AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 19 Julio   2001
#Europa y las autonomías
JUAN F. MARTIN SECO El Mundo 19 Julio 2001

#El intento de suicidio de España, 3
Enrique de Diego Libertad Digital 19 Julio 2001

#Héroes locales
Editorial ABC 19 Julio 2001

#Oreja cree que Ibarretxe no quiere combatir a ETA por temor a que desaparezca el nacionalismo
EFE Libertad Digital 19 Julio 2001

#El acierto de Rodríguez Zapatero
Editorial La Razón 19 Julio 2001

#Paz y terrorismo
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 19 Julio 2001

#Ex-paña
David GISTAU La Razón 19 Julio 2001

#«Kale borroka» a la catalana
BARCELONA. E. Barrera ABC 19 Julio 2001

#Aznar cuestiona la ética de Ibarretxe por hablar de autogobierno mientras ETA mata
MADRID. Cristina de la Hoz ABC 19 Julio 2001

#Fontaine asegura que la locura terrorista no tendrá cabida en Europa
C. GALANTE COLPISA. SANTANDER El Correo 19 Julio 2001

#Mientras me autodeterminan
JOSEBA ARREGI El Correo 19 Julio 2001

Europa y las autonomías
JUAN F. MARTIN SECO El Mundo 19 Julio 2001

Hace algunos días la Comisión Europea declaró ilegales las vacaciones fiscales del País Vasco. En esto de Europa uno no gana para sorpresas y sobresaltos. No es que yo esté a favor de tales diferencias impositivas, todo lo contrario. En su momento, desde estas mismas páginas, las critiqué con dureza. Pero sí encuentro extraño, muy extraño, que la Unión Europea tenga algo que decir en esta materia, dado el caos fiscal en que se desenvuelve. A falta de armonizar la tributación directa, cada país campa por sus respetos en el Impuesto de Sociedades. Resulta pues altamente contradictorio que condene tal o cual medida de un Estado miembro o de una determinada región, tanto más cuanto que permite paraísos fiscales como el de Luxemburgo.

Claro que la Unión Europea es en sí misma una contradicción. Porque contradictorio resulta constituirse en paladín de la libre competencia, persiguiendo cualquier ayuda del Estado y tolerar al mismo tiempo sistemas fiscales diferentes. Un mercado único implica un sistema fiscal único. Los artífices de la Unión, sin embargo, no quieren ni oír hablar de impuestos europeos. El Consejo de Ministros de Economía y Finanzas acaba de rechazar rotundamente la idea, y tampoco parece que haya la menor posibilidad de avanzar en la armonización de la imposición directa, y no digamos en materia social y laboral.

Las vacaciones fiscales vascas no son un problema europeo, constituyen más bien un remedo, una copia en el ámbito nacional de uno de los problemas que arrastra Europa. La invertebración fiscal que caracteriza a la Unión Europea se está importando a nuestro país, a través de las comunidades autónomas y con efectos bastante más negativos. Las empresas pueden amenazar con trasladarse de Alemania a Portugal, si no les conceden ventajas fiscales, pero el riesgo de chantaje es mucho más real si el posible desplazamiento tiene que producirse únicamente desde Santander o desde La Rioja al País Vasco.

La fragmentación del sistema fiscal es un resultado anunciado del desarrollo autonómico. No el único, desde luego. La anarquía se va extendiendo progresivamente a otras muchas áreas. La generación de una clase política específica de cada autonomía, con objetivos propios, introduce una fuerza centrífuga que termina por hacer explosivo el proceso, sin que se pueda vislumbrar el final. Intereses sectarios y provincianos dificultan cada vez más una política económica y social global. Hoy no es políticamente correcto dudar de la bondad del Estado de las autonomías. Pero tal vez, sin tardar mucho, comencemos a preguntarnos si no nos habremos equivocado. Teníamos dos problemas, no se han solucionado, pero hemos creado otros quince. www.galeon.com/martinse

El intento de suicidio de España, 3
Por Enrique de Diego Libertad Digital 19 Julio 2001

El aspecto negativo del confuso “federalismo asimétrico” de Pasqual Maragall y de la inconsistente indefinición de Zapatero y su dirección en materia clave como el proyecto nacional es básicamente la perpetuación de ese intento de suicidio de España que, contra sus instintos primigenios, viene perpetrando sobre todo la izquierda desde el comienzo de la transición y que parece una enfermedad incurable a pesar del Pacto por las Libertades. Quizás porque la izquierda no ha tenido en los últimos cien años una doctrina de la libertad, y porque una buena parte de ella al comienzo de la transición se reclutó entre las filas de Falange, empezando por el jefe de centuria Felipe González, la izquierda ha adoptado una acanallada subyacente postura de rechazo a la unidad de España, e incluso durante tiempo ha proscrito la misma palabra España como algo esencialmente impuro o vergonzante. ¿Cómo entender a un expresidente del Gobierno de la nación cospirando, junto con su editor oficial, con Xabier Arzalluz, para favorecer un proceso de secesión de riesgos incalculabes para los derechos humanos?

