AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 15  Abril   2001
#La lengua secuestrada
FERNANDO SAVATER El Correo 15 Abril 2001

#Síntomas de reacción en la sociedad vasca
Lorenzo Contreras La Estrella  15 Abril 2001

#Razones para votar
Editorial ABC 15 Abril 2001

#EL ESTIGMA DEL PNV
Editorial El Mundo 15 Abril 2001

#Carné para la exclusión
Editorial La Razón  15 Abril 2001

#Aberri
Jon Juaristi. Escritor ABC 15 Abril 2001

#Hijos de la patria
Carlos DÁVILA ABC  15 Abril 2001

#¿Es ya demasiado tarde?
Enric SOPENA ABC 15 Abril 2001

#El DNI vasco
José María CARRASCAL La Razón 15 Abril 2001

#Vázquez cree que las pintadas contra él demuestran que existe un «caldo de cultivo» etarra en Galicia
Ep - La Coruña.- La Razón  15 Abril 2001

#Explota un artefacto en el domicilio de una concejal de UPN en Villava
ABC  15 Abril 2001

#La increíble y triste historia del Cándido Jordi Pujol y la eñe desalmada
Luis María ANSON de la Real Academia Española  La Razón   15 Abril 2001

#Mario Onaindia: «El PNV hace mil años que cortó con el Estado y legitima a los fascistas de Eta»
Inmaculada G. de Molina La Razón  15 Abril 2001

#LA FORJA DE ARZALLUZ
El Mundo 15 Abril 2001


La lengua secuestrada
FERNANDO SAVATER El Correo 15 Abril 2001

Hace menos de un mes ocurrió un accidente ferroviario cerca de Bruselas, en el que hubo que lamentar varios muertos. La causa principal del siniestro fue un malentendido lingüístico entre un empleado flamenco y otro valón, que no se entendieron -por ignorancia o tozudez- el uno al otro. Lo de tozudez lo digo porque recuerdo una experiencia mía en la hermosa ciudad de Gante, cuando intenté enviar unas cuantas postales desde la oficina de correos principal y no logré que el empleado se resignara a decirme en francés (la única de las dos lenguas del país que medio hablo y medio comprendo) el monto de su franqueo. Al final nos entendimos recurriendo por escrito al lenguaje universal de los números, porque antes o después para entenderse siempre hay que acudir no a lo irreductiblemente propio, sino a lo que tenemos en común. Pues bien, supongo que no habré sido el único vasco para quien el siniestro de esos trenes haya sonado como una especie de alegoría que puede reflejar lo que ocurre en nuestro país con el conflicto que algunos se empeñan en crear entre el euskera y el castellano. Dos vehículos sociales de expresión y convivencia que deben circular por carriles paralelos hacia un futuro compartido pero que los enemigos de la concordia necesaria pretenden lanzar uno contra otro por la misma vía y a toda máquina, mientras fingen no comprender los mensajes de alarma porque les llegan en lengua extraña...

Durante muchos -demasiados- años, el problema consistió en considerar al castellano como la única lengua respetable y adecuada que podía hablar un ciudadano del Estado español: el euskera quedaba convertido en una especie de traición en el peor de los casos y en un mero anacronismo en el más liviano. La Constitución democrática y el Estatuto que en ella se fundamenta vinieron entre otras cosas a corregir estos prejuicios etnocidas. Durante los últimos veinte años el vascuence ha obtenido reconocimiento oficial, subvenciones copiosas y ha disfrutado de una serie de discriminaciones positivas que venían a compensar de manera generosa (a veces, exageradamente generosa) la fundamental discriminación negativa antes padecida. Aunque ciertas medidas adoptada sean democráticamente más que discutibles -el arrinconamiento en la enseñanza pública del modelo A, la ausencia en ETB de programas infantiles en castellano (pese a que «el ‘erdera’ también es de aquí», como advirtió Koldo Mitxelena), la desatención en los medios de comunicación oficiales a creadores literarios en castellano, etcétera-, supongamos voluntariosamente que todo ha sido para bien y que ha contribuido, a veces torpemente, a reparar una injusticia histórica.

De acuerdo, pero... pero otras cosas ya no pueden asumirse con la misma ecuanimidad. En demasiadas ocasiones, la irreprochable vocación de promocionar el euskera se ve contaminada por el afán ideológico de transformar ese instrumento de comunicación en un instrumento de propaganda y en una herramienta política a favor de una ideología determinada, a saber: el independentismo nacionalista. A quienes protestamos a favor de tal manipulación se nos suele acusar de ‘criminalizar’ al euskera. No es cierto: sería ridículo culpar al castellano por los discursos pronunciados en esa lengua por Franco o al alemán por los que vociferó Hitler. Pero ni Franco ni Hitler pretendían dedicarse meramente a la difusión de esos idiomas, que por lo demás maltrataban asiduamente. En cambio no falta gente que pretende difundir el euskera no como un medio para defender todo tipo de argumentos y de ideas, sino como un bloque cerrado con sus contenidos políticamente correctos establecidos ya de una vez por todas. O, aún peor, que utilizan las subvenciones y apoyos institucionales al euskera para respaldar una ideología política que también defienden en castellano cuando les conviene y que no tiene nada que ver con ninguna de esas lenguas, sino con un pensamiento totalitario. Y esto ya sí que no puede ser aceptado sin protesta.

Los ejemplos son abundantes y han sido suficientemente documentados. Quizá algunos de los más estremecedores correspondan a las imágenes tomadas en algunos programas infantiles de amplia difusión o a ciertos textos de enseñanza o a algunos presuntos desvíos dolosos sometidos a proceso judicial de la financiación destinada a la enseñanza del euskera. En ninguno de tales casos lo puesto en cuestión es la lengua ni la docencia que se imparte en ella, sino las maniobras sectarias de quienes se apoderan del euskera y lo secuestran para sus fines. Acudo a un caso del que se ha hablado bastante últimamente, la revista infantil ‘Kili Kili’, repartida de modo prácticamente gratuito en numerosos centros de enseñanza y que cuenta con abundantes subvenciones oficiales y privadas. En el número 230 de dicha publicación, una miembro de ETA encarcelada en París escribe al tío Kili Kili sobre la alegría que sintió al recibir la revista en la cárcel, que le traía bonitos recuerdos infantiles, y felicitaba a la publicación por seguir mostrando «la sed de libertad de nuestro pueblo». El tío Kili Kili responde presentándola a los pequeños lectores como una chica «maja, alegre y abertzale». Es una idealista, porque busca la felicidad de los demás por encima de la suya propia. De los motivos que la llevaron a la cárcel no cuenta nada concreto, pero señala: «Si nuestros políticos son blandos, otros tienen que ser duros. Por eso es dura nuestra Irantzu». A esta revista que lleva a sus lectores por tan buen camino acaba de concederle el Departamento de Cultura del Gobierno vasco una subvención, supongo que para aliviarle el disgusto de las críticas recibidas. Preguntas: ¿Criminaliza al euskera quien señala que ‘Kili Kili’ hace apología del terrorismo o quien utiliza el euskera para hacer apología del terrorismo? ¿Comparte el citado departamento de Cultura la opinión del tío Kili Kili sobre los «políticos blandos» y los héroes duros e idealistas?

Otro caso flagrante de manipulación del apoyo al euskera ha sido el de la Korrika recientemente celebrada. Aunque sus promotores no hablan más que de pluralismo y de fines meramente culturales, nunca políticos, lo que se ha visto en esa marcha no es nada de eso, sino una movilización clarísima y sectaria, con carteles de los presos, llamamientos a favor de la huelga general luego felizmente fracasada y todo el resto de la parafernalia de los servicios auxiliares de ETA. Contra la organización terrorista no se vio ni una sola alusión entre los korrikalaris, sólo unas pancartas puestas al paso por miembros de Basta Ya. Naturalmente, gran parte de la gente que asiste a la Korrika pretende apoyar al euskera, no a EH ni a ETA, pero se ve envuelta lo quiera o no en esa publicidad ideológica impuesta, especialmente dirigida a captar adolescentes y jóvenes. Otros, que querrían también participar por motivos culturales, no lo hacen para no ser burdamente utilizados. En cuanto a los políticos no nacionalistas, prefieren desentenderse del evento, dando por supuesto que -si aparecen por allí- los que tiran huevos al propio lehendakari a ellos les podrían tirar algo peor. Y además serían considerados después unos provocadores. De este modo vamos dejando que el euskera sea secuestrado por quienes tienen en él un interés mucho más político -y al servicio de la peor política, además- que cultural. Y mientras, los trenes siguen corriendo frente a frente por la misma vía hacia una colisión no sólo prevista y planeada, sino hasta subvencionada.

Síntomas de reacción en la sociedad vasca
Lorenzo Contreras La Estrella  15 Abril 2001

Se dio por fracasada la huelga general convocada por EH en Euskadi y Navarra. Y se atribuyó este resultado a la labor interceptora de la Ertzaintza. Lo cual, aunque fuese un facto importante, era mucho atribuir en medio de un clima de intimidaciones y amenazas. Esta vez no es caer en un ingenuo optimismo el mero pensamiento de que una parte sustancial de la sociedad vasca empieza a reaccionar frente a las coacciones proetarras. Al menos, no lo parece. Como dijo el presidente de la Patronal Vasca Román Knörr, "la sociedad no sigue consignas sacadas de contexto". No siempre ha sido así, pero ese razonamiento ha funcionado ahora. La clase empresarial, con la polícía autónoma desplegada, se ha atrevido a probar fortuna. Una buena combinación de factores. Era difícil, desde el ámbito de los intereses perjudicados por la huelga, olvidar que se está en precampaña electoral y que, consecuentemente, el Gobierno del PNV tenía que demostrar su capacidad para imponer el orden.

El error de EH, o de HB que es lo mismo, ha sido manifiesto. A eso se le puede llamar minusvaloración no ya del adversario, que bien pálido ha venido siendo, sino del imperio de las circunstancias. No se trataba en rigor de una huelga, sino de un ensayo electoralista. Ensayo por parte de todos, desde empresarios a gobernantes y policías, pasando, lógicamente, por los propios abertzales radicalizados. Y en ese experimento, era EH quien más fuerte apostaba y, por tanto, más se jugaba. Acaba de demostrarse que, como proclaman los vascos no nacionalistas, "sin pistolas no sois nadie". Contundente verdad. Si los proetarras intentaban demostrar una capacidad de convocatoria, su fracaso fue mayúsculo. Y al PNV, cuando ha querido probar su fuerza, le ha bastado saber que el empresariado confiaba en ellos, es decir, no sólo en la policía disponible, sino en la voluntad política nacionalista de enfrentarse al desafío de EH, de sus piquetes y de toda la "kale borroka" habida o por haber.

Se supone que hay derecho a imaginar que el PNV empieza a ser consciente de la necesidad de ir preparando un cambio de actitudes. No basta decirle a Mayor Oreja que en cinco años tendría que acabar con ETA para ser merecedor de estar en Ajuria Enea. Cuando se lleva nada menos que cuatro lustros en ese palacio y la banda sigue con su poderío y su organización en marcha, resulta sarcástico ponerle plazos a los aspirantes al poder como alternativa.

Es de esperar que, planteadas como están las cosas, el Gobierno no cometa el error de ilegalizar a EH. No porque sea una injusticia, sino -mucho peor que cualquier injusticia posible- porque sería un error imperdonable. Con su facilidad para cambiar de nombre, como las culebras de camisa, se le daría a EH una flamante marca victimaria, la que fuese, Askatasuna según se comenta. Y una marca basada en el victimismo, dentro de un medio idóneo para esa propaganda tiene regalada, dentro de sus posibilidades, toda la campaña electoral que hubiese pensado fabricarse.

