AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 9  Mayo   2001
#Ciudadanos: ¿A las urnas! ¿Por la libertad!
Vidal DE NICOLÁS, Esteban IBARRA, Juan Antonio CORREDOR, Ernesto LADRÓN DE GUEVARA (Miembros de la PLATAFORMA LIBERTAD) La Razón  9 Mayo 2001

#La estrategia de Arzallus, González... y Polanko
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Mayo 2001

#Fuera máscaras
Editorial ABC 9 Mayo 2001

#Por la boca muere el pez
Editorial La Razón 9 Mayo 2001

#Unas elecciones autonómicas que apuntan al referéndum
Lorenzo Contreras La Estrella 9 Mayo 2001

#EN LA RECTA FINAL DE LA CAMPAÑA VASCA
Impresiones El Mundo
9 Mayo 2001

#El PER del miedo
ANTONIO BURGOS El Mundo 9 Mayo 2001

#¿Qué conflicto?
DANIEL INNERARITY El País  9 Mayo 2001 

#Gota a gota nacionalista
Nota del Editor 9 Mayo 2001

#Más claridad
Editorial El Correo  9 Mayo 2001

#ETA prefiere al PNV en la oposición
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC
  9 Mayo 2001

#Fuera de concurso
FRANCISCO UMBRAL El
Mundo   9 Mayo 2001

#El PNV moviliza a sus agentes políticos en la Ertzaintza para captar votos
BILBAO. J. Pagola ABC
  9 Mayo 2001

#Bien, Arzalluz, bien
C. ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC
  9 Mayo 2001

#Escenas de campaña. Segundo tramo
Ignacio CAMACHO ABC
   9 Mayo 2001

#Los nuevos retos
Pío Moa
Libertad Digital   9 Mayo 2001

#La prensa europea destaca la complicidad PNV-proetarras
Redacción - Madrid.- La Razón   9 Mayo 2001

#Proetarras
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo
  9 Mayo 2001

#El mundo de los eufemismos
Enrique de Diego Libertad Digital 9 Mayo 2001

#Los electores vascos juegan a los dados
JAVIER PRADERA El País  9 Mayo 2001

#Delirios sangrientos
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón  9 Mayo 2001

#De pactos e intoxicaciones
VICTORIA PREGO El Mundo  9 Mayo 2001

#El proyecto de EH
GERMAN YANKE El Mundo
  9 Mayo 2001

#Vilezas
Carlos DÁVILA ABC  9 Mayo 2001

#El Foro Ermua, propuesto para ser galardonado con el Nobel de la Paz
X. S. - Barcelona.- La Razón  9 Mayo 2001

#El destierro del País Vasco
S. Andía - Madrid.- La Razón   9 Mayo 2001

#Las pintadas de las fábricas de Mondragón
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ El País   9 Mayo 2001

#PNV / EA
Alicia Delibes Libertad Digital  9 Mayo 2001

#LA LECCIÓN DE BLANCO VALDÉS
XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS La Voz   9 Mayo 2001

#Lenguas
FÉLIX DE AZÚA El País   9 Mayo 2001

#Imagine
JUAN MANUEL EGUIAGARAY El Correo  9 Mayo 2001

#Fusi: «Empresarios y emigrantes han construido la sociedad vasca»
MADRID. T. Demicheli ABC  9 Mayo 2001

#Si usted no habla español, puede quedarse rezagado (If you don't speak Spanish, you might be left behind) Spanish roots spread in USA
Arlington, Va.; Deborah Sharp; USA Today 9 Mayo  2001


Ciudadanos: ¿A las urnas! ¿Por la libertad!
Vidal DE NICOLÁS, Esteban IBARRA, Juan Antonio CORREDOR, Ernesto LADRÓN DE GUEVARA (Miembros de la PLATAFORMA LIBERTAD) La Razón  9 Mayo 2001

Como en otras ocasiones, la Plataforma Libertad y las asociaciones que la componen se sienten en el deber de hacer una reflexión en voz alta destinada a nuestra ciudadanía, particularmente a esa parte de la misma que sufre con más intensidad la presión de la violencia terrorista.

   Nadie en nuestro país desconoce la etiología de esta violencia, sus orígenes y los elementos que han coadyuvado a esta situación trágica que vivimos. La violencia en sí misma supone la transgresión de todas las normas morales en una sociedad civilizada. Pero es también el peor de los alegatos y justificación de cualquier ideología política. El violento, el que agrede o mata a sus adversarios políticos ha perdido ya, en el ejercicio de la fuerza, todos los principios razonables que pretende obtener por ese medio, por altísimos que se pretendan. En el País Vasco, la violencia de ETA ni siquiera propone un proyecto de sociedad mínimamente aceptable. En su lucha por la independencia prescinde expresamente de todos los vascos no nacionalistas, les excluye de su proyecto «liberador», y más aún, los elimina, los destruye.

   Los demócratas hemos tenido ocasión de comprobar que todos los totalitarismos se asientan en los mismos fundamentos: el pensamiento único, que se impone sólo por la fuerza sobre sus opositores y aún sobre los indiferentes. El totalitarismo de ETA y de sus secuaces y cómplices, se ha ido revelando en el transcurso de los años, desde sus primeros crímenes hasta hoy, como una banda armada cuya imposición sobre la sociedad se basa en el asesinato, la extorsión y el terror. Ese grupo que se anunciaba en el periodo de la dictadura como un instrumento liberador, aparece ahora con su perfil real: el de un grupo de malhechores instalado en medio de una sociedad democrática que tiene un alto grado de desarrollo económico y social, lo cual es una evidente contradicción, una paradoja que tendría que haber alarmado a los nacionalistas moderados que tan sólo aspiraban a ocupar el poder y a ejercerlo a su favor.

   El Pacto de Estella puso en marcha una estrategia, en la que no se sabía si el PNV y EA, instalados en el gobierno autonómico, pretendía aprovechar la violencia de Eta para amedrentar a sus opositores no nacionalistas y llegar antes y sin pasar por el refrendo de las urnas a la independencia. Pero también existía otro elemento sobre el que se puede especular: que fueran los elementos violentos de Eta y sus disfrazados compinches, los que quisieran implantar una dictadura militar-guerrillera, provista de elementos «ideológicos» residuales del comunismo albanés, de la socialización de las fosas comunes del camboyano Pol Pot, o de los escombros del «socialismo real» de Alemania, Rumanía, etc. Todo ello aderezado con el folclore que el nacionalismo burgués ha impuesto como señas de identidad de lo vasco: la txalaparta, la ikurriña y. por supuesto, el euskera. Sobre el euskera queremos decir, inmediatamente, que es en verdad un patrimonio cultural de todos los vascos, pero que el nacionalismo vasco, al igual que todos los nacionalismos etnicistas y excluyentes, ha querido convertir esta lengua vernácula no tanto en un instrumento de comunicación, que es lo que al fin y al cabo corresponde a todas las lenguas, como un idioma compulsivo, una contraseña tribal o en una coartada.

   Frente a la convivencia democrática, la lógica del exterminio de la disidencia se ha encarnado en la negación de la palabra, de los derechos fundamentales, de la dignidad y de la vida misma, alcanzando a representantes de la voluntad popular, magistrados, agentes de seguridad, militares, periodistas, profesores y al conjunto de la sociedad como destinataria final de la impostura terrorista, cuyo objetivo, es, sin lugar a dudas, exterminar la libertad.

   ¿Quién nos asegura que quienes mandan el exilio a miles de personas e imponen la dictadura del miedo hoy, mañana si alcanzan el poder no efectuarán la limpieza étnica que ya proyectaban? ¿Quién nos asegura que quienes secuestran y extorsionan hoy, mañana si tienen el poder, no reediten el GULAG? ¿Quién nos asegura que quienes han asesinado a casi un millar de personas, herido y mutilado a miles, y aterrorizado a toda la sociedad democrática hoy, si tienen el poder el día de mañana no reediten cualquiera de las tragedias genocidas que desgraciadamente la humanidad ha conocido en el siglo que acaba de concluir?

   No queremos un horizonte incierto y probablemente dramático ni para el País Vasco, ni para la sociedad democrática española y deseamos fervientemente que este periodo del horror homicida concluya de manera definitiva. La Plataforma Libertad constituida por Foro Ermua, Movimiento contra la Intolerancia, Asociación de Víctimas del terrorismo, Foro El Salvador y Asociación Catalana por la Tolerancia, quiere pedir en voz alta a los ciudadanos que superen el miedo, que acudan masivamente a las urnas y que desafíen a quienes quieran torcer su voluntad con amenazas de cualquier género, denunciado y rechazando el talibanismo y los intentos de enmarañar y trastocar el legítimo derecho de los vascos a votar sin coacciones, ni perturbaciones del proceso electoral. El intento de utilizar el DNI vasco no deja de ser una burda operación para provocar un ambiente irrespirable que dificulte el ejercicio del voto. Por ello llamamos a la ciudadanía a unirse en la calle contra la tiranía, para que sea el preámbulo de una fiesta democrática, la del voto libre, la del voto secreto, la del voto legítimo, la de la soberanía real que es la que se expresa en las urnas, sin limitaciones ajenas al propio Estado de Derecho.

   Los demócratas tenemos una opción única para trocar este país peligroso por otro más cómodo y civilizado; tenemos que votar a otros demócratas, a los que creen en la Constitución y en el Estado de Derecho. A los que creen en la vida; a los que creen en la pluralidad, en la diferencia, en la solidaridad con los demás pueblos de España; a los pacíficos rebeldes y a los rebeldes pacíficos; a los que no olvidan ni quieren olvidar el dolor de las víctimas del terrorismo.

   El día 13 de mayo hay que ir a votar para que este país sea nuestro y no tengamos que vivir como subarrendados del nacionalismo; tenemos que reconquistar la paz sin pagar nada por ella, sin humillarnos, sin subestimarnos por el color de nuestra piel o el índice de nuestra hemoglobina. Tenemos que vencer a la aldea cerrada y triste; al disparate endogámico. El día 13 de mayo tiene que ser un día de júbilo, de esperanza, para que podamos ver el futuro sin ataduras ni miedos, sin pistolas ni gritos.

La estrategia de Arzallus, González... y Polanko
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Mayo 2001

Cuando las cosas se ponen serias en un partido de fútbol, los líderes piden el balón, porque la responsabilidad es inseparable del liderazgo. En la política sucede lo mismo: el líder tiene que asumir el protagonismo cuando las cosas van mal. Y como para el PNV y la facción felipista del PSOE la campaña electoral vasca no está yendo bien, ya han salido a escena los líderes principales: González pidiendo el apoyo a "sus amigos del PNV", o sea, los firmantes del Pacto de Estella; Arzallus anunciando que cuenta con los votos de ETA para seguir en el poder y anunciando que pactará con el PSOE a cambio de la cabeza de Nicolás Redondo.

Sería una baladronada defensiva del caudillo bizkaitarra si no la hiciera desde las instalaciones que su nuevo socio y aliado Jesús de Polanco ha puesto a su disposición. Porque en esta última semana el viraje del imperio polanquista a favor del PNV y en contra de los partidos españoles y constitucionales está siendo espectacular, desde "El País" a la SER. Bien está Savater para cubrir el expediente y hacerse fotos heroicas, pero a la hora de la verad, la de las urnas y la de la cuenta de resultados, Don Jesús se llama Polanko.

Estamos, ahora sí, ante una auténtica conspiración contra la democracia y contra España. Como aquella "republicana" que se inventaron entre Polanco y González para impedir el acceso del PP al poder y que, según Vilallonga, peón de aquella intriga iniciada por Juan Tapia en "La Vanguardia", contó con el respaldo de la mismísima Zarzuela. Pero en esta ocasión no se trata de una maniobra para tapar corruptelas y corrupciones, sino de tomar partido por Arzallus y contra los dos partidos que defienden la nación española y las libertades ciudadanas: el PP de Aznar y Mayor, y el PSOE de Redondo y Zapatero.

Sólo tiene una ventaja este destape de los tres líderes de la desestabilización política, del jaque mate a la posibilidad de invertir el ciclo trágico del terrorismo nacionalista en el País Vasco: que ya nadie se puede llamar a engaño. Bien claro está lo que quieren Arzallus, González y Polanko. Y clarísimo está que lo quieren juntos.

Fuera máscaras
Editorial ABC 9 Mayo 2001 

A cinco días de las elecciones vascas, Arzalluz ha comenzado a preparar el terreno para echar mano de EH tras el 13-M y revalidar, si sus votos les son precisos, el pacto que ya firmaron hace tres años. Para quitarse la máscara de la moderación eligió en esta ocasión el rostro del menesteroso al afirmar que a su candidato, Juan José Ibarretxe, «no le quedaría más remedio» que aceptar los votos de los proetarras en la sesión de investidura si éstos deciden apoyarle, ya que «no hay ninguna fórmula para que un Parlamento desvirtúe el voto de uno de sus componentes». ¿Cómo que no? Hay una alternativa muy sencilla a esa perversa y falsa resignación: la dimisión inmediata, a no ser que uno —como ya ha hecho Ibarretxe— no ponga pega ninguna a ser respaldado por el brazo político de una banda terrorista. Sugerir esto dos días después del último asesinato perpetrado por los amigos de Otegi da prueba de la inmoralidad, no ya política sino personal, en la que se sitúan los dirigentes nacionalistas.

