AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 26 Abril   2001
#Política y fraude de ley
Editorial ABC 26 Abril 2001

#Sustancialmente
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 26 Abril 2001

#Lo conveniente
Jaime CAMPMANY ABC  26 Abril 2001

#EL INSOLITO 'ESPIRITUALISMO' DE LA JUNTA ELECTORAL
Editorial El Mundo 26 Abril 2001

#Cosa juzgada
XABIER GURRUTXAGA El Correo 26 Abril 2001

#Las víctimas del «gulag» vasco miran al 13-M con esperanza
Impresiones El Mundo  26 Abril 2001

#EL GULAG VASCO: LA DICTADURA DEL MIEDO
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 26 Abril 2001

#HERNANI: EL CORAZON DEL IMPERIO 'ABERTZALE'
JULIO FUENTES  El Mundo 26 Abril 2001

#MONDRAGON: 'PARAISO' OBRERO DE EH
JULIO FUENTES  El Mundo 26 Abril 2001

#OIARTZUN: BASTION SECESIONISTA
JULIO FUENTES  El Mundo 26 Abril 2001

#GOHIERRI: LA REBELION DEL ARCHIPIELAGO 'ABERTZALE'
JULIO FUENTES  El Mundo 26 Abril 2001

#ONDARROA: LA REBELION DEL ARCHIPIELAGO 'ABERTZALE'
JOSE L. LOBO  El Mundo 26 Abril 2001

#LA REBELION DEL ARCHIPIELAGO 'ABERTZALE'
JOSE L. LOBO  El Mundo 26 Abril 2001

#GETXO: «TERRITORIO BORROKA»
JOSE L. LOBO  El Mundo 26 Abril 2001

#VALLE DE AYALA: UN REDUCTO DOMINADO POR EL MIEDO
ALFONSO ROJO  El Mundo 26 Abril 2001

#ABASCAL: «ASPIRO A VIVIR EN LIBERTAD EN MI TIERRA»
El Mundo 26 Abril 2001

#«Acabado el terrorismo, el PNV puede plantear su programa de máximos»
C. COCA BILBAO El Correo   26 Abril 2001

#Criminalizar
Ramón PI ABC  26 Abril 2001

#Para echarse a temblar
Editorial La Estrella   26 Abril 2001

#La desmemoria
AMBOTO ABC 26 Abril 2001

#Regeneración ética
TERESA DÍAZ BADA El Correo 26 Abril 2001

#La Real Academia Española publica en DVD el «Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua»
Javier Ors - Madrid.- La Razón 26 Abril 2001

#Error de raíz
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  26 Abril 2001

#Imposiciones linguísticas
Cartas al Director La Estrella 26 Abril 2001

#El idioma español
Cartas al Director ABC 26 Abril 2001

#"España no es una cáscara"
Pío Moa Libertad Digital 26 Abril 2001

#En español
MARTIN PRIETO El Mundo  26 Abril 2001

#La imposición y el encuentro
LUIS ANTONIO DE VILLENA El Mundo  26 Abril 2001

#El Foro Ermua presenta una revista «que defenderá la libertad de todos los vascos»
A. C.VITORIA El Correo 26 Abril 2001

#Aznar defiende el discurso del Rey y critica la “excesiva sensibilidad” de los nacionalistas
Libertad Digital 26 Abril 2001

Política y fraude de ley
Editorial ABC 26 Abril 2001

La Junta Electoral Central ha puesto fin al rosario de quejas de los nacionalistas vascos y ha reconocido el derecho de la coalición PNV-EA a disponer de espacios gratuitos en los medios de comunicación públicos con cobertura en el País Vasco. El coste no ha sido escaso: la desautorización de la Junta Electoral vasca y una interpretación de la ley a la medida de las argucias nacionalistas. Políticamente, la Junta Electoral ha tomado una decisión que puede ser incluso comprensible, por lo que el PP hace bien en no prolongar con recursos una polémica rentable para el PNV. Además, en todo caso, la decisión evita que los nacionalistas empezaran la campaña electoral aumentando su enfermizo e insoportable victimismo, aunque tendrán que reconocer que el beneficio lo han obtenido gracias a un órgano de ese Estado que, según Arzalluz, tiene «baja calidad democrática». En términos jurídicos la valoración es muy distinta, porque, a pesar de los fundamentos esgrimidos por la mayoría de sus miembros, la Junta Electoral Central ha consentido un fraude de ley público y notorio. Que este órgano apele a la interpretación «espiritualista» de la norma, no quiere decir que esté legitimado para promover el suicidio de la ley, enfrentando sin razón su letra con su espíritu. El espiritualismo, como regla de interpretación de la voluntad de una norma, nunca puede sustituir a su literalidad, sino, en todo caso, complementarlo. Y resulta que en el manido artículo 83.3 de la Ley de Elecciones al Parlamento Vasco, letra y espíritu coinciden, porque su redacción, clara e inequívoca, dice lo que quiere el precepto: la adjudicación de espacios gratuitos en medios con cobertura provincial a las coaliciones o partidos que no se presenten en los tres territorios históricos. Y esto es, exactamente, lo que ha sucedido con las dos candidaturas de PNV y EA.

Ya queda claro que no hay dos coaliciones PNV-EA, sino sólo una con dos denominaciones. A partir de ahora, entonces, coherencia; lo que quiere decir que PNV y EA no deberían tener opción a formar grupos parlamentarios separados. El artículo 19 del Reglamento de la Cámara Vasca dice que «no podrán constituirse ni fraccionarse en Grupos Parlamentarios diversos, quienes en las elecciones hubiesen comparecido bajo una misma formación, grupo, coalición o Partido político». La personalidad jurídica de un sujeto no puede ser una y su contraria, para conseguir, en cada caso, beneficios legales incompatibles. Habrá que ver cuáles son los argumentos que a partir del 14-M usarán los juristas de cámara del PNV y EA para negarse a sí mismos como una sola candidatura. Pero si así sucediera, no habrá motivo para sorprenderse. El nacionalismo siempre ha tenido un concepto servil del ordenamiento jurídico, consentido y tolerado, algo imprescindible para su estrategia de burlar la ley —llámese Constitución, Estatuto o Ley Electoral— y aprovecharse de ella. Esto también debe cambiar después del 13-M.

Sustancialmente
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 26 Abril 2001

La Junta Electoral Central se puso «espiritualista e integradora» para decidir que la coalición PNV-EA era «sustancialmente» una sola coalición, aunque aparentara ser dos para formar dos grupos parlamentarios. La JEC se ha pronunciado y lo que corresponde es acatar su resolución.

Una vez acatada, hay que preguntarse cuándo se va a producir el milagro de la transustanciación en el fallo de la JEC para que la única coalición pase a convertirse «sustancialmente» en dos y formen dos grupos sin violentar el reglamento de la Cámara legislativa vasca.

El PP ha acatado a regañadientes la resolución, mientras la coalición sustancial todavía gobernante se ha mostrado satisfecha. El lehendakari mostraba su alivio por el fracaso de las maniobras orquestadas por populares y socialistas para silenciar al PNV y a EA: «Lo han intentado, pero no lo han conseguido».

Ibarretxe no es un modelo de precisión cuando se expresa. Lo que ha pasado en realidad, según su lógica, es que el Parlamento vasco ha intentado silenciar a la coalición que él encabeza y el Congreso de los Diputados español, o sea Madrid, o sea la pata del león que sujeta la bola del ‘NO’ en las vallas publicitarias del partido-guía se ha mostrado más comprensivo con sus aspiraciones. ¿Cabría deducir de este episodio que a los nacionalistas les conviene más que a Euskadi se la gobierne desde Madrid, después de haber comprobado como se las gastan en Vitoria-Gasteiz?

Ardo en curiosidad para ver el triple salto mortal sin red que van a dar para convertirse en dos, aunque tal vez nos ahorraríamos volatines si incorporásemos a todo nuestro entramado legislativo una disposición adicional según la cual los artículos anteriores se tendrán por nulos si contravienen los intereses de los partidos nacionalistas, que constituyen lo que aquí, para entendernos, llamamos «la realidad social».

Lo conveniente
Por Jaime CAMPMANY ABC  26 Abril 2001

A don Enrique Cancer, presidente de la Junta Electoral Central, se le notaba nervioso. Balbucía unas veces y se atropellaba otras en la pronunciación. Me pareció que hablaba sin convicción alguna y cumpliendo un penoso deber que deseaba terminar de cumplir cuanto antes. En algún momento de su explicación, y quizá porque intentaba explicar lo inexplicable, se le escapó la liebre. Ahí va ese gazapo. Para defender la muy discutible resolución de la JEC, dijo que conceder a la coalición PNV-EA los espacios gratuitos de propaganda electoral en los medios de titularidad pública, era «casi conveniente». Esta teoría jurídica de la «conveniencia» o «quasi conveniencia» como razón para no aplicar la ley en sus justos términos constituye una novedad científica digna de desarrollo.

Quizá el señor Cancer se disponga a enriquecer la ciencia jurídica con este nuevo concepto de la interpretación de las normas. Se sabe que existe la equidad, que es la justicia natural por oposición a la ley positiva, y la epiqueya, que es la interpretación moderada y prudente de la ley en consideración a las circunstancias de lugar, tiempo y persona. Ya los clásicos se curaban de la aplicación absolutamente estricta de la ley, sin tener en cuenta ninguna de aquellas circunstancias, y decían aquello de «summum ius, summa iniuria», que si no recuerdo mal fue máxima que nos legó Cicerón en su «De officiis». De lo que no existía hasta ahora noticia «teórica» expuesta oficialmente, aunque sí muchos ejemplos de aplicación práctica, es de la «conveniencia».

No cabe duda que la teoría de la «conveniencia» en la interpretación de las normas legales se hace carne en el PNV y EA, que consiguen así un doble beneficio: disponer de espacios publicitarios en los medios públicos más extensos que sus adversarios del PP-UA (espacios de treinta minutos contra otros de veinte) y contar con dos grupos parlamentarios, negados por la Junta a populares y alaveses, que se encontraban en iguales condiciones que peneuvistas y alkartasunos. Podíamos sospechar que la Junta Electoral Central iba a convertir la ley en papel mojado, pero es que, además, ha pergeñado (Pergeñar = Elaborar una cosa con poca habilidad) un enorme embudo para dar a los nacionalistas la parte ancha y a los populares y alaveses la parte estrecha.

Ni siquiera el alkartasuno Gorka Knorr se había atrevido a hablar de la «conveniencia» como argumento para no aplicar la ley, tan clara y rotunda en este supuesto. Gorka Knorr habló de tener en cuenta la «realidad social», que es una mosca para atarla por el rabo. Enrique Cancer ha ido mucho más allá de la «realidad social» y ha balbuceado que la Junta ha hecho una interpretación «espiritualista e integradora» de la ley electoral. Si lo de espiritualista se refiere al espíritu de la ley, y no a los espíritus invocados en aquella reunión casi espiritista, poco de aquello tiene la interpretación, porque está más claro que el agua que el espíritu de la ley pretende impedir que los mismos partidos con distintos nombres o siglas obtengan más de un grupo en la asamblea parlamentaria.

Y eso es lo que taxativamente le advirtió la Junta Electoral a la coalición PP-Unión Alavesa. Y es también lo que sabían los nacionalistas cuando se dispusieron a forzar la ley para sacar provecho de la trampa, confiados en que los magistrados de la JEC no tendrían agallas jurídicas suficientes para aplicar por igual la ley a unos y a otros. Se ha cumplido en las elecciones del País Vasco lo que muchos temían. La desigualdad oprobiosa ante la ley se ha sumado a la «realidad social», esa realidad donde los aliados de unos partidos matan y los representantes de los otros, mueren.

EL INSOLITO 'ESPIRITUALISMO' DE LA JUNTA ELECTORAL
Editorial El Mundo 26 Abril 2001

La resolución de la Junta Electoral Central que revoca una decisión tomada por la Junta Electoral del País Vasco para permitir a PNV y EA la emisión de espacios gratuitos en la televisión pública es como para dejar perplejo a cualquiera. Según la ley electoral vasca, para tener acceso a estos espacios de propaganda es preciso concurrir con el mismo nombre en las tres provincias. PNV y EA se presentan con estas siglas en Vizcaya y Alava, pero no en Guipúzcoa. Ateniéndose a la literalidad de la ley, no hay duda de que ambos partidos no cumplían los requisitos para acceder a la publicidad gratuita en medios públicos.

Sin embargo, la Junta Electoral Central no basa su decisión en la letra de la ley, sino «en una interpretación espiritualista e integradora del ordenamiento». De acuerdo con este «espiritualismo», los magistrados soslayan que PNV y EA se presenten con una denominación distinta en Guipúzcoa -con objeto de que EA tenga grupo parlamentario propio- para concluir que son una coalición única y verdadera «bajo una u otra vestidura jurídica». Lo cual más bien parece un ejercicio de prestidigitación que una resolución fundamentada en Derecho. El espíritu de la ley se puede invocar cuando el texto legal deja margen. Pero éste no es el caso.

Hay una segunda parte igualmente inaudita en la resolución. Es aquella en la que la Junta Electoral justifica las razones por las que ahora decide lo contrario de lo que sostuvo en febrero, cuando comunicó a PP y UA que si no concurrían con el mismo nombre en las tres provincias, no tendrían espacios gratuitos. El argumento es surrealistamente filosófico. Los magistrados dicen que una cosa es una consulta teórica -la del PP y UA- y otra distinta son los «supuestos de hecho».

Tampoco está justificada la invocación al derecho a la información reconocido en la Constitución. Aquí no estaba en juego este derecho, puesto que se trata de regular espacios de propaganda electoral en los medios públicos según lo establecido por la ley.

Es evidente que la Junta Electoral ha actuado guiada por un criterio político más que jurídico. Sencillamente, no quería que PNV y EA -que, por cierto, se han buscado el lío ellos solos y a sabiendas- pudieran esgrimir que eran discriminados. Si hay que buscar algo positivo en esta insólita decisión es que los nacionalistas vascos ya no podrán hacerse las víctimas.

Cosa juzgada
XABIER GURRUTXAGA El Correo 26 Abril 2001

La decisión de la Junta Electoral Central, al estimar el recurso presentado por PNV-EA contra la resolución de la Junta de Euskadi, ha zanjado el litigio planteado, y lo ha hecho, además, atacando el problema desde su raíz, sin perderse en cuestiones formales. Se puede decir que, a la luz de los datos existentes en el recurso, la Junta Electoral ha levantado el velo de la realidad jurídica que representa la coalición PNV-EA y observado que, con independencia de la distinta denominación con la que se ha dotado en Guipúzcoa, la coalición es única en los tres territorios, declarando tal hecho como indubitado. Pero, sobre todo, han sido las manifestaciones y alegaciones de los propios recurrentes, subrayando esta idea de coalición única, las que nos permiten conocer con exactitud los términos del supuesto planteado y las que con seguridad habrán permitido a la Junta resolver el litigio en el modo que lo ha hecho.

No se trataba tanto de un problema de más o menos flexibilidad en la interpretación del artículo 83.2 de la Ley de Elecciones cuanto de conocer realmente lo que quisieron los coaligados, y ello con independencia del ‘nomen iuris’ que le asignaron. Es aquí donde residía el auténtico problema porque, como es sabido, el invento de la denominación distinta para Guipúzcoa respondía a la pretensión de constituir dos grupos parlamentarios, posibilitando así que EA tuviera el suyo, pero vulnerando la idea esencial y básica de una única coalición en las tres provincias.

La Junta ha establecido en su resolución que a las elecciones se presenta una única coalición, y dicha resolución va a tener un valor similar al de cosa juzgada, cuando tras las elecciones se aborde en la Cámara vasca la constitución de los grupos parlamentarios. Parece razonable pensar que quien hoy comparte y aplaude la decisión de la Junta defenderá en la Cámara esta misma posición y, por consiguiente, renunciará a su pretensión inicial de constituir dos grupos parlamentarios.

