y construyen. Y el PNV, mientras tanto, dividido, con una cara mirando a EH y pactando con ella y con la otra mirando hacia los vascos emprendedores a quienes debería, junto a otras fuerzas políticas, representar. Lo malo para la dirección actual del PNV es que no se puede discernir, sin reservas, si está a favor de los alborotadores fracasados de ayer o de quienes trabajan en favor de la prosperidad y de la paz.

Amenaza mafiosa a la disidencia de HB
Editorial La Razón 11 Abril 2001

El boletín que HB edita en la clandestinidad, para uso exclusivo de sus militantes (a los que advierte que es un documento de «leer y romper») ha publicado las «reflexiones» de esta organización sobre la disidencia interna promovida por la corriente «Aralar». Su contenido, como hoy se revela en las páginas de Nacional de LA RAZÓN, resulta estremecedor. Porque en él se contiene una indisimulada amenaza a los disidentes, precedida de una campaña de desprestigio que, de no proceder de donde procede, sería condiderado como producto de una mente fantasiosa. Porque no sólo califica a los disidentes con el epíteto de «cáncer liquidacionista» tan querido por el estalinismo, sino que supone a «Aralar» como producto de una operación del CESID, por una parte, y del PNV, al procurar financiación a través de empresarios para esta corriente, por otra. Y no sólo eso: HB acusa a «Aralar» de «dejarse pinchar los teléfonos», en beneficio de la policía. Todo ello para concluir dando la lista de nombres, uno por uno, de «Aralar», para que quede claro el objetivo de sus «críticas».

   Lo que se concluye del «barne bulletina» es que si HB fuera un partido, no utilizaría el arma mafiosa de la intimidación, como utiliza. Pero no es un partido, sino el brazo político indiferenciable del armado en la banda terrorista Eta. Como es una mafia, actúa con métodos mafiosos. Pero no siempre tendrán éxito estos métodos. Ayer, fracasaron en la «huelga general» que promovió HB en el País Vasco y Navarra. Tampoco podrán frenar sus disidencias, porque ya hay demasiadas personas en su entorno que están hartas de sangre, de manipulación ideológica y de promesas de independencia que sólo encubren el deseo de poder de los ultranacionalistas aislados de la realidad.

El estilo de la coacción
TONIA ETXARRI El Correo  11 Abril 2001

No es cuestión de nostalgia pero, después de saber cómo transcurrió la demostración de fuerza que ayer quiso protagonizar EH, habrá que convenir que las huelgas (no digamos ya las que reciben la pretenciosa calificación de ‘generales’) no son lo que eran. No solo porque los comerciantes, por ejemplo, ya no se dejan intimidar sino por el propio planteamiento de estos paros. Los convocados por aquellos sindicatos que no necesitaban vencer para convencer solían arrojar sobre la mesa de datos un primer y obligado balance. A saber: el grado de incidencia de la huelga. El primer dato de la jornada de ayer, sin embargo, daba la relación de detenidos. Algunos de ellos, huelguistas que pretendían «convencer» con lanzacohetes y granadas, conscientes de que un paro para exigir la soberanía no es una cuestión que «cale» , así por las buenas, en la conciencia de los trabajadores vascos.

Que en Euskadi no hay libertad lo ha reconocido hasta el propio consejero Javier Balza ( nunca es tarde para corregir la falta de sensibilidad detectada en muchos dirigentes nacionalistas durante esta triste legislatura) y el comportamiento de los organizadores de la huelga así lo avala. En ese ambiente asfixiante se va desarrollando la precampaña electoral. Por eso el socialista Nicolás Redondo insiste en denunciar las actitudes de aquellos dirigentes políticos que se empeñan en dar una imagen idílica de Euskadi en donde medio país, como diría Ramón Jáuregui, se muere de miedo. Con la dimisión de los ediles de Zumarraga el problema no solo lo tienen los socialistas. Lo tenemos todos. Los demócratas que creen en los derechos individuales por encima de cualquier proyecto político y que defienden la libertad con mayúsculas saben que la presión que están sufriendo los cargos no nacionalistas en este país nada tiene que ver con el victimismo. Quizás por eso el diputado general de Guipúzcoa, Román Sudupe (una de las excepciones de los dirigentes nacionalistas) quiso mostrar, ayer, su solidaridad con los ediles afectados, con un gesto que le honra.

