AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 27 Abril   2001
#Euskogulag
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 27 Abril 2001

#Urnas o guerra civil
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  27 Abril 2001

#Fernando Savater: «Si las cosas no cambian, puede haber una guerra civil»
La Razón  27 Abril 2001

#NUNCA UNA CITA AUTONOMICA HA SIGNIFICADO TANTO PARA TANTOS
Editorial El Mundo La Razón  27 Abril 2001 

#Por la libertad y la paz
Editorial La Estrella   27 Abril 2001

#Voto seguro
Editorial ABC  27 Abril 2001

#El fusilado
Alfonso USSÍA ABC  27 Abril 2001

#La incertidumbre de Arzalluz
TONIA ETXARRI El Correo 27 Abril 2001

#En el filo de la navaja
Editorial La Razón 27 Abril 2001

#Comienza la campaña
Pablo Sebastián La Estrella  27 Abril 2001

#Nada escapa al encono
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ El País   27 Abril 2001

#La carcajada
RAUL DEL POZO El Mundo 27 Abril 2001

#Analogías resbaladizas
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón  27 Abril 2001

#Euskadi, recta final
ANTONIO ELORZA El País   27 Abril 2001

#Veinte años de nacionalismo dejan al País Vasco a la cola del crecimiento en España
L. R. N. - Madrid.- La Razón   27 Abril 2001

#PP y PSOE admiten que no podrán hacer campaña en el gulag vasco
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 27 Abril 2001

#El Constitucional suspende el impuesto catalán sobre grandes comercios
Madrid  EL PAÍS 27 Abril 2001

#No les puede salir gratis lo que nos han hecho»
JOSEAN IZARRA El Mundo  27 Abril 2001

#Cita ineludible
Editorial El Correo  27 Abril 2001

#Oferta desigual
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo  27 Abril 2001

#¿Es el PNV antifascista?
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo   27 Abril 2001

#Lenguas, instrumentos, armas
Alberto Piris* La Estrella  27 Abril 2001

#Nombres
Nota del Editor 27 Abril 2001

#Los cursis
Jaime CAMPMANY ABC 27 Abril 2001

#El Cervantes homologa a Espasa el primer método de enseñanza oficial del español
Redacción - Madrid.- La Razón  27 Abril 2001

Euskogulag
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 27 Abril 2001


El escalofriante informe que publicaba ayer nuestro periódico sobre el gulag vasco, el Euskogulag, levanta acta por primera vez, con fechas, cifras, palabras y personas (en la primitiva acepción griega del término, porque en un campo de concentración toda persona, incluyendo las víctimas y los verdugos, es máscara) no sólo de la realidad presente sino también de la realidad futura, de ese proyecto firmado en Estella por los arcángeles del paraíso euskonazi y los comisarios de la cheka abertzale. Cuando en la película Cabaret un niño ataviado con los arreos nazis canta en un día de fiesta luminoso y primaveral Tomorrow belongs to me (El mañana me pertenece) ante una parroquia dominguera de alemanes corrientes que lo contempla con arrobo, sabemos ya qué clase de mañana aguardaba a los señalados por Hitler como «enemigos del pueblo». Exactamente el mismo -la tortura y la muerte- que a los que fueron motejados con el mismo título: «enemigos del pueblo», «enemigos del pueblo trabajador» o «enemigos jurados de la clase obrera» en la Rusia de Lenin y Trotski, luego de Stalin y Beria. En la academia soviética del exterminio en masa se graduaron con aprovechamiento los verdugos nazis. Luego, intercambiaron presos y experiencias.

Es curioso lo poco que ha cambiado el totalitarismo moderno desde su creación en la Rusia de 1917. Tal vez porque su eficacia sigue siendo insuperable o porque los grandes criminales lo son en serie o porque a matar en masa también hay que aprender, el caso es que hasta los insultos son iguales: «enemigos del pueblo vasco», «enemigos del pueblo trabajador vasco», «enemigos del euskara», son las fórmulas nazisoviéticas utilizadas por etarras y peneuvistas para denigrar a las futuras víctimas, paso previo necesario para destituirlas de su condición humana, privarles de cualquier dignidad personal, y así poder rematarlas después como a una hormiga: sin remordimiento, sin darle importancia. La diferencia entre el gulag vasco y el soviético es que el nuestro, aunque también construido sobre el terror -no hay otra forma- lleva la postal incorporada. «El futuro ya está aquí», decía otra canción. ¿Acaso no es ésta la Euskal Herria dibujada en Estella: un paisaje bucólico, deliberadamente arcaico, donde todos hablan euskara y no se presenta a las elecciones más que un partido, que obtiene toda la representación del sano pueblo vasco? ¿No es ése el futuro que sueñan pistoleros etarras y sabinianos de batzoki: una Arcadia de pastores-comisarios, una cheka al aire libre, una dictadura con ozono y txalaparta? Como todo paraíso político, comunista o nazi, el Euskogulag es sólo eso: una mentira infinita sobre un crimen interminable.

Urnas o guerra civil
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  27 Abril 2001

Ya no es posible una degradación mayor. El País Vasco ha llegado a una situación de guerra civil encubierta que terminará siendo declarada si la voluntad de los votantes no nos salva de ella el 13 de mayo.

La consideración del proceso vasco como una guerra civil ha podido quedar disimulada hasta la fecha por el hecho de estar amparada por el propio poder regional: una situación inédita en la que los encargados de garantizar el orden mantienen connivencias, ocultas unas veces, explícitas otras, con las fuerzas manifiestamente subversivas.

La peculiaridad de esta soterrada guerra civil viene dada por el reparto de las tareas de las fuerzas políticas agresoras. Unas se dedican a martirizar a una gran parte de la ciudadanía con el respaldo «político» de los partidos nacionalistas que están en el Gobierno y que, a su vez, justifican la situación global a partir de la legendaria opresión del Estado. Esta división del trabajo ha sido tan eficaz que, aun después del pacto de Estella, sigue sin ser reconocida por parte de muchos sedicentes demócratas, que, a lo sumo, están dispuestos a admitir algún grado de ineficacia del PNV y EA en la represión del terrorismo callejero. En definitiva, los partidos y organizaciones civiles abertzales se reparten las responsabilidades de una sola estrategia que, en el ámbito del País Vasco, se concreta en el exterminio psicológico y físico de la población considerada enemiga.

Si esta guerra civil no ha llegado aún a su expresión plena es, por un lado, porque esa es la forma que les ha convenido a los nacionalistas para seguir avanzando; por otro lado, porque el Estado no ha querido resolver el problema mediante la intervención, sino mediante las urnas. Lo que caracteriza este momento es la conciencia de haber llegado a la situación límite. Se sabe que la continuidad de los nacionalistas en el Gobierno de Vitoria podría comprometer al Gobierno español hasta el punto que le obliga la Constitución cuando el poder queda tirado en la calle.

Si conseguimos superar esta situación, el 13 de mayo habrá que analizar muy seriamente cómo se ha llegado hasta aquí; por qué ha habido tanta permisividad; por qué ha sido tan tardía la toma de conciencia ciudadana ante una degradación del sistema tan escandalosa; por qué tanta ceguera ante unos desafíos nacionalistas tan peligrosos como ha sido la utilización de la enseñanza para instalar el odio en los corazones. Haika ha sido la hija que ha merecido «esta democracia», «esta» autonomía. Los avances del nacionalismo han sido las consecuencias de «esta» democracia y de «esta» autonomía. No han sido la democracia y el Estado autonómico las causas de esta perversión sino las formas que se dio a éstas.

Esta guerra civil larvada, este adelanto del totalitarismo es el fruto del mal entendimiento del autonomismo que hicimos hace un cuarto de siglo. Es la consecuencia del desprecio por una idea de nación solidaria. El caso vasco no es una excepción aunque sea el más grave por la presencia del terror y tiene los mismos orígenes que las perversiones «pacíficas» de otras Comunidades, algunas de ellas no «históricas». Así que el giro que debería darse en el País Vasco a partir del 13 de mayo debería ser el comienzo de una nueva forma de entender el Estado autonómico. ¿Para privar de competencias a las Comunidades? ¿Para retornar al unitarismo? Sencillamente para dar sustancia nacional y española al autonomismo.

Hemos llegado muy lejos pero quizá aún estemos a tiempo. Es de esperar que una mayoría de ciudadanos vascos prefieran conjurar el peligro cierto de guerra civil. Es terrible que en estas elecciones se decida la guerra o la paz. Pero así serán las cosas. La paz sólo vendrá asegurada por los constitucionalistas, esto es, por una idea de España. El triunfo electoral de los nacionalistas sería un paso más hacia la guerra civil abierta.

Fernando Savater: «Si las cosas no cambian, puede haber una guerra civil»
La Razón  27 Abril 2001

El filósofo, escritor y miembro de «Basta ya» Fernando Savater realizó ayer las siguientes declaraciones en el programa «El Primer Café», de Antena 3.

   ¬ ¿Qué puede pasar en el País Vasco si el PP y el PSOE no ganan el 13 de mayo?
   ¬ Si las cosas no cambian tras los comicios, puede haber una Guerra Civil.

   ¬ Entonces, la abstención no es una opción en esta ocasión.
   ¬ La inmensa mayoría de la sociedad vasca sigue acallando y utilizando el miedo como excusa para la identificación. Pero abstenerse a votar en las actuales circunstancias sería muy grave.

   ¬ Mañana hay un acto de «Basta ya» en la Kursaal de San Sebastián.
   ¬ Sí. Un acto libre en el que vamos a pedir el voto para el PP y el PSOE, y en el que estarán presentes numerosas personalidades del mundo de la cultura y el cine, entre otros.

   ¬ ¿Qué le parece la decisión de la JEC de conceder espacios televisivos gratuitos a la coalición PNV-EA en las cadenas públicas?
   ¬ Lo único que pido a los nacionalistas es que hagan una interpretación generosa de esa misma Ley Electoral y permitan que el 13-M estén presentes los apoderados e interventores no vascos. La solidaridad activa para con los perseguidos de Eta de la que hizo gala Ibarreche no sólo se refiere a lamentar los atentados.

   ¬ ¿De dónde han salido los jóvenes de la «kale borroka»?
   ¬ Los jóvenes radicales del País Vasco que no han conocido ni la dictadura del miedo ni la falta de libertad no son fruto de una generación espontánea, sino de los 20 años de Gobierno nacionalista y su política educacional.

   ¬ ¿Qué le parece el papel que ha jugado la Iglesia vasca?
   ¬ La comunidad eclesiástica vasca y el nacionalismo no han legitimado la violencia, sino a los violentos, porque en el fondo les gustan sus ideas.