Cabría soñar con que EH resultase víctima -pero víctima verdadera- de un error de ETA. Un error que consistiría en atentar con éxito, o sin él pero atentar ciertamente, contra alguna personalidad del PNV. Pero no, ETA tiene su sentido del tiempo y sabrá esperar. La coyuntura en que unos nacionalistas devorarán a otros todavía no está en condiciones de maduración. Y, naturalmente, las elecciones vascas no conocerán esas fundamentales premisas conmocionantes. Ya pueden esperar los nacionalistas de Arzallus una embestida etarra. Se cansarán de aguardar su turno. ETA nunca hizo donativos. Y menos políticos. Para modificar el signo de ese comportamiento etarra hará falta más Ertzaintza en plan de policía efectiva. Y más empresarios en rebeldía permanente.

Razones para votar
Editorial ABC 15 Abril 2001

El presidente del Gobierno, José María Aznar, ha dirigido una carta, cuyo contenido ofrece hoy ABC, a los electores vascos residentes en el extranjero, a quienes pide el voto para los partidos políticos que defienden la Constitución y el Estatuto, «únicas garantías para la libertad individual». Aznar explica en la carta la grave situación que vive realmente el País Vasco, cuya solución requiere votar el próximo 13 de mayo con el objetivo de «demostrar que la libertad es más poderosa que el crimen». La carta no menciona al PNV ni a Eusko Alkartasuna, socios de Gobierno y coaligados electoralmente, pero les reprocha de forma inequívoca la inutilización de las potestades públicas frente a ETA y la kale borroka. Por eso anuncia Aznar en qué invertirán sus votos los ciudadanos que opten por las fuerzas constitucionalistas: «Se vota Estado de Derecho, se vota que el Gobierno vasco, con sus amplios recursos legales, financieros, políticos y policiales, se marque como objetivo primordial defender a sus ciudadanos y poner a terroristas a disposición de la Justicia para garantizar la libertad, la convivencia y el pluralismo de la sociedad vasca».

Cuando las encuestas demuestran que hasta el último voto puede ser decisivo, la carta de Aznar es un emplazamiento y un estímulo para los electores vascos que quieren algo más que un simple cambio de gobernantes, para quienes aspiran a un cambio radical en la forma, en los contenidos y en los objetivos del Gobierno de la Autonomía vasca. Los dirigentes nacionalistas están empeñados en reducir las elecciones del 13-M, con ese simplismo endémico que les caracteriza, en un asalto ilegítimo de populares y socialistas a un Gobierno que creen que les corresponde por mandato divino. Es una forma burda de pretender ocultar la gravedad de la situación y su responsabilidad por la crisis política vasca. Pero si el nacionalismo atiende a las encuestas comprobará que su mensaje reduccionista y maniqueo apenas avanza en el electorado vasco. La última encuesta del Gobierno de Vitoria constata que las fuerzas constitucionalistas tienen una expectativa racional de gobernar con mayoría absoluta, haga lo que haga Herri Batasuna, y que, en el mejor de los supuestos para los nacionalistas, la coalición PNV-EA sólo renovaría el mandato de Gobierno con el apoyo de la izquierda proetarra, una posibilidad desastrosa para el País Vasco. Es evidente que quienes tienen un problema con esta encuesta no son populares y socialistas, cuyas posiciones de partida en la carrera electoral son más esperanzadoras que nunca, sino los nacionalistas, a quienes se les estrecha el margen de ese espeso silencio que guardan sobre sus intenciones para el día siguiente a las elecciones. Es comprensible que los mismos torpes dirigentes que descarrilaron al PNV, sacándolo de la vía estatutaria, quieran seguir aprovechándose de la ambigüedad frente a HB. Si apoyaran explícitamente un pacto con la coalición proetarra, el horizonte de un nuevo Lizarra hará dudar y renegar a sectores nacionalistas moderados y urbanos, que podrían abstenerse o apoyar a cualquiera de los dos partidos constitucionalistas. Si lo negaran rotundamente, como cuestión de principio y no de oportunidad, estaría repudiando la política defendida por Arzalluz y Egibar, además de sumir en la incongruencia su programa soberanista, hecho a la medida de una alianza con la izquierda abertzale.

Sin embargo, la evolución demoscópica hace que incluso el PNV tenga que explicar para qué quiere el voto que pide, como hace Aznar en su carta. La razón es muy sencilla: son elecciones que exigen una claridad y un compromiso individual sin precedentes y que harán más visible que nunca la relación de responsabilidad entre el voto emitido por cada ciudadano y la situación política que resulte de las urnas. Populares y socialistas ya han dado sus razones para que se les vote: defender la legalidad, ejercer el poder autonómico con rectitud, combatir el terrorismo y reagrupar a la sociedad vasca en torno a los valores de la democracia. Está pendiente la explicación de los nacionalistas.

EL ESTIGMA DEL PNV
Editorial El Mundo 15 Abril 2001

La biografía de Arzalluz elaborada por José Díaz Herrera e Isabel Durán aporta importantes claves de la psicología, los orígenes familiares y la evolución ideológica del líder del PNV. Los dos periodistas hacen en su nuevo libro -del que hoy publicamos un amplio anticipo- referencia a un documento inédito, que constituye una grave prueba de los vínculos históricos entre ETA y el PNV.

EL MUNDO ha tenido acceso a ese documento incautado a ETA en Sokoa hace 15 años y que figura hoy en los archivos del Estado. Como pueden ver los lectores de nuestro periódico, en él aparece una lista de nombres y domicilios. En varios de ellos, figura el siguiente comentario: «Ya ha cumplido con el PNV». «Cumplir con el PNV» significa que esa persona era afiliada al partido de Arzalluz y contribuía a su sostenimiento económico. Ello significaba que ETA debía abstenerse de hacerla objeto de su chantaje económico, reservado al parecer para las personas de convicciones no nacionalistas. Ha llovido mucho desde entonces y las relaciones entre el PNV y ETA han atravesado importantes altibajos. Sin ir más lejos, el empresario nacionalista José María Korta fue asesinado el pasado verano tras negarse a pagar el impuesto revolucionario, aunque en general ETA ha respetado a los hombres de negocios de la órbita del PNV.

El pacto del que deja constancia el documento de Sokoa no ha sido el único ni el último del PNV con la banda terrorista. Otro libro, El arbol y las nueces, hace inventario de unos cuantos. En julio de 1998, dos meses antes de la tregua, Arzalluz acordó con ETA un calendario para la autodeterminación a cambio del cese de los asesinatos.

Los nacionalistas celebran hoy el Día de la Patria Vasca. Aquellos que tienen convicciones democráticas deberían reflexionar sobre el estigma que ha supuesto para el PNV la complicidad con ETA. Ayer, Ibarretxe, consciente de que sus posibilidades de seguir gobernando con el mero apoyo del PNV y EA son nulas, hizo un llamamiento al diálogo con los partidos no nacionalistas. Sus palabras suenan a hipocresía mientras el PNV no sea capaz de destruir el fantasma de la complicidad con ETA, del que la historia ofrece concluyentes testimonios.

Carné para la exclusión
Editorial La Razón  15 Abril 2001

Resulta hasta cierto punto inevitable en todo proceso electoral, y el que ahora se desarrolla en el País Vasco ante las elecciones autonómicas del próximo día 13 de mayo no es una excepción, que asuntos aparentemente «dormidos» vuelvan a primera línea de la actualidad, traídos generalmente para ser empleados por los partidos que más pueden perder en la urnas. Es el caso del llamado «DNI vasco», izado ahora como bandera por el PNV y EA y muestra de la radicalización de su oferta electoral, en un previsible intento de ganar por la izquierda «abertzale» los votos que sin duda perderá entre su electorado, tradicionalmente moderado.

   El asunto del «carné de vasco», como desafío nacionalista a la legalidad, ocupó ya la portada de LA RAZÓN en noviembre de 1999, donde se denunciaba que la maniobra del entorno etarra, programada cuatro años antes, contaba ya con el apoyo de EA y HB y que el «carné» había sido usado de forma fraudulenta en las elecciones municipales de junio de aquél año.

   La maniobra de los terroristas no pasó tampoco inadvertida para juez Baltasar Garzón que, en el año 1998, abrió ya diligencias judiciales sobre la «estrategia de desobediencia civil» diseñada por Eta y, el pasado octubre, ordenó el ingreso en prisión de ocho detenidos en una operación desarrollada contra el aparato etarra, uno de ellos en calidad de presunto ejecutor material de la campaña del «DNI vasco».

   Sorprende por ello que ahora el Fiscal General del Estado, Jesús Cardenal, haya ordenado investigar un asunto que tiene ya un proceso abierto en la Audiencia Nacional. Cargar ahora contra el «DNI vasco· como si se tartase de un asunto nuevo, no es la mejor de las maneras con las que debe conducirse el fiscal y ha desatado las oportunistas críticas de un nacionalismo que exige un trato exquisito de los poderes del Estado, mientras apoya un carné a todas luces ilegal e incluso lo facilita en sus sedes. Cabe pensar, pues hay que considerar en este caso la probada profesionalidad de Jesús Cardenal, que la actuación de la Fiscalía no será otra que la de facilitar al juez que ya entiende en el caso nuevos elementos de prueba, al conocerse públicamente que existen actuaciones en este asunto de dos partidos legales como el PNV y EA.

   Lo que no se debe olvidar, ni permitir que vuelva a quedar oculto, es que el falso «DNI» es sólo un instrumento más del mundo etarra, que se suma a los asesinatos, la extorsión y la «kale borroka», en su empeño de vencer al Estado de Derecho. Por eso no es una casualidad que se trate de impulsar su empleo en el 13-M, como un elemento más para infundir desconcierto y proyectar cuantas sombras sean posibles sobre un resultado electoral que amenaza su proyecto independentista.

Aberri
Por Jon Juaristi. Escritor ABC 15 Abril 2001

ES un neologismo más de los inventados por Sabino Arana Goiri, de aquéllos que Unamuno llamaba desdeñosamente terminachos y que convirtieron el eusquera de los nacionalistas vascos de anteguerra en una inextricable jerigonza. Aberri combina dos raíces, ama («madre») y erri («pueblo»). Su significado, en el dudoso caso de que tuviera alguno, vendría a ser «pueblo materno». Unamuno, por cierto, creó otro monstruo verbal de análoga insensatez, matria, que ningún hispanohablante incorporó a su vocabulario. Arana Goiri hizo equivaler aberri al concepto de patria, pero él mismo, que no debía sentirse muy seguro de que sus paisanos entendieran sus genialidades lingüísticas, puso como cabecera al último de sus periódicos el españolísimo sintagma La Patria (los anteriores habían tenido nombres eusquéricos como Baserritarra o Bizkaitarra; es decir, «El aldeano» y «El vizcaíno», respectivamente). Sólo mucho después de la muerte de Arana Goiri, los defensores de la línea ortodoxa, sabiniana, bautizaron como Aberri un semanario en torno al cual se gestó la primera escisión del Partido Nacionalista Vasco, en el verano de 1921. Diez años más tarde, los aberrianos volvieron al seno de la organización matriz. En Bilbao, el domingo de Pascua de 1932, se celebró con pomposos desfiles de banderas y alardes de ezpatadantzaris el primer Aberri Eguna o Día de la Patria Vasca.

La elección de la fecha, con lo que había en ella de vinculación simbólica de la Resurrección de Cristo a la mítica resurrección nacional de una Euskadi que no murió jamás (porque nunca existió), marca una decisiva transferencia de sacralidad desde la religión católica —por definición, trascendente y universal— al culto particularista y secular de la nación étnica. En aquel primer Aberri Eguna nació una religión política que iba a exigir de sus fieles el sacrificio de vidas propias y, sobre todo, ajenas. Conviene detenerse brevemente en este particular: el dogma cristiano de la Resurrección supone la abolición de los sacrificios humanos. Al vencer a la muerte, Jesús proclama la inocencia de todas las víctimas inmoladas a los dioses de las naciones. El Dios de la Biblia quiere misericordia, no sacrificios. Los nacionalismos, por el contrario, vuelven a reclamar oblaciones sangrientas en los altares de lo que Péguy llamó las patrias carnales.