Las víctimas del «gulag» vasco miran al 13-M con esperanza
Impresiones El Mundo  26 Abril 2001

En el año 1974, el escritor ruso Alexandr Solzhenitsyn estremeció al mundo con la publicación de Archipiélago Gulag, basado en los testimonios de 227 supervivientes del horror de la represión estalinista. Hoy, iniciado ya el siglo XXI, EL MUNDO publica un suplemento con los testimonios de decenas de ciudadanos no nacionalistaies que, en el País Vasco, viven una experiencia semejante a la de los gulags. Nuestros reporteros han recorrido los pueblos de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya gobernados o dominados por EH -diseminados también a modo de archipiélago- y han hablado con personas que, en un país democrático, viven paralizadas por el miedo, escoltadas permanentemente, insultadas por sus vecinos, amenazadas de muerte. Como Marisa Arrúe, concejala del PP de Getxo, a la que un joven de Haika le dijo: «Te conozco, te vamos a matar, pero poco a poco». Como el calderero de Hernani que confiesa estar «sometido al gobierno de las pistolas». Como la concejal socialista que se siente «secuestrada», víctima de la limpieza étnica». «No sé si voy a dormir en mi cama o me van a matar». Como el concejal del PP en Amurrio al que han intentado matar tres veces y le han pintado los caballos con amenazas de muerte. Frente al horror en el que se desenvuelve su vida cotidiana, tampoco en su entorno encuentran comprensión ni solidaridad. Como mucho, indiferencia. Sus vecinos no quieren líos. Ellos son la cara amarga de un País Vasco donde no están garantizadas las libertades. Sus escalofriantes testimonios demuestran que en una parte de este país no se puede votar con libertad. Sin embargo, todos depositan sus esperanzas en que el resultado de las elecciones del 13 de mayo, cuya campaña comienza hoy a medianoche, alivie tanto horror.

EL GULAG VASCO: LA DICTADURA DEL MIEDO
En el gulag vasco Miles de ciudadanos no nacionalistas viven oprimidos y angustiados en los 62 pueblos en los que gobierna EH y en otros tantos que domina con la violencia - Las elecciones, cuya campaña comienza hoy a media noche, son su gran esperanza
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 26 Abril 2001

EL CLIMA / LA IZQUIERDA 'ABERTZALE' REPRESENTA ENTRE UN 12 Y UN 15% DE LOS VOTANTES DE LA COMUNIDAD AUTONOMA VASCA. SIN EMBARGO, LA PRESION SOCIAL QUE EJERCE SOBRE EL RESTO DE LOS CIUDADANOS ES MUY SUPERIOR A LA CIFRA DE ADEPTOS QUE TIENE, PORQUE AGRUPA A COLECTIVOS QUE HAN IMPREGNADO LA SOCIEDAD

En el País Vasco, el totalitarismo impuesto por el nacionalismo radical, ha convertido esa tierra en una suerte de archipiélago Gulag. Los acólitos de ETA han impuesto la dictadura deL terror en la que los no nacionalistas ven coartada su libertad y permanecen mayoritariamente en silencio, sin atreverse a denunciar la situación. Pero, igual que hizo Alexandr Solzhenitsyn gritando su testimonio y el de 225 personas más en las páginas de un libro, hay en el País Vasco centenares de hombres y mujeres dispuestos a ofrecer el suyo aunque les cueste, en muchos casos, el exilio y, en otros, incluso la vida.

En las actuales circunstancias, es difícil, sin embargo, terminar con esa situación: sucede que incluso los propios correligionarios de los elementos más violentos y radicales, aquellos que han comenzado a distanciarse de éstos, les temen. Tienen miedo de discrepar porque corren el riesgo de ser considerados traidores y, en consecuencia, ver amenazada su vida.

TRAIDORES
Una demostración de lo dicho tuvo lugar hace pocas semanas. El protagonista, un militante histórico de la izquierda abertzale: Patxi Zabaleta, que había osado organizar junto a otros compañeros la corriente crítica interna Aralar y, además, darla a conocer a los medios de comunicación, a los que expuso abiertamente las diferencias que mantenía con la línea oficial, basadas en la falta de democracia interna y en la inoportunidad de las acciones armadas. La iniciativa de Zabaleta pudo haber desembocado en un escisión, pero alguien estampó en el muro de la esquina de su despacho unas pintadas en las que citaban su nombre y podía leerse: «No a la traición», «No a la escisión». Y éste no es, por supuesto, el único caso.

El movimiento totalitario que es el autodenominado MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco), atemoriza igual a una persona que somete por el terror a un municipio entero, o a barrios completos de una ciudad. Todos los días, todos los fines de semana, en distintas localidades de la geografía vasca, los violentos tratan de imponer su credo. En unos lugares lo logran porque son mayoría y gobiernan, como sucede en gran parte de la provincia de Guipúzcoa. En otros lo consiguen sólo porque los jóvenes cachorros, alevines de ETA, practican un grado inusitado de violencia dirigida certeramente al objetivo esencial: someter al ciudadano por la vía del miedo. Y, en los lugares en los que no dominan porque no tienen presencia física continuada, practican ataques aislados o envían cartas personales a quienes han actuado contra la revolución, por utilizar una terminología propia de países comunistas.

De las tres provincias que forman la comunidad autónoma vasca, Alava es la que menos padece la dictadura del terror. Tanto la provincia como la capital están gobernadas por el Partido Popular y el voto nacionalista, en su totalidad, es inferior a la suma de populares y socialistas. El peso de HB-EH es irrelevante. En este territorio sólo son conflictivos algunos pueblos lindantes con Guipúzcoa o con Vizcaya: Legutiano y Llodio, respectivamente. En el resto de Alava, en el día a día se respira tranquilidad.

En Vizcaya, la situación es peor y se agrava dependiendo de las zonas. Se dan situaciones paradójicas como la de Getxo, un municipio gobernado por el PNV en el que vive una parte importante de la oligarquía vizcaína, según la terminología etarra. Sin embargo, es el más conflictivo de toda la comunidad autónoma vasca. De cualquier modo, la presencia de la kale borroka en Vizcaya no alcanza, en ningún caso, los niveles de Guipúzcoa donde los habitantes que no piensan en clave nacionalista pudieron compartir en su día -ya no es posible- algunos de los sentimientos expresados por las víctimas del totalitarismo soviético denunciado por Solzhenitsyn.

PARALISIS
En los nacionalistas vascos del PNV se mantiene el sentimiento general de inocencia que engendra parálisis y que describe el premio Nobel: «¿Y si a lo mejor a mí no me cogen? ¿Y si todo se arregla? La mayoría se aferra a una fútil esperanza: si no soy culpable, ¡a santo de qué pueden detenerme! Y aunque a los demás los detengan en masa, lo que también es absurdo, siempre podemos dudar ante cada caso individual».

En Guipúzcoa, casi no existe un solo lugar, independientemente de quien gobierne, en el que los ciudadanos sean personas auténticamente libres. Da igual que se trate de San Sebastián, con alcalde socialista, que de Hernani, con mayoría absoluta de EH. Los guipuzcoanos no pueden decir o hacer, públicamente, algo contrario a lo diseñado por la izquierda abertzale, porque serán tildados de enemigos del pueblo vasco y estarán condenados a ver cómo queman su casa, destruyen su automóvil, pintan las paredes de su domicilio... en el mejor de los casos. En el peor, estará esperándoles una bomba colocada en su coche con la que saltarán por los aires, o recibirán un tiro en la nuca. Algunos todavía pueden contarlo; otros, están enterrados.

En San Sebastián, Bilbao o Lasarte, por poner tres ejemplos, hace falta ser muy valiente para participar en una manifestación contra ETA. En los aledaños suele haber chivatos de la izquierda abertzale que anotan los nombres de los asistentes conocidos. Días después, éstos reciben una carta en la que se les reprocha su actuación y se les aconseja que no vuelvan a hacerlo.

En octubre pasado, el organismo ciudadano ¡Basta ya! celebró una manifestación en San Sebastián. A los pocos días los alevines de ETA quemaron una librería. Acusaban a su propietario de haber participado en la marcha. El hombre negó públicamente su participación y recibió las disculpas de los violentos. Más recientemente, los comerciantes del barrio donostiarra de Amara que no participaron en la huelga general decretada por la izquierda abertzale han recibido cartas amenazantes.

El siguiente paso es el asesinato de quienes no aceptan estas medidas intimidatorias, discrepan, expresan su propio criterio, o se enfrentan intelectualmente a esta situación. El periodista de EL MUNDO, José Luis López de Lacalle, muerto a manos de ETA hace ahora un año, es un ejemplo.

Mikel Azurmendi, Pablo Setién, Txema Portillo y tantos otros, se han visto obligados a abandonar sus casas, sus familias, sus amigos, su ciudad..., su vida. Por eso cobra sentido reproducir hoy aquí la dedicatoria que abre las páginas del terrible relato del Nobel ruso: «A todos los que no vivieron lo bastante para contar estas cosas. Y que me perdonen si no supe verlo todo, ni recordarlo todo, ni fui capaz de intuirlo todo».

GEOGRAFIA VASCA DEL CONFLICTO DIARIO
Algunos pueblos de la comunidad autónoma vasca se caracterizan por lo difícil que resulta la convivencia entre sus vecinos, debido a que las diferencias políticas han calado tan hondo que hacen casi imposible la relación personal. Otros se distinguen por ser el feudo del abertzalismo y otros, en fin, por ser noticia un día sí y otro también debido a los desmanes provocados por ETA y sus acólitos. Estos son algunos:

AMURRIO
Alcalde: Pablo Isasi, de Eusko Alkartasuna.

Hechos: La kale borroka o los alevines de ETA actúan con cierta asiduidad. Han incendiado el coche del alcalde y destrozado la estación de RENFE. También han sido permanentes las pintadas y amenazas a cargos públicos del PP. Las más significativas, las realizadas contra Santiago Abascal, -presidente del PP en la comarca alavesa de Ayala, concejal en la localidad y padre del presidente vasco de Nuevas Generaciones- en las que simulando a la Alemania nazi, pintaron sus caballos para llamarle fascista.

LEGUTIANO
Alcalde: Ramón López de Bergara es de EH y trabaja en un taller, propiedad de un afiliado del PNV en el que explotó un artefacto.

Hechos: En el verano del 2000 la organización juvenil del MLNV recién creada eligió esta localidad para celebrar La escuela joven de verano. En octubre de ese año, PNV y EA abandonan el equipo de Gobierno municipal porque EH no condena la violencia.

LLODIO
Alcalde: Pablo Gorostiaga, un histórico de la izquierda abertzale. Encarcelado junto a sus compañeros de la Mesa Nacional de HB por colaborar con ETA en la exhibición de un vídeo.

Hechos: En junio del año 2000 cinco miembros del colectivo Solidarios con los Presos se encadenan en la residencia particular del lehendakari Ibarretxe. En marzo de ese año, el Ayuntamiento rechaza colocar una pancarta contra ETA en su fachada con el lema: «ETA no, Paz y Libertad».

MARKINA
Alcalde: Angel Careaga, del PNV.

Hechos: En esta localidad nació el miembro de ETA Patxi Rementeria, muerto en agosto de 2000 en Bolueta al estallarle la bomba que transportaba en el vehículo en el que viajaba con otros tres etarras. La corporación municipal formada exclusivamente por nacionalistas aprobó rendirle un homenaje y hacerle hijo predilecto del pueblo. La Justicia lo impidió.

DURANGO
Alcaldesa: Pilar Ardanza, del PNV, rompió el pacto con EH en junio de 2000, tras el asesinato del concejal del PP, Jesús María Pedrosa.

Hechos: Los peneuvistas exigieron a los ediles de EH que condenaran la acción terrorista, pero no lo hicieron. Más tarde, hubo incidentes en las concentraciones convocadas por ¡Basta ya!, a la que se opusieron jóvenes radicales.

GETXO
Alcalde: Iñaki Zarraoa del PNV

Hechos: Es, quizás, el pueblo más conflictivo de Vizcaya en el que las acciones de la kale borroka los fines de semana parecen parte de la programación municipal. En 1996 ETA secuestró a Cosme Delclaux y exigió un rescate de 2.000 millones de pesetas. Fue liberado el 1 de julio de 1997.

En abril de 1999, 16 personas sufrieron lesiones diversas y 192 familias fueron desalojadas tras estallar artefactos en la vivienda y el automóvil de José Virgilio Menéndez, militante del PP .

En marzo de 2000, atentado con cócteles molotov contra la vivienda del concejal del PSE Luis Almansa Rubio y en junio de ese año, un coche bomba cargado con unos 50 kilos de explosivo explota en el barrio residencial de Las Arenas y causa un herido leve y daños materiales muy importantes. Dos meses después, otro coche bomba cargado con más de 40 kilos de cloratita estalla junto a la casa de la senadora del PP Pilar Aresti. La explosión provocó heridas leves a cuatro personas y causó daños materiales en 40 viviendas.

En enero de 2001 dos llamadas en nombre de ETA anunciaron la colocación de un coche bomba en el barrio residencial de Neguri. La Ertzaintza localizó el automóvil, un Renault 19 cargado con 50 kilos de dinamita, y desactivó el explosivo.

SANTURTZI
Alcalde: Javier Cruz (PSE-EE)

Hechos: Once personas perdieron la vida en atentados terroristas perpetrados en esta localidad entre 1978 y 1990. En 1998, el incendio de una sucursal bancaria obligó a desalojar a los vecinos del edificio. En febrero de 1999 atacaron la tienda de un concejal del PP y en abril de 2000, desconocidos asaltaron la vivienda del concejal del PP Celestino Urdiales.

ZUMARRAGA
Alcalde: Aitor Gabilondo, independiente en la lista de PNV-EA. Rompieron su pacto de gobierno con EH por no condenar la violencia de ETA.

Hechos: En agosto de 1979 ETA asesinó al policía nacional José María Pérez Rodríguez y en agosto de 2000, al concejal del PP Manuel Indiano.

ANDOAIN
Alcalde: José Antonio Barandiarán de EH

Hechos: ETA ha asesinado a cuatro personas en esta localidad guipuzcoana desde 1978. Es el pueblo en el que milagrosamente han desaparecido, al menos en tres ocasiones, varios comandos de ETA que huían de la policía. Además, a lo largo de los años se han producido incendios con cierta frecuencia. En uno de ellos, 12 familias tuvieron que ser desalojadas.

Además, el 7 de mayo de 2000 fue asesinado el periodista, José Luis López de Lacalle en la puerta de su domicilio.

VILLABONA
Alcaldesa: Maixabel Arrieta Galarraga, de EH.

Hechos: Aquí cometió ETA el primer asesinato de su historia, el del guardia civil José Pardines. En junio de 1998, una docena de encapuchados prende fuego a tres sucursales bancarias en las que se causaron daños de gran consideración.

HERNANI
Alcaldesa: Mertxe Etxebarria, de EH.

Hechos: ETA apretó el gatillo en Hernani por primera vez en 1975. Desde entonces, cinco personas han muerto en esta localidad, bastión del nacionalismo radical en la que tienen la sede todas las organizaciones alegales del MLNV. En 1995, HB impidió la entrada en el pueblo a una manifestación a favor de la paz. En diciembre de 1996 un ertzaina sufre graves quemaduras en la cara y las manos después de que lanzasen cócteles molotovs. Un año más tarde incendian la sede de la Casa del Pueblo del PSE-EE.

En agosto de 2000, el Ayuntamiento aprueba en pleno extraordinario, la instalación en el Consistorio de la capilla ardiente de Ekain Ruiz, otro de los etarras muertos en Bolueta al estallarles la bomba. «A manipular a España» fue el grito utilizado por algunos vecinos para expulsar a los medios de comunicación que pretendían cubrir el Pleno.

Finalmente, en marzo del 2001, después de una de las habituales batallas campales que suele haber en el pueblo, fue asesinado el ertzaina Iñaki Totorika por la explosión de un coche bomba.

LASARTE
Alcaldesa: Ana Urchueguía, del PSE-PSOE.

Hechos: Dos guardias civiles murieron en atentados terroristas en 1985, y un policía local, en 1994. El pasado 20 de marzo ETA asesinó por primera vez a un edil socialista, al teniente de alcalde Froilán Elespe, en el interior de un bar.

MONDRAGON
Alcalde: Xabier Zubizarreta, de EH.

Hechos: Este es otro de los feudos del nacionalismo radical y cuna de importantes etarras. Al menos ocho personas perdieron la vida en atentados terroristas cometidos en esta localidad entre 1974 y 1986. En 1994: La Ertzaintza descubre un zulo de ETA en Mondragón y en 1997 una bomba destroza el juzgado de paz de la localidad. Ese mismo año, el juez Gómez de Liaño inspecciona el zulo donde fue encontrado Ortega Lara y se encuentra una grabadora que prueba que Julio Iglesias estuvo encerrado en el mismo lugar.

