AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 28  Mayo   2001
#Voy a ser yo
ANTONIO BURGOS  El Mundo 28 Mayo 2001

#Las reflexiones del «catalanista» Maragall
Impresiones El Mundo 28 Mayo 2001

#Estrategia común
Editorial El País 28 Mayo 2001  

#Voy a ser yo
ANTONIO BURGOS  El Mundo 28 Mayo 2001

#La sinrazón de los perdedores
JAVIER PÉREZ ROYO 28 Mayo 2001

#De chantages y chalaneos
Nota del Editor 28 Mayo 2001

#Paciencia
JAIME CAMPMANY ABC 28 Mayo 2001


#Clásicos
ERASMO El Mundo 28 Mayo 2001


#Hipótesis
M. VÁZQUEZ MONTALBÁN El País 28 Mayo 2001

#Redondo: «En la nueva mesa de diálogo se debe hablar de cómo recuperar la libertad»
BILBAO. María Alonso ABC 28 Mayo 2001

#El PNV, ETA y los cambios inverosímiles
Lorenzo Contreras La Estrella 28 Mayo 2001

#Rectificar
ENRIQUE GIL CALVO El País 28 Mayo 2001
 

#El difícil arte de saber ganar
Iñaki EZKERRA La Razón  28 Mayo 2001

#El Foro Ermua desmiente a Anasagasti
El Mundo 28 Mayo 2001

#¿Salto cuántico en Euskadi?
José María CARRASCAL  La Razón 28 Mayo 2001

#¿Qué le pasa a Javier Arzallus? 
José Antonio SÁNCHEZ  La Razón 28 Mayo 2001

#Avisadores del infortunio
Luis GONZÁLEZ SEARA  La Razón 28 Mayo 2001

#Los «liberalísimos» 
Antonio GARCÍA TREVIJANO  La Razón 28 Mayo 2001

#El español como recurso económico, eje del Congreso de la Lengua de Valladolid
VALLADOLID. José Gabriel L. Antuñano ABC 28 Mayo 2001

Voy a ser yo
ANTONIO BURGOS  El Mundo 28 Mayo 2001

A ese tal Arzalluz que es un tal y un cual al que nadie se atreve a empapelar por su cotidiana apología del terrorismo (y menos ahora, que le han metido para el chaleco 80.000 votos de calibre 9 milímetros Parabellum) le parece muy mal que ETA haya asesinado a un empleado de un periódico. Pero no por el crimen en sí, sino porque dice que los empleados de las empresas editoras no tienen arte ni parte en esta suprema contradicción de la objetividad periodística.

La suprema contradicción de la objetividad periodística es que si eres objetivo en tu oficio, y oyendo los gatos de su barriga que suelta Arzalluz por esa boca te acuerdas de todos sus antepasados, uno detrás de otro, y lo escribes, como lo estoy poniendo aquí ahora con la máxima objetividad, de periodista objetivo te conviertes automáticamente en objetivo entre los periodistas. Y miren ustedes qué casualidad, hasta ahora no ha habido un sólo periodista que haya sido declarado objetivo por haber dicho (borracho, claro) que este Arzalluz es el mejor de los nacidos.

Como los objetivos somos el objetivo, estamos mayormente pendientes del terrible anuncio de la ONCE que nos puede aguardar cada día al llegar del periódico, en esta lotería de la cercanía de la sangre: «Voy a ser yo». Santiago Oleaga, camino de la rehabilitación de su hombro de deportista, no sabía que le iba a tocar el cuponazo de sangre. Que iba a ser él. (Por cierto, que en este cuponazo de la sangre, yo y usted sabemos quiénes son las chicas del Telecupón que lo promueven, hay una que se llama Begoña Herranosequé...)

Empleados... Lo que no comprenden quienes llaman «desactivar» a que nos callemos la boca y nos comamos con papas la conciencia es que en este negocio de la vida, de la libertad, de la paz, todos somos empleados. Nada más y nada menos que unos simples empleados. Entre otros, los fieles empleados del Estado que engrosaron durante años oscuros la terrible pedrea del «Voy a ser yo». Hablo ahora de los olvidados guardias civiles, policías nacionales, militares, que durante lustros fueron los callados objetivos, cuando muchos periodistas ahora muy objetivos miraban para otro lado en aquellos tristísimos entierros a cencerros tapados con un tricornio sobre un ataúd, una bandera de España que se entregaba a una viuda o a un padre jornalero, y un avión militar que despegaba con un cadáver camino de un cementerio extremeño, andaluz, gallego. Como el «voy a ser yo» cada vez lo tenemos más cerca, nos olvidamos de aquellos tristes días en que fueron ellos. Los empleados de la Constitución nada menos. Los empleados del Estado de Derecho. Voy a ser yo quien recuerde a aquellos cabos de la Guardia Civil, subtenientes del Ejército, agentes de la Policía Nacional sobre los que ha caído esta terrible segunda muerte que es siempre el olvido.  

Las reflexiones del «catalanista» Maragall
Impresiones El Mundo 28 Mayo 2001

Las reflexiones que hoy hace Maragall en EL MUNDO acerca de las elecciones vascas son tan interesantes como peligrosas para la estrategia de la dirección de su partido en todo el país. Dice Maragall que el problema de Aznar es que «ha mirado más a los votos de España que a los del País Vasco». No es una reflexión desencaminada, pero tampoco es un análisis muy útil para el PSOE de Rodríguez Zapatero. Porque, si es verdad que Aznar ha podido sufrir las consecuencias de afrontar las elecciones vascas mirando mucho al resto de España, a los socialistas podría pasarles lo mismo, pero al revés. O sea, llevarse un serio disgusto electoral si encaran las generales con la visión de Maragall, que propugna un «catalanismo» y un «federalismo» opuesto al «nacionalismo español». Zapatero debe tener muy en cuenta que esto puede ser bueno en Cataluña, pero que los socialistas necesitan un discurso válido para toda España.

Estrategia común
Editorial El País 28 Mayo 2001

Los resultados de las elecciones vascas y el desafío renovado de los terroristas han propiciado en estos días pronunciamientos y gestos que, de forma expresa o tácita, rectifican la trayectoria anterior de enfrentamiento e incomunicación entre las fuerzas democráticas nacionalistas y las no nacionalistas. Si en algún aspecto de la vida política resulta urgente abrir una nueva página es en éste, donde están en juego la vida y la libertad de centenares de conciudadanos amenazados por una violencia perversamente discriminatoria, así como la propia convivencia en el País Vasco.

El lehendakari en funciones, legitimado por las urnas, ha señalado, tras el asesinato de Santiago Oleaga, la prioridad de dar 'una respuesta absolutamente contundente a ETA y a sus planteamientos'. Y el portavoz de su Gobierno ha expresado el compromiso que durante demasiado tiempo se omitió: que el Ejecutivo vasco, a través de la Ertzaintza, va a aplicar 'todos los medios' para poner a los asesinos y a los violentos a disposición de la justicia. A su vez, tanto el PSOE como el PP, pese a refrendar la validez del pacto antiterrorista que suscribieron el pasado mes de diciembre en Madrid, han aceptado que corresponde a Ibarretxe reconstruir en el País Vasco un foro más amplio.

Los pasos dados hasta ahora son esperanzadores, pero no suficientes para derribar el espeso muro de desconfianza alzado desde 1998. Sin embargo, no hay tiempo para despejar todos los recelos. Resulta apremiante alcanzar un diagnóstico compartido sobre la verdadera naturaleza de la violencia de ETA y definir una estrategia común para hacerle frente unidos. En ese empeño, lo esencial es la voluntad y la claridad de los principios, no tanto el nombre de los instrumentos o el lugar donde tengan su sede. El ejercicio de consenso necesario exigirá seguramente superar experiencias anteriores, pero sin incurrir en la simpleza de pensar que son equiparables en enseñanzas y errores. El diagnóstico del Pacto de Ajuria Enea y el nivel de acuerdo que lo sustentó no han sido superados. En cambio, ha quedado dramáticamente constatada con el fracaso de Lizarra la equivocación de intentar apaciguar a una organización totalitaria mediante concesiones políticas, que suponían además la marginación de la mitad no nacionalista de la sociedad vasca.