El pacto PNV-EH es una realidad, como lo demuestra el que desde el otro lado del abismo Otegi declarase ayer que los proetarras tienen pensado dar «una nueva oportunidad» a los peneuvistas para formalizar «una alianza política» con el fin de abordar una estrategia soberanista, recogida embrionariamente en el programa del PNV a través del derecho de autodeterminación. Ni Arzalluz ni Otegi han podido aguantar la mentira. Ambos se han quitado la máscara y eso han de saberlo todos los vascos. 

Por la boca muere el pez
Editorial La Razón 9 Mayo 2001

El presidente del PNV, Javier Arzallus, ya ha aclarado la clave de la campaña: si los proetarras apoyan al candidato del PNV a lendakari «no tendría más remedio que aceptar sus votos». Ibarreche no se había atrevido a pronunciarse, pero su jefe ha marcado el camino. Es el reconocimiento, por pasiva, de que el PNV no le hará ascos al respaldo de los cómplices de Eta. Para el socialista Rojo, las palabras de Arzallus indican más: el PNV no sólo admitirá el voto de EH, sino que lo pedirá, porque ambos tienen un pacto postelectoral. Un pacto que este periódico ya denunció en su día.

   Pero Arzallus no tiene ahora claro el resultado de los comicios. Y sabe que es posible que el voto de EH no le sea suficiente. Por eso divide sus esfuerzos entre los proetarras y el PSOE (con IU). Su objetivo era soberanista, pero ahora sólo pretende mantener el poder a toda costa, porque se está jugando mucho: un entramado de intereses montado durante veinte años. Por eso, Arzallus y el PNV no quieren descartar expresamente al apoyo de EH. Pero tampoco quieren pregonar que lo reclamarán, porque, si no les basta, todavía confían en que el PSOE haga un ejercicio de desmemoria y se avenga a pactar, como desea el «amigo del PNV», Felipe González.

   Tiene que ser un olvido más que voluntarista para el PSOE. Porque supondría no recordar cómo cuando a Arzallus le valía con el apoyo de los proetarras, renunció expresamente a gobernar con el PSOE, en un ejercicio de desprecio humillante. Entonces pensó que podía encauzar a los batasunos en un frente nacionalista donde mandara Arzallus, y barrer con él a los no nacionalistas. Los cálculos le fallaron porque Eta nunca quiso aceptar la primacía del PNV, y éste tuvo que convocar elecciones.

   Arzallus quiere ahora que todos se olviden de su proyecto soberanista. Pero no puede renunciar a él expresamente, porque sigue deseándolo: está en su programa. Lo que sucede es que le interesa, en esta recta final de campaña, volver a la ambigüedad, por si las urnas se le tuercen. Y si algún incauto pica en el anzuelo, pues mejor.

   Pero esta ambigüedad es suficientemente clarificadora para cualquiera que sepa entenderla. Arzallus dice que no tendría más remedio que aceptar el apoyo de EH / Eta. Tampoco tuvo más remedio que apoyarse en ellos para gobernar, ni pudo evitar el Pacto de Estella. El PNV no puede evitar nada. Es un ente pasivo lleno de inocencia. Pero no es así. El PNV ha realizado en veinte años una escalada soberanista que creyó triunfante con la tregua de Eta. Se convirtió en el cómplice receptador de los ladrones, que dice que no roba, pero que luego se lucra con las mercancías robadas. Ahora, como la rapiña de Eta y EH puede no ser suficiente, deja la mano tendida al PSOE por si con ellos puede mantener el chiringuito. Los socialistas vascos no están por la labor. Pero es urgente que la dirección de Zapatero aclare si Otegui ha dicho la verdad al afirmar que el PNV (Anasagasti) y el PSOE (Caldera) han negociado en Madrid un pacto en secreto.
 

Unas elecciones autonómicas que apuntan al referéndum
Lorenzo Contreras La Estrella 9 Mayo 2001

Con el asesinato del presidente del PP de Aragón, las aguas, paradójicamente, han vuelto a su cauce. Se había desmadrado, en efecto, el caudal de la especulación política sobre la línea "electoralista" de ETA. Y se ha demostrado que para la banda existe una lógica que no  coincide con la lógica usual. Es difícil calibrar, de todos modos, si la estrategia del crimen ha buscado influir en las elecciones del 13 de mayo o simplemente se manifiesta de espaldas a su desarrollo y resultados. Hay un dato, sin embargo, que invita a pensar: hacía cuarenta y siete días que ETA no mataba, aunque no quepa decir que se había abstenido de toda violencia. Y cuando ETA no mata, dígase lo que se diga, es porque no quiere, porque considera útil una pausa, por lo que sea, pero nunca porque le falten fáciles objetivos. Claro que un atentado puede fallar, y eso es  probablemente lo que algunas veces ha ocurrido. Ahora bien, si después de una de estas frustraciones la organización terrorista persiste en su interés por matar dentro de determinadas fechas, lo consigue. No vale decir que mata cuando puede. Si quiere, lo hace, porque tiene en su mano insistir. Otra cosa es la categoría política o social del objetivo, es decir, de la víctima por la que opta.

Dentro de este contexto criminal, las encuestas que en los últimos días se han publicado, suenan bastante a música celestial. El miedo a expresarse en una consulta demoscópica neutraliza mucho la fiabilidad de los datos resultantes. Pero aun así, a despecho de su celestial musicalidad, algo de lo que se filtra a través de los miedos y reticencias de los consultados coincide con la impresión común de que las fuerzas políticas están igualadas y que la importancia de la participación o en su caso de la abstención es decisiva.

Hay un factor que hace meditar: ¿Por qué el CIS ha ocultado durante muchos días su sondeo, siendo como es un organismo público obligado a difundir sus "productos", ciertamente pagados por todos los españoles? Valga decir, antes de ensayar una respuesta, que no es el CIS o Centro de Investigaciones Sociológicas quien se calla o retiene los datos, si no el Gobierno quien lo hace. Precisamente el personal del Centro ha hecho saber públicamente que no hubo retraso en la entrega de aquéllos al Ejecutivo.

En un "Apunte" de fecha muy reciente me permití anunciar la existencia de un "sondeo del CIS, supuestamente oculto hasta ahora para no desencadenar actitudes no deseables en el electorado, por ejemplo una abstención mayor basada en el optimismo de las cifras". O sea, evitar la confianza del votante.

Sin embargo, con esta impresión coexiste otra que avisa sobre la posibilidad de que los datos del sondeo no sean precisamente buenos para los intereses electorales de los partidos constitucionalistas.

La legislación vigente prohíbe la difusión de encuestas electorales a una semana de las votaciones. Así pues, sólo por vía de filtración se sabrá quizá ya se sepa cuáles son las expectativas que abren las noticias del CIS. Lo único fiable ahora mismo es la idea de una más que notable participación electoral, siempre ventajosa en teoría para el bloque constitucionalista, dado que el bloque nacionalista se caracteriza por no faltar o faltar poco al compromiso de las urnas. Los constitucionalistas van a beneficiarse también, con toda probabilidad, de la abundancia de votos por correo, numéricamente superiores a los 80.000, según las referencias que han llegado. Representarían más del doble de los registrados en las elecciones de 1998. Esto tiende a significar que una parte del voto oculto elige esta vía para sortear las barreras del miedo. Y es que las vascas en esta ocasión no parecen sujetas a las características de las tradicionales elecciones autonómicas, tanto en lo participativo como en el signo de las preferencias políticas o ideológicas. Es mucho lo que en ellas se juega a estas alturas y no puede extrañar que un tono de referéndum se haya apoderado de esta nueva pasada por las urnas. 

EN LA RECTA FINAL DE LA CAMPAÑA VASCA
Impresiones El Mundo 9 Mayo 2001

El PNV y EH, compañeros de viaje
Por si algún ingenuo albergara dudas sobre de qué lado se sitúa el PNV, el cruce de declaraciones de Arzalluz y Otegi contribuye a despejarlas definitivamente. El líder de EH anunció ayer que dará una «nueva oportunidad» al PNV, es decir, que votará la investidura de Ibarretxe con un doble propósito: impedir que Mayor Oreja sea lehendakari y caminar hacia la independencia del País Vasco. Arzalluz respondió que a su candidato no le quedará más remedio que aceptar los votos de EH porque no tiene forma de rechazarlos. Lo cual no es verdad. Si Ibarretxe sabe que la única forma de lograr la mayoría en la investidura es con el apoyo de los radicales, podría renunciar a presentar su candidatura. Pero no lo hará porque está dispuesto -como en el 98- a ser elegido con los votos teñidos de sangre del brazo político de ETA. Los ciudadanos vascos deben tenerlo en cuenta a la hora de depositar su voto en la urna.

Dinero público a cambio de votos
Las vísperas electorales suelen estimular como ningún otro acontecimiento la generosidad de los gobiernos para repartir el dinero público. El Gobierno de Ibarretxe y los sindicatos llevaban casi tres años y medio negociando el convenio de los 5.000 funcionarios de la Administración autonómica. Las empantanadas conversaciones se han desbloqueado por arte de magia -oh, casualidad- en plena campaña electoral. El talante negociador y la generosidad del Gobierno vasco aumentaron súbitamente cuando Ibarretxe anunció la convocatoria de elecciones. Fruto de lo cual, se ha firmado un acuerdo con los sindicatos ELA y CCOO por el que se sube el sueldo a los funcionarios un 4%, dos puntos más de lo que establece la Ley de Presupuestos para el personal al servicio de las administraciones públicas. ¿Hay alguna forma más descarnada de utilización del dinero público en beneficio de un partido?

Emocionante homenaje a Giménez Abad
El Senado celebró ayer un pleno muy distinto de los habituales. La Cámara Baja fue escenario de una sesión en la que el debate dejó paso a la intensa emoción del homenaje tributado al senador Giménez Abad, asesinado por ETA. Tanto el ramo de flores que reposaba en el escaño vacío del parlamentario asesinado como las lágrimas que no pudieron contener algunos de sus compañeros del PP conmovieron a todos los asistentes, entre los que se encontraban el presidente del Gobierno, once ministros y representantes de todos los grupos parlamentarios. Los discursos reflejaron una rabia contenida por la responsabilidad. En la mente de todos, las próximas elecciones vascas. Como dijo el portavoz del PP, Esteban González Pons, se trata de derrotar en las urnas «a quienes son capaces de comprender, tolerar e incluso justificar a los que son capaces de matar a un padre que va un domingo al fútbol con su hijo».

El PER del miedo
ANTONIO BURGOS El Mundo
9 Mayo 2001

Me acuso, padre, de que he hablado del voto cautivo...

-¿Cuántas veces, hijo?

-Muchas, cada vez que ha habido elecciones en Andalucía...

Sí, en cada elección en Andalucía hemos puesto todos en marcha la romería del voto cautivo, con sus carretas de peonadas firmadas quizá en falso, sus alcaldadas, sus virtuosos del PER, sus ancianetes a los que hacían creer que la pensión no se la daba el Estado, sino González en persona, que era muy caritativo. Gota a gota, columna a columna, la idea fue calando como tópico electoral español, que si el cortijo meridional del PSOE, que si el granero de votos para conseguir las mayorías absolutas. Nadie se ha tomado el trabajo de poner al día ese tópico. En las últimas elecciones generales, Aznar demostró que se puede obtener la mayoría absoluta a pesar del presunto voto cautivo andaluz. Con las alcaldías del PP se ha demostrado que se puede ser la lista más votada a pesar del voto cautivo.

Puedo, pues, asegurar, y aseguro, que el voto cautivo ya no está en Andalucía. El voto cautivo está ahora en el País Vasco. Lo que aquí abajo consiguió el felipismo lo ha corregido y aumentado el arzalluzismo, con la ayuda de sus amigos del triquitraque. Si lo de González, como decíamos, no era un Gobierno, sino un Régimen, lo de Arzalluz y sus bajezas es El Régimen, que es el mote que en España le pusimos a la última dictadura que tuvimos antes de ésta que tienen ahora por allí arriba.

Puedo hablar con la exactitud con que Noé lo haría del diluvio acerca del voto cautivo y digo que allí arriba sí que lo tienen atado y bien atado. Aquí abajo lo ataba el hambre, que es muy mala; allí, el miedo. Ante el hambre caben desplantes: «En mi hambre mando yo». Ante el miedo no cabe más que agachar la cabecita y decir que lo blanco es negro. Y puedo hablar con conocimiento de cercanía del felipismo, para decir que el arzalluzismo es peor aún. Fuera del PNV sí que hace frío, el frío de las pistolas en la nuca. El que se mueve en el PNV sí que no sale en la foto. Chaves repartiendo subvenciones es un juego de chocolatinas, bombones y caramelos al lado de la tela de araña de los dineros públicos que manejan el cura y sus monaguillos. Si por no perder los contratos, las subvenciones, las mangoletas varias del poder había en Andalucía empresarios que se tapaban las narices y votaban al PSOE en sus mejores-peores tiempos del felipismo, ¿qué no habrá de ser allí arriba con el arzalluzismo?

Los que cometimos el pecado de adjudicar a Andalucía la exclusiva del voto cautivo del felipismo debemos denunciar ahora el PER del miedo que ha montado el arzalluzismo en una sociedad subsidiada.    www.antonioburgos.com

¿Qué conflicto?
DANIEL INNERARITY El País  9 Mayo 2001 

Daniel Innerarity es profesor de Filosofía y miembro de la Asamblea Nacional del PNV. 