NUNCA UNA CITA AUTONOMICA HA SIGNIFICADO TANTO PARA TANTOS
Editorial El Mundo La Razón  27 Abril 2001 

L a campaña electoral arrancó ayer por la noche en el País Vasco con la liturgia de mítines y pegada de carteles propia de cualquier país democrático. Sin embargo, no estamos ante un proceso electoral más. El 13 de mayo es una fecha histórica, trascendental, tanto para los vascos como para el resto de los españoles. Nunca el país se ha jugado tanto en una cita autonómica. Apenas transcurridos tres años desde los comicios de 1998, el panorama político vasco es radicalmente distinto. Entonces las armas estaban calladas y el PNV había pactado con EH. La ruptura de la tregua y la negativa del PNV a reconducir su estrategia independentista llevaron a PP y PSOE a plantarle cara. Si durante veinte años asumieron como un hecho incuestionable que el PNV tenía que gobernar y se conformaban con ser el complemento, ahora quieren ser alternativa, sustituir al nacionalismo en el poder. Necesitan para lograrlo un resultado próximo a los 38 escaños.

La apuesta es fuerte. Tan fuerte como la del PNV, que ha respondido al envite enrocándose y, llamando a rebato a sus fieles como víctima del acoso españolista. Las elecciones son, por lo tanto, vitales para el futuro de todos los partidos y de sus dirigentes.

EL RETO DE MAYOR OREJA. El candidato del PP a lehendakari es el primero y el que con más fuerza se atrevió a enfrentarse con el nacionalismo. Su figura política quedó reforzada cuando el tiempo le dio la razón en su denuncia de la tregua-trampa. Jaime Mayor Oreja, por su lucha sin cuartel contra ETA y sus cómplices, es el político mejor valorado por los españoles. En contraste con quienes lo consideran una especie de héroe, para los nacionalistas es su demonio particular y los sondeos -poco fiables por el miedo a confesar opciones políticas- le otorgan una puntuación baja entre los vascos.

Bajo su liderazgo, el PP vasco ha experimentado un crecimiento electoral impensable en los años 80. El 13 de mayo sabremos si puede crecer aún más. Su reto es lograr que los más de 322.000 electores que le votaron en las elecciones generales vuelvan a hacerlo. Y pulverizar así el techo de los 266.000 votos de las autonómicas que lograron PP y UA. Mayor ya tiene el apoyo incondicional de sus fieles. En esta campaña debe intentar atraer el voto nacionalista moderado de los núcleos urbanos, presentándose como un candidato tan vasco como Ibarretxe y dando garantías de que la alternativa no es un peligro para el autogobierno.

EL DILEMA DEL PSOE. Los socialistas vascos concurren a estas elecciones después de firmar un pacto con el PP que les impide un acuerdo con el PNV. Desde el punto de vista estratégico, Nicolás Redondo Terreros, un político respetado y con sólidos principios, no lo tiene fácil para encontrar su propio espacio en una campaña tan polarizada. Su objetivo es movilizar el voto de las zonas más industrializadas. Puede lograrlo si pone el énfasis en que los socialistas imprimirán un carácter progresista a la alternativa democrática. Es lógico que el PSOE se distancie del PP si obedece a una estrategia de campaña. Pero debe cuidarse de quienes le presionan para pactar con el PNV, porque cometería un error irreparable.

PNV, HORA DE LA VERDAD. Durante décadas, el PNV ha logrado identificar sus siglas con el Gobierno vasco. Nadie hubiera puesto en cuestión su supremacía si no fuera por su pacto con ETA. El 13 de mayo se enfrenta a una de las mayores encrucijadas de su existencia. Xabier Arzalluz, que controla férreamente su organización, plantea estas elecciones como una suerte de plebiscito personal, flanqueado por Ibarretxe y Egibar, al grito de: «Vienen a por nosotros».

El lugar común de que el PNV -que concurre en coalición con EA- es el partido hegemónico del País Vasco aparece cuestionada por primera vez. Pero si -con la ayuda de los votos que EH perderá por la sangrienta ofensiva etarra del último año- consigue salir reforzado el 13 de mayo, habrá que admitir que esta hegemonía es casi inamovible. Si no es así, si pierde el Gobierno, se enfrentará a una crisis interna de consecuencias imprevisibles.

EH, EN MANOS DE ETA. Con Arnaldo Otegi y la tregua de ETA, EH logró en el 98 un resultado espectacular. Ahora, la coalición abertzale aparece como un apéndice de la banda y las posibilidades de ser un Sinn Feinn se han evaporado. De momento, los terroristas están dando un respiro a sus subordinados al no cometer atentados, pero todo indica que EH perderá muchos votos. El caso de la minoritaria formación de Javier Madrazo, IU-EB, es singular. Puede cavar su tumba definitivamente tras la apuesta de Lizarra o -con dos o tres escaños- tener un papel decisivo en la formación de una mayoría parlamentaria.

La grandeza del desafío al que se enfrentan todos los partidos indica que después del 13 de mayo nada será igual. Tampoco para el Gobierno de la Nación, ya que Aznar ha hecho del País Vasco la apuesta personal y política más grande de su última legislatura.

Por la libertad y la paz
Editorial La Estrella   27 Abril 2001

En medio de un grave estado de tensión política, crispación social y postración democrática, condicionado por las insoportables tensiones que producen el terrorismo y sus consecuencias sociales y políticas, en el País Vasco se inicia hoy la campaña electoral para los comicios del 13 de mayo de los que va a salir el nuevo jefe de Gobierno de Vitoria. Con independencia del acontecimiento en sí mismo, esta noticia es, sin duda, el titular del día, la información que centra la atención, no sólo de los ciudadanos vascos, sino de todos los españoles.
Seguramente no sea necesario decir que si estos comicios suscitan tanto interés no es sólo por la convocatoria electoral y sus connotaciones políticas, ni siquiera por el nombre del próximo lehendakari, si no por la importancia que la opinión pública otorga al futuro institucional de Euskadi como parte de España. Es decir, en el seguimiento de la noticia no hay únicamente un interés informativo electoralista, sino un anhelo implícito de normalidad que ayude a despejar  de nubarrones la vida de los vascos. En esta convocatoria electoral, como en ninguna otra en España, el deseo de paz y libertad democrática está claramente por encima de la pura curiosidad informativa y hasta del interés partidista o ideológico.

En este sentido, los programas de los candidatos que representan a los grandes partidos contendientes son seguidos por los españoles con la esperanza de que, a través de ellos, se garantice el cambio que haga posible, por fin, la libertad, la seguridad y la paz de una sociedad que desde hace décadas está perseguida por el miedo y por el terror provocado por una minoría radical. Afortunadamente, estos objetivos son hoy el común denominador de los candidatos de los grandes partidos. La aversión que produce cada vez más en la sociedad vasca la violencia parece haber excluido esta vez las  ambigüedades y las tibiezas de los idearios electoralistas políticos.

Voto seguro
Editorial ABC  27 Abril 2001

En este arranque de campaña, el voto por correo está centrando la atención preferente de populares y socialistas para asegurar la máxima participación el próximo 13-M. El resultado es explícito: las solicitudes de voto por correo contabilizadas hasta ahora triplican las presentadas en periodo similar en las elecciones autonómicas de 1998. En concreto, entre el 20 de marzo y el 23 de abril, las peticiones han sido 33.641, de las que 27.904 se han presentado en oficinas de Correos del País Vasco. Con esta modalidad de voto, el miedo pierde terreno y la democracia se fortalece en una comunidad en la que el ritual de acudir a una urna, imagen recurrente de los valores democráticos, exige a muchos ciudadanos sobreponerse al temor de ser reconocido o intimidado, siempre que su voto sea para partidos no nacionalistas.

En el 13-M ningún voto será inútil. Si en anteriores elecciones, la campaña tenía un desenlace previsible, el próximo día 13 cada papeleta puede cambiar el signo de un tiempo de crisis y de resignación. Ningún elector vasco puede sentirse ajeno a un nuevo horizonte que no sólo es político, también social, cultural, educativo y económico. Tras los comicios las cosas sí pueden cambiar. El voto por correo, cuyo último día hábil es el 3 de mayo, permite a los ciudadanos un comportamiento democrático irreprochable, sin necesidad de alardes de valor ni de coraje. Desaprovechar este mecanismo de participación política, por indiferencia o por resignación, sería un acto de irresponsabilidad injustificable.

El fusilado
Por Alfonso USSÍA ABC  27 Abril 2001

El mentalmente desasistido Javier Madrazo, informado por las consultas de intención de voto de que muy probablemente va a conseguir al fin su merecido objetivo de los cero escaños, ha recurrido a la Guerra Civil para asegurarse el futuro. Además de la vileza, la estupidez. Intenta impedir lo que la inmensa mayoría de la sociedad española ha aprobado con sobresaliente, que es el pacto constitucional y estatutario de populares y socialistas para gobernar en el País Vasco, pacto que no suscribió Javier Madrazo e Izquierda Unida por razones inconfesables aunque evidentes. Que están mucho más cerca de los opresores que de los oprimidos, como han demostrado en innumerables ocasiones durante los últimos años.

Pero ya, ayuno de argumentos —absurdo pleonasmo porque jamás los tuvo—, ha soltado la siguiente abyección: que el Partido Socialista Vasco mantiene una alianza muy intensa con los herederos del franquismo que fusilaron a la gente de la Izquierda y a los progresistas. Mayor ruindad, imposible. Además, que los horrores de la Guerra Civil es mejor no menearlos, porque al tal Madrazo se le pueden acumular los colores del impudor en la cresta si hace un recuento de torturas y fusilamientos por cada bando. Los desmanes del Frente Popular en el poder, de la Guerra Civil y de la posguerra se superaron gracias a un acuerdo ético y moral que aún perdura y sólo se saltan los cretinos y los indeseables.

Lo divertido del caso —hasta en la referencia vil de una tragedia puede darse la sonrisa— es que Madrazo ha hablado en primera persona. «El PSE tiene una alianza muy estrecha con los herederos del franquismo que nos fusilaron a la gente de la Izquierda y a la los progresistas». No he conocido caso parecido al de este fusilado con aspecto de tan buena salud. Con ese rostro de color manzana reineta, hay que reconocer que lo fusilaron bastante mal.

Pero lo que resulta ignominioso y perverso es que se refiera a los candidatos de un partido democrático acosado y asesinado por sus amigos de Herri Batasuna y de la ETA, como «herederos del franquismo». Para hablar de los candidatos del Partido Popular, de los concejales del Partido Popular y de los militantes del Partido Popular que se juegan la vida día tras día en el País Vasco por recuperarlo del régimen de terror y miedo que hoy padece, el tal Madrazo se tiene que lavar varias veces la boca con espuma de liebre.

Porque aquí no se trata de herederos de nada ni de nadie. Se trata de hablar de la actualidad, y eso no lo soporta Madrazo, que ha votado, pactado y actuado durante los últimos años junto a los que asesinaban a vascos y demás españoles del Partido Popular, del Partido Socialista, y del simple y grandioso partido de la ciudadanía libre y pacífica. De ahí, el descenso y el descalabro de Izquierda Unida en todo el territorio español, y la muy probable desaparición de EB en el Parlamento Vasco. Porque nadie, excepto Madrazo y Llamazares, entiende la postura inconcebible de este innecesario mamarracho.