Abordar esa puesta en común va a requerir, por tanto, claridad en las ideas y las prioridades; pasar de la política declarativa a la concreción de conceptos como 'paz', 'diálogo' o 'decisión de los vascos', y distinguir con precisión lo que son derechos humanos innegociables de lo que son legítimas aspiraciones políticas. El terrorismo de ETA, el desafío y la amenaza que proyecta al conjunto de la sociedad, constituye el auténtico 'conflicto' vasco. De esta constatación debería arrancar el diálogo de los partidos democráticos para proteger a los amenazados y hacer frente a los violentos. 

La sinrazón de los perdedores
JAVIER PÉREZ ROYO 28 Mayo 2001

Javier Pérez Royo es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla

Las razones de los perdedores. Así titulaba Patxo Unzueta su columna del jueves 24 de mayo. Viva el perder era el título de la tribuna de opinión de Fernando Savater del viernes 25. El reflujo, el de la columna de Antonio Elorza del mismo día. Todas, con los matices propios de cada autor, van en la misma dirección. Y las menciono a título puramente ejemplificativo. Se han publicado muchas más del mismo tono en EL PAÍS y en otros medios de comunicación.

La necesidad de justificar la propia conducta durante una campaña electoral y de reafirmar las razones en las que dicha conducta descansaba una vez que los electores se han pronunciado es otra de las singularidades, aunque tal vez habría que decir otra de las anomalías, de las recientes elecciones vascas. Nunca antes se había producido un fenómeno como éste. Nadie se había visto obligado en el pasado a justificar el porqué y el cómo de una determinada opción personal en un proceso electoral. Y menos todavía a hacerlo de manera no individual, sino en cierta medida colectiva: en nombre de 'los perdedores'.

Es un síntoma más de una patología muy seria. Nadie tiene por qué justificar su propia conducta en un proceso electoral. Se opina como se opina y se vota como se vota y el cuerpo electoral decide. Nadie tiene la razón del todo ni nadie deja de tenerla. Y, sobre todo, las razones no dejan de ser razones porque no hayan sido avaladas por la mayoría del cuerpo electoral.

Las razones de Patxo Unzueta eran razones antes del 13 de mayo y continúan siendo razones después del 13 de mayo. Y muchas de ellas son plenamente compartibles, o al menos yo las comparto. Mi discrepancia no es con 'las razones' que se han esgrimido para justificar la conveniencia de derrotar en las urnas al nacionalismo. Lo que no he podido compartir antes del 13 de mayo es la 'sinrazón' a través de la cual dichas razones se han pretendido hacer valer. Y viendo la reacción del presidente del Gobierno y del PP tras el resultado de las elecciones, todavía menos. Después de oír a José María Aznar en Zaragoza, pero no sólo en Zaragoza, sino cada vez que ha hablado después del 13 de mayo, creo que Juan Luis Cebrián se quedó corto al decir que se sentía 'aliviado' por el triunfo del PNV (El discurso del método, EL PAÍS 18 de mayo).

No es un problema de razones. Es un problema de sinrazón. Puedo compartir las razones. Lo que no puedo compartir es que, para derrotar al PNV, hubiera que subordinarse sin matiz de ningún tipo a la estrategia de un Gobierno faccioso que disfraza una cruzada antinacionalista de imperativo democrático.

Porque aquí es donde ha estado y sigue estando el núcleo del problema. La campaña electoral no ha sido una campaña disputada entre partidos políticos vascos. Ha sido una campaña del Gobierno de la nación, con el PSE incomprensiblemente detrás, contra el nacionalismo democrático vasco. Lo específico de esta campaña electoral es que por primera vez en unas elecciones autonómicas ha sido el Gobierno de la nación el protagonista de la misma. Y lo ha sido como Gobierno faccioso, esto es, como Gobierno que convierte su principio particular en interés nacional. Lo insoportable de esta campaña electoral es que el Gobierno haya presentado una estrategia exclusivamente partidista como un imperativo moral y, en consecuencia, como una exigencia democrática. Éste es el chantaje al que se ha visto sometido el electorado vasco en general y el nacionalista en particular y que, afortunadamente, ha sido capaz de resistir.

El problema viene de lejos. En materia antiterrorista el Gobierno del PP ha sido un Gobierno faccioso siempre. No en esta campaña electoral, sino desde 1996. El Gobierno del PP ha tenido contra ETA una estrategia policial, pero no una estrategia política. Estrategia política, aprovechando el terrorismo, la ha tenido contra el PSOE, primero, y contra el PNV, después. El Gobierno del PP ha subordinado siempre su estrategia anti-ETA a su estrategia antisocialista o antinacionalsita. Su objetivo no ha sido acabar con ETA, sino derrotar a sus adversarios políticos. Así lo escribí el 28 de marzo de 1997, analizando el acuerdo de legislatura del Gobierno con el PNV, dejando 'aparcado como zona de desacuerdo' la política antiterrorista y de pacificación en el País Vasco (¿Gobierno o facción?) y así lo sigo pensando hoy.

El Gobierno del PP ha utilizado el terrorismo como instrumento para anular la autonomía de los demás partidos o para aniquilarlos si pretendían mantener dicha autonomía. Por eso, las elecciones vascas han sido el eje en torno al cual ha girado toda la política en el primer año de esta legislatura. El PP no ha buscado ni aceptado el acuerdo antiterrorista hasta diciembre de 1999. Y cuando lo ha hecho ha sido buscando la subordinación. Su interpretación del pacto por las libertades y contra el terrorismo ha sido hasta hoy la de un pacto preelectoral. De ahí que, aunque humanamente pueda entender la situación en que se encuentran los socialistas vascos, no pueda entenderlos políticamente. El precio que el PSE ha pagado en esta campaña electoral no es nada para el que hubiera tenido que pagar después. Y no me refiero a la pérdida de un diputado. Me refiero al tono humillante con que se le han 'recordado' sus compromisos durante la campaña electoral por Javier Arenas o por los medios de comunicación 'oficiosos'. O el tono con que se le están recordando en estos días por José María Aznar o Mariano Rajoy. ¿Cuáles no hubieran sido las exigencias si la cruzada antinacionalista hubiera triunfado? ¿Hasta cuándo habría permanecido el PSE como rehén del PP? El resultado electoral ha sido el menos malo para el PSE.

No he visto una campaña más antidemocrática que la que ha protagonizado el Gobierno de la nación en estas elecciones vascas. En el fondo y en la forma. No se puede chantajear a más del cincuenta por ciento de la población haciéndola responsable de connivencia con los terroristas si votaban al PNV. No se puede contraponer nacionalismo y democracia ni calificar de nazis a los dirigentes del PNV. No se puede manipular el proceso de formación de la opinión pública de la forma en que se ha hecho en esta campaña. Aunque aquí la responsabilidad está muy compartida. Ningún Gobierno democrático hubiera podido hacer lo que ha hecho este Gobierno con las encuestas del CIS sin la complicidad o, al menos, la comprensión de los medios de comunicación. En esta campaña se han roto casi todas las reglas de información en procesos electorales democráticos.

Y menos mal que el resultado ha sido el que ha sido. Si existe alguna posibilidad de reconstruir la unidad en la lucha antiterrorista es gracias al resultado de estas elecciones. No va a ser fácil, porque las relaciones políticas y personales se han deteriorado mucho. Pero, al menos, es posible planteárselo. Porque si algo ha quedado claro es que ni los nacionalistas van a poder prescindir de la Constitución y el Estatuto de Autonomía ni los no nacionalistas se los van a poder apropiar en exclusiva. Si el PNV-EA han tenido que renunciar al espejismo que fue Lizarra, el PP y el PSE van a tener que renunciar al espejismo de nuevas 'cruzadas'. Como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga. La campaña electoral ha sido desastrosa, pero la manifestación de voluntad del cuerpo electoral ha acabado poniendo un punto de sensatez. 

De chantages y chalaneos
Nota del Editor 28 Mayo 2001

Tratándose de un profesor de derecho constitucional, y sufriendo la constitución que tiene que enseñar, no parece raro toda la serie de disparates que suelta. Llamar faccioso al gobierno de la nación por pretender desmontar a los aliados de los terroristas de su feudo vasco no tiene otro sentido que patalear ante la posibilidad de que esto suceda algún día, que no tardará en llegar, ahora hay muchos vascos con  mucho miedo que aún no se atreven a levantar su voz; si quiere meterse contra el PP, venga a Galicia, pero no se meta con el PP ni el PS de las vascongadas, que bastante tienen con seguir vivos cada día. El PS no ha perdido nada, ha ganado la confianza de millones de ciudadanos y si siguen por el camino de la ética y de la honestidad lo irán viendo. Campaña antidemocrática cuando los demócratas no han podido ir a muchos sitios, cuando muchos ciudadanos no pueden expresar su voluntad, sometidos al féreo control de los chivatos de los asesinos. Chantage el que sufren la mitad de los votantes, los que han votado a los defensores de la vida y la libertad, y chantage el que sufre más del treinta por ciento restante que no puede ejercitar su libertad por el miedo a lo que pueda suceder de atreverse a desmontar el tinglado de los asesinos y sus acólitos.