Así está el panorama mientras Javier Madrazo, consciente de la poquita fuerza que tiene su coalición desunida, se queja de que el protagonismo electoral recaiga tan solo entre el PNV y el PP. No le falta razón teniendo en cuenta que la popular María San Gil ya tiene en su haber dos debates televisivos, mano a mano, con el PNV. Debates en donde, cada vez que los jelkides dicen que han perdido «cotas de poder», la dirigente del PP les responde que ella ha perdido amigos porque se los ha matado ETA.

Después de que Arnaldo Otegi haya recordado un dato del que muchos dirigentes del PNV quisieran olvidarse (Ibarretxe logró ser lehendakari con los votos de EH) convendría que el PNV y EA fueran aclarando si van a volver a recurrir, después del 13 de mayo, a Herri Batasuna para mantener su mayoría, a pesar de todo. Que lo aclare Joseba Egibar, por ejemplo, porque no suele variar de mensajes como sus mayores y, de paso, tiene más peso político que Ibarretxe. El electorado, así, sabrá a qué atenerse.

Una huelga ilógica
Editorial El Correo  11 Abril 2001

El llamamiento a la huelga general por parte de las organizaciones de la izquierda abertzale terminó ayer como cabía esperar: siendo seguido únicamente en algunas pequeñas localidades de fuerte implantación radical y con el eco ambiental que semejantes convocatorias alcanzan en el pequeño comercio y en la hostelería de determinadas comarcas. Los convocantes de la jornada de ayer contaron con un mes de preparativos que en absoluto se vio reflejado en su resultado final. Basta comparar los resultados electorales de EH o de LAB con los efectos de la huelga para llegar a la conclusión de que la izquierda abertzale no logró que la secundaran ayer ni sus propias bases sociales. Denominar huelga general a una jornada cuya actividad se presumía ya aletargada por el período vacacional y realizar, además, un balance satisfactorio de su incidencia constituye la expresión de la mentira reiterada en que los dirigentes de la izquierda abertzale tratan de mantener encerrados a sus seguidores. Que en la mañana de ayer la abogada Jone Goirizelaia declarara en Bilbao «hemos roto todas las previsiones», o que el secretario general de LAB Díez Usabiaga calificara de «éxito» el eco alcanzado por su llamamiento demuestra hasta qué punto la izquierda abertzale es capaz de someter la verdad de las cosas a una tergiversación delirante.

Resulta ocioso buscar razones precisas tras cada iniciativa del MLNV. Máxime cuando están previamente condenadas al fracaso. Nadie con un mínimo sentido de la realidad, ni dentro ni fuera de la izquierda abertzale, podía esperar que el llamamiento a una huelga general «por la soberanía y la paz» obtendría un resultado distinto al verificado ayer. Pero si, a pesar de ello, las organizaciones del MLNV optaron por tal convocatoria, no sería aventurado contemplar la iniciativa como un mandato más de ETA a la que las demás organizaciones de la izquierda abertzale no se atreven a contrariar. El problema es que quien mantiene una visión tan disparatada de su propia capacidad de convocatoria actúa sobre los demás con una disposición totalitaria absolutamente opaca a cualquier tipo de razonamiento. El intento de ayer supone un paso más en el horrible absurdo en que la izquierda abertzale ha decidido introducirse desde que ETA rompiera su alto el fuego e iniciara su actual escalada de terror. Al abogar por la abstención en las generales de marzo de 2000, al abandonar el Parlamento vasco en otoño pasado, o al pretender una vía de ruptura soberanista en solitario -tal y como últimamente reiteran sus dirigentes-, la izquierda abertzale se encierra en su propia espiral para ahondar el abismo que le separa de la sociedad democrática, tratando así de perpetuarse como un colectivo aparte.

Ekin ilegalizada
JAVIER PRADERA El País  11 Abril 2001

El revuelo producido por el auto de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional del 4 de abril, que ordena la libertad bajo fianza de siete de los catorce imputados en el caso Ekin, no se debe sólo a la falta de unanimidad del tribunal, que tomó esa decisión por dos votos contra uno.

