AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 25 Julio   2001
#EL DERECHO A ELEGIR LA LENGUA
Editorial El Mundo 25 Julio 2001

#Convivencia lingüística
Breverías ABC 25 Julio 2001

#Las alforjas del lendakari
Pablo PLANAS ABC 25 Julio 2001

#Frustrado jaque mate
Julián LAGO La Razón 25 Julio 2001 

#ETA, de las amenazas mafiosas a la explosión de Torrevieja
Impresiones El Mundo 25 Julio 2001


#Ibarretxe y el teatro griego
M. MARTÍN FERRAND ABC 25 Julio 2001

#El lendakari que vendía anzuelos
Luis Ignacio PARADA ABC 25 Julio 2001

#El lehendakari en Palacio
RAUL DEL POZO El Mundo 25 Julio 2001

#El papel del Rey ante el separatismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Julio 2001

#Autodeterminación
ANTONIO BURGOS El Mundo 25 Julio 2001

#El PNV lleva la iniciativa
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 25 Julio 2001

#Pensar, hablar y votar sin miedo
Cartas al Director ABC 25 Julio 2001

#Hechos un lío
TONIA ETXARRI El Correo 25 Julio 2001

#Se acerca la hora de la bronca España-Euskadi
Lorenzo Contreras La Estrella 25 Julio 2001

#Muere una etarra en Torrevieja al explotarle la bomba que manipulaba
CRISTOBAL TOLEDO El Mundo 25 Julio 2001

#Los proetarras destrozan un cajero automático con explosivo robado por ETA en Francia
EFE Libertad Digital 25 Julio 2001

#El Gobierno regulará por ley la libre movilidad de los funcionarios entre las Comunidades
C. Morodo - Madrid.- La Razón 25 Julio 2001

#La juez absuelve al rector de la Rovira i Virgili de prevaricación pero desaprueba su manera de actuar
TARRAGONA. E. Barrera ABC 25 Julio 2001

EL DERECHO A ELEGIR LA LENGUA
Editorial El Mundo 25 Julio 2001

E
l coro de catalanistas que el pasado día 6 se apostó a las puertas de un juzgado de Tarragona a entonar Els Segadors tiene ya un motivo que celebrar. La titular de dicho juzgado ha absuelto al rector de la Universidad Rovira i Virgili, Lluís Arola, y al coordinador de las pruebas de Selectividad, Joan Igual, del delito de prevaricación del que estaban acusados por haber apartado de un tribunal seleccionador a Josefina Albert, la profesora que repartió exámenes en castellano en contra de la normativa lingüística entonces vigente.

El fallo judicial puede estar justificado. Los acusados implementaron al pie de la letra la normativa fijada por el Consell Interuniversitari de Catalunya, que depende de la Generalitat y que preveía que los exámenes se entregaran exclusivamente en catalán y que sólo se dieran ejemplares en castellano en el caso de que las dificultades de comprensión del alumno no pudieran subsanarse consultando a un profesor. El error que cometió Albert fue entregar copias en español a dos alumnos sin el visto bueno del presidente del Tribunal.

Pero aunque parezca que la profesora ha salido derrotada de este juicio emblemático, lo cierto es que ha logrado que se modifique una normativa a todas luces inconstitucional. La Ley del Catalán establece que en los centros de enseñanza superior, «el profesorado y alumnado tienen derecho a expresarse en cada caso, oralmente o por escrito, en la lengua oficial que prefieran». Albert demostró que dicho derecho no estaba garantizado. El tortuoso reglamento impuesto por la Generalitat se había encargado de poner a los jóvenes castellanohablantes, comprensiblemente reacios a exigir a sus examinadores pruebas en español, en una clara situación de inferioridad. Así lo consideró el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que en diciembre, por vía administrativa, calificó de «discriminatoria» la normativa y obligó a las universidades a reformarla. Por otra parte, este caso ha puesto en evidencia la dificultad de denunciar injusticias de este tipo en un contexto nacionalista. Arola e Igual han recibido el apoyo de las máximas instancias políticas catalanas. Albert, en cambio, ha sido el objeto de pintadas, insultos y amenazas. Y todo ello por defender el derecho, establecido en el artículo 3.1 de la Constitución, que tiene cualquier alumno a elegir su lengua.

