AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 17 Junio   2001
#Crisis en la Universidad vasca
Editorial ABC 17 Junio 2001

#El casino judicial
Carta del Director PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 17 Junio 2001

#Balza autoriza una manifestación “abertzale” contra la Guardia Civil en Ordicia
Libertad Digital 17 Junio 2001

#Los ataques de ETA contra la Guardia Civil en Ordicia
Libertad Digital 17 Junio 2001

#ETA apuesta a fondo por la 'kale borroka'
JOSÉ LUIS BARBERÍA  San Sebastián El País 17 Junio 2001

#La Ertzaintza se ve impotente para responder a la amenaza creciente de la violencia callejera
J. L. B.  San Sebastián El País 17 Junio 2001

#La taberna
Jorge BERLANGA La Razón 17 Junio 2001

#Pedro Luis Arias, portavoz de Gesto: «Tenemos que esforzarnos en descubrir lo que compartimos»
ALBERTO SURIO SAN SEBASTIÁN El Correo 17 Junio 2001

#Símbolos patrióticos
Julián Tapia Cabanillas - Badajoz.- La Razón 17 Junio 2001

Crisis en la Universidad vasca
Editorial ABC 17 Junio 2001

La democracia española está en deuda con aquellas instituciones, colectivos y ciudadanos que defienden sus valores en el ámbito vasco de intimidación. La inmensa mayoría de los profesores, intelectuales, periodistas y políticos no afectos al proceso de «construcción nacional» ha superado el síndrome del derrotado, que el PNV y sus colaboradores de Madrid quisieron inocular en los genes de su ánimo. Desde luego, aquéllos no vencieron en las urnas, pero en ningún caso perdieron en el duelo de la razón. Ahora, su concurso intelectual y personal se hace más necesario que nunca para que en el País Vasco siga vigente la opción moral y política que han construido durante estos años y convertido en alternativa real al nacionalismo, en todas las facetas de su hegemonía, no sólo la del poder político. La Universidad del País Vasco ha sido la cuna de auténticos líderes cívicos, docentes cuya dignidad frente a la indiferencia de compañeros y a la violencia de alumnos transmitió a la institución el coraje suficiente para sumarse a la reivindicación de libertad para los amenazados. Lo dijo claramente su rector, Manuel Montero, el 16 de febrero pasado, ante los demás rectores españoles: «La democracia, nuestra democracia, está en peligro, en grave peligro».

La crisis en la que ahora se encuentra la UPV es una mala noticia para la regeneración democrática del País Vasco. La sorprendente e inesperada remodelación del equipo de Gobierno por decisión de Montero plantea muchas dudas, con pocas respuestas claras y demasiadas sospechas. A la espera de la versión oficial, lo cierto es que la UPV, hoy, es una institución desestabilizada. Montero, cuyo principal colaborador, Mikel Urquijo, ha presentado la dimisión por el derrotero que tomaba la situación, tiene que dar explicaciones, e importarán todas las que dé; las que se refieran a la necesidad de mejorar la gestión de la Universidad, algo normal, y también las que deberían referirse a las presiones del Gobierno vasco para desactivar —verbo nacionalista— un resorte institucional básico en la creación de una nueva sociedad vasca, mucho más exigente con sus derechos y libertades y menos acomplejada frente al dictado nacionalista. La labor de la UPV y de sus profesores comprometidos con la causa de la libertad trasciende del mero testimonialismo que siempre suele atribuirse a la protesta universitaria. Montero debe ser consciente de que representa a una institución basada en la libertad de pensamiento y en el sentido crítico, en un entorno de coacción y miedo consentidos desde el poder político autonómico. Su situación personal, por incómoda que pueda ser en estos momentos de rodillo nacionalista, es mucho menos importante que los valores y las responsabilidades que representan su cargo y su Universidad.

El casino judicial
Carta del Director PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 17 Junio 2001

S
i la publicación de Pepe Rei tuviera tanta difusión e influencia como la de Jesús Polanco o Euskal Herritarrok tantos escaños como el PSOE, el juez Garzón se vería abocado ahora al mismo calvario de su colega Gómez de Liaño, con dos diferencias en su contra: la primera que, al ser las medidas cautelares revocadas por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional mucho más graves en este caso -prisión incondicional versus retirada parcial del pasaporte- parecería más justificado el ansia de resarcimiento o revancha del perjudicado; la segunda que al estar mucho más claramente documentados los enfrentamientos personales entre Rei y Garzón o los amigos de Garzón de lo que lo estaba el interés de Liaño en perseguir a Polanco, les sería mucho más sencillo a los bacigalupos de turno ensamblar un delito de prevaricación sin otros mimbres que el supuesto ánimo del instructor.

