AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 11 Julio   2001
#UN NUEVO ASESINATO DE ETA, UNA VIEJA CONTRADICCION DEL PNV
Editorial El Mundo 11 Julio 2001

#ETA y la investidura (ABC)
Editorial ABC 11 Julio 2001

#ETA y la investidura (EP)
Editorial El País 11 Julio 2001

#Ibarretxe, el buen separatista
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 11 Julio 2001

#El enredo
Charo ZARZALEJOS ABC 11 Julio 2001

#Diálogo, convivencia, paz
PEDRO LUIS ARIAS ERGUETA El Correo 11 Julio 2001

#Ámbito alavés de decisión
Enrique de Diego Libertad Digital 11  Julio 2001

#El párroco de Ermua se niega a oficiar un responso por el alma de Miguel Ángel Blanco
Roberto L. Vargas - Madrid.- La Razón 11 Julio 2001

#ETA asesina a un policía en Madrid la víspera de la investidura de Ibarretxe
MADRID. M. J. Álvarez / M. Calleja ABC 11 Julio 2001

#El PP exige a Ibarretxe que aclare su prioridad: ETA o la autodeterminación
MADRID. ABC
11 Julio 2001

#La Fundación Miguel Ángel Blanco premia a los profesores Azurmendi y Uriarte
EFE Libertad Digital 11 Julio 2001

#A cuenta gotas
TONIA ETXARRI El Correo 11 Julio 2001

#Ermua recuerda a Miguel Ángel Blanco en el cuatro aniversario de su asesinato
MIGUEL SÁNCHEZ San Sebastián La Estrella 11 Julio 2001



UN NUEVO ASESINATO DE ETA, UNA VIEJA CONTRADICCION DEL PNV
Editorial El Mundo 11 Julio 2001

P
ara terminar de disuadir a quienes todavía creen que el debate político en el País Vasco puede desarrollarse prescindiendo de la violencia de ETA, la banda terrorista cometió ayer un nuevo atentado en Madrid, que marca el discurso de investidura que hoy pronunciará en el Parlamento vasco Juan José Ibarretxe. No es que ETA necesite una efeméride señalada para perpetrar sus atentados, pero es obvio que el propósito de éste ha sido teñir de dramatismo la ocasión, en la que estará presente la muerte del policía nacional Luis Ortiz así como las contradicciones a las que el PNV se enfrenta con cada atentado. En los últimos días, en medios vascos se había avanzado que la lucha contra la violencia se convertiría en el tema prioritario del discurso del lehendakari, algo que ya dejó traslucir tras las elecciones y que se convierte hoy en ineludible.

Pero resultará clamorosa la incongruencia de esbozar esa política, al tiempo que se alimentan tejemanejes sobre una consulta de autodeterminación y se diseña un Gobierno de carácter excluyentemente nacionalista y sectario. Los pronósticos indican que Javier Balza seguirá ocupando la Consejería de Interior, como en la legislatura anterior, marcada por la colaboración con EH. Su gestión se ha caracterizado por la pasividad de la Ertzaintza ante los actos de terrorismo callejero, amplificador de ETA. Mantener a Balza en su cargo no es el mejor signo de una nueva política, ni tan siquiera de una nueva imagen, del Ejecutivo vasco.

Si, como parece, el gabinete se apuntala con el nombramiento de Sabin Intxaurraga como consejero de Educación, Ibarretxe terminará de completar un ejecutivo que despertará un hondo recelo en la mitad de la sociedad vasca. Intxaurraga representa el ala más dura de EA -socio gubernamental del PNV- y, como tal, está más próximo a la izquierda abertzale, cuyos postulados sobre la desobediencia civil ha defendido públicamente. Y todo apunta a que ahora pretende dejar bien guardada la Consejería de Justicia y Trabajo que ha ocupado hasta ahora con la que ha sido su número dos, Angeles Iztueta.

El atentado de ayer tiene también aspectos policiales que no se pueden soslayar, como la confirmación de la cómoda presencia de ETA en Madrid, donde se han sucedido recientemente varios atentados similares. Es obligado pedirle a Interior que redoble los esfuerzos y los medios para desmantelar esta infraestructura, pero también que revise métodos como el que ayer llevó a un policía desprotegido a una zona y en un momento en el que, dada la verosimilitud de la amenaza, la misión era altamente peligrosa.

ETA y la investidura (ABC)
Editorial ABC 11 Julio 2001

En vísperas de que se inicie el debate sobre la investidura del lendakari en funciones, Juan José Ibarretxe, ETA ha vuelto a asesinar en Madrid. Un coche bomba explotaba en el barrio madrileño de Aluche, asesinando al Policía Nacional Luis Ortiz de la Rosa y causando enormes daños materiales. Entre el acto político —la investidura— y el acto criminal —el atentado— ETA tiende un puente para que el nacionalismo vasco, sin necesidad de concretar siglas, pueda reafirmar dos mensajes incrustados en su discurso sociopolítico y en su programa de gobierno: que hay un conflicto y que hay que dialogar. La inmensa tragedia de este nuevo asesinato ya no servirá para modificar la escala de prioridades del próximo gobierno vasco, porque el PNV y su socio, Eusko Alkartasuna, ya han demostrado que ni pueden ni quieren poner en práctica una política soberanista y, al mismo tiempo, luchar contra ETA, porque sin ETA no hay conflicto, y sin conflicto ¿de qué vive el PNV? Por eso, antes o después, Ibarretxe o cualquiera de sus voceros acabará señalando el cadáver de Luis Ortiz de la Rosa para proclamar que quien no dialoga no quiere la paz, olvidándose de que los gobernantes y los partidos que representan a una sociedad moderna y democrática no deben tener otra prioridad que participar activa e incondicionalmente en la derrota del terror. Aprovechar esta muerte para abonar la estrategia soberanista es practicar la necrofilia política más envilecedora.