Justo ese mismo día, el juez Garzón, cuyas medidas cautelares del 15 de septiembre de 2000 acababan de ser parcialmente revocadas, ilegalizaba mediante otro auto la organización Ekin como parte integrante de ETA y pieza de recambio de KAS.

Los desacuerdos dentro de un tribunal a la hora de interpretar las leyes son moneda corriente; también es habitual la revocación de las resoluciones de las instancias inferiores por las superiores. En esta ocasión, sin embargo, la medida judicial ha sido interpretada como una muestra de la indefensión de Estado de derecho ante unos enemigos acostumbrados a utilizar torticeramente en su favor los intersticios de las normas procesales y sustantivas.

La fundamentación jurídica del auto descansa sobre la apreciación valorativa de que las relaciones estructurales y funcionales de Ekin con ETA todavía no están suficientemente probadas. Si los dos magistrados de la mayoría extendiesen los mecanismos de inferencia aplicados en esta resolución a otros comportamientos criminales, probablemente se verían obligados a exigir una pistola humeante o un puñal ensangrentado cubiertos de huellas dactilares a fin de probar la autoría de un asesinato.

Para explicar la génesis de esa decisión es necesario recurrir no sólo a la cultura jurídica sino también a la cultura histórica: sólo unos magistrados sin experiencia biográfica personal de la clandestinidad política o sin conocimientos académicos sobre el funcionamiento de las organizaciones terroristas en una sociedad desarrollada pueden rechazar la consistencia del material indiciario contra Ekin aportado por el juez instructor.

El voto particular del magistrado Díaz Delgado discrepa de sus compañeros de tribunal y respalda las conclusiones de Garzón, situadas 'dentro de los parámetros de la lógica, la coherencia y las más estricta razonabilidad'. A su juicio, los documentos sumariales acreditan los nexos entre ETA y Ekin; sería ingenuo pretender -añade irónicamente- que la vinculación de medios y fines entre las dos fachadas de una misma organización se hiciera 'con luz y taquígrafos'.

El magistrado discrepante critica también a sus colegas de la mayoría por arrogarse funciones instructoras y por tratar de convertir en un proyecto de sentencia la resolución de un recurso de apelación sobre prisiones preventivas.

Abstracción hecha de las dimensiones jurídico-procesales de la polémica decisión, cualquier espectador de la vida cotidiana en el País Vasco que no sea cómplice de la violencia terrorista ni padezca la ceguera de la servidumbre voluntaria asociada a la equidistancia puede corroborar que la situación descrita por Garzón en sus autos de 15 diciembre de 2000 y 4 de abril de 2001 -sea reconocida o no en el futuro como verdad judicial cuando la Audiencia Nacional celebre la vista oral- se corresponde con la verdad histórica no sólo en sus líneas generales sino también en la mayoría de los detalles.

Sería absurdo suponer que la pertenencia a ETA quedase reservada exclusivamente a los afiliados que ponen coches-bomba, asesinan de un tiro en la nuca o participan activamente en los atentados como cooperadores necesarios a través de los encubrimientos, las complicidades y las delaciones. También se integran en sus filas otros militantes -algunos en destacados puestos de dirección- acogidos a la legalidad proporcionada por el Estado democrático de derecho y especializados en la tarea de controlar a través de la doble militancia una amplia constelación de organizaciones satélites dedicadas a cubrir todo el espacio político, social y económico posible del País Vasco, desde los negocios lucrativos, la representación política institucional (Euskal Herritarrok), las relaciones exteriores (Xaki) , el trabajo sindical (LAB), los medios de comunicación y las actividades relacionadas con la educación, el euskera, la cultura y el deporte hasta la solidaridad con los presos y las movilizaciones a favor de la amnistía, pasando por la recaudación mafiosa de fondos y el vandalismo de la kale borroka (Haika).

La función de Ekin, ilegalizada el pasado 4 de abril por el juez Garzón, es precisamente encuadrar y disciplinar a los cuadros encargados de dirigir las tareas a través de las cuales ETA inpregna la vida cotidiana del País Vasco.