En marzo de 1999, desconocidos atacan con cócteles molotov la casa del concejal socialista José Ignacio Jimeno. Un año más tarde, los cuatro concejales del PSE reciben cartas exigiéndoles que abandonen Euskadi. Ese mismo mes, atacan la vivienda del concejal del PP en Mondragón José Ramos Prieto.

OIARTZUN
Alcalde: Xabier Iragorri, de EH.

Hechos: En marzo de 1996 fue detenido el etarra Valentín Lasarte quien pensaba que al estar en un pueblo dominado por la izquierda abertzale, la gente lo iba a impedir. En marzo de 1996 varios desconocidos dejan el cadáver de un gato negro frente al domicilio de José María Mitxelena, concejal de EA. El edil presentó su dimisión ante la agrupación local del partido y fue sustituido por Xanet Arocena, cantante del grupo musical Egan, que también dimitió después de que a su grupo musical le cancelaran los conciertos por los insultos, amenazas y lanzamiento de objetos.

En 1998, HB impone que los impresos oficiales incluyan consignas proetarras.

ORDIZIA
Alcaldesa: Alejandra Iturrioz, del PNV.

Hechos: En 1996 fue asesinado el empresario Isidro Usabiaga. En julio de 2000, ETA intenta asesinar al hostelero Juan Rubio, con un explosivo colocado en su vehículo.

HERNANI: EL CORAZON DEL IMPERIO 'ABERTZALE'
JULIO FUENTES  El Mundo 26 Abril 2001

LIMPIEZA ETNICA / EN LA PRACTICA, PUEBLOS COMO HERNANI, OIARTZUN O ANDOAIN, GOBERNADOS POR EH, HAN PROCLAMADO LA INDEPENDENCIA E IMPONEN SU «CONSTITUCION» NO ESCRITA A LA SILENCIOSA Y REPRIMIDA DISIDENCIA. UNA FAMILIA ABANDONO EL PUEBLO PORQUE LOS RADICALES LES ACUSARON DE QUEMAR CARTELES CON FOTOS DE LOS PRESOS. EMIGRO A HONDARRIBIA ROGANDO A SUS VECINOS QUE SU APELLIDO PERMANECIERA EN SECRETO

Los ojos de los presos vascos observan como iconos venerados desde muros y ventanas, pancartas y carteles instalados en las esquinas. En Hernani no son terroristas de ETA, sino héroes y mártires de la independencia. Las banderas vascas ondean en salones de estar de clase media junto al mapa de su nación, que incluye Navarra y el País Vasco francés. Esa iconografía doméstica distingue a los patriotas vascos de los que no lo son, trazando una frontera violenta e inviolable. En la práctica, pueblos como Hernani, Andoain u Oiartzun, todos gobernados por Euskal Herritarrok (EH), han proclamado la independencia e imponen, dicen los que la padecen, su «constitución» no escrita a la silenciosa y reprimida disidencia no nacionalista.

La sangrienta historia de la rebelión nacional-marxista encarnada por EH trepa por los muros de las calles hasta los balcones de viejo roble oscuro. Pasquines con las fotos de «enemigos del pueblo» como el juez Baltasar Garzón, el «Borbón» (Juan Carlos I), Aznar, la Guardia Civil o los concejales «traidores» de la oposición, empapelan las viejas paredes de una ciudad insurgente en la que habitan 18.690 almas, la mitad inmigrantes, enclavada en una región montañosa de verde resplandor. Estamos en el corazón del «territorio liberado» que hace temblar a España.

En el casco viejo, y en el archipiélago de aldeas y pueblos ganados para la independencia, conviven las juventudes de Haika con abertzales cuarentones. Su estética colectiva constituye una distinción étnica y política obligatoria para todos los que deseen formar parte de los señores de Hernani. Militan en el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) con una pasión inalcanzable para los partidos rivales. El Estado español parece haber perdido a la juventud vasca de este archipiélago en pie de guerra.

El concejal del partido nacionalista Eusko Alkartasuna (EA) José Antonio Rekondo, ex alcalde de Hernani, explica que en la ciudad existe un «germen revolucionario combinado»; la lucha armada de ETA y la violencia callejera.

En Hernani funcionan tres ikastolas donde se educa el 70% de los escolares. Sin embargo, la ciudad consume cine comercial americano y el nivel de vida, dice Rekondo, es más alto que la media española. Su afirmación se confirma en la calle.

El aporte de la inmigración rebasa el 50%. «Los hijos de los emigrantes», explica Rekondo, «y los mismos emigrantes votan a EH. Es lo que llamamos el síndrome de sobreadaptación, que tiene un carácter revolucionario». Según Rekondo, militante de un partido nacionalista democrático que persigue la independencia, es necesario desenmascarar «moral e ideológicamente» a EH. «Son totalitarios marxistas-leninistas y su nacionalismo es un banderín de enganche popular, como lo fue para Milosevic». La rebelión secesionista en Hernani y su comarca tiene un aire áspero y amenazante. Los hijos de los inmigrantes parecen compartirlo plenamente.

En Hernani, capital del archipiélago abertzale, se percibe la sensación de estar en una isla dentro de Euskadi y de España, nombre este de una nación aborrecida para muchos de sus prósperos habitantes. Algunos de ellos afirman vivir sometidos al «gobierno de las pistolas», como Bernardino, un calderero de 52 años, convencido de que EH «pretende expulsar a todos los inmigrantes del pueblo».

Para la mayoría, afirma Iñaki, votar EH es «una forma de vida» para obtener la independencia. «No es tan horrible vivir con ellos [los españoles]. De hecho viven aquí. Lo horrible es cuando sabotean nuestro derecho a la libertad».

El rechazo ambiental cargado de tensión coloca al visitante con DNI español en su lugar. Un extranjero indeseable. La concejala del PSOE Izaskun Gómez, víctima de lo que ella define como «limpieza étnica» -le quemaron su próspero bar- afirma que ejercer de español en Hernani equivale al infierno. «Odian patológicamente todo lo que signifique España. Un partido político español o los toros. La odian demencialmente. El desprecio por lo español en Hernani es el pan de cada día. Te ignoran, te amenazan, te ningunean. Para ellos sólo eres un blanco», relata nerviosa mientras sus dos guardaespaldas vigilan la puerta de la cafetería con las armas prestas para ser desenfundadas.

EH no sólo gobierna con mayoría absoluta. También es dueña de la calle, de la cultura y de los bares étnicos en Hernani y decenas de pueblos circundantes. Rekondo lo define como «triángulo de la violencia», un triángulo formado por Hernani, Lasarte y Andoain. Un «territorio liberado» donde padecen represión y persecución aquellos que no comulgan con la doctrina de la tribu. «ETA se siente el último bastión de la izquierda anticapitalista, y en la práctica el mensaje funciona en Hernani», relata Rekondo.

Según el concejal, apedreado en el pasado por encapuchados de la kale borroka, EH no permite que surjan líderes locales o vecinales contrarios a su ideología. Existe el «temor a la expulsión, a la limpieza étnica», afirma.

La edil del PSOE Izaskun Gómez se declara víctima de esa persecución étnica y política. «El 90% de las muestras de solidaridad fueron telefónicas, pero cuando me ven por la calle agachan la cabeza». La amenaza de expulsión de Euskadi pende sobre su vida junto a la bala que, eventualmente, podría llevar su nombre. «Yo me consideraba una mujer tolerante. Me comunicaba con ellos. Aún no había sufrido su dolor. Ahora me he vuelto intolerante. Tengo claro que se lo debo a ellos». Rekondo asegura que la sociedad observa «anestesiada» lo que a otros, como a él, les indigna.

Los cristales no crujen bajo los zapatos, como en las ciudades en guerra, pero el crujido está en el ambiente cuando te adentras con tu aspecto extranjero en el casco viejo de Hernani, santuario de la cultura y el activismo radical. Calles en guerra contra España y el sistema imperante.

MONDRAGON: 'PARAISO' OBRERO DE EH
JULIO FUENTES  El Mundo 26 Abril 2001

Decenas de antiguos caseríos vascos rodean desde las suaves colinas el esplendor industrial de Mondragón, ejemplo mundial indiscutible de un cooperativismo que ha trepado hasta las más altas cumbres del capitalismo, el desarrollo sostenido y el bienestar general. Las calles de esta ciudad, en las que se suceden una tras otra modernas fábricas de alta tecnología industrial, están gobernadas, aunque en minoría, por un partido revolucionario, radical, marxista y ultranacionalista al que se acusa de complicidad con ETA. Pero según políticos nacionalistas moderados consultados por este diario, EH no tiene nada que ver con la prosperidad de las cooperativas de Mondragón. El delegado de Comisiones Obreras (CCOO), Enrique Marcos, informa del milagro. Mondragón está llegando al pleno empleo.

La media salarial asciende a 250.000 pesetas brutas y los trabajadores del metal ganan un mínimo de 300.000. Una familia de cuatro miembros -explica Marcos- saca 800.000 pesetas brutas al mes. «El nivel de vida es muy alto. Esto es casi un paraíso de trabajadores, en contraste con España y otras zonas de Vizcaya, Guipúzcoa y Alava», remacha Marcos. El 50% de los residentes del «paraíso» -es decir, los que han convertido Mondragón en un edén- son inmigrantes extremeños, andaluces, gallegos y castellanoleoneses. Sus hijos, relata Marcos, suelen militar en EH, van a las mismas ikastolas y adquieren la identidad vasca.

«Además, en Mondragón existe un sentimiento izquierdista y nacionalista muy profundo. En las cooperativas hay mucha implantación de EH a nivel de base. Pero los ejecutivos votan PNV porque las cooperativas son su buque y las superfinancian». El delegado de CCOO, un inmigrante nacido en Salamanca que trabajó hasta hace tres años en Fundiciones Leniz, no oculta su orgullo. Explica que, en cuestiones sociales, Mondragón vota «al Gobierno revolucionario de EH».

«Les votan», aseguran los nacionalistas moderados, «los hijos de los trabajadores, tanto vascos como emigrantes, de las cooperativas y también numerosos adultos. Pero los grandes ejecutivos de Mondragón son mayoritariamente del PNV y EA». La opinión general consensuada es que EH gobierna gracias a la tregua. «La gente tenía ganas de votarles y lo hicieron con la esperanza de fortalecerles políticamente para marginar a ETA. Esa fue la clave equivocada de aquel voto», indica una fuente de Eusko Alkartasuna.

La propietaria de un bar que, como la mayoría, se niega a dar su nombre, denuncia al «Estado opresor» español. «Aquí, el que más o el que menos tiene un familiar en la cárcel, por eso y por la independencia quiero que ganen [las elecciones] los de aquí, los vascos, no los inmigrantes. Los del PP son los hijos de los fascistas de Franco, como Aznar. Aquí no estamos acostumbrados a pedir ni a vivir miserablemente como en el sur. Estamos acostumbrados a trabajar. Será porque no hay mucho sol y trabajamos en lugar de tumbarnos. A pesar de la propaganda antivasca y española, somos acogedores. Aquí hay sitio para todos, pero desde la independencia vasca. Nos están machacando y hay que salir de cualquier manera».

El delegado de CCOO matiza ese «todos»: «No existen problemas de convivencia, excepto si se les pregunta a los concejales del Partido Popular, el PSOE y muchos de sus votantes». Un comerciante afirma: «Aquí un lehendakari del PP no pega y legitimaría a ETA».

El ex alcalde de Hernani asegura que el proyecto de construcción nacional de su partido, EA, puede ser compatible con el Estado y no equivale a la desintegración de España: «Los vascos pueden ser felices con nuestro Gobierno y vivir en armonía con los españoles».

En la calle, un hombre solitario y cabizbajo amparado en casi un juramento de silencio desaprueba el Gobierno de EH. «Miran sólo para una minoría, su partido, pero aquí se vive bien, con o sin EH. Los no nacionalistas carecen de libertad, viven medio escondidos y medio callados. Nadie respeta sus ideas», explica este jubilado extremeño de la cooperativa Fagor. Su hijo, simpatizante de EH, se niega a pisar la tierra de su padre. Dice que no regresará hasta que Euskadi sea libre y pueda viajar a Extremadura con pasaporte vasco.

OIARTZUN: BASTION SECESIONISTA
JULIO FUENTES  El Mundo 26 Abril 2001

La carretera que conduce a Oiartzun es angosta. A ambos lados del camino las verdes praderas y colinas salpicadas de caseríos ofrecen una visión idílica. Clanes vascos centenarios habitan estas tierras. Observando la determinación del archipiélago abertzale vienen a la mente las palabras que John Adams escribió en 1794. «Mientras que sus vecinos han cedido todas sus aspiraciones a reyes y sacerdotes, este pueblo extraordinario ha conservado su lengua milenaria, genio, leyes, gobierno y maneras de rancio abolengo sin alterarlos, más que ninguna otra nación de Europa». Esa identidad corrompida por el terrorismo se manifiesta hoy en Oiartzun, donde EH gobierna con mayoría absoluta.

El despliegue de propaganda abertzale y los murales callejeros donde se venera a los presos políticos vascos abarrotan las calles y la fachada del Ayuntamiento. Una vecina del pueblo fue recientemente blanco de la ira radical. Llenaron la calle de panfletos acusándola de quemar carteles con fotos de presos y exigiéndole que abandonara el pueblo para siempre. La familia ha emigrado a Hondarribia, rogando a sus vecinos que sus nombres permanezcan en secreto.

Frente al Ayuntamiento, la fachada de una farmacia aparece marcada por los señores del lugar. El cristal ha sido bombardeado con huevos rellenos de pintura verde y roja, como la bandera de Euskadi. La farmacia permanecía de guardia cuando el pasado día 10, jornada de huelga general convocada por EH, se convirtió en objetivo de los radicales por el simple hecho de estar abierta. «No dialogaron, no sé si comprendieron lo de que la farmacia estaba de guardia o no. Unos cuantos encapuchados tiraron los huevos con pintura», susurra una vecina.

Para Jagoba Larburu, concejal de Eusko Alkartasuna, el secesionismo impera en Oiartzun desde las guerras carlistas. El legendario cura Santacruz solía andar por estos montes. «Si mañana se convocara aquí un referéndum, la independencia sería mayoría absoluta». Larburu explica que Oiartzun se ha visto en la necesidad de mantener su identidad vasca químicamente pura. Los pocos inmigrantes se han integrado y la mayoría son de EH.

«España no está respetando la integridad vasca. Se nos niega el derecho a la autodeterminación y donde los partidos españoles gobiernan, combaten nuestros signos de identidad, como en Navarra», explica el moderado Larburu.

Según José Antonio Rekondo, el Batallón Vasco Español actuó en Hernani y su comarca entre los años 1976 y 1982, «dejando unos 20 muertos civiles a los que se suman las víctimas del GAL». Ese nivel de odio es aproximado al que ETA suscita en el resto de España.

En Oiartzun, EH jamás condena los atentados de ETA. Pero la respuesta de la población es aún más negativa. «La gente ha caído en la desesperanza y cada vez somos menos, aunque algunos de EH manifiesten su desacuerdo en privado. Fundamentalmente, la reacción es de miedo y silencio. ETA ha socializado el sufrimiento haciendo partícipe de la guerra a toda la sociedad vasca. Y lo han conseguido. Han sido excelentes estrategas», dice Larburu.

GOHIERRI: LA REBELION DEL ARCHIPIELAGO 'ABERTZALE'
JULIO FUENTES  El Mundo 26 Abril 2001

LA IZQUIERDA RADICAL / EN ESTA COMARCA, SUPUESTO REFUGIO DE ETARRAS, EL PODER EMANADO DESDE LOS ENCLAVES 'ABERTZALES' DOMINA EL TERRITORIO, LA CALLE, LAS INSTITUCIONES Y GRADUA EL MIEDO A SU ANTOJO. «EN ONDARROA SE HAN DETERIORADO TANTO LAS RELACIONES PERSONALES, QUE LA GENTE SOLO SE ATREVE A HABLAR DE POLITICA EN SU CIRCULO MAS INTIMO Y CERCANO, PORQUE NUNCA SABES QUIEN PUEDE ESTAR DETRAS ESCUCHANDO»

En Pale, capital de los serbios de Bosnia durante la guerra, un buen hombre nos ofreció un buen consejo. «No polemicéis sobre la causa, hablad lo menos posible vuestras lenguas, pasad desapercibidos, no hagáis fotos. Procurad existir lo menos posible». En Tolosa, capital de Tolosaldea, limítrofe con el archipiélago abertzale del Gohierri, otro buen hombre, un vasco, sugirió: «Procure hablar lo menos posible en español, disimule su nacionalidad en los pueblos, no discuta y, por favor, no se le ocurra decir que es periodista de EL MUNDO, porque saldrá en ambulancia».

