AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 30 Abril   2001
#El lenguaje nacional-terrorismo...y el nuestro
Luis M. Linde, Economista ABC 30 Abril 2001

#Redondo, también
Editorial ABC  30 Abril 2001

#¿Otra tregua-trampa?
Editorial La Razón  30 Abril 2001

#Savater gana por KO a González
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30 Abril 2001

#Reconstrucción
ENRIQUE GIL CALVO El País  30 Abril 2001

#La alegría de ¿Basta ya!
Iñaki EZKERRA La Razón   30 Abril 2001

#Racista superlativo, 7
Enrique de Diego Libertad Digital  30 Abril 2001

#Punto redondo
Consuelo ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC  30 Abril 2001

#El uso político de la paz
Ignacio Villa Libertad Digital  30 Abril 2001

#Salir de él
ANTONIO GALA El Mundo  30 Abril 2001

#Matriuskadas
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS EL Mundo 30 Abril 2001

#La línea de quiebra
EMILIO ALFARO El País  30 Abril 2001

#En la guerra civil
GABRIEL ALBIAC El Mundo  30 Abril 2001

#Aznar avisa de una nueva «tregua-trampa»
Carmen Morodo / J. M. Z. - Bilbao / Madrid.- La Razón  30 Abril 2001

#Vidal de Nicolás: «La esperanza de muchos vascos está puesta en la victoria sobre el nacionalismo»
BILBAO. M. Alonso ABC  30 Abril 2001

#Javier Rojo: «PP y PSOE gobernaremos juntos en Euskadi»
ESTHER ESTEBAN El Mundo   30 Abril 2001

#Redondo
ERASMO El Mundo 
30 Abril 2001

#Iñaki Ezquerra: "EH dirige una red de pederastia ideológica con el consentimiento del PNV"
Madrid PILAR ARROYO La Estrella 30 Abril 2001

#Francia aprueba un plan para promover el estudio de las lenguas regionales
OCTAVI MARTÍ | París El País  30 Abril 2001

#La biblia en verso y el folleto del taladro
Nota del Editor  30 Abril 2001

#Las cosas no cambian solas
Fernando R. LAFUENTE ABC  30 Abril 2001

El lenguaje nacional-terrorismo...y el nuestro
Por Luis M. Linde, Economista ABC 30 Abril 2001

TODAVÍA a estas alturas, con casi novecientas personas asesinadas por ETA detrás de nosotros, se oye con alguna frecuencia esa estupidez de que todas las ideas son defendibles, porque «las ideas no matan». Desgraciadamente, algunas ideas, claro que matan, porque son las ideas lo único que mueve al ser humano, incluso a los criminales más desalmados y embrutecidos. Evidentemente, no otra cosa que ideas sostienen el delirio criminal de ETA-HB y de todos sus cómplices y aliados: el nacional-terrorismo vasco rechaza la realidad social, lingüística y cultural del País Vasco, rechaza o ignora la historia entera del País Vasco y sus relaciones con el resto de España y con Castilla, en particular, y se inventa una realidad imaginaria de invasión y opresión que es su cimiento, digamos, intelectual.

El compendio de la bestial demagogia nazi era su imputación de responsabilidad a los judíos por la derrota de Alemania en la guerra y los males de la República de Weimar. El hecho de que tal imputación fuera, literalmente, descabellada, y de que fueran pocos los cretinos que realmente creyeran que eso era verdad, no fue obstáculo para su explotación en el más perverso y criminal sentido posible. Hoy, en el País Vasco, el compendio del nacional-terrorismo es una fabulación no menos inepta: ese cuento según el cual Euskalherría era un feliz país independiente, con su idioma y su cultura, hasta que un día, antiguamente, en el pasado, llegaron los españoles, y los invadieron, viviendo desde entonces los vascos originales, auténticos, en situación de opresión colonial.

Esta reconstrucción, perfectamente imaginaria de la historia del País Vasco, es el marco de referencia del discurso de los terroristas y de sus cómplices. La obligación de toda persona decente es combatir esa invención que, además de lerda, es criminal, porque es un intento —en medida no despreciable, ya exitoso— de fabricar odio y separación en una comunidad cuya realidad, hoy, sólo puede explicarse por siglos de historia y de intereses comunes con el resto de España. Pero, además del marco de referencia, tenemos el lenguaje de todos los días.

El lenguaje de todos los días, el que se usa en televisión, radio y periódicos, el que usan los políticos, da, por sí mismo, una interpretación de lo que ocurre, ordena, en la conciencia de cada uno, lo que hacen los terroristas y sus cómplices. El lenguaje es, en un sentido muy real, una de nuestras principales armas para resistir al terror, igual que es, para los terroristas, una de sus armas más peligrosas, después, claro está, del tiro en la nuca, el coche-bomba y la bomba-lapa. Desgraciadamente, los terroristas y sus cómplices llevan años utilizando el lenguaje de modo más coherente y tenaz que sus víctimas, la inmensa mayoría de ciudadanos pacíficos, como un repaso al lenguaje ordinario de los medios de comunicación y de los políticos muestra sin dificultad.

Así, todavía hoy, no es difícil oír o leer, a personas o en medios nada sospechosos de simpatizar con el terrorismo, menciones a ETA como «organización armada» (evitando así calificarla de «terrorista»). En lugar de pedirle que deje de asesinar, se le sigue pidiendo que deje de «practicar la lucha armada» («acciones guerrilleras armadas» es la expresión que utiliza uno de los pensadores de ETA, un tal Mikel Zulueta, para designar la heroica acción consistente en asesinar y mutilar a personas pacíficas y, por supuesto, desarmadas); se sigue manifestando la esperanza de que ETA abandone la «actividad armada» (la expresión que utiliza, todavía, el líder de IU, Llamazares); y Amnistía Internacional, cuando, después de muchos años de mirar a otra parte, se ha visto obligada a decir algo sobre ETA, la llama organización política armada.

Todavía hoy, muchos medios de información fuera de España siguen utilizando, en relación con ETA, un lenguaje más cercano al que los propios terroristas quieren imponer que al que deben usar las personas decentes: palabras que, simplemente, digan la verdad, que designen las cosas como lo que son. Dos grandes medios como el New-York Times o la agencia Reuters —es sólo un ejemplo, hay muchos más menos relevantes— evitan sistemáticamente utilizar la palabra terrorista para designar a ETA o a sus activistas y asesinos; prefieren expresiones edulcoradas y, desde luego, disparatadas histórica e, incluso, etimológicamente, como guerrilleros o, aún más neutral entre asesinos y asesinados y casi completamente inocente por sus connotaciones, activistas. La corresponsal de Le Monde en Madrid llama a ETA organización separatista vasca armada, lo que no nos debe sorprender, porque Le Monde llama jefes militares a los terroristas corsos que cometen atentados, como volar edificios o matar a policías, funcionarios o sus propios adversarios dentro de las mafias independentistas corsas.

Pero, quedándonos en España, se sigue llamando «jóvenes radicales» a los terroristas que queman autobuses, edificios y aterrorizan a la gente. Aún se llama «presos vascos» a los condenados en firme o procesados no, evidentemente, por ser vascos, sino por cometer crímenes horrendos o colaborar en su comisión; y «refugiados» —una palabra que inspira simpatía— a los huidos, a Francia o a otros países, por haber cometido tales delitos o colaborado en su comisión. Se sigue denominando «impuesto revolucionario» a la extorsión bajo amenaza de muerte. Cuando se detiene a terroristas implicados en la dirección de los comandos encargados de asesinar, se sigue diciendo que se ha detenido a responsables del «aparato militar», o a un «jefe militar», algo que debe encantar a los terroristas y a sus tutores ideológicos.

Y si esto es así en lo que toca al lado directamente criminal de la práctica política del nacional-terrorismo, no podemos extrañarnos de que se siga hablando del «Movimiento Vasco de Liberación Nacional» o del «conflicto político vasco».

La expresión «Movimiento Vasco de Liberación Nacional» no es otra cosa que un patético y ajado disfraz, sacado del armario de la lucha anticolonial de mitad del siglo XX, una verdadera payasada en el contexto de las relaciones del País Vasco con el resto de España, hoy y a lo largo de la Historia. Y no existe, desde luego, un «conflicto político vasco» en el sentido que le dan los nacionalistas, porque la reivindicación independentista, si es realmente pacífica y democrática, es tratable en el marco de nuestra Constitución, como recoge en su apartado Tercero el «Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo». Sí es un conflicto, y muy grave para el País Vasco y para toda España, que una minoría pretenda conseguir sus objetivos —la independencia del País Vasco u otro cualquiera— mediante el terror.

La batalla contra el nacional-terrorismo, que es, ante todo, una batalla por la decencia y la libertad, no se ganará si dejamos que los nacional-terroristas y sus cómplices manipulen el lenguaje y nos contagien su corrupción. No hay ideas sin palabras y si, por pereza o cansancio, utilizamos sus palabras, en el fondo, también estamos utilizando sus ideas.

Redondo, también
Editorial ABC  30 Abril 2001

El candidato nacionalista, y aún lendakari, Juan José Ibarretxe ha propuesto a Jaime Mayor un debate abierto a todos los medios, después de rechazar, una tras otra, las invitaciones de varias cadenas de radio y televisión. Ibarretxe ofreció el debate con el tono amenazante que utiliza cada vez que emplaza a los no nacionalistas a hacer públicas sus propuestas, como si el diálogo o la publicidad de las ideas fueran un trance demoledor para el constitucionalismo. La actitud de Ibarretxe es producto de la cultura del miedo que ha mantenido callada durante mucho tiempo a gran parte de la sociedad vasca; el miedo a la intimidación nacionalista, antesala del terrorismo. Pero, hoy en día, miedo a un debate con el lendakari que vendió su presidencia a ETA, ninguno.