Nunca se insistirá demasiado acerca de la fascinación que siempre han producido sobre el común de las gentes los ejecutores sagrados, que se constituyen en brazo justiciero de la divinidad airada y deciden quiénes deben morir para aplacarla. Desde hace treinta largos años, ETA ejerce esa función ante una comunidad nacionalista, abertzale (literalmente, «amante de Aberri») que asiste obnubilada al holocausto de los que la banda estigmatiza como antivascos (enemigos de Euskal Herria, enemigos del eusquera..., enemigos de Aberri, en suma). En el pobrísimo imaginario de la religión nacionalista, Aberri clama uncida a un yugo y cargada de cadenas. La divinidad airada es un dios sufriente, parodia del Crucificado, cuyo dolor sólo encuentra lenitivo en el dolor de los españoles: «socializar el sufrimiento», he ahí la misión salvífica que encomienda a ETA el ídolo erigido por los hermanos Arana Goiri. Más de un siglo ha pasado desde que éstos encontraran la panacea para los males de la patria vasca: la definición de un buen chivo expiatorio. «A los diez años —escribía Sabino—, era ya intenso en mí el amor patrio; sólo que ignoraba cuál era mi patria». Amabat amare. La invención occidental del amor-pasión se resolvió en un desvanecimiento del objeto amado, puro pretexto para el ejercicio narcisista de amar con toda el alma la propia fetidez moral. Euzkotarren aberria Euzkadi da: «(Solamente) Euzkadi es la Aberri de los euzkos». De los cuatro términos que componen la máxima aranista, dogma central de la doctrina abertzale, tres son terminachos de cosecha propia, avatares de un ídolo de humo nacido de una pesadilla melancólica. Aberri es Euzkadi y Euzkadi es el «bosque de euzkos (abertzales)». Por transitividad lógica, Aberri es el conjunto de los abertzales. Nosotros mismos nos convertimos en divinidad sacrificial. En la España de hoy, ETA mata por un quítame allá este terminacho.

Durante la transición, la izquierda comunista se sumaba voluntariosamente a las celebraciones del Aberri Eguna. Nunca los nacionalistas dejaron de tratarles con un desprecio sarcástico. El mismo con el que recibieron la inesperada adhesión de la Izquierda Unida de Javier Madrazo al Frente de Estella: la comunidad abertzale está completa y para nada necesita el refuerzo de vascos enredados con fuerzas españolas (y, por tanto, españoles, no vascos; reses humanas destinadas, tarde o temprano, al sacrificio). La comunidad abertzale comulga en Pascua Florida; cumple el precepto paródico que constituye a los nacionalistas en rebaño de Aberri, en pueblo segregado y elegido por el profeta Arana, a salvo de la espada del exterminador de maquetos que ha decidido reducir la ambigüedad informacional de la fuente —la propia sociedad vasca— construyendo una raza política mediante el «censo nacional» de los vascos puros; es decir, de los nacionalistas fuera de toda sospecha. Muy probablemente, los votantes del PNV y de EA acudirán a las urnas el trece de mayo con los documentos de identidad que los acreditan como ciudadanos españoles, pero el aquelarre abertzale del quince de abril, Aberri Eguna, los une irremisiblemente al sicariato etarra en esta quiebra criminal de la convivencia civil que ellos mismos han provocado. La no tan tradicional festividad étnica (no todo lo étnico es tradicional, ni mucho menos) nos dará un índice inequívoco de la gravedad real de la situación. Mostrará hasta dónde están dispuestas a seguir las bases del nacionalismo vasco que se quiere democrático (no hablo de sus dirigentes, cuya actitud está muy clara y vista ya para sentencia del tiempo) la deriva de los asesinos. De la reacción o de la ausencia de reacción de la feligresía de Aberri dependerá que pueda o no evitarse el revanchismo social.

Hijos de la patria
Por Carlos DÁVILA ABC  15 Abril 2001

La patria inventada por Arana celebra hoy su día. Los sucesores más recalcitrantes de Sabino y de Luis, que un día convocaron una merienda para fundar un partido nacionalista, racista e integrista, se reúnen como todos los Domingos de Resurrección para escuchar las soflamas de su jefe y para engullir a continuación el cordero pascual. Esta vez lo hacen con más rabia de la acostumbrada y con más temor del conocido porque, por primera vez desde la restauración de la democracia en España —una nación que les resulta, dicen, ajena—, pueden perder la primogenitura política a manos de los maketos a los que tanto odia Arzalluz, pero sin los que el País Vasco no sería hoy, con toda seguridad, la sociedad próspera que sólo padece una enfermedad: la del nacionalterrorismo que encarnan los filoetarras con los que Arzalluz, Ibarretxe y un sandio de enormes proporciones, Egibar, se entienden mal que bien para permanecer en el poder, mal que bien, en los próximos años como lo han hecho en los dos pasados en el Parlamento de Vitoria.

Hoy empieza claramente la campaña electoral para el 13 de mayo. Esta semana que viene llegará hasta Bruselas el cínico contrainforme del todavía lendakari Ibarretxe, en el que pinta un País Vasco virtual en el que prácticamente sólo mueren los que quieren, sólo se marchan los réprobos. Pero esta semana, también en el País Vasco real, dos de los movimientos sociales que más han denunciado el afán liberticida de los nacionalterroristas y la complicidad del PNV, celebran de verdad el día de la Patria Vasca, el día de todos los vascos. Manos Blancas y Basta Ya estarán respectivamente en Ermua y Vitoria, unos para homenajear a los concejales del PP y del PSOE perseguidos por ETA y la intolerancia del nacionalismo, y otros para clamar contra el terror de ETA y sus conmilitones. Como pasa siempre en un país dominado por el terror y el miedo, los perseguidos son los auténticos hijos de la patria.

¿Es ya demasiado tarde?
Enric SOPENA ABC 15 Abril 2001

Ramón Jáuregui publicó el Jueves Santo, en «El Correo», un artículo titulado «A un amigo nacionalista». Es un texto hermoso, estremecedor. Está escrito con el corazón, y desde el desencanto -o la lamentación profunda- porque narra la historia de una frustración, que es la de muchos, pero singularmente la suya. Los sentimientos no interfieren la lucidez, que sale reforzada por la sinceridad, de modo que compone Jáuregui una sinfonía de razonamientos difícilmente rebatibles. Evita el insulto o el improperio. Subraya el desgarro: «Nos habéis dejado solos mientras nos matan». Evoca el sufrimiento desdeñado: «Mataron a Fernando Buesa y despreciasteis nuestro dolor en la capilla ardiente y en las calles de Vitoria, convocando una contramanifestación a la nuestra».

«Nací y me crié entre vosotros». Así inicia su reflexión este socialista, uno de los líderes de la corriente más vasquista del PSE. «Toda mi vida política -reconoce sin ambages- ha tenido una constante: entenderme con vosotros y construir el país juntos». Incluso «cuando firmasteis el Pacto de Estella con EH y con ETA, busqué razones para explicar vuestro giro alegando buenas intenciones. En numerosos foros (...), he argumentado sobre las responsabilidades del PP en la ruptura del clima de entendimiento y complicidad democrática con el PNV que precedió al Pacto de Estella».

Jáuregui se confiesa. Pero acusa a los nacionalistas de deslealtad. Aporta pruebas y datos. Introduce una duda fundamental. Cuando el PNV pactó con los socialistas en gobiernos pretéritos ¿lo hizo como contribución a la «pluralidad» o «como un molesto imponderable de vuestra minoría»? Y añade este párrafo terrible: «Más allá de discusiones sobre la intensidad de vuestras condenas a la violencia, me pregunto qué haríamos los socialistas si un grupo terrorista matara a los nacionalistas en nombre del socialismo. Seríamos los primeros en condenarlos y perseguirlos. Nos ofreceríamos al resto de fuerzas políticas para cualquier unidad de acción (...) adjuraríamos de un socialismo envenenado y contaminado por la violencia. ¿Os habéis preguntado si vosotros hacéis eso?». La respuesta es conocida. Condenan los asesinatos, pero hacen guiños a los asesinos: ovejas -algo descarriadas, eso sí- del mismo rebaño.

Acaba con una premonición y una advertencia: «Llegará el 14 de mayo y nos volveréis a llamar (...). Pero no olvidéis que, como decía Oscar Wilde, “la fatalidad de los buenos propósitos es que siempre se toman demasiado tarde”». Falta menos de un mes para las elecciones. La vía fundamentalista del PNV, que ahoga las llamadas a la cordura de gentes como Ardanza o Atutxa, está destruyendo también los últimos puentes con el PSE. ¡Ojalá tamaño sectarismo identitario, tanta semilla de odio, tanto preludio de limpiezas étnicas o ideológicas, no dinamiten definitivamente, o por mucho tiempo, la convivencia y la libertad en Euskadi! ¿Es ya demasiado tarde?

El DNI vasco
José María CARRASCAL La Razón 15 Abril 2001

Los norteamericanos se han negado siempre a tener un documento nacional de identidad. Alegan que recorta su libertad al ser un instrumento de control por parte del Estado. Lo que tiene su sentido ya que el citado carnet no es a la postre más que un fichaje policial de todos los ciudadanos de un país. Y basta pensar que cuanto más totalitario es un país más énfasis pone en su DNI para darse cuenta de la razón que tienen los norteamericanos con sus suspicacias. ¿Cómo se las arreglan para identificarse? se preguntarán ustedes. Pues de mil formas. Por lo general, usan el carnet de conducir. Pero como hay gentes que no conducen, aunque parezca imposible, echan mano de las tarjetas de crédito o de cualquier otro carnet. Y en último término, sirve el sobre de una carta dirigida a nuestro nombre y domicilio para identificarnos.

   Los europeos nos acostumbramos hasta tal punto en la Edad Media a tener un señor encima que aceptamos sin más la monarquía absoluta y el Estado total que le sucedieron, con todo su aparato de control, documento nacional de identidad incluido. Nos parece incluso natural y no concebimos la vida sin él. Cuando, como ven, es perfectamente posible.

   Pienso que, como en tantas otras cosas, la virtud está en el término medio y tan pernicioso es convertir el DNI en un fetiche como en una maldición. En realidad, no es bueno ni malo en sí, sino que puede ser una cosa u otra según el destino que se le dé. Reducido a instrumento de control ciudadano, puede convertirse en herramienta de una dictadura. La absoluta falta del mismo puede ser utilizada por los delincuentes que hay en toda sociedad para transgredir las más diversas leyes de la misma.

   El DNI vasco pertenece sin duda a la primera de esas categorías. Más que un documento de identificación es un documento de discriminación. Como la estrella de David que identificaba a los judíos en los países ocupados por los nazis, sólo que al revés, intenta separar a los «verdaderos vascos», o nacionalistas para quienes emiten ese carnet, del resto de la población vasca. O si lo quieren con metáfora bíblica ya que estamos en Semana Santa, es la marca con sangre de cordero que los israelitas pintaban en sus puertas. Pocas veces un viejo episodio se ha reproducido tan al pie de la letra.

   El Documento de Identidad Vasco significa el primer intento de separar administrativamente a los que ¬según Eta¬ tienen derecho a vivir en Euskadi de quienes no lo tienen. La primera selección de los que pueden quedarse y los que tienen como destino el destierro o el campo de concentración, según el criterio de Sabino Arana y sus discípulos. El fiscal general del Estado hace muy bien en echar una ojeada al asunto. En el 2001, en la Europa unida, en cualquier lugar civilizado, no hay lugar para un documento nacional de identidad étnico, discriminatorio o totalitario.
 

Vázquez cree que las pintadas contra él demuestran que existe un «caldo de cultivo» etarra en Galicia
Ep - La Coruña.- La Razón  15 Abril 2001

El alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, afirmó ayer no sentirse preocupado por las pintadas que han aparecido en la zona coruñesa de Cuatro Caminos contra él y contra Ana Crespo, concejala de Ermua exiliada en la comunidad gallega, y aseguró que son una prueba de que en Galicia existe un «caldo de cultivo» de los que apoyan a Eta.

   Vázquez aseguró que estas pintadas «son consecuencia de la tolerancia intelectual y política de quienes propugnan la violencia y la imitan». El regidor socialista manifestó, tras inaugurar en la zona coruñesa de Punta Hermida un monumento diseñado y realizado por Isaac Díaz Pardo para recordar a los republicanos fusilados durante la Guerra Civil, que lo único que lamenta es «que vengan por la espalda y no de frente».