La encuesta del miedo
Por Ignacio Villa Libertad Digital  11 Abril 2001

La nueva encuesta que ha elaborado el Gobierno vasco sobre las próximas elecciones autonómicas tiene una primera lectura: el PNV tiene miedo. No se fía y es consciente de que por primera vez puede perder el poder. En esta nueva encuesta se sitúa todo en la frontera de lo posible, en la frontera del miedo. Es, en definitiva, la habitual y persistente estrategia nacionalista.

Los dirigentes del PNV tienen miedo y quieren contagiarlo a todos los suyos. Anuncian, desde una posición tremendista y a través de la encuesta, que se puede acabar la etapa de un Gobierno nacionalista. Sugieren que se puede terminar el “status” de militancia con el que muchos han vivido durante años. Previenen de que se aproxima el final de una época de ambigüedad y negligencia en la que se ha beneficiado a muchos.

No hay duda: estamos ante una encuesta de miedo y para miedosos. En la que, además, se oculta uno de los datos más significativos: el epígrafe de no sabe / no contesta. Es uno de los porcentajes más importantes en un territorio en el que, por desgracia, no se puede decir en voz alta lo que se piensa políticamente. Es triste, pero es así. Los datos ofrecidos por el Gobierno vasco, no nos los podemos creer precisamente por eso. No es que estén manipulados o maquillados, sencillamente no se corresponden con la realidad. Han sido leídos con un claro partidismo y además dejando en la nebulosa las claves del estudio.

Pero, en fin, no hay sorpresas. Es el estilo habitual. Es la forma corriente de enfocar las cosas de unos dirigentes nacionalistas que observan que se les puede acabar un sistema de poder fundamentado por y para el miedo.

Lo único cierto es que los ciudadanos vascos tienen la última palabra. Son ellos los únicos encargados de decidir qué Gobierno quieren. La participación es imprescindible, y hay un dato que preocupa a los nacionalistas: el alto porcentaje de voto por correo. Algunos, porque no pueden votar con libertad en sus colegios electorales; otros, porque han tenido que dejar el País Vasco; todos, porque no están dispuestos a dejar pasar la oportunidad. No quieren más un País Vasco contagiado por el miedo.

La sociedad vasca dio la espalda a la huelga general de EH y LAB por la «soberanía»
VITORIA / PAMPLONA. J. J. S. / B. L. ABC 11 Abril 2001

La convocatoria de huelga general por «la soberanía de Euskal Herria» sólo tuvo alguna repercusión en los pueblos guipuzcoanos gobernados por EH y en los comercios del casco viejo de San Sebastián. El consejero vasco de Interior, Javier Balza, reconoció la existencia en el día de ayer y en vísperas de la convocatoria de «coacciones y amenazas» y destacó que, a pesar de ello, el seguimiento fue «mínimo».

La huelga fue secundada, según datos oficiales del Gobierno vasco, por 17 funcionarios -el 0,49 por ciento- de la sede central del Ejecutivo; por 80 trabajadores de la red sanitaria, Osakidetza, y por 78 profesores en el conjunto del sistema educativo vasco.

VIGILANCIA POLICIAL
Los centros industriales, la banca, la sanidad, el comercio y el transporte funcionaron con normalidad en el País Vasco. En esta Comunidad, la jornada transcurrió sin apenas incidentes reseñables, aunque, a primera hora del día, seguidores batasunos apedrearon un autobús en San Sebastián y trataron de sabotear algunas carreteras, así como los servicios de ferrocarril y del metro de Bilbao. En los campus universitarios, la actividad transcurrió también con normalidad, si bien las puertas de la Universidad de San Sebastián aparecieron, a primera hora, cerradas con cadenas.

El amplio dispositivo policial desplegado ante la previsión de incidentes permitió recuperar la normalidad a los pocos minutos sin que llegara a afectar a los servicios. Así, la actuación de los piquetes, controlados de cerca y en todo momento por la Ertzaintza, no impidió esta vez la apertura del comercio en las capitales, aunque sí en zonas de los cascos viejos y en los pueblos. El balance de la jornada fue de 35 detenidos.Veintidós de ellos fueron arrestados en el País Vasco, ocho en Navarra, acusados, en su mayoría, de formar piquetes y de atentar contra la libertad de los trabajadores, y los restantes lo fueron en el sur de Francia por destrozar carteles de señalización.

