AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 24 Junio   2001
#Ciudadanía contra sangre
HERMANN TERTSCH El País 24 Junio 2001

#En torno a ETA
Editorial ABC 24 Junio 2001

#Cierre de filas
El Correo 24 Junio 2001

#Una buena noticia para todos
Pedro RODRÍGUEZ ABC 24 Junio 2001

#Negar la corrupción es compartirla  
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 24 Junio 2001

#¿De corrupción yo? No, gracias
Susana Moneo Libertad Digital 24 Junio 2001

#El repaso: Zapatero y la corrupción
Carlos Dávila ABC 24 Junio 2001

#El PP acusa al lehendakari de causar «fricción desde la mentira» en vez de luchar por la libertad
F. A. BILBAO El Correo 24 Junio 2001

#Un serio precedente
JOSÉ LUIS AÑÚA El Correo 24 Junio 2001

Ciudadanía contra sangre
HERMANN TERTSCH El País 24 Junio 2001

El Parlamento de Budapest ha decidido por una aterradora mayoría (92% de los votos) que el Estado húngaro tiene cierta jurisdicción sobre los húngaros que viven en los países vecinos. Y no son pocos. Casi 3,5 millones de húngaros étnicos son ciudadanos de Rumania, Eslovaquia, Ucrania, Serbia y Croacia. Es sin duda una mala noticia para Europa, por mucho que la celebren quienes puedan para entrar, residir y trabajar en este país, uno de los candidatos a la primera ampliación al este de la UE.

Pese a todos los acuerdos sobre respeto a las fronteras existentes -en aquella región siempre discutibles- y la manifiesta voluntad de los Gobiernos de Budapest, Bucarest, Kiev, Bratislava y Belgrado, de no ponerlas en duda, la decisión del Parlamento húngaro dinamita el concepto que con más empeño quiere imponer la UE en su ámbito, que es el de la ciudadanía frente al supuesto derecho racial de sangre. Suena una vez más la alarma, no por limpiezas étnicas ni violencia, sino por resoluciones parlamentarias que socavan los principios de la Unión sobre los que construir una Europa democrática y abierta. Quien tenga sangre húngara, ciudadano de otros países no miembros de la UE, podrá gozar de permisos de trabajo durante tres meses renovables, formación universitaria gratuita y derechos como la asistencia médica.

Si eres de una ciudad de Transilvania como la llamada Cluj en rumano, Kolozsvar en húngaro y Kronstadt en alemán, desde el martes pasado y por decisión de un Parlamento extranjero, has de saber que tienes otros derechos que tu vecino según te llames. Son muchos los que han abandonado esta milenaria ciudad multiétnica en las últimas décadas. Los Maier, alemanes, se fueron en su mayoría aún bajo Ceaucescu. Los Radulescu (rumanos) se han de quedar o emigrar ilegalmente. Pero los Szabo (húngaros) tienen a partir de ahora un trato preferencial en la vecina Hungría. De ahí a pedirte un análisis de sangre en la frontera estamos a un paso.

Blut und boden (sangre y tierra) es un concepto muy poco correcto en la política actual, y aún menos en las instituciones, en países de la UE o candidatos a serlo. Desde el romanticismo alemán del siglo XIX, desde Fichte, también desde el revolucionario alemán judío Heine -a quien le dolía Alemania (a otros también)- y por supuesto desde Herder, el lema que glorificaba una cohesión suprasocial y cuasi mística de un pueblo en torno a características genéticas, sanguíneas, de lengua y vínculo sagrado a una tierra, es un mensaje no ya sospechoso sino comprobadamente peligroso. Desde entonces, el legado de aquellos poetas idealistas germanos no ha generado más que cierto placer literario y muchos ríos de sangre derramadada en nombre del Rh.

Blut (sangre), boden (suelo, territorio), lebensraum (espacio vital). Son términos que hoy debieran repugnar a cualquier ciudadano que, consciente o inconscientemente, sea un seguidor del magnífico término de 'patriota constitucional', que en su día forjó en Francfort el filósofo Jürgen Habermas y que es la bandera de la sociedad civil frente a los nacionalismos oscurantistas, carlismos redivivos y mitologías raciales victimistas. En Budapest, en Bratislava o en Lasarte.

Por eso, no debe extrañar que haya escandalizado la decisión del Parlamento de Budapest. Cierto es que Hungría es un país en el que el trauma de sus compatriotas expulsados de la patria tiene un especial peso. El disparate del presidente norteamericano Wilson y las potencias vencedoras de la I Guerra Mundial en los Acuerdos de Trianon en 1920 sigue produciendo monstruos. Dos tercios de Hungría fueron arrebatados a la metrópoli en un acto de venganza implacable y entregados a supuestos o reales vencedores de la guerra contra las 'potencias centrales', Alemania y Austria-Hungría.

Pero el trasfondo histórico, de mucho calado, de este nuevo traspiés en la construcción de la Europa de los ciudadanos no debe hacer olvidar que los móviles de los nuevos desatinos son actuales. El Gobierno de Viktor Orban, del inicialmente liberal Fidesz en Hungría, ha pasado a ser un movimiento derechista que ha asumido muchos de los postulados de los más montaraces entre los nacionalistas magiares. Dice el Gobierno, a través de Janos Martonyi, ministro de Asuntos Exteriores, que la ley aprobada sólo intenta frenar la previsible afluencia de inmigrantes ante el ingreso de Hungría en la UE. Puede ser.

Pero ahora que Alemania está debatiendo por primera vez con seriedad desmantelar leyes anacrónicas que permiten a un supuesto alemán de Kazajstan con muy supuestos antecedentes alemanes adquirir la nacionalidad que se le niega a un turco cuya familia lleva tres generaciones en Alemania, resulta que Hungría, a punto de ingresar en la UE, acuerda el beneficio de la 'sangre magiar'. Aunque también hay que señalar que también España, por ejemplo, recurre a soluciones similares en la perplejidad que genera el terremoto demográfico que sacude al mundo desarrollado. Porque no es algo muy distinto el privilegiar a un ecuatoriano o argentino en el acceso a las Fuerzas Armadas o a la nacionalidad por 'afinidad de cultura'. Más afinidad hay sin duda entre los húngaros al norte y al sur de las fronteras artificiales y brutales creadas en 1920 entre la actual Hungría y Eslovaquia y Rumania. Hungría sufrió una amputación comparable a la que soportó España a lo largo del siglo XIX. Pero la sufrió en París en cuestión de semanas. Si España se deprimió con su última pérdida en 1918, Hungría quedó desgarrada tras 1929. En todo caso, la nueva reactivación de los derechos de sangre en Europa no augura nada bueno y da argumentos a quienes en distintos lugares del continente preguntan a un individuo nombre, religión, cultura y etnia para decidir en consecuencia el trato y los derechos a otorgarle.

En torno a ETA
Editorial ABC 24 Junio 2001

Herri Batasuna se denomina, desde ayer, Batasuna —unidad, en euskera—, cambio de nombre con el que la izquierda proetarra quiere sellar un proceso de debate ideológico que, con igual denominación, comenzó a principios del pasado año y ha terminado marcado por la decepción electoral del 13-M. El resultado del debate ha sido la reafirmación de todos sus principios esenciales: soberanismo, territorialidad unitaria, desobediencia civil y democracia socialista. En cuanto al terrorismo —«lucha armada», según su diccionario—, la nueva marca política del entramado de ETA lo define como un «instrumento político». Por tanto, lo más que ha mutado HB es la piel, pero no su actitud frente al terror, que sigue férreamente unida a la doctrina más ortodoxa de la banda terrorista.

El proceso Batasuna estaba planteado para «dar un mismo techo a toda la izquierda abertzale de Euskal Herria», según manifestó una de sus responsables. El objetivo no era crear una formación más grata para un nuevo Lizarra ni dotarla de autonomía frente a ETA. Siempre estuvo claro que el propósito de Batasuna era imponer la homogeneidad de criterios entre los diversos colectivos del MLNV. Al final, de las ocho ponencias presentadas, fue refrendada la más ortodoxa, denominada «Bateginez», que significa «Unificando», y que marcará el guión de la izquierda separatista para los próximos años. Sin embargo, «Bateginez» no ha logrado tanta unificación. Al margen de la corriente crítica Aralar, promovida por Patxi Zabaleta —consciente de que en Navarra no cuaja el mensaje separatista—, es significativa la disidencia de los independentistas de Abertzaleen Batasuna (AB), formación política francesa que se ha negado a participar en la refundación de HB y que rechazó desde el primer momento su fusión con los del otro lado del Bidasoa, porque considera inviable aplicar íntegramente en Francia la estrategia rupturista de la nueva Batasuna.

Ante esta izquierda falsamente renovada que, eso sí, hará ajustes de táctica, pero no de estrategia, tendrá ahora que pronunciarse el nacionalismo vasco democrático y aclarar si le resulta posible algún entendimiento con una formación cuya capacidad de evolución hacia posiciones democráticas y pacíficas es nula. Algunos dirigentes del PNV alentaron esperanzas imposibles. Egibar llegó a decir que «el debate sobre la lucha armada en la izquierda abertzale está servido». Pues ahora llega el momento de que el PNV e Ibarretxe valoren los resultados de ese debate y fijen los criterios de su relación con una izquierda cuyos procesos de renovación ideológica le sirven para concentrarse aún más en torno a ETA.

Cierre de filas
El Correo 24 Junio 2001

La constitución de Batasuna, con la ratificación de la ponencia Bateginik y la designación de los miembros de la Mesa Nacional, confirma los peores augurios sobre el futuro del nacionalismo rupturista. La expresa negativa a formular crítica alguna a la ‘lucha armada’, o a solicitar de ETA la inmediata declaración de un alto el fuego, reflejan hasta qué punto la dependencia de la izquierda abertzale respecto a los designios de la banda terrorista es asumida de buen grado por los compromisarios reunidos en Pamplona, que representan la columna vertebral del MLNV. Basta seguir el curso de las votaciones para cerciorarse de que la disidencia interna no llegó a superar, en el mejor de los casos, la adhesión de una décima parte de las personas reunidas en el acto constituyente. La continuidad al frente de Batasuna de las mismas personas que explicaron primero la tregua de ETA y argumentaron después su ruptura constituye la prueba definitiva de que resulta vano esperar que la izquierda abertzale emita una noticia alentadora mientras el terror siga imponiendo su dictadura en los entornos que lo circundan.

Nadie parece haberse sorprendido por el desenlace de la primera asamblea de Batasuna; tampoco los líderes del nacionalismo democrático. Pero a tenor de lo acontecido en los dos años y medio últimos, a tenor de los efectos que ha comportado la entente entre el nacionalismo que se niega a condenar la violencia y el nacionalismo que defiende el derecho a la vida, lo acontecido ayer en la capital navarra obliga a una revisión de largo alcance al PNV y a EA. Obliga a que el nacionalismo democrático supere toda cautela respecto a la necesidad del reencuentro con las demás fuerzas democráticas; cautela que hasta ahora ha mantenido en la esperanza de que algún día pudiera restablecer la unidad que en 1998 dio lugar a Lizarra. La negativa de Batasuna a asumir como una condición inherente al propio sistema democrático la representación institucional de los votantes de EH adquiere un significado que va más allá de una determinada coyuntura, e incluso de una eventual dificultad para desvincularse del dominio etarra. Es la constatación de que a base de convertir al adversario en enemigo, y al enemigo en un sujeto sin derechos, en la izquierda abertzale ha arraigado una concepción totalitaria de lo que ha de ser el futuro de los vascos. En la última campaña electoral, quien probablemente vuelva a jugar el papel de portavoz de Batasuna se jactó una y otra vez de que ellos -EH- eran los únicos que sabían cómo alcanzar la paz. Nadie lo duda. Según el mensaje emitido en la asamblea constituyente de Batasuna se trata de que la sociedad, la ciudadanía entera, cambie de manera de pensar y de sentir.

Una buena noticia para todos
Por Pedro RODRÍGUEZ ABC 24 Junio 2001

Cuando se violan los derechos fundamentales de unos pocos, se amenazan los derechos fundamentales de todos. Esta básica premisa —cimentada en los decisivos años sesenta durante la lucha cívica librada con todo heroísmo en Estados Unidos— revalida su vigencia ante el fenómeno del terrorismo sin fronteras y noticias como la detención en Alicante de Mohamed Bensakhria. Un argelino que se ha destacado dentro de la muy globalizada trama criminal orquestada por el saudí Osama Bin Laden desde la absoluta impunidad proporcionada por un anárquico y retrógrado Afganistán.

No importa que las víctimas caigan en Pasajes o en Yemen; o que los muertos tengan nacionalidad norteamericana, tanzana o española; o que los asesinos sean fundamentalistas del Islam o fundamentalistas del nacionalismo; o que los comunicados aparezcan firmados por ETA o «al-Qaida»; o que el objetivo sea un banco en San Sebastián, una embajada en Nairobi o la catedral de Estrasburgo. La clave es que las democracias no pueden tolerar el uso de violencia como herramienta para el avance de ideas políticas o pseudo-religiosas.

Tampoco hay que olvidar que la cooperación para combatir esta amenaza a la seguridad de todos es una «vía dolorosa» de doble dirección. Esta vez es Francia quien solicita a la Audiencia Nacional la pronta extradición de Mohamed Bensakhria. Exactamente la misma ayuda que la Justicia española consigue habitualmente de países amigos, incluido el gobierno de Estados Unidos que considera a Osama Bin Laden como su «enemigo público número uno».

Porque España conoce demasiado bien lo que es el terrorismo, cualquier éxito contra los compinches del multimillonario Osama Bin Laden debe considerarse como una buena noticia para todos nosotros. Si los españoles queremos disfrutar de los beneficios que corresponden a la octava potencia industrial del mundo, debemos asumir inevitables obligaciones. Y sobre todo no perder el tiempo preguntando por quién doblan esta vez las campanas.

Negar la corrupción es compartirla  
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 24 Junio 2001

El primer paso para admitir la corrupción es negar su existencia. El paso siguiente es, naturalmente, instalarse en ella. El Gobierno del PP va a dar muy probablemente en el Debate sobre el estado de la nación del próximo martes los dos pasos a la vez. El portavoz parlamentario del PP, el insípido y obsecuente Luis de Grandes, ha declarado que en España no existe problema de corrupción y que cometería "un terrible error" el PSOE si "levantase un fantasma inexistente". Arenas, presunto padre de la consigna, lo ha repetido casi con los mismos términos en la clausura de un acto del PP en Santander: "afortunadamente, en los últimos cinco años ha desaparecido la corrupción política que en 1996 era el principal motivo de preocupación política de la sociedad española". Miente Arenas por partida triple o, lo que es lo mismo, no dice la verdad ni por equivocación. En primer lugar, nunca fue la corrupción el problema que más preocupaba a la sociedad española -eran el paro y el terrorismo– y la prueba fue el resultado electoral del PSOE en el 93 (Filesa) y en el 96 (todos los demás). Podría pasar como mentira piadosa, pero no es piadosa. Es algo peor. Dice que ya no pasa lo que pasaba y no pasó para decir que ahora ya no pasa lo que sí pasa.

En segundo lugar, él mismo dice, refiriéndose a las Cajas de Ahorros y a lo que él mismo ha llamado "Filesa 2", que "quedan coletazos de corrupción como los del PSOE en Andalucía". Menudo coletazo. Al lado de este coletazo los cafelitos de Juan Guerra que tanto juego le dieron a Arenas en sus homilías éticas son, eso, cafelitos comparados con la cosecha colombiana. Mil ochocientos millones consiguió el PSOE para un testaferro insolvente a fin de que pagase las deudas contraídas por los socialistas en su tinglado mediático Prensa Sur; una vez extraídos esos fondos de las Cajas, el insolvente compró Prensa Sur por ese precio al PSOE, que quedó limpio de deudas; y apenas un año después el insolvente le vende el 75% de Prensa Sur a Polanco por 3.300 millones. No está mal el pelotazo. Y según declaraciones del ex-secretario de finanzas del PSOE es sólo uno de los muchos negocios que han hecho del insolvente amigo de Gaspar Zarrías un multimillonario. A lo mejor le llama Arenas a esto “Filesa 2” porque sólo en lo de Prensa Sur se acredita un atraco legal de casi el doble de Filesa 1. Si eso son los últimos coletazos, ¡cómo serán los mordiscos!

Pero la tercera mentira de Arenas que es la misma que la de Grandes es la que, en lo sustancial, declara extinguida la corrupción de la época del PSOE y, por ende, la corrupción como problema. No es verdad. La corrupción, aunque sólo fuera en la España controlada por el PSOE y los nacionalistas, no ha desparecido en este tiempo y se supone que el PP debería combatirla. Pero es que además el PP está dando los pasos necesarios e irreversibles para compartirla. La prueba es que acepta el silencio sobre este escandalazo andaluz en el Debate sobre el estado de la nación a cambio de que el PSOE no insista en el caso Piqué, personificación, una más, de la corrupción socialista pero no sólo heredada sino aceptada, asumida, protegida y promovida a rango ministerial por Aznar.

La corrupción siempre será un problema porque está en la naturaleza humana abusar del Poder para fines particulares. Ahora bien, cuando se niega su existencia o se da por extinguida la inquietud social sobre ella es porque se está cometiendo y compartiendo o se aspira a cometer y compartir. Lo peor de la corrupción en la España actual es que el PP la ha declarado extinguida. Es decir, que abdica de su responsabilidad ética y política de perseguirla. Vuelve, pues, la "Edad de Oro" de Solchaga. Si cae Piqué, pueden hacer ministro de Exteriores a Alí Babá.

¿De corrupción yo? No, gracias
Por Susana Moneo Libertad Digital 24 Junio 2001

Está claro que ni a PP ni a PSOE les interesa hablar de corrupción. El Gobierno prefiere que el asunto Ercros, o el “caso Piqué”, no salga a relucir en el debate sobre el estado de la nación, porque obligaría al presidente del Gobierno a dar unas explicaciones que hasta el momento no ha dado. Le obligaría a hablar de la niña de sus ojos que fue Piqué, a quien mantuvo en el Gobierno a pesar de las advertencias de otros miembros de su ejecutivo. Lo último que dijo sobre este asunto fue antes de que conociera que los fiscales del Supremo eran partidarios de imputar al ministro de Exteriores. Si el debate se fuera por esos caminos, Aznar se vería en un compromiso porque Zapatero le forzaría, o así debería hacerlo, a decir si confía plenamente en su ministro y si le va a mantener en el cargo con la corresponsabilidad política que ello implica. Si Aznar optara por dar la callada por respuesta, sería la noticia del Debate eclipsando cualquier otra referencia política.

El “y tú más” que en estos casos sale a relucir, no le serviría de excusa a Aznar para, en todo caso, tener que dar la cara. Tampoco tendría la contundencia suficiente, de merma de credibilidad, con la nueva dirección socialista. El caso de las cajas en Andalucía, que salpica Directamente a Chaves, se relaciona más con el antiguo aparato y con González. El más beneficiado sería Javier Arenas o incluso, quién sabe, a lo mejor hasta le hacía un favor a Rodríguez Zapatero.

Pero por si acaso, el secretario General del PSOE también prefiere saltar por encima de estos asuntos antes de tener que sacar la cara por alguien, o de que a él se la pongan colorada. Es, además, una forma de distanciarse del anterior equipo y de hacer ver que existe una oposición constructiva. De ahí los constantes avisos de unos y otros, los mensajes de que se ha pasado página o las advertencias de que “nosotros no vamos a sacar la corrupción pero, si ellos lo hacen, hablaremos de ese y de otros casos”. Los reproches se hacen y se habla de corrupción, pero eso queda para los segundos.

El repaso: Zapatero y la corrupción
Por Carlos Dávila ABC 24 Junio 2001

Zapatero sabe que con quedar «colocado» en el Debate sobre el Estado de la Nación, denominación cursi y exagerada donde las haya, le vale para seguir como aspirante. Una resbalón en un tira y afloja, en un cuerpo a cuerpo exigente con Aznar, llenaría de dudas su porvenir como líder de un PSOE que aún está abrumado por la espesa herencia del pasado. Hasta el momento, Zapatero ha dejado a sus peones más batalladores la práctica del juego sucio: es previsible que siga haciéndolo. Su imagen, que él borda día a día con singular dedicación, es la de un tirador de esgrima que no se mancha el peto, todos conocen, sin embargo, que ninguno de los más feroces ataques políticos perpetrados por el PSOE, sobre personas y cosas, que de todo ha habido, se ha iniciado sin la entusiasta colaboración del secretario general.

Una incursión en la apestosa corrupción le dejaría muy mal parado. Esta semana continuarán desgranándose flecos y flecos de la anormalidad andaluza donde, lo que parece, lo peor que le puede ocurrir a Chaves, es lo que ya le ha pasado: que le han perdido el miedo. Los propios y los ajenos. Piqué es una golosina para un socialismo que, no obstante, tiene que mostrarse forzosamente cauto para lograr lo que hasta ahora viene consiguiendo: que contra todas las luches de la razón, el «caso Ercros» caiga sobre el PP y no sobre el partido de Zapatero y, sobre todo, sobre el de González, presidente del Gobierno que autorizó golfamente todas las inversiones de KIO en España sin que pasaran por el fielato del Consejo de Ministros. ¿Será tan lelo Aznar como para dejar que parezcan él, su Gobierno y Piqué, que eran los cuentacorrentistas, aprovechados de KIO y Ercros? Zapatero no guarda sorpresas al respecto, porque cada una de ellas le puede estallar en la cara. Las emociones fuertes del Debate se vivirán en los momentos en que Zapatero tenga que responder a los mil y un recursos que tiene, porque sí, un presidente del Gobierno. Zapatero no ha dicho aún una palabra sobre Piqué: él, a lo suyo, que de las patadas en la espinillas se encargan sus acólitos y sus mecenas.

El PP acusa al lehendakari de causar «fricción desde la mentira» en vez de luchar por la libertad
Barrio dice a Ibarretxe que «Euskadi es la comunidad del mundo con más autonomía»
F. A. BILBAO El Correo 24 Junio 2001

El PP contestó ayer al anuncio del lehendakari de responder «con energía» a lo que considera un intento del Gobierno central de «cercenar el Estatuto». El secretario general de los populares vascos, Carmelo Barrio, acusó a Juan José Ibarretxe de utilizar su cargo con el único objetivo de «provocar la fricción desde la mentira», en lugar de «atender la falta de libertad que sufren muchos ciudadanos vascos» y que, a su juicio, constituye «la verdadera prioridad política del País Vasco». El «pulso político» que el pasado viernes anunció el consejero portavoz entre los gobiernos vasco y central ha comenzado.

Su origen se encuentra en unas declaraciones realizadas un día antes por el lehendakari en funciones durante la entrega del Premio Vasco a la Investigación. Ibarretxe se valió del actual proyecto de Ley de Formación Profesional para criticar el «intento» del Ejecutivo Aznar de «limitar nuestras capacidades de actuación» y propiciar una «peligrosa regresión autonómica». El Gobierno vasco reclamó así, una vez más, el cumplimiento íntegro del Estatuto y el reconocimiento de su capacidad para el desarrollo de leyes propias. Barrio negó ayer «de plano» que el Gabinete popular pretenda recortar la autonomía vasca.

El dirigente del PP reprochó al lehendakari «no querer ver que Euskadi es la comunidad subestatal con el grado de competencias y capacidades políticas más grande del mundo». El parlamentario añadió que es «innegable que esas competencias, lejos de estar en un retroceso autonómico, se desarrollan todos los días».

Al hilo de este discurso, criticó a Ibarretxe por «aprovecharse» de la entrega de un premio para «quejarse» sobre cuestiones sectoriales. Le indicó que, como jefe del Ejecutivo, tiene la obligación de explicar las iniciativas políticas que va a tomar en materia de seguridad ciudadana, porque, según aseguró, «muchos intelectuales, cientificos e investigadores que trabajan en Euskadi están sometidos a la falta de libertad de expresión o a la amenaza». «Esa es la auténtica regresión, y de eso no se acordó», apostilló.

«Pactó con ETA»
En su respuesta a Ibarretxe, el dirigente popular recurrió al discurso del PP anterior al 13 de mayo. «El lehendakari se olvida de que pactó con ETA y con HB en la anterior legislatura y que eso es lo que hay que superar. Esa es la auténtica regresión que ha tenido este país, y lo demás -añadió- es el devenir y el desarrollo ordinario de las políticas entre instituciones y gobiernos», afirmó.

El secretario general de los populares de Euskadi argumentó que los debates y discrepancias que surgen al confeccionar «determinadas leyes» entran «dentro de la normalidad de las relaciones políticas e institucionañes». «Ahí está la habilidad de los gobiernos. Sin embargo -concluyó- el lehendakari tira la toalla, sólo se queja y es incapaz de enfocar sus relaciones con normalidad».

Barrio insistió también en la idea de que, desde las elecciones, Ibarretxe ha actuado en contra del espíritu de diálogo y consenso que defendió al conocer la victoria electoral. «Lo único que ha hecho ha sido provocar fricción desde la mentira. El jueves, con la acusación de una regresión autonómica; y antes, con una comunidad vecina,» en referencia a Castilla León, por la asistencia del lehendakari al ‘Araba euskaraz’ de Treviño.

Un serio precedente
JOSÉ LUIS AÑÚA El Correo 24 Junio 2001

Desde que nació, Unidad Alavesa ha defendido la incorporación del vecino enclave burgalés en la provincia de Álava. Apuntamos incluso una octava cuadrilla, para sumarla en su día a las siete tradicionales que hoy integran nuestra provincia. Y desde siempre ha promovido los cauces legales, a menudo lentos, para alcanzarlo, consciente de que no es caso único en la vigente situación del mapa español.

Desde que nació, Unidad Alavesa ha defendido la lengua vasca, noble herencia que muchos alaveses no ejercemos en siglos, pero que es patrimonio común y natural de los vascos. Y desde siempre hemos rechazado que la promoción de su uso y aprendizaje fuera coactivamente impuesto. Porque ello contribuiría al menosprecio de lo que se pretende imponer con la violencia moral, la discriminación arbitraria y sobre todo el injusto tratamiento laboral que sufren muchos alaveses que no conocen esa lengua. Y hemos defendido que lo peor para una lengua es politizarla, porque así se adultera una pieza clave para el buen entedendimiento y la convivencia en paz entre toda la ciudadanía.

Y así las cosas, aunque sesgadamente se nos pinte como anti-vascos a los alaveses que mantenemos esa posición tan razonable. Incluso en los días precedentes al 13 de mayo pudimos escuchar soflamas y acusaciones que son pura y dura mentira. Pero una mentira repetida diez veces se hace verdad si -desde quien dispone impunemente del medio capital para la comunicación- se machaca apuntando de mil maneras, algunas sutiles y otras menos, que somos poco menos que vascos espúreos y traidores.

Quien debe dar el más exquisito ejemplo del cumplimiento de las leyes, y de su espíritu -gracias a lo cual está donde está- es quien volverá a presidir los destinos vascos. Su presencia en el enclave es una dolorosa muestra del poco aprecio al ordenamiento vigente. No se trata de las buenas palabras -que las dijo como siempre hace- sino de lo que institucionalmente representa acudir allí a pesar de las advertencias de las autoridades institucionales de la provincia a la que pertenece el enclave.

Un flaco servicio a las buenas relaciones que deben primar entre dos comunidades autónomas vecinas y algo, por cierto, que no cuadra con el proverbial talante pacificador y hospitalario del pueblo alavés.

Es un sintomático precedente. Están bien las buenas palabras, pero las leyes -repito: gracias a las cuales está donde está- son para cumplirlas o, al menos, respetarlas. Y aquí no ha habido respeto, tal vez porque 33 sea más que 32, aunque sólo una pizquita de más. Esa mínima prepotencia no justifica tan flagrante desconsideración hacia las instituciones legítimas.

Como el motivo fue la fiesta de las ikastodas alavesas, la presencia del candidato a la presidencia ha servido, al menos, para dejar fuera de duda, por si alguno la tuviera, que la escuela puede servir de herramienta política de primera línea. Fue la excusa para hacerse presente «fuera de sus dominios» y con ella confirmó lo que vienen intuyendo muchos alaveses: la convicción de que «una lengua, una nación» es lo que mueve las desorbitadas ayudas y el apoyo incondicional a esta noble lengua. Se da, incluso, la circunstancia de que los responsables forales que, en su día, estimularon unilateralmente unos presupuestos desmedidos, eran desconocedores del vasco, como lo es, por cierto, el portavoz en Madrid del partido promotor de estas medidas. ¿Qué voz puede portar una portavoz que no conoce la voz?

Es lo que viene repitiéndose entre muchos ciudadanos: todo vale para apartarnos de la sosegada condición española que ostentamos, desde que España existe, todos los alaveses, incluidos los que arrojan públicamente a la basura el DNI que certifica su condición española.

Estamos como antes, pero a peor: más arrogantes y, sobre todo, menos respetuosos con el espíritu de las leyes y mostrando, ya sin tapujos, que instituciones educativas son utilizadas como instrumento político para alcanzar objetivos anexionistas a base de la fórmula de la ocupación.

Todo esto es muy triste y aunque no fuera su intención, recuerda a la famosa ‘marcha verde’ de los años setenta, cuando Marruecos pretendió quedarse con nuestros amigos saharauis. Hay cierta semejanza. Lo dicho: muy triste.

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