   El pasado jueves aparecieron en la Plaza del Tebeo de La Coruña unas pintadas en las que se amenazaba la vida del alcalde, Francisco Vázquez, así como la de la edil popular Ana Crespo. Los nombres del regidor coruñés y de la concejala popular aparecieron al lado de cruces inscritas dentro de un círculo o al lado de símbolos nazis como cruces gamadas y frases como «Paco Vázquez muere».

   Además de calificar el monumento como un acto de «justicia», el edil coruñés explicó que la intención del Ayuntamiento de La Coruña con esta iniciativa es «recuperar la memoria histórica de la ciudad». El acto, al que asistieron medio millar de personas, se celebró coincidiendo con el 70 aniversario de la proclamación de la República y 65 años después de los fusilamientos.

   En el monumento, además de una poesía de Federico García Lorca y otra de Uxío Carré Alvarello, aparece una fotografía que un soldado realizó de uno de los fusilamientos.

Explota un artefacto en el domicilio de una concejal de UPN en Villava
ABC  15 Abril 2001

    Un artefacto de fabricación casera ha hecho explosión esta madrugada en el domicilio de la concejala de Unión del Pueblo Navarro (UPN) en el ayuntamiento de Villava, Elena Murillo, sin causar heridos aunque sí daños materiales.La explosión, según informó la Delegación de Gobierno de Navarra, tuvo lugar a las 2.40 horas en el rellano del segundo piso del edificio situado en el número nueve de la calle Esteban Armendáriz de la citada localidad navarra. Las puertas de las tres viviendas existentes en este rellano resultaron afectadas por la explosión, que causó también desconchados en el techo y el  ennegrecimiento de las paredes de los rellanos del primero, segundo y tercer piso.

    Según dichas fuentes, el artefacto estaba compuesto por "un petardo de gran tamaño, dos bombonas de cámping gas y una garrafa de cinco litros de gasolina"

La increíble y triste historia del Cándido Jordi Pujol y la eñe desalmada
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 15 Abril 2001

Sería gravemente calumnioso afirmar que Jordi Pujol dedica muchas horas al estudio de la filología. Su incultura en esta materia carece de lagunas. La defensa de la ñ no es, como el dirigente catalán proclama a los cuatrocientos vientos, una cuestión de nacionalismo español ni de nacionalismo de los veintidós países que se expresan en la lengua de Cervantes, de Borges y Pablo Neruda ni de los varios idiomas que utilizan esa letra. Es sencillamente un asunto de progreso filológico, de vanguardia idiomática, de desarrollo científico de la lengua. No se defiende la ñ, ni Aznar ni nadie, porque sea la reliquia de un idioma, la tradición que se quiere conservar a toda costa. Se la defiende porque es lo moderno, lo adecuado y lo científico.

   A Jordi Pujol le convendría leer y meditar esta frase de Gabriel García Márquez: «La ñ no es una antigualla arqueológica, sino todo lo contrario: un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos».

   Mientras los franceses o italianos, para conseguir el sonido de la ñ, tienen que escribir gn, y los portugueses nh, los españoles hicieron en el castellano -no así en el catalán- la gran aportación al alfabeto latino al descubrir por vía lúdica, como ha escrito el académico Gregorio Salvador, la diferencia fonológica entre una nasal alveolar -la n- y una nasal palatal -la ñ-. En la Edad Media el latín abrevia las dos letras en una mediante una tilde, bien sobre la g, bien sobre la n: gatus y ñatus, son ejemplos que figuran indistintamente -g con tilde o n con tilde- en lápidas funerarias en los siglos IV y V.

   La afirmación de García Márquez es en todo caso exacta. Ejemplo clásico, el de Ordoño. Ordogenitus, se convierte en Ordogenus, luego en Ordonnius y después en Ordonnio. Para evitar la repetición de la n, la fórmula de vanguardia de la raya, luego ondulada en tilde, creó la letra ñ, con la que se mejoraba y enriquecía el alfabeto latino. Mientras franceses, italianos o portugueses continuaban y continúan en el atraso, expresando el sonido de la ñ con un dígrafo, los españoles conseguían un contundente avance filológico. Nebrija quería que la ñ se incluyera como letra independiente en el alfabeto y escribió que «hacemos la injuria en no la poner en orden con las otras letras del a b c».

   El gallego, el vascuence, el araucano, el zapoteco, el tagalo, el guaraní, el aymara y el quechua utilizan la ñ y, también, como subraya Gregorio Salvador, el chamorro, lengua que se habla en las Marianas y que, en su isla cabecera, Guam, ha visto ofendido el nombre de su capital Agaña, con la supresión de la tilde por los bárbaros estadounidenses que hoy la tienen sometida a colonialismo insolente.

   El académico Emilio Lorenzo, lingüista sabio y autor de un texto inolvidable sobre la ñ, relataba esta anécdota que yo le escuché a Luis Calvo y de la que hay testimonio en una crónica de Julio Camba. El autor de Aventuras de una peseta, corresponsal de «ABC» en Alemania, fumaba puros y un día fue a comprar una caja de habanos en Berlín.

   -Aquí tiene lo que desea. Puede usted comprobar que son genuinos habanos.

   Y le mostró la etiqueta. Camba leyó: «La Cabana. Habana».

   -Los genuinos habanos «La Cabaña» se fuman con tilde- dijo, riéndose, al dependiente.

   Días más tarde, el vendedor le abordó eufórico: «Han llegado, por fin, habanos genuinos. Aquí los tiene. Esta vez sí son auténticos».

   La carcajada de Camba se escuchó en las rotativas de «ABC». El dueño del establecimiento había ordenado imprimir así la etiqueta: «La Cabaña. Habaña».

   Esta historia refleja algo que hace segura la victoria de la letra ñ en el mundo. Cuatrocientos millones de potenciales compradores de ordenadores serán inevitablemente atendidos -lo están siendo ya, si así lo exigen- por las empresas vendedoras. La letra más emblemática del alfabeto español no peligra, si sabemos actuar unidos. Es un ñacanguazú (río grande, en guaraní) y la emplean desde el araucano al que gusta la ñajañaja hasta el ñamiñami cubano aunque esté ñangado o se vista de ñanguío y no se ande con ñique y ñaca. La palabras que empiezan con ñ son pocas. En cambio, desde aña a zuño, hay infinidad de vocablos que se modernizan y asientan con la ñ entre sus letras.

   El sillón de la ñ en la Real Academia Española, en fin, está más firme que la sierra de Gredos. Nos acompañan en la afirmación de la ñ los pueblos hermanos de América, encabezados por el académico de la Española, Mario Vargas Llosa, al que produce un regocijo inextinguible que Jordi Pujol se dedique a pontificar sobre lo que no sabe. Basta consultar los diccionarios propios de Ecuador, Chile, Bolivia, Paraguay, Cuba o Colombia para advertir hasta qué punto desde tierras americanas se está enriqueciendo la ñ. Los trabajos de Carlos Joaquín Córdova o de Luis Cordero son reveladores. Asistiremos en el futuro, con la coña fresca, a la marcha triunfal de la ñ, sonriente y segura entre las luces de las pantallas informáticas encendidas y parpadeantes en todo el mundo.

Cambio esperanzador
M. A. RODRÍGUEZ La Razón  15 Abril 2001  

Un día como hoy dentro de un mes será lunes y estaremos examinando con lupa los resultados de las elecciones vascas. Ha empezado la cuenta atrás para poder hacer realidad un cambio esperanzador en la vida española.

   Las encuestas siguen diciendo que conseguir ese cambio es muy difícil, aunque los nacionalistas empiezan a estar nerviosos y a abandonar su tradicional moderación de campaña electoral, que luego convierten en sectarismo desde las instituciones. Pero queda un mes: el mes que puede cambiar el desasosiego que vive España.

   Son muchas las esperanzas puestas en este proceso y sobre todo en uno de los protagonistas: el candidato popular, Jaime Mayor Oreja. Nada de lo que dice es ajeno a lo que desearía cualquier persona para su pueblo, pero la demonización a la que está sometido desde las instituciones y medios de comunicación afines al nacionalismo vasco es tanta que han conseguido que gran parte del electorado le equipare al radicalismo más absoluto.

   Durante años, el PNV consiguió que el Partido Popular apareciera como el ogro radical que se envolvía en la bandera española para comerse a los niños (otros nacionalistas también son expertos en hacer lo mismo). Romper ese miedo, sin duda, es lo más difícil. Atraer el voto indeciso, que en otros tiempos fue nacionalista, es casi imposible precisamente por esa etiqueta, arraigada en alguna gente durante muchos años.

   Pero ése y no otro es el reto: convencer a antiguos nacionalistas que pueden salir de casa a votar por un país mucho más sano y más alegre, en el que se pueda vivir en paz. Un objetivo muy difícil, por no decir casi imposible: un milagro para el que solamente queda un mes. Un mes para la esperanza.

Mario Onaindia: «El PNV hace mil años que cortó con el Estado y legitima a los fascistas de Eta»
Entrevista al Presidente del PSE-EE de Álava
El presidente del PSE-EE de Álava, Mario Onaindia, asegura que «Arzallus hace mil años que cortó con el Estado». Además, arremete contra el PNV por «legitimar a los fascistas de Eta» y asegura que si hubiera podido pactar con ellos no hubiera convocado elecciones.
Inmaculada G. de Molina La Razón  15 Abril 2001

Militó en Eta político-militar, pero aquello pertenece ya al siglo pasado. Desde hace más de dos décadas es político-escritor y, como tal, rehúsa entrar en una guerra de declaraciones y contradeclaraciones. Eso sí, a su amigo Francisco Vázquez, alcalde de La Coruña, lo considera un «irresponsable» por inmiscuirse en la política vasca, «que desconoce», con su polémica apuesta por retornar las competencias de Educación al Estado. Petición que Mario Onaindia considera un «guiño a su electorado gallego». Al presidente de los socialistas de Álava no le duelen prendas a la hora de reconocer el «grave fallo» de su partido en el País Vasco. «El problema que hemos tenido durante muchos años ha sido que hemos sido la primera fuerza en las elecciones generales y, en cambio, no en las autonómicas». A su juicio, su partido no ha sabido convencer a su electorado de que los comicios autonómicos son tan importantes como los generales. Onaindia es un hombre comprometido con el reto de lograr la libertad para el País Vasco. De ahí que esté dispuesto a «pagar el tributo de llevar escoltas», como la inmensa mayoría de sus compañeros socialistas. Con esta declaración de principios, resta importancia a la fuga de concejales socialistas por su rechazo a ir escoltados.

Gobierno constitucionalista
¬¿Cómo ve la situación en el País Vasco? ¿Hay riesgo de enfrentamiento?
   ¬Veo la situación crítica, con una crisis política del País Vasco, porque el nacionalismo está agotado. En las elecciones se va a reflejar un triunfo del electorado constitucionalista, porque el PP y el PSE ya tuvieron más diputados que el PNV y EA. Esa victoria la supieron camuflar con la alianza que hicieron con Eta en el acuerdo de Estella. Ahora se ha dejado de hablar de Eta y se habla mucho más de libertad de los ciudadanos. Este cambio profundo se reflejará en las elecciones del 13 de mayo. No me cabe ninguna duda de que los constitucionalistas podrán formar gobierno.

   ¬¿El PNV es igual a Eta, al compartir los mismos objetivos?
   ¬No es que lo diga yo, lo dicen ellos. No sólo comparten objetivos de manera genérica, sino el propio modelo político y social. En el caso de Eta, se basa en excluir de ese modelo a todos los no nacionalistas. Arzallus estos años ha dicho que un no nacionalista es como un alemán en Mallorca. El PNV habla del PP y del PSE como partidos antivascos. Ellos mismos defienden esa identidad de objetivos entre Eta y el PNV.