En lo que respecta al País Vasco, fueron detenidas once personas en Guipúzcoa, entre ellas, un concejal de EH en Rentería por no identificarse ante los agentes de la Policía. A los seis individuos detenidos en Vitoria se les requisaron «artefactos incendiarios y material para cometer algún sabotaje», según indicó Balza. En Vizcaya, cuatro de las cinco detenciones practicadas se realizaron dentro del campus universitario de Lejona por realizar pintadas contra el rector Manu Montero.

LOS EMPRESARIOS SE FELICITARON
Tanto los partidos vascos democráticos como la patronal y los empresarios se felicitaron por la mínima incidencia de esta huelga general, convocada por EH y LAB por la soberanía y en contra de los estados español y francés. La Confederación Empresarial Vasca, Confebask, señaló que la incidencia «prácticamente nula» demuestra la «sinrazón absoluta» de la convocatoria de HB y LAB, el único sindicato que secundó el llamamiento. Su presidente, Román Knörr, indicó que fueron escasos los comercios que cerraron por la presión de los piquetes y que la industria estuvo «en plena actividad». A su juicio, «la ciudadanía no ha seguido, en absoluto, esta llamada, comprendiendo la sinrazón absoluta de esta convocatoria de huelga».

A mediodía, las tres capitales vascas, al igual que otras localidades, fueron escenario de manifestaciones que transcurrieron con normalidad y bajo vigilancia policial. La portavoz de EH-HB, Jone Goirizelaia, calificó de «éxito» la jornada de huelga, al tiempo que destacó que se trata de «la primera huelga política» que se celebra en el País Vasco, Navarra y el País Vasco-francés.

FRACASÓ TAMBIÉN EN NAVARRA
El fracaso de la huelga general en el País Vasco también se extendió a Navarra. Como muestra valga un botón: únicamente nueve de los 1.600 empleados del Ayuntamiento de Pamplona secundaron la convocatoria, lo que representa el 0,5 por ciento de la plantilla. Al inicio de la jornada, en la Comunidad Foral se produjeron algunos incidentes y ocho personas fueron detenidas en Pamplona y en Vera de Bidasoa. El Delegado del Gobierno, José Carlos Iribas, manifestó que los altercados puntuales se produjeron fuera de Pamplona, como el corte en la N-240-A, autovía Pamplona-Vitoria, en Arbizu, donde se instalaron barricadas en la calzada y se cruzaron tres camiones articulados, lo que obligó a desviar el tráfico. También se colocaron barricadas en la carretera local de Cizur y Belascoáin y en Ororbia. El delegado del Gobierno calificó la jornada de normal y destacó el nulo seguimiento de la huelga.

Además, grupos de piquetes cerraron con cadenas el instituto de Noáin e impidieron el acceso al recinto escolar durante unos minutos hasta que la Guardia Civil retiró las cadenas. También se puso silicona en las cerraduras de algunos centros públicos y la Policía Foral tuvo que intervenir en el campus de la Universidad Pública de Navarra ante la presencia de piquetes. En el polígono de Landaben, los piquetes no provocaron incidentes de importancia.

 

- No hubo paro significativo en la industria, apenas se sumó el 0,5% de los funcionarios, y sólo cerró el comercio en las zonas de hegemonía de la izquierda «abertzale» - La jornada se saldó con 54 detenidos
Rotundo fracaso de la huelga convocada por EH en Euskadi, Navarra y el País Vasco francés
GUILLERMO MALAINA El Mundo  11 Abril 2001

BILBAO.- La huelga general convocada por Euskal Herritarrok (EH), bajo el lema La soberanía es la paz, se saldó ayer con un rotundo fracaso en los centros de trabajo del País Vasco, de Navarra y del País Vasco francés. EH estimó, sin embargo, que la jornada de huelga fue un «éxito», pese a que no hubo paros significativos en la industria. La incidencia apenas alcanzó el 0,5% en la Administración vasca y aún menos en la navarra, según datos oficiales, y tan sólo cerró el comercio en las zonas donde la izquierda abertzale de Euskal Herritarrok es hegemónica.

