AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 13  Abril   2001
#La papeleta vasca
Ignacio CAMACHO ABC 13 Abril 2001

#«TeleBatzoki»
Cartas al Director ABC 13 Abril 2001

#El debate
Alfonso USSÍA ABC  13 Abril 2001

#Miedo y encuestas
Juan BRAVO La Razón 13 Abril 2001

#El acta fundacional de Ekin se basa en un texto de la revista interna de ETA
JON CRUZ  BILBAO La Voz 13 Abril 2001 

#Sólo era un trueno
CARLOS PÉREZ URALDE El Correo 13 Abril 2001 


La papeleta vasca
Ignacio CAMACHO ABC 13 Abril 2001

EL dirigente socialista: «Hombre, a los nuestros en el País Vasco lo que de verdad les gustaría sería pactar a tres bandas, con el PNV y el PP, pero eso es imposible, hoy por hoy, para qué nos vamos a engañar. El PNV ya no es el que pactó con nosotros para gobernar, está volcado en lo que ellos llaman la soberanía, y nuestra prioridad de ahora mismo ya no es ni siquiera la Constitución, ni la libertad, es la supervivencia. De modo que yo creo que si los números suman como esperamos, estamos abocados al acuerdo con el PP, si ellos no hacen tonterías y nos lo ponen demasiado difícil. Hay gente en el partido, fuera de Euskadi, que no lo ve claro, pero aunque no te lo creas, va a decidir Nicolás Redondo.»

«Yo he ido varias veces por allá arriba, he estado en las casas del pueblo y en las sedes del partido en las localidades pequeñas, y aquello es para verlo. Te encuentras militantes antiguos con la cara echada abajo, o con unas cicatrices que dan miedo, y te cuentan que los de la “kale borroka” le partieron la cara o les tiraron un cóctel molotov. Es que es muy fuerte que no tengamos gente ni para hacer una lista municipal, porque tú no le puedes poner escolta a un tío que va en moto con una caja de pizzas, o que tiene que descargar un camión. Y, además, que saben que aunque le pongas escolta va a dar igual, porque en un momento dado van “palante” el guardaespaldas y él, con un coche-bomba. Estamos hablando de eso y, francamente, yo creo que en esas circunstancias los únicos que pueden decidir son los que lo están sufriendo. Por otro lado, la fobia contra Arzalluz en toda España es fortísima, y no tendríamos dónde escondernos si le dejamos gobernar pudiendo hacer otra cosa.»

«Eso sí, si al final pactamos con el PP tendríamos que hacer una oposición más dura en la política nacional, pero es que es una evidencia que la tenemos que hacer, de todas formas, de modo que casi nos vendría bien para que Zapatero apriete un poco más.»

El dirigente del PP: «El otro día hubo una reunión de estrategia electoral para el País Vasco y alguien tuvo que decir que a ver si nos ocupábamos un poco de nosotros mismos y dejábamos de hablar del PSOE, porque es que estamos haciendo más campaña pensando en los socialistas que en nuestra propia gente. Mira, todo está pensando para pactar, no hay otra salida, y como no podamos sumar mayoría los nuestros se van a tener que ir de allí, porque los otros se van a tirar al monte si ganan. No lo quiero ni pensar.»

«Hombre, siempre existe la posibilidad de que el PSOE se eche atrás, presiones van a tener, desde luego, pero yo creo que eso sólo podría ocurrir con dos premisas. Una, que el PNV diese marcha atrás y se aviniera a respetar la Constitución y el Estatuto, con un compromiso muy explícito y muy fuerte, lo que a estas alturas es muy, pero que muy improbable. Y dos: la cabeza de Arzalluz, lo que es más improbable todavía. Todo puede ser, desde luego, pero lo veo casi imposible.»

«Además, hay otra cosa: Zapatero sabe que, si pacta con los nacionalistas, la sangría de votos que va a tener en el resto de España acabaría con cualquier posibilidad suya de ganarnos. Y que nosotros no nos íbamos a quedar quietos; tenemos repercusión mediática sobrada para desgastar al PSOE, cosa que en esas condiciones no sería nada difícil. El otro día me decía Carlos Iturgaiz, un poco asombrado, que cuando sale del País Vasco nota la tirria que la gente le tiene a Arzalluz, que casi nunca le hablan de los batasunos, sino de Arzalluz. Con ese ambiente, imagínate la repercusión nacional de un pacto con el PNV.»