No dándose los supuestos iniciales, la inmensa mayoría de los ciudadanos encontrará muy lógico que cualquier acción penal del seudoperiodista proetarra contra el magistrado que acaba de ver cancelada su orden de encarcelarle, desemboque en el mismo fracaso que sus ya intentadas recusaciones. Y eso es fundamentalmente así porque pocos ejemplos como este demuestran tan a las claras que cuando dos instancias judiciales discrepan no es siempre la de superior rango y jerarquía la que acierta ni en la interpretación del derecho ni en el reflejo de la sensibilidad social. En el caso Sogecable nunca sabremos si tenía razón el instructor o la Sala porque ésta abortó el sumario sin que tan siquiera llegara a prestar declaración uno de los principales imputados. En esta otra causa de tan diversa naturaleza el juicio oral determinará si Rei es culpable o no, pero el auto de los magistrados López Ortega y Cezón negando la existencia de indicios que justifiquen la prisión provisional es uno de los menos convincentes que se recuerdan.

Argumentar, emulando la farisáica coartada dialéctica que utiliza Arzalluz para seguir arremetiendo contra la prensa amenazada, que ETA no necesita que un individuo como Rei le marque los objetivos puede aguantar el enardecido sectarismo de un mitin de partido pero no la ponderada asepsia de una decisión jurisdiccional. La cuestión no es si ETA necesita o deja de necesitar los listados y detalles divulgados en Ardi Beltza sino si los utiliza o no. Y complementariamente si en la actividad de Rei al ir marcando nombres y domicilios hay o no un propósito de colaborar con el Angel Exterminador que proclama bajo su txapela que matando periodistas se amplía la libertad de expresión.

En relación a lo primero es indiscutible que la mera estadística tanto de la presencia de víctimas y amenazados en las páginas y el vídeo producidos por Rei, como del número de incautaciones de un material de difusión tan restringida a comandos y colaboradores de ETA, rebasa con creces ese ámbito de lo indiciario en el que transcurre una investigación sumarial. Y respecto al ánimo doloso, la trayectoria de este sujeto -inmerso ya en anteriores episodios de colaboración con banda armada- es lo suficientemente elocuente como para aportar ese mayor abundamiento que siempre debe concurrir en una prisión provisional.

Cuesta entender que medidas similares se mantuvieran en su día o fueran reemplazadas por astronómicas fianzas en los casos de Mario Conde, De la Rosa o algún imputado de la PSV y en cambio la gran mayoría de los protagonistas del entorno de ETA a quienes Garzón encarcela por una puerta encuentren tan fácilmente la salida por la otra de la mano de estos dos magistrados concretos. Siendo tan evidente que el concepto de alarma social y peligrosidad de López Ortega y Cezón está muy lejano del que tenemos quienes hemos denunciado ante la Audiencia las amenazas de Rei, se me ocurre que la única manera de equilibrar la situación consistiría en la divulgación no ya de los datos personales y familiares de ambos magistrados sino de hasta los lugares más recónditos donde puedan pasar algunos fines de semana -fotografía incluida- tal y como se ha hecho con nosotros.

Los lectores conocen mi cíclica prevención hacia algunos modos y talantes de Garzón, pero nadie ha investigado como él las ramificaciones de ETA y los hechos se obstinan en avalar esa interpretación extensiva de la pertenencia a banda armada que la Sala se empecina en echarle abajo. Cuando se detiene a terroristas que manejan a la vez los detonadores de los coches-bomba, los cohetes incendiarios de la kale borroka y los hilos políticos de Ekin, es lógico que la opinión pública empiece a percibir más envidias y banderías que rigor técnico en esta recurrente discrepancia.

Cuando el filósofo y estadista Edmund Burke insistía en que «la justicia termina donde empieza el misterio», quería decir que si los jueces no son razonablemente predecibles en una interpretación uniforme de las leyes no hay ni seguridad jurídica ni Estado de Derecho digno de tal nombre. En España los políticos acaban de alcanzar con gran solemnidad y ringorrango un pacto para despolitizar e impulsar la eficacia de la Justicia. Escepticismos al margen, ¿no debería albergarse en su seno un pacto equivalente entre los jueces para homogeneizar la jurisprudencia y ceñirse más escrupulosamente a ella de forma que dejen de proliferar las resoluciones que nos llevan de la estupefacción al sobresalto?

¿Cómo no va a ser misterioso un sistema judicial en cuya cúpula sucede que once de los doce miembros de una Sala del Supremo opinan de una manera y llega el presidente de ese mismo Tribunal y encabezando un órgano mixto de jueces y consejeros de Estado desautoriza a sus casi unánimes colegas y encima resulta que el sentido común respecto al fondo del asunto -la capacidad del Gobierno de indultar a Liaño- se inclina abrumadoramente de su lado?

