AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 19 Abril   2001
#Arzalluz odia (casi) todo lo vasco
Pío Moa  Libertad Digital 19 Abril 2001

#Carta abierta a Fernando Savater
Teresa Jiménez-Becerril ABC 19 Abril 2001

#Euskadi: empate técnico
Pablo Sebastián La Estrella  19 Abril 2001

#Reflexión
Ramón PI ABC 19 Abril 2001

#Preparando un magnicidio
Enrique de Diego Libertad Digital  19 Abril 2001

#CUENTA ATRAS HACIA EL 13 DE MAYO
Impresiones El Mundo 19 Abril 2001

#Estado de Excepción
Fernando GARCÍA DE CORTÁZAR, Historiador  ABC 19 Abril 2001

#Bienvenidos al infierno
GABRIEL ALBIAC  El Mundo 9 Abril 2001

#¿Hay que aniquilar  a ETA?
Editorial La Estrella  19 Abril 2001

#Arzalluz sólo puede pactar con Zapatero
Enrique de Diego Libertad Digital 19 Abril 2001

#El informe Gil-Robles
Iñaki EZKERRA La Razón 19 Abril 2001

#El embarazo psicológico, batasuno
Julián LAGO  La Razón  19 Abril 2001

#El PP hará una «revolución» en la Administración vasca
Carmen Morodo - Madrid.-   La Razón  19 Abril 2001

#Mayor y Redondo culpan al PNV del «estado de excepción» que vive Euskadi
ÓSCAR B. DE OTÁLORA BILBAO El Correo  19 Abril 2001

#La Ararteko denuncia «la sistemática vulneración de los derechos elementales»
BILBAO. M. Alonso ABC  19 Abril 2001

#La AVT recuerda a EH que ETA asesinó a dos mujeres embarazadas
MADRID ABC   19 Abril 2001

#Editores y bancos se negaron a apoyar la salida de una revista del Foro Ermua por miedo
Redacción - Bilbao.- La Razón  19 Abril 2001

#Movilma: el lado oscuro de Maragall
La Razón 19 Abril 2001

#Euskadi 2025
JAVIER GUEVARA El Correo  19 Abril 2001

#Una utopía
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 19 Abril 2001

#Gregorio Salvador: «Las academias americanas son más belicosas con la norma que la RAE»
Redacción - Madrid.- La Razón 19 Abril 2001

Arzalluz odia (casi) todo lo vasco
Por Pío Moa  Libertad Digital
19 Abril 2001

Los comunistas se proclamaban representantes de la “clase obrera”, y lo primero que hacían donde triunfaban era privar a los obreros reales de cualquier derecho, eso sí, entre una nube cegadora de incienso al “proletariado” y su “misión histórica”. De modo similar, Arzallus y sus nacionalistas, convencidos de que Vasconia es una finca que les pertenece, quieren embaucar a sus habitantes con literatura ultravasquista. A quienes no pasan por el aro les llaman, no adversarios suyos sino enemigos “del pueblo vasco”, tal como los comunistas los llamaban “antiobreros”.

Arzallus acaba de decir que el PP “odia todo lo vasco”, porque quiere acabar con tétrica situación creada allí por los nacionalistas. En el fondo de estas actitudes, hay un desprecio y odio profundos a aquellos que dicen representar. El PNV define el “ser” vasco a partir del idioma vascuence, cuando la lengua materna de la gran mayoría de los vascos es el castellano. Discrepar de los aranistas no significa despreciar u odiar el vascuence y su cultivo, pero Arzallus y sus maníacos sí odian el idioma de la mayoría de sus paisanos, el castellano, y aspiran a que esa mayoría se sienta acomplejada, y abandone o postergue uno de los idiomas más hablados y útiles del mundo, al que tantas contribuciones han hecho los vascos, entre los cuales ha estado presente desde su formación a partir del latín.

¿No significa eso despreciar un elemento consustancial de la cultura y la expresión del pueblo vasco durante siglos, prácticamente desde que puede hablarse de una cultura superior, más allá de las costumbres populares? ¿No es una chifladura aspirar a infligir a ese pueblo tan tremenda mutilación espiritual? La cosa merecería una carcajada, si la experiencia del siglo XX no demostrara que tales chifladuras han causado a veces en tragedias.

Ese odio gratuito y obsesivo hace, desde luego, el peor servicio posible al vascuence. Julián Marías ha recordado cómo en los años 30 llegó a sentir despego por el alemán, tan apreciado por él antes y después, al convertirse en vehículo de la brutalidad nazi. Para muchas personas, el vascuence se está desprestigiando como signo de la opresión y violencia nacionalista.

La perversión del lenguaje tiende trampas difíciles de evitar. La identificación del PNV con “lo vasco”, es una de ellas. En realidad, los nacionalistas perjudican a sus supuestos representados, a quienes han privado de buena parte de la libertad y la seguridad de que gozan el resto de los españoles. Aquellos aman una “Euskadi” ficticia desde el nombre, y odian a la Vasconia real y a la mayoría de sus habitantes. En eso hay que insistir.

Carta abierta a Fernando Savater
Teresa Jiménez-Becerril ABC 19 Abril 2001

Ha pasado mucho tiempo desde que usted me firmó un interesantísimo libro, titulado «El arte de vivir», en el madrileño Paseo de Recoletos, muy cerca de donde entonces pasaba mis días y muy lejos de donde los paso hoy, rodeada de cimas nevadas y de palacios del setecientos, en Turín, la que fue primera capital del reino de Italia y cuna de la dinastía «sabauda».

Pero esta distancia que me separa de mi tierra es sólo material y por tanto pasajera, ya que, por fortuna, a menudo disfruto de la luz y la alegría de mi ciudad de origen, Sevilla, y de la vida y el movimiento de la que vio nacer a mi madre, Madrid. Cuando no tengo la suerte de ver atardecer en El Puerto de Santa María…

Disculpe que me distraiga paseando mentalmente por España pero es que la distancia descubre cosas que la proximidad esconde. Como le decía yo no estoy alejada de los asuntos de mi país. Gracias a la televisión, a la prensa, a internet y a las continuas llamadas telefónicas, estoy tan informada como cualquiera que allí viva o probablemente más debido a mi innata curiosidad.

Por ello he seguido sus pasos, oyendo sus declaraciones, leyendo sus artículos y viéndolo encabezar manifestaciones contra ETA, como la que el 23 de septiembre pasado tuvo lugar en San Sebastián. (¡Mi corazón sostuvo vuestra pancarta ese día!)

Y no sé bien por qué hoy he sentido el deseo y el deber de darle las gracias por su sincera defensa de la paz.

Le confieso que cuando asesinaron a mi hermano Alberto y a su mujer, Ascen, todo lo que venía del País Vasco me producía recelo (utilizando esta suave palabra por no ofender, porque como usted comprenderá lo que yo sentía era un sentimiento mucho más fuerte y profundo que el de la simple desconfianza) Incluido usted, señor Savater, por el hecho de haber nacido en el Norte, quedaba descalificado y casi me sentía culpable por haber, no sólo leído, sino disfrutado muchos de sus ensayos. Pero con el pasar del tiempo y a la vista de los acontecimientos empecé a comprender que las víctimas no éramos sólo nosotros, que sufríamos las consecuencias de una lucha ajena, sino también los propios vascos, que al no doblegarse ante la banda terrorista, ni ante sus cómplices políticos, vivían una situación de auténtico desamparo, como las que vemos en las diferentes guerras que azotan el mundo de hoy.

Mentiría si dijera que siento pena por el pueblo vasco, pero no lo haría si dijese sentirla por algunos de los que a él pertenecen. En cierto modo, les guste o no, la mayoría de los que allí viven son culpables de la situación en la que se encuentran por haber permitido que las cosas llegasen al nivel de terror actual. Seguramente pensaron que matarían sólo «guardias civiles», los cuales, admitámoslo, pese a defender con su vida la nuestra, mantenían todavía ese barniz de tiempos pasados, lo cual, a los ojos de muchos, los hacía casi merecedores de su suerte. No recuerdo haber visto en aquella época manifestaciones, ni plataformas civiles, quizás las hubiera y era yo la que afortunadamente era ajena al problema. Tendríamos que esperar a la dramática muerte de Miguel Ángel Blanco para que se despertasen muchas conciencias.

Desde aquel trágico momento muchos ciudadanos vascos se han movilizado en contra de ETA pero a mi entender lo han hecho tarde. Hasta entonces existía un cierto orgullo en el ser vasco, lo cual es absolutamente legítimo. Yo también me enorgullezco de haber nacido en Sevilla. La diferencia es que mi actitud no impulsa ni impulsará jamás el desarrollo de una banda terrorista que asesina un día sí y otro no, mientras que toda esa «vaina» (como diría García-Márquez) de la raza, del grupo sanguíneo y de la lengua ancestral, ha sentado las bases en las que hoy descansan cómodamente los principios de la violencia.