«Ahora, eso sí, podría darse una posibilidad: que Izquierda Unida, con Javier Madrazo, tuviese en su mano la decisión por un empate entre el bloque de PNV-EA y EH, de un lado, y nosotros con el PSOE, de otro. Piénsalo bien, la papeleta. Y el único tío más inepto que Llamazares en IU es Madrazo…»

«TeleBatzoki»
Cartas al Director ABC 13 Abril 2001

Imagínese que está viendo una película en TVE, y a la mitad de la misma, cortan la emisión para comunicar que el Real Madrid, o el Barça, o el Deportivo, acaban de elegir como presidente del club a una persona afín a un determinado partido político. ¿Indignante, verdad? Ocurrió el pasado 22 de marzo en ETB2, cuando a mitad de la película cortan la emisión, como si de un acontecimiento de vital importancia para Euskadi se tratase, y conectan con ¡la junta extraordinaria de accionistas de la Real Sociedad! Para anunciarnos que han elegido nuevo presidente. Casualmente, afín al PNV, para desgracia de los aficionados relistas, que verán cómo se utilizan los colores con fines políticos, partidistas y sectarios. Nos encontramos ante un nuevo ejemplo de manipulación nacionalista de ETB, que acorde con su trayectoria en pro de la causa peneuvista pasará cualquier día de éstos a llamarse «TeleBatzoki». Estos talibán abertzales que dirigen EITB nos quieren habituar a que lo normal sea lo nacionalista y todo lo nacionalista sea normal, incluidos su integrismo y sus desmanes, como algo que todos los vascos tenemos que tragar nos guste o no. Los que no comulgamos con los postulados del «pater visionario» estamos hartos de este tipo de atropellos e imposiciones nacional-peneuvistas en los medios de comunicación públicos.

Carlos David García. Vizcaya.

El debate
Por Alfonso USSÍA ABC  13 Abril 2001

Jaime Mayor ha desafiado a un debate público a Javier Arzallus. Entiende el candidato a la «Lendakaritza» o Presidencia del Gobierno vasco por el Partido Popular que su supuesto adversario electoral, Ibarreche, no representa nada. En las Vascongadas se vive una situación de anormalidad establecida. El que gobierna, el que manda, el que distribuye el dinero, el que decide, el que condena y el que señala, no se presenta a las elecciones. Ha implantado un sistema dictatorial con poderes omnímodos y permite que los demás jueguen a la democracia. En veinte años ha conseguido crear una tela de araña de intereses personales tan tupida que la sola amenaza de un cambio político provoca histerismo. Ríanse del miedo del tardofranquismo. En los últimos años, Arzallus se ha quitado el disfraz y la careta, definitivamente, y ha demostrado su poder. En un Estado de Derecho sin complejos, Arzallus estaría en la cárcel por apología, apoyo y justificación del terrorismo. En España, la Justicia se administra en algunos casos más desde la diarrea que del Código Penal, y tenemos ejemplos muy recientes y movedizos. En España hay más exiliados en la actualidad que en los años sesenta. Miles de vascos se han visto obligados a abandonar sus raíces por una evidencia indiscutible. Seguir viviendo allí significaría su muerte. Esa perversión la crea, incentiva y preside Javier Arzallus. El candidato a «lendakari» por el PNV es un títere, un petrimetre y un muñeco de mal guiñol, da igual su identidad y su trayectoria política. Arzallus no quiere sombras, porque es el gran sol del nacionalismo, el heredero directo del cretino de Sabino Arana, su intérprete más temido y respetado. Un candidato elegido por Arzallus es un cero a la izquierda desde el momento de su designación. Arzallus manda en el Gobierno, en el Parlamento Vasco, en la calle, en los obispados y sacristías, en los círculos financieros y en el entorno del terror. Arzallus manda en la educación y en la Policía. Como todo orate, ha conseguido elevarse por encima de los demás y sobrevuela las normas. Después de las normas, sobrevuela las leyes, y la ética, y la moral, y la propia vida. Todo ello porque se lo han permitido, anteayer los Gobiernos de la UCD y ayer los del PSOE. A punto estuvo de engañar también a Aznar. Recuerdo una conversación con el presidente del Gobierno, recién iniciada su primera legislatura en el poder, que hoy se comería entera y sin sal. Hablaba de su amistad y «buena química» con Arzallus, y confiaba plenamente en su buena fe. A los pocos meses, en otro encuentro, ya se había bajado del guindo, o caído del guindo, o escoñetado del guindo, depende de su intensidad afectiva decepcionada.

