AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 29 Abril   2001
#Por la libertad y contra el miedo
FERNANDO SAVATER El País 29 Abril 2001

#Pactos y desengaños
Editorial ABC 29 Abril 2001

#El coraje de Mayor Oreja
Editorial La Razón  29 Abril 2001

#Del miedo a la libertad
Charo ZARZALEJOS ABC 29 Abril 2001

#Lo deseable y lo posible
Editorial El País  29 Abril 2001

#Calatrava, Arzalluz y la memoria histórica
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  29 Abril 2001

#El órdago de Aznar
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón   29 Abril 2001

#Occidente
AMBOTO ABC   29 Abril 2001

#La geometría de la libertad 
Ignacio CAMACHO ABC 29 Abril 2001

#Dos semanas de órdago
José María CARRASCAL La Razón 29 Abril 2001

#Valor y miedo
ANTONIO GALA El Mundo 29 Abril 2001

#La sociedad comprometida, con los candidatos de la libertad
Impresiones El Mundo  29 Abril 2001

#¡Basta Ya! avala el pacto de socialistas y populares vascos
J. L. BARBERÍA / G. GASTAMINZA | San Sebastián El País 29 Abril 2001

#Jaime Mayor Oreja: «No he pactado nada con Redondo: ni carteras ni reparto de liderazgo»
Inmaculada G. DE MOLINA La Razón 29 Abril 2001

#Zapatero marca distancias con el PP y reitera su empeño por integrar a los nacionalistas
Esther L. Palomera - Bilbao.- La Razón  29 Abril 2001

#Activistas contra el miedo
JOSÉ LUIS BARBERÍA | San Sebastián El País 29 Abril 2001

#“Le Monde” critica en un duro editorial al PNV
EFE.- Libertad Digital 29 Abril 2001

#Votos de soledad
MONTSERRAT LLUIS BILBAO El Correo  29 Abril 2001

#Aparecen pintadas amenazantes contra Ibarrola, Savater y Consuelo Ordóñez
EP.  Libertad Digital 29 Abril 2001

#En el nombre de Europa
VICTORIA PREGO El Mundo 29 Abril 2001

#Los perseguidos
GERMAN YANKE El Mundo 29 Abril 2001

#¿EXCEPCIÓN VASCA?
PEDRO ALTARES La Voz  29 Abril 2001

#Casi tres siglos de imposición
JORDI BUSQUETS | Barcelona El País  29 Abril 2001

#Sentido común no es imposición
Nota del Editor  29 Abril 2001

#Imposición
JOSÉ MARÍA ROMERA El Correo 29 Abril 2001

#Pujol, abucheado en Tierras del Ebro por apoyar el Plan Hidrológico
Redacción - Barcelona.- La Razón  29 Abril 2001

Por la libertad y contra el miedo
FERNANDO SAVATER El País 29 Abril 2001

Fernando Savater es escritor y catedrático de Filosofía, y miembro de la Iniciativa Ciudadana ¡Basta Ya!

El próximo día 13 de mayo los ciudadanos vascos afrontamos un compromiso electoral de importancia muy especial. No son unas elecciones corrientes, como dicen quienes quieren desanimar a los demócratas partidarios del cambio para que se resignen y se rindan de una vez ante la violencia totalitaria. Cuando se vive en una situación cuya gravedad se va haciendo más desesperada, acosados mes tras mes, día tras día y minuto tras minuto por el crimen y la pérdida de libertades ciudadanas, cada cita con las urnas adquiere la relevancia de las oportunidades que no pueden ya ser desperdiciadas por rutina o pereza. Pero en este caso, además se dan otras circunstancias que contribuyen a que estas elecciones sean cruciales.

¿Por qué se han convocado? Porque los partidos nacionalistas que rechazan los métodos terroristas ya no tienen mayoría suficiente en el Parlamento y por tanto no pueden gobernar salvo apoyándose en los portavoces políticos de la violencia. La posibilidad de formar Gobierno con socios no nacionalistas ha sido imposibilitada por pactos como Lizarra o Udalbiltza y antes, quizá de modo más radical, por un convenio vergonzante y vergonzoso con la propia ETA cuyo alcance luego se ha tratado de minimizar. De modo que la razón inmediata de estos comicios es responder a la actual impotencia de un nacionalismo llamado democrático y pacífico pero que hoy no puede seguir gobernando democráticamente esta CAV mientras hace más guiños de simpatía al ideario de los terroristas vascos que al Estado de derecho español.

Dicen algunos -como ya se advierte en el Tao-te-king, 'los que menos saben son los que más hablan'- que el día 13 de mayo los votos se repartirán aproximadamente como están ahora y que por tanto las cosas seguirán casi igual. No es necesario creerles, pero en cambio se les puede señalar una evidencia: si después de las elecciones de mayo el reparto de fuerzas políticas sigue igual, la situación en Euskadi no será en cambio la misma sino mucho peor. Volveremos al punto de partida, sin posibilidad de formar Gobierno salvo que se establezca una coalición entre los nacionalistas que no matan y los que matan en nombre del nacionalismo. Se habrá desperdiciado entonces la más obvia posibilidad democrática de encauzar una alternativa al callejón en que ahora estamos y entre tanto continuarán los crímenes, las extorsiones, la coacción a cuantos se oponen explícitamente al proyecto de totalitarismo étnico, la parálisis inducida de la Ertzaintza y el envilecimiento general de una población que prefiere ser cómplice en vez de víctima. ¿Igual? No, nada en realidad sigue igual cuando lo que triunfa es el temor a que las cosas cambien.

Pero la posibilidad de cambio democrático en el País Vasco es auténtica y sólo la niegan los interesados en que sea desaprovechada. Existe ya un pacto por las libertades y contra el terrorismo, suscrito por varios partidos políticos y grupos sociales, que formula el mínimo común denominador actual del sentido común democrático en el País Vasco. Ese documento no excluye en modo alguno a los nacionalistas contrarios al terrorismo, salvo que aceptemos que Lizarra y Udalbiltza (es decir, los apaños anticonstitucionales para complacer a los terroristas y pedirles tregua) forman parte intrínseca del nacionalismo hasta ayer estatutario. El próximo 13 de mayo, los ciudadanos vascos tienen la posibilidad de apoyar a título individual el pacto por la libertad democrática y contra el terrorismo, votando a los partidos políticos que ya lo han suscrito. ¡Ojalá que de aquí a entonces lo firme también alguna formación nacionalista, incluyéndose de ese modo sin ambigüedades en el menú posible del votante consciente para quien acabar con ETA y respetar la pluralidad efectiva de nuestra sociedad es el único conflicto político inaplazable que tenemos! En cualquier caso, votando a los partidos ya comprometidos por ese pacto -que no es una propuesta meramente electoral sino un empeño cívico y político de largo alcance- tenemos la ocasión de respaldar al Estado de derecho que sostiene hoy las reglas del juego democrático contra delirantes paraísos virtuales pintarrajeados con sangre. Y nos permite reivindicar la realidad heterogénea de un país que habla en dos lenguas, siendo tan lícitamente vasco y tan lícitamente español en la una como en la otra, y que no quiere verse abreviado a la homogénea caricatura con txapela que algunos pretenden convertir en la Euskadi oficial, transformando en invisibles o traidores a quienes no nos acomodamos a su engañifa.

No se trata de echar las culpas de las fechorías de ETA al PNV y EA que tanto tiempo llevan gobernando Euskadi, sino de constatar sencillamente lo poco que han hecho policialmente para impedirlas y lo ineficaz que ha resultado su modelo educativo e informativo para que no surjan entre los jóvenes nuevas vocaciones terroristas. Que la actual situación es gravísima, insólita en el panorama de la Unión Europea desarrollada, es algo que cualquiera mínimamente informado puede comprobar por sí mismo, como refleja el informe del comisario de derechos humanos del Consejo de Europa y refrendan las conclusiones expuestas por el propio Ararteko en funciones de nuestra comunidad. El primero de esos competentes documentos señala las insuficiencias de los gobernantes actuales en cuestiones de seguridad y educación; pero el Ararteko subraya algo aún más grave, el envilecimiento atemorizado y cómplice de gran parte de la población vasca que mira hacia otro lado, desentendiéndose del hostigamiento criminal que padece el resto de sus conciudadanos. En resumen, es evidente que más de veinte años de Gobierno nacionalista no han logrado purgarnos de la violencia ni establecer la armonía plural que necesitamos; ha llegado la hora de intentar una alternativa no nacionalista todavía nunca experimentada, a la que quizá puedan unirse muchos nacionalistas decepcionados por la trayectoria radical que PNV y EA están siguiendo estos últimos años.No se trata de tomarse ninguna revancha, porque escuchando el discurso nacionalista ya hemos aprendido que el resentimiento es el peor de los consejeros políticos: lo urgente es dar la oportunidad de hacer bien las cosas que han venido haciéndose mal a personas nuevas con idearios diferentes. Esos nuevos dirigentes serán tan legítimamente vascos como los actuales, aunque ni olviden ni menosprecien sus vínculos con el resto del Estado español del que formamos afortunadamente parte. ¿Dependerán más del Gobierno central que los dirigentes nacionalistas? No tiene por qué ser así, pero en cualquier caso se trata de un falso problema porque lo importante no es lograr un lehendakari que pueda prescindir del apoyo de Madrid sino librarnos de uno que no puede prescindir del apoyo de ETA.

Desde la Iniciativa Ciudadana ¡Basta Ya! hemos proclamado sin rodeos ni subterfugios nuestra adhesión a la Constitución española y el Estatuto vasco como los acuerdos básicos del Estado de derecho que queremos perfeccionar en lo que sea necesario, pero al que no estamos dispuestos a renunciar, porque es lo único que nos ampara legalmente de la tentación totalitaria. Nuestro grupo ha llevado a cabo movilizaciones y ha elaborado informes como parte de una lucha necesaria contra la apatía, la resignación timorata y la desinformación sobre lo que hoy ocurre en Euskadi. Ahora, a comienzos de la campaña electoral, lanzamos este llamamiento: ¡que nadie renuncie a su derecho a votar, porque hoy es más que nunca una obligación cívica de la que dependen las vidas de muchos y las libertades de todos! ¡que cada votante reflexione su opción, sin dejarse condicionar por la rutina sentimental ni por el miedo que colabora con los propósitos de los aprendices de tiranos! Ya no es momento de culpar a los políticos de nuestros males: ahora nos toca ser políticos a todos nosotros. Si fallamos, no tendremos derecho de acusar a nadie de lo que nos traiga el futuro.

Pactos y desengaños
Editorial ABC 29 Abril 2001

El Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo exigió del Partido Socialista una inflexión en su percepción del PNV como aliado natural. El distanciamiento entre ambas formaciones comenzó en 1998, cuando el PSE abandonó el Gobierno vasco y se consolidó tras los acuerdos del PNV con ETA y HB. A pesar de todo, durante muchos meses, y aun hoy resuena algún eco, algunos dirigentes socialistas se resistieron a aceptar que esa «tradición histórica» de buen entendimiento del socialismo vasco con el PNV, más un mito de postguerra que una realidad histórica absoluta, había llegado a su fin.

No ha sido fácil para el PSOE este cambio de actitud, que tuvo rasgos de crisis de identidad hasta su confirmación definitiva con el actual mensaje de rigor y exigencia al nacionalismo. Para el socialismo, la terminación traumática de su relación con el PNV no fue una contingencia política cualquiera, sino el emplazamiento para la revisión de las causas y de los resultados de esa relación. Dirigentes socialistas vascos tan destacados como Rosa Díez o José Ramón Recalde, ambos ex consejeros del Gobierno vasco, han hecho una dura y valiente catarsis personal al asumir la servidumbre que se impuso voluntariamente el socialismo para facilitar el gobierno al PNV durante doce años, política que, como se recoge en el reportaje que hoy publica ABC, sólo fue beneficiosa para el nacionalismo. En una reciente entrevista, Recalde afirmaba que los socialistas «hemos sido utilizados por los nacionalistas para aumentar su hegemonía», palabras similares a las que en 1938 pronunciara el socialista Miguel Amilibia, quien, refiriéndose a la situación de su partido en el primer Gobierno vasco de Aguirre, denunciaba «una total e injustificada claudicación de los partidos de izquierda ante el Partido Nacionalista Vasco». Nada han cambiado unos y demasiado tardaron otros en darse cuenta.

Es evidente que los dirigentes nacionalistas quieren, manipulando la historia, avergonzar al PSE por compartir diagnósticos y soluciones con el PP y hurgan en la herida del pasado, buscando la melancolía por el amigo perdido, sabedores de que los socialistas llegaron a asumir de buena fe su papel de fieles colaboradores, más como una forma de ser en la política del País Vasco que de hacer política en esa Comunidad. Durante todos esos años, el PSE hizo un gran esfuerzo por normalizar la situación; creyeron incluso que el PNV iniciaría una deriva hacia el sentido común y que no terminaría recorriendo el intransitable camino hacia la deslealtad constitucional que ha terminado emprendiendo. Fue sin duda una ingenuidad que no ha de ocultar el buen propósito que, aunque equivocadamente, perseguía. Para la mentalidad peneuvista, los socialistas no eran otra cosa que «españoles útiles». Útiles en ese momento, claro, cuando los dirigentes nacionalistas aún se vestían con la máscara de la moderación y lo importante era consolidar su control sobre el poder hasta la embestida contra la Constitución que fraguaron en Estella. Ahora, sin la careta, son «solamente» españoles sin un ápice de utilidad para el partido de Arzalluz. En votos, el resultado de aquella alianza tampoco fue favorable para el PSE, según pactaba iba perdiendo votos y escaños.

Lo cierto es que ninguno de los dos objetivos que buscaba la política colaboradora del PSE se cumplió: ni la contención del nacionalismo en el marco constitucional y estatutario, porque el nacionalismo nunca ha sido fiel en sus compromisos; ni la marginación y derrota de ETA, cuya desaparición era contraproducente para la táctica nacionalista de reivindicación permanente. Evocar ese pasado frustrante y situarlo otra vez como argumento de la política vasca es un error en el que el socialismo no debería incurrir nunca más. Y probablemente así sea. Sobre todo después de echar un vistazo al ofensivo y casi insultante comienzo de campaña del PNV, capitalizado por el propio Ibarretxe, que se ha lanzado hacia la descalificación con el mismo entusiasmo con el que abrazaba antes a los socialistas. Los tiempos han cambiado y es de esperar que sigan haciéndolo. El emocionante acto de la plataforma Basta Ya es el mejor termómetro para medir la rebelión de intelectuales, pacifistas y víctimas, y de la libertad en fin, contra el régimen nacionalista.

El coraje de Mayor Oreja
Editorial La Razón  29 Abril 2001

Resulta fácil comprender por qué Jaime Mayor Oreja ha sido el ministro del Gabinete de José María Aznar más valorado por la opinión pública. Basta con volver la vista atrás para recordar la desacostumbrada mezcla de serenidad, firmeza y amabilidad en este político vasco, sumada al extraordinario valor personal que supuso hacer frente en soledad a la gran mentira de la tregua-trampa de Eta. Mayor Oreja supo como nadie que sólo desde la verdad, con una política coherente con ella, se puede luchar contra el terrorismo y sus cómplices. Por eso ha tenido que abandonar el Ministerio y ponerse personalmente al frente del proyecto histórico para el cambio en el País Vasco y recuperar las libertades para todos los ciudadanos.

