AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 16  Abril   2001
#ETA PONE LA LLAVE; ARZALLUZ, LA CERRADURA
Editorial El Mundo 16 Abril 2001

#Arzallus es el problema, no el PNV
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón  16 Abril 2001

#El día del engaño
Editorial ABC  16 Abril 2001

#Jornada de división
Editorial El Correo  16 Abril 2001

#Eta, contra la Iglesia
Editorial La Razón 16 Abril 2001

#La velada de los espectros
CÁNDIDO ABC 16 Abril 2001

#Sones de moderación
Editorial El País 16 Abril 2001

#Izquierda desvertebradora
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  16 Abril 2001

#«Siempre he votado al PNV y me siento muy dolida y defraudada»
I. C. de C. Especial para EL MUNDO   16 Abril 2001

#El juego de los despropósitos
Jaime CAMPMANY ABC  16 Abril 2001

#La patria inventada
AMBOTO ABC   16 Abril 2001

#Lo más obvio
ANTONIO GALA El Mundo  16 Abril 2001

#«Si querían atemorizarme, han fracasado», dice la edil de UPN atacada
PAMPLONA  EL CORREO 16 Abril 2001

#El "Aberri Eguna" de Arzalluz y Oreja
Abel Hernández La Estrella  16 Abril 2001

#El regreso político
Pablo Sebastián La Estrella  16 Abril 2001

#Aberri Eguna: sabor a derrota
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo  16 Abril 2001

#COMUNICADO DE PRENSA
Plataforma Libertad 16 de abril de 2001

ETA PONE LA LLAVE; ARZALLUZ, LA CERRADURA
Editorial El Mundo 16 Abril 2001

En un esperpéntico comunicado, ETA aseguraba ayer que «la llave» de la soberanía vasca «está en manos de la izquierda abertzale». Esa llave hay que utilizarla para «abrir la cerradura de la puerta de la libertad», afirma sin pudor alguno la banda. Produce sonrojo escuchar a una organización armada que ha asesinado a cientos de personas hablar de «libertad» en el día de la Patria Vasca. Pero la manipulación del lenguaje, como Orwell describió, es una característica intrínseca de quienes pretenden imponer un proyecto totalitario.

Xabier Arzalluz fue ayer más lejos que nunca en la demonización de sus adversarios políticos al acusar a Aznar de querer «instaurar el franquismo» para abolir las libertades, la docencia y el idioma vasco.

El líder nacionalista aseguró que Aznar pretende que se vuelva a enseñar a los Reyes Católicos y Franco en las ikastolas, que el PP quiere lograr una victoria policial para convertir el País Vasco en Macedonia y que la derecha irá contra los socialistas y los comunistas tras acabar con los nacionalistas.

Nadie con un mínimo sentido común puede creerse este rosario de falsos clichés y disparates que el PSOE también intentó utilizar en la campaña electoral de 1996 sin ningún éxito. Pero Arzalluz recurre a estos tópicos para movilizar al electorado nacionalista más tibio y, probablemente, a los socialistas que se sienten incómodos con una alianza con el PP.

Arzalluz, fiel aliado de Aznar hasta 1998, es un maestro de la retórica al servicio de sus fines políticos. Ayer, volvió a arremeter contra nuestro periódico y otros medios de comunicación, acusándonos nada menos que de «fomentar el odio a todo lo vasco». Una vez más, el dirigente nacionalista identifica lo vasco con su propio ego. Y, una vez mas, finge ignorar que esos periodistas o esos concejales del PP a los que critica pueden ser asesinados por ETA.

La España que describe Arzalluz no es la del siglo XXI. Es la de 1936, una España que concuerda más con la experiencia de la generación de su padre que con la de sus hijos y nietos. Pero, como declara hoy a EL MUNDO Begoña Elorza, la madre del ertzaina asesinado por ETA en el atentado contra Buesa, el PNV se ha inventado la idea de soberanía tras apropiarse de lo vasco. Ahora, necesita también falsificar el pasado y fabricarse un enemigo externo.

Si ETA tiene la llave de la soberanía vasca, Arzalluz es quién está poniéndole la cerradura en la que encajan sus atentados. Su discurso victimista y falsario ofrece la perfecta excusa a los designios criminales de la banda. Pero ese reparto de papeles tiene los días contados si son muchos los vascos que reaccionan como hoy lo hace Begoña Elorza.

Arzallus es el problema, no el PNV
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón  16 Abril 2001

Arzallus, la dictadura del miedo es un libro minucioso y terrible. José Díaz Herrera e Isabel Durán han puesto la lupa sobre la vida y la obra del dirigente nacionalista, al que han sometido a una investigación precisa y desapasionada. Los dos escritores han manejado la pluma como el cirujano el rayo láser.

   La infancia, la adolescencia, la juventud de Arzallus revelan las raíces del ayatolá. «El que tocaba el Himno Nacional», «el nazi» de su etapa jesuita en Alemania tenía antecedente áspero en su padre, Felipe Arzallus, que sublevó el cuartel de la guardia civil de Azcoitia en 1936 y se echó al monte con las tropas franquistas. La dictadura le agradeció los servicios prestados concediéndole un estanco.

   Isabel Durán y José Díaz Herrera desmenuzan los antecedentes del Arzallus actual para demostrar después, de forma inequívoca, su supeditación a Eta, su colaboración con la banda terrorista, tal vez el intento secreto de pertenecer a ella. El libro no tiene desperdicio.

   El PNV es un partido serio y demócrata. Arzallus lo ha manipulado y lo ha puesto, taimadamente y a lo gran zorro, al servicio de los terroristas. Son muchos los simpatizantes del PNV, muchos sus militantes, no pocos sus dirigentes que discrepan de la línea que, por cobardía física, por cobardía moral, ha impuesto el ayatolá. Casi ninguno se atreve a decirlo porque Arzallus ha establecido su propia dictadura del miedo en el PNV. Pero hay un punto en el que no puedo estar de acuerdo con Durán y Díaz Herrera. Afirman que «el PNV es el problema, no la solución». En mi opinión, Arzallus es el problema, no el PNV.

   (Me complace, claro, que se haya extendido la expresión «La dictadura del miedo» para definir la situación vasca. Ése fue el título del artículo que publiqué en 1977 y que ganó el «Premio González Ruano». A Adolfo Suárez no le gustó. Me dijo que era catastrofista y que las cosas iban bien en el País Vasco y que mejorarían enseguida. Naturalmente que no lo pensaba. Pero decía lo que debía decir mientras yo me limitaba, como periodista, a poner un espejo delante de la realidad que se nos venía encima.)

El día del engaño
Editorial ABC  16 Abril 2001

Los nacionalistas vascos celebraron ayer el Aberri Eguna —día de la «patria vasca»—, que ocupa un lugar destacado en la imaginería del nacionalismo, como ayer describía certeramente Jon Juaristi. El Aberri Eguna fue la ocasión para que Ibarretxe, por partida doble, porque hizo discurso en los actos del PNV y EA, reeditara su condición de señuelo para confundir a los socialistas. En apenas cuarenta y ocho horas, Ibarretxe ha hecho las declaraciones que le demandan las ajustadas previsiones que reflejó la última encuesta de su gobierno. Ibarretxe ha anunciado que no pactará con HB mientras no condenen la violencia y que las elecciones del 13 de mayo no permitirán un gobierno monocolor, nacionalista o constitucionalista. Pese a que este discurso no es nuevo —tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco juraron con más solemnidad compromisos que apenas duraron un año— ni alumbra ninguna perspectiva de rectificación en la política del PNV, no faltarán quienes lo reciban alborozados, en lo que significa de una puerta abierta a la absorción de los socialistas y, sobre todo, de un paso más en el arrinconamiento del PP. Esta interpretación, como tantas otras que han premiado la ambigüedad del PNV, confunde los deseos con la realidad, aunque cada vez es compartida por menos personas. Que ahora Ibarretxe se caiga del caballo y descubra la pluralidad de la sociedad vasca, ofreciéndose a liderar un gobierno con los socialistas, es algo perfectamente previsible hace tiempo como un simple lema electoral. Desde que HB abandonó el Parlamento vasco, el nacionalismo vasco ha puesto en marcha un lavado de imagen para renegar aparentemente de sus pactos con ETA y la izquierda abertzale. Su única intención fue confundir a los socialistas para embarcarlos en una operación de apoyo coyuntural, manteniendo intactos todos los espacios de convergencia con HB y ETA creados tras los pactos de 1998, que, por cierto, no se condicionaron a que HB condenara la violencia. Este es el contexto de las actuales declaraciones de Ibarretxe, incluso del manifiesto de Udalbiltza, controlado ahora por PNV y EA, que calificó de «execrable» la violencia de ETA. Se trata, simplemente, de desmontar la táctica del pacto con la izquierda proetarra manteniendo la estrategia soberanista, de lo que se encarga Arzalluz y Egibar con inigualable eficacia, que siempre será un último recurso para volver a unir los votos nacionalistas en el Parlamento de Vitoria.