Quienes llevaron a la izquierda al marasmo ideológico, impidiendo su necesaria renovación, han compatibilizado tal deconstrucción o incluso han derivado con mayor incidencia hacia la posición de intelectuales orgánicos del nacionalismo. De forma que mientras resulta sencillo describir España como Estado de Derecho, se nos pretende introducir como supuesta modernidad en los abracadabrantes laberintos de sociedad cerrada de definir esencias antropomórficas del tipo qué es Euzkadi o qué es Catalunya. ¿No resulta llamativo, y ejemplificador, que quienes nunca protestaron por la persecución cultural durante la dictadura, de la que formaron parte como los casos citados de Javier Tusell y Juan Luis Cebrián, persigan con criterio censor a quienes osan denunciar la lesión a los derechos personales por los nacionalismos? ¿No supera el nivel de la impostura para entrar en el de la inmoralidad la consideración de tusellone de que, en términos de ideas y de modernidad, el xenófobo Sabin Arana es equiparable a Cánovas del Castillo? O ¿cómo entender que el equipo de Juan Alberto Belloch en Interior, dedicado a borrar cualquier huella o prueba incriminatoria sobre los Gal, haya pasado, desde Margarita Robles a Fernando López Agudín a la acomplejada exaltación del nacionalismo sabiniano? ¿Acaso por lavar la mala conciencia por el posible trabajo sucio anterior?.

Ahora que el socialismo intenta derivar a un liberalismo semántico, ¿no queda “El País”, como excrecencia de ese “Madrid mitológico” sometido al nacionalismo, situado en los términos de estupidez que definía André Glucksman? ¿No se manifiestan más sus aristas de rancia prosapia de sociedad cerrada, de pseudoprogresismo ultraconservador y liberticida?.

La unidad de España forma parte de la más acendrada legitimidad republicana, de la mejor tradición liberal, tantas veces ejemplificada con niveles de emblema en Bilbao, San Sebastián y Barcelona, entre otras urbes abiertas y, en su día, cosmopolitas.

Así como el terrorismo se alimenta del miedo, y por eso procura provocarlo en dosis socializadoras, así el nacionalismo se alimenta de ese intento de suicidio de España, de esos complejos de culpa de aparentes luchadores por la libertad que siempre han sido más bien luchadores contra ella.

Héroes locales
Editorial ABC 19 Julio 2001

Jaime Mayor Oreja y José Luis Rodríguez Zapatero coincidieron ayer en alertar sobre las serias dificultades que sus partidos pueden encontrar para completar las listas en el País Vasco y Navarra en las próximas elecciones municipales. El asesinato del edil de UPN José Javier Múgica ha despertado este temor de antaño. Ya hemos destacado en algunas ocasiones el heroico comportamiento de los ediles de los partidos constitucionalistas en esas dos Comunidades, a quienes la sociedad española debe guardar gratitud eterna por su desprendida aportación a la causa de la libertad. La expresión podrá sonar muy rimbombante pero es absolutamente atinada, pues este don del ser humano es una quimera para muchos ciudadanos vascos y navarros. Pero esa generosa entrega -que puede llegar a pagarse con la vida- debe ser recompensada por parte del Estado, que ha de poner a su disposición todas las medidas de seguridad de las que pueda proveerse. Es de celebrar, en este sentido, el acuerdo alcanzado ayer entre UPN y el Ministerio del Interior para mejorar la protección de los ediles populares y socialistas en Navarra.

El acoso que el mundo nacionalista ejerce en determinadas poblaciones sobre los constitucionalistas es casi insoportable y entronca con la tradicional desventaja con la que PP y PSOE parten en la lid electoral. Hasta que no se corrija ese handicap, hasta que esos concejales no dejen de ser el héroe local, será difícil hablar de democracia plena en el País Vasco y Navarra.

Oreja cree que Ibarretxe no quiere combatir a ETA por temor a que desaparezca el nacionalismo
EFE Libertad Digital 19 Julio 2001

Jaime Mayor Oreja, asegura que el Gobierno vasco “no quiere o no puede” combatir a ETA por temor a que la derrota del terrorismo conlleve la desaparición del nacionalismo vasco. Explica que PP y PSOE tienen el gran reto de construir una alternativa “creíble y permanente” como única forma de frenar la ofensiva nacionalista: “a más alternativa, habrá menos capacidad de radicalización del nacionalismo”.

Según el presidente del Grupo Popular en el Parlamento vasco, sólo la existencia de una “alternativa permanente y sólida” puede marcar el contrapeso al “pacto unilateral consigo mismo” firmado por el PNV y EA y detallado por Juan José Ibarretxe en su discurso de investidura. Asegura Mayor Oreja que ese pacto, que supone la búsqueda de la autodeterminación, no es más que una estrategia del nacionalismo para “seguir justificando su propia existencia” deslegitimando la autonomía y superando el marco político y jurídico, y no tiene sentido en una sociedad en la que las opciones no nacionalistas han recibido el apoyo de casi la mitad de los ciudadanos.