ETA y la investidura (EP)
Editorial El País 11 Julio 2001

ETA saludó ayer a distancia el debate de investidura de Ibarretxe como lehendakari y el inicio de una nueva legislatura vasca con otro asesinato en Madrid. Un coche bomba mató al policía nacional Luis Ortiz de la Rosa, que procedía a desalojar a los ciudadanos que transitaban cerca de una Delegación del Ministerio de Justicia en el barrio de Aluche, tras una llamada telefónica que había anunciado la existencia de una bomba en el lugar. Una llamada que en este caso fue a todas luces una trampa mortal. Doce días han tardado los terroristas en volver a actuar en Madrid, después de la bomba que causó graves heridas al general Justo Oreja al día siguiente del debate sobre el estado de la nación. La casualidad entre el debate de investidura que se inicia hoy en Vitoria y el nuevo atentado es meramente retórica. ETA asesina cuando tiene posibilidades de hacerlo. Y lo hace donde puede.

El itinerario de los atentados más recientes viene a confirmar los peores temores ya expresados por Interior: parece evidente que ETA tiene una infraestructura estable en Madrid. Su desarticulación debe ser ahora mismo el objetivo prioritario de las fuerzas policiales. Frente al desistimiento que la organización terrorista busca por parte de una sociedad asqueada frente a tanto crimen no hay medida más adecuada que la eficacia policial. Hoy, como siempre, es necesaria una mejor coordinación entre todas las fuerzas policiales, sea cual sea su ámbito de actuación.

Del discurso de investidura de Ibarretxe cabe esperar hoy un compromiso firme en este sentido, que restablezca la cooperación exigible a todas las fuerzas policiales en la lucha contra el terrorismo. Los ciudadanos, sea en San Sebastián o en Madrid, tienen derecho a confiar en que todas las policías hacen cuanto está en su mano para detener a los etarras y para impedir que continúen sembrando el terror. Para ello es imprescindible restaurar la confianza institucional entre los Gobiernos de Madrid y Vitoria.

Ibarretxe, el buen separatista
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 11 Julio 2001

De los tres últimos lendakaris, Ibarretxe será el que más claramente haya planteado hasta ahora el proceso de separación del País Vasco. Ha sido consecuente con la campaña electoral, con los aliados de Eusko Alkartasuna y con los ochenta mil votos que le han venido de Batasuna. Ha aprovechado el periodo de «gracia» postelectoral para explicar a la población vasca y al resto de los españoles y de la forma más detallada posible la secuencia de consultas que será preciso hacer para llevar a la práctica el derecho de autodeterminación, ya reconocido por el Parlamento de Vitoria. El anuncio no ha levantado polvareda. Las palabras más duras han sido las de Mayor Oreja para quien anunciar ese proceso significa aumentar la tortura de los ciudadanos que se sienten marginados y perseguidos en el País Vasco.

Ibarretxe es el político ideal para los españoles que estarían dispuestos a aceptar cualquier cesión política con tal de que terminara el terrorismo: «todo con tal de defender la vida, que es el primero de los derechos, el bien básico». Para esta sociedad descuajeringada en la que estamos, sin principios, sin la más mínima idea de lo que representa el Estado como defensa de la ciudadanía, sensibles tan sólo para el miedo, Ibarretxe es un modelo. ¿Y por qué prefieren que el independentismo venga de Ibarretxe? ¿No daría lo mismo cualquier otro? Porque con él no parece tan creíble, como con Arzalluz, por ejemplo. Y se trata de eso: de que el proceso se cumpla como si no sucediera, sin escándalo y resistencias. Porque el ideal para estos españolitos sin conciencia sería llegar a la independencia del País Vasco mediante un gran acuerdo nacional. Y para eso va bien este Ibarretxe que no asusta, que no hace daño en sus requerimientos, en sus avances, que puede comprometer a algún partido nacional en su estrategia razonablemente independentista, aceptablemente federalista o confederal, un arreglo en definitiva que pueda suponer el fin del terrorismo y así poder ver los programas basura al anochecer que, con un poco de suerte, pueden llevarnos a un destino común en la imbecilidad, por encima de idiomas y razas.

Porque yo hablo de los españoles que viven fuera del ámbito vasco, hablo de los pusilánimes que se justifican con un supuesto realismo, de los ciegos que no quieren ver que detrás de la declaración de independencia comenzará la nueva fase del Terror, pero en esta ocasión con mayúscula, ya institucionalizado, ya legitimado.

A estos españolitos sedicentes constitucionales hemos podido conocerles un poco más después de las elecciones. Explicaron la campaña del PP (no tanto la del PSOE) como una cabezonada de Aznar, y la «derrota» de los partidos nacionales como la prueba de la irreversibilidad del proceso. Según ellos la campaña llevó las cosas demasiado lejos, asustó demasiado al querer arrancar del poder a los nacionalistas. Ellos habrían preferido una confrontación menos dura, dirigida más que a la conquista del poder a mantener unas buenas relaciones con el PNV, con este político ideal que es Ibarretxe.

Hay más Madrazos fuera del País Vasco de lo que parece. Este provoca el rechazo porque va por libre y porque tiene el peor de los defectos que es la prepotencia del prescindible. Por lo demás hay muchos criptoMadrazos. Son los entreguistas que esperan su ocasión histórica. Ahora ninguno de ellos se atrevería a votar a Ibarretxe en su investidura, no porque no piensen que habría que llegar al gran acuerdo de cambiar paz por territorios sino porque lo consideran prematuro. En el fondo de sus corazones están convencidos de la bondad de la vía que propone Ibarretxe. Prefieren la autodeterminación del País Vasco a la unidad de España, a España misma, están hartos de esencialismos patrioteros, castellanistas, españolistas... Piensan que Ibarretxe es el buen separatista, como este columnista piensa que ellos son nuestro peor enemigo, mi peor enemigo, el peor enemigo de la verdadera paz.