«Es que yo tengo derecho a sentirme vasco y diferente por ello», me podría decir cualquiera de Bilbao o San Sebastián. ¿Pues sabe usted lo que yo les diría? No señor, usted en el día de hoy, si sigue viviendo en su tierra, no tiene derecho a nada. Y si no me cree mire a su alrededor, vea cómo asesinan a sus amigos y parientes y reconozca conmigo que ha perdido el único y verdadero derecho, que precede a cualquier otro, el de vivir. Que además tiene miedo a protestar, por tanto ha perdido usted el derecho a expresarse en libertad. Si usted quiere estar orgulloso de ser vasco empiece por reconquistar sus derechos fundamentales, mientras esto no ocurra es estúpido hablar de la diferencia entre los que son vascos y aquellos que no lo son. Aunque pensándolo bien sí que existe una gran diferencia; que los primeros no son libres y que mi hermano y su mujer sí lo eran, aunque los matasen por ello, pero hasta ese día vivieron en libertad y orgullosos de ser quienes eran.

Espero, señor Savater, que el 13 de mayo el pueblo vasco me demuestre (sí, digo me demuestre, porque esa es su obligación. Aunque muchos no lo entiendan, tienen una deuda moral con todos aquellos que sufrimos y sufriremos de por vida las consecuencias de la violencia de ETA) que tengo razón al pensar que todos los vascos no son culpables de la muerte de mi hermano, que ellos son las principales víctimas. Pues si lo son, tienen ahora la oportunidad, si no de dejar de serlo, sí de intentar rebelarse contra una dictadura disfrazada de autonomía que dura ya demasiado tiempo. Quizás no cambie nada, quizás las cosas empeoren al principio, quizás la paz no esté sólo en sus manos, como a todos nos gustaría creer, pero al menos, los vascos lo habréis intentado, habréis elegido la libertad y estad seguros de que con vuestro empeño y el nuestro ésta llegará. Y yo podré volver a tomarme una merluza a la bilbaína sin sentirme culpable. Y !quién sabe! quizás vaya a ver el Museo Guggenheim o vuelva a pasear por la Playa de la Concha…

Y pensar que mi padre y mi madre me enseñaron que San Sebastián era una de las ciudades más bonitas de España y que los vascos eran , como decimos en mi tierra, «muy buena gente».

¡Que Dios reparte suerte, Fernando!      Un abrazo, Teresa Jiménez-Becerril. Turín.

Euskadi: empate técnico
Pablo Sebastián La Estrella  19 Abril 2001

Pronto saldrán nuevas encuestas electorales en el País Vasco sobre intención de voto y reparto de escaños, aunque la fiabilidad de estos sondeos sea mínima por el voto oculto, aunque decidido. Sin embargo, en lo que va de precampaña, que no es poco, podemos adivinar ya varias cosas: una mayor participación electoral (al parecer se ha duplicado el voto comprometido por correo), alta movilización de las militancias respectivas de españolistas y nacionalistas y posible o virtual empate entre ambos frentes, hasta el punto de que se podría dar el caso de que cada sector consiga entre treinta y cinco y treinta y siete escaños (la mayoría absoluta es de treinta y ocho) dejando la llave en IU con uno o dos escaños.

Se percibe, pues, un empate virtual de ambas comunidades políticas, al margen de que entre ellas pueden surgir toda clase de variantes y de pactos a la hora de gobernar, visto del resultado final.

Asimismo, se vislumbra una buena campaña electoral del Partido Popular, que está hoy más liderada por Javier Arenas que incluso por Mayor Oreja, quizás porque el candidato del PP tiene peor imagen en Guipúzcoa y Vizcaya y se le está ocultando intencionadamente. Se vislumbra, asimismo, una campaña floja y algo desconcertada del PNV, donde Ibarretxe no acaba de conseguir imponer su proyecto y moderación sobre la presencia (reclamada o forzada por la oposición) de Arzalluz. Y finalmente vemos una campaña confusa del PSOE, en razón a los problemas internos de este partido, que no dejan de emerger.

La polarización en PP y PNV de la lucha y el enfrentamiento político deja, en tercer y menor lugar, al PSOE. Y en cuarto a HB, partido que parece abocado a perder el mayor número de apoyos electorales. El PSOE, a pesar de todos los esfuerzos de Redondo y de Zapatero, tiene la imagen de "compañero de viaje" o segundón del PP o del PNV y está viviendo en su interior una evidente tensión (de Rosa Díez a Odón Elorza) que daña su coherencia y su difícil discurso de bisagra o llave de la gobernabilidad vasca. Y ello con el agravante de que podía ver reducido o estable su número de escaños en beneficio de la coalición PP-UA.

Naturalmente, todavía queda por llegar la gran y verdadera campaña electoral y no sabemos si algún acontecimiento que influya en ella de una manera muy especial. Por ahora tenemos un ruidoso silencio de ETA, que no sabemos si está pactado con EH/HB para evitar que pierdan más votos de los que se anuncian para esta coalición.

También se adivina un cansancio general de muchos ciudadanos por el larguísimo preámbulo que veremos qué efecto acaba teniendo sobre la abstención, porque el bombardeo mediático y político sobre toda la población electoral vasca (apenas un millón y medio de electores) en no pocos sectores de la sociedad, lejos de movilizar, puede producir, por exceso de bronca y ruido, una respuesta de paso atrás.

Reflexión
Por Ramón PI ABC 19 Abril 2001

Faltan ocho días mal contados para que empiece la campaña electoral vasca propiamente dicha, y tengo la sensación de que al electorado ya sólo le queda reflexionar, porque las cosas están ya lo bastante claras, se ha dicho todo lo esencial que había que decir, la posición de cada partido político es bien conocida, y sólo falta que cada votante, en la soledad de su conciencia, decida qué hacer. Así que vamos a vivir la jornada de reflexión más larga de la historia, pero no en silencio, porque una de las características de las campañas electorales es el ruido que hacen.

Aquí no hay programas concretos relativos al destino de cada partida de dinero público, al establecimiento de preferencias administrativas o al desarrollo de iniciativas políticas, sociales o económicas concretas. Estamos, en el País Vasco, mucho más atrás que todo eso: estamos tratando de dilucidar en estas elecciones una opción de libertad y de democracia, que exige la beligerancia política y social contra los asesinos organizados en ETA y su complejo entorno o, por el contrario, una actitud de tolerancia con los de las bombas y el tiro en la nuca, y sus amigos, porque al fin y al cabo habrá que absolverlos dado el objetivo separatista que persiguen. Así andamos todavía.

Me temo que en los días que faltan para el 13 de mayo, las novedades consistirán en las diferencias de matiz en las declaraciones de unos y otros, también en el mismo partido. Lo ocurrido con los socialistas Rodríguez Zapatero y Rosa Díez ayer es una muestra. Díez se enfadó mucho con lo que publicaba la Prensa, porque dice que sostiene una identidad plena con las tesis de su secretario general, lo que exige en buena lógica que las tesis de Rodríguez Zapatero sean las mismas que las de Rosa Díez; pero eso ya no parece tan rotundo. Yo quiero creer que esa identidad existe pese a todo, y que las filigranas verbales del vallisoletano van dirigidas a complacer a un sector del PSOE que aún se resiste a pactar con el PP. Si eso fuera así, Rodríguez Zapatero tendría un problema serio en su casa.

Preparando un magnicidio
Por Enrique de Diego Libertad Digital 
19 Abril 2001

Hay numerosos indicios de que Eta prepara un intento de magnicidio, que tendría como objetivo previsible al primer nivel político constitucionalista. El último, determinante, es el hallazgo de un nuevo campo de prácticas con un coche destrozado en un bosque del departamento de las Landas, en el que se ha utilizado material de alto poder destructivo, en lo que las propias fuentes oficiales describen como entrenamiento de tiro sobre vehículos blindados. Un indicio previo fue el hallazgo de otro campo de entrenamiento similar, y aún antes la convicción de que ha vuelto la vieja Eta tras un debate interno en el que se criticó el “terrorismo indiscriminado” de la nueva Eta de García Gaztelu, para pasar o volver al “terrorismo selectivo”. Este proceso se acompaña del criterio “político” de la vuelta “a la lucha contra el Estado” al margen de las estrategias de frentismo nacionalista de los últimos años.

Esa vieja Eta, que quiere intentar borrar la imagen de chapuza del último año, es la que perpetró el robo de mil seiscientos kilos de explosivos en Francia, en una operación con medios desmesurados para la falta de protección que en la nación vecina han venido teniendo los depósitos de explosivos. A ello hay que añadir el dato fehaciente de que el intento de constituir un comando Galicia tenía como principal objetivo el asesinato de Manuel Fraga.

Por de pronto, es obvio que los terroristas cuentan en Francia con una infraestructura intocada sobre la que las últimas detenciones no han aportado aparentemente pistas, lo que les permite arriesgarse a hacer prácticas que provocan incendios en un bosque. Aventurar que ese intento de magnicidio o atentado de máximo impacto se pretende para antes de las elecciones vascas entra dentro de lo verosímil.

