AGLI

Recortes de Prensa     Martes 5 Junio   2001
#Lizarra y media
Iñaki EZKERRA La Razón 5 Junio2001

#El descubrimiento del PNV
Edurne URIARTE ABC 5 Junio2001

#Terror callejero
Editorial El País 5 Junio2001

#Acción política, eficacia policial
Editorial El Correo 5 Junio2001

#Predicar y dar trigo
Enrique de Diego Libertad Digital 5 Junio2001

#La primera, en Vergara
Lorenzo CONTRERAS La Razón 5 Junio2001

#Cristales rotos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 5 Junio2001

#El ámbito vasco de imposición
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 5 Junio2001

#El fin de un mundo
Rafael Puyol Rector de la Universidad Complutense ABC  5 Junio2001

#Miserias del lenguaje
Cartas al Director ABC  5 Junio2001

#La declaración de Barcelona
Cartas al Director ABC  5 Junio2001

#Patrioterismo escolar
José Luis GARCÍA GARRIDO ABC 5 Junio2001

#El Gobierno vasco acusa a ETA de organizar los incidentes de Bergara
ASIER DIEZ MON. OSCAR SUBIJANA El Mundo 5 Junio2001

#La oposición exige a Balza que explique por qué no hubo detenciones
O.S. / A.D.M. El Mundo  5 Junio2001

#Coches bomba simulados para intimidar a la policía
A. G. | Bilbao El País  5 Junio2001

#Himnos
Alfonso USSÍA ABC  5 Junio2001

#Els segadors
Tomás CUESTA La Razón  5 Junio2001

#Basta Ya cree que los grupos ciudadanos deben clarificar su relación con los partidos
MADRID EL CORREO  5 Junio2001

#Juaristi: «El español fue adoptado por las elites de Cataluña y Euskadi y no se impuso»
Redacción - Madrid.- La Razón  5 Junio2001

#Las exportaciones de libros en castellano a EE.UU. aumentan un 41 por ciento en un año
Juan Carlos Rodríguez - Madrid.- La Razón  5 Junio2001

#TVE prohíbe la emisión de una campaña del Gobierno balear
A. MANRESA | Palma de Mallorca El País  5 Junio2001

Lizarra y media
Iñaki EZKERRA La Razón 5 Junio2001

Como no queríamos Lizarra, ya tenemos Lizarra y media. El guión de lo que va a pasar en el País Vasco estos cuatro años que vienen ya está servido: calumnias y señalamientos del nacionalismo llamado risiblemente «democrático» a los representantes de la «brunete mediática», atentados de Eta contra esos calumniados y señalados, nuevas calumnias y señalamientos a la «brunete pacifista» o «brunete civil» (como no se les ha ocurrido acuñar esas paradójicas expresiones, yo les ayudo) para que Eta repita idéntica jugada y emprenda una «ofensiva militar» contra bedeles y catedráticos; inhibición de la Ertzaintza ante Eta y el terrorismo callejero, el carnaval pirotécnico de Bergara, la cara de mimo empolvado y llorón de Ibarretxe proponiendo un urgente Eusko-Stormont... Y los idiotas de siempre bendiciéndolo porque no va a pactar con EH en la Cámara de Vitoria, como si el PNV y EA no conservaran sus pactos con EH en los ayuntamientos...

   No. Arzalluz no se va. Arzalluz ya ha señalado la vía irlandesa que es la del Plan Ardanza y la del Pacto de Estella, que por cierto antes que Pacto de Estella se llamó «Foro de Irlanda». La legislatura que ahora se inicia es la del chantaje y la del terror. Se sigue insultando a las víctimas, se sigue negándoles los homenajes que se les deben (ahí está Azkuna, el alcalde de Bilbao, el primer «michelín-trampa» que se quita la máscara después de la pantomima electoral). Volverá Josu Ternera a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco. Estamos en el eterno retorno. Bienvenidos al infierno.

   ¿Qué hacer? Todo menos secuestrar el discurso de la libertad que se ha conseguido instaurar antes del fatídico 13 de mayo. Todo menos callar y desarmarnos verbalmente, que es lo que quieren los que van armados y no precisamente de verbos. El nacionalismo nos está probando. Está probando a ver hasta dónde tragamos, a ver hasta dónde puede lograr que los constitucionalistas nos tiremos los trastos a la cabeza, hasta dónde puede acosarnos, desunirnos y desmantelarnos.

   ¿Qué hacer? No pasarles ni una. Llevarlos a los tribunales si calumnian y señalan; perseverar en la oposición que los hizo temblar, seguir por el camino de la resistencia cívica y de las denuncias en las instancias europeas. No estamos ante un litigio histórico mal solucionado sino ante un movimiento político que desafía a la legalidad democrática como Haider en Austria. Estamos ante uno de esos fenómenos inquietantes que a veces nacen en las democracias y que se aprovechan de las ranuras propias de un sistema de libertades para acabar con éstas.

El descubrimiento del PNV
Edurne URIARTE ABC 5 Junio2001

Nada menos que cincuenta proetarras destrozan un pueblo y la Ertzaintza no es capaz de detener a ni uno solo de ellos. Y no es que la Ertzaintza llegara tarde y que todo ocurriera en unos minutos. No, la Ertzaintza tuvo muchísimo tiempo para observar a los vándalos, pero no los detuvo, y decidió que era mejor investigarlos después.

Ahora bien, la Policía vasca cuenta desde ayer con un nuevo descubrimiento para esa investigación, el que nos ha proporcionado Josu Jon Imaz, quien ha afirmado que «los altercados de Vergara fueron directamente organizados por ETA». Es decir, que tras varios años en que todos los expertos de la lucha antiterrorista han indicado que la llamada «kale borroka» está organizada y dirigida desde el entramado de ETA, el PNV lo acaba de descubrir ayer mismo.

El problema es que mientras el PNV lo descubría, ETA no sólo ha seguido destrozando pueblos y amedrentando ciudadanos, sino que, además, ha preparado y ha enviado a vándalos como los que arrasaban Vergara para asesinar.

Precisamente ayer hace un año que jóvenes como los encapuchados del sábado asesinaron en Durango al concejal del Partido Popular, José María Pedrosa. Y después de él, a otros muchos. Mientras, el PNV se dedicaba a recordar a los etarras lo mismo que se le acaba de ocurrir al alcalde de Vergara, de la coalición PNV-EA, que «esas no son vías para la construcción nacional».
  
El PNV se ha lamentado, ha regañado, incluso se ha manifestado, pero, de momento, no ha tomado medidas para hacer frente a ETA. Su gobierno se ha puesto muy triste con cada asesinato, se ha escandalizado con los actos de vandalismo como los del sábado, pero no ha actuado. ¿Va a actuar ahora que ha descubierto que la «kale borroka» es obra de ETA?

Frente a tantos optimistas o tantos generosos que están a la espera de no sé qué nuevas actitudes de Ibarretxe y del PNV, me temo que la realidad no invita al optimismo. Porque, de momento, sólo hemos tenido más de lo mismo, lamentaciones y asombro, y, sobre todo, continuas invitaciones a ETA para el diálogo. Incluso le preparan toda una conferencia de paz para saber qué desea a cambio de dejar de matar. Y mientras el PNV prepara el diálogo con los terroristas, ETA sigue matando o, en los días más relajados, arrasando pueblos.

Terror callejero
Editorial El País 5 Junio2001

Pocos episodios como la vandálica actuación de los encapuchados de Bergara (Guipúzcoa) pueden refutar de forma más categórica la tesis de la 'ocupación militar' de Euskal Herria con la que el mundo de ETA pretende justificar el recurso a la violencia terrorista. Como en otros muchos antecedentes de ataques urbanos masivos en localidades vascas, no hubo circunstancia alguna que pudiera invocarse como 'provocación' o detonante; la incursión destructora de medio centenar de bárbaros estaba perfectamente planificada; los destinatarios de su acción intimidatoria no eran otros que sus conciudadanos, miles de vecinos de Bergara que celebraban en paz sus fiestas patronales, y fue la policía vasca la que tuvo que intentar paliar los destrozos causados por los aprendices de terroristas. Como en otras muchas ocasiones, demasiadas ya, ninguno de los participantes en el ataque ha sido detenido todavía.