El enredo
Por Charo ZARZALEJOS ABC 11 Julio 2001

Hoy, cuando Ibarretxe suba a la tribuna del Parlamento vasco, la oposición ya sabe que no debe «enredar» hasta tanto escuchar su discurso. Eso lo dijo, lo de no «enredar», el portavoz del Gobierno, Josu Jon Imaz, que ayer mismo, después del último Consejo del actual Ejecutivo en funciones reiteró, pensando en los «enredadores», que el objetivo prioritario del lendakari ha sido, es y será la paz.

En este objetivo convergen todas las voluntades, las de los «enredadores» y las de los otros. El problema, y hoy se va a ver, es cómo afrontar eso que en términos genéricos unos llaman paz y otros concretan en la lucha contra ETA. «ETA es la única que mata, la única que no nos deja vivir tranquilos», puntualizan los «enredadores», deseosos de verse a sí mismos libres de escoltas.

El «enredo» no ha venido sólo por ahí. El «enredo» se ha disparado con el acuerdo de Gobierno en el que se habla de paz para pasar, sin solución de continuidad, al derecho de autodeterminación y esto, quieran o no, enreda un mucho las cosas, sobre todo si esta propuesta la ratifican, como no podía ser menos, dos personas tan autorizadas como Gorka Knörr y Josune Aritztondo, representantes de los partidos que van a propiciar la investidura de Ibarretxe.

Pero Imaz, muy en su papel, pide que no enreden aquellos que no están de acuerdo, sin preguntarse, por ejemplo, quién enreda más a quién: si los que proponen el derecho de autodeterminación o los que sostienen que el Estatuto, con las revisiones y mejoras que sean necesarias, es el mejor invento posible para una convivencia pacifica y equilibrada.

Hoy Ibarretxe no va a sorprender a nadie. Si desde hace más de un año se ha sentido cómodo con sus tres síes -a la vida, al diálogo y al respeto de la voluntad de los vascos- y además ha comprobado sus réditos electorales, «¿quién tiene que reflexionar, el que ha ganado o los que han perdido?», preguntan desde su entorno más próximo.

Reflexionar, han reflexionado todos. Los que ahora propugnan lo que llaman «soluciones de fondo», entre las que se incluye la consulta popular, y los que han querido ver en el Ibarretxe del 14 de mayo un Ibarretxe distinto al del día 10 de ese mismo mes. Este es, probablemente, el gran «enredo» de los perdedores: pensar que Euskadi no es feliz porque ellos sufran. La legislatura que hoy comienza es ya, antes de estrenarse, un auténtico enredo, aunque Imaz no lo quiera.

Diálogo, convivencia, paz
PEDRO LUIS ARIAS ERGUETA El Correo 11 Julio 2001

Hoy tiene lugar la sesión de investidura de quien va a ser el futuro lehendakari del Gobierno vasco. A continuación comienza una nueva legislatura autonómica que debe ser bien aprovechada para avanzar por el camino de la normalización social y política del País Vasco. Al servicio de este objetivo global se viene repitiendo, en ocasiones como si de un mantra se tratara, la palabra diálogo. Unas veces se escuchan propuestas con un aceptable nivel de concreción respecto de lo que se pretende afirmar con esta apelación. Otras, más parece que tan sólo se trata de conjuros a una especie de talismán que pudiera acabar por ser el ‘Prozac’ que nuestra sociedad precisa.

Precisamente por este exceso de nominalismo, resulta importante superar disputas sobre quién repite más y con mayor fuerza esas palabras talismán -diálogo sería el mejor ejemplo actual, como el binomio enfrentado paz/libertad lo ha sido durante la pasada campaña electoral- y avanzar con decisión en el campo de los principios, de los procedimientos y, sobre todo, de los contenidos.

La finalidad última ha de ser la construcción de una sociedad en paz, donde sea posible una convivencia más normalizada de nuestras diversas identidades, de nuestras diferentes raíces culturales, de los varios proyectos políticos con los que nos identificamos y de las sensibilidades sociales que nos configuran. Y este proceso necesita dinámicas adecuadas en la misma base social, allá donde la convivencia diaria obliga a que nuestra heterogeneidad comparta vecindario, espacio de trabajo o lugar para el ocio. Donde la relación entre personas concretas acaba por resultar ineludible es quizás el es- pacio en el que afloran con mayor fuerza sentimientos encontrados, pero también donde la cercanía puede hacernos más receptivos para con el otro ser humano, con sus ideas y sus aspiraciones. Tal vez primero debido a su sola presencia cercana. Quizás un poco más tarde porque nos abramos a compartir aquello que nos diferencia y constituye el origen del desencuentro que nos distancia. Bueno sería que aprendiéramos a gestionar toda esa pluralidad de manera racional y como oportunidad para enriquecernos.

Pero estas dinámicas sociales no resultan suficientes. Resulta urgente y necesario que las instituciones y los partidos políticos impulsen iniciativas y políticas (culturales, educativas, lingüísticas) integradoras, desde el convencimiento de que el diálogo desarrollado en un entorno plural tendrá como fruto una percepción más abierta y flexible de lo que somos y abrirá las puertas a la resolución de los conflictos que padecemos. Estas tareas serán tanto más sencillas de desarrollar y más eficientes en la medida en la que el talante con el que se produzcan los debates políticos, sin ocultar las diferencias ideológicas, se plantee en términos constructivos y sin excesos de visceralidad.