Una de las preguntas más urgentes y más clarificadoras que cabe plantearse hoy en Euskadi es la siguiente: ¿existe realmente un conflicto político? No fuera a suceder que no lo hubiera o que fuera distinto del que considera la opinión dominante. La banalización del término 'conflicto' hace que esta indagación sea un preliminar ineludible. Mi primera respuesta sería: no solamente hay uno, sino muchos conflictos políticos en Euskadi y menos de los que debería haber. Evidentemente, una respuesta así requiere una cierta explicación.

El terrorismo suele conseguir que se singularice un conflicto -en nuestro caso, el de la identidad nacional- neutralizando así todos los demás, posibles o reales. En este sentido, y por extraño que pueda parecer en un primer momento, el terrorismo apacigua los demás conflictos al concentrar el antagonismo en uno solo de ellos, que se convierte en el litigio absoluto. A partir de entonces, ya no hay antagonismo ideológico entre la izquierda y la derecha, por ejemplo, que queda sepultado por la imposición de una agenda política monotemática. De alguna manera, el terrorismo constituye un factor de homogeneidad y simplificación del escenario político y social. Por eso es de suponer que el final de la violencia dará paso a una situación afortunadamente más conflictiva.

Bajo la presión de la violencia y unidos por una misma repulsa moral, los partidos se ven obligados a unanimidades y consensos que a veces resultan necesarios, pero que no dejan de ser empobrecedores. El aspecto menos justificado de esos acuerdos consiste en que frecuentemente funcionan como un chantaje frente a la disconformidad (lo que en Euskadi ha sido llevado a cabo por unos y por otros). Si bien es verdad que hay una 'equidistancia' que procede de la cobardía, también ocurre con frecuencia que la reprobación a los equidistantes ha servido para neutralizar la opinión -legítima y, en ocasiones, más sólida- del que discrepa. La estrategia que divide el campo entre los que están conmigo y los que están contra mí es injusta y simplifica la complejidad de los factores que están en juego en un problema de estas características.

La violencia ha sido en Euskadi la gran coartada de casi todos: para la pereza intelectual, para no hacer política, para beneficiarse de la crispación, para dar un 'pelotazo' político (ascender con la misma rapidez que los militares en tiempo de guerra o conseguir algo que sería impensable sin la amenaza violenta). En este sentido (y sólo en él, por supuesto) está justificada la acusación de que a unos les va electoralmente bien, pero también la sospecha de que otros quieren conseguir en una mesa de negociación lo que no conseguirían por procedimientos democráticos. Ambas posiciones están viciadas por una utilización del terrorismo a la que es muy difícil resistir.

Pero volvamos a la cuestión inicial. Cuando se afirma que en Euskadi hay un conflicto de naturaleza política que está por resolver, ¿qué se quiere decir y en qué sentido es esto cierto? Desde luego que no existe un conflicto político si por tal se pretende dar a entender que el proceso estatutario ha sido ilegítimo, que el recurso a la violencia tiene una explicación que lo justifica o algo parecido (por mucho que la historia de la transición, el propio texto constitucional o el desarrollo autonómico dejen para algunos mucho que desear). ETA no respetó el consenso mayoritario de la sociedad vasca en torno al Estatuto, no respetó la palabra del pueblo vasco que ahora dice defender. Lo que existe es un viejo problema -anterior, por cierto, a la violencia- que no es solucionable mediante el derecho administrativo y que requiere un juego complejo de acuerdos y respecto del que cabe asegurar que nunca habrá un modelo de encaje o separación definitiva, sino un compromiso en términos de convivencia siempre revisable.

Así pues, el conflicto de identidades y el conflicto del terrorismo son dos cosas distintas. El lehendakari Ibarretxe ha formulado recientemente esta diferencia, en continuidad con lo que ya había declarado su predecesor Ardanza, afirmando que 'el terrorismo no es consecuencia natural de un conflicto político'. Existe un problema político difícil de gestionar, pero del que tampoco están libres otras partes del mundo civilizado; lo que resulta intolerable es el hecho de que la violencia no permita darle un cauce democrático.

La referencia a la existencia de un conflicto político no puede ser la excusa para buscar una 'solución' por la vía del 'estado de excepción' (tanto por la suspensión de derechos y libertades, o la asunción estatal de competencias autonómicas, como por la excepcionalidad en la que se sitúan siempre los violentos y que aspiran a la anormalidad de una negociación en la que se ventilaran cuestiones políticas que deben ser resueltas en la institución correspondiente y con todas las garantías democráticas). La apelación de los violentos a un diálogo final es su estado de excepción particular que les permite despreciar los diálogos y acuerdos que se han ido tejiendo hasta ahora, de modo semejante a como -y pido disculpas por la analogía, que no pretende equiparar a nadie- la existencia del terrorismo funciona de disculpa para que el Estado no cumpla sus compromisos estatutarios. Frente a estas suspensiones del tiempo histórico es preciso recordar que la democracia dispone de los instrumentos suficientes para resolver los problemas que el terrorismo plantea (tanto los de orden público como los de diseño institucional).

La afirmación de que se trata de un conflicto de naturaleza política suele tener a la vista el hecho incuestionable de que los problemas de este tipo requieren un plus respecto de lo meramente policial y terminan de hecho en una mesa de negociaciones. Aunque esto sea cierto, una perspectiva no invalida a la otra. El final dialogado está, precisamente, al final de un proceso y es facilitado por la actuación policial cuando una de las partes -como es el caso- no quiere propiamente dialogar, sino imponer sus planteamientos. Insistir en este aspecto me parece especialmente necesario cuando se ha extendido una sospecha de ilegitimidad, o al menos de inoportunidad, sobre el trabajo de la policía. 

Estoy convencido de que los problemas políticos -muy particularmente los que tienen que ver con las identidades- no se solucionan si por 'solución' entendemos la superación definitiva de los desacuerdos. Tenemos que aprender a convivir con problemas cuya solución consiste, dicho paradójicamente, en conseguir que nadie los 'resuelva' completamente. Una sociedad moderna es una sociedad que permite las tensiones y tolera en su seno una variedad de identificaciones mucho mayor que la permitida en sociedades tradicionales. El conflicto es esencial a la política, que consiste en impedir que las diferencias se conviertan en rupturas, pero también en posibilitar el antagonismo democrático. Isaiah Berlin solía insistir en la inconmensurabilidad de determinados valores políticos, a la que se debe el hecho de que la opción por unos excluya necesariamente la posibilidad de realizar otros. Esto vale para el conflicto entre la izquierda y la derecha (no es posible realizar al mismo tiempo y con la misma intensidad los valores de la libertad y la igualdad, aunque haya quien lo prometa), y vale especialmente para los conflictos de identidad (que se resuelven por compromiso en términos de convivencia, y no en el orden de los derechos, pues nadie está obligado a sentirse nada concreto). Cuando están por medio desavenencias que tienen que ver con la identificación nacional, el antagonismo no puede superarse definitivamente y -en sociedades complejas y plurales, no homogéneas- es mejor que permanezcan así, abiertas y renegociables. Euskadi en paz no sería un país que aparque sus diferencias, sino un país que institucionalice democráticamente el antagonismo. 

Me permito terminar llamando la atención sobre el hecho enormemente esperanzador de que actualmente un conflicto como el nuestro es más fácil de encauzar que en otras épocas, menos capaces de articular la complejidad y la diferencia, como en el periodo de vigencia de los Estados soberanos y las identidades cerradas. En las nuevas formas de configuración política tras la crisis del Estado nacional, con la transformación de las identidades excluyentes en otras más abiertas y plurales, con la flexibilización de los marcos constitucionales, es posible articular mejor las diferencias, o sea, convivir con antagonismos abiertos sin que éstos adopten formas violentas o deriven en imposiciones de una parte sobre otra.

Gota a gota nacionalista
Nota del Editor
9 Mayo 2001

Utiliza un nombre nacionalista en vez de provincias vascongadas; habla de configuración política  para ir metiendo en el personal la idea de que todo es válido, configurable, y presupone la crisis del estado nacional para poder dar paso a otros estados que están en situación mucho más crítica, total un desmadre político a su medida y conveniencia.

Más claridad
Editorial El Correo  9 Mayo 2001

La renuncia del PNV a establecer acuerdo alguno con EH «mientras ETA no deje de matar» contiene, al parecer, una salvedad. Las manifestaciones de Xabier Arzalluz despejaron ayer una incógnita que Juan José Ibarretxe ha querido mantener a lo largo de la campaña electoral cada vez que se le ha preguntado sobre la posición que adoptaría si EH vota favorablemente su designación parlamentaria. La aceptación de dicho apoyo -presentada por Arzalluz como una eventualidad ineludible- constituiría, cuanto menos, una ‘entente’ implícita que desbarataría de facto la promesa de no gobernar «ni directa ni indirectamente» con EH como opción última para impedir el paso de los constitucionalistas a la Lehendakaritza. Si eso es así, si el PNV alberga entre sus hipótesis de futuro la posibilidad de dejar que su candidato a lehendakari resulte designado con los votos de EH, tanto la dirección de dicho partido como su aspirante a continuar al frente del Gobierno vasco tienen el deber de expresarlo con la misma claridad con la que una y otra vez se les ha formulado la cuestión. En cualquier caso, lo que resulta inadmisible es que el presidente del EBB pretenda argumentar un eventual apoyo de EH a Ibarretxe como si se tratara de un episodio accidental e inevitable. Efectivamente, nadie podrá impedir que los electos de EH voten a Ibarretxe, siempre y cuando éste se presente a la designación con la nada inocente intención de recibir sus votos.

Pero el aspecto más grave del escenario sugerido por Xabier Arzalluz es que reproduciría con todo detalle la situación que ha vivido el Gobierno vasco a lo largo del último tramo de la pasada legislatura. Si el PNV acepta de buen grado los votos de EH sin que ETA haya renunciado previamente al uso del terror, la sociedad vasca volvería a encontrarse con un lehendakari sometido al cruel chantaje del nacionalismo violento, aunque aferrándose al formalismo de que él seguiría sin gobernar con EH. Dicho horizonte colmaría, sin duda, la aspiración más acendrada en la estrategia última del nacionalismo jeltzale: llegar a demostrar que el adelanto electoral no ha servido para nada.

ETA prefiere al PNV en la oposición
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  9 Mayo 2001 

Me dice un amigo, de poderosa inteligencia y buen conocedor de la situación vasca, que los analistas políticos aún no hemos dado una explicación satisfactoria a la contradicción que para el mundo abertzale ha supuesto el asesinato del presidente del PP de Aragón: ¿Por qué ETA cometió este crimen en plena campaña cuando era obvio que podría tener unas consecuencias electorales perjudiciales para el PNV e, incluso, podría determinar el resultado habida cuenta de las escasas diferencias que están dando las encuestas?

Para mi amigo, los comentaristas hemos repetido las condolencias tradicionales, los recursos a la arbitrariedad sanguinaria de ETA, el alejamiento de ésta de toda lógica e incluso, en el colmo de la estupidez, algunos han llegado a decir que con este crimen ETA ha perjudicado los objetivos nacionalistas. Confunden así éstos con los del PNV, continúa mi interlocutor y añade: todas las explicaciones son propias de quienes no quieren entrar en el interior del tétrico mundo independentista, en las relaciones verdaderamente subordinadas del PNV a ETA aun cuando aquél siga aferrado a unas concepciones del poder que nada tienen que ver con las de ETA en el camino de la independencia.

He aquí la tesis de mi amigo: «ETA no quiere que el PNV gane las elecciones porque sabe que, en esta situación, no sería capaz de volver a pactar con EH. La prueba de ello es que Ibarretxe ha llegado a negar que haya gobernado con Otegi. En estos momentos la dirección del PNV tendría que pactar con el PSOE y eso sería un retroceso inadmisible respecto a Lizarra, el mayor de los fracasos. Cierto que posteriormente el PNV podría volver a engañar al PSOE pero esa eventualidad sería una injusticia para la propia ETA. ¿Acaso no ha perdido votos EH en favor del PNV por conseguir sacar el proceso soberanista adelante? ¿Sería justo que el PNV se favoreciera de esos votos?»

Sigue mi amigo: «Para ETA lo fundamental es controlar y mantener el frente independentista y, por supuesto, dirigirlo. Permitir que el PNV pudiera rehacer una situación parecida a la de Ajuria Enea sería dejar el control del independentismo en manos del PNV, en manos de los Ardanza. Así que, al asesinar a Giménez Abad, ha utilizado el terror para controlar el proceso abertzale, para influir en los resultados electorales, para rebajar las aspiraciones de Arzalluz».

ETA no sólo acude a los métodos terroristas para desestabilizar «el Estado» sino para comprometer a las otras fuerzas abertzales. En suma, ETA no puede permitir que el PNV traicione y rompa la mayor de las conquistas de los abertzales en estos últimos veinte años como ha sido el pacto de Estella/Lizarra, el compromiso de «todos» los nacionalistas en un solo bloque.

Mi amigo remata su teoría de forma verdaderamente redonda: «Al conseguir que el PNV pierda el poder y vaya a la oposición radicalizará sus posiciones aún más, tendrá como compañero obligado a EH/HB, Arzalluz y Otegi le harán la guerra a Mayor y Redondo, al Estado, cuya ferocidad quedará patente y al que será necesario responder de forma coherente. En suma, ETA llevará al PNV al terreno de donde nunca debió salir: la conquista por el poder que no tiene que ver con el Estatuto ni tiene la legitimación de la Constitución. La toma del poder contra el Estado sólo será posible con la independencia misma».