El Departamento vasco de Interior considera que ataques de este tipo demuestran que la llamada kale borroka está dejando de ser un 'terrorismo de sustitución' o auxiliar, destinado a recordar que el 'conflicto' sigue ahí en los momentos en que ETA no puede realizar atentados, y ha pasado a formar parte integral de la estrategia terrorista. Es posible. El diseño de algaradas anteriores avala esta tesis, que encuentra su principal apoyo en el hecho de que gran parte de las últimas hornadas de activistas y dirigentes de ETA se ha curtido en este tipo de violencia, aplicada específica y deliberadamente contra los ciudadanos vascos.

Como ocurriera la semana pasada tras el asesinato de Santiago Oleaga, el portavoz del Gobierno vasco en funciones, Josu Jon Imaz, ha empeñado 'todos los medios' de la Ertzaintza para detener y llevar ante el juez a los responsables de los incidentes. Ese compromiso renovado ayer supone un cambio apreciable de énfasis, al menos declarativo, respecto a un pasado todavía reciente. Pero debe ser acompañado cuanto antes de decisiones y medidas tangibles. Dirigentes del sindicato Erne, mayoritario en la Ertzaintza, han repetido que la falta de eficacia de este cuerpo ante el fenómeno de la violencia callejera no se debe a la incapacidad de los agentes, sino a la falta de respaldo político por parte de sus responsables y al desmontaje, a partir de la tregua de ETA y la dinámica del Pacto de Lizarra, de los equipos de información que trabajaban en este frente. No deja de ser preocupante -y hay que evaluarlo como un rotundo fracaso policial- que la Ertzaintza no lograra detener a ninguno de los participantes en la batalla urbana del pasado domingo en Bergara, lo que hubiera ayudado mucho a la investigación de estas tramas.

Es probable que no sea sencillo llegar hasta los aledaños de la organización terrorista, como se alega desde el Gobierno vasco y los partidos que lo sustentan. Pero en este terreno resulta especialmente inadecuado responder a las críticas sobre la llamativa escasez de detenciones de la Ertzaintza en estos episodios repetidos invitando a comparaciones incomprobables con la eficacia de otros cuerpos policiales en este ámbito. Uno de los grandes argumentos invocados desde el nacionalismo para la asunción por la Ertzaintza del protagonismo en la lucha contra ETA en Euskadi fue la ventaja que iba a tener en materia de información y colaboración ciudadana respecto a los otros cuerpos policiales, por el enraizamiento en la sociedad vasca y el conocimiento del euskera por parte de sus agentes.

El primer paso para proteger con eficacia a los ciudadanos de los embates del terror quizá sea político y consista en desterrar la ficción, también política, de que detrás de la violencia hay unas ideas que deben ser atendidas; desprenderse de ese candor que lleva al alcalde peneuvista de Bergara a preguntarse: '¿Qué es lo que quieren con esa actitud?'. Pues lo mismo que siempre: imponer su voluntad a los demás. Preferiblemente, a las bravas.

Acción política, eficacia policial
Editorial El Correo 5 Junio2001

El terror desatado por cincuenta encapuchados organizados en Bergara ha vuelto a demostrar que el cambio de clima político tras las elecciones del pasado 13 de mayo no afecta en absoluto a quienes han decidido someter a la sociedad vasca a la dictadura de la barbarie. Lo ocurrido no es un episodio nuevo para Euskadi.

La irrupción de un amplio grupo de bárbaros en la fiesta para aprovecharse de ella y perturbar la paz a base de destrucción y fuego deja patente la escalofriante naturalidad con que esos jóvenes han llegado a practicar la violencia a una edad temprana. Después de tantos años en los que algunos responsables políticos han pretendido restar importancia a estos juegos de guerra, y más allá del amedrentamiento que una actuación tan brutal supone para la población afectada, la noche del sábado en Bergara volvió a atestiguar cómo ETA instruye a sus nuevos reclutas para disponerlos a cometer las más sangrientas atrocidades.

Su propia génesis confiere a la Policía Autónoma vasca un carácter netamente preventivo. Admitiendo las dificultades que este tipo de terrorismo organizado implica para la técnica policial en un sistema judicial garantista, resulta mucho menos comprensible que las fiestas de cualquier localidad de Euskadi puedan ser objeto de un operativo vandálico que moviliza a no menos de 50 personas sin que la Ertzaintza hubiese albergado la más mínima sospecha de que pudiera ocurrir algo así, o sin que hubiese adoptado medidas disuasorias. Siendo cierta la falta de cooperación por parte de otras policías en el acopio de información y en su análisis posterior, el Departamento de Interior no podría emplear dicha eximente en este caso. Porque si alguna tarea parece propia de la Ertzaintza es la de prevenir primero y perseguir después la denominada violencia callejera. Y es necesario recordar que la de Bergara es la enésima ocasión en la que los bárbaros terminan jugando al gato y al ratón con patrullas de ertzainas que a duras penas consiguen evitar ser víctimas del ataque terrorista.

La irrupción terrorista en Bergara anuncia, sin duda, el propósito que los alevines de ETA tienen de reproducir los mismos ataques allá donde puedan lograrlo. El problema no atañe únicamente a la necesaria eficacia policial, sino que afecta además a la cultura democrática de una sociedad que a menudo se muestra excesivamente comprensiva frente a la intolerancia extrema. En un país cuyos dirigentes evitan apelar a la acción policial y a la colaboración ciudadana contra el terrorismo -aduciendo que son obvias- no resulta fácil conculcar un espíritu más activo entre los mandos de la Ertzaintza e imbuir en la ciudadanía un sentido de corresponsabilidad en la prevención y persecución del delito terrorista.

Predicar y dar trigo
Por Enrique de Diego Libertad Digital 5 Junio2001

El gobierno vasco ha conseguido una acertada valoración teórica del fenómeno de la violencia y una nula eficacia práctica. Esto no es de hoy, no es de Vergara. Es una línea de décadas, muy intensificada en los dos últimos años. Al margen de debates pseudorreligiosos, los ciudadanos pagan sus impuestos para poder ir con tranquilidad por las calles sin que les quemen sus negocios. Y si la policía es incapaz de prestar tal protección, lo menos es que tenga la capacidad de respuesta de detener a los responsables. Ni lo primero ni lo segundo se produce en el País Vasco, en donde el orden público depende de Ibarretxe, donde se ha conseguido una normalidad bastante anormal.

Entre las muchas lecturas de los resultados vascos hay una inequívoca: los ciudadanos están hartos de violencia y ansiosos de civilización. La cuestión es que el nacionalismo ha escondido su ineficacia, en muchos casos culpable, bajo la curiosa diabolización de la “solución policial”, termino con el que se da una connotación peyorativa a una de las primeras funciones de todo gobierno: la seguridad ciudadana.

Lo que demuestra Vergara es que las prédicas de Ibarretxe no hacen mella en los violentos, y la ineptitud de Javier Balza ha llevado a que, con tanto entrenamiento impune, el terrorismo callejero haya perfeccionado sus técnicas, se haya hecho más terrorista. Someter una ciudad al vandalismo demuestra que, contra las manipulaciones de los batzokis, la violencia representa una amenaza para todos los ciudadanos vascos. Y, al tiempo, que el relevo de Javier Balza al frente de la consejería de Interior sería síntoma ineludible de que las cosas han cambiado y de que Ibarretxe ha entendido el mensaje de las urnas: ¡qué gobierne! No sólo predicar, también dar trigo.

La primera, en Vergara
Lorenzo CONTRERAS La Razón 5 Junio2001

Tan tremendo como esperable. La «kale borroka» se adueñó de Vergara en una noche de horror, una madrugada de las suyas, del sábado al domingo, con mensaje incluido para el PNV del victorioso Ibarreche. Un reto para el todavía superviviente Javier Balza, el cuestionado consejero de Interior, que acaba de hacer méritos para cesar, méritos más que nunca si no fuera porque bajo su mando la Ertzaintza es un modelo de policía moderada, y eso nadie es capaz de saber valorarlo, si como fracaso o acierto, en la dudosa y ambigua tabla de valores de la política nacionalista. 

Aquellos chicos revoltosos de que hablara Arzallus hicieron de las fiestas de la localidad guipuzcoana un certamen de excesos, en ensayo general de lo peor, de lo que ha de venir para demostrarle a la opinión pública, y a la vasca en primer lugar, que, para empezar, el 13 de mayo ofrece un aroma de continuidad perfecta, con excelentes hogueras, abundancia de gasolina y sólida seguridad de que no habrá detenciones siempre que sea posible evitarlas. Para lo cual la policía autonómica no ahorrará esfuerzos ni entusiasmos.