Convivencia lingüística
Breverías ABC 25 Julio 2001

El bilingüismo en Cataluña conocerá un nuevo debate con motivo de la sentencia que absuelve del delito de prevaricación al rector de la Universidad Rovira i Virgili, Lluís Arola, que apartó de sus funciones a una profesora por repartir exámenes en castellano. La normalidad que se debe conferir a cualquier resolución judicial no es posible pues quedó excluida por la movilización política y universitaria que provocó el juicio. El ensalzamiento condescendiente del bilingüismo en torno a la sentencia debió producirse antes del juicio y en todos los ámbitos donde se cuestiona, porque una cosa es que la exclusión de la profesora no fuera delito y otra que haya que aceptar una normativa que permite romper la convivencia lingüística.

Las alforjas del lendakari
Por Pablo PLANAS ABC 25 Julio 2001

Revelaría cierta ingenuidad atribuir a Juan José Ibarretxe habilidad suficiente para que la utilización del doble lenguaje no acabara tornándose en su contra. Después de haber deslizado, y no de un modo sutil precisamente, la intención de forzar la convocatoria de un referéndum sobre la autodeterminación vuelve el lendakari a Vitoria de una audiencia con el Rey de hora y media con varios mensajes tan contradictorios como aparentemente inequívocos: no hay institución más leal a la Corona y a la Constitución que la que él preside; no hay partido más decidido a restituir los cauces del diálogo contra ETA que el PNV; no hay Administración más empleada contra el terrorismo que la vasca, todo ello expresado por el demiurgo Josu Jon Imaz. Si se trata de una estrategia, resulta tan compleja que no se acomoda al perfil genético del peneuvismo, cargado de hombros, dado a hablar poco y sermonear mucho.

Hace unos años, Arzalluz se preguntaba para qué podrían querer los vascos la autodeterminación. Se contestaba en tono parabólico: «¿Para plantar berzas?» Visto con distancia, no cabe más finura en términos de doblez, pues ni negaba la hipótesis de una consulta, ni descartaba que, efectivamente, su sueño fuera cambiar el régimen alimentario de sus conciudadanos. El resto de los españoles pudieron colegir que de ese y otros enunciados no cabía sino creer que el nacionalismo vasco se relacionaba de una forma plausible con la realidad, la sensatez y las apetencias de la gran mayoría de sus votantes. Ahora, la perspectiva de abocar a la industriosa Mondragón y al selecto Neguri a tareas agrícolas ha debido provocar un regate en clave estratégica, de modo que el órdago a la mayor se ha quedado en una apuesta por la moderación, inquietante por venir de quienes estaban dispuestos a informar a la Corona de las supuestas intenciones de las vascas y los vascos. Tal vez todo haya sido un sondeo en términos sociológicos hasta comprobar en los imponentes salones de palacio la inconsistencia de un referéndum prendido de las costuras de la Constitución. Tal vez haber puesto negro sobre blanco, en papel prensa, las ideas del PNV sobre el futuro vasco haya contribuido a enfrentar a Ibarretxe, Arzalluz, Imaz y Balza con una realidad que, obstinada, se empeña en destacar los perfiles trágicos de su «solución al conflicto vasco». Sin embargo, es innegable que en los cuarteles del PNV se ha producido un atronador ruido de berzas. ¿Habrá inaugurado el PNV una nueva etapa de su política «exterior» o se olvidó Ibarretxe de sus alforjas?

Frustrado jaque mate
Julián LAGO La Razón 25 Julio 2001 

La audiencia real que a girado el «lendakari» Ibarrache al Rey de España, para dar cumplimiento a la normativa legal, ha venido precedida de una tensa polémica. Dentro de la partida de ajedrez a que juega el nacionalismo vasco, el vicepresidente Rajoy, que es político serio, nada emocional y bien informado, no ha movido ficha en balde. Su advertencia de la reacción que produciría en el Gobierno de la Nación cualquier pronunciamiento ante S.M. el anuncio de un referéndum de autodeterminación ha supuesto un serio aviso frente a la política de hechos consumados tan dada a practicar por el soberanismo peneuvista.