   Jaime Mayor espera obtener una gran victoria en las elecciones del 13 de mayo y apuesta, como la mejor de las armas para derrotar al terrorismo, por un gobierno de los demócratas. En un amplia entrevista en exclusiva que hoy publica LA RAZÓN, el candidato popular asegura que «un Gobierno del PP y del PSE acortará el final de Eta». Porque a los terroristas, por mucho que proclame en contra el PNV, embarcado en una campaña electoral que hace del miedo su principal oferta, no les conviene en absoluto que los demócratas sustituyan a los nacionalistas en el Gobierno de Vitoria y tengan que enfrentarse a una política de firmeza, con una Ertzaintza volcada en la lucha contra el terror y la violencia callejera.

   El Partido Popular, con Mayor Oreja, y el PSE-PSOE, con Redondo Terreros, representan hoy una esperanza cierta de recuperar las libertades para todos. El 13-M es sin duda la ocasión de precipitar el gran cambio, de superar al miedo real que atenaza a la mayoría de la sociedad vasca y comenzar a construir una sociedad más libre y plural. Es consecuente con ello la llamada que desde el propio PP o desde las filas socialistas se ha hecho a los votantes nacionalistas que están hartos de la violencia para que ayuden a restaurar las libertades y voten a los partidos democráticos o, al menos, no apoyen en esta ocasión a unos líderes culpables de una complicidad con Eta, plasmada en el desastroso pacto de Estella, que tan sólo ha conseguido dar alas al terror y extender la exclusión y la limpieza política por todo el País Vasco.

   Ayer, los miles de demócratas reunidos por la plataforma «Basta Ya» ante el Kursaal de San Sebastián, eran para Jaime Mayor la evidencia de que todos querían lo mismo y una exigencia para que PP y PSE formasen, después de las elecciones, un gobierno de coalición capaz de devolver la esperanza al País Vasco.

Del miedo a la libertad
Por Charo ZARZALEJOS ABC 29 Abril 2001

Las víctimas compartidas, el miedo cierto y la fatiga ante el desasosiego dejan poco margen de maniobra: o se resiste o se abandona. Al principio fueron unos pocos, muy pocos, los que decidieron convertir el miedo en libertad. La amenaza les hace más libres y esos que al principio fueron pocos hoy son muchos y muy libres para unir sus manos por encima de diferencias. Y es desde esta libertad que da el miedo asumido y la amenaza cierta, desde la que hay que entender, desde fuera y desde dentro del País Vasco, los abrazos inexistentes en otros lugares de España.

Las urnas resolverán las incógnitas en términos de votos y escaños, pero más allá de las urnas y por encima de ellas, los que matan y los que sólo lamentan los asesinatos tienen que saber, saben ya, que cada día más ciudadanos están dispuestos a recordarles en la calle que el único «conflicto» son sus tiros y sus amenaza y que, además, han perdido el miedo al miedo.

Por todo ello, el de ayer no fue un acto virtual, ni el encuentro de los desencantados, ni la orquestación de lamentos. Fue, por el contrario, una escenificación bien cierta de esa otra Euskadi que algunos nacionalistas desoyen o malinterpretan, creyendo que en estas manos unidas sólo hay cálculo electoral. Algunos errores, los de los nacionalistas, tienen ya difícil arreglo. Sólo cabe esperar que ahora no se equivoquen otros; si lo hicieran, los que convirtieron el miedo en libertad tendrían que reconvertir la esperanza en soledad.

  Lo deseable y lo posible  
Editorial El País  29 Abril 2001

El extraordinario interés que suscitan en toda España las elecciones vascas, cuya campaña se ha abierto este fin de semana con los primeros mensajes partidistas de grueso calibre, se debe sobre todo a que existe la posibilidad, según las encuestas, de un cambio de signo del Gobierno tras más de 20 años de hegemonía nacionalista, y a la incidencia que sus resultados puedan tener en el problema del terrorismo, primera preocupación de los vascos y del conjunto de los españoles.

En realidad, el cambio de tendencia del electorado ya se había manifestado en las anteriores elecciones, en las que los partidos no nacionalistas (PP-UA-PSOE) consiguieron 32 escaños, cinco más que la suma de PNV y EA. Ello significa que, de no haber existido la tregua de ETA, que permitió a los nacionalistas contar con el respaldo de EH a la investidura de su candidato, hubiera podido ser elegido un lehendakari no nacionalista. La resistencia de Ibarretxe a convocar elecciones pese a haber quedado en minoría no se debía, como decía, a que los resultados no iban a cambiar nada, sino precisamente a que si los resultados no cambiaban su partido perdería muy probablemente el poder. Pues sin tregua era impensable la repetición de un acuerdo del nacionalismo democrático con EH.

La posibilidad del cambio es real, especialmente si PP y PSOE consiguieran retener en parte a los electores que les votan en las generales y se abstienen o votan a otras formaciones en las autonómicas. En las elecciones de 2000, ambos partidos obtuvieron 118.000 votos más que en las autonómicas inmediatamente anteriores. Es decir, una diferencia de casi diez puntos. De ahí que el mensaje de ambos partidos se oriente a estimular la participación y, para ello, a acreditar la idea de que la alternancia es posible. El contundente mitin de ¡Basta Ya! ayer en San Sebastián, en el que socialistas y populares vascos compartieron emocionadamente como invitados los argumentos de esta asociación de ciudadanos resistentes para desencadenar en las urnas un cambio sustancial en el País Vasco, certifica la esperanzadora forja de una consistente alianza moral contra el terrorismo y el nacionalismo excluyente. Alianza a la que daban también un inequívoco espaldarazo desde Bilbao los dirigentes socialdemócratas europeos allí reunidos.

Porque si la gente habla del problema vasco y hace cálculos sobre fórmulas alternativas de gobierno es, ante todo, por la lacra terrorista; durante muchos años se ha dado por supuesto que existía una relación inversa entre autogobierno y violencia: a más autogobierno, menos terrorismo. Y se ha identificado autogobierno con gobierno nacionalista. Esa idea se ha visto cuestionada por la experiencia de los últimos años. Los nacionalistas han sido incapaces de persuadir a ETA de que abandone la violencia, y también de derrotarla utilizando sus competencias en materia de seguridad, hasta el punto de que se ha instalado en el País Vasco un clima dominado por la imposición y el miedo; ni siquiera han logrado interrumpir la renovación generacional de la banda a través de la kale borroka. De ahí la relación que una parte de la población establece ahora entre cambio de Gobierno y mayor eficacia contra ETA.

Los ciudadanos no se equivocan al pensar que la situación es tan grave que exigiría intentar agrupar a todos los demócratas, nacionalistas o no, en un frente contra ETA: un Gobierno de concentración que estableciera una mejor relación entre Madrid y Vitoria y que desplegase un programa de deslegitimación política y eficacia policial contra los profesionales de la pistola y la violencia callejera sería la consecuencia más lógica de la situación.

Pero es poco realista que pueda llegarse a esa fórmula en las actuales condiciones, con un nacionalismo que sigue diciendo que comparte fines con ETA (a sabiendas de que tales fines sólo podrían alcanzarse hoy mediante la coacción violenta y el sometimiento de la mitad no nacionalista de la población) y cuyo máximo dirigente ha abierto la campaña electoral con la indigna declaración de que, si ganan los otros, 'los de ETA se sentirán más justificados para actuar'.

El 14 de mayo, todos los demócratas deberán ponerse de acuerdo en un plan contra ETA y en defensa de la libertad, en una idea plausible que alumbre una cultura política nueva de la que Euskadi está críticamente necesitado. El electorado decidirá quiénes lo harán desde el Gobierno y quiénes desde la oposición.

Calatrava, Arzalluz y la memoria histórica
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  29 Abril 2001

Van a salvar para la posteridad, en una gran cápsula diseñada por nuestro Calatrava, unos cuantos miles de objetos, utensilios, testimonios de las actuales formas de vida, algunos documentos singulares como una Constitución de India... Es un regalo para la Humanidad del año 3000. Sólo entonces podrá abrirse este ingenio, que vendrá a delatar en su conjunto la realidad de nuestro tiempo: los logros tecnológicos y artesanales, una muestra, sin duda humilde, de nuestra condición para los seres de 3000.

Este bodegón —se dice—, esta reserva arqueológica, vencerá el tiempo y el espacio; será un seguro contra la desmemoria, una garantía frente a la manipulación histórica. Esas son las intenciones pero ¿conseguirá su objetivo? Lo dudo si para entonces no ha cambiado la condición humana y su capacidad para negar lo obvio, para oponerse a lo evidente. ¿Acaso no estamos sufriendo los españoles la manipulación no ya de los hechos del pasado respecto a los que podría caber una discusión razonable sino de los de ahora, con testigos vivos, con pruebas irrefutables, con los desgarrones todavía en la piel colectiva e individual, en las conciencias mismas?

Estamos viviendo diariamente este falseamiento y de forma especial en el País Vasco. Así que ¿de qué podría valerle a Arzalluz y a los suyos la selección de unas pruebas cuando dispone de todas y de todo tipo de testigos (él mismo sin ir más lejos) y, sin embargo, se empecina en la tergiversación? Practica Arzalluz el terrorismo intelectual con la historia más inmediata, con la actualidad incluso sin el más mínimo asomo de vergüenza.

Ahora han vuelto los nacionalistas a traer la Guerra Civil al debate electoral. En un ejercicio esperpéntico, Ibarretxe le ha exigido a Aznar que pida perdón por el bombardeo de Guernica. La intención es clara: tratan de convencerse de que la guerra del 36 fue una confrontación entre el País Vasco y el resto de España, cuando todo el mundo sabe que si en alguna región española la guerra fue especialmente civil lo fue en el País Vasco. En otras partes pudieron tener una mayor relevancia los componentes sociales, de clase, de pobres y ricos, latifundistas y aparceros, pero en el País Vasco el enfrentamiento llegó a tener aspectos de guerra religiosa, entre los propios católicos, no una guerra entre religiones sino entre practicantes de la misma religión. Como alguna otra vez he recordado, esa era la tesis de don Américo.

Sin embargo y a pesar de la contundencia de los hechos y de las propias experiencias personales (se recuerda constantemente la filiación carlista del padre de Arzalluz y de tantos y tantos nacionalistas vascos) los dirigentes del PNV siguen empeñados en defender la estrafalaria tesis de una invasión del País Vasco por parte de «los españoles». Como si José María de Areilza, primer alcalde del nuevo régimen en Bilbao, hubiera sido maqueto o una excepción. «Paz en la guerra» no hablaba de invasores. Los liberales eran vascos y los tradicionalistas también lo eran. Así que ¿de qué valdría meter en la cápsula de Calatrava el texto bilingüe de San Millán de la Cogolla, los calzones de Lope de Aguirre, la sotana de Francisco Javier, el acta de fundación de una sociedad de Amigos del País, «Los tres dogmas nacionales» de Vázquez de Mella, una pajarita de papel del Rector de Salamanca, un poema de Celaya y otro de Basterra, un hierro de Chillida y una camisola de Loyola del Palacio?

Creo que la cápsula diseñada por Calatrava es un proyecto imaginativo, de poética y hermosa trascendentalidad, pero de poco valdrá como testimonio mientras continúe el manejo ideológico de la realidad.

El órdago de Aznar
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón   29 Abril 2001

El verano pasado, José María Aznar decidió lanzar un órdago sobre la mesa política de las provincias vascongadas. Tras la tregua trampa de Eta y la evidencia de la colaboración entre Arzallus y los etarras, engañado el Gobierno, puteada la dignidad del Estado, burlado el think tank de Moncloa, el presidente demostró su nervio político y empezó a tejer la tela de araña que atraparía a Ibarreche en las elecciones anticipadas.

   Con algún retraso ha sonado ya el pistoletazo en la nuca de la salida. Las hachas y las serpientes están erectas. Suárez acertó con Tarradellas al entregar Cataluña al nacionalismo. Se equivocó con Garaicoechea, un pobre hombre, al repetir la operación en el País Vasco con escalofriante ligereza. Veinte años después, no sólo el PNV ha dejado de ser el baluarte para defender la Constitución en las vascongadas sino que sus principales dirigentes han cometido un delito de alta traición y, acollonados y contritos, han pactado en Estella con Eta.

   Aznar quiere ahora arreglar el dasaguisado del centro reformista de Suárez y que los partidos nacionales se encaramen al puente de mando, tomen la caña del timón y enderecen el rumbo de la nave. Mayor Oreja lo explica muy bien hoy en este periódico. Es un órdago en el que le apoyan los españoles todos de buena voluntad. Claro que los políticos sólo plantean la victoria y hacen bien. Pero los periodistas debemos formular ante los lectores la gran cuestión: ¿Qué pasaría si Aznar pierde el órdago tan vehementemente lanzado? He ahí una pregunta a la que nadie ha dado respuesta.

Occidente
Por AMBOTO ABC   29 Abril 2001

«Como la primera de TVE, a las tres de la tarde, no ha dado ni noticia del acto del Kursaal, que es de lo que no se ha visto nunca en este país, hablemos de los que escriben». «Si vas a lanzar alguna invectiva, me voy», le solté a Uxua. «Que no hombre, que me refiero a la revista que dirige Ignacio, que se ha marcado un número que va a temblar el misterio».«¿Pero cómo? ¿Ya has leído el número de mayo de la Revista de Occidente?» «Yo no, pero Eider se la ha leído de cabo a rabo» dijo humilde la bruja. «Gurutz Jáuregui, Carlos Martínez Gorriarán, Edurne Uriarte, Paco Llera, Patxo Unzueta, Jon Juaristi, Arregui, Onaindía...mucho cerebro en el papel orteguiano», susurró Mari, la vieja dama del Amboto. Y continuó ronroneando: «Todo está cambiando. Veía desde aquí el auditorio de Moneo y me venía a las mientes que la mitad de los que hablaban escriben también en ABC y que muchos de los que aplaudían —y de verdad que eran muchos— han pasado del progresismo estéril de ayuntarse con los del dictador a obligar a que se den la mano Mayor, Savater y Nicolás.» «¿Y qué conclusión sacas?» pregunté a Mari. «Que se ha acabado una época y que esto es Occidente en el sentido orteguiano del término y que el acto del Kursaal y la Revista que dirige Ignacio han convergido sin proponérselo. Como tu periódico que —y no es por halagar a tus jefes— está dando en el meollo de la cuestión». «Se lo diré a mis jefes».«No seas estúpido y callaté la boca, deja que las cosas corran y llegue el trece».

Me contuve; pero no lo hizo Uxua, que espetó: «El que no espera es Ibarretexe que, hábil él, ayer se marcó una alabanza a lo que pasa en Álava que no lo mejora Rabanera. Este chico lo da todo por perdido porque de lo contrario no se entiende».