   Me voy a permitir por una vez la reproducción de un texto mío correspondiente al número de 24 de mayo, en LA RAZÓN, y ello con la simple mira de no usar palabras parecidas para decir lo mismo que entonces. Si de paso consigo demostrar que la victoria nacionalista no engendró ninguna ilusión desde el primer momento, ahí queda la cosa. Bajo el título «Ibarreche y la prueba del nueve», y refiriéndome a las impunidades, dije entre otras consideraciones: «Habrá de ser en el terreno del llamado terrorismo de baja intensidad donde se aprecie verdaderamente el cambio. El Gobierno de Vitoria ¬igual el de Madrid¬ se verá impotente para evitar este o aquel atentado clásico de la banda contra personas o bienes catalogadas como imprevisibles. Sin embargo, la actividad callejera, la conocida por «kale borroka», sí entra en el ámbito de lo reprimible «in situ». 

El incendio de autobuses, la quema de cajeros automáticos, el maltrato de viandantes, los cócteles molotov contra edificios, toda esa gama de agresiones que da ocupación y entrenamiento a los llamados «cachorros» de Eta, son objetivos inocultables de la policía autonómica. En realidad constituyen su propia razón de ser, el elemental control de la calle si por calle se entiende un espacio urbano común y no un campo de batalla. Todo esto quiere decir que los datos del problema no están en el secreto de los despachos ni en los tanteos entre políticos de diferentes tendencias. Euskadi, por desgracia, es cualquier cosa menos un misterio insondable. Es una inmensa calle, un enorme escaparate».

   La verdad es que no sabría añadir nada nuevo. Mucha tomadura de pelo a Mayor Oreja por prometer una Ertzaintza mejor y ahí está el espectáculo y la lección de Vergara. O sea, una policía manifiestamente mejorable.

Cristales rotos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 5 Junio2001

Medio centenar de encapuchados sembró el terror durante la madrugada del domingo en las fiestas patronales de Bergara. El ataque se saldó con daños graves en tres entidades bancarias, una óptica, la oficina de Correos, algunos coches y otros enemigos sin clasificar del proceso de liberación de nuestro pueblo. Respecto a los efectivos humanos alineados en los dos bandos en liza, la cosa terminó con un honroso empate: no hubo heridos, ni detenidos.

Por muy «perfectamente organizados», que estén, no se explica que la Ertzaintza no estuviera mejor organizada en la prevención de los hechos y en su represión. La Policía autonómica no es un instrumento de diálogo, ni tiene como función reconvenir a los malhechores hasta que caigan en un profundo e inconsolable dolor de contrición. Eso ya lo hizo el alcalde de Bergara, al explicar que éstas «no son las vías para la construcción nacional y darle una salida al tema». Este no es el camino, por decirlo con una frase que es ya un clásico y, si nos apuran, podríamos expresarnos aún más contundentemente: no nos parecen maneras, qué quieren que les digamos.

El alcalde no ha considerado urgente reunir a la junta de portavoces para dar una respuesta política, cívica y democrática a la noche de los cristales rotos que vivieron en Bergara. No fue una acción «propia de cuatreros del salvaje Oeste», como dijo Anasagasti, dejándose llevar por la precipitación. Lo propio de los cuatreros era el hurto de ganado o abigeato, delito que solían perpetrar con nocturnidad, pero muy discretamente, sin escandaleras ni destrozos.

El teniente de alcalde ha sido tajante al establecer que los asaltantes «no son del municipio», detalle que debe de ser muy consolador para un gobernante. Puede incluso, que los propios radicales se organicen intercambiándose los pueblos, con el fin de no tener que repartir estopa entre sus propios convecinos, quién sabe si entre sus propios familiares.

Esto de salvar la honrilla lugareña está en la idiosincrasia del país. Cuando destruyeron el caserío que la abogada peneuvista Pilar Zubiarrain tenía en Altzo, sus vecinos también lo vieron claro: «Los autores del atentado no son de este pueblo. Seguramente serán jóvenes de Gaztelu o Belaunza». Hace cosa de año y medio, Iñaki Zarraoa, luz municipal y altiva, continuaba por la misma senda ante uno de los ataques de la kale borroka: «Creo que no todos los que participaron son vecinos de Getxo, sino que viene gente de fuera. Sospecho que es así, aunque no puedo asegurarlo porque no hay pruebas». El alcalde de Fuenterrabía, Borja Jauregi, también se quejaba de que los incidentes del Alarde «son protagonizados por gente de fuera».

¿Cómo cuánto de fuera será esta gente que estropea la construcción nacional? ¿Serán de La Loma, como los cantantes de Benny Moré? ¿Serán del Cesid? ¿Serán, digámoslo claro, españoles?

El ámbito vasco de imposición
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 5 Junio2001

Apenas horas después de que Otegi anunciase en Durango la importante decisión de EH de volver al Parlamento de Vitoria, medio centenar de encapuchados con distintivos verdes en sus vestimentas ocupaban Bergara casi desfilando y procedían a una noche de cuchillos largos contra las propiedades de los constitucionalistas. Era la puesta de largo, previamente ensayada en acciones casi similares desarrolladas en Bilbao y Getxo, de la kale borroka como guerrilla urbana y de la socialización de un terror anteriormente reservado a los cargos políticos de los partidos constitucionales.

Frente al abrazo de Bergara, que puso fin a la primera guerra carlista, los hijos más cerriles de Zumalacárregui han protagonizado el asedio de Bergara para expulsar de Euskadi a los descendientes de Maroto. Estamos ante la presentación en sociedad del ámbito vasco de imposición. Algo grave está ocurriendo en el seno de la izquierda abertzale. Mientras unos defienden un soberanismo democrático, basado en la decisión de la sociedad vasca, otros aplican un soberanismo impuesto, basado en la exclusión de la mitad menos uno de los vascos. Cuando los primeros hablan de Irlanda, los segundos de Palestina. Ese es el modelo Bergara. Se reconvierte a los nacionalistas en palestinos, a los constitucionalistas en judíos, a la kale borroka en Intifada, a Arzalluz en Arafat y a Aznar en Sharon. Frente al proyecto de construcción nacional articulado sobre el derecho de autodeterminación, el de construcción nacional radicado sobre la destrucción de la mitad de la sociedad vasca constitucionalista.

Donde los irlandeses piden unas urnas en las que voten todos los vascos, los palestinos exigen un censo limpio de polvo y paja constitucional. Más allá de la lamentable demagogia de los que piafan por volver a lanzar el séptimo de Caballería sobre Ibarretxe, viendo la paja en el ojo de la Ertzaintza sin ver la viga en el de la Guardia Civil, es un hecho que ninguna de las Fuerzas de Seguridad del Estado, y los ertzainas lo son, está preparada profesionalmente para hacer frente a tácticas de guerrilla urbana y que, por lo tanto, es injusto exigir una represión policial eficaz frente a una violencia callejera desarrollada militarmente. Pero lo sucedido en Bergara reitera la dramática necesidad que tiene Ibarretxe de dotarse de un gobierno que abarque a representantes, con o sin carné, de las dos Euskadi. Eso pasa por la designación de un consejero de Interior que sea aceptado por todos los vascos, a la vez que cuente con la suficiente capacidad para la coordinación estatal de la lucha antiterrorista en su doble aspecto policial y político. O corta el ámbito vasco de imposición o la victoria de Ibarretxe habrá sido pírrica.

El fin de un mundo
Por Rafael Puyol Rector de la Universidad Complutense ABC  5 Junio2001

He observado con inquietud las peripecias de la campaña electoral en el País Vasco. Me inquieta el poder de las palabras malversadas para embrujar la lucidez de la gente. Diálogo, democracia, libertad, autodeterminación han sido conceptos diáfanos, con sentidos inobjetables o rotundos como bolas de billar. Ya no es así porque, especialmente en el País Vasco, ni pan significa pan; ni vino, vino. Recuperar allí el sentido genuino de las voces, practicar una celosa filología, se ha convertido en una acuciante tarea política. Si se corrompe el lenguaje, se corrompe la democracia porque no es posible decidir en medio del oscurantismo, que es uno de los contrarios del progreso.