   ¬¿Teme que la fuga de concejales socialistas deje en cueros al PSE?
   ¬Esto es una forma de pervertir la democracia, porque hay un sector del País Vasco al que le es imprescindible llevar escoltas. A mí no se me ocurre ponerme a discutir lo de llevar escoltas. Los responsables de saber quiénes son los objetivos de Eta son los que tienen que decidir esta cuestión. Desde el último asesinato de Lasarte está claro que todos los concejales del partido son potenciales objetivos. Sabemos que ir con escoltas tiene muchos inconvenientes, porque hay mucha gente que compatibiliza su cargo público con su vida profesional. Es un tributo por la lucha por la libertad que la inmensa mayoría de los dirigentes socialistas están dispuestos a pagar.

   ¬¿Estas elecciones se han polarizado entre el PNV y el PP?
   ¬El PNV ha intentado hacer el discurso del miedo, para aglutinar su electorado. Le es más rentable buscarse como enemigo al PP que al PSE, porque su electorado es autonomista. El problema que hay en Euskadi en temas de cultura no es tanto las propias leyes, que son democráticas, sino el uso peligroso que han hecho los nacionalistas de ese sistema.

   ¬¿El PSE debería desmarcarse más del PP para lograr más votos?
   ¬Ya se desmarca. Pero el debate es quiénes están por la libertad y, por tanto, por la Constitución y el Estatuto y quiénes no. Este es el acuerdo mínimo con el PP. Afortunadamente, el programa electoral no se ocupa sólo de las coincidencias sobre el tema de la violencia, sino que es mucho más amplio. Esa es la coincidencia básica, en el resto de las cosas tenemos una valoración muy distinta. Pero no hay que tener miedo a las coincidencias, si son reales y objetivas. El acuerdo con el PP sobre la libertad y la paz y en contra del terrorismo es imprescindible y claramente insuficiente, con esto no se puede formar un gobierno. Hay muchos temas en los que no hay coincidencias.

Desmarque de Madrid
¬¿Pero un vasco puede pensar para qué votar a la copia, si puede hacerlo al original?
   ¬No creo en ese tipo de políticas. El desmarque respecto al PP tiene que venir mucho más de Madrid que de Euskadi.

   ¬¿Zapatero se tiene que desmarcar más del PP?
   ¬Ya lo hace.

   ¬¿El PSE espera arrancar votos de los vascos no residentes en el País Vasco?
   ¬Sí.

   ¬¿El pacto antiEta se ha convertido en un acuerdo electoral?
   ¬Me parece un acuerdo trascendente. La importancia del acuerdo es que, por primera vez, se está en contra de Eta, pero a favor de algo. Incluso el Pacto de Ajuria Enea, en ese sentido, tenía muchas lagunas. Lo que nos garantiza la libertad es la Constitución y el Estatuto. En estos momentos, esto es un punto de referencia clave para la gente. El próximo gobierno de Euskadi tendrá que apoyar como mínimo ese acuerdo, que, aunque no es suficiente, es imprescindible.

   ¬¿El aviso de Otegui de que montará una tangana si no le dejan votar con el DNI vasco es una amenaza?
   ¬Sería una provocación si detrás no estuviera Eta. Es una amenaza. HB, desde que firmó el acuerdo de Estella, está crecida, porque se encuentran con unas autoridades que se inhiben ante la falta de libertad.

   ¬¿EH queda deslegitimada con la inclusión en sus listas de una dirigente de Haika detenida?
   ¬No me sorprende nada, porque siempre lo ha hecho. Es una muestra más de la estrecha relación que existe entre EH y Eta.

   ¬¿Mayor y Redondo son delegados de Madrid?
   ¬Mayor Oreja es un líder político que ha demostrado suficiente capacidad en Euskadi y en Madrid como para que sea delegado de nadie. Y no digamos de Nicolás Redondo, que ha aportado mucho al socialismo vasco. En cambio Ibarreche me parece que es un vicario del EBB.

   ¬¿Sería un retroceso para la autonomía retornar al Estado las competencias de Educación y la Ertzaintza?
   ¬Esto es una tontería supina. No sé cómo se puede decir ese tipo de tonterías por parte de responsables políticos. La Ertzaintza es un cuerpo policial que, en líneas generales, está deseando intervenir en la lucha contra el terrorismo. La Ertzaintza es uno de los sectores que más a pecho se ha tomado la autonomía y que más dispuesta está a defenderla y, por tanto, la libertad de los ciudadanos. Si no lo ha hecho ha sido sólo porque la dirección política del PNV se lo ha impedido.

   ¬¿Y la educación, como reclama Francisco Vázquez?
   ¬El desarrollo del sistema educativo lo hizo Buesa. El sistema educativo permite una amplia autonomía de los centros, que está utilizada de una forma perversa por los nacionalistas vascos, que son fascistas. Esto se arregla haciendo que las leyes que existen se apliquen de manera democrática por el Gobierno vasco. Paco Vázquez lo dice haciendo un guiño a su electorado. Él no conoce cómo está la educación en Euskadi. El que haya muchos fascistas en Euskadi no es por las leyes, ni por el sistema educativo. Esto tiene que ver con la educación recibida en el seno de las familias.

   ¬¿Está llamando fascista al PNV?
   ¬No. Es un partido que no defiende la democracia. Lo que hace es legitimar a los fascistas de Eta.

   ¬¿Con esta polémica se está dando excusas Arzallus para que corte las relaciones con el Estado?
   ¬¿Que tontería! Arzallus hace mil años que ha cortado con el Estado. Arzallus nunca ha asumido la Constitución. Nunca ha aceptado en serio la autonomía. Cuando líderes gallegos dicen esas cosas son unos auténticos irresponsables, que desconocen la realidad. Si eso fuera así lo pediría Mayor o Redondo. A mi no se me ocurre decir lo que él tiene que hacer en La Coruña.

Situación peligrosa
¬¿Si el PNV gana las elecciones, Arzallus destruirá el País Vasco?
   ¬Llevan dos años destruyéndolo. Además, no sé como puede ganar las elecciones. La coalición PNV-EA puede ser la formación política más votada, pero no creo que tenga fuerza para formar gobierno, a no ser que lo haga en coalición con Eta, con HB. Pero si el PNV hubiera podido pactar ya con Eta, no hubiera convocado elecciones. Si el PNV gana, se sentirá legitimado para hacer el discurso excluyente de Arzallus.

   ¬¿Pero puede pactar con EH a cambio de que Eta declare una tregua definitiva?
   ¬No creo que este escenario se pueda dar. En 1998, el PNV perdió las elecciones y llegó a un acuerdo con Eta e hicieron el simulacro de tregua, que duró un año. Esto ha fracasado. Eta le exigiría la puesta en marcha ya de un estado totalitario, en el que los nacionalistas podría votar y los no nacionalistas no. Esa estrategia sólo pasa porque los no nacionalistas renunciemos a nuestros derechos políticos. Esto Eta lo quiere conseguir asesinando a concejales. Esa estrategia ya se ha puesto en marcha y ha fracasado. Además, no me parece viable, porque en 1998 el PSE y el PP tenían más diputados que PNV-EA, no me cabe ninguna duda que en estas elecciones tendrán más.

   ¬¿Es decir, habrá gobierno PP-PSE?
   ¬Es lo más lógico.

   ¬¿EH con su presencia en el Parlamento echará abajo todas las leyes de este gobierno constitucionalista?
   ¬Las cosas no van a cambiar de la noche a la mañana. Ojalá que podamos llegar a esta situación, que, aunque peligrosa, me encantaría tener un problema de ese tipo.

   ¬¿Está seguro de que su partido no pactará con el PNV?
   ¬No le veo ni pies, ni cabeza a esa posibilidad.

   ¬Zapatero no lo tiene muy claro.
   ¬El PSOE tiene un compromiso con el PP, que es el pacto antiEta. El PNV está haciendo una campaña a favor de la autodeterminación, es decir, los nacionalistas quieren hacer la lista de quién es vasco y de quién no. Cómo vamos a apoyar eso. Hay que tener claro que el próximo gobierno será constitucionalista, aquí cabe el PSE, el PP y el PNV a no ser que dé un giro de 180 grados el 14 de mayo...

   ¬¿El PNV es irrecuperable?
   ¬No podemos hacer el mismo discurso que el PNV. Si el PNV cambiara ya no sería el PNV. Si el PNV, por primera vez, en su historia considerara que el problema vasco hay que resolverlo en el marco de la autonomía. Entonces, el PNV sería otra cosa. ¿Puede darse ese milagro? No vislumbro nada en esa dirección.

Autonomía trampa
¬¿Si el PNV nunca ha apoyado la autonomía, cómo el PSE ha gobernado en coalición con este partido?
   ¬Me alegro mucho que haga esa pregunta, porque es la madre del cordero. El PNV nunca hasta ahora ha asumido la Constitución, pero se sintió obligado a pactar con el PSE un gobierno por su escisión con EA. Los socialistas hicieron una apuesta importante por introducir unas ideas más pragmáticas en la política vasca. Todo aquello lo hizo el PSE para consolidar la democracia en España y en Euskadi y con la confianza de que hubiera una mayor conciencia del autonomismo, no del nacionalismo. Como al PNV esa política no le dio ni un voto más, se radicalizó y pensó que la autonomía era una trampa para el nacionalismo y pactó con Eta. Si quisiera pactar con el PSE, el PNV lo hubiera hecho hace dos años. Pero si lo hubiesen hecho, en las próximas elecciones el PP hubiese tenido 20 diputados.

   ¬¿Qué pasará el 14-M si no hay gobierno constitucionalista?
   ¬Son unas elecciones muy importantes. Hay una realidad, el nacionalismo llamado democrático está agotado y el violento tiene que recurrir a asesinar a sus vecinos. Lo lógico es que la ciudadanía vote otras opciones. Si no ocurre el 13 de mayo, sucederá poco después. El cambio es inevitable.

   ¬¿Los nacionalismos en España están trasnochados, pertenecen al siglo pasado?
   ¬Sí. En Euskadi son zombis y en Cataluña, afortunadamente es muy distinto al vasco, pero está en una situación muy crítica. La autonomía provoca más conciencia nacional, pero no más nacionalismo.

LA FORJA DE ARZALLUZ
El Mundo 15 Abril 2001

Hijo de un requeté al que Franco compensó con un estanco tras la Guerra Civil, Xavier Arzalluz intentó entrar en ETA a finales de los 60, cuando dejó los hábitos de jesuita. Su última biografía, escrita por José Díaz Herrera e Isabel Durán, revela datos desconocidos del «mesías» del PNV

EL PADRE
Su padre, Felipe Arzalluz Eizmendi, nacido en 1887, no era un simple chófer. Lo mismo que su abuelo, Luis, y su bisabuelo Francisco alardeaban de su participación en las guerras carlistas junto al príncipe heredero, en defensa de la reacción y el absolutismo frente a los intentos de liberalismo, Felipe Arzalluz se sentía fiel continuador de la línea familiar. Tenía a gala pertenecer al requeté [voluntarios que en las guerras civiles lucharon en defensa de la tradición religiosa y monárquica] local y guardaba en un arcón el viejo mosquetón de su progenitor como una reliquia singular.

Pero no constituía un miembro cualquiera del requeté. Durante los preliminares de la Guerra Civil, con 49 años bien cumplidos echados a sus espaldas, era todavía un mocetón robusto, fuerte y de mucho carácter, según los testimonios y las fotografías de la época. «Un verdadero carlistón», según el responsable del nacionalismo. Y, como conductor de la línea de autobuses que unía el valle del Urola con la capital de la provincia, era el principal enlace vía San Sebastián entre los carlistas que preparaban el alzamiento militar en su comarca y los hombres del general Emilio Mola, el director, en Pamplona. Su nombre de guerra entre los sublevados, según consta en varios documentos, era el de Errexil, el mote familiar por el que se le conocía en el pueblo.

Aunque gran parte de los archivos militares han desaparecido o están ilocalizables, se sabe que el autobús de Felipe Arzalluz fue utilizado días antes de la sublevación para trasladar a Azkoitia una partida de revólveres Smith & Wenson adquiridos previamente en Inglaterra por algunos de los jefes de la conspiración.