Sin embargo, conviene no proyectar sobre la sociedad la idea de que la paz que tanto anhelamos se va a conseguir mediante una operación, más o menos compleja, de ingeniería social cuyo instrumento central va a ser el diálogo. Escribía Román Sudupe recientemente que «de la existencia del ‘contencioso vasco’ no se deriva la inevitabilidad de la lucha armada (...) Si persiste la lucha armada es porque unas personas que perfectamente pueden decidir lo contrario han decidido continuar con la violencia». Y continuaba: «Es falso que ETA mate porque Madrid no respeta la palabra y la decisión de los vascos: ETA mata porque ella misma ha decidido no respetar la palabra y la voluntad de los vascos». O por decirlo parafraseando a Felipe Sahagún analizando el conflicto irlandés: las organizaciones terroristas como ETA sólo aceptan entrar en un proceso creíble de abandono de su estrategia violenta cuando llegan al firme convencimiento de que, para alcanzar sus objetivos, el recurso a la violencia ha perdido su utilidad, utilidad que, muy probablemente, nunca tuvo.

De manera que un diálogo que siga proyectando el imaginario de que la consecución de determinados cambios políticos se justifica al servicio de, entre otros objetivos, acabar con la violencia terrorista la prolongará, porque parte de las pretensiones del totalitarismo violento son incompatibles con la misma estructura irrenunciable de la sociedad vasca. Por el contrario, un diálogo que discuta sobre nuestro futuro para, partiendo de los consensos existentes, buscar la convivencia de sectores sociales que ni son ni van a ser homogéneos, e intentar normalizar la necesaria y enriquecedora pugna pacífica de los diferentes proyectos políticos que se nos ofertan, podrá ir convenciendo de la inutilidad de la violencia y, tal vez, un día, de la perversión ética que supone.

En este contexto conviene insistir en que la violencia de ETA nunca debe utilizarse como elemento de coacción para forzar la voluntad de ningún agente social. Criticar a quien, en una coyuntura concreta, adopta posiciones poco o nada dialogantes es posible y, en ocasiones, necesario. Pero resulta inadmisible que, con esta crítica, se llegue a negar la voluntad de paz de quienes ponen condiciones al diálogo. Una vez más hay que afirmar que los exclusivos responsables del ejercicio de la violencia son quienes la ejercen y los que la aplauden.

Cuando de diálogo político se trata y, muy especialmente, cuando se abordan ya negociaciones en este mismo ámbito, no todos los agentes posibles tienen legitimidad para representar a la voluntad de la ciudadanía, ni todos la poseen con la misma extensión. Son los partidos políticos, en cuanto legitiman en las urnas su representatividad, los llamados a protagonizar el trabajo en esta área. Por idénticas razones, sin negar la virtualidad de otros agentes o de espacios excepcionales (que pueden generar, entre otros frutos, el de despejar dificultades previas), han de ser las instituciones democráticas los ámbitos privilegiados para el ejercicio del diálogo y de la negociación políticos.

Otro principio ineludible, cuando se aborda todo lo relacionado con el diálogo, exige que, como consecuencia de cualquier proceso que conduzca a la desaparición en nuestra sociedad de la violencia con pretendidos fines políticos, una de las conclusiones más importantes que deben alcanzarse es la más completa y rotunda deslegitimación de esa misma estrategia violenta que resulte posible. Sólo esta deslegitimación social y política conseguirá aquella justicia que todavía es posible para con las víctimas. Además, ello inmunizará a nuestra sociedad frente a situaciones futuras en las que podrían volverse a producir dinámicas en las que, con independencia de los fines perseguidos, surja la tentación de poner a su servicio medios éticamente inaceptables.

Acabo recordando que el día, esperemos que no muy lejano, en el que la violencia terrorista haya desaparecido de entre nosotros, el diálogo social a todos los niveles seguirá siendo muy importante. Lo será para ir superando todo el sufrimiento generado. Y habrá de servir para ir regenerando las conciencias morales de quienes las tienen tan deterioradas como para ser capaces de disponer de la vida humana de aquellos a los que convierten de adversarios en enemigos a acosar, perseguir y exterminar.

Ámbito alavés de decisión
Por Enrique de Diego Libertad Digital 11  Julio 2001

El nacionalismo se basa en un chantaje mezcla de violencia verbal y física, porque es incapaz de someterse al más mínimo espíritu crítico, fuera del simplista “ellos” y “nosotros”, amigo-enemigo. Utiliza, además, el discurso de una falsa discrepancia, de forma que tras un mensaje radical se ofrece otro, supuestamente tranquilizador, que sólo se diferencia en los tiempos.

El objetivo para esta legislatura es conseguir la independencia a través de un referéndum de ese tópico y falacia que se conoce como autodeterminación. Lo demás es comentario, titular de prensa y marear la perdiz. Tal objetivo representa una subversión del orden constitucional y estatutario, la superación del marco legal, desprotegiendo las vidas y bienes de los constitucionalistas, como ha sido norma en los últimos años para Ibarretxe-Balza.

Ante la sospecha de que los territorios vascos puedan desgajarse del tronco común para ser un estado independiente ninguna lógica tiene mantener las inversiones públicas, con el dinero de todos los contribuyentes españoles, como el AVE Madrid-Bilbao o las inversiones comprometidas en autovías en el debate del estado de la nación. Más lógico es primar la conexión con Europa a través de zonas que de seguro se mantendrán en la unidad nacional y utilizarán esa financiación en beneficio de todos. Cualquier otra medida, como el concierto vasco, debería quedar en suspenso hasta aclarar si el País Vasco sigue formando parte de España o pretende marchar en solitario, en cuyo caso sería preciso reconsiderar la situación de las empresas vascas y, por supuesto, vetar cualquier incorporación a la Unión Europea. Habría que plantearse de inmediato la participación en la Liga española de equipos vascos a la espera de tan necesaria clarificación.