«Ya dije ayer que los del PNV y EA temen al veintisiete, como daba ayer la tele de Juan Pedro Valentín», dijo Eider. «Ayer les criticabas; hoy les alabas». «Porque rectificar es de sabios, chocholo» sentenció Mari.

La geometría de la libertad 
Por Ignacio CAMACHO ABC 29 Abril 2001

Algo raro ocurre en una sociedad cuando, en el año 2001, un intelectual galvaniza un auditorio con una proclama política de 1789. Algo cruje en la estructura democrática de un país cuando varios miles de personas de posición cultural y económica media-alta se ponen de pie electrizadas ante un grito de la Revolución francesa. Esto ocurrió ayer en el auditorio Kursaal, de San Sebastián, durante un mitin de la plataforma cívica ¡Basta Ya!, cuando el profesor Mikel Azurmendi, exilado del País Vasco después de varias amenazas e intentos de asesinato, encendió a los asistentes con un grito elemental, primario y definitivo: «¡Ciudadanos, viva la libertad!».

El auditorio estalló entonces en un clamor que parecía salido de las concentraciones de los años setenta, de los albores de la transición. «¡Li-ber-tad, li-ber-tad!». El grito acabó fundiéndose con el «¡Basta ya!» que los promotores de la plataforma han convertido en eslogan de todo un movimiento de resistencia antiterrorista. Entonces, Azurmendi, que había calentado los ánimos con una intervención apasionada, rayana en la brusquedad verbal, remató la faena con media verónica dialéctica: «Ahora no sólo es basta; tiene que ser ya».

El acto del Kursaal estuvo lleno de claves emotivas. Al fondo de un escenario negro, en el que un cuarteto de viento subrayaba con música solemne los momentos álgidos del mitin -unas veces era Vivaldi, otra Albinoni, en ocasiones el «Yesterday» de los Beatles o el «Imagine» de John Lennon-, un símbolo de la tragedia vasca sembraba el escalofrío en los presentes: el paraguas rojo que José Luis López de la Calle dejó caer abierto la mañana en que lo asesinaron en Andoain, ahora hace un año. Un pasillo de velas conducía la mirada hasta el paraguas, cuya presencia constituía por sí sola un elocuente testimonio del clima sentimental de la reunión.

La liturgia del acto transcurrió entre la tragedia y el humor sarcástico con que la organización quiso, a través de vídeos paródicos de Javier Arzalluz y Javier Madrazo, desdramatizar el clima político vasco.

Pero de repente, la pantalla se convirtió en una denuncia sobrecogedora: desfilaron en ella páginas y páginas mecanografiadas con los nombres de las más de ochocientas víctimas de ETA. En ese momento, con la sala a oscuras, el silencio se podía cortar con un papel.

Por el escenario desfilaron intelectuales y artistas como Azurmendi, Ernesto Santolaria, Agustín Ibarrola o Fernando Savater. También la hermana de Miguel Ángel Blanco y la viuda de Fernando Buesa. Abajo, en la primera fila de invitados, además de los candidatos Mayor y Redondo, estaban los líderes de los sindicatos mayoritarios, Cándido Méndez y José María Fidalgo; la presidenta del Senado, Esperanza Aguirre, y numerosos políticos e intelectuales llegados de todo el País Vasco y del resto de España.

En medio de un fuerte clima antinacionalista -«el enemigo es el nacionalismo étnico», dijo uno de los oradores-, los integrantes de ¡Basta Ya! pidieron con todas sus fuerzas el voto ciudadano. No hacía falta explicitarlo, se trataba del voto para las fuerzas constitucionalistas cuyos candidatos asistían en la primera línea.

El fondo ideológico no era complejo, sino todo lo contrario: un montón de gente amenazada de un modo u otro por la violencia terrorista se pronunciaba a favor de la recuperación de un clima de libertad.

«Sólo queremos discutir sin matarnos», dijo Azurmendi, el más vibrante de los oradores. Bajo el cubo de cristal verde del Kursaal, anclado en la playa como un enorme navío inclinado, Azurmendi situó «la geometría del pluralismo», aludiendo a la diferente ideología de los congregados. Savater lo definió con claridad: se trataba de una reunión de la sociedad civil en busca del objetivo común de la libertad.

Pero no todos lo veían igual. Por la tarde, en el frontón de Anoeta, los líderes del PNV y EA despreciaron con crudeza a los reunidos del Kursaal. «Han venido de Madrid a llenarlo todo de policías», dijo sin inmutarse Xabier Arzalluz, que pidió a sus correligionarios «enseñar a esta gente lo que son los vascos».

Al comienzo del acto peneuvista se guardó un minuto de silencio. No por las víctimas del terrorismo, sino por dos «compañeros» -se supone que militantes del PNV- que fueron homenajeados de pie por la concurrencia. El paraguas de López de la Calle llevaba ya unas horas cerrado.

Dos semanas de órdago
José María CARRASCAL La Razón 29 Abril 2001

A dos semanas vista, las elecciones vascas se anuncian como una tormenta. Todos están dispuestos a echar el resto, conscientes de lo que está en juego. No son unas elecciones cualquiera, en las que poco importa qué partido gane, pues el otro, u otros, se impondrán en las próximas. Lo que está en juego es algo mucho más trascendente: quién tiene derecho al privilegio de vivir con plenas garantías en el País Vasco y quién no. Unos piensan que lo tienen todos cuantos allí viven, no importa su origen o ideología. Otros, en cambio, piensan que ese derecho está reservado a los vascos. Pero no a todos los vascos por familia o residencia, sino únicamente a los que militan en el nacionalismo radical, independentista, abertzale. El resto, para ellos, no son vascos. Son españoles, franceses, alemanes, cualquier cosa, pero no vascos. No importa que tengan diez apellidos vascos o que hayan nacido allí. Se les niega esa condición. Ni Mayor Oreja ni Iturgaiz son vascos para Otegui y para Ibarretxe. ¿Acaso no lo dicen en todos y cada uno de sus mítines?

   Veinte años de gobierno del PNV han llevado a esta minimización. Dicen que quieren ensanchar Euskadi, pero en realidad la han reducido a sus mínimos. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que también se han reducido la libertad personal y la seguridad colectiva. La violencia continuada y creciente de una minoría ha traído el amedrentamiento de la sociedad y el embrutecimiento de la sensibilidad, de forma que la amenaza y el insulto se han hecho allí habituales y casi naturales. Estamos muy orgullosos de nuestra transición, pero nos olvidamos de que en una parte de España se ha venido aplicando el terror sistemático para acallar a quienes no comulgan con la ideología oficial, o expulsarlos, a veces incluso de este mundo. Todo ello, si no con la connivencia, al menos con la aquiescencia de un gobierno que no ha hecho nada para atajarlo y hasta ha dado alas a los terroristas, firmando con ellos un pacto de objetivos comunes. Un pacto, no olvidemos, que todavía no ha denunciado. Nada de extraño tiene que la libertad y la seguridad se hayan ido haciendo cada vez más débiles, conforme la presión se hacía cada vez más fuerte.

   La pregunta del millón de dólares que suele hacerse todo votante ante unas elecciones es: ¿Estoy mejor o peor que hace cuatro años? Y según sea la respuesta, votar al partido en el poder o no. El 13 de mayo, los vascos tendrán que preguntarse si son más libres y se sienten más seguros que hace cuatro años. Puede que una minoría conteste afirmativamente. Pero los más, incluidos muchos seguidores del PNV, saben que no es así. Que se han montado en un tigre, dispuesto a devorarles en cuanto se apeen de él.

   Nos esperan dos semanas de órdago. Pero también lo es lo que está en juego. Nada menos que le nieguen a uno sus derechos fundamentales, incluido el de la vida, por el mero hecho de pensar de una determinada manera. ¿Quién nos lo iba a decir hace veinte años, cuando el PNV subió el poder!


Valor y miedo
ANTONIO GALA El Mundo 29 Abril 2001

Si gana el PNV, ¿se volverá rabioso por la contradicción que se le opone?; si pierde, ¿ETA morderá con mucho más ahínco? Si el Gobierno central se ve obligado a aplicar más fuerza, ¿el PNV se aliará a cara descubierta con ETA, que no acostumbra descubrirla? ¿Qué puede impulsar al Gobierno a usar la fuerza: las graves alteraciones del País Vasco, o la salvaguarda de España? ¿Es el terrorismo el mayor peligro, o lo es la descentralización? ¿Tires por donde tires te pillará Ramírez? Si los vascos no tuvieran miedo, no lo tendría nadie. Pero nadie puede opinar en esto desde fuera. Ojalá el 13 de Mayo sea un día valiente.

La sociedad comprometida, con los candidatos de la libertad
Impresiones El Mundo  29 Abril 2001

El mitin celebrado ayer en San Sebastián parecía el mundo al revés. La sociedad ocupaba el escenario y los micrófonos, mientras los políticos escuchaban sentados entre el público. El emocionante y multitudinario acto organizado por ¡Basta Ya! bien puede calificarse como histórico. Por primera vez en una campaña electoral, dos candidatos que rivalizan por el voto -Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo- estuvieron codo con codo junto a numerosos intelectuales, artistas, escritores, sindicalistas, miembros de organizaciones pacifistas y de otros colectivos comprometidos con la libertad en el País Vasco. 

Todos ellos -que han aparcado sus diferencias ideológicas para comprometerse en favor de una causa superior, la defensa de los Derechos Humanos- encarnan el verdadero cambio que se ha producido en la sociedad vasca en puertas de estas elecciones autonómicas. Nunca antes los movimientos sociales contra la violencia habían tenido un papel tan destacado en unos comicios, en los que solicitan el voto para los partidos -PP y PSOE- que defienden la Constitución y el Estatuto frente al soberanismo del PNV o el independentismo de EH. El comportamiento de las destacadas personalidades de estas asociaciones -Fernando Savater, Vidal de Nicolás, Agustín Ibarrola, Mikel Azurmendi o Raúl Guerra Garrido, por citar sólo unos cuantos- y tantos otros ciudadanos anónimos que les apoyan es auténticamente heroico. Literalmente, se están jugando la vida. La sociedad vasca tiene una deuda con ellos porque, además, lo hacen a cambio de nada y exponiéndose a los insultos de los nacionalistas.

¡Basta Ya! avala el pacto de socialistas y populares vascos
Intelectuales y políticos de distinto signo se unen en un acto por la libertad

J. L. BARBERÍA / G. GASTAMINZA | San Sebastián El País 29 Abril 2001

Envueltos en una atmósfera cargada de emoción y de voluntad de resistencia frente a ETA, los socialistas y populares vascos sellaron ayer en el mitin de ¡Basta Ya! en San Sebastián una alianza, aparentemente muy sólida, contra el terrorismo y el nacionalismo excluyente.

El multitudinario acto de la iniciativa ciudadana que pide el voto expresamente para esos dos partidos constitucionalistas y estatutarios ofreció, además, la génesis de una cultura política nueva, una 'Euskadi de los diferentes', alternativa, en palabras del antropólogo Mikel Azurmendi, a la 'homogeneidad clónica nacionalista'.

El profesor se dirigió a los asistentes subrayando justamente la diferencias políticas existentes en la sala. 'Todos nosotros somos diferentes', dijo, 'discrepamos y discreparemos porque estamos consolidando la diferencia como eje de futuro de Euskadi, de España y de Europa'.

Por primera vez en su historia, los dirigentes y militantes del PP vasco y del PSE y sus respectivos candidatos a lehendakari, Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo, compartieron bajo el mismo techo, a título de invitados, el rosario de argumentos éticos y políticos que explican el nacimiento mismo de la asociación ¡Basta Ya! y su propósito de desencadenar en las urnas un cambio político radical. Fue un acto de exaltación de la resistencia frente al fascismo, de solidaridad consecuente para con las víctimas, de protagonismo de la sociedad civil en rebeldía frente a la imposición y al miedo. Y también un acto electoral en el que se reclamó con insistencia la participación en las urnas, elemento clave en estos comicios porque puede dar la victoria a las fuerzas que representan el cambio tras 21 años de hegemonía institucional y social nacionalista. Tras el mitin, el candidato a lehendakari del PP, Jaime Mayor, afirmó que el acto 'marca un antes y un después en la campaña electoral y muestra que la sociedad quiere un Gobierno PP-PSE'.

Unas 2.000 personas llenaron el auditorio del Kursaal, el escenario en el que quizás nació ayer una voluntad nueva compartida que une a la izquierda y a la derecha constitucionalistas en la defensa de los derechos elementales amenazados en Euskadi, que traza una raya sobre el pasado de cesiones ideológicas y políticas, que anuncia el final de la impunidad y de la inconsecuencia.

Dos momentos marcaron el clímax de emoción y convicción política. El primero, que hizo brotar las lágrimas a parte de los asistentes, se produjo cuando la pantalla situada en el escenario mostró la lista interminable de las personas 800 asesinadas por ETA, acompañada por la banda sonora de la película La lista de Schindler. Puesto en pie, estremecido de emoción, el público atronó la sala con un grito unánime de 'ETA no'. El otro momento que hizo estallar en las gargantas el grito de '¡libertad!' tuvo lugar tras la intervención de Mikel Azurmendi, el profesor de Antropología que tuvo que exiliarse en Estados Unidos tras sufrir una campaña sistemática de persecución.

'El nacionalismo vasco ha llevado la exclusión a su máximo nivel. Ibarretxe acaba de decir que los de fuera no pueden gobernar. Yo soy de fuera, Jaime Mayor es de fuera, Nicolás Redondo es de fuera, Maite Pagazaurtundua es de fuera, María San Gil es de fuera, todos nosotros somos de fuera', indicó, antes de añadir que el nacionalismo ha retirado a todos los que no piensan como él la condición de vascos. 'Somos de fuera y nos quieren fuera, algunos ya lo están en las tumbas, otros fuera de Euskadi, Somos', dijo parafraseando a Xabier Arzalluz, 'como los alemanes de Mallorca. Necesitamos el pacto entre los partidos constitucionalistas porque nos morimos de miedo'.

Aunque sus palabras no incidían directamente en la situación de las víctimas, muy presentes a lo largo del acto, la intervención de Mikel Azurmendi despertó un aplauso general y gritos entusiastas. El profesor euskaldun mostró descarnadamente su ánimo sobre el mundo que rodea al euskara. 'El euskara es la única lengua del mundo en la que se mata. Todos los comunicados de ETA están en euskara y nuestra academia de lengua Euskaltzaindia nunca ha dicho nada. No volveré a hablar euskara salvo con mi familia', afirmó. Azurmendi se extendió a continuación sobre la incompatibilidad entre el nacionalismo y la construcción europea, cuestión que también fue subrayada por los vicepresidentes del Parlamento Europeo Renzo Imbeni y Aleix Vidal Quadras. 'El nacionalismo étnico no es nuestro adversario, es nuestro enemigo', proclamó el diputado italiano. 'Es el enemigo de la Unión Europea, la selección étnica es el enemigo vuestro y nuestro, es el pasado de guerras y dictaduras. Vuestro grito de libertad y diferencia', subrayó, 'es el de todos los demócratas europeos. A juicio de Azurmendi, el acto del Kursaal de ayer es la mejor aportación de España a Europa porque', dijo, 'no se puede construir una Europa de las etnias, sino la de la integración'.