De la misma manera que tras las elecciones de 1998 Ibarretxe engañó a los socialistas negociando la formación de un gobierno que ya tenía amarrado con HB, ahora el PNV vuelve a utilizarlo con la finalidad de aparentar moderación. Pero, ahora como entonces, las claves de la política nacionalista no están en las declaraciones de Ibarretxe —que serán las que requiera la ocasión—, sino en las directrices sustantivas marcadas por Arzalluz y Egibar. Udalbiltza sigue en pie —en términos doctrinales y organizativos—, la autodeterminación y la soberanía son objetivos irrenunciables, el supuesto conflicto político con España es la causa de todos los males y la violencia de ETA es rechazable porque es el mejor aliado que pueden encontrar el PP y el Gobierno de Aznar. Ayer mismo, Arzalluz volvió a demostrar que su tesis es la que manda, con un discurso entre bélico y victimista —«vienen a por nosotros», etcétera—, poniendo de manifiesto, al mismo tiempo, que el nacionalismo es un foro de contradicciones, como lo ha sido siempre, en el que discursos como el de Ardanza en la Academia de la Historia y soflamas aranistas de Arzalluz y Egibar conviven hasta que estalla la escisión.

Con este ideario, lo que diga Ibarretxe es cuestión menor, como lo ha sido hasta ahora. Otra cosa será que algunos sectores políticos y mediáticos próximos al socialismo, y alérgicos sin remedio a un gobierno vasco presidido por Mayor Oreja, estén ansiando gestos de aproximación del PNV para romper o, al menos, cuestionar el Pacto suscrito por el PSOE y el PP. Suya será la responsabilidad de dar cancha a la estrategia de la confusión que busca el nacionalismo y sobrevalorar lo que no es más que un juego de palabras con doble fondo, que encontraron su mejor escenario en el día de la «patria vasca», convertido en el día del engaño.

Jornada de división
Editorial El Correo  16 Abril 2001

El Aberri Eguna celebrado por las formaciones nacionalistas reflejó la dispersión de iniciativas que afecta al mundo abertzale en momentos no especialmente animosos para las mismas. El comunicado de ETA, poniendo «la llave» en manos de una izquierda abertzale sometida a su dictado, era la elocuente muestra de hasta qué punto el nacionalismo violento ha decidido proseguir su camino sin encomendarse al nacionalismo democrático para así condicionar su futuro. Pero la jornada de ayer mostró sobre todo la profunda división que separa a quienes se dieron cita en la tradicional fiesta del Domingo de Resurrección respecto a las formaciones constitucionalistas. Las palabras de Arzalluz, afirmando que «la democracia española es de baja calidad», no por reiteradas dejan de representar la fatal pedagogía con que el presidente del EBB se dirige siempre a sus incondicionales. Tratando de preservar un equilibrio entre el ejercicio pragmático del poder y la necesidad de mantener viva la llama de sus objetivos finales, el PNV ha incurrido en estas dos últimas décadas en un error de fondo cuyas consecuencias han aflorado a partir de 1997: infravalorar la autonomía real como logro más que apreciable y como punto de encuentro de una sociedad plural, negándose a legitimarla entre las bases nacionalistas como realidad de autogobierno vinculada al devenir de la democracia en España. La explicación de que han sido los incumplimientos estatutarios por parte de la Administración central lo que ha impedido el arraigo de la autonomía como fórmula suficiente para la comunidad nacionalista no libra de responsabilidad a quienes han mantenido en sus manos el poder autonómico. Máxime cuando tan desdeñosas referencias a la ‘democracia española’ pretenden soslayar que es en Euskadi donde la libertad y la propia vida de muchos demócratas se hallan en evidente peligro.

El Aberri Eguna de 2001 ha tenido lugar en momentos en los que la sociedad vasca está asistiendo al final de un largo ciclo político en el que el nacionalismo gobernante ha determinado cuantos procesos de decisión se han producido en Euskadi. El tiempo que se adivina tras las elecciones del 13 de mayo puede ser distinto no sólo porque el nacionalismo democrático se vea obligado a reaccionar ante las demandas de los constitucionalistas, sino porque además es posible que corresponda a estos la iniciativa política que hasta ahora ha acaparado el nacionalismo. Es esto último lo que vuelve confusas y contradictorias las manifestaciones de Ibarretxe en vísperas del Aberri Eguna, tratando de reverdecer las esperanzas que había puesto con anterioridad a la ofensiva etarra del pasado verano en un cambio de estrategia por parte del PSE-EE. Si de verdad hay alguien en el PNV pensando en el reencuentro con los socialistas tras el 13 de mayo, sus hechos convierten tal propósito en la cuadratura del círculo. El PNV ha querido asegurar para su candidatura el primer puesto en la llegada electoral; para ello no ha dudado en culminar una negociación sin precedentes con EA que ha concedido a esta formación hasta siete de los escaños que pueda obtener la alternativa encabezada por Ibarretxe. Entre otros objetivos, la coalición PNV-EA pretende convertirse en reclamo útil para votantes de la izquierda abertzale que pudieran movilizarse para tratar de impedir la llegada de los no-nacionalistas al Gobierno vasco.

Las menciones de Ibarretxe a un posible entendimiento con los socialistas no sólo parecen tardías e incoherentes con las decisiones que han ido adoptando su partido y él mismo, sino que además resultan tan pretenciosas como vanas. El cálculo de Ibarretxe es simple: ve asegurada su reelección al encabezar una coalición que -según los pronósticos- obtendrá más escaños que ninguna otra sigla, lo cual obligará a los socialistas a replantearse sus coincidencias con el PP y aproximarse a las posiciones jeltzales a cambio de un lugar al sol y nada más. Pero Ibarretxe se equivoca en dos aspectos de extraordinaria importancia. Primero, porque las riendas del próximo gobierno las tomará el candidato que más respaldos parlamentarios obtenga en el momento de la designación de lehendakari. Segundo, porque no es probable que el entendimiento con el PSE-EE se produzca si no es en el contexto de una profunda rectificación de la política nacionalista que propicie una sintonía mínima con las formaciones no-nacionalistas. Mientras siete de los parlamentarios que respalden a Ibarretxe jueguen -como se deduce de las palabras de Begoña Errazti ayer- a la equidistancia entre «las ‘parabellum’ de ETA y los tanques de Aznar», y el PNV vislumbre su horizonte particular «entre la construcción nacional de ETA y la construcción nacional de PP-PSOE» -tal como afirmó Arzalluz- la negativa de Ibarretxe a establecer compromiso alguno con EH mientras persista la violencia resulta insuficiente para avalar cualquier fórmula transversal de gobierno, por deseable que parezca.

Eta, contra la Iglesia
Editorial La Razón 16 Abril 2001

La reacción etarra a la decidida actitud de la Iglesia española, que ha puesto de manifiesto que su posición autónoma con respecto del mundo de la política nunca ha significado neutralidad ante el crimen del terrorismo, no se ha hecho esperar y, por medio de sus boletines internos, la mafia etarra acusa el daño recibido y amenaza a la Iglesia y a sus obispos. La intimidación alcanza sobre todo al obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte, que fue mediador en las conversaciones entre el Gobierno y Eta durante la «tregua- trampa».

   Conviene reflexionar ante la amenaza etarra, aunque sólo sea por confirmar, una vez más, que los terroristas y sus aliados políticos sólo buscan la victoria y el fin de quienes consideran sus enemigos; es decir, de todos los demás. Por eso Uriarte, el símbolo abertzale de la negociación, ha pasado ser una amenaza. El simple hecho de que encabezase una marcha de sacerdotes contra quienes arrebatan la vida, le convierte en beligerante.

   Eta, acostumbrada a celebrar funerales en las iglesias vascas por sus terroristas muertos con las manos aún manchadas de sangre de sus víctimas, no puede consentir que un apoyo a sus miembros tantas veces generado en las sacristías, se pierda y que la Iglesia deje de ser «comprensiva» o «equidistante» con un proyecto independentista sustentado en la exclusión y amparado por una banda de asesinos.