Pero para que el jeroglífico dentro del enigma encerrado en un arcano supere la propia enigmática definición que Churchill hacía de la Rusia soviética, el asunto no se zanja así, ni mucho menos. Porque es que además ocurre que muy pocos días después de que todos nos percatáramos de que la orden de ingreso en prisión «sin dilación» de dos secuestradores significaba en realidad que por la tarde ya podían estar en casa, ahora hay quienes pretenden que entendamos que el respaldo a un indulto que buscaba el reintegro inmediato de Liaño en la judicatura no implica otra cosa sino que debe prolongar cinco años más su infame vía crucis. Y todavía se quejará Delgado Barrio de que le pongamos fama de pastelero y de que haya quien vea en esa obsesión de contentar a todo el mundo una búsqueda del consenso necesario para su promoción a la presidencia del Constitucional.

A lo largo de casi 30 años de ejercicio del periodismo he pasado por todo tipo de experiencias judiciales. En los primeros años de la democracia era inevitable que el desbarajuste legislativo y las muy diferentes sensibilidades de los magistrados del viejo y el nuevo régimen convirtieran la entrada en un juzgado en algo parecido al ingreso en un casino en dónde rigen las leyes del azar. Según en manos de quién cayeras podías terminar en el calabozo o en los altares. El desarrollo constitucional ha eliminado muchos de esos riesgos pero la politización de los tres últimos quinquenios ha generado tal maraña de problemas que lo que se ha acentuado es el concepto de «casino» en su acepción italiana no de casa de putas -que también la tiene- sino de follón, lio y maremagnum. Claro que, ayer como hoy, es la conciencia individual, la conducta ética de cada magistrado -y abundan por fortuna los demócratas honestos y abnegados- la que sigue marcando la diferencia entre el juego limpio y la ruleta trucada.   pedroj.ramirez@el-mundo.es

Balza autoriza una manifestación “abertzale” contra la Guardia Civil en Ordicia
Libertad Digital 17 Junio 2001

Se trata de un acto bajo el lema “Que se vayan” convocado por distintas organizaciones “abertzales” frente a la casa cuartel de la Guardia Civil en Ordicia (Guipúzcoa). Allí viven familias enteras que han sufrido muchas veces el zarpazo de ETA. El consejero de Interior en funciones, Javier Balza ha autorizado el acto pese a la indignación del Delegado del Gobierno, Enrique Villar que ha calificado el acto de “campaña indigna y calculada”.
La manifestación increpará a los guardias civiles y a sus familias “Que se vayan”. En la casa cuartel de Ordicia ya saben lo que es la violencia terrorista. Es uno de los cuarteles que más atentados de ETA ha sufrido, con lanzamientos indiscriminados de granadas.

El delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, denunció la existencia de una campaña “indigna” y “bien calculada” para pedir la salida de la Guardia Civil del País Vasco. En este sentido, criticó que “el entorno de los violentos, el entorno en definitiva de los que colocan bombas, de los mafiosos que extorsionan, de los que asesinan vuelva a situar en su punto de mira a la Guardia Civil” y expresó su deseo de que el Departamento de Interior haya tomado las medidas necesarias de Seguridad Ciudadana.

Manifestó su sorpresa por el hecho de que la movilización “no haya podido ser desautorizada, habida cuenta de sus promotores y de su contenido”, y expresó su deseo de que “se respeten las normas del Estado de Derecho y la integridad y seguridad de las personas que habitan la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Oñate, destinatarias de todo mi apoyo”. Concluye Villar lamentando que “quienes han sido objetivo de las bombas y de las balas de los asesinos de ETA no merecen tampoco ahora el insulto de sus cómplices”.

Los ataques de ETA contra la Guardia Civil en Ordicia
Libertad Digital 17 Junio 2001

La casa cuartel de la Guardia Civil en Ordicia lleva tiempo sufriendo el terrorismo de ETA. Juan Lorenzo Lasa Michelena "Txiquierdi", ordenaba en 1983 a otros dos etarras, José Miguel Latasa y José Antonio López Ruiz, “Kubati”, que realizaran seguimientos a los coches de la Guardia Civil que salían del cuartel de Ordicia. El objetivo era encontrar lugares donde situar lanzagranadas para atentar contra la casa cuartel en la que viven también las familias de los guardias.

El 2 de febrero de 1983, y tras un intento frustrado el mes anterior, siete terroristas ametrallan a un coche de la Guardia Civil de Ordicia y arrojan dos granadas que matan al agente Miguel Mateo y hieren de gravedad a otros dos compañeros.