Sindicalistas de CC OO y de UGT, con sus respectivos secretarios generales, José María Fidalgo y Cándido Méndez; intelectuales, universitarios y profesionales comprometidos en las libertades arroparon a los representantes de ¡Basta Ya! que recibieron ayer la solidaridad expresa de decenas y decenas de personalidades españolas e internacionales del mundo de la política y de la cultura, preferentemente.

El escenario del Kursaal iluminado por unos pocos focos componía un ambiente intimista del que formaba parte elementos como un paraguas rojo, junto a unos periódicos abandonados, que remitían al asesinato de José Luis López de Lacalle. El periodista José María Calleja y la concejal y escritora socialista Maite Pagazaurtundua condujeron el acto, que duró cerca de dos horas e incluyó vídeos de solidaridad con ¡Basta Ya!, caso de Antonio Muñoz Molina, Albert Boadella y Elvira Lindo, así como de denuncias de la violencia de ETA, entre ellas la de la presidenta del Parlamento Europeo, Nicole Fontaine. La aparición del papa Juan Pablo II en su condena al terrorismo en España no suscitó reacción alguna entre el público de izquierdas, pero sí los vídeos que parodiaron a los líderes nacionalistas, particularmente a Xabier Arzalluz, y a Javier Madrazo, el candidato de IU. Entre los asistentes se encontraba el ex consejero de Justicia José Ramón Recalde, víctima de un atentado de ETA, y se echó en falta al alcalde de San Sebastián, el socialista Odón Elorza.

Además de familiares de las víctimas de ETA, entre ellas la viuda del diputado socialista Fernando Buesa, Natividad Rodríguez, y la hermana de Miguel Ángel Blanco, María del Mar, tomaron la palabra igualmente el pintor Agustín Ibarrola, el editor Ernesto Santolaya. El primero atacó duramente al nacionalismo, al que acusó de permitir el desarrollo del nazismo vasco, de construir una 'nueva identidad excluyente', de manipular y usurpar la historia de los vascos y potenciar una dinámica de confrontación entre Euskadi y España.

Objetivo de la kale borroka, que le ha quemado su caserío en dos ocasiones, Ibarrola pidió el voto de los demócratas para las fuerzas estatutarias del cambio e invitó a los nacionalistas a romper sus fidelidades. 'Tienen que darse cuenta de que el nacionalismo ha cambiado y que les está conduciendo', dijo, 'a una guerra contra la democracia y la libertad'.

Jaime Mayor Oreja: «No he pactado nada con Redondo: ni carteras ni reparto de liderazgo»
Entrevista al Candidato del PP a «lendakari»
El candidato del Partido Popular a las elecciones vascas del 13 de mayo, Jaime Mayor Oreja, niega que exista un pacto entre él y Nicolás Redondo Terreros para repartirse la legislatura. «No he pactado nada con Redondo: ni carteras, ni reparto de liderazgo».
Inmaculada G. DE MOLINA La Razón 29 Abril 2001

El candidato del PP a lendakari reconoce que viviría mejor en otras circunstancias, pero no en otro lugar. Él en el País Vasco se encuentra en su casa. En estos momentos, sólo tiene una ilusión y una labor: «convencer a los vascos de que el cambio es urgente y necesario». Por ello, rehusa, con mano izquierda, hablar de los posibles escenarios para el 14-M. Incluso elude pronunciarse si, después de tantos años de sacrificios, le apetecería o no cambiar su trayectoria política, vinculada siempre, de alguna manera, al País Vasco. «En política los juegos malabares y las tácticas retorcidas nunca se confirman». Con esta negación, replica a sus posibilidades como candidato a la sucesión de Aznar. «En unos momentos, tienes que cumplir con lo que crees que es tú obligación, te tienes que presentar, te presentas y asumes unos riesgos. Exactamente, es lo que he hecho». Por eso, tiene la conciencia muy tranquila. De esta manera tan gráfica asegura que es mentira eso del pacto con Redondo para repartirse la legislatura vasca.

Gobierno de cambio
¬¿Habrá gobierno PP-PSE?
   ¬Habrá un gobierno de los partidos que piden el cambio, PP y PSE.

   ¬¿Confía en que el PSE no pacte con el PNV?
   ¬Hasta el 13-M sólo hay una cuestión, si gana o no el cambio. Si gana, habrá que leer con lealtad y fidelidad los resultados. No habrá margen para las tácticas.

   ¬¿Pero desde Ferraz se están tendiendo puentes al PNV?
   ¬El PP puede y debe ganar. Ya sé que es una opinión no compartida por muchos. El PP va a competir en la cabeza. Pero para qué discutir sobre lo que hay que hacer a partir del 13, si, de momento, tenemos un gran debate sobre el cambio. Vamos a eso, a confirmar que quienes lo pedimos ganamos.

   ¬¿Una muestra del distanciamiento del PSOE con el PP fue su reacción a la prohibición al PNV de espacios gratuitos en televisión?
   ¬No recuerdo la reacción que tuvieron, ni me interesa.

   ¬Caldera dijo que había que...
   ¬De todo lo que ha pasado sólo me quedo con la palabra respeto. Lo demás me da igual. Sólo tenía interés lo que dijese la Junta. Ha dicho una cosa en el País Vasco y otra en el ámbito central. Respeto la primera decisión y la segunda.

   ¬¿Empañarán la campaña vasca los 60 mítines de Zapatero en contra del «abuso» que hace Aznar de la mayoría absoluta?
   ¬No. Le puede afectar a su salud mental si hace tantos esfuerzos en tan pocos días. Pero no creo que tenga nada que ver con la campaña en el País Vasco. Nadie va a poder enturbiar lo que es una relación muy asentada en la convicción y en la trascendencia de estas elecciones.

   ¬¿Le preocupa que Felipe González acuda a la campaña vasca?
   ¬No me preocupa. El PSE no es mi adversario. Lo único que deseo es que la izquierda española pueda convencer, recordando los valores de la construcción y de la autonomía, al mayor número posible de gente.

   ¬¿González, amigo de Arzallus, vería mejor un pacto del PSE con PNV?
   ¬No es momento de tácticas, ni de mezquindades. Lo que nos importa es convencer de que el cambio es urgente y necesario.

   ¬¿Qué opina de la denuncia del PSOE sobre el uso de TVE por el PP en las elecciones vascas?
   ¬La campaña es cambio sí, cambio no y todo lo demás y los que jueguen con otras cuestiones se equivocarán profundamente en el País Vasco. Como no quiero que se equivoque el PSOE, deseo que no siga en esa línea. No me inquieta nada. Quiero que no se equivoquen y desenfoquen la campaña, porque les resultaría perjudicial.

   ¬¿Hubiera sido más beneficioso para PP y PSOE que TVE hubiera dado más información del PNV para que se conocieran sus opiniones?
   ¬Tras la decisión de la Junta Electoral, reiteré que cuantos más minutos tuviesen Arzallus e Ibarreche las cosas serían más fáciles para el PP y para quienes defendemos la Constitución y el Estatuto. Soy de los convencidos de que cuanto más aparezcan los protagonistas nacionalistas más se descalifican sus posiciones.

   ¬¿Hay un pacto entre Mayor y Redondo para repartirse la legislatura?
   ¬Es mentira. Tengo una relación profunda con Redondo. No hace falta que pactemos nada, ni que hagamos cosas muy extrañas. Y la relación es profunda, porque sus convicciones son profundas y las mías también. No he pactado ni carteras, ni repartos de liderazgo, ni siquiera cosas de la campaña. No hace falta.

Tácticas retorcidas
¬¿Pero si gobernara la primera parte de la legislatura podría jugar a la sucesión de Aznar?
   ¬En la política los juegos malabares y las tácticas retorcidas nunca se confirman. En unos momentos, tienes que cumplir con lo que crees que es tú obligación, te tienes que presentar, te presentas y asumes unos riesgos. Exactamente, es lo que he hecho. Estoy muy tranquilo con mi conciencia, sin más retorcimientos.

   ¬Ya, pero es el líder más valorado ¿por qué no puede cambiar su trayectoria, tras tantos años de sacrificio?
   ¬Sí, pero ahora sólo tengo una ilusión y una labor: convencer a los vascos de que el cambio es urgente y necesario. Todo lo demás será a partir del 14 de mayo. En política no hay que hacer planes personales a medio plazo. Hay que ser profesional, leal con las convicciones y tienes que ir haciendo las cosas como debes, sin pensar en lo que pasará dentro de un año. La política es aún más inestable que la propia vida. El viento, en política, es casi su seña de identidad. Para qué vas hacer planes para unos años.

   ¬¿Logrará el voto masivo de los vascos no residentes en esta autonomía?
   ¬El PP espera obtener el mayor número de votos de todos, de los que están en suelo vasco y de los que están fuera. Todos son importantes. Tendrán su reparto. Queremos es que voten el mayor número de vascos.

   ¬¿La abstención es clave para el PSE?
   ¬Nos interesa una elevadísima participación, para que se pueda decir al día siguiente que el hecho diferencial vasco es la altísima participación. Sería bueno para los vascos.

   ¬¿Pero la abstención es más del PSE?
   ¬Nos perjudica a los partidos que no tenemos militantes. Hay partidos que se han creído que sólo los votos de los militantes les han llevado al poder. Se equivocan. El militante nacionalista no es el voto nacionalista. Por eso, puede que la abstención perjudique a unos partidos nacionalistas, pensando en los que no son estrictamente militantes.

Participación
¬¿El PSE necesita distanciarse del PP porque las encuestas le dice que baja en escaños?
   ¬Como le doy tampoco valor a las encuestas en el País Vasco, no se puede extraer grandes conclusiones. Cuando más de 40 sobre 100 vascos no dicen lo que van a votar y no aceptan lo que han votado, no hay posibilidad de extraer grandes conclusiones. Los que hablan mucho de ellas, tras la lectura de las encuestas, probablemente se inventan la mayoría de las cosas. No hay quien extraiga conclusiones con tanto miedo.

   ¬¿Qué pasará en el País Vasco si hay un gobierno PNV-PSE?
   ¬Lo importante es que hasta el 13 de mayo sólo pensemos, los que tenemos obligación de impulsar el cambio, en el cambio y que no perdamos ni un minuto en las cosas que podían pasar a partir del 13 mayo.

   ¬¿Y si hay uno PP-PSE?
   ¬Se acortará el final de Eta. No digo que se terminará a la semana con Eta.

   ¬¿Se atrevería a fijar una fecha para ese fin de Eta?
   ¬No. Siempre he utilizado ejemplos del medio plazo, no para dar una fecha concreta, sino el medio plazo y para decir que estamos en el principio del final. Nunca diré que estamos en el final, pero sí en el principio del final, porque ya la sociedad vasca se ha levantado frente al terrorismo y frente al régimen que vive en el País Vasco. Un gobierno del PP y del PSE, como será beligerante desde el primer segundo contra Eta, porque será un gobierno para derrotar a Eta desde el País Vasco, acortará el final de Eta, será más rápido ese final. Si hay un gobierno que le da más poder a Eta, porque no es tanto para derrotarla, sino como para integrarla, lo que hará será prolongar su existencia.

   ¬¿Cómo dice Atucha?
   ¬Si hay que integrarles, estás prolongando su poder y su existencia. Con un gobierno PP-PSE, al margen de lo que Eta pueda hacer, Eta sabe que tiene menos recorrido.

   ¬¿A Eta le viene bien que el PP gane, como dice Eguibar?
   ¬A Eta le viene fatal que el PP gane, diga lo que diga Eguibar. Ellos saben que están prolongando su poder en el País Vasco, porque hay un Gobierno como el actual. Es de sentido común. Si la Ertzaintza, en vez de estar en la tregua durante un año paralizando o limitando su acción frente a la violencia callejera, hubiese estado todos los segundos para evitarla, les hubiese venido bien o mal a los que actúan con la violencia callejera. Si hay un gobierno que no tiene esas dudas y es beligerante contra Eta y la violencia callejera, que la prioridad de las prioridades es acabar con el terrorismo, eso les viene mal a una organización terrorista. Y qué le viene bien a Eta: el complejo, el miedo, el decir que son algo más que una minoría radical, violenta y marginal, que hay que integrarlos. Lo que les viene mal es lo contrario, un gobierno, que desde la fortaleza de la autonomía, les combata desde el primer segundo y que sume sus esfuerzos al Gobierno de España y colabore con otras policías para erradicar el terrorismo.

   ¬¿Qué opina de que Madrazo diga que se abstendrá si...?
   ¬No tengo nada que decir.

   ¬¿El PP ha moderado su discurso para atraerse el voto del electorado del PNV descontento con Azarllus?
   ¬No he moderado nada. He pasado de ser ministro a candidato.

La suma de la mayoría social
¬¿Pero sí espera conseguir ese voto de ese electorado?
   ¬Lo que me interesa es que la suma de los que votaron al PP en las generales, de los que no son votantes del PP no nacionalistas y de los que son nacionalistas, pero antes que nacionalistas son demócratas, articule una mayoría social del cambio suficiente como para ganar las elecciones. Ese es el objetivo. Estella fue un instrumento para cambiar la frontera de la moderación. Antes estábamos de acuerdo en decir que lo radical era Eta y que lo moderado, el PNV. Las organizaciones políticas y sociales del nacionalismo, desde Estella, están en la radicalidad. La pregunta es cómo se reclasifican los votantes y saber lo que harán los que no son militantes. Aqui reside nuestra esperanza.

   ¬¿En que se dividan entre demócratas y no demócratas?
   ¬Básicamente. Y que los moderados o los que son nacionalistas, pero ante todo son demócratas, o bien dejen de votar a las formaciones que ya están en la radicalidad o bien voten al PP.

   ¬¿Le perjudicará al PP entre este electorado el discurso de Arzallus sobre el fantasma franquista?
   ¬Alguien cree que es normal que la campaña electoral pueda comenzar con el bombardeo de Guernica. El pasado más negro del país, el ataque diciendo que somos unos fascistas o dictadores está fuera de la realidad de este país. Ahora ellos son muy libres de plantear la campaña como quieran. Algunas veces pienso que mejor que actúen de esa manera, pero si no fuera candidato, me avergonzaría como vasco de que las personas que han estado estos años en el Gobierno empiecen una campaña, tan importante para el futuro de los vascos, recordando el bombardeo de Guernica y pidiendo al Gobierno español que pida perdón a los vascos por ello.

Encrucijada vasca
¬¿Por qué y qué espera conseguir al resucitar el espíritu de la transición?
   ¬Es lo que más me sale del alma, del corazón y de la conciencia. Creo mucho en que el diálogo es la Constitución, el Estatuto y la transición democrática española. Ese es el diálogo de verdad. Por eso, he querido, en la antesala de la campaña, invitar a los protagonistas de la transición, del Estatuto y de la Constitución. Han venido más de treinta ministros de la UCD. Estoy muy orgulloso de haberlo hecho y, sobre todo, me da mucha fortaleza moral el saber que esas personas hoy interpretan que hay que cerrar la tercera encrucijada vasca o hay que cerrar la transición democrática española apostando por el cambio.