Ha terminado mi amigo. Alabo su discurso. Le digo que lo comparto de la a a la zeta y que le debo el precio de una crónica. Se contentará, me dice, con que le invite a cenar si ganan Mayor y Redondo. Nos quedamos un rato callados. Sin duda está pensando, como yo, en las dificultades que vendrían a partir de entonces: pero eso será ya paisaje después de la batalla.

Fuera de concurso
FRANCISCO UMBRAL El Mundo   9 Mayo 2001

El asesinato de Giménez Abad viene a recordarnos que ETA se presenta fuera de concurso, que ellos van a su aire y desprecian unas elecciones que en las urnas tendrían perdidas. Con este asesinato anticipan su victoria, que es la victoria de la muerte para nada. Nos resultan conmovedores los Arzalluz y otros personajes dedicados a mimar a ETA para que mate un poco menos. Es como tener un león en casa y ponerle una sardina para que no muerda. Para la política vasca antiespañolista hay un único y mismo camino, que es el de la independencia, sólo que el PNV y otros civiles quisieran conseguir su objetivo mediante los votos, mientras que los etarras tienen más prisa, no creen en la democracia y siguen otro rastro, el de la sangre, que no sirve para mucho, pero les desahoga y luego se encuentran mejor de los nervios.

ETA nació como lucha armada y su reconversión democrática es un vano empeño de quienes pretenden utilizar esa fuerza, pero domesticándola. Un país pequeño que quiere crecer lo está haciendo a la inversa: matando o ahuyentando a sus ciudadanos.

No es que se exija a los etarras que sean unos intelectuales, pero sus planes están demasiado claros: necesitan devolver España a los tiempos violentos -guerra civil, franquismo- para justificar su violencia actual. La realidad es que sólo entienden este asunto de la independencia como una guerra, nunca como una negociación, porque las negociaciones han de ser por esencia democráticas, y ellos no están jugando a la democracia, sino a la libertad o a lo que entienden por tal.

El terrorismo, la emergencia de pequeños países arcaicos o improvisados -en la Historia viene a ser lo mismo- es un caso de nuestros días, una consecuencia de la caída del Muro y del estalinismo. Se recontaban los millones de personas sometidas a un sistema, pero nadie hacía memoria de las «repúblicas socialistas» enunciadas en las siglas URSS. Cuando se arranca un árbol añoso y fecundo, múltiples provincias de hongos y gusanos se ponen a vivir al sol. No es el caso de ETA, exactamente, pero el impulso es el mismo y lo que falta se inventa: crueldad sistemática contra un país que se quiere mártir y que, en todo caso, se merece mucho más de lo que tiene, pero lo negocia mal: matando particulares.

El terrorismo se presenta siempre fuera de concurso. Los nacionalistas lo saben: unos hacen como que no y otros quieren creer en sus propias imaginaciones. El nacionalismo no es sino la claudicación del alma nacional. El nacionalismo es una palpitación arcaica que se mueve fuera del tiempo. A veces acierta con sus emociones sencillas a emocionar al pueblo. Pero siempre se equivoca con su lenguaje violento, dialéctica de pistola, para entenderse con los demás. No tienen coloquio porque no tienen idioma, y el que tienen no lo utilizan para hablar sino sólo para insultar. El asesinato de Giménez Abad nos sitúa en la realidad de esta querella. Todos están queriendo resolver democráticamente una situación que no es democrática. Otegi quiere decir más cosas de las que expresa su verbo. Se le queda corto el castellano para formular la utopía. No se sabe aquí si falla la utopía o su expresión. No hay que olvidar que Otegi participa fuera de concurso.

El PNV moviliza a sus agentes políticos en la Ertzaintza para captar votos
BILBAO. J. Pagola ABC  9 Mayo 2001

El departamento del Interior del Gobierno vasco está extendiendo en las comisarías de la Policía autónoma el mensaje de que si tras las próximas elecciones Jaime Mayor se convierte en lendakari, empeorará la situación, ya que ETA actuará decididamente contra la Ertzaintza, según han denunciado a ABC fuentes del propio Cuerpo. Precisamente, Comisiones Obreras de la Ertzaintza desveló ayer que hombres de confianza de Balza han pasado ya a pedir en las propias comisarías el voto para el PNV.

En los últimos días, agentes adscritos a la Unidad de Información y Análisis (UIA) de la Policía Autónoma, los antiguos AVCs, relacionados con la lucha antiterrorista, con la excusa de explicar la actual situación a los agentes de las diferentes unidades, recorren las comisarías y dejan entrever que si Jaime Mayor accede a la presidencia del Gobierno vasco, ETA convertirá a la Ertzaintza en su «objetivo principal». Entre otros motivos, porque, según este mensaje, Mayor retiraría a la Guardia Civil y a la Policía Nacional de la lucha antiterrorista y daría todo el protagonismo a la Policía autónoma, «de tal forma que al estar en solitario en la primera línea seríamos los que pongamos los muertos».

Este mensaje, sin embargo, se contradice aparentemente con el hecho de que la pasada semana el Departamento del Interior comenzó a informar a los ertzaintzas de que entre la documentación incautada a José Javier Arizkuren Ruiz había un listado, por orden alfabético, de los agentes de todas las promociones, salvo la 13 y la 15. Este dato y, sobre todo, el asesinato del ertzaina Iñaki Totorika, confirma que la Policía autónoma, incluidos los agentes de base, han pasado a ser objetivos de la banda, con independencia de que Mayor sea o no el próximo lendakari. Pero al ofrecer esta información, el Departamento del Interior está propiciando un clima de inquietud dentro de la Policía vasca, que, unido al mensaje del miedo ante la posible llegada de Mayor a Ajuria Enea, busca aglutinar a los ertzainas «en torno a lo seguro», a lo conocido, que es el PNV, «que nos va a proteger», añaden estos medios.

El sindicato CC.OO. de la Ertzaintza, en un comunicado, denunció ayer estas «maniobras electoralistas en la Ertzaintza» y acusó a Balza de «haber esperado a la campaña electoral para transmitir de la forma más alarmante posible» información que señala a la Policía autónoma objetivo de ETA, «lo que acredita el uso electoralista, irresponsable y perverso que desde el Departamento de Interior se hace de la misma». Igualmente, CC.OO, considera «inmoral utilizar la angustia y la preocupación existente entre los trabajadores de la Ertzaintza para intentar influir en su intención de voto, dejando caer repetidamente la idea de que un cambio de gobierno empeoraría las cosas especialmente para los ertzainas».

En la información incautada a «Kantauri», en algunos casos, al nombre del agente se une el de la matrícula de su coche o si estaba vinculado con la lucha antiterrorista. Al tiempo que les ha informado de esta lista, el Departamento del Interior ha transmitido a los agentes duras críticas contra la Guardia Civil, que colaboró con la Policía gala en la captura de «Kantauri», ya que le acusa de haberle ocultado estos datos.

Bien, Arzalluz, bien
Por C. ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC  9 Mayo 2001

La afirmación fue rotunda: Ibarretxe acepta volver a ser lendakari con los votos de EH. Esto aclara mucho las cosas. Iñaki Gabilondo pareció sorprenderse, pero la declaración de Arzalluz no debería sorprender tanto. El presidente del PNV nunca ha ocultado su intención de reconstruir el pacto de Lizarra y pactar con Otegi porque mas que querencia, lo que tiene Arzalluz por EH es envidia amarga. Son los constantes pronunciamientos hechos por Ibarretxe sobre la imposibilidad de pactar con quien no condene la violencia, los que ponen ahora al candidato del PNV en el ridículo total. Bien, Arzalluz, bien. Que Ibarretxe se maliciaba algo, lo demuestra que hace tan solo veinte días ya dijera que «los nueve o diez escaños de HB se van a convertir en el árbitro del Parlamento. Ése es el gran triunfo de ETA, además de los asesinatos, y la división que puede condicionar cualquier gobierno que no sea sólido».

Conforme se aproximan las urnas, se van aclarando posiciones: si PP y PSOE no ganan la mayoría, Ibarretxe será otra vez lendakari con ETA sobre sus espaldas y gobernante de un tripartito PNV, EA y EH. Y ya que hoy va de clarificacion: Ibarretxe sería elegido gracias al voto por ejemplo de un tal Víctor Goñi, en el cuarto lugar en la lista de EH por Alava, procesado por pertenecer al «comando Madrid» de ETA desarticulado en noviembre.

No cabe llamarse a engaño, que EH canta las verdades como puños. Lo dijo el dirigente de EH José María Olarra ante los 3.000 jóvenes radicales de Haika : «Euskal Herritarrok se convertirá el 13-M en “la llave” de la gobernabilidad entre un Gobierno nacionalista o uno estatalista; para apoyar a Ibarretxe en la presidencia vasca o dejar que salga elegido Mayor Oreja. Una posición de árbitro para presionar a Ibarretxe y obligar a PNV-EA a decantarse por un soberanismo firme, una vez que ya ha incluido en su programa la autodeterminación».

Escenas de campaña. Segundo tramo
Por Ignacio CAMACHO ABC   9 Mayo 2001

Escena primera: La rosa de Fernando Buesa. Martes, 8 de mayo. La mancha de sangre de Fernando Buesa y de su escolta, Jorge Díez, sigue sin borrar sobre la acera del parque de Vitoria en que estalló la bomba que los mató hace quince meses, a unos cientos de metros del Palacio de Ajuria Enea.

En la capital alavesa, la ciudad con más zonas verdes por habitante de España, nadie parece conocer los Jardines de la Libertad: ni en la gasolinera, ni en un quiosco de prensa, ni en la puerta de un polideportivo le dan al periodista una pista exacta. Al final, el periodista decide formular la pregunta de otro modo:

—Donde mataron a Fernando Buesa.

—Ah, sí, siga usted bajo ese puente azul y luego gire a la izquierda...

Allí, junto a la placa que recuerda sobre una parcela de césped el asesinato del líder socialista, su partido ha colocado un gran ramo de rosas que, en la helada mañana vitoriana, van cogiendo los familiares de las dos víctimas y un grupo de dirigentes del PSOE vasco. Cuando cada uno tiene una flor en la mano, Nicolás Redondo Terreros, vestido con un abrigo gris, pronuncia un breve discurso de homenaje ante una pequeña tribuna. El discurso, dirigido al propio Buesa en tercera persona, habla de la «limpieza ideológica» de ETA y del «nacionalismo totalitario que pactó con ETA», y conjura a los congregados para «acelerar el fin de esta situación inaguantable».

El discurso de homenaje es un pequeño programa electoral, un enunciado de compromisos de lucha constitucionalista. «En tu memoria, Fernando, te digo que mi principal objetivo será derrotar a ETA... y te aseguro que los asesinos y quienes los apoyan serán perseguidos y puestos a disposición de la Justicia». Luego vuelve el silencio, y los reunidos se dispersan lentamente entre el leve rumor de los portazos de los coches y el lejano griterío colegial de un instituto de las inmediaciones.

Escena segunda: Atutxa, el manifestante. Lunes, 7 de mayo. En la céntrica Plaza Moyúa de Bilbao se concentran, al atardecer, unos centenares de personas para protestar contra el asesinato de Manuel Giménez Abad. Junto a la fuente que preside el corazón del centro comercial bilbaíno se despliegan los miembros de «¡Basta Ya!» y de «Gesto por la Paz» alrededor de una larga pancarta. Entre ellos se ve al presidente del Foro de Ermua, Vidal de Nicolás, al artista Agustín Ibarrola, a la socialista Matilde Fernández, a algunos familiares de víctimas y a dirigentes del PP y del PSOE locales, habituales en este tipo de actos cívicos.

El periodista está tomando notas junto al pretil de la plaza de una frase que acaba de oír a su lado, «ya estamos aquí los de siempre», cuando se le dirige una señora vestida con un largo abrigo beige. «Los de siempre, no, la gente decente. Póngalo usted: la gente decente. No cómo esos de ahí».

El periodista se vuelve hacia donde señala su interlocutora. Desde la acera del hotel Carlton cruza el semáforo Juan María Atutxa, en compañía de otros destacados miembros del PNV. Los concentrados los miran con desconfianza. «Qué, ¿a sacarse la foto, eh?». «Hoy sí venís, porque hay elecciones». «Qué poca vergüenza tenéis, es la primera vez que venís». Atutxa aguanta los reproches y se coloca en un extremo de la fila de la pancarta. Cuando acaba la concentración, salpicada de gritos de «Basta ya», «ETA no» y «Queremos libertad», el presidente del Foro Ermua, Vidal de Nicolás, apuntilla a los peneuvistas delante de los micrófonos de la prensa: «Hoy han venido los miembros del des-Gobierno vasco a darse un baño de multitudes; les viene bien porque estamos en campaña».

Escena tercera: el carisma de Pirritx. Domingo, seis de mayo. En el Parque Echevarría de Bilbao se celebra la fiesta de la Escuela Pública Vasca, una celebración fundada por Fernando Buesa durante su etapa de consejero del Gobierno autónomo, y consolidada por el también consejero socialista José Ramón Recalde, tiroteado por ETA el pasado año. Por el recinto se pasea el consejero en funciones de Justicia, Sabin Intxaurraga, del PNV, acompañado, entre otros, del diputado de Euskal Herritarrok Josu Ternera, ex número uno de ETA.

