AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 23 Junio   2001
#Con permiso
AURELIO ARTETA El País 23 Junio 2001

#La paz totalitaria
José Varela Ortega ABC 23 Junio 2001

#Zapatero, el separador
Enrique de Diego Libertad Digital 23 Junio 2001

#Movimientos en falso
TONIA ETXARRI El Correo 23 Junio 2001

#Los proetarras planean reventar las fiestas de Irún con actos de terrorismo callejero «estilo Vergara»
MADRID. Martínez / J. Pagola ABC

#«Es difícil hacer banca en Euskadi porque está al nivel de Borneo», lamenta Aguirre
SAN SEBASTIÁN EL CORREO 23 Junio 2001

#Vázquez descarta pactos con el BNG y pide que gobierne la lista más votada
Redacción - Santiago de Compostela.- La Razón 23 Junio 2001

#Un lingüista dice que en España se enseña el español como lengua extranjera
EFE Libertad Digital 23 Junio 2001

Con permiso
AURELIO ARTETA El País 23 Junio 2001

Aurelio Arteta es catedrático de Ética y Filosofía Política de la Universidad del País Vasco.

Por si no queríamos taza, taza y media. No sólo no hemos vencido en las urnas al adversario dentro de Euskadi, sino que ni siquiera habríamos convencido fuera del País Vasco a algunos a quienes suponíamos de nuestro lado. Se mete uno a intelectual para esto. Para que a estas alturas del desastre, y desde la barrera, ilustres censores te reprendan en nombre de una concepción de la democracia tan esmirriada que deja al ciudadano repleto de tópicos y desarmado de razones frente a la sinrazón nacionalista.

1. Así, se ha escrito que es en los métodos, y no en los fines, como se distingue a un demócrata del que no lo es. Y se añade que, cada vez que abandonamos el relativismo de nuestras convicciones, la democracia se convierte en una ideología, cuando en realidad sólo aspira a ser un método. Un procedimiento, se entiende, de agregación de votos para la toma de decisiones en una comunidad política. ¿A qué se reduce entonces la democracia?; a la regla de mayorías y al gobierno resultante de su aplicación. Por donde se demuestra lo que importaba demostrar, a saber, que el llamado nacionalismo democrático vasco es democrático porque se somete a este método.

Lo que pasa es que la democracia, ¿sabe usted?, no es sólo ni primero un método. Si fuera eso, la democracia podría y debería ser sustituida con ventaja por cualquier otro sistema de gobierno que se revelara más eficaz, cómodo o barato. Verbigracia, un dictador benevolente, un sabio generoso o un robot de robots. Si sólo tuviera que ver con los medios, democrática sería toda meta refrendada por la mayoría, igual da la aceptación de la esclavitud propia que la imposición de la ajena. Travestida en mera técnica, los grandes conceptos que la democracia invoca y en los que parecía sustentarse no pasan de ser adornos pomposos: igual, libre o justo sería nada más que lo que la mitad más uno estableciera en cada momento y lugar como tales. Antes, después y aparte de la facultad de sumar votos no habría nada, salvo el desnudo interés y la violencia bruta. Así es como se acaba dando la razón al pensamiento más reaccionario, que siempre vio en la democracia un mero capítulo de la aritmética.

¿Que es mucho comparado con cualquier régimen autoritario de ordeno y mando?; pero francamente poco si lo medimos con eso que la democracia promete y a lo que de veras aspira. Porque la democracia es sobre todo un principio, del que deriva aquel método, y ese principio asienta que los individuos son los únicos e iguales sujetos de su comunidad política. Sujetos políticos no son un pueblo, una clase social o una iglesia, ni la común condición de ciudadanos nos la puede otorgar nuestra particular adscripción a una fe, una clase o un pueblo. Viniendo al caso, si hiciéramos residir la ciudadanía en la pertenencia a una etnia (o si este accidente por sí mismo concediera derechos), aviados estábamos para asegurar en sociedades modernas la convivencia civil. De suerte que en democracia todo es politicamente relativo, en efecto, menos el principio democrático mismo, que es el que relativiza (o sea, civiliza) todos los demás.

Es en este sentido en el que algunos venimos diciendo que el nacionalismo democrático vasco -como un proyecto político de raíz etnicista- no es lo bastante democrático. Será un nacionalismo pacífico al lado del violento, mayoritario comparado con el minoritario, moderado frente al radical...; pero sólo moderadamente democrático. Este déficit político no radica en sus medios, por más que el objetivo sea tan inalcanzable por las buenas que nunca viene mal que algunos meneen el árbol -siembren el temor- si otros quieren recoger las nueces. El problema comienza ya en sus fines, porque un propósito como el de la construcción nacional con vistas a la soberanía no resulta hoy legítimo en una sociedad plural como la vasca y tiene que engendrar el conflicto. Eso es una aspiración, no un derecho. Pero la carencia última radica en su fundamento, en el que pugnan sin descanso la razón cívica y la étnica, el presente político y el pasado mítico, la comunidad de todos y la exclusiva de algunos. Pues cuando se impone el segundo término, y en nombre de un pueblo que sólo es una parcela de su sociedad, el nacionalismo vasco predica y pretende el derecho de una parte de los vascos sobre el resto.