Yo no he tenido la suerte de visitar esos países exóticos donde se practica el chalaneo, pero según tengo entendido, se trata de establecer una postura de base  para poder llegar mediante cesiones sucesivas a un punto común y cerrar el trato. Así que si quiere que le regalen algo, sólo tiene que empezar con valores suficientemente negativos (victimalismo) y el centro es cero, gratis. Seamos serios, no se puede regatear con la vida, con la libertad; la convivencia no puede ser un permanente regateo en la que los nacionalistas utilicen valores extremos negativos ni una partida de póker para lanzar faroles.

Paciencia
JAIME CAMPMANY ABC 28 Mayo 2001

IMAGINO —tal vez debiera decir mejor «sospecho»— que la receta de José María Aznar contra la plaga etarra consiste en un medicamento homeopático: paciencia. No ha sido posible desalojar a los nacionalistas del poder en el País Vasco. Han fallado, por poco, las urnas. Y ese es el remedio que queda al alcance de las manos sin recurrir a expedientes extraordinarios. Paciencia y barajar. Resistir, poner los muertos en esta guerra, redactar declaraciones de condena y acudir a las manifestaciones. Hay que tener paciencia, y a ver quién se cansa antes, si ellos de matar o nosotros de morir. Para los vivos, la paciencia es una solución de poco consuelo, y para los muertos es un consejo inútil. Los muertos gozan de una paciencia infinita y eterna.

Claro está que no ignoro todo cuanto ha conseguido José María Aznar en la lucha antiterrorista. No lo ignoro, sino que lo reconozco y lo subrayo. Sobre todo, en el orden internacional. La banda etarra ha quedado prácticamente aislada de apoyos o benevolencias internacionales. El «santuario» francés se ha cerrado para los terroristas. Europa condena de manera unánime los crímenes de «ETA», y países que en otro tiempo daban acogida y hospitalidad a los asesinos etarras, ahora conceden la extradición y los entregan a nuestras autoridades y a la Justicia española. Algunos éxitos policiales, en colaboración con la Policía francesa, han conseguido desarticular y apresar a algunos de los más sangrientos y despiadados dirigentes de la cúpula etarra.

Pero eso no basta. Estamos comprobando cómo da sus frutos dos aspectos fundamentales de la política nacionalista en el País Vasco: la seguridad y la enseñanza. La Ertzaintza recibe con frecuencia órdenes inconfesables. Por la confesión de algunos representantes sindicales de la Policía autonómica sabemos que los ertzainas reciben constantemente órdenes de hacer la vista gorda y de mantener una actitud pasiva de condescendencia y permisividad ante las acciones de esos alevines de terrorista que son los protagonistas de la kale borroka. Y quizá de no extremar el celo para detener a los asesinos etarras propiamente dichos. Por si podía caber alguna duda en esto que digo, ahí está la diligencia de la Ertzaintza para destruir órdenes escritas en las vísperas electorales.

El otro aspecto fundamental es la enseñanza. Se sabe que a los niños y a los adolescentes vascos se les está educando en el odio a España. Se falsifica nuestra Historia común y se les predica la doctrina sabiniana de que los vascones pertenecen a una raza superior e indómita, que España es un pueblo invasor que oprime al pueblo vasco y se apodera de sus riquezas para que vivan mejor unas gentes perezosas, inferiores, inmorales y blasfemas. En algunas ikastolas y en algunos autobuses escolares, los niños y los jóvenes aplauden con fervor cuando se les anuncia que la banda etarra ha asesinado a un guardia civil, porque se les ha explicado que los guardias civiles son miembros de un ejército de ocupación al que hay que vencer con las armas. En este aspecto, la responsabilidad del Partido Socialista es formidable, porque ellos ocuparon durante años la Consejería de Educación en el Gobierno vasco, aliados con los nacionalistas.

Nuestras leyes penales no están elaboradas pensando en el tratamiento que merecen los profesionales del terrorismo. Las normas penitenciarias son a veces más clementes con los terroristas que con los delincuentes comunes. Las competencias en materia de seguridad están siendo desempeñadas con negligencia e irresponsabilidad. Las de educación, lo mismo. Existen medios legales y constitucionales para luchar contra todo ello dentro de un impecable Estado de Derecho, pero no se usan. La receta para poner remedio es esta: paciencia.

Clásicos
ERASMO El Mundo 28 Mayo 2001


Arzalluz, loco por la Geometría, equipara de nuevo y desde la equidistancia a víctimas y matarifes, al Foro de Ermua con las Gestoras, tras deplorar la muerte de Oleaga, pues en el diario era un don nadie. Concelebran a Gracián en su Cuarto Centenario. Ibarretxe: lo placentero obrarlo por sí, lo comprometido, por Arzalluz. ¿Y? Y también a Lampedusa: Que todo cambie para que todo siga igual.


Hipótesis
M. VÁZQUEZ MONTALBÁN El País 28 Mayo 2001

Las elecciones vascas sólo han servido para demostrar que casi todo sigue igual en Euskadi, y en el casi pongamos que se han radicalizado aún más las posiciones bipolarizadas y que el ménage à trois lo completa más que nunca ETA; unos dicen que porque ha ganado el PNV, y otros decimos que, gane quien gane, ETA tiene su propia lógica, muerto a muerto, y así hasta que la independencia o el caos nos separen. Frente a esta evidencia se pueden hacer tres familias de cosas: o continuar en la situación actual de búsqueda de una formal unidad de fondo entre demócratas y de un nuevo vocabulario para pésames; o pasar a un estado de excepción con guerra sucia incluida que tal vez frene momentáneamente las acciones terroristas, pero que radicalizaría un problema otra vez emplazado de aquí a la eternidad; o hablar con claridad sobre límites de dependencia o de independencia y que esa claridad la comparta la ciudadanía y tenga, naturalmente, luz y taquígrafos, más allá de las penumbras conversacionales, con obispos no incluidos. Cuantos menos obispos, mejor.

Es muy grave el error de percepción estratégica del partido en el Gobierno a pesar de disponer de efectivos consultivos y mediáticos de Tierra, Mar y Aire, y equivocarse tanto como cuando Yeltsin no recibe a Aznar, o Putin sí lo recibe. Aquí hay un problema de prepotencia subjetiva de alguien o de algunos, hipótesis de partida para convertir el fracaso del llamado constitucionalismo en una alternativa real a la barbarie. Ningún Estado puede rendirse ante el terrorismo sin crear la sensación colectiva de que no aglutina nada, pero tampoco puede permanecer en una doble verdad de la que sólo saldríamos constitucionalmente replanteando los límites desintegradores de la Constitución. A no ser que a alguien se le ocurra vernos un día de éstos y tomarnos unas copas.

La presión social contra la violencia es indispensable y no merece ser manipulada. Sólo el real aislamiento social inutilizaría las armas, pero sólo se puede llegar a él si la conciencia social española asume qué quiere decir soberanismo, aunque Ibarretxe no insista de momento en ello. Un día u otro la palabra volverá. Sinónimo o no de independencia. 

Redondo: «En la nueva mesa de diálogo se debe hablar de cómo recuperar la libertad»
BILBAO. María Alonso ABC 28 Mayo 2001

El secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo, considera que las últimas elecciones han puesto en una encrucijada a todos los partidos, especialmente el PNV, que recupera la iniciativa política. De momento, Redondo se felicita por que Ibarretxe haya roto con HB, pero advierte que quedan muchas incógnitas por despejar, como la forma en la que el PNV manejará la dispar posición de partida de su compañero de coalición, EA, o el enfoque del diálogo al que está abierto el PSE.

Tras el último atentado, el lendakari Ibarretxe decía que era el momento de hacer política. ¿Está usted de acuerdo con que esa debe ser la respuesta del sistema democrático a una ofensiva terrorista?