El plato fuerte de la fiesta es la actuación de un trío de payasos, Tacolo, Pirritx eta Porrotx, muy populares en Euskadi gracias a la ayuda del Gobierno autónomo, que subvenciona sus actividades de promoción infantil del euskera.

Pirritx es Aiora Zulaika, la concejal de Lasarte que se negó ante las cámaras de televisión a condenar el asesinato de su compañero de corporación Froilán Elespe. La víspera, en Baracaldo, el secretario provincial del PSOE en Vizcaya, Patxi López, ha pedido a sus correligionarios que boicoteen la actuación en señal de protesta.

El llamamiento tiene poco eco. Varios centenares de personas siguen con entusiasmo la actuación de los payasos, que encandilan a los niños con una cuidada escenografía y pegadizas canciones en euskera. La gente aplaude a rabiar. Cuando terminan, Pirritx, ataviada con el clásico traje de cuadros, pintada de colorines y disfrazada con la clásica nariz roja, se sienta en el escenario a hacerse fotos con la chiquillería, que hace cola para retratarse con ella como si fuera el paje de los Reyes Magos en vísperas de Navidad.

Escena cuarta: Conversación en el Metro. Sábado, 5 de mayo. Las estaciones de Metro de Bilbao tienen una boca de cristal en forma de concha diseñada por el arquitecto británico Norman Foster.

En la de la Plaza Circular, el periodista avanza por la escalera mecánica detrás de dos hombres vestidos con el clásico traje de negocios, que portan sus respectivos maletines. El periodista aguza indiscretamente el oído al percatarse de que están hablando de elecciones.

—Pues yo no sé si ir a votar, porque va a ser un trámite muy largo.

—¿Pero tú no ibas a ser interventor?

—Sí, pero al final he renunciado, porque no voy a poder estar allí todo el día. Y, claro, es que el trámite de votación es muy complejo: tienes que acreditarte ante la Mesa, y que comprueben tu nombre en los listados, que no sé si van a estar disponibles todos al final, y luego confrontarlo con la puesta al día de las cuotas...

El periodista se sume en el desconcierto. Pocos metros después, al final de la escalera, la conversación se esclarece de modo inesperado.

—Pues creo que Lamíquiz está preparando una fiesta, y no sé si yo si al final va a tener algo que celebrar...

Los dos hombres están hablando de las próximas elecciones a la presidencia del Athletic de Bilbao, una de las grandes y más clásicas instituciones sociales de Vizcaya.

Los nuevos retos
Por Pío Moa Libertad Digital   9 Mayo 2001

Las próximas elecciones serán decisivas sólo si los partidos democráticos logran un vuelco del electorado. Como ello es improbable, dado el lastre de los años pasados, hay que pensar en una victoria, de quienes sean, por estrecho margen. Las alternativas de gobierno serán, entonces: a) el PNV y EH; b) los populares y los socialistas; c) el PNV y los socialistas.

La primera opción es improbable. Los aranistas siempre han intentado, con hipocresía, recoger las nueces que los terroristas hacían caer, pero perder el disimulo para ponerse a sacudir el árbol junto con sus socios, dejaría al PNV al descubierto, no solo en el resto de España, donde ya lo está, sino en toda Europa y el mundo occidental, de engañar a las cuales ha vivido en buena medida el partido de Arana. Por otra parte, EH no piensa correr con los mayores esfuerzos y peligros para que sus despabilados compañeros se lleven el fruto.

Hay algo más importante: todo indica que los programas de exclusión y totalitarismo, comunes a PNV y EH, ya no pueden ir más allá sin encontrar en la sociedad vasca una resistencia resuelta, que sería apoyada sin complejos por el resto de España. Llevar la quiebra social al extremo de un enfrentamiento civil, en el que la violencia podría dejar de ejercerla sólo una de las partes, es una apuesta ante la cual incluso un perturbado como Arzallus se tentará mucho la ropa. No porque no esté dispuesto a ir hasta el final, sino porque no se percibe lo bastante fuerte para salir triunfante de su agresión.

La opción PNV-PSOE es también difícil, aunque no debe descartarse por completo. A favor de ella está un gran sector del PSOE, desde Maragall hasta González, el sector más demagógico, cuya corrupción ha representado para la democracia española un peligro no menor, aunque menos estridente, que el del terrorismo y la connivencia nacionalista con él. Pero, por una parte, los socialistas vascos saben a qué atenerse con respecto al PNV, después de una experiencia demasiado larga, y, por otra, incluso González y Maragall tienen que sopesar el riesgo de un hundimiento electoral de su partido si persisten en adoptar una postura poco clara ante el terror y el chantaje nacionalista, a los cuales la sociedad española está diciendo claramente ¡basta!

Un gobierno PSOE-PP en el País Vasco parece, por tanto, la salida mejor e incluso la más probable, salvo que las elecciones les resulten muy contrarias, de lo que no hay por ahora indicios. Pero, si consigue salir adelante, ese gobierno deberá contar desde un principio con la deslealtad del PNV y del sector del PSOE opuesto a ese acuerdo, aparte de los escollos lógicos entre dos socios tan distintos. No tendrá la vida fácil, pero no existe otro camino para restaurar la democracia y la sensatez en Vasconia.

La prensa europea destaca la complicidad PNV-proetarras
Los rotativos hablan de «acercamiento tácito» entre ambos entornos
Redacción - Madrid.- La Razón   9 Mayo 2001

La prensa extranjera, especialmente la europea, está siguiendo con especial interés la campaña electoral vasca. Aunque casi todos los medios coinciden en definir al País Vasco como una pequeña región cuyo futuro inmediato no repercutirá en el resto del continente, todos, a su vez, no dudan en destacar la trascendencia de la cita electoral vasca en el contexto de la política española.

   En la mayoría de los análisis publicados hasta la fecha, además de destacar la clara fractura social entre nacionalistas y no nacionalistas, otro asunto, la concomitancia entre el PNV y Eta, es el suceso más comentado. Thomas Handke, en un análisis publicado ayer en el «Financial Times Deutschland», afirma que «la cúpula del PNV no se quiere dar ya por satisfecha con la autonomía del País Vasco, y coquetea con la plena independencia estatal. Expresión de este acercamiento es también una ideología de sangre y suelo, que en última instancia persigue el objetivo de un País Vasco étnicamente limpio». El rotativo alemán, que considera que «la seguridad y la libertad de opinión para todos los ciudadanos es para amplios sectores del PNV menos importante que el objetivo de un País Vasco étnicamente limpio», calibra también superficialmente los efectos nocivos de este progresivo acercamiento PNV-Eta y considera que «las consecuencias del acercamiento tácito de los nacionalistas vascos al entorno de Eta es que en las elecciones del 13 de mayo no se procederá a una demarcación clara».

   Otros diarios alemanes si tienen claras las consecuencias de estos acercamientos. El «Die Tageszeitung», en un editorial publicado ayer, afirma con firmeza que «si alguien se beneficia del asesinato de Giménez Abad, son los partidos nacionales PP y PSOE, cuya victoria electoral está prácticamente al alcance de la mano. Ahora, la movilización de los indecisos les podría resultar más fácil que antes del atentado». Desde las páginas de opinión del «General Anzeiger», Lutz Warkalla, en otro editorial sobre el asesinato del presidente del PP en Aragón, concluye que «la cúpula de Eta acepta a cambio de esta línea [la violencia por la violencia] que esta línea perjudica a todos los partidos nacionalistas, inclusive los moderados. Por primera vez desde el regreso a la democracia es imaginable, según los sondeos, un seísmo político, esto es: un Gobierno autonómico encabezado por los grandes partidos nacionales».

   Romesh Ratnesa, en un artículo de la revista «Time», analiza la relación entre peneuvistas y terroristas desde la perspectiva de los no nacionalistas en el País Vasco. «Cada vez más ¬dice en uno de los párrafos¬ los vascos antiseparatistas como Ordóñez responsabilizan al Partido Nacionalista Vasco de la persistencia del terrorismo. Este partido ha dominado la política vasca desde 1978, cuando el Gobierno español dio a la región vasca una considerable autonomía».

   «Financial Times», que aprovecha el asesinato de Giménez Abad para hacer un somero análisis de los últimos acontecimientos que han tenido lugar en el País Vasco, es, tal vez, el menos crítico en su percepción sobre la relación entre el Partido Nacionalista Vasco y Eta. Aunque la admite, también destaca lo que a su juicio ha sido una progresiva política de alejamiento de los nacionalistas de la banda. «El PNV ¬ dice Leslie Crawford¬ se ha vuelto más crítico sobre Eta y los grupos nacionalistas radicales que apoyan la guerra de guerrillas y que luchan en favor de un Estado vasco independiente».


Proetarras
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo
  9 Mayo 2001

Por esa pereza mental típica del periodismo llamamos «proetarras» a los que representan a la banda en elecciones y actos públicos, pese a que ya no existe una nítida división del trabajo entre los que atacan vidas y haciendas con capucha y los que defienden el crimen en la calle o desde los despachos. En los últimos tiempos hay no sólo constancia sino evidencia, invisible sólo para la cobardía de muchos jueces, de que un concejal de día puede ser asesino de noche, que un camisa parda de Haika puede dar clase por la tarde y quemarle la casa a una alcaldesa de madrugada, que un batasuno clásico puede ser agente castrista en Centroamérica y conseguir armas para la banda en Eslovaquia. Todos son etarras y actúan según les conviene. Pero no hay diferencia donde existe jerarquía. El resto son matices del Código Penal o, más bien, la excusa legal de muchos jueces para no perseguir el crimen con todas las de la ley.

Proetarras o favorables a ETA son los que perteneciendo a otros grupos políticos centran su actividad en propiciar el triunfo de la banda terrorista frente a España y el régimen de libertades que la vertebra y sustenta, frente a la Constitución y los autogobiernos autonómicos vasco y navarro que configuran la soberanía nacional española como un ejercicio de ciudadanía y no como una adscripción tribal. Dentro de esa nación española entendida como ámbito de derechos individuales caben todos los vascos, incluidos los nacionalistas; dentro del Estado totalitario de Estella diseñado por ETA y suscrito por PNV-EA e Izquierda Unida sobran la mitad larga de los vascos y el 90% de los navarros, por ser españoles y demócratas o viceversa. Pero a ese proyecto etarra, única alternativa real a España, se ha subordinado cualquier otro proyecto nacionalista. La diferencia entre los etarras y los proetarras es que los primeros matan y dicen que hay que matar hasta que los españoles se rindan y negocien y los segundos dicen que los españoles deben rendirse y negociar para que los etarras dejen de matar. División de papeles. Dos caminos que confluyen en el mismo campo de concentración.

Proetarras serían, pues, Sabin Intxaurraga y Madrazo cuando acuden junto al jefe de ETA Josu Ternera a aplaudir a la payasa que, en su papel de concejal, se niega a condenar el asesinato del también concejal Froilán Elespe. Intxaurraga, dizque consejero de Justicia del Gobierno Vasco, tuvo además la desvergüenza de acudir al día siguiente a la manifestación contra el último asesinato de ETA. Ni Aznar ni Zapatero ni nadie tenían derecho a imponer a la familia de Giménez Abad semejante afrenta.

El mundo de los eufemismos
Por Enrique de Diego Libertad Digital 9 Mayo 2001

La política vasca produce tal cantidad de eufemismos, circunloquios y manipulaciones semánticas que casi puede hablarse de un argot propio. Esta tergiversación del lenguaje en el que las palabras vienen a significar cosas distintas de su contenido real son propias de situaciones de conflicto totalitario en las que la realidad se hurta para anestesiar las conciencias. No es baladí recordar, aunque sea a título de ejemplo, que los campos de exterminio tanto nazis como comunistas fueron ocultados a través de una maraña de palabras pervertidas en su prístino sentido.

Aunque no son los casos más graves, sí son últimamente los más utilizados. Uno es el de no nacionalistas, con el que a personas con identidad intelectual y política propias se les sitúa en una posición meramente negativa respecto al nacionalismo. Otra es la curiosa reflexión de que Eh “no condena” los atentados, cuando es notorio que la posición real de dicha formación política es de apoyo.

Una muy reiterada con ínfulas de especialista es la de “fractura social”. Se supone que el conflicto vasco ha dado lugar a una fractura social manifestada en situaciones como los abucheos a Ibarretxe en el funeral de Manuel Giménez Abad en Jaca. Se establece de esa forma una equidistancia entre dos supuestos bandos o sectores de la sociedad, cuando la realidad es que existe un riesgo de exterminio respecto a uno solo de esos sectores a través de la violencia y el asesinato. De esa manipulación se derivan luego otras como el uso gratuito de un lenguaje bélico según el cual se estaría intentando “aniquilar” al nacionalismo o no habría que “aniquilar” a Eta, cuando la única aniquilación real, estricta y trágica es la de representantes democráticos del PP y PSOE, y por ende, como simbolismo, de sus votantes. El conjunto de eufemismos puestos en circulación de manera intensa en tiempos recientes sólo tiene como finalidad difuminar el hecho palmario del fracaso del nacionalismo como partido capaz de vertebrar la sociedad y asegurar el orden público.

