AGLI

Recortes de Prensa     Martes 19 Junio   2001
#Rajoy califica de insensata la decisión de Ibarretxe de acudir a Treviño
MADRID / BILBAO. ABC 19 Junio 2001

#Inmaduros, maduros y podridos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 19 Junio 2001

#El talón separatista de Zapatero
Enrique de Diego Libertad Digital 19 Junio 2001

#Corrupción intelectual  
Pío Moa Libertad Digital 19 Junio 2001

#La AVT critica a Uriarte por equiparar a las víctimas con los familiares de los presos de ETA
EUROPA PRESS MADRID El Correo 19 Junio 2001

#«Basta Ya» se querellará contra Anasagasti por delito de injurias
ABC 19 Junio 2001

#Aznar y la vertebración de España
JAVIER TUSELL El País 19 Junio 2001

#Érase una vez un país políglota
Nota del Editor 19 Junio 2001

#Periodistas de más de 100 países condenan los atentados de Eta
Redacción - Madrid.- La Razón 19 Junio 2001

Rajoy califica de insensata la decisión de Ibarretxe de acudir a Treviño
MADRID / BILBAO. ABC 19 Junio 2001

Rajoy añadió que la decisión del lendakari de acudir a la fiesta del euskera en Treviño «no es, desde luego, una de las más equilibradas, sensatas y ajustadas al sentido común». Por ello, dijo entender el malestar del presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera. «Esas cosas no se hacen así, y no contribuyen a generar una situación de sensatez, sosiego y buen sentido», dijo.

La contundente postura del Gobierno no encontró reflejo en el PSOE, que se mostró dividido. Por un lado, el diputado socialista Ramón Jáuregui aseguró que la presencia de Ibarretxe «no es una provocación», sino que se trata de un hecho «bastante natural». No obstante, aseguró también entender la postura del Ejecutivo de Castilla y León. Por ello, pidió a la Junta de esta Comunidad autónoma que vea este asunto con mayor frialdad. Por el contrario, el secretario general del PSE de Álava, Javier Rojo, aseguró que la decisión del lendakari forma parte de la «estrategia nacionalista de mantener los contenciosos abiertos». A pesar de que dijo que la situación anacrónica de Treviño «no tiene ningún sentido en el siglo XXI», precisó que la visita de Ibarretxe del modo en que se produjo, no contribuye a abrir vías de diálogo.

COLONIZAR CON EL IDIOMA
En la misma línea, la vicesecretaria general de UA, Enriqueta Benito, aseguró que fue una vuelta de tuerca más de los nacionalistas para «colonizar con el idioma» esta zona todavía burgalesa. «Con la fuerza, sólo se consigue el rechazo de quienes son la autoridad competente en este territorio, y, hoy por hoy, Treviño es Burgos».

Respecto a la ausencia de la Diputación Foral de Álava, a pesar de que se trataba de la celebración del día de esta provincia, el diputado de Cultura, Pedro Sancristóbal, explicó que fue el diputado general, Ramón Rabanera, quien tomó esta decisión para no herir la susceptibilidad de los ciudadanos de Castilla y León en torno a la espinosa situación de Treviño. No obstante, precisó que «nuestra actitud en favor del euskera es de apoyo total».

Mientras tanto, el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, acusó al Ejecutivo de Castilla y León de estar actuando con el Condado de Treviño como si fuera el Peñón de Gibraltar. Anasagasti reprochó al PP que esté «dejando pudrir» la situación de este condado, al no aceptar su incorporación a Álava, como pidieron sus habitantes en un referéndum, y añadió que si Treviño, en lugar de estar en Álava estuviera en Ciudad Real, el problema «estaría resuelto hace tiempo, pero como está en Euskadi, lo envenenan».

Por otra parte, la Federación de Ikastolas de Álava abrirá un centro para aprender euskera en Treviño con el dinero recaudado el domingo.