Sin embargo, ese debate propuesto por Ibarretxe pretende dar una imagen parcial de lo que se discute en estas elecciones: la disyuntiva entre Constitución y Estatuto, por un lado, y soberanismo independentista, por otro. El acto de «Basta Ya» en el Kursaal donostiarra demostró que no hay término medio e hizo patente que el constitucionalismo vasco está encarnado por socialistas y populares. Por eso, en ese debate con Ibarretxe y Mayor, o en cualquier otro con el candidato nacionalista, tiene que estar el socialista Nicolás Redondo. El PP no puede colaborar con el PNV en ningunear a quien ha dado al socialismo vasco firmeza y claridad frente a la irracionalidad nacionalista.

¿Otra tregua-trampa?
Editorial La Razón  30 Abril 2001

El asesinato de Miguel Ángel Blanco, su compartida agonía, estremeció hasta tal punto a la sociedad vasca que hizo germinar el espíritu de Ermua, el mismo que reunió en Bilbao en una impensable manifestación de cientos de miles de personas que habían dejado ese día el miedo en sus casas. Arzallus, que no faltó a la marcha, entendió perfectamente que aquella ingente masa que recorría las grandes avenidas del corazón de Vizcaya, feudo del PNV, era una amenaza para su partido porque expresaba mucho más que su repulsa por la barbarie de la muerte de Blanco y exigía que las cosas comenzasen a cambiar.

   Aquella tarde del verano de 1997, el PNV vio, por vez primera, seriamente amenazada su posición privilegiada como único poder en el País Vasco y no tardó en atacar. El acuerdo secreto con Eta, el pacto de Lizarra y la estrategia contra el Estado de Derecho que pasa por la autodenominada Asamblea de Municipios, cristalizó en la tregua-trampa, que si provocó una de las mayores decepciones a todos los demócratas, sirvió al nacionalismo para confundir el escenario de la política y ganar dos años de tiempo en el poder.

   Hoy el PNV vuelve a sentir sobre su cabeza la espada de Damocles que puede mandarle a la oposición y cortar en seco su proyecto soberanista. Ninguna encuesta sobre la intención de voto en el País Vasco parece concluyente, pues todas ellas fallan a la hora de evaluar el sentido del voto de esa gran masa que «no sabe/no contesta». Sólo el elevadísimo porcentaje del voto por correo indica que el miedo es un elemento distorsionador capaz de enturbiar los más elaborados sondeos. Existe, sin embargo, un indicador mucho más preciso para vaticinar que es posible el triunfo de los partidos democráticos el 13-M: la histérica reacción de los nacionalista y el toque a rebato en el seno del PNV. El recurso del miedo, las caricaturescas alusiones a la Guerra Civil, los exabruptos y descalificaciones que estructuran los discursos electorales de la coalición PNV-EA indican a las claras que el riesgo de que PP y PSE-PSOE logren la mayoría absoluta de los votos, es verdadero. A esta sensación de temor hay que atribuir la novedad de que sea el presidente autonómico, el que está en el poder, el que reclame como sea un debate con su principal oponente, que es el que debería solicitar el cara a cara.

   Otra vez, por lo tanto, se ve en peligro el proyecto de Arzallus y el PNV, que precisa del poder y del control del dinero público para desarrollarse. Nuevamente se ve obligado el nacionalismo a contraatacar para alejar de sí el fantasma de un gobierno de coalición de los demócratas, que sin duda demostrará que para mantener el mayor nivel de autogobierno de Europa, y la lengua e identidad vascas, no es preciso cercenar las libertades y sembrar el miedo en toda una sociedad.

   El presidente del Gobierno, José María Aznar, advirtió ayer de que el PNV y Eta pueden estar gestando una nueva tregua-trampa, un nuevo conejo sacado del sombrero a última hora para ganar votos. El presidente ha demostrado que no es hombre que hable por hablar. Y le avala además la trayectoria del partido de Arzallus: si le funcionó la primera trampa, repetirá la suerte, porque el nacionalismo, a poco que pueda, recurre siempre a las mismas artimañas. Aunque tenga que firmar otro pacto con el diablo etarra. Indicios hay de ello, como ha informado ya La RAZÓN, aunque hoy pocos creerían en la sinceridad de quienes aprovechaban la primera tregua para cargar sus pistolas y elegir a sus futuras víctimas.

Savater gana por KO a González
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital
30 Abril 2001

El primer acto importante de la campaña electoral vasca ha sido el mitin convocado por "¡Basta ya!" en el Kursaal de San Sebastián. Y es que no sólo ha supuesto un verdadero alarde de talento y de valor cívico, que sin duda ha sabido conmover a toda España, sino que al poner el acento en el mandato moral de la sociedad o, para ser justos, de la parte de la sociedad vasca que quiere la libertad, al forzar incluso visualmente a los dos grandes partidos políticos, PP y PSOE, para que se unan frente a los terroristas y sus cómplices nacionalistas, ha hecho prácticamente irreversible su alianza, al menos en los días que quedan hasta el 13 de Mayo. Ni el PP quiere ni el PSOE puede ir contra lo que no sólo es una exigencia ética sino un mandamiento del sentido común, expresado de forma insuperable en esa imagen de Savater cogiendo de la mano y uniendo o esposando a los candidatos Mayor y Redondo "a su través", como diría Enrique Múgica.

El efecto mediático del Kursaal ha sido tan importante que ha eclipsado el único factor que realmente hace peligrar la alianza de los españoles amigos de la libertad: el Factor González. Aunque ha reaparecido en un mítin del PSOE, con casi tanto éxito como Barrionuevo en el mítin de Madrid que le chafó a Zapatero, González no ha podido eclipsar la fuerza de Savater junto a Nicolás Redondo. Tan evidente es la diferencia entre la visita del rencor y la lucha por la vida, entre la factura del pasado y la apuesta por el futuro que no sólo las cautelas de un jibarizado Zapatero han quedado arrinconadas en todos los medios sino que hasta "El País" ha debido decidir la portada del Domingo en favor de uno de los dos bandos irreconcilibales formados en su seno y que ha tenido en la pelea Savater-Haro Tecglen su manifestación más ostensible.

Al apostar por Savater, es decir, por el pacto PP-PSOE, el diario polanquista sin duda halaga y sirve los deseos de la gran mayoría de sus lectores, pero deja en evidencia a los herreros, tusellones y ambronas, a los sectarios y las iglesias atrincherados en la SER, que son capaces de defender el Pacto de Estella como si fuera una postal de la UNICEF con tal de hacerle la guerra al PP y seguir bailándole el agua al nacionalismo. Eso sí: en los casos y despachos de la derecha alquilada, cobrándosela.

Por supuesto, los negocios de Polanco continuarán, pasarán más cosas hasta el 13 de Mayo y habrá que ver cómo se comporta el Imperio después de los resultados de ese día, pero el factor psicológico es esencial para encarrilar en un sentido u otro la campaña electoral. Y esta parece encarrilada. En el primer combate de las dos almas de la izquierda, González y Savater, el árbitro Polanco ha levantado la mano de Savater, vencedor por K.O. técnico. Habrá revancha.


Reconstrucción
ENRIQUE GIL CALVO El País  30 Abril 2001

La campaña electoral vasca ha comenzado con gran incertidumbre sobre un resultado que sigue abierto de par en par. Todo resulta posible, pues la espiral del silencio que amordaza a muchos electores no permite pronosticar cuál será la correlación de fuerzas más probable. El abanico de resultados a producirse, según cuál sea la definitiva agregación de los votos, varía desde la reedición de una precaria investidura de Ibarretxe, aupado por el brazo político de los asesinos, a la deseable alternativa, capaz de dar un vuelco al statu quo vigente para poder acometer la reconstrucción civil de Euskadi. Pero entre ambos extremos subsisten otras fórmulas más confusas que los tibios parecen preferir, como son un Gobierno mixto, entre socialistas y nacionalistas, o el todavía más improbable Gobierno de concentración a tres bandas.

A mi modo de ver, el mejor resultado posible exige que el PNV ceda el poder, saliendo del todo de Ajuria Enea. Lo cual descarta por inútiles y quizá contraproducentes todas las soluciones hoy llamadas transversales, pues si el PNV continuase participando en el Gobierno vasco, aunque fuera de forma compartida, proseguiría pudriéndose la situación, agravándose aún más la degeneración política de Euskadi. Sé que la marcha del PNV asusta a quienes temen una mayor radicalización del abertzalismo civil, pues el militar no podría estar más radicalizado de lo que ya lo está. Pero en realidad sucede al revés, pues si el MLNV encuentra todavía tanto apoyo social es porque cuenta con el consentimiento del actual poder nacionalista. Y por eso, para que su base social se reduzca, es preciso que el PNV abandone el poder.

Hace poco, para insultar a Mayor Oreja, Arzalluz se permitió descalificar la democracia española denunciándola por su 'poca calidad'. Desde una cierta perspectiva, no le falta razón, pues muchos académicos han definido nuestra Transición como instauradora de una democracia de baja calidad. Y yo mismo he utilizado este argumento para criticar a González o a Aznar, calificando sus regímenes como democracias delegativas (según las define O'Donnell): es decir, populistas, clientelares, paternalistas, plebiscitarias y caudillistas. Pero si aplicamos este criterio a Cataluña o, sobre todo, a Euskadi, las cosas empeoran. En particular, el régimen de Arzalluz ha impuesto sobre el País Vasco una democracia todavía más delegativa que la de Barcelona o Madrid.