CUENTA ATRAS HACIA EL 13 DE MAYO
Impresiones El Mundo 19 Abril 2001

¿Atutxa es el moderado del PNV?
Juan María Atutxa, el ex consejero de Interior contra el que ETA quiso atentar en varias ocasiones, siempre ha sido considerado como uno de los dirigentes menos radicales del PNV. Pero, tras escuchar sus declaraciones de ayer, habrá que reconsiderar esta ubicación. Dijo Atutxa: «A ETA no hay que aniquilarla, hay que recuperarla e integrarla, no es un complemento del cual podamos despojarnos porque tiene el 15% de esta sociedad, 14 escaños». Si el PNV ya no nos tuviera curados de espanto, una barbaridad de este calibre sería como para acabar con el prestigio de cualquier político. ¿Cómo es posible que Atutxa considere que los terroristas que han intentado matarle son un «complemento»? ¿Por qué está tan seguro de que el 15% de los vascos -porcentaje que EH no logra desde hace varias elecciones- apoya a ETA? Si Atutxa es el moderado del PNV, apaga y vámonos.

Su 'trampa' se vuelve contra PNV y EA
Gravísimo error de cálculo de PNV y EA: se han quedado sin derecho a la publicidad electoral gratuita en los medios públicos de la radiotelevisión vasca, EITB, y del circuito autonómico de RTVE. Acuciados por su si-

tuación de debilidad política y el miedo a la derrota, los socios del último gobierno vasco intentan aprovechar los resquicios del sistema electoral y arañar algún escaño presentándose como una única coalición. Pero, como en realidad pretenden seguir actuando como dos partidos diferenciados, para contar con grupos parlamentarios separados, se han inscrito con dos nombres distintos en Guipúzcoa y en el resto del territorio. Y la trampa se ha vuelto contra ellos: la Junta Electoral vasca ha determinado que, al no ser la misma coalición en los tres territorios, PNV y EA no pueden aspirar a espacios gratuitos en las emisiones de los medios públicos con cobertura en toda la Comunidad.

Los proetarras presionan a los médicos
La organización Senideak, que agrupa a familiares de presos etarras, ha puesto en marcha una campaña destinada a que los médicos de cabecera del País Vasco denuncien la situación de los reclusos de ETA. Con tal motivo, ha remitido una circular en la que se insta a las familias a que pidan a los médicos que visiten a los presos en las cárceles y soliciten su «repatriación», por considerar que no se les atiende bien desde el punto de vista sanitario. Tal campaña es similar a la que, en su día, puso en marcha Senideak para denunciar torturas inexistentes. Pero la iniciativa no puede considerarse como una más. Porque, ¿qué pasará si los médicos se niegan a hacer gestiones de, por otra parte, difícil encaje en las normas penitenciarias? La estrategia proetarra parece encaminada a presionar -e incluso chantajear- a los médicos, uno de los pocos colectivos que permanecía a salvo de las amenazas.


Estado de Excepción
Por Fernando GARCÍA DE CORTÁZAR, Historiador  ABC 19 Abril 2001

¿Cómo saber que alguien ha trazado una señal al lado de tu nombre en una lista infame de futuros muertos? ¿Qué se siente cuando en algún lugar del País Vasco, en las alcantarillas y el submundo de la burocracia terrorista, se ha dado el primer paso en un proceso que acaso lleve a tu muerte, o a la obligación inmediata del destierro o, por ahora, tan sólo a la pérdida de tu geografía sentimental de calles y paseos solitarios? ¿Cómo se vive cuando has sido amenazado por la peripatética guardia de los salvapatrias y el miedo se aloja en tus tripas y comienzas a mirar hacia atrás mientras en la calle la luz del sol es la misma de todos los días... hay coches que pasan, tiendas abiertas, madres que llevan a sus hijos camino de la escuela y gente que habla y bebe su copa en la cafetería o juega la partida de mus y mira fijamente el partido de fútbol en la televisión? ¿Qué se siente al levantarse una mañana y descubrir que el exilio también era esto... un mapa de calles perdidas, la ciática de las bombas lapa o la manía sonámbula de caminar más deprisa, calculando el tiempo que falta para llegar a casa o temiendo que esos pasos que se acercan a tu espalda sean los del pistolero que viene a por ti? De pronto eres culpable; eres el blanco de una gente educada en la mentira, la nostalgia y la dialéctica de las pistolas; eres el acusado que inventó Kafka en su habitación de Praga; eres el rostro rodeado con una diana en las paredes de tu Universidad o tu barrio; eres quien camina sin sosiego y quien pasa las noches con los ojos abiertos, clavados en el insomnio de la ventana; eres quien inventan los profetas del revólver y la libertad, y quien fabrica juegos para que tu hijo no se pregunte por qué miras todas las mañanas los bajos del coche... ¿Qué se siente al estar señalado por la barbarie terrorista?

Cuenta Eduardo Galeano en «El libro de los abrazos», que cuando Benedetti vivía en Buenos Aires en los años del terror, siempre llevaba en el bolsillo cinco llaves ajenas en su llavero: cinco llaves, de cinco casas, de cinco amigos: las llaves que lo salvaron... Hace tiempo, mucho tiempo, que un sinfín de profesores, escritores o concejales vascos llevan en sus paseos, en sus viajes o cenas una sombra pegada a la espalda; un escolta, un agente de seguridad, un policía que puede salvarle en cualquier momento la vida... Iñaki Ezquerra los llama ángeles de la guarda y con su aire perspicaz y melancólico de escritor maldito en su tierra, a su manera, muy agria, muy sencilla y directa, ha escrito un libro sobre el horror de vivir secuestrado en el País Vasco, sobre las máscaras del PNV y los últimos veinte años de silencio y decadencia, sobre el terror que impregna la vida diaria y el país soñado de todos los perseguidos en una Euskadi tomada por el miedo, ahogada por la nostalgia institucional de los viejos campos de concentración nazis, y la complacencia o el delírium trémens de los jerarcas nacionalistas.

Hace tiempo que el fantasma del totalitarismo vaga por las calles del País Vasco hambriento de carroña española... Se nos ha pasado la juventud y los años corriendo delante de los grises, imaginando un país sin mordazas ni ejecuciones sumarias. Con la muerte de Franco y la Transición ganábamos la libertad y heredábamos la burocracia criminal de ETA, que había amortajado a Sabino Arana entre antiguallas carlistas y ensueños nazis. Era la revolución de todos los huérfanos del paternalismo mediocre y conservador del PNV, la que iba a traer el paraíso comunista y la autodeterminación a todas las ciudades de la Gran Euskadi con tiros en la nuca y fuegos artificiales bañados en Goma 2 . Fuimos pacíficos y sencillos, caminamos en manifestaciones barrocas y místicas junto a los nacionalistas, como si la vergüenza del silencio sobreviviera a la lenta procesión de muertos que en vano se aferraban a nuestro recuerdo para no desaparecer del todo. Más tarde vendría Lizarra y Udalbiltza, o la farsa del alto el fuego y la alianza del PNV con EH. Había llegado la hora del «DNI vasco» y la carrera por derrumbar las ruinas de la convivencia. El nacionalismo vasco se quitaba por fin la máscara.

Entonces, en aquella época de grotescos carnavales, mientras a los demócratas se nos acababa el tiempo y los asesinos agitaban la collera de los perros y el miedo descendía sobre las localidades del País Vasco con una herrumbre de cacerías nocturnas y olor a pólvora y hojarasca podrida, el Gobierno Vasco miraba hacia otro lado y se esforzaba en no reprimir las libertades democráticas de los aprendices de asesinos y matones ; unificaba la fe y el rito de Udalbiltza; y borraba con el insulto cualquier disidencia. Era el tiempo de desempolvar las boinas y la camisa de la autodeterminación, de los viejos delirios secesionistas y las alianzas con los cómplices del terror.

Pese a la euforia de aquellos días, muy pronto el monstruo de ETA estrangularía el sueño del Doctor Frankenstein, que viejo y deslegitimado, ha tenido que rendirse a la evidencia de su soledad y convocar elecciones. Nada, sin embargo, ha podido ayudar más a la ancianidad del régimen de Arzalluz como la falta de conciencia humana y su impasibilidad ante el dolor y la tragedia de toda esa galería de hombres y mujeres que habita y respira en la lista de los asesinos. Durante más de veinte años Arzalluz se aseguró la obediencia pasiva de sus súbditos, una mayoría silenciosa, o mejor, una mayoría ausente, a la que se adiestró en la ley del silencio y a la que se orientó hacia los batzokis, la adormidera euskaltelevisiva y la fijación en un montón de objetos superficiales, de corte deportivo o folclórico, siempre inocuos para el poder. Desde su privada plaza de Oriente, el caudillo nacionalista se da hoy cuenta de que su oscura aventura soberanista puede darle una bofetada en las urnas. Los escritores, los poetas, los historiadores y periodistas españoles, la «Brunete mediática», son, según él, los culpables de que su régimen de supositorios tradicionalistas y valiums religiosos note hoy los primeros síntomas del cansancio. ¿Qué es entonces lo que teme Arzalluz? Precisamente libros como el de Iñaki Ezquerra, el crecimiento de la prosa libre, la invasión del poema en las calles como un Nilo desbordado sobre las extensiones del silencio, de la vida, de la realidad de unos hombres y mujeres exiliados en su propia tierra por defender la dignidad y soñar un país en libertad. Arzalluz teme que los vascos pidamos por fin la voz y la palabra, que renazca el espíritu de Ermua como un poema o una marea de protesta, como algo que viene creciendo de ola en ola, de grito en grito, de palabra en palabra. Arzalluz y sus hijos descarriados temen, en fin, los viejos versos de aquel poeta comunista: «... podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera».