El consejo del vasco resultó ser exagerado, como también lo fue el de Pale. Pero en ambos casos, la presunta amenaza era objetiva: estaba escrita con sangre, firmada con muertos y ejecutada a diario con lo que la oposición al nacionalismo radical denomina aquí «limpieza étnica ambiental».

Los no nacionalistas de Tolosa perciben en la comarca insurgente del Gohierri -cantera de célebres dirigentes de ETA, activistas de la kale borroka y líderes del Movimiento Nacional de Liberación Vasco (MNLV)- la misma sensación de miedo y amenaza que las víctimas de los serbios experimentaban en Pale y su comarca. En el caso de los concejales de la oposición, «miedo a morir» y, entre la mayoría anestesiada, a despertar la ira de los «patriotas», a ser designados enemigos del pueblo vasco, a perder su patrimonio o, simplemente, a existir.

La balcanización -término que, entre otras cosas, define la situación de comunidades enfrentadas en un mismo territorio por motivos étnicos, políticos o culturales- parece un hecho consumado en estas comarcas guipuzcoanas. El poder emanado desde los enclaves de la izquierda abertzale domina el territorio, la calle, la cultura las instituciones y gradúa el miedo a su antojo.

En un bar de Lizartza se exhiben fotos de presos vascos del lugar junto a una foto del subcomandante Marcos. «En América Latina, España sólo ha dejado hambre, miseria y enfermedad. Eso es lo único que los vascos podemos esperar de España: su herencia», comenta una vecina que acepta hablar en castellano. En otro pueblo rebelde, Amezketa, un hombre que se define como «viejo luchador de base contra el poder español» y «admirador incondicional de nuestro ejército vasco, ETA», explica que los pueblos del Gohierri son «feos» desde que se «construyeron viviendas para los inmigrantes del sur».

En Ibarra, munipio colindante con Tolosa bajo control abertzale, una joven se lamenta. «No basta con que nos obliguen a vivir con ellos [los españoles]. Mantener nuestra cuota de libertad en cada elección es cada vez más duro porque ellos votan por los enemigos de Euskadi. Son la quinta columna en nuestra patria. Los españoles deberían votar en su país, no en Euskadi, porque cada voto es un escalón hacia nuestra independencia». Cerca de Zizurkil, un maduro militante del MLNV afirma que se es vasco por derecho, no por etnia, nacimiento o grupo sanguíneo. «Es vasco aquel que habla en vasco», remacha. En Villabona, un abertzale interrogado sobre su actitud ante los crímenes de ETA responde que «el nacionalimo de ETA es revolucionario y socialista» y agrega: «Todos somos ETA».

El recorrido por los pueblos de la comarca, una verdadera exposición al aire libre de fervor patriótico nacional-revolucionario con ETA en la cumbre del santuario, disipó algunas dudas. Los habitantes del archipiélago insurgente de Tolosaldea y de la comarca del Gohierri -algunos de cuyos municipios, Beasain, Ordizia, Ataun, son conocidos por sus vinculaciones con ciertos líderes de ETA- son mayoritariamente bilingües. Hablan euskara entre ellos y «otro idioma», si no queda más remedio, con los extranjeros. En los bares de algunos pueblos ven el segundo canal de TVE -lo que debería constituir un delito de alta traición a la patria vasca- y también leen diarios no secesionistas. Sus pueblos son pacíficos porque carecen de oposición política. Su «guerra de liberación nacional» la trasladan a otra parte. La ausencia de «españolistas» los convierte en enclaves de presunta pureza étnica e ideológica.

Como a los bárbaros que invadieron la civilizada Europa, las clases urbanas moderadas y burguesas de Tolosa -gobernada en minoría por EH- temen a las razias periódicas de los abertzales que descienden de sus montañas dejando una estela de «destrucción», la kale borroka. «Cuando se convocan manifestaciones acuden todos como una piña, furiosos, de todos los pueblos rurales de la comarca controlados por EH. Su base es el casco viejo de Tolosa, como sucede en tantas ciudades y pueblos vascos», relata el amenazado concejal maketo del PSOE Oscar Renedo, convertido en un cuerpo de tres miembros: él y sus dos escoltas.

Renedo, que se define como «emigrante asimilado» en Euskadi, tiene miedo a que le peguen un tiro, como a su compañero Juan María Jáuregui, asesinado en Tolosa, o a morir despedazado por la metralla de una bomba. Los radicales han empapelado varias veces las calles con su foto. En los pasquines se le acusa de «responsable de la dispersión de los presos políticos vascos». Las amenazas verbales se suceden: «Lárgate de Euskadi, perro español». «Se comenta», dice Renedo, «que uno de los tres comandos Donosti de ETA es del Gohierri». También se dice que el Gohierri es santuario y refugio de etarras.

Pero los escoltas de decenas de concejales del PP y PSOE tan amenazados como Renedo también se sienten desprotegidos, en su caso por el Estado. En otra región del archipiélago radical abertzale, dos veteranos guardias civiles, asignados al servicio de escoltas, resumían su situación pidiendo el anonimato, norma general en el País Vasco del siglo XXI. Trabajan en zonas de alto riesgo sin la mínima protección que otorgan los chalecos antibalas «extrafinos» que, colocados bajo la camisa, son capaces de detener un proyectil calibre 38.

Estos chalecos, que cuestan unas 90.000 pesetas, suponen la diferencia entre la vida y la muerte, pero si los escoltas de la Benemérita quieren acceder a ellos, «por eso de volver a casa vivo», se lo tienen que pagar de su propio bolsillo. También se quejan del salario. Unas 230.000 pesetas por 12 horas de trabajo. Y de los medios. «La gasolina escasea y hasta faltan coches para cumplir el servicio. Si se lo comentas a tu jefe te dice que eres problemático y, si insistes, te invitan a dejar la Guardia Civil. Somos el único colectivo de trabajadores en España sin defensa sindical», explicaba el agente que vigilaba al político encomendado por el mando.

«Tan jodido como ahora nunca lo he visto, sobre todo, cuando tus amigos caen, como López de Lacalle o Jáuregui, a los que me unía una gran amistad», resume el concejal socialista Oscar Renedo. Dos escoltas vigilan cada uno de sus movimientos. «Estamos llegando a un punto de no retorno. El odio crece por todas partes. Tienes que mirar fríamente lo de que te van a matar, porque, si no, te largas. Pero yo tengo una deuda con mis compañeros muertos por este país», agrega. También la tiene con su familia, que le instiga para que abandone. Cada día, confiesa, tiene que hacer un «esfuerzo» para acudir a su puesto en el Ayuntamiento, gobernado por EH.

La Casa del Pueblo de Tolosa tiene el aspecto de un búnker abandonado en tierra de nadie. Los socialistas han perdido la cuenta de los ataques. Una bomba derrumbó medio edificio. El último incendio registrado destruyó el mobiliario. Los socialistas se reúnen casi clandestinamente tras la puerta blindada. Pero aún queda lo peor: pegar carteles electorales en una comarca que les detesta. Se trata de un desafío. Lo hace gente «dura y fogueada» del PSOE. «Los pegan casi clandestinamente a altas horas de la noche. Es demasiado peligroso, mucho más que con Franco», revela el edil.

En las últimas elecciones, recuerda Renedo, los de HB les cantaron el Cara al sol saludándoles con el brazo al estilo fascista. «Uno de los duros del PSOE», relata, «les reprochó lo bien que se sabían el himno de la Falange. Se nota de donde venís, les dijo».

ONDARROA: LA REBELION DEL ARCHIPIELAGO 'ABERTZALE'
JOSE L. LOBO
  El Mundo 26 Abril 2001

ESTAS elecciones son decisivas, y tan importante es movilizar a la gente para que vaya a votar como tener interventores en todas las mesas, porque no podemos permitirnos que uno solo de nuestros votos vaya a la basura y...». El afilado bip-bip del teléfono móvil rebana las palabras atropelladas de Germán López Bravo, el solitario concejal del PP en Ondarroa, que aprovecha la interrupción para recuperar el resuello. Un segundo después, el lacónico mensaje ilumina la pantalla: «Germán, he hablado con un señor del PP para lo de interventor. Le dije que soy tu amigo, pero que me busque una buena plaza. Soy cobarde. Abrazos».

Ondarroa no es una «buena plaza» para los interventores del PP. El municipio vizcaíno, gobernado con mayoría absoluta por EH y refugio de una de las flotas pesqueras más prósperas del Cantábrico, rezuma un ambiente tenso, cargado, casi asfixiante, que vaga por encima de balcones y ventanales, en los que el viento mece por igual la blancura de las sábanas y los negros trazos de las pancartas en favor de los presos; que se arrastra hasta la bocana del puerto, donde las gaviotas revolotean sobre una gigantesca pintada contra el cierre del diario Egin, o hasta la vecina playa de Arrigorri, sobre cuyas arenas doradas un mural clama «Independentzia»; que trepa por los muros y fachadas del pueblo, salpicados de cientos de amenazas contra los txakurras (perros) de la Guardia Civil; o que se enrosca alrededor del mástil que se eleva frente al anodino edificio del Ayuntamiento, en el que se enseñorea una exclusiva ikurriña.

«Si alguien se atreviera a izar la bandera española, la quemarían antes de cinco minutos», asegura un antiguo militante de Euskadiko Ezquerra (EE), el partido hoy integrado en el PSE. «Para que eso no ocurriera tendría que haber allí, permanentemente, una pareja de guardias civiles, y entonces correrían el riesgo de que les pegasen un tiro. Así que ya hemos dado por perdida esa batalla, porque hay cosas más importantes por las que luchar».

La conversación, a salvo de cualquier mirada, transcurre en un lugar apartado, como una cita clandestina forzada por el miedo: el ex militante de EE pide que se silencie su nombre, su profesión, cualquier dato que le identifique. «Y si es posible, no diga usted que vivo en Ondarroa. Aquí la violencia ha enrarecido y deteriorado tanto las relaciones personales, que ya no hay vida social ni civil, y la gente sólo se atreve a hablar de política en su círculo más íntimo y cercano, porque nunca sabes quién puede estar detrás escuchando. Cada día es más triste vivir así».

Ondarroa, 11.000 habitantes, nueve concejales de EH, seis del PNV, uno de EA... y López Bravo, el solitario paracaidista del PP que aterrizó en 1995. «Yo soy de Bilbao, pero el partido me pidió que encabezase la lista en las municipales de aquel año. Al principio dormía en el hostal del pueblo y me iba a tomar vinos con algunos vecinos, pero eso ahora sería imposible. Desde que mataron a Miguel Angel Blanco y me pusieron protección, he de ir y venir desde Bilbao para asistir a los plenos y comisiones, y el día que viajo a Ondarroa tengo que avisar a la Ertzaintza para que monte un dispositivo de seguridad y me escolte hasta el Ayuntamiento», relata el concejal del PP, a quien, hace ahora un año, una turba de radicales golpeó e insultó al término de un pleno municipal.

Repantigado en un cómodo sofá de un céntrico hotel bilbaíno, López Bravo recuerda, bajo la discreta mirada de sus guardaespaldas, que en las elecciones municipales de 1999, cuando salió reelegido concejal, tuvo que multiplicarse para controlar, sin más ayuda que una imposible ubicuidad, las 10 mesas electorales repartidas por Ondarroa. «Entonces nos interesaba más supervisar las grandes ciudades, pero esta vez tenemos que colocar interventores en todas las mesas del País Vasco. Es la única forma de garantizar la limpieza de las votaciones», afirma.

Ni siquiera su jefe de filas, Leopoldo Barreda, presidente del PP de Vizcaya, confía en reclutar suficientes interventores para cubrir lugares como Ondarroa, a pesar de que la Junta Electoral Central decidió la semana pasada que cualquier elector, sea o no vasco, podrá participar como observador en el escrutinio de las mesas, el próximo 13 de mayo. En cambio, tiene muy claro que su partido no hará campaña en este municipio limítrofe con Guipúzcoa, cuyo alcalde, Loren Arkotxa, es miembro de la Mesa Nacional de HB. «El problema de la seguridad va a condicionar toda la campaña», asegura Barreda, «y organizar un acto electoral en Ondarroa sería una chulería, porque tendríamos que movilizar un dispositivo de seguridad impresionante».

«Vamos a cubrir el 97% de las mesas del País Vasco, y no es cuestión de hacer testimonialismo en sitios remotos», prosigue el dirigente del PP, «sino de emplear los medios que tenemos donde se deben emplear, es decir, en las tres capitales y en los pueblos grandes, y, sobre todo, en la televisión y en la radio. En lugares como Ondarroa tenemos asegurados unos 500 votos, y los vamos a conservar aunque no organicemos ningún mitin».

LA REBELION DEL ARCHIPIELAGO 'ABERTZALE'
JOSE L. LOBO  El Mundo 26 Abril 2001

MUNITIBAR, un pintoresco municipio de apenas 400 habitantes diseminados en decenas de caseríos a los pies del monte Oiz, es uno de esos «sitios remotos», como los define el presidente del PP de Vizcaya, Leopoldo Barreda, en los que su partido no hará un solo acto de campaña electoral. No tanto por razones de seguridad como porque, muy probablemente, ningún vecino acudiría: es tal la influencia del abertzalismo radical en la comarca, que ni PP ni PSE, ni siquiera el PNV o EA, presentaron candidaturas en las últimas elecciones municipales, por lo que EH goza de una mayoría aplastante: el alcalde y los seis concejales que integran el Ayuntamiento militan en sus filas.

Tiene Munitibar una iglesia, un frontón, dos bares, una escuela y un coqueto caserío, integrado en la red de agroturismo impulsada por el Gobierno vasco, que acoge a los escasísimos visitantes que llegan a este municipio vizcaíno de frondosos bosques de pinos y ricos pastos. «Aquí todos hablamos euskara, menos una gallega que se casó con uno del pueblo... Se conocieron en Ferrol cuando él hizo la mili», asegura Iñaki, un jubilado de 66 años.

«Somos pocos, pero vivimos en buena armonía», aclara al forastero, antes de preguntar: «¿Usted no será de Madrid, no?». Y sin esperar la respuesta, añade: «Una vez, en las fiestas, vinieron cuatro chavales de Madrid, y estaban muertos de miedo, por toda la basura y las mentiras que cuentan de los vascos en las televisiones y los periódicos de allí. Fíjese si estarían asustados que, cuando sonó el chupinazo, pensaron que era una bomba. Al final se quedaron a dormir en el agroturismo, y al día siguiente fueron a la misa mayor, y vieron a los dantzaris y a los bertsolaris, y se quedaron encantados de cómo les acogió la gente. Ahora vuelven todos los años».

En los últimos comicios autonómicos, celebrados en 1998, EH, PNV y EA se repartieron todos los votos en Munitibar... salvo media docena, que fue a parar al PP; el PSE no rebañó ni uno solo. Con tan misérrima cosecha, no es de extrañar que ninguno de los dos partidos españolistas quiera hacer un alto de su caravana electoral en este municipio mancomunado con Amoroto, Aulesti, Gizaburuaga y Mendexa, con los que comparte un polígono industrial en el que se asientan 28 empresas.

«Nosotros tenemos previsto organizar una cena y una charla con algún dirigente de la Mesa Nacional de HB», asegura el alcalde, Tomás Uberuaga, «pero estoy convencido de que estas elecciones no van a cambiar nada, porque continuará el enfrentamiento entre el nacionalismo vasco y el español. Es la pescadilla que se muerde la cola. Ninguno de los dos frentes quiere ceder, y la correlación de fuerzas seguirá igual».

Su receta para salir del oscuro túnel de la violencia tiene un solo ingrediente: negociación. «Hay que negociar; de lo contrario, seguirá habiendo llanto y muertes. Los partidos que firmaron el Pacto de Lizarra podrían ser los interlocutores con el Estado español, y ETA sólo debería participar para hablar de presos y entrega de las armas, pero no de los aspectos políticos. Lo que queremos los vascos es que nos dejen elegir el futuro que queremos».