Con Javier Arzallus un debate es un juicio. Sólo con preguntarle si es verdad o falso lo que ha dicho y manifestado en los últimos años duraría varios días. Arzallus ha estado siempre al lado de la ETA, y ha engañado a los tontos y a los ingenuos. Arzallus ha estado siempre en la deslealtad. Arzallus es un extraño exterminador moral y físico. Curiosamente, desde su obsesión enfermiza étnica, se dedica a humillar y hacer imposible las vidas de vascos más puros que él. Hitler cumplía con un racismo más simple. Los arios eran superiores, y por ende, siempre respetados. Arzallus no respeta a los vascos, sino a los nacionalistas. Para él, Carmen Gurruchaga, o Mikel Azurmendi, o Jon Juaristi, o Edurne Uriarte, o Isabel San Sebastián, o Iñaki Ezquerro no son vascos. Su sentido de la etnia se cimenta en la quimera nacionalista. Sí son vascos De Juana Chaos y González Peñalva. Hasta en su propia concepción del racismo, Arzallus ha enloquecido.

Las elecciones al Parlamento Vasco no responden a la normalidad. En aquellos territorios la libertad y la democracia no existen, porque Arzallus controla su raquitismo. Sólo él manda y está por encima de las urnas. De ahí el acierto de Mayor Oreja de pedir un debate con quien gobierna en las Vascongadas desde hace veinticinco años. De ahí la imposibilidad de que el sátrapa acepte el reto. Se juega demasiado a cambio del riesgo de la palabra. Lo extraño del asunto es que Arzallus, con su poder inabarcable y profundo, tiene miedo. Sabe que el miserable sistema que sostiene su omnipotencia cuenta con el apoyo del terrorismo. Y sabe que los asesinos, llegado el momento, no agradecen los servicios prestados ni las ayudas recibidas. Estamos ante un tirano cagadito de miedo. Y eso lo convierte en más peligroso. Pero no en un debate.

Miedo y encuestas
Juan BRAVO La Razón 13 Abril 2001  

Uno de los políticos populares que tuvo responsabilidad en la organización de la última campaña electoral en las anteriores autonómicas vascas le comentaba a Juan Bravo esta semana que es tal el miedo a expresarse en el País Vasco que no sólo no se puede creer en las encuestas previas sino ni siquiera a los sondeos a pie de urna.

   En los anteriores comicios, en efecto, las encuestas auguraban un tercer puesto al PP, que incluso podía llegar a ser cuarto. A lo sumo, diez escaños. Y lo peor es que los son-deos a pie de urna dieron el mismo resultado. Sin embargo, una vez recontadas las papeletas, el PP había logrado 17 escaños y era la segunda fuerza política. No es que la gente tenga miedo a decir a quien va a votar, cuando ese alguien es el PP. Es que incluso tiene miedo a revelar a quien ya ha votado. Por eso disimula su sufragio y se lo otorga al partido que más inmunidad le garantiza: el PNV.

   A la vista de esa experiencia, las predicciones para el 13 de mayo pueden estar siendo falseadas. La marea interna de rechazo a un nacionalismo tan excluyente como impotente puede inundar la Concha.

El acta fundacional de Ekin se basa en un texto de la revista interna de ETA
JON CRUZ  BILBAO La Voz 13 Abril 2001

El pasado día 4, dos de los tres magistrados de la Sala Cuarta de lo Penal de la Audiencia Nacional decidieron poner en libertad a siete miembros de la cúpula de Ekin porque, a su juicio, «no existe documento alguno que permita establecer, de forma directa, la existencia de tal vinculación entre esta organización y ETA». Sin embargo, este periódico ha tenido acceso a la totalidad del documento ETA''ren Ekimena (La iniciativa de ETA) -apéndice del Zutabe 82 (publicación periódica interna de la banda)- que el juez considera fundamental para demostrar que sirvió de base para crear simultáneamente el acta fundacional del grupo radical.