Delirios sangrientos
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón  9 Mayo 2001

Después del alevoso asesinato de Manuel Giménez Abad, el papel impreso se ha llenado de análisis para intentar situar este nuevo crimen dentro de una eventual lógica política y electoral atribuida a la banda terrorista. Desde las afirmaciones abruptas de que Eta no obedece a estrategia alguna, sino que se limita a matar ciegamente arrastrada por una dinámica imparable y autoalimentada de destrucción, a las tesis más sofisticadas y contradictorias, el ciudadano de a pie se ha visto sometido a un alud de explicaciones divergentes que han añadido a su repulsa moral de tan abominable acción una gran confusión mental en torno a sus posibles motivaciones en relación a la campaña en curso. Sin embargo, no hay duda de que Eta obedece a una estrategia, delictiva, escalofriante, enloquecida, si se quiere, pero que en último término se basa en un examen gélidamente cruel de la realidad y en unos medios puestos al servicio de unos fines. El hecho de que estos medios sean absolutamente rechazables y de que estos fines carezcan de viabilidad, no obsta para que las cabezas pensantes de la siniestra organización no ordenen sus malvadas operaciones de acuerdo con un cálculo con pretensiones de racionalidad.

   Es obvio que el sembrado del terreno electoral con casquillos de nueve milímetros parabellum no favorece un incremento del voto nacionalista, ni en su versión sedicentemente democrática ni en su modalidad descaradamente totalitaria. Por tanto, Eta desea un cambio de gobierno en el País Vasco a partir de la conclusión de que un escenario de bipolarización nítida, constitucionalistas frente a soberanistas, legalidad frente a subversión abierta y poder central unificador frente a periferia secesionista, con el aplastamiento de zonas tibias intermedias, es lo que le conviene.

   A los ojos de Eta, una vez comprobada tras la tregua-trampa la renuencia de las urnas a apoyar su insania, el único camino eficaz es dejarse de zarandajas y declarar la guerra colonial. Eta está procurando configurar un cuadro en el que un lehendakari perteneciente a un gran partido nacional ejerza en Ajuria Enea de virrey mandatario de la potencia invasora y a ella le quepa el romántico rol de ejército popular de liberación. En su imaginario febril, los etarras se ven a sí mismos como los Mau-Mau en la Kenya de los años cincuenta o como el FLN en la Argelia de los sesenta. Por supuesto, una demencia de esta magnitud les llevará indefectiblemente al fracaso. El cambio político en el País Vasco, lejos de agudizar el conflicto hasta hacerlo insostenible para el Estado, pondrá en manos de las fuerzas democráticas los instrumentos presupuestarios, administrativos, educativos y policiales necesarios para acabar con la barbarie ultranacionalista. Eta tiene, en efecto, un plan. Pero se trata de un plan tan repugnante en sus métodos materiales como imbécil en sus planteamientos intelectuales. Vascos, a votar.

De pactos e intoxicaciones
VICTORIA PREGO El Mundo  9 Mayo 2001

Regresa la tensión a la campaña de la mano de Herri Batasuna. Arnaldo Otegi logró ayer colocar al PNV en una situación difícil haciéndole una oferta, o más bien un anuncio, que ha sido planteado por el líder batasuno como si fuera gratis. De ninguna manera: lo que propone Otegi, dice que a cambio de nada y sin que aparentemente se haya producido ninguna clase de pacto previo con los peneuvistas, lleva cosida en el anverso una elevadísima factura política. EH va a ofrecer en el Parlamento una segunda oportunidad al PNV-EA pero no para gobernar, naturalmente, sino para llevar a cabo el segundo intento de alianza hacia la independencia. Lizarra bis, en una palabra, con la resurrección de Udalbiltza y toda la parafernalia de la estrategia soberanista que ya hemos entrevisto en estos últimos dos años.

Casi al mismo tiempo en que Otegi hacía sus declaraciones, el líder del PNV, Xabier Arzalluz, consideraba un hipotético apoyo parlamentario de EH al candidato de su partido con palabras razonables pero de muy enigmático contenido final. Y como el líder abertzale fue extremadamente claro en sus posiciones, resultó altamente significativo que el presidente del EBB afirmara que Ibarretxe «no tendría más remedio» que aceptar los votos de EH en la sesión de investidura si es que esta formación así lo decidiera. No es casualidad la coincidencia, no puede serlo.

Pero es que fue el mismo Arzalluz quien, molesto por las interpretaciones que se hacen de la posición del PNV, acababa de decir lo que sigue: «Yo, que tengo algo que ver con el PNV, digo con toda rotundidad que, mientras ETA mate, el PNV no tendrá ninguna comunidad de acción de ninguna clase con HB. Y comunidad de acción, la más fuerte que puede haber es precisamente llegar a un acuerdo parlamentario o de gobierno». Entre una frase y otra no han pasado ni 24 horas.

Lo que no casa es el tono clarísimo y airado de sus afirmaciones de anteayer, ratificadas inmediatamente por Ibarretxe en su mitin de Barakaldo, con el aire resignado y lleno de mansedumbre de su actitud de ayer. Ni él ni nadie ignora las importantísimas consecuencias que un apoyo de EH a un gobierno presidido por el PNV tendrían para el desarrollo de toda la legislatura. Y ni él ni nadie es tan ingenuo de pensar que con los votos de EH en el bolsillo iba a poder luego el PNV llegar a un pacto de gobierno con un PSE que le pondría las condiciones que todos conocemos.

Visto lo visto, no debemos descartar entonces la posibilidad de que, al aceptar públicamente la eventualidad de obtener la Lehendakaritza gracias a los apoyos del brazo político de ETA, Arzalluz esté agitando el fantasma del «soberanismo inducido por las circunstancias» para alarmar al sector del PSOE más proclive a tender la mano al PNV y empujarle a forzar a Nicolás Redondo a aceptar la necesidad patriótica de llegar a una aproximación con los nacionalistas para conseguir una alternativa no excluyente.

Y eso sin contar que rumores cruzados y muy contradictorios sobre el sondeo del CIS circulan ya por todas las redacciones y que, aunque el documento será entregado hoy a los grupos políticos, su publicación está prohibida. Algunos dicen que, con los datos en la mano, el PSE podría efectivamente verse en la tesitura de tener que pactar con quien no quiere. Pero vaya usted a saber. Dios mío, qué campaña.

El proyecto de EH
GERMAN YANKE El Mundo  9 Mayo 2001

Deberán callar, a poca decencia que tengan, los nacionalistas que, sabiendo que mentían, han repetido estos últimos días que EH hacía campaña para Jaime Mayor Oreja. Y, sólo con esa poca decencia, Juan José Ibarretxe deberá estar anulado por la vergüenza después de escuchar al presidente de su partido cómo responde a su vana promesa de no gobernar con el apoyo directo o indirecto de EH. Otegi, con un comportamiento que se ajusta muy bien a los planes de Estella que todos los nacionalistas consideran vigentes, da una «nueva oportunidad» a la coalición PNV-EA. No podía ser de otra manera: si se quiere llevar a cabo el programa soberanista y de exclusión suscrito en los acuerdos secretos con ETA y hecho público en Estella, la suma de nacionalistas no tiene condiciones y hay que apostar una y otra vez por ella. La cuestión fundamental para el PNV, sin embargo, no son los votos de EH -que cada día serán menos-, sino sus ideas, su proyecto para el País Vasco. Por eso es una falacia la reacción de Xabier Arzalluz, que responde como un niño cogido en falta: no somos nosotros, son ellos los que dicen que nos van a votar, no podemos hacer nada. Claro que pueden. Tienen que preguntarse por qué su programa es compatible con el de una agrupación que sostiene el terrorismo, que defiende tesis totalitarias y que tiene en su entraña la exclusión violenta de los que no son nacionalistas. ETA mata a los que jamás pactarán con EH y al PNV le llegan estos votos por sus proyectos coincidentes. Y ésa es su vergüenza más allá de la matemática de los votos. Ahora ya se puede repetir claramente: si gobierna el PNV, iremos al desastre.

Vilezas
Por Carlos DÁVILA ABC  9 Mayo 2001

Hay fotografías que merecerían ser publicadas y otras que ofenden el buen sentido. Entre ellas, la primera, la de los padres de Eduardo Moreno Bergareche, «Pertur», en un mitin del Partido Popular. Entre las malas, una infecciosa: la del padrino de los insumisos, Sabin Intxaurraga, consejero, aún, de Justicia del Gobierno vasco, a la vera misma de uno de los asesinos más cruentos en la historia de ETA, Yosu Ternera. Por cierto, sépase sobre ese sujeto que las gentes de Herri Batasuna, metidas en todos los intersticios de nuestro bondadoso Estado de Derecho, exigen a sus colegas en el trabajo que al tal «Ternera» se le llame José Antonio Urruticoechea. Y otro, por cierto: nadie sabrá jamás el volumen de amenazas que están soportando en estos días las personas que, o por vía directa o por la indirecta y familiar, alguna vez tuvieron que ver con ETA y hoy están hartas de su sangre, de su inhumana extorsión. Esto no se ve en la campaña, como no se conocerá, porque así lo han querido ellos, el dolor monstruoso de los hijos y la viuda de Giménez Abad, a los que, con seguridad —otra certeza— Arzalluz no pedirá perdón por haberse aliado con la ETA de Ternera, el criminal que ordenó el destrozo masivo del barcelonés Hipercor. 

Arzalluz forma parte de los «amigos» que González quiere llevar al buen camino, no se sabe si por ingenuidad, difícil de creer en un político agónico como él, que calza percebes en sus bajos, o por simple venganza contra el hombre que le ha derrotado en dos ocasiones: José María Aznar. Una profesora de Universidad a la que los discípulos de Ternera quisieron convertir en picadillo ya ha escrito aquí, en ABC, todo lo que se le puede decir a Felipe González, al que han intentado tapar o disimular todos los socialistas que se murieron de vergüenza en Baracaldo. De otra vergüenza hay que hablar. Del baboso editorial del «Avui» nacionalista engrasado por la Generalitat, que lamenta la muerte (?) de Giménez Abad porque fastidia el objetivo de Otegi de salvar a Ibarreche. Para «Avui», lo importante es que el PNV siga gobernando. Aunque sea con los votos —y los tiros— de ETA. Un asco.

El Foro Ermua, propuesto para ser galardonado con el Nobel de la Paz
X. S. - Barcelona.- La Razón  9 Mayo 2001

El Foro Ermua ha sido nominado al Premio Nobel de la Paz de este año, según anunció ayer el miembro de esta organización y catedrático de la Universidad del País Vasco, Francisco Doñate, durante el acto de presentación de la revista «Papeles de Ermua», publicación dedicada a la memoria del periodista José Luís López de Lacalle.

   A la presentación de la revista acudieron figuras de la política e intelectuales catalanes ¬como el presidente del PP en Cataluña, Alberto Fernández, el pensador y crítico de cine, Romà Govern o el historiador Rafael Abella, entre otros¬, en un acto presidido por varios miembros del Foro Ermua junto a la presidenta de la Asociación por la Tolerancia, Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio, asesinado por Eta el 25 de marzo de 1995, y el vicepresidente de la misma asociación, José Domingo.

   Doñate explicó que la ONG internacional Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear propuso la nominación del Foro Ermua a la junta del premio después de visitar el País Vasco tras el asesinato del periodista José Luís López de Lacalle por la organización terrorista Eta. «Vinieron al País Vasco y se fueron consternados al ver que muchas personas, e incluso los profesores de las facultades llevaban escolta ¬explicó el miembro de la organización¬ y fue al cabo de un tiempo cuando nos llegó una carta en la que se proponía al Foro Ermua como candidato al premio Nobel de la Paz».

   Por su parte, Alberto Fernández consideró «idónea» la candidatura del Foro Ermua y se mostró «muy satisfecho» con la tarea emprendida por la organización para la defensa de la libertad y los derechos humanos.

   Por su lado, el secretario del Foro Ermua, Ernesto Ladrón de Guevara, precisó que esta nueva publicación surge «armada con la palabra, buscando cauces de valores y con la voluntad de rescatar el tejido ético del País Vasco» porque «esta lucha sin cuartel exigía una publicación formada por todos los compañeros que quieren transformar esa parte de la sociedad vasca que está dividida, enfrentada, intolerante y racista, en un pueblo europeo, civilizado y tolerante». Por esta misma «sociedad fragmentada», el secretario del Foro Ermua afirmó sentirse «avergonzado de este país» ya que «son Eta y sus componentes pasivos los que nos están llevando», señaló.

   Ladrón de Guevara también apostó por un nuevo diseño de la enseñanza y de la pedagogía social «para evitar la kale borroka , que es fruto de unos contenidos educativos falsos impulsados por la xenofobia». Es en este marco donde surge la nueva publicación de «Papeles de Ermua», con la misma voluntad con la que se crearon «las producciones literarias del 98, del 27, o las revistas que nacieron durante la transición democrática», explicó el Secretario del Foro. «Queríamos coger ese mismo sentimiento y darle un sentido unitario para que sea un testimonio vivo de la lucha por la libertad», relató.