Durante toda la jornada se registraron, además, diversos incidentes, que se saldaron con la detención de 54 personas: 11 en Guipúzcoa, otras 11 en Navarra, ocho en Alava, cinco en Vizcaya y 19 en el País Vasco francés.

En Guipúzcoa, la primera actuación de la Ertzaintza se produjo hacia las 8.50 horas en el barrio donostiarra de Gros, donde detuvo a siete personas acusadas de participar en un piquete que obligaba a cerrar los comercios de la zona.

También detuvo en Rentería a un concejal de EH que, según la Consejería de Interior, se negó a identificarse ante los agentes tras participar en un piquete que había colocado una barricada en la línea ferroviaria de la localidad.

La Policía autonómica arrestó a otras tres personas por participar, también, en piquetes en Lasarte, Zizurkil y Hernani. Esta última detención se produjo después de que nueve personas hubieran intentado realizar pintadas en un autobús.

Por último, un grupo de desconocidos arrojó cuatro cócteles molotov contra las dependencias de Euskotren en Pasajes, sin que apenas se produjeran daños.

En Alava, la Ertzaintza detuvo en Vitoria a ocho personas por diversos hechos relacionados con la movilización durante las primeras horas de la jornada. Según fuentes de la Ertzaintza, a seis de los detenidos se les requisó 50 cohetes y otros materiales pirotécnicos utilizados en actos violentos en los barrios de Judizmendi y Zaramaga.

«Ruido y estruendo»
En contraposición a la versión policial, EH apuntó que estos jóvenes participaban en una movilización «permitida» y comunicada a la Ertzaintza, que buscaba comenzar la jornada de huelga con «ruido y estruendo».

Los otros dos arrestados en Alava por la Ertzaintza están acusados de incendiar una sucursal de Caja Vital en Vitoria, si bien sólo se registraron daños en la zona del cajero automático. Unos desconocidos arrojaron, además, una cadena a las vías de Renfe, a la altura de Egino, motivando retrasos en el servicio.

En Navarra, agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron a 11 personas (ocho en Pamplona y tres en Vera de Bidasoa) acusadas de participar en varios piquetes. Diez de ellas fueron puestas en libertad a primera hora de la noche. Las dos últimas detenciones se produjeron durante los incidentes registrados por la tarde en la Parte Vieja de Pamplona, donde la policía disolvió a los manifestantes, que arrojaron piedras contra los agentes y las lunas de un establecimiento comercial.

El resto de sabotajes en la Comunidad Foral se registraron en Arbizu, Ororbia, Noain, Vera de Bidasoa, Villava, Huarte Araquil, Universidad Pública de Navarra y Alsasua, donde un grupo de encapuchados obligó al conductor de un autobús escolar a cruzarlo en la calzada.

En Vizcaya, la Ertzaintza realizó cinco detenciones: una en Bilbao, ante la negativa del arrestado a identificarse, y otras cuatro en el campus de Lejona, por realizar pinturas amenazantes durante el transcurso de una manifestación por el recinto universitario.

Según la Ertzaintza, varias personas bloquearon el Metro de Bilbao durante 15 minutos a primera hora de la mañana, entre Urduliz y Plentzia. Varios desconocidos apedrearon también un autobús de Bilbobus en Larraskitu (Bilbao), y abandonaron junto a la estación de EuskoTren de Bolueta un bidón de gasolina y un aerosol, que no llegaron a explotar.

Por último, en el País Vasco francés la policía detuvo a 19 personas, entre ellas un concejal de Abertzaleen Batasuna en Baiona. Todas fueron posteriormente liberadas.

Incidencia «mínima»
El Gobierno vasco aseguró que la incidencia de la huelga había sido «mínima» y prácticamente «inexistente» en los sectores de transportes públicos, comunicaciones y Administración autonómica, no habiendo alcanzado en este último sector ni siquiera el 1%.

Según los datos oficiales facilitados, el paro fue secundado únicamente por 17 personas en los servicios centrales de la Administración vasca en Lakua, por 80 personas en Osakidetza y por 78 en Educación.