Inmaduros, maduros y podridos
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 19 Junio 2001

Cuando Arenas era un joven democristiano que pintaba sólo un poquito en los destinos crepusculares de la UCD, otros de su cuerda que pintaban más en la configuración del caos, así Javier Tusell, inventaron un eslógan teóricamente perfecto para ganar las elecciones: "ni la derecha dura, ni la izquierda inmadura". Esa equidistancia de AP y del PSOE la entendió perfectamente el votante ucedeo mandando a hacer gárgaras a UCD, cuyo destino lógico hubiera sido la alianza con AP frente al PSOE, pero cuyos complejos ideológicos y patología organizativa le llevaron al basurero o, más delicadamente, a la escombrera de la política española. El resto ha sido maquillaje.

Veinte años después, con canas donde había acné, saca de nuevo a pasear Javier Arenas el eslógan de la "inmadurez" de la izquierda. Y aparte de un lugar común o de una repetición banal, se trata de un error ideológico, político y estratégico. Si el PSOE participa en ese diseño siniestro del "federalismo asimétrico", que busca cargarse la Constitución como paso previo para disgregar la Nación, no cabe hablar de inmadurez. Al contrario, demuestra que está alineado con políticos tan maduros y tan peligrosos como Arzallus y Pujol, amén de González y Polanco. En Galicia, que está a la vuelta del verano, Touriño ha hecho ya una llamada a los separatistas del BNG para renovar el "todos contra el PP" o "todo vale contra el PP". Y es ahí donde tiene que machacar el Gobierno si es que ya ha superado la "pájara" del 13 de Mayo.

Ahí y en la corrupción. Nada de amagar y no dar. Nada de indultar y luego acusar. Ni el PSOE se lo permite ni en el PP se lo pueden permitir. Con cinco años largos en el Gobierno, la oposición no tiene que demostrar nada. El Gobierno, todo. Y conviene recordar que "entre la Derecha dura y la Izquierda inmadura", UCD no esta simplemente madura. Estaba sencillamente podrida. Muerta. Por eso no la quisieron. Recuérdese.

El talón separatista de Zapatero
Por Enrique de Diego Libertad Digital 19 Junio 2001

El PSOE con Zapatero está vaciando las dos últimas siglas que aún tenían algún contenido en la formación fundada por Pablo Iglesias. La de socialista y, sobre todo, la de obrero, habían sido arrumbadas por la práctica del poder y por el inexorable juicio de la sociología. La misma orientación hacia un inconcreto social-liberalismo esconde el reconocimiento del fracaso ideológico socialista. Mientras se encamina renqueante hacia la tercera vía, con algún detalle deslumbrador como la propuesta fiscal de Jordi Sevilla, tan necesitada de mayores concreciones y de la aprobación de un Congreso nacional, José Luis Rodríguez Zapatero está metiendo la directa en sus contradicciones internas con una apuesta clara por la ruptura del marco de convivencia de la Constitución de 1978 –eso de que la Constitución no es un dogma, en donde Constitución es sinónimo de España, pues lo que sí es un dogma es que debe haber una Constitución– y por ser el mamporrero de cualquier separatismo. Es la línea González-Arzalluz –lo que recientemente califiqué de auténtica conspiración– puesta en marcha por Joaquín Almunia y plasmada en los pactos tras las elecciones autonómicas con fuerzas claramente independentistas como sucede en Mallorca.

Es más que posible que Zapatero, acuciado por su misma levedad ideológica y por las encuestas, sólo perciba la posibilidad de llegar a La Moncloa mediante un escenario en que ni PP ni PSOE obtuvieran mayoría absoluta y pudiera éste convertirse en el embajador en Madrid de los diversos nacionalismos. Su pequeña “declaración de Barcelona” no es otra cosa que la sumisión a la “Declaración de Barcelona” como tal.

En esto no conviene engañarse. No existe en España un debate sobre el federalismo ni simétrico ni asimétrico, entre otras cosas porque la España de la Constitución de 1978, la España de las autonomías, es un federalismo que no se reconoce por su nombre, como Zapatero es un separatista que tampoco se reconoce. Lo que hay en España es un serio y sostenido debate sobre la secesión de, por ahora, tres comunidades autónomas o territorios: País Vasco, Cataluña y Galicia. En el caso gallego, el candidato socialista, Emilio Pérez Touriño ya se ha situado en concordia y a rebufo del BNG de Xosé Manuel Beiras.