El PP y el PSE han pactado por la recuperación de la convivencia, de la libertad, de los derechos humanos, de la igualdad de oportunidades, de la tolerancia en el convivir diario, en suma, por devolver al País Vasco eso que se llama la normalidad. Y lo han hecho unidos por el dolor y la tragedia. La sangre de los militantes del Partido Popular y del Partido Socialista les ha exigido ese objetivo común. Mientras las balas de los terroristas quebraban las nucas y destrozaban los cuerpos de populares y socialistas, Madrazo podía pasear tranquilamente por la calle sin imaginar lo que significa el temor o la angustia.

No hay que referirse al pasado, sino al presente. Y los populares y socialistas son los que mueren asesinados, los etarras y batasunos son los que matan, los nacionalistas de Arzallus son los que recogen los frutos y Madrazo es el que, después de dar el pésame a los familiares de la víctima, vota a favor de los asesinos.

Para estar fusilado, se mueve demasiado.

En el filo de la navaja
Editorial La Razón 27 Abril 2001

No es exagerado calificar de dramáticas las próximas elecciones vascas. Lo son porque no tienen nada que ver con comicios normales en sociedades democráticas, donde lo que se dilucida es la selección de los gestores del bien público, partiendo de la base de que cualquiera de los posibles elegidos asume unas reglas de juego comunes en cuanto a principios y valores. Por desgracia, son éstos los que están en cuestión. Y, por ello, lo que se disputa es esencial: la base misma de un sistema en el que el poder vuelva a residir en el pueblo, que le libere de una doble tenaza: la de la dictadura del miedo; y la de quienes aprovechan esa amenaza para imponer una vía excluyente, etnicista y xenófoba para lograr un nuevo coto de poder con la excusa de la construcción de una nación vasca.

   La campaña electoral que hoy comienza no puede camuflar la realidad de los últimos años en el País Vasco. La evidencia de que el acoso a los ciudadanos por no apoyar la utopía nacionalista-independentista ha crecido de forma imparable, hasta el punto de hacer del País Vasco el último reducto de Europa donde la democracia es una ilusión y donde la libertad es un sueño. Así se ha reconocido, para oprobio de una nación moderna como la española, en las instancias internacionales. El mito nacionalista ha podido sobre el espíritu democrático. El «estado de excepción» permanente en las provincias vascongadas es un escándalo y estas elecciones suponen una oportunidad para corregirlo.

   Por mucho que ahora se encubra, la debilidad del PNV en su acción gubernamental sólo puede ser explicada por su complicidad en el intento de secesión de la Nación española. Otra cosa es que sus métodos sean diferentes a los que aplica la banda terrorista Eta, pero ya ha quedado claro que sus fines son los mismos. Y como estos fines tienen como consecuencia la fractura social en el País Vasco, la marginación y exilio de los no nacionalistas y la quiebra de la legalidad constitucional, la única posibilidad que queda para lograr un nuevo futuro de convivencia en libertad, de ejercicio de la democracia y del pluralismo, es la separación del PNV del poder. Para que entienda desde la oposición que dentro del sistema democrático toda opción política es posible, pero que su apuesta por una ruptura de ese sistema es inaceptable por sus trágicas consecuencias para los vascos no nacionalistas.

   Es posible que una parte de la ciudadanía vasca no tenga la misma percepción del problema que otra, la que se siente amenazada. Pero ese sector, en el que se encuentra una parte del voto moderado del PNV, debe ser consciente que la amenaza terrorista basada en el fundamentalismo nacionalista puede alcanzarles (y les alcanzará cuando Eta y HB le considere un obstáculo para sus deseos de hegemonía).

   La experiencia de cuatro lustros de poder del PNV ha sido desoladora. Su tendencia al pacto con los terroristas, sumada a su colaboración con éstos al crear un caldo de cultivo «abertzale» en educación y al aplicar la pasividad ante la vulneración del orden público ha generado la situación que padecemos. El País Vasco ha retrocedido económicamente, pero más en bienestar social y en equilibrio psicológico. Han sido centenares de muertos, miles de heridos y decenas de miles de exiliados los que han pagado la incuria nacionalista. Es imprescindible, por ello, que el PNV recapacite desde la oposición. Todo intento de recuperarlo para el gobierno, con ingeniería política como la que se propugna desde algunos sectores del PSOE, solo dilatará en el tiempo el problema. Es imprescindible un cambio político en el País Vaco de la mano de los partidos que, por encima de la ideología, intentan lograr la recuperación de los valores constitucionales, del que el primero es la libertad; y, a su lado, la seguridad.

Comienza la campaña
Pablo Sebastián La Estrella  27 Abril 2001

Estamos en precampaña electoral vasca desde el pasado mes de septiembre. Ocho meses de tensión política y social que nos han conducido a dos frentes y a una sociedad vasca dividida y enfrentada. Ocho meses de duros atentados y de acoso a las libertades y a la vida dentro y fuera del País Vasco, por causa de una ETA que no cesa, y que parece callada durante la campaña electoral para ayudar a los suyos de HB/EH.

Ocho meses donde no cabe la política porque estamos ante una larguísima estrategia electoral que hoy entra, oficialmente, en campaña cuando sabemos que la sociedad vasca está cansada de todo esto y cuando se tiene la impresión de que si las elecciones del 13 de mayo se adelantaran  al próximo domingo los resultados no iban a cambiar en nada o casi nada en relación con lo que ya tiene decidido la mayoría del millón ochocientos mil votantes del colegio electoral vasco.

Este fin de semana florecerán las encuestas, que, intencionadas, manipuladas o inocentes, no van a dar muchas sorpresas sobre la tendencia al alza de las coalición PP-UA y PNV-EA, la estable o moderada subida del PSOE, EH a la baja e IU entre uno o dos diputados. No creemos que a estas alturas de la contienda electoral nadie esté en condiciones de anunciar un resultado que sea espectacular, ni de precisar si la aritmética de los escaños permite anunciar el triunfo españolista, el statu quo o el ascenso nacionalista.

Lo que sí está claro es que el PSOE tendrá la llave y la posibilidad de inclinar la balanza a uno u otro lado y que en el seno de este partido se viven momentos de tensión nacional y local, a sabiendas de que unos no quieren quedarse a solas con el PP y otros no quieren quedarse a solas con el PNV. De la misma manera que vemos una tercera vía en la que se vislumbra un proyecto de acuerdo tripartito PP, PSOE, PNV, al día de hoy muy difícil de presagiar.

El Partido Socialista tiene ante sí una difícil campaña porque el pacto antiterrorista, que ellos mismos propusieron y que los ata al PP, es un pacto que incluye de facto un acuerdo de gobierno, como lo han dicho desde el PP por más que lo desmientan desde el PSOE. También los socialistas saben que si rompen con el PP ahora o después de la campaña serán acusados de pactar con los nacionalistas de Estella, sin más matices y en toda España.

De igual manera, los socialistas son conscientes de que sus adversarios electorales son el PP y no el PNV, porque los socialistas se disputan con el PP el espacio electoral españolista, aunque para ganar dicho espacio ambos partidos tienen que arreciar sus críticas contra el PNV para probar su españolismo y convencer a los electores de que ellos van a cambiar la situación en Euskadi. Y puestos a denostar al PNV, los del PP se llevan la parte del león, de ahí que los populares puedan obtener un buen resultado pero en algún caso a costa del PSOE.

Algo parecido puede ocurrir en el lado de los nacionalistas, donde PNV y EA disputan con EH los votos del nacionalismo y, en especial, los que están en la frontera entre ambas coaliciones. Para ello los dos grupos nacionalistas van a lanzar sus principales ataques contra el PP. Por lo que, visto lo de uno y otro frente "frentista", al final nos lleva a la conclusión de que la batalla electoral es entre dos PP y PNV, aunque la decisión final la puede tener el PSOE.

Sin embargo, la batalla electoral tiene su segunda parte en el resto de España, y segunda vuelta en los comicios gallegos, donde el futuro del BNG va a depender bastante de lo que ocurra en el País Vasco. Aznar y Mayor se juegan mucho en su apuesta frontal, como también se lo juega el PSOE de Zapatero ante el que será su primer test electoral. En el fondo de este debate está, sobre todo, el intento españolista de darle la vuelta y de frenar el avance nacionalista ocurrido durante los últimos gobiernos minoritarios del PSOE y del PP (1993-2000), rediseñando con ello todo el proceso autonómico y el mapa nacional.

Nada escapa al encono
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ El País   27 Abril 2001

La campaña electoral vasca comenzó teóricamente a las 12 de la noche, pero la realidad es que está en marcha desde hace meses y que ha alcanzado ya unos niveles de enfrentamiento que resultan desconocidos en otras elecciones democráticas españolas. Nada parece a salvo hoy de esa dureza en el País Vasco. Ni tan siquiera la memoria. Ayer, un bertsolari llamado Jon Azpillaga ignoró nada menos que la historia y el bombardeo de Gernika ocurrido hace exactamente 64 años, y ante el lehendakari Juan José Ibarretxe; el presidente del Parlamento de Vitoria, Juan María Atutxa, y los escasos supervivientes de aquella barbarie nazi, se atrevió a pedir el voto para la coalición PNV-EA, ninguneando a aquellos vecinos socialistas o republicanos, que fueron asesinados no por ser nacionalistas vascos, sino por ser antifascistas españoles. El alcalde de la ciudad, del PNV, Miguel Ángel Aranaz, confesó su sonrojo y pidió disculpas, pero el propio Ibarretxe intentó ocultar el dislate con otro mayor. Van a ser dos semanas muy duras, en las que todos lucharán por movilizar sus últimos recursos, convencidos de que esta vez los resultados son más inciertos que nunca. Y los ciudadanos parecen realmente persuadidos de que, ocurra lo que ocurra, el 14 de mayo nada será igual.

Éstas son las primeras elecciones autonómicas vascas en las que se juega la posibilidad de dejar fuera del Gobierno a los nacionalistas y, sobre todo, al principal partido del país, el PNV. Y es, sobre todo, la primera vez en la que los dirigentes nacionalistas contemplan realmente esa eventualidad.

Ése es el núcleo de las elecciones, el núcleo de la campaña y el núcleo de todas las conversaciones en este momento en Euskadi. Ésta es una campaña 'unicelular' y parece difícil imaginar cómo se podrán mantener otros dieciséis días sin hablar de nada más....

Los sociólogos opinan que una campaña de este tipo sería perfecta para un buen debate en televisión, pero de momento parece que esa discusión no podrá producirse y que la sociedad vasca, tan tecnificada y moderna en otros aspectos, tendrá que soportar esa ' capa de antigüedad' que preside su vida política.

No parece tampoco que esta campaña vaya a clarificar realmente las opciones de gobierno para el día 14 de mayo. Se sabe lo que unos y otros quieren, pero en esa ocasión parece que nada será posible hasta conocer, exactamente, el reparto de escaños.