El consejero de Interior, Javier Balza, aseguró que la incidencia del paro había sido mínima, sin que se registraran sabotajes de importancia.

Destacó, a su vez, tanto la existencia de «coacciones y amenazas» durante la jornada de huelga como la «respuesta eficaz» dada por la Policía autonómica para garantizar la «libertad de acción» de los ciudadanos. «Acciones intimidatorias sí, respuesta institucional también», dijo. Por otra parte, el Ejecutivo navarro afirmó que sólo 14 de los 16.599 funcionarios de la Administración foral secundaron la huelga convocada por EH, lo que supone un seguimiento del 0,08%.

Por su parte, la patronal del País Vasco (Confebask) y la de Navarra CEA) subrayaron que la convocatoria de huelga había tenido una mínima repercusión en el sector empresarial e industrial.

Con información de Montse Ramírez, Koldo Elosu y Asier Díez Mon.

Ilegalización de EH: de rumor a noticia
Por Maite Cunchillos Libertad Digital 
11 Abril 2001

Hace aproximadamente un mes sentí ser una periodista afortunada. Estaba sobre la pista de una importante noticia: desde el País Vasco me habían susurrado al oído que Garzón pensaba ilegalizar EH. Sin duda, sería una portada que sólo disfrutaría la periodista que escribe estas líneas.

Cuál fue mi sorpresa cuando pocos días después de aquel “magnifico y exclusivo chivatazo” presencié cómo otros compañeros de Tribunales de la Audiencia Nacional formulaban preguntas sospechosamente parecidas a las que yo me había planteado: ¿Cuándo entra de guardia Garzón? –preguntó un colega de un periódico. Me han contado que prepara una gorda contra EH –añadió otro redactor.

Desde aquel momento, decidí girar mi olfato: dejé de oler el juzgado número 5 de la Audiencia Nacional y orienté mi nariz hacia la procedencia de ese rumor: enseguida confirmé que un candidato en las listas del PNV –hasta hace poco vocal del CGPJ– comentaba en distintos foros la posibilidad de ilegalizar EH.

La ETB muy pronto se hizo eco también de aquel runrún: no dudó en realizar un debate sobre los pros y los contras de una noticia inexistente. Mayor Oreja también aportó su granito de arena: en una entrevista concedida a la revista "Tiempo", el candidato a lehendakari no descartó la posibilidad de ilegalizar EH.

El rumor, como la pólvora, también llegó al Congreso de los Diputados. A un sagaz dirigente de IU, con nombre de Rey Mago y no es Baltasar, le habían revelado que Garzón había cambiado su semana de guardia para ilegalizar EH en Semana Santa. Este dirigente de IU lo susurraba a gritos por las esquinas del Congreso.

Mientras todo el mundo se preocupaba de contar su secreto al vecino, nadie se ocupó de enterarse sobre cómo funcionan las guardias en la Audiencia Nacional. Tampoco nadie confirmó públicamente que Garzón, como juez de instrucción, no puede ilegalizar un partido político. Sí podría suspender sus actividades si se demostrase que los fines de EH son tan ilícitos como los de ETA. Tampoco nos hemos preguntado quién gana con este rumor que ya se ha elevado a la categoría de noticia.

Esta historia me ha hecho recordar mis apuntes universitarios: la propaganda persigue unos fines determinados; la información, no. Se supone.

Retórica cínica de victimismo
Por Enrique de Diego Libertad Digital  11 Abril 2001

El nacionalismo, para curarse en salud, está generando una ilegalización virtual de Eh que le permita recuperar una retórica victimista de la que ahora carece y que es para él –para su conjunto– tan necesaria como el oxígeno. Por un lado, Eh se prepara para lo peor, tras el auto de Garzón sobre Ekin, y por otro Arzalluz sale en pinza amenazando con retirar las candidaturas del PNV. De esta forma, si no se produce la ilegalización, para la que no existen indicios razonables, se puede presentar a la parroquia como una victoria de la presión. De paso, se sigue insistiendo en un clima de deslegitimación de las inmediatas elecciones soslayando los auténticos problemas para la libertad como el anuncio de Eh de boicotear las elecciones a través del uso del llamado carnet vasco o las amenazas de Arzalluz de que su partido no respetará tales o cuales medidas de un hipotético gobierno constitucionalista o el hecho real de que el último debate dentro del PSE ha sido sobre la aceptación o no por sus ediles de escolta, como objetivos ciertos del tiro en la nuca y el coche-bomba.