En esta misma línea, argumentó que, por muchas declaraciones “ambiguas y sentidas” que hagan los dirigentes nacionalistas, lo cierto es que el nacionalismo “no puede, no quiere o no sabe enfrentarse a todo lo que es hoy ETA, a su la estructura y organización, ni siquiera a la estructura mafiosa desde el poder municipal que se da en ciertos casos”. Para Mayor Oreja, el PNV “teme que una derrota de ETA desde el estado de derecho sea también una derrota del nacionalismo vasco, y por eso miden milimétricamente sus avances” en la lucha contra el terrorismo.

Jaime Mayor Oreja hizo estas consideraciones en el transcurso de una conferencia en el curso dedicado al Centro Reformista organizado por el PP en el marco de la Universidad de Verano de El Escorial. Bajo el título “La libertad: un valor irrenunciable”, el dirigente popular analizó la situación en el País Vasco desde la “ofensiva” nacionalista anterior a las elecciones autonómicas hasta la nueva “contraofensiva” que supone la apuesta por la autodeterminación y el papel que debe desempeñar la oposición.

Para Mayor Oreja, la verdadera utilidad y relevancia de las elecciones ha sido la creación de “lazos de unión perdurables” entre PP y PSOE que establecen unos principios y valores, destierran cualquier esperanza de ETA de lograr objetivos políticos con la violencia y hacen realidad la existencia de una alternativa creíble al nacionalismo. Los resultados electorales demuestran además -en opinión de Mayor Oreja- que el País Vasco está “más equilibrado políticamente que nunca” y que “los extremismos son más débiles que nunca”.

Comparte los temores de Zapatero
Mayor Oreja, considera que los temores de Zapatero de cara a las elecciones municipales son correctos, porque ahora, señaló, de los 249 municipios sólo 67 candidaturas del PP son autóctonas. Explicó que las palabras del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, quien mostró su preocupación por las dificultades que pueden tener los no nacionalistas para formar candidaturas de cara a las municipales, son preocupadas y correctas porque marcan la buena dirección.

El dirigente popular explicó que el PP presentó 188 candidaturas en los 249 municipios vascos, pero sólo 67 son autóctonas. En su opinión, esto significa que las cartas están marcadas porque en muchos municipios vascos el nacionalismo es tan fuerte que nadie se atreve a decir que es próximo al PP. Mayor Oreja responde a Ibarretxe que el fracaso es que la mitad de los vascos tengan miedo y que la oposición vaya con escolta.

El acierto de Rodríguez Zapatero
Editorial La Razón 19 Julio 2001

El líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, lo es cada día más. Ayer, en un entrevista concedida a la emisora de radio «Cope», habló sin dar rodeos de la necesidad de defender la unidad de España, de no pagar precio político alguno por la paz y de la dificultad de hallar candidatos que defiendan la Constitución.

   Rodríguez Zapatero no descubrió ayer nuevas ideas o actitudes al margen de las que defiende y ha defendido su partido; pero conviene destacar el tono de sus palabras, el acento que puso ante los micrófonos para explicar a los oyentes de la emisora ¬y no es ocioso recordar aquí que a su audiencia se la sitúa de forma notable en el entorno de los votantes del PP¬, que «siempre trabajaré para mantener la unidad de España», con el federalismo alemán como modelo de referencia y el serio toque de atención al «federalismo asimético» que propugna Maragall; que en un posible debate sobre autogobierno en el Parlamento Vasco «hay un límite constitucional que es la unidad del Estado» y que «si el PNV quiere plantear un desarrollo del Estatuto, se sabe que eso exige que lo voten las Cortes Generales y que lo vote la Cámara Vasca». El secretario general de los socialistas se mostró así abierto al diálogo con los nacionalista incluso acerca de una voz autonómica en la UE, pero siempre desde el respeto al Estatuto y a la Constitución.

   El jefe de filas del PSOE, que afronta este viernes la Conferencia Política de su partido como laboratorio de investigación donde generar el rearme ideológico del socialismo español, se atuvo al espíritu del pacto de Estado contra el terrorismo firmado con el Partido Popular, que busca respuestas para recuperar la bandera y otros símbolos del Estado en localidades del País Vasco donde han desaparecido, o hacer frente a la falta de candidatos en estos pueblos para representar los valores de la Constitución, que «no pueden pasar por la rendición ni la entrega al terror de espacios territoriales y de representación política». No se puede pagar por la paz y la libertad.

   Demostró ayer Rodríguez Zapatero que hará bien el PP en reaccionar y considerar, de una vez, liquidada la imagen de una oposición cómoda y débil, lastrada irremediablemente por los escándalos de la era González. Porque el jefe de filas de los socialistas consolida su imagen de hombre tranquilo alejado del insulto, de político que avanza sin prisas y sin estridencias, pero sin pausas ni desfallecimientos, en el papel de hombre de Estado, perfectamente capaz de convertirse en alternativa política.

   A poco que el equipo de José María Aznar se descuide, y siempre que los dioses del olimpo de Ferraz no lo malogren, tendrá en los carteles electorales un candidato con credibilidad suficiente para atraer a esa mayoría de españoles que primero dieron su voto a Felipe González y más tarde apoyaron, de forma abrumadora, el proyecto renovador liderado por otro hombre de la seriedad y responsabilidad de José María Aznar.