   El boletín interno de Eta, y su comunicado reclamando el voto para su brazo político de EH, indican que las cosas se mueven en el País Vasco el proceso electoral del 13 de mayo es mucho más que una simple esperanza para recuperar la libertades para todos.

La velada de los espectros
Por CÁNDIDO ABC 16 Abril 2001

El problema del País Vasco es la mitad del problema de España o más. Si desapareciese no habría otro tan feroz que pudiera ocupar su sitio. Yo no sé qué purgamos, pero dudo que haya un pecado que merezca tal redención. Hace años Carlos del Valle-Inclán hizo que me fijase en ciertos fragmentos de Galdós atravesados por el mismo dolor que sentimos hoy, por el mismo sentido de fatalidad que nos acongoja después de tantos años y de tantos crímenes. «Álava, con Navarra, Guipúzcoa y Vizcaya —dice Galdós en “Montes de Oca”— es la tierra que podríamos llamar del martirio español, el fúnebre anfiteatro de sus luchas de fieras... Allí las cañas han sido espadas; los corazones, hornos de coraje; la fraternidad, emulación, y las vidas, muertes. Allí las generaciones han jugado a la guerra civil, movidas de ideales vanos, y se han desgarrado las carnes, y se han partido los huesos...». Galdós pensaba en las guerras carlistas y en el carlismo (sin más estética que la que le proporcionó el genio de Valle-Inclán) y, en nuestro tiempo, también podría haber escrito: «Armado de nuevo el sangriento juego nacional...». Cuando leo u oigo fragmentos de los mítines que pronuncia el lendakari Ibarretxe, que es el prólogo de Arzalluz, y como todos los prólogos posterior a lo que se prologa, no encuentro en ellos absolutamente nada que se refiera a una solución real del problema. Es como si los tiempos retornaran sombríamente repitiendo sus secuencias peores. Galdós hablaba del «programita», que no era otro que el de llevarse toda la población euskera a la facción, pisoteando el Convenio de Vergara. No pretendo establecer analogías improcedentes, aunque a veces la tragedia se repite en la historia no como comedia, según el «dictum» de Hegel recogido por Marx, sino como la misma tragedia original. El hecho indudable es, sin embargo, que el «programita» de Ibarretxe pisotea no sólo el Estatuto, sino la Constitución también, al mantener las tesis del independentismo y el soberanismo enmascaradas por una cortina de humo democrático que no deja de ser una transparencia. En definitiva una transparencia enmascarada por otra y que por eso mismo revela un pasado que al nacionalismo vasco le es imposible borrar, al parecer. Porque la tragedia está en que concordando el PNV con el punto de vista abstracto del terrorismo —independentismo— el rechazar exclusivamente la estructura, no del pensamiento y del sentimiento, y los métodos del terror, queda situado en una zona de ambigüedad en la que una mera convención democrática no es suficiente para apartar los velos, para exponer los crímenes, para responder a los desafíos de la violencia regular al aire libre, para enfrentarse a la mentira, para emerger de esa oscuridad en la que sus principios abstractos y los de ETA coinciden. Siempre el moler del mismo molino, enarbolando la noción de diálogo, tal que si la identificación de lo bueno con lo verdaderamente real fuera algo tan inmediato, seguro e intocable como un axioma, más aun cuando esa petición de diálogo pide por adelantado que el Gobierno de España se conforme a sus deseos, parta de sus principios, modifique la Constitución para legalizarlos y se divorcie arbitrariamente del voto mayoritario. La racionalidad que tanto Adolfo Suárez como Felipe González pudieron desarrollar no impidió un solo asesinato simplemente porque sus razones chocaban contra la estrategia precisa de no aceptar ninguna o de condicionarlas hasta desposeerlas de razón, viendo en ellas además manifestaciones bélicas de un nacionalismo español despótico. El hecho es que cualquier análisis de relación de fuerzas, hoy, en el País Vasco, debe hacerse no entre los partidos, sino entre el derecho (la ley, la Constitución, el Estatuto) y el terrorismo asentado y organizado en aquella sociedad. Ese es ahora el debate en aquella «tierra de martirio», como decía Galdós. Y así es en el fondo como enfocan el debate electoral Nicolás Redondo y Jaime Mayor Oreja, cuya mirada no se aparta de las víctimas del terrorismo en una campaña que es una auténtica Velada de los Espectros.

Sones de moderación
Editorial El País 16 Abril 2001

Con una evidente carga electoralista, el mensaje del nacionalismo no violento vasco se está moderando, a cuatro semanas de la cita con las urnas. En el Aberri Eguna (Día de la Patria) celebrado por los nacionalistas, la Udalbiltza, asociación de cargos electos nacionalistas del PNV y EA, condenó ayer en Gernika la 'execrable' violencia de ETA y proclamó su 'compromiso inequívoco con la defensa de los derechos y libertades de la persona'. En la misma línea se ha situado el lehendakari Juan José Ibarretxe, al admitir que Euskadi deberá ser 'construido' y 'dirigido' entre nacionalistas y no nacionalistas y rechazar todo pacto con EH si ésta no se desmarca de la violencia. Son guiños diversos, especialmente a los socialistas. En otro tono, las advertencias lanzadas por el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, contra una alianza de los socialistas con el PP, también parecen ir en la misma dirección de atraerse al PSE. En cualquier caso, ni uno ni otro excluyeron de forma tajante un pacto con EH tras el 13 de mayo.

La Udalbiltza se reunió en Gernika sin los diputados de EH, expulsados de este foro inventado por el Pacto de Lizarra en contraposición a la Constitución y el Estatuto. Sin embargo, tras estos años y el pacto del PNV con EH y ETA, no bastan ni los gestos ni las palabras, sino actos que demuestren la ruptura de los nacionalistas del PNV y de EA con los violentos. El candidato a lehendakari del PP, Jaime Mayor Oreja, también pareció lanzar un cable, no al PNV -partido a batir-, sino a los sectores moderados del nacionalismo, al afirmar ayer, en una entrevista, que el Gobierno que propugna para Euskadi ha de representar 'también a los nacionalistas demócratas'.

Si la precampaña de las elecciones autonómicas del 13 de mayo refleja una cierta moderación en el discurso de los nacionalistas vascos no violentos, también extrema el de los partidarios de las armas y las bombas. ETA y sus seguidores han dejado clara su línea con palabras en un inefable comunicado. Pero también con hechos: una concejal del PP-UPN en Villava fue ayer objeto de un atentado con bomba incendiaria. En lo que por desgracia tiene un punto de razón ETA es al afirmar que tiene la llave del futuro del País Vasco. Ya la tuvo en la anterior legislatura vasca a través de EH y en estas elecciones está en juego quitársela para erradicar la violencia y garantizar unas libertades en Euskadi similares a las que existen en el resto de España.

En este ambiente, la posición de la Iglesia católica está siendo objeto de presiones por todas partes. La organización terrorista, en su comunicado, critica por vez primera a la Iglesia, con incongruentes acusaciones de 'neutralidad' y de trabajar 'en favor de una de las partes'. Sin que quepa establecer paralelismos, el PP tampoco ha ganado en credibilidad al impulsar la absurda e indocumentada idea de una posible excomunión de ETA por los obispos. A cuatro semanas de la cita electoral, los difíciles equilibrios en las posiciones de los partidos hacen presagiar que, sea cual sea el resultado, el día siguiente será complejo de gestionar.

Izquierda desvertebradora
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  16 Abril 2001

Se diría que la izquierda, o una parte de ella, opta definitivamente por abandonar en manos de sus adversarios la causa del patriotismo y de la defensa de la unidad nacional de España. El programa de Izquierda Unida para las elecciones autonómicas vascas constituye, a la vez, una confirmación de este diagnóstico y un despropósito político de consecuencias perfectamente calculables y predecibles. Es lo que sucede cuando el desatino político se une a la indigencia intelectual y a la cursilería estética. IU propone la reforma de la Constitución para crear un estado federal «de libre adhesión» y el reconocimiento del derecho de autodeterminación a través de un referéndum. Para la descarriada coalición, la solución del País Vasco parece estar en la creación de una especie de estado libre asociado, cuyo Estatuto se revisaría perpetuamente. Por lo visto, la traición de Lizarra fue algo más que el resultado de un trastorno mental transitorio.