Si ya es curioso que el líder socialista diga una cosa en Bilbao y otra en Barcelona, más grave y preocupante es el fondo: lo que está diciendo Zapatero es que él no tiene ningún inconveniente en que España se rompa y él ser el líder de ese proceso. Cuando un partido dice cosas tan divergentes según dónde hable es que ha dejado de ser un partido. Es, en todo caso, una confederación de ellos en una nación inexistente o en almoneda. Una especie de CEDA, una confederación de izquierdas autónomas. El PSOE ha dejado de ser partido y de ser español, pues asume la secesión como un hecho positivo, y además a favor de nacionalismos con componentes imperialistas (Navarra, la Comunidad Valenciana y Baleares) que, a su vez, tienen una concepción de la nación autoritaria, restrictiva de la libertad personal, con cánones culturales y lingüísticos. Zapatero no aspira a gobernar España, sino lo que quede de España, como en su día expresó Federico Jiménez Losantos. Y aun lo poco que quedaría de España tras el hipotético paso de Zapatero por La Moncloa.

Zapatero no es, desde luego, un líder nacional, sino un irresponsable compulsivo que cada dos por tres se contradice. ¿Para qué hacer propuestas fiscales para una nación en la que no cree? Federalismo es el pacto de financiación autonómica. Lo de Maragall y Zapatero es separatismo con eufemismos. Con la propuesta fiscal y la sumisión a los nacionalismos no es extraño que a Josep Borrell le dé un infarto.

Corrupción intelectual  
Por Pío Moa Libertad Digital 19 Junio 2001

Durante la Gran Corrupción, Rodríguez Zapatero se distinguió por su denuncia de ella. Nadie olvidará sus filípicas en las Cortes, cuando cantaba cuatro verdades a González y exigía a los polanquistas que, por decencia democrática, o por simple decencia, retirasen aquello del “sindicato del crimen”. ¿Y qué decir de su defensa del espíritu de Montesquieu cuando el tandem González-Guerra pugnaba por enterrarlo bajo siete candados? “Por ahí –advertía Rodríguez, todos los recordarán– transformaremos la democracia, obtenida con tan poco esfuerzo de nuestra parte, en un régimen parecido al PRI mejicano, y a eso no estamos dispuestos los auténticos socialistas, los herederos de Besteiro”. Gracias a tales denuncias los daños del felipismo quedaron mitigados, ¡pudo haber sido mucho peor! Nada más natural, por tanto, que el valiente líder fuera elegido para regenerar el PSOE.

En fin, a estas alturas ya puede apreciarse que el rasgo más acusado de Rodríguez es una insustancialidad adornada con buenos deseos y pose de firmeza. Cada semana suelta una genialidad distinta, depende de quién le ponga firmes en el partido, tal vez alguna se le ocurra a él mismo. La última ha sido su apoyo a las tesis de Maragall, acusando al PP nada menos que de “no entender a España”. Él, Maragall, Pujol, González y Arzallus la entienden perfectamente: se trata de volver a la Alta Edad Media más o menos. De impulsar el proceso de balcanización, al que asistimos con más pasividad de la conveniente.

Rodríguez no tiene demasiada culpa. El PSOE nunca fue democrático, sino una de las peores plagas para las libertades. Esa es la verdad histórica, aunque el partido haya logrado “vender” la imagen contraria durante la transición, gracias a lo de la lucha contra el franquismo. A la cual poco contribuyó, dicho sea de paso. La tradición democrática socialista se parece a los “cien años de honradez”: pura habilidad publicitaria.

Al perder el marxismo como referente básico, el partido tuvo la oportunidad de democratizarse de modo efectivo, pero por desgracia todo quedó en palabrería, en recetas y habilidades para seducir a posibles electores y ocupar el poder a toda costa. Esa palabrería, esa corrupción intelectual, está en la base de las demás corrupciones. Rodríguez no ha aportado nada a la democratización del PSOE, pero los demás tampoco. La excepción, al menos en la práctica, han sido los socialistas vascos, al comprobar en su carne las consecuencias de “entender España” al modo de González, Maragall, Rodríguez y compañía. No ha habido regeneración del PSOE, y no debe descartarse que el resultado final sea la disgregación de ese partido. O la disgregación de España. La primera resultaría muy preferible, pese a que algunos creen que la desaparición de un partido así sería una tragedia para la democracia. No lo sería en absoluto.

La AVT critica a Uriarte por equiparar a las víctimas con los familiares de los presos de ETA
EUROPA PRESS MADRID El Correo 19 Junio 2001

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT ), a través de su portavoz Paulino Baena, afirmó que le «asquea» la equiparación que hizo este domingo el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, entre las víctimas del terrorismo y los familiares de los presos de ETA, al solicitar, durante la homilía del Corpus, compartir el dolor de ambos colectivos.

Baena no dudó en que «seguramente es muy cristiano consolar a quienes sufren la ausencia de un familiar encarcelado, aunque éste sea un asesino». Rechazó, en este sentido, que sea labor de la AVT «poner en claro cuál tiene que ser la actividad pastoral de la Iglesia». «Que nos metan en el mismo paquete a los familiares de las víctimas y a los familiares de los verdugos nos parece absolutamente intolerable», concluyó.

«Basta Ya» se querellará contra Anasagasti por delito de injurias
ABC 19 Junio 2001

La plataforma ciudadana «Basta Ya» ha decidido presentar una querella contra el portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Iñaki Anasagasti, por las «injurias» que ha lanzado contra esta y otras organizaciones. En una rueda de prensa que tendrá lugar hoy en Madrid y a la que asistirá el filósofo Fernando Savater, los responsables de «Basta Ya» explicarán los motivos de la querella.

Tanto «Basta Ya» como la «Fundación Miguel Ángel Blanco» anunciaron el pasado mes de mayo que emprenderían acciones legales contra el diputado nacionalista, a quien exigieron una rectificación «clara» de sus declaraciones a la cadena de televisión mexicana «TV Azteca». Anasagasti dijo que estas organizaciones se nutren de fondos reservados.

Por su parte, la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), también mencionada por Anasagasti en su manifestaciones a la citada cadena de televisión,, ya presentó una demanda civil contra el portavoz del PNV por esas mismas declaraciones.

La AVT renunció a acudir a la vía penal por la exigencia del suplicatorio, dado el carácter de aforado de Anasagasti, y ha pedido una indemnización de un millón de pesetas por lesión al honor que, en caso de que la Justicia falle a su favor, será destinado como dotación económica de un premio que se instituirá para galardonar a una víctima del terrorismo.

Aznar y la vertebración de España
JAVIER TUSELL El País 19 Junio 2001

Javier Tusell es historiador.

Este artículo no pretende en absoluto ser regocijado ni tampoco denigratorio. Sería lo último si quisiera centrarse en el uso que se ha hecho de los medios públicos en una campaña electoral. No puede ser lo primero porque, por más que la polémica acerca de las elecciones vascas haya dominado la escena política española durante meses enconando posiciones contrapuestas, a fin de cuentas son los vascos quienes han decidido y no el resto de los españoles. Además, ni las elecciones se van a repetir, ni tiene sentido abundar en argumentos que en su momento se utilizaron hasta la saciedad, ni menos aún hacerlo al ritmo de las acciones de ETA. Tendríamos, por el contrario, que hacer un serio esfuerzo por respetar los resultados, tratar de aprender de ellos y situar la polémica en terreno distinto de aquel en que la hemos tenido durante muchos meses. Así llegaría a ser constructiva y no exasperante, como ha acabado por resultarnos a todos. Así, además, cabría referirse a algunas cuestiones de principio con cierta distancia y ánimo de entendimiento.

Uno de los aspectos de la lucha electoral pasada está relacionado con el propósito, genérico pero persistente, del presidente del Gobierno por vertebrar España. Con eso no quiero decir ni que todos los que se alineaban con la llamada opción 'constitucionalista', calificativo que habría que comenzar por desterrar, pensaran ni remotamente lo mismo ni tampoco que el propósito de Aznar carezca de sentido. Sin duda ésa ha sido una preocupación primordial del presidente del Gobierno que nace de convicciones profundas. Nada de lo sucedido en cuestiones como la reforma de las Humanidades puede entenderse sin partir de ellas. Pero, con mayoría absoluta o antes sin ella, lo que ha cosechado por el momento a la hora de tratar de llevar a la práctica ese propósito han sido espejismos, actos fallidos, alguna derrota y sobre todo mucha gresca. Cuando, a comienzos de siglo, Unamuno y Maragall debatieron sobre la España plural, el primero recordaba que en tal tipo de controversias muy a menudo se acudía a rebatir no lo que se decía, sino lo que cada uno imaginaba que se había dicho. El desencuentro de esta manera suele convertirse en agónico e interminable.

El propósito, por otro lado, puede ser considerado deleznable por algunos, pero no tiene por qué serlo en una sociedad muy fragmentada y necesitada de coincidencias. A mí me parece correcto; lo que me resulta profundamente errado es el método para llegar a él. No se trata, por tanto, de que la sociedad o la situación vasca no estén maduras para un Gobierno no nacionalista como de que el procedimiento para lograrlo es tan desacertado como para resultar contraproducente por completo.

No se vertebra mediante la confrontación. No ya el caso de Cataluña durante los años ochenta, sino también el de Andalucía en los setenta, como el País Vasco luego, testimonian que en el momento en que existen unos temores -reales o imaginados- sobre el respeto a la propia identidad la confrontación concluye en un resultado reactivo. A algunos comentaristas les hemos leído que, tras la supuesta victoria 'constitucionalista', vendría la inyección de sentimiento nacional (español, por supuesto); otros han recordado que bastante habían hecho ellos con admitir el Estatuto. Debían saber que la confrontación en materias de identidad colectiva tiene efectos lamentables, incluso para quien la provoca. Los ultraespañolistas del pasado no nacieron en Valladolid; fueron, como Maeztu o Sánchez Mazas, vascos o, como D'Ors, catalanes. Igual sucede en el momento actual: Jiménez Losantos fue aragonesista radical en Barcelona y Jon Juaristi nacionalista vasco. Lo pésimo, en fin, del propósito de crear conciencia de identidad nacional española desde fuera es que, como mínimo, se pretende un resultado ucrónico. Bien se puede decir de él, en efecto, que no sólo no ha sido viable en ningún lugar, sino que es impropio del tiempo en que vivimos. Si éste impulsa a la globalización también incita, en cierta manera y como actitud inevitable, al cuidado de la propia identidad.

Un propósito de vertebración de España debe basarse en un programa a largo plazo en que la política cultural juegue un papel determinante y la voluntad de diálogo sea permanente. De esta manera se descubre que la civilización española es siempre el producto de miradas que se entrecruzan desde puntos de vista distintos pero siempre entrelazados. Lo peor de la realidad actual española no es, siquiera, la confrontación, sino a menudo el olvido de esta realidad. Carles Riba recordaba que los intelectuales catalanes no han sido separatistas sino por excepción y se han convertido en tales tan sólo cuando han sentido en su interior la desesperanza ante un diálogo inexistente o interrumpido. Cuando existe un reconocimiento mutuo desde la conciencia de pluralidad el acuerdo es posible, incluso inevitable. Lo pésimo es la ignorancia radical de la alteridad. Por eso resulta un error elemental, impropio de un Bachillerato bien cursado, ignorar que el catalán o el vasco han sido perseguidos; viene a ser algo parecido a situar el Museo del Prado en Lanzarote.

El Estado, en vez de ocuparse en proporcionar esas inyecciones artificiales de españolidad -que pueden sentar como una purga de aceite de ricino-, debiera ocuparse de lo que la Constitución le prescribe, es decir, de poner en comunicación a las distintas culturas de los pueblos de España. ¿Se puede decir que verdaderamente lo ha hecho en los últimos tiempos? Tiene sentido rememorar el pasado y celebrar grandes acontecimientos colectivos. Pero, ahora que proliferan las sociedades estatales de carácter cultural, no vendría mal una dedicada a satisfacer aquella necesidad. De hecho, cuando se ha intentado esta operación de altos vuelos se ha hecho desde la periferia y no desde el centro. Hoy en Madrid se exhibe una exposición titulada Cataluña hoy; en el pasado reciente fue la Comunidad de Madrid (no el Estado central) quien acogió otra dedicada a la relación Madrid-Barcelona. La vida cultural española en el siglo XX no se entiende sin una relación dialéctica entre los distintos mundos culturales de sus capitales más importantes. Reconstruirla es hacerla perdurar y eso tiene más trascendencia que una actitud impositiva (o que lo parezca) durante una consulta electoral ocasional.

En España, hoy y ahora, lo que tiene sentido no es ni predicar la uniformidad, aunque sea por el procedimiento de eludir la pluralidad, ni tampoco pretender simplemente la adhesión a unos principios genéricos de carácter democrático que todos comparten. Estos últimos deben, por supuesto, ser defendidos a ultranza en cada caso concreto, en especial si existe el peligro de la mínima discriminación personal. En este punto no se alabará nunca lo suficiente a las entidades que tienen ese propósito; hay que alinearse con ellas sin el menor titubeo. Pero eso no basta. Elías Canetti decía que el internacionalismo -es decir, una vaga adscripción a principios de carácter general- no puede ser la cura contra el nacionalismo; quien lo resulta es el plurinacionalismo, en definitiva esa conciencia de pluralidad. En un caso como el español todavía se podría añadir algo más. Es de sobra sabido que la conciencia de las colectividades en buena parte se construye mediante actos voluntarios y prácticas cotidianas. Un ministro canadiense habla, por ejemplo, en francés y en inglés en cada párrafo de sus discursos. De parecido modo nada sería mejor que el propio Gobierno de Madrid fuera consciente de la necesidad de hacer emerger un 'patriotismo de la pluralidad' que no sólo supusiera lealtad constitucional, sino que contribuyera a movilizar los afectos colectivos. No lo ha hecho hasta el momento cuando es posible llevarlo a cabo. Si así se hiciera, el resultado habría de ser enormemente positivo. No sólo tendríamos los sentimientos de identidad superpuestos de forma orgánica y coherente -como en Suiza y no como en la antigua Yugoslavia-, sino que además lograríamos que los nacionalismos impositivos -el vasco, el catalán y también el español- resultaran más tolerantes y sobre todo más propios de los tiempos en que vivimos. Por desgracia no ha existido una auténtica pedagogía de la pluralidad. Pero todavía es tiempo para rectificar el rumbo.

Se dirá que no tiene sentido hacer todas estas afirmaciones dirigiéndolas al actual presidente del Gobierno. Ni aunque así fuera habría que dejar de recordarlas, pero, además, no viene mal tomar en cuenta que el actual Ejecutivo ha hecho en más de una ocasión buena la afirmación de Fraga durante la etapa socialista. En algunos casos, menos de los deseables, ha acertado rectificando. Sería bueno que ahora meditara de nuevo la posibilidad de hacerlo. Porque, aunque estas cuestiones parezcan excesivamente alejadas de la política diaria, no cabe la menor duda de que en la próxima campaña electoral de una manera u otra, quizá incluso en forma decisiva, estarán sobre el tapete. Y quien tiene esa acusada avaricia de poder y ese sentido para captar la ventaja electoral debe darse cuenta de ello.

Érase una vez un país políglota
Nota del Editor 19 Junio 2001

El primer presidente, sólo sabía hablar español y catalán en la intimidad, así que sus discursos los dictaba en español. El segundo presidente, que había sufrido la normalización lingüística en una autonomía, utlizaba en sus discursos dos lenguas, por lo que alguna gente se sentía muy satisfecha al poder comprobar que en alguna de ellas cometía algunas incorrecciones, otra gente se iba a medio discurso pues no aguantaban tanto rollo pues no había modo de que el discurso lo diesen primero en una lengua y luego en otra, iban alternando el orden de los párrafos  para que ningua lengua preponderase sobre la otra y a este acuerdo habían llegado dada la dificultad de particionar el discurso en unidades menores (palabras o letras).

Cuando llegó el tercer presidente, los medios técnicos habían avanzado mucho, las máquinas de traducción automática estaban muy avanzadas, (Silicon valley se había ido a pique con el advenimiento de los chips basados en la biología molecular, las cultivaban al lado de las lechugas), por lo que en los mítines, cada ciudadano llevaba la suya, los discursos se preparaban en la lengua del negro y el sistema de megafonía intercalaba propaganda comercial entre los largos tiempos muertos que transcurrían entre los párrafos de la lengua seleccionada en la traductora; los partidos políticos cosechaban enormes cantidades por publicidad y consiguientemente su corrupción desapareció de los asuntos pequeños. 

Cuando llegó el cuarto presidente, la sociedad había avanzado tanto, las sandías no había que encajonarlas para que fueran cuadradas, no había impuestos, no había corrupción, todo el mundo igualmente feliz , los políticos ya no dictaban discursos, la gran máquina lechugina soltaba una ristra de números aleatorios que las pequeñas máquinas lechguinas traducían según los deseos de sus portadores y todos inmensa y virtualmente felices.

Periodistas de más de 100 países condenan los atentados de Eta
Redacción - Madrid.- La Razón 19 Junio 2001

Periodistas de más de cien países de todo el mundo condenaron los atentados de la banda terrorista Eta contra la libertad de expresión en España, especialmente en el País Vasco, en el curso de Congreso de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), celebrado ayer en la capital coreana, Seúl.
   
   La Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) distribuyó una nota en Madrid en la que informó de la aprobación en este Congreso de una moción de condena al terrorismo y los atentados cometidos por la banda. La moción, presentada por la federación de periodistas españoles, iba acompañada de un informe sobre la libertad de expresión en el País Vasco, en el que se relataban todos los atentados que han sufrido personas e instalaciones de los medios de comunicación por parte de la banda terrorista en los últimos años. Esta propuesta también denunció la difícil situación que tienen que afrontar muchos profesionales de la información que, o bien han tenido que emigrar del País Vasco, o bien tienen que servirse de escolta u otras medidas de seguridad para realizar sus tareas sin correr peligro.

Apoyo
   En este Congreso de Seúl han participado más de 250 periodistas representando a organizaciones de más de cien países de todo el mundo. La moción fue presentada por el representante de la FAPE, Juan Antonio Prieto, y mereció la aprobación de todos los congresistas, incluidos los representantes de las agrupaciones de periodistas de los sindicatos Comisiones Obreras y ELA-STV, que forman parte del FIP; en la votación, sólo se registró la abstención del representante de la asociación de Montenegro.
   
   El Congreso Mundial de la Federación Internacional de Periodistas, que se celebra con una periodicidad de cuatro años, dedicó una de sus sesiones al asunto «Periodistas en peligro», en el que se presentaron informes de las situaciones de amenaza que padecen los profesionales en la comunidad autónoma del País Vasco, así como en otras tres regiones del mundo afectadas por conflictos bélicos: Colombia, Sierra Leona y los Balcanes. La FIP, además de mostrar su solidaridad con los profesionales de la información vascos, exigió a las autoridades de esta comunidad, de España y de la Unión Europea que garanticen el trabajo en libertad de los profesionales vascos. En este sentido, la Federación se comprometió a poner en marcha una campaña mundial de denuncia contra las acciones de la banda terrorista Eta, en la que se pretende que también se impliquen las organizaciones internacionales de derechos humanos.
   
   En este Congreso, la Federación Internacional de Periodistas renovó sus cargos directivos. El australiano Chris Warren seguirá ostentando la presidencia, y el español Juan Antonio Prieto fue reelegido para formar parte del Comité Ejecutivo de la Federación, que cuenta con medio millón de afiliados.

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