Paz y terrorismo
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 19 Julio 2001

Aunque los terroristas lo crean, el terrorismo no puede ser equiparado a la guerra. Ni en sus móviles, ni en sus medios, ni en sus fines, ni en sus efectos. Son fenómenos distintos por su naturaleza íntima y su función. La naturaleza de algunos asuntos vitales, difíciles de perfilar por lo que realmente son, se ve con más claridad poniendo la mirada en lo que justamente no son, es decir, en la naturaleza de sus contrarios. A esta necesidad obedecen las definiciones negativas, y entre ellas la de que la guerra exija la declaración previa y solemne del estado de guerra como equivalente a la ruptura del estado de paz.

   Si la paz es lo contrario de la guerra, y ésta es fenómeno tan diferente del terrorismo, se equivocan gravemente todos los que ponen en la paz la finalidad de la política antiterrorista. Pues, sin pensarlo ni darse cuenta, también ellos confunden, como Eta, el terrorismo con la guerra. Conseguir la paz civil en el País Vasco sólo puede ser un objetivo pertinente para quienes consideran que esa parte de España está en estado de guerra.

   A menos que se prescinda por completo del significado propio de las palabras ¬para que reine la confusión como modo de evitar la crítica eficaz de los actos de gobierno¬, hacer de la paz la prioridad absoluta del Gobierno Vasco, ofende el sentimiento de los gobernados en Euzkadi, que no están en guerra entre sí ni con el resto de España. El terrorismo no es un estado, como el de la guerra y la paz, que afecte a todos los ámbitos de la sociedad, pero sí una situación de particular inseguridad que no admite ser definida por la negación de la seguridad general. La inseguridad vital de los colaboradores del Estado se produce dentro de la normalidad en la seguridad ciudadana. Por ello, lo sorprendente pertenece a la esencia del terrorismo. Sólo por accidente, o por impericia de sus agentes, causa víctimas ajenas al Estado y a la sociedad política.

   Son los amenazados por Eta, movidos por vagos anhelos de sentirse más protegidos en la universalidad de la amenaza, y los propios Gobiernos, tendentes a exagerar el peligro de lo que no saben controlar o les sobrepasa, quienes convierten la situación de miedo personal, muy justificado, en estado de alarma social injustificada. Con esta extensión del miedo particular de unos pocos a toda la sociedad se alcanza el objetivo del terrorismo.

   Esto bastaría para descalificar a los insensatos promotores de la paz sin estado de guerra. Una torpe acción de propaganda que, además de ser inútil, es contraproducente. El Gobierno Vasco es consciente de la falta de sentido de la palabra paz. Por eso, luego de usarla como gran estandarte de su programa, la sustituye en seguida por otra más conforme con el propósito que lo anima: «pacificación».

   Una expresión que parece mejor porque implica la acción concreta de hacer concordar los elementos discordantes en la sociedad vasca.

   Pero la idea de pacificar, tanto si es usada en su significado estricto como en el analógico de apaciguar, no es tampoco adecuada a un programa de Gobierno que desee resolver la situación creada por Eta.

   Se pacifican los rescoldos de una guerra civil terminada con victoria, reprimiendo al adversario al modo eficaz de Franco o conciliándolo al modo inteligente de Lincoln.

   Se apaciguan los ánimos bélicos para que no estalle el conflicto, paliando los motivos de la voluntad que los envenena o superando el «casus belli» en una nueva situación de libertad integradora. Si el Gobierno Vasco pretende ser el pusilánime pacificador de unas cenizas aventadas por una historia de 60 años, la voz derivada de pacificar que lo define con precisión sería «pacato».

   Y si quiere ser el apaciguador del conflicto separatista, manteniendo el inexistente derecho a la autodeterminación que lo produce, la palabra derivada de apaciguar que lo califica con gran exactitud sería «pazguato».

Ex-paña
David GISTAU La Razón 19 Julio 2001

Cuenta el poeta peruano Alberto Guillén, en «La Linterna de Diógenes», que cuando llegó a España en los años 20 descubrió una casta mesiánica de intelectuales en permanente estado de mala digestión que por aparentar modernidad -es decir, los progres actuales- renegaban de todos los símbolos de la identidad española ensañándose particularmente con el más explícito, el taurino: «quieren ser modernos pero sólo se les ocurre dinamitar plazas de toros». ¿Vicent?

   Quienes, desde una idéntica mala digestión expulsada como bilis literaria, han heredado ese mismo «complejo de españolidad», están celebrando en la actualidad la amenaza de huelga en el sector taurino porque entienden que así comienza a borrarse un adjetivo que a ellos les sobra en una idea de España que no es sino la aspiración a alcanzar una no-España o Ex-paña que ingresaría en la modernidad vegetariana renun ciando a todas sus singularidades, es decir, claudicando. 

En ocasiones, he lamentado aquí la desintegración de la identidad española que empieza con el ninguneo histórico y la mofa o condena de sus rituales religiosos o no y que prosigue con una vergüenza de sí misma que la deja a merced de las cada vez más apuntaladas identidades separatistas, que, terrorismo aparte, reciben todas las bendiciones de la intelectualidad estilita.