El levantamiento de las unidades de Africa el 18 de julio de 1936 se conoció en Azkoitia [localidad guipuzcoana de donde es oriunda la familia Arzalluz] dos días después. Como uno de los cabecillas de la conspiración, Errexil asumió el papel que tenía asignado. Se caló la boina roja hasta las cejas, se echó el pistolón al cinto, llamó a un grupo de vecinos y armados hasta los dientes se presentaron en el cuartel de la Guardia Civil del pueblo.

Allí, al grito de «Abajo la República», «Mueran los traidores», «Abajo el Gobierno vasco», el Tejero de Azkoitia y sus «conmilitones» convencieron al sargento encargado del puesto, Félix Sáenz de Urturi y Rodríguez, de 43 años, para que con la guarnición al completo se alzara en armas contra la República. Y lo cierto es que el sargento y los guardias a sus órdenes no se hicieron rogar.

(...) «Recuerdo que se llevaron preso a mi padre. Estaba en una habitación muy oscura. Le custodiaban unos gudaris. Un día, en compañía de una hermana mía, fuimos al palacio de Juin a llevarle comida. Un gudari me llevó a hombros. Creo que eran gudaris porque me viene a la memoria una persona con un fusil. No me acuerdo ni de mi padre ni de nada. Sólo que era una habitación oscura y que había unos gudaris». De esta manera tan peculiar recuerda Javier Arzalluz el cautiverio de su padre en la prisión de Juin Torrea. El que sería años más tarde máximo responsable del PNV tenía entonces cuatro años. Su hermana Victoria, algunos más.Pero muy pocos para retener una visión nítida de los trágicos acontecimientos que ocurrían en el país. Los prisioneros estaban, en realidad, bajo custodia del Comité Municipal del Frente Popular.Vivían hacinados en una torre de tres plantas a la que se le habían tapiado las ventanas para evitar fugas. Los milicianos responsables de su custodia se habían desentendido de su suerte y obligaban a sus familias a llevarles alimentos de sus propias casas todos los días.

VIVAS AL «SALVADOR». (...) El 20 de septiembre, los requetés del Tercio de Lácar, con su boina roja y sus uniformes relucientes, y con su jefe, el teniente coronel Díez de Rivera, al frente, desfilan orgullosos por la calle Mayor de Azkoitia. Desde los balcones y aceras, una muchedumbre, entre la que se encuentran Manuela Antía y Victoria Arzalluz Antía [madre y hermana de Javier Arzalluz], da vivas al «ejército salvador» y a los generales Emilio Mola y José Solchaga, mientras dos ex cautivos, Felipe Arzalluz Eizmendi y el varias veces campeón de pelota vasca, el azkoitiano Luciano Juaristi, Atano II, sostienen una pancarta en la que puede leerse: «Viva el heroico Tercio de Lácar. Muera el separatismo».

(...) Felipe Arzalluz Eizmendi es uno de los primeros en colaborar con la causa. Como no podía ser de otra forma, sus hijos Marichu, Victoria, Nemesio, Claudio, Jorge y Javier comienzan a formar parte de las organizaciones de margaritas y pelayos de la comarca y a tomar parte en las conmemoraciones, desfiles y procesiones del 1 de abril, el Día de la Victoria.

El conductor de autobuses no tiene tiempo para aburrirse. Los mandos militares a quienes tanto odia Javier Arzalluz por considerarlos el símbolo de la «bota de Madrid» constituyen una nueva corporación y nombra alcalde a José Luis Albizuri. Entre los concejales más españolistas de aquel consistorio provisional se encuentra Felipe Arzalluz Eizmendi.

(...) El conductor de autobuses no lo duda un instante: deja a su mujer y a sus siete hijos y, a sus 49 años, se enrola voluntario en las huestes del Caudillo de España.

«Yo no creo que el vasco sea un hombre violento. De carácter retraído y tímido, si se encuentra acosado y no tiene dialéctica suficiente, su último recurso es liarse a golpes», declararía su hijo Javier 42 años más tarde, en septiembre de 1978. «El terrorismo vasco es cuestión de carácter», añadiría años más tarde. ¿Trauma infantil o herencia genética?

(...) «Yo sé que mi padre estuvo de conductor por el frente de Teruel. Fue un hombre de otra época al que no le dio tiempo a evolucionar», declara Javier Arzalluz. Su biografía militar, repleta de hechos de guerra a favor de la causa de Mola y Franco, no parecen confirmar la teoría. Y es que Felipe Arzalluz parecía sentirse más a gusto defendiendo sus ideas, trabuco en mano, en los campos de batalla que en el hogar familiar.

El dirigente nacionalista cuenta, obviamente, sólo una parte de la verdad. Tras su paso por los frentes de batalla, el gobierno de Franco premia la abnegación y el patriotismo de Felipe Arzalluz concediendo a su familia un estanco, concesión que en esas fechas era un privilegio asequible sólo a las viudas y huérfanos de la Guerra Civil. (...) A la familia del actual patriarca del nacionalismo vasco le tocó la lotería. «Fue uno de los más beneficiados del pueblo tras la Guerra Civil», recuerda José María Juaristi, hijo de Atano II, y una de las pocas personas de Azkoitia que se atreve en público a afear la conducta del todopoderoso presidente del PNV. «Mientras mi madre cosía, el tabaco y las pólizas los vendía yo», agrega Victoria Arzalluz.

(...) Felipe Higinio Arzalluz Eizmendi falleció en 1949, a la edad de 62 años, coincidiendo con el ingreso de su hijo Javier en el noviciado de la Compañía de Jesús, en Oña (Burgos). Poco antes había cumplido el mayor deseo de su vida: formar parte de la «guardia de honor», que rinde homenaje al general Francisco Franco junto a su querido Tercio de San Ignacio durante las «vísperas» en la basílica de San Ignacio de Loyola, y escuchar la santa misa en el mismo templo que el «invicto Caudillo de España», en compañía de su mujer y sus siete hijos.

La imagen debió de dejar un recuerdo imborrable en la memoria de Javier Arzalluz. Años más tarde, estando de maestrillo en el colegio Jesús María-El Salvador de Zaragoza, lo comentaría con algunos amigos. «Yo, de mayor, quiero ser como Franco».

UN JESUITA EN ALEMANIA. (...) En 1961 llegan a Alemania tres jesuitas españoles: dos aragoneses, José del Rey Fajardo, en 2001 rector de la Universidad Táchira (Venezuela), y Joaquín Paricio, en la actualidad secularizado y psicólogo jubilado de la General Motors en Alemania, y un guipuzcoano, Javier Arzalluz Antía.

Los tres acuden al seminario Santk Georgen, que la Compañía de Jesús tiene en Offenbacherland Strasse (Frankfurt), a concluir los estudios superiores de teología en un país donde la influencia de Karl Rahner, que enseña en Innsbruck, y de otros teólogos se ha convertido en polo de atracción mundial para aquellos estudiantes preocupados por la existencia de Dios.

(...) Arzalluz se revela, en Alemania, desde el principio como un estudiante desorganizado, que lo resuelve todo en el último minuto con un golpe de inspiración o de suerte. Brillante en la oratoria y buen jugador de mus, es un hombre de órdagos que pasa más tiempo dispuesto a imponer sus ideas a los demás que a estudiar la epistemología o las Sagradas Escrituras.

Sus dos aficiones eran, por aquel entonces, los juegos de naipes y la esgrima dialéctica. Ocupaba muchas de las tardes jugando al mus. Le gustaba formar pareja con Genaro Lemona, un compañero suyo de Azkoitia, y enfrentarse a dos capellanes navarros, uno de ellos Javier Iturgaiz, un sacerdote diocesano de Mañeru (Navarra), tío abuelo del dirigente del PP Carlos Iturgaiz, al que le gustaba derrotar, no sólo en el terreno de las cartas, sino también dialécticamente.

YO QUIERO ENTRAR EN ETA
En la etapa de Alemania se hace nacionalista. Allí le «envenenaron», recuerda su hermana Victoria desde San Sebastián. Sus principales contrincantes políticos eran el padre Iturgaiz y el responsable de los curas para los emigrantes de Frankfurt, José Ramón Larrauri, uno de los mejores amigos de Arzalluz de aquella época y, en la actualidad, militante del PNV en Navarra.

Carlistas furibundos, Iturgaiz y Larrauri defendían la tesis de que Navarra es tierra de vascos pero no Euskadi, un ente político artificial y falso creado por el PNV. El forjador del nacionalismo, Sabino Arana y Goiri, constituía para ellos un personaje racista y xenófobo, «una auténtica afrenta para todos los que nos sentimos vascos», remachaba Iturgaiz, ya fallecido.

El jesuita azkoitiano, renegando de sus orígenes familiares carlistas, era un apasionado partidario de la vigencia del pensamiento de Sabino Arana, el Rh negativo de los vascos, la pureza de sangre y la idiosincrasia de su pueblo.

Yo tengo muchos años y he oído hablar mucho del problema vasco, pero nadie me lo ha logrado explicar nunca. ¿Por qué no lo haces tú? le incitaba Iturgaiz.

A Arzalluz, aquellos argumentos le hacían enfurecer y siempre contraargumentaba. Volvía a insistir en las supuestas diferencias étnicas, lingüísticas y culturales sustentando así el llamado hecho diferencial vasco, que convertía a los habitantes de Alava, Vizcaya, Navarra y Guipúzcoa en hombres y mujeres cuya historia se pierde en la noche de los tiempos.

Tú lo que eres es un nazi le replica entonces José del Rey.

(...) Arzalluz vive aquellos momentos de fuerte tensión emocional en los que la Compañía de Jesús toma abiertamente partido por la organización terrorista, que asesina a víctimas inocentes, ya que el supuesto tirano, al que muchos carlistas vascos llevaron al poder, vive cómodamente instalado en el palacio de El Pardo, en Madrid. Allí, rodeado de ayudantes militares y guardaespaldas, resulta inalcanzable a la capacidad operativa de una banda armada todavía incipiente.

En ese contexto, en 1969 y 1970, el hijo de Errexil se reúne en secreto en un piso franco de Getxo (Vizcaya) con varios miembros de ETA en la clandestinidad. No han caído en las redadas de años anteriores y permanecen ocultos a la espera de que se normalicen las cosas. Allí discute hasta largas horas de la madrugada sobre el papel de la lucha armada como vía para resolver los conflictos en un país occidental.

Arzalluz está de acuerdo con casi todos los planteamientos de ETA, pero «cuando se habla del marxismo-leninismo comienza a desbarrar», comenta uno de los contertulios, que pide no ser citado. Educado en Alemania en la década de los sesenta, amigo de la familia Kiesinger, para él, el ejemplo a seguir no era la China de Mao Tse Tung, el Vietcong, el FLN argelino, la guerrilla castrista de Sierra Maestra, ni el Che Guevara, los modelos más discutidos en los ambientes revolucionarios europeos.

«ESTADO LIBRE DE EUSKADI». Su opción era construir Euskadi al estilo del Estado Libre de Baviera, el land de Franz Joseph Strauss, un político alemán nacido en Munich en 1915 y fallecido en 1988, fundador de la ultraconservadora Unión Socialdemócrata y presidente de Baviera en 1978. «A Arzalluz le parecía que con colocar un letrero en Miranda de Ebro (Burgos) que pusiera "Estado Libre de Euskadi", similar al existente a las puertas de Baviera, ya habíamos conseguido nuestras cotas de autogobierno», rememora uno de los ex etarras asistente a las reuniones.

Mario Onaindía, ex etarra, presidente del PSOE de Alava y uno de los hombres más serenos y reflexivos del País Vasco, sostiene que, tras aquel encuentro, Arzalluz estuvo varios días meditando sobre si pedir su ingreso en ETA o en el PNV.

Lo cierto, sin embargo, es que, a sus 38 años, pidió a uno de los asistentes entrevistarse con la cúpula de la banda terrorista para solicitar la admisión en sus filas. Aunque era bastante talludito para empuñar una metralleta o poner una bomba en un cuartel de la Guardia Civil y salir corriendo, de casta le viene al galgo. Con 49 años, una mujer y siete hijos que mantener, su padre lo abandonó todo y se fue a la guerra detrás del general Franco.