El victimismo nacionalista parece gratuito cuando en muchas poblaciones pequeñas votar a los partidos constitucionalistas es un acto de heroísmo o cuando los candidatos del PP y del PSOE han de hacer campaña con escoltas y medidas de seguridad que les alejan de la relación con los ciudadanos y de la libre expresión de sus ideas.

Esta propensión de los verdugos a travestirse en víctimas es ya un instinto, que por haberse practicado tanto engaña menos, cuando la lista de víctimas mortales se acerca a mil y cuando las víctimas cotidianas de la coacción de la violencia son cientos de miles. Este victimismo nacionalista es, moralmente, cínico y grotesco.

El gallego, lengua oficial
Cartas al Director ABC 11 Abril 2001

Es lamentable que todavía haya que escribir cartas como la titulada «Impresos en castellano», firmada por Aurora Navarro Martín, desde Seo de Urgel. Exactamente lo mismo pasa con el gallego, despreciando al castellano, aquí, desde el Ayuntamiento de Vigo (en La Coruña es otra cosa) hasta la Xunta de Galicia.

Hará tres años que ABC me publicó una «Carta abierta a Pujol» en la que le pedía, refiriéndome a su Ley de Normalización Lingüística, que no sembrara nieblas en los caminos del entendimiento y la concordia. Ahora sabemos que se retira dejando ese problema en Cataluña. Problema que en las regiones de imposiciones lingüísticas es parte muy importante de esa «deuda autonómica» que ABC denunciaba en el editorial del mismo día. En las regiones de tranquilidad y unidad lingüística no saben lo que se ahorran en cabreos y en dinero.

El 17 de mayo próximo se festejará de nuevo el «Día das letras galegas», una magnífica manifestación cultural sobre esa hermosa y melodiosa lengua que es el gallego.

Aquí, como en la Seo de Urgel, los políticos nos siguen tomando el pelo, sin saber colocar a cada lengua en su sitio, y tratando de imponer lo que los jóvenes desprecian olímpicamente. Francisco Borreguero Gil.  Vigo.

Los síndicos catalanes ven posibles delitos en el Consorcio de Turismo
XAVIER HORCAJO  Barcelona El País  11 Abril 2001

La Sindicatura de Cuentas de Cataluña, equivalente al Tribunal de Cuentas en la comunidad catalana, afirma que las irregularidades detectadas en la gestión del Consorcio de Turismo entre 1991 y 1995 podrían ser constitutivas de delito 'si se desprendiera la existencia de dolo'.

El informe fue encargado en junio de 1998 y, a pesar de estar concluido, se mantiene bloqueado sin entrar en el Parlamento de Cataluña, que es la máxima autoridad ante la cual reporta la Sindicatura. El consejero de Industria, Comercio y Turismo de la Generalitat, Antoni Subirà, ha ordenado que la Generalitat se persone en el caso.

El juzgado de instrucción número 11 de Barcelona investiga, desde principio de 2000 las irregularidades en el Consorcio de Turismo de Cataluña y mantiene imputado al militante de UDC y ex director del ente público, Joan Cogul, por supuestos delitos de prevaricación, malversación de fondos públicos, fraude y negociación prohibida a funcionarios.

Los mecanismos de pago del Consorcio -que recuerdan a los de una 'caja B'- son, según la Sindicatura, 'poco controlables'. La esposa de Cogul y un grupo de empresarios vinculados a Unió Democràtica de Catalunya están imputados en la causa penal del juzgado de Barcelona. Algunos de estos militantes han tenido relación empresarial con el hasta hace pocos días secretario de organización de Unió, Josep Sánchez Llibre.

La Sindicatura alude a un extraño convenio con la PGA European Tours, por el que el Consorcio se comprometió a pagar 132 millones.

 

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