AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 22 Julio   2001
#No rectificamos
FERNANDO SAVATER El Correo 22 Julio 2001

#El intento de suicidio de España, y 4
Enrique de Diego Libertad Digital 22 Julio 2001

#Pactos inconfesables
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 22 Julio 2001

#ETA y los paños calientes del PNV
Impresiones El Mundo 22 Julio 2001

#Fraga y la verdad
Jaime CAMPMANY ABC 22 Julio 2001

#Secreto a voces
Breverías ABC 22 Julio 2001

#Lendakari de todos
Cartas al Director ABC 22 Julio 2001

#Aznar reta a Ibarretxe a que se defina con claridad a favor de la derrota de ETA
LUIS R. AIZPEOLEA  Santiago de Compostela El País 22 Julio 2001

#Los pueblos del silencio
LOURDES PÉREZ El Correo 22 Julio 2001

#Las conexiones entre ETA y el movimiento “okupa”
Libertad Digital 22 Julio 2001

#El poder de una lengua en una sociedad anglosajona
La Razón 22 Julio 2001

#El desarrollo del español y su auge económico vaticina un futuro bilingüe para Estados Unidos
Marta Borcha - Madrid.- La Razón 22 Julio 2001



No rectificamos
FERNANDO SAVATER El Correo 22 Julio 2001

Según dicen, rectificar es cosa de sabios. Pero incluso quienes no lo somos podemos rectificar gustosamente cuando creíamos que todo iba a empeorar y, en cambio, lo vemos mejorar. De modo que nada nos hubiera gustado más a muchos que cambiar de opinión después de las elecciones, al ver que nuestro diagnóstico pesimista estaba equivocado y Euskadi empezaba a marchar por la senda de la concordia. Sin embargo, por el momento no hemos tenido esa suerte. Se decía que una victoria del PP o del PSOE exacerbaría aún más la violencia terrorista: desdichadamente, los asesinos piensan de otro modo y parecen deseosos como nunca de imponerse por la fuerza. Sostuvimos que en el País Vasco hay miedo, un miedo que envilece, paraliza y desnaturaliza el juego político democrático, por lo que nos ganamos la calificación de alarmistas y crispadores; ahora oigo que el hermano del ertzaina asesinado sostiene también que aquí hay pánico y que el que diga lo contrario miente: bueno, pues no somos nosotros los mentirosos, eso seguro. Dijimos que las reivindicaciones nacionalistas, en la medida en que coinciden con lo que los totalitarios quieren obligarnos a aceptar a tiros, deberían acallarse hasta que reinase efectivamente un clima sin coacciones para nadie; no se nos ha hecho caso y todo parece indicar por el momento que el discurso nacionalista es tan incapaz de apaciguar a los feroces como la gasolina de apagar el fuego. ¿Rectificar? ¡Ojalá pudiéramos!

Pero sobre todo señalamos hace ya bastante que es imposible salir del atolladero sangriento en que nos encontramos mientras no se intente una pedagogía social que cambie efectivamente los planteamientos de nuestra convivencia. Si durante décadas se dice por activa y por pasiva que los judíos son los culpables de los males del pueblo, es inevitable que haya quien decida exterminarlos y que otros los comprendan, los encubran y hasta los ayuden... por mucho que las autoridades sostengan oficialmente que, aunque sean muy malos, hay que respetar a los judíos. Viendo en televisión el comportamiento de los concejales de Leaburu y de sus votantes entusiastas tras el crimen cometido en esa localidad, un amigo extranjero me preguntaba: «Pero, ¿de dónde salen esos brutos siniestros?». Me limité a suspirar para no tener que responderle: «Salen de nuestra cotidianidad». Ellos, como los concejales de EH en Leitza, como todos los que no se atreven a decir lo que piensan en voz alta, como quienes tiemblan ante la idea de poner en su balcón un crespón negro cuando otros ejecutan a un convecino o a cualquiera, como los alcaldes que rechazan exhibir una pancarta contra ETA en el balcón del ayuntamiento, como los niños que insultaban por ‘antivasco’ y ‘español’ a José Javier Múgica cuando conducía su autobús, como los energúmenos que gritaban «¡fuera de aquí!» a Redondo y Mayor Oreja en Gernika el día de la investidura del lehendakari... Como los propios miembros de los comandos etarras, no son monstruos ni degenerados incomprensibles, sino productos lamentables de una sociedad enferma de violencia homicida y sectarismo destructivo. Si no cambian las coordenadas sociales, difícilmente lograremos evitar que se reproduzcan una y otra vez casos semejantes.