Bienvenidos al infierno
GABRIEL ALBIAC  El Mundo 9 Abril 2001

Como de otro país y de otro siglo, como habiendo acaecido a otro que no soy yo, a otro al cual, sin embargo, no he olvidado, me viene a la memoria el País Vasco que amé y al cual, de un modo oscuro, sigo amando. Como de otro país y en otro siglo, donde alguien, que no era yo, fue feliz -nunca negaré la memoria- retorna a mí aquel día fantástico en el cual el energúmeno Carrero Blanco fue borrado. Por una vez en 35 años, no morían los mismos.

No reniego mi gratitud de ese día. Quienes ejecutaron a un verdugo merecen mi respeto. Sé eso. Como sé que eso acabó. Que esto de ahora puede seguir llevando el mismo nombre -ETA- que lo de entonces. Nombre es máscara siempre. Máscara de lo esencial: que nada permanece; que, en el curso el tiempo, debajo de esa máscara el rostro no es el mismo; que puede que no quede ya ni rostro, sólo una devastación que horadaron los gusanos.

No digo, claro está, que aquella ETA de los 60 y los 70 no fuera terrorista. Terrorismo es una categoría política que, desde Robespierre, tiene codificación precisa (interiorización de la guerra en la política, según el Decreto del Gran Terror del año 1794) y no es valorativa. Digo que el terrorismo de final de los 60 e inicio de los 70 apuntaba a los jerarcas institucionales de una dictadura de cuatro décadas; y no seré yo quien condene a aquel que hace frente a una dictadura interminable con uso de las armas. Y que éste de ahora es un terrorismo cuyo blanco es globalmente la mitad de la ciudadanía vasca y la casi totalidad de la española. Loco.

Con seguridad hay un continuum que lleva de la épica aquella de los tiempos de Argala a la carnicería estúpida de quien diablos sea el gestor de esta demencia. Es, en todo caso, horrible ver descomponerse así, sin solución verosímil, a una tierra y a unas gentes a las cuales amé; a las cuales, oscuramente, sigo amando.

A diferencia de otros, carezco de la consoladora habilidad de saber engañarme (o de saber perder la memoria, que viene a ser lo mismo). Me es imposible, así, compartir la delirante euforia de quienes quieren ver hoy el umbral de un vuelco histórico y político en el Norte. Todo me lleva a pensar que no hay indicio de eso. Habrá desplazamiento de voto, sin duda; pero siempre en el interior de las dos grandes bolsas electorales: nacionalistas y españoles. Todo, en lo esencial, quedará, pues, idéntico. Imposible. Puesto que, hoy, allá arriba, no hay más línea de demarcación (y eso es lo pútrido) que esta que la maldita cuestión nacional (la más estúpida de las supersticiones humanas) marca: mitad por mitad.

Bienvenidos al infierno. Nos queda mucho tiempo por delante para hacernos a su espanto.

¿Hay que aniquilar  a ETA?
Editorial La Estrella  19 Abril 2001
La campaña electoral vasca ya está dando sus primeros "resultados". Vinieron ayer de la mano del nacionalista moderado, y ponderado como pocos, Juan María Atutxa, presidente del Parlamento vasco, por quien supimos que a ETA no se le debe  "aniquilar", sino, por el contrario, hay que "recuperarla, integrarla". Cuando un moderado demócrata como Atutxa, que ha llegado a estar en las "dianas" de la banda terrorista, hace semejante propuesta es que el ardor electoralista está poniendo muy alto el listón de la pelea por los votos. Realmente es de muy difícil intelección que un antiguo consejero de Interior del Gobierno vasco no patrocine la eliminación de una banda terrorista de la calaña y la crueldad de ETA.
Ya sabemos lo que Atutxa quiere decir en el fondo. Ya sabemos que a la sociedad vasca y al futuro civilizado de Euskadi les vendría muy bien que los votos que aglutina ETA dejaran de ir a los violentos y se recuperaran en partidos nacionalistas moderados. Que para decir esto Atutxa haya procedido con tanta generosidad con ETA, causa algo más que sorpresa. Una cosa es que no deban perderse votos nacionalistas en unas elecciones como las del País Vasco, y otra muy distinta es que la banda terrorista, con más de tres mil asesinatos y decenas de miles de damnificados en su haber y en la conciencia de Euskadi, no deba ser aniquilable por ley, por obligación y por seguridad general en el seno de un Estado de Derecho. Sin duda, ha sido una declaración demasiado sorprendente, aunque siempre habrá ocasión de asegurar que los periodistas la han sacado de contexto.
No es difícil entender que el temor a que Euskadi acabe siendo gobernada por no nacionalistas llegue a producir estas deformaciones, impensables en personas a las que la sociedad ha otorgado hace tiempo condición de defensores de la paz contra la violencia irracional de los radicales vascos, cuyo destino final no puede estar en otro lugar que en manos de las Fuerzas de Seguridad y ante los tribunales de Justicia.

Arzalluz sólo puede pactar con Zapatero
Por Enrique de Diego Libertad Digital 19 Abril 2001

Sea cual sea el resultado electoral dentro de los posibles, el PNV sólo podría gobernar mediante un pacto con el PSOE, puesto que la banda terrorista lleva tiempo preparando a sus fieles para una exacerbación del fundamentalismo marcando al PNV como traidor, sin posibilidad de cualquier pacto que contamine la pureza genocida. Eta confía que esa radicalización provoque en las filas peneuvistas el seguidismo habitual, de forma que las bases perciban a los terroristas como los únicos abertzales y los herederos legítimos del patético legado de Sabin Arana.

Ese dato clave, poco comentado, debería ser puesto en la balanza para favorecer una alternancia en el poder con un gobierno fuerte capaz de afrontar esa estrategia de nueva radicalización, frente a cualquier otra opción que pase por el PNV, porque ésta opción no sólo sería más de lo mismo, o en todo caso volver a la etapa del pacto de Ajuria Enea, sino que situaría al gobierno vasco en debate permanente con los violentos.

Frente al diagnóstico de “lucha contra el fascismo” que mantiene el PSE, Zapatero se mueve en una ambigua quimera de bisagrismo más cerca de Madrazo que de Nicolás Redondo Terreros, al que con sus dudas y matizaciones hace un flaco favor el secretario general de su partido, porque introduce sospechas de deslealtad al pacto constitucional y se sitúa en posición de ser presionado por su ejecutiva federal, donde los seguidores de Felipe González siguen teniendo mucho peso. Lo que hace Zapatero es un apoyo indirecto al voto útil a favor de Jaime Mayor Oreja, porque la única opción en la que no habría dudas para el pacto sería con un “triunfo moral” de Mayor Oreja que despejara cualquier duda socialista y obligara a un PNV en la oposición a emprender la senda de la revisión y la moderación ideológicas.

No tiene lógica que los socialistas hayan sido asesinados en vano, por la insoportable levedad de éste insustancial Zapatero. ¿Cómo, a estas alturas, puede existir dudas sobre la oportunidad o la ética de pactar con Arzalluz, que se ha dedicado de manera sistemática a criminalizar a los constitucionalistas? El análisis del Foro de Ermua es claro: el riesgo es la traición del PSOE.

El informe Gil-Robles
Iñaki EZKERRA La Razón 19 Abril 2001  

Confieso que yo tenía muy pocas esperanzas en el Informe-Gil-Robles y que me llevé con él una grata sorpresa. Lo que me hizo desconfiar injustamente de este hombre fue la reverencia que los propios nacionalistas mostraron ante su visita al País Vasco, como si se encontraran ante una divinidad. La idea de que alguien venga a observarlos como si ellos fueran una curiosidad científica o como si Eta y sus carnicerías constituyeran una obra de arte o un fenómeno paranormal los pone como locos.

Experimentan el orgullo del simio que se sabe estudiado, la coquetería del germen que es analizado en el laboratorio. Coquetería que, por cierto, está empíricamente demostrada. Se sabe que los gérmenes en observación crecen más aceleradamente que lo otros y que el calor del microscopio, del ojo humano, alimenta su narcisismo y su fecundidad. Por eso, ya que hablar de ellos es muchas veces inevitable, hay que hacerlo para desmitificarlos.

   Sí. Los nacionalistas se comportaron ante Gil-Robles como se comportan ante los antropólogos o ante esos nobeles de la paz y esos santones aficionados a quedar bien con todo el mundo que llevan a la Fundación Sabino Arana para atiborrarlos a morcillas y a rioja así como para luego sacarles en los postres una declaración confusa y empalagosa en favor del diálogo y los derechos del pueblo vasco, tres palabras ¬«diálogo», «derechos» y «pueblo»¬ que el invitado suele tragarse como si fueran profiteroles, sin percatarse de la pimienta ideológica que llevan dentro, sin conocer el significado concreto que el nacionalismo vasco da a esas palabras en esta parte concreta del planeta.