Existe un dogma impuesto por los patricios progres según el cual todo cuando rezume olor a España «queda facha» primitivo y bárbaro. El aznarismo es un rehén de este dogma porque está instalado en la obsesión de no «quedar facha», miedo que le ha llevado incluso a reclutar, como decoración o coartada a ministros educados en todos los tópicos progresistas. De ahí proviene la aparente contradicción de que sea un gobierno en teoría españolista, pero igualmente enfermo de «complejo de españolidad», el que esté acometiendo la amputación de todos los adjetivos que sustentan la identidad española.

«Kale borroka» a la catalana
BARCELONA. E. Barrera ABC 19 Julio 2001

La Delegación del Gobierno en Barcelona advirtió ayer del peligro de apoyar la violencia callejera personificada en el movimiento «okupa», ya que con ello se puede dar impunidad a grupos para imponer una «kale borroca catalana». Las advertencias se produjeron un día después de que el desalojo de una casa «okupada» en Barcelona se saldara con 17 detenidos.

Los disturbios ocasionados por el desalojo de una casa «okupada» en el barrio de Gracia de Barcelona, en el que hubo 17 detenidos y varios heridos en una auténtica batalla campal, provocaron ayer una encendida discusión social y política y la alerta de la Delegación del Gobierno en Cataluña sobre el peligro de apoyar las acciones de los violentos y «dar impunidad a grupos que quieren imponer una «kale borroka» catalana».

Un informe realizado por la Delegación sobre el movimiento «okupa» en la ciudad incluye un total de 65 acciones de vandalismo en los últimos cinco años, con agresiones a personas, entidades bancarias, mobiliario urbano, escaparates, así como 284 atentados con artefactos explosivos e incendiarios. La cifra sumaría más de un centenar si se contabiliza toda Cataluña. En el estudio, se recuerda la utilización de los «okupas» como «fuerza de choque» en movilizaciones como la campaña antiglobalización, acciones de apoyo a los independentistas vascos y a los presos etarras. Fuentes de la Delegación del Gobierno apuntaron además que los abogados de los detenidos el martes ha defendido a miembros del «comando Barcelona» de ETA o «justificaron en su momento los atentados de Hipercor y Vic».

CÓCTELES MOLOTOV
En paralelo a este informe, el atestado policial del desalojo del martes constata que en la conocida «Kasa de la Muntanya» -un símbolo de los «okupas» de Barcelona- se encontraron «diversos cohetes y material pirotécnico», además de «once cócteles molotov preparados con mecha para ser lanzados». El hecho de que la Policía interviniese en ese inmueble sin orden judicial se debió a la reacción violenta de sus ocupantes, que empezaron a lanzar piedras y otros objetos contra los agentes que desalojaban, sin hacer uso de la fuerza, un edificio contiguo, según incluye el atestado, que subraya que ante la comisión de un «delito flagrante»la Constitución permite la entrada sin mandamiento judicia. Así, alega el atestado, un centenar de personas atacaron a la policía protegidos con escudos y bidones y que lanzaron «objetos cortantes».

El elevado grado de violencia de los «okupas» es, según fuentes policiales, fruto del contacto de estos jóvenes con elementos del entorno de ETA, de los que habrían recibido adoctrinamiento en tácticas de guerrilla urbana. Los últimos incidentes violentos registrados en Barcelona avalan esta tesis así como la creciente radicalización de un grupo formado por unas quinientas personas. La antiglobalización, el independentismo radical catalán y el apoyo a ETA son, según la Delegación del Gobierno en Cataluña, los tres pilares en los que se sostiene esta «kale borroka» a la catalana. La cobertura legal que proporciona el despacho «Asesoramiento Laboral y Popular» es una nueva prueba de las peligrosas relaciones que mantienen estos grupos. Dicho gabinete de abogados ha defendido a individuos acusados de colaborar con el último «comando Barcelona» de ETA y ha impulsado la querella que los grupos que convocaron la manifestación contra el Banco Mundial en Barcelona presentaron contra la delegada del Gobierno, Julia García Valdecasas. En este sentido, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña rechazó ayer dicha querella y la envió al juez decano de Barcelona par que sea repartida a un Juzgado de Instrucción.

A estos grupos de «okupas» se les atribuye en los últimos tiempos la «localización» de la vivienda de un comisario de Policía, frente a cuya fachada se manifestaron y en donde dejaron pintadas con las acusaciones de «torturador», entre otras. Esta fue una de las muchas evidencias que, según la Delegación del Gobierno, demuestran las conexiones con el entorno de los etarras, dado el peculiar «modus operandi». Además, el distrito de Gracia de Barcelona -uno de los bastiones principales de los «okupas»- está «decorado» con centenares de pintadas en favor de ETA y con insultos y amenazas al presidente del grupo municipal del PP, Santiago Fisas. También revela la conexión el tipo de violencia que llevaron a cabo algunos jóvenes durante la manifestación contra la frustrada convocatoria del Banco Mundial en Barcelona, marcha en la que se destrozaron escaparates y mobiliario urbano a plena luz del día.

