AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 7 Junio   2001
#Sostener y enmendar
ANTONIO GUTIÉRREZ VEGARA El País 7 Junio 2001

#«El objetivo del nacional-socialismo vasco es el poder totalitario»
BILBAO. M. Alonso ABC 7 Junio 2001

#Crítica de la autocrítica
PATXO UNZUETA El País 7 Junio 2001

#Dos pasos adelante, uno atrás
José A. SENTÍS La Razón 7 Junio 2001

#Vergara o el miedo a Eta
Lorenzo CONTRERAS La Razón 7 Junio 2001

#Arzallus se equivoca
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 7 Junio 2001

#La estrategia de ETA, cada vez más contestada en su entorno
Impresiones El Mundo 7 Junio 2001


#Responsabilidad política, no policial
Enrique de Diego Libertad Digital 7 Junio 2001

#Víctimas del Terrorismo demanda a Anasagasti por acusarles de cobrar de Interior
Madrid El País 7 Junio 2001


#Recoge velas
Breverías ABC 7 Junio 2001

#Casi 50 asociaciones de periodistas se concentrarán contra ETA en Madrid
MADRID. ABC 7 Junio 2001

#El Gobierno vasco compró material contra la «kale borroka» por 10.000 millones que no ha utilizado
Jose A. Pérez - Madrid.- La Razón 7 Junio 2001

#El CGPJ no ampara al juez intimado en Cataluña
MADRID. M. M. ABC 7 Junio 2001

#Los actos de violencia callejera se duplicaron en el País Vasco el año pasado respecto a 1999
AGUSTIN YANEL El Mundo 7 Junio 2001

#16 'ertzainas' acudieron a Bergara pero no actuaron
OSCAR SUBIJANA El Mundo 7 Junio 2001



Sostener y enmendar
ANTONIO GUTIÉRREZ VEGARA El País 7 Junio 2001

Antonio Gutiérrez Vegara es miembro del consejo asesor de la Fundación Cultura y Cambio Social.

Las previsiones de futuro son las más subjetivas de las previsiones por cuanto suelen estar mediatizadas por los anhelos de cada cual. Por eso, el futuro casi nunca responde plenamente a las expectativas de los individuos, pero en esa insatisfacción se generan nuevas razones y afanes de las personas que han ido catalizando el progreso de la humanidad. Otra cosa son las quimeras de los visionarios enfurecidos con una realidad que, sin admitirla ni comprenderla, pretenden cambiarla con rabia y sin razones. La rabia destila dogmatismo, engendra violencia y sólo conduce al desastre. Para sostener el empeño de los primeros atemperando sus impulsos y enmendar a los segundos está la política.

Por una pugna tan básica como la anterior ha estado marcado el proceso electoral en el País Vasco. Para elevar la política a estadios similares a los alcanzados en el resto de España o en cualquier Estado democrático habrá que seguir alentando a cuantos quieran promover la normalización democrática de Euskadi después del 13 de mayo. Ya sean los que han obtenido el respaldo mayoritario en las urnas o los que legítimamente se marcaron el objetivo de formar Gobierno, aunque los escaños obtenidos no les hayan permitido colmar ahora sus aspiraciones.

Todos los análisis de los resultados coinciden en celebrar la fuerte caída de EH, pero a continuación se orientan, como es normal, a distribuir críticas y alabanzas entre las restantes opciones que se presentaban a las elecciones, en función de las personales preferencias políticas de sus autores o de sus deseos para el futuro. Sin embargo, algunos de los recientemente publicados dan la impresión de estar más inducidos por las naturales pretensiones que abrigan para el próximo Gobierno de España que enfocados hacia la 'unidad democrática' en la Comunidad Autónoma Vasca que todos ellos dicen propugnar; es decir, las perspectivas políticas que albergan para España les dificulta ver que quienes podrán enfrentarse electoralmente con total normalidad en el ámbito estatal tuvieron que coincidir en Euskadi en la defensa de los derechos de ciudadanía más elementales.

La necesaria unidad de los demócratas vascos no hay que construirla, sino completarla con los nacionalistas del PNV-EA, si así lo desean de nuevo, a partir de la que empezaron a construir entre los distintos foros y plataformas por la libertad el PSE y el PP. Cuando se formula la convergencia democrática parece imputarse a estos dos partidos la responsabilidad de haberla fracturado, lanzándose por el despeñadero del frentismo con aires de cruzada antinacionalista. Se olvida que la ruptura empezó a fraguarse en las postrimerías del último Gobierno de coalición entre el PSE y el PNV, cuando éste inició su política de acercamiento a HB y aquél se vio obligado a salir del Gobierno a pocos meses de las elecciones. Que cristalizó en el Pacto de Estella y se profundizó con la formación del primer Gobierno de Ibarretxe gracias a los votos de EH a cambio de las contrapartidas institucionales que, además de irritar a las víctimas del terrorismo, no podían dejar de repugnar a cualquier demócrata. Aquel pacto sí constituyó un frente político con un mismo perfil ideológico, el nacionalismo; con un programa y objetivos comunes: la construcción nacional hasta realizarla en una Euskal Herria imaginada por encima de dos Estados configurados democráticamente, el español y el francés, englobando, además, a otra comunidad autónoma, Navarra; que se dotó de una fantasmagórica instancia, Udalbiltza, corolario seudoinstitucional de lo que definieron de común acuerdo como el ámbito vasco de decisión, limitado a quienes les otorgasen la ciudadanía vasca según su particular y excluyente criterio, pero sufragando su funcionamiento con el dinero de todos los vascos sin excepción.

No es lo mismo formar un 'frente' político para atacar a otros que verse en la necesidad de compartir la trinchera en la que refugiarse para no ser asesinado. Éstos, teniendo en común sus ansias de vivir en paz y de expresarse libremente, eran y han seguido siendo diferentes en todo lo demás: en orientación ideológica, en sus respectivos proyectos políticos de futuro, en condición social, etcétera. Militantes y cargos públicos de distintos partidos, profesores, intelectuales, sindicalistas, periodistas, jubilados, trabajadores de las más variadas profesiones y toda una gama tan diversa al fin como lo es cualquier sociedad de nuestro tiempo. Quienes viviendo en semejante trance se deciden a salir de la trinchera para manifestarse en las calles, para hablar y escribir en cuantas tribunas públicas pudieran hacerlo, aun arrostrando el sinvivir bajo amenaza de muerte y el no-vivir rodeados de guardaespaldas, no se merecen ser acusados de haber lanzado cruzada alguna, sino saludar su lucha y compartirla para defenderles y defendernos de los 'cruzados' totalitarios que persiguen con la mayor saña a cualquiera que consideren infiel a su quimera soberanista. Lucha en la que no han estado por igual todos los demócratas vascos, aunque todos hayan deplorado la violencia.