(...) En 1970, a través del padre Joseph Xarriton, director del colegio Saint-Joseph, de Hasparren, Javier Arzalluz contacta con Txillardegui. Pronto se da cuenta de que tienen muchos puntos de vista en común y que el frente vasco que propugna el miembro de ETA es la solución para conseguir la independencia de Euskadi.

LOS DEL PNV NO PAGAN
(...) Juan Alcorta Maíz, propietario de Koipe y uno de los empresarios más emprendedores del País Vasco, recibió en 1980 una carta de ETA exigiéndole el «impuesto revolucionario». Tras entrevistarse con el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y con el ministro de Interior, Juan José Rosón, decide plantar cara a ETA. El 29 de abril hace pública una carta abierta en todos los medios de comunicación negándose a pagar la suma exigida por ETA.

Días más tarde acude a la sede del PNV a recabar el apoyo de los nacionalistas vascos. «¿Éste es de los nuestros? ¿Ha apoyado al partido cuando se le ha pedido ayuda? No, ¿verdad? Pues, entonces, que vaya a hablar con los suyos y que éstos le protejan», replica con su habitual displicencia el presidente del PNV cuando se le transmite la petición de amparo.

Y es que, en Euskadi, la afinidad política al PNV constituye, en muchas ocasiones, un salvoconducto que garantiza la inmunidad ante los terroristas. El 21 de marzo de 1983, el empresario Jesús Guibert, un hombre próximo al PNV y amigo de Javier Arzalluz, es secuestrado en la localidad guipuzcoana de Azpeitia.

Al mismo tiempo, varios dirigentes y afiliados del PNV entre los que se encuentran el alcalde de Oñate, Eli Galdós; el árbitro de Primera División Ildefonso Urizar Azpitarte y algunos concejales de Getxo, Amorebieta y Sestao, reciben una carta en la que les piden el «impuesto revolucionario». El presidente del PNV decide tomar cartas en el asunto.

Pero no para denunciar el chantaje a la policía o a la Ertzaintza y evitar que con el dinero arrancado con amenazas a unos empresarios compren las balas y la Goma-2 destinadas a asesinar guardias civiles, militares, civiles y policías. Arzalluz pretende conseguir, simplemente, un acuerdo que impida que sus empresarios sean objeto de coacciones y amenazas en el futuro.

Prepara un encuentro con ETA le dice a Gorka Aguirre.

La cita se produce 15 días después en un piso particular de Bayona y a la entrevista asisten por parte del PNV Luis María Retolaza, consejero del Interior del Gobierno Vasco, y Javier Arzalluz; y por parte de ETA, Domingo Iturbe Abásolo y José Luis Arrieta Zubimendi, Azkoiti.

Durante el encuentro, Arzalluz se siente incluso cómodo. Uno de sus interlocutores, Arrieta Zubimendi, Azkoiti, «un chico descarriado» por el que siente debilidad, había nacido en la localidad guipuzcoana de Azpeitia, a escasos centenares de metros del santuario de Loyola. Era uno de los muchos militantes de EGI, las juventudes del PNV, que decidieron ingresar en ETA en tromba, en 1970, a raíz de la «convulsión política» que produjo el consejo de guerra de Burgos.

EL TESORERO DE ETA. Delgado, de 1,70 de estatura, poco conocido por la policía, Azkoiti aparecía siempre como uno de los lugartenientes de Txomin Iturbe y su papel dentro de la organización era bastante más importante de lo que parecía: cobraba el «impuesto revolucionario», «lavaba» el dinero negro de los secuestros y extorsiones, libraba los fondos para la compra de armas e infraestructura de ETA, pagaba a los comandos y llevaba la contabilidad de la organización.De hecho, era el auténtico tesorero de ETA.

(...) Tras un intenso tira y afloja se llega a un «pacto entre caballeros». ETA dejará en lo sucesivo de exigir el pago a los militantes del PNV y el partido nacionalista se compromete a hacer campaña, dentro de sus posibilidades, para impedir las extradiciones a España de terroristas capturados en Francia.

Parte de este encuentro llega a conocimiento del entonces ministro de Interior, José Barrionuevo, por uno de los agentes que la policía tiene destacados en la oficina de la Interpol de Bruselas.

«Han sido detenidos allí varios etarras. Según parece, algunos parientes han mantenido conversaciones con Gorka Aguirre, encargado de las relaciones exteriores del PNV escribe Barrionuevo en su diario . En los diálogos han utilizado teléfonos de la Consejería de Interior [por Luis María Retolaza]. Al parecer, [el Gobierno Vasco y el PNV] les ha ofrecido influencia y presión contra unas eventuales extradiciones a cambio de que ETA deje de pedir y cobrar el impuesto revolucionario a los militantes del PNV.Estupendo. Esto es lo que algunos de ellos llaman solidaridad, juego limpio y oposición a la actividad terrorista».

La desarticulación de la trama económica de ETA y la incautación de la contabilidad de la organización acabarán demostrando que los terroristas cumplirán la palabra dada.

Gracias a las señales de radio emitidas por dos misiles soviéticos vendidos semanas antes al comprador de armas de ETA por un agente doble, el 7 de noviembre de 1986 la Policía del Aire y Fronteras (PAF) francesa toma al asalto la Cooperativa Sokoa. Allí, tras más de cuatro horas de investigación, encuentran una puerta falsa que conduce a un zulo de 50 metros cuadrados excavado bajo tierra.En su interior, la PAF descubre un fabuloso arsenal de armas de la organización terrorista. Había algo más importante: un archivo clasificado por orden alfabético en el que aparecen los nombres de todos los extorsionados por ETA [parte de él se reproduce en esta página].

Por primera vez, las fuerzas de seguridad españolas tienen constancia documental de que el tesorero de ETA, la persona que controla hasta la última peseta, es José Luis Arrieta Zubimendi, Azkoiti, interlocutor entre Javier Arzalluz y ETA desde 1978.

Gran parte del dinero obtenido de los secuestros y extorsiones había sido dedicado, no sólo a financiar los comandos armados y el entramado de los terroristas en Francia, sino al sostenimiento de sus medios de comunicación (Egin, Egin Irratia), las Gestoras Pro Amnistía, el sindicato LAB y a pagar los gastos de las campañas electorales de HB.

Era, por tanto, ETA la que financiaba y mandaba sobre todas estas «estructuras satélites» montadas para dar cobertura legal a los terroristas, ocultarlos cuando eran perseguidos por la policía y ayudarlos a pasar la muga [la frontera].

LOS PAPELES DE SOKOA. Inmersos entre los centenares de legajos, miles y miles de folios que componen los distintos sumarios del caso de los papeles de Sokoa, los autores del libro han encontrado varias evidencias que hasta ahora habían pasado desapercibidas y que revelan la connivencia entre el partido de Arzalluz y ETA.

Tras la entrevista de 1983 entre Javier Arzalluz y Azkoiti había un reparto de papeles entre nacionalistas radicales y moderados en el País Vasco. ETA había decidido no pedir el «impuesto revolucionario» a los militantes del partido jelkide a cambio de que HB no fuera aislada. En los listados manuscritos incautados en Sokoa, así puede leerse con perfecta nitidez. Rufino Cengoitia Bengoa (Abadiano), «ha cumplido con el PNV»; Santiago Tolosa (Amorebieta), «ha cumplido con el PNV»; Eli Galdós Arrazola (Oñate), «ha cumplido con el PNV»; Pedro Dondiz (Bermeo), «ha cumplido con el PNV»; José Martín Azkue (Bilbao), «ha cumplido con el PNV»; Justo Azkue (San Sebastián), «ha cumplido con el PNV». En los listados de los etarras se encuentran los nombres y apellidos de todos los extorsionados y a su lado está escrita la dirección y el estado de los pagos en cada momento.

Así aparecen distintas anotaciones como «quedan pendientes 3k» refiriéndose a los millones. En algunos casos aparece el dinero en francos franceses y en otros se explicita la fecha de la futura cita, si es que no ha pagado todo. Las descripciones son precisas: fechas, datos, personas que acuden a los encuentros. Nada queda a la improvisación.

Entremezclados entre el montón de documentos incautados de vez en cuando aparece la frase milagrosa «Ha cumplido con el PNV».Y ahí acaba la ficha. Para los «amnistiados por ETA no hay pagos, no hay torturas ni más cartas amenazadoras. Sus familiares pueden dormir tranquilos.

Según las distintas listas incautadas, ETA militar había decidido, siguiendo los consejos de Arzalluz, que cerca de medio centenar de personas comprometidas con la «construcción nacional» estaban eximidas de la angustia y el terror de recibir en su casa la fatídica carta en la que se extorsionaba a sus empresas y de tener que ir a Francia a negociar el precio que ETA había puesto a su vida y a la integridad de sus empresas. La militancia en el partido jelkide constituía una patente de corso para, en la mayoría de los casos, vivir en el País Vasco sin ser molestado.

Otros documentos, sin embargo, revelan también que en muchos casos abogados y altos dirigentes del PNV aparecen relacionados con la trama dedicada a la extorsión. He aquí las pruebas.

(...) El 20 de agosto de 1988, la Policía Nacional tiene pinchados los teléfonos de los familiares del empresario Emiliano Revilla, un industrial del sector cárnico nacido en Olvega (Soria), secuestrado por ETA, en Madrid, el 24 de febrero anterior.

La Policía del Aire y Fronteras (PAF) francesa impide el pago de una primera entrega de dinero. El 26 de abril detiene en Bayona al intermediario de ETA José Félix Pérez Alonso y le requisa 725 millones de pesetas. Poco después, en casa de la familia Revilla comienzan a recibirse llamadas desde cabinas telefónicas.Los comunicantes exigen el pago, en Madrid, de los 1.500 millones de pesetas fijados para su liberación.

LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO. Las autoridades sospechan, en principio, que se trata de vulgares chorizos que, aprovechando la desgracia ajena, pretenden sacar tajada e incrementar aún más la tragedia de la familia. Los datos que facilitan los supuestos etarras son tan precisos y fiables que en un momento dado se llega a pensar que ETA, en un golpe de audacia, ha desplazado un comando a Madrid con el exclusivo objetivo de cobrar el chantaje.

Una de las intervenciones revela que el supuesto comando está integrado por el ex agente de Interior Francisco Paesa, quien dice actuar, aunque nunca se ha probado, con la aquiescencia del entonces director general de la Guardia Civil Luis Roldán y del ex director general de la Seguridad del Estado, Julián Sancristóbal. Aparentemente, pretenden «dar un palo» a ETA, dejarla sin recursos económicos y, de paso, quedarse con el dinero.

La operación era típica de los cerebros maquiavélicos que abundan en los servicios de inteligencia de medio mundo. A la vista de los turbios acontecimientos descubiertos con posterioridad, parece que las ansias recaudatorias del espía Paesa no tienen límite.

Sea como fuere, lo cierto es que la información llega a la sede del PNV en Bilbao. La reacción inmediata de sus dirigentes fue llamar a Madrid y pedir al Gobierno que detuviera a los «falsos etarras» e impidiera, por todos los medios, que la «extorsión» a los terroristas se consumara.

El interés del interlocutor del nacionalismo vasco no estaba tanto en situarse del lado de las víctimas, en salvar la vida del primer fabricante de chorizos como en no dejar a ETA desabastecida de recursos. Para el PNV, quien «roba a un ladrón (si se trata de los terroristas) no merece 100 años de perdón», como reza el refrán, sino que es un «provocador» y un «desestabilizador».«La reacción inmediata de ETA sería organizar un nuevo secuestro.Además de mucho más largo, tendría lugar en el País Vasco», concluyó el intermediario con Interior.

De esta manera, el nacionalismo moderado «justificaba» la extorsión que practica la banda armada, siempre que los afectados no fueran «de los nuestros». Sin embargo, los terroristas han respetado permanentemente el «pacto de no agresión» con el PNV.