Garzón ve más que coincidencias entre lo que expone este texto y los pasos seguidos luego por la cúpula de Ekin. Entre otras similitudes, en la página 8 del documento -en el apartado «Organización de dinamización y dirección»- la banda terrorista señala que «es imprescindible» la creación de «un núcleo estratégico y referencial en favor de la independencia y el socialismo en Euskal Herria». El modo de definirlo resulta fundamental para Garzón: «Una organización independentista, revolucionaria, nacional y euskaldun». Al tiempo Ekin señalaba en su documento de constitución -denominado «Ekin. Organización por la libertad y el socialismo»- que «basa su caracterización sobre cuatro pilares fundamentales: independentista, revolucionaria, nacional y euskaldun». Garzón se agarra a la repetición textual como a un clavo ardiendo.
El instructor no cree en coincidencias. Así, de nuevo ETA recoge en su escrito que «el grupo radical debe estar formado por militantes de la izquierda aberzale que estén dispuestos a darlo todo en la lucha por la liberación social y nacional de Euskal Herria». Mientras, Ekin señala en la elaboración de sus postulados que «lo nuestro es agitar a la sociedad y sustentar las luchas».

Sólo era un trueno
CARLOS PÉREZ URALDE El Correo 13 Abril 2001

Hace unas pocas madrugadas de abril me levanté de la cama de un salto, estremecido al interrumpir mi sueño una explosión descomunal seguida después de otra que iluminó fantasmagóricamente la calle. Los parranderos y perdularios del fin de semana salían del bar de enfrente con sus vasos en la mano esperando quizá con pavor etílico el inminente fin del mundo y se encendían las ventanas del barrio con aturdida rapidez. Los zambombazos habían sido de tal calibre que a todos nos extrañó que los edificios permanecieran en pie, que no se vieran llamas devastadoras por todas partes y que la zona no fuera ya una escombrera sembrada de cadáveres expulsados del sueño cotidiano para pasar sin transición al sueño eterno.

Les cuento este episodio que en realidad no fue otra cosa que el tronar de una tormenta seca porque hablando más tarde con amigos, vecinos y parroquianos de la calle la unanimidad fue tristemente reveladora de a qué grado de psicosis hemos llegado en este país por culpa de la violencia. Todos cuantos comentaron el estruendo coincidieron en que lo primero que pensaron fue en la explosión de una bomba de proporciones apocalípticas en vez de un fenómeno natural de fácil explicación que no hubiera asombrado a nadie, aunque sí perturbado el sueño reparador o la noche de copas.

En este país todos hemos escuchado alguna o varias veces el estrépito infernal de una bomba. Quien esto firma ha brincado de golpe al menos tres veces en su vida reciente sacudido por un bombazo: el último fue el que destrozó a Fernando Buesa a escasos metros de mi casa. Cómo extrañarse de que hayamos llegado a confundir un trueno con un estallido letal o el petardeo de un tubo de escape con los disparos de un pistolero. Y cómo acostumbrarse al encuentro con ese amigo cuyos acompañantes en el paseo no son compañeros del alma sino guardaespaldas encargados de custodiar una vida amenazada. Pero lo que más angustia, lo que asombra y aterra más es la impavidez de tantos, incapaces de ponerse anímicamente en el lugar del amenazado, piense lo que piense. Debo confesar que mis intentos de apelar al ejercicio de la más simple de las empatías cada vez que hablo con un abertzale radical han venido terminando en fracasos rotundos. Hablas de vida y te responden con el contencioso, sugieres que a nadie se le puede condenar a existir temiendo una muerte violenta y te sacan del enmohecido cajón verbal no se qué del conflicto político. Me cuesta reconocer a algunos que fueron mis amigos en esa gente de emociones heladas y cerebro blindado.

 

Recortes de Prensa   Página Inicial