— No sé lo que quiso decir Ibarretxe. Yo creo que es el momento de recuperar la unidad de los partidos democráticos y también de que la Policía autónoma salga a la calle para hacer más de lo que ha hecho. Creo que es el momento de establecer una relación intensa entre la Policía autónoma y las fuerzas que dependen del Gobierno de la nación y creo que el objetivo es arrinconar a ETA y que todos hemos de ponernos a ello.

— Después de haber hablado con Ibarretxe, parece que las relaciones entre el PNV y el PSE están menos tensas. ¿Hay algún cambio?

— Estamos a la espera de que lo haya. Los socialistas vascos consideramos que después de las elecciones es necesario un nuevo escenario, que contemplamos con esperanza, y a quien corresponde la iniciativa es al señor Ibarretxe. La primera actuación, que ha sido la de romper con HB en las instituciones comunes, es una buena noticia que aplaudimos. Estamos a la espera de nuevas iniciativas. Y las que se orienten a reconquistar la libertad y la igualdad de los ciudadanos, así como a reconstruir la unidad democrática, las vamos a impulsar desde la oposición.

NUEVA MESA DE DIÁLOGO
— ¿Espera que a corto plazo se forme una mesa de diálogo?

— Creo que es urgente que los partidos políticos democráticos nos sentemos para hacer un diagnóstico común. Creemos que es imprescindible la unidad democrática para hablar de cómo recuperar la libertad en función de la aceptación de las reglas del juego democrático y con el fin de arrinconar, aislar y deslegitimar a ETA. Esto, por encima del proyecto político de cada uno.

— Es muy probable que el PNV plantee en esa mesa el respeto a la voluntad de la sociedad vasca, término con el que se hace referencia al derecho de autodeterminación.

PRECIO POLÍTICO POR LA PAZ
— La única forma de que aparezca la política de la que hablaba el lendakari es debilitando de tal manera a ETA que no le quede más remedio que aceptar las vías políticas. Mientras ETA esté fuerte, no habrá posibilidad de ganarla. Hemos dejado claro todos los socialistas, Zapatero, González..., todos, que sólo se puede caminar en un sentido razonable dentro del sistema constitucional y estatutario de este país, que fue aprobado por los vascos, y dentro de ese ámbito es posible lo que es posible y fuera sólo hay barbarie.

— Pero la superación de ese marco constitucional a través de mecanismos legales puede presentarse por parte de los nacionalistas como camino hacia la paz.

— Creo que no puede haber un precio político por la paz y la libertad y si alguien piensa en un precio político, está alargando la vida de ETA. Hay que dejar a ETA sin expectativas y para ello el pacto entre el PP y el PSOE es un buen instrumento. Tiene que aparecer el diálogo entre los partidos políticos, pero nunca una solución más nacionalista para conseguir la paz, porque eso justifica y legitima la acción de ETA.

— Eusko Alkartasuna es partidaria de que EH participe en cualquier foro de partidos. ¿Puede eso ser un obstáculo para recuperar la unidad?

— Eso es lo que tiene que administrar Ibarretxe. Ellos están en una coalición y ahí tienen sus contradicciones. Ya he visto a la señora Errazti hablar del derecho de autodeterminación y hasta pedirnos penitencia, como si tuviera 65 parlamentarios. Ese es un problema que tienen ellos. Yo les he ofrecido colaboración y voluntad de entendimiento.

IU EN EL GOBIERNO DE IBARRETXE
— ¿Y qué es lo que le ha ofrecido a usted el lendakari Ibarretxe?

— Simplemente hablar de política, de la política seria que necesita este país. Hubo un buen ambiente y espero que eso se concrete en acciones para conseguir la libertad y la igualdad para todos los vascos.

— ¿No les ofreció entrar en el Gobierno?

— Creo que ahí hay una cierta consideración al interlocutor y es evidente que los socialistas pensamos que después de la campaña electoral cada uno tiene que estar donde tiene que estar... Ellos tienen la máxima responsabilidad en este gobierno apoyado por la coalición y, supongo, que también por Javier Madrazo.

— ¿Cree que IU entrará en el nuevo Gobierno?

— Si puede entrar, lo hará. Madrazo ha pedido un tripartito con el PNV y con nosotros, pero los socialistas no acudiremos a ninguna cita que nos proponga IU. Estoy convencido de que Madrazo coincide con los objetivos de Ibarretxe y con los instrumentos necesarios para conseguirlos. Otra cosa es que el lendakari considere que no deben estar, pero si se abre una rendija, IU acudirá.

— Rodríguez Zapatero dijo hace unos días que su partido no apoyaría la investidura de Ibarretxe y, sin embargo, usted ha comentado que lo decidirán tras conocer el discurso del lendakari. ¿Son mensajes distintos?

— No. Los socialistas hemos decidido que nuestro lugar es la oposición y lo que quise decir es que en un país democrático normal hay que esperar a ver lo que dice el señor Ibarretxe y todavía no ha dicho gran cosa. Tenemos que saber qué quiere, cómo lo quiere y en qué tiempos lo quiere. Los socialistas estamos a la espera, con buena disposición, con vocación de hacer una oposición flexible. En el PSOE puede haber sensibilidades, pero todos coincidimos en que nada es posible fuera del sistema constitucional.

LA INVESTIDURA
— Odón Elorza decía hace unos días que los socialistas tendrían que pensárselo mucho antes de no votar a Ibarretxe en la investidura. ¿ También hay distintas sensibilidades en el socialismo a ese respecto?

— Seguro que las hay y siempre las ha habido y eso es bueno para el partido. Pero la Ejecutiva ha decidido y estamos en la oposición. Hay un clima distinto y, en este caso, coincidiendo con Elorza, vamos a esperar a ver lo que dice Ibarretxe. Esa es la posición de los socialistas vascos hoy, que no supone de ninguna manera un cheque en blanco. Supone simplemente la voluntad de reconstruir escenarios de diálogo.

— ¿Quiere esto decir que en el PSOE han ganado los más proclives al entendimiento con el PNV, como Felipe González o Benegas?

— No se trata de quién ha ganado y quién ha perdido. Estamos defendiendo algo que ya intentamos hace dos años tras las anteriores elecciones autonómicas, una relación flexible con el PNV, que entonces fracasó. Espero que esa voluntad que teníamos y tenemos no fracase ahora y que la reflexión del nacionalismo vasco les lleve a entender que el otro camino no era el acertado y que este es el más conveniente.

— La voluntad de diálogo es clara, pero lo sustancial de las posiciones del PSE y del PNV no ha variado. ¿Ello hace muy difícil el encuentro?

— Nosotros estamos dispuestos a superar nuestras propias siglas y sentirnos sin la limitación de nuestro propio proyecto político, porque por encima está una sociedad. A ver lo que hacen los nacionalistas. El señor Egibar ha dicho que sus objetivos se pueden retrasar; la señora Errazti ha dicho que cuanto antes mejor. Esa es la encrucijada en la que se desenvuelven los nacionalistas. Después del día 13, a todos se nos ha planteado una especie de dilema o encrucijada. Quien primero lo solucionó fue ETA; el siguiente ha sido el PSE, y ahora le corresponde al PNV. Pero por encima de los objetivos tácticos están los morales. Mucha gente en este país ha optado por luchar por la libertad, desde el compromiso moral y no de partidos, y a esa gente hay que darle apoyo, a los Fernando Savater y a tanta gente como él. 

El PNV, ETA y los cambios inverosímiles
Lorenzo Contreras La Estrella 28 Mayo 2001

El tema vasco se ha puesto tan reiterativo, tan avasallante, tan abrumadoramente actual que no hay manera de quitárselo periodísticamente de encima. Apenas surge por el horizonte una cuestión de interés social o político cuando una acción de ETA ya ha tapado la posibilidad o la utilidad de su tratamiento. De manera que el comentario se va haciendo por desgracia monográfico. Y cuando se opta por otro asunto, se hace con la sospecha de que, de un momento a otro, va a quedar desactualizado. Es, en el fondo, el éxito de la banda terrorista e incluso la ventajosa situación del nacionalismo vasco en general, sobre todo el conocido por moderado o no violento. Porque la presencia permanente de lo vasco en la vida española y en sus medios de comunicación abona y fortalece la tesis de que hay un conflicto político que no se resuelve con elecciones ni puede abordarse eficazmente con la contundencia policial. O sea, que carece de remedio, salvo que se adopte una política de negociaciones profundas en las que entre lo esencial, es decir, la preparación de los caminos de la independencia vasca.