Ciertamente, los métodos son definitorios en democracia. Los que no se comparten, como la violencia, y los que se dejan de emplear contra los violentos para garantizar la vida y la libertad de toda la ciudadanía. Por repudiar la primera es obligada la utilización de todos los matices que diferencian claramente al PNV de los violentos, pero criticarle por no emplearse a fondo en su persecución no puede tildarse de inquina demonizadora contra el Gobierno nacionalista. De otra parte, cuando se comienza por asumir fines que no pueden alcanzarse por vías democráticas, como son los de ETA, no es extraño que se llegue a edulcorar la kale borroka como cosa de 'chiquillos' o a indignarse cuando se detiene a un comando informativo de la banda terrorista. Pero tampoco cabe escandalizarse porque se califiquen de condescendientes con la violencia tales reacciones del presidente del PNV.

También le han achacado al PSE un supuesto seguidismo respecto del PP los mismos que pasan por alto su desdibujamiento durante dos décadas en Gobiernos presididos por el PNV. Sin embargo, la inequívoca posición de Nicolás Redondo Terreros a favor de gobernar en el marco constitucional y estatutario -'no para superarlo, sino para profundizar en él...'- les ha aportado al PSE y al PSOE una gran solvencia como partido de gobierno, para el de Euskadi y el de España, respectivamente, que puede mermarse con algunas de las sugerencias que está recibiendo después del 13 de mayo para desmarcarse de aquella posición, que sumó voluntades democráticas, restando rivalidades por el protagonismo circunstancial. Y su coherencia durante toda la campaña le ha granjeado la fiabilidad necesaria para retener a muchos electores de izquierda y ganar otros nuevos que se habrían abstenido o incluso hubieran votado al PP, como algunos de ellos dejaron entrever de no haberle creído más a él que a ciertos ex dirigentes del PSOE que sembraron de dudas el final de la campaña electoral socialista con sus discursos y artículos de prensa.

Es contradictorio criticar ahora al PSE por no haber adoptado otra actitud -sin concretar claramente cuál debería haber sido- para habilitarse como mediador tras elecciones, ya que los mediadores en todo conflicto social o político son quienes no están involucrados con ninguna de las partes ni representan a nadie en particular; es decir, deben colocarse en 'terreno de nadie'. Ese espacio en la política vasca da para lo que ha obtenido IU-EB, tres escaños, que los celebran como un gran triunfo, cuando siguen sin recuperar la mitad de la representación perdida desde la penúltima legislatura.

Guste o no, la polarización en Euskadi ni siquiera responde -lamentablemente- a esquemas bipartidistas en los que se disputa la alternancia entre dos partidos, como ocurre en democracias normalizadas, sino que se dirime entre la necesidad de gobernar prioritariamente para defender la vida y los derechos civiles o seguir gobernando para un proyecto nacional, implanteable mientras se siga matando. En situaciones como ésas, el 'terreno de nadie' es el cuarto trastero de quien gobierna, como ha quedado patente antes y después de las elecciones, mal que les pese a quienes jugaron a ocuparlo. Afortunadamente, no cayó en esa tentación el PSE y, de mantenerse en la posición defendida antes del 13 de mayo, depende que no sea plato de segunda mesa, para ser, cada vez más, un vector determinante para que la gobernanza del País Vasco sea la resultante vectorial de todas las fuerzas democráticas. Combinación en la que cada partido es valorado por sí mismo y en la que todos tienen la posibilidad de aspirar a convertirse en núcleo central de futuros Gobiernos en función de sus propios esfuerzos. Ésta será más deseable que aquellas otras composiciones en las que el papel predominante se le adjudica a dos formaciones y al tercero se le asigna el de moderador entre ambas. Este último no sería muy recomendable para el PSE, al menos para quienes desearíamos que algún día pudiera gobernar la izquierda en Euskadi. Porque los moderadores dan las palabras, pero casi nunca son los que de verdad dirigen la función.

Mantener la aspiración de formar un Gobierno alternativo en Euskadi, aparte de legítima, es muy saludable para la moderación de todos -que buena falta hace en el País Vasco-, empezando por la del propio PNV, como se está demostrando a raíz de los últimos atentados, poniéndose más cuidado en la relación con los demás partidos y más energía en sus mensajes a los terroristas y a quienes no les condenan todavía. De otra parte, también será un acicate para enmendar errores que nunca tuvieron que cometerse, como la ruptura de las relaciones institucionales entre los Gobiernos español y autonómico. Tal vez, el más fructífero de los diálogos, el que debe darse entre quienes se reconozcan con capacidad para gobernar, en el que cada cual sea responsable de lo que diga y ninguno haga de correveidile de los otros, sea el que se sustancie en el foro de diálogo por excelencia en una democracia, que es el Parlamento. Sin necesidad de inventarse nuevos ámbitos parecidos a los recientes o a los más lejanos, que aun con la mejor voluntad reflejaban, de entrada, la insuficiencia de las instituciones democráticas, y de salida, los rifirrafes que horadaban la credibilidad de aquéllas.

Para vencer al terrorismo y ganar la paz es imprescindible que toda la ciudadanía vea sus instituciones, que acaba de votar masivamente como nunca lo había hecho, como el cauce más claro y directo para el tratamiento de sus problemas más acuciantes, en el que se formulen las soluciones más nítidas para afrontarlos y del que se obtengan los resultados más tangibles, poniendo la máxima eficacia en la utilización de todos los medios que la democracia ha puesto en sus manos y han de estar al servicio de los ciudadanos.