El siglo XX ha sido el enterrador de muchas cosas que creíamos sólidas y resultaron tener la escasa densidad del mito. Uno de esos referentes que se han quedado en el camino es el del progreso: la idea ilustrada que viene a sustituir a la providencia y supone que cada generación añade valor al mundo aumentando su conocimiento, su felicidad y su riqueza. En el momento más dulce de la euforia científica y de la ideología del progreso, Pierre Simon Laplace había afirmado que si conocemos exactamente el presente, podemos predecir el futuro. En esa afirmación temeraria no es la conclusión lo que falla, sino la premisa. Por principio no es posible conocer el presente en todos sus detalles. Azar, incertidumbre y desorden son las fronteras del nuevo paradigma que ha carcomido la fe en el progreso metaforizada por la exactitud de la máquina, garantía de la evolución armónica del sistema. En la sociedad actual —postindustrial, abierta, ultramoderna— trenzada, pues, de tensiones, eclosionan fenómenos novedosos que trascienden el cambio tecnológico y que no podemos ignorar: la gran pobreza, la urbanización, la inmigración, la mundialización. El mundo camina hacia la revolución más importante de la humanidad. El trastorno no quedará sólo constreñido a lo tecnológico, sino que afectará al orden social, al sistema de gobierno, a la naturaleza del trabajo y de la familia. Vivimos arrastrados por una corriente de cosas que generan otras cosas a un ritmo tal que extravía nuestra capacidad para conducir los procesos con clara conciencia de los fines y de los objetivos.

Así pues, además de «problemático y febril» como diagnosticó el tango Cambalache, el siglo XX cuarteó el progreso y entronizó el caos como consecuencia del desmoronamiento de todas las referencias establecidas en el siglo XVIII. En 1973 William Borroughs expresaba así su desazón: «En la manera en que Occidente se comporta hoy, avanza hacia el desastre absoluto. Caos y más caos. No hay nada más. Que todo esto se sostenga todavía, es en cierto modo realmente asombroso». Son palabras muy de hoy en día, pero también de antaño porque ese mismo pesimismo contamina el alma de un sabio intachable como Michel de Montaigne que se despachaba a gusto en 1580 : «¿Quién no juzga que el mundo se derrumba y que tenemos encima el día del juicio final?… En presencia de tantas licencias y desórdenes, y de la impunidad de los mismos, más bien encuentro que nuestras desdichas son blandas».

Ello es que cada generación encuentra excusas para levantar acta de defunción de su tiempo. El fin del mundo ha pasado muchas veces. El fin de nuestro mundo tiene que ver con las colosales mutaciones tecnológicas, el incremento de los peligros ecológicos y los extraordinarios agravios económicos que toleran que mientras que la quinta parte más rica de la población dispone de un 80 por ciento de los recursos, la quinta parte más pobre sobreviva con apenas un 0,5 por ciento. El mundo es, pues, inseguro. Y lo peor es que se muestra refractario a la comprensión de sus derivas. Nuestra inteligencia se revela insolvente para domesticar un mundo ingobernable, un hemisferio completo del cerebro colectivo ha quedado apagado y, por lo tanto, se ha cortocircuitado nuestra capacidad de saber y de prever. Cualquier profecía sobre el porvenir carece de credibilidad. Huye la utopía y su lugar lo ocupa cierta ansiedad sin objeto preciso.

Como los sueños, el porvenir es una construcción de la esperanza o del temor. Como la imaginación del hombre es limitada se apoya en el miedo o el anhelo, sentimientos ambos que tienen más poder de proyectar irrealidades que la misma inteligencia. El temor o la esperanza generan los augurios que han escoltado la llegada del tercer milenio; pero debemos desconfiar de toda profecía porque el futuro es invención, ni está implícito en el presente ni predeterminado por nada. Cuando a finales del siglo XIX se preguntó a los franceses acerca de las amenazas más fundadas, se confeccionó una lista que relacionaba, por ejemplo, la invasión de los cosacos, la incineración de cadáveres o la hecatombe total de la especie humana. Y en ese plan. A nadie se le ocurrió apostar por la importancia del cine, la institucionalización de la prisa o la emergencia del nacionalismo, que sería el gran problema del siglo XX. Los grandes asuntos del siglo XXI parece que serán la preservación de la paz social a través de la universalización del Estado del bienestar, la asfixia del pensamiento crítico y los nuevos nacionalismos.

La sociedad abierta carece, por definición, de una estructura cultural cerrada, pone continuamente en cuestión los fundamentos sobre los que se asienta y la validez de sus propuestas; es decir, que invita a la libertad y el miedo a ejercerla tropieza en la tentación simplificadora de los nacionalismos, de la nostalgia de los orígenes, de totalitarismos inducidos por pasdaranes, mujaidines, etarras y otros talibanes que ante la desbandada del sentido proponen respuestas banales para preguntas complejas. Lo banal es el fragmento: los Estados se fragmentan en pueblos y éstos en tribus, las ideologías en aforismos, las culturas en clips, la información en flashes y los discursos en eslóganes. Mientras unos patrocinan la simplificación como refugio hospitalario, el resto del mundo practica a cambio la epojé: un estado de abstención mental por el cual ni se afirma, ni se niega. Inhibición derivada de la perplejidad. Vivimos en un tiempo paradójico en el que los mejores callan porque están enredados y los peores están sobrados de pasión, de energía y de certezas.

Así pues, la gran tarea pendiente es la de que los mejores doten al mundo de nuevas referencias estables y claras para diseñar caminos practicables. «Lo esencial —-escribió Wittgenstein— es llevar a cabo animosamente la actividad de aclarar. Todo está en orden mientras quede completamente claro. Al filosofar hay que bajar al viejo caos y sentirse a gusto en él». El destino de buena parte del mundo depende de esa tarea de acoso al oscurantismo y desembrujo de la conciencia anestesiada por la malversación del lenguaje. Hay que bajar al caos y aclarar el papel de la política colonizada por la economía, del mercado consagrado como ineluctable, de la democracia mediatizada por discursos falaces que ocultan la opresión usurpando nobles palabras, de la cultura asfixiada por el conformismo, de la educación reducida a formación, de la fascinación del consumo a costa del saqueo ecológico, de la capitulación ante la exclusión, del efecto bumerán de la globalización. El siglo XX comenzó con Freud apeando a la razón de su trono de prestigio y con Einstein acreditando que la realidad física carece de sentido común. Tal vez la realidad física carezca de sentido común, pero no debiera ocurrirle otro tanto a la humanidad, porque eso significaría que es incapaz para el progreso. En el País Vasco, por ejemplo, recuperar el sentido común no será posible sin antes restaurar el exacto sentido de palabras como democracia, libertad o diálogo.

Rafael Puyol Rector de la Universidad Complutense

Miserias del lenguaje
Cartas al Director ABC  5 Junio2001

Ibarretxe no era vascoparlante al comenzar su andadura política. Quizá el hecho de verse obligado a aprender lengua tan compleja en un tiempo insuficiente, haya dado lugar a que se le haya formado un batiburrillo intelectual que le impide expresarse con propiedad. Cuando hace referencia a que va a ser contundente contra la banda, «sensu contrario» se entiende que —pudiendo— no lo ha hecho previamente.

La confusión en el lenguaje debe de ser epidémica porque cuando Arzalluz habla de que los cocineros no deben ser abatidos a tiros, también «sensu contrario» se colige que concejales, periodistas y otros sí entran en la lógica del crimen.

En otro caso, el de Anasagasti por más señas, se pasa de un lenguaje impropio a la miseria, por mucho que luego digan que se le tergiversa. Lo que este hombre ha dicho en referencia a las asociaciones de víctimas, a los foros que defienden la libertad y la vida, es impropio de un hombre de bien. Pura miseria.

Este señor, tras sufrir en carne propia la afrenta de que bajaran a su madre a la fuerza de uno de esos autobuses que los chicos queman, escribió un indignado artículo en el que se preguntaba cómo habían podido hacer eso con su madre, que era republicana... Todas estas palabras no se dicen a humo de pajas. Ahora, se aprecia que siguen una estrategia contra el Gobierno y los foros que, según sus palabras, abundan como setas. Oculto tras su prepotencia subyace un miedo cerval, porque se han dado cuenta de que los ciudadanos se han unido a esos foros en número superior al que ellos quisieran. Y saben que una diferencia de 25.000 votos no puede considerarse ni lamentable derrota ni apabullante victoria. Estos parlanchines siguen una estrategia que no debe engañar a los constitucionalistas. Su credibilidad es nula para cualquiera capaz de tirar de hemeroteca.                Coral Fernández. Toledo.