   ¬¿Cómo interpreta la apuesta del PNV por un pacto de convivencia sin renunciar a la autodeterminación?
   ¬La construcción nacional, como un proyecto de construir una nueva nación, llevará aparejada siempre la violencia. La única manera, en opinión de los de Eta, de lograr una nueva nación es con la violencia y el terror. Si se mantiene vivo un concepto de construcción nacional incompatible con España habrá terrorismo. Si ellos en vez de hablar de derechos históricos, hablasen de las obligaciones históricas de los vascos con España, si definiesen una construcción nacional, sin que significase la creación de una nueva nación, y la compatibilizasen con España podría decir que no está unida al terrorismo. Pero si es para hacer nacer un nuevo estado, que es lo que es Estella, lleva aparejado el terrorismo. Esos proyectos oxigenan a los terroristas.

   ¬¿Y cómo se compagina con el pacto de convivencia, que ha prometido el PNV?
   ¬Es incompatible. El Estatuto es el gran compromiso histórico de los vascos. Saltarse la autonomía es una barbaridad, un disparate. Estella es dar el salto de la autonomía a la independencia a plazos para algunos y para otros de inmediato. Eso no es diálogo, sino la imposición de la cultura de la ruptura de Eta. No se puede dialogar sobre la ruptura.

   ¬¿Teme que EH acuda al Parlamento a echar abajo las leyes de un gobierno PP-PSE?
   ¬Eso el 14 de mayo.

   ¬¿El PNV volverá a gobernar con EH a cambio de una tregua «definitiva» de Eta?
   ¬En eso está el PNV. La cúpula del PNV trata de tener la más mínima ocasión para mantener el partido en Estella. Ese es el escenario idóneo que quieren y desean de verdad. Y, para esto, tendrán las conversaciones que quieran, lo que pasa es que pueden existir otros escenarios diferentes. No tengo ninguna duda de que si puede el PNV al día siguiente confirmará Estella y hará un discurso de que Estella ha ganado las elecciones, que ha ganado la autodeterminación. No se cuándo habla con Eta o con los próximos, no hace falta. Aunque no hablasen, no tengo ninguna duda de lo que desearán el 14 de mayo.

Impulso judicial
¬¿Por qué no se ilegaliza EH?
   ¬Hemos estado más de veinte años sin un impulso judicial propio frente a las estructuras que rodean a Eta. Eso ha cambiado desde 1997. Se empezó encarcelando la mesa nacional de HB, se ilegalizó Kas, se cerró Eguin, posteriormente hay un proceso de ilegalización de Ekin. Siempre se pueden hacer muchas cosas, pero es que desde 1997 se está haciendo por primera vez. Estamos en un escenario en el que lo que más ha cambiado en estos años ha sido la movilización de una sociedad y el impulso judicial en el proceso de ilegalización del mal llamado entorno de Eta, porque no hay tal, es Eta. No hay entramado diferente de Eta. El balance es importantísimo en estos tres años. Alguien puede darse por insatisfecho, pero ¿y en los otros 20 años donde no había nada de nada?.

   ¬¿Los jueces tienen miedo?
   ¬Hay que saberlos respetar. Estos años desde el Ministerio del Interior he aprendido que el estado de derecho gana siempre con el respeto hacia sus decisiones, aunque uno tenga en su fuero interno discrepancias concretas o profundas con ellos.

   ¬¿Cómo valora las últimas declaraciones de la Iglesia?
   ¬Las declaraciones del cardenal Rouco han sido muy claras y profundas, en las que ha vuelto a insistir en que no cabe ser cristiano y simpatizante de Eta. Significa una posición de claridad, que encabeza el cardenal Rouco. He leído en Liberation que hay una guerra del Gobierno de España con la Iglesia española. Eso es mentira. Otra cosa es que, en ocasiones, en una Iglesia como la del País Vasco, que tiene un marcado carácter local, haya declaraciones con las que, de alguna forma, uno no puede coincidir del todo. Pero creo que estaríamos desenfocando la cuestión si le diésemos hoy al papel de la Iglesia en el País Vasco uno trascendental en el mal llamado conflicto vasco.

   ¬¿Qué le parece que la Iglesia esté negociando con EH una tregua?
   ¬No me consta.

   ¬¿Y que esté mediando la Iglesia italiana?
   ¬¿San Egidio? Es una historia vieja.

   ¬Pero ahora también están mediando.
   ¬San Egidio participó antes en la mal llamada tregua, de alguna manera, en el conflicto, y, en concreto, conmigo. Si ellos siguen este tema harán los esfuerzos que crean convenientes para que Eta deje de matar. Aunque no tengo noticias. En ese terreno, no hay que ponerse nerviosos por los intentos. Si ellos les convencen de que dejen de matar, mejor.

Aplauso
¬¿Qué opina de que se acuse al PP de lanzar el globo sonda sobre la excomunión de los etarras para boicotear esa mediación de la Iglesia?
   ¬Es mentira.

   ¬¿A los etarras habría que excomulgarlos? ¿A Eta le importaría que se adoptara esa decisión?
   ¬No soy quien para decir lo que tienen que hacer los obispos. Desconozco absolutamente todas las reglas y los principio sobre los que se pueden y deben pronunciar una excomunión. Como no es de mi competencia no tengo ningún interés en meterme en un terreno que desconozco.

   ¬¿Qué le parece que EEUU haya pedido al Rey que medie en «el mal llamado conflicto vasco»?
   ¬Cada vez que he estado en EEUU, nos han felicitado por la política antiterrorista que estaba realizando el Gobierno. En todos los viajes, he tenido ocasión de reunirme con todos los principales responsables de las agencias americanas, tanto CIA como FBI, y con los secretarios de Estado responsables en esta materia, siempre hubo palabras de elogio y de ánimo hacia la política del Gobierno de España.

   ¬¿No cree, entonces, que se lo hayan pedido?
   ¬Desde el Gobierno de EEUU estoy seguro de que no. Un senador, un congresista, no lo sé. EEUU es algo más que la opinión de una persona. No me consta ni la opinión de esa persona. Seguro que, además, no se habrá atrevido a decirle al Rey de España lo que tiene que hacer en el tema del terrorismo de Eta. La posición de todos los gobiernos amigos de España, desde EEUU a Gran Bretaña, siempre ha sido de apoyo y aplauso a la política antiterrorista del Gobierno español.

   ¬¿A qué achaca la reacción al discurso del Rey sobre el castellano en la entrega del Premio Cervantes?
   ¬Absurda. El Rey quiso hacer e hizo un elogio y un planteamiento amable del castellano. Lo que nos debe gustar es que el Rey de España hable bien del castellano. Es rizar el rizo empezar a interpretar sus palabras. Al Rey de Inglaterra, si alguna vez dice que el inglés es una lengua de encuentro, lo entenderé muy bien y, probablemente, podré criticar en el fondo de mi pensamiento lo que hicieron muchas veces para que su idioma se impusiera en muchos lugares. Pero sólo faltaba que el Rey de Inglaterra no hiciese un elogio afectuoso de un elemento esencial para la cohesión de Gran Bretaña.

   ¬Pero hasta Fernando Savater ha dicho que cuidado con el nacionalismo españolista.
   ¬Savater es un hombre extraordinariamente inteligente. Él sabe que es un planteamiento lógico y que no es ninguna bandera extraña del nacionalismo español. Hoy España no tiene riesgo de nacionalismo español, porque está íntimamente vinculada a un proyecto de la Unión Europea. Es un riesgo que no existe.

Busca y captura
¬¿El fin de Eta vendrá de la mano de la implantación por la UE de la orden de busca y captura?
   ¬Ese principio del fin al que antes me he referido será más verdad el día en que la UE pueda poner en circulación la orden de busca y captura europea frente al terrorismo y frente algunos delitos graves.

   ¬¿Sigue pensando que con Eta se acaba por la vía policial?
   ¬Con el estado de derecho español, vasco y de la UE, con la Justicia y la cooperación internacional. Con estos elementos sumados, sin duda, se puede desarticular una organización terrorista, como Eta.

   ¬¿El pacto antiEta se actualizará con los resultados electorales?
   ¬Lo que hace falta es que se incorporen los que quieran al pacto. No veo ninguna necesidad de modificar su contenido.

   ¬¿Qué ofrece el PP a los vascos?
   ¬Que esta sociedad que está en un régimen vuelve a la normalidad. En el País Vasco hay demasiado miedo y temor. Queremos que haya un gobierno que devuelva a la sociedad el protagonismo que ha perdido. El PNV quiere seguir liderando todo el país entero, quiere ser el elemento totalizador de la sociedad vasca. No habrá nunca nadie del PP candidato a las elecciones de los equipos deportivos, ni tendré ningún interés en que en el Círculo de Empresarios haya presencia de políticos del PP. No quiero eso. Quiero cambiar ese mal sentido de liderazgo que tienen, que en el fondo está en dominar y dirigir toda la sociedad vasca.

   ¬¿El País Vasco se quedará sin concierto económico con un gobierno del PNV?
   ¬Aznar sabrá defender siempre la singularidad y la autonomía vasca.

   ¬¿Qué hará Mayor Oreja si pierde las elecciones?
   ¬No contemplo esa posibilidad. Eso el 14 de mayo.

   ¬¿Cómo vive estos días?
   ¬Estaría viviendo mejor en otras circunstancias.

   ¬Y en otra parte.
   ¬No. Estoy muy bien en el País Vasco. Desde el punto de vista personal ahora no me preocupo de otra cosa diferente que no sea las elecciones.

Zapatero marca distancias con el PP y reitera su empeño por integrar a los nacionalistas
Los socialistas europeos se volcaron con el PSE en un acto al que acudió de oyente Felipe González
Bilbao acogió ayer una nutrida representación de los socialistas europeos, que quisieron dar su apoyo al PSE. Allí estaba también el ex presidente del Gobierno, Felipe González, que «escoltó» a Zapatero en la que fue su primera intervención en la campaña. El otro número uno del PSOE no intervino en el acto, según se había acordado con la dirección federal, pero se llevó la ovación más prolongada. Una tarde en la que Zapatero advirtió «a quienes se empeñan en manipular» que su esfuerzo conjunto con el PP es hasta el 13-M y que después, trabajará por integrar a todos los vascos.
Esther L. Palomera - Bilbao.- La Razón  29 Abril 2001

González acudió ayer a Bilbao para respaldar a su hoy secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero. Y no hizo falta que intervinera para dejar constancia de su empeño por acercar al PNV a la senda constitucionalista porque ya lo hizo Zapatero. El número uno del PSOE quiso marcar distancias con los popualres en su primer acto de campaña y lo hizo con una seria advertencia: «Que nadie manipule lo que es un proyecto político, un esfuerzo conjunto hasta el 13-M porque mientras el PSE tenga la fuerza,la historia y la legitimidad que tiene, habrá pleno respeto a los vasco, a su identidad, a su lengua, a su cultura y al autogobierno. Y lo que es más importante habrá un trabajo diario y contínuo para integrar a la inmensa mayoría de los vascos porque es posible y creíble. Sólo los violentos están en el túnel solitario. Nadie nos apartará de esta senda».

   Y este y no otro es el socialismo que Zapatero dijo sentir, «el de la valentía y la generosidad». Valentía para defender las ideas y no arrugarse ante nada ni nadie y generosidad para que la mayoría esté al lado de los demócratas. Fue en este apartado donde el secretario general del PSOE se detuvo en explicar, «para los que se extrañan», los motivos de su alianza con el PP para firmar elpacto anti-eta, que resumió principalmente en uno: «la lealtad de los socialistas con los intereses de España».

   Hecho el guiño oportuno al nacionalismo y el desmarque obligado del PP, el número uno del PSOE retomó las líneas maestras de su habitual discurso humanista al pedir «coraje y civismo» en la lucha por la libertad y la democracia de Euskadi. Aprovechó también para pedir «una rebelión de los jóvenes» para acabar con la violencia porque si hay «Euskadi es Europa es porque Euskadi es España» y «quien ama su tierra es quien no quiere una gota de sangre en ella». Terminó su intervención, tras exigir el destierro para los que usan «bombas y pistolas».

   El secretario general del PSOE aprovechó la presencia del ex presiente del Gobierno para pedirle apoyo de todos los vascos a un gran homenaje a las víctimas del terrorismo y para que en ese rumbo de valentía y generosidad «todo el mundo respete profundamente la historia del PSOE, la de lucha contra el franquismo e incluso la de los Gobiernos de Felipe González».

   Del mismo modo que Rodríguez Zapatero apuntó que los socialistas han sido generosos para comprender el tránsito ¬ésta era una alusión directa al PP¬ de algunos en la defensa de la Constitución y el Estatuto, urgió a los populares a que apoyen un cambio en Euskadi que debe caminar en dos direcciones obligadas: la de asumir que algunos han fracasado con su proyecto y la máxima capacidad de relacionarse, comunicarse y convivir porque sólo hay, según sus palabras, algo de monstruoso en este país: «el fanatismo, la intolerancia y el afán de algunos por pintar un horizonte falso e incierto».

   En el estreno del número uno del PSOE en la campaña estuvieron presentes, además de los principales líderes del socialismo vasco, varios representantes de los socialistas europeos como el primer ministro de la República Checa, Milos Zeman, el vicepresidente de la Internacional Socialistas, Elio Di Rupo; el eurodiputado Enrique Barón; David Martín, del partido laborista inglés; Anna Karamanou, del Partido Socialista Griego; Max Van Den Berg, de Holanda, JosÚ Lamego, de Portugal; Bárbara Duhrkop, eurodiputada.

Activistas contra el miedo
La plataforma ¡Basta Ya! intenta reunir a los vascos que no quieren seguir en silencio. Con pocos medios y una actividad casi clandestina, encabeza la revuelta cívica en Euskadi
JOSÉ LUIS BARBERÍA | San Sebastián El País 29 Abril 2001

Tras 15 años de protesta silenciosa, la rebelión ciudadana contra ETA ha acabado por quitarse la mordaza autoimpuesta desde sus orígenes y gritar ahora a los cuatro vientos que Euskadi vive bajo la dictadura del miedo y ante la amenaza de un proyecto segregacionista excluyente. Al igual que durante la pasada década, los vascos comprometidos siguen componiendo periódicamente en silencio los círculos característicos de Gesto por la Paz y asociaciones similares -en la misma postura defensiva que adoptan determinadas especies animales cuando detectan el peligro- pero el movimiento ciudadano cristalizado en ¡Basta Ya! ha recuperado, para sí y para muchas de las asociaciones que trabajan contra la intoleracia, la libertad de palabra, la iniciativa política y el derecho a la acusación. 'No soporto más el silencio, estaba hasta el gorro de los pudores y complejos, después de tantos años de estar callada, integrarme en ¡Basta Ya! ha sido para mí como una liberación', indica una mujer joven muy atareada estos días pasados en los preparativos del acto del Kursaal. 'No debemos esperar a que nos maten en silencio, las concentraciones clásicas fueron un gran avance, porque acabaron con la desidia general, pero ahora se trata también de extraer las consecuencias políticas de lo que está pasando y de marcar un nuevo rumbo', añade otro miembro del grupo.