Ideológicamente, IU sucumbe a la idiocia de la autodeterminación. Estratégicamente, se decanta por la marginación y la alergia al voto. Sólo el fariseísmo democrático puede confundir un derecho reconocido internacionalmente a los pueblos colonizados con las pretensiones secesionistas de los nacionalismos patológicos. La autodeterminación suena bien en los oídos de los nuevos demócratas recién reconvertidos de la pasión estalinista. ¿Habrá algo más democrático que el que los pueblos se autodeterminen? Pero, ¿quién es el titular de ese derecho? ¿Todos los españoles? ¿Los europeos todos? ¿La humanidad? ¿Los habitantes de Vizcaya y Guipúzcoa? ¿También los de Álava y Navarra? ¿Por qué no los de cada población o los de cada aldea? ¿Por qué no cada ciudadano a título particular? Cuando una idea conduce al absurdo hay razones para pensar que es absurda. Ahora va a resultar que lo que sufre el País Vasco no son sino las consecuencias de los «síntomas de agotamiento» del Estatuto de Guernica.

Izquierda Unida se erige en un centro equidistante entre los «paradigmas del nacionalismo vasco» y la «negación de la personalidad propia o capacidad de decisión del pueblo vasco». Al parecer, la Constitución impide la libertad del pueblo vasco. No ya el Estatuto, es la Constitución toda la que para IU languidece y se muere. La izquierda extraviada y desvertebradora traiciona sus viejos ideales y transita desde el internacionalismo jacobino hacia el aldeanismo burgués. IU ya no se siente cómoda en la Constitución. Debe de ser ésta demasiado democrática para ella. Abandona la causa del patriotismo y abandera la de la desvertebración nacional. Parece decidida a abrazar la marginación con la que la obsequian, por méritos propios, las urnas. Así, opta por la reinvención de la historia de España o, quizá más exactamente, por su cancelación. Al votante de izquierdas en el País Vasco sólo le cabe una opción digna: la papeleta del PSOE.

Pero tal vez lo peor de este desatino sea la traición que entraña a los viejos militantes que defendieron desde sus ideas el más profundo amor a España. Es una burla para los millares de exiliados que, más aún que por el odio y la persecución sufridos, padecieron del mal de la ausencia de una España anhelada y nunca olvidada. Como si sentirse español y amar a su patria fuera algo reservado a la derecha. Izquierda Unida rinde así su particular tributo a la causa de la desvertebración nacional.

«Siempre he votado al PNV y me siento muy dolida y defraudada»
I. C. de C. Especial para EL MUNDO   16 Abril 2001

Begoña Elorza es la madre de Jorge Díez Elorza, el ertzaina asesinado por ETA en el atentado que costó la vida al portavoz socialista en el Parlamento vasco, Fernando Buesa. Es una mujer de acero, que rebosa energía y elegancia. Su silencio ha durado 12 meses.

¿Qué opina sobre la situación en el País Vasco?
Es una evidencia que asistimos a un rotundo fracaso político, con gravísimas consecuencias sociales y personales. El actual Gobierno vasco ha demostrado de una forma reiterada su total incapacidad para resolver los graves problemas que nos atenazan: la falta de libertad y la inseguridad, el terrorismo. Lo más penoso, a mi juicio, es que este Gobierno ha contribuido a fabricar el problema.

Es decir, la búsqueda de la soberanía como prioridad es un invento, que no responde, o que no respondía, a las aspiraciones de la inmensa mayoría de los vascos hace 30,15, cinco años ..¡o menos, incluso! Es algo que se ha impuesto a instancias de HB, primero con la debilidad del PNV y luego con su apoyo explícito. EA siempre ha sido más beligerante que el PNV en este punto.

¿Los ha votado alguna vez?
Hasta ahora, siempre he votado al PNV. Y me siento profundamente dolida y defraudada. Quiero a mi tierra con toda el alma, como le pasaba a Jorge. Estaba persuadida de que votar nacionalista era lo más práctico, porque pensaba ingenuamente que nadie podría gobernar con más acierto nuestra casa que los propios nacionalistas. Ahora, me percato de la habilidad con la que el PNV-EA han monopolizado lo vasco, injustamente: ¡es una apropiación indebida de lo vasco! Vascos somos todos aquí, PP, PSOE, UA, IU,...y los que no nos afiliamos a ningún partido.

¿Por qué se siente defraudada con el PNV y EA?
Me indigna y me duele la debilidad. Proponer el diálogo con los asesinos es darles carta de legitimidad. A ETA hay que hacerla desaparecer, no hay nada que pactar. Yo querría ser respetuosa con el señor Ibarretxe, que es una buena persona, pero ha demostrado su incapacidad por debilidad. Por debilidad y por confundir el plano familiar con el plano político: entiendo que una es la esfera familiar, en la que tienes que derrochar paciencia con un hijo que es un terrorista o un drogadicto,..; y otra faceta, bien distinta, es cuando asumes responsabilidades públicas.

¿Cómo se pueden omitir las órdenes para que la Ertzantza actúe con eficacia ante la kale borroka? Eso es una blandenguería, una condescendencia, que ha llegado muy lejos.

¿Cómo se puede promover la desobediencia civil como han hecho algunos destacados miembros de este Gobierno?

¿Por qué se silencia a gente más sensata como Emilio Guevara, Joseba Arregi o a Ardanza ?

¿Cuál es la solución?
Hay que empezar por un cambio en el poder: la alternancia es buena en todos los gobiernos y en todos los países. Espero y deseo que haya un cambio a partir del 13-M.

Y las claves están por ejemplo en la educación. Muchos padres delegan en el sistema educativo, se desentienden de dónde o con quién están sus hijos. Y existe una activísima movilización para el adoctrinamiento por profesores próximos a HB. En otros padres, sobre todo en familias que proceden de otros sitios, se observa una actitud todavía más dócil, porque pretenden integrarse y, equivocadamente, piensan que con postulados soberanistas se reafirman en esa sociedad.

¿Y la Justicia?
En ese sector hay demasiado miedo. El resultado es que hay más misericordia con los verdugos que con las víctimas de tanta agresión.

Esta entrevista ha sido realizada para Papeles de Ermua, la nueva publicación del Foro Ermua. Podrá leerse en su integridad en el primer número, la próxima semana.

El juego de los despropósitos
Por Jaime CAMPMANY ABC  16 Abril 2001»

La Moreneta es blanca. Jordi Pujol nos sale filólogo. Cleopatra era fea. Pep Guardiola se va del Barça. Para los ingleses, Cristo era como Belloch. Madrazo pide un federalismo de asociación libre. Y además, Arzalluz era un jesuita que encalomaba mozas. A este paso, si me cuenta alguien que el cardenal Rouco Varela se ha fugado con Sarita Montiel, pregunto con toda naturalidad que en qué hotel están. Y si me dicen que Luis Antonio de Villena ha dado a luz una hermosa niña, le envío un ramo de flores a la Maternidad. La noticia más estupenda y superferolítica está por llegar. «Tengo el gusto de comunicar a los afiliados al PNV que el señor Joseba Eguibar no es tan desavisado como parece. Eso es solamente un efecto óptico».

Doña Marta Ferrusola está de enhorabuena. Nuestra Señora de Montserrat no debe ser considerada como una inmigrante africana, y no merece que se la expulse de «Catalunya». Hay que escribir «Catalunya» y no «Cataluña», porque la eñe es un signo del imperialismo anticatalán de Castilla. Lo ha dicho Jordi Pujol, que a su edad se ha hecho filólogo con el exclusivo objeto de desterrar la «ñ» del abecedario. De aquí en adelante hay que dejarse de «conyas» y escribir «conyo». Pujol ha estudiado a fondo el origen de la eñe, y ha llegado a esta conclusión: la letra tiene un indiscutible origen franquista, cuando don Ramón Serrano Suñer convirtió el Sunyer catalán en el Suñer charnego para que Franco lo hiciera ministro.

Lo de pintar de negro a la Moreneta tuvo que ocurrírsele a algún enemigo de la catalanidad, del catalanismo y de «Convergencia i Unió». Lo que sucede es que a ver quién se atreve ahora a ponerla blanca de nuevo, o sea, como a Michael Jackson. Hay que soportarla como está, y menos mal que no querrá convertir las iglesias romanas catalanas en mezquitas mahometanas. No sé adónde vamos a parar. Llegan los beréberes, los almohades, los almogávares y los muslimes y se va Pep Guardiola. Lo que faltaba después de que Jordi Pujol se jubila y viene Artur Mas. Doña Marta Ferrusola ya tiene preparado el parapente para salir a despedirle al límite de los Pirineos. Doña Marta anda muy preocupada porque no sabe qué será del Barça sin Pep Guardiola y con Joan Gaspart.