El PNV lo sabe muy bien y juega a ello. Por eso avisa de que una eventual desaparición de ETA nada decisivo representaría en el planteamiento de la gran cuestión, otra cosa es que, al mismo tiempo, permanezca en la convicción de que ETA es útil y que, debidamente controlada, es indispensable para acelerar los procesos o relentizarlos tácticamente cuando la naturaleza de los objetivos políticos así lo aconseja. El problema, naturalmente, es conseguir ese control. De ahí que un expediente práctico y posibilista sea entenderse con la banda bajo cuerda, pactar actitudes, forzar tempestades o remansos, siempre en el bien entendido –para ellos– de que hay que pagar un peaje político. Es la razón de que surgiera Lizarra como estrategia y que, pese a las circunstancias sobrevenidas en contra de su vigencia, no desaparezca del horizonte por más que ahora Ibarreche, bajo la severa vigilancia de Arzallus, se niegue a un entendimiento con EH después del 13 de mayo.

El único factor que probablemente determinaría un cambio de escenario merecedor de llamarse sustancial sería que ETA empezara a atentar en serio contra el PNV y sus socios directos. Por ejemplo, que se iniciara un calculado goteo de muertes de nacionalistas más o menos significados. Sin embargo, para que esa eventualidad se diera se necesitaría que la política anunciada por Ibarreche después de las elecciones fuese tan sincera como perseverante. Que la Ertzaintza, depurada de comisarios políticos abertzales, cumpliera con su verdadera misión de policía, que la kale borroka le costara muy cara a sus practicantes y que, por supuesto, hubiese una correlativa severidad en la aplicación de la ley por los tribunales vascos, sin remitirse a la cómoda perspectiva de que la Audiencia Nacional cargue con todas los compromisos de hacer justicia en términos generales.

ETA, por el momento, se siente cómoda con el diseño de su nueva estrategia, que es atentar, ya de modo habitual y permanente, contra los medios de comunicación, del mismo modo que lo ha venido haciendo contra los concejales populares y socialistas de los consistorios vascos y no vascos. Sabe mejor que nadie hasta qué punto hay tres objetivos intocables en sus planes de acción: La Iglesia, Francia y, desde luego, la dirección nacionalista en sus distintos escalones. Otra cosa es que algún que otro simpatizante del PNV o militante secundario metido en funciones empresariales pueda verse afectado en el reparto de tiros. Ya ha ocurrido eso en alguna ocasión, sin ir más lejos cuando el presidente de la patronal vasca o Adegui, señor Korta, cercano al nacionalismo, fue asesinado a la puerta de su fábrica.

El tiempo que tarde el Gobierno vasco en volver a sus condescendencias y complicidades, bajo la inspiración del partido, será el que vaya marcando el paulatino desencanto –si es que existe ahora alguna ilusión entre los no nacionalistas– de quienes consideran que es preciso otorgar a Ibarreche un margen de confianza. Lo contrario sería que viésemos a ETA retroceder y sentirse acorralada, perder comandos, sufrir un proceso de detenciones capaz de colapsar poco a poco su efectividad. Todo lo que, en definitiva, significa ir perdiendo una guerra y, especialmente, el protagonismo en la marcha hacia lo que ellos llaman Euskal Herria y su ámbito de decisión.

Rectificar
ENRIQUE GIL CALVO El País 28 Mayo 2001

Mientras ETA se encarniza con sus crímenes de guerra, prosigue la amarga resaca dejada por el decepcionante resultado de las elecciones vascas. Ciertas voces, como Juan Luis Cebrián desde estas páginas o el presidente González durante el homenaje a Lluch en Barcelona, denuncian la campaña de los aliados constitucionales, a los que se culpa por su cruzada antinacionalista y se les exige rectificar. Y su enfado resulta ciertamente comprensible, dadas las desmedidas esperanzas depositadas en aquellos comicios, de los que se deseaba una solución para la cuestión vasca.

¿Era demasiado esperar? Quizá, pues de haber vencido, los constitucionales lo habrían hecho por los pelos, quedando cautivos de una oposición mixta que incentivaría el entendimiento entre nacionalistas moderados y radicales. Y frente a ello, las urnas han arrojado un resultado viable en términos de gobernabilidad, dejando a Ibarretxe las manos libres para poder rectificar. Así podría darse la paradoja de que el fracaso de los constitucionales termine por salir bien, en contra de cuanto cabía esperar.

Por lo demás, sobran los reproches contra Savater o Aznar, quienes tienen perfecto derecho a emprender una cruzada antinacional, con tal de que sea incruenta y respete los derechos de los demás. También el nacionalismo vasco, con Arzalluz en cabeza, emprendió hace más tiempo una cruzada antiespañola, a lo que tenía legítimo derecho. Lo malo es que, en el caso del PNV, su cruzada antiespañola convergió con la que acometía en paralelo el nacionalismo radical: y esta última era cruenta y criminal, violando los derechos ajenos. Semejante convergencia de cruzadas nacionalistas dio lugar al acuerdo de Lizarra, que no sólo era anticonstitucional, lo que resultaría legítimo, sino incivil, antidemocrático y contra natura. Por tanto, si alguien debe rectificar, no es tanto Aznar, apaciguando su cruzada antivasca, como sobre todo el PNV, corrigiendo el error Lizarra.

Por desgracia, la cultura política del catolicismo no facilita la virtud de rectificar, sino que exige sostenella y no enmendalla. Por eso, ante el trágico fracaso de Lizarra, y al verse acosados por la campaña constitucional, Ibarretxe y Arzalluz, como ayer González y hoy Aznar, se negaron en redondo a rectificar. Ahora bien, esa misma ética barroca que tensa las escenas políticas española y vasca (imponiendo en aquélla la honra calderoniana y en ésta la ignaciana), y que impide rectificar cuando se está perdiendo, es también la que permite hacerlo, y aun anima a ello, cuando se está ganando o se acaba de triunfar. Es lo que cabe esperar de Ibarretxe, cuya incontestable victoria le permitiría rectificar con la cabeza bien alta, sin temor a parecer débil y sin tener que avergonzarse ante nadie por ello.

Pero ¿le dejarán hacerlo? Es evidente que el PNV debería rectificar su error de Lizarra, que le sometió al arbitrio de un socio criminal e incontrolable. Pero otra cuestión muy distinta es si puede hacerlo. ¿Está el PNV a tiempo todavía de rectificar, o ya no podría ni aunque quisiera, por haber avanzado demasiado por una senda sin posible retorno? Como soy optimista, creo que las instituciones, lo mismo que las personas, son capaces de aprender de su propia experiencia, corrigiendo sus errores y enderezando su camino. Y por eso confío que el PNV sepa hacerlo, aprendiendo la lección que debiera extraer de sus dos recientes errores históricos.

El primer error fue oponerse al espíritu de Ermua. Se recordará que Ardanza lo encabezó en un comienzo, liderando la resistencia civil contra ETA. Pero la dirección del PNV se asustó, temiendo por el futuro del nacionalismo, y desautorizó a Ardanza. Y, contra Ermua, pactó el espíritu de Lizarra. Éste fue su segundo error, pues le hizo quedar como rehén de un organismo autista, que sólo busca su sobrevivencia darwiniana. Por eso ETA jugó con el PNV, engañándole sin que éste supiera evitarlo. Es verdad que ahora los electores vascos le han perdonado al PNV su error al dejarse engañar, disculpando su intención pacificadora. Pero ese perdón incluye la penitencia de tener que reparar los errores cometidos. Es lo que debe hacer Ibarretxe, rompiendo el lazo de Lizarra que aún le ata a ETA, ahora ya sin necesidad, y reanundando su compromiso cívico con todos los demócratas, para abrir una nueva Mesa de Ajuria Enea. 

El difícil arte de saber ganar
Iñaki EZKERRA La Razón  28 Mayo 2001

Confieso que, del estadio de San Mamés al que me llevaba mi padre de niño a ver jugar al Athletic, siempre me llamaron más la atención los espectadores que los jugadores, y, entre la copiosa fauna de los primeros, esa clase de hincha que abronca sistemáticamente al equipo cuando pierde y que explica a toro pasado ¬o a pasado balón¬ lo que se debería haber hecho en el campo. Se trata de una especie infalible. Siempre es un tipo gordo que gesticula con el puro y que sería incapaz de correr una distancia de tres metros. Se trata de ese hincha hinchado y congestionado que tiene la desfachatez de decir cosas como «es que yo soy muy atlético», afirmación ésta que ¬imagino¬ tiene siempre un sentido meramente figurado.