El destierro del País Vasco
30.000 vascos se han tenido que exiliar al Levante por culpa del terrorismo de Eta Un total de 80.907 han solicitado votar por correo desde toda España El nacionalismo moderado y radical pide ahora su voto
Viudas a las que han arrebatado sus maridos. Empresarios, profesionales liberales, periodistas, profesores de la Universidad. Todos ellos tienen algo en común. El exilio. Cerca de 30.000 vascos viven en el Levante español. Muchos de ellos han sido víctimas dos veces, la primera cuando matan a su marido, al padre, o al hermano con un coche bomba. La segunda porque tienen que abandonarlo todo, realizar una mudanza semiclandestina e iniciar una nueva vida desde la nada en el destierro. A estas historias les siguen unos números, 80.907. Es la cantidad de vascos que han solicitado depositar su papeleta en la urna por carta. La mayoría lo hace porque quiere volver a su tierra. Otros, porque sigan los de siempre.
S. Andía - Madrid.- La Razón   9 Mayo 2001

A lo largo de los siglos lo han llamado de diferentes formas. Destierro, éxodo, diáspora, exilio. Ha sido impuesto a sangre y fuego a todos aquellos que no son nacionalistas. Ha sido una persecución hasta la eliminación física del enemigo: a saber, el no nacionalista que se ha tenido que ¿dispersar? o, mejor dicho, esconder, en el resto del Estado español.

   Ahora, ante las elecciones del 13 de mayo, salen de sus refugios del Levante español, de Andalucía, de La Rioja, de Cantabria, de Castilla y León, de Madrid, de Murcia y de Canarias para intentar recuperar la libertad. La que perdieron hace tantos años cuando Eta militar o Eta político-militar asesinó a su marido, a su padre o a su hermano.

   Un total de 80.907 vascos ha solicitado votar por correo. Esta cifra ¿duplica! la que se registró en los comicios del 98, que ascendió a 32.550 personas. Los vascos que han pedido su papeleta por correo desde fuera de su comunidad autónoma ascienden a 18.898, mientras que en 1998 fueron 7.140. Muchos de estos votos se piden desde el Levante. Tanto el PP y el PSOE son conscientes de que cerca de 30.000 vascos residen en tierras valencianas, sobre todo en las comarcas alicantinas.

   El PP ha habilitado oficinas electorales en Calpe, Torrevieja, Jávea, Denia y Benidorm, entre otras. En esta última, en la segunda semana de apertura de la sede en la avenida Europa, se ha tramitado ya un diez por ciento más de votos por correo que en los últimos comicios. Según los populares para estas elecciones se tramitarán cerca de 2.000 papeletas. El PSOE también ha abierto una sede en la calle Limones de Benidorm. En el proceso electoral de 1998 los socialistas tramitaron en esta localidad 350 solicitudes.

«Condenados a irse»
Tras estas demandas se encuentran historias que el periodista amenazado por la banda terrorista, José María Calleja, escribió en 1999, tras la ruptura de la «tregua». El argumento: la historia de los «condenados a irse de Euskadi por culpa del terrorismo de Eta». El título: «La diáspora vasca». En el prólogo, el intelectual y también exiliado de la Comunidad Autónoma Vasca, Jon Juaristi, recuerda unos versos de Bertolt Brecht que definen el sentimiento de todo aquel que ha sido desterrado de su tierra por una persecución. «Mira ese clavo que pusiste en la pared. ¿Cuándo crees que volverás? ¿Quieres saber lo que crees tú, en el fondo? Día a día trabajas por la liberación, escribes sentado en tu cuarto. ¿Quieres saber lo que piensas de tu trabajo? Mira el pequeño castaño en el rincón del patio al que un día llevaste una jarra de agua». Calleja recuerda que la banda terrorista ha asesinado a 840 personas. En la obra referida se cuenta la historia de familias asesinadas dos veces, la primera cuando matan al marido, al padre o al hermano, y la segunda cuando tienen que hacer una mudanza semiclandestina y abandonar su casa.

   Una de las historias es la de María Victoria Vidaur Arratia Baraibar San Ginés Sobarán Larrauza Renobales, apellidos como se ve completamente «maketos». Su marido, Alberto López Jaureguizar, fue asesinado el día del Carmen de 1982. En «La diáspora vasca» María Victoria Vidaur cuenta que dos meses después, en septiembre, estaba instalada en Alicante. «Nadie se acordó de mí, nadie me dio el trabajo que me habían prometido, tuve que sacar adelante a mis cuatro hijos yo sola, a pulso, tragándome el dolor a solas».

Apellidos vascos
Otro de los párrafos describe que «en Alicante María Victoria se ha encontrado con centenares de vascos. Gente como ella, que se tuvo que exiliar por culpa de los atentados de Eta, como la viuda antes citada, Rosario Zabala Batarritas; como parte de la familia de Arrizabalaga Arcocha, otra de las víctimas mortales provocadas por Eta». Apellidos vascos que forman parte de una amplia lista de condenados a irse de su tierra. Y luego hablan que los presos etarras están lejos de sus casas. También sus víctimas.

   En otro de los párrafos se refiere a la captación del voto de los exiliados. Con motivo de las elecciones europeas de 1995, Karmelo Landa, que encabezaba la lista del brazo político de Eta, Herri Batasuna, envió una carta a todos los vascos que vivían fuera de la Comunidad Autónoma Vasca, incluida la viuda de un policía nacional asesinado por Eta meses antes. Menos mal que el batasuno no salió elegido.


Las pintadas de las fábricas de Mondragón
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ El País   9 Mayo 2001

En Mondragón han aparecido, por primera vez, pintadas contra ETA. Es cierto que no se ven en la calle, donde sólo existe la estética abertzale y los carteles electorales de EH y, en mucha menor medida, del PNV, sino en las paredes interiores de algunas fábricas, pero aún así han sido como una auténtica revolución. En una de las localidades más famosas de Euskadi por su cooperativismo, por tener alcalde abertzale desde hace más tiempo que nadie (finales de los 80) y por su extraordinario nivel de vida, algunas cosas parece que se están moviendo.

Rafael Soto, que fue concejal socialista en 1986-87 y que dejó la militancia política para presidir el Centro Cultural Andaluz, cuenta que algunas de esas pintadas decían ETA=Franco, algo que hubiera resultado increíble hace unos pocos meses. 'Es verdad que ahora, a veces, sobre todo cuando hay un atentado, nos malmiramos en las fábricas. Y a veces pienso que estamos a punto de enfrentarnos. Hace dos años, los líderes nacionalistas y no nacionalistas transmitían señales de diálogo. Ahora no, y eso se nota. Sólo falta que se encienda una chispa'.

Soto llegó a Mondragón cuando tenía 14 años y se considera perfectamente integrado en el pueblo. No tiene queja de las relaciones del Centro Andaluz con el Ayuntamiento ni del apoyo que recibe para desarrollar sus actividades y está persuadido de que el centro despierta una gran simpatía en la ciudad. Incluso considera correcto el trato que le da la televisión comarcal Goiena Telebista, aunque siempre sale doblado, porque sólo emite en euskera. 'Yo comprendo que se apoye al euskera, aunque también creo que sería mejor que las emisiones fueran bilingües porque entendería la televisión local más gente', asegura.

En Mondragón todos los jóvenes hablan euskera -amplia-mente apoyado por el Ayuntamiento de EH-, pero otra cosa son sus padres. De los 25.057 habitantes de la ciudad, casi 4.000 provienen de varias provincias de Castilla y León, aunque no mantienen lazos entre sí; cerca de 600 son andaluces y más de 1.500 extremeños, reunidos en torno a su propio centro regional. La mayoría llegó en los años 70 y todos formaron allí sus familias.

En el pueblo no hay prácticamente paro, los pisos de 90 metros y segunda mano cuestan alrededor de 28 millones de pesetas (los nuevos, más grandes, rondan los 45 millones) y los sueldos permiten pagar estas viviendas. Un joven que ande por los veintipocos puede ganar 170.000 pesetas y las parejas pueden juntar entre 300.000 y 400.000 al mes.

Hasta ahora, en las fábricas de Mondragón se procuraba no hablar de política. Incluso cuando empezaron a elegirse alcaldes de HB y comités sindicales con fuerte presencia de LAB, en los centros de trabajo se mantenía el silencio. Pero desde hace unos meses han empezado a surgir las discusiones, a veces en los vestuarios y a veces en las propias zonas de trabajo. Lo que antes eran bromas algo bruscas han pasado a palabras más fuertes. En una reciente asamblea de trabajadores para discutir un convenio, varias voces jóvenes recriminaron a los representantes de LAB sus alusiones a la democracia, cuando en el mismo pueblo los concejales no nacionalistas se ven obligados a llevar escolta. Eso también ha sido una gran novedad en Mondragón.

Algunos de los obreros inmigrantes más viejos se sienten dubitativos. Se alegran, por una parte, de que la gente empiece a expresarse con más libertad, pero muchos preferirían que se hiciera poco a poco, para evitar una temida reacción contraria.

Paralelamente a este proceso se ha producido también un aumento del voto del PP. Hace cinco años, los populares, pese a toda la población inmigrante, no eran capaces de reunir 400 votos. Según aumentaron los ataques a los no nacionalistas (algunos jóvenes encapuchados atacaron, por ejemplo, en varias ocasiones la Casa del Pueblo socialista hasta conseguir cerrarla) fueron aumentando también los apoyos del PP. En las últimas municipales el PP pudo contar con dos concejales, aunque ninguno era residente en el pueblo, y en las generales se contabilizaron 2.300 papeletas. Nadie sabe en Mondragón quién votó al PP, y hasta Rafael Soto se sorprendió al saber que en la mesa electoral de su barrio obrero los populares habían reunido 500 votos. Él, que no tiene ninguna simpatía por el PP y no desea que el PSE se una a un gobierno de Mayor Oreja, ya no sabe que pensar: 'No creo que en mi fábrica haya gente del PP, pero... ahora ya no lo aseguraría'.

PNV / EA
Por Alicia Delibes Libertad Digital  9 Mayo 2001

El programa del PNV es una muestra de la más pura e hipócrita corrección política, redactado en ese lenguaje rebuscado y confuso que recuerda la “jerga” de los pedagogos elaboradores de la LOGSE y que algunos, en su día, calificaron de “vanilocuente” por lo que tenía de inútil y pretenciosa. Muestra de ello puede ser cualquiera de los párrafos que expresan los compromisos de la Coalición PNV/EA con su electorado en este terreno. Valga como ejemplo el que sigue: “Ampliar la actual oferta de programas específicos de tratamiento de la diversidad actitudinal y aptitudinal, al ser uno de los principales retos que plantea el nuevo sistema educativo derivado de la LOGSE, con especial atención a la diversidad actitudinal”

Entre tanta palabrería inútil y presuntuosa se pueden llegar a descubrir algunas intenciones concretas como son:
- Potenciar la autonomía de los centros de enseñanza.
- Fortalecer la dirección de los mismos.
- Buscar una mayor participación de los padres y de los alumnos en la vida y en la gestión de los centros escolares.
- Potenciar el lenguaje, la lectura y el cálculo en la enseñanza primaria.
- Apoyar el principio de igualdad que inspiró la LOGSE, atendiendo a la diversidad.
- Reforzar la lengua (no dice cuál), las matemáticas, el idioma extranjero y las nuevas tecnologías en la ESO.

En cuanto al programa de “euskaldinización”, la coalición apuesta por el trilingüismo, sin especificar cuáles serían las tres lenguas, y promete poner los medios necesarios para conseguir, en el plazo de 10 años, una plantilla de profesores “rejuvenecida y bilingüe”.

Pero quizás lo más significativo de este programa electoral se pueda encontrar en las promesas que hacen referencia a la llamada “educación en valores”. Con una hipocresía total y sin mostrar preocupación alguna por la situación en la que se encuentra la juventud por ellos formada en los últimos años, apuestan por una “educación fractal en valores” que, según el PNV, quiere decir “generar valores democráticos universales como la convivencia, el respeto, la tolerancia, la participación y el rechazo de todo tipo de discriminación, tanto en el ámbito de lo público como en el de lo privado”

En cuanto a sus métodos para llevar a cabo este proyecto apuestan por el diálogo y el consenso y buscarán un gran Acuerdo Escolar sin precisar con quien, precisión que tal y como están las cosas es imprescindible.

Para resumir, valdría como eslogan de su campaña una de las primeras frases del texto de su programa: “Apostamos por una educación integral que responda a las exigencias de una globalización intercultural plurilingüe”. Cuanto se retuerce tanto el lenguaje o bien no se sabe qué decir o bien se tiene la clara intención de engañar. Suya ha sido la responsabilidad de gobernar en estos últimos años, suya la responsabilidad de esa perversa ideologización que ha creado el insoportable clima de terror que se vive en las escuelas y universidades y sin embargo, aunque no lo dicen y justo por que no lo dicen, se puede adivinar que también el PNV, como EH, se congratula de los avances que bajo su mandato, se han producido “tanto en el campo de la enseñanza vasca como en el de la enseñanza del euskera”

LA LECCIÓN DE BLANCO VALDÉS
XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS La Voz   9 Mayo 2001
 

La libertad -liberté, freiheit, liberty, libertá, liberdade, llibertat, eleutheria, libertas- no gana ni pierde nada cuando se escribe en gallego. Su valor es tan radical y absoluto que no admite matices, contextos o instrumentaciones. Y, dada su naturaleza existencial, a nadie puede atribuírsele la condición de libre si no la siente dentro, como la plena capacidad para definir y realizar su proyecto vital.

Por eso es tan grave situar la nación por encima de la libertad. Y por eso asusta pensar que hay algunos muchachos -alumnos de nuestra Universidad- que se sienten legitimados para ejercer de inquisidores, y para juzgar y condenar a los demás sin otro apoyo que el código brutal de sus propias convicciones.