La Moreneta es blanca y Cleopatra era fea. El mundo se desploma a nuestros pies. Y encima los ingleses, que no creen en la Sábana Santa, esa que Luis Yáñez estuvo a punto de quemar en el incendio del Duomo de Turín, le han puesto a Jesucristo la cara de Juan Alberto Belloch después de que el capitán Khan le recortase un poco la barba. Lo lógico es que Cristo tuviese un semblante noble, bondadoso y atractivo. El feo era Anás, que tenía la nariz como el «espolón de una galera», Quevedo dixit, incluso más grande que un «mascarón de popa», aquel invento náutico de Alfonso Guerra, qué cosas. Eso, qué cosas tiene Carlota que escribe «godo» con jota. El Domingo de Resurrección es el día de los resucitados. Pero a Cipriano Ciscar no se le vio por ninguna parte. A lo mejor, lo quemaron en las Fallas creyendo que era un ninot.

El vía crucis termina como siempre en el País Vasco. El comunista Madrazo pide para España un federalismo pero de asociación libre. O sea, mucha libertad, algo así como la URSS. Lo que tendría que hacer este Madrazo es dedicarse a pintar como su apellido indica. Ya ven ustedes. Según el libro de Isabel Durán y Díaz Herrera, lo que más hacía Xabier Arzalluz cuando era jesuita era encalomar mozas. Si no tenía catre a mano, las encalomaba en un «Simca 1000», que era un utilitario muy popular. Esa es la única nota biográfica que humaniza al jesuita rebotado. Se conoce que se le ha calmado la fiebre erótica y ahora fornica con declaraciones.

La patria inventada
AMBOTO ABC   16 Abril 2001

Ayer, las brujas del Amboto anduvieron emperezadas y esquivas. Apenas si me dieron conversación. «¿No celebráis el Aberri?», reté a Mari, la vieja dama del monte. «Que seas de Bilbao no te da derecho a ser impertinente. La patria que celebran ahí abajo se la inventó el carlistón de Abando cuando nosotras habitábamos estas cumbres mil años antes de que apareciese Arana», replicó la bruja con aspereza. «Pero las patrias se inventan», continué. «Desde aquí mis compañeras y yo hemos visto y oído cómo Fernando, el marido de Isabel, juraba los fueros en Guernica ¿Vamos ahora a cambiar de patria? ¿No has leído a Juaristi en tu propio periódico? Pues aprende y evita provocaciones».

Eider, la bruja más joven, subía por la ladera haciendo aspavientos. «Mira, me gritó, mira cómo quieren a su patria. ¿Ves la autopista? Pues mañana no la verás porque estará tapizada con los patriotas que regresan de las dulces aguas del Mediterráneo.» La vieja Mari volvió a hablar: «Julio, el sobrino del misógino de Vera de Bidasoa, dijo de nosotras que no éramos malas sino sabias y porque lo somos, no creemos en más patria que nuestra libertad». «Lo que dices es muy bonito», adulé a Mari. Se puso en guardia pero aceptó el halago. «Ven a la caverna. Te voy a contar cómo hizo la patria el carlistón de Abando y cómo renegó de ella cuando se vio en la mortaja. Te voy a dar documentos, fotografías, datos para que lo cuentes antes de siete días. Te daré todo lo que esconden esos impostores. Pero recuerda: antes de siete días debes contarlo». «¿Cómo es que sabes todo eso?», inquirí a Mari. «No eres el único que visita el Amboto. Antes que tú lo hicieron otros. Como Mauro Elizondo, al que han enterrado en el olvido y que se sabía al dedillo la vida de Arana. Igual que Areilza, que pasó largas temporadas con nosotras en 1965 y escribió un opúsculo genial que guardo en la cueva y que también te daré». «¿Por qué tienes tanta prisa en que lo cuente, Mari?». «Nuestra cuenta es de siglos, no de años. Y van cien de engaño».

Lo más obvio
ANTONIO GALA El Mundo  16 Abril 2001

¿Qué persiguen, en Euskadi, unas elecciones honradas? La garantía de la libertad y la vida de los ciudadanos; el respeto común de las instituciones democráticas; la procura de la paz a través de la defensa del Estatuto, del Concierto económico y de la Constitución que los avala. Nada de eso puede conseguirse sin un Gobierno democrático, que promueva las reformas necesarias para dar la vuelta al proceso que destruye la convivencia; sin una recuperación del pluralismo político; sin la puesta en su sitio del nacionalismo hipócrita y soberanista; sin resucitar, ya que no a los muertos, a las víctimas del pesimismo y la deserción causados por los criminales. Euskadi, así, o será libre o no será.

«Si querían atemorizarme, han fracasado», dice la edil de UPN atacada
Elena Murillo está segura de que los autores son gente del pueblo «de esa que te ve por la calle y te mira con odio» Un artefacto explosivo estalló en el rellano de su domicilio en Villava
PAMPLONA  EL CORREO 16 Abril 2001

«El miedo forma parte del día a día, pero no me planteo dimitir». Elena Murillo, concejala de UPN en la localidad navarra de Villava, no está dispuesta a dejar su cargo a pesar de haber sido objetivo directo de una acción violenta la pasada madruga contra su vivienda . «La puerta se cambiará, la escalera de remodelará y si lo que pretendían era meterme miedo no lo han conseguido y ni me planteo hoy por hoy el dimitir», señaló rotunda.

El atentado contra Elena Murillo ocurrió a las 2.40 de la madrugada al explotar un artefacto casero en el rellano de la escalera del segundo piso del número 9 de la calle Esteban Armendáriz. La explosión causó destrozos en las puertas de las tres viviendas del rellano y desconchados en el techo. El artefacto estaba compuesto por un petardo de gran tamaño, dos bombonas de camping-gas y una garrafa de cinco litros llena de gasolina. Es la quinta acción violenta registrada en Villava desde el fin de la tregua

La edil navarra dejó claro que su único fin « es ayudar a mi pueblo desde el área de servicios sociales y no tengo por que dejar de hacerlo». No tiene duda de que el atentado ha sido obra de gente de la localidad «de esas que te ven por la calle y te miran con cara de odio».

Tras indicar que nunca había recibido amenazas, «aunque el clima de hostilidad lo percibes», explica que en el momento de la explosión del artefacto su mayor preocupación fue una sobrina de 13 años que pasaba la noche en su casa. Elena Murillo subrayó también la capacidad de reacción de su marido, un policía local del municipio de Barañáin, que rápidamente colocó trapos mojados en las ranuras de la puerta y abrió las ventanas.

El alcalde de Villava, el socialista José Luis Uriz, advirtió a los violentos que con actos como el de esta madrugada «ni se celebra el Aberri Eguna ni lograrán intimidarnos». Uriz destacó la «entereza» de la concejala al tiempo que expresó su incomprensión hacia actos como éste, que en su opinión, «no hace ningún favor» a sus autores «porque empañan un día de supuesta celebración» y «no van a solucionar el contencioso».

Amenazas
El presidente del PP del País Vasco, Carlos Iturgaiz, deploró los actos con los que «el mundo de ETA quiere amedrentar a todos aquellos que no bailen al son que marcan, a todos los que no seamos sus cómplices y que no tengamos el salvoconducto de Estella». El portavoz y secretario general de UPN, Alberto Catalán, que se hizo eco de la «rotunda» condena de su partido, destacó que existan «coincidencias muy tristes» entre la explosión del artefacto y el hecho de que EH celebre el Aberri Eguna en la capital navarra.

Otros partidos políticos quisieron sumarse también a la condena de lo acaecido y criticaron los métodos usados por aquellos que comulgan con las ideas de los terroristas. El presidente de Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN), Juan Cruz Alli, definió el atentado como una «intimidación al contrincante y eso siempre ha sido una forma de totalitarismo».

IU explicó que acciones violentas como la de Villava «dejan cada vez menos espacio a los que seguimos insistiendo en el diálogo como herramienta para la resolución de conflictos». EA definió la acción terrorista como «una inadmisible intimidación a los representantes municipales de UPN y PSOE amenazados por ETA».

EH lleva en sus listas al etarra vinculado al envío de las furgonetas-bomba a Madrid
En las candidaturas de la coalición hay al menos doce personas acusadas de pertenecer a Eta
EH ha incluido en su lista electoral de Álava para las elecciones vascas, como número 4, a Victor Goñi Martínez, cuyo nombre coincide con el presunto etarra que fue detenido el pasado mes de noviembre por su vinculación con el «comando Madrid», y que fue procesado por su presunta implicación en el operativo terrorista que pretendía trasladar a Madrid dos furgonetas-bomba con más de 1.700 kilos de explosivos. En las listas de EH hay más de diez candidatos imputados por su presunta relación con Eta.
J. Prats - Madrid.- La Razón  16 Abril 2001

Euskal Herritarrok ha incluido como número 4 en su lista electoral de Álava para las elecciones del próximo 13 de mayo a Bittor Goñi Martínez, cuyo nombre coincide con el del presunto etarra que fue detenido el pasado mes de noviembre por su vinculación con los terroristas que pretendían instalar un «comando» en la capital de España para emprendiese, siguiendo las órdenes del dirigente de Eta Javier García Gaztelu, una intensa campaña de atentados en Madrid.