   Me he acordado de ese personaje ante la regañina que nos han echado los «expertos» en ganar elecciones a los «aficionados» que hemos perdido las del País Vasco y que nos dedicamos a escribir libros o dar clases, a los que pertenecemos a grupos cívicos y tuvimos la osada esperanza en derrotar al nacionalismo. La irresponsabilidad y la ceguera de quienes nos han montado esta bronca han quedado en evidencia antes de lo que cabía esperarse. Ahí están las injurias de Arzalluz y Anasagasti contra las asociaciones de víctimas, el ¿Basta ya!, el Foro Ermua y otros colectivos, para comprobar lo importante que ha sido y es la movilización ciudadana y la respuesta intelectual que han recibido los nacionalistas. Es tan importante que, después de ganar esos comicios autonómicos, estos tíos siguen rabiosos y se comportan como si los hubieran perdido.

   ¿Quién iba a decir que el reconocimiento iba a venir de nuestros enemigos en lugar de venir de nuestros amigos! Entre este chorreo que nos echan los que no saben perder y esas calumnias de los que no saben ni ganar está la gran clave de por qué no estaba maduro todavía el cambio en Euskadi. Los nacionalistas han ganado porque, aparte de saber servirse del miedo que meten los pistoleros, saben también jugar mejor a la política, son mejores animales políticos, y lo digo sin ánimo de ofenderlos.

Arzalluz y Anasagasti mienten y dicen que esos colectivos han sido subvencionados con fondos reservados porque se dan perfecta cuenta de la amenaza que supone para su chiringuito, porque han visto por primera vez cómo se organizaba una verdadera oposición al nacionalismo y les ha dado pánico; porque hasta ahora era el propio nacionalismo el que jugaba a crear su oposición ya que en la práctica no existía ésta; porque saben que, en la alternativa constitucionalista que los ha hecho temblar y quemar los documentos de su Departamento de Interior, esas voces y esas asociaciones juegan un papel vital; porque no sólo hay ya en Euskadi una oposición política sino una oposición ciudadana que le presta a la política su discurso y lo llena tanto de legitimidad como de sentido.

   Una ideología que tiene en contra al pensamiento está herida de muerte. Por lo que tiene de sorprendente en la Europa de hoy, de curioso fenómeno cultural y sociológico, alguien ha comparado esa participación de los intelectuales y los colectivos cívicos en la campaña electoral de Mayor Oreja y Redondo Terreros con el movimiento del mayo del 68. La comparación sirve para llamar la atención sobre el valor que tiene lo que ha sucedido en Euskadi, pero me parece oportuno señalar uno de los elementos que fallan en esa comparación. En el mayo francés los intelectuales iban seguidos por una masa estudiantil y todavía en el País Vasco no se ha conseguido eso. Ha faltado gente joven en la intentona democrática, hay que reconocerlo. La oposición al nacionalismo no ha logrado aún conectar con la juventud que se movilizó en las jornadas de Ermua y ésta es una de las batallas serias que quedan por librar ya que no puede haber una verdadera transición sin una juventud comprometida con ella. Y para esa tarea de involucrar a la juventud en el cambio no bastan los políticos. Para esa tarea ¬lo siento por él¬ sólo sirve Fernando Savater.

   Para hablar no de política sino de la libertad quien de verdad sirve es quién ha pensado en ella durante años, quien la tiene por especialidad, por oficio y ¬digámoslo figuradamente¬ por sacerdocio. No valen los políticos porque éstos sólo pueden soñarla y practicarla en los ratos que les dejan libres las estrategias, los intereses y las disciplinas de partido. Vale quien la ama apasionadamente y es capaz de comunicar esa pasión. Sólo quienes hemos pasado la juventud en el País Vasco bajo el régimen de Arzalluz sabemos las pocas referencias y asideros que tuvimos alrededor para defendernos de una ideología allí tan pujante e investida de inmerecido prestigio como la nacionalista. Sólo nosotros sabemos lo necesarios, lo fundamentales, que fueron hace quince años el compromiso de Ibarrola, la historia contada por García de Cortázar, las irreverencias de Juaristi y, por supuesto, las ironías, las indignaciones y rebeliones de Savater, toda esa pasión por el virus de la libertad que él sabe contagiar mejor que nadie y que acabará infectando a las generaciones que vienen detrás.

   Responsabilizo moralmente a Arzalluz y a Anasagasti de lo que nos pueda pasar a cualquiera de los miembros de los colectivos cívicos tras la forma en que nos ha señalado mientras era enterrado Santiago Oleaga y no contentos con haber señalado unos días antes a los medios de comunicación. Arzalluz y Anasagasti quieren liquidar la oposición a su régimen porque la temen. Porque saben que de los fondos reservados del nacionalismo pueden salir etarras y de los fondos reservados del Estado pueden salir los GAL, pero no escritores ni historiadores ni filósofos. Lo siento por «el nazi» y por «el del turbante»; pero eso no sale con ese método.
 

El Foro Ermua desmiente a Anasagasti
El Mundo 28 Mayo 2001

MADRID.- El Foro Ermua desmiente al portavoz del PNV en el Parlamento, Iñaki Anasagasti, y asegura que no sólo no recibe fondos reservados para su financiación, sino que está pasando apuros económicos. Según la respuesta que este colectivo ha preparado para Anasagasti y para el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, -y que ayer trasladó a EL MUNDO la Redacción de su publicación Papeles de Ermua- «Conocemos bien las penurias del Foro Ermua en donde solamente conocemos los sinsabores del escote a la hora de hacer cualquier cosa. Afortunadamente, el patrimonio familiar de algunos nos permite seguir adelante», aseguran los miembros del colectivo pacifista.

Y, según alertan, «una revista modesta como Papeles de Ermua, editada con periodicidad cuatrimestral con el esfuerzo de gentes del Foro Ermua, que únicamente ha contado con las desinteresadas colaboraciones de personas admiradas y queridas, en este momento necesita de dos mil suscripciones más para sobrevivir». «Por cierto, muy pocos en el País Vasco han querido dar su dirección para que le sea enviada y preguntan en dónde se está vendiendo», agregan.

El Foro Ermua cree que son los dirigentes del PNV los que tienen que responder sobre fondos reservados: «Permítanos recordarles solo que en tiempos de gobierno en Madrid del PSOE, sus relaciones (del PNV) con los fondos reservados usados para el crimen y para el delito eran algo más que un rumor. También que fueron ustedes los que abogaron firmemente por la dispersión de presos».

Y lamenta la dificultad de responder a Anasagasti en los tribunales: «Se aprovecha usted de nuestra inanidad económica para una querella, así como que contestarle en la prensa supone salir a campo abierto para que los asesinos nos encuentren fácilmente y además solos, sin la ayuda de la policía que financiamos».

Frente a la petición de «desarme verbal» de Anasagasti, el Foro Ermua se reafirma: «Sepan, señores, que armar la palabra es lo único que nos queda. Comprendemos que les incomode soportar la palabra de reproche que hacemos a los representantes de una sociedad cautiva y enferma». 

¿Salto cuántico en Euskadi?
José María CARRASCAL  La Razón 28 Mayo 2001

¿Ha sido el asesinato de Santiago Oleaga la gota de agua que ha hecho rebosar el vaso de la conciencia nacionalista vasca, el manotazo brutal que les ha quitado la venda de los ojos? Pues las leyes de la física cuántica también rigen para la política, que no avanza gradualmente, sino a saltos, como las ranas y los canguros. Hay periodos en los que no pasa nada. O en los que no parece pasar nada. En realidad se están cargando de material explosivo, que estallará cuando haya alcanzado su masa crítica. ¿Es lo que ha ocurrido con el asesinato de Santiago Oleaga? Que, de repente, incluso aquellos nacionalistas se han dado cuenta de que no pueden aguantar más. Ojalá. Sería la mejor noticia del año, de la década, puede incluso que de la democracia para acá. Indicios, desde luego, hay. Palabras, también. Pero es demasiado pronto para decirlo. Y nos hemos ilusionado tantas veces, hemos sufrido tantos desengaños, que mejor esperar. Esperar y desear con los dedos cruzados que, finalmente, empiece a verse la luz al fondo de aquel túnel.