Quienes quieren creer que ¡Basta Ya! se ha convertido en una plataforma cívica de los partidos autonomistas y constitucionalistas (PP y PSOE) infravaloran el potencial enorme de rebeldía y conciencia ciudadana retenida durante tantos años en el dique del silencio, confunden el compromiso sincero que anima a sus promotores, ignoran que el movimiento ciudadano vasco siempre ha ido por delante de la clase política, de los partidos y de las instituciones. No, esas gentes, viejos sindicalistas y militantes, generalmente de izquierdas, profesores y estudiantes de universidad, familiares de asesinados por el terrorismo, no están aquí para hacer carrera política.

'Los aparatos de los partidos PSOE y PP no me atraen para nada, pero ojalá hubiera más fuerzas políticas con nosotros', apunta un miembro del colectivo que desde que empezó todo, en 1986, ha pasado por casi todas las asociaciones pacifistas. 'Yo sí milito, porque me parece necesario, pero es aquí donde ahora me siento verdaderamente útil', apostilla otro. La conversación transcurre en un pequeño local alquilado cuya dirección se guarda celosamente por evidentes razones de seguridad. Como el espacio es tan diminuto, los distintos colectivos pacifistas y ciudadanos que lo utilizan tienen que atenerse a un reparto horario. Los 50.000 euros del Premio Sarajov que les otorgó el 13 de diciembre la Unión Europea y los dos millones recogidos a través de pequeñas aportaciones individuales, que oscilan entre las 5.000 y las 25.000 pesetas, les ha permitido disponer de este local con teléfono y afrontar los cinco millones de gasto que acarreó el mitin de ayer. 'Esta militancia nos cuesta dinero, y si no hacemos más cosas es, simplemente, por eso, porque no tenemos con qué', indica un sindicalista de CC OO. No hay nombres, ni fotos, nada que dé pistas que permitan identificarlas. 'Sólo nos exponemos cuando resulta totalmente indispensable, nunca hay que dar facilidades a los asesinos'.

Hoy como ayer, o mejor, hoy mucho más que ayer, el miedo a las posibles agresiones físicas, a la denuncia de los chivatos de ETA, al asesinato en última instancia hace flaquear los ánimos y muerde en la firmeza ciudadana, pero estos luchadores por la democracia -una veintena en el núcleo duro, 200 colaboradores en el área de San Sebastián- se han forjado un voluntad de hierro. Han cambiado mucho las cosas desde los tiempos (1986) en los que Cristina Cuesta, hija de un delegado de Telefónica asesinado, y otros pocos familiares de víctimas del terrorismo se reunieron silenciosamente en la calle embargados por la agobiante sensación de 'miedo al ridículo'. Del Dilo con tu silencio se ha pasado en ¡Basta Ya! al Dilo con tu acción. Porque los integrantes de esta asociación, que movilizó a 100.000 manifestantes el pasado 23 de septiembre en San Sebastián y ha devuelto la iniciativa política al marco estatutario y constitucional, son antes que nada activistas. 'No somos, sólo actuamos, y cuando actuamos, somos. Somos militantes y es la hora de la acción'.

En el grupo hay una mujer, antigua nacionalista, muy conocida por su papel en la lucha antifranquista. Es ella la que captó para el grupo el grito de '¡Basta Ya!', surgido espontáneamente en las manifestaciones contra ETA. A modo de insignia lleva una chapa con el perfil de un roedor, porque no quiere olvidar la metáfora utilizada por un dirigente del PNV que comparó a los manifestantes de ¡Basta Ya! con las ratas que seguían al flautista de Hamelin. 'A nuestra edad estamos más para los cursillos de macramé o de pintura, para la gimnasia o la sauna que para el activismo, pero qué vas a hacer, tenemos lo que tenemos en este país, un fascismo-leninismo en marcha y unos Gobiernos que no nos defienden suficientemente', dice. 'Hay tres opciones para los vascos', añade, a su lado, otra mujer que procede de Euskadiko Ezkerra: 'Mirar hacia otro lado y seguir viviendo, decir que esto no tiene remedio y marcharse, o reconocer que se tiene miedo e intentar superarlo'. Ella sí confiesa 'tener más miedo que nunca' a expresarse con su nombre y apellido. 'Me siento rabiosa y humillada por tener que pedirte que no me identifiques en tu artículo', dice.

El regreso de las viejas vanguardias

Muchos de los vascos que encarnan la rebelión política ciudadana son antiguos izquierdistas bregados en la lucha contra el franquismo y por las libertades, antifascistas veteranos, gentes que lucharon generosamente contra el régimen anterior. Pertenecen a las viejas vanguardias de la izquierda y la extrema izquierda antifranquistas, a la ETA de los primeros años. Son, si se permite la expresión, esos tontos valientes y desprendidos que, contra lo que aconseja la prudencia, surgen cuando las situaciones se vuelven comprometidas, que se rebelan y se la juegan cuando la sociedad tiende a mirar hacia otro lado. El exterminio físico de los disidentes, la limpieza ideológica y política desatada en Euskadi, la denuncia de la 'traición' del nacionalismo pergeñada en el acuerdo con ETA en los pactos de Lizarra, han despertado un sentimiento compartido por estos veteranos que han vuelto al activismo y a los viejos usos clandestinos. Porque estos grupos ciudadanos actúan de manera verdaderamente clandestina. 'Ya sabe, los carteles hay que llevarlos enrollados y ocultos en las bolsas. Te metes en un portal y allí les das cola; si no hay nadie a la vista, sales a la calle, lo colocas y te largas a otro sitio'. Últimamente, desde que EH presenta en su propaganda a un mujer embarazada a punto de dar a luz a una nación, ¡Basta ya! ha pasado a reivindicar el aborto invocando el segundo supuesto, el de la violación. En la reciente Korrika, carrera de relevos en apoyo al euskera que organiza AEK (Coordinadora de Alfabetización de Adultos), ¡Basta ya! sorprendió a los corredores que portaban carteles con las caras de presos de ETA con la instalación relámpago de pancartas que decían Korrika, korrika, ETAren kontra (Corre, corre contra ETA). Las horas de las citas se dan de una reunión a otra, pero el lugar sólo se conoce en el último momento.

“Le Monde” critica en un duro editorial al PNV
El diario francés “Le Monde” critica duramente el “discurso ambiguo, próximo al racismo” del Partido Nacionalista Vasco y su acuerdo tras los comicios de 1998 con “la vitrina política de ETA”, en alusión a Euskal Herritarrok, porque no frenó “la locura política” de la organización terrorista.
EFE.- Libertad Digital 29 Abril 2001

En un editorial titulado “Unión sagrada en Vitoria”, en el que analiza el acercamiento entre el PP y los socialistas vascos de cara a las elecciones autonómicas del próximo 13 de mayo, señala que “esta alianza contra natura” se explica por la reacción de los españoles “ante la campaña de terror de ETA”. Una situación de la que “Le Monde” también responsabiliza al PNV al asegurar que “le ha podido faltar firmeza en su denuncia de la violencia de ETA. Ha creído poder pactar con la vitrina política de ETA. Cultiva un discurso ambiguo, próximo al racismo sobre la identidad vasca”.

El periódico añade que la formación que presiden Xabier Arzalluz “lleva a cabo una batalla política sin matices en una España democrática, miembro de una Unión Europea dispuesta a hacer espacio a las regiones. En este marco debe manifestarse la singularidad de un País Vasco español que goza de una autonomía sin igual en la Unión”.

Sin embargo, coincide con los nacionalistas moderados al sostener que aciertan en su análisis de que la represión de ETA, esencia del programa de Mayor Oreja según “Le Monde”, no conseguirá acabar con la organización terrorista. Y concluye señalando que además del 15 por ciento de los votos que suele recibir EH en las elecciones a las que se presenta, los radicales movilizan a cientos de jóvenes para actos violentos, un hecho que podría contagiarse al País Vasco francés.

Votos de soledad
Cuatro ciudadanos vascos obligados a abandonar Euskadi miran al 13 de mayo con la esperanza de que «ese día empezará el final de nuestro exilio»
MONTSERRAT LLUIS BILBAO El Correo  29 Abril 2001

Les separan cien, mil, diez mil kilómetros de Euskadi, pero sus papeletas no faltarán el próximo 13 de mayo. Porque, para ellos, no están en juego los 75 sillones del Parlamento vasco, sino un asiento en ese añorado avión que les ha de traer de vuelta a casa. Son las decenas, centenares de vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses que, en veinticinco años de democracia, han tenido que meter su vida en una maleta y llevarla bien lejos para ponerla a salvo. Empresarios marcharon por delante; les siguieron agentes de seguridad, cargos electos, periodistas, jueces, profesores…; hoy, gentes anónimas de cualquier profesión, renta y opinión, desterradas todas por imperativo de la intransigencia y la intolerancia. Sus únicos derechos son la distancia y el silencio. No tienen voz. Pero sí voto; y en él confían: «Sólo las urnas pueden devolver la libertad a este pueblo. Y, esta vez, sé que está en camino».

UNIVERSITARIO POR LA PAZ
«Me sentía otro Miguel Ángel Blanco»

«ANÓNIMO». Una escueta nota escrita en letras mayúsculas y apostada sobre el auricular del teléfono le recuerda a José Alonso, de parte de su mujer, que no se identifique ante la periodista que le va a llamar desde España. Sin sospecharlo, aquel papel se convierte en una prueba irrefutable de que, aunque se le ponga de por medio un océano, el miedo sigue y persigue a sus víctimas. Y siempre las encuentra. «Nunca pierdes la presión», reconoce José. Pero aun conservándola, esta vez, el joven donostiarra accede a contar su historia con nombres, detalles y apellidos. «Lo hago para demostrar que, en Euskadi, existen exiliados políticos. Sólo te pido que no digas dónde estoy».

Sí permite emplazarlo en Latinoamérica, su último refugio en una huida que «no sé por dónde empezar a relatar, porque llevo con ella toda la vida»; desde que, hace 32 años, nació en una familia a la que ETA se empeña en mandar cartas contra reembolso intentando tasar su libertad. No obstante, fue el asesinato de un policía municipal con el que José coincidía en el gimnasio el que, al cumplir los veinte, le llevó a Gesto por la Paz. Otra dosis de pólvora, la que en 1995 destrozó al brigada Juan Santamaría -«también buen amigo»-, fue el detonante para afiliarse al PP y promover asociaciones desde las que «arrebatar a los radicales» los consejos escolares de las universidades.

«Allí me di a conocer al enemigo». Y el enemigo a él: «Al ir a la facultad, por la calle, me insultaban». «PP, fascista»; «os vamos a matar», le gritaban las mismas voces que rebotaban contra las paredes en forma de enormes pintadas. «No sabes hasta qué punto es una obsesión. Pero, una mañana, al bajar al portal, vi a tres personas extrañas y salí corriendo».

Por más que se le estrechara el círculo de la libertad, iba a resistir. «Tenía una misión. Quería ser político». De hecho, Gregorio Ordóñez lo había citado para almorzar el 24 de enero de 1995. Él sospecha que para anunciarle su entrada en las listas municipales. Pero, un día antes, un tiro canceló para siempre la agenda del alcaldable popular, y José Pérez se dio cuenta de que «la gente muerta no sirve para nada. Decidí hacer caso a mi familia y, forzado por mis padres, me marché un año a Madrid».

Miradas sospechosas
Quiso creer que «los asesinos se olvidarían de mi», pero, tan pronto regresó, volvieron a salir a su encuentro las amenazas, los insultos, las llamadas de medianoche, las cartas, las voces… Saber que «no estaba entre los primeros de la lista» fue un alivio hasta que, en julio de 1997, mientras Ermua gritaba de dolor, José se percató de que era «otro Miguel Ángel Blanco. Tenía idéntico perfil que él; el de un joven con inquietudes y sin cargo», con el agravante de que, tras el asesinato de Ordóñez, José había quedado «marcado y sin apoyo político».

«Te ves mucho más desamparado desde la base que desde la dirección del partido, más que por no llevar escolta, por la falta de respaldo público. Incluso he perdido a muchos amigos por miedo». No así a su novia, en la que halló refugio emocional y físico: llegada la hora de iniciar una vida juntos, el pasado julio, buscaron piso en el país americano donde ella había nacido; uno de los más inestables de la otra orilla del charco, pero en el que los recién casados se sienten «más seguros que nunca».

El miedo, no obstante, sigue rondando su dicha, porque «tengo muchos parientes en Euskadi», que han preferido quedarse en una ciudad «privilegiada» a la que José añora, pero que, «si no hubiera abandonado, hoy aborrecería». De hecho, «vivo con la idea en la cabeza de volver». Pero eso «sólo será» cuando pueda asomarse al balcón y, con La Concha reflejada en sus pupilas, le susurre a su mujer que «San Sebastián es tan bonita», que hasta la ha elegido para vivir la libertad.

EMPRESARIOS DE HOSTELERÍA
«A veces, preferirías que te pegaran el tiro para acabar con esto»
Ni él se llama Juan ni ella María, pero los dos forman un matrimonio guipuzcoano que, hace algo más de una década, optó por cocinarse un futuro en un restaurante costero, desde donde el nombre hasta la carta y los fogones desprendían sabor vasco. A base de letras, iban cuadrando los números del negocio, pero, aun con lista de espera para probar su marmitako, la inquietud nunca se borraba del rostro de Juan. «Es que este verano viene mal tiempo y no sé cómo cubriremos gastos», se excusaba, cada vez que su mujer lo descubría con la mirada clavada en el techo del dormitorio.

Explicaciones, pesadillas, espasmos… que María no entendió por más que consultó con un par de psicólogos. Hasta que, un mediodía, mientras servía quisquillas y percebes, el cartero le entregó un sobre dirigido a su identidad real. Dentro, ETA le aclaraba, con «repugnante chulería», el motivo de la desazón de su esposo y le pedía ayuda económica para salvar Euskadi y, de paso, la vida de su marido. «Había jurado que jamás se lo diría a ella ni pagaría un duro», aclara Juan, antes de reconocer que el silencio le iba «envenenando». «Hay días que preferirías que te pegaran el tiro para acabar con esto. Pero otros, cobras fuerza sólo por no regalarles el gusto de hundirte». Ni aunque, al pasar un paño sobre la barra, encuentres una servilleta con una diana recordando tu nombre.

Aquel papel lo había retirado a tiempo Juan dos meses antes, pero, ahora que su mujer también figuraba en el directorio de la banda, carecía de sentido seguir en Euskadi. «Aunque no sé si nos habrían matado, la vida ya te la han quitado por completo», razona ella, recordando uno de los argumentos con los que convenció a su esposo para que metiera en la maleta el txistu y la camiseta de la Real Sociedad. Otro decía algo así: «Si habíamos salido adelante en una tierra de grandes cocineros, lo haríamos fuera».