El PNV, por ejemplo, insiste, una y otra vez, en que necesita ganar por una gran diferencia, sobre el segundo partido, el PP, para poder forzar a los socialistas a abrir una negociación. Sin embargo, los socialistas parecen cada día más críticos ante esa posibilidad. Y entre los socialistas vascos es evidente que se van difuminando los últimos apoyos del PNV.

La última gota han sido unas comentadas declaraciones del vicesecretario general del PSE, Jesús Eguiguren, considerado hasta ahora como uno de los socialistas más cercanos a los nacionalistas. Eguiguren aseguró el jueves que la postura del PNV es 'absolutamente incompatible con la Constitución y el Estatuto', lo que hace inviable cualquier acuerdo postelectoral. 'El PNV', dijo, 'ha asumido que el único modo de acabar con ETA es acercarse a EH'.

Consecuencias
Un sector del PNV, representado por Atutxa, no quiere, sin embargo, dar por cerrada la puerta y procura, día a día, ir introduciendo en la campaña pequeños guiños amistosos. El presidente del Parlamento vasco dejó caer ayer, además, que, pase lo que pase el día 14, el PNV tendrá que abrir un serio debate interno. Es decir, que no está dispuesto a aceptar un Gobierno con el apoyo en la sombra de EH. O con el PSE o con nadie.

Es ciertamente muy probable que Atutxa tenga razón y que estas elecciones vayan a tener profundas consecuencias no sólo en la vida política de Euskadi, sino también en la vida interna de los partidos. Es difícil que con una campaña tan agotadora y dura como ésta, algunos de sus protagonistas no se vean obligados a pagar un peaje. Lo que no está claro es quiénes van a ser.

La carcajada
RAUL DEL POZO El Mundo
27 Abril 2001

Como dice Teresa, la mujer de Sancho, hay muchos hombres que viven sin gobierno y no por eso dejan de vivir y de ser contados en el número de las gentes. Los palacios se edifican en las ruinas del paraíso, y el de Moncloa no se edificó ni siquiera sobre el elíseo, sino sobre un antiguo meublé. Italia es fuerte porque sus administraciones son débiles y Brasil crece mientras los políticos duermen. Los gobiernos son prescindibles, pero hay que comentar sus acciones. Es la tradición. Hubo un primer Gobierno Aznar, y ahora estamos en el segundo, con la misma sagacidad granítica pero con diferentes métodos. El primer Gobierno fue bueno, a pesar de su fragilidad parlamentaria y del acoso al que lo sometió el imperio mediático; nunca le abandonó la suerte; se dejó llevar por los alisios del ciclo. Luego, Aznar ganó por mayoría absoluta y el momento fue peligroso. Padeció durante unos meses el efecto Narciso, agravado porque en vez de mirarse en las aguas del río se miraba en el espejo deformante de la televisión que controla y domina. El primer Gobierno saneó las cuentas, restableció el consenso con los trabajadores, privatizó empresas, decapitó a los que le estaban montando un pelotazo. El segundo, con el ciclo económico cambiado, con una recesión en puertas, con la inflación empeorada, no lo tiene tan fácil. Pero Dios le ha dado una oposición socialista maravillosa que se opone al reparto, hasta reparto del agua, quiere sacar impuestos no sólo a los españoles, sino de los guiris, y carece de una idea de la nación.

Luego está lo de arriba. El Gobierno sabe que el País Vasco es su Vietnam y quiere restablecer las libertades después de los años en los que los políticos nos habían ocultado la verdadera herida. A Aznar con los nacionalistas le ocurrió lo que al capitán Cook del que habla Julio Camba: se encontró en uno de sus viajes a unos regionalistas demócratas, encantadores, de exquisita delicadeza en el trato; no tenían más que un inconveniente, eran antropófagos.

José María Aznar, como Antonio Maura, gobierna con párrafos cortos; no es lírico, sino berroqueño, como dijo anteanoche Gabriel Cisneros. En ese mismo homenaje, el ministro Posada leyó una carta del presidente a Gabi en la que Aznar decía, «es preciso que continúe». El ministro subrayó, «esto es textual», como si dijera, es palabra de Dios. Los cientos de políticos de todas las tendencias que asistían al homenaje se rompieron en una carcajada.

Y hablando de Maura y de la sucesión... Maura acabó como director de la Real Academia. Aznar le dijo un día a Serra que, de verdad, a lo que aspira es a dirigir el Museo del Prado. Pero alguien me recordó que aquel político fue director después de presidir gobiernos a lo largo de veinte años. 

Analogías resbaladizas
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón  27 Abril 2001

Vivimos en un mundo de categorías fijas y valores asumidos. Así, cuando vamos al médico suponemos que conoce bien su oficio y que pondrá todo su interés en aliviarnos, cuando llamamos al electricista estamos convencidos de que será capaz de arreglar la avería que nos ha dejado sin luz o cuando nos sentamos a la mesa de un restaurante no se nos pasa por la cabeza que la comida que nos sirven no sea de confianza. Lo mismo sucede cuando cogemos un avión, suscribimos un seguro o nos matriculamos en un centro educativo. Nuestra existencia es posible porque estamos rodeados de personas que saben lo que hay que hacer en relación con los innumerables problemas o necesidades que nos acechan. Por eso, en el momento que tropezamos con alguien que no cumple las expectativas que la sociedad ha depositado en su persona, al nivel que sea, nuestro orden se tambalea y nos sentimos invadidos por la decepción y la inseguridad.

   ¿Qué esperamos de un ministro de Asuntos Exteriores, por poner otro ejemplo que estos días está de actualidad? Pues al titular de cartera de tanta responsabilidad y abolengo le pedimos un conocimiento técnico profundo de los dossiers que maneja, facilidad para relacionarse con los demás, poder de convicción, soltura en el manejo de varias lenguas, amplio bagaje cultural, sentido de la oportunidad y, sobre todo, ideas muy, muy claras. Cada vez que abre su boca en cualquier lugar del planeta, en cierta medida España habla a través de sus palabras, y todos los españoles nos sentimos representados por su alta función y por sus declaraciones, gestos y actitudes. Las analogías sirven para reforzar un argumento o para explicar mejor un fenómeno, pero también para oscurecerlo o desvirtuarlo. Cuánto más delicado y espinoso es un asunto, más prudencia hay que aplicar al uso de las comparaciones y similitudes. En su divertido libro sobre las falacias, Madsen Pirie nos advierte contra la «falacia analógica», que consiste en asumir que si dos cosas que se parecen en algún aspecto, también deben asemejarse en otros. 

Es de general conocimiento que existen dos analogías contraindicadas al referirse al terrorismo de Eta, la analogía irlandesa y la analogía palestina. Las razones son asimismo universalmente sabidas: el rechazo violento al Reino Unido y a Israel por parte del IRA y de Hamas o Hezbollah, respectivamente, obedece a circunstancias históricas, políticas, económicas, religiosas y culturales, que no tienen nada que ver con la génesis y naturaleza de la barbarie del ultranacionalismo vasco. La utilización como referencia de estos movimientos armados en el contexto español conduce, por obvios y torticeros caminos, a una justificación ímplicita de las sanguinarias fechorías de los herederos de Sabino Arana. Lo lógico es que hasta el último de los ciudadanos esté al tanto de evidencias de este calibre. Pues no. Y es que no ganamos para sorpresas y desilusiones.

Euskadi, recta final
ANTONIO ELORZA El País   27 Abril 2001

Con frecuencia se escuchan voces procedentes de la izquierda, y algunas del campo socialista, que dan por hecho que el PSE en Euskadi ha errado al comprometerse en una alianza con el PP, que es su enemigo natural. Por una parte, auguran estos críticos, las elecciones se van a perder, y en caso de victoria se agudizaría la violencia de ETA, respaldada ahora por un PNV que, tras su satanización durante la campaña, no tendría otro remedio que irse al monte. Y si PP-PSOE gobiernan en minoría, catástrofe total. Por otra, el PSE habría olvidado que los nacionalistas son sus aliados naturales en Euskadi, siendo un error haberse rasgado las vestiduras porque proclamasen un soberanismo que siempre había sido su seña de identidad, y no debiendo por lo demás esperarse ninguna repercusión grave de esa profesión de fe de PNV-EA después de las elecciones en caso de formar Gobierno.

En el conjunto de la argumentación, lo único sólido es la confrontación con el PP, ya que ni el PNV fue siempre 'soberanista', ni la proclamación poselectoral de la soberanía vasca sería algo irrelevante, ni la feliz coalición asimétrica PNV-PSOE puesta en marcha en 1986 con clara subalternidad socialista ofrece un balance positivo, por no hablar de la profecía catastrofista de lo que pudiera pasar si los no nacionalistas gobiernan Euskadi. Como hacía notar Rosa Díez, entonces mejor que no haya elecciones y gobierne hasta la eternidad el PNV de acuerdo con la identificación que ellos mismos proclaman entre ser vasco y ser nacionalista.

Y por encima de todo conviene destacar que en Euskadi la situación es radicalmente distinta a la del resto de España. Allí, socialistas, populares y demócratas independientes unidos en la defensa del Estatuto, de la Constitución y de un futuro democrático para Euskadi en que las decisiones no sean tomadas al dictado de unos criminales políticos. Una posición que cuenta con sólidos argumentos en su apoyo y con el respaldo moral de tantos representantes de esas siglas y de esas ideas que cayeron víctimas del terror. De ahí la cohesión interna del pacto por la libertad que debiera ser el soporte del futuro Gobierno vasco (y la miseria intelectual y moral de quienes lo descalifican sin detenerse siquiera a argumentar). El escenario no consiste en un espacio abierto para una pluralidad de opiniones, sino en el dualismo forzado por la conjunción de terror y nacionalsocialismo que determina la acción de ETA. '¿Pensamiento único?'. Sí, en el sentido que tuvieron los frentes populares o los movimientos de resistencia antifascistas.

Desde estos supuestos puede entenderse la compatibilidad existente entre: a) pensar que la solución poselectoral óptima sería un acuerdo general entre los demócratas -PNV incluido- para desarrollar una política de paz, para mostrar a ETA la inutilidad de su terror, insistiendo incluso en que muchos y destacados nacionalistas comparten esta idea y b) el diagnóstico pesimista de que, a la vista de la línea política que a pesar de los gestos mantienen el Gobierno de Ibarretxe y la dirección del PNV, no existe hoy posibilidad alguna de un pacto entre demócratas y nacionalistas. Sería la rendición de la democracia y la apertura de un camino hacia la secesión, en plena coincidencia con los fines de ETA. Y del mismo modo que no hace falta que nadie satanice a Arzalluz y a Egibar -a los que ahora habría que sumar por EA a Begoña Errazti, con su denuncia de los 'tanques de Aznar' (sic)-, porque ellos y ella se enfundan solos la piel de Satán, únicamente hace falta leer los textos programáticos de Ibarretxe en el Aberri Eguna para comprobar la falsedad de sus gestos unitarios. La alternativa democrática para la paz sigue siendo 'el diálogo', esto es, la negociación, encaminada a una 'normalización' que nunca consiste en el fin puro y simple de la violencia, sino en la autodeterminación a la sombra de ETA. ¿Para qué? Nos lo explica una hoja de propaganda electoral del PNV: para constituir la nación vasca unificada en la Gran Euskal Herria. El referéndum sería de simple confirmación. Además, ahí está aún Udalbiltza. Pensando desde la democracia en la construcción nacional vasca, ¿qué alianza cabe establecer con semejante proyecto político?