   La constelación, en cualquier caso, es favorable. Siempre se ha dicho que nadie mejor que el PNV puede hacer entender a Eta que el nacionalismo que mata no es nacionalismo, sino crimen. Como nadie puede perseguir mejor a los terroristas que la policía que ha crecido entre ellos, la Ertzaintza. Por otra parte, el PNV ha sido el vencedor de las elecciones, el único que ha salido reforzado de ellas. Durante la campaña electoral, sus líderes, del lehendakari para abajo, se cansaron de decir que están contra la violencia y se opondrán a ella con todas las armas a su alcance. ¿Van a hacerlo? ¿Van a actuar contra los asesinos de Santiago Oleaga y de tantos otros que han muerto antes que él? Ésa es la gran incógnita hoy en Euskadi. No con quién va a aliarse el PNV, sino contra quién va a actuar. Y es también lo primero que tienen que saber los socialistas, antes de dar cualquier paso de acercamiento, no vaya a ser que caven su propia sepultura. Pues de continuar las cosas como hasta ahora, tras los populares van ellos, de eso que no les quepa la menor duda. O al mismo tiempo, como ya venía ocurriendo.

   Pero repetimos, lo que importante es saber qué hará el PNV. Ha quedado revalidado en las urnas como el verdadero, como el legítimo, como el abrumadoramente mayoritario representante del nacionalismo vasco. Ahora tiene que decirnos qué clase de nacionalismo es el suyo. El abierto o el cerrado. El tolerante o el xenófobo. El que incluye a cuantos viven en el País Vasco o el restringido a aquellos que comulgan con su ideología. Porque ése, a fin de cuentas, es el quid de la cuestión. Lo que hagan PP y PSOE importa poco. Lo que haga Izquierda Unida, menos. En cuanto a EH, hará lo que le diga Eta. Y Eta ya sabemos lo que hará, lo único que sabe. Pero ¿qué va a hacer el PNV? Ésa sí que es la pregunta del millón de dólares. Porque si está dispuesto a enfrentarse a la violencia, merece el apoyo, no ya del PSE-PSOE, sino de todos. Si no.... Si no, preferimos, de momento, no decirlo.
 

¿Qué le pasa a Javier Arzallus? 
José Antonio SÁNCHEZ  La Razón 28 Mayo 2001

Javier Arzallus, presidente del Partido Nacionalista Vasco, lleva varios días sin dormir. Psicólogos y psiquiatras consultados no dudan en diagnosticar lo que se conoce como alteración de las constantes ordinarias. Es lo que el común de los seres mortales denominan desazón, inquietud, desánimo, disgusto, pesadumbre, intranquilidad de la conciencia. Gran preocupación en suma.

   Arzallus es, por edad y formación, un hombre serio, razonable, tranquilo, forjado en la lucha política y conocedor como nadie de las situaciones difíciles. Por eso, sorprende aún más el padecimiento moral y la amargura que refleja el rostro del presidente del PNV. No sólo hay preocupación por el estado de ánimo del dirigente de la democracia cristiana vasca en su circulo íntimo y en los despachos de los dirigentes de su partido, sino también en otros corrales políticos, donde todos comentan sin recato la situación y se preguntan qué le pasa a Arzallus.

   Los hay que, incluso, vinculan la ostensible y palpable desmoralización del dirigente nacionalista con el sorprendente anuncio que hizo recientemente de abandonar la política. Piensan que el líder del nacionalismo vasco está acabado, que tira la toalla de la lucha política y que se retira al caserío a escribir libros. Que no ha soportado la presión mediática y política y que abandona definitivamente. Es posible que también tenga temor a padecer un conflicto por parte de los violentos.

   Otros creen que el miedo, el terror que tiene Javier Arzallus es consecuencia del triunfo electoral del pasado 13 de mayo. Demasiada responsabilidad, muy pesada carga para una espalda ya envejecida por los años y la lucha política. Arzallus ha conseguido para su partido más escaños que la suma de los alcanzados por populares y socialistas. No hay que olvidar, como ya recordó en su día el anterior presidente del Gobierno, Felipe González, que también se puede morir de éxito.

   Todos están altamente preocupados: políticos, sociólogos, psicólogos, votantes y contribuyentes, ya sean nacionalistas o constitucionalistas. Y ninguno acierta a saber qué le pasa a Javier Arzallus. Pero he aquí que después de múltiples reflexiones, de diversas consultas y de atentas observaciones, hemos dejado por los suelos la sabiduría de los expertos y hemos averiguado la verdadera razón por la que Arzallus tiene miedo y no duerme por las noches. La razón no es otra que el anuncio de la Fiscalía General del Estado, antes llamada Fiscalía General del Reino, de que estudiará si Javier Arzallus cometió delito de injurias al Rey.

   Pues sí, entendemos y comprendemos la situación del presidente del PNV. Los precedentes sobre la forma contundente de actuar del Fiscal no es para tener miedo, es para tener colitis y echarse a temblar. Que se lo pregunten a los del «dni» vasco.
 

Avisadores del infortunio
Luis GONZÁLEZ SEARA  La Razón 28 Mayo 2001

Por mucha globalización que se predique, este país, que ya no se finge castizo, continúa fiel a ciertas tradiciones y formas de comportamiento casticistas, poco amigas de la lógica y del juicio ponderado. Tienen razón quienes aconsejan no dar excesivo pábulo al mito de los caracteres nacionales, pero, en cualquier caso, no deja de llamar la atención que, ya a mediados del siglo XV, el humanista Alonso de Palencia dijera que España es «una provincia que no se da a la compostura del razonar». Sólo una aversión ancestral a las ideas claras y distintas permite explicar las interpretaciones catastrofistas, la acusaciones desmedidas y el afán narcisista de querer convertirse en profetas de lo ya ocurrido, que se han dado aquí después de las elecciones en el País Vasco. «Ya lo decía yo», y «la culpa la tienen los constitucionalistas inflexibles y los entrometidos cabezas de huevo», son las reflexiones más brillantes y más repetidas que se han oído después del triunfo, por mayoría relativa, de la coalición del PNV y EA.

Cuando se quieren afinar más las cosas, se dice que la culpa del desastre la tienen Aznar y Mayor Oreja, junto al Foro de Ermua y los utópicos de ¿Basta ya!, que han radicalizado el mensaje antinacionalista y se propusieron algo tan antidemocrático como querer ganar las elecciones, a ser posible por mayoría absoluta, para formar un gobierno alternativo del que los nacionalistas vienen ejerciendo, desde hace más de dos décadas, en el País Vasco ¿Dónde está la desmesura o la vocación de cruzada de tan razonable y legítimo proyecto electoral? La desmesura estuvo en lo que dijeron varios representantes del nacionalismo llamado dialogante y lo antidemocrático lo protagonizaron los nacionalistas violentos, con sus atentados y con sus coacciones durante la campaña y el mismo día de las elecciones. ¿No ven la TV, ni escuchan la radio, ni leen los periódicos todos los grandes avisadores del cántaro roto por exceso de sueño? Es cierto que los partidos empeñados en garantizar los derechos y libertades que prescriben la Constitución y el Estatuto no lograron la mayoría, ni absoluta ni relativa para gobernar. 

Pero tampoco el PNV y EA consiguieron la mayoría absoluta y sólo lograron una exigua mayoría relativa, prácticamente empatada con la representación del PP y el PSE, gracias al trasvase de votos del nacionalismo proetarra, que está ya pasando su factura. Y el PNV va a tener notables dificultades para gobernar, prueba de que su victoria no fue tan arrasante como se quiso hacer ver, ni la derrota del PP y el PSE fue tan estrepitosa, si se toman en consideración las realidades de antes y después, y no las expectativas y los discursos triunfalistas de la campaña. Los avisadores a la violeta, que tienen miedo a la verdad y renuncian a examinar las cosas a fondo, a costa del sufrimiento de los demás, harían bien en valorar el espíritu democrática y el coraje cívico de quienes ¬políticos, intelectuales, ciudadanos¬ están arriesgando sus vidas por la libertad. La cosa es tan obvia que hasta la podrían ver Javier Tussell y otros profetas del infortunio.  