   No se trata de que Rajoy haya puesto la venda antes que la herida, como han querido hacernos creer desde Ajuria Enea. Se trata, sin más, de la constatación de una estrategia continuada contra nuestro ordenamiento constitucional en la que se ha acreditado el nacionalismo identitario a partir de Estella. Rajoy sabe perfectamente lo que dice y por qué lo dice. Todos y cada uno de los movimientos de PNV/EA no persiguen desde entonces sino la revisión de las relaciones del Estado con Euskadi.

   A nadie se le oculta, pues, el propósito de recuperar privilegios, medievales y trasnochados, del viejo Pacto con la Corona que, de espaldas a la Constitución y al Estatuto de Guernica, el soberanismo ensaya por distintas vías con un único fin: establecer las condiciones objetivas tanto políticas como sociales para reinsertar al País Vasco en el marco de un estado distinto del actual de corte confederal. Un modelo muy próximo al del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

   De momento, nos consta la estrategia de la deslegitimación institucional por parte de quienes se empeñan en reescribir torticeramente una Historia compartida incluso en este capítulo. Fue precisamente en 1200 cuando se produjo la incorporación de Guipúzcoa y la primera adhesión voluntaria de Álava, así como la ulterior vinculación del Señorío de Vizcaya en tiempos de López de Haro a la Corona de Castilla: reconocimiento de la soberanía regia a cambio de la aceptación de los Fueros. Las tres provincias vascas acudieron entonces a aquel Pacto con la Corona a fin de protegerse de la política anexionista del Reino de Navarra, a quien ahora los nacionalistas pretenden paradógicamente subsumir en su territorialidad identitaria.

   La uldaibtza, el DNI vasco, las consultas para medir la adhesión al autodeterminismo y la internacionalización del llamado «problema vasco» son piezas del tablero de ajedrez soberanista. El último movimiento, alertado sagazmente por Rajoy, no era otro que iniciar un jaque mate al Rey.
  

ETA, de las amenazas mafiosas a la explosión de Torrevieja
Impresiones El Mundo 25 Julio 2001

U
na joven etarra de 22 años, con antecedentes de kale borroka, resultó ayer literalmente despedazada por la dinamita que ella misma manipulaba en una apacible urbanización playera en Torrevieja. Olaia Castresana, según las primeras investigaciones, estaba preparando el explosivo para una bomba, destinada -tal vez anoche mismo, tal vez hoy- a sembrar la muerte y el terror en algún lugar donde ciudadanos inocentes disfrutan sus vacaciones. Un suceso que se produce a dos semanas de cumplirse, el próximo 8 de agosto, el aniversario de la muerte de cuatro etarras en Bilbao, al estallarles el coche bomba en el que viajaban. La deriva mafiosa de la banda de asesinos y extorsionadores llamada ETA es tan conocida que apenas se necesitaban corroboraciones, pero parece que los propios etarras quieren demostrarla con nuevos gestos siniestros. Gestos que van desde la violencia extrema de la bomba como la que se preparaba en Torrevieja, hasta la amenaza continuada en la vida cotidiana. Será quizá para demostrar su cultura cinematográfica, ya que están remedando escenas de El padrino... El concejal de Llodio y presidente de Nuevas Generaciones del PP en el País Vasco, Santiago Abascal, de 25 años, se encontró ayer sobre su coche los restos de un corzo degollado. Son estupideces macabras, pero a la vez suponen otra vuelta de tuerca en la guerrilla psicológica encaminada a intimidar, amedrentar, aterrorizar y, finalmente, expulsar de suelo vasco a quienes no comulgan con el ideario nacionalista. Para cualquier vasco demócrata de cualquier ideología -el lehendakari, sin ir más lejos-, esos sucesos y esas tácticas gansteriles deberían ser motivo de sonrojo y, esperémoslo, de reflexión.