Absurdo es admitir por más tiempo eufemismos y circunloquios, propios de totalitarios que pretenden desarmar nuestro espíritu crítico, del “ámbito vasco de decisión”, pues la autodeterminación ha de ser un principio universal, y por ende debe reclamarse el ámbito navarro de decisión, el alavés y el de cualquier ciudad, barrio o bloque de pisos que mayoritariamente no quiera seguir la senda de la independencia. Es difícil saber si el Gobierno está en un “compás de espera” porque no sabe lo que hará Ibarretxe, en cuyo caso sería el último en enterarse, o porque no sabe qué hacer, lo cual sería aún más preocupante.

El párroco de Ermua se niega a oficiar un responso por el alma de Miguel Ángel Blanco
El sacerdote no participará en los actos de homenaje para «no sentar un precedente político»
El párroco de la iglesia de Ermua se ha negado, según ha podido saber LA RAZÓN, a celebrar un responso en el cementerio de la localidad vizcaína en memoria del concejal del PP Miguel Ángel Blanco, secuestrado por Eta hace cuatro años, el 11 de julio de 1997, y asesinado al día siguiente, tal y como le habían solicitado la familia del edil y los representantes de la Fundación Miguel Ángel Blanco. El cura argumentó que celebrar un acto de este tipo podría sentar un precedente que otros quisieran seguir. Al cierre de esta edición, se estaba tratando de buscar una alternativa a la negativa.
Roberto L. Vargas - Madrid.- La Razón 11 Julio 2001

La familia de Miguel Ángel Blanco había solicitado la celebración del responso en lugar de una misa por considerarlo más accesible. El acto debía celebrarse el próximo viernes día 13, coincidiendo con el cuarto aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco (aunque fue disparado el día 12, el edil popular permaneció con vida doce horas y murió el día 13 de madrugada) y el lugar del mismo sería el cementerio de Ermua, donde está enterrado el concejal.

   Ante la negativa del párroco, que lleva algo más de un año en la localidad sustituyendo al que habitualmente está allí, según ha podido saber este periódico, la familia de Miguel Ángel Blanco está tratando de solucionar el problema y ha contactado con el Arzobispado de Vitoria, aunque al cierre de esta edición no había noticias sobre si se había hallado alguna solución.

   Los actos de recuerdo por el asesinato de Miguel Ángel Blanco no se ceñirán exclusivamente a su familia. Nuevas Generaciones del País Vasco realizará hoy una marcha en recuerdo del concejal que comenzará en el ayuntamiento y finalizará en el cementerio donde descansan los restos del edil popular. Allí, se llevará a cabo un breve acto político en homenaje a Blanco. También el ayuntamiento del pueblo vizcaíno se sumará a los actos. El consistorio celebrará, a las diez de la noche de hoy, una concentración con velas en la Plaza Cardenal de Orbe para recordar el asesinato. El consistorio quiere que esta movilización sea «un grito de rebeldía que exige la disolución de Eta» y «que nos deje vivir en paz». Asimismo, el acto servirá también para recordar a todas las víctimas del terrorismo y a todas aquellas personas que, por pensar diferente, viven amenazadas. En la concentración, se oirá música del cantautor Imanol, que tuvo que huir del País Vasco tras ser amenazado, de Serrar y Aute, y se recitarán poemas de Gabriel Aresti, Gabriel Celaya y León Felipe.

ETA asesina a un policía en Madrid la víspera de la investidura de Ibarretxe
MADRID. M. J. Álvarez / M. Calleja ABC 11 Julio 2001

La banda terrorista ETA reaparecía ayer en Madrid con un nuevo atentado, esta vez un coche-bomba colocado a la altura del número 151 de la calle Ocaña, en el barrio de Aluche, que causó la muerte al policía Luis Ortiz de la Rosa y dejó trece heridos, siete por cortes de cristales y cinco por crisis de ansiedad.

Poco antes de las ocho de la tarde se recibió en la sala del 091 de la Policía Nacional una llamada avisando de la inminente explosión de un artefacto a la altura del número 155 de la citada calle, donde se encuentran las dependencias de la Subdirección General de Informática del Ministerio de Justicia. Fuentes de toda solvencia aseguraron que reconocieron la voz que dio el aviso, ya que era similar a la que otras veces había comunicado la colocación de otras bombas.
Inmediatamente agentes de este Cuerpo acordonaron la zona ante el riesgo de que pudiera haber una segunda explosión y pidieron a los vecinos de las viviendas de la zona que abandonaran sus casas, salieran a la calle y se alejaran del lugar.

Se trata de una zona muy transitada por su cercanía a la estación de Metro de Campamento, donde también hay viviendas de policías y militares, un instituto y la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en la que en el momento de la explosión se estaba celebrando misa y que sufrió la rotura de algunos cristales, aunque ninguno de los feligreses sufrió heridas.

Aproximadamente cuarenta y cinco minutos después del aviso, el coche-bomba hizo explosión, justo cuando el agente Luis Ortiz de la Rosa, de 33 años, que era uno de los que estaba preparando el cordón policial, pasaba junto al vehículo estacionado por los terroristas. Aunque en un primer momento se pensó que la explosión no había causado heridos, cuando se disipó la fuerte humareda efectivos del Cuerpo de Bomberos descubrieron el cadáver a posos metros del coche.

COMISARÍA DE LA LATINA
El artefacto alcanzó de pleno a Luis Ortiz de la Rosa, quien murió en el acto. El agente, natural de la localidad madrileña de San Martín de Valdeiglesias, desempeñaba sus labores policiales en la Comisaría de La Latina de Madrid desde el mes de enero, estaba casado y tenía un hijo de año y medio. El juez encargado de levantar el cadáver fue Baltasar Garzón.