En relación a los hechos del pasado martes, la fiscal ha pedido prisión preventiva para los cuatros primeros «okupas» detenidos en atención a la gravedad de los hechos y a una posible reincidencia. Al cierre de esta edición, la titular del Juzgado de Instrucción número 26 de Barcelona había tomado declaración a cuatro de los detenidos y tenía previsto decidir sobre el ingreso en prisión de las diecisiete personas en cuestión una vez hubiera concluido la diligencia. Además de estas 17 personas, la policía detuvo el pasado martes a otros dos jóvenes en el distrito barcelonés de Sant Martí por incidentes similares relacionados con el desalojo, y que también pasadon a disposición judicial junto al grupo principal

CREAR ALARMISMO
Por su parte, el portavoz del PSC en el Parlamento catalán, Joaquim Nadal, discrepó de las voces de advertencia lanzadas desde la Delegación del Gobierno y pidió que en lugar de «crear alarmismo en la población, se aísle este fenómeno». Nadal calificó de «inoportuno» sentar paralelismos entre el movimiento «okupa» y la «kale borroka», porque aquí «no se queman autobuses», y abogó por planificar la actuación policial. Joaquiquim Nadal, que es también alcalde de Girona, comprobó personalmente la acción de los «okupa» el pasado año, cuando en el transcurso de un acto oficial simpatizantes de este movimiento boicotearon dicho acto e incluso le estamparon una tarta en plena cara.

El alcalde de Barcelona, Joan Clos, no opinó de la misma manera que su compañero de partido y quiso hacer patente ayer su «condena más radical» hacia los actos violentos en el barrio de Gràcia, a la vez que reclamó una «reflexión general» para evitar que se generalice la violencia. En la misma línea, el portavoz del PP en el consistorio, Santiago Fisas, criticó la «defensa demagógica» que se realiza de los actos violentos, utilizados como «un paraguas por grupos violentos».

La jornada de ayer también registró un nuevo desalojo de la policía de otra casa «okupada» del mismo barrio de Gràcia, aunque la operación transcurrió de manera pacífica ya que no se encontró a nadie en el interior. Para protestar contra ésta y otras acciones de las Fuerzas de Seguridad fue convocada a última hora de ayer una manifestación que reunió a un millar de personas, según la Guardia Urbana, que protestaron por la actitud de la policía. Los protagonistas de esta protesta se concentraron ante las puertas de los juzgados donde declaraban los detenidos.

Aznar cuestiona la ética de Ibarretxe por hablar de autogobierno mientras ETA mata
MADRID. Cristina de la Hoz ABC 19 Julio 2001

José María Aznar,cuestionó los «principios éticos y democráticos» de Juan José Ibarretxe por insistir en debatir «sin dilación» sobre el autogobierno vasco mientras ETA sigue asesinando. Aseguró no querer convertirse en un «problema para nadie» y expresó, en este sentido, su disposición al diálogo siempre y cuando quede claro que la prioridad es la lucha contra ETA.

Aznar apeló al sentido común y a la responsabilidad para solventar el principal problema que tiene el país. En este sentido reiteró su disposición al diálogo «abierto y sincero» y subrayó que «no seré yo quien se declare un problema para nadie» pero tiene muy claras las prioridades. A su juicio, «es contrario a los principios éticos y democráticos llevar adelante un programa coincidente con el de una banda terrorista cuando ésta está asesinando», hecho que «se sitúa por debajo de los mínimos aceptables», lamentó.

El presidente del Gobierno, que hizo estas declaraciones durante una rueda de prensa en Moncloa acompañado por el primer ministro belga, Guy Verhogftadt, subrayó que aunque cree que es «profundamente desafortunado» compartir los mismos objetivos que ETA no pide que «nadie abandone sus ideas» pero sí que sea coherente con las prioridades, sobre todo, «cuando existe una ofensiva terrorista grave».

«Hay que tener el mínimo sentido democrático para saber que hay un problema prioritario», apuntó para agregar seguidamente que «si alguien quiere convertirse en el problema, no voy a ir por esa vía».

En cuanto a su petición, realizada el pasado lunes, de que el PNV rompa toda colaboración con EH ya sea en los ayuntamientos donde los proetarras gobiernan en minoría o donde respaldan a gobiernos municipales del PNV -propuesta también rechazada por los nacionalistas- recordó las palabras de Ibarretxe durante la última campaña electoral vasca cuando dijo que no tendría nada que ver con los que apoyan a los violentos «y sólo le pido coherencia».

SOPORTE DE ETA
En este contexto, afirmó que los concejales batasunos «tienen una responsabilidad grande en tareas de información, soporte y acompañamiento de la organización terrorista», tal y como, a juicio del Gobierno se ha puesto de manifiesto en los atentados del sábado, que tuvieron lugar en dos municipios de mayoría abertzale, Leiza, en Navarra, y Leaburu, en Guipúzcoa.

«Está usted equivocado -dijo tajante Aznar dirigiéndose a Ibarretxe- Si hay quien piensa que el debate sobre el autogobierno de la Comunidad con más autogobierno de Europa y del mundo es más importante que defender la vida de las personas, es su responsabildidad», concluyó.

Interrogado por su parte el primer ministro de Bélgica -país que preside este semestre la UE- sobre la intención del gobierno vasco de establecer un cauce de comunicación directa con la Unión, comentó esa es una cuestión que compete a España pero que, en todo caso, «no veo de qué manera podría (el Ejecutivo vasco) intervenir en la Unión. Eso es contrario a los intereses de la UE».

Por su parte, Aznar recordó que en la reunión del Consejo Europeo en Laeken, se aprobará la llamada «euro-orden» destinada a luchar más eficazmente contra el terrorismo y a establecer unas reglas del juego que no podrán cambiarse «por la fuerza de las bombas, ni de las balas, ni de los tiros».

Fontaine asegura que la locura terrorista no tendrá cabida en Europa
La presidenta del Parlamento europeo recibe en Santander la medalla de honor de la UIMP por su «rotundidad y coraje» frente a ETA
C. GALANTE COLPISA. SANTANDER El Correo 19 Julio 2001

La presidenta del Parlamento europeo, Nicole Fontaine, se mostró ayer convencida de que en España «las fuerzas de la paz y del diálogo cívico entre demócratas acabarán por triunfar y preservar la unidad del país», y aseguró que la «locura y la cobardía asesinas nunca más encontrarán lugar en nuestro continente reunificado».

Nicole Fontaine recibió en Santander la medalla de honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en reconocimiento a «su excepcional contribución a la Europa de nuestro tiempo» y «la rotundidad y coraje con que ha tomado posición frente a quienes en España quieren manchar con terror y sangre la libertad».

La presidenta del Parlamento europeo destacó en su intervención que la «gran amistad» que tiene con España es, en parte, el «fruto de la solidaridad que nos une frente a la dura prueba que hiere a este país en lo más hondo». Fontaine reiteró que es importante demostrar que España no está sola en esta lucha, «y vamos a repetirlo cada vez que sea necesario». Resaltó que ahora, a medida que aumenta la trágica lista de víctimas, se puede observar también en el seno del Consejo «un consenso para perseguir el terrorismo a nivel de la Unión».

Afirmó que en el País Vasco la violencia «sin rostro» continúa despreciando el «valor sagrado de la vida humana», en una escalada de asesinatos y chantaje que implica también «un desprecio hacia el voto expresado por el pueblo vasco».

Voz rotunda
«Al asesinar, los terroristas intentan impedir que la prioridad expresada por los ciudadanos vascos en las urnas se lleve a cabo: poner fin a la violencia y restablecer el pleno respeto a los derechos y libertades fundamentales», agregó Fontaine.

Por su parte, el presidente de Cantabria, José Joaquín Martínez Sieso, destacó que de todos los apoyos que España está recibiendo «en estos días difíciles, ninguna voz ha sonado tan rotunda, tan comprometida y tan apasionada como la voz de la Presidencia del Parlamento Europeo».

Según Martínez Sieso, si España ha tenido «en cierto momento la sensación de que en el resto de Europa no se entendía bien, a causa de estereotipos o prejuicios, el desafío que el terrorismo planteaba a nuestra democracia», en los últimos años «afortunadamente» todos los miembros de la UE «han comprendido la magnitud del problema».

Mientras me autodeterminan
JOSEBA ARREGI El Correo 19 Julio 2001

Mientras me autodeterminan y me aclaran cuándo y cómo, si antes o más tarde, si a plazos o de una vez; mientras intento, frustradamente, saber si me autodeterminan porque es necesario para la paz, porque es bueno en sí mismo, o porque es bueno para mí; mientras intento responderme a la pregunta de si mi identidad va a resultar cambiada, engrandecida, mejorada, dignificada, de si a mis 55 años, o a los 60, voy a llegar por fin a ser yo mismo gracias, entre otras cosas, a contar con un embajador vasco en Bruselas; mientras resuelvo la cuestión de lo que significa la exigencia del lehendakari de respetar la opción de algunos por la autodeterminación, por ser igual de legítima al respeto debido a las instituciones surgidas de la voluntad de la mayoría de la sociedad vasca, y mientras me pregunto cómo es posible equiparar en legitimidad lo que existe como manifestación de la voluntad democrática, y lo que, gracias a esas instituciones democráticas, puede ser defendido como una opción en libertad; mientras intento conciliar lo que intuyo que puede estar detrás de esta marea autodeterminista y lo que me comentan algunos amigos nacionalistas, que al final todo va a seguir más o menos igual; mientras intento conciliar la voluntad autodeterminista del nacionalismo democrático hoy con su voto en contra hace algo más de veinte años en el Congreso ante la propuesta a favor de la autodeterminación de Euskadiko Ezkerra; mientras sigo preguntándome cuál es el contenido del derecho de autodeterminación en una sociedad como la vasca, en la que algunos lo reclaman, otros piensan que no lo necesitan o que ya están autodeterminados, y a otros no les importa nada en absoluto; repaso la historia de los últimos siglos en Europa y veo las consecuencias trágicas, tremendas y brutales que han acompañado a la voluntad del sujeto moderno de autodeterminarse a sí mismo, de autoconstituirse, especialmente como sujeto colectivo -«él (Fichte) enseñó a sus coetáneos a vivir hasta el final su egoísmo individual en la forma de un egoísmo nacionalista» (H. E. Richter, ‘El complejo de Dios’, p. 50)-; recuerdo los esfuerzos intelectuales, políticos y prácticos, todos ellos críticos, para que el ser humano aprenda a vivir con sus límites, sus incapacidades, sus diferencias, sus debilidades, sus relaciones necesarias, reconociéndolas y asumiéndolas, para que deje de destrozar la naturaleza, los grupos sociales que considera débiles, las relaciones humanas, a sí mismo como ser al que le pertenece el sufrimiento y no como sustituto del Dios omnipotente.

Y me pregunto cuál puede ser la relación que se imaginan algunos nacionalistas entre la aplicación del derecho de autodeterminación en una sociedad en la que muchos no sienten ni perciben ese derecho, y la construcción de una nación cívica, no despegada de una sociedad compleja, plural en sus sentimientos de pertenencia, a no ser que entiendan la nación como una entelequia jurídica superpuesta e impuesta a muchos de sus ciudadanos que pasan y pasarán de ella, una nación sin la adhesión de muchos de sus supuestos nacionales para que algunos nacionalistas acaparen el poder. Reflexiono sobre la aparente incapacidad de algunos nacionalistas para captar el meollo y el significado de la transformación que se está produciendo en el paradigma del Estado nacional y en la relación de los ciudadanos con él, superando la vinculación exclusiva, de lealtad única, de acaparar toda la capacidad de identificación del ser humano con las instituciones nacionales; y reflexiono también sobre las dificultades de cierto nacionalismo vasco para entender la complicada y dialéctica relación entre lo global y lo local, para entender que la afirmación de lo propio, el autogobierno sólo tiene sentido en la interdependencia, y no como autarquía, dificultades para entender que el autogobierno no es un valor absoluto, sino a complementar, en tensión permanente, con el principio liberal de división del poder, en instituciones y niveles, ámbitos distintos, para así mejor salvaguardar la libertad y el derecho de los individuos.

Y repaso la argumentación de algunos nacionalistas que han indicado la diferencia del terrorismo de ETA respecto a otras violencias en Europa, y que radica en el apoyo popular que tiene en Euskadi; y me digo que tienen razón, pero que extraen una consecuencia falsa cuando reclaman la necesidad de la negociación política para acabar con el terrorismo, cuando la reacción correcta debiera ser la de defender, inmunizar, separar radicalmente el sentimiento nacionalista y sus formulaciones políticas de los planteamientos y pretensiones de los terroristas.

Y me pregunto por qué obvian la pregunta básica que se refiere a la gran hipoteca que ha supuesto, supone y seguirá suponiendo la violencia terrorista para el nacionalismo, especialmente si éste sigue creyendo que puede formularse a sí mismo como si la violencia no hubiera entrado en su mundo contaminándolo todo. Me pregunto, además, qué significa la amenaza de algunos nacionalistas de que al final hasta la izquierda abertzale terminará exigiendo a ETA que deje de matar, imaginándome a los terroristas decirse a sí mismos lo poco que les importa mientras el conjunto del nacionalismo diga cada vez con más claridad que reclama lo que ETA dice querer y exigir.

Y me digo a mí mismo si merece la pena seguir soñando con la nación vasca, una que no reniegue, que no tenga que renegar por definición de la sociedad vasca real existente, si el nacionalismo oficial parece haber renunciado a ella en nombre, ¡oh paradoja!, del mismo nacionalismo.

Y pienso que ha llegado la hora de practicar lo que los alemanes antinazis que no pudieron huir de Alemania tuvieron que inventar y practicar, la emigración interior, la huida al interior de uno mismo, máxime cuando a la práctica de la violencia terrorista y a la radicalidad de las propuestas políticas del nacionalismo no le corresponde ninguna realidad objetiva, puesto que muchos ciudadanos vascos, la mayoría, se irán de vacaciones poniendo a buen resguardo, bien tapado, oculto y cerrado para que no moleste, el conflicto vasco, por lo menos durante las vacaciones, y por mucho que ETA se empeñe en producir y reproducir continuamente el único conflicto real, objetivo y de verdad que pesa hoy sobre la sociedad vasca y española, pero especialmente sobre los que tienen la osadía de autodeterminarse individualmente como sujetos plurales, pertenecientes a varios y diferentes ámbitos de decisión, como identidades plurales y complejas, más allá del monismo de sólo vasco, de la uniformidad y homogeneidad en la que algunos están queriendo convertir al nacionalismo.

Mientras me autodeterminan veo que ETA sigue matando y por mucho que la doctrina oficial, no la del Estado, sino la otra, la del nacionalismo oficial haya declarado incorrecto, tachándolo de criminalización del nacionalismo en su conjunto, sigo preguntándome si es verdad que lo uno no tiene nada que ver con lo otro, y me cuesta cada día más creer que no. Será que no estoy suficientemente autodeterminado y no he llegado a ser suficientemente yo. ¡Qué le vamos a hacer!

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