Veinte años de nacionalismo dejan al País Vasco a la cola del crecimiento en España
Varios estudios reflejan la caída en picado del empleo, la prosperidad económica y el despegue empresarial
El terrorismo de Eta y un nacionalismo cómplice han parado el desarrollo de una de las regiones españolas con mayor peso específico en la actividad económica. Según un informe sobre la evolución de la economía vasca entre los años 1975 y 1999, Guipúzcoa ha pasado de ocupar el segundo puesto en el ránking por provincias de PIB al 13. Por su parte, Vizcaya pasó de tener un porcentaje de grandes empresas del 8,3 por ciento a un 3,8 por ciento.En cuanto a la tasa de paro, y en comparación con otras comunidades autónomas, el País Vasco registró en 1999 una tasa de desempleo del 14,3 por ciento, mientras que en Navarra la cifra se elevó al 8,5 por ciento y en Cataluña superaba por muy poco el diez por ciento.
L. R. N. - Madrid.- La Razón   27 Abril 2001

El País Vasco ha sufrido en los últimos veinte años un profundo estancamiento económico por el terrorismo de Eta y la inestabilidad política y social, que han permitido la fuga del capital extranjero y el éxodo masivo de empresas y trabajadores a otras provincias españolas.

   La comunidad autónoma vasca podría estar entre las cincuenta regiones más prósperas de Europa, dada la iniciativa y laboriosidad de las empresas vascas en el marco de la nueva economía globalizada, cuando en la actualidad está rondando el puesto número cien, según un informe sobre la evolución de la economía vasca desde 1975 hasta 1999.

   El documento apunta que el éxodo de gran número de empresas vascas huyendo del terror y del denominado «impuesto revolucionario», la práctica desaparición de la inversión extranjera en el País Vasco y el futuro incierto emanado de la política nacionalista explican de sobra el retroceso de la economía vasca, a pesar de que el concierto fiscal, las comunicaciones y el elevado desarrollo tecnológico deberían favorecerla.

Producto Interior Bruto
El estudio subraya que, en 1975, Guipúzcoa ocupaba el segundo puesto en el ránking por provincias de Producto Interior Bruto por habitante, mientras que en 1999 ocupó el número trece. En el caso de Vizcaya, pasó del cuarto lugar al undécimo entre 1975 y 1999.

   En el mismo período, Álava bajó del primer puesto al cuarto. Entre 1975 y 1985 este índice descendió en el País Vasco un 20 por ciento, mientras que en otras comunidades, que también sufrieron la crisis energética que entre 1973 y 1982 soportó la economía mundial, el descenso fue sorprendentemente menor, como en Cataluña (3,6), Madrid (4,3), Comunidad Valenciana (3,6), Asturias (3,8) o Cantabria (2,4).

   Entonces las provincias vascas ya habían perdido una posición privilegiada en el desarrollo económico español, Vizcaya la novena posición y Guipúzcoa la undécima, a pesar de que Álava mantenía, en 1985, el segundo puesto. Analizando la situación de la convergencia vasca en el ámbito de la Unión Europea, en 1997 el País Vasco ocupaba la posición 99 en índices del PIB por habitante sobre la media EUR-15=100.

   Si se tiene en cuenta que en 1975 el índice dentro de España era de 132,8 para Euskadi y 127,8 en Cataluña, si la economía vasca hubiera evolucionado como la catalana, su índice de desarrollo europeo en 1997 debería ser del 104, lo que situaría al País Vasco en el puesto número 58 dentro de las regiones europeas, y no en el 99 que registra en la actualidad. En comparación con el desarrollo de otras comunidades, el País Vasco registró en 1999 una tasa de paro del 14,3 por ciento, mientras que en Navarra fue del 8,5, en Aragón del 9,3 y en Cataluña del 10,8 por ciento.

   Por otra parte, según «Fomento de la Producción», Vizcaya pasó de tener en 1975 un porcentaje de grandes empresas del 8,3 a un 3,8 en 1999. En Guipúzcoa el descenso fue del 4,1 por ciento al 2,2 por ciento, mientras que en Álava sólo bajó del 1,5 por ciento al 0,8 por ciento. Estas cifras contrastan con la evolución de implantación de grandes empresas que registraron Madrid y Barcelona en el mismo período.

   Ambas tenía un 34,4 por ciento y un 25,3 por ciento en 1975, respectivamente, y en la actualidad la primera registra un 36,5 por ciento y la segunda se mantiene con un 25,5 por ciento. El informe destaca, finalmente, que la conjunción entre las concepciones económicas de un grupo terrorista maoísta como Eta y un grupo burgués y conservador sería letal para la economía vasca, ya que ambas ideologías no pueden convivir dada la agresividad de una de ellas.

Ralentización
Las previsiones económicas para el año 2001 en las diferentes regiones del país reflejan que el crecimiento económico se ha ralentizado. Hispalink, un estudio realizado a petición del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, determina que el crecimiento en el País Vasco será inferior a la media española, que este año será de un 2,8 por ciento y el próximo de un 2,5 por ciento.

   Añade el estudio que hay un descenso generalizado, fundamental- mente, de la construcción ¬el sector más fuerte de la economía española¬, que reducirá su crecimiento en un 1,6 por ciento con relación al año anterior. Se confirma así que una de las Comunidades Autónomas que ha sufrido una disminución en las previsiones de crecimiento es el País Vasco.

   Esta Comunidad acabará el año no sólo con un incremento de la actividad productiva inferior a la del año pasado sino que, incluso, crecerá por debajo del resto de las regiones.

   Si estas previsiones se cumplen al finalizar el año, supondrá que el País Vasco crecería a una tasa del 2,8 por ciento, inferior a la previsión de crecimiento español ¬3,7 por ciento¬, esto significaría el retraso del repunte de las actividades vascas que se previó en el anterior informe Hispalink.

   Por otra parte, uno de los sectores que ha tenido una mala evolución es el de «otros servicios destinados a la venta», que engloba como principal tarea el turismo.

   Este segmento es uno de los que peor evolución tiene en esta región, ya que contempla una complicada situación que hace que su desarrollo se retraiga. Una de las principales causas de sus problemas es la inestabilidad. Así, los atentados terroristas, que aunque no se produzcan en esta Comunidad repercuten en ella, y los continuos ataques de los proetarras a los comercios y negocios de los residentes en esta Comunidad hacen que el nivel de visitantes descienda.

   Otro colectivo que está sufriendo las consecuencias de esta situación es el de los empresarios, por el denominado «impuesto revolucionario».

   Lo cierto es que los empresarios siempre han convivido con la extorsión etarra, pero la ruptura de la tregua supuso un «mazazo» para ellos y para toda la sociedad. Durante el período de «tregua» los responsables de las sociedades privadas vascas no dejaron de recibir las cartas de extorsión de Eta, pero desde la ruptura esta campaña se ha acrecentado.

   Lo que acabó por sembrar el miedo entre la clase empresarial, de la cual un 90 por ciento está formada por pequeñas y medianas empresas, son los diversos atentados y ataques que ha recibido el sector. Entre ellos están: el coche bomba en el barrio de Neguri, en Guecho, el asesinato del presidente de la patronal guipuzcoana, José María Korta, las explosiones en la discoteca de Narcisco Korta, hermano del anterior y la extorsión constante.

Objetivo de Eta
Lo que también ha alarmado a la patronal vasca es la aparición de documentación sobre empresarios vascos en las últimas detenciones de «comandos» de Eta, lo que confirma que varios de ellos fueron vigilados por la banda terrorista durante el «alto el fuego», periodo que algunos empresarios denominaron la «mejor inversión para la paz».

   Tras la ruptura de la «tregua», la banda terrorista ha cambiado su estrategia y si antes dirigían las cartas exigiendo el «impuesto revolucionario» a nombre del empresario chantajeado, ahora lo hacen a nombre de su mujer y de sus hijos.

   El motivo es simple, muchas veces el empresario ocultaba a su familia el chantaje para que al menos ellos pudieran vivir tranquilos. Con el giro de la banda criminal, ahora los industriales no tienen más remedio que pagar o atenerse a las consecuencias.

   Evidentemente, el sector del turismo también ha «notado» el final de la «tregua» etarra y aunque los nacionalistas intenten que esto afecte lo menos posible a la vida cotidiana de los ciudadanos que viven allí, el hecho es que se producido una reducción muy importante en el número de visitas por parte de los turistas.

   En los últimos cuatro meses del año 2000, la cifra de visitantes del resto de España al País Vasco ha caído un 17 por ciento. Este sector se espera que crezca un 2,1 por ciento en este año, frente al 5 por ciento que crecerá de media en España.

   En el resto de las Comunidades Autónomas el crecimiento ha sido, en general, bastante positivo, aunque no tan alto como se había estimado en las previsiones. Las que liderarán el crecimiento autonómico en este año 2001 serán las de Canarias, Madrid y Navarra.

   Canarias será la Comunidad Autónoma con un mayor aumento de su economía el próximo año, del 4,3 por ciento, seguida de Madrid y Navarra, ambas con un crecimiento del 4 por ciento. Los empresarios vascos son conscientes de esta situación.

   El presidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Emilio Ybarra, ha sido uno de los primeros en poner de manifiesto las «luces y sombras» que existen en «la radiografía» del desarrollo económico vasco, entre ellas «la multiplicación de la inversión pública, pero la reducción de la participación de capital privado», «la conservación de una tasa de actividad destacada pero no con una caída de la producción» y el hecho de que «el indudable esfuerzo de I+D no haya podido evitar la destrucción de empleo».

«La autonomía cuesta dinero a los españoles»
En el libro «Arzalluz. La dictadura del miedo», se dedica todo un capítulo para entender el retroceso del País Vasco. Por su interés reproducimos la introducción:

   «Durante los últimos veinte años han metido a decenas de miles de personas a dedo en gobierno, diputaciones y ayuntamientos, y han creado una administración mastodóntica, con el doble de cargos públicos que la catalana para gestionar una comunidad de apenas dos millones de habitantes. Mientras el sector público estatal está a punto de desaparecer, el gobierno vasco ha constituido más de doscientas empresas con cargo a los presupuestos oficiales, ha repartido el dinero a manos llenas a empresarios cercanos al PNV dentro de los planes de reconversión industrial y sigue empeñado en controlar cajas de ahorro, bancos privados y grandes empresas para construir su proyecto de soberanismo . Para mas inri, lo que muy pocos lectores saben es que, hasta ahora la contribución del Estado a las necesidades del País Vasco es superior al dinero que el gobierno de Vitoria ingresa en las arcas públicas por el cupo establecido en los Conciertos Económicos. Así, la autonomía, además de conflictos, cuesta dinero a los españoles».