En Andalucía, por ejemplo, en un pueblo con mar cuyo nombre ni siquiera han revelado a los mejores clientes. Ofrecieron a sus tres empleados marchar con ellos, pero prefirieron recoger el finiquito de la casa y ponerse a salvo en la oficina de empleo. «Porque esa es otra: parece que te vas para hacerte de oro, sin importarte nadie, cuando es a ti a quien te han arruinado la existencia».

Con los «cuatro duros que teníamos, no más», han abierto un nuevo local en el cruce de costas donde el Mediterráneo y el Atlántico se funden sin rencor. Las especialidades son las mismas, pero las conversaciones suenan allí diferentes. «En el País Vasco, la gente sólo habla de la comida, del tiempo; pero nadie se atreve a reírse en alto de un político, ni a pedir que apaguen la ‘tele’ cuando sale Otegi. Aquí te das cuenta de lo que es la libertad». Y de que el País Vasco «se está volviendo un pueblo sombrío. No sólo a mí me cambió el carácter. Nosotros, que éramos gente campechana, nos hacemos cada vez más retraídos y desconfiados». Y eso, a quien está «cansado» de pinchar discos en euskera, le «duele» hondo.

PROFESOR DE FILOSOFÍA
«Mi tortura la juzgará algún día un tribunal de derechos humanos»
«No me quito de la cabeza mi última escena en Vizcaya. Al abrir la puerta de casa, mis dos hijas gemelas se me agarraron una a cada pierna y me suplicaron que no las dejara. Algún día, esa tortura la tiene que juzgar un tribunal de derechos humanos. Porque, si a Milosevic le ha llegado el momento, aquí también llegará».

Dos años han pasado de aquella desgarradora despedida, pero la voz de José, otro nombre disfrazado, aún no es capaz de relatarla sin detenerse a tragar saliva cada par de palabras. «Es que en Euskadi no podía seguir», agrega, como si necesitara disculparse ante su mente por tanto dolor. «Hay dos formas de matarte; en directo y no dejándote vivir; y a mí me tocó la segunda».

Apellidos euskaldunes
Oriundo de Aragón, llegó a Vizcaya en los setenta dispuesto a despertar inquietudes existenciales en los estudiantes de bachillerato. Progresó con rapidez, hasta ocupar la cátedra de Filosofía en un instituto de Basauri. Pero tan pronto empezó a ser requerido para colaborar y opinar en medios de comunicación, se dio cuenta de que «había sido muy bien recibido por mis apellidos -de clara fonética euskaldún-, pero nunca se había valorado mi saber». «Me advirtieron que, si seguía por esa línea contra el nacionalismo radical, tenía muy poco que hacer. Me arrinconaron. Hasta tenía que dar conferencias fuera del País Vasco clandestinamente».

Sintiendo «conculcados mis derechos como ciudadano», hace cinco años, llegó a la conclusión de que «prefería sobrevivir en una sociedad libre que ganar más en una dictadura». Pidió traslado y, gracias a su «máxima puntuación académica», eligió plaza en Andalucía. Sus hijos tenían unos estudios y una vida iniciados en Euskadi. Su mujer, también maestra, «se negaba a ser expulsada por la intransigencia». José tuvo que marchar solo. Desde hace dos años, habla todos los días con su familia, pero «me han robado la cotidianeidad. ¿Eso es lo que ellos llaman socializar el dolor? Aquí los únicos que sufrimos…».

Sus palabras se precipitan hasta que él las silencia de súbito. Le consta que «soy incómodo. Ya en Andalucía, empezó a comer al lado mío todos los días una chica que nunca había visto. Me causó cierta alarma. Hasta que, una tarde, el que la siguió fui yo y desapareció».

José vuelve a almorzar solo. Sospecha que, durante mucho tiempo, las comidas le seguirán sabiendo demasiado amargas.

CONCEJAL DEL PSE-EE
«Desde que me fui, mis hijos viven mejor»
Desde que Juantxu Crespo torneó la cerradura de su casa en Amurrio y arrojó al Nervión la llave de su futuro en Álava, sus tres hijos «viven mejor». Ellos siguen residiendo en el pueblo, y echan de menos a su padre, pero han dejado de ser «los chicos del concejal socialista». Un cargo que, cada cuatro años, requiere de renovación popular, pero que, a algunos, les señala en el espacio y en el tiempo. «Sí vuelvo al País Vasco, pero no estoy tranquilo. Hay gente que te recibe bien, estupendamente, pero otros te atraviesan con la mirada».

Y eso que, cuando Juantxu abandonó su casa, hará tres años en agosto, Euskadi estaba a un mes de iniciar el eclipse de la tregua. «No se metían conmigo directamente y había menos tensión que ahora. Pero el miedo siempre existe. La presión es latente. Mirar bajo el coche, precauciones…».

«Sólo tengo una vida»
La naturalidad gratuita de Juantxu no se acostumbraba a desconfiar. Repetía cada mañana el mismo recorrido de casa a su puesto en Tubos Reunidos, y de la empresa al ayuntamiento. Más de doce horas de trabajo, y otras tantas de espera e incertidumbre para su mujer. Hasta que se cumplió el día en que el edil descubrió que «estaba asqueado de la vida, de presiones laborales, sociales, políticas…». Y aprovechando su prejubilación en la compañía, clausuró 16 años de dedicación municipal.

Debía marcharse, y sus dolencias en el brazo le aconsejaron Torrevieja. En la localidad alicantina, compró una casa desde la que se asoma con perspectiva a Euskadi. «Es lamentable tener que salir de una tierra desarrollada, con unas instituciones y servicios mejores que las de cualquier otro sitio… Pero sólo tenemos una vida», se consuela Crespo. De ahí nace su «total comprensión» hacia los nueve ediles del PSE-EE que han dimitido por negarse a llevar escolta.

Aunque a él no se le ofreció la posibilidad de cubrirse las espaldas, reconoce que es hoy cuando la protección se hace «imprescindible». Y más arriesgado su retorno a Amurrio. «La situación está bastante mal, por no decir muy mal. Cuando me fui, la industria iba hacia arriba, y ahora cae en picado. Nadie habla de Bilbao, ni del Guggenheim. Se ha vuelto al estigma de la metralleta». Y no sólo entre quienes conocen Euskadi en 625 líneas; también entre aquellos a quienes Juantxu regala un «agur» en el paseo marítimo de Torrevieja. «Cada vez hay más vascos viviendo aquí, aunque nadie quiere hablar de esto». Les causa menos vergüenza decir que vienen encandilados por el sol del Levante que expulsados por los nubarrones que se ciernen sobre el futuro de Euskadi.

Aparecen pintadas amenazantes contra Ibarrola, Savater y Consuelo Ordóñez
La violencia callejera también se ha metido en su particular campaña electoral en el País Vasco con nuevos ataques a intereses particulares de concejales no nacionalistas y miembros de las fuerzas de seguridad.
EP.  Libertad Digital 29 Abril 2001

Además, los proetarras han atacado una vez más las esculturas de Agustín Ibarrola. En esta ocasión han arremetido contra la que está situada en la calle Gabriel Celaya de San Sebastián. Los radicales han lanzado pintura roja y amarilla contra la obra de arte, junto a la que han colocado una pancarta en la que se pide a Ibarrola, al filósofo Fernando Savater y a Consuelo Ordóñez, hermana del dirigente popular asesinado por ETA que se marchen del País Vasco. También el coche de un ertzaina ha sufrido daños tras la explosión de un artefacto en Vitoria, y en Bilbao los objetivos han sido tres locales de Telepizza.

No es la primera ocasión en que las esculturas de Agustín Ibarrola, también miembro del Foro de Ermua, sufren el ataque de los violentos, ya que el bosque de Oma ha sufrido daños en varias ocasiones. Esta vez los proetarras lanzaron pintura roja y amarilla contra la escultura ubicada en la calle Gabriel Celaya, en el barrio donostiarra de Intxaurrondo. Junto a la escultura, colocaron una pancarta con el lema “Fascistas. Fuera de Euskal Herria”, en la que aparecían las fotos del escultor, del miembro de la plataforma cívica ”Basta Ya” Fernando Savater, y de Consuelo Ordóñez, hermana del dirigente del PP asesinado por ETA Gregorio Ordóñez.

Esta no ha sido la única acción con que los violentos proetarras quisieron empezar su particular campaña electoral. La parte trasera del coche particular de un agente de la Ertzaintza sufrió daños de consideración tras la explosión de un artefacto de fabricación casera. El vehículo, un Citroen ZX, estaba aparcado en la calle Valladolid de Vitoria.

La Guardia Civil ha detenido a cuatro personas en relación con la explosión de este artefacto, tres de ellos son menores de edad, por lo que serán interrogados en el juzgado de menores de la Audiencia Nacional, mientras que el otro arrestado lo será por el juez de guardia. Fuentes de la investigación han apuntado que dos de los detenidos tienen antecedentes por su participación en otros actos de violencia callejera.

Además, otro coche estacionado junto al primero sufrió daños, aunque no hubo heridos. En Bilbao se registraron tres nuevos ataques con cócteles molotov, todos ellos contra locales de Telepizza, en un nuevo episodio del acoso constante al empresariado que protagonizan los violentos. Los locales de la cadena de restaurantes de comida rápida estaban ubicados en tres barrios distintos, en Deusto, Santutxu y La Casilla. Los locales sufrieron daños de consideración, sobre todo en la parte exterior de los mismos, que sufrieron el impacto de los artefactos pirotécnicos.

En el nombre de Europa
VICTORIA PREGO El Mundo 29 Abril 2001

Lo dijo ayer el vicepresidente del Parlamento Europeo, el socialista Luis Marinho, y hablaba en nombre de todos los parlamentarios de la Unión: «En Europa no hay lugar para la violencia». Una afirmación breve, aparentemente común, que tiene, sin embargo, un significado político e histórico de gran calado. Porque lo que ocurre es que la batalla internacional la hemos ganado, por fin, los demócratas españoles frente al terrorismo etarra, que había gozado hasta ahora mismo de un grado de comprensión, incluso de complicidad política, en demasiados países de los llamados «de nuestro entorno». Esa complicidad ha alimentado extraordinariamente el vigor de la banda terrorista, que se ha sentido protegida y a salvo con sólo atravesar los Pirineos y entrar en Francia; que ha sabido que podía vivir sin esconderse en Bélgica; que ha paseado su falsaria versión de la España democrática por toda Europa, y que ha sido escuchada atentamente durante demasiados años en casi todos los foros del que se consideraba el ámbito progresista continental.

No ha sido una simple cuestión de imagen, esa levedad que resulta al final irrelevante, sino de argumento político de fondo, con todas las gravísimas consecuencias que una interpretación torcida y, como en este caso, palmariamente errónea manejada por los otros puede tener para la vida de un pueblo.

El terrorismo de ETA y quienes amparan su argumentación política habían logrado plenamente que la sociedad europea, y parte importante de su clase política, aceptaran ese retrato etarra en el que estaba inevitablemente incluida la deslegitimación gratuita y profundamente irresponsable de una realidad, la española, que desde hacía ya muchos años era impecablemente democrática. Han pasado muchas cosas y hemos visto muchos muertos, han caído en saco roto y en oídos sordos muchos relatos, infinidad de argumentos. Y, por fin, después de 30 años de existencia de la banda terrorista y de 25 años de denodados esfuerzos de los españoles por conquistar, primero, y por asentar, después, las libertades en nuestro país, lo que ocurre es que, en vísperas de las elecciones, escuchamos el manifiesto que los parlamentarios europeos envían para ser leído en el acto de apoyo al Partido Socialista de Euskadi, que ayer se celebró en Bilbao: «Europa se defenderá de los nacionalismos violentos que atenten contra su integridad... Somos una comunidad que no va a permitir que ningún europeo sufra la persecución y cobarde agresión de los que intentan imponer sus ideas asesinando». El Palacio Euskalduna de Bilbao se venía abajo con los aplausos emocionados de los asistentes: socialistas vascos perfectamente conscientes de que sus vidas no valen un duro mientras ETA exista y que escuchaban la voz de sus correligionarios europeos con el agradecimiento de quien se sabe esencialmente solo pero ve aliviada su soledad con las palabras del otro. Y en ese momento resultó irrelevante que se tratara de socialistas o se hubiera tratado de miembros del PP del País Vasco: el manifiesto del Parlamento Europeo era para todos y a todos estaba dirigido.

Este, el de la posición de Europa respecto del terrorismo etarra, es uno de los cambios más determinantes que se están produciendo en torno a nuestro mayor drama como país: a partir del momento en que se ha hecho cierto este radical cambio de escenario político y Europa ha comprendido, de una vez para siempre, que los asesinos de ETA no son sino asesinos y no unos «luchadores por la libertad» como los califican todavía algunos, ya muy pocos, miopes analistas políticos en Francia, Inglaterra, Bélgica y demás, a partir de ese momento, podemos ya empezar a pensar, sin estar soñando, en la victoria sobre la muerte.

Los perseguidos
GERMAN YANKE El Mundo 29 Abril 2001

CRUZ

Todos los que hablaron ayer en San Sebastián, en el acto organizado por la Plataforma Basta Ya, viven acompañados de escoltas.

Muchos de los que les escucharon desde las butacas del Kursaal, también. Conviene no olvidarlo. Estaban allí, rodeados de muchos más, los perseguidos por la banda terrorista ETA, los atacados y amenazados por los violentos, los que quieren callar los totalitarios. Otros tuvieron que irse, o esconderse... o están asesinados.

Son también, qué significativo, los insultados y acosados por el nacionalismo vasco que se dice «democrático» y pacífico, los que el poder establecido hasta ahora en el País Vasco -establecido con los votos de EH- asegura que quieren dividir el país y rechazar el diálogo.

Son aquéllos con los que el PNV, que se guarda la posibilidad de pactar con EH, no quiere entenderse de ninguna manera.

Basta Ya reúne a intelectuales, periodistas y ciudadanos que, como dijo ayer Fernando Savater, quieren levantar su voz y su voto en defensa de la justicia y la libertad. ¿Qué gritaban ayer? «ETA no».

Lo hacían mientras ETA, convertida en banda paramilitar que ataca sólo a la oposición, ofrecía por boca de Arnaldo Otegi un pacto a PNV y EA. Habrá quien diga que los de Basta Ya son partidistas. A veces la sandez es tan reprobable como la barbarie.

¿EXCEPCIÓN VASCA?
PEDRO ALTARES La Voz  29 Abril 2001 

No hay democracia sin alternancia. Es una evidencia que ninguna situación supuestamente excepcional puede soslayar. El PNV, como en general todos los partidos nacionalistas, suelen identificar su permanencia en el poder con la construcción nacional. No es cierto y mucho menos en sociedades complejas y plurales como, a pesar de todo, la del País Vasco.

Hasta ahora, y a la espera de los resultados del 13-M, el PNV ha sido el partido más votado. Pero teniendo en cuenta el alto índice de abstención en todas las elecciones autonómicas, ni siquiera puede decirse que tenga el apoyo de la mayoría de la población con derecho a voto. Sin embargo, su actitud es la de una identificación absoluta con un concepto de pueblo vasco que la realidad, y los votos, llevan desmintiendo elección tras elección.