GETXO: «TERRITORIO BORROKA»
JOSE L. LOBO  El Mundo 26 Abril 2001

«LOS CHICOS DE LA GASOLINA» / XABIER ARZALLUZ DEFINIO ASI A LOS JOVENES RADICALES QUE HAN HECHO DE LA «KALE BORROKA» CASI UN ESTILO DE VIDA, UNA FORMA DE EXTENDER EL SUFRIMIENTO A TODOS LOS RINCONES DE EUSKADI. Y GETXO ES UNO DE LOS MAS CASTIGADOS POR ESE AZOTE. ESTOS SON SUS PROTAGONISTAS Y SUS VICTIMAS.

Es una vergüenza que se deje campar a sus anchas a un tipo como éste!». A la habitualmente comedida Marisa Arrúe, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Getxo, le devoraba la indignación el último viernes de marzo mientras abandonaba, antes de tiempo y muy airada, el Salón de Plenos municipal, seguida de los ocho concejales de su partido. ¿Quién era ese «tipo» que la había sacado de sus casillas? ¿Tal vez el alcalde, el peneuvista Iñaki Zarraoa, que acababa de rechazar (con la complicidad de EH) una moción de los populares para invertir en obras sociales los cinco millones de pesetas que aquél había donado a Udalbiltza, la asamblea de electos municipales impulsada por los nacionalistas? ¿O quizá fuera el portavoz de EH, Christian Reinicke, que unos minutos antes había logrado el apoyo del PNV a su exigencia de desmantelar el cuartel de la Guardia Civil, que se levanta como un fortín en el centro del pueblo, para acabar con «la ocupación militar-policial que padece Euskal Herria»?.

Pero no. Quien había desatado la ira de Arrúe era Zigor Goikoetxea, un jovenzuelo de mirada torva mezclado entre los escasos parroquianos que ocupaban los incómodos bancos del Salón de Plenos reservados al público, y que se había tragado de un tirón las más de cinco horas de aburrido debate. (La sesión se podría haber despachado en la mitad de tiempo, pero el muy peculiar sistema de traducción impuesto por el alcalde dilata los plenos hasta el sopor: los concejales nacionalistas se expresan, primero, en euskera, y, a continuación, ellos mismos vuelcan sus palabras al castellano). Pero todos despertaron del letargo cuando el portavoz de EH se saltó el orden del día para expresar su «solidaridad» con el veinteañero de mirada torva, y éste, como impulsado por un resorte, se plantó frente a populares y socialistas y, con expresión amenazante, les dijo: «Vosotros os aprovecháis de mi sufrimiento para ganar votos».

El «sufrimiento» de Zigor se remonta al pasado 20 de marzo, cuando la policía, por orden de Baltasar Garzón, le detuvo en Getxo junto a su hermano Arkaitz y a otros tres chicos de la gasolina. El juez dictó orden de búsqueda y captura por su presunta vinculación a Haika (la rama juvenil de la izquierda abertzale) y a la imparable ola de violencia callejera que ha hecho de este municipio de 80.000 habitantes uno de los más azotados por el vandalismo.

Una semana más tarde, Zigor y sus compinches salieron a la calle en libertad bajo fianza. «Son carne de cañón, y antes o después volverán a la cárcel», aventura el socialista José Luis Cámara, secretario general del PSE de Getxo. «Se creen los elegidos para liberar al oprimido pueblo vasco, pero no son más que un puñado de nazis que creen que están en guerra, y que en la guerra vale todo: asustar, coaccionar y matar. Todos sabemos quiénes son, pero se mueven con absoluta impunidad. La Ertzaintza, o no llega o llega tarde».

Los agentes de la policía vasca que combaten la kale borroka están desmoralizados. «Esto es como Sicilia: los ciudadanos apenas colaboran, nunca han visto nada, aunque quemen un autobús delante de sus narices, y nuestros jefes dilatan la orden de intervención o te envían directamente lejos de donde se está cometiendo el sabotaje. Somos una policía notaria que llega tarde, acordona y levanta atestado», asegura un ertzaina destinado en Getxo.

Dos compañeros, parapetados también tras el anonimato, corroboran su versión. Y culpan de su impuesta pasividad a la cúpula de la Ertzaintza («todos los puestos de dirección están ocupados por berrozis, los jefes del antiguo servicio de seguridad del PNV», asegura uno de ellos) y, muy especialmente, a Iñaki Muneta, actual jefe de la Ertzaintza en la comarca de Uribe Kosta, en la que se encuadra Getxo. «Cuando Muneta mandaba la División de Seguridad Ciudadana», añade, «ordenó que los patrulleros nunca nos acercásemos a menos de 100 metros de donde hubiera incidentes de kale borroka y siempre con las sirenas en marcha, que nos apeásemos y nos acercásemos a pie hasta el lugar del incidente. Era como si quisiera anunciar nuestra llegada a los malos».

Pero no sólo la permisividad de la Ertzaintza alienta a los alborotadores. También algunos políticos. Así, al menos, interpretaron el PP y el PSE las palabras del alcalde cuando Zigor y su cuadrilla de pirómanos fueron detenidos: Zarraoa reclamó un trato «digno» para ellos y se preguntó si había «indicios suficientes» que justificasen los arrestos. «A veces nos sorprenden con detenciones que se quedan en nada, y eso es muy grave», dijo.

Marisa Arrúe conoce bien a Zigor. Tiene grabadas en la memoria sus facciones angulosas desde que, hace unos años, mientras paseaba por Bilbao (aún no tenía escolta), el chico de la gasolina le espetó: «Yo te conozco; eres de Getxo y te vamos a matar, pero poco a poco». El pasado octubre, unos encapuchados atacaron la casa de su hermana, en la localidad vecina de Berango. «Tienes asumido que esas cosas te pueden ocurrir a ti, por el cargo que ocupas, pero no a tu familia... Me sentí un poco culpable», recuerda.

La portavoz del PP también se lamenta de la indolencia de la Ertzaintza, a la que culpa de la deserción de uno de sus compañeros de partido, que dejó su cargo de concejal hastiado del acoso de los violentos. «Un día estaba en casa y un grupo de chicos empezó a amenazarle y a llenar la fachada del edificio de pintadas delante de las narices de varios ertzainas. Cuando me lo contó por teléfono llamé inmediatamente a Muneta, el jefe de la Ertzaintza. Y me respondió que ya no estábamos en la época de Franco, y que en Getxo la gente se podía expresar libremente».

(Parecido estupor debió sentir el comisario europeo de Derechos Humanos, Alvaro Gil-Robles, ante la peripecia sufrida por Manuel Montero, rector de la Universidad del País Vasco, con quien se entrevistó en febrero. En su posterior informe, Gil-Robles relataba que Montero, «enfrentado a incidentes violentos en el campus, solicitó por teléfono la intervención de la Ertzaintza. Le respondieron que enviara su solicitud por fax, y tuvo que enviar el fax una segunda vez, porque 'no estaba legible'. Cuando llegaron los policías ya sólo quedaban los vestigios de la acción violenta»).

EH jamás ha condenado un sólo acto vandálico. Tampoco lo hizo cuando, en la noche del 19 de febrero, un grupo de bárbaros atacó la vivienda del edil socialista Joseba Markaida, hiriendo levemente a su esposa, Asun, y a su hijo Abraham. Los Markaida viven en un caserío a las afueras de Getxo, y en su muro exterior se alineaban ese día cuatro bombonas de butano. No estaban allí por casualidad: el edil las colocó para que sirvieran de cebo a los extremistas, que lanzaron contra ellas tres de sus artefactos explosivos. «Creían que así iban a hacer más daño, pero no sabían que las bombonas resisten lo que les echen», relata Markaida.

Reinicke, el portavoz de EH, le dijo que lamentaba lo ocurrido. Pero lo hizo en privado. «Yo le respondí que con eso no bastaba, que tenía que condenar la violencia, pero jamás se atreverá a hacerlo públicamente. No es fácil desmarcarse de ese mundo», asegura Markaida. Y recuerda el caso de un vecino que lo intentó, simpatizante abertzale, y le quemaron su vivienda. «Tiene un hijo exiliado en Bélgica y otro metido en Haika, pero cuando empezó a no acudir a las manifestaciones y a distanciarse de esa gente, le pegaron fuego al caserío. Hasta su mujer y las hijas, que son de HB, le han dejado».

EL DESPRECIO
Ahora, Markaida confía su protección a la escopeta que guarda bajo el colchón, a su perro Ibarretxe («dicen mis hijos que se parece al lehendakari», bromea) y al guardaespaldas que le ha impuesto el partido. Pero Alberto, su escolta, nunca podrá cubrirle del desprecio de algunos vecinos: uno de ellos, presidente del club local de rugby y militante de HB, le gruñó en un bar, poco después del atentado: «Pero bueno, ¿aún no te han matado?». Y Markaida le desafió: «Pues si tanto interés tienes, ¿por qué no lo intentas tú mismo?».

Alberto, la sombra de Markaida, asegura que la protección se ha convertido en un negocio tan próspero (hay más de 4.000 escoltas privados en Euskadi) que, «si pudiera», dice, «me empadronaría aquí para votar a EH» (el chiste resulta tan macabro y espontáneo que hasta el concejal se ríe a carcajadas).

Pero a Markaida el gesto se le torna sombrío cuando recuerda que uno de los vándalos que presuntamente atacó a su familia es su vecino Arkaitz, hermano menor de Zigor y encarcelado también por Garzón. «Arkaitz era como uno más de la familia, un chico muy majo y tímido que pasaba casi más tiempo en nuestra casa que en la suya», puntualiza Asun, la mujer del concejal. No fue consciente de su metamorfosis hasta el día que lo vio irrumpir como un energúmeno en el Aula de Cultura. «Habíamos organizado un debate sobre inmigración», dice Asun, «y de repente entraron unos 40 chavales gritando, amenazando, dando empujones... Y nos dijeron que se habían quedado con nuestras caras y que nos iban a pegar dos tiros. Fue la primera vez que vi a Arkaitz mezclado con esa gente».

Arkaitz (tormenta, en euskara) parece aún más corpulento con su desmadejado jersey de lana, unas cuantas tallas por encima de la suya, que lleva prendido a la espalda el dibujo del lauburu (un símbolo solar que, según tesis nacionalistas, representa la agrupación de las cuatro tribus primitivas vascas). «Yo no pertenezco a Haika ni tengo nada que ver con la kale borroka», se defiende, huraño, cuando se le pregunta por las razones de su última detención.

Pero el muñón de su mano izquierda le delata, aunque trata de ocultar a la mirada del forastero la huella del bocado que un cóctel molotov dejó en su dedo anular. Fue hace un año en Vitoria. El chico de la gasolina viajó hasta allí para participar en una de sus habituales orgías pirotécnicas: él y su horda de encapuchados atacaron la Subdelegación del Gobierno, incendiaron coches, levantaron barricadas... Cuando llegó la patrulla de la Ertzaintza, Arkaitz la recibió con un chaparrón de fuego. Aún tenía sus 10 dedos intactos. Minutos después fue detenido y trasladado al hospital con su mano hecha jirones.

«He estado varias veces detenido y he aprendido a no confiar en nadie. Y menos en un periodista de EL MUNDO, porque sois un instrumento para reprimir al pueblo vasco», argumenta Arkaitz antes de dar por zanjada la conversación.

Si nos atenemos a la jerarquía de tipos que pueblan la kale borroka, según el análisis de Kepa Aulestia, ex militante de ETA y ex secretario general de Euskadiko Ezquerra, Arkaitz formaría parte del «segundo círculo», y su hermano Zigor se situaría en el «núcleo», integrado por «un número reducido de jóvenes perfectamente encuadrados que deciden cuáles han de ser los objetivos de su próxima acción, determinan con cuánta gente deberán contar, realizan el acopio del material necesario para cometer los sabotajes y lo transportan a lugares próximos al escenario previsto para su acción, donde lo depositan para ser recogido a la hora señalada». Arkaitz y los del «segundo círculo» son convocados, según Aulestia, a «secundar la actuación de ese núcleo cuando se trata de atacar más de un objetivo».

Sólo en los dos últimos años, ese modus operandi se ha repetido hasta medio centenar de veces en las calles de Getxo: en enero de 1999, una treintena de encapuchados lanzó una lluvia de cócteles molotov contra el cuartel de la Guardia Civil; en abril, el ataque contra la vivienda de un edil del PP forzó el desalojo de 200 vecinos; cuatro meses más tarde, de nuevo el cuartel de la Guardia Civil; en enero de 2000, una quincena de jóvenes arrasó el centro del pueblo a plena luz del día; en septiembre calcinaron una veintena de automóviles... Y, de cuando en cuando, una devastadora mascletà final: la pasada Nochevieja, una marabunta, ebria de rabia y alcohol, sembró el terror en la calle, llevándose por delante seis entidades bancarias, la Casa del Pueblo del PSE, una oficina de Telefónica, otra del Metro de Bilbao y todo el mobiliario urbano que encontró a su paso.

A la mañana siguiente, el alcalde prometió «reforzar los sistemas de prevención» para combatir a los saboteadores. Y, con permiso de la Consejería de Interior, recurrió a la Policía Municipal. «Nosotros no tenemos competencias de orden público ni disponemos de medios para enfrentarnos a la kale borroka, y así se lo dijimos a Zarraoa», confiesa un agente. «Y ahora no sólo actúan con impunidad los de la kale borroka», añade el policía, «sino también los delincuentes comunes. Hay una oleada de robos sin precedentes en Getxo, y eso pasa porque estamos desatendiendo nuestras verdaderas misiones».

CUANDO TU VECINO ES TAMBIEN EL OBJETIVO
Luis Almansa, portavoz del PSE en el Ayuntamiento de Getxo, está convencido de que el ataque con explosivos contra la vivienda de sus vecinos de escalera, un matrimonio joven con dos hijos pequeños, no fue un error. «Es una estrategia premeditada: asustar a quienes viven a tu alrededor, hacerles sentir el miedo también a ellos, para que te presionen y te largues del pueblo. ¿QuiÉn va a querer tener a su lado a un vecino tan incómodo?», se pregunta.

«Aquello me afectó bastante más que cuando se produjo el segundo ataque, esta vez contra mi casa. Pero en las dos ocasiones la reacción de mis vecinos fue de gran comprensión y apoyo. Ellos también tienen miedo, como yo, pero jamás he sentido el menor rechazo por su parte», añade Almansa.

Rafael Moreno Bergareche, concejal del PP, comparte la tesis de su compañero de consistorio. La urbanización en la que vivía también fue atacada en dos ocasiones, y en ambas fueron sus vecinos quienes sufrieron los estragos. «La primera vez creí que se habían confundido», admite, «pero la segunda comprendí que no se podían equivocar tanto, porque algunos hijos de mis vecinos están en la kale borroka y saben perfectamente cuál es mi casa».

Fue a mediados del pasado agosto: los violentos colocaron una bombona de cámping gas en la ventana contigua a su dormitorio. Sus vecinos, hartos, vendieron la vivienda chamuscada y abandonaron la urbanización; y Moreno Bergareche, que antes de esta segunda embestida ya había tomado idéntica decisión («vivía en una planta baja, y eso suponía un riesgo añadido para mi seguridad y la de mi familia», recuerda), adelantó unos meses los preparativos de la mudanza: ahora viaja cada día a Getxo desde una localidad limítrofe con Euskadi.

LAS OTRAS VICTIMAS DE LA EXTORSION
La extorsión económica no sólo azota a las grandes fortunas de Neguri, el corazón económico y financiero de Euskadi enclavado en el término municipal de Getxo. También profesionales liberales, pequeños empresarios y, sobre todo, comerciantes, son víctimas del chantaje etarra. Y los radicales de la kale borroka actúan, habitualmente, como recaudadores de ese otro impuesto revolucionario.

Oswaldo Uribe, presidente de la Asociación Comercios Unidos de Getxo, asegura que la coacción es siempre sutil. «A veces te piden una contribución voluntaria para los presos de ETA, y si no pagas vives con el temor de que, al día siguiente, vengan los de la gasolina. ¿Cantidades? Nadie lo dice, y yo no me he atrevido a preguntarlo; eso sólo se comenta en el círculo familiar».