PP y PSOE admiten que no podrán hacer campaña en el gulag vasco
Mayor: «Nuestra desventaja está en los pueblos donde el mundo de ETA tiene un poder fuera de lo normal» - Redondo: «Vamos a estar en la calle, pero sé que van a intentar impedirlo» - Azkuna, del PNV: «Hay gente que tiene que llevar escolta, gente que tiene que mirar debajo del coche, gente que está muy asustada y gente que se ha tenido que ir, pero no existe el gulag vasco»
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 27 Abril 2001

SAN SEBASTIAN.- La campaña electoral en el País Vasco arrancó anoche con la convicción, por parte de los partidos constitucionalistas, de que no van a poder hacerla en libertad. Tanto Redondo como Mayor admitieron que el gulag vasco, descrito en el especial Documentos de EL MUNDO, es real.

El candidato del PP a la Lehen dakaritza, Jaime Mayor Oreja, confirmó que «el gulag existe» «Otra cosa es que no se haya querido ver y que se pensara que los nacionalistas eran capaces de resolver el problema, de acabar con el miedo y con el terrorismo», añadió. Asumió que la desventaja de su partido va a estar «en los pueblos pequeños donde el mundo de ETA tiene un poder fuera de lo normal».

En el mismo sentido se expresó el aspirante socialista a presidir Ajuria Enea. «Sucede, es así y está ahí», afirmó. No obstante, confirmó que su formación hará una campaña «de calle, aunque sé que lo van a querer impedir».

Por contra, el alcalde de Bilbao y miembro del PNV discrepaba y opinaba que «no existe tal situación». Sin embargo, y probablemente sin darse cuenta, la describía. «Lo que hay es mucha gente, incluido el alcalde de Bilbao que tiene que llevar escolta, que mira debajo del coche, que está muy asustada y gente que se ha tenido que ir, pero no existe el gulag».

Además, ayer, los líderes vascos de los partidos constitucionalistas coincidieron, aunque sin haberse puesto de acuerdo, en una iniciativa. Los dos enviarán sendas cartas a los electores vascos para pedirles su voto y conseguir «una alternativa de libertad».

En la misiva, Redondo explica: «En Euskadi existe demasiado miedo a que nos señalen, amenacen, a que quemen nuestras casas o coches, a que nos maten». Por ello, en su opinión, «el único miedo que no pueden tener los ciudadanos es al cambio, porque es prioritario recomponer la unidad democrática contra el terrorismo».

Mayor Oreja, explica su deseo de que los ciudadanos vascos puedan disfrutar de un proyecto común y advierte que, «si vuelven a ganar los nacionalistas», a los que califica de «aliados políticos de los cómplices de ETA», seguiría la fractura social que hay ahora.

Asimismo, también ayer, todos los partidos mostraron cuáles van a ser las líneas maestras de sus respectivas campañas. En este sentido, Mayor Oreja inculcará a los electores la idea de que no apostar por el cambio es resignarse a seguir sufriendo «el régimen del terrorismo etarra». También tratará de transmitir optimismo sobre «un desbordante resultado electoral». Propiciará una alta participación para que alcance el 75%, e incitará al electorado a no «dejarse engañar ante un cambio repentino de postura del PNV». «Un cambio profundo exige un examen profundo de conciencia, por lo que no hay rectificación auténtica posible», aseguró ayer.

Mayor Oreja sabe, además, que para arrasar, como él desea, necesita el voto de una parte del nacionalismo moderado, por lo que lo mimará y tratará de atraerlo hacia sus postulados. Así pues, aclaró que hace una distinción entre la dirección del partido nacionalista y su base social.

Redondo también defenderá «sin complejos» la Constitución y el Estatuto, porque no siente ninguna necesidad de tener que explicar que es «de izquierdas» y que respalda tanto la Carta Magna como el Estatuto. No obstante, intentará hacer ver que hay grandes diferencias en las ofertas electorales de PP y PSE-PSOE, aunque también resaltará lo que les une: «La defensa de la libertad, del Estado de Derecho, de la democracia». Destacó, no obstante, que el PSOE tiene «unos tonos y unos talantes distintos a los del PP». Ofrecerá garantías de que el cambio será tranquilo y sin revanchas.

Otra pretensión de Redondo es conseguir que el electorado interiorice que su formación no va a pactar con los nacionalistas, para evitar que una parte se sus votantes, temerosos de que se reedite un gobierno de coalición similar al que hubo de 1986 a 1998, vote a los populares.

Ibarretxe, por su parte, que contará durante la campaña con el apoyo de los nacionalistas catalanes -CiU y ERC-, hará una campaña positiva en la que movilizará a todo el electorado nacionalista por la necesidad de obtener mayoría absoluta para evitar que venga el coco a destruir todo lo que el nacionalismo ha construido en estos 20 años, incluidas las señas de identidad. Buscará, asimismo, atraer para la coalición PNV-EA a una parte de los electores del nacionalismo radical con el señuelo del voto útil.

Más información en: www.elmundo.es/elmundo/enespecial.html

El Constitucional suspende el impuesto catalán sobre grandes comercios
Madrid  EL PAÍS 27 Abril 2001

El Tribunal Constitucional ha acordado suspender la aplicación del impuesto catalán sobre las grandes superficies comerciales y el impuesto castellano-manchego que grava las actividades que inciden sobre el medio ambiente al admitir a trámite sendos recursos presentados por el Gobierno central. La suspensión de la vigencia de los dos impuestos, según los escritos remitidos al Congreso el pasado día 24 por el Tribunal Constitucional, se produce al haber invocado el Ejecutivo el artículo 161.2 de la Constitución, que establece el derecho del Ejecutivo a impugnar disposiciones autonómicas y la consiguiente paralización de las mismas.

El Tribunal Constitucional dispone ahora de cinco meses para decidir si mantiene la suspensión hasta que decida sobre el fondo del asunto o si, por el contrario, la levanta.

El Consejo de Ministros, presidido por José María Aznar, acordó el pasado día 23 de marzo promover los dos recursos de inconstitucionalidad contra los impuestos aprobados por el Parlamento de Cataluña y por las Cortes de Castilla-La Mancha basándose en el propio articulado de la Carta Magna, que establece el principio fundamental para la delimitación de las potestades tributarias autonómicas.

"No les puede salir gratis lo que nos han hecho»
JOSEAN IZARRA El Mundo  27 Abril 2001

Iñaki Ezquerra traslada en su último ensayo las reflexiones de una persona amenazada. Lejos de interpretaciones antropológicas, el ensayista, dramaturgo y poeta bilbaíno narra el drama diario que sufren cientos de ciudadanos vascos que necesitan vivir con un escolta en el País Vasco. Estado de excepción. Vivir con miedo en Euskadi, su última obra, surgió en el momento en el que, tras el asesinato del columnista de EL MUNDO José Luis López de Lacalle, la Ertzaintza le ofreció protección policial.

P.- Usted describe la situación límite en la que viven cientos de ciudadanos vascos pero ¿cómo se ha llegado a este escenario?
R.- Durante mucho tiempo se creyó que era negativo contar la verdad porque generaba alarma. Ese silencio fue aprovechado por el nacionalismo que encima conseguía lavarse su conciencia. Ese silencio legitimaba una situación de opresión para aquellos que no compartíamos las claves nacionalistas. Además, el PNV ha jugado con el pudor de cientos de ciudadanos a rebelarse e incluso yo mismo he tenido que superar muchos pudores para contar no sólo lo que pensamos sino lo que sentimos. Sólo ellos podían hacer públicos esos sentimientos aunque fueran tan obscenos como los comentarios que Arzalluz podía hacer sobre los negros.

P.- Sin embargo, el discurso nacionalista aún relativiza ese sufrimiento y rechaza que el País Vasco se encuentre en un «estado de excepción».
R.- Ellos se han quitado la máscara al impulsar un proceso que pretendía forzar la autodeterminación del País Vasco. Los nacionalistas han aprovechado los momentos de intimidación social para arrancar logros políticos. Querían contextualizar una situación tristemente extraordinaria como normal y no esperaban que la ciudadanía reaccionara. Pero ya ha llegado la hora de hablar, si es que alguna vez hubo un tiempo para callar.

P.- El PNV mantiene que ha roto con el proyecto político que supuso el Pacto de Lizarra, ¿cree que el partido de Arzalluz dará marcha atrás a su estrategia soberanista?
R.- El PNV no tiene capacidad para dar marcha atrás. Han provocado una situación de autocrispación y no les puede salir gratis lo que nos han hecho. El Pacto de Lizarra era el peor secreto de los nacionalistas porque sus intentos de constituir gobiernos excluyentes sólo de nacionalistas venían de antiguo. Durante 20 años ha existido una preLizarra en la que se marginaba o echaba a profesores que no comulgaban con los nacionalistas.

P.- ¿Qué pueden esperar los ciudadanos vascos después del 13 de mayo?
R.- Vivimos un periodo emocionante. Después del 13 de mayo esperamos la libertad.

Cita ineludible
Editorial El Correo  27 Abril 2001

El inicio formal de la campaña electoral deja atrás meses de ‘impasse’ y confrontación extrema para encaminar definitivamente a la ciudadanía hacia las urnas del 13 de mayo. Precisamente hoy, cuando la larga espera para contar con un veredicto inapelable de los electores está a punto de terminar, se hace notar el sinsentido de haber prolongado la legislatura hasta la extenuación, en un empeño absurdo que a nadie ha beneficiado y que ha terminado perjudicando a la política y a la sociedad. Comienza la campaña electoral cuando prácticamente todo lo que cabía decir está dicho ya. En cualquier caso, dado que quedan dos semanas hasta las elecciones, sería bueno que los protagonistas de la campaña aprovecharan la ocasión para ofrecer a la opinión pública una versión precisa de sus intenciones y propuestas, despejando las dudas que aún puedan quedar, y paliando las dosis de confusión que el excesivo ruido ambiental haya podido producir. Por eso mismo, es deseable que la libre expresión de las ideas y la confrontación franca y estimulante de la conciencia democrática sean las máximas protagonistas de la campaña electoral.

La primera obligación de las instituciones y de los partidos que se presentan a una convocatoria electoral es propiciar el máximo de participación ciudadana. La libertad en el ejercicio del derecho al voto incluye, también, la posibilidad de que haya electores que rehusen acudir a las urnas o desprecien ese derecho. Pero tanto las instituciones encargadas de la administración electoral como, especialmente, los propios candidatos se hallan concernidos por la tarea común de animar la afluencia a los colegios electorales el próximo 13 de mayo. En una democracia parlamentaria la jornada electoral se convierte en el acto supremo de expresión de la voluntad popular.