   Cualquiera que viaje a un lugar que no conoce en profundidad y en el que le menten esas palabras tan amables, edificantes e inocuas en apariencia, se las traga sin el menor problema, sin sospechar que en Euskadi «diálogo» significa rendición ante el chantaje; que los «derechos» de los que hablan no son los humanos sino otros pertenecientes a entes abstractos y que «pueblo» es precisamente uno de esos entes nada inofensivos cuando se anteponen al individuo y a su vida.

   Álvaro Gil-Robles podía haber viajado a Euskadi y haber repetido todos los tópicos de la bandeja nacionalista. Podía haberse echado las manos a la cabeza y largado después para redactar un informe aguado y políticamente correcto en el que se dijera que Eta y la kale borroka son muy malas. Pero el comisario europeo decidió hacer bien su trabajo, tocar el punto delicado y crucial: la responsabilidad de quienes gobiernan las instituciones vascas. A ellos no les ha gustado. Es lógico. Si lo aceptaran, el Informe Gil-Robles sería ya necesario.

El embarazo psicológico, batasuno
Julián LAGO  La Razón  19 Abril 2001

En principio creímos que se trataba de un gel para baño, pero no, no era un gel. Luego pensamos que sería un yogourt bio para futuras madres, pero tampoco era un yogourt. Quizá, nos dijimos, será una crema antiestrías para la piel, pero menos aún: no era ninguna crema para la piel. Finalmente nos inclinamos por uno de esos anuncios multiusos que lo mismo se utilizan para una colonia que para un coche, pero igualmente no se trataba ni de una colonia ni de un coche. Desde luego, todo parecía ser menos el anuncio de una campaña electoral.

   Nos referimos, obviamente, al escorzo de una mujer desnuda embarazada que la coalición proetarra Euskal Herritarrok ha elegido como cartel para los comicios autonómicos del próximo 13 de mayo.

Imagen ésta a la que acompaña el siguiente mensaje: «Una nación libre está a punto de nacer en Europa», lo cual desde un estricto punto de vista de rigor publicitario supone un timo para el consumidor político. Lo que anuncia EH resulta, por tanto, una promesa tan falsa como las milagrosas fajas adelgazantes de las tiendas.

   Porque vamos a ver, libre, lo que se dice libre, no es el adjetivo más adecuado para una campaña electoral por parte de quienes hacen de la extorsión, el terror y el asesinato su instrumento de trabajo. ¿O no? Lo lógico, pues, hubiera sido que apareciera la imagen de unos encapuchados, con los pistolones encima de la mesa, paragonando aquel eslogan televisivo de los años ochenta en que el ejecutivo de unos populares detergentes sentenciaba: «Pruebe, compare y, si encuentra otro mejor, cómprelo». Sólo que en este caso habría que introducir una ligera modificación en el texto, que bien pordría ser: «Pruebe, compare y, si encuentra otros que maten mejor, vótelos». Éste sí sería un eslogan adecuado, cierto y exacto.

   Otra variante que podrían haber barajado los publicitarios de EH es la imagen de Otegui. Rodeado de los chicos de la gasolina, con un segundo plano del primo fanfarón del famoso zumo con cuya presencia amenaza a los candidatos electorales cosntitucionalistas. Otegui se dirigiría a estos: «A que se lo digo a mis primos los de las bombas». En esta ocasión el mensaje sería muy ad hoc y, sobre todo, veraz en cuanto al probable cumplimiento de la promesa.

   Más allá de la falacia formal de la campaña, varias son las reflexiones que nos inspira el cartel batasuno. Al igual que ciertas marcas comerciales, la utilización del cuerpo desnudo de una mujer, que está además en estado, desvela un grado de machismo indisimulable. Pero hay otra segunda reflexión, ésta referida al mensaje sobre el subconsciente independentista de un deseo irrealizable: la nación que, según ellos, en Europa está a punto de nacer, sencillamente no existe. Euskal Herritarrok sufre, pues, un embarazo sicológico.

El PP hará una «revolución» en la Administración vasca
Plantea acabar con el clientelismo en las contrataciones y en el acceso a la función pública Despolitizará la enseñanza del euskera Revisará los libros de texto Bajará los impuestos y recortará la presión fiscal
El candidato a «lendakari» del PP, Jaime Mayor Oreja, concurrirá a los comicios con un programa en el que promete la regeneración democrática y ética del País Vasco, la restitución moral a las víctimas del terrorismo, firmeza frente a Eta y estabilidad económica y social. Entre sus propuestas destaca su proyecto de hacer una profunda reforma de la Administración para acabar con la red de clientelismo en la contratación instaurada por los nacionalistas. Limitará también la libre designación y el euskera dejará de ser requisito para ser funcionario. El PP pondrá en marcha un plan de venta del entramado de empresas públicas organizado por el PNV y afrontará una profunda reforma del «Mapa escolar» vasco.
Carmen Morodo - Madrid.-   La Razón  19 Abril 2001

El borrador del programa electoral, que Mayor Oreja presentará oficialmente el próximo fin de semana, es un documento de más de 100 páginas en el que el candidato detalla un ambicioso conjunto de reformas institucionales, educativas, en materia de seguridad y económica. Lo encabeza una carta suya en la que fija los cinco ejes básicos de su actuación al frente de la Lendakaritza en caso de ganar los comicios del 13 de marzo. Ahí habla de regeneración democrática para conseguir construir un país para todos, sin revanchas; de regeneración ética sobre la base de los valores que permitan una sociedad libre y plural; de restitución moral a las víctimas del terrorismo; de perseveración democrática para la desarticulación total de Eta; y de estabilidad económica y social.

   Elaborado tomando como premisa la necesidad de un cambio en el País Vasco, que garantice una sociedad plural y en libertad, Mayor Oreja se fija como prioridad una profunda reforma de la Administración vasca y del sistema de educación.

Red del PNV
Respecto a lo primero, el PP ofrece un paquete de actuaciones para acabar con las prácticas arbitrarias de la etapa nacionalista, y que han estado basadas en el clientelismo en las contrataciones o en todos los procesos de acceso a la función pública. La meta es liquidar un modelo en el que la posibilidad de prosperar depende de la afinidad ideológica con los partidos en el gobierno y de la capacidad de devolver favores recibidos. Para ello, se propone, entre otras cosas, la limitación de la libre designación, la modificación de la normativa de retribución de los altos cargos, la racionalización de las plantillas o la supresión de los departamentos superfluos.

   También se plantea acabar con la burocratización administrativa que surge de una estructura compleja en la que convive la Administración del Estado, la Administración de la comunidad, las Administraciones Forales y las Municipales, dando todo ello lugar a «duplicidades inútiles». Para hacerlas frente se propone la elaboración de un mapa de competencias en los distintos niveles institucionales del País Vasco.

   A esto se añade el compromiso de Mayor Oreja de hacer que el euskera deje de ser condición determinante para ser funcionario.

   Esta propuesta puede enlazarse con un detallado plan de reforma del sistema educativo en el que se incluyen medidas como la preservación del derecho a la libertad de elección de centro «como una condición necesaria que garantiza el protagonismo y la responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos»; creación de un instituto público para despolitizar la enseñanza del euskera; actuaciones para mejorar la calidad de la enseñanza; modificación del «Mapa Escolar»; o protección de los tres modelos «lingüísticos» sin discriminación alguna para lo que se será beligerante contra cualquier forma de coacción que respecto a ellos pudiera ejercerse dentro o fuera de los centros. El PP revisará las autorizaciones de algunos libros de texto para garantizar un contenido objetivo y científico de los mismos, alejado de la propaganda política.

   Las propuestas de reformas del candidato popular también afectan a la EITB, a la que se quiere obligar a respetar el marco jurídico y a reservar al menos el 51 por ciento de su tiempo de emisión anual a la difusión de obras europeas. Propone nombrar un director general imparcial, promover la redacción de un libro de estilo y crear un defensor del telespectador.

   Asimismo, Mayor apuesta por potenciar el Parlamento vasco con medidas como el establecimiento de la comparecencia obligatoria del «lendakari» en el control parlamentario, la creación de comisiones de investigación a instancias de un número de parlamentarios que representen al menos el 20 por ciento del número de miembros, crear una oficina de control presupuestario y establecer la comparecencia previa de los candidatos institucionales.

Bajada de impuestos
Los populares no olvidan incluir en su programa importantes medidas en el ámbito económico, tomando como referencia el modelo de José María Aznar a nivel nacional. Se habla, por ejemplo, de bajada de los impuestos y de recorte de la presión fiscal.

   De llegar al gobierno, el Partido Popular tiene la intención de poner en marcha un paquete de liberalizaciones que afecte, especialmente, a la red de empresas públicas creada por el PNV.

Mayor y Redondo culpan al PNV del «estado de excepción» que vive Euskadi
ÓSCAR B. DE OTÁLORA BILBAO El Correo  19 Abril 2001

Los candidatos del PP, Jaime Mayor Oreja, y del PSE, Nicolás Redondo Terreros, coincidieron ayer en criticar duramente al PNV por la situación de violencia que atraviesa hoy el País Vasco , durante la presentación del libro de Iñaki Ezkerra, ‘Estado de excepción. Vivir con miedo en Euskadi’. Mayor denunció, en este sentido, que Euskadi vive un «estado de excepción, decretado por ETA y ratificado por el Gobierno vasco».

Mayor Oreja criticó que en el País Vasco «la ideología haya sustituido a los principios éticos más elementales» y alabó el papel de los intelectuales vascos «al recuperar el viejo papel de los intelectuales europeos y ponerse al frente de la sociedad para recuperar la dignidad de un pueblo».

Por su parte, Redondo Terreros se refirió a los casos de ciudadanos amenazados que Iñaki Ezkerra recoge en su libro y aseguró que algunas personas, en referencia a los nacionalistas, «piensan que se exageran las condiciones que viven algunos, aunque es mejor que piensen así, porque sería peor que creyeran que no pasa nada». El candidato socialista acusó al líder jeltzale, Xabier Arzalluz, de «negarse a reconocer» la situación en la que viven los amenazados.

Tanto Redondo como Mayor aludieron a las acusaciones que en los últimos días ha vertido contra ellos el líder del PNV sobre la coincidencia de sus discursos. «Arzalluz se puede llevar una alegría al vernos juntos, pero debe saber que por la libertad estaremos juntos las veces que haga falta», indicó Mayor. Redondo, por su parte, subrayó que «la lucha por la libertad es lo que nos une».

La Ararteko denuncia «la sistemática vulneración de los derechos elementales»
BILBAO. M. Alonso ABC  19 Abril 2001

La Ararteko (Defensora del Pueblo Vasco), Mertxe Agúndez, denuncia en su informe anual «la sistemática vulneración de los derechos más elementales, como el derecho a la vida y a la integridad física y moral» en la Comunidad autónoma vasca. «Una institución de garantía de derechos —señala la Ararteko— debe velar por el más estricto respeto de los poderes públicos al derecho a la vida y a la integridad física».

La Defensora del Pueblo Vasco explica en su informe anual que no puede intervenir respecto a «las graves vulneraciones de los derechos humanos que se cometen por grupos organizados y más en concreto, por ETA y su entorno», pero sí mostrar su rechazo «a estas prácticas limitadoras de los derechos de muchos ciudadanos».

Como consecuencia de ello, añade que se ha incorporado a todos los escritos de la Institución del Ararteko el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el que se señala que «toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad personal».

Dicha frase va acompañada de la expresión «recordatorio» que, según el informe, «pretende ser una llamada de atención sobre la grave situación de sistemática vulneración de los derechos más elementales».

En un texto anexo, titulado «la aportación de nuestras instituciones a la cultura de la paz», se afirma que «todavía hoy, después de más de cincuenta años de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y más de veinte años de Constitución democrática en España y de Estatuto de Autonomía, en el País Vasco siguen existiendo grupos sociales que no respetan el derecho básico a la vida, ni reconocen el derecho a la igual dignidad de las personas».

INHIBICIÓN DE GRUPOS SOCIALES
El informe de la Defensora del Pueblo Vasco denuncia asimismo «el aplauso, o al menos la inhibición, de determinados grupos sociales» ante la intolerancia que llega al extremo de matar al que piensa distinto.

Se advierte, además, que la ciudadanía vasca «percibe que la pervivencia del terrorismo está atentando contra las conquistas democráticas más básicas y reacciona para defenderlas pero, también, en ocasiones, cunde el desánimo y se extiende la tentación de ceder».

El informe constata una honda fractura social «que no está originada —señala— por las diferencias culturales, sociales o políticas, sino por la persistencia del referente violento, que se ha convertido para algunos en el elemento más importante de identificación y de cohesión grupal».

DOS ÉTICAS Y DOS CULTURAS
«Conviven en nuestra sociedad —añade el informe anual— dos éticas, una, de la no violencia, otra, de la violencia; dos culturas, una democrática y otra totalitaria, y dos mentalidades, una civilizada y otra, militarizada.

Por último, la Defensora del Pueblo Vasco considera necesario en su informe revalidar cada día la legitimidad social del sistema democrático, así como que las instituciones den ejemplo de respeto a la legalidad y de protección de los derechos humanos.

La AVT recuerda a EH que ETA asesinó a dos mujeres embarazadas
MADRID ABC   19 Abril 2001

La Asociación de Víctimas del Terrorismo criticó ayer con dureza el cartel electoral de EH, que presenta a una mujer embarazada para ilustrar el lema «una nación libre está a punto de nacer», y destacó que la banda terrorista ETA ha asesinado a lo largo de su historia a dos mujeres en estado de gestación, María Dolores Ledo García y María Contreras Gabarra, de 25 y 17 años, respectivamente, informa Servimedia.

El portavoz de la AVT, Paulino Baena, explicó que la primera de estas mujeres fue asesinada el 4 de mayo de 1983, en el bilbaíno barrio de Santuchu junto a su marido, el cabo de la Policía Nacional Pedro Vaquero González, de 33 años. El matrimonio fue acribillado a balazos en el garaje de su domicilio en compañía de otro policía, el teniente Julio Sedarra Blanco, que apareció atado de manos y pies y con la boca tapada con cinta aislante.

La segunda embarazada, una joven de raza gitana, falleció el 23 de julio de 1980 también en Bilbao, a causa de la explosión, en la calle Adrián Salazar, de un artefacto compuesto por dos o tres kilogramos de goma dos. Aunque ETA no reivindicó este atentado, el hecho de que el explosivo fuese goma dos hace pensar en la autoría de esta banda terrorista.

Otro de los episodios referidos a embarazadas fue el una mujer que fue víctima del atentado de Hipercor en Barcelona, a raíz de lo cual su hija nació sordomuda.

Baena aseguró que estos casos ponen de manifiesto el «cinismo» de EH, formación a la que calificó de «brazo político de una banda terrorista», al decidir colocar a una embarazada en su cartel electoral para las elecciones del 13 de mayo.

Editores y bancos se negaron a apoyar la salida de una revista del Foro Ermua por miedo«Papeles de Ermua» tendrá que hacerse desde fuera del País Vasco ante las dificultades
El Foro Ermua, que en los próximos días sacará a la calle la revista «Papeles de Ermua», ha tenido que sortear diversas dificultades para editar la publicación por la negativa de diversas empresas en el País Vasco a realizar las labores de edición e impresión, por el riesgo que corrían sus negocios al tener en su plantilla a empleados próximos a EH. «Papeles de Ermua» será presentada el día 25 en Vitoria y, además de por suscripción, se venderá en quioscos y librerías, una decisión que los editores tomaron la última semana al comprobar las dificultades que ha tenido el proyecto.

Redacción - Bilbao.- La Razón  19 Abril 2001

El Foro Ermua denunció en un comunicado las dificultades que ha tenido que «sortear» para sacar a la calle en los próximos días la publicación «Papeles de Ermua» en el País Vasco, donde no se ha podido hacer ni el estudio de mercado, ni la edición, ni la impresión de la misma.
   
   Según esta organización, las empresas a las que se recurrió manifestaban su interés por el proyecto, pero consideraban que «no podían arriesgarse» por tener en su plantillas empleados próximos a Euskal Herritarrok y además «entendían que era un riesgo grave para su negocio». Dos entidades bancarias de ámbito nacional, incluso, se han negado a abrir una cuenta corriente a nombre de la Fundación Papeles de Ermua.
   
   Cientos de personas próximas a los miembros del Foro Ermua, editora de la revista, les han manifestado que consideran «imprudente» rellenar la ficha de suscripción, si bien la distribución se hará desde fuera del País Vasco por medio de una empresa privada, «asegurando absolutamente la confidencialidad de los suscriptores».
   Por este motivo han decidido que la distribución se hará desde fuera del País Vasco por medio de una empresa privada de manera que el sobre que contiene la revista sea opaco. Además, «Papeles de Ermua» se venderá en kioskos y librerías, decisión que se tomó la última semana al comprobar estas dificultades.
   
   La revista, cuyo primer número será presentado el próximo 25 de abril en Vitoria, se venderá además de por suscripción, en quioscos y librerías, una decisión que los editores tomaron la última semana al comprobar las dificultades.

   Este primer número incluye una entrevista con Begoña Elorza, madre del ertzaina Jorge Díez Elorza, asesinado por Eta junto al secretario general del Partido Socialista de Álava Fernando Buesa el 22 de febrero del año pasado en Vitoria, en la que afirma que espera y desea «un cambio radical a partir del 13 de mayo». La primera entrega incluye también el Manifiesto Fundacional de esa organización, el informe sobre la situación del País Vasco elaborado por el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil Robles, y artículos de Fernando Savater y Jon Juaristi, entre otros.

Donativos
   La Fundación Papeles de Ermua ha decidido abrir una cuenta en el Banco Popular para recibir las aportaciones y donativos de las personas particulares que quieran colaborar con su causa.

   Por otra parte, mañana se celebrará en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid una mesa redonda sobre «La rebelión democrática en el País Vasco», en la que intervendrán el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, el periodista José María Calleja y Rubén Múgica, miembro del Foro Ermua.

   Al finalizar esta mesa redonda, tendrá lugar la presentación de la revista del Foro Ermua, con la presencia de los representantes más destacados.