A Roberto L. Blanco Valdés -colega en la docencia, compañero en está página, vecino en Tabeirós-Terra de Montes y amigo en la vida- le cerraron, con clavos y tablones, la puerta del pensamiento. Y le fueron a decir que hay un país mejor que aquél en el que cada uno piensa lo que quiere, dice y escribe lo que quiere, ordena en conciencia sus valores, y ejerce las responsabilidades de acuerdo con la ley.

Chavales que lo encontraron todo hecho, que nacieron cuando el gallego ya era lengua oficial, y que ejercen sus derechos lingüísticos con muchos medios y ninguna limitación, fueron a explicarle a Roberto el valor constituyente de la lengua, como si no hubiese hablado gallego toda la vida, y como si no hubiese plantado cara, en gallego, a la vieja dictadura.

¿Qué sabrán ellos de galleguismo militante? ¿Qué podrán enseñarle a los que ganaron a pulso la libertad que disfrutan? ¿Qué futuro quieren construir violentando el pluralismo?

Mi amistad con Roberto no se basa en una comunión total de ideas y enfoques. Pero, a pesar de nuestros frecuentes debates, nunca le vi confundir la verdad con sus convicciones. También sus alumnos saben que pueden discrepar de él con toda libertad, y que en sus clases jamás se mezcla la opinión con la ciencia.
Dicen los estudiantes que, el primer día de clase, el profesor Blanco Valdés les da su número de teléfono, y que les anima a llamarle ante cualquier dificultad. Pero nada de eso convence a estos talibanciños de Agir que, armados con martillos y clavos, y protegidos por nuestra democracia, vienen a darnos -¡pobres!- lecciones de galleguidad.

Por eso son la excepción de la Universidad. Y por eso se estrellaron contra la puerta de un catedrático que siempre está abierta para los que quieren entrar.

Lenguas
FÉLIX DE AZÚA El País   9 Mayo 2001

En una de sus películas de mayor altura política, Bananas, Woody Allen incluye una escena en la que se adivina la influencia de Feuerbach y Engels. Los guerrilleros caribeños, todos idénticos a Fidel Castro, toman el poder en la isla. La revolución ha triunfado y el jefe sube a la tribuna para largar su primer discurso. Lo comienza diciendo que la dictadura ha sido derrotada y etcétera, etcétera. Luego añade: 'La primera medida que toma la revolución victoriosa para la felicidad del pueblo es la siguiente: a partir de mañana todo el mundo hablará en sueco'. El pueblo aplaude, enardecido y emocionado.

No es necesario (aunque sí conveniente) tener el considerable cerebro de Woody Allen, ni siquiera el de Max Weber, para reconocer una ley universal de la jungla humana. En todos los países, naciones, pueblos y hordas, se habla la lengua del que manda. Y es muy fácil saber quién manda en cada lugar, basta con averiguar cuál es la lengua oficial. En la Praga de Kafka se hablaba alemán, y en la Argelia de Camus se hablaba francés. Toda lengua oficial es siempre una imposición del mando.

Luego, con el tiempo, pueden pasar cosas raras. Los colonizados irlandeses hablan la lengua del colonizador y ni siquiera al IRA se le ha pasado por la cabeza imponer el gaélico a la población irlandesa. Saldría por un ojo de la cara, y el inglés tiene sus ventajillas. Eso en Europa, pero en África muchas naciones hablan francés y de ese modo las distintas tribus se entienden perfectamente a la hora de intercambiar boniatos, armas y diamantes.

De manera que las discusiones sobre la 'violencia' de las lenguas tienen un alto interés filosófico, pero son relativamente inanes. Se habla de lo que el poder dice que hay que hablar. Bien es cierto que quienes mandan tienen en su mano dejar que la gente haga lo que le dé la gana, o bien obligarles a llevar barba. Todo depende del buen ánimo y magnanimidad de corazón de quienes mandan. Franco, por ejemplo, carecía de ambas virtudes, tenía un ánimo mezquino y el corazón como una pasa de Corinto. Pero, eso sí, cuando impuso el castellano, mandaba un huevo. Quienes mandan ahora, aquí y allá, mandan menos, pero la ley de la jungla humana no ha cambiado ni un ápice.

Imagine
JUAN MANUEL EGUIAGARAY El Correo  9 Mayo 2001

Imagine por un momento que el País Vasco ha pasado a ser un país tan normal como cualquier otra parte de España o de Europa. Que la gente disfruta y sufre con los acontecimientos normales de la vida y se estremece o se entusiasma ante los extraordinarios. Que nadie, si no es alguno tenido por orate, hace de la muerte de los demás la razón de su existencia o el medio de llamar la atención sobre su presencia. Que a ninguno se le ocurre mostrar tanta comprensión por los asesinos como para identificarse con sus propósitos. Y que quienes la mostraron algún tiempo dirigen ahora sus esfuerzos a asegurar una buena terapia ocupacional y los servicios sociales de reinserción correspondientes a los que se engolfaron en el pasado en actividades terroristas. Imagine que, por fin, la condición de hombres y mujeres, de seres humanos, resulta más decisiva en la organización de la vida social que la adscripción ideológica a uno u otro partido. Y que, por ello, todos los partidos anteponen lo que les une en la defensa de la dignidad de las personas a lo que separa sus respectivos proyectos políticos.

Imagine que, puestos ya de acuerdo en lo fundamental, nos damos una tregua colectiva para posponer nuestras hoy irreconciliables ideas políticas hasta crear las condiciones que permitan un debate democrático de nuestras diferencias. Esto es, un debate sin cartas marcadas, un debate con igualdad de oportunidades, un debate en el que las ideas de algunos no necesiten escoltas que protejan a quienes las profesan ni corran éstos, por hacerlo, el riesgo de ver arruinada su vida familiar o sus medios de existencia. Imagine que de este modo declaramos nuestra decidida comunidad de valores democráticos básicos y nos enfrentamos sin ambages a los que matan hoy a unos -no nacionalistas- y acabarán por matar, mañana, a otros, por muy nacionalistas que se confiesen. Imagine, si no es mucho pedir, que todos los demócratas estamos unidos en la tarea común de defendernos del horror. Y que -esto no es ya imaginación, sino simple corolario lógico- convertimos nuestra aplastante mayoría social y política en causa suficiente para el aislamiento y la derrota sobre el terreno de quienes únicamente utilizan los argumentos de la fuerza.

Ya sé que suena muy bonito, no hace falta que me lo recuerden. Y hasta parece un sueño, de tantas veces como la esperanza de alcanzar semejante situación ha sido defraudada. Pero convertir en normal lo que las sociedades democráticas que nos rodean consideran normal es nuestro objetivo más urgente. En realidad, el único objetivo real de estas elecciones próximas. Pues ningún otro debate, socioeconómico, cultural o político, podrá llevarse a cabo mientras no resolvamos lo que en los dos últimos años ha dividido de verdad a unos y otros partidos democráticos, nacionalistas y constitucionalistas. Por eso, únicamente quienes acrediten voluntad de crear las condiciones de la normalidad democrática desde las instituciones de autogobierno pueden ser acreedores de la confianza democrática mínima. Una confianza que excluye palabras melifluas y encubridoras, eufemismos para envolver la coacción en el celofán del diálogo y que exige sobre todo, por encima de todo, la aceptación sin condiciones de la legitimidad de los otros, de los proyectos políticos democráticos distintos de los propios. En breve, y por lamentable que resulte, exactamente lo contrario de lo que ha ocurrido en el País Vasco tras el Pacto de Lizarra y la deriva política del nacionalismo, antes estatutario, en estos años.

Si todavía me sigue, querido lector, imagine ahora el resultado de la normalidad democrática. Hágalo, por favor, sin crearse falsas ilusiones. La democracia no es el fin de los problemas, desde luego. Es tan sólo el comienzo de las soluciones civilizadas para resolverlos, en unos casos, o conllevarlos, en otros. Los nacionalistas seguirán siéndolo -faltaría más- y muchos, aunque discrepemos, defenderemos su legítimo derecho a serlo con todas las consecuencias, entre las que se halla la del respeto a las mismas reglas de juego que los demás. Otros seguirán opciones distintas, tan de aquí como aquellas, asentadas en planteamientos socialdemócratas -como en el caso de Nicolás Redondo- o en opciones conservadoras, como en el caso de Mayor Oreja. Y, cuando esto ocurra, nadie puede decir quién tendrá el refrendo de la mayoría de la sociedad vasca para ponerse a la cabeza del futuro.

Porque se lo tendrá que ganar primero por la fuerza de convicción de sus ideas y por la trayectoria que acredite. Hasta se puede presumir que nadie lo tenga en exclusiva ni de modo permanente, como ocurre en el resto de las sociedades democráticas en que el pluralismo social se expresa en diversidad de proyectos políticos. Lo que no es discutible es que, en la normalidad democrática, a nadie se le atribuirá la primacía en virtud de ningún derecho originario, de su particular ideología, de su lugar de nacimiento, de los apellidos de sus padres, de la lengua de su elección o del brillo de su piel. Mucho menos del miedo o de la coacción. Como parece indiscutible, asimismo, que quien ostente esta primacía -y la responsabilidad aparejada- no podrá sustraerse de la obligación de garantizar a los que la puedan alcanzar en el futuro el derecho a compartir el solar que a todos pertenece y que nadie puede transformar en huerto particular.

Los nacionalistas vascos han tenido la permanente responsabilidad y oportunidades sobradas para encaminarnos en la buena dirección. Al fin y al cabo, aspiramos a cosas tan sencillas como vivir en paz y en libertad. Sin embargo -a las pruebas me remito-, nos han llevado en la dirección equivocada. Más aún, han querido prescindir de nuestra presencia, hacernos extranjeros (y extraños) en nuestra propia tierra. Y nos hemos rebelado contra ello. Basta ya es, por encima de las ideologías, un grito de dignidad personal y social. Un grito en el que, no me cabe duda, nos acompañan ya muchos nacionalistas que, heridos en sus convicciones democráticas, quieren ver plasmada en su tierra una democracia sin exclusiones. Este no es el caso, todavía, de la dirección del PNV que suscribió y defiende el Pacto de Lizarra. Sabemos que hemos de encontrarles por el camino, porque nos buscarán e iremos a su encuentro. Ahora, sin embargo, conviene que no retrasen por más tiempo nuestro derecho a configurar una sociedad democrática tan normal como cualquier otra. Una en la que nacionalistas y no nacionalistas acudan al diálogo y al encuentro sin más equipaje que sus razones y sus argumentos.

Fusi: «Empresarios y emigrantes han construido la sociedad vasca»
MADRID. T. Demicheli ABC  9 Mayo 2001

Antonio Garrigues Walker, presidente de la Fundación Ortega; Ignacio Sánchez Cámara, secretario de Redacción de la «Revista de Occidente», y los ensayistas Jon Juaristi, director del Instituto Cervantes; Juan Pablo Fusi y Ramón Rodríguez presentaron ayer el número que la publicación ha dedicado a «La encrucijada vasca». Juan Pablo Fusi señaló que la primera causa lejana de la actual situación hay que buscarla en el hecho de que los tres nacionalismos: el moderado, el radical y el frentista, son del tipo «primordialista» y «alientan la xenofobia y el totalitarismo». La segunda radica en que los nacionalismos persiguen la constitución de un «pueblo» a partir de realidades tradicionales inexistentes y no de una sociedad abierta y plural: «La sociedad vasca moderna es urbana e industrial y ha sido construida por los empresarios y los emigrantes», afirmó. Entre las causas inmediatas, Fusi sitúa al franquismo, que «dio una falsa legitimidad a los nacionalismos» porque en realidad fueron poco opositores. La segunda causa inmediata la encuentra en la refundación del nacionalismo hecha por ETA y que se identifica con la «violencia, el victimismo y la liberación nacional. Es una opción deliberada, no una respuesta a un contencioso histórico o a la falta de democracia».

Jon Juaristi dedicó su intervención a evaluar el hecho de que los nueve ensayistas sean «nativos» del País Vasco. «Somos nativos extravagantes —dijo— acostumbrados a vagar por el exterior. 3 vivimos en Madrid y no exiliados. 5 somos profesores universitarios y deambulamos por el campus global. Todos pasamos de los 40 y no llegamos a los 60. Si buscamos por el resto de España veremos que muchos otros coinciden con nuestro perfil, lo que disuelve el término “nativos”». Lo que les une es el motivo común de sus escritos, el de «ser testigos de la destrucción de la democracia en el País Vasco». A su juicio, no es cierto, como afirma Arzalluz, que la Constitución y el Estatuto se hayan hecho «al gusto del franquismo». «El Estatuto se hizo —afirmó— al gusto del PNV y ETA ha golpeado sin tregua a la democracia con un PNV para el que el Estatuto y la democracia no han sido más que un pretexto para mantener su dominio».

Si usted no habla español, puede quedarse rezagado (If you don't speak Spanish, you might be left behind) Spanish roots spread in USA
Arlington, Va.; Deborah Sharp; USA Today 9 Mayo  2001

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Abstract:
It's increasingly difficult to ignore the spread of Spanish in the United States. Bank ATMs offer instructions in Spanish. The Yellow Pages in many cities adds a Spanish-language insert. And Spanish is working its way into everyday use. Is there an American left who can't order fajitas with spicy jalapeños using the proper Spanish-accented flair? (Say the J like an H: fah-hee-tas, ...

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