Siendo todas y cada una de las elecciones acontecimientos importantes de la propia convivencia, la cita del próximo 13 de mayo adquiere una trascendencia excepcional. El País Vasco está seriamente herido por una crisis que afecta a las relaciones políticas y a la estabilidad de las instituciones, pero que sobre todo incide en el deterioro de la convivencia y en la carencia de una seguridad efectiva que garantice la libertad y el propio derecho a la vida y a una vida en paz. Incluso aquellos que tratan de minimizar la relevancia de estas elecciones resulta imposible argumentar que la cita del 13 de mayo representa muchísimo más que un acontecimiento político partidario. Frente a quienes en los meses precedentes han tratado de alimentar de forma irresponsable la sensación de que una convocatoria electoral no serviría para cambiar las cosas, es necesario que prevalezca la convicción democrática de que estas elecciones autonómicas constituyen una cita ineludible para procurar que las condiciones políticas mejoren para los vascos.

Cuanto mayor sea la participación, más sólidas resultarán las instituciones elegidas, el Parlamento y el Gobierno de Euskadi. Cuanto mayor sea la participación, menor será el margen para que quienes no creen en la democracia o pretenden dinamitarla abusen de la libre interpretación de la voluntad popular o traten de devaluar la importancia del resultado.

Es indudable que todo proceso electoral induce una simplificación más o menos acusada de las voluntades políticas presentes en la sociedad. De hecho, en ocasiones la elección de un parlamento adquiere los visos de un plebiscito entre dos opciones antitéticas. Algo de esto ocurre con las elecciones del 13 de mayo. Siendo el compromiso de la participación ineludible, no es fácil que el votante pueda soslayar los términos en que se produce la contienda electoral. La disyuntiva entre la continuidad y el cambio domina cuantas expectativas e interrogantes se mantienen ante el resultado de las autonómicas. Ello no significa únicamente que la liza entre el nacionalismo y el constitucionalismo polariza la atención política y ciudadana. Significa también que resulta muy difícil que algún candidato se muestre favorable a la perpetuación del actual estado de cosas. A los ciudadanos corresponderá decidir dentro de dos semanas en qué dirección quieren orientar el futuro de Euskadi.

Oferta desigual
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo  27 Abril 2001

Los candidatos vascos del PP y del PSE-EE-PSOE no van a poder desarrollar su campaña electoral en igualdad de condiciones con los candidatos de los partidos nacionalistas. La relación directa con sus conciudadanos no va a ser la misma; no van, por ejemplo, a poder charlar en un bar, quedar en la casa del pueblo o en la sede popular, pasear por la calle sin sobresaltos o hablar en voz alta sin correr el riesgo de que algún matón los mire con odio. Para certificar esta evidente desigualdad no hace falta más que comparar el furor inaugural de batzokis, al que se somete cada fin de semana la dirección del PNV, con el cierre, 23 incendios después, de la sede socialista de Rentería, o con las no inauguraciones de sedes populares. Los socialistas se han quedado sin concejales en Zumárraga por una mortífera carambola que arrancó con el crimen de otro concejal, Froilán Elespe, en Lasarte, y cuya onda expansiva no se sabe hasta dónde puede llegar. Los populares celebran que dos de sus concejales, la incansable Charo Dorda y su hijo, no hayan perdido la vida en el atentado con explosivos que les habían montado en su casa, blindada, de Fuenterrabía.

Esta dolorosa limitación es ya casi un elemento del paisaje, atormentado, del País Vasco, pero basta describir estos hechos ante un interlocutor de otro país de la Unión Europea para que la anormalidad cotidiana adquiera una relevancia más siniestra y perpleja si cabe. No entra en cabeza civilizada europea que en una parte de la Europa Unida, opulentamente democrática, haya ciudadanos que estén condenados a muerte por defender la ley, por apoyar la Constitución española y el Estatuto de Autonomía de Gernika; no cabe en cabeza humana que hablar de libertad esté castigado con la pena de muerte, cuando, precisamente, la Constitución española ha abolido esa pena de muerte. Esta certeza, esta sangrante desigualdad, se hace más patente al comparar la liturgia finisemanal de inauguración de batzokis, con la grasienta clandestinidad del cierre de las Casas del Pueblo o la imposibilidad de abrir sedes el PP, en ambos casos constitucionalistas, incluso en localidades en las que gobierna el PSE o en las que el PP es uno de los partidos más votados.

Mientras, la Junta Electoral Central española, con sede en Madrid, ha bendecido la triquiñuela puesta en marcha por los nacionalistas para saltarse la ley y formar dos grupos diferentes, cuando se presentan como un solo partido; para obtener del presupuesto dos apoyos económicos, cuando no se presentan como competidores. Esta trampa ha sido aceptada, en un detalle de generosidad, por la pérfida Madrid, generosidad que, desde luego, no se ha tenido a la hora de admitir interventores de otras zonas de España en el País Vasco. A pesar de todo ello, el espíritu quejica seguirá vigente por parte de los que en su día pactaron con ETA y no han sido capaces de mostrar hasta hoy un mínimo de cariño hacia las víctimas, supervivientes o no, provocadas por esa banda terrorista.

En cualquier caso, se respiran aires de cambio en el País Vasco, cuaja la sensación de que hay un régimen que se acaba y asoma por el horizonte un nuevo clima, más aireado, ventilado, sin los corsés que durante más de veinte años han atenazado la libertad de las víctimas y ensanchado la dictadura de los victimarios. Mañana, en el espléndido Kursaal de San Sebastián, nos vamos a reunir miles de vascos dispuestos a que la dignidad que se ha empezado a recuperar en las calles del País Vasco llegue también a Ajuria Enea.

¿Es el PNV antifascista?
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo   27 Abril 2001

A lo largo de los últimos meses, han sido varias las iniciativas nacionalistas, en plenos municipales y en Juntas Generales, en el Parlamento autonómico y en el Congreso de los Diputados que tenían como objetivo, bien condenar el levantamiento del general Franco contra la República, bien retirar al dictador los nombramientos honoríficos que ayuntamientos y diputaciones vascos le hicieron servilmente mientras era jefe del Estado, del Gobierno, del Movimiento Nacional y de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire.

A nadie se le oculta que el único fin de este rosario de iniciativas, que empezó EH en el Ayuntamiento de Vitoria en octubre de 2000 y continuaron el PNV y EA en las demás instituciones, era poner al Partido Popular en evidencia ante la sociedad vasca y en un compromiso frente a los más reaccionarios o nostálgicos de sus votantes. No parece muy comprensible, en efecto, que el partido-guía haya esperado hasta el 25 aniversario de la muerte del dictador para dar muestras de su insobornable iconoclastia antifranquista, sin haberse acordado de tales honores, nombramientos y distinciones en los veinte años durante los que tuvo la mayoría absoluta en el Parlamento vasco, en las Juntas Generales de los tres territorios y en los principales ayuntamientos.

Podría pensarse que el PNV (y por extensión, EA) guarda con fidelidad su memoria republicana, un pacto de honor y sangre suscrito con republicanos, socialistas y comunistas contra el fascismo. Es verdad que el PNV no estuvo en el Pacto de San Sebastián, ni formó parte del Frente Popular y que la rendición de Santoña fue el tanto de la honrilla para un Ejército italiano cuya participación en la Guerra Civil parecía copiada de una memorable película de Comencini. Es verdad que su toma de partido entre dos bandos que prefiguraban la gran contienda del siglo XX se produjo tardíamente y forzado por las circunstancias. Valga como ejemplo el ‘pase de nosotros este cáliz’ entonado por Ajuriaguerra la noche del 18 de julio de 1936: «Tenía la esperanza de escuchar alguna noticia que nos ahorrase tener que tomar alguna decisión: que uno u otro bando ya hubiese ganado la partida».

Es notorio, sin embargo, que el EBB se decidió por la causa republicana, pero sólo mientras ésta tuvo una sola oportunidad de victoria. Ni un día más. Tal como se cuenta en ‘El péndulo patriótico’, excelente ensayo sobre la historia del PNV escrito por Santiago de Pablo, Ludger Mees y J. Antonio Rodríguez Ranz, el 2 de abril de 1939, al día siguiente del famoso telegrama de Franco «cautivo y desarmado el Ejército rojo», el EBB se reunió en Meudon (Francia) para dejar claras sus distancias con los vencidos: «El Partido Nacionalista Vasco no tiene ningún compromiso ni con el Gobierno de la República, ni con los partidos, ni con las organizaciones sindicales que la apoyaban, llamados del Frente Popular español». Dirán ustedes y su sentido común que el propio PNV era uno de los vencidos, pero el partido-guía no ha renunciado nunca por sí mismo a la compañía de los vencedores. Así, el mismo documento dice un poco más adelante: «El Partido Nacionalista, respecto al régimen y los Partidos (sic) de Franco, fundamentalmente proclama también su libertad de acción. El PNV procurará influir en la vida política de Euzkadi peninsular, utilizando los medios indirectos que puedan crearse. Esta intervención se intentará a través del Partido Carlista (sic), sirviéndose de aquellos elementos cuya línea de conducta haya sido siempre vasquista».

Más adelante, nos topamos en el mismo libro con un documento impagable, clasificado en el Archivo del Nacionalismo como un informe redactado por el EBB que responde a la pregunta de qué esperarían los vascos de una hipotética victoria alemana en la Segunda Guerra Mundial.

La respuesta del PNV dice que, para los vascos en general, la victoria de Alemania sería muy negativa, aunque «nosotros no compartimos esa opinión, porque creemos en el talento político del Führer, en su sagacidad, en su alto espíritu de comprensión y esperamos que, en el nuevo orden a establecer en Europa y particularmente en España, el problema vasco habrá de ser tenido en cuenta:

1. Porque a Alemania le interesa la pacificación de España y no puede escapar a su recto sentido que no hay pacificación posible sin una solución favorable a los vascos.

2. Porque el problema vasco está íntimamente ligado al problema racial alemán (sic) y por lo tanto es lógico y natural esperar que el Führer lo acoja y lo resuelva con la mayor simpatía.

3. Porque nos damos perfecta cuenta (de) que las simpatías de Alemania en España están en decadencia, y por lo tanto es de extrema importancia para el Führer recoger y captar las máximas simpatías si no quiere perder toda su influencia en España.»

No hace falta glosa. Los documentos originales pertenecen al Archivo del Nacionalismo que custodia la Fundación Sabino Arana en Artea y el libro que los recoge fue patrocinado por el PNV y presentado públicamente por Xabier Arzalluz el pasado mes de marzo.

Lenguas, instrumentos, armas
Alberto Piris* La Estrella  27 Abril 2001

Quien redactó el discurso del Rey en la entrega del premio Cervantes dio muestras de una corta memoria personal, cuando no histórica. Los carteles que embadurnaron las paredes de muchas ciudades y pueblos españoles, concluida la Guerra Civil, difundían un claro mensaje: "Habla español, la lengua del Imperio". Cualquier texto moderno de historia contemporánea los reproduce como una fuente más de información. Así pues, es natural que allí donde el castellano actuó en la posguerra como lengua dominante y represora del habla local sea difícil aceptar un fragmento del citado discurso: "Nunca fue la nuestra lengua de imposición, sino de encuentro; a nadie se obligó nunca a hablar en castellano".

Las posteriores aclaraciones, en el sentido de que tal frase aludía a la conquista de América, no hacen sino empeorar la cuestión. Sobradas pruebas históricas existen de que en lo que fue la América española el castellano se convirtió en el idioma dominante. Fueron las lenguas indígenas las que sufrieron la imposición cultural y, por tanto, también religiosa y lingüística por la violencia de las armas conquistadoras y tras ser forzosamente colonizados y convertidos al catolicismo los pueblos invadidos.

No hay que ir al otro lado del Atlántico para ver cómo el castellano ha sido en ocasiones impuesto a las gentes. Una ley publicada en el BOE el 21 de mayo de 1938 contenía, en su preámbulo, esta significativa perla histórica: "(Existen en España) nombres, que no solamente están expresados en idioma distinto al oficial castellano, sino que entrañan una significación contraria a la unidad de la Patria. Tal ocurre en las Vascongadas, por ejemplo, con los nombres de Iñaki, Kepa, Koldovika y otros...". En consecuencia, fueron prohibidos y se impusieron sus traducciones al idioma oficial. No en vano recordaba recientemente un parlamentario vasco que, al llegar a Madrid de joven, hubo de empezar a llamarse Ignacio y que hasta de las tumbas de los cementerios vascongados se obligó a borrar los textos en vascuence.

Pero el error básico de la polémica suscitada por las palabras de la Corona no es el que se ha estado discutiendo estos días pasados. El verdadero error consiste en atribuir a los idiomas una personalidad autónoma, una especie de antropomorfismo que les hace sujetos activos de su expansión, contracción o transformación. Como si fueran seres vivos. Y esto no es así porque las lenguas son simples instrumentos de los hombres y sin éstos no sobrevivirían. Sirven fielmente tanto a los que dominan como a los que son dominados. A los que torturan y a los torturados. A los que matan y a los que son asesinados. Son un instrumento más en manos de los hombres, para hacer el bien y para hacer el mal. 

Los indios del altiplano, los profesores de la Universidad de Salamanca o algunos ciudadanos del País Vasco o de Cataluña no hablan castellano por las mismas razones históricas, aunque el idioma en el que se expresan sea el mismo y esto constituya, de por sí, un valor positivo para todos ellos. Vascos hubo que impusieron por la fuerza el castellano al participar en la conquista de los pueblos ultramarinos y vascos ha habido que se vieron forzados a ocultar su idioma y utilizar el que les venía de Castilla. Es ingenuo, como ha hecho un destacado portavoz político para justificar el discutible párrafo antes citado, idealizar la conquista americana y decir que gracias a ella sus pueblos se sirven ahora de un idioma común. No es posible ignorar que hubo un etnocidio históricamente comprobado y que existió, por tanto, una lengua dominante y otras dominadas o aniquiladas.

En los enfrentamientos entre los seres humanos todas las armas han sido utilizadas en una u otra ocasión y de modo muy diverso. Las que matan y destruyen y las que oprimen y sojuzgan. Entre las primeras, los innumerables artefactos técnicos que han evolucionado desde la bíblica quijada de burro hasta las armas nucleares. En el segundo grupo se hallan muchas expresiones culturales de la humanidad: la religión, la cultura y el idioma no han podido sustraerse a esta tendencia. Han servido en ciertos momentos históricos para afianzar la supremacía de unos y la sumisión de otros.

Dejemos, pues, las cosas como están, ya que todas las lenguas, todas las religiones y todas las culturas han compartido algunos momentos sublimes y otros vergonzantes. Nuestro idioma común no ha sido una excepción y aunque se otorguen premios a quienes mejor lo utilizan, no hay que olvidar que ha sido instrumento y arma en manos de otros a los que preocupaban muy poco sus cualidades expresivas y literarias.

* General de Artillería en la Reserva
Analista del Centro de Investigación para la Paz

Nombres 
Nota del Editor 27 Abril 2001

En esto de los nombres, vamos por detrás respecto a las matrículas de los automóviles; el utilizar nombres en lengua "propia" tiene en general como único objeto dotarse de una identidad excluyente en cuanto se sale del entorno de la lengua "propia", es como la alianza de casado, el gorrito judío, la sotana o el paraguas. Siguiendo con estos polvos, llegaremos a tener que utilizar los alfabetos correspondientes, pues igual que hay quien se llama América, habrá quien se quiera llamar Moscú (ponga aquí el nombre en caracteres cirílicos), u Omega (id en griego), si bien será más difícil cuando alguien quiera utilizar un nombre  y escribirlo en silbo gomero o en morse. Habrá que pensar en llevar un carrito con las tarjetas de visita con el nombre escrito en todos los idiomas del mundo, que por algo uno es o desearía ser viajero impenitente (la de silbo gomero y la de morse, deberán ser tarjetas con chip o circuito  electrónico, que al tocarlas activen las neuronas digitales y puedan oir nuestros interlocutores la melodía correspondiente).

Los cursis
Por Jaime CAMPMANY ABC 27 Abril 2001

Esa reacción de algunos nacionalistas catalanes y vascos a las palabras del Rey en la entrega del Premio Cervantes a Francisco Umbral son en el mejor de los casos una cursilería. También podría decir que son una sansirolada. O una chocholada, por decirlo en un vascuence castellanizado. Cuando el Rey dijo que el castellano no ha sido una lengua de imposición sino de encuentro, expresó una verdad tan evidente que es ridículo intentar convertirla en una opinión polémica. En esa lengua nos fuimos encontrando y entendiendo todos los españoles desde hace diez siglos y más de la mitad de América desde hace cinco. En ninguna otra lengua habían logrado entenderse los múltiples y diversos pueblos de la América precolombina.

Sólo el pintoresco componente de cursilería que adorna ahora a algunos nacionalismos puede imaginar que este idioma en el que nos hablamos y nos escribimos inteligiblemente todos los españoles puede ser producto de una imposición. Yo no creo que nadie, aquí, fuese por las parameras y las serpentinas del litoral hispánico dando golpes en la cabeza a todos sus habitantes con los versos del «Cantar del Mío Cid» hasta que aprendieran a recitarlo. Para bien de todos los que nos entendemos en castellano, a una y otra orilla del Atlántico, ese idioma no necesitó que nadie lo impusiera por la fuerza, sino que se impuso aquí y allí por su propia fuerza expresiva. Otras hijas del latín que también nacieron por aquellas fechas, y también bellas y expresivas, no alcanzaron esa fortuna.

Casi no merecería la pena hablar de este asunto, tan claro, tan evidente y tan sin vuelta de hoja. He escrito muchas veces que a mí me gusta decir «idioma castellano» y no «idioma español» cuando hablo para nosotros españoles, de fronteras para adentro. Y eso porque estimo que el gallego, el catalán o el euskera son idiomas tan españoles como el castellano, y no se trata de pretender que el idioma común protagonice además la exclusión de todos los demás idiomas de España. En cambio, si algún extranjero me pregunta en qué lengua hablo, responde que hablo en español. Y estoy seguro que eso mismo responden gallegos, catalanes y vascos. No van a responder a un danés, un ruso o un turco que ellos hablan gallego, catalán o vascuence.

Digo que casi no merecería la pena recordar estas obviedades si no fuese porque debajo de ellas late o alienta una ridícula vindicación política, que en definitiva es solamente un exasperado aldeanismo. ¿Pero que querrían esos sansirolés y esos chocholos que dijera Juan Carlos I en la entrega del Premio Cervantes, padre de uno de los idiomas más extendidos por todo el mundo y con una de las literaturas más excelsas entre todas las que ha creado el hombre? ¿Querían que el Rey dijera que estábamos allí hablando un castellano enseñado a mandobles y a garrotazos? ¿Querían que los diez siglos de existencia viva y creciente del idioma se redujeran a los dos o tres imbéciles que durante dos o tres minutos de Historia decían aquello de «hable usted la lengua del Imperio»?

Cervantes, Miguel de Cervantes, esa es la imposición de que se valió el castellano. El castellano se impuso gracias a Berceo, al Arcipreste, al rabino Dom Sem Tob, al marqués de Santillana, a Garcilaso, a Quevedo, a Góngora, a Lope. ¿Sigo? Y luego, pasados los siglos desde Nebrija a nuestros días, gracias también a los gallegos Ramón María del Valle-Inclán y a Camilo José Cela, y a los vascos Pío Baroja, nacido en San Sebastián, y Miguel de Unamuno, nacido en Bilbao, y al catalán Antonio de Capmany, que escribía en su tiempo un castellano tan bueno como el mejor, y a Josep Plá, y a todos los que desde cualquier rincón de España han cultivado este castellano que ha ido creciendo hasta estar en boca de cuatrocientos millones de habitantes del globo.

El Cervantes homologa a Espasa el primer método de enseñanza oficial del español
Redacción - Madrid.- La Razón  27 Abril 2001

El Instituto Cervantes ha firmado un convenio con la editorial Espasa Calpe en virtud del cual el método de enseñanza «Es español», elaborado por la citada editorial, será implantado en los centros del Instituto y adaptado a su plan curricular.

   El método, cuyo lanzamiento en el ámbito internacional se producirá el próximo mes de julio, se convierte así en el primer sistema de enseñanza del idioma español para extranjeros que obtiene esta certificación, informaron en un comunicado.

   «Es español» está estructurado en tres niveles y conjuga diversos soportes integrados e interrelacionados entre sí, tales como libros, Cd-Rom, vídeos e Internet. Esta concepción multisoporte dota al curso de gran flexibilidad, lo que permite su adaptación a diversos contextos de aprendizaje: presencial o semipresencial, autónomo, enseñanza asistida por ordenador, entre otras metodologías. En la concepción y realización de esta iniciativa editorial han intervenido prestigiosos especialistas de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Universidad de Salamanca, así como expertos en televisión educativa y en educación multimedia.

Más metodologías
No será el único método, sin embargo, para la enseñanza del español en la red de centros propios y centros asociados que homologue el Instituto Cervantes, que al menos antes de la salida de Fernando Rodríguez Lafuente de su dirección -que se produjo hace poco más de un mes- había dejado claro que no habría un único método para los alumnos del Cervantes. El nuevo director del Cervantes, Jon Juaristi, deberá confirmarlo.

   El Instituto Cervantes está inmerso en una ambiciosa etapa de expansión con la puesta en marcha de la red de centros asociados, que se espera sumen más de cien a finales de año, y con los que se reucaudará 5.000 millones por tasas de diplomas y examen. Además inaugurará una decena de sedes en menos de dos años.

 

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