En ningún comercio reconocen haber pagado ese diezmo. Ni en el bar La Landa, que quedó completamente destrozado tras un ataque con cócteles molotov que obligó a desalojar al vecindario («me he gastado cuatro millones en arreglarlo», asegura su propietario); ni en la agencia de viajes Ecuador, dos veces atacada («lo hicieron en pleno día», dice uno de sus empleados); ni en la compañía de seguros La Estrella, también dos veces arrasada por las llamas («lo peor es que perdimos los ficheros de todos nuestros clientes», se lamenta una oficinista), ni en ninguno de los establecimientos visitados. Pero todos, aseguran fuentes de la Ertzaintza y de la Policía Municipal, acaban pagando.

«Jamás se ha puesto coto a este chantaje, sobre todo porque nadie se atreve a denunciarlo. Por puro miedo», afirma un agente de la policía autonómica. «¿De dónde cree que sale el dinero para fletar los autobuses con los que visitan a los presos que están fuera de Euskadi o para comprar la gasolina de los cócteles molotov?», añade un agente de la policía local.

«Cualquiera que gane más de cinco millones al año puede convertirse en víctima de la extorsión», concluye el edil del PSE Joseba Markaida.

VALLE DE AYALA: UN REDUCTO DOMINADO POR EL MIEDO
ALFONSO ROJO  El Mundo 26 Abril 2001

ALAVA / LAS GENTES DE LLODIO, AMURRIO, AYALA, OKONDO O ARTZINIEGA LLEVAN MARCADO A FUEGO EL TEMOR IMPUESTO POR LAS HUESTES DE HB. PERO QUEDAN HEROES QUE SE ATREVEN A HACERLES FRENTE, A MARCAR LAS DIFERENCIAS Y A DENUNCIAR EL HOSTIGAMIENTO EN EL QUE ESTAN CONDENADOS A VIVIR

Es una especie de isla, una acongojante anomalía en medio de Alava. El Valle de Ayala queda en el extremo noroeste de la provincia, junto a la raya de Vizcaya y siempre ha sido muy peculiar.

El paisaje circundante, trufado de pinares, prados verdes y caseríos blancos, tiene resabios de tarjeta postal pero el Valle de Ayala no es un lugar apacible. Detrás de la imagen de arcadia feliz deteriorada por la industrialización y los bloques de viviendas, palpita algo duro, casi feroz. El valle, con cinco municipios y 50.000 habitantes, es un reducto dominado por el miedo.

Un rasgo esencial de ese sentimiento, común en toda Euskadi pero marcado a fuego en esta porción del archipiélago gulag, creado por la perversa combinación de las pistolas de ETA, el terrorismo callejero de sus cachorros y la inacción de algunas autoridades, es que reside en un solo lado. Se percibe en el gesto atolondrado del guardia municipal de Llodio, a quien preguntas de improviso por la dirección de César Fombellida, el concejal más arisco de HB y pega un respingo antes de balbucear disculpas.

Se palpa en la Casa del Pueblo, situada en el barrio de Lateorro, en una plazoleta donde hace pocos días los socialistas descubrieron una modesta placa en memoria del asesinado Fernando Buesa, asumiendo el compromiso de reponerla cada vez que la destruyan. Hay temor en el mercado y entre los comerciantes, que bajan sus persianas metálicas y echan los cierres cada vez que HB convoca huelga.

El miedo transpira por los poros de hombres hechos y derechos, con arrugas en el rostro, manos como palas y acento de otras tierras, que puedes encontrar en la Casa de Castilla y León, en la de Galicia o en cualquier acera. Atenúan la voz en cuanto saben que eres periodista y zanjan la conversación arguyendo que lo mejor es hablar poco, mantener la boca cerrada y no meterse en líos.

Ese miedo, que embarga a miles de personas en Llodio, Amurrio, Ayala, Okondo o Artziniega, no está provocado por una policía vesánica , un servicio secreto despiadado o un expeditivo ejército de ocupación. Tampoco es difuso o imaginario.

En esta isla del archipiélago gulag de ETA, el temor tiene una motivación muy concreta y agentes perfectamente identificados. La causa es la posibilidad de sufrir represalias, incluso mortales. Sus agentes son las huestes juveniles de HB, las bandas de muchachos uniformados en forro polar, pendiente en la oreja y gesto de mala leche que condicionan la vida cotidiana en este rincón de España. Sobre todo en Llodio, que también se llama Laudio, y donde la industrialización y la especulación inmobiliaria de un par de décadas han generado un conglomerado urbano espantoso.

Los jóvenes que marcan la ley en el Valle de Ayala han sido educados en el odio. Son individuos impregnados de una versión maniquea de la historia, que presenta a España como entidad opresora. Sujetos que parecen llevar hasta en el tuétano el odio a lo español. La paradoja, una de las más llamativas, es que la inmensa mayoría, desde el concejal Fombellida a los que pintarrajean «torturadores» en la fachada del edificio que sirve de sede a UGT y CCOO, son hijos de emigrantes.

Ellos, los que votan en bloque a HB, acosan a los concejales socialistas, hostigan a los ediles del PP, pintan amenazas en las paredes e instan a ETA a liquidar a los que no piensan como ellos, son parte de ese contingente humano que hace 30 años dejó la seca estepa castellana, las apreturas de las aldeas gallegas, los sufridos olivares andaluces y los roquedales extremeños, y subió en masa hacia el País Vasco al calor de la incipiente industrialización: Aceros de Llodio, Tubacex, Vidrala, Nubiola, Guardian... Son vástagos de los que llegaron en busca de una vida más digna, más libre y mejor para ellos y para sus hijos.

Para explicar la singularidad política del Valle de Ayala hay quien apela a la Historia y aventura hipótesis como que ya en la nebulosa de los tiempos, en aquel 18 de julio en que el general Franco se alzó con sus tropas africanas, este agreste paraje se alineó con los gudaris de Vizcaya, a diferencia de lo que hizo el resto de la provincia.

El alcalde de Llodio, Pablo Gorostiaga, que tiene aspecto de Papa Noel moreno, fue concejal por el tercio familiar en tiempos lejanos, pasó una corta temporada en la cárcel con los miembros de la Mesa Nacional y es descrito por casi todos como la «cara amable» de HB, no apela a justificaciones históricas.

Gorostiaga se muestra orgulloso de la profunda implantación de HB y enumera entre sus causas el trabajo de base, la labor cultural y el valor del ejemplo. A nadie se le oculta que la personalidad del alcalde de Llodio, su talante amable y gesto suave, han jugado un papel, aunque quizá no sea el primordial.

Que los extremistas abertzales llevan bastantes años operando con denuedo en la zona, es algo que nadie discute, pero la clave estriba menos en el trabajo de base que en el «factor mimetismo». Los nombres pueden inducir a la confusión, pero uno de los hechos que más llama la atención al repasar las listas de concejales de HB en los cinco ayuntamientos del valle, la relación de detenidos por kale borroka y la de los terroristas originarios de esta tierra, es el elevado porcentaje de apellidos sin raíz vascuence.

El irascible Fombellida, que habla en euskara y exige traductor en los plenos del Ayuntamiento de Llodio, proviene de la localidad palentina de Baltanas. Hay decenas como él y casi siempre en las posiciones más ultramontanas, agresivas e intransigentes.

Abajo, en la desembocadura del Nervión, los vascos llegados de otras latitudes tuvieron desde el principio la ideología socialista como aglutinante y todavía hoy, contra vientos y mareas, son un sólido bastión del PSE-EE y de los valores constitucionales.

Aquí, cuenca arriba, en un valle donde la industrialización fue más tardía y el tejido social más disperso, las cosas evolucionaron de modo diferente. Influye sin duda que la segunda generación, la nacida en tierras alavesas o arribada a edad muy temprana, alcanzó la adolescencia en un momento en que cualquier alusión a lo español era estigmatizado como «fascismo», en que la integración parecía exigir la asunción de la fe dominante y en que los partidos políticos, sin excepciones, daban por bueno que el camino para acabar con la violencia terrorista pasaba por la entrega del País Vasco al PNV.

EXTREMISMO
No fue en las casas donde se incubó el extremismo abertzale que ahora hace furor en las calles de Llodio o Amurrio. Más que el hogar e incluso que la escuela, fueron la pandilla, el bar y la movida los que marcaron la pauta. Durante la crisis económica de principios de los años 90, el Valle de Ayala se vio cruelmente afectado por el paro. La marginalidad fue mayor que en otras zonas. Para muchos, la referencia vital han sido los amigos.

En ese contexto, la fascinación ejercida por los borrokas sobre el resto es fácil de entender, sobre todo cuando se tiene en cuenta la impunidad de que han gozado en estos pagos los apóstoles de la pintada, la quema de cajeros y el cóctel molotov.

Hace más de 15 años que ETA no asesina en Llodio, pero la posibilidad de que lo haga flota en el aire. Eso explica que nadie ose borrar la pintada que acusa al PP de «asesino» en pleno centro, junto a la puerta del viejo Ayuntamiento. O que tampoco quiten la que acusa de «torturadores» a UGT y CCOO.

En contraste, en el balcón del Ayuntamiento hay un cartel con un crespón negro que reclama la vuelta a casa de los presos etarras. El alcalde es de HB, grupo que suma seis concejales en la Corporación. También reúnen seis populares y socialistas. Sobre el papel, bastan los cuatro concejales del PNV y el que tiene EA para inclinar la balanza, pero los nacionalistas civilizados no albergan deseo alguno de restar protagonismo a los batasunos. «No son sólo los de HB los que te hostigan», explica Santiago Abascal, concejal del PP en Amurrio. «Frente a mi tienda, también se ha reunido alguna vez gente del PNV para llamarme fascista, pedir mi cabeza e insultarme».

Abascal es todo un personaje. Nació en Amurrio, reside en Amurrio con su mujer y sus tres hijos y tiene su negocio de ropa en Amurrio, pero está obligado a hacerlo escoltado, mirando hacia atrás a cada paso, revisando los bajos del coche todos los días, cambiando de hábitos cada hora y en perenne sobresalto.

En tres ocasiones, ETA ha tratado de matarlo y en los archivos están los nombres y las fotos de los terroristas que lo intentaron. Las veces que han atentado contra él o contra sus bienes son incontables. El concejal, con notable presencia de ánimo, recuerda el día en que incendiaron su tienda, el que destrozaron las lunas blindadas de los escaparates y el que pintaron eslóganes etarras en los lomos de sus caballos.

«Hubo un día, hace ya casi 20 años, en que llegamos a la conclusión de que dábamos la cara o esto se acababa. Tomamos la determinación de luchar y no hemos parado desde entonces», comenta Abascal, sin pizca de vanidad. «Ha sido y es muy duro, pero empezamos a ver frutos», añade. Es evidente que héroes como Abascal o su hijo Santi -que compagina los estudios, la militancia en el PP y una concejalía en Llodio-, han marcado la diferencia en este valle.

Amurrio es una localidad más bonita que Llodio. Está mucho menos deteriorada por la construcción y ofrece un aspecto menos amenazador. En Amurrio no se ven las pintadas que ensucian los muros de la localidad vecina. Tampoco es tan agobiante la presencia de HB.

Aquí, el alcalde es de EA, que tiene cinco concejales y gobierna con pleno apoyo de los dos del PNV y los tres de HB. El PP tiene dos ediles -uno de ellos es Abascal- y el Partido Socialista sólo uno.

En Amurrio ha habido tres asesinatos, el último de ellos en 1985, pero también aquí planea el fantasma de ETA. Abascal insiste en que se ha dejado a HB apoderarse de la calle. Reitera que el PNV es culpable y a la hora de las explicaciones esboza algunas pistas. Habla de la compra de voluntades, de clientelismo descarado y de presiones nada sutiles.

«¿Qué persona que vive del público, como me ocurre a mí, va a dar un paso adelante cuando le pueden quemar el establecimiento o hacerle algo peor?», pregunta. «Hay gente que ha dejado de comprar en mi establecimiento por miedo y algunos, no necesariamente de HB, que me califican de fascista. Hasta en el batzoki del PNV se llegó a hablar sobre la posibilidad de decretar un boicoteo comercial contra mí».

A pesar de la inclemente presión y del riesgo que corre su vida, Santiago Abascal no ha cedido un ápice y su gesto comienza a germinar. Todavía son muy pocos los que se atreven a hablar a cara descubierta, pero se percibe un ligero cambio de tendencia en el Valle de Ayala.

ABASCAL: «ASPIRO A VIVIR EN LIBERTAD EN MI TIERRA»
TESTIMONIO / VICTIMA DE TRES INTENTOS DE ASESINATO, SANTIAGO ABASCAL SIGUE LUCHANDO POR LA LIBERTAD, POR RESPETO -DICE- A LOS AMIGOS QUE ETA LE ARREBATO
El Mundo 26 Abril 2001

Soy Santiago Abascal, tengo 51 años y nací en Amurrio (Alava). Colaboro en política desde el año 1977, primero en Alianza Popular, más tarde en el Partido Popular.

La actividad política importante empezó para mí a partir de 1982, cuando por primera vez tuvimos una sede en el municipio de Amurrio y unas 20 personas empezamos a trabajar la política en todo el Valle de Ayala. Nuestro objetivo, ya en aquellos años, era luchar por la libertad en un medio hostil donde la mayoría de los vecinos eran nacionalistas.

Aquellos años no fueron mejores que éstos. Concretamente en Amurrio, entre el año 80 y el 85, hubo tres civiles asesinados por ETA. Dos de ellos eran próximos al Partido Popular; el otro, al Partido Socialista. Y hacia estas personas asesinadas y sus familias lo único que existió fue el olvido. En muchos casos se les trataba encima de avergonzar, como si su familiar asesinado fuera un canalla. De lo que se trataba era de amedrentar y asustar a los ciudadanos de Amurrio, en realidad de todo el País Vasco, y eso se hacía por parte del nacionalismo asesino pero con la complacencia y el silencio del nacionalismo democrático.

Fui cargo electo de 1986 a 1991, como procurador de las Juntas Generales de Alava, e ininterrumpidamente, desde 1995 hasta la actualidad, también concejal del Ayuntamiento de Amurrio.

Desde hace aproximadamente cinco años tengo escolta. He sido víctima de tres intentos de asesinato, me han quemado el negocio, me han pintado los caballos con amenazas de muerte, han hecho múltiples pintadas amenazantes debajo de mi casa o enfrente de mi negocio... Todo esto no sólo ha perjudicado a mi negocio en Amurrio sino, de forma mucho más importante, a todo mi entorno, principalmente a mi familia, mi mujer, mi tres hijos, mis amigos y hasta mi propio ocio.

Podría escribir un libro de toda mi actividad política a lo largo de todos estos años pero tan sólo voy a recordar una escena que he vivido el pasado 20 de abril: paseaba yo por Amurrio vigilado por tres escoltas, cuando me crucé con el señor Egibar y el señor Larreina, ambos importantes cargos nacionalistas. Y pensé para mí: ¿cómo es posible que yo, en mi pueblo, siendo cargo electo, habiendo colaborado con cantidad de grupos deportivos, culturales, presidentes de asociaciones de comerciantes... me vea obligado a ir permanentemente con escolta mientras cargos mucho más importantes que yo, pero miembros del Partido Nacionalista Vasco, se pasean tranquilamente por mi propio pueblo, cuando el único delito que hemos cometido las gentes del Partido Popular y yo mismo es defender la libertad de nuestra propia tierra?

No creo que haga falta decir que ha habido para mí momentos malos, ganas de pensar en tirar la toalla y desaparecer de esta tierra. Pero los asesinatos, especialmente los de amigos míos como Félix Estanis Galíndez Llano, conocidos como Joaquín Becerra, y otras personas con las que disfruté y con las que compartí amistad, como Jesús Velasco, comandante de Miñones de Alava, Gregorio Ordóñez, y otros muchos, me hacían imposible abandonar. Por respeto a su lucha por la libertad.

Es lamentable oír decir a dirigentes nacionalistas que «en esta tierra no pasa nada», que «es poco menos que el paraíso», que «nuestros niveles de renta son mejores que los del resto de España». No se enteran, ni quieren enterarse, de la situación que vivimos las gentes del Partido Popular y del Partido Socialista. A lo único a que aspiramos es a vivir en libertad en nuestra propia tierra.

Los nacionalistas aseguran que este país es una maravilla, pero en realidad es una jaula de oro, donde nos privan de las libertades más importantes. Tengo hipotecado mi derecho a la vida, al trabajo y al ocio sólo por ser un vasco diferente, un vasco que no quiere vivir en clave nacionalista, un vasco que lucha por vivir en libertad, un vasco que se ha visto perjudicado en su propio negocio.

Espero que, a partir del 13 de mayo, esta tierra cambie y podamos disfrutar, por fin, de esa libertad que tanto ansiamos.

«Acabado el terrorismo, el PNV puede plantear su programa de máximos»
JOSEP RAMONEDA FILÓSOFO Y COLUMNISTA «Hay que rechazar la violencia en la vida cotidiana, no pueden alimentarse discursos que le den coartada» «La clase política vasca no ha estado a la altura de las circunstancias, pero no todos los casos son iguales»
C. COCA BILBAO El Correo   El Mundo 26 Abril 2001

Josep Ramoneda (Lleida, 1949) es un filósofo y ensayista que desde hace tiempo destina parte de sus esfuerzos intelectuales al análisis político. Procedente de la izquierda maoísta (militó en Bandera Roja y más tarde en el PSUC), se ha autodefinido alguna vez como de izquierda liberal. Desde esa perspectiva analiza la realidad vasca, en la que no ve paralelismos con la experiencia catalana, y plantea un pacto en dos tiempos, con petición expresa de lealtad a nacionalistas y no nacionalistas.

-¿Cuál es su diagnóstico de la Euskadi actual?
-En la transición todos teníamos la sensación de que allí había un problema que los vascos en general y el PNV en particular resolverían. Y eso condicionó actitudes y políticas a finales de los setenta. Hay datos: tanto Suárez como González dieron instrucciones a los responsables vascos de sus partidos para que no apretaran el acelerador electoral porque el PNV tenía que ganar y así resolvería el problema. Pero pasan 25 años y el PNV obviamente no lo hecho. Y, con independencia de las responsabilidades políticas, hay que empezar a preguntarse cómo es que la sociedad vasca no ha sido capaz de erradicar la violencia.

-¿Pero qué puede hacer el cuerpo social en estas circunstancias?
-No es un problema sólo de ir a las manifestaciones, aunque puedan ser necesarias en algunos momentos. Es un problema de rechazo en la vida cotidiana a la violencia, de no alimentar discursos que puedan suponer una coartada.

-¿Y los políticos?
-Creo que debería articularse un sistema de lealtades y tiempos posibles: primero, es preciso un tiempo para acabar con el terrorismo, en el que tendría que haber un solo frente, y en este punto es exigible la lealtad al PNV. En un segundo tiempo, estaría la parte de lealtad de los partidos llamados constitucionalistas. Y es que una vez resuelto este tema, el PNV tiene derecho a presentar su programa de máximos democráticos y someterlo a los trámites correspondientes. Tendría que ser posible en algún momento esta doble lealtad, aunque en la actualidad me parece muy difícil restaurar la confianza.

-¿La clase política vasca ha estado a la altura de las circunstancias?
-A la vista de los resultados, habría que decir que no. Pero los casos no son los mismos. Dejando aparte el mundo de ETA y HB, el PNV es el que tiene la mayor responsabilidad porque era quien tenía que liderar el proceso. El proyecto Arzalluz es hoy un obstáculo para que sea el partido que estructure el País Vasco, como lo fue. Creo también que Ibarretxe es una pérdida importante en relación con Ardanza. A mí su papel me parece de una tristeza que ronda la inmoralidad. El PSOE se equivocó en un momento al aceptar un papel secundario en el Gobierno vasco, que luego han pagado ellos y el mismo país. Y el PP entra vigorosamente en escena en un momento en que va lanzado a romper los tabúes de la transición.

-¿De qué manera la crispación política se traslada a la vida social, o son ámbitos autónomos?
-La democracia es una ritualización del conflicto y es lógico que haya una cierta tensión y escenificación de la agresividad. Si esto no afecta a esos derechos elementales de los ciudadanos, es posible mantener dos niveles diferentes; cuando sí les afecta, el conflicto se traslada a la calle. Eso es lo que ha pasado.

Paralelismos
-En la transición hubo momentos de paralelismo entre Cataluña y Euskadi. ¿Cuándo se rompe y por qué?
-Aquí siempre hemos tenido la sensación, quizá paranoica, de que para Madrid el problema grave de verdad era Cataluña. Pensábamos que vascos y madrileños siempre se han entendido, aunque sea por el poder económico. Dicho eso, tengo que comentar que dentro del antifranquismo, y pese a la postura claramente contraria a la violencia, había aquí una cierta admiración por los vascos, como si ellos se atrevieran a hacer más cosas. En el imaginario nacionalista, esa cierta admiración sigue pesando y a Cataluña le está costando entender que no hay coartada para la violencia.

-¿Hay algún ejemplo que tomar de la experiencia catalana?
-Aquí se está diciendo mucho estos días una cosa que es cierta: que Pujol siempre tuvo una lealtad constitucional absoluta. Ello responde a un estado de espíritu de la sociedad catalana, en la que hay un elemento referencial muy fuerte, que es el dinero. Eso hace que determinadas cuestiones en el terreno de lo simbólico se detengan ante el cálculo del beneficio. No hay mucho que tomar como ejemplo, dado que las circunstancias son distintas.

-¿Qué gobierno cree que a partir del 14 de mayo podría sentar las bases para una solución?
-Un gobierno de concentración tiene un problema muy grave: dejaría a ETA y su mundo como única oposición. Después de las experiencias pasadas, y sin que con eso piense que se resolvería todo por arte de magia, a mí me parece que sería muy interesante pasar por la experiencia de una alternancia y un gobierno PP-PSOE. No veo que la situación pudiera estar peor de lo que está, y en cambio pienso que la pérdida del poder podría hacer reflexionar y resituar al PNV.

-Muchos analistas piensan que cualquier iniciativa de paz debe contar con los nacionalistas...
-Que estuvieran fuera del Gobierno no quiere decir que no pudieran participar de las iniciativas. El papel del PNV es muy importante, eso me parece fuera de toda duda, pero la alternancia también es una forma de normalizar las cosas.

Criminalizar
Por Ramón PI ABC  26 Abril 2001

«Criminalizar», «satanizar», «demonizar», son palabras sinónimas que se usan mucho estos días. «No hay que demonizar al PNV», aconsejan algunos que, convencidos de buena fe de que ven más lejos que la mayoría, tienen presente que después del 13 de mayo vendrá el 14, y luego el 15, y que la vida seguirá, y que los vascos de todos los partidos tendrán que encontrar un territorio común de diálogo y discusión. Esas personas piensan que en cualquier circunstancia hay que reservar un papel honroso a los nacionalistas y no rechazar posibles colaboraciones. Al fin y al cabo, dicen, todo se puede defender mientras no haya violencia.

Esta creencia está extendida, ciertamente, entre algunos demócratas. Pero quienes la sostienen se equivocan en un punto básico: ignoran, o parecen ignorar, que también es perfectamente democrático que un partido político renuncie a cualquier colaboración con otro partido (legal y democrático, desde luego) que sostenga tesis políticas inasumibles, como, por ejemplo, la tesis separatista. Un partido separatista tendrá todo el derecho a patrocinar la secesión, pero otros también lo tendrán a decidir si establecen alguna clase de acuerdo en alguna zona de interés común o, por el contrario, si prefieren no tener nada que ver con él. Sin violencia, desde luego, y sin atropellar las libertades. ¿Es esto «criminalizar» o «demonizar» a nadie?

En el caso vasco se ve con mucha claridad que los partidarios de no «criminalizar» al PNV están atrapados en el error de considerar a ese partido indispensable en cualquier combinación de gobierno autonómico. Pero, ¿por qué habría de serlo? Eso dependerá de la aritmética parlamentaria, que es la norma en buena lógica democrática. Y esa pretensión de tener que contar forzosamente con el PNV, para no «criminalizarlo», se hace más incomprensible todavía si no ha roto todas sus amarras políticas con los asesinos y los amigos de los asesinos. ¿O es precisamente la presión de los asesinos la que ha de forzar a algún entendimiento con el PNV?

Para echarse a temblar
Editorial La Estrella   26 Abril 2001

Con muy escasas excepciones, la opinión pública y los partidos políticos lanzaban ayer sus andanadas críticas con parecida acritud y contundencia contra el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, a quien en pleno hervidero de Oriente Próximo no se le ocurrió mayor desacierto que comparar la violencia palestina con el terrorismo de ETA. Desde el punto de vista diplomático, Piqué ha podido halagar a sus anfitriones israelíes que es de lo que se debía tratar–, pero en la proyección doméstica sus palabras han dejado aquí la inevitable impresión de que, con esa abultada ignorancia en materia tan grave, el citado ministro no defiende nada bien los asuntos de España. 
Comparar las acciones de ETA con las palestinas antiisraelíes es tanto como legitimar de un plumazo la lucha armada de ETA contra nuestro régimen democrático y constitucional en la misma medida en que las reacciones palestinas lo son. Como es bien sabido, los radicales palestinos se defienden contra la bárbara opresión ejercida desde hace años por Israel contra los derechos humanos del pueblo palestino, contra su libre establecimiento en la Palestina histórica, contra su vuelta a su viejo hogar y contra su evolución hacia un Estado propio.

Nada es comparable en este litigio por mucho que a Israel le venga bien la metedura de Piqué y por mucho que a los nacionalistas vascos a los moderados les haya cuadrado siempre el símil entre su caso y la "persecución" que sufre Israel o, a los radicales, entre el suyo y la represión que vive Palestina. Piqué debe reparar en que el País Vasco es una estructura geopolítica y humana integrada desde siempre en España, una tierra y una sociedad que no sufre ninguna agresión por parte de nadie, y debe reparar en que aquí, en España, los únicos que matan, secuestran, agreden y pretenden arrasar son los terroristas de ETA.

Es para echarse a temblar que desde el Gobierno se pueda dar aliento tan certero y eficaz a los violentos de ETA sólo porque un ministro no advierta que hay asuntos sobre los que se debe entender o callar.

La desmemoria
Por AMBOTO ABC 26 Abril 2001

La bruja Eider me relató ayer, en una jornada de tiempo arriscado en la cumbre del Amboto, el terrible proceso de las «sorgiñes» de Ceánuri de las que ella procede. Vencida por el sopor de la templanza de la lumbre, se durmió y pude revisar el baúl de sus libros. Y encontré uno interesante con el título de «Sociología del fenómeno contestatario del clero vasco: 1940-1975» de Paulo Iztueta, editado por Elkar y prologado por Paul de Gaudemar, de la Universidad de París VIII.

Mari, la vieja dama, me sorprendió enfrascado en su lectura: «Instructivo, ¿verdad?». «Sí que lo es», repuse. «Cuando los obispos se preguntan el porqué de la exigencia sobre sus posturas ante los asesinos, habría que aconsejarles un repaso de los datos que ofrece Iztueta.» Asentí con la cabeza. «Verás - me dijo Mari- de qué manera una buena parte del clero vasco formó parte de lo que el autor denomina eufemísticamente «contestación» y que en realidad fue un alineamiento muy general con el terrorismo nacionalista. Y de aquellos polvos, estos lodos». «El apéndice documental es una joya histórica», opiné. «Lo es, pero la historia es la desmemoria en esta tierra. Que llamen al obispo Cirarda; que cuente Suquía sus recuerdos; que se remonte a los setenta el cardenal González y otros más. Que hagan una ponencia y practiquen la humildad». «Algo más, Mari». «Sí. Que Asenjo prepare bien las ruedas de prensa».

Regeneración ética
TERESA DÍAZ BADA El Correo 26 Abril 2001

Pero la regeneración ética que ya se apuntaba en Ermua debe ser nuevamente puesta en marcha y, para ello, para comenzar a establecer fronteras claras entre lo tolerable y lo intolerable, es necesario que la sociedad vasca comience a aislar a los cómplices directos o indirectos de los asesinos. A éstos hay que decirles que su democracia es tiranía y que su paz es la paz de los cementerios. A estas alturas, ya no es posible tomar vinos con los que gritan ‘gora ETA’, no es posible tener amigos que están a favor del tiro en la nuca y de ninguna manera podemos desear que nuestros hijos estén en manos de profesores con una clara ideología fascista, como hay demasiados en el País Vasco. Si no es de esta forma, ¿de qué otra manera podremos construir una sociedad basada en los Derechos Humanos? Todavía demasiadas personas en este país dicen que aquí se vive muy bien, que el clima es estupendo y que también lo es la gastronomía. Todavía hay gente que cree que no pasa nada por ir a comprar en comercios donde se exhiben carteles de apoyo a los asesinos. Pues bien, estas personas han de saber que lo que hacen es apoyar a los asesinos de ETA y a los cómplices de éstos. No hay que confundirse; no se trata de amonestar a nadie o de crear guetos donde encerrar a los equidistantes que siempre están más cerca de los verdugos que de sus víctimas. Se trata de plantear claramente a la ciudadanía la grave responsabilidad que tiene a la hora de aceptar o rechazar un proyecto absolutamente totalitario en el que están en juego la libertad y la vida de muchas personas.

La Real Academia Española publica en DVD el «Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua»
Javier Ors - Madrid.- La Razón 26 Abril 2001

La Real Academia Española ha reconciliado tradición y tecnología en el «Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española» (Espasa Calpe), que recoge en formato fácsímil digital los 66 diccionarios más importantes de los últimos 500 años, desde el «Vocabulario español-latino» de Nebrija o el «Tesoro de la lengua castellana o española» de Covarrubias hasta la última edición del Diccionario de la RAE, de 1992.

   La obra, que contiene tres millones de entradas, 400.000 de ellas diferentes, está editada en dos DVD, que permiten conocer cuál ha sido «el recorrido de las palabras españolas en estos cinco siglos pasados», según dijo Lázaro Carreter durante la presentación de ayer, a la que también asistieron Víctor García de la Concha, director de la RAE, y los académicos Guillermo Rojo y Domingo Ynduráin.
   Este trabajo permite acceder a todos estos libros, que ningúna biblioteca tiene reunidos en sus fondos, y, en una sola consulta, conocer la evolución de las definiciones, las distintas acepciones y las sucesivas modificaciones de la escritura de las palabras. «Además, contiene una ficha bibliográfica de cada uno de los ejemplares-dijo García de la Concha-, que se pueden ver en su integridad, incluyendo prólogos, apéndices y portadas ». En futuras ac- tualizaciones se espera incluir las nuevas ediciones que se editen del Diccionario de la Academia y aquellas otras obras de referencia que, por derechos de autor, no se han podido incluir en esta ocasión.

Diccionario histórico
El «Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española», que costará unas 30.000 pesetas, culmina el esfuerzo que emprendió Lázaro Carreter en 1992 y es uno de los puntos de referencia para acometer otro de los objetivos más ambiciosos de la RAE, el diccionario histórico, que ya se está preparando, y se espera conluir en el intervalo de los próximos diez o quince años. Para lograrlo, se va a proceder en los siguientes nueve meses a la infor- matización de los ficheros de papel, que se calcula que tienen unos 13 millones de fichas, y que junto al banco de datos, que ya posee 270 millones de registros, constituyen una base fundamental para esta obra.

Error de raíz
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  26 Abril 2001

Para todo hay oposiciones menos para fautor de los discursos del Rey. Y es precisamente donde debería buscarse más competencia en todos los sentidos, para que el Jefe del Estado luciera con brillantez y en provecho de España las galas que su astucia política le ha sabido granjear mundo adelante. No es así y hubo un tiempo en que lo era. Discursos quedan, como uno de Soria, que marcaron años completos, ahora olvidados. Cuando en todos los ámbitos de la Educación la progresía ha impuesto un confucianismo de bote y los profesores se examinan de que se examinan y la reforma ha consistido en saberse la reforma, era inevitable que la idiocia alcanzara el más alto escalón discursivo. Y lo ha hecho. No cabe mayor equivocación que la que le han hecho cometer al Rey en la entrega del Premio Cervantes a Paco Umbral. Y no por una mal entendida diplomacia, por darles más jabón a los nacionalistas, que maldito lo merecen, sino porque sobre el idioma no se pueden decir las mismas bobadas que repiten los políticos en las infinitas variantes de lo políticamente correcto. Porque se notan.

Sobre la expansión del castellano o español en España, es sustancialmente cierto lo que dijo el Rey. La expansión se produce de forma natural, voluntaria, sin presión política, hasta cumplida la propia madurez de nuestra lengua escrita. En Barcelona se hablaba y escribía castellano -los que sabían- antes de que Nebrija proclamara a la lengua «compañera del imperio». En la corte de Carlos I anadean entre las damas de Isabel de Portugal dos poetas, Garcilaso y Boscán, castellano uno, barcelonés el otro, tan unidos que la poesía del primero se publica dentro del libro del segundo. Felipe V, Moyano, Primo de Rivera y Franco operan sobre un criterio político a partir de una situación de hegemonía alcanzada sin violencia, por interés general y mérito creador, aunque en ellos se emplee, sí, y es innegable, la violencia y la imposición. No siempre y no más que ahora los nacionalistas vascos o catalanes para erradicar el español, pero son situaciones duras y reales que no conviene olvidar porque ahora se repiten a la inversa.

Mayor disparate ha sido aclarar que el Rey hablaba de la «no imposición» del español en América. ¡Como si fuera posible de otra forma! Gracias a los conquistadores, frailes y demás, centenares de dialectos y viceidiomas americanos desaparecieron en beneficio de una lengua común: la española. Como milenio y medio antes sucedió con los dialectos iberos, en provecho del latín y nuestro. Como aprovecha a los americanos el idioma español, lo más importante que tienen en común.

Imposiciones linguísticas
Cartas al Director La Estrella 26 Abril 2001

Amigo Director:

Quisiera decir a Galder Gatxaga Diaz, de Sondika, tras leer su interesante carta de ayer, que el español es lengua de Concordia, con mayúscula, simplemente si aceptamos el refrendo que le dió último Premio Príncipe de Asturias.
Y que tras leer también el discurso del Rey en la entrega del Premio Cervantes, creo que es bueno el rumbo que sigue nuestra lengua, la que mejor sirve para cumplir lo de "hablando se entiende la gente", hasta el punto de que Arzalluz y otros dirigentes vascos, la prefieren en la presente campaña electoral.  
Por el contrario, creo que no es buena esa otra política de imposición/exclusión lingüística, utilizando solamente el catalán o el gallego en los Gobiernos de Pujol y Fraga.
Olvidemos lo que hayan tratado de imponer "intelectuales" como Arana o Franco.  Fijémonos en lo que hacen y piensan los jóvenes, que mirando al futuro solamente se preocupan de dominar el español y el inglés
Francisco Borreguero Gil  (Vigo).

El idioma español
Cartas al Director ABC 26 Abril 2001

Sr. Director:
Algunos nacionalistas  encuentran justificación para  exacerbar su RH
por cualquier cosa que no concuerde con su dogmatismo.  A la más mínima, con razón o sin ella, aprovechan la ocasión para plañir y
hacerse las víctimas de los daños que les causa esa cosa enorme que se llama España. En esta ocasión su molestia ha surgido por unas palabras de S. M.  El Rey, pero pudiera haber sido por cualquier otra cosa.
Es lamentable que la pluralidad lingüística tenga que servir más de
enfrentamiento  que de vehículo de comunicación  y de cultura. Este
enfrentamiento, afortunadamente, no se da entre el pueblo llano (lo he
podido comprobar en muchos años de viajes), sino  que lo promueven
algunos políticos y sus satélites, en cuyas intenciones mas vale no
escudriñar. 
Aluden con frecuencia y muy arteramente, a tiempos pasados que nada tienen que ver con la actual situación política de España, pero aún refiriéndonos a aquella época "oprobiosa",  tengo una experiencia que desacredita bastante el "victimismo" de que hacen gala:

Yo hice un período de campamento  de la  I. P. S. (milicia
universitaria) en Monte la Reina en los primeros años 50 y aún siendo
asturiano, me tocó integrarme en una tienda y en una compañía de vascos (extraordinarias personas, casi todos procedentes de Deusto). Pues bien, allí, en un centro neurálgico de la formación militar, los vascos
celebraban  sus fiestas  bailando danzas al son del "chistus"  y cuando
desfilábamos,  cantábamos canciones vascas. Recuerdo una que al inicio
sonaba algo así como: Anteró chaparrotiá... . Quiere esto decir que no
era tan fiero el león como ahora lo quieren pintar;  menos mal que
algunos tenemos años y memoria.
Un cordial saludo. 
Victorino Fernández Flórez     MADRID

"España no es una cáscara"
Por Pío Moa Libertad Digital 26 Abril 2001

Javier Ruiz Portella, emprendedor como buen catalán, ha puesto en marcha una “pequeña editorial –Altera– de unos locos que publican a veces cosas imposibles, pero siempre de esmerada calidad”. Una de esas cosas en apariencia imposibles es su inteligente ensayo España no es una cáscara, donde aclara algo tan obvio como el ser catalán, o gallego, o vasco, y español al mismo tiempo. Obvio porque esa dualidad es el fruto de una historia común a la que los gallegos, vascos y catalanes hemos aportado con libertad, de la que nos hemos beneficiado y que hemos sufrido como el resto de los españoles.

Sin embargo, estas obviedades hay que defenderlas hoy día, porque los nacionalismos balcanizantes se empeñan en crear una identidad enajenada a base de mutilar una parte esencial de nuestra realidad cultural exaltando de palabra y degradando de hecho la otra parte. No hace ningún bien a los idiomas vasco, gallego o catalán el convertirlos en vehículo de la tergiversación histórica, del invento o exageración de agravios, en medio para promover entre la gente un estado de ánimo entre llorón y agresivo, una enfermiza combinación de manías de grandeza y culpa por no haber logrado, siendo tan superiores, sacudirnos la “vergonzosa opresión” española. Tuve yo también mis devaneos nacionalistas, de los que me curé al ver a unos paisanos que en Madrid afectaban sentirse “extranjeros”. Algo tan simple me hizo ver de pronto la estupidez de todo aquello.

Una observación aguda de Ruiz Portella: “El malestar de los nacionalistas no afecta tanto a la cantidad de la autonomía disfrutada como a su forma y a sus símbolos. Lo que les duele, tanto en Cataluña como en el País Vasco, es que la autonomía ha sido concedida: proclamada por las Cortes de Madrid y refrendada en ulterior referéndum celebrado a escala de toda España”. En efecto, los nacionalistas no han conquistado la autonomía –ni la democracia, ni tantas otras cosas–, sino que la han recibido del estado español. España ha acordado organizarse de esta manera, y como los catalanes, vascos y gallegos siguen siendo parte de España, eso quiere decir que ellos mismos se han concedido la autonomía, sin romper con los demás españoles. La población en las tres comunidades así lo ha querido, y los nacionalistas no han tenido fuerza para impedirlo: nuevo hecho histórico que quisieran borrar. Por eso, explotando con descaro esa autonomía y esas libertades que tan poco les deben, los nacionalistas han creado un clima enrarecido, que en el País Vasco se ha vuelto casi irrespirable, perturbando la convivencia y la unidad de España, la democracia, y la identidad histórica y cultural de sus comunidades. Un balance como para sentirse orgulloso.

En español
MARTIN PRIETO El Mundo  26 Abril 2001

Estrangular un idioma conduce al mismo resultado que poner rejillas al agua: es una vileza intelectual y, además, inútil. El exquisito hostal catalán La gavina fue amenazado de cierre si no traducían su nombre al español. El gran hotelero José Ensesa, que era el propietario, demostró al obtuso funcionario franquista, diccionario en mano, que gavina por gaviota, a la postre marineros pájaros de gavia, eran denominaciones tan catalanas como españolas, aunque para Ensesa gavina es el femenino de gaviota. En Galicia un oficial analfabeto con mando en la toponimia del Imperio le cambió el nombre a Viana do Bolo por Viana del Bollo, para desespero de viajeros que no encontraban el pastel y sí la colina. No tenemos los nacidos en el franquismo que pedir perdón por tan zarrapastrosa defensa del español, que maldita falta necesitaba de protección y ensanche, y sí, acaso, del amilanamiento constitucional del castellano como idioma cooficial, para asombro de millones de hispanoamericanos que hablan español y sustituyen las señales de stop por las de pare, y hasta deben creer los menos doctos que el castellano es una lengua regional. Por fortuna las lenguas imperiales se conservan mejor en la periferia que en la metrópoli, y en las repúblicas iberoamericanas (incluido Brasil y su portuñol) los discursos de Alcalá de Henares por el Cervantes a Francisco Umbral (ya no es Paco) no hubieran enojado a nadie, asumido el hecho de que el español se impuso en América más que a sangre y fuego a cristazos, porque el clero evangelizó en aquél, al contrario de los misioneros en Filipinas que catequizaron en tagalo y pidieron a los registros civiles españoles apellidos para espolvorear garcías, marcos o martínez sobre los catecúmenos, y con el español barrido por el inglés en cuanto se retiró la tropa. Y con la espada al cinto los jesuitas defendieron a los guaraníes y su idioma en las reducciones de Paraguay y Uruguay. El quechua y el aymara se mantienen sobre la joroba andina sirviendo el español de lengua franca.

La expansión del español fue guerrera y que pidan disculpas los criollos que sometieron a las indiadas con hecatombes y miserias. Por miedo al victimismo de las tres lenguas ibéricas ni siquiera celebramos esta segunda habla universal, si descontamos al chino y sus variantes, y hasta recia penetradora en el sur estadounidense. No debió la Casa del Rey puntualizar el discurso real, que se entiende muy bien. De todos los lugares por los que hemos pasado sólo los guanches podrían pedir alguna cuenta porque siendo tan fieros hubo que matarlos, quedando de su idioma sólo algunos prefijos. Y ni de eso hemos hoy de pedir excusas.

La imposición y el encuentro
LUIS ANTONIO DE VILLENA El Mundo 
26 Abril 2001

Todas las lenguas que hoy podemos llamar universales se han impuesto. Pero no como, tontona e intencionadamente han creído los nacionalistas catalanes barriendo para casa, por edicto o decreto. Se imponen por multitud de motivos y, paradójicamente, de esa inicial imposición, surge luego el que sean lenguas de encuentro y convivencia. Pero como todos los grandes temas históricos el asunto es complejo.

Es cierto que el castellano fue impuesto por Franco, cuando la Historia lo había impuesto ya siglos atrás. Pues ¿quién hizo que Juan Boscán, a principios del siglo XVI, no fuese Joan Boscá? ¿La imposición política? No. La imposición -la realidad- que el castellano tenía ya en la Península, desde el siglo XV, como lengua en expansión, probablemente más por razones económicas -la pujanza lanística de Castilla- que militares, sin olvidar algunos hechos de cultura prerrenacentista o la identificación castellano-latín, que muchos humanistas glosaban y encumbraban entonces. Naturalmente que el castellano se impuso en América (militar y religiosamente) pero -como el inglés en la India- ha terminado sirviendo de lengua de encuentro entre etnias amerindias que tenían y tienen lenguas diversas. Por lo demás, una de las pocas pero muy efectivas ventajas de la colonización hispánica sobre la francesa o anglosajona, está en el mestizaje. El español crece en América -y así se impone- porque es ya la lengua materna de los mestizos. No una lengua segunda o aprendida. El inglés crece -se impone- hoy por pujanza económica, política y cultural; y el francés decrece a ojos vista por la ausencia de mestizaje y por la caída de la grandeur y la diplomacia de la -antaño- magnífica cultura francesa. Es simple decir de una lengua que sólo es lengua de encuentro, pero no menos simple decir que se impone a secas, entiéndase mano militari. Las lenguas -organismos vivos- reflejan el pulso de las sociedades que las hablan y viven. Y por eso, en la historia, una lengua impuesta (pluralmente) se puede volver, en efecto, lengua de encuentro. Es el caso del castellano hoy, partiendo del siglo XV o aun antes. Y el caso que Pujol y los suyos quisieran para el catalán, sin saber que las lenguas no se imponen sólo políticamente, como sí quieren ellos hacer desde su gobierno. La Historia es complejidad. La política, a menudo, parece pamplinesca.

El Foro Ermua presenta una revista «que defenderá la libertad de todos los vascos»
A. C.VITORIA El Correo 26 Abril 2001

El Foro Ermua presentó ayer en Vitoria el primer número de su nueva revista ‘Papeles de Ermua’ que se convertirá, según Vidal de Nicolás, presidente del Foro, «en la defensa de la libertad de todos los vascos. Sólo desde esta premisa se puede edificar la democracia», insistió.

Al acto acudieron los padres del concejal asesinado en Ermua Miguel Ángel Blanco, el candidato a lehendakari por el PP Jaime Mayor Oreja, así como líderes de los partidos incluidos en el bloque constitucionalista en Álava, como Alfonso Alonso, alcalde de Vitoria; Ramón Rabanera, diputado general; Jesús Loza, portavoz del PSE en el Ayuntamiento vitoriano; y Pablo Mosquera, secretario general de UA, además de representantes de colectivos como la Asociación de Víctimas del Terrorismo.

Vidal de Nicolás, que hizo las veces de anfitrión, pidió el voto el próximo 13 de mayo «para los partidos constitucionalistas. Todos los vascos debemos votar a quienes creen en la libertad, en la solidaridad de los pueblos. Tenemos que ir a votar todos porque nunca las aldeas cerradas podrán con las metrópolis abiertas».

«País peligroso»
El presidente del Foro Ermua hizo un repaso a los dos años de Gobierno Ibarretxe y aseguró «que ha sido un bienio trágico. Este país sufre una patología social insufrible, pero el día 13 finalizará. Vivimos en un país peligroso que sabe lo que es el peligro constante, porque gobierna un nacionalismo excluyente. Al pueblo vasco lo amamos gente de todas las ideologías».

Durante el acto también intervino Mikel Buesa, hermano del dirigente socialista Fernando Buesa, asesinado por ETA, quien se mostró esperanzado en que, después de las elecciones, «se abra una ventana al viento de la libertad, porque la muerte acecha a quienes discrepan del proyecto nacionalista», enfatizó.

Aznar defiende el discurso del Rey y critica la “excesiva sensibilidad” de los nacionalistas
Libertad Digital 26 Abril 2001

La voz del presidente del Gobierno opinando sobre el contenido del discurso que pronunció Su Majestad el Rey durante la entrega del Premio Cervantes era la única que quedaba por escuchar. José María Aznar ha resaltado la defensa del castellano que realizó el Monarca y ha dicho que la “excesiva sensibilidad” demostrada por los nacionalistas “denota una flojera bastante clara”.

El jefe del Ejecutivo ha recurrido a la difusión actual del español para defender las declaraciones del Rey en las que explicaba que “el castellano nunca fue una lengua de imposición sino de encuentro”. En declaraciones a Onda Cero, José María Aznar ha dicho que “es evidente y bastante obvio que una lengua que hablan más de cuatrocientos millones de personas en el mundo, que es en este momento la segunda lengua en los Estados Unidos, la segunda lengua en muchos países y que tiene una expansión extraordinaria, se puede decir históricamente que ha sido y es una lengua de encuentro”. Esta circunstancia, ha añadido Aznar, “no tiene nada que ver con que en un periodo determinado de la Historia de España hayan podido tener más o menos dificultades”.

Respecto a la polémica que han provocado las palabras del Rey Juan Carlos durante el discurso de entrega del Premio Cervantes a Francisco Umbral, el presidente del Gobierno ha calificado el texto como “muy bueno e importante” y ha criticado “la excesiva sensibilidad” de algunos partidos nacionalistas, una reacción que ha juicio de Aznar “denota una flojera bastante clara”.

Desde el momento en que se escuchara en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares las polémicas declaraciones del Monarca, son muchas las personas que han apuntado que la frase en cuestión ha sido sacada de contexto. El párrafo estaba precedido por otro en el que Su Majestad el Rey aseguraba que “los expertos se asombran ante esta unidad de la vieja lengua de Castilla, que permite a un campesino del altiplano de los Andes expresarse con palabras justas y certeras donde resuenan los viejos modos de la Edad de Oro en España”. Precisamente en este argumento se apoya el comunicado oficial difundido por la Casa Real, donde se aclara que el discurso del Monarca tenía como referente la época de “inicio del español en América” y no en España.

Esta explicación coincide con las explicaciones aportadas por la Real Academia Española para defender el discurso del Rey. El que fuera director de la RAE, Fernando Lázaro Carreter ha dicho que "el español se impuso en América por una labor de contagio y se impuso en las regiones españolas con lengua propia". Por su parte, el máximo responsable de la docta casa, Víctor García de la Concha, ha remarcado que "no hubo presión idiomática", y que en cualquier caso, "está claro que el Rey se refería en su discurso a la expansión del español en América".

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