   Tanto la mesa redonda como la presentación de "Papeles de Ermua" constituyen el acto inaugural del Foro de Alumnos de Derecho, entidad que agrupa tanto a alumnos como a profesores de la Facultad de Derecho, y que pretende tratar los temas de actualidad relacionados con el derecho en todas sus vertientes.

   Este Foro, iniciativa del profesor Javier Matía Portilla, tiene su origen en otro foro más restringido ¬en el que podían participar los alumnos de Derecho Constitucional de primer curso de la Facultad¬ que dicho profesor puso en marcha en el curso 98-99, con el fin de tratar, en debates abiertos y organizados por los propios alumnos, los problemas de la sociedad actual en relación con el derecho público.

   Con estas premisas, el Foro ha abordado hasta ahora temas como el nacionalismo vasco, la extradición de Pinochet, la mentalidad norteamericana en relación con la europea, la formación de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, la relación entre poder y derecho, la sentencia del Tribunal Constitucional en relación con HB, etc. Asimismo, entre otras actividades, se llevó a cabo un homenaje a Francisco Tomás y Valiente y se visitaron el Congreso de los Diputados.


Movilma: el lado oscuro de Maragall
La Razón 19 Abril 2001

La época del pelotazo, aquellos años dorados de poder absoluto del PSOE cuando a diario se hacían millones a la sombra de Ferraz, la misma era que todavía hoy arrastra su procesión de sumarios por los juzgados, tuvo su reflejo en la Barcelona gobernada por Maragall. Su particular «filesa» municipal, el «caso Movilma», fue desvelado por LA RAZÓN, que descubrió incluso la existencia de una «caja B», aunque después el asunto fue aparcado gracias a la proverbial suerte de don Pasqual, o a sus múltiples y vergonzantes apoyos.

   Quedó temporalmente en el olvido una oscura trama que hablaba de corruptelas a la hora de adjudicar contratas y de pagos de dinero público a constructores. Olvidado al menos para Maragall, que no ha dudado después en arremeter contra la Generalitat, aupándose sobre la estela de cualquier denuncia de corrupción en busca del éxito de una moción de censura que le lleve al Palau de Sant Jaume.

   Lo que sin duda no esperaba el líder socialista es que el Parlament en pleno (menos su grupo, claro), ordenase a la Sindicatura de Cuentas una investigación a fondo del caso. Habría sido mucho mejor que los ciudadanos hubieran conocido la verdad en 1999, antes de votar en las elecciones autonómicas, pero bienvenida sea una investigación, por tardía que resulte, antes que ocultar a los barceloneses qué se hizo con el dinero de sus impuestos.

Euskadi 2025
JAVIER GUEVARA El Correo  19 Abril 2001

El nuevo milenio comenzó con una crispación y fractura en la sociedad vasca como no se había conocido desde los tiempos lejanos de la Guerra Civil. El recrudecimiento de la lucha armada de ETA, la obtención por el Partido Popular de una mayoría absoluta en las Cortes con la consiguiente pérdida de influencia de los nacionalismos periféricos, y la radicalización del nacionalismo vasco moderado, que empujado por sus líderes había roto el consenso constitucional y estatutario y apostado por una vía soberanista, produjo una polarización de las diferentes posturas y un muro de incomprensión y desconfianza que hacían imposible el entendimiento. Sólo la afortunada concurrencia de una época de bienestar y bonanza económica evitaba que ese deterioro social desembocara en más graves consecuencias.

En tales circunstancias, la séptima legislatura no tenía posibilidades de llegar a su fin natural y el lehendakari Ibarretxe se vio obligado a disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas. Elecciones que se plantearon casi como un referéndum, como un plebiscito, entre las formaciones nacionalistas, partidarias de la superación del marco estatutario, y los partidos llamados estatalistas o constitucionalistas, defensores de la vigencia de dicho marco. Se daba una curiosa paradoja: quienes en el pasado habían recelado -incluso se habían opuesto- al reconocimiento del autogobierno, se erigían ahora en defensores del mismo, frente a quienes lo habían reivindicado históricamente para luego certificar su defunción, caducidad o agotamiento. El nacionalismo, incapaz de superar la época ya casi olvidada de la dictadura, seguía manteniendo un tono victimario y reivindicatorio que lo llevaba a una espiral inacabable: el progresivo logro y reconocimiento de sus reivindicaciones le obligaba a elevar cada vez más el listón de su reivindicación, hasta más allá de lo que podía parecer razonable o, simplemente, posible.

Los comicios del 13 de mayo de 2001, tras una intensa y crispada campaña, marcaron un hito en la aún corta vida de las instituciones vascas: por primera vez, las fuerzas constitucionalistas obtuvieron una mayoría en el Parlamento. Las formaciones nacionalistas o abertzales quedaron en minoría. Y, como habían anunciado, los partidos estatalistas se unieron en un para algunos forzado casamiento que dio lugar a un Gobierno denominado ‘de concentración democrática’, desalojando al nacionalismo de unas instituciones que había monopolizado durante el cuarto de siglo de su existencia.

Si bien la sociedad vasca asimiló el cambio con absoluta normalidad, demostrando una madurez democrática que puso en evidencia a quienes habían vaticinado un trauma, la derrota marcó un antes y un después en el mundo nacionalista, en especial en el partido que representaba y lideraba ese mundo, el PNV. Ya con anterioridad a las elecciones, desde la firma del Pacto de Lizarra, se habían puesto de manifiesto tensiones y discrepancias entre las dos corrientes que convivían en el partido, la estatutista y la soberanista, en un permanente y difícil equilibrio histórico (que un libro de la época denominaba ‘péndulo patriótico’); pero la tarea diaria de gobernar, el recuerdo de la reciente escisión sufrida en 1986, y el proverbial respeto a la jerarquía dentro de la organización, habían impedido que la diferencia de planteamientos se manifestara frontalmente en los órganos de representación del partido, quedando en meros episodios mediáticos.

Sin embargo, la pérdida del poder agudizó el debate. Fueron muchas las voces, sobre todo en Álava y Vizcaya, que se alzaron contra la política de la dirección en los dos últimos años, reclamando una ruptura clara y tajante con el llamado mundo radical y exigiendo una vuelta a la vía del pragmatismo y del pacto con las formaciones constitucionalistas. Se planteó un pulso entre una Ejecutiva que se resistía a reconocer posibles errores y modificar su criterio, y amplios sectores del partido que exigían el cambio. Al debate se incorporaron destacadas personalidades que habían participado como protagonistas en el proceso constituyente de las instituciones autonómicas, apoyando ese cambio de rumbo y el regreso a la senda del consenso. En contraposición, otros sectores, representados y liderados por la Ejecutiva, reaccionaron como se esperaba ante la derrota electoral: radicalizando aún más los planteamientos que habían mantenido en los últimos tiempos, dando por agotada la vía del Estatuto y defendiendo la reivindicación soberanista.

Este nuevo movimiento del ‘péndulo’ tuvo consecuencias trascendentes, tanto, que aún hoy perduran. La pérdida del poder, la normalidad con la que la sociedad vasca asimiló el cambio político y la sensibilidad mostrada por la nueva mayoría -que lejos de emprender una política revanchista no tuvo inconveniente en incorporar a su proyecto personas y planteamientos provenientes del nacionalismo democrático moderado- marcó decisivamente al PNV, que, a partir de ese momento, dejó de liderar y de ser el referente obligado de la política vasca. Más aún, el PNV perdió entonces su condición de movimiento social trascendente a la mera política, para pasar a ser una formación más, con una progresiva pérdida de influencia en la vida pública vasca, sobre todo en los núcleos urbanos. Esa tendencia se ha mantenido hasta nuestros días, en los que, un cuarto de siglo después y en una situación de casi plena normalidad cívica y democrática, se observa en las nuevas generaciones un mayor interés en recuperar los valores que inspiraron el nacionalismo moderado. Cada vez más consolidada la Europa comunitaria, y más diluidos los conceptos de Estado y soberanía, se advierte un deseo de recuperar las identidades en contrapeso y como reacción al criterio imperante de la mera gestión y funcionalidad.

Pero, retomando el hilo de la historia, las elecciones de 2.001 marcaron, también, un hito importante en la sociedad vasca: el inicio del declive, hasta su desaparición, del nacionalismo radical y totalitario, como elemento de influencia en la política vasca. La entonces marca electoral abertzale, EH, condicionada por la cruel actividad de ETA en los meses anteriores, sufrió una considerable pérdida de apoyo social. Ello, unido a su aún mayor radicalización, negándose a participar en las instituciones autonómicas, abocó a la izquierda radical independentista a un papel meramente testimonial, cada vez más cerrada en su propio mundo, más desconectada de la construcción de una Europa unida y democrática, hasta llegar al estado que actualmente tiene de residuo del pasado, con una representación social apenas perceptible.

Pero, hay otra consecuencia importante que interesa destacar. La pérdida de respaldo social, el cada vez mayor rechazo ciudadano a su cruel e indiscriminada actuación, la superación de sus arcaicos principios y la progresiva colaboración de los Estados unidos en la Europa comunitaria, dieron como resultado que la organización armada ETA perdiera su capacidad de influir en la política vasca, iniciando un proceso de declive hasta ser lo que hoy en día es: un fenómeno marginal, absolutamente desconectado de la sociedad, y reducido a un mero problema de orden público.

Éstas fueron las consecuencias del cambio político experimentado en Euskadi a partir del año 2001. Importantes consecuencias, que a algún historiador han llevado a afirmar que la verdadera transición a la democracia en el País Vasco no se produjo realmente hasta principios del siglo en que nos encontramos.

La situación es, hoy en día, y de cara al futuro, esperanzadora. Euskadi, haciendo uso de su enorme potencial humano y en una situación de normalidad democrática, se ha consolidado como uno de los más importantes polos de desarrollo industrial de la Europa comunitaria, con destacado papel también en el sector servicios. A ello ha contribuido que las instituciones comunitarias hayan reconocido el Concierto Económico como régimen general específico. Y, en contra de ciertos augurios, todo ello no ha supuesto una pérdida de identidad de los vascos como nación. Antes bien, superado el estéril conflicto soberanista y normalizada la vida ciudadana, son hoy en día cada vez mayores y más importantes las iniciativas que tienden a preservar, conservar y desarrollar esa identidad en todos los ámbitos: social, cultural y económico. La sociedad vasca camina hacia un bilingüismo pleno, que previsiblemente se alcanzará en la próxima generación. La cultura vasca encuentra cada vez más reflejo en el campo de la música o de la literatura. Esa cultura no sólo no se ha visto perjudicada, sino enriquecida por la de las gentes venidas de fuera para absorber la demanda de mano de obra derivada del desarrollo industrial. Centros de arte como el Museo Guggenheim o Txillida Leku se han convertido en polos de atracción y señas de identidad del País Vasco en el mundo. Son cada vez más profundos y estrechos los lazos económicos de la comunidad autónoma con Navarra y los Pirineos Atlánticos. E, incluso con carácter normativo, la especificidad del autogobierno vasco ha sido reconocida por la Unión Europea.

En este contexto de normalidad, prosperidad y paz social, enterrados los fantasmas del pasado, cada vez más consolidada la Europa unida, y en fase de superación los viejos conceptos de Estado y soberanía, el nacionalismo vasco se ha visto obligado a revisar y actualizar sus principios fundacionales, adaptándolos a su entorno. Ha sido una ‘travesía del desierto’, tras la cual vuelve a resurgir como elemento clave en la política vasca. Los principios y criterios que inspiran su base programática no están ya tanto condicionados por la historia pasada como enfocados a encajar sus señas de identidad en la nueva Europa. Unión Nacionalista, coalición heredera y aglutinadora de los partidos nacionalistas de principios de siglo, ha debido -y sabido- refundar su doctrina, que ya no está principalmente condicionada por reivindicaciones administrativas, sino planteada con el objetivo clave de conservar un lugar de referencia propio en un mundo cada vez más abierto, plural y cambiante.

Pirineo Aragonés, abril de 2025.

Una utopía
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 19 Abril 2001

En días pasados se ha criticado al señor Zapatero por la poquedad de las ideas y las críticas del PSOE. Incluso el Gobierno se ha quejado de ciertas banalidades impropias de ser llevadas al Congreso. El presidente -y cualquier ministro- necesita, como los toreros, grandes envergaduras de toro para hacer gran faena. Y Zapatero no les da ocasión de lucirse.

Uno cree que, más que cortedad, lo que tiene Zapatero es prudencia, distancia, tacto. Está esperando su hora y sabe que no ha llegado. Pero, mientras tanto, el PP avanza, el Gobierno gobierna y nuestro socialismo se va disipando en la inanidad y la controversia. Ahora se le ha ocurrido al PSOE, o al propio Zapatero, un proyecto para gobernar (ganadas las elecciones) con PP y PNV. A unos, esto les ha parecido una ingenuidad, a otros una parida y a algunos una traición. Lo de la traición me parece muy fuerte. Yo diría, más bien, que se trata de una utopía zapatera bien intencionada, pero de imposible realización y peligroso equilibrio. Lo que no quiere el PSOE, y se comprende, es quedar aliado a un Aznar que cada día se manifiesta más piloto de España, y encima abrumado de consagraciones europeas.

En una victoria vasca PP/PSOE ya sabemos quién iba a llevar el bigote con pleno derecho. Y esto pretende aliviarlo Zapatero, también con pleno derecho, metiendo de cuña a un Arzalluz que, por evitar querellas, encenderá cirios a unos y otros, pero cirios de funeral.

Como ha dicho Rosa Díez, no hay más PNV que éste y nadie lo va a cambiar. Unos amigos que han estado de mirones en el Aberri Eguna me dicen que Arzalluz es un retórico e Ibarreche un sentimental. Es decir, dos máquinas electorales que la una apela a la virilidad maternal de la patria, con el militarismo espiritual de Arzalluz, y la otra al dulce dolor de los valles verdes y perdidos, cuando la verdad es que están al alcance de la mano. Nacionalismo de vanguardia, potenciado por la retórica agresiva del PNV, y sentimentalismo de postrimerías frente al eterno y difuso agravio de España, que hacen compatible con el canto de su potencia como país, como fábrica, como raza, como gente, como creación. Todo esto se ve claro. Lo que no se ve por parte alguna es el agravio de esta España afrentosa que no hace sino ofrendar mártires al ultrapatriotismo. Mártires que ni siquiera cuentan con la asistencia religiosa de un clero trabucaire. Y ese alijo de Cristos y metralletas es lo que quiere Zapatero meter en el gobierno vasco, si caso hubiera, por no quedarse solo con el aspérrimo Aznar que tantos cortes le pega.

No descontemos la posibilidad de que Zapatero quiera improvisar un frente de izquierda PSOE/PNV, cosa que viene de atrás, ¿pero a la izquierda de qué y de quién está el PNV, de quién es izquierda? Los nacionalismos emergentes y rampantes son mucha más derecha que las derechas históricas, plenarias, monárquicas o republicanas. No hay valores comunes entre el PNV y el PSOE salvo el miedo a una derecha muy amonedada en votos y, concretamente, el miedo a un presidente que tiene como contrafuerte a Europa.

La utopía. Zapatero ha forjado una utopía. Un imposible. Es evidente que Arzalluz no iba a entenderse con Aznar, pero aún menos con Zapatero. Aznar tiene ya recursos de gran perdedor y de gran ganador. Zapatero sólo tiene una utopía de buena voluntad.

Gregorio Salvador: «Las academias americanas son más belicosas con la norma que la RAE»
Redacción - Madrid.- La Razón 19 Abril 2001

El vicedirector de la Real Academia Española, Gregorio Salvador, dijo ayer que, a lo largo de los años, las Academias americanas se han mostrado «más belicosas» con la norma que la RAE, que se ha inclinado por un criterio «liberal y amplio» e intentado huir de las imposiciones. Ante los alumnos de Ciencias de la Comunicación de la Universidad San Pablo-CEU, Salvador trazó una pormenorizada historia de la RAE y de sus equivalentes americanas, y recordó cómo en varias ocasiones éstas últimas han abogado por que el Diccionario de la Real Academia (DRAE) fuera «explícitamente normativo».

    Con su conferencia, titulada «Historia y actualidad de la norma del español», Salvador abrió las I Jornadas sobre Lengua y Comunicación y a cuyo acto inaugural asistió también el rector de la Universidad San Pablo-CEU, José Luis Pérez de Ayala.

Envidiable ortografía
En su intervención, Salvador destacó la «envidiable ortografía» de que se han dotado los hispanohablantes a través del trabajo de sus academias y se refirió a la situación de «abismo» que, en este terreno, se está dando actualmente entre Portugal y Brasil por carecer de un consenso.

    El académico, que calificó de «bendición» el que la Real Academia Española «no pueda dar un paso» sin la Asociación de Academias, ilustró el celo de los americanos por la norma explicando que «costó cinco años y dos congresos» convencerles de que había que retomar el viejo orden alfabético latino y desechar la ch y la ll como letras con lugar propio en el diccionario.

    Gregorio Salvador, tras señalar que «la norma idiomática nunca puede ser impositiva», recordó cómo Alfonso X el Sabio fue el primero en ocuparse de la corrección lingüística en este país, y el «fracaso» que sufrió al principio la gramática de Antonio de Nebrija (1492), muy «adelantada a su tiempo», que fue vista por la Reina Isabel como una «excéntrica curiosidad» y que no se reeditaría hasta el siglo XVIII.
   
    Durante siglos, no hubo norma alguna y la lengua fue «negocio del particular juicio» de los autores, los más prestigiosos de los cuales darían origen al «Diccionario de Autoridades» de la lengua, que buscó no limitarse al español de la corte.
   
    En relación con la ortografía española, agradeció Salvador el que la RAE antepusiera "la realidad presente a la histórica", al proclamar en 1771 el predominio de la pronunciación sobre la etimología como criterio ortográfico, lo que permitió salvar "la inoperancia del francés y el caos del inglés" y superar también a otras lenguas latinas, como el italiano.

 

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