Para probar esta conclusión no hace falta remontarse al pensamiento de Sabino Arana, ni repasar el repertorio pastoral de monseñor Setién ni aprender metafísica. Es suficiente encarar con honradez cuestiones como éstas: ¿son democráticos (asumen la igual ciudadanía) los presupuestos de 'Ser para decidir', de la política lingüística, de los acuerdos entre los sindicatos nacionalistas, de la convocatoria de Udalbiltza, del censo ciudadano, del documento de identidad vasco, y así hasta decir basta (ya)?

2. Pero ésas son cosas sobre las que un buen demócrata, miren por dónde, ni tiene que preguntar ni está obligado a responder. Desde los griegos se ha dicho que lo más valioso del método democrático era el uso público de la palabra pública. Por lo que respecta a los vascos, en cambio, suponer que las ideas de las gentes influyan en su comportamiento civil, ofrecer y pedir razones políticas... resulta para algunos nada menos que síntoma de una grave patología. Nadie tiene por qué justificar su propia conducta en un proceso electoral. Se opina como se opina, se vota como se vota y el cuerpo electoral decide. ¿Ven qué fácil es ser demócrata?

Es tan sencillo como entrar en una tienda y adquirir la mercancía de nuestra predilección. Sólo faltaba que uno tuviera que justificar ante el vendedor por qué desea una chaqueta en lugar de unos zapatos o de entregar su importe a las obras parroquiales. Sólo faltaba que a los demás consumidores se les ocurriera pedirme explicaciones acerca de mis necesidades, de mis preferencias o del uso de mi poder de compra. La necesidad es mía y de ningún otro; poseo mi gusto, que nadie tiene derecho a enjuiciar ni modificar; y dispongo de dinero, que también es mío y lo gasto como me venga en gana. Aquella democracia degradada a método es la democracia entendida al modo de un mercado político. O sea, como un mecanismo de distribución de los recursos políticos a través de la expresión de preferencias mediante un voto..., sin que deba importarnos ni el modo de formación y el valor de verdad de esas preferencias ni el grado de equidad de aquella distribución.

Uno sugeriría que la abismal diferencia entre el mercado y la democracia estriba en que aquél organiza el tráfico de intereses privados entre seres económicamente desiguales, mientras que ésta ordena el interés común de los políticamente iguales... Minucias de moralista o de académico. Ya está bien de charleta, vengamos a la negociación o pasemos a la votación cuanto antes. ¿Para qué deliberar si una cosa es la teoría y otra la práctica, y sólo cuenta 'la correlación de fuerzas'? ¿A santo de qué contraponer opiniones, si cada cual tiene derecho a la suya y nadie lo tiene a persuadirle de la contraria? ¿Discutir para qué, si en el reino de la política no caben más que simples pareceres y ninguno de ellos debe creerse mejor fundado que otros? ¿Será entonces el principio democrático de gobierno tan aceptable como el derecho divino de los reyes o el de la raza superior al mando? Sin lugar a dudas, pues basta conceder a cualquier ocurrencia la libertad de ser expresada para que tal ocurrencia se convierta ipso facto en democrática. Es, como se sabe, la inevitable salmodia del señor Ibarretxe, esa de que todas las ideas políticas son legítimas. Semejante agudeza no sólo nada a favor de la corriente de opinión más mostrenca, sino que disuade del esfuerzo de pensar las opciones en liza, porque las equipara a todas, y de paso sustrae la suya a una mirada crítica que sería incapaz de soportar.

Y es que el peor efecto práctico (quiero decir político) del desprecio de la palabra pública en nuestras sociedades, de la renuncia a la batalla teórica en política, es que fortalece la postura del más fuerte y debilita la del más débil. No pida usted justificación de los programas políticos, porque todos se supongan igual de respetables, y eso es precisamente lo que conviene al programa más inicuo. Yo no digo que tras el debate abierto vaya a resplandecer al fin la verdad, y venga con ella el triunfo de los buenos y la derrota de los malos. Lo que digo es que, institucionalizado ese debate, hay alguna oportunidad de que la política menos razonable quede expuesta a la indignación o a la rechifla general y, sin tal debate, se pierde esa excelente baza para el descrédito de los unos, el prestigio de los otros y la enseñanza de todos. La argumentación pública, explica Jon Elster, produce resultados más equitativos que la negociación, aunque sólo fuera porque la hipocresía nos prohíbe sostener en voz alta ciertas barbaridades indefendibles. Ahí quisiéramos ver a los nacionalistas como tuvieran que revestir las suyas de una apariencia juiciosa: rebosantes en creencias, saben de sobra que carecen de argumentos y que la batalla de las ideas la tienen perdida.

Pero, al final, ¿acaso contamos con otro modo de discernir la voluntad colectiva que no sea el de sumar las voluntades individuales? Pues no, señores míos, sólo que el espíritu democrático -si no quiere ser tramposo- exige a la vez y con tanto énfasis una permanente educación política de esas voluntades. ¿Que lo primero es la lucha contra quienes nos amenazan de muerte? Naturalmente, pero a sabiendas de las bárbaras doctrinas en las que los agresores alimentan su 'derecho' a amenazarnos. ¿Que una mitad de los vascos habremos de convivir con la otra mitad? De eso se trata, y por eso no sólo acatamos la voluntad de la mayoría, sino que extremamos la tolerancia hacia el contrario y exigimos otrotanto de su parte. Pero nos mueve también el deber de no engañarnos y llamar a las cosas por su nombre. Lo que significa que seguiremos denunciando la sinrazón de la ideología nacionalista y sus secuelas..., porque en ello nos va la decencia individual y la salvación colectiva.

La paz totalitaria
Por José Varela Ortega ABC 23 Junio 2001

«LA paz tiene un precio», un precio que nos quieren imponer los nacionalistas totalitarios y vender (que no es lo mismo) los democráticos. Un precio, se entiende, calculado en redefinición del sujeto de soberanía, al cambio —eso también se comprende sin necesidad de compartirse— del derecho a la vida y a la libertad. Es fácil explicarse que el nacionalismo violento, secuestrando esto y amenazando aquello, exija un rescate valorado en soberanía pero canjeable en poder, en poder totalitario. Se comprende también que algunos españoles, por desgracia en aumento, partidarios de expulsar al País Vasco de la comunidad española —y de la europea— puedan contemplar con interés una propuesta que les permitiría confinar entre pasaportes y aduanas el hacha y la serpiente, para importar, en cambio, a miles de vascos universales y positivos; a ellos, a sus capitales y a su espíritu emprendedor. Lo que no termina de entenderse es tamaña proposición desde el punto de vista del nacionalismo democrático. Porque la excéntrica propuesta, formulada en el orden de factores de una posición independentista pero democrática —soberanía a cambio de derechos fundamentales— apenas oculta una carga de profundidad para el futuro democrático vasco. Los independentistas demócratas harían bien en sopesar con balanza de orfebre la damnosa hereditas que recibirían de los nuevos autócratas totalitarios: pues, aquello que se acepta como moneda de rescate queda para siempre señalado con la hipoteca de la concesión, perdiendo su naturaleza de derecho individual inalienable.

Es comprensible que el irredentismo nacionalista vea con interés el desplome de los imperios pero no lo es tanto que ponga esperanzas excesivas en —y derive políticas arriesgadas de— comparaciones abusivas. El escenario del desmoronado imperio soviético de nuestros días, no es fácilmente equiparable al de las viejas naciones del occidente europeo (Francia, Gran Bretaña y España). Ex Oriente lux, debieron pensar algunos nacionalistas y, en su momento, nos propusieron determinados itinerarios —que, queriendo ser ejemplares, resultaban excéntricos— entre esos materiales de derribo imperial: de los Países Bálticos a los Balcanes, pasando por el aterciopelado divorcio eslovaco. El resultado, en el mejor de los casos lamentable, a veces trágico de varias entre aquellas experiencias ha restado algo de entusiasmo y ha prestado cierta sobriedad comparativa a nuestros nacionalistas. Ahora la meca político-cultural parece encontrarse en Irlanda del Norte, un país de triste historia y con un pasado inmediato que no se caracteriza precisamente por constituir un ejemplo de paz y tolerancia.

Y de pronto, hete aquí que, con esta propuesta de derechos concedidos— en lugar de reconocidos— a cambio de soberanía, se nos quiere hacer retomar un itinerario histórico fascinante pero ya recorrido hace casi doscientos años: el de la carta otorgada. Pero, claro, el asunto aquí es que la testa coronada y fuente de derechos no es Luis XVIII, personaje algo engolado pero afable, tolerante y cultivado, aficionado al arte y a la lectura de Racine y Horacio. El problema es que los autócratas de turno, señores de vidas y haciendas, dispensadores de derechos, son Kantauri y su partida de cuya moderación, ética y estética puedan quizá abrigarse dudas razonables. Y entre los «especuladores constitucionales» (Beaulieu) —reformas condicionadas y vigiladas— me temo que no encontraremos al barón de Vitrolles o a los condes de Ferrand y Buegnot, próceres algo apolillados aun en 1814 pero bastante civilizados, sino a Otegui y Permach, moderados por Egibar y Arzalluz, aunque, eso sí, asistidos por el sr. Madrazo, que es siempre garantía de conocimiento. Es como para pensárselo dos veces. Yo que los nacionalistas demócratas, le daría una vuelta a esta idea de la carta otorgada por padrastros tan contundentes, padrinos tan moderados y autoridades tan relevantes que se proponen degradarlos de ciudadanos de un país europeo a súbditos de un estado etnocentrista, independiente pero vigilado. Ya supo definirlo Guizot en sus Memorias: una Carta así condicionada y otorgada sería acaso un «tratado de paz», un «contrato» en precario pero no una Constitución, que es un texto político de diferente naturaleza y alcance.

Ello, no obstante, hemos de reconocer que no todo entre las propuestas nacionalistas es historia romántica o constitucionalismo con naftalina. Hay también propuestas de futuro, innovaciones doctrinales que, sin duda, serán el pasmo del pensamiento político occidental, sobre todo porque componen una partitura filosófica aproximadamente inversa a la habitual. Desde John Locke a Robert Dahl, una constante de la filosofía política liberal-democrática es la concepción de la sociedad como un ámbito de pluralidad y heterogeneidad, compuesta por individuos con iguales derechos pero en situaciones, y con aspiraciones e intereses, con frecuencia divergentes. La democracia occidental no es, pues, una sistemática de consensos, sino un proceso de disensos limitados por la ley, debatidos en un parlamento y dirimidos en unas elecciones. La idea no es suprimir, sino administrar y regular los conflictos para integrarlos pacíficamente, como fórmula de erradicar la violencia. Es la violencia lo que queda, pues, eliminado y externalizado del sistema porque se considera ilegítima e inmanejable. Los conflictos, por el contrario, se registran, admiten y toleran; a veces se resuelven, otras se diluyen, con frecuencia se conllevan. Se atemperan parlamentando y se disputan votando. Pero desde una concepción limitada, que no plebiscitaría del contrato de votación. La «verdad» que una elección relega a la oposición, puede en sucesivo sufragio gobernar. No hay pues razón absoluta. De la noción «que la omnipotencia no existe» (Hugo Grocio) derivaron los fundadores de la democracia moderna que ésta se gobierna por la mayoría pero se legitima en la libertad y la tolerancia de las oposiciones como clave de alternancia. En consecuencia, la idea de dar el golletazo a los conflictos, en lugar de procesarlos e integrarlos, es un itinerario de omnipotencia que confunde la bondad razonable, pero limitada, de una proposición política con la verdad absoluta de un razonamiento, que es otra cosa y cuya confusión —ya nos explicó Burke hace dos siglos— conspira contra la libertad.

La idea de reconocer (que equivale a legitimar y, por tanto, a integrar) la violencia como dato político, en lugar de método delictivo, se basa en el error de concluir de la constatación de una realidad —su frecuencia— la legitimidad de su ocurrencia, que tampoco es lo mismo. De la frecuencia del robo no se deriva que debamos legitimar el delito contra la propiedad y negociar con los ladrones el reparto del botín. Las consecuencias de integrar la violencia son, al mercado político, similares a las que se derivarían de integrar la delincuencia en el mercado económico; es decir, explosivas. El ansia natural de terminar con la violencia no debe precipitarnos en la trampa de integrarla —que nos llevaría a perpetuarla y reproducirla— sino a combatirla hasta eliminarla y erradicarla. Hay que buscar salidas auténticas, evitando la tentación de huir de la realidad, por desagradable que ésta sea, para caer en «zulos» que agravan en lugar de solucionar el problema (Javier Pradera)

¡Menudo discurso constitucional —novado o reformado —que nace de, y con, los derechos fundamentales hipotecados! ¡Menudo método político que se funda en la supresión de conflictos pero la integración de la violencia en el sistema!

Zapatero, el separador
Por Enrique de Diego Libertad Digital 23 Junio 2001

La Constitución es un dogma o el Zapatero separador

“La Constitución, tal como existe, hasta que sea reformada por un acto auténtico y explícito de todo el pueblo, es sagrada y obligatoria para todos”. La cita no es de José Luis Rodríguez Zapatero, es de un político norteamericano llamado George Washington, para quien “el hecho de que el pueblo cuente con el poder y el derecho de establecer un Gobierno presupone el deber de cada individuo de acatar la Constitución”.

La Constitución, toda Constitución es una declaración dogmática, incluso un dogma en sí. La madre de las constituciones modernas, la norteamericana, adopta desde el principio ese tono de credo laico: “Sostenemos que estas verdades son manifiestas: que todos los hombres son iguales ante Dios, que su creador les ha dotado de ciertos derechos inalienables, que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

No ha habido ideología más dogmática que el socialismo y hasta fechas de una distancia en términos históricos irrelevante el PSOE mantuvo como su visión de la vida el marxismo, la madre de todos los totalitarismos. Los dogmáticos totalitarios han pasado con frecuencia al relativismo postmoderno. Más que ir hacia una tercera vía –no otra cosa que el liberalismo con nombre vergonzante- nuestro partido socialista y su secretario general marchan a galope hacia la ceremonia de la confusión, tratando las cuestiones más serias en nivel de chascarrillo y situando las cuestiones básicas en un nivel de párvulos. Un socialismo de trenca.

La frase de Zapatero tras las elecciones vascas de que “la Constitución no es un dogma” es, en términos intelectuales, una falsa tautología, una chorrada. Si se pretende decir que la Constitución es reformable resulta una obviedad. No se hubiera llevado a titulares, sino lanzada al cesto de los papeles como material sobrante. Lo que es un dogma democrático es la existencia de una Constitución, no de varias. Ninguna Constitución contempla el derecho de secesión, porque ello contradice la misma existencia de un marco convivencial común. Me remito a otro político “menor” al lado de Zapatero, Abraham Lincoln.

La cuestión es que la traducción lógica, por el contexto, tras el 13 de mayo, de la frase de Zapatero –siempre criticable según el viejo adagio contra el relativismo de que en el fondo ha establecido un dogma alternativo– es más o menos que no es un dogma la existencia de una Constitución en España. Por si quedaba alguna duda, su “declaración de Barcelona”, junto a Pasqual Maragall, incide en la materia como líder tácito de los separatismos. Tales criterios podrían ser comprensibles en un líder nacionalista pero resultan abracadabrantes en un supuesto o pretendido líder nacional. La próxima campaña electoral Zapatero –hemos de suponer– la hará no a la presidencia de España sino a la federación de naciones ibéricas con resonancias pimargallianas, sino hubieran superado algunos tales límites y el debate estuviera establecido en dogmas reaccionarios como la autodeterminación o la independencia de naciones étnicas o culturales, auténticas amenazas a la libertad personal, concreta.

Tal desfonde es además fruto de una visión falaz e histérica de los resultados vascos, pues por mucho que se empeñe algún antiguo asesor socialista que hubo de dedicar su tiempo a borrar las huellas del Gal y los fondos reservados, el nacionalismo no ha crecido en el País Vasco sino que ha disminuido, y Jaime Mayor Oreja ha conseguido, frente a las conocidas dificultades de la coacción de la violencia, los mejores resultados de la historia del PP. Los que han tenido responsabilidades de gobierno, en épocas de corrupción sin paliativos, estando por debajo del bien y del mal, debían mostrarse menos abstrusos y resentidos, algo más prudentes y agudos, incluso éticamente silenciosos.

Nunca acabé de entender aquello tan repetido por los nacionalistas de que más que separatistas había separadores. Zapatero me lo ha aclarado definitivamente.

Movimientos en falso
TONIA ETXARRI El Correo 23 Junio 2001

Cuando dice Ibarretxe que responderá con energía al Gobierno central en su intento de cercenar el estatuto, toda la oposición se alegra. Toda. También Mayor contra quién va lanzado ese aviso; porque el archivo, como la prueba del algodón, no engaña y nos recuerda tantos distanciamientos del PNV sobre la carta estatutaria desde que Egibar dijo que ya no servía para quienes aspiraban a una Euskadi soberanista. Así es que... bienvenido a la costosa tarea de defender y salvaguardar el desarrollo autonómico, dicen los socialistas y populares. Un desarrollo autonómico que, a pesar de sus imperfecciones provoca tantas envidias en Cataluña, en particular, y en Europa, en general, aunque este empeño le costará a Ibarretxe muchos inconvenientes entre los independentistas de EH y los que estarán en su gobierno que creen una pérdida de tiempo sostener un pulso con el Estado por «un puñado de transferencias».

Bien es verdad que el mensaje del ministro Montoro hace un mes en el que advertía que «por defender el Concierto económico no se puede ir en contra de Europa» alertó a la ciudadanía vasca (a toda; no solo a la nacionalista) acerca de las dificultades que podía acarrear la renegociación de nuestro instrumento básico en materia económica y fiscal si los interlocutores políticos no consiguen ‘conectar’. Sería preocupante. Porque un gran pacto como el de la devolución del Concierto, a través del estatuto , debería estar por encima del color político del Gobierno

¿Habrá debate político con violencia? Esa es la gran pregunta que deberá responder Ibarretxe en la sesión de investidura. ETA ha vuelto a sembrar el terror frente al Banco Guipuzcoano, y en esas circunstancias resulta difícil hablar de proyectos. Pero se va a intentar. Mientras el PP de Barreda insiste en que un informe jurídico debería estudiar la ‘anomalía’ de que EA se haya constituido en grupo propio, el PSE empieza a dar oportunidades a Ibarretxe para que cumpla sus promesas. ¿Que no gobernará con EH ni directa ni indirectamente? Vale. Pero en ningún sitio. «En el Parlamento no les necesita; en las diputaciones necesitan a otros y nos miran a nosotros y en los ayuntamientos siguen ‘trapicheando’ con HB y eso es trampa», protestan los socialistas a quienes el PNV ha pedido «acuerdos globales».

Se va complicando la maraña, en fin, mientras la oposición quiere crear comisiones de seguimiento. «Tenemos dudas acerca de quienes de verdad son los que impiden el desarrollo estatutario», dice Gemma Zabaleta mientras se pregunta por qué no se ha producido ya la transferencia de prisiones. También las dudas que planearon sobre los movimientos del rector Manu Montero para cambiar a su equipo provocan análisis rebuscados. ¿ Alguien se imagina que si en las próximas elecciones locales ganase en Vitoria una corriente distinta a la que hoy manda en Caja Vital habría que cambiar al equipo en esa entidad? Sería un disparate ¿no?

Los proetarras planean reventar las fiestas de Irún con actos de terrorismo callejero «estilo Vergara»
MADRID. Martínez / J. Pagola ABC

Los proetarras, a través de Internet, preparan una convocatoria de «borroka eguna» (día de lucha) para el próximo 30 en Irún, coincidiendo con el comienzo de sus fiestas. La amenaza de reeditar un «nuevo Vergara» surge en un contexto ya tenso, después de que el desfile mixto, nacido con el pretexto de defender la participación de la mujer, pero en el que figuran ex presos de ETA, haya decidido autodisolverse, por el escaso apoyo popular, y proseguir con sus reivindicaciones desde las filas del Alarde tradicional.

El Departamento del Interior del Gobierno Vasco parece haber tenido conocimiento de estos planes gracias a la denuncia que han interpuesto representantes del Alarde tradicional, pese a que hace ya días que los proetarras han convocado a sus simpatizantes a un referendum bajo la pregunta «¿Se debería convocar un borroka eguna para el día 30 de junio...estilo Vergara?». El alcalde de Irún, el socialista Alberto Buen, conocía de antemano estos planes, pero ha tenido que ser un grupo de ciudadanos el que pusiera los hechos en conocimiento de la Ertzaintza. La amenaza de que los graves disturbios provocados recientemente en Vergara por medio centenar de encapuchados, perfectamente organizados, se repitan en Irún arroja tensión a un ambiente crispado, desde hace seis años, cuando un sector organizó un desfile mixto, rompiendo con una tradición centenaria, con el pretexto de reivindicar la participación de la mujer en igualdad de condiciones que el hombre. Aquella iniciativa, beneficiada por resoluciones judiciales, ha venido contando con el apoyo del Ayuntamiento presidido por el socialista Alberto Buen, que les ha subvencionado con doce millones de pesetas.

Sin embargo, representantes del Alarde tradicional, en el que figuran numerosas mujeres, aseguran que «el conflicto nada tiene que ver con un problema de discriminación de la mujer, sino que se trata de un intento de HB, escudándose en la supuesta defensa de la igualdad de sexos, de utilizar y aprovecharse de las fiestas. El Alarde es una tradición que pese al protagonismo del hombre como escopetero, no menosprecia a la mujer». «En Anzuola, un pueblo de Guipúzcoa de fuerte influencia abertzale, se celebra el Alarde del Moro en el que no participan mujeres. Además, cincuenta escopeteros maltratan, en presencia del público, a un “moro”, y allí, nadie de HB protesta». En cualquier caso, y ante el escaso interés popular que han despertado en años anteriores, los responsables del desfile mixto han decidido autodisolverse como tal. Eso sí, han formado una compañía mixta que va a intentar introducirse en el Alarde tradicional con el propósito, según sospechan los representantes de éste, de boicotearlo. Las sospechas no parecen infundadas ya que entre los quince miembros de la junta que ha venido organizando el desfile mixto figuran diez miembros de EH, así como dos ex presos de ETA, Nicasio Aguirreche y Pablo Susperregui.

UN «GENERAL» EX ETARRA
Susperregui ha ejercido en los últimos años como general del Alarde mixto. Fue detenido en Irún en junio de 1980 por la Policía, acusado de organizar un «comando» de información de ETA que actuaba en la zona de la localidad fronteriza. Así, facilitó a la dirección de ETA datos sobre, entre otros objetivos, el guardia civil Rufino Muñoa, que después fue asesinado cuando viajaba en un autobús. Estuvo seis años en prisión.

Por su parte, Nicasio Aguirreche Olazábal fue detenido, también en Irún, el 18 de febrero de 1982, acusado de mantener contactos con los jefes de los «comandos» que actuaban en Guipúzcoa, con el fin de suministrales armas y explosivos. También se le acusó de ejercer como enlace para el cobro del «impuesto revolucionario». Cumplió una condena de cuatro años de cárcel y en la actualidad es representante de la asociación Senideak.

El pasado año, la presentación del desfile mixto se convirtió en un acto de apología de los presos etarras. En su saludo a los asistentes, la representante de la «compañía Landetxa», Aitziber Ubegun, afirmaba: «También en las fiestas tengamos en mente, recordemos a los presos». Otra, de la «compañía Bidasoa», Amaia Errazkin, insistía: «Tendré en mi mente y en mi corazón a todos los presos y fugitivos de Irún». Otra representante, Arantza Goñi, no quería ser menos: «Y sobre todo, quiero que se recuerde también, como han dicho, a nuestros presos y a nuestros refugiados. No pueden estar aquí con nosotros, pero un día van a estar con nosotros». Y como colofón, las palabras del ex etarra Susperregui: «Vamos a la victoria todos juntos». Entre el público que aplaudió había ediles socialistas.

ASESINATO DE UNA MUJER
Se da la circunstancia de que en la presentación del año anterior participó la presunta etarra Ainhoa Adín, actualmente en paradero desconocido. «Aunque en las fiestas se nos ponen las entrañas a reventar de alegría -dijo entonces- no podemos olvidar a los que hoy no pueden estar con nosotros». Asimismo, en una de las compañías del Alarde mixto, llamada «Ama Shantalem», participaba, hasta su detención, hace unos meses, la etarra Iratxe Sorzábal, a la que se le vincula con tres asesinatos, entre ellos el de Josefina Corresa, que murió al estallar una bomba en el Corte Inglés de Valencia.

Por si hubiera alguna duda, recientemente, los promotores del Alarde mixto recibían el apoyo de un etarra que reside en Venezuela, con el seudónimo «Juan Goñi Arbulo», «por precaución». «En plena lucha en que está Euskadi por nuestros presos y presas, sería una buena ocasión para una vez más treivindicar los derechos de estos a formar parte de la construcción nacional y su lucha política, constituir una compañía con el nombre de Euskal Presoak Euskal Herria (Presos Vascos a Euskal Herria). También podría ser que los soldados o soldadas llevaran en sus armas las bandoleras de euskal presoak». «No debemos desaprovechar la notoriedad que está alcanzando este tema para aprovechar cámaras de prensa, etc.».

«Es difícil hacer banca en Euskadi porque está al nivel de Borneo», lamenta Aguirre
El presidente del Guipuzcoano cree «absurdo» acudir a trabajar «pensando que puede salir uno volando» Dice que ETA intentó «un auténtico asesinato» al hacer estallar el coche
SAN SEBASTIÁN EL CORREO 23 Junio 2001

El presidente del Banco Guipuzcoano, José María Aguirre González, admitió ayer, veinticuatro horas después del atentado con coche bomba perpetrado por ETA contra la sede de la entidad en el barrio donostiarra de Igara, que «es muy difícil hacer banca en Euskadi porque está casi al nivel de Borneo y, en Borneo deben ocurrir estas cosas, pero en el resto de los países europeos no están ocurriendo».

El máximo dirigente del Banco Guipuzcoano hizo estas declaraciones tras secundar la concentración de repulsa al atentado, en la que participaron, convocados por el sindicato ELA, más de un centenar de los empleados que desarrollan su labor en el inmueble atacado. Con una sola frase, Aguirre resumió el sentir de todos ellos: «Venir a trabajar pensando que puede uno salir volando es una cosa absurda».

Al acto asistieron, entre otros, consejeros y directivos del Banco Guipuzcoano, el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz; la portavoz de la Diputación foral de Gipuzkoa, Koruko Aizarna; el presidente de la Juntas Generales, Iñaki Alkiza; la diputada de EA Begoña Lasagabaster; el senador del PP por Guipúzcoa, Gonzalo Quiroga; el secretario general de UGT en Euskadi, Carlos Trevilla; y el presidente del Círculo de Empresarios Vascos, José María Vizcaíno.

Aguirre destacó el «excelente» comportamiento de sus empleados, que se vieron obligados a saltar la valla trasera del recinto al conocer la inminente explosión del vehículo, y agradeció las muestras de solidaridad recibidas. «Vemos que tenemos muchos amigos en el Banco Guipuzcoano. La pena es que tengamos unos pocos enemigos que nos causan estos trastornos», subrayó.

El directivo mostró también su «repulsa» a los autores del atentado, a los que calificó de «criminales» y de «auténticos asesinos» porque, dijo, «sabiendo que están los empleados trabajando a las ocho y veinte de la mañana, hacen estallar un coche bomba». «Se ha intentado cometer un auténtico asesinato», sostuvo, al tiempo que se alegró de que ninguna de las 180 personas que trabajan en el edificio de Igara haya sufrido daños personales. «Afortunadamente, Dios nos ha ayudado», afirmó, y recordó, en este sentido, que los trabajadores que ya habían ocupado sus puestos tuvieron tiempo de desalojar el edificio y los que llegaron después no pudieron acceder al interior, ya que la Ertzaintza acordonó la zona antes de que se produjera la deflagración.

«Vivir con normalidad»
El máximo dirigente del Banco Guipuzcoano añadió que «todos queremos vivir en paz y son muy pocos los que están ocasionando estos daños y, son muy pocos a los que tenemos que aguantar, por desgracia», y confió en que «pronto podremos erradicar» el terrorismo de la sociedad vasca.

Aguirre González deseó que la actual situación de violencia «se vaya arreglando en el futuro» y «entre todos consigamos vivir con normalidad, ya no digo en paz, que tengamos libertad para expresarnos, que vivamos con normalidad». En ese sentido, recordó que, en breve, se formará el nuevo Gobierno, «que tiene toda la adhesión del pueblo vasco», y le exigió que adopte «las medidas oportunas para que todo se vaya desarrollando con la normalidad que deseamos todos los vascos».

Por su parte, el portavoz del Ejecutivo de Vitoria, Josu Jon Imaz, condenó «tajantemente» el atentado y mostró su solidaridad con el banco y sus trabajadores. Imaz preguntó a ETA «qué explicación va a dar a los operarios que vieron ayer su vida en peligro por esta acción y a todos los trabajadores que en muchas ocasiones ven peligrar sus puestos o sus vidas por estos intentos de atentado contra empresas».

Finalmente, Imaz reprochó a ETA que «desprecie el derecho a la vida, los derechos humanos y la voluntad de la sociedad, su voz y sus decisiones» porque, dijo, «el pueblo le ha dicho muchas veces que la violencia no tiene lugar y que sobra».

Vázquez descarta pactos con el BNG y pide que gobierne la lista más votada
El Bloque acusa al PSdeG de trabajar para que Fraga siga gobernando
El diputado del BNG Alfredo Suárez Canal manifestó ayer que en el PSdeG hay «algunos personajes relevantes» que «trabajan para que Manuel Fraga siga al frente de la Xunta» de Galicia. Esta afirmación pone de manifiesto la cada vez más evidente imposibilidad de que socialistas y nacionalistas puedan llegar a un pacto electoral. Por su parte, Manuel Fraga destacó ayer las diferencias existentes entre estas dos formaciones.
Redacción - Santiago de Compostela.- La Razón 23 Junio 2001

El alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, reiteró de nuevo ayer su oposición a los pactos electorales entre PSdeG y BNG, al afirmar que llevan a «líos», por lo que reiteró que es partidario de que en todos los ayuntamientos gobierne «la lista más votada». «Hay que ir a un gobierno de gestión de mayorías claras. O se elige directamente al alcalde o la lista más votada, o un sistema de doble vuelta», declaró Francisco Vázquez, al finalizar en el Ayuntamiento la presentación de la feria taurina de este mes de agosto.

   Vázquez insistió en su petición de que se haga una reforma de la Ley Electoral para que no existan pactos ni gobiernos de minorías y manifestó que los pactos «al final llevan a estos líos», en relación a lo que sucede en Ferrol, donde los socialistas, integrados en el grupo de gobierno que preside el alcalde Xaime Bello, del BNG, anunciaron que votarían en contra del proyecto de reforma de la Plaza de España.

Acusaciones
Desde el BNG la postura con los socialistas ha sido mucho más dura. Ayer, el diputado del BNG Alfredo Suárez Canal manifestó que en el PSdeG hay «algunos personajes relevantes» que «trabaja para que Manuel Fraga siga al frente de la Xunta» de Galicia, ya que evidencia que su candidato preferido en las próximas elecciones autonómicas «no es el de su partido».

   Suárez Canal se refirió así a las declaraciones del diputado socialista José Luis Méndez Romeu ¬hombre Francisco Vázquez¬, quien se mostró partidario de que el PSdeG permita que gobierne el «partido más votado» en el caso de que el Partido Popular pierda la mayoría absoluta.

   Por su parte, el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, declaró ayer en Orense que no es viable un pacto entre BNG y PSdeG porque «tienen programas y realidades diferentes».

Un lingüista dice que en España se enseña el español como lengua extranjera
El presidente de la Academia Canaria de la Lengua, Ramón Trujillo, dijo este viernes que se está enseñando "mal" el español en todas las comunidades autónomas, ya que esta lengua se aprende como si fuera "extranjera", y por ello los jóvenes terminan sus estudios sin saber expresarse correctamente.
EFE Libertad Digital
23 Junio 2001

Ramón Trujillo, que es catedrático de la Universidad de Laguna y especialista en el lingüista Andrés Bello, hizo esta afirmación durante la presentación del primer congreso internacional sobre el español en Canarias, que empezará el 25 de junio con una conferencia del miembro de la Real Academia Española Manuel Alvar.

A su juicio, la enseñanza del español consiste en que el alumno aprenda a pensar en esa lengua pero, criticó, precisamente esto es lo que no se enseña, sino una serie de teorías lingüistas abstractas que a veces "no entiende ni el profesor, pero que se ve obligado a explicar".

Lamentó que en España no se logra que los alumnos sepan hablar correctamente el español, mientras que en otros países se han hecho experiencias con éxito y los estudiantes de bachillerato hacen ensayos "de una calidad tremenda y parecen escritores".
 

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