La declaración de Barcelona
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  5 Junio2001

Como no todo el mundo está capacitado para sonreír —menos todavía para emitir balsámicas y sonoras carcajadas—, la política española vive convulsiones y crisis innecesarias. Es una lástima porque en ellas perdemos mucha de la mejor energía nacional. El nacionalismo es uno de los asuntos que, con más frecuencia y facilidad, suelen emberrenchinarnos. Los nacionalismos, de difícil inteligencia, son algo tan español, en lo que significan de pervivencia del caciquismo, que tienden a exasperar a las gentes más sosegadas y racionales; pero ahí están, forman parte del mosaico español, y por mucho que enfaden a muchos hay que aprender a convivir con ellos.

El Gobierno de José María Aznar, tan afanado últimamente en limpiar las manchas del felipismo, no se caracteriza por sus sutilezas y tiende a tomar por la tremenda, al menos en los dichos, la mera existencia de grupos con color nacionalista. Los pensadores de La Moncloa o, por decirlo con mayor precisión, quienes en La Moncloa cobran por pensar, cavilan ahora en la próxima celebración —seguramente en Madrid, para mayor alegoría— de una nueva reunión de los partidos que, hace ya tres años, firmaron la Declaración de Barcelona: PNV, CDC, Unió Democrática y el BNG.

La proximidad de las elecciones autonómicas gallegas anima la revitalización de ese foro nacionalista que cabalga de nuevo, con menores ambiciones que en el momento de su germinación y con énfasis en sus planteamientos pluriculturales y plurilingüísticos del Estado. Cuando, en 1915, José Ortega y Gasset fundó el semanario «España», escribió en su salutación que «es preciso reorganizar la esperanza española». Sigue siendo preciso y, además, urgente. A lo largo del siglo XX —tan convulso, tan violento— han mejorado notablemente las condiciones materiales de la vida española; pero ello, según se comprueba en cada paso, no es suficiente para darle a esta Nación el pulso que merece y la cohesión que necesita.

España, tan imaginativa en sus individualidades creadoras, es una rutina política. Nuestros políticos, cuando alcanzan el poder, tienden a comportarse como funcionarios y sepultan las ideas bajo el Derecho Administrativo. Quieren que les quieran y, para ampliar el horizonte de los cariños, suelen olvidarse de sus votantes para enseñarles la pantorrilla a los de sus adversarios. De ahí tanto pacto encubridor, tanta componenda estéril y tanta chapuza operativa que, al tiempo que adelgazan las libertades de los ciudadanos, confunden sobre el auténtico rumbo nacional.

Aznar se crispa (también) frente al fenómeno nacionalista. No será así como consiga integrarlo en el único pacto nacional verdaderamente necesario, el de la unidad. Cuando, antes de la mayoría absoluta que no sabe administrar, contó con Jordi Pujol como jefe de Gabinete y con el PNV como avalista, las cosas tenían mejor color; pero ahora, tras el fracaso en las elecciones vascas, y a la vista de un rampante BNG, tan estimulado por la política de Fraga, que amenaza los resultados gallegos, el PP se ha vuelto cojijoso y prefiere tener razón a tener resultados. La razón es algo demasiado abstracto para ser española.

Patrioterismo escolar
Por José Luis GARCÍA GARRIDO ABC 5 Junio2001

Los fervores nacionalistas no son nada nuevo en educación. Los sistemas educativos nacieron ya, bajo inspiración ilustrada, bien empapados de ellos. La asimilación y el cuidado de un «espíritu nacional» propio fue una de las aspiraciones más claras que se impusieron los sistemas educativos de primera hora, tales como el prusiano o el francés-napoleónico, entre otros. Algo más tarde, las nuevas naciones de América y de otras partes del mundo entregaron también en manos de sus sistemas educativos la forja de ese «espíritu nacional» que necesitaban.

Tras la segunda guerra mundial, sin duda atemorizados ante los resultados a los que pueden llevar, en las escuelas, los excesos patrióticos, los países comenzaron a poner en cuestión las virtudes del nacionalismo, que lleva mucho tiempo en crisis. Por el contrario, son los sentimientos de apertura los que ocupan en ellos cada vez mayor espacio.

Pero no siempre ocurre así. La descentralización operada en algunos países ha hecho que resurjan, a menor escala territorial, las ganas de montar sistemas educativos propios con el objetivo (quizá no único, pero patente) de impulsar los fervores nacionalistas. Nos dicen ahora que, en Cataluña, «Els segadors» y otras canciones de ese estilo van a comenzar a propagarse en las escuelas. No es un tema baladí. De hecho, ya estaban ocurriendo cosas parecidas en distintas Comunidades Autónomas. Los niños y adolescentes son particularmente sensibles a las simbologías del patrioterismo (gorros o camisas de distintos colores, escapelas, insignias, banderas y banderines, canciones enfervecidas...). Son público fácil de los patrioteros.

Está claro que el patrioterismo escolar, del tipo que sea, va en contra de los tiempos y constituye más una ridiculez anacrónica y un signo de catetez que un serio peligro a largo plazo. En tiempos de la «aldea global», el aldeanismo pinturero tiene escaso futuro. Pero en el entretanto, puede dar mucha lata y confundir muchas mentes tiernas, que después costará años encarrilar. Las tradiciones y los usos locales merecen, sin duda, el máximo respeto. Pero utilizarlos como elemento de discordante autoafirmación es una clara señal de infantilismo. De los adultos, naturalmente.

El Gobierno vasco acusa a ETA de organizar los incidentes de Bergara
La oposición exige que Balza explique por qué no hubo detenciones
ASIER DIEZ MON. OSCAR SUBIJANA El Mundo 5 Junio2001

BILBAO.- El portavoz del Gobierno vasco en funciones, Josu Jon Imaz, atribuyó ayer de manera directa a la banda terrorista ETA la «realización y elaboración» del ataque contra la Ertzaintza y diversos inmuebles de Bergara la madrugada del domingo. Imaz afirmó que, según los responsables policiales, los incidentes de la localidad del Alto Deba suponen un «nuevo tipo de acción» y añadió que la Ertzaintza está «implicada con todos sus medios» en la investigación e identificación de las personas que participaron en los disturbios. Además, rechazó las críticas de la oposición por la falta de detenciones y recordó que en el último año y medio la Ertzaintza ha sido «la policía del Estado español que más detenciones y ataques ha practicado contra ETA»

El portavoz en funciones no quiso aportar, en la rueda de prensa, los datos concretos que le hacen pensar en la autoría etarra, aunque afirmó que «en estos momentos y con los datos disponibles el Departamento de Interior cree y entiende que este tipo de ataques están directamente implicados en las estructuras de ETA».

En la madrugada del domingo, medio centenar de encapuchados se enfrentó a la Ertzaintza y atacó con abundante material pirotécnico y explosivo tres entidades bancarias, una óptica, una oficina de Correos y varios vehículos en Bergara. La guerrilla urbana atemorizó además a las decenas de padres y niños que disfrutaban de las fiestas patronales de la localidad y que huyeron despavoridos a refugiarse en el Ayuntamiento.

Tras condenar el ataque con «dureza y firmeza», actos «absolutamente incalificables» a su entender, Josu Jon Imaz pidió la colaboración ciudadana para lograr la identificación de los autores «directos» y de los miembros de la «estructura» que los posibilita.

En este sentido, portavoces del Departamento vasco de Interior temen que los incidentes registrados el pasado domingo en Bergara supongan la «vuelta a tiempos muy duros» de la violencia callejera. Fuentes de esta Consejería explicaron ayer a este diario que la estrategia y los medios «cuasimilitares» utilizados en la acción suponen un salto que agrava el problema de inseguridad que se vive en algunas localidades vascas.

Bergara no es un pueblo acostumbrado a la kale borroka. Las capitales o grandes localidades como Barakaldo o Getxo han sufrido ataques de este nivel de organización en otras ocasiones.

Por ello, los graves incidentes del fin de semana podrían ser considerados como la prueba de un nuevo modelo de lucha callejera. La utilización de prismáticos de visión nocturna, los distintivos verdes reflectantes con los que se identificaban los jóvenes que participaron en la acción, el uso de lanza-cohetes o la colocación de trampas que explotaban al paso de las patrullas denotan la sofisticación y la perfecta planificación del ataque.

Organización al milímetro
«No estamos hablando de kale borroka normal, es una acción muy planificada, cuasimilitar. Es bastante más grave», indicaron las citadas fuentes. Del mismo modo, los responsables de la Ertzaintza consideran que este modus operandi -los encapuchados habían organizado al milímetro tanto los ataques como su posterior huida, y todo ello se llevó a cabo «en un tiempo récord»-, «no será aislado» y existe cierta preocupación por que se produzcan incidentes similares. «Sería la vuelta a tiempos muy duros», aseguraron.

Según pudo saber ayer este periódico, la acción obligó a movilizar a varias comisarías de Guipúzcoa, puesto que en el momento de producirse los hechos, en la comisaría de Bergara había entre tres y cuatro patrullas compuestas cada una de ellas por dos agentes. Sin embargo, la lentitud en la puesta en marcha del protocolo de refuerzos para dar forma al equipo de intervención definitivo integrado por personal de las restantes comisarías del Alto Deba, no dio resultados cuantificables en cuanto a detenciones de los presuntos responsables de los actos vandálicos.

La Ertzaintza no descarta ninguna hipótesis y pide «discreción». Aunque no quisieron explicar si se considera que los encapuchados eran de Bergara o si se habían desplazado a la localidad para realizar el ataque, recordaron que en otras ocasiones se ha arrestado a jóvenes implicados en ataques en pueblos en los que no residían.

La comisaría de la Ertzaintza de Bergara ha recibido hasta última hora de la tarde de ayer 17 denuncias de otras tantas personas relacionadas con daños en locales y vehículos producidos durante los incidentes de la madrugada del domingo. Un total de 12 de las denuncias son por daños en vehículos, tres en entidades bancarias, una en la oficina de Correos y otra por los desperfectos causados en un establecimiento comercial.

Portavoces de Interior informan a todos los particulares sobre cuáles son los trámites que tienen que seguir para percibir las ayudas del Gobierno vasco destinadas a las víctimas del terrorismo.

La oposición exige a Balza que explique por qué no hubo detenciones
Los sindicatos critican los «sistemas de trabajo» y culpan a los responsables políticos
O.S. / A.D.M.
El Mundo  5 Junio2001

BILBAO.- La oposición criticó ayer duramente la actuación de la Ertzaintza durante los incidentes de Bergara y pidió al consejero de Interior vasco en funciones, Javier Balza, que comparezca en el Parlamento autonómico para explicar los hechos.

El parlamentario del PSE-EE Víctor García Hidalgo instó al Gobierno vasco a que acuda a la Cámara de Vitoria «por iniciativa propia» para explicar el resultado de las investigaciones realizadas por la Ertzaintza.

En un comunicado, insistió en que estas explicaciones son «aún más necesarias» si realmente los incidentes implican un «salto cualitativo de ETA en el diseño de las acciones de terrorismo callejero». Para García Hidalgo la «nueva etapa» que se inicia en Euskadi tras el 13 de mayo debe «empezar a hacerse creíble» desde el primer momento, por lo que abogó porque se haga «frente con decisión y claridad a los desafíos» que ETA «lanza día tras día» a la sociedad vasca y a sus instituciones.

Más que declaraciones
También el PP solicitó ayer la comparecencia urgente del consejero de Interior en funciones, Javier Balza, ante la Cámara autonómica. El parlamentario del PP Carlos Urquijo consideró, en un comunicado, que no es admisible que la Ertzaintza llegue a Bergara «a tiempo» para enfrentarse a los encapuchados y no se produzcan detenciones, lo que «además de provocar entre los ciudadanos indefensión, envalentona a los violentos».

Urquijo sostuvo que los ciudadanos «exigen ya a estas alturas algo más que declaraciones de intenciones» por parte del Gobierno vasco en cuanto a lucha contra la violencia.

Por su parte, el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, exigió a los gobiernos central y vasco que estrechen su colaboración para alcanzar más eficacia en la lucha contra ETA y «su entorno».

La condena unánime de las fuerzas políticas coincidió ayer con las denuncias de los principales sindicatos con representación en la Ertzaintza -Erne y CCOO-, que unificaron su discurso para criticar el «sistema de trabajo» y «la línea de investigación» utilizados por la Policía Autonómica vasca en la detección de actos de violencia callejera.

Para el dirigente del sindicato Erne Teo Santos, los actos de Bergara dan una imagen de la Ertzaintza de «incompetencia». Santos responsabilizó ayer de las deficiencias al «sistema de trabajo» y no a los agentes, y afirmó ante los micrófonos de la Cope que hay responsables políticos que ni dimitirán ni serán cesados: «Las instituciones estamos para defender, y si eso no funciona se cambian las personas».

El dirigente de Erne manifestó su convencimiento de que los agentes que intervinieron en Bergara «hicieron lo que buenamente pudieron», y reconoció que no le sorprendía «nada» que no se produjeran detenciones porque a su entender, «el trabajo de investigación no está funcionando».

Por su parte, CCOO coincidió con Erne en cuestionar la línea de investigación que desarrolla la Policía autónoma para prevenir hechos como los de Bergara.

Un portavoz del sindicato aseguró que la comisaría de Bergara cuenta con escasos efectivos, tres o cuatro patrullas compuestas por dos agentes cada una, que realizan, además, labores de control del tráfico y de vigilancia a personas amenazadas, por lo que «se pretende que gente que no tiene medios, ni técnicos ni humanos».

Coches bomba simulados para intimidar a la policía
A. G. | Bilbao El País  5 Junio2001

El Departamento vasco de Interior aseguró ayer que está volcado en la 'difícil tarea' de detener a los integrantes de los comandos que actuaron la pasada madrugada en Bergara. Interior no quiso entrar a valorar el hecho de que no se produjeran detenciones durante los graves incidentes. Pero sí detalló algunas de las técnicas empleadas por los vándalos a la hora de dificultar la intervención de las patrullas de Seguridad Ciudadana de la Ertzaintza que se enfrentaron con material antidisturbio a los embozados.

Los ertzainas que intervinieron se encontraron un par de coches cruzados en la calzada 'de manera similar a como estaba el coche bomba trampa' que alcanzó mortalmente el 9 de marzo al agente de la policía vasca Iñaki Totorika. Los agentes constataron posteriormente que ninguno de los vehículos tenía carga explosiva. Junto a esta nueva técnica empleada por los encapuchados para incrementar el terror y dificultar el trabajo de la policía, los alborotadores, que actuaron 'perfectamente organizados', emplearon también un tipo de 'artefactos de humo' en las zonas de acceso al lugar de los incidentes para generar más desconcierto entre la policía, que a la vez era atacada con cócteles mólotov y con cohetes pirotécnicos. Pese a todo, un portavoz del sindicato policial Erne dijo que la falta de arrestos da 'la sensación de incompetencia, y no es así'. Erne ha denunciado el 'desmantelamiento' de los grupos de información que perseguían la kale borroka (violencia callejera), algo negado siempre por Interior.

Al menos 20 vecinos se acercaron ayer a la comisaría de la Ertzaintza para denunciar daños en vehículos y locales producidos por los vándalos al servicio de la organización terrorista.

Según datos de Vasco Press, Euskadi ha sido escenario de 64 acciones de kale borroka desde el inicio de la campaña electoral hasta ayer. En lo que va de año se ha producido un centenar de actos violentos en Euskadi. Uno de los más sonados -por producirse a plena luz del día tras una manifestación de protesta por el encarcelamiento de la dirección de Haika (antigua Jarrai)- se produjo el 17 de marzo cuando varias docenas de encapuchados lanzaron bombas incendiarias contra bancos. Como en otras ocasiones, algunos de los incidentes de las dos últimas semanas han coincidido con las fiestas patronales de las localidades, al igual que la pasada madrugada en Bergara. Así, hace dos fines de semana, varios desconocidos lanzaron de madrugada cuatro cócteles mólotov contra el cuartel de la Guardia Civil de La Salve en Bilbao. En esos momentos, el cercano barrio bilbaíno de Castaños celebraba sus fiestas.

En los años ochenta, los movimientos de la izquierda abertzale también utilizaron las fiestas patronales en Euskadi para reproducir los incidentes con la colocación de la ikurriña en los ayuntamientos, en lo que se conoció como la guerra de las banderas.

Himnos
Por Alfonso USSÍA ABC  5 Junio2001

Además del Himno Nacional, España tiene un himno por cada autonomía. El de Madrid es de coña, con música —por decir algo— del maestro Solozábal hijo y con letra —por no soltar una risotada— de Agustín García Calvo. Ningún madrileño conoce el himno de Madrid, y ese detalle honra a la buena gente que en la Villa y Corte y su provincia padece y mora.

Vasconia tuvo siempre su himno en el «Gernikako Arbola» de Iparaguirre, pero los nacionalistas advirtieron en su composición poco entusiasmo por el ámbito vasco de decisión y se lo cepillaron en beneficio del que ahora cantan, mucho menos popular y armónico. Se había celebrado el acto de entrega de premios «Príncipe de Asturias» en el Teatro Campoamor de Oviedo, y los asistentes, puestos en pie, entonaron el himno autonómico, la vieja canción «Asturias, Patria querida». Un ilustre invitado al acto reparó en un detalle más que divertido. El señor obispo de Oviedo, monseñor Díaz-Merchán, con emocionado frenesí cantaba su himno en el momento que dice: «Vengo de subir al árbol / vengo de coger la flor / y dársela a mi morena / que la ponga en el balcón». Un obispo que viene de subir al árbol y de coger la flor y de dársela a su morena para que la ponga en el balcón resulta, como mínimo, chocante. El himno de Andalucía, con licencia del blasinfantismo en trance de extinción, lo oyen los andaluces con muy descriptible fervor patriótico. Existe una excepción, que se da en Valencia. El himno de Valencia está enraizado en todos los valencianos, y se lo saben en su versión en español y en «valenciá». Se trata de una canción bellísima del maestro Serrano. Ignoro si Castilla-La Mancha cuenta con himno propio, pero siempre tendrá a mano el «Don Quijote» de Julio Iglesias.

También enraizado en la sociedad catalana, si bien no tanto como el de Valencia por razones políticas e ideológicas, Cataluña tiene su himno en «Els Segadors», canción popular del siglo XVII que recuerda los enfrentamientos entre los catalanes y las tropas —compuestas en gran parte también por otros catalanes— de Felipe IV. La letra del himno no es amable para el resto de los españoles, pero cosas peores suceden. Se incita a los segadores a cortar cabezas de compatriotas con buenos golpes de hoz, invitación muy lejana a la cortesía y hospitalidad que de siempre han caracterizado a los catalanes. A partir de ahora será obligatoria su enseñanza en todas las escuelas de Cataluña. Dice el Muy Honorable Presidente de la Generalidad que lo lógico es enseñar más simbología, y me manifiesto muy de acuerdo con su pretensión, siempre que esa simbología comprenda también la de España, de la que Cataluña es parte tan querida como fundamental.

Quizá sería recomendable explicar a los niños obligados a aprender «Els Segadors» que las circunstancias puntuales de la Historia y sus interpretaciones populares no son dogmas incontestables. Porque les va a parecer extraño que esa «gente tan ufana y tan soberbia» a la que hay que echar para atrás a golpes de hoz, ese enemigo que tiembla cuando ve caer las cabezas de los suyos igual que espigas de oro, no sean sino españoles como ellos.

En el fondo es mucho más conveniente aprender himnos que instruirse en la fabricación de artefactos explosivos caseros y cócteles molotov. Y lo mismo que los monumentos que representan el paso de la Historia deben ser respetados como memoria estática —no siempre estética— de todos, no hay que rasgarse las vestiduras por letrillas populares más o menos impregnadas de circunstanciales desafectos.

Siempre, claro, que los localismos no se cierren en banda y hagan de su capa un sayo y de la barretina el único paraguas. La simbología es elemento primordial en el alma de los pueblos. Pero no sólo la local y excluyente. Si es obligatoria su enseñanza, que ésta comprenda también la simbología de todos los españoles, que llevamos más de quinientos años juntos y algo tendremos en común.

Por lo demás, yo viajo a Cataluña siempre encantado, porque allí reciben con los brazos abiertos y nadie me quiere cortar la cabeza de un «bon cop de falc».

Els segadors
Tomás CUESTA La Razón  5 Junio2001

Vaya por delante que los únicos himnos que a uno le conmueven son el «God save the Queen», de los Sex Pistols; «La mauvaise reputation», de Georges Brassens; «El emigrante», de Antonio Molina; y el del Atleti cuando el niño Torres sale al campo. Aparte de esos, que son -¿cómo les diría?- la representación de una sentimentalidad muy de bolsillo, muy de andar por casa, he de confesar que la simbología patriótica suscita en mí la misma efervescencia que contemplar a Ana Obregón ejerciendo de muñeca inflable. Pero, analizada desde esa perspectiva, la polémica sobre la obligatoriedad de cantar «El segadors» en los centros de enseñanza catalanes resulta tan ridícula como esa normativa que la ha engendrado.

   El problema estriba en que la mayor parte de quienes critican el patrioterismo de aldea pujoliano no dudarían en volver a imponer el «Cara al sol» si tuvieran la historieta de su parte. Lo cual, evidentemente, no es el caso.

Resulta imperdonable, sin embargo, que, gracias a un puñado de camisas viejas, abajofirmantes carcomidos e ideólogos apolillados, el «molt honorable president» vuelva a marcharse de rositas en lugar de ingresar con todos los honores en la antología del disparate. Porque lo chungalí de toda esta tangana no es que la letra de «Els segadors» sea agresiva (comparada con la de «La marsellesa», por ejemplo, es para párvulos), lo repulsivo, insisto, es que te tengas que desayunar un himno junto con el «colacao» y la legaña. Por lo demás, es poco verosímil que los versos que conmemoran la rebelión del campesinado catalán contra el Conde Duque de Olivares vayan a ser más peligrosas para esta generación que las canciones de Tamara. Empieza a hacer ya demasiado tiempo que en mi cole nos ponían el himno nacional mientras formábamos en el patio. Y, ya que no tenía letra, nos la inventábamos: «Franco, Franco/ que tiene el culo blanco/ porque su mujer/ lo lava con Ariel...». Y al final, como diría Miguel Ángel Rodríguez, aquí andamos.
 

Basta Ya cree que los grupos ciudadanos deben clarificar su relación con los partidos
MADRID EL CORREO  5 Junio2001

El director del Instituto Cervantes y miembro de la plataforma ciudadana Basta Ya Jon Juaristi considera que los movimientos sociales surgidos en el País Vasco tendrán que clarificar su relación con los partidos políticos de la oposición, porque en la fase preelectoral han tenido un protagonismo «excesivo».

Juaristi explicó, en declaraciones a la agencia ‘Efe’ que en el seno de Basta Ya hay una «decisión bastante general de seguir en la brecha» tras las elecciones del 13 de mayo y de «aguantar». «Sabemos -añadió- que no van a ser años fáciles, pero hay que persistir y tomarse el asunto con paciencia y sin claudicar; lo peor que podríamos hacer es dar pasos atrás».

En su opinión, «a pesar de los resultados electorales» se ha avanzado, ya que, «por fin hay un sector de la población vasca que se ha hecho visible». Juaristi cree que el nacionalismo moderado que ha ganado las elecciones «no se ha movido» de sus posiciones anteriores y auguró que el próximo Gobierno vasco seguirá evitando la confrontación directa con el mundo radical.

A su juicio, hay señales, como el encargo de Ibarretxe a Elkarri para que prepare una conferencia acerca de la paz, que da «pistas bastante claras de por dónde va a ir la política de este nuevo gobierno». «Insistirán -auguró- en lo que llaman la ‘cultura de la paz y del desarme’, refiriéndose sobre todo al desarme verbal y a la desactivación de los movimientos sociales no nacionalistas, y en esa especia de logorrea acerca de la paz y del diálogo».

Juaristi: «El español fue adoptado por las elites de Cataluña y Euskadi y no se impuso»
Redacción - Madrid.- La Razón  5 Junio2001

El director del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, insistió ayer en sus tesis de que el castellano no fue impuesto y aseguró que «el castellano fue adoptado por las élites de Cataluña y Euskadi y no se lo impuso nadie». En declaraciones a la emisora COM Ràdio, Juaristi explicó que el objetivo de la institución que dirige es «la promoción de la lengua koinética española», por lo que los cursos de catalán, vasco y gallego se darán sólo en los centros del Instituto «donde haya demanda».

    Juaristi, que también es miembro del Foro de Ermua, negó que en el Partido Popular haya un resurgimiento del nacionalismo español y añadió que «el discurso nacionalista español se da en personas de la izquierda como Gustavo Bueno, y no en el PP». Sobre las acusaciones de que el Foro de Ermua ha recibido fondos reservados, Juaristi respondió señalando que «el Gobierno vasco ha financiado editoriales proetarras».

Más futuro que el inglés
Juaristi, que durante la semana pasado ha presentado en México el Congreso de la Lengua de Valladolid, junto al director de la Real Academia Española, Victor García de la Concha, mantiene que el español goza de mayor unidad lingüística que el inglés y es una de las lenguas «que saldrán adelante», según el director del Instituto Cervantes.

    Para Juaristi, «las lenguas que van a salir adelante son las que cuentan con muchos hablantes y el español los tiene; lenguas con una cierta unidad de norma dentro de sus variedades, y el español en estos momentos tiene una mayor unidad lingüística que el inglés, y aquellas que sepan implantarse y aprovechar las nuevas estructuras de información y comunicación».

    Es en este último aspecto, según el director del Instituto Cervantes, en el que el español «tiene cierto retraso con respecto al inglés, pero esto no es decisivo, ya que a la vista de lo que ha sucedido en la historia con otras grandes revoluciones de la comunicación como la imprenta».

Las exportaciones de libros en castellano a EE.UU. aumentan un 41 por ciento en un año
La facturación de las editoriales españolas en el país anglosajón podría alcanzar los 6.800 millones de pesetas
La exportación de libros de las editoriales españolas a Estados Unidos ha aumentado un 41 por ciento, según datos de 30 de abril comparados con el mismo mes del año 2000. De mantenerse este crecimiento, la cifra de negocio para las editoriales españolas crecería hasta los 6.800 millones de pesetas -tres mil millones más que en 1999- según las previsiones de la Federación de Gremiso de Editores de España, que ha estado este fin de semana representada por 89 editores en la Feria de Chicago, la más importante del país norteamericano. El aumento más espectacular ha sido de los libros de literatura, que crecieron un 63,5 por ciento.
Juan Carlos Rodríguez - Madrid.- La Razón  5 Junio2001

El libro en español gana terreno en Estados Unidos. Y lo hace a pasos agigantados. Cada vez mayores. Recién concluida la BookExpo America, que se celebró este fin de semana en Chicago con la participación de 89 editoriales españolas, la Federación de Gremios de Editores de España anuncia que la exportación de libros a EE.UU. ha crecido un 41por ciento en apenas doce meses, de abril a abril. Un crecimiento que supera la atonía de años pasados y abre de par en par las puertas del mercado norteamericano.

    Y es que en apenas tres años, las cifras del negocio de las editoriales españolas en EE.UU. se ha doblado. En 1999, según datos del Estudio de Comercio Exterior del Libro, se facturaron 3.651 millones de pesetas. El año pasado, la cifra creció un 34 por ciento y se situó en 4.892 millones. Y de mantener el aumento del 41 por ciento registrado en abril, acabaría el año, según la previsión del Gremio de Editores, con una facturación de 6.800 millones de pesetas. Según fuentes de los editores, esta meta es «perfectamente posible», porque el segundo semestre es, tradicionalmente, el de mayor negocio.

30 millones de hispanos
El crecimiento de la exportación a EE.UU. obedece, sobre todo, al aumento del mercado castellanohablante dentro del país norteamericano. Un mercado que crece vertiginosamente, que ya cuenta con casi 30 millones de hispanos y que en el año 2050 podría sumar los 100 millones de castellano hablantes. Paralelamente, el aumento se debe, también, a la presencia cada vez más consistente e insistente de los editores españoles en todos los foros del libro en EE.UU. De hecho, el mundo editorial español sumó su vígesimoprimer año consecutivo asistiendo a la Feria de Chicago, la mayor, junto a la de San Francisco, de cuantas se celebran en el país norteamericano. Los editores han sabido, pues, subirse al tren a tiempo.

   Las exportaciones de libros en castellano se han incrementado más allá de Estados Unidos, pero en ningún caso el tirón ha sido tan expeditivo. Según las cifras de Fedecali (Federación de Cámaras del Libro) el aumento en el año 2000 fue de más de un 33 por ciento y alcanzan los 90.000 millones, superando así el bache de 1999, cuando descendió un 1,8 por ciento, situándose en 72.662 millones.

Más literatura
Por materias, los libros que más importó Estados Unidos de las editoriales españolas -casi todos en castellano- fueron los de Literatura, con un incremento espectacular del 62,5 por ciento respecto al año anterior. Le siguieron los volúmenes de generalidades, religión, Bellas Artes, ciencias médicas, lingüística y enseñanza. Todos estos datos los han dado a conocer los 89 editores españoles que han participado en la Feria BEA de Chicago, que acogió entre el 1 y el 3 de junio a 1.800 expositores y más de 25.000 profesionales del sector del Libro.

El mercado infantil sostiene la edición en inglés
El aumento de los libros en castellano, contrasta en los EE.UU. con el descenso de las ventas de libros de interés general, que disminuyeron un 3,3 por ciento durante el año pasado, aunque las de libros para niños subieron un 10,1 por ciento, según un informe del Grupo de Estudio de la Industria del Libro.

   El ascenso en las ventas de libros infantiles en un mercado literario que se encoge se debió, en gran medida, a la publicación de la nueva novela de J.K. Rowlings sobre su personaje mágico Harry Potter. El descenso en las ventas afectó principalmente a los volúmenes más caros: las de libros de tapa dura cayeron un 12,9 por ciento, y las de libros especializados un 14,2 por ciento. El mercado fue más benévolo para los libros de tapa blanda y dirigidos al público en general, cuyas ventas sólo bajaron un 2,8 por ciento. Aunque los consumidores compraron menos libros el año pasado en Estados Unidos, gastaron más sin embargo, debido a los aumentos de precios dictados por las casas editoriales y a la reducción de los descuentos que ofrecieron las librerías. El año pasado se gastaron 14.140 millones de dólares en libros en Estados Unidos, frente a los 13.240 millones del año anterior.

TVE prohíbe la emisión de una campaña del Gobierno balear
A. MANRESA | Palma de Mallorca El País  5 Junio2001

Televisión Española ha decidido no emitir en Baleares una campaña publicitaria contratada por el Gobierno balear, de izquierdas y nacionalista, para celebrar sus dos años en el poder. Para vetar tales anuncios, la televisión pública aduce que se trata de 'publicidad de contenido esencial o primordialmente político, o dirigida a la consecución de objetivos de tal naturaleza', según la nota que firma Fidel Berlinches, de la comisión asesora de Publicidad TVE.

La campaña institucional, con un mes de duración y un coste global en vallas, prensa, radio y televisión de 160 millones de pesetas, pretende presentar las realizaciones del Gobierno del socialista Francesc Antich con el relato de leyes aprobadas y obras proyectadas, bajo los epígrafes genéricos de los objetivos de progreso, cercanía, futuro y celeridad.

En las distintas grabaciones no hay imágenes ni mensajes orales de autoridades ni de los políticos implicados. El Gobierno regional comentó que el veto 'es una arbitrariedad de evidente matiz político' para 'ocultar a los ciudadanos sus realizaciones'. La campaña del primer año de gestión se divulgó sin dificultades.

Joan Velasco, director de la agencia Clave, que creó la campaña, lamentó anoche su 'indefensión' ante TVE, 'que ejerce una censura sobre contenidos generales, que en el futuro pueden bloquear cualquier campaña institucional'. Entre 1996 y 1999, Velasco creó para el Gobierno del PP de Jaume Matas campañas de imagen que se difundieron sin trabas.

Los anuncios prohibidos del Gobierno de Antich se emiten con normalidad en la red regional de Antena 3 y de las televisiones locales Canal 4 y Telenova.

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