Seguramente tendrán que enmendar errores en todas las sedes partidarias para que se esclarezcan las perspectivas de Euskadi, pero habrá que sostener y robustecer a quienes mayor afán por la luz han demostrado. Personas que no han ostentado nunca cargos partidarios o ya los dejaron, que no han cesado de luchar por la libertad desde aquellos tiempos en los que no todos los oprimidos por el franquismo eran luchadores antifranquistas, que han sido siempre demócratas antes que nacionalistas, comunistas o socialistas, cuando otros tuvimos que pasar un largo aprendizaje hasta reordenar nuestra jerarquía de valores. Hombres y mujeres que no aspiraban a un acta de diputado ni han demostrado la más mínima pretensión de suplantar a otros, ni como publicistas electorales ni, menos aún, como responsables de campañas ajenas. Que sólo anhelan obtener carta de naturaleza como ciudadanos y ciudadanas libres junto a todas las demás personas que integran una misma comunidad y que en ella se alcance la reconciliación porque se haya hecho justicia, y que a su progreso en paz y en libertad puedan entregar lo mejor de sí mismos. A personas como Savater, Ibarrola, Vidal de Nicolás, Cristina Cuesta y a tantas otras les debemos la esperanza.

«El objetivo del nacional-socialismo vasco es el poder totalitario»
BILBAO. M. Alonso ABC 7 Junio 2001

José Varela Ortega, catedrático de Historia Contemporánea, presentó ayer en Bilbao su ensayo «Contra la violencia. A propósito del nacional socialismo-alemán y del vasco», en el que compara la situación del País Vasco y la que se vivió en otros momentos de la Historia en Europa, destacando que lo que ocurrió entonces y lo que ocurre ahora es que se pretende utilizar la violencia para conseguir el poder totalitario.

La aportación de José Varela Ortega es mostrar las consecuencias que ha tenido en distintos momentos históricos el pretender terminar con la violencia ofreciendo impunidad y un diálogo que legitime la fuerza, ya que de esa forma la violencia no sólo no desaparece, sino que se perpetua. Explicó Varela que había escrito ese ensayo como un «grito moral» ante lo que está ocurriendo en el País Vasco, porque le «ofende moralmente» que se toleren situaciones similares a las que se produjeron en la Alemania nazi. También afirmó que se había sentido en la «obligación moral» de «desmontar la idea de que lo que piden es la soberanía, porque lo que piden es el poder totalitario y no se van a parar hasta que no tengan el poder». Consideró indigno que se pretenda negociar la vida y la libertad de las personas como una mercancía que no pertenezca de forma intrasferible a esas personas y advirtió que si se integra dentro del sistema democrático la violencia como un dato políticamente remunerado «la pistola se pondrá siempre por delante». El mensaje al nacionalismo del PNV del historiador es que es «una falacia creer que se puede manejar a los bárbaros» y les animó a que recobren «el monopolio fiscal y la violencia legítima» si lo que reclama el gobierno autónomo es la soberanía, porque ésta no se ejerce si hay impuesto revolucionario y violencia terrorista. Con perspectiva histórica, el profesor José Varela explicó que las limpiezas étnicas no son nuevas en Europa.

EDURNE URIARTE
El libro fue presentado por el presidente de la sociedad El Sitio, José Manuel Azcona, y la profesora de la Universidad del País Vasco Edurne Uriarte, quien destacó como principales virtudes del libro la consideración de que la situación que se vive en el País Vasco es de extrema gravedad; el advertir que es un error el intentar solucionar el terrorismo integrando el «euskonazismo», como ha pretendido el PNV; el calificar de vileza moral el comparar a los «euskonazis» con quienes luchan contra su tiranía y el reclamar la actuación del Estado de derecho para defenderse frente a la violencia.

«El autor habla sin complejos -señaló Edurne Uriarte- de la necesidad de que el Estado actúe, porque sólo se puede combatir a la violencia mediante una actuación firme del Estado de derecho y no con propuestas de impunidad».

Sobre el libro de José Varela ya informamos en el último suplemento «Los Domingos de ABC» y el próximo sábado publicaremos una entrevista con el catedrático de Historia Contemporanea en ABC Cultural.

Crítica de la autocrítica
PATXO UNZUETA El País 7 Junio 2001

Con la que está cayendo, suenan a música celestial algunos de los reproches con que algunas personas están haciéndoles la autocrítica a quienes apostaron por la alternancia en Euskadi. ¿Era tan descabellado sostener que poner fin al ventajismo nacionalista constituía una exigencia democrática? Al hacerlo, ¿estaban chantajeando moralmente al electorado? Desde mucho antes de Lizarra, el nacionalismo viene planteando que para acabar con la violencia hay que dar satisfacción a su programa. El 'Plan de Paz' presentado por el PNV en 1978, que se confundía con su programa de entonces, contenía 15 puntos (desde el bilingüismo a la reivindicación de policía propia) cuyo cumplimiento no acercó la paz. Luego se la hizo depender de un Concierto satisfactorio, de que la Ertzaintza tuviera competencias antiterroristas, de que se completasen las transferencias en discusión, y tampoco.

Desde Lizarra el mensaje es que en cuanto el Gobierno reconozca la autodeterminación, ETA pliega, y que, por ello, es urgente un acuerdo para superar el marco autonómico en un sentido soberanista; es decir, que los no nacionalistas avalen en una mesa de diálogo unos cambios que acerquen el nacionalismo a su programa máximo. Eso sí que es desplegar una estrategia de interés particular aprovechando el terrorismo. Si ETA pliega, bien; y si no, queda el consuelo de los avances en la construcción nacional, porque nadie va a sugerir devolver lo conquistado. Quienes piensen que acabar con ese ventajismo no es una exigencia democrática, tendrán que argumentarlo. Mientras no lo hagan, sus críticas seguirán sonando a hueco.

A los socialistas de Redondo también les están haciendo la autocrítica. Desde fuera y desde dentro. Los argumentos internos podrían sintetizarse en que si bien el acercamiento al PP fue inevitable, porque a unos y otros los matan como a conejos, la alianza favorecía la estrategia de la derecha (ganar votos en España con su política agresiva en Euskadi), mientras que era un lastre electoral para el PSE. Es un argumento discutible. Es cierto que la asociación con el PP puede haber sido un factor desmovilizador en localidades con tradición socialista, como las de la Margen Izquierda (así se deduce del análisis de F. Llera en la revista Claves de este mes), pero, en cambio, ha sido en Álava, el territorio en el que ha existido un mayor entendimiento con el PP, donde los socialistas han obtenido sus mejores resultados.

Además, es posible que sin la apuesta por una alternativa constitucionalista, el PSE hubiera seguido perdiendo votos hacia el PP entre las clases medias de las ciudades. Es ese sector social (que dio la victoria a Felipe en 1982 y la mayoría a Aznar en 2000) el que Zapatero trata de recuperar con iniciativas como su reforma fiscal. En Euskadi, ese sector fue el principal protagonista de la rebelión cívica de Ermua contra el chantaje terrorista y el ventajismo nacionalista. El PSE pudo haber encauzado políticamente aquella rebelión, pero no lo hizo y el vacío fue llenado por organizaciones cívicas caracterizadas por la presencia de veteranos del antifranquismo. Es defendible la idea de que, en el contexto de fuerte polarización existente, la apuesta de Redondo por la alternativa constitucionalista (a la que abrió paso el Pacto Antiterrorista impulsado por Zapatero) fue el factor que impidió el hundimiento del PSE. No se trata, por tanto, de que el PP haya marcado la línea a los socialistas, sino de que ambos partidos supieron captar el latido social en favor de la alternancia: un mensaje asumido por 580.128 vascos.

En la Euskadi actual resulta irónico invocar los riesgos de pactar con la derecha y considerar normal hacerlo con un partido como el que dirige Arzalluz. Pero, además, en una situación en la que se mata a la gente por sus ideas, lo que se defendía no era un programa de partido, sino algo anterior a la política: unos valores y unos derechos cívicos (como el de figurar en listas electorales de formaciones no nacionalistas) sin los que es un sarcasmo hablar de democracia.

Dos pasos adelante, uno atrás
José A. SENTÍS La Razón 7 Junio 2001

El coro de quienes ahora se apresuran a decir que se puede negociar la independencia del País Vasco si Eta deja de matar está compuesto por dos cuerdas de cantantes: los barítonos que saben que es una falacia, pero les interesa como objetivo de poder; y las vicetiples que no saben que es una estupidez socialmente peligrosa, políticamente improbable y moralmente indigna, pero que lo creen personalmente útil. A los primeros no hay que decirles nada. Ponen los medios para lograr sus fines. El problema está en los segundos, y a ellos me dirijo.

   La posibilidad de que un estado-nación europeo históricamente consolidado sufra una secesión puede darse sólo de dos formas. La primera es por desistimiento. Por rendición, para que nos aclaremos. El «que se vayan» que alguno dijo en la patética noche electoral. Ésa es la postura entreguista de algunos señeros comunicadores dispuestos a regalar un pedazo de España a poco que alguien lo pida a gritos o a balazos.

   El error de partida de los generosos dadores de independencias, árbitros del patrimonio pasado y futuro de otros, es considerar que hay un derecho sobrevenido que emana de quien quiere independizarse, sin contar con el derecho previo de la nación preexistente. Los nacionalistas vascos pueden proponer lo que quieran, pero no pueden imponerlo en tanto que ellos no son un todo, sino parte de un conjunto concernido. Hay un ámbito español de decisión históricamente anterior. Por eso, es improbable la secesión por desistimiento estatal, aunque constitucionalmente sería posible. Siempre hay momento para bajarse los pantalones, pero hay algo en los Estados que los hace alérgicos al suicidio.

   La segunda forma para la fractura de un Estado está en la insurrección armada. Es la única que tiene lógica. Aberrante, quizá, pero lógica. Ésa es la de Eta. Que le sea útil que haya compañeros de viaje que ayuden a descomponer el Estado, pues bienvenidos sean. Pero Eta sabe que los territorios se conquistan por las armas. Por eso se autotitula «revolucionaria» y por eso no acepta negociación que no sea con la independencia como mínimo, consigo como vigilante. Si el PNV le quiere acompañar, que lo haga, pero con las reglas etarras, mientras ellos sueñan con entrar en camiones por la Gran Vía de Bilbao como los sandinistas en Managua.

   La combinación de ambas fórmulas, desistimiento e insurrección, son teóricamente posibles. Y éste es el proceso que vivimos, que en buena técnica maoísta no es lineal. Dos pasos adelante, uno atrás. Ora convendrá la paz (mesa de) por territorios, tregua por soberanía; ora valdrá la leña, la guerrilla urbana o la muerte selecta.

   No sé si los ciudadanos españoles han llegado a suficiente grado de obnubilación para no comprenderlo, o a suficiente nivel de cobardía para permitirlo.

Vergara o el miedo a Eta
Lorenzo CONTRERAS La Razón 7 Junio 2001

De todas las barbaridades que la marea de la política arroja en España a las playas de la actualidad, la que más llama la atención ¬o puede llamarla¬ es la excusa inventada por Javier Balza, consejero vasco de Interior, para justificar la inhibición de la Ertzaintza en la noche triste de Vergara. Según este personaje, que está pidiendo a gritos su no confirmación en el cargo, la policía autónoma habría tenido que disparar sus armas para reprimir a los bárbaros de la «kale borroka», y ello en plena celebración de fiestas. En vista de lo cual, lo mejor, lo prudente, lo sabio, lo que menos riesgo revestía, era dejar a los etarras de la «baja intensidad» en libertad para moverse, quemar, incendiar, romper, poner en peligro la integridad física de los ciudadanos que circulaban por el escenario urbano, todo lo que en definitiva podía convertirse en objetivo atacable directa o indirectamente. 

Y nadie fue detenido. Tampoco se disparó arma de ninguna clase, ni siquiera la que lanza pelotas de caucho cuando se trata de reprimir disturbios. Un día después en Bermeo, ardieron varios autobuses y se perpetraron algunos otros «desperfectos» valorados en decenas de millones. Esta vez no se oyó argumentar que era inconveniente utilizar armas de fuego, quizá porque era demasiado evidente que no hacía falta recurrir a ellas para meter en cintura a los desmandados. Habría bastado con mucho menos. Y lo mejor fue que la voz oficial se abstuviese de hacer el menor comentario.

   Naturalmente, las autoridades nacionalistas omiten la verdadera causa de su pasividad. Ganaron las elecciones del 13 de mayo, por poco pero las ganaron, y de paso consiguieron otra cosa: aumentar el miedo que Eta les inspira. El pánico a entrar, con sus «zipaios» uniformados, en el círculo de tiza de la diana terrorista. Al Gobierno de Ibarreche se le escapó una revelación que tenía bien guardada: era Eta ¬es Eta¬ la que movía y mueve a los encapuchados. No habría esperando nunca Baltasar Garzón que legitimaran tanto desde Ajuria Enea sus autos persecutorios contra Haika y compañía.

   Los malpensados que hemos creído siempre en la victoria de Eta si los constitucionalistas o estatutistas perdían vamos a estar de enhoramala. Hay aciertos indeseables. Y éste es de los peores. Claro que, por supuesto, el señor Ibarreche merece un margen de confianza. Un certificado de admisión de buenas intenciones. Cosa distinta sería un diploma de capacitación para llevarlas adelante. Y eso que sólo se pide que los disturbios y sus ejecutores no queden impunes. ¿Sólo? ¿Casi nada!

   Si se piensa un poco, es la primera vez que un gobierno nacionalista vasco, por obra y gracia de unas elecciones que estuvo en vías de perder, tendrá ¬tendría¬ que dar la medida de sí mismo, a solas.

Arzallus se equivoca
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 7 Junio 2001

Desde fuera del mundo que lo produce, y sin conocer las causas que los sostienen, el fenómeno de Eta es muy difícil de comprender. La explicación psicológica no puede dar cuenta de un grupo que lleva cuarenta años asesinando, sin ninguno de los motivos que empujan al delito y definen a los delincuentes. Sus crímenes no son pasionales. Por crueles que sean, sus actos de sangre no obedecen a pulsiones sádicas.

Tampoco se trata de un grupo mafioso de tipo siciliano que se pueda explicar por razones sociológicas, ni de una asociación gansteril que haga del lucro ilícito, aunque lo practique, la finalidad de su existencia. Esas obviedades no perturban a los directores de medios informativos que permiten calificar a Eta con sonoros epítetos que no le corresponden. Eso conduce a la confusión del terrorismo con lo que no es, y al desahogo de la impotencia a través del insulto. Es pertinente, aunque incompleto, llamar a los etarras asesinos, secuestradores y extorsionistas. Pese a que ellos no se vean como tales y nada les importe que los demás los nombren así.

   Para entender al adversario Eta no se debe perder de vista, con prismas morales, que se trata de un grupo político organizado en la clandestinidad; que cuenta con el apoyo y simpatía de una parte pequeña pero numerosa de la población vasca; que persigue metas estatales con medios terroríficos; que está orientado por una estrategia de acción a largo, medio y corto plazo; y que los resultados obtenidos practicando el terror durante cuarenta años sólo han favorecido, hasta ahora, al nacionalismo del PNV. Junto a esos datos, hay que poner el hecho de que las instituciones represivas de Eta (policía central y autonómica, guardia civil, judicatura, gobierno vasco, gobierno español, partidos políticos y medios informativos) han fracasado.

   Abordaré el estudio de esta compleja situación, y presentaré en cada artículo una faceta de la misma, desde la perspectiva de la unidad de España en una verdadera democracia. Pues considero que, sin una reforma democrática del Estado de Partidos que dé a los nacionalismos una salida constitucional sin tensiones, el terrorismo de Eta y el soberanismo del PNV, que son asuntos muy distintos por naturaleza, aunque relacionados en su conjunción final, no tienen solución. Mi análisis será acertado o erróneo, pero no equívoco o confuso.

   La sociedad no tiene por qué seguir resignándose a padecer el terrorismo como si fuera una catástrofe natural. Es una utopía creer que la policía hará bajo el Gobierno Aznar lo que no ha podido hacer en cuarenta años. Y también es una quimera confiar en que el conservador nacionalismo del PNV, contradictorio en su posición ante el Estado español, resuelva el conflicto planteado por Eta a la sociedad vasca al unir la Independencia, como fin irrenunciable, al Terror como medio adecuado. El PNV quiere la Autodeterminación como ejercicio de un derecho que antes debe ser reconocido por el Estado. Eta quiere la Independencia como hecho arrancado al Estado a cambio de poner fin al terror. No quieren pues lo mismo. Difieren en los medios inmediatos porque difieren en los fines últimos.

   Arzallus se equivoca porque quiere creer en lo que dice. Su error, sobre una supuesta identidad de fines entre el PNV y Eta, favorece la perspectiva de diálogo entre ambas organizaciones, pero impide plantear en el terreno de los fines la negociación que seguramente entablarán sobre los medios. La negociación con Eta llevará fatalmente a otro fracaso mientras no se distingan las fases de su estrategia y el valor sustantivo o adjetivo del terrorismo en cada una de ellas. A corto plazo, Eta parece estar procurando, con atentados selectos, un clima propicio a nuevos compromisos de autodeterminación en el PNV, antes de una tregua. Que sería fraudulenta si es preámbulo de un pacto oculto de tipo estatal.

La estrategia de ETA, cada vez más contestada en su entorno
Impresiones El Mundo 7 Junio 2001

El descalabro electoral sufrido por EH el 13 de mayo ha abierto una crisis en el seno de esta coalición radical, donde son cada vez más insistentes las voces que solicitan un alejamiento de la estrategia criminal de ETA. Abriéndose paso en la opacidad que caracteriza el mundo radical vasco, algunos sectores de EH consideran que la pérdida de la mitad de sus votos se debe a que la dirección que encabeza Otegi se ha plegado a los dictados de la banda terrorista. De hecho, en este momento EH es una fuerza política sin capacidad alguna para influir en el escenario vasco. Por eso los sectores más partidarios de la acción política que de la lucha armada están intentando presionar -en la medida de sus posibilidades que no son muchas- para que ETA declare una nueva tregua. 

Así lo solicitó ayer Patxi Zabaleta, el dirigente de la corriente crítica Aralar. Ante la expectación suscitada en el mundo radical por el anuncio de una declaración de la dirección de ETA hoy en los diarios Gara y EgunKaria, Zabaleta aseguró que lo que la banda debería anunciar es una tregua «de profundo calado» que incluya también a la kale borroka. El dirigente abertzale cree que ETA tiene que reconocer que la mayoría del electorado ha dicho no a la violencia. Tampoco la formación Abertzaleen Batasuna (AB) -el partido equivalente a EH en el País Vasco francés- comparte las tesis de Otegi. Un centenar de sus militantes han enviado una carta a la dirección de EH en la que rechaza el proceso Batasuna, que pretende unir a todos los radicales en una única formación política. Son signos alentadores, aunque a la luz de la escalada criminal de ETA nada hace pensar que vayan a dar frutos. Más bien cabe esperar que los más duros criminales se impongan, una vez más, al sentido común de Zabaleta.

Responsabilidad política, no policial
Por Enrique de Diego Libertad Digital 7 Junio 2001

El consejero de Interior del gobierno vasco, Javier Balza, a quien se supone en trance de abandonar el cargo, ha hecho un análisis policial cuanto menos curioso en el que descarga las responsabilidades políticas de la ineficacia hacia la loable actitud de los ertzainas concretas que mantuvieron el autocontrol en la toma de Bergara. Por supuesto, los policías autónomos hicieron bien en no utilizar armas de fuego en medio de una fiesta popular, cuando además se producían situaciones de histeria. Si la presencia de la Ertzaintza se reducía a seis efectivos contra cincuenta terroristas bien coordinados con tácticas de guerrilla urbana bastante hicieron con no ser incinerados.

Existe en el gobierno vasco la extraña propensión a desviar la atención hacia sus policías cuando el fallo es político, de fondo, de estrategia. Cuanto menos se pueden detectar los siguientes errores operativos:

a) ausencia de información respecto a los movimientos de los grupos de la kale borroka. El propio Consejero ha afirmado que hubo mayores medidas preventivas en otras localidades. La falta de información es fácilmente explicable por cuanto en la pasada legislatura se adoptó una posición de inhibición frente a quienes eran aliados en el Parlamento y sostén parlamentario;

b) incapacidad en la respuesta, pues no llegaron refuerzos adecuados para mantener el orden público y, por tanto, imprevisión en cuanto a la posibilidad de este tipo de actuaciones violentas, que además, en buena lógica policial, han de ser afrontadas por efectivos que no sean del lugar, sino “móviles”, para poder actuar sin miedo a ulteriores represalias;

c) falta, por el momento, de capacidad de investigación posterior, por lo que hasta ahora no se ha producido ninguna detención. Es un corolario lógico de lo primero: ausencia de información interna respecto a los grupos de la kale borroka, a los que se ha considerado epifenómeno del “conflicto político” y no delincuentes. Aquello de la “violencia de baja intensidad”.

Ibarretxe debería extraer lecciones prontas y adoptar medidas urgentes porque parece lógico esperar nuevas acciones de similar virulencia, toda vez que la toma de Bergara parece, al margen de otras cuestiones, un reto en toda regla contra el ejecutivo del PNV.

Víctimas del Terrorismo demanda a Anasagasti por acusarles de cobrar de Interior
Madrid El País 7 Junio 2001


Las declaraciones por las que se formula la demanda fueron realizadas por Anasagasti el pasado 22 de mayo a Televisión Azteca, de México, y en ellas manifestaba que organizaciones como Víctimas del Terrorismo , ¡Basta Ya! o Foro Ermua habían "crecido como setas" y tenía la "intuición" de que eran financiadas por el PP y por fondos del Ministerio del Interior, que no sabía si eran "reservados o de reptiles", a fin de "acabar con el nacionalismo" como anteriormente se crearon los GAL para lo mismo. La demanda fue dada a conocer en rueda de prensa por el director gerente de la AVT, José Antonio Corredor, y en ella se reclama un millón de pesetas "por el daño moral" ocasionado a las víctimas del terrorismo. Corredor indicó que esta cantidad no les "va a sacar de pobres ni a asegurar su supervivencia", pero será utilizada para dotar el Premio a la Dignidad que piensan instituir.

La demanda señala que las declaraciones y "acusaciones" de Anasagasti son "difamatorias, gratuitas, innecesarias, falsas e infundadas" y tienen "un inequívoco ánimo injurioso". Y especifica que "no es cierto" que la AVT sea una asociación de reciente creación que ha "crecido como las setas", ya que fue fundada en 1981 y lleva 20 años trabajando para las víctimas del terrorismo y asiste a más de 2.000 familias, víctimas directas supervivientes de atentados. La demanda añade que tampoco "es cierto" que la AVT se haya nutrido de fondos procedentes del PP ni de ningún otro partido, y a tal efecto ha solicitado al PP y Interior que acrediten que no le han dado subvención alguna.

La AVT acusa a Anasagasti de utilizar la palabra "intuir" para evitar la demanda y recuerda que su condición de miembro de la Comisión de Fondos Reservados del Congreso "no hace creíble su ignorancia, ya que expresa suposiciones de beneficios económicos que tiene el derecho y el deber de conocer si existen o no". Corredor pidió al Gobierno vasco que explique por qué y cómo financia movimientos como Elkarri o AEK con 5.000 millones de pesetas.

Anasagasti dijo ayer que "no hubo ánimo de calumnia" en sus palabras y lamentó que se busque "la confrontación".

Por otra parte, la iniciativa ciudadana ¡Basta Ya! ha desconvocado las concentraciones de los primeros jueves de mes para "dar un margen de confianza" a Ibarretxe y permitirle que pueda demostrar su voluntad de asegurar los derechos y libertades de todos los vascos.

Recoge velas
Breverías ABC 7 Junio 2001

Iñaki Anasagasti acusó a las víctimas del terrorismo de recibir dinero de los fondos reservados y vino a emparentarlas financieramente con los GAL. En cuanto la AVT presentó una demanda civil contra él, el portavoz del PNV en el Congreso —un maestro en la conjugación del verbo recular cuando vienen mal dadas— ha comenzado a excusarse, alegando que su comentario no tenía ánimo de calumniar, ni de ofender ni de injuriar. Menos mal, porque probablemente (los jueces lo dirán) hizo las tres cosas al tiempo. Y si no existió ese ánimo, Anasagasti ha revelado la habitual futilidad (poca importancia o seriedad) de su discurso. Todo ello sin dejar de mencionar lo más obvio: la inmoralidad de quien es capaz de pronunciar un comentario tan sucio.

Casi 50 asociaciones de periodistas se concentrarán contra ETA en Madrid
MADRID. ABC 7 Junio 2001

Casi 50 asociaciones y organizaciones de periodistas, editores y profesionales de la comunicación han convocado para el próximo día 13 a todos sus afiliados a un acto en Madrid en solidaridad con las víctimas y los amenazados por el terrorismo, donde se guardarán unos minutos de silencio y se leerá un comunicado en defensa de la libertad de expresión y la vida.

El acto tendrá lugar ante la escultura de Eduardo Chillida «La sirena varada», situada en el museo al aire libre del Paseo de la Castellana.

Entre las organizaciones profesionales convocantes, figuran la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión de España, la Asociación de Agencias Informativas Españolas, las Agrupaciones de Periodistas de CCOO y UGT, la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera y la Asociación de Editores de Diarios Españoles.

La convocatoria también está suscrita por la Asociación de Periodistas de Información Económica, la Asociación Española de Prensa Deportiva, la Asociación Española de Radiodifusión Comercial, el Club Internacional de Prensa, la Comisión Episcopal Española de Medios de Comunicación Social, la Federación de Asociaciones de la Prensa, Periodistas sin Fronteras, y la Unión de Televisiones Comerciales en Abierto, entre otras organizaciones.

Esta concentración sucede a las que periodistas que desarrollan su labor en el País Vasco han realizado en los últimos tiempos en el Peine de los Vientos de San Sebastián para reclamar libertad de expresión.

El Gobierno vasco compró material contra la «kale borroka» por 10.000 millones que no ha utilizado
La Brigada Móvil que podía haber ayudado en Vergara, no actuó por estar en un acto de la bicicleta en Eibar
El Gobierno vasco del PNV gastó en material antidisturbios especialmente preparado para la lucha contra la violencia callejera diez mil millones de pesetas y que no ha utilizado en prácticamente ninguna de las algaradas de los proetarras como la del pasado sábado. La Ertzaintza dispone de tanquetas, blindados «lanzaguas», vehículos «Hammer» y abundante material antidisturbios que ha adquirido en Alemania y Estados Unidos. Además, LA RAZÓN ha podido saber que la Brigada Móvil no pudo ayudar en la localidad de Vergara debido que estaba protegiendo un acto de bicicletas en Eibar.
Jose A. Pérez - Madrid.- La Razón 7 Junio 2001

El Gobierno nacionalista del PNV tiene material de sobra para hacer frente a la violencia callejera gracias al abundante y sofisticado material antidisturbios que sus máximos responsables ordenaron adquirir en Alemania o Estados Unidos para este fin y que, sin embargo, prácticamente nunca ha sido utilizado en los actos protagonizados por los proetarras.

   Fuentes de la Administración vasca muy próximas al Departamento de Interior han asegurado a LA RAZÓN que en estos viajes, la Ertzaintza adquirió varias tanquetas, vehículos «lanzaguas» para dispersar manifestantes y especializados «Hammer» entre otros materiales y que están guardados e inutilizados sin motivo alguno en las dependencias policiales.

   A la compra de este efectivo material hay que añadir el hecho de que los «berrocis», el cuerpo de élite de la Ertzaintza que actualmente realiza labores de escolta a los cargos más significativos del PNV esencialmente, disponen de una división especializada en «guerrillas urbanas» y que han sido adiestrados por especialistas israelitas, considerados los máximos expertos en este tipo de terrenos. La especialización de esta parte de los «berrocis» no es ni mucho menos nueva, sino que se empezó a gestar a partir de los incidentes y atentados sucedidos con la construcción de la autovía de Lizarán.

   Todo este material y estos cuerpos especializados no han sido utilizados en ningún caso «real», pese a que prácticamente todos los días se suceden los actos de la «kale borroka» aunque sí en operaciones de simulacro como la llevada a cabo por la Policía autónoma vasca en el Palacio Euskalduna de Bilbao con motivo de la visita a esta ciudad del presidente del Gobierno, José María Aznar. Las fuentes consultadas mostraron a este periódico su extrañeza por el hecho de que «este efectivo material se utilice en simulacros y no en operaciones reales».

   Respecto a los incidentes del pasado sábado en Vergara, LA RAZÓN ha podido saber que en el momento de comenzar los incidentes había menos de diez ertzainas en la localidad vasca. Los agentes solicitaron ayuda a los miembros de la Brigada Móvil que suelen acudir a los actos de «kale borroka» cuándo éstos se recrudecen como medida de apoyo, pero se dio la circunstancia de que la mayoría de los agentes adscritos a este departamento estaban en medidas de protección de la «Eibaresa», una competición deportiva en la localidad de Eibar.

   Los mandos de la Ertzaintza, a quien se dirigen siempre las críticas pero no a los ertzainas que las ejecutan, ya sufrieron fuertes críticas por gastos millonarios en material que luego no es utilizado o es defectuoso. Este caso se produjo con el polémico «proyecto Ainoa» de la Policía autónoma con el que este Cuerpo policial adquirió sistemas de transmisión entre agentes que luego resultó un fiasco y que no ha podido ser utilizado en casos de emergencia.

   A los incidentes de Vergara se refirió ayer el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, después de que Aznar ironizase ante el presidente de Chile sobre el hecho de que el PNV «descubriese» ahora la conexión entre Eta y la «kale borroka». Imaz pidió ayer a José María Aznar «lealtad institucional» y lamentó que el presidente del Gobierno utilice un discurso de «confrontación».

El CGPJ no ampara al juez intimado en Cataluña
MADRID. M. M. ABC 7 Junio 2001

El Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) acordó ayer mantener íntegramente el acuerdo adoptado por la Comisión Permanente de este órgano en el que defiende la improcedencia de amparar al juez de Primera Instancia e Instrucción 3 de Santa Coloma de Farners (Gerona), José Ramón Mayo.

Este juez reclamó el amparo del CGPJ al entender que el presidente del Consejo Comarcal de la Selva, Joan Puig, pudo perturbar su independencia judicial cuando le remitió una carta en la que le instaba a «dejar sin efecto» las «restricciones» que, en su opinión, este juez impone al uso del catalán.

INSCRIPCIONES EN CATALÁN
Mayo recibió esta misiva después de que, como prescribe la ley, realizase una inspección al Registro Civil de Arbucies, perteneciente al partido judicial de Santa Coloma de Farners, y levantase un acta en el que hacía constar como anomalía que la redacción de las inscripciones registrales estaban en catalán, cuando la legislación prescribe que debe ser en castellano.

Esta acta le valió también una manifestación de vecinos contra él, que fue promovida, entre otras personas, por el juez de paz de Arbucies, Josep María Iglesies, defensor de que las inscripciones registrales sólo se redacten en catalán.

CAMINAL, EN CONTRA
Ayer, el Pleno del CGPJ acogió el criterio de la Comisión Permanente: de un lado, deniega el amparo porque, en puridad, el juez Mayo no estaba en el ejercicio de su concreta función jurisdiccional al encargarse de realizar la inspección; y de otro, el Pleno mantiene el criterio de dar una llamada de atención al presidente del Consejo Comarcal de la selva, Joan Puig, por no tener en cuenta el precepto legal que obliga a las autoridades civiles y militares a abstenerse de intimar a jueces y magistrados.

Fuentes del CGPJ indicaron que durante el Pleno el vocal Enrique Arnaldo defendió sin éxito la tesis de que Mayo debería recibir el amparo del órgano de gobierno de los jueces al ver perturbado su ejercicio jurisdiccional. Por el contrario, el vocal Francesc Caminal, elegido a propuesta de Convergencia y Unión, no sólo expresó su oposición a la concesión del amparo, sino que rechazó que el CGJP deba participar al presidente del Consejo Comarcal gerundense que debió abstenerse de intimar al juez tras realizar la inspección.

Los actos de violencia callejera se duplicaron en el País Vasco el año pasado respecto a 1999
Fungairiño se opone a limitar la permanencia de los jueces en la Audiencia Nacional
AGUSTIN YANEL El Mundo 7 Junio 2001

MADRID.- Durante el año pasado se registraron en el País Vasco casi el doble de actos de terrorismo urbano o violencia callejera (kale borroka) que los cometidos durante 1999, según la Memoria anual de la Fiscalía de la Audiencia Nacional: frente a 350 atentados de ese tipo en el 99, en el año 2000 hubo 630, contando una veintena en Navarra. Estas cifras, según indica el fiscal jefe, Eduardo Fungairiño, reflejan que se ha invertido una corriente que era «claramente descendente».

El fiscal resalta la eficacia policial, que ha alcanzado «unas cotas inimaginables hace años». Como ejemplo, señala que todos los asesinatos cometidos por terroristas durante el verano del año pasado han sido esclarecidos policialmente, con la detención de sus presuntos autores, y que únicamente dos terroristas han logrado huir cuando han sido desarticulados los comandos a los que pertenecían.

Esta eficacia se traduce en un notable aumento de trabajo para los fiscales de la Audiencia Nacional, pero lo aceptan «gustosos», según indica Fungairiño. También destaca el fiscal jefe las muchas entregas de miembros de ETA por parte de Francia.

«Ni los más optimistas imaginaban en los años 80» añade el fiscal jefe de la Audiencia, «que dirigentes criminales tan sanguinarios como Txikierdi, Pakito, Fiti, Txelis, Baldo, Carmen, Santi Potros, Iñaki Lemona, Kurika y otros muchos simples ejecutores -aunque no menos sanguinarios- como Mamarru, Txori, Gautxori, Margarita y Mortadelo pudieran, después de tantos años, encontrarse en España afrontando sus responsabilidades ante un tribunal. Tales terroristas desconocen lo que es la cooperación internacional».

23 asesinatos
Durante el año 2000 ETA asesinó a 23 personas y hubo 69 detenciones en España y 43 en Francia.

En la Memoria, que fue dada a conocer ayer, el fiscal jefe indica que, debido a la «relevancia exagerada» que ha adquirido la Audiencia Nacional a través de los medios de comunicación, muchos ciudadanos creen que cualquier conflicto puede ser denunciado en ese tribunal presentando una querella, cuando en muchos casos no es de su competencia. Así, Fungairiño señala que en la Audiencia Nacional se denuncia, con buena fe por parte de los ciudadanos pero con desconocimiento del proceso, desde la intervención de la OTAN en los Balcanes hasta la disminución de la capa de ozono en la Antártida, pasando por el aumento del precio de las conexiones telefónicas.

Aunque el debate sobre la posibilidad de limitar el tiempo que un juez puede estar destinado en la Audiencia Nacional es reciente, Fungairiño también se hace eco de este asunto en la Memoria. Y señala: «Tenemos que expresar nuestra convicción de que medidas de limitación del mandato temporal de jueces y magistrados colisionan con imperativos constitucionales de inamovilidad judicial». [La Constitución española establece que los jueces son «independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley».]

Fungairiño se queja de la falta de espacio de la Fiscalía en la Audiencia Nacional. Cita, entre otros ejemplos, el caso de la Sala de Juntas que se utiliza como depósito de los sumarios que son muy voluminosos y «es más trastero o archivo que Sala de Juntas».

16 'ertzainas' acudieron a Bergara pero no actuaron
OSCAR SUBIJANA El Mundo 7 Junio 2001

BILBAO.- Dos furgonetas de la Brigada Móvil de la Ertzaintza con 15 o 16 agentes acudieron a Bergara durante la madrugada del domingo pasado, pero permanecieron en la comisaría de la localidad sin llegar a intervenir.

Según ha podido saber este periódico, los primeros efectivos policiales en afrontar los incidentes fueron un jefe de servicio y seis agentes de seguridad ciudadana de la comisaría de Bergara, que se enfrentaron al medio centenar de radicales encapuchados.

Esta dotación recibió más tarde el apoyo de una segunda del mismo puesto y de otras trasladadas desde comisarías de localidades límitrofes. Los refuerzos de la Brigada Móvil llegaron una hora y cuarto más tarde, cuando los incidentes más graves ya se habían producido, y no intervinieron.

El ataque se produjo durante la madrugada del domingo pasado cuando unos 50 encapuchados, «perfectamente organizados», según la Consejería vasca de Interior, causaron cuantiosos daños materiales, además de enfrentarse con agentes de la Ertzaintza, que no practicaron ninguna detención.

Según ha podido saber EL MUNDO, los primeros agentes en acudir al centro de la localidad, alertados por los vecinos, se encontraron con dos coches que cortaban la carretera, uno de ellos marca Renault 12, a escasos metros de donde actuaban los radicales. Como medida de prevención, y ante la posibilidad de que estos vehículos pudieran contener alguna carga explosiva, optaron por permanecer en el lugar.

En su decisión pesó la posibilidad de que se tratara de un coche trampa, como el que acabó con la vida del ertzaina Iñaki Totorika en Hernani. Los agentes optaron por no avanzar, limitándose a resistir el ataque de los encapuchados. Atravesar la barrera de coches, les hubiera impedido la retirada en el caso de verse rodeados y no poder afrontar el ataque del medio centenar de radicales.

Ante la gravedad de la situación, el jefe de la primera unidad pidió refuerzos y se puso en marcha el protocolo previsto de movilización de la Brigada Móvil, cuya lentitud ha sido reiteradamente denunciada por los sindicatos.

Desde que se registró la primera comunicación hasta que acudieron los refuerzos de la Brigada Móvil a Bergara pasaron entre 60 y 90 minutos. Cuando llegaron recibieron la orden de acudir a la comisaría a pesar de que todavía permanecían en la calle los agentes de seguridad ciudadana, sin que se hubiera restablecido la normalidad.

La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) presentó ayer en un Juzgado de Primera Instancia de Madrid una demanda civil contra el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, por unas declaraciones a la Televisión Azteca en las que aseguró que la AVT recibe fondos reservados del Gobierno.

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