En la explosión resultaron con heridas leves trece personas, siete de ellas con cortes por cristales y cinco por crisis de ansiedad, además de numerosos daños en los edificios, que según fuentes del Ayuntamiento, empezarán a ser reparadas hoy mismo. En el lugar de los hechos, el Samur instaló un hospital de campaña donde atendió a otras personas con heridas de menor consideración.

Cinco de los heridos fueron trasladadas al hospital Clínico de la capital. Se trata de un matrimonio formado por una mujer de 58 años, A.R.G., y su marido, de 63, S.S.R., además de otras dos mujeres, V.C.M., de 62, y N.S.G., de 83 y una quinta persona que al cierre de esta edición estaba sin identificar. Según fuentes hospitalarias, ninguno de ellos presentaba heridas de gravedad, aunque su estado de salud estaba siendo anoche evaluado por los servicios de urgencia del hospital.
La mayoría de los afectados por crisis nerviosas eran jubilados que suelen acudir al centro de día situado a unos escasos cincuenta metros del lugar de la explosión.

Por su parte, los bomberos enviaron siete vehículos al lugar de los hechos, donde cuatro coches estaban ardiendo y numerosos edificios colindantes presentaban daños, por lo que tuvieron que revisarlos para comprobar su estado.

El atentado de ayer en la capital de España se produce a los doce días de que ETA intentara asesinar en la calle López de Hoyos de Madrid al general Justo Oreja, a través del procedimiento de una bicicleta-bomba. El general resultó herido grave, con lesiones diversas.

EL COCHE, ROBADO EN MARZO
El coche-bomba que hizo explosión es un automóvil Peugeot 205 rojo que había sido robado en marzo por los terroristas en Moratalaz, informaron a Europa Press en fuentes policiales.

La Policía sospecha que el coche-bomba podía contener unos cuarenta kilos de explosivos, posiblemente dinamita.

De esta forma la banda terrorista ETA ha vuelto a elegir Madrid para atentar en una víspera emblemática. Así, colocó un coche-bomba en la calle Goya de Madrid, el 11 de mayo, al término de la campaña electoral de las elecciones vascas.

Hoy está previsto que comience en el Parlamento Vasco el debate de investidura del lendakari, Juan José Ibarretxe, que contará con el apoyo del PNV y EA y la abstención de Batasuna.

«ETA NO GANARÁ»
El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Interior, Mariano Rajoy, llegó al lugar de los hechos sobre las diez de la noche, y desde allí subrayó que «ETA no va a conseguir con sus métodos ninguno de sus objetivos políticos». «El derecho a la vida y la libertad es algo en lo que tradicionalmente y desde siempre ha luchado la Humanidad.
Rajoy expresó su respaldo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de las que resaltó que «en el cumplimiento de su deber han evitado una masacre de incalculables consecuencias, aunque en algunas ocasiones acaban con su propia vida». El ministro explicó que «las viviendas de la zona quedaron en un estado casi inservible, aunque lo más importante es la pérdida de una vida humana».

Rajoy señaló que el atentado de ETA no hace sino confirmar que la banda terrorista tiene un «comando» en  Madrid. «Las Fuerzas de Seguridad trabajan desde hace tiempo con esa convicción», comentó.
Por su parte, el ministro de Justicia, Ángel Acebes, declaró que el atentado «parece que iba dirigido» contra las dependencias del Ministerio de Justicia en la calle de Ocaña.

Los Reyes enviaron anoche un telegrama de condolencia a la viuda del policía nacional Luis Ortiz de la Rosa. El Príncipe de Asturias envió también otro telegrama de condolencia a su viuda.

El PP exige a Ibarretxe que aclare su prioridad: ETA o la autodeterminación
MADRID. ABC 11 Julio 2001

El portavoz del Partido Popular Rafael Hernando condenó el atentado e instó al lendakari, Juan José Ibarretxe, a que aclare en el debate de su investidura si su prioridad será la lucha contra ETA y quienes apoyan su «mafia» o la autodeterminación del País Vasco.

En su opinión, el lendakari deberá explicar si para él son más importantes «aventurerismos rupturistas en torno a la configuración de Estados que sólo están en la imaginación de algunas personas y nada tienen que ver con la Historia de España ni con la del País Vasco». «Ese es el reto del señor Ibarretxe y es lo que los ciudadanos vascos y el resto de ciudadanos españoles esperan que aclare mañana», añadió.

Además de condenar «la nueva salvajada» de la banda terrorista, Hernando trasladó, en declaraciones a Efe, las condolencias de su formación política a los familiares de la víctima, el policía Luis Ortiz de la Rosa, y aseguró que este crimen no va a quedar sin castigo.

El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, mostró su repulsa y señaló que «ETA trata de perturbar» con esta acción «el debate de investidura», pero su actitud «no va a modificar la posición de firmeza» de seguir trabajando para recuperar la unidad democrática. Blanco reafirmó «la firmeza y el compromiso» del PSOE de «abordar de forma conjunta con el Gobierno, y de acuerdo con el pacto antiterrorista, la lucha contra ETA y la barbarie».

El portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Iñaki Anasagasti, condenó el atentado, al que calificó de «terrible» y acusó a ETA de querer «hacerse presente con este macabro mensaje quitando la vida a un ser humano y llevando desazón a la familia», informa Europa Press.

Anasagasti aseguró que con este tipo de acciones la banda terrorista «no va a conseguir nada, sino demostrar que son un grupo de asesinos que mata por matar».

«MINORÍA FANÁTICA»
«Es una situación terrible, bochornosa y que además trata de manchar el nombre de los vascos con unas acciones supuestamente hechas en nombre del pueblo vasco, cuando son una minoría fanática y toda la sociedad en su conjunto desea que desaparezca», concluyó.