Asesinan a una persona y los comentarios que deploran el crimen son muchas veces casi tan desesperantes como aquellos que lo justifican como parte de un inacabable y aberrante ‘conflicto’ político. De algunas víctimas se asegura, como dolorido elogio, que «nunca se metió en política»: ¡vaya piropo! O sea que vivía en una sociedad en la que se han cometido en los últimos años cientos de atentados, en la que parte de la población vive amedrentada y condenada al silencio o debe ir acompañada de escoltas a su trabajo, en la que la estructura democrática está seriamente amenazada y, sin embargo, esa buena gente consideraba que no era momento para meterse en política y que el problema debían resolverlo los demás... o resolverse solo, mientras ellos se dedicaban a sus negocios. ¡Y para colmo hay quien ve esa actitud insolidaria y repugnante como algo elogiable, como una virtud que hace más insoportable el asesinato! ¿Acaso entonces quienes se esfuerzan políticamente como cualquier demócrata responsable, por intervenir en una vida pública tan trastornada han de ser blancos menos inocentes del terrorismo? Otras veces, se deplora que la víctima «era de aquí» o «estaba muy enraizada en el pueblo». Pero, ¿no es ese precisamente el lenguaje de los propios verdugos, aunque con el signo cambiado? Unos lamentan el asesinato porque era de aquí y estaba enraizado en el pueblo, otros lo asesinaron porque no era realmente de aquí como hay que ser o no estaba suficientemente enraizado en el pueblo y traicionaba a este colectivo abstracto. Pero, ¿qué diablos tiene que ver de dónde sea una persona o cuáles sean sus vínculos ‘populistas’ con el hecho de que ha sufrido la injusticia atroz de ser asesinado? Tan delirante es matar a alguien por semejantes razones como deplorar esa muerte por los mismos argumentos invertidos. Para rematar la faena, otros insisten en hablar de ‘diálogo’: como si en los últimos veinte años quienes no liquidamos al prójimo no hubiéramos hecho otra cosa que dialogar en el Parlamento, en la universidad, en la calle, en todas partes. Vamos a ver: ¿quién debe dialogar, Ibarretxe con Mayor Oreja y Redondo? Que yo sepa, ninguno de ellos mata a nadie y aquí el problema lo tenemos con los que matan. ¿Deben dialogar todos ellos con los asesinos? ¿Para convencerles de que no maten más? ¿Para ofrecerles una recompensa política por dejar de matar, lo que lógicamente les convencerá de que matando un poco más podrán obtener todo el resto de lo que quieren? ¡Cuántos disparates, cuánta cobardía o irresponsabilidad disfrazadas de ‘flexibilidad política’!

A mí sinceramente me gustaría mucho -y me convendría mucho, como ciudadano deseoso de vivir sin trabas ni miedos- que el actual nuevo gobierno nacionalista encabezase una seria regeneración de esta sociedad. Si hiciera tal cosa, lo apoyaría con todas mis fuerzas. Sería estupendo que Sabin Intxaurraga empleara su autoridad en la Consejería de Educación para combatir el etnicismo antidemocrático y criminógeno, o que Miren Azkarate fomentara el desarrollo de toda la cultura vasca, también la escrita en castellano por Pío Baroja, Unamuno, Gabriel Celaya, Blas de Otero, Raúl Guerra Garrido, Jon Juaristi y luchara contra el secuestro ideológico del euskera por quienes tienen una determinada opción política. Por sus obras les conoceréis. Pero de momento estamos en nuestro derecho de conservar nuestro escepticismo alerta y nuestro espíritu crítico despierto. Por eso no rectificamos: porque hemos perdido las elecciones, pero no la razón.

El intento de suicidio de España, y 4
Por Enrique de Diego Libertad Digital 22 Julio 2001

Siempre he considerado estériles los debates históricos con los nacionalistas porque la historia es materia que se manipula con facilidad y sobre la que con anteojeras ideológicas se puede instalar cualquiera en la incomunicación. Baste decir que nuestros nacionalismos son herederos del peor casticismo, de la España profunda, eterna, inquisitorial, de la limpieza de sangre y el ultramontanismo. Fruto del fracaso del carlismo, nacidos de irracionales fundamentalismos religiosos, ante la sencilla percepción estratégica de que su derrota nacional podía trastocarse elevando sus feudos a la categoría de reservas espirituales, de naciones independientes. Siempre tuvieron un aliento contrario a la liberta de elección personal. Fueron uno de los factores homeopáticos que provocaron un nacionalismo español cerrado, en confrontación.

Pero eliminado su enemigo, se empeñan en mantener su fantasma. Basta hojear cualquier documento nacionalista o alguno de sus panfletos para encontrarse con la guerra civil como una especie de hecho cotidiano, de realidad presente. Pero quien tal actitud mantiene sólo puede ser porque aspira a recrear tal realidad, porque aspira a provocar otra nueva guerra civil o vive en su interior instalado ya en ella.

Lo que de libertad se mantiene en las zonas gobernadas por nacionalistas se sostiene por esa España liberalizadora, constitucional. Por esa España posible que ha abandonado dogmatismos para ser una sociedad abierta, mestiza y plural. Un ámbito de libertad frente a los restos de utopías, emergidas con virulencia tras la hibernación de la dictadura, y apoyadas por la complicidad por los pijos del régimen, por los hijos bonitos de la dictadura, imitadores de aquel travestismo de Queipo de Llano en la toma de Sevilla que cambiaba de uniforme a sus tropas haciéndolas desfilar, radiando sus movimientos, para hacerlas parecer más.

Son los nacionalismos el riesgo actual para la libertad. Son ellos los que pretenden una nación ideológica donde el diferente o el disidente no tienen sitio, donde la pertenencia al grupo es una especie de vocación originaria, a la que se debe responder como imperativo, pues en otro caso se considera traición o anomalía. Pero parece más chic y más rentable incidir en el intento de suicidio de España.

Me parece, en ese sentido, que el 13 de mayo ha tenido mucho de catarsis. Porque la victoria pírrica del PNV fue saludada con albricias en los medios de comunicación nacionales de varias tendencias, con curiosas reclamaciones a la autocrítica general (osea, al complejo de culpa subyacente) como un avance de ese intento de suicidio por sustitución en la idea de la España liberal. Comedia bufa de lucha antifranquista. ¿Cómo se puede luchar contra el franquismo veinticinco años después de la muerte del dictador? ¿No es eso aún más desquiciado y desquiciante que la bizarra lucha de El Quijote contra los molinos de viento?.

Son los nacionalismos periféricos los que han de revisar sus postulados ideológicos para adecuarse a las realidades actuales, abandonando las miasmas reaccionarias y el proyecto voluntarista de crear estados-nación con fundamentación ideológica que extenderían la intransigencia y la intolerancia en su seno.

España, hoy, aquí y ahora, es sinónimo de libertad, aunque a algunos petimetres les duela.

Pactos inconfesables
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 22 Julio 2001

Si en el País Vasco se pudieran investigar algunas cosas con la misma tranquilidad y seguridad que en cualquier otro lugar de España, sería cosa de indagar qué es lo que se esconde detrás de esos pactos que mantiene contra viento y marea el PNV con EH en docena y media de ayuntamientos. Y es que tengo para mí que no se trata sólo de que ambos partidos compartan los fines independentistas enunciados en Estella, aunque los de Arzalluz se empeñen en asegurar que no suscriben los medios empleados para conseguirlos por quienes mueven los hilos de Arnaldo Otegi. No. Indudablemente, al nacionalismo mal llamado moderado (puesto que las elecciones del 13 de mayo demostraron claramente que sólo existe una gran familia nacionalista, que se reparte hábilmente los papeles en función de las circunstancias) le cuesta romper vínculos con los denominados radicales, que sirven de vanguardia a su movimiento reivindicativo a la vez que cumplen eficazmente con su trabajo de zapadores, eliminando del camino los obstáculos que se interponen en forma de concejales del PP o del PSE-PSOE, intimidando a los discrepantes, destruyendo las propiedades de los que se atreven a alzar la voz y erradicando de aquella tierra cualquier vestigio de libertad. Pero no se trata sólo de eso.

Precisamente en esa tierra vasca que los nacionalistas reclaman en exclusiva, las disputas territoriales son tan antiguas como alcanza la memoria colectiva y se refieren a cosas mucho más tangibles y prosaicas que el derecho de autodeterminación. No es que los vascos se hayan cuestionado históricamente su identidad nacional, cosa que hizo por vez primera a finales del siglo XIX un individuo llamado Sabino Arana, quien afirmaba que «el bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño», mientras que «el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que le civilice» y que «en pueblos tan degenerados como el maketo (español) y maketizado, resulta el universal sufragio un crimen, un suicidio». Lo que desde tiempos ancestrales ha sido fuente de conflicto entre caseríos vecinos, entre padres e hijos y, sobre todo, entre hermanos, ha sido la propiedad de la tierra y la explotación de sus recursos. Como en toda región pequeña y encerrada en valles angostos, en el País Vasco ha corrido mucha sangre por una linde desplazada unos cuantos metros, por la cosecha de un manzanal o por la madera de un bosquecillo. Ahora que el crecimiento industrial y la imparable extensión de los núcleos urbanos ha hecho subir como la espuma el precio de los terrenos, esas peleas tradicionales entre aldeanos se han convertido en enfrentamientos políticos enconados por las recalificaciones o la utilización de suelo público y el poder de los municipios. En determinados ayuntamientos pequeños, situados en las inmediaciones de grandes poblaciones, las pendencias alcanzan tintes dramáticos porque el dinero en juego es mucho. Pocas personas hablan, menos lo reconocen en voz alta y las escasísimas que se atreven a sugerir la existencia de intereses económicos inconfesables detrás de un crimen, una amenaza, una pintada intimidatoria o una alianza inexplicable en una determinada coyuntura política, lo hacen de forma tan velada que resulta prácticamente indescifrable. Pero esos intereses existen y no son precisamente patrióticos.

En muchos ayuntamientos, lo que está en contienda son millones de pesetas españolas contantes y sonantes, destinadas a engrosar las arcas de determinados partidos y los bolsillos de algunos de sus dirigentes y militantes. De ahí que no se quieran romper pactos. De ahí que se sostengan consistorios gobernados por los portavoces de quienes asesinan ertzainas. Hay muchas codicias ocultas tras el manto sanguinolento del terrorismo etarra, que tal vez algún día lleguemos a conocer a fondo.

ETA y los paños calientes del PNV
Impresiones El Mundo 22 Julio 2001

Tras las elecciones vascas, «ETA celebró una asamblea en Bélgica para apostar por la violencia». EL MUNDO ya había adelantado ese acuerdo de la banda, pero no fue hasta ayer cuando el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, confirmó en una entrevista a Deia la existencia de la reunión. En ella, y pese a que EH perdió la mitad de sus representantes en las elecciones del 13-M, el sector más duro de la banda terrorista impuso su mensaje de terror. No debe sorprender la actitud de ETA, inmersa en un sangriento callejón sin salida, pero sí la del PNV. Ayer, Anasagasti pedía al Gobierno que dejara de «acosar» a los terroristas para dar una oportunidad a los moderados. Pero los hechos, como el desenlace de la reunión de Bélgica, hablan por sí solos y van siempre por delante de las palabras de quienes se empeñan en navegar entre dos aguas

Fraga y la verdad
Por Jaime CAMPMANY ABC 22 Julio 2001

Lo que le sucede a Fraga es que no está al loro de lo «políticamente correcto», siempre que por «políticamente correcto» se entienda lo convencional o conveniente y no lo verdadero. Los loros de Fraga nunca son cacatúas a la moda. Puede ser que Fraga sea amigo -no lo sé- o se muestre amigo alguna vez de lo convencional y conveniente, y es seguro que Fraga es amigo de Platón -amicus Plato, y decidme de otro político al que se le encuentre sentado en su Academia- pero mucho más amigo que de lo conveniente y más amigo que de Platón lo es de la verdad. Naturalmente, Fraga es amigo de «su» verdad, que cada cual tiene la suya, y la verdad de Fraga coincide casi siempre con la vox populi, que dicen es la voz de Dios. Bueno, para Alfonso Guerra, no siempre, porque sabe cuándo el pueblo yerra en lo que dice en las urnas. O sea, que Dios se equivoca cuando el pueblo vota a la derecha.

Don Antonio Machado nos hizo una admonición acerca de la verdad, de la cual, aquí, nadie hace caso. Ni siquiera el propio Machado hizo caso de sí mismo. «Tu verdad, no; la verdad. / Y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela». Por ejemplo, yo no imagino a Julián Marías saliendo del brazo de José Luis Corcuera a buscar la verdad, porque el uno la busca en el pensamiento filosófico y el otro en la patada a la puerta. Tampoco imagino a Gonzalo Anes buscando la verdad junto a Javier Arzalluz, porque el uno la halla en el estudio y el otro la encuentra en la fábula. Aquí va cada cual, y sobre todo los políticos, con su verdad al hombro, y bienvenidos sean todos si traen verdad, aunque sea la suya, y no traen la mentira, ya desnuda, ya disfrazada de lo «políticamente correcto».

Como lo que no tiene Fraga son pelos en la lengua ni paciencia para el eufemismo, ha dicho que la autodeterminación del País Vasco costaría a España -nos costaría- miles de muertos. Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con él, pero estaría bien recordar antes de decidir el acuerdo o el desacuerdo que sólo por el intento de autodeterminación, y sin asomar del todo la oreja, ya nos ha costado mil cadáveres, mil españoles asesinados. La unidad de España viene rodando por la Historia desde antes de Viriato, y por supuesto desde que asomaron los moros por la costa, que ahora siguen asomando aunque de otra manera. Y ocho siglos de Reconquista y proyecto de unidad dejaron el solar de España cubierto por pirámides de muertos, demasiados muertos como para volver a empezar como en el año onceno del siglo VIII.

Por cierto, que cuando Tarik llegó a España por Gibraltar, don Rodrigo andaba por el norte sofocando una rebelión de los vascones, que no cesan nunca de moverse, y siempre con muertos de por medio. Las guerras carlistas, por si isabelinos o carlistones, el «trágala» y todo aquello, también costó muertos. Ahora, ni se mueven todos los vascones ni mueven guerra propiamente dicha. Son pocos los que se mueven, son más los que animan, pero lo hacen en esa guerra de guerrillas que practica el terrorismo. Si ese chorreo de sangre terminara con el logro de la autodeterminación, la sangre ya no sería un chorro. Javier Arzalluz, el insensato que fabula la Historia, lo ha dicho bien clarito: «Para conseguir la independencia es necesario que unos «arreen» y otros negocien». Pero es que, aquí, señor cura, las independencias no se consiguen arreando sólo unos. Y en cuanto la independencia se vislumbre, señores guardias civiles, aquí pasó lo de siempre, murieron cuatro romanos y cinco cartagineses. Total, los miles de muertos que predice Fraga.

La unidad de España son palabras mayores. Siempre lo ha sido. No parece que se pueda romper agitando el árbol para que caigan nueces ni negociando con unas docenas de pistoleros a la espalda. Fraga tiene razón.

Secreto a voces
Breverías ABC 22 Julio 2001

El consejero de Interior del Gobierno vasco ha desvelado que en una asamblea celebrada por ETA en Bélgica tras el 13 de mayo se hizo una apuesta «por la violencia». La «revelación» de Balza advirtiendo del riesgo de una escalada terrorista es un secreto a voces, pues el descalabro electoral de EH dibujaba un escenario de radicalización e intensificación de atentados con el objetivo claro de «apretar las tuercas» al PNV y forzar al partido de Arzalluz a dar oxígeno al «complejo ETA». Ibarretxe, en su próximo encuentro con Aznar en La Moncloa, debería despejar ambigüedades. Porque nada más eficaz contra el terror que la movilización de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Lendakari de todos
Cartas al Director ABC 22 Julio 2001

Causa perplejidad o quizá sospecha la negativa de Ibarretxe a entender que para plantear cualquier alternativa democrática en un país, la condición imprescindible es la absoluta libertad de todos los ciudadanos para elegir opción.

Todos conocemos las circunstancias que desde hace muchos años existen en el País Vasco. Hay dos opciones: los que quieren la independencia por cualquier procedimiento (democrático, con violencia o con asesinatos) y los que no quieren la independencia, que sólo usan unos medios, los democráticos.

Está bien claro en qué grupo milita el lendakari, ¿de todos los vascos? Por lo que hemos visto, de todas las circunstancias que han rodeado los últimos asesinatos de ETA y la actitud de las autoridades municipales, se deduce fácilmente que las últimas elecciones han sido totalmente fraudulentas, especialmente en esos pueblos del interior.

No se puede hacer ningún tipo de consulta al pueblo mientras la Policía tenga que llevar la cara tapada, no desaparezcan las escoltas para los del grupo no independentista y no cesen las amenazas, agresiones y asesinatos. ¡Ah!, y en todos los edificios oficiales esté en lugar preferente la bandera nacional a lo que tenemos derecho todos los españoles. Pues bien, para conseguir este clima democrático y que el lendakari pueda celebrar su referéndum con todas las garantías democráticas es absolutamente imprescindible que desaparezca ETA. ¿No será que ETA es imprescindible para intentar ganar el referéndum?    Miguel Rodríguez Sánchez.  Santander.

Aznar reta a Ibarretxe a que se defina con claridad a favor de la derrota de ETA
El presidente cree que el fin de los terroristas desarmaría ideológicamente al PNV
LUIS R. AIZPEOLEA  Santiago de Compostela El País 22 Julio 2001

El presidente del Gobierno, José María Aznar, se refirió ayer de nuevo en Galicia al lehendakari, José Ibarretxe -con el que se reunirá el 30 de julio- para preguntarle si de verdad le interesa la derrota de ETA, porque con ella podrían enterrarse una parte de sus postulados nacionalistas. Si el jueves reclamó a éste que se pronunciara sobre si estaba a favor o en contra de la independencia de Euskadi, ayer dio un paso más en sus reclamaciones al nacionalismo vasco. Aznar, que hizo estas declaraciones ante el grupo parlamentario del PPE en el comité de las regiones, cerró la puerta a un cambio en el Estado de las autonomías.

Aznar contradijo todas las previsiones y eludió cualquier referencia a la Conferencia Política del PSOE y a su líder, Jose Luis Rodríguez Zapatero. Sus intervenciones públicas en Santiago de Compostela las dedicó íntegramente a la denuncia de los nacionalismos y a su próxima entrevista con Ibarretxe, el 30 de julio.

el presidente aclaró que el interés primordial de su entrevista con el lehendakari es abordar el reto terrorista. Recordó el compromiso adquirido por Ibarretxe durante la campaña electoral de establecer esa prioridad, e incidió en esta cuestión: 'En el País Vasco hay un problema y es el terrorismo. Los vascos no son libres; son extorsionados por los que matan. Esto es muchísimo más importante que ser de un sitio o de otro o que ser nacionalista. Es ésa la responsabilidad que le voy a exigir

Pero Aznar estuvo más incisivo con Ibarretxe que en su intervención en El Escorial el pasado jueves, donde le pidió que se definiera si estaba o no por la independencia de Euskadi. Ayer puso en duda que el lehendakari esté de acuerdo con la derrota de ETA. El presidente del Gobierno cree que Ibarretxe y la dirección del PNV tienen dudas de que el fin de los terroristas no conlleve la caída en picado de la influencia del nacionalismo. '¿No será que a algunos no les interesa la derrota de ETA porque puede entenderse como la derrota de una parte de sus postulados? Dicen que comparten los fines, pero no los medios. Es una pregunta muy importante de contestar'.

Aznar dejó claro que pretendía una respuesta clara de Ibarretxe a esta cuestión en su entrevista en La Moncloa y la rubricó con una expresión de firmeza: 'ETA será derrotada por el Estado de derecho. Tiene que quedar muy claro y, además, espero que lo veamos'.

También reivindicó el origen constitucional y estatutario del nombramiento de Ibarretxe como presidente vasco. Y aprovechó para exigirle que antepusiera los ideales democráticos a sus ideales nacionalistas. 'Usted es hijo de la legitimidad democrática. Por tanto, hay que respetar las reglas de juego. Y por tanto, antes de ser nacionalista hay que ser demócrata'.

Tras desgranar las claves de lo que será su entrevista con Ibarretxe, abordó ante el grupo del Partido Popular Europeo (PPE) del comité de las regiones su visión de las posibilidades que ofrece el Tratado de Niza para 2004. Aclaró que el Estado de las autonomías es el que mejor se ajusta en España a las necesidades del entramado constitucional. En este sentido, despejó la interrogante de que pueda haber reformas de ese entramado que puedan aproximar a España a un modelo como el alemán. 'Todos los sistemas son respetables. Ninguno ha de ser impuesto a nadie. El Estado de las autonomías es el que mejor se ajusta a las necesidades de España'.


Los pueblos del silencio
Concejales nacionalistas de cinco localidades gobernadas por Euskal Herritarrok creen que arrebatar las alcaldías a la izquierda abertzale tensaría aún más la convivencia
LOURDES PÉREZ El Correo 22 Julio 2001

«Lo que ocurre aquí es totalmente esquizofrénico. A mí me quemaron el coche hace tres años y, al día siguiente, tuve que sentarme en el Ayuntamiento con los concejales de EH. Pero, queramos o no, el pueblo les ha votado y eso hay que respetarlo». Es jueves y Mikel Arregi se dispone a afrontar un nuevo pleno en el Consistorio de su localidad natal, Andoain, gobernado en minoría por Euskal Herritarrok desde las elecciones locales del 13 de junio de 1999. Hoy, los asuntos a debate no rebasan los límites de la política municipal, aunque no siempre sucede así en un país donde los ayuntamientos deben acoger, con hiriente frecuencia, las capillas ardientes de vecinos asesinados. El portavoz del grupo del PNV era íntimo amigo de José Luis López de Lacalle y conocía de primera mano la entrega profesional de Mikel Uribe; ETA los ha matado a los dos ante el «descorazonador» silencio de una izquierda abertzale sumida en la indiferencia. Arregi lo sufre y se indigna pero, pese a todo, duda de que la propuesta de populares y socialistas para desalojar a Batasuna de las alcaldías que encabeza -también Andoain- atesore algún valor terapéutico.

Hace dos años, las urnas dejaron en un pañuelo a los partidos de la localidad guipuzcoana: EH, PSE y PNV-EA se distribuyen a partes iguales 15 concejalías, mientras que el PP ocupa las dos restantes en una Corporación que representa a casi 15.000 ciudadanos. Una ajustada ventaja de 60 votos y el enfrentamiento de las fuerzas parlamentarias durante la pasada legislatura han permitido a la plataforma radical gobernar en solitario, aunque los socialistas intentaron rehabilitar la alianza con sus antiguos socios tras el asesinato de López de Lacalle. Como entonces, Mikel Arregi justifica la negativa de su formación a reeditar el acuerdo por la necesidad de guardar un escrupuloso «respeto a la voluntad popular».

Pitidos al alcalde
Pero éste no es su único argumento; hay otro más apegado a la convivencia diaria de pueblos como Andoain, donde el miedo se ha ido abriendo hueco en las calles. Porque el edil peneuvista no oculta su temor a que el posible aislamiento político de EH «encone» aun más las relaciones vecinales y empeore, con ello, la ya de por sí tensa existencia de los no nacionalistas.

En Mondragón, feudo histórico de la izquierda abertzale, todavía recuerdan los pitidos con los que parte de la ciudadanía recibió hace cuatro años al peneuvista José María Loiti, convertido en alcalde después de que el tripartito conformado por los nacionalistas y el PSE desbancara a HB de la Alcaldía. Aquel movimiento estratégico fue la respuesta del Pacto de Ajuria Enea al asesinato de Miguel Ángel Blanco, pero no perduró. Los comicios de 1999, celebrados cuando ETA aún estaba en tregua, devolvieron la victoria a Euskal Herritarrok, que comparte ahora tareas de gobierno -en una estrambótica combinación- con EA e IU-EB. «Soy práctico: no opino sobre lo que no puedo decidir», zanja Loiti, adscrito hoy a las filas de la oposición. El pasado mes de marzo, un manifestante radical golpeó en plena acera al ex regidor de Mondragón; cuando su compañero de partido José María Fernández de Arroiabe lideraba el Ayuntamiento de Elorrio -espino, en euskera-, comunicantes anónimos le llamaban de vez en cuando para trasladarle un gélido mensaje: «Estás muerto».

La señorial localidad vizcaína ofrece una complejidad municipal que hace trizas la lógica política. Sus vecinos -7.000- otorgaron el triunfo hace dos años al PNV, pero, paradójicamente, EH arrebató la Alcaldía a los jeltzales gracias al apoyo de un grupo independiente y al del concejal del PSE Laureano Curto, suspendido de militancia por su formación hace apenas unas semanas. Con todo, Fernández de Arroiabe rechaza devolverle ahora la jugada a la izquierda abertzale y prefiere delegar en los ciudadanos la decisión sobre el futuro del pueblo, a pesar de insistir en que su grupo «no va a colaborar con esta gente mientras no condene los atentados». Y también, a pesar de la «tristeza» que le embarga, cada vez que contempla a los corporativos no nacionalistas bajo la sombra protectora de sus guardaespaldas. En Tolosa, gobernado también por EH, los escoltas tienen prohibido acceder a los plenos municipales porque van armados.

En la comarca en la que hace una semana asesinaron a Mikel Uribe, la violencia apenas discrimina. «Aquí estamos como estamos, desgraciadamente, aunque yo no tengo miedo. Y eso que me han hecho la vida imposible», se duele el ex alcalde de EA Joxe Gurrutxaga, al que un grupo de saboteadores calcinó su coche cuando encabezaba la Corporación tolosarra. Sin embargo, él tampoco está dispuesto a impulsar una moción de censura contra el grupo de Euskal Herritarrok.

Moción de censura
«El pueblo les ha votado, así que en el momento en que les quitáramos la Alcaldía nos pondríamos a tiro», se sincera. «Es muy fácil aparecer en televisión y lanzar una propuesta de este tipo, sin calcular las consecuencias. ¡Claro que la gente está harta de la actitud de EH! ¿Pero qué iba a aportar una moción de censura en Tolosa a la situación general? Nada, sólo abrir una crisis social en el pueblo».

Pese a la rotundidad de su discurso, sin fisuras con la ortodoxia nacionalista, Gurrutxaga reserva un espacio para el matiz. Y confiesa que se sentiría más legitimado para adoptar cualquier iniciativa si ésta estuviera amparada por un acuerdo «mayoritario y democrático» de los partidos vascos. Mikel Arregi se alinea con él y también José Luis Letona, el portavoz del PNV en el Ayuntamiento de Llodio, en manos de la coalición abertzale con el respaldo de Eusko Alkartasuna. Una colaboración que introduce una cuña entre los jeltzales y sus tradicionales socios. «Eso es cuestión de EA, pero no entiendo cómo pueden mantenerse ahora en el equipo de gobierno», censura Letona, antes de mostrarse convencido de que los resultados electorales darían hoy un un vuelco en la localidad alavesa porque sus ciudadanos «se han dado cuenta de que EH es una fachada».

La oposición ha rehusado aprobar en Llodio los presupuestos municipales, también en Andoain. Pero no siempre es así: en muchas ocasiones, los ediles radicales logran recabar colaboración para desarrollar sus propuestas y la vida local sigue su ritmo, no se paraliza; como si los partidos trataran de desplegar un cordón sanitario en torno a los ayuntamientos para que no se infiltre en ellos el virus de la violencia. Xabier Iraola, el alcalde del PNV de Legorreta, sabe que ése es un intento baldío cuando ETA asesina a un vecino como Juan Mari Jáuregui, como Mikel Uribe. «Lo que no comprendo es que EH exija gestos a todo el mundo y ellos sean incapaces de darse la vuelta y ponerse cara a cara con los encapuchados para que dejen de matar», lamenta. Pero él tampoco cree que la primera vacuna contra el virus sea despojar de sus alcaldías a los que no condenan.

Las conexiones entre ETA y el movimiento “okupa”
Libertad Digital 22 Julio 2001

La Delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García Valdecasas, ha denunciado en diversas ocasiones que en esta comunidad empieza a verse a grupos que actúan de forma muy parecida a los terroristas callejeros del País Vasco. El “movimiento okupa” está muy asentado en Madrid y Barcelona y ya ha empezado a convertirse en “cantera” de ETA. Cualquier acto de protesta puede ser aprovechado por muchos de estos radicales para poner en práctica las técnicas de violencia al más puro estilo “kale borroka”.
En enero de este año, un comisario de Policía de Mataró tuvo que soportar la fatídica confirmación de que su hijo Diego colaboraba con ETA. Sabía que andaba por círculos radicales como los del movimiento “okupa”, pero no que había sido reclutado por los terroristas para pasar información sobre futuros objetivos etarras. Diego Sánchez Burria, “Sergi”, admitió tras su detención haber cotejado datos para posibles atentados en, al menos, cinco ocasiones. Incluso filtró a ETA datos de la comisaría de su padre acerca de medidas de protección policial. “Sergi” colaboraba abiertamente con el comando Barcelona, sobre todo con José Ignacio Krutxaga y Liarni Armendáriz.

Otro líder “okupa” que también fue detenido el mismo día que “Sergi” es Zigor Larredonda. Su ámbito de actuación solía ser Tarrasa y ETA también se fijó en él para tener informadores en Barcelona. Larredonda ya fue detenido en 1995 acusado de colaborar con ETA por una supuesta entrevista que mantuvo con Rosario Ezquerra, aunque no pudo probarse y fue puesto en libertad. Cuando se desarticuló el comando Barcelona, Zigor desapareció durante dos semanas. Finalmente, se entregó en la Audiencia Nacional.

El diario La Razón publicó en noviembre del año pasado un informe en el que trataba de demostrarse la vinculación entre el movimiento “okupa” y ETA. Se refería a organizaciones como “El Laboratorio”, en el céntrico barrio madrileño de Lavapiés, “La Biblio”, “La Casika” o “Movimiento de Resistencia Global”, todos ellos en Madrid. Muchas de estas asociaciones desmintieron poco después de la publicación de este trabajo que persiguieran fines a través de la violencia.

Hasta el GRAPO recluta a sus escasos activistas de entre los colectivos “okupas”. De hecho, los cuatro integrantes del único comando que se supone operativo fueron captados en casas ocupadas por este movimiento en los barrios madrileños de Carabanchel y Vallecas.

El poder de una lengua en una sociedad anglosajona
La Razón 22 Julio 2001

La presencia y el crecimiento del número de ciudadanos de origen hispano que vive en EE. UU. junto a la fuerte persistencia de una presión inmigratoria constituye uno de los factores demográficos, sociológicos y políticos más interesantes de la evolución de la sociedad norteamericana de los últimos años, y se presenta, señala Gómez Dacal, «como un factor de cambio trascendental en los próximos decenios, cuyas últimas consecuencias son difíciles de pronosticar».

   Estados Unidos podría convertirse en la lanzadera del español, afirma el filólogo, pero también en el cementerio del idioma: «EE.UU. ha sido el cementerio de muchas lenguas como el polaco, y ahora el francés, y podría absorber también al español». Sin embargo, puntualiza, tres factores juegan a favor del español. Por una parte, la enorme población hispana que vive en EE. UU., «que determina el interés de los medios de comunicación, de las editoriales, de los políticos y hombres de negocio por el español». Junto a ello, el interés que tiene el país por expandirse por el sur hacía la América que habla español y esto acrecienta el interés de la población estadounidense por hablar español. Y, finalmente, la vitalidad del español, «los americanos perciben nuestra lengua como fácil y con una cultura importante detrás».

   Frente a ello, señala el filólogo, la batalla en Internet no está ganada: «El inglés de Estados Unidos tiene un gran peso por la gigantesca oferta que tiene cultural, científica, económica a través de Internet». La única manera de poder introducirse en la Red, señala, es mediante «una política dirigida a introducir documentación, comercio electrónico en español y hacer un acuerdo entre todos los países que hablan español», ya que, en su opinión, España «no sería capaz de ocupar un porcentaje representativo en la Red porque no tenemos la capacidad económica ni los medios adecuados para hacerlo».

El desarrollo del español y su auge económico vaticina un futuro bilingüe para Estados Unidos
En la actualidad hay 35 millones de personas de origen hispano y el crecimiento ha sido de un 60 por ciento respecto a 1999
La lengua española cruza las fronteras de la geografía mundial a un ritmo espectacular. Frente a los países de Ásia Oriental, donde la demanda de español empieza a emerger, en Brasil y Estados Unidos el español se consolida hasta el punto de desplazar a otras lenguas de aprendizaje. Así lo demuestran las estadísticas del anuario de 2001 del Instituto Cervantes. En él se manifiesta el auge del español en EE.UU. y la gran demanda norteamericana por aprender esta lengua ante el inminente poder político, económico y cultural que supone la presencia de 35 millones de hispanos en el país anglófono. Los filólogos María Victoria González Pagani, Antonio Garrido y Gonzalo Gómez Docal hablan para LA RAZÓN del peso del español en Estados Unidos.
Marta Borcha - Madrid.- La Razón 22 Julio 2001

¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? le preguntaba el poeta Rubén Darío a Juan Ramón Jiménez en el poema «El cisne» ante la inminente invasión de esta lengua por todos los continentes. El inglés se extendió rápidamente por todos los países del mundo y pasó a ser la segunda lengua de aprendizaje, pero al autor de «Cantos de vida y esperanza» y a su homólogo modernista habría que responderle con otra pregunta: ¿Tantos millones de hombres hablaremos español? La respuesta es tajante: Cerca de 400 millones de personas hablan actualmente español en el planeta, tal y como lo confirman los datos del último anuario del Instituto Cervantes sobre «El español en el mundo».

   En este estudio se pone de manifiesto que Estados Unidos, un país donde actualmente viven 35 millones de personas de origen hispano, un 12 por ciento de la población total, según el censo del año 2000, es clave en el futuro del español.
   
   Positivo dominio del inglés
   La consolidación del español en Estados Unidos, cuya población hispana creció un 60 por ciento respecto al año 1999, auspicia que su población será bilingüe con el español como segunda lengua, ya que según informes de la oficina del censo, es «la lengua y no la etnia el nexo de unión que define a la población hispana».

   El catedrático de la Universidad de Salamanca Gonzalo Gómez Dacal destaca en este anuario que, aunque parezca contradictorio, el dominio de la lengua inglesa por parte de la población hispana en EE. UU. es «un factor que incidirá positivamente en la consolidación del español como segunda lengua en este país». Por otra parte, sostiene el estudioso, la adquisición «rápida y eficaz» del inglés por los hispanos no pone en peligro el uso de la lengua española, ya que este idioma «contribuye con un creciente valor a las posibilidades profesionales y personales dentro del sistema laboral y económico de Estados Unidos». Gómez Dacal afirma que Estados Unidos se convertirá en un país bilingüe pero «siempre que se impulse una política activa de cooperación con las administraciones educativas norteamericanas para que se implante de una forma efectiva el español en el sistema escolar americano».

   La profesora de español de la Universidad de Santa Cruz, (California), María Victoria González Pagani, también opina que los norteamericanos terminarán siendo bilingües: «Las estadísticas lo demuestran ya, y concretamente en California, donde no hay un grupo étnico que sea mayoritario, de todos los idiomas que se hablan el principal es el español, que sin duda se convertirá en segunda lengua». Para la profesora González Pagani, California sería el estado «locomotora» en el camino hacia el bilingüísmo estadounidense por el alto porcentaje de ciudadanos que hablan español y porque «siempre ha tenido un rol esencial en muchos movimientos en EE.UU.». En su opinión la expansión del español en el país se está produciendo, sin lugar a dudas, de sur a norte, debido especialmente al sentido de las corrientes migratorias que han convergido en comunidades hispanas muy importantes como Chicago, Nueva York, Washington, Miami, Florida y Tejas.
   De los 33.871.648 habitantes de California, casi once millones son hispanos (10.966.648), lo que convierte a este estado, asegura Gómez Dacal, en «una de las primeras naciones en número de hablantes de español del mundo con una clara tendencia de expansión ya que ha pasado en diez años a representar un cuarto de la población (en 1990) a constituir un tercio de los californianos».

Recurso económico
Si centramos nuestra mirada en el estado de Nueva York, con casi tres millones de hispanos (2.867.583), el tercer estado después de California y Texas con mayor demografía hispanohablante, observamos que también el crecimiento de nuestro idioma resulta espectacular. Pero este auge, en opinión del director del Instituto Cervantes de Nueva York, Antonio Garrido, ya vendría forjándose desde la década de los años 20: «Es un dato curioso que ya a finales de los años 20 el español era la lengua que más se estudiaba en las escuelas y universidades de Nueva York».

   Hoy en día, cualquier persona que no maneje el inglés en Nueva York puede desenvolverse sin ningún problema, pero este dato no responde en absoluto, afirma Garrido, al prestigio de la lengua de Cervantes, sino «a un factor exclusivamente económico»: «En el año 1983 no se hablaba tanto español, no porque el hispano no quisiera hablarlo, sino porque se consideraba una lengua para un grupo de poco poder adquisitivo, de nivel cultural bajo, era una lengua de familia. El propio hispano no se sentía cómodo dentro de una estructura en la que el español no era sociolingüísticamente bien considerado». Pero estos datos han cambiado, señala Garrido, por factores como la inversión empresarial hispana en Nueva York, el turismo, la asentación de centros y escuelas del idioma y por el propio poder adquisitivo del hispano, que ha crecido extraordinariamente, lo que ha producido también que las tiendas y restaurantes prefieran vendedores que hablen español para atender al creciente público hispano. Estos factores han influido también en que el perfil del alumno de español cambie: «Nuestros alumnos responden al ejecutivo, con mayor índice de mujeres que hombres, con edad media que oscila entre 30 a 40 años y con grandes deseos de mejorar económica y socialmente». Para eso, sostiene Garrido, hoy, «el español es fundamental».

   El filólogo asegura que el empleo del español será cada vez más necesario en Estados Unidos, que la población hispana se va a convertir en la primera minoría de este país y que pronto el número de hispanohablantes en EE.UU. superará a los de España. De todo ello es consciente la sociedad norteamericana que ha tenido que adaptarse a convivir con la lengua española: «En el ayuntamiento de Nueva York ya hay nueve concejales de origen hispano, diputados en el congreso y senadores en la cámara». Esta minoría hispana, explica Garrido, «que no corresponde únicamente a España peninsular sino a una comunidad muy amplia con ramificaciones culturales muy complejas» es tremendamente activa y aporta un gran dinamismo artístico que se concentra en Nueva York.

   Respecto al bilingüismo como horizonte, Garrido defiende que es «técnicamente imposible ya que hablamos de todo un continente», pero señala que sí podrá darse en los grandes núcleos como Nueva York «sin que sea un bilingüísmo perfecto, ya que las posibilidades de cambio de código son más normales».

Factores perturbadores
Dentro de los fenómenos de perturbación del español, como es el «spanglish», el mal uso del español y del inglés por la mezcla de ambos, Garrido opina que nuestro idioma no corre riesgos, y que éste difícilmente podría consolidarse como lengua. Uno de los factores que sí ha perturbado nuestra lengua, concluye, ha sido «la historiografía anglosajona que ha silenciado sistemática e interesadamente la presencia de España en Estados Unidos». Pero esto, puntualiza, «afortunadamente está cambiando pero el auge del español produce ahora tensiones y vemos cómo hay estados que pretenden implantar el inglés como idioma oficial».

   El avance arrollador del español en el mundo es ya una realidad. Nuestro idioma ha ganando terreno a otras lenguas de enseñanza ya que su empleo y expansión está creciendo notablemente por el planeta. Frente a los países de Ásia Oriental, donde el español queda rezagado como lengua de aprendizaje, sólo 700 estudiantes, por detrás del inglés (120.000), el francés (1.800) y el alemán (1.600), a pesar de su emergente demanda, encontramos un panorama bien distinto si viajamos a Taiwan, donde la cifra asciende a 2.000 estudiantes o si nos detenemos en Japón, con 60.000 estudiantes de español.

   Si nos desplazamos a la geografía americana, Brasil experimenta un aumento considerable en cuanto al interés por aprender el castellano en los últimos cinco años. La demanda por cursar el español como lengua extranjera en las universidades de este país ha crecido hasta tal punto que ha desplazado al francés y al alemán. Pero la presencia del castellano en Brasil puede aumentar todavía más sus cifras en los próximos meses si el proyecto presidencial de instaurar el castellano como lengua obligatoria en la enseñanza es aprobado.

   ¿Tantos millones de hombres hablaremos español? Parece que sí.

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