En Euskadi no existe la accountability política. De ahí que la vasca no sea una sociedad civil sino incivil, cuyos ciudadanos toleran como súbditos tutelados las extralimitaciones de sus gobernantes, sin atreverse a pedirles cuentas por sus errores, sus fracasos o sus abusos de poder. Esto hace temer que el 13-M los electores vascos no utilicen su voto de castigo para exigir responsabilidades retrospectivas a Ibarretxe por sus flagrantes incumplimientos programáticos, como deberían hacer. Y lo más grave es que esta incivilidad (como la llama John Keane en sus recientes Reflexiones sobre la violencia) se extiende a la pasividad con que amplios sectores sociales presencian los crímenes que se cometen en su nombre. De ahí que los nacionalistas tiendan a confundir la pacificación con su antítesis, que es la oferta de impunidad.

En suma, el PNV ha fracasado al dirigir la construcción nacional de Euskadi, pues lo que ha construido es una sociedad incivil. Y por eso, mientras siga en el poder, no podrá rectificar ni asumir responsabilidades, pues, como González al final de su ejecutoria, sólo sabrá ejercerlo tratando de justificarse. De ahí que la necesaria reconstrucción civil de Euskadi exija expulsarle del poder. ¿Quiere esto decir que la única solución para el 14-M ha de ser una coalición entre PP y PSE? No necesariamente, pues también serviría que cualquiera de ambos gobernara en solitario, aunque quizá con independientes de reconocida autoridad moral, siempre que lo apoyasen desde fuera los firmantes de un pacto de investidura basado en el Estatuto y la Constitución. Y este pacto podrían firmarlo incluso los nacionalistas moderados, pues una vez fuera de Ajuria Enea ya estarían en condiciones de rectificar.

La alegría de ¿Basta ya!
Iñaki EZKERRA La Razón   30 Abril 2001

Un reto que todavía tienen pendiente y que deben afrontar los partidos que llamamos constitucionalistas en la campaña electoral vasca es el de saber explicar y describir a los ciudadanos la Euskadi que podía haber sido sin el PNV y sin todo el lastre nacionalista que arrastramos desde hace un cuarto de siglo, las carreteras que se podían haber construido, el paro que se podía haber paliado, la prosperidad de la que podríamos haber gozado, la libertad que habríamos respirado en lugar de este régimen insolidario de la sospecha y la delación, en lugar de esta descapitalización económica, cultural y moral, en lugar del horror y del miedo que ellos trajeron.

   Y es también hora de hablar de la Euskadi que aún puede ser si el trece de mayo gana, como es previsible, la España de la solidaridad y la Constitución, del Pacto por las libertades. De ese pacto que es un acierto histórico empezando por el nombre. A uno le gusta que se llame así, «por las libertades», porque la Libertad que invocamos con mayúscula no es otra que la que se traduce en el plural de lo cotidiano, en esas libertades pequeñas de poder salir a la calle sin mirar a los lados, de poder caminar sin mirar a los lados, de poder trabajar sin mirar a los lados, sin miedo a que te quiten un puesto laboral por no encajar en los planes políticos de unos fanáticos.

   No hay más antivascos que quienes hablan de soberanismo porque su proyecto excluye a muchos vascos , porque anteponen la lengua, la etnia o la construcción nacional a las vidas de las personas, al individuo concreto. Y lo que denota su mezquindad es que hayan hecho coincidir su mayor ofensiva ideológica con la mayor ofensiva terrorista de Eta, este intento de arrancarnos logros políticos cuando estamos amenazados de muerte; esa tranquilidad y esa naturalidad con la que aceptan que el otro, viva humillado. En Euskadi hay gente que es feliz mientras ve amenazado al otro, gente a la que le pasa lo contrario que al personaje de «La peste» de Camus, que se queda en la ciudad cuando puede huír porque no es feliz solo. librándose del mal cuando sabe que los otros están sufriendo.

   A esa alegría sórdida va a ganarle la que se respiró el sábado en el Kursaal de San Sebastián. La alegría del ¿Basta ya!, la alegría de los amenazados, la alegría de la dignidad.

Racista superlativo, 7
Por Enrique de Diego Libertad Digital  30 Abril 2001

Sabin tiene tres revelaciones a lo largo de su existencia. Dos de ellas no plantean problema porque son complementarias. La tercera contradice de lleno las anteriores, no tiene exégesis ortodoxa posible. La primera se reduce a Bizkaya. La buena nueva se extiende en la segunda a toda la “raza” vasca: Alaba, Bizkaya, Guipuzkoa, Lapurdi, Napara, Naparobera y Suberoa, llamadas todas a formar una “confederación” que “sólo se haría constituyéndose por voluntad libre y expresa de todos y cada uno de los Estados Vascos y teniendo todos los mismos derechos en la formación de sus bases”. Estas minucias confederativas parecen haber desaparecido del discurso actual de la construcción nacional.

En el tramo final de su vida, tuvo Sabin una revelación sorprendente que invalida la primera. El 22 de junio de 1902, un año y tres meses antes de morir, su periódico La Patria, bajo el expresivo título “Grave y transcendental” anunciaba que Sabin iba a pedir a sus seguidores que abandonaran el nacionalismo y acataran la soberanía española, otorgándole un voto de confianza para redactar el programa del nuevo partido que se llamaría Liga de Vascos Españolistas que desde el respeto a la unidad de España reclamaría las peculiaridades vascongadas.

El anuncio lleva el marchamo voluntarista e intransigente del fundador: “Hay que hacerse españolistas y trabajar con toda el alma por el programa que se hace con ese carácter”. Cabrán personas de todas las tendencias, monárquicos y republicanos, carlistas y liberales. Adelanta que va a escribir el ideario y lo entregará a tres o cuatro de los más íntimos “por si Dios me lleva antes de llegar al fin del plan, para que puedan ellos continuarlo”. Esta revelación transcendental e intranscendente al tiempo, ha quedado en zona de sombra.

Parece que Sabin pensaba que como profeta tenía derecho al acatamiento de sus fieles. En sí misma, la revelación no explicitada tiene una importancia ideológica relativa. Era el programa latente de los posibilistas del PNV, los euzkalerriacos del naviero Ramón de la Sota y entraba en la amplia corriente fuerista en la que había numerosos liberales en el tiempo que les dejaban los lupanares.

No faltan lecturas piadosas en el sentido de que se trató de un movimiento estratégico, posibilista, en cualquier caso superficial, con el que pretendía evitar que sus correligionarios abandonaran la legalidad y sufrieran persecución. Sin embargo, nunca en sus escritos se percibe algún tipo de flexibilidad estratégica sino intransigencia y si es preciso reclamación del martirologio. El final de la historia entra dentro de las brumas de la tradición oral. “Grave y transcendental” motivó visitas aclaratorias a la cárcel: los mensajeros volvían confusos. Hay también murmuraciones con compasivas sugerencias de locura transitoria. Los fieles, en todo caso, han hecho tan suyo el prejuicio que no están dispuestos a renunciar.

Miguel de Unamuno, que siempre lo respetó desde el progresivo alejamiento, sugiere una conversión tardía de intransigencias pasadas, una reflexión responsable cercenada por su entorno: “Nadie me quita de la cabeza que la espina mayor que en su esforzado y noble corazón llevó en sus últimos tiempos el apóstol fundador del bizkaitarrismo fue el haber evolucionado por dentro –pues no era, al fin, un pedrusco como tantos de los que le siguieron–, el haber entrevisto otros horizontes, el haber visto la inconsistencia de puntos esenciales de su primitivo credo y encontrarse atado a un prestigio y a una autoridad que se había creado, y verse, por otra parte, rodeado de infelices, de niños grandes y de beocios en quienes toda doctrina se enrigidece”. Para Unamuno, Sabin quedó atrapado por su propio personaje. ¿No es la lógica de su propia intransigencia?

El nacionalismo, en cualquier caso, ha procurado olvidar lo más posible este último episodio y ha establecido, sin prueba testifical alguna, que se retractó. La superación de la tentación daría más fuerza al mensaje racial salvífico. A comienzos de los años ochenta un fraile benedictino, Mauro Elizondo sembró la inquietud. Anunció que iba a publicar los legajos y documentos de Engracio Aranzadi, discípulo predilecto del fundador. Corrió la especie que entre ellos podía encontrarse el hipotético programa de la Liga Españolista. Si tal documento existía, era un testamento ideológico.

El 19 de abril de 1981, el dirigente del PNV, José Luis de Irisarri se puso la venda antes de la herida y avisó desde el diario oficial Deia de “las consecuencias de todo orden que puedan surgir, dada la complejidad de las circunstancias que privan en estos momentos en la vida política de nuestro pueblo, si se da a luz el citado documento. Esto es peligroso, muy peligroso. Los que estamos en política sabemos las razones”. ¿Quiso retractarse por sentido de la responsabilidad de sus ideas pasadas? ¿Impidieron sus fieles que se traicionara en un momento de debilidad? La importancia de las respuestas es menos relevante de lo que sugiere la congoja del dirigente del PNV. Para la lógica interna del nacionalismo, es posible. Porque una revelación contradictoria echa por fuerza abajo la credibilidad de la anterior y deslegitima al profeta como medium. Para la crítica intelectual, es casi indiferente. La lección es clara, constituye una llamada a la responsabilidad intelectual: las ideas, también los mitos y aún más los prejuicios, una vez lanzados adquieren vida propia, toman fuerza y si prenden en algún sanedrín se convierten en ortodoxia.

Punto redondo
Por Consuelo ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC  30 Abril 2001

La trampa no ha sido ni siquiera inteligente. Al ofrecer el debate cara a cara, un mano a mano televisado de Ibarretxe con Mayor Oreja, los del PNV han querido poner a prueba la fortaleza de quienes consideran que la democracia esta por encima de vanidades de partidos.

Torpones los nacionalistas, se han encontrado enseguida con que en vez de dividir, les han unido más. La línea que separa en Euskadi a los constitucionalistas de los independentistas no es delgada sino tan fuerte como una amarra de las de los barcos pesqueros del Cantábrico.

La quieren quebrar cuanto antes los del PNV con cizañas propias de peleas de vecindario y se equivocan. Porque Nicolás Redondo no es Felipe González, sino un hombre de palabra. Redondo ha mamado la democracia desde que de pequeñito tenía que ir a ver a su padre a la prisión, condenado el viejo león sindicalista de la margen izquierda del Nervión simplemente por ser un buen socialista.

Coherente y creyendo no tener cualidades para ello, el viejo Redondo, que luchó contra la dictadura, cedió el protagonismo de aquel PSOE de la transición a González. Su hijo oía hablar de todas estas cosas en su casa y aprendió de su padre el valor de la modestia. La ruptura entre UGT y PSOE, vivida desde dentro, curtió al chaval aquél. Viendo el felipismo desde dentro, fue como un doctorado en miserias políticas. Redondo es como su propio nombre indica, un político sin recovecos.

El mensaje encizañante de Ibarretxe pasa por encima del candidato socialista y se bifurca. Quieren pescar los del PNV en la interioridad de los militantes del socialismo vasco y al mismo tiempo adular a los antiguos dirigentes que se resisten a pasar la retaguardia.

Arzalluz tiene todas sus esperanzas puestas en la presencia de Felipe González en la campaña, con la secreta esperanza de que con él se abra la brecha que permita el día de mañana un gobierno PNV-PSOE.

Decía Israeli sobre Gladstone: «La posterioridad hará justicia a ese maniático sin principios, a esa extraordinaria mezcla de envidia, rencor, hipocresía y supersticiones: el señor Gladstone, quien, ya sea como primer ministro o como jefe de la oposición, ya predique, ya ruegue, ya discurra o ya emborrone, ha tenido siempre una característica, la de no ser un gentleman». Pues eso. Que cree el traidor que todos son de su condición. Y se equivocan.+

El uso político de la paz
Por Ignacio Villa
Libertad Digital  30 Abril 2001

El ambiente político y humano que se está viviendo en la campaña electoral vasca, es el ambiente de las grandes ocasiones. Resultados aparte, se vive ya con la sensación de una rebelión de los ciudadanos vascos. Una rebelión civilizada y sensata. Esta rebelión social sobrepasa con creces las siglas políticas y es el exponente claro del hartazgo que existe sobre el monopolio que el PNV ha mantenido durante décadas. Y es que la sociedad vasca no entiende de engaños, y quien lo ha hecho una vez puede volver a hacerlo en más ocasiones.

En este sentido se ha manifestado José María Aznar en Bilbao, advirtiendo de que el PNV volverá a pactar con Herri Batasuna en caso de ganar las elecciones. No sólo eso, si no que además —añadía Aznar— desde el nacionalismo se seguirá utilizando la paz como coartada. Una coartada que tendrá como objetivo socializar el fracaso de un nacionalismo que se encuentra entre la espada y la pared.

En el País Vasco es cierto que las cosas están empezando a cambiar. Ese cambio se esta produciendo por el desengaño de muchos vascos que se han visto burlados y estafados por el PNV. Un PNV que necesita también un cambio: el de sus dirigentes. Imprescindible para una regeneración política, necesaria en una formación que sin duda debe seguir teniendo un peso específico en el País Vasco.

El 13 de mayo está a la vuelta de la esquina. El impulso para el cambio se palpa en las calles de las ciudades vascas. Eso no es suficiente, pero sí es el primer paso. Los vascos —por lo que parece— no quieren volver atrás. No quieren que la historia se repita. Quieren evitar en definitiva que se vuelva a utilizar la paz en beneficio partidista. Y esa decisión tiene sólo una lectura electoral.


Salir de él
ANTONIO GALA El Mundo  30 Abril 2001

No se puede ser juez y parte a un tiempo; no se puede ser víctima y a la vez cómplice del crimen. Eso es lo que le viene pasando al PNV mucho tiempo. Y eso es lo que hay que aclarar en estas elecciones: lo que en ellas va a aclarar el pueblo vasco, al que no compensa ya lo que recibe por lo que paga. Para ir contra ETA sería preciso un Gobierno de concentracción total; pero el PNV se ha desacreditado hasta para ser admitido en tal Gobierno sin un cambio esencial: no el de renunciar a su ideología, pero sí a sus aliados y a sus métodos. El PNV de hoy ha acribillado a su pueblo. Este tiene que salir de él.

Matriuskadas
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS EL Mundo
30 Abril 2001

Madrazo, también llamado Matriusko porque es como una muñeca rusa alopécica que dentro de una atrocidad totalitaria guardara otra menor, y otra, y otra, está culminando la faena comenzada por Carrillo de liquidar al PCE de la Transición, que era también como una matriuska pero con lo malo pequeño por dentro, el factor soviético, y lo bueno grande por fuera, las nuevas generaciones con inquietudes políticas que, en busca de la eficacia contra el franquismo, se apuntaron al único partido realmente organizado que había en la España de los 70, o sea, el Partido.

La semana pasada, Matriusko llamó a sus huestes a luchar contra el PP porque, dijo, es «el partido heredero de los que nos fusilaban, a los demócratas, a las izquierdas». Por lo visto, a Madrazo lo fusilaron muy poquito. Debe ser el primer fusilado que engorda después de muerto. Porque si este juntacadáveres quiere querellarse en nombre de los muertos ajenos, lo mejor es que se dirija a su superior, Xabier Arzalluz, y que a cuenta de lo del papá de don Xabier, alzado victorioso el 18 de julio como buen requeté, le pida un aumento.

No es seguro que vaya a bastar el escaño que, a modo de estanco, le concedieron como adelanto por el 3% de los votos. Y, la verdad, con la pensión de fusilado no se va a ninguna parte. Sin embargo, quizá los padrinos que el PNV siempre tuvo en la CIA le puedan conseguir unos dólares por su contribución a la liquidación del PCE, sobre todo ahora que con Putin vuelve el KGB, el peligro soviético y los fondos para estas cosas.

El factor matriusko está siendo tan letal que hasta Julio Anguita ha salido de su cripta omeya para decir un cúmulo de sandeces que serían agresivamente siniestras si no resultaran patéticamente suicidas. Dice Anguita que el PCE no está por la ruptura de España, sino porque Euskadi ejerza el derecho de autodeterminación. Eso es como si un partido dice que está por bajar los impuestos, pero que, de momento, quiere que suban cuanto más mejor. ¿Alguien lo creerá?

La campaña del candidato del PCE, monaguillo del PNV y ETA en Estella, se limita a insultar a los grupos de lucha cívica contra el terrorismo nacionalista, al PSOE, y, por supuesto, al PP, diciendo eso de que es el partido de Franco. Pues no: el PP es el partido de Miguel Angel Blanco. Esa es la diferencia. Los que quieren autodeterminarse de verdad, sin asesinar a los demás, son los que estaban en el Kursaal, con las víctimas del terrorismo, Mayor y Redondo. Este PCE es simple comparsa de otra autodeterminación: la de los verdugos con licencia de exterminio. Claro que el PC con E eran Ibarrola o López de Lacalle. Este es... Madrazo.

La línea de quiebra
EMILIO ALFARO El País  30 Abril 2001

Desde el episodio de Ermua, el fantasma del enfrentamiento civil eriza de forma esporádica la piel del País Vasco e inspira un animado debate sobre su eventual advenimiento. La cátedra coincide en que, salvo chispazos puntuales de indignación tras un atentado o acto de provocación significado, todavía no puede hablarse de ese riesgo contra el que todos los políticos vascos advierten de boca y muy pocos tratan de conjurar. La quiebra, de haberla, existe entre las fuerzas políticas, pero no entre la sociedad, se dice. Y eso es todavía cierto, pero sería suicida dejar sola a la providencia en la tarea de impedir que ocurra.

La persistencia del terrorismo ha llevado en Euskadi la cuestión de la identidad nacional hasta extremos inimaginables. Pocas sociedades has sido sometidas a tan extenuante escrutinio sobre sus sentimientos de pertenencia. A la presión de la violencia y al permanente ejercicio ignaciano de introspección que impone el discurso nacionalista, se suma la catarata de estudios sociológicos para calibrar cada dos días si el ciudadano vasco se siente hoy únicamente vasco, más vasco que ayer o vasco-español en diversos grados, y de qué modo le gustaría vivir su vasquidad. Con este tratamiento de choque, casi es un milagro que la mayoría de la sociedad vasca siga manteniendo un nivel aceptable de cordura e integración.

Hay quien sostiene que si, pese a los ímprobos esfuerzos de algunos, no ha cuajado en Euskadi la dialéctica del nosotros frente a ellos (la división en dos comunidades al estilo irlandés o balcánico), no es sólo por una cuestión de madurez social sino también de elevado bienestar económico. El nacionalista vasco más furibundo podrá acusarle al que no se define como tal de su infelicidad -reproche ya de por sí grave-, pero en modo alguno de su miseria. Además, la solución final emprendida por ETA tras la tregua ha desplazado la posible línea de fractura social, haciendo que ya no discurra entre los nacionalistas y los no nacionalistas. En estos momentos, la verdadera quiebra está entre la comunidad de los amenazados y la de quienes todavía no lo están.

Aznar avisa de una nueva «tregua-trampa»
El presidente del Gobierno dice que el PNV está preparando el terreno para forzar otro alto el fuego Rafael Díez, secretario general de LAB, ofrece el fin de los asesinatos a cambio de un pacto soberanista de PNV y EA con EH
El presidente del Gobierno, José María Aznar, avisó ayer de que el PNV no sólo desea volver a pactar con HB y con Eta, sino que de hecho está preparando el terreno para forzar otra «tregua-trampa». Y por ello, lo único que tienen que temer los vascos el 13 de mayo es «que sigan los mismos», dijo. El secretario general del sindicato abertzale LAB, Rafael Díez, ofreció, en este sentido, una tregua de Eta a PNV-EA si ambas formaciones aceptan participar en un nuevo proceso independentista junto con Euskal Herritarrok. Por su parte, el candidato a «lendakari» del Partido Popular, Jaime Mayor Oreja, aceptó el debate propuesto por Ibarreche, aunque retó a éste a incluir también a Nicolás Redondo Terreros.
Carmen Morodo / J. M. Z. - Bilbao / Madrid.- La Razón  30 Abril 2001

Aznar se desplazó ayer a Bilbao para arropar al candidato de su partido a la «Lendakaritza». En un Palacio Euskalduna abarrotado, el jefe del Ejecutivo debutó en la campaña electoral vasca destacando el carácter crucial de estos comicios que no son iguales a otros, ya que lo que está en juego esta vez no es un «cambio de siglas» o una «alternancia normal de gobierno», sino los derechos y libertades básicos en una democracia, empezando por el derecho a la vida.

   Y ese carácter crucial se hace aún más intenso cuando los nacionalistas andan, según desveló, preparando el terreno para tratar de conseguir la reedición de una nueva «tregua-trampa» como la que Eta decretó en septiembre de 1998. «No hay pacto más deseable para el PNV que volver a pactar con Eta y con HB, y lo hará si tiene oportunidad», señaló el presidente del Gobierno antes de anunciar que «se prepara el terreno para utilizar otra vez la paz como coartada». Por ello, lo único a lo que deben tener miedo los vascos el 13 de mayo, pese al discurso catastrofista del partido de Arzallus ante una victoria del PP, es a que «sigan los mismos», los que están dispuestos a pactar con Eta y a repartirse los «despojos de la paz cobrando precios políticos», los que niegan la condición de vascos a algunos y han despreciado además a las víctimas.

LAB
Las palabras de Aznar sobre una nueva posible «tregua-trampa» no eran ni huecas ni gratuitas. Ayer mismo, Rafael Díez, secretario general de LAB y uno de los dirigentes del llamado «complejo Eta», que agrupa a la banda y sus organizaciones afines, ofreció a la coalición PNV-EA una «tregua» de Eta si aceptan participar en un nuevo proceso hacia la independencia (como el del pacto de Estella). En medios antiterroristas consultados por LA RAZÓN se ha señalado que no se deben pasar por alto las declaraciones de este individuo, que tan destacado papel tuvo en la gestación de la anterior«tregua».

   En declaraciones a Ep, Díez explicó que la coalición nacionalista sabe que serán «una mayoría abertzale» en la Cámara vasca si asumen la propuesta política soberanista de Euskal Herritarrok. Agregó que si PNV-EA llegasen a un acuerdo con los proetarras, «la variable armada» (así denomina Díez la actividad criminal de Eta) sería superada. «La clave para un escenario de superación de la lucha armada está en que las fuerzas abertzales seamos capaces de articular y poner en marcha un proceso en clave de soberanía. Esa interrelación se daría si somos capaces de poner en marcha ese proceso de tránsito».

   Pero no sólo de esta presunta y nueva «tregua-trampa» habló Aznar en Bilbao. El presidente del Gobierno se sirvió de su discurso para poner en evidencia la estrategia del PNV de hacer responsable a la sociedad vasca de lo que no es más que el fracaso del nacionalismo, y para desmontar su discurso «tremendista» sobre el peligro del PP. En la capital vizcaína, reafirmó su compromiso con el autogobierno y las instituciones y la cultura vasca. «Que me diga alguien un momento en la vida de la historia política del País Vasco en el que haya habido más capacidad de decisión y autogobierno que ahora. Y que no me hablen del siglo XVII antes de Jesucristo», señaló. No bajó del atril sin antes proclamar que los únicos que tienen que tener miedo de la «alternativa de la libertad» son los «profesionales del miedo y los terroristas» que serán «derrotados».

Mayor Oreja
Antes había subido a la tribuna el candidato popular, quien aceptó el debate propuesto por Ibarreche no sin retarle a tener la valentía de contraponer también su oferta con la de Redondo Terreros. «Siempre creí que el debate lo solicitaba el candidato y no el aspirante. Me alegro de que vuelva a actuar como aspirante y me vuelva a colocar en la Presidencia del País Vasco. Le digo que sí, que cuando quiera. Pero también tendría que saber debatir democráticamente con el señor Redondo», dijo.

   Mayor Oreja dedicó buena parte de su intervención a resaltar la importancia del multitudinario acto celebrado por «Basta Ya» el sábado en San Sebastián, que calificó como primer fruto de la «rebelión democrática» que debe conducir a la victoria el 13-M. Ese día el País Vasco se juega, según explicó, dar respuesta a la tercera encrucijada de su historia, la que pasa por cerrar la «transición democrática, de manera que los vascos asumamos nuestras obligaciones históricas con la autonomía, la Constitución, con España, con la vida y la libertad de cada uno de nosotros».

Vidal de Nicolás: «La esperanza de muchos vascos está puesta en la victoria sobre el nacionalismo»
BILBAO. M. Alonso ABC  30 Abril 2001

«Toda la esperanza de muchos vascos está puesta en la victoria sobre el nacionalismo en general, y no sólo sobre el violento, porque el nacionalismo en su conjunto es responsable de lo que aquí está pasando», asegura Vidal de Nicolás, presidente del Foro de Ermua, uno de los muchos ciudadanos sin militancia política que hoy en día están haciendo campaña electoral en el País Vasco a favor de un Gobierno PP-PSE.

Vidal de Nicolás sería un pacífico jubilado en cualquier otro rincón de España, pero en el País Vasco no le ha llegado el tiempo del retiro porque tiene un asunto pendiente: la lucha por la libertad. Este hombre se adapta a todo con rapidez, incluso a ser objetivo de ETA y a pasear con unos escoltas de la Ertzaintza a los que considera amigos, pero no transige con la imposición del régimen nacionalista.

— Las organizaciones ciudadanas como el Foro de Ermua o la Plataforma ¡Basta Ya! están participando activamente en esta campaña electoral...

LOS CIUDADANOS, PROTAGONISTAS
— La ciudadanía rebelde es la principal protagonista de esta campaña, porque ha optado por vivir con dignidad en lugar de hacerlo con miedo y en actos como el celebrado en el Kursaal ha expresado su ansia de libertad. Fue impresionante escuchar a Mikel Azurmendi, que ha tenido que buscar refugio en una universidad norteamericana, o a Agustín Ibarrola, cuyas obras atacan una y otra vez los fascistas. El día 13, esa ciudadanía está convocada a ir a votar y lo hará frente a la barbarie asesina de ETA y a la complicidad hipócrita del nacionalismo.

— ¿Qué espera de las elecciones vascas?
— Espero dejar de vivir esta pesadilla totalitaria. Vivimos bajo la presión brutal de los pistoleros y con un Gobierno que sólo gobierna para los nacionalistas, mientras que los demás nos vemos obligados a llevar escolta.

— No parece que el 14 de mayo vaya a poder prescindir de la protección policial, aunque se produzca un relevo en el Gobierno vasco...
— ETA no va a terminar con facilidad, pero un Gobierno compartido entre Partido Popular y Partido Socialista nos garantizaría que quien dirige la Policía vasca no se dedique a sujetar a quienes van a detener a los terroristas.

— ¿Qué otras cosas desearía que cambiaran?
— Los nacionalistas dicen que no va a pasar nada para desanimar a la gente y que no acuda a votar. Pero sí va a haber un antes y un después del 13 de mayo y la calle no va a ser sólo de los fascistas, sino de todos los ciudadanos, y el nacionalismo va a pasar a la oposición y no volveremos a ver a los pistoleros gobernándonos por medio de su brazo político, Euskal Herritarrok.

— ¿Cómo cree que reaccionaría el PNV?
— Le sentaría mal, porque el PNV no está acostumbrado a estar en la oposición, pero ese partido tiene que recibir un castigo de los ciudadanos porque, mientras ha dirigido el Gobierno, los vascos hemos ido viviendo cada vez peor.

— ¿Cree que se radicalizaría el nacionalismo?
— Esa predicción apocalíptica no tiene sentido, porque más daño que nos han hecho no pueden hacernos, a no ser que nos tiren la bomba atómica.

— ¿Qué medidas debería tomar un Gobierno constitucionalista?
— Sería difícil articular un Gobierno con partidos con ideologías tan diferentes como el PP y el PSE, pero se trabajaría para resolver nuestro mayor problema, el hecho de que vivimos bajo el imperio del terrorismo y del fascismo. Lo importante es terminar con ETA y conquistar la libertad; todo lo demás es secundario. Tenemos que poder vivir sin escoltas, sin mirar debajo de los coches y sin que se permita que nuestras calles estén llenas de amenazas. Todos los ciudadanos tienen que tener el derecho a la vida y a la libertad de expresión. Luego, en otros campos, como por ejemplo la enseñanza, no se impondría a la fuerza la lengua vasca, algo que, como dijo recientemente un profesor universitario, ha llenado de idiotas la Universidad vasca.

— ¿Cómo ve el ambiente de la sociedad vasca para los próximos comicios?
— La gente tiene esperanza, aunque a lo mejor mi percepción está contaminada por mi deseos de que se produzca un cambio de rumbo en el País Vasco. La gente no quiere sentirse vigilada por el «Gran Hermano», quiere liberarse. Toda la esperanza de muchos vascos está puesta en la victoria sobre el nacionalismo en general y no sólo sobre el violento, porque el nacionalismo en su conjunto es responsable de lo que aquí está pasando.

— ¿Qué es, a su juicio, lo que ha hecho el nacionalismo?
— Ha creado el pacto de Estella con la pretensión de ir hacia la independencia sin pasar por las urnas y sin tener en cuenta que hay muchos vascos que no queremos la independencia. Sólo han contado con una parte de los ciudadanos y quieren que los demás desaparezcamos.

NO HAY LIBERTAD
— Aunque usted se queje de falta de libertad, los nacionalistas dicen que se vive bien en el País Vasco.
— La terrible paradoja es que, en el fondo, en el País Vasco se vive bien desde el punto de vista económico; pero por mucha gastronomía que haya, no nos satisface si nos falta libertad y si se tolera a los malhechores.

— ¿Qué harán las personas como usted si las urnas no dan un vuelco a la situación del País Vasco?
— Estaríamos peor que ahora y lentamente se iría produciendo una segregación, una diáspora vasca, con gente marchándose sin decir adiós. Quienes tienen a sus hijos estudiando en la Universidad preferirán que lo hagan fuera e incluso que encuentren trabajo en otras tierras y así, poco a poco, irían quedándose solos. Si este es hoy en día un país peligrosísimo, si los constitucionalistas no logran una mayoría para gobernar, lo sería aún más.
 

Javier Rojo: «PP y PSOE gobernaremos juntos en Euskadi»
ESTHER ESTEBAN El Mundo   30 Abril 2001

HAY DOS HECHOS QUE HAN MARCADO SU MANERA COMBATIVA DE SER Y ESTAR EN POLITICA. EL PRIMERO OCURRIO HACE MUCHOS AÑOS, CUANDO ERA CONCEJAL DE VITORIA. EN LA CELEBRACION DE UNA FIESTA LOCAL, LOS EDILES SALIAN EN LA PROCESION A CABALLO Y EL PROMETIO A SUS hijas, de 8 y 10 años, que las saludaría al paso del cortejo. Las cosas se complicaron y los cobardes de siempre comenzaron a tirar piedras e insultar a la corporación, justo en el momento en que Javier Rojo pasaba delante de su familia. El, en un acto reflejo de protección, hizo como si no conociera a las dos pequeñas que, llorando, gritaban «papá, papá», para que los del tiro en la nuca no las identificaran. Han pasado los años, la fiesta no se volvió a celebrar, pero él revive con angustia y dolor cómo tuvo que negar a sus hijas para que no fueran señaladas.

El otro hecho es más reciente en el tiempo y todos lo vimos en televisión. El día que mataron a su amigo y compañero Fernando Buesa. Habían hablado por teléfono unos minutos antes y sus asesinos aprovecharon el corto trayecto que el líder socialista tenía que recorrer para acudir a su cita con Rojo. Este oyó el tremendo estruendo de la bomba y supo instintivamente quién era su destinatario. Por eso le vimos llegar desencajado, descompuesto ante la imagen terrible de la muerte. Aún resuenan en su interior las palabras de Nati, la viuda, «Fernando no ha dado la vida por nada, se la han quitado cobardemente», y su compromiso de enarbolar la bandera del ¡no pasarán! como tributo al amigo. Tal vez por eso lo suyo, más que un discurso político, es un alegato encendido por la libertad, un llamamiento al coraje y a la dignidad de su pueblo que pasa inexorablemente por despojar del poder a quienes, en su opinión, han sido cómplices de ETA.

Número uno por la lista de Alava para la cita del 13-M, no deja el mínimo margen de duda ni ambigüedad. Si de su partido depende, jamás habrá un lehendakari nacionalista; y el único gobierno posible será el formado por PP y PSOE. Y se atreve a hacer su quiniela: la suma de los dos partidos constitucionalistas será, al menos, de 38 escaños. Se puede decir má alto, pero no más claro.

PREGUNTA.-Todos los ojos están puestos en ustedes de cara al 13-M. Dígame: si PP y PSOE obtienen mayoría suficiente, ¿gobernarán juntos en el País Vasco?
RESPUESTA.-No tengo ninguna duda sobre eso. PP y PSOE gobernaremos juntos, porque estas elecciones son las del cambio. Los discursos ambiguos sólo benefician a los nacionalistas. Y los discursos firmes, claros y con el contenido de qué es lo que queremos son los que harán que los ciudadanos estén por el cambio. En Euskadi, por el bien de todos los españoles, y, sobre todo, de los vascos, hace falta un cambio, donde el nacionalismo vaya a la oposición y se regenere. Ser ambiguo es una frivolidad.

Esa frivolidad también se produce en su partido. Algunos dirigentes del PSOE apuestan por tender una mano al PNV...
Con lo que nos ofrece el Partido Nacionalista Vasco, con su programa electoral y los discursos de sus dirigentes, no queda sitio donde poder hacer un pacto con el nacionalismo. El PNV pide más soberanismo, más independencia, más de lo mismo y más con los mismos. El PSOE no apoyará nunca a partidos reaccionarios como el PNV.

En suma, que, pase lo que pase el 13-M, si depende del PSOE no habrá un lehendakari nacionalista.
Así es. Si depende de los socialistas, el lehendakari no será nacionalista, porque no se pueden hacer dos discursos a la vez, y porque la política tiene normas, reglas y ética. La grandeza de la democracia es que cuando uno se da cuenta de que las cosas no funcionan, las cambia. Hoy, dos años después de que Ibarretxe fuera elegido lehendakari, por cierto, con un pacto con ETA y con los votos de Herri Batasuna, yo responsabilizo políticamente al Gobierno del señor Ibarretxe de los 29 asesinatos que ha habido en estos dos años, porque él es el responsable de haber pactado con ETA y con HB.

Se puede decir más alto, pero no más claro...
Es que es imposible pactar con el PNV. Yo, a partir del día 13, quiero abrir la puerta de mi casa y seguirles mirando a los ojos a los vascos.

¿Pondría la mano en el fuego porque Rodríguez Zapatero va a estar a la altura de las circunstancias?
La dirección política de mi partido no va a defraudar a nadie. Pongo la mano en el fuego. Creo que José Luis Rodríguez Zapatero ya está a la altura de las circunstancias y va a seguir estándolo, porque entiende el problema vasco fantásticamente bien y tiene un compromiso con Euskadi. Tiene muy claro quién defiende las libertades en Euskadi, y eso lo hacen PP y PSOE y no aquellos que han provocado esta desolación y esta angustia en la que vivimos. Está claro el compromiso de Zapatero para que el PNV pase a la oposición.

Pero admita que el poder tiene una atracción fatal...
No para nosotros. El poder de los nacionalistas no tendrá ninguna atracción fatal para el PSOE, pase lo que pase.

Más vale que sea así, porque Zapatero se juega mucho en estas elecciones. No sólo el Gobierno de Euskadi, sino también su liderazgo.
No tengo ninguna duda de que esto será así. El nacionalismo nos ha defraudado, pero no a los socialistas, sino a toda la sociedad. Porque nos ha mentido, nos ha engañado, ha estado gobernando única y exclusivamente en su propio beneficio y, además, la sociedad vasca le ha importado un rábano. Por eso, el nacionalismo necesita su perestroika, tiene que ir a la oposición.

Si el PNV estuviera padeciendo en sus carnes lo que están sufriendo en el PSOE o en el PP, ¿ETA y la kale borroka hubieran estado más perseguidas?
Nadie sabe lo que es ser un parado hasta que está en el paro. Y esto es lo que ocurre en el País Vasco. La violencia no es sólo lo que supone sentirse amenazado o haber sufrido un atentado, es lo que supone psicológicamente estar todos los días pendiente no sólo de ti, sino de tus hijos, de tu familia, de lo que vas a hacer en cada momento... Todo eso es lo que no tiene el PNV, ni se lo imagina. No tiene ni idea de este calvario y presenta una realidad falsa.

Pero las víctimas están ahí, y eso no se puede ocultar.
El PNV va a los funerales, pero luego no tiene una palabra de aliento para las víctimas. El nacionalismo es el gran fracaso de la historia de nuestro país, los nacionalistas irán a las páginas negras de la Historia de Euskadi. Pasarán a la Historia porque en su tiempo inauguraron un museo llamado Guggenheim; pero, sobre todo, se dirá que durante su mandato todos los días asesinaban a gente, quemaban casas del pueblo y se practicaba el racismo y la xenofobia. Alguien preguntará por qué las víctimas son siempre del mismo lado. ¿Cómo es posible que en un país que se llama democrático a los que gobiernan nunca les pase nada y a los que están en la oposición les pasen estas cosas? Esto no pasa ni en Tanzania.

¿Por qué hay tanto miedo a la alternancia?
Un día escuché a un nacionalista teorizando sobre lo que suponía la alternancia, el perder el poder, y Arzalluz le dijo que la alternancia es consustancial con la democracia, pero añadió: «El problema es que te gobierna la criada». Para él, somos la criada. Ese es el término despectivo de lo que somos algunos. El problema es que te gobiernen aquellos que tú no consideras que son de los tuyos, en el sentido de lo vasco. Ese es Arzalluz y su estructura política. Por eso dice esas barbaridades de que seremos como los alemanes en Mallorca, lo del negro que hable euskara, o lo del Rh...

Lo último que ha dicho es que en el País Vasco nadie está amenazado ni se ha exiliado...
Esa es su manera de despreciarnos, por eso sus palabras tienen un componente sectario y xenófobo, y opta por inventarse la realidad. Le aterroriza ver adónde está llevando a su partido y a su pueblo, y no dudará en pactar con el diablo si le hace falta para mantener el poder.

Vamos que, si lo necesita, se echará en manos de Otegi y de EH...
No tengo ninguna duda de que el nacionalismo democrático, si no puede gobernar con otros, que no va a poder, lo hará con Otegi o con el disparate de Madrazo. Antes de perder el poder, sacará el programa soberanista, el programa que dice que construirán una nación de la mano de ETA si hace falta.

Usted recomendó a sus compañeros que durmieran con el extintor debajo de la cama, y ahora, además, les pide que con la otra mano enarbolen la bandera del no pasarán...
Dormimos con el extintor debajo de la cama, pero no nos vamos a ir, no nos van a echar. La reacción al extintor es el gesto de rebeldía democrática de decir que esto no puede seguir así. Primero, por dignidad; y, segundo, porque el extintor es un símbolo que tiene que sonrojar a los gobernantes. ¿Cómo es posible que se pasen el día hablándonos del progreso y en el año 2001 todos los cargos públicos que defienden la Constitución y el Estatuto de Euskadi, y todos los ciudadanos que se han comprometido por las libertades, tengan que ir blindados? Esto es una dictadura, aunque se rajen las vestiduras por oír verdades como puños. Podrán mandar a Bruselas todos los contrainformes que les dé la gana, pero es mucho peor la realidad que se vive en el País Vasco que lo que sacó Gil Robles. Y hay hechos a montones.

Dígame algunos...
Hay un pueblo en Guipúzcoa donde la vivienda es carísima, donde veranean dirigentes del nacionalismo democrático y donde hay una urbanización con mucha gente de clase media alta. ¿Sabe quién es el único que lleva escolta? El jardinero, que es un concejal socialista. Esto parece de los hermanos Marx. Hay un concejal socialista que es guarda jurado de un banco, y le han puesto un escolta al guarda jurado de ese banco. ¿No es kafkiano? Y otra concejala del PSOE, que es conductora de autobús, lleva al escolta al lado de su asiento. Esta es la realidad que sufrimos el PP y el PSOE, le guste o no al lehendakari.

Mucho soberanismo y mucha independencia, pero usted dice que la mitad de los nacionalistas con carné de primera se van a Marbella a veranear.
Me parece muy bien que los nacionalistas veraneen donde les dé la gana, pero me gustaría que, de la misma forma que los nacionalistas del PNV pasean con toda tranquilidad por Puerto Banús, yo lo pudiera hacer por la parte vieja de mi ciudad. Estos que están todo el día hablando de lo malo que es el imperialismo español y los españoles, terminan teniendo casa en la milla de oro en Marbella. Pues que la tengan, pero que se sepa. El nacionalismo vasco, el que defiende la pureza del Rh, veranea en Marbella.

Menudo error cometieron ustedes cuando en el 86 le regalaron al PNV la Lehendakaritza [Presidencia] después de que el PSOE ganara las elecciones...
Sí, nos equivocamos. Si hoy tuviésemos que rebobinar, no lo haríamos. Jamás les cederíamos el poder, porque no fuimos ni agradecidos ni pagados.

Por decir estas cosas, Anasagasti le ha dicho a usted que le enseñe su carné, para ver si es del PP o del PSOE y el lehendakari dice que Redondo se ha vendido a la derecha.
A mí lo que diga el señor Anasagasti me importa un bledo. No me ofende. A mí me ofendería si dijese que comparto ideales con Otegi, o que pacto con EH, como hacen ellos. El discurso de Anasagasti es el de la fotocopia, sabe que el día que Arzalluz no esté, dura menos que un caramelo a la puerta de un colegio, porque es la voz de su amo. ¡Y vaya amo!

¿Qué opinión tiene de Jaime Mayor Oreja?
Yo le conozco desde hace muchísimo tiempo y tengo muy buena relación con él. Habrá cometido errores, como todo el mundo, pero creo que es una buena persona, coherente, honesta y, aunque es conservador, por eso está en el PP, ha tenido el coraje, la valentía y la dignidad de mantener una posición firme. Y creo que es una persona tolerante. Por supuesto que yo quiero que el lehendakari sea Nicolás Redondo, pero decir estas cosas sobre el adversario político no te quita votos, sino que es poner a cada uno en su sitio.

Entonces, cuando están en juego la libertad y la vida, el carné de un partido político pasa a segundo término, ¿no?
Por supuesto que da igual el carné. En el País Vasco no hay libertad, ni mucha ni poca. En Euskadi ya no se discute de política, porque no sabes lo que te vas a encontrar. Que te insulten llamándote españolazo me parece una vergüenza. Para mi ser un españolazo es un orgullo, lo que me ofendería es que me llamaran cómplice de un etarra.

¿Ha perdido toda esperanza de que Madrazo apoye un Gobierno constitucionalista?
En estos momentos Madrazo tiene que pagarle el favor al nacionalismo democrático de llegar al 3% para tener grupo parlamentario. Madrazo no está en la izquierda, está en el disparate. Hoy Izquierda Unida está en Lizarra y, como no se quieren parecer a los del PNV, porque les parecen moderados, son más parecidos a los de EH.

¿Es cierto que, en sus encuestas, la suma de PP y PSOE roza la mayoría absoluta?
Estoy convencido de que PP y PSOE vamos a llegar a 38 escaños. No sólo porque todo el mundo sabe que si ganamos no habrá revancha. Vamos a demostrar que el primer objetivo es la convivencia. El 13 de mayo ganaremos por higiene democrática.

¿Cuántas veces le ha dicho su madre que deje esto, que no se arriesgue tanto?
Tengo una madre fantástica y no hace más que decirme: «Javier, ¿ya te cuidas?». Nunca me ha dicho que deje esto. Jamás. Y yo la he visto llorar, pero nunca me ha dicho que tire la toalla. A mí me han educado de una determinada manera, en la dignidad y en la rebeldía frente a la opresión. Esa rebeldía tenemos que trasladarla a la sociedad y nos hará ganar el 13-M.

¿Van a vigilar para que no haya pucherazo, para que no voten personas fallecidas, para que no se utilice el DNI vasco...?
Vamos a defender cada voto con nuestra propia vida. Y espero que el señor Balza ponga todos los medios en todas y cada una de las mesas electorales para que estén protegidas y no tengamos que discutir si valen o no unos votos.

¿Qué le ha parecido la actitud de la Iglesia? Ese enfrentamiento que han tenido los obispos al abordar el terrorismo...
La Iglesia se tiene que comprometer militantemente contra el terrorismo. Esas homilías y esos sermones que echan sobre lo buenos o malos que somos, y sobre si nos tenemos que colocar o no el condón, deberían hacerlos contra ETA. La Iglesia vasca ha sido demasiado silenciosa en algunos casos, y ha demostrado connivencia en otros. Algunos obispos se van a tener que ganar el cielo, y todavía les queda mucha penitencia. Y otros arderán en el infierno.

Redondo
ERASMO El Mundo  30 Abril 2001

En el Norte, la artimaña en su más surrealista apoteosis. La tregua de ETA fue tregua-trampa. Después vino el diálogo, palabra-trampa. Ahora, en las teúves, debate-trampa. Si la democracia a todos ha de otorgar voz, al margen del alcance de sus votos, Arzalluz siembra la distracción, la evangélica cizaña con su debate a dos: Ibarretxe versus Mayor. ¿Y? Si uno no quiere, dos no hablan.

Iñaki Ezquerra: "EH dirige una red de pederastia ideológica con el consentimiento del PNV"
El escritor y periodista publica 'Estado de excepción' un libro que denuncia el "miedo a vivir en Euskadi" y asegura que el principal problema vasco no es ETA
Madrid PILAR ARROYO La Estrella 30 Abril 2001

El escritor y periodista Iñaki Ezquerra ha querido que la publicación de  'Estado de excepción', un libro donde denuncia "el miedo a vivir en Euskadi", coincida con la campaña electoral vasca. Para Ezquerra, el mayor problema que vive el País Vasco no es ETA sino "un nacionalismo que mezcla a Dios con Marx y que dirige (EH) o permite (PNV) una red de pederastia ideológica".

"La ciática y el lumbago son las enfermedades características de los demócratas vascos. Mirar todos los días varias veces los bajos del coche para comprobar que nadie ha puesto una bomba lapa perjudica la región lumbar". Iñaki Ezquerra comienza así 'Estado de excepción' (Planeta) un libro que intenta recoger el miedo de la sociedad vasca ante la escalada de violencia y que les obliga a "levantar alambradas interiores para protegerse".

Para Ezquerra, el miedo en el País Vasco siempre ha existido pero ahora se ha evidenciado porque ha alcanzado a todos los estratos sociales. "Antes llevaban escoltas los ministros y mafiosos, pero ahora caminan con guardaespaldas hasta los vendedores de enciclopedias".

De este temor, de la violencia latente y de otra más oculta, el escritor culpa a los partidos nacionalistas y sostiene que "una banda terrorista no hace que se tambalee un Estado, ni conduciría al balcanismo, pero el Pacto de Lizarra sí".

"Arzalluz se cree- jaleado por su equipo de fans-
la reencarnación de Sabino Arana
y el Moisés del furturo Estado vasco".

El autor sostiene que hablar de "problema vasco o conflicto vasco" es erróneo, y argumenta que la existencia de una banda terrorista es "tan vieja como la humanidad, y para ello siempre ha estado la ley como medida para combatirlo". De esta forma, Ezquerra acusa al PNV de permitir desde la consejería de Educación que la violencia se geste entre los más jóvenes y permitir que la kale borroca acampe a sus anchas. "Es insólito que el PNV pretenda hacernos creer que la kale borroka es invencible. ETA tampoco lo es, pero por lo menos es más difícil acabar con ella".

Para demostrar que los protagonistas de la violencia callejera son jóvenes adoctrinados en el odio pero fáciles de combatir, Ezquerra pone como ejemplo al portavoz de Haika, detenido tras leer un comunicado de la asociación radical donde amenazaba de represalias tras unas detenciones, quien se asustó tanto ante la segunda pregunta del juez que acusó a Otegi de haber sido el artífice del texto.

"Los nacionalistas son pederastas ideológicos, Otegi dirige un Arny ideológico, recluta chavales a quienes les presenta una patria imaginaria de Navarra y Francia y luego les dice que se la han robado", señala.

Las críticas de Ezquerra también van contra los 'nacionalistas históricos' especialmente Sabino Arana, a quien considera "un personaje creador de la subcultura del desafío y el chantaje", y de quien, según señala, Arzalluz ha heredado el racismo y la xenofobia. "Arzalluz se cree-jaleado por su equipo de fans- la reencarnación de Arana y el Moisés del futuro Estado vasco".

Aplausos a Zapatero

El País Vasco vive ahora una campaña electoral donde no se enfrentan partidos sino bloques. Para Iñaki Ezquerra, en los partidos nacionalistas no hay derecha ni izquierda sino lo que él denomina "una ideología basura donde se recoge todos los totalitarismos del siglo XX y se mezcla a Dios con Marx".

"Antes llevaban escoltas los ministros y mafiosos,
pero ahora caminan con guardaespaldas
hasta los vendedores de enciclopedias"

Por esa razón es por la que según el periodista era necesario un bloque democrático que tenga posibilidades de cambiar el mapa político vasco. Ezquerra aplaude a Zapatero que, a su juicio, fue quien gracias a un acercamiento al Gobierno, al margen de sus discrepancias de partido, para firmar el acuerdo 'Por las libertades y contra el terrorismo' inició el entendimiento entre PP-PSE.

Respecto al diálogo, el escritor se decanta porque dialoguen primero todos los partidos nacionalistas "y se aclaren", y rechaza la posibilidad de un referéndum de autodeterminación al creer que nunca se aceptará el resultado. "Sería absurdo pensar que ETA se va a inmolar si el pueblo vasco le dice que no quiere la autodeterminación, ya que a ETA nunca en 30 años ha escuchado al pueblo".

Francia aprueba un plan para promover el estudio de las lenguas regionales
El corso, bretón, euskera y catalán se ofrecerán obligatoriamente en los centros
OCTAVI MARTÍ | París El País  30 Abril 2001

El ministro francés de Educación, Jack Lang, acaba de aprobar un plan para favorecer la enseñanza de las llamadas 'lenguas regionales', que ha provocado controvertidas reacciones en diversos países. Los franceses tendrán desde la educación infantil la lengua regional como materia optativa, como ocurre con el inglés, con un máximo de tres horas semanales. En primaria y secundaria, junto a las dos lenguas extranjeras obligatorias, se propondrán tres horas semanales de lenguas como el corso, occitano, bretón, euskera y catalán. El Gobierno tiene hasta el 2006 para aplicar la medida.

La reciente aprobación por parte de Jack Lang, ministro francés de Educación, de un plan para favorecer la enseñanza de las llamadas 'lenguas regionales' ha sido interpretado de distintas maneras. En Alemania, la incitación a aprender el alsaciano ha sonado a reconocimiento del potencial económico-cultural del gran vecino europeo, y en España se ha interpretado que la iniciativa de Lang responde a la necesidad de dar alguna satisfacción al radicalismo vasco. Algunos periódicos, como el francés Libération, se han preguntado si 'las orientaciones propuestas por Lang no estarán hechas a medida de los corsos y de su futuro nuevo estatuto, recién aprobado'.

En la actualidad, de un censo de más de tres millones de estudiantes, sólo 152.000 reciben clases de alguna de las distintas lenguas regionales: 72.000 de occitano, 28.000 de corso, 21.000 de bretón, 9.000 de euskera, 9.000 de catalán y 6.000 en la lengua de la zona del Mosela. Del total de 152.000, sólo 28.000 reciben una enseñanza propiamente bilingüe.

El gran problema para el actual Gobierno de Lionel Jospin surgió tras firmar, el 7 de mayo de 1999, la Carta Europea de Lenguas Regionales o Minoritarias, en la que se comprometió a facilitar su difusión y aprendizaje. Era una firma prudente, que de los casi cien parámetros posibles sólo ratificaba el cumplimiento de 39. En ningún caso se admitía, por ejemplo, que el corso, catalán, euskera o bretón pudieran utilizarse por la Administración pública o que los ciudadanos pudieran servirse de su lengua regional más allá del ámbito estrictamente privado. Esta situación tiene muy poco que ver con la de España.

El presidente Jacques Chirac, que en 1996 estaba a favor de firmar la citada Carta, en 1999 ya no lo ve tan claro, una vez que no gobiernan los suyos. Él, como Edgar Faure, podría suscribir aquello de que 'no es que yo sea un veleta, sino que el viento sopla ahora en otra dirección'.

Para desbloquear el problema de la Carta, Jack Lang ha encontrado la fórmula mágica: la enseñanza de la lengua regional no es obligatoria pero el Estado sí tiene la obligación de ofrecerla. El estatuto corso, en una primera redacción, preveía que la 'lengua corsa sería enseñada a todos, excepción hecha de aquellos alumnos cuyos padres no lo deseasen'. Dado el contexto insular -bombas y amenazas-, no parecía que ese derecho a la negativa pudiera ejercerse. Ahora, la obligatoriedad no recae en los padres sino en el Estado. El ministro recordó que 'el justo combate (el de la enseñanza pública, laica y gratuita para todos) ha supuesto su parte de injusticia (la supresión de las diferencias)'.

Los colegios e institutos podrán crear 'secciones regionales' como se han creado 'secciones europeas'. Esto significa que algunas materias, al margen de la propia lengua, podrán ser enseñadas en catalán, creole, bretón, euskera, corso, occitano o alsaciano.

Para hacer el plan posible, el Gobierno se da de plazo hasta 2006, tiempo necesario para buscar los profesores bilingües adecuados. El Ministerio ve con buenos ojos evolucionar a la larga 'hacia formas de enseñanza de inmersión', para favorecer el adquirir el conocimiento del idioma regional que, eso sí, en ningún caso han de olvidar el francés.

En Bretaña, las llamadas escuelas Diwan ya funcionan con este sistema 'de inmersión' y ahora están negociando su inclusión dentro de la educación pública. Eso significa que los alumnos deberán superar un examen de francés entre los nueve y 10 años para probar que su escolarización no se ha hecho en detrimento del idioma común, 'el de la República', según reza la Constitución.

La biblia en verso y el folleto del taladro
Nota del Editor  30 Abril 2001

La enseñanza pública siempre anda enseñando los trapos sucios; en vez de dedicarse a enseñar lo que las empresas y sociedad necesitan, se dedican a enseñar lo que favorece a pequeños grupos, a costa de los impuestos de los grupos mayoritarios.

La Torre de Babel ya anda cerca, el folleto de un taladro que he adquirido recientemente, incluye instrucciones en los idiomas siguientes: NL, F, D, E, P, I, GB, N, S, DK, SF, GR, RUS, PL, H, CZ, RO, SK, y TR, diecinueve en total, así que cuando incluyan lenguas "propias" e idiomas regionales, tendrán que hacerlo en CD en una primera fase, en un DVD en la siguiente..

Esto de los pactos siempre termina igual, cede el civilizado a favor del incivilizado, y todos incivilizados, pues  pactar en la práctica significa ceder a la imposición. Cuando los civilizados nos cansemos de tanto ceder, esto se va a convertir en millones de repúblicas individuales, después de haber sufrido los feudos varias veces.

Las cosas no cambian solas
Por Fernando R. LAFUENTE ABC  30 Abril 2001

Las cosas no cambian por arte de birlibirloque. Suceden hechos, se toman decisiones, se orientan los usos, se elige y se acierta o no. Todo ello tiene sus consecuencias. Que Barcelona a finales de los años setenta era la capital de la entonces poderosa industria editorial española nadie que sepa de qué va el asunto lo discute, y que Barcelona, pasados los años, ha perdido ese relevante lugar para ocuparlo Madrid, parece obvio. Sin duda, no se trata de establecer bochornosas carreras deportivas, ni marcas ni nada de eso. Pero lo cierto es que la Barcelona abierta, plural, animada y culta de esos años fue el centro desde el que la nueva narrativa hispanoamericana —Vargas Llosa, García Márquez, Cabrera Infante, Carlos Fuentes, José Donoso— irrumpió en los más diversos foros internacionales, para impulso y renovación de la literatura en español y beneficio caudaloso del prestigio cultural de la capital catalana en todo el mundo. No es bueno toquetear las cosas, asfixiar la edición privada con faraónicas ediciones públicas —que terminan en sombríos almacenes—, reducir el ámbito de expresión de algo tan natural, tan necesariamente libre y crítico como es la edición de libros —metáfora esencial de la libertad de expresión— en cuadrículas regionales, arruinar la diversidad, denunciar la pluralidad. Todo eso se paga. Porque al final, lentamente, con exquisita discreción, el que más y el que menos cambia de lugar o comienza a tener una presencia mayor allí donde se siente más a gusto y puede desarrollar sin impertinencias su dedicado, útil y necesario trabajo. La cultura es un territorio de libertades, de sumas, no de restas. Hoy es innegable —lo quieran pintar de verde o de marrón— que la dimensión atlántica de la lengua española ha dado —también gracias a la sagacidad de los editores españoles— un lugar de referencia al libro en español en los más diversos ámbitos internacionales. Al mismo tiempo —más allá del sempiterno pesimismo patrio— se vive un momento de notable pulso creativo, de mayor cuidado en la edición. Por ello, no es casual que la industria editorial española —y en español— ocupe hoy —gracias a la dimensión internacional de la lengua española, sin imposiciones ni gaitas— el tercer lugar en la Unión Europea —por primera vez en dos siglos se consigue superar a Francia en un terreno cultural que es, a la vez, económico, lo cual no deja de tener su gracia— y la quinta del mundo. Los libros, los autores, los lectores buscan los ámbitos de libertad, fuera Barcelona a finales de los años setenta, sea Madrid a principios de este nuevo siglo, o sea mañana vaya uno a saber. Las cosas no cambian solas.

 

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