   Goñi Martínez, que según la Policía actuó en Barcelona como «legal» pasando información a Eta desde 1992, ha sido procesado por el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno por los delitos de pertenencia a banda armada, terrorismo y depósito y transporte de armas y explosivos, en relación con el traslado de dos furgonetas-bomba con más de 1.700 kilos de explosivos que iban a ser detonados en Madrid en diciembre de 1999.

   En la lista de Álava, EH también ha incluido, en el puesto número 18, a Eulalia Aramendi Bilbao, que fue condenada en julio de 2000 a seis años de prisión por ayudar, en 1987, al «comando Araba», entonces formado por Juan Carlos Arruti, Soledad Iparraguirre y «Kantauri». En esta lista aparece Enrique Zurutuza Odriozola, quien resultó herido en 1978 en un enfrentamiento con las Fuerzas de Seguridad tras cometer un atentado en Mondragón.

   Como número 3 por Álava figura Pablo Gorostiaga, quien fue detenido y encarcelado en 1998 por el juez Baltasar Garzón por su presunta vinculación con la financiación de Eta. No obstante, al ser diputado autonómico, es el TSJ del País Vasco quien instruye ahora su causa. Garzón también le ha relacionado con la causa que investiga contra miembros de AEK por pertenencia a Eta y fraude a la Seguridad Social y a Hacienda. En la misma situación se encuentra José Antonio Extxeberría Arbelaiz, que concurre a las elecciones como número 19 por Guipúzcoa, cuando en los anteriores comicios ocupó el número 4.

Casos Ekin y Haika
Euskal Herritarrok ha dedidido también incluir en sus listas a personas que están implicadas en sumarios abiertos en la Audiencia Nacional. Es el caso de Olatz Dañobeitia (número 4 por Vizcaya) y Aiora Epelde (número 4 por Guipúzcoa), en prisión por presunta pertenencia a Eta el frente de Haika, organización juvenil que, según Garzón, está integrada en la estructura de la banda.

   En el quinto lugar de la candidatura por Guipúzcoa figura Jon Salaberría Sansinenea, ex portavoz de Jarrai que fue condenado a un año de prisión en 1998 por integrar un «grupo Y» de apoyo a Eta.

   Además, el juez Garzón le ha mencionado en autos en el «caso Ekin», asegurando que tanto él como «Josu Ternera» (número 2 por Vizcaya) asistieron, en junio de 2000, a reuniones de Ekin celebradas en Bilbao y Villabona (Guipúzcoa). Al ser aforados, el juez anunció que ya se pronunciaría sobre ellos «en el momento procesal oportuno». La lista de Guipúzcoa la cierra el ex jugador de la Real Sociedad Iker Sarriegui, que fue imputado por un supuesto delito de colaboración con los integrantes del «comando Ttotto».

   Por otra parte, el ex director del diario «Egin» Javier Salutregui, procesado por Garzón en el sumario de la trama de financiación de Eta, ocupa el número 25 en Vizcaya. En la misma lista figura un etarra con su propio «alias» policial, Xavier Arriaga, «Txiplas», y Sabin del Bado, tesorero de «Xaki» que ha sido exculpado recientemente por la Audiencia Nacional.

El "Aberri Eguna" de Arzalluz y Oreja
Abel Hernández La Estrella  16 Abril 2001

Una gran pintada en el muro de una calle de Bilbao explica gráficamente el tono del "Aberri Eguna" de este año: "Viene Oreja, vuelve Franco". "Arzalluz gudari". Son los antagonistas de la dramática campaña electoral. El PNV  carga sobre Jaime Mayor el sambenito grotesco del franquismo y el PP demoniza a Arzalluz. Son dos campañas tremendas, demoledoras, injustas. Ambos personajes proceden de la casa común del humanismo cristiano. Ninguno de los dos es franquista ni etarra. Si acaso, Arzalluz está más cerca de ETA que Mayor Oreja de Franco.

El candidato popular retó en vano al líder peneuvista a aclarar en público sus diferencias y sus intenciones. Habría sido el gran debate, el debate de la campaña. Ibarretxe quedaba como personaje secundario, un muñeco de guiñol manejado por Arzalluz. No podía ser. En esta campaña electoral, planteada como decisiva, lo más preocupante es que los adversarios políticos se han convertido en enemigos.

Los más doctrinarios de una parte proponen todos los días desde las columnas de los periódicos y las tertulias de la radio y la televisión meter a Arzalluz en la cárcel. Está a punto de aparecer en las librerías ¡justo ahora! una biografía suya, obra de los periodistas José Díaz Herrera e Isabel Durán y editada por planeta, que se titula: "Arzalluz. La dictadura del miedo". Defienden la tesis de que Arzalluz legitima el terrorismo de ETA, con la que ha mantenido "contactos durante una década". O sea, que, según estos, le va lo de "gudari" proclamado en pintadas por sus seguidores. Alfonso Ussía decía el día de Viernes Santo en su columna de ABC: "En un Estado de Derecho sin complejos, Arzalluz estaría en la cárcel por apología, apoyo y justificación del terrorismo". En el mismo ejemplar, por cierto, el fiscal general del Estado rechazaba la ilegalización de Herri Batasuna, "un partido que cumple los requisitos legales". Eso sí, el fiscal investiga "quienes y dónde se elaboran los DNI vascos", que el día de las urnas pueden provocar el gran desbarajuste.

Por el contrario, los más energúmenos de la otra parte lo que quieren es acabar con Jaime Mayor. Esta es una campaña en la que el ex ministro del Interior se juega literalmente la vida, lo que para cualquier persona normal merece por lo menos un respeto. Es presentado desde el PNV como franquista y enemigo del pueblo vasco. Es colocado en el punto de mira de los terroristas. Es denigrado ante sus paisanos, siendo el político más valorado en España, en las encuestas del País Vasco aparece, por esta injusta campaña, como uno de los candidatos -"ecce hommo"- más desprestigiados. Todo es desmesurado.

Es natural que los demás participantes estén inquietos. Redondo, Otegi y Madrazo se han convertido en personajes secundarios de la representación. Los socialistas, los separatistas radicales y los comunistas tienen, sin embargo la clave del desenlace. Incluso los dos o tres escaños del desprestigiado y equívoco Madrazo pueden convertirse en bisagra. Por lo pronto, desde la equidistancia, propone la reforma de la Constitución y la autodeterminación. Los socialistas vascos están más decididos a gobernar con Mayor Oreja, pero saben que el PNV llamará a su puerta, chamuscada por los cócteles Molotov, el 14 de mayo, y ellos podrán exigir a cambio la cabeza de Arzalluz.

Los nacionalistas quieren reafirmar en la campa, en esta dramática Pascua Florida, que ellos son el País Vasco, y que fuera del PNV no hay salvación. Jaime Mayor Oreja, en perfecta armonía con Nicolás Redondo, pretende demostrar después de acudir a misa de doce, que justamente ahora la salvación del pueblo vasco pasa por España y por la lealtad a la Constitución y al Estatuto.

En una célebre polémica entre don Pío Baroja y Ramón y Cajal, éste le respondió al novelista vasco: "Usted no es español. Si yo fuera gobierno, a los malos españoles como usted los condenaría a pena de azotes". ¡Pobre don Pío, el más español de los escritores vascos! ¿Qué diría hoy Ramón y Cajal del "gudari" Arzalluz? Me he encontrado con un texto de Baroja en el viejo "Indice", donde tuvo lugar la polémica, que bien puede venir a cuento de lo que ocurre hoy en el País Vasco: "Casi todos los credos llevan a discusiones amaneradas en las cuales se manejan argumentos siempre los mismos y siempre sin valor".

El regreso político
Pablo Sebastián La Estrella  16 Abril 2001

Las vacaciones de Semana Santa apenas han supuesto un paréntesis en la vida política de nuestro país. Las elecciones vascas (y también las gallegas donde asoman las primeras encuestas poco favorables a la mayoría absoluta del PP) siguen en el primer plano de la actualidad, unido a la fiesta del Aberri Eguna, sin que nada nuevo aparezca en el horizonte salvo esa línea divisoria entre españolistas y nacionalistas en cuyo límite el PP y el PNV empiezan a cortejar al PSOE en pos de un gobierno de coalición, convencidos todos de que el resultado electoral no cambie de manera sensible la situación actual del parlamento de Vitoria.

Ayer los nacionalistas del PNV y EA celebraron la fiesta de la patria vasca con discursos en los que se criticaba a la vez la violencia de ETA y el clima de tensión política que según ellos se está fabricando desde el españolismo centralista, con especial alusión al PP. Arzallus diría, mas tarde, que estas elecciones se han convertido en cuestión de Estado desde Madrid y que en ellas se utilizan todas las palancas del poder central.

Eso es cierto, como cierto es que la violencia y los crímenes de ETA o la falta de libertad es también una cuestión de Estado o de interés mas que general. O que el gobierno de Aznar y el de Ibarretxe, o el PP y el PNV, se juegan mucho en la partida del 13 de mayo. De ahí que unos y otros no van a ahorrar esfuerzos y medios a su respectivo alcance. Aunque la cuestión, la gran pregunta está en saber si el PP y el PSOE pueden sumar una mayoría absoluta de escaños para gobernar juntos.

Porque si no es así y volvemos, mas o menos, a la situación parlamentaria actual de Euskadi,  entonces el PSOE tendrá la llave y la posibilidad de optar entre una alianza con el PP en minoría (siempre que el PNV no pacte con EH) o pactar con el PNV con mayoría cómoda para gobernar. Ese temor de unos y posibilidad de otros existe, de ahí que en las últimas horas tanto Javier Arenas como Jaime Mayor Oreja han salido en los medios para decir que el pacto antiterrorista firmado por el PSOE y el PP les obliga seguir juntos incluso después de las elecciones.

Veremos que pasa pero parece cierto que dicho pacto, que fue iniciativa del propio Zapatero, se le ha enredado al PSOE en los pies y difícilmente se podrá zafar de él sin pagar un alto precio por ello tanto en el País Vasco como en todo el resto del Estado. El gran aparato de propaganda del Gobierno y del PP señalaría al PSOE como un aliado político del nacionalismo, con la misma facilidad que desde el PP se metió la mano en las luchas internas del PSOE (Plan Hidrológico) o de la UGT, en fecha mas reciente.

En todo caso donde no existe la movilidad es en el entorno de ETA y HB. Siguen los mismos discursos, en favor de la violencia y en contra de la paz, sobre todo en el territorio español porque el de Francia lo mantienen de santuario. A la vez que afirman ser la "llave" de la crisis política del País Vasco (desde el PNV les acusan de hacerle el trabajo de propaganda al PP) y que reprochan a la Iglesia española de haber roto la neutralidad en la crisis vasca. La novedad que se vislumbra en este sector del nacionalismo violento o radical es la de su empeño en participar en las elecciones a pesar del abandono de las instituciones vascas que protagonizaron meses atrás y de la propuesta de otras instituciones ajenas o paralelas a las que enmarca el Estatuto de Guernica.

Nada nuevo en general salvo la proximidad de la campaña oficial y la cuenta atrás de menos de un mes que acaba de comenzar. Y la pregunta que los sondeos no pueden contestar con ciencia cierta: ¿como será el reparto de escaños? Nada está claro del todo, aunque todos los votantes ya saben lo que van a votar. Pensar en votos aún dudosos a estas alturas, es mucho pensar.

Aberri Eguna: sabor a derrota
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo  16 Abril 2001

¡Qué diferencia entre este Aberri Eguna y aquel de 1999 en el que los partidos nacionalistas de Lizarra, en plena euforia, firmaron un comunicado conjunto por la «construcción nacional»!

Dos años después, el sueño se ha convertido en pesadilla. El de ayer fue el primer Domingo de Resurrección en los últimos 21 años en el que Arzalluz sólo ha podido ofrecer a sus seguidores un mensaje de resignación y resentimiento.

Su discurso de ayer en Bilbao estuvo marcado por el victimismo. Sacó del baúl los viejos fantasmas, el franquismo, Cánovas, la derecha reaccionaria,... para advertir de que, si ganan el PP y el PSOE, limitarán la enseñanza del euskara y limitarán el Estatuto. El líder del PNV acusó al presidente del Gobierno de querer crear un grupo mediático, al estilo Prisa, pero con el dinero de Telefónica, para atacar a los vascos. Arzalluz, que tan sólo dedicó unas pocas palabras a criticar a ETA, pretende ahora, después de 20 años de gobierno nacionalista, meter el miedo a los vascos con la idea de que el PP «nos quiere machacar».

Hasta sus más fieles correligionarios perciben que el líder del PNV es víctima de sus trágicos errores. La perspectiva ante el 13 de mayo, pese a la suma de votos de EA, no puede ser más triste. El objetivo del nacionalismo se circunscribe simplemente a que el PP y el PSOE no ganen por mayoría absoluta. Eso, para el lehendakari en funciones y candidato del PNV ya sería un éxito. Evitar por todos los medios que los constitucionalistas alcancen los 38 escaños. A eso ha quedado reducida la estrategia de los que hace tan sólo dos años levantaban la bandera de la «construcción nacional» y se atrevían a poner plazo fijo a la independencia del País Vasco.

El Manifiesto del Aberri Eguna leído ayer por Ibarretxe no es más que la plasmación de ese fracaso. Insistir en que aún no se ha conseguido la «normalización política» en el País Vasco, identificando esa supuesta «normalización» con la «autonomía de decisión» (es decir, la autodeterminación) y el «diálogo» (con ETA y su brazo político), después de lo que ha ocurrido en sus dos años de gobierno parece un sarcasmo. El candidato del PNV, siguiendo su táctica victimista de las últimas semanas, volvió a defender el derecho de los nacionalistas a «mantener su ideario político», como si los que estuvieran amenazados por ETA fueran los militantes de su partido.

El sabor a derrota estuvo presente en todos los actos, incluido el de la Udalbiltza, organizados ayer por los nacionalistas.

¡Qué lejano parece ahora aquel arrollador triunfo obtenido en 1984, por cierto, bajo la batuta de Carlos Garaicoetxea, que dio al PNV el 41,8% de los votos (casi medio millón de sufragios) y 32 escaños!

Después vino la escisión de EA, el gobierno compartido con el PSOE en 1986 y la sorprendente habilidad para mantenerse en el poder durante dos largas décadas sembradas de atentados, terror y frustracción en un electorado al que se le había prometido demasiadas veces, como remedio para todos los males, la autodeterminación para lograr la soberanía plena.

En las elecciones autonómicas de 1994 surgió con fuerza la alternativa del PP, logrando nada menos que 11 escaños. Ese ascenso mitigó la caída de los socialistas que en aquellos comicios cayeron a su punto más bajo, obteniendo tan sólo 12 escaños. Para Arzalluz, la estrategia del PNV, que consiguió 22 escaños, tenía que centrarse en aglutinar a todo el voto nacionalista: Herri Batasuna sacó 11 escaños y Eusko Alkartasuna, ocho. Si se lograba ese objetivo, el bloque nacionalista sumaría, como mínimo, 41 escaños; es decir, la mayoría absoluta, un gobierno monocolor como paso previo a la consecución de la soberanía.

Esa es la clave para entender el acuerdo con ETA y el Pacto de Lizarra. La construcción de Euskal Herria y la ruptura de todos los lazos con los partidos españolistas era el precio político que había que pagar para que ETA decretase la tregua y para que HB aceptase participar en las instituciones y añadir así sus votos al objetivo de dinamitarlas desde dentro.

A priori, la estrategia de Arzalluz (paz por soberanía) era perfecta para lograr un arrollador triunfo en las elecciones, que tuvieron lugar a poco más de un mes de que ETA hubiese decretado el alto el fuego. Pero no fue así: El bloque nacionalista mantuvo a duras penas en 1998 los 41 escaños logrados en 1994. Pero, además, ese fracaso global del nacionalismo como opción frentista encerraba otras claves no menos importantes: el PNV bajó un escaño (pasó de 22 a 21) y HB, convertida en EH, aumentó su peso en tres escaños (pasó de 11 a 14). Por si eso fuera poco, en el bloque constitucionalista no sólo no se produjo una huida del voto, sino que tanto el PP (que pasó de 11 a 16 escaños), como el PSOE (que pasó de 12 a 14) aumentaron su representación en el Parlamento de Vitoria.

Lizarra, según lo había planteado Arzalluz, fallaba por su base. El PNV, en lugar de convertirse en el partido hegemónico e indiscutible en el seno del bloque nacionalista veía como el radicalismo de EH le comía terreno aceleradamente.

El equilibrio inestable sobre el que se construyó el gobierno nacionalista presidido por Juan José Ibarretxe no podía mantenerse por mucho tiempo. El dilema era claro: ¿quién mandaba en Lizarra: Xabier Arzalluz o Mikel Antza?

La ruptura de la tregua a finales de 1999 no vino sino a confirmar que esa dualidad no podía mantenerse por mucho tiempo. ETA cometió su primer atentado tras el alto el fuego en enero de 2000 y, poco después, tras el asesinato del socialista Fernando Buesa, el gobierno sustentado por Lizarra saltó hecho pedazos.

En minoría, tras la decisión de EH de abandonar el Parlamento de Vitoria, el Gobierno de Ibarretxe (con el único apoyo de PNV y EA) ha sido un juguete en manos de la oposición. Nada menos que 47 derrotas cosechadas por las iniciativas parlamentarias presentadas por el Gobierno y tan sólo 16 leyes menores aprobadas (la más importante, la que rebaja el porcentaje para lograr representación parlamentaria del 5% al 3%, un favor al servilismo político de IU). Ese es el lamentable bagaje político del gobierno presidido por el ahora candidato Ibarretxe.

Por eso, este Aberri Eguna es sustancialmente distinto al de otros años. Las promesas tienen un sabor diferente cuando el partido que las hace ya ha tenido la oportunidad de cumplirlas. El sueño de una Euskadi gobernada en clave exclusivamente nacionalista ya tuvo su momento en 1998. Y su legado no ha podido ser más dramático. La crispación que se vive en el País Vasco, el miedo, la intolerancia, la separación en bloques casi irreconciliables son un activo que hay que apuntar al Gobierno del PNV-EA-EH.

Por eso, el resultado de las elecciones del 13 de mayo puede ser histórico. Dando por buenos los sondeos realizados por instituciones y diversos medios de comunicación en las últimas semanas, el PP y el PSOE podrían conseguir entre 34 y 36 escaños. Más o menos los mismos que el bloque nacionalista.

El problema para el PNV es que, si quiere seguir en el Gobierno, tiene que volver a pactar con EH o con el PSOE. Esa es la alternativa a la que se agarra como a un clavo ardiendo Ibarretxe: «Vamos a tener que contar los unos con los otros tras el 13 de mayo».   casimiro.g.abadillo@el-mundo.es

COMUNICADO DE PRENSA
Plataforma Libertad 16 de abril de 2001


Adolf Hitler (Mein Kampf), lo explica con toda claridad: "se trata de
concentrar la atención del pueblo sobre un solo adversario, procurando
que nada la distraiga. El líder de genio ha de tener la habilidad de
conseguir que diferentes oponentes aparezcan como si perteneciesen a una
sola categoría". Al generar así una oposición frontal de carácter
emotivo, al convertir al adversario en enemigo, se desacredita una idea
sin necesidad de analizarla. Se hurta del libre examen público, para
frenar o impedir su libre desarrollo. Quienes la defienden, los
enemigos, pierden su condición de persona, para degradarse en meros
objetos, frenos para la libre expansión del legítimo y noble ideal (el
de la Patria Vasca, por ejemplo). Desprovistos de su dignidad de
persona, convertidos en objetos, se hallan a un paso, sin que ningún
escrúpulo moral pueda interponerse, de convertirse en objetivos. ¿Quién
condenaría las acciones destinadas a desbrozar el camino, a remover los
obstáculos que se empecinan en oponerse a la realización de los ideales?
Esta es la vía totalitaria que reduce –o suprime– los prejuicios de
carácter ético para permitir la eliminación –incluso física– del
adversario político. Esta es la tenue barrera que separa en Euskadi la
deslegitimación de las ideas no nacionalistas del exterminio de sus
defensores. Un proceso del que, desgraciadamente, existen muchos
precedentes históricos.

Casi novecientas personas han sido asesinadas en estos últimos
veinticinco años; miles de ciudadanos, entre ellos empresarios,
funcionarios, profesores, estudiantes y todo tipo de profesionales,
intelectuales, científicos y artistas –ciudadanos, en definitiva– han
constituido una diáspora silenciosa, oculta, parecida en ciertos rasgos
a la que protagonizaron otros pueblos en los momentos previos al
genocidio nazi.  Son millares los damnificados por el terrorismo difuso,
por la más brutal represión organizada de la historia del País Vasco: la
mal llamada "kale borroka", que no es sino una más de las expresiones
del terrorismo, una continuada noche de los cristales rotos, que
persigue el exterminio de cualquier expresión libre, diferente al
ideario independentista. Conculcación del más elemental de los derechos,
el de la vida; diáspora de disidentes; ataques y coacciones a la libre
manifestación de ciertas ideas; … A todo ello ha venido a unirse,
recientemente, la creación –por defecto– de un censo de no
nacionalistas, de ciudadanos refractarios o "desafectos", como se les
llamaba en nuestro pasado reciente, con el penoso asunto del "carné
vasco". El paralelo con la evolución del totalitarismo nazi es excesivo
para no llamar la atención, incluso de los menos avisados, a menos que
–secretamente– vean en estos signos otros tantos pasos adelante en favor
de sus propios intereses.

En estas condiciones, se abre el nuevo proceso de las elecciones
autonómicas en el País Vasco. Unas elecciones que están, que duda cabe,
bajo sospecha. Unas elecciones que van a tener como protagonista a una
ciudadanía atemorizada, a un electorado sometido a extorsión, en las que
las opciones políticas no concurren en igualdad de condiciones, en las
que distintos obstáculos –desde la mera coacción hasta las argucias
legales– hacen inviable garantizar la presencia de vocales e
interventores de todos los partidos en las distintas mesas electorales.
Unas elecciones en que los candidatos no nacionalistas carecen de
libertad de movimientos y en cuya campaña se asiste al triste
espectáculo de unos representantes de la voluntad popular que se ven en
la necesidad de dimitir para no ver cercenada definitivamente su vida.
Inquirimos a nuestros dirigentes, ¿dónde están la paz, la libertad y la
igualdad, esto es, las condiciones necesarias de unas elecciones
verdaderamente democráticas? Preguntamos a la opinión pública en
general, ¿a qué opciones políticas  puede favorecer la coerción de la
libertad del voto y este clima de indiscutible déficit democrático?

Por todo ello, llamamos a la rebelión ciudadana contra la extorsión y el
exterminio de las personas y de las ideas. ¡Luchemos por la recuperación
de las condiciones necesarias para el ejercicio de una democracia en
libertad! Para conseguirlo:

1. Pedimos a los ciudadanos que superen el miedo, que acudan masivamente
a las urnas y que desafíen a quienes quieran torcer su voluntad con
amenazas de cualquier género. Instamos, asimismo, a los presidentes de
las mesas electorales a que ejerzan con autoridad y sin miedo su
obligación de cumplir los requisitos legales a la hora de identificar a
los electores y que no acepten el "carné vasco", si no quieren incurrir
en flagrante delito electoral.
2. Pedimos a los ciudadanos que apuesten por los partidos que se ha dado
en llamar constitucionalistas, puesto que ha quedado claro que son los
únicos que han manifestado de manera inequívoca su vocación de defensa
de las libertades y los derechos individuales y su voluntad de no
sacrificarlos a cambio de ninguna incierta utopía futura.
3. Pedimos a los ciudadanos que no se cansen de denunciar públicamente
al terrorismo y a sus cómplices, porque el silencio es la actitud que
más contribuye a reforzar la impunidad de su actuación. "El mundo –decía
uno de los protagonistas del exilio provocado por el nazismo, Albert
Einstein– no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos
que consienten la maldad".

Ciudadanos y ciudadanas:

NO PERMITAMOS QUE NOS ROBEN LA LIBERTAD.

Invitamos a todos a acudir a la manifestación convocada por esta
PLATAFORMA para el sábado, día 21 de Abril, bajo el lema:

"POR LA LIBERTAD, CONTRA EL EXTERMINIO”

La manifestación partirá de la Plaza de la Constitución, a las 18 horas,
para acabar en el Parque del Prado de Vitoria.


PLATAFORMA LIBERTAD (Formada por Foro Ermua, Asociación de Víctimas del
Terrorismo, Movimiento Contra la Intolerancia, Foro El Salvador y
Asociación por la Tolerancia de Cataluña).

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