EL CHANTAJE Y LA EXTORSION. (...) El presidente del PNV se sitúa así en la órbita de ETA, para cuyos miembros la única democracia emana de la punta de las pistolas o de la onda mortífera de los coches-bomba. Y donde la palabra dada, para muchos, tiene un valor absoluto, aunque haya sido arrancada mediante la extorsión, el chantaje y el secuestro, uno de los procedimientos de tortura más inhumanos, vejatorios y degradantes creados por el ser humano.

Un informe realizado por el Gobierno demuestra que más del 30% de las empresas, cuyos miembros han sido secuestrados por ETA a partir de la aprobación del Estatuto, ha recibido a posteriori subvenciones del gobierno vasco.

Una forma como otra de mantener el negocio del secuestro y /PASA A LA PAGINA 4 VIENE DE LA PAGINA 3 / de que los españoles paguen con sus impuestos las balas y la Goma-2 con las que los terroristas amenazan a la sociedad.

A POR LA TIERRA PROMETIDA. (...) Javier Arzalluz se lo ha dicho semanas antes a su hermana Victoria, en San Sebastián. «Yo estoy con el pueblo y si el pueblo decide por un 51% darnos sus votos a los nacionalistas, al día siguiente proclamo la independencia del País Vasco».

Tras la firma del Pacto de Lizarra, el gobierno de Ajuria Enea disuelve la Cámara y convoca elecciones autonómicas para el 25 de octubre [1998]. El presidente del PNV, que ha logrado reunir a la familia nacionalista bajo un solo proyecto, está convencido de que van a arrasar. «Sin un apoyo masivo de las urnas, el Pacto de Lizarra es papel mojado», le ha dicho poco antes a Eguibar.

No va descaminado. Horas después de cerrarse los colegios electorales, la figura del Arzalluz triunfante, retador y provocativo de las últimas horas de campaña, deja paso a un personaje que oculta su desolación y desencanto bajo el disfraz de un hombre agresivo e iracundo. Esa noche, el frente abertzale acaba de sufrir su primera derrota electoral.

De esta manera, sus planes de proclamar la autodeterminación de los tres territorios donde gobierna el PNV, que no comparten ni siquiera los dirigentes más radicales de HB que consideran necesaria una mayoría del 75% o el 80% para proponer un plebiscito popular a favor de la autodeterminación , han fracasado.

Aunque la correlación de fuerzas entre nacionalistas y constitucionalistas se mantiene (41 escaños para PNV, EA y HB frente a 34 para PP, PSOE y UA), los nacionalistas descienden más de dos puntos, el PNV pierde un escaño e Izquierda Unida, cuatro, que van a parar al Partido Popular, el gran vencedor de los comicios. Populares y socialistas, además, se imponen en las grandes zonas urbanas y en las ciudades de más de 25.000 habitantes, las más influidas por el liberalismo y la ilustración, mientras el voto nacionalista se refugia en las zonas rurales, el feudo tradicional del carlismo irredento y montaraz, la España aldeana, inculta y clerical, el «territorio comanche» de HB de donde los curas y frailes han reclutado tradicionalmente a sus misioneros. Pese a la derrota, Arzalluz no da nada por perdido. Su decisión de seguir avanzando hacia la soberanía es inquebrantable.

(...) A mediados de 2000, Ander Landaburu, director del diario El País en el País Vasco e hijo de Javier Landaburu, vicepresidente del Gobierno Vasco en el exilio y el diputado por Alava que meses antes del 18 de julio de 1936 advirtió a José Antonio Aguirre de la inminencia del golpe de Estado, se encontró aquel día con el dirigente y portavoz de HB Arnaldo Otegui.

Quiero que le pases un mensaje a Joseba Permach [dirigente de HB]. Dile que yo sé dónde vive, en Zarautz, y que como le pase algo a mi hermano voy a por él.

La fotografía de su hermano, el periodista Gorka Landaburu, contra cuya vivienda había lanzado unos meses antes un artefacto el entorno de ETA, aparecía desde hacía unos días en medio de una diana adornando las paredes de varios edificios de Guipúzcoa.Al escuchar sus palabras, Otegi, incrédulo, da un respingo y replica:

Eso qué es, ¿una amenaza?

Tómalo como quieras. Como tú sabes, en Euskadi todos saben tocar la «guitarra», unos por haberlo aprendido en ETA y otros en la mili.

La advertencia se produce ante testigos y, sin intercambiar más palabras, Landaburu se dedica a sus quehaceres. La anécdota revela, sin embargo, el ambiente de tensión y crispación que viven los periodistas en Euskadi.

No era para menos. Antiguo militante comunista privado de libertad durante la dictadura de Franco y miembro del Foro de Ermua, José Luis López de Lacalle salió a primera hora de la mañana de su casa de Andoain (Guipúzcoa), como todos los domingos, para comprar los periódicos.

Tras adquirir la prensa y tomar un café en una cafetería cercana, de regreso a su domicilio, un pistolero se le acerca por la espalda, le dispara dos tiros en la cabeza, a bocajarro, y le remata en el suelo. Su cuerpo, sin vida, queda tendido en la acera, a escasos metros de su vivienda.

Era el 7 de mayo de 1999. Semanas antes, el presidente del PNV, Javier Arzalluz, había amenazado a la prensa. «Los medios de comunicación están protagonizando un verdadero 18 de julio, sin cañones contra los vascos porque las guerras ya no son presentables», escribe en Deia. Y añade: «Desde que firmamos el Pacto de Lizarra, los vascos tenemos que sufrir todos los días un tremendo linchamiento moral, la manipulación, el insulto de tantos periodistas mercenarios o sectarios, los de la Brunete mediática de Madrid que quieren amordazarnos. Ellos, blandiendo la libertad de expresión, pueden arrojar sobre nosotros, con nombre y apellido o siglas cualquier demasía».

(...) ETA, que ha respetado a la prensa, salvo en los casos de Carmen Gurruchaga y Gorka Landaburu, a los que amedrentan lanzando explosivos contra sus casas, se envalentona y convierte a los medios de comunicación en uno de sus objetivos preferentes. De pronto, las calles de Bilbao y San Sebastián aparecen llenas de pasquines con las fotos de numerosos periodistas con una diana en la cabeza, en las redacciones de los medios de comunicación comienzan a recibirse amenazas y algunos informadores deciden abandonar el País Vasco.

UN SEMILLERO EN EL PNV. En 1968, un numeroso grupo de sacerdotes y seminaristas vascos de la diócesis de Vizcaya conocidos como el grupo Gogor se encierra en señal de protesta durante un mes en el seminario de Derio. Desde allí envía una larga carta al papa Pablo VI en la que, entre otras cosas, dice: «Actualmente el pueblo vasco se encuentra repartido entre dos estados separados por la cordillera pirenaica. Los vascos vivimos en dos coordenadas distintas de vida: el sistema francés y el sistema español con sus centros políticos en París y Madrid. Las características de nuestro pueblo van desapareciendo, pues tales estados han impuesto su ser nacional y sus culturas dominantes la gala y la castellana sobre la etnia vasca. (...) Nuestro pueblo, pues, sufre una triple represión política, económica y cultural».

El documento, de seis folios, hace una larga exposición de la secular opresión del pueblo vasco, especialmente sufrida por la Iglesia católica. Tras una extensa lista de agravios y ofensas, concluye: «Nuestra institución eclesiástica es capitalista-clasista, ya que las jerarquías están mediatizadas por el gobierno y mantenidas por el capitalismo.

(....) Nosotros queremos una Iglesia pobre, no sólo en recursos económicos sino, sobre todo, en su actitud ante la vida; una Iglesia sin privilegios, al servicio de la lucha de los pobres y oprimidos; una Iglesia indígena en cuanto conocedora del pueblo vasco y de su ideología; en cuanto encarnados en la historia, cultura, aspiraciones y encrucijada actual del pueblo trabajador Vasco».

El 25 de enero de 1985, uno de los participantes en aquellas algaradas, José Antonio Ardanza Garro, expulsado de Derio y estudiante de la Facultad de Derecho en Deusto, donde conoce a Javier Arzalluz, es elegido presidente del Gobierno vasco.

Nacido en Elorrio (Vizcaya), de 44 años, abogado, miembro de EGI (las juventudes del PNV) desde su juventud, jefe de la asesoría jurídica de la Caja Popular Laboral, alcalde de Mondragón y diputado general de Guipúzcoa, Ardanza se rodea de un grupo de clérigos y jesuitas para formar su Ejecutivo.

Así, desde su jefe de gabinete, Chelo Zubizarreta, miembro del sindicato ELA-STV, hasta el consejero de Justicia de uno de sus últimos gobiernos, Javier Caño Moreno, dirigente en esa época de Eusko Alkartasuna y en la actualidad profesor de Derecho Civil en Deusto, proceden de su etapa de estudiantes en el seminario diocesano de Bilbao.

«Hubo gabinetes en que casi todos sus componentes habían sido seminaristas o miembros de la Compañía de Jesús secularizados», recuerda Ramón Areitio, profesor de Derecho Natural, decano de Filosofía y Letras y vicerrector de Deusto jubilado.

Es el caso, por ejemplo, de Juan Churruca, profesor emérito de Derecho Romano de la Universidad de Deusto y una de las personas que adoptó una actitud en defensa de la democracia la noche del 23 de febrero de 1981, cuando Carlos Garaikoetxea abandonó el Gobierno y se escondió en la UVI del Hospital de Santiago, en Alava, hasta que sus amigos le buscaron un refugio más seguro.

Jesuita secularizado, después de pasar una etapa en Alemania, donde se doctora en Teología y ex rector de la Universidad de Deusto, Churruca es nombrado consejero de Educación, Universidades e Investigación. Su etapa es una de las más duras del Gobierno Vasco. Al profesor de Derecho Romano de Deusto le corresponde negociar con el ministro de Educación y Ciencia, José María Maravall, el traspaso de competencias en materia de educación, asunto en el que le asiste Ignacio Iturrino, un ex jesuita de Orduña (Vizcaya), alto cargo de su departamento.

EQUIPO DE EX CLÉRIGOS. También Félix Ormazabal Azkasibar supo rodearse de un excelente equipo de ex clérigos para ejercer su cargo. Alavés, a sus 45 años había estudiado Filosofía y Teología en el seminario de Vitoria. Poco antes de ordenarse sacerdote abandona la carrera eclesiástica, estudia Derecho y abre un bufete dedicado a asesorar a los sindicatos agrarios. Elegido consejero de Agricultura y Pesca en el primer gobierno de Carlos Garaikoetxea, en abril de 1980, sobrevive a Garaikoetxea y mantiene el cargo hasta el 27 de febrero de 1987, en que es sustituido por José Manuel Goikoetxea.

Por último, Joseba Arregui Aramburu, consejero de Cultura y Turismo, procede igualmente del mundo clerical. Nacido en Donosti, hijo de un nacionalista represaliado durante la Guerra Civil y enviado a un batallón de trabajadores, Arregui había estudiado en el seminario de San Sebastián, periodo en el que tuvo algún contacto esporádico con ETA y, posteriormente, cursó Teología en la universidad alemana de Münster y Sociología en Deusto.

Presidente del PNV de Guipúzcoa y miembro del Euzkadi Buru Batzar, fue parlamentario del Partido Nacionalista Vasco, desde donde es catapultado a la cartera de Cultura y Turismo. Arregui, uno de los hombres más lúcidos del País Vasco, sufre en su infancia y juventud una educación demasiado apegada a los mitos de la tierra, de los que se suelta inmediatamente para convertirse en un intelectual nacionalista pero con una visión del mundo que no acaba en el río Adour (Francia) ni en Miranda de Ebro (Burgos).

Enfrentada abiertamente al Gobierno de Franco y favorable a una amplia autonomía en Euskadi, la Iglesia vasca no sólo ha sido un semillero de políticos del PNV, sino un mundo aparte, lugar de discordias y desencuentros permanentes con el antiguo régimen y con la democracia.

Arzalluz. La dictadura del miedo, de José Díaz Herrera e Isabel Durán, publicado por la editorial Planeta, sale a la venta este martes, 17 de abril.

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