Los «liberalísimos» 
Antonio GARCÍA TREVIJANO  La Razón 28 Mayo 2001

Personas de mucha influencia en la opinión política, tales como directores de medios informativos afines al PP y portavoces del PSOE, andan diciendo estos días que ellos no están contra la Independencia del País Vasco, sino contra el modo violento de procurarla, y que nada objetarían a una Secesión salida de las urnas por mayoría libre y pacífica. Son tan liberales que están dispuestos a conceder a otros, si no media la violencia, hasta el derecho de que ellos mismos carecen. El adagio de que nadie puede dar lo que él no tiene no parece perturbar la conciencia abochornada de los «liberalísimos» patriotas de la libertad que, después de fracasar en su agreste cruzada españolista, ahora se disponen a expiar su culpa profunda (la de no ser nacionales por bautizo electoral y confirmación constitucional), redimiendo a vascos, catalanes y gallegos de la infamante historia que los ha hecho españoles sin su libre consentimiento. Los «liberalísimos» son tan generosos que no se consideran con derecho a impedir que su españolidad no sea compartida con quienes la desprecian. Un complejo de culpabilidad franquista condujo a las Autonomías. Un complejo de culpabilidad oligárquica está creando el derecho a la Independencia de las Autonomías que produzcan terrorismo y lo cesen. ¿Qué lección de estrategia a los infantes separatistas!

   La opinión liberalista somete a la elección del miedo libre lo que solamente pertenece al ámbito de la historia secular y al sentimiento anterior al derecho. Mete en los campos arados de las libertades otorgadas lo que no ha sido, ni puede ser, surcado por la libertad política constituyente, pues no cae en los dominios del mundo moral. El terrorismo ha terminado por ganar a la causa del secesionismo pacífico, el patrio corazón sin fronteras de estos «liberalísimos» que, sin darse cuenta, está pensando ya como el nacionalismo separatista al que creen combatir. El amor y el odio por las banderas de cruzada llegan aquí a parecidas conclusiones de preferencia sentimental. Y estos «liberalísimos» prefieren la no independencia vasca al terror, como Arzallus la prefiere a la guerra. Pero lo que en ellos es sólo pretexto del oportunismo, en éste es una razón de sabiduría.

   Eta no puede vencer en su terruño. Pero, con tal de que nos agracie renunciando al terror, ya ha instalado su estandarte en la mentalidad ahistórica de los «liberalísimos» de la libertad de fronteras por urnas», en las cabezas de esos pájaros locos en cuerpos atirantados de soberbia y almas aflojadas de dignidad; en las ambiciones de esos lechuguinos culturales y alcahuetes del poder que, sin conocer la democracia ni anhelarla, entran por su país y su mundo para adueñarse de todo menos de la inteligencia, la honradez mental y la verdad. Son los hijos renegados de la dictadura y los padres putativos del derrotismo. No saben, los pobres, que padecen las vanas ilusiones del pacifismo en tiempos de paz, cómo sentirán los inexorables entusiasmos del belicismo a la vera de conflictos secesionistas. La vil capitulación de los periodistas empresarios y los socialistas empresariados hace que, ante la desesperanza oligárquica, parezcan aciertos los errores contumaces de Aznar.

   La intuición terrorista de Eta ha sido menos ignorantes en cuestión de principios y más obtusa en previsión de resultados. Quiere transformar su terror singular en violencia colectiva de un nacionalismo instalado en el Estado que lo alimenta y al que cercena de modo pacífico desde dentro.

   Arzallus no quiere ir al preámbulo de una guerra de liberación que teñiría de rojo el secano albar de los «liberalísimos» de la Independencia como derecho, y a quienes el hecho haría cornetas de alistamiento al ejército de ocupación. El riesgo de Secesión no lo crean los separatistas, sino los «liberalísimos» otorgantes del derecho a la Independencia.
 

El español como recurso económico, eje del Congreso de la Lengua de Valladolid
VALLADOLID. José Gabriel L. Antuñano ABC 28 Mayo 2001

El 1 de junio, Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española, y Jon Juaristi, director del Instituto Cervantes, visitarán Valladolid para ultimar los preparativos del II Congreso Internacional de la Lengua, que se celebrará en esta ciudad entre los días 16 y 19 de octubre. El próximo miércoles, ambos presentarán el proyecto en México.

El Congreso será inaugurado por Su Majestad el Rey, que ha aceptado la presidencia de Honor, acompañado por los presidentes de México —este país fue sede del anterior Congreso— y Argentina, que organizará la próxima edición. El II Congreso Internacional de la Lengua llevará por título «El español como recurso económico. El español en la Sociedad de la Información» y contará con cuatro secciones: «El español como recurso económico», «El español en la sociedad de la información y del conocimiento», «Fronteras del español actual: exploraciones y contactos» y «El español en la unidad y la diversidad». Cada una de estas secciones se desarrollará con una sesión plenaria, una mesa redonda y paneles de trabajo.

EL ESPAÑOL EN EL MUNDO
Además, en el transcurso del Congreso se presentarán los proyectos de la Real Academia Española con las Academias Correspondientes y Asociadas, y del Instituto Cervantes. También se hará entrega a Don Juan Carlos de la XXII edición del Diccionario de la RAE.

Los objetivos de este II Congreso se concretan en el análisis de la presencia del español en el mundo, así como en el estudio de las posibilidades económicas del español. Entre otras cosas, se revisarán las fronteras de nuestro idioma en países como Estados Unidos o Brasil y el lenguaje técnico y científico.

Por medio de las diferentes sesiones y de las conclusiones, se tratará de reforzar el español como segunda lengua internacional del mundo occidental e incrementar su presencia en el área económica y en los medios de comunicación, dentro de una ampliación del concepto de cultura, que no sólo abarque las disciplinas tradicionales, como la lengua, la literatura o el arte, sino que también se amplíe a la industria, la ciencia, la investigación o el comercio.

En este Congreso, que cuenta con un presupuesto de unos 300 millones de pesetas, está prevista la participación de más de seiscientos delegados de un lado y otro del Atlántico. Cada panel estará coordinado por una destacada personalidad y, salvo cambios de última hora o imprevistos, los paneles se estructurarán del siguiente modo:

«El español como recurso económico» estará coordinado por José Luis García Delgado, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, académico electo de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y se celebrará el día 17. Intervendrán en esta sección: Robert Blake, de la Universidad de California y Emilio de Miguel, de la Universidad de Salamanca, para hablar de «El español como segunda lengua»; Emiliano Martínez, presidente de la Federación de Gremios de Editores, disertará sobre «El libro en español»; Teddy Bautista pasará revista a «La difusión de la música en español». También intervendrán Eulalio Ferrer, de la Academia de México; Andrés Pedreño, consejero delegado de Universia, y José Moreno de Alba, de la Academia de México.

UN IDIOMA SIN FRONTERAS
El segundo panel, «El español en la sociedad de la información y del conocimiento», contará con la presencia del presidente de Telefónica Soluciones Móviles, Daniel Martín Mayorga, y tendrá lugar el día 16 por la tarde. En él intervendrán: Eloy Manzanares, director de programas en Guatemala; José María Otero, director general del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales; Gustavo Yankelevich, productor; José Antonio Millán y Alejandro Fernández Pombo, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid.

El tercer panel, «Fronteras del español actual: exploraciones y contactos», dirigido por Ángel Martín Municio, director de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y miembro de la Real Academia Española, se desarrollará el día 18 con las ponencias de María Teresa Cabré, de la Universidad Pompeu Fabra; Javier Ordóñez, de la Universidad Autónoma de Madrid; Muhammed el-Madkouri, presidente de la Asociación Escuela e Inmigración; Urbano Espinosa, rector de la Universidad de La Rioja; y Sánchez León, del Departamento de Lingüística Computacional de la RAE.

El cuarto panel, que tendrá lugar el día 19, estará a cargo de Humberto López Morales, secretario de la Asociación de Academias de la Lengua Española, con la colaboración de Germán de Granda, de la Universidad de Valladolid, que hablará sobre «El español en contacto con otras lenguas»; Alfredo Matus, director de la Academia Chilena, que pasará revista al «Español de América»; y César Hernández de la Universidad de Valladolid, que hablará sobre «La norma hispánica». Intervendrán también Maitena Echeverría, de la Universidad del País Vasco; Antonio Garrido, director del Instituto Cervantes de Nueva York, y Francisco Moreno, ex director del Instituto Cervantes de Sao Paulo.

 

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