Lo peor de la situación vasca es que se pierden las perspectivas de las reglas generales de todo sistema democrático. Sin excepciones culturales posibles. Más de veinte años de gobierno del PNV, solo o en coalición, no significan en democracia un certificado de continuidad. El nosotros o el caos, o parafraseando a Arzalluz, o nosotros o más justificación para que ETA siga matando, no son de recibo. Y mucho menos en el País Vasco, donde ETA ha seguido implantando el terror sin importarle quién esté en el poder político, ni allí ni en Madrid. 

El mensaje nacionalista es excluyente y, en consecuencia, la posible alternancia que puede darse después del 13-M se presenta como un precipicio insondable. No lo sería ni siquiera para el PNV que, como todo partido político, necesita de la saludable depuración interna que siempre acarrea el paso del gobierno a la oposición. Así las cosas, el soberanismo del programa de la coalición PNV-EA es una opción sobre la que los electores tendrán ocasión de pronunciarse dentro de dos semanas. Es una opción más, entre otras. 

Pero, a pesar de una situación de falta de libertades reales insólita en la Unión Europea, las reglas elementales de una democracia, entre otras la posibilidad de la alternancia, no pueden albergar una especie de excepción vasca por la que el PNV sea insustituible y deba de permanecer siempre en el poder. En el comienzo de la campaña electoral, al menos eso debería estar muy claro en la sociedad vasca. Después, que las urnas decidan.

Casi tres siglos de imposición
Decenas de leyes desmienten el discurso del Rey y revelan que sí se obligó a hablar en castellano
JORDI BUSQUETS | Barcelona El País  29 Abril 2001

Se cuentan por decenas las leyes, decretos y normas de diverso rango que demuestran que han sido muchas las personas a las que, en épocas diversas y lugares distintos, se ha obligado a hablar en castellano. El recuento no es de ahora, a raíz de la polémica frase pronunciada el pasado lunes por el Rey en la entrega del Premio Cervantes; existe mucha bibliografía sobre el tema, cuya consulta revela que, al menos desde principios del siglo XVIII, la imposición del castellano se ha extendido a todos los ámbitos de la vida pública y privada de los españoles: de la enseñanza del catecismo y de las primeras letras al uso del teléfono, la producción teatral o el etiquetado de los productos farmacéuticos.

Entre los libros mencionados destaca uno cuyo título, traducido del catalán, no puede ser más explícito acerca de su propósito: La persecución política de la lengua catalana. Historia de las medidas contra su uso desde la Nueva Planta hasta hoy (Edicions 62). Son 309 páginas que recogen, con una meticulosidad casi obsesiva, las pruebas de la 'tenaz y prolongada' persecución del catalán -en Cataluña, Valencia y Baleares-, el gallego y el euskera desde principios del siglo XVIII. El autor del libro, Francesc Ferrer i Gironès, diputado en el Parlamento catalán por Esquerra Republicana y ex senador en la órbita socialista, ha puesto gran cuidado en identificar a quienes, por su notoria participación en la promulgación de las distintas normas, califica de 'lengüicidas'. Y ello por una razón que, 16 años después de la publicación del texto, no ha perdido un punto de actualidad: 'Hasta ahora, las leyes y normas se atribuían a los diferentes monarcas, cuando en realidad es preciso personalizarlas en los responsables de cada Gobierno y en su ideología política para poder sacar conclusiones'.

De título igualmente explícito es el libro -traduzco del catalán- Cataluña bajo el régimen franquista (Edicions Catalanes de París, 1973 / Editorial Blume, 1978), del historiador y ex senador Josep Benet, un extenso 'informe' -459 páginas de apretada letra- sobre 'la persecución de la lengua y la cultura catalana' que 'prueba', según su autor, que el Estado franquista fue 'responsable de un intento de genocidio cultural'. El libro blanco del euskera, en fin, una especie de 'historia clínica de la lengua' impulsada en 1977 por la Real Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia, no hace sino abundar en los graves obstáculos que el euskera, el gallego y el catalán han debido salvar para llegar hasta nuestros días.

- 1717. Instrucciones secretas a los corregidores para la aplicación en Cataluña del Decreto de Nueva Planta: 'Pondrá el mayor cuidado en introducir la lengua castellana, a cuyo fin dará las providencias más templadas y disimuladas para que se consiga el efecto sin que se note el cuidado'.

- 1768. Real Cédula de Aranjuez. Artículo VII: 'Mando que la enseñanza de primeras letras, latinidad y retórica se haga en lengua castellana generalmente, dondequiera que no se practique, cuidando de su cumplimiento las audiencias y justicias respectivas'.

- 1857. Ley Moyano de Instrucción Pública. Artículo 88: 'La Gramática y Ortografía de la Academia Española serán texto obligatorio y único para estas materias en la enseñanza pública'.

- 1862. Ley del Notariado. Artículo 25: 'Los instrumentos públicos se redactarán en lengua castellana y se escribirán en letra clara, sin abreviaturas y sin blancos'.

- 1867. Real orden sobre producción teatral. 'En vista de la comunicación pasada a este ministerio por el censor interino de teatros del reino, en la que se hace notar el gran número de producciones dramáticas que se presentan a la censura escritas en los diferentes dialectos, y considerando que esta novedad ha de influir forzosamente a fomentar el espíritu autóctono de las mismas, destruyendo el medio más eficaz para que se generalice el uso de la lengua nacional, la Reina (q. D. g.) ha tenido a bien disponer que en adelante no se admitirán a la censura obras dramáticas que estén exclusivamente escritas en cualquiera de los dialectos de las provincias de España'.

- 1896. Prohibición de hablar por teléfono en euskera y catalán. Ante la prohibición de la Dirección General de Correos y Telégrafos, el diputado catalán Maluquer i Viladot señaló en el Congreso: 'Cuando fui a que me pusieran en comunicación con Manresa, me encontré con esa dificultad. (...) Por eso suplicaba al señor ministro de la Gobernación, que nos tenía ofrecido resolver este asunto, pero se van pasando los días sin hacerlo, que lo resolviera. Difiero de la indicación del señor presidente y espero que no sólo pondrá en conocimiento del señor ministro de la Gobernación mi ruego, sino que personalmente influirá para que sea atendido, lo cual, no sólo le agradeceré yo, sino todos los euskeros y catalanes que han recibido ese latigazo del señor director de Comunicaciones'.

- 1902. Real decreto sobre la enseñanza del catecismo. Artículo 2: 'Los maestros y maestras de instrucción primaria que enseñen a sus discípulos la doctrina cristiana en un idioma o dialecto que no sea la lengua castellana, serán castigados la primera vez con amonestación. Si reincidiesen, serán separados del Magisterio oficial'.

- 1923. Real decreto dictando medidas y sanciones contra el separatismo. Artículo 2: '...no podrá usarse por las personas investidas de autoridad otro idioma que el castellano, que es el oficial del Estado español, sin que esta prohibición alcance a la vida interna de las corporaciones de carácter local o regional, obligadas, no obstante, a llevar en castellano los libros de registros'.

- 1924. Reglamento para la elaboración y venta de especialidades farmacéuticas. Artículo 30: 'Deberán tener sus etiquetas, envolturas y prospectos redactados en español y sólo se admitirá la traducción complementaria del prospecto a otros idiomas, conservando como original y en forma preferente el texto español'.

- 1926. Real orden fijando sanciones a los maestros. Artículo 1: 'Los maestros que proscriban, abandonen o entorpezcan la enseñanza del idioma oficial en aquellas regiones en que se conserva otra lengua nativa, serán sometidos a expediente, pudiendo serles impuesta la suspensión de empleo y sueldo'. Artículo 2: 'En caso de reincidencia podrá acordarse su traslado a otra provincia donde no se hable más que la lengua oficial'.

- 1938. Orden ministerial sobre el Registro Civil. 'Debe señalarse como origen de anomalías la morbosa exacerbación en algunas provincias del sentimiento regionalista que llevó a determinados registros buen número de nombres que no solamente están expresados en idioma distinto del oficial castellano, sino que entrañan una significación contraria a la unidad de la patria. La España de Franco no puede tolerar agresiones contra la unidad de su idioma'. Artículo 1: 'En todo caso, tratándose de españoles, los nombres deberán consignarse en castellano'.

- 1940. Circular sobre el uso del idioma nacional por los funcionarios. 'Todos los funcionarios que en acto de servicio se expresen en otro idioma que no sea el oficial del Estado, quedarán ipso facto destituidos, sin ulterior recurso.

- 1940. Normas del Departamento de Cinematografía para la censura de películas. 'Todas las películas deberán estar dialogadas en castellano prescindiéndose, en absoluto, de los dialectos'.

Sentido común no es imposición
Nota del Editor  29 Abril 2001

Todo lo que cita son normas de sentido común, no de imposición; son meras anécdotas Si hubiese habido imposición, una sóla línea habría bastado: El castellano debe ser el único idioma para el entendimiento entre las gentes. Imposición es la que sufrimos con las lengua "propias", y tenemos además muchas más anécdotas en un tiempo infonitamente menor.

Imposición
JOSÉ MARÍA ROMERA El Correo 29 Abril 2001

De los mil argumentos que pueden usarse en defensa y elogio de la lengua española, el Rey fue a elegir el único falso. Es incierto que el castellano no haya sido nunca lengua de imposición y mucho más que a nadie se le haya prohibido hablar en otra lengua, tal como aseguró en su discurso del 23 de abril.

Quienes llevamos metido el veneno de un idioma que amamos, estudiamos, cultivamos y tratamos de proteger contra la incuria de unos, la ignorancia de otros y la estúpida ceguera de algunos más, quienes peleamos desde la cátedra o desde el papel para hacer que este soberbio idioma no quede hecho unos zorros en boca de reporteros deslenguados o de charlatanes hueros, quienes sentimos el íntimo orgullo de pertenecer a una comunidad de cuatrocientos millones de hispanohablantes que día a día crece a despecho del omnipresente inglés, quienes nos consideramos cofrades de Quevedo, Borges, Cervantes, García Márquez, Valle-Inclán o Rulfo, sabemos de sobra que ese tesoro llamado español o castellano no siempre ha sido empleado de forma inocente en el encuentro de culturas.

Ninguna lengua poderosa está exenta de las sombras históricas arrojadas sobre ella por quienes creyeron que su riqueza debía ganarse a costa de empobrecer a otras. Pero a mí que me registren: jamás he caído en el error de despreciar otras lenguas. La tarea del defensor idiomático consiste en aplicarse a la suya de la mejor manera posible, y flaca aportación hacen a este empeño los que en lugar de hablarla y escribirla con decoro la confunden con un arma arrojadiza. El sentido bélico de la lengua, compañero inseparable de ese victimismo tan grato a los nacionalistas de cualquier signo, ha sido el peor enemigo del idioma. Ignoro a qué obtuso amanuense se le encomendó la redacción del discurso real, pero dudo de que fuera un convencido defensor del español. Flaco favor hizo a la Corona poniéndole en la boca semejante dislate, que sobre atentar contra la certeza histórica ha servido solamente meter el dedo en el ojo de otros hablantes de lenguas tan respetables como el castellano.

La mentira es la mentira, la diga Agamenón o su porquero. No ha habido rectificaciones. No ha habido tampoco dimisiones ni ceses, palabras ambas de muy dificultosa pronunciación para esos malos usuarios del español que en lugar de mirar al Quijote -al libro, digo- miran a su lanza y su adarga. El castellano ha sido lengua de imposición en conquistas, depuraciones, persecuciones y purgas. No quiere eso decir que sus cultivadores hayamos de pedir disculpas por atropellos ajenos ni pagar los platos que otros rompieron en su día. Pero el buen orgullo de pertenecer a una cultura no se gana faltando a la verdad.

Pujol, abucheado en Tierras del Ebro por apoyar el Plan Hidrológico
Asegura que, a largo plazo, su postura no será castigada en las urnas
El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, volvió a ser abucheado en su primera visita a las tierras del Ebro después de la aprobación del Plan Hidrológico Nacional (PHN). Primero fue una recepción silenciosa en Cordera d Ebre y después fueron los gritos de más de 300 personas en Gandesa los que tuvo que soportar el presidente de la Generalitat, quien afirmó que el apoyo de CiU al PHN no afectartá a la coalición nacionalista.
Redacción - Barcelona.- La Razón  29 Abril 2001

La primera visita del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, a las Tierras del Ebro después de que el pasado jueves CiU votara a favor del Plan Hidrológico Nacional (PHN) se saldó con un nuevo abucheo en el que los vecinos de Corbera d Ebre y Gandesa mostraron su preocupación por el futuro de las comarcas del Ebro.

   Pujol llegó por la mañana a Corbera rodeado de fuertes medidas de seguridad y fue recibido por un centenar de personas que se manifestaron en silencio absoluto mostrando su repulsa contra los planes de infraestructuras que se aplicarán en la zona, el PHN y el mapa eólico que prepara la Generalitat.
   En Gandesa, unas 300 personas de la Plataforma para la Defensa del Ebro abuchearon a Pujol, le mostraron tarjetas rojas, le lanzaron copias de billetes de 1.000 pesetas, y exhibieron lemas como «Los políticos no defienden el territorio». Posteriormente, el presidente catalán, que ya había recibido una atención similar en su anterior visita a las Tierras del Ebro, apuntó que «el tiempo nos acabará dando la razón» y que lo que conviene a las comarcas del Ebro es intentar «sacar máximo provecho» a las inversiones de más 70.000 millones de pesetas previstas para la zona.

«Enfado» con CiU
Al ser preguntado por si a CiU le afectará electoralmente su apoyo al PHN, Pujol aseguró que no sabe con certeza qué podría pasar si ahora hubiera elecciones autonómicas en Cataluña. «Si la pregunta es si mañana pasado nos afectaría, no lo se, supongo que sí, pero de aquí a cuatro o cinco años estoy convencido de que no», añadió Pujol, quien también admitió que «el hecho de que haya gente enfadada con nosotros no es bueno para CiU».

   El presidente de la Generalitat destacó el papel jugado por CiU en la aprobación del PHN y comentó que la coalición nacionalista ha actuado «como gobierno» y con «responsabilidad» para hacer lo que cree conveniente para las tierras del Ebro. En este sentido, Pujol, quien explicó que el próximo 4 de mayo volverá a visitar las Tierras del Ebro, remarcó la calidad de vida de la zona de la desembocadura del Ebro que ha aumentado en los últimos años y mejorará más con la aplicación del plan de inversiones que tiene previsto el Gobierno para la zona.

   Por su parte, el consejero de Medio Ambiente, Felip Puig, reiteró ayer que «lo que toca ahora es trabajar para el Delta del Ebro» en una visita a la localidad gerundense de Celrà donde se reunió con arroceros, pescadores, regantes y empresarios de la zona. El consejero entendió las protestas que recibió Pujol ya que, según él, «hay gente interesada en que haya crispación, algunos por falta de información o inquietud legítima y otros por intereses políticos y partidistas».
   La Plataforma para la Defensa del Ebro ha convocado para hoy una nueva manifestación.

 

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