El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, expresó su más «absoluto rechazo» y afirmó que la banda terrorista ETA demuestra así el «desprecio a la voluntad de los vascos».

La Fundación Miguel Ángel Blanco premia a los profesores Azurmendi y Uriarte
La Fundación Miguel Angel Blanco ha concedido el Premio a la Convivencia a los profesores Mikel Azurmendi y Edurne Uriarte como representantes “del compromiso de todos los intelectuales y periodistas que han alzado la voz de la razón frente a la dictadura que ETA intenta imponer en el País Vasco”.
EFE Libertad Digital 11 Julio 2001

Así lo explicó este martes la presidenta de la Fundación, María del Mar Blanco, hermana del concejal del PP de Ermua asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco, durante la presentación de la entrega de la cuarta edición de estos galardones, que se celebrará el jueves en el palacio Escoriaza de Vitoria, coincidiendo con el aniversario del asesinato del edil popular.

El patronato de la Fundación Pro-Derechos Humanos Miguel Ángel Blanco ha acordado premiar este año “a dos ciudadanos vascos, víctimas de la persecución política por parte de ETA y de su entorno” por “su libertad y pensamiento, su compromiso con democracia y su valentía moral”, según explicó su presidenta. También reconoce “su testimonio, su capacidad y lucidez críticas, con las que desmontan la supuestas justificaciones y comprensiones ideológicas a la violencia terrorista”, así como “su claridad y profundidad pedagógicas para entender cuáles son las claves del problema terrorista”.

En opinión de la Fundación, estas características hacen que Mikel Azurmendi y Edurne Uriarte “representen perfectamente el compromiso de todos los intelectuales y periodistas que han alzado la voz de la razón frente a la dictadura que ETA intenta imponer en el País Vasco”. Con la entrega de la cuarta edición del Premio a la Convivencia, la Fundación también pretende denunciar “la situación absolutamente inaceptable en un Estado de Derecho de cientos de vascos que por defender el derecho a la vida, la pluralidad ideológica y la libertad de expresión ven mediatizadas sus vidas, siendo intimidados, agredidos e insultados por ETA y por sus cómplices”.

María del Mar Blanco destacó que Mikel Azurmendi “ha sido atacado y amenazado en su despacho y en su casa”, lo que provocó su exilio en el extranjero, y subrayó que Edurne Uriarte “ha sido acosada y amenazada y fue la destinataria de una bomba en la universidad de Leioa”.
El alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, que acompañó a la presidenta de la Fundación en la presentación de los premios, destacó la satisfacción que supone para el Ayuntamiento de la capital alavesa que Vitoria acoja la entrega de estos premios.

A cuenta gotas
TONIA ETXARRI El Correo 11 Julio 2001

Cuando la información no es transparente y no fluye como es debido, se suelen dar rienda suelta a las especulaciones. Eso fue lo que ocurrió cuando los gestores nacionalistas del Pacto de Lizarra iban proporcionando los datos de su experimento, primero a cuenta gotas, después a los ‘elegidos’ y, en último, lugar a los que podrían adherirse al club. Eso sí, sin cambiar una coma de lo previsto.

Pero ahora se da la circunstancia de que los partidos del Parlamento tienen en su poder el guión del compromiso programático que hoy leerá Ibarretxe, y, lógicamente, tienen algo que decir. Resulta pues comprensible que no sólo opinen acerca del avance de lo que hoy será la línea de intervención del único aspirante a lehendakari, sino que critiquen la propuesta de consulta sobre el derecho de autodeterminación, sobre el que ya se pronunció el Parlamento en 1990. Están en su derecho. Eso no es «enredar» como dice el portavoz Imaz; es, simplemente, opinar y discrepar. Conviene esperar hasta conocer la literalidad del discurso de Ibarretxe, pero nadie tiene derecho a impedir que los partidos de la oposición discrepen con los datos que ya poseen. Esa, la discrepancia, además, es la base del diálogo: lo otro (que dos dialoguen y que ceda uno sólo) no tiene nada que ver con la política del entendimiento.

Al crítico de Aralar Zabaleta la propuesta de PNV y EA le ha parecido más bien descafeinada. Sin embargo, nadie le ha echado en cara la exposición de sus pegas, con todo lujo de detalles, observan desde los banquillos de la oposición, que insisten en que la prioridad política de Euskadi debe ser combatir a ETA y garantizar las libertades, por encima de cualquier proyecto político. Y lo dirán, precisamente, cuando se cumple el aniversario del asesinato de Miguel Angel Blanco.

Mientras Ibarretxe se prepara para dirigir una legislatuta ciertamente complicada -¿podrá cumplir con su promesa de dar prioridad al restablecimiento de la unidad contra la violencia?-, su socio, EA, con la confirmación de sus tres consejeros, ha querido imprimir un marcado perfil político en el Gobierno. Una vez destronados de las especulaciones Esther Larrañaga y Gorka Knörr, cuya carrera política se ha quedado limitada a la Mesa del Parlamento, Intxaurraga y Azkarraga ofrecerán la garantía de ‘políticos ortodoxos’ de EA. Iztueta, de reciente afiliación, tiene menos experiencia, pero, con toda seguridad, el consejero de Educación le echará una manita en Justicia en cuanto se le presente la mínima dificultad. En el primer Gobierno de Aznar la ‘síntesis’ entre el ministro Mayor y la titular de Justicia así funcionó. Y vaya si funcionó.

Ermua recuerda a Miguel Ángel Blanco en el cuatro aniversario de su asesinato
Los vecinos se concentrarán esta noche con velas encendidas  en la plaza Cardenal Ore de la localidad vizcaína
MIGUEL SÁNCHEZ San Sebastián La Estrella 11 Julio 2001

Los vecinos de la localidad vizcaína de Ermua se concentrarán esta noche con velas encendidas en la plaza Cardenal Orbe de esa localidad para conmemorar el cuarto aniversario del secuestro y posterior asesinato del concejal del PP, Miguel Ángel Blanco.

Aquel hecho será rememorado por sus vecinos coincidiendo con el inicio del debate de investidura de Juan José Ibarretxe como lehendakari del Gobierno vasco y, por lo tanto, de las polémicas parlamentarias en torno a la paz y la autodeterminación del País Vasco.

El cruel asesinato del edil de Ermua puso de manifiesto el hartazgo de la ciudadanía vasca ante la violencia ejercida por ETA que, en esta ocasión, añadía al asesinato la crueldad de poner un plazo de cuarenta y ocho horas a su vida.

La condición de la organización terrorista para liberar al secuestrado era el acercamiento de los más de quinientos presos de ETA a cárceles vascas, algo técnicamente imposible de cumplir en el exiguo plazo de dos días, pero que la mayoría del Parlamento vasco venía reivindicando de forma constante desde tiempo atrás, haciéndose eco de un sentimiento mayoritario en la sociedad vasca.

Ello fue así incluso durante el largo cautiverio del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, que finalmente sería liberado en una lonja de Mondragón por efectivos de la Guardia Civil, lo que constituyó el momento más "dulce" de Jaime Mayor Oreja al frente del Ministerio del Interior.

La acción de ETA se presentaba, por tanto, como un pulso y una "venganza" ante el éxito político-policial que suponía no haber cedido al chantaje planteado por la organización armada y lograr, finalmente, rescatar al cautivo del insalubre habitáculo donde le tenían recluido sus captores.

Si la sociedad vasca comprobó horrorizada las lamentables condiciones físicas de un José Antonio Ortega Lara que recordaba los judíos liberados de los campos de exterminio nazis, apenas una semana más tarde multiplicaba su indignación al conocer la noticia del secuestro de un joven concejal que sería asesinado a cámara lenta.

Espíritu solidario
Estas fueron las condiciones que incubaron la rebelión popular que terminaría por conocerse como 'Espíritu de Ermua'. El alcalde de la localidad, el socialista Carlos Totorika, encabezó a sus vecinos que durante 48 horas, día y noche, no abandonaron las calles del pueblo en una desesperada petición de que su concejal fuese puesto en libertad.

Conocida la noticia de su asesinato en un monte de Lasarte, próximo a San Sebastián, la rebelión popular estalló en manifestaciones espontáneas que se aproximaban hasta las sedes de Herri Batasuna para gritar "asesinos" a los dirigentes de la coalición abertzale, que se habían negado a pedir a ETA su puesta en libertad. Los funerales por Blanco, a los que asistió el Príncipe Felipe, se convirtieron en un clamor contra la organización terrorista y también contra una izquierda abertzale incapaz de reaccionar ante el horror de una ejecución que devolvía a la memoria colectiva los últimos fusilamientos franquistas de 1975.

Ya el día anterior, setecientas mil personas habían desfilado por las calles e Bilbao para pedir a ETA la liberación del secuestrado. En primera fila, dirigentes de todos los partidos políticos, con José María Aznar y José Antonio Ardanza a la cabeza.

Tras producirse el fatal desenlace, la unión entre los partidos parecía más fuerte y más a salvo que nunca. Pero paz, violencia y política van, en el País Vasco, indisolublemente unidas desde que ETA naciera hace cuarenta años. Y así ha seguido hasta el día de hoy.

Utilización partidista
Semanas después del asesinato, un concierto-homenaje a Miguel Ángel Blanco, celebrado en la plaza madrileña de Las Ventas, puso de relieve la torpe utilización, partidista y partidaria, del 'Espíritu de Ermua'. El bochornoso espectáculo de un sector del público abucheando a un cantautor que se expresaba en catalán alertó que del "espíritu" al "fantasma" sólo había un paso. 

Desde entonces hasta aquí los términos nacionalismo y terrorismo han sido confundidos. El punto álgido de este debate estuvo en la firma del Pacto de Lizarra y la posterior tregua de ETA de septiembre de 1998, que suscitó la reacción virulenta de un PP y un PSOE que se apresuraron a afirmar que "la paz no puede tener un precio político". El entonces ministro del Interior Jaime Mayor calificaría, por su parte, como "tregua trampa" el período más largo de paz que ha vivido el País Vasco desde que ETA naciera a finales de los años cincuenta.

Trampa o no, la tregua se acabaría malogrando, Ibarretxe tendría que prescindir de los apoyos parlamentarios que le prestaba EH y, finalmente, se vio obligado a convocar unas elecciones anticipadas. PP y PSOE, convertidos "de facto" en padrinos del Espíritu de Ermua, cayeron en el error que le achacaban a sus rivales nacionalistas: confundir paz con política. La furibunda campaña desatada contra el nacionalismo vasco y la Izquierda Unida de Javier Madrazo acabaría volviéndose contra sus principales impulsores: Nicolás Redondo Terreros y Jaime Mayor Oreja, que cosecharon el pasado 13-M un rotundo fracaso, proporcional, en todo caso, a las expectativas que levantaron en el conjunto del Estado.

De cualquier modo, a las diez de esta noche, los vecinos de Ermua -nacionalistas o no-, se reunirán en la plaza del pueblo para escuchar las canciones de Imanol, Serrat y Aute, y los versos de Aresti, Celaya y León Felipe. En su recuerdo, la memoria de un joven concejal que hace cuatro años tenía toda la vida por delante y que hoy, pese a los políticos de uno u otro signo, cuenta con el reconocimiento de una sociedad que intentó salvarle la vida.

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