En julio de 1986, ETA lanza 10 granadas contra la casa cuartel provocando dos heridos y poniendo en serio peligro a muchas familias. En septiembre de 1987 sitúan una furgoneta con cinco tubos lanzagranadas a 300 metros de la puerta del cuartel. Los cinco impactos ocasionaron daños importantes aunque no hubo que lamentar heridos.

En julio de 1996, también sin heridos, ETA vuelve a lanzar granadas de forma indiscriminada y con el mismo objetivo. Pero Ordicia es, además, uno de los puntos más “calientes” del País Vasco en actos terroristas y de violencia callejera. Uno de los últimos ejemplos fue el intento de atentado del concejal socialista de esta localidad Iñaki Dubrueil, en el que murieron dos operarios de la empresa “Elektra” y otras cinco personas resultaron heridas por la explosión de un coche bomba.

ETA apuesta a fondo por la 'kale borroka'
La policía está convencida de que la banda intenta estructurar y manejar el terrorismo callejero
JOSÉ LUIS BARBERÍA  San Sebastián El País 17 Junio 2001

La organización terrorista ETA ha apostado a fondo por emplear la kale borroka en su estrategia. Las fuerzas de seguridad están convencidas de que la banda ha optado por implicarse más directamente para estructurar y manejar ese movimiento, y considera que la prueba la acaba de suministrar la operación policial del pasado jueves desarrollada simultáneamente en Mondragón (Guipúzcoa) y Aramaio (Álava), que permitió desarticular un presunto comando itinerante de ETA e incautarse de 35 kilos de dinamita. El ministro del Interior, Mariano Rajoy, confirmó ayer que el comando fue creado por Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, detenido en febrero en Francia, e iba a lanzar una campaña de verano contra más de 40 objetivos.

Una tarde cualquiera de un día de entre semana en la bulliciosa Parte Vieja donostiarra. De repente, las conversaciones se interrumpen y todas las cabezas se vuelven, inquietas, hacia el nutrido grupo de jóvenes que hacen su entrada en formación, encabezados por un tipo maduro, de calvicie avanzada. Son una veintena de jóvenes encuadrados en dos hileras que avanzan con aire determinado y ademanes casi marciales. El grupo responde al desconcierto circundante repartiendo miradas autosuficientes y algunas sonrisas burlonas. No hay gritos, ni gestos de amenaza, pero las gentes se apartan instintivamente a su paso, libran la calle ante la llegada de las fuerzas de choque de la kale borroka.

Encapuchados o a cara descubierta, armados de cócteles mólotov o con las manos desnudas, los protagonistas de la violencia callejera muestran una deliberada actitud exhibicionista y desafiante, un propósito cada vez más marcado de imponer su ley en las calles, a despecho de la prioridad policial a la lucha contra la kale borroka proclamada recientemente por el consejero de Interior en funciones, Javier Balza. Pero hay otro elemento novedoso que tiñe esta violencia de perfiles más inquietantes: la convicción policial de que ETA -la organización terrorista siempre ha dirigido por control remoto los movimientos de la violencia callejera- ha optado por implicarse más directamente en ese terreno para estructurarlo y manejarlo. Es una sospecha que encaja además con la toma del poder dentro de ETA de la generación de jóvenes curtidos precisamente en la kale borroka, un modelo de lucha urbana que surgió originalmente como oposición a la autovía de Leizarán. El trazado de esta carretera que enlaza Guipúzcoa y Navarra fue modificado como resultado de las presiones violentas ejercidas al alimón por ETA y grupos de saboteadores. Ese es un dato que el mundo del terrorismo exhibe todavía como un primer triunfo.

La última prueba de la implicación de ETA en la violencia callejera la acaba de suministrar la operación policial del pasado jueves desarrollada simultáneamente en Mondragón (Guipúzcoa) y Aramaio (Álava), que ha permitido desarticular a un presunto comando itinerante e incautarse de 35 kilos de explosivos. En el registro de un local utilizado por los responsables comarcales de Ekin, organización ilegal que viene a cumplir las funciones de la extinta KAS, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía encontraron cohetes pirotécnicos, guantes de látex, esprais, grilletes, caretas y 'otros elementos muy similares' a los utilizados en las acciones de kale borroka de Bergara. Según el ministro de Interior, Mariano Rajoy, 'es muy probable' que dos de los siete detenidos, los presuntos responsables comarcales de Ekin, Premin Sampedro y Jesús Mari Goikoetxea, 'hayan participado tanto en la comisión de actos terroristas como en las acciones de Bergara y atentados con coche bomba'.

Si la sospechas policiales son correctas, hay que pensar que los borrokillas, los 'chicos de la gasolina', con que han sido calificados en el pasado, casi siempre en tono condescendiente, pueden ser engullidos por una dinámica terrorista que busca acelerar su pase al activismo en ETA, acortar los plazos y las vías que separan todavía la militancia política en la cantera potencial del terrorismo y el terrorismo puro y duro. El antiguo esquema diseñado por la dirección de ETA detenida en Bidart: grupos X (encargados de hostigar a las fuerzas policiales y de pequeñas agresiones), comandos Y (preparados para llevar a cabo pequeñas acciones, como colocar artefactos explosivos caseros) y comandos Z (encuadrados ya en ETA) ha dejado de funcionar hace algún tiempo.'Hay un totum revolutum, una desestructuración muy organizada, chavales que hace poco estaban en Jarrai o Haika, en la kale borroka y que de repente los encuentras en un comando de liberados, activistas que han tenido que hacer sus cursillos de adiestramiento en un tiempo récord, sin pasar por el período de formación en la clandestinidad francesa y los taldes [grupos] de reserva', apunta un experto de la lucha antiterrorista con muchos años de oficio. Es como si ETA hubiera puesto su zarpa directamente sobre la kale borroka para dirigirla y hacer sus levas. Aunque no hay datos precisos, no puede haberlos, se calcula que el número de jóvenes vascos involucrados directamente en la violencia callejera se sitúa entre los 600 y el millar.

El alto grado de organización de los encapuchados demuestra un adiestramiento previo y la existencia de un plan de actuación bastante elaborado. La policía piensa ahora que los coches calcinados encontrados en los últimos meses en parajes aislados de la región francesa de Las Landas no formaban parte de un banco de pruebas de ETA, sino más bien de la kale borroka que ha ensayado allí con proyectiles caseros de difícil catalogación.

El asesinato en Hernani del ertzaina Iñaki Totorika llevado a cabo meses atrás en un teatro de operaciones prefabricado, simulado, de kale borroka, fue la primera señal. Totorika murió destrozado por la explosión de un coche bomba cuando se disponía a retirar de la calzada dos vehículos cruzados en lo que creyó una acción más de violencia callejera.

Además de una buena organización y un conocimiento preciso del terreno, la noche de pánico desatada el pasado día 2 en Bergara por los 60 encapuchados de turno muestra igualmente la intención de hacer de la kale borroka una trampa mortal para los agentes enviados a sofocar los incidentes. Tras la primera barricada de coches y la lluvia de cócteles, los ertzainas encontraron una segunda línea de vehículos aparcados correctamente que tenían adosadas en sus bajos latas de gasolina contra las que los encapuchados dispararon intensamente sus cohetes pirotécnicos. Bergara es el último y el más depurado experimento de un programa de intervención de la kale borroka, en escenarios festivos preferentemente, desarrollado en los últimos tiempos.

En medios especializados de la Ertzaintza se cree que el aterrizaje de ETA en la kale borroka está trayendo consigo una reorganización sustancial de la violencia callejera, aunque continúan y continuarán seguramente registrándose acciones espontáneas de calado menor al de Bergara. 'Van a un modelo de columnas por comarcas bien dirigidas y organizadas, dotadas de medios, información, infraestructura y autonomía. Juntan a grupos de distintos pueblos y los hacen converger sobre un escenario para desplegar allí todo lo que han aprendido', señala un experto de la policía autonómica vasca. 'Por supuesto, se trata de arrasar allí con la representación de lo que consideran enemigo: sedes de partidos, oficinas bancarias, comercios de militantes no nacionalistas, de provocar y castigar a la Ertzaintza y de meter el miedo en el cuerpo al vecindario'. 'Pero también y sobre todo', dice este agente, 'de lo que se trata es de representar aparatosamente el enfrentamiento general, plantar batalla. Sueñan', dice, 'con servir al mundo noticias e imágenes que les presenten como una especie de Intifada vasca'.

La Ertzaintza se ve impotente para responder a la amenaza creciente de la violencia callejera
La policía teme una cadena de disturbios aprovechando las festividades del verano

J. L. B.  San Sebastián El País 17 Junio 2001

La Ertzaintza contempla con verdadero temor el calendario festivo de este verano. 'Sin información que nos permita trabajar de forma preventiva, vamos a encontrarnos con sucesos parecidos a los de Bergara (Guipúzcoa), atrapados en la lluvia de cócteles mólotov y pensando si ese coche cruzado es o no un coche bomba', dice un agente que no duda de que la policía autonómica vuelve a ser objetivo de la organización terrorista ETA. Desde hace años, la ciudadanía vasca asiste con bastante perplejidad a la aparente impotencia policial para poner coto a los desmanes.

A la vista de sucesos como los de Bergara y de noticias que dan cuenta de la participación de hasta un centenar de jóvenes en desmanes callejeros, la gente se pregunta cómo es posible que en un pequeño país como Euskadi que cuenta con la proporción de policía por habitante más elevado de Europa, no se puedan detectar y prever movimientos tan masivos de jóvenes violentos. Vecinos de los gaztetxes (sedes juveniles utilizadas por Haika), de la sedes y bares de EH donde campan a veces los protagonistas de la kale borroka se interrogan doblemente por esta aparente inoperancia aún a sabiendas de que determinadas áreas de las ciudades y municipios, los cascos viejos, particularmente, son un algo así como territorios liberados en los que la presencia policial hay que considerarla excepcional.

Aunque han tenido actuaciones en ese campo y algunas notables, la Guardia Civil y la policía han dejado generalmente la lucha contra la violencia callejera en manos de la Ertzaintza en una etapa caracterizada por el acercamiento del PNV a EH, el acuerdo de Lizarra y la tregua de ETA. El fuego de los cócteles mólotov y la determinación criminal que muestran los jóvenes violentos -no han dudado en quemar y apalear a ciudadanos que han osado afearles su con-ducta-, son las grandes armas de la kale borroka. Cualquier policía sabe que tratar de arrestar a uno de estos jóvenes en acción lleva aparejado el riesgo de encontrarse con un cóctel mólotov. La información previa es, obviamente, el talón de Aquiles de la Ertzaintza en este terreno, una laguna preocupante, si como se sospecha, la kale borroka pretende dar la batalla en el calendario festivo del verano.

'La base organizativa sigue estando en los taldes, antes de Jarrai y ahora de Haika', explican expertos de otros cuerpos policiales. Cuando se trata de hacer una acción, los elementos más determinados y adiestrados echan mano de la gente que saben dispuesta y, llegado el caso, reclutan a voleo en los círculos de su organización juvenil. Les citan en un lugar determinado y si está todo en orden, de allí les conducen a otro punto, cerca del objetivo, donde otros han dejado, ocultos en contenedores de basura o en rincones discretos, los cócteles de gasolina y ácido sulfúrico preparados de acuerdo con el manual de instrucciones servido por ETA, las capuchas, las máscaras, los distintivos para evitar las infiltraciones y las instrucciones. La mayoría de los chavales no saben exactamente a dónde van pero llegados al punto tiran todo lo que hay que tirar y se largan a la carrera. Este el esquema básico aunque en operaciones como las de Getxo, la del barrio bilbaino de Rekalde y ahora Bergara, todo está mucho más preparado, dirigido y reforzado con grupos que llegan de los municipios cercanos. Lo que ha cambiado justamente es la organización', comenta un agente que se sorprende todavía de la inconsciencia infinita con que muchos jóvenes y hasta adolescentes fascinados con la violencia se meten en semejante fregado.

'Estoy pensando en una joven que detuvimos tiempo atrás. La habíamos pillado con las manos en la masa, pero ella sostenía que en dos meses estaría en la calle porque si se iba a negociar no sé qué, que si los contactos... Aún está en la cárcel'. Pese a las evidencias y a que ellos mismos explican sus ataques en los municipios gobernados por el PNV-EA como una forma de presión al nacionalismo no violento, reproduciendo así los argumentos de ETA, el anónimo comunicante que ha atribuido a Egunkaria los hechos de Bergara ha insistido en la idea de que no tienen vínculo alguno con ETA. La kale borroka sigue necesitando de la ignorancia y la insconciencia infinita de tantos jóvenes que a partir de la creencia de que Euskadi está ocupada y sojuzgada por dos Estados imperialistas encauza su rebeldía juvenil adentrándose en la senda marcada por el terrorismo, una trampa que se cierra irremisiblemente para muchos de ellos.

Hacer creíble lo increíble
Además de asegurar la regeneración del terrorismo y evitar la marginalización de ETA, la kale borroka busca dramatizar el 'conflicto' para darle el marchamo de realidad de que carece. Los textos internos de Haika abundan en la descripción de una juventud vasca sometida a una situación insoportable, en la que los Estados español y francés, el neoliberalismo y la globalización aparecen conjurados para acabar con los jóvenes.

Los argumentos, muchas veces peregrinos, que asientan la 'inaplazable respuesta' de la juventud vasca están teñidos de retórica internacionalista, un guadiana en la historia de ETA, y van desde la opresión de la familia, acusada de reprimir la militancia en Haika -la consigna es negar la militancia ante los padres-, hasta el hambre de los niños del Tercer Mundo, pasando por las luchas campesinas lationamericanas. Haika saca pecho recontando los miles de jóvenes que acuden a sus grandes concentraciones, pero no puede ignorar que la mayoría va mucho más atraída por el reclamo de los conciertos y de la fiesta que por la escenografía de las capuchas y el habitual mensaje de ETA.

La taberna
Jorge BERLANGA La Razón 17 Junio 2001

Dicen que el último atentado de Eta se gestó en una taberna, lo cual nos lleva a pensar que se puedan imponer nuevas órdenes para que en este tipo de establecimientos, aparte de los tradicionales carteles de prohibido cantar y blasfemar, se ponga «y planear zambombazos». A uno no le sorprende mucho este descubrimiento del Ministerio de Interior, porque ya sospechaba que la política etarra de los últimos tiempos venía, más que nada, del mal vino. Se empieza tomando un zurito que incita a la confraternización, luego otro con el que comienza la discusión, al tercero se empieza a calentar la sangre, al siguiente entran ganas de partirse la cara, y los que vienen después incitan a dinamitar lo que se ponga por delante. El ambiente de tasca siempre ha estimulado la conspiración, desde los tiempos barojianos de anarquistas desarrapados a los actuales mozos con camisetas y zapatillas deportivas que empiezan a empinar el codo melancólicamente para luego enardecerse con la botella, que una vez acabado el calimocho sirve para el cóctel molotov.

Pedro Luis Arias, portavoz de Gesto: «Tenemos que esforzarnos en descubrir lo que compartimos»
Cree posible construir en Euskadi un nuevo marco de convivencia que amplíe los actuales consensos políticos, aunque «costará tiempo»
ALBERTO SURIO SAN SEBASTIÁN El Correo 17 Junio 2001

-Un mes después de las elecciones, ¿qué novedades y qué lecciones extrae del 13-M?
-Me gustaría subrayar que el cambio más importante que la inmensa mayoría esperábamos, que todos los cientos de personas que llevan escolta y tienen que mirar cada mañana debajo de su coche puedan vivir con mayor libertad, lamentablemente, no se ha producido. Sí creo que ha habido un cambio en el clima político. Veníamos de una precampaña larguísima en la que el ámbito político estaba muy crispado, y ese ambiente ha mejorado de forma sustancial. Un tercer cambio es todo un conjunto de expectativas no sólo en el ámbito político, sino en el social, sobre todo, dirigidas al lehendakari y a quienes han ganado las elecciones, para iniciar una nueva etapa en la que empezar a abordar con decisión y fórmulas abiertas y no excluyentes posibles iniciativas para intentar avanzar en la dirección correcta.

-¿Usted cree que es posible construir en el País Vasco un nuevo marco de convivencia?
-Yo creo que sí; otra cosa es que nos vaya a costar un tiempo. Si partiéramos del convencimiento de que eso es imposible, mucha gente se replantearía seguir aquí. Yo opino lo contrario. Nos va a costar, pero aspiro a que, algún día, se alcance en este país un nivel de normalidad social y política que, entre otras cosas, nos permita abordar toda otra serie de problemas que, muchas veces, no se tratan con suficiente energía porque el problema de la violencia y el del desencuentro entre las diferentes tradiciones políticas y culturales nos desgastan mucho. Si yo estuviese convencido de que esta cuestión no tiene solución, tendría que adoptar otro tipo de decisiones vitales.

El debate contaminado
-¿La convivencia necesita una auténtica labor de ingeniería?
-Tenemos que ser capaces de encontrar aquello que compartimos. Y, para intentar construir una sociedad en la que quepamos todos y todos estemos a gusto, se trata de descubrir y maximizar eso que nos une, tanto de lo heredado del pasado, como lo que deseamos proyectar hacia el futuro. No podemos renunciar al sentimiento, pero conviene hacer análisis lo más racio- nales, equilibrados y ponderados posibles. Y ahí sí puede influir tener una mentalidad de ingeniero. Si nos dejamos arrastrar por lo visceral, podemos hacer de pequeños obstáculos grandes montañas, y al revés.

-¿No teme que se vuelva a confundir el plano de la violencia con el de la política alrededor de la idea de que ETA es expresión de un conflicto no resuelto?
-A quienes dicen que ETA es la expresión de un conflicto político, habría que decirles que no es la expresión necesaria. Existen conflictos similares, o más complejos, y, sin embargo, no se ha producido la aparición de una organización terrorista y de la violencia que ETA y su entorno suponen. No es una conexión necesaria y causal. Para caminar hacia un futuro más normalizado, debemos mantener una preocupación muy importante a la hora de deslegitimar ética y políticamente la violencia. Para eso, es enormemente importante confirmar que es posible dialogar e incluso negociar, sin sacralizar las actuales articulaciones jurídico-políticas, para intentar, a través de mediaciones democráticas, otras fórmulas distintas si con ellas se consiguen mayores niveles de consenso. Pero que lo hacemos al servicio de conseguir esos consensos más amplios. Si nos empeñamos en vincular este diálogo con una forma de acabar con la violencia de ETA, incurrimos en dos errores: primero, concederle una cierta legitimidad política a ETA; además, introducimos enormes dificultades en esa posible negociación política, porque, al final, determinadas posturas terminan por ser satanizadas. Eso es trufar el debate político con la violencia. Y, por último, esta separación es necesaria porque, si algún día se llega a un consenso social y político muy amplio, es posible que la violencia no llegue a desaparecer del todo, y entonces acabará demostrándose que en ella operan otras perversiones éticas y totalitarias, una serie de demandas que jamás esta sociedad va a poder atender, por su carácter excluyente.

-¿Es posible desdramatizar la discusión mientras persistan sectores amenazados o mientras la violencia contamine el debate?
-Es posible, pero es muy difícil, porque la violencia contamina de tal manera el debate social y político que no permite un nivel de serenidad. Pero se pueden dar pasos. Aun persistiendo la amenaza de ETA, si, a través de los mecanismos de los gobiernos, la gente se siente menos vulnerable y más protegida, aunque no se haya conseguido eliminar el riesgo, se produce un avance. Soluciones mágicas a corto plazo no existen, pero actuaciones en manos de los políticos y de la sociedad sí pueden paliar el efecto de la violencia.

Construir puentes
-Aludía a las actuaciones desde la sociedad y la política. ¿Y desde la Justicia? ¿Qué piensa de la excarcelación de Pepe Rei?
-La valoro en el marco de esta sucesión de actos judiciales en los que, en primer lugar, se decreta prisión preventiva para determinadas personas -en este caso, Pepe Rei- y luego, a los meses, la Sala Cuarta de la Audiencia Nacional acaba excarcelándolas porque no hay indicios suficientes. Me parece preocupante que se vengan repitiendo este tipo de situaciones. En primer lugar, porque creo que una persona debe estar en la cárcel únicamente en caso de que haya indicios sólidos de que ha delinquido. Se ha repetido demasiado en el tiempo que no haya pruebas suficientes. Pero, además, me parece importante hacer una segunda valoración. Cuando, desde el mundo de la izquierda abertzale, se critica que se ha cometido una grave agresión a la libertad de expresión, ya me gustaría que, con la misma contundencia, condenaran conculcaciones muchísimo más graves, como puede ser que ETA haya asesinado a López de Lacalle y a Santiago Oleaga, o atentado contra Gorka Landaburu. No deja de ser una muestra adicional de esa incoherencia impresentable que, cuando acontecen este tipo de autos judiciales, clamen por la libertad de expresión y no digan nada, o lo digan por boca mucho más pequeña, cuando se producen conculcaciones muchísimo más graves. Yo no minimizo que el señor Rei haya estado cinco meses en la cárcel, pero es evidente que López de Lacalle u Oleaga ya no están con sus familias.

-¿Es tan importante buscar una nueva metodología para propiciar el diálogo?
-Todo lo que sea hablar, construir puentes... es enormemente positivo. También debemos reconocer aquellas instituciones que ya tenemos, como el Parlamento, que son lugares idóneos para el diálogo democrático. En todo caso, en todos estos procedimientos, habrá que garantizar cuestiones básicas éticas insoslayables; por ejemplo, que el proceso que se derive de esa metodología en ningún caso acabe justificando lo injustificable, con las víctimas con la sensación de que, al final, hubo una especie de explicación a lo que sucedió a sus familiares. No todas las metodologías son las adecuadas; hay que ser exquisitos en el respeto al dolor y el sufrimiento acumulados.

Símbolos patrióticos
Julián Tapia Cabanillas - Badajoz.- La Razón 17 Junio 2001

La decisión CiU de que se enseñe en las escuelas catalanas el himno «Els Segadors», además de otros himnos patrióticos, entiendo que no es justo ya que pretenden enseñar a los niños desde su corta edad que Cataluña es su nación, y que España no existe como nación, sólo la nación catalana. Lo mismo que ha ocurrido en las escuelas vascas con las ikastolas, en las que se las ha enseñado y siguen enseñando que España ocupa la nación vasca y que, por tanto, hay que combatirla y luchar, sembrando el odio en España. La Constitución española es muy clara al decir que el idioma español es el castellano y es el idioma oficial para toda España y, por tanto, para todas las comunidades que forman España, por lo que si en las escuelas catalanas se enseñan los símbolos catalanes, lo lógico y natural es que se permita también enseñar los símbolos de la Nación Española.

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