Ibarretxe y el teatro griego
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 25 Julio 2001

Como la política, al igual que el teatro, tiene mucho de representación, el lendakari Juan José Ibarretxe cumplió el trámite institucional y, en su renovada calidad de máximo representante del Estado español en el País Vasco, se vino a ver al Rey, al Jefe del Estado. Es lo suyo, pero estamos en un tiempo en que la normalidad extraña de tanto valorar lo excéntrico y anómalo. A tal punto, que los «okupas» callejeros de Sintel pueden llegar a conseguir sus objetivos mejor por la vía de la marginalidad contestataria que por el diálogo razonable. Estamos más preparados para la excepción que para la norma.

Los maestros del teatro griego, los inventores de tan gloriosa forma de expresión literaria, solían valorar en más la comedia que la tragedia. Antífanes, por ejemplo, entendía que la comedia se cimenta en la capacidad del autor para crear personajes y situaciones mientras que la tragedia, al sustentarse en tradiciones conocidas, cuenta más con el oficio que con el talento del escritor. Ibarretxe, por seguir con el símil escénico, anda más cerca de la comedia que de la tragedia. Lo suyo, en lo que a la autodeterminación respecta, es pura invención. Los protagonistas del secesionismo, o del soberanismo, o del separatismo, o del independentismo, o de como quiera llamársele al fenómeno, no pueden confrontarse con sus antagonistas desde los supuestos de la tradición y la Historia. La de las villas y señoríos que componen el muy plural mosaico vasco se entretejen con la de Castilla y así no hay manera de que los agonistas entren en trance y participen con el debido entusiasmo en la función.

Lo del lendakari, en la medida en que no pretende serlo de todos los vascos y se empecina en el díscolo discurso que le dicta su partido, ha de encasillarse, pues, en la comedia. Ahí luce Ibarretxe por su desbordada fantasía aunque, llevado por la responsabilidad constitucional, de la que le llega la legitimidad de gobierno, cumple con pulcra precisión el ritual de su propio poder. Ibarretxe, puestos a adivinar intenciones -ejercicio tolerable si se practica con buena voluntad-, visitó a Don Juan Carlos como en búsqueda de la utilidad moral del teatro que también buscaban los maestros griegos. Es, fue y será una escuela de costumbres. La fuerza de las formas.

De estas escenificaciones del poder, que sólo resultan baladíes en la crónica inane del telediario, puede llegarse a la catarsis en su más puro sentido aristotélico. Ojalá que así sea para que la comedia de Ibarretxe, tan política como la de Aristófanes, pueda entrar por los caminos de la Comedia Nueva, con más éxito de público, en la que caben sentimientos más amables y, si se apura, provechosos. Cuando la sátira se vuelve crítica la convivencia -hablo de la inteligente- se hace fecunda y brota el entendimiento. Quizás por eso, tras su visita, Ibarretxe ha lanzado desde Vitoria una tenue señal de esperanza. Quizás ha sabido estar más sutil que el vicepresidente Mariano Rajoy cuando, en el prólogo del encuentro, hablaba de «tomar medidas» ante la hipótesis de un referéndum. Siempre es preferible el lenguaje de los griegos al de los sastres. Aunque sea necesario llegar a «tomar medidas».

El lendakari que vendía anzuelos
Por Luis Ignacio PARADA ABC 25 Julio 2001

El mejor vendedor del mundo atendió a un cliente y consiguió venderle un pequeño anzuelo. Después le demostró que un anzuelo tan bueno merecía una buena carnada y una caña especial, y que como todo aquello no lo iba a llevar en la mano debía llevarse un baúl de mimbre. Experto en metalenguaje, el vendedor logró que el cliente se quedara con un impermeable y unas botas, por si llovía. Luego le convenció de que era más divertido pescar en el mar que en el río y le colocó un fueraborda, un sistema de navegación por satélite, un equipo de seguridad, unas cuantas redes y un Land Rover para transportarlo todo. Cuando el dueño de la tienda le preguntó cómo consiguió vender todo eso a alguien que sólo había entrado a comprar un anzuelo, el mejor vendedor del mundo respondió: «¿Anzuelo? No. El tipo vino a comprar una caja de salvaslips para su novia y yo le convencí de que, ya que se le había arruinado el fin de semana, lo mejor era que se fuera de pesca».

El lendakari Ibarretxe puede batir el récord del vendedor de anzuelos. Utiliza ese idioma hecho de violaciones voluntarias de los principios de contradicción, identidad y tercio excluso. Así, junto a su acto de locución, en el que parece enunciar algo que tiene cierto sentido, siempre incluye un acto «ilocucionario», cuando parece que se compromete a algo, y un acto «perlocucionario», cuando logra tranquilizar, enfurecer o desorientar a su interlocutor, que sabe que lo que dice no es lo mismo que lo que piensa y que el código para entenderlo está implícito en su discurso.

Alfred Tarski pudo estar pensando en él cuando aseguró que «hay que establecer una tajante distinción entre el lenguaje en el cual se aspira a elaborar la definición de la verdad y el lenguaje codificado en el cual se formula esa definición». Por eso no importa mucho lo que le haya podido decir ayer al Rey. Su discurso habrá sido, como todos, puro metalenguaje para vender anzuelos.

El lehendakari en Palacio
RAUL DEL POZO El Mundo 25 Julio 2001

N
o sabremos nunca si Juan José Ibarretxe ha planteado o no al Rey el derecho de autodeterminación, pero no creo que se haya atrevido a contarle una milonga de ikastola.

Los vascos han sobrevivido sirviendo a unos y a otros reyes; y si la historia es una hermosa mentira envuelta en piel, aún es más mentira la propaganda de los nacionalistas. Hacia el año 1200 se incorporaron los vascos al reino de Castilla. Buscaron tutelas reales para sus tierras realengas, organizadas en base a la individualización del solar y de la familia. En el Siglo XV, el País Vasco se incorporó lealmente a la Corona y a sus aventuras equinocciales. En esa gran película que nunca hizo John Ford, muchos de los principales protagonistas, navegantes, confesores, capitanes, eran vascos. «Así en los tiempos de los Austrias» -escribe Luis Castells- «como desde el reinado de Felipe II hasta el de Carlos II, sobre un total de 321 secretarios del rey, 70 eran vascos». Presumían de hidalguía, de sangre limpia, de ser los verdaderos españoles; en los conflictos secesionistas de los Austrias, las provincias exentas se mantuvieron fieles a la Corona. 

Ahora, Ibarretxe viene a romper las nupcias de los Reyes Católicos como si viniera a comprarse un traje. Aquel casorio ha dejado de ser sólido y no porque Fernando de Aragón, «aunque amaba mucho a la Reyna su muger, dábase a otras mugeres», sino porque los diversos nacionalismos están buscando la anulación de las nupcias. Ibarretxe intenta sacarse a sí mismo del abismo tirándose hacia arriba de las propias orejas con el mensaje etnicista de Sabino Arana, aquel que proclamaba que la sangre española estaba corrompida. Es verdad que España no tiene la sangre limpia; su unidad es una idea de judíos. Según Salvador de Madariaga, el casamiento de la Reina Isabel de Castilla con Fernando de Aragón fue obra de judíos. Juan II de Aragón, padre de Fernando, mandó a Castilla como negociador de la boda a Mosén Pedro de la Caballería, uno de sus más opulentos conversos, que se entendió con los hebreos castellanos que ni siquiera se habían tomado el trabajo de bautizarse. Don Selemoh de Aragón regaló a la novia un collar de oro comprado con oro judío en nombre de don Fernando. Tal vez por su idea maquiavélica de unidad, el padre de Fernando, Juan II, ya no estaba bien visto por los nacionalistas avant la lettre. Le llamaban Juan sin fe.

El papel del Rey ante el separatismo
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Julio 2001

El Rey de España será rey mientras exista España. La monarquía constitucional será monarquía mientras exista la Constitución. El Gobierno de la Nación tiene el deber de asistir al Rey en la defensa de la institución que representa, porque es inseparable de la defensa de la legalidad y de la integridad nacional. Parece que estos principios tan sencillos deberían estar en la mente de todos y regir la actuación del Jefe del Estado cuando le toca recibir a políticos elegidos más o menos democráticamente (en el País Vasco, muy poco democráticamente, por el terrorismo nacionalista), pero cuyo mensaje es el de romper físicamente España y acabar con su sistema de libertades, precisamente lo que el Jefe del Estado y los sucesivos jefes de Gobierno han jurado defender.

Por desgracia, el papel utilísimo que el Rey jugó en los años duros de la Transición, y singularmente el 23-F, ha dejado en la penumbra el ejercicio de su función esencial, que es la representación de España dentro y fuera de nuestras fronteras. Una cohorte de propagandistas de alquiler, como Miguel Herrero, Tusellone, Ambrona y otras alhajas de la cuadra polanquista, vienen utilizando al Rey y a la Corona como los instrumentos legales que permitirían el separatismo "pacífico" del país Vasco, Navarra y Cataluña –de momento no hay más autonomías que les hayan encargado a esos plumíferos dictámenes a peso de oro–. Supercherías nacionalistas antañonas como el "Pacto con la Corona" de un sector del PNV han cumplido esa misma función de disimular e incluso negar cualquier ataque contra el Rey como si atacar España no fuera con él. También desde esas áreas de nacionalismo al contado se insiste en el Rey como "último cartucho" de no se sabe qué "mediación", pero separatista en cualquier caso.

Pues bien: estas historias deben terminar radicalmente, ya. El Rey no es un embajador autonómico ni un mediador constitucional ni un amigable componedor de quiebras, ni un abogado de divorcios históricos. Si alguien, compinchado con el terrorismo, viene a plantearle la ruptura de España, es dudoso que deba recibirlo. Y si lo hace debe de ser un acto de clara hostilidad hacia los separatistas, no de compincheo con quienes pretenden hundir en un mar de sangre muchos siglos de común Historia de España. Aunque estemos acostumbrados a ello, no cabe fiar a la elocuencia de los gestos o al acierto de los símbolos lo que no debe ser una acción improvisada del Rey sino pensada y coordinada siempre con el Gobierno de la Nación. El Rey no puede ser neutral ante la amenaza separatista. Caso de concretarse, debería incluso intervenir en los términos inequívocos y tajantes que le marca la Constitución.

Pero sobre todo debe transmitir el mensaje de que lo que haga el Rey lo hace en perfecta coordinación con el Gobierno de España. No caben políticas paralelas ni, por cierto, familias paralelas dentro de la Familia Real. Si los Urdangarín están con el PNV y por la destrucción de España, no pueden representar a la Corona ni a España en ningún sitio. El padre es elocuente en su nacionalismo. Si el hijo, en ejercicio de su libertad, no quiere serlo en sentido contrario, ha de ser discreta pero implacablemente apartado de cualquier representación nacional. Vamos a entrar en un período de definición española, a la fuerza, porque el PNV lo impone, pero ante la que ya no cabe escurrir el bulto. Todos, pues, deben estar en su sitio. Y el Rey, en primera línea, naturalmente. Cuanto más fuerza se demuestre ante ellos, a menos se atreverán.

Autodeterminación
ANTONIO BURGOS El Mundo 25 Julio 2001

Me he autodeterminado. ¿No quieren ellos la autodeterminación? Pues de momento he tomado una determinación, yo solito: la mía. No los soporto más. No estoy dispuesto a que me amarguen el verano como me amargaron el invierno. He puesto encima del televisor de la salita un letrero como en las discotecas de moda, sólo que sin tío cuadrado en la puerta: «Reservado el derecho de admisión». Que conste que esta autodeterminación que he tomado no es nada nuevo. He hecho lo mismo que Tía Cristina, pariente jerezana de José María Pemán. Cuando llegó la televisión a España, Tía Cristina, que sería una Pemartín o una remota Domecq, no quiso por nada del mundo comprarse un aparato. Todo Jerez se compró un televisor, ya a plazos, ya al contado, menos Tía Cristina. Y eso que estaba forreta de acciones de las bodegas. No quería por nada del mundo que la televisión entrara en su casa. Y un día Pemán se lo preguntó abiertamente, dispuesto como estaba hasta a regalarle el televisor, si era por cosa de dinero. Le dijo:

- No, no es por dinero, José María. Es por principios. ¿Cómo quieres que meta un televisor en casa? ¿Para que la salita se me llene de gente extraña que no conozco y que ni siquiera me han presentado?

Sigo las divinas enseñanzas de Tía Cristina con esa vara de mariscal que es el mando a distancia. Como el macizo rechaza en la puerta de la discoteca de moda al que va con zapatillas de deportes o con calcetines blancos, mi mando a distancia rechaza que se me metan en la salita los indeseables. Es mi autodeterminación del zapeo. Aunque salga en el informativo de la Televisión de España, ¿por qué tengo yo que aguantar que Ibarretxe se me meta en la salita, si no lo conozco de nada? Y nada digo de Arzalluz, que tampoco me lo han presentado. ¿Por qué voy a tener que aguantar que Arzalluz turbe la paz de mi hogar con su cara de vinagre y ese Circo Ruso con tigres blancos incluidos que tiene en la barriga? Plas, zapeo que te crió, y la salita queda inmediatamente libre de indeseables.

Comprenderán, pues, que no escriba de la visita de Ibarretxe al Rey ni de la diaria ración de vitriolo de Arzalluz. Aplicando mi autodeterminación, les pegué ayer un zapeo de pitón a rabo que tembló el misterio en cuanto salieron. A los dos. Lo cual es muy bueno para la salud. Dicen los médicos que no ver a Ibarretxe ni a Arzalluz baja muchísimo el colesterol. Les recomiendo que tomen mi misma autodeterminación. Tiene un riesgo: que zapees cuando salga uno de estos dos gachós y te aparezcan en pantalla Tamara, Paco Porras o Dantés. No les importe. Tamara, Paco Porras y Dantés suben bastante menos el colesterol. Y los triglicéridos. www.antonioburgos.com

El PNV lleva la iniciativa
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 25 Julio 2001

Una vez más el PNV se ha hecho con la iniciativa. Ha lanzado el debate sobre la autodeterminación y lo está haciendo con prisa, casi con apremio. En pleno verano.

Digo que el PNV ha tomado la iniciativa porque está consiguiendo que la política de los constitucionalistas sea, o aparezca, como una reacción y en buena medida como una aceptación. Responden a Ibarretxe (no, por cierto, el presidente Aznar) con ese espantoso lugar común de que lo prioritario es la paz y que sólo cuando ETA deje de matar podría hablarse de negociación política. ¡Tamaña imbecilidad! Como si se pudiera llegar a una superación del Estatuto deje o no deje de matar ETA; como si pudiera concederse la independencia o sucedáneos de ésta en el caso de que desapareciera el Terror. ¿Acaso hay algún descerebrado que pueda pensar que la paz vale la independencia, esto es, la destrucción de España y la instalación de un régimen totalitario? No hay día que no oigamos tal monstruosidad a algún mal aprendiz de Maquiavelo.

Pero si para ciertos, muchos, constitucionalistas hay dos fases (primero la paz y después el debate político) para los nacionalistas sólo hay un único proceso o, si acaso, la negociación política es previa al fin del terrorismo. Esto es lo que ha pensado siempre el PNV, como no podía ser de otro modo. Para los nacionalistas, el conflicto vasco es un «contencioso» político que se explica a partir de la pérdida de las libertades del pueblo vasco y les ha llevado a unos y a otros, a los partidarios del juego institucional y a los partidarios de las acciones terroristas, a una lucha por la emancipación vasca, por la liberación del «pueblo» vasco. Así que únicamente planteándose esa cuestión se puede llegar a un acuerdo. Pero, sobre todo, el PNV tiene una razón poderosísima, definitiva, para defender la tesis de la negociación como hecho prioritario: él tiene que negociar con la presencia del Terror y así negociar con ventaja. Arzalluz, Ibarretxe y todos los dirigentes del PNV y de EA son muy conscientes de que la desaparición de ETA o un cese definitivo del terrorismo les dejaría a ellos sin capacidad de maniobra ante el Gobierno español. El PNV sin ETA es nada. ¿Cómo podría presionar, cómo podría conseguir la independencia? De ahí el trasfondo criminal de la estrategia de los nacionalistas moderados, y de ahí la inconsciencia criminal de tantos españoles que simpatizan con la estrategia y los fines de los nacionalistas «moderados». Este es el revés de la trama. Por cierto, hay que tomar como mera retórica las declaraciones de Ibarretxe cuando asegura que para el PNV es prioritaria la lucha contra ETA. Eso es lo que dijo al Rey en la entrevista, y lo que nos dice a todos los demás, después.

El PNV quiere negociar en las condiciones favorables que le prepara ETA. Por eso Arzalluz repite con frecuencia que no es admisible una derrota policial de ETA. Porque la necesita. Cierto que, al tiempo, necesita demostrarle a ETA la importancia de su electorado tanto para la negociación como para la gestión de la independencia. E incluso que podría hacer estas tareas con más eficacia si ETA dejara «temporalmente» de matar.

El PNV tiene prisa en negociar «el autogobierno» aprovechando la depresión anímica en que han entrado los constitucionalistas después de las elecciones. En esta situación ponen precio a la paz porque confían en que los «constitucionalistas» que hablan de una «segunda fase» estarían dispuestos a traicionar la Constitución y a ceder la soberanía a cambio del derecho a la vida.

A Ibarretxe no le preocupa demasiado el pacto antiterrorista, le preocuparía más un pacto por la unidad de España.

Pensar, hablar y votar sin miedo
Cartas al Director ABC 25 Julio 2001

¿Hasta cuándo tendremos que seguir soportando el engaño de Arzalluz y su lendakari-marioneta? Alguien debe recordarles que casi el 50 por ciento de los vascos no es nacionalista y que casi el 95 no quiere a ETA.

En algún momento llegué a pensar que mientras la barbarie de ETA fuera dirigida a objetivos no relacionados con el PNV y la Ertzaintza, no moverían un dedo. Pero ahora veo que no, que tampoco les afecta mucho a Arzalluz y a sus congéneres, quienes, como buenos fundamentalistas, solamente tienen una obsesión: independencia. Sinceramente no sé para qué, pues aun en el supuesto de que la pudieran conseguir, han demostrado que son incapaces, que no sabrían qué hacer con ella, ni a quién ofrecérsela, porque con el sistema de «tierra quemada» que aplica ETA desde los años cincuenta, no habría nada para nadie.

El caso es que ya está bien de cobardías, que hay que sacar a los terroristas de sus agujeros, bien conocidos por los mandatarios vascos, y ponerlos a todos a buen recaudo. ¿O es que alguien piensa que esto tiene una solución dialogada? Lean ustedes la historia de ETA desde 1958 y verán que no; que únicamente su derrota dará la oportunidad al pueblo vasco, tanto a nacionalistas como a no nacionalistas, de poder pensar, hablar y votar en libertad, sin miedo.

Pero, ¡atención!, nadie esté desprevenido; a Arzalluz, Ibarretxe y demás «paladines» no les interesa la desaparición de ETA. La razón, muy sencilla. No hay que ser muy listo para verla: si ETA desaparece todo lo que el PNV quiere lograr, que son los postulados «araneros», tendrá que conseguirlos solamente con palabras y argumentos en el seno del Parlamento, como el resto de los partidos democráticos, sin más ayuda; y eso, señores, es tarea muy dura para mentes tan poco «afortunadas».

Consecuentemente, el Gobierno de la Nación debe tomar cartas en el asunto y actuar ya para evitar más asesinatos.  Enrie Abad Llorente. Madrid.

Hechos un lío
TONIA ETXARRI El Correo 25 Julio 2001

De la misma forma que en el Parlamento se suele utilizar la expresión: «¿Queremos que no prospere una iniciativa? ¡Pues, a crear una comisión!», también se suele recurrir al viejo ardid de «calentar el ambiente» en vísperas de entrevistas que se presumen difíciles y ciertamente ásperas. Y ésa es la de Ibarretxe y Aznar, lógicamente, y no otra. La de ayer, la visita del lehendakari al Rey, como manda el guión, fue protocolaria a pesar de la sombra alargada del referéndum sobre el derecho de autodeterminación que se abrió en el horizonte como un agujero de ozono. Protocolaria y discreta. Por eso ‘chocaba’ que algún viejo tertuliano, calentando motores, se rasgara las vestiduras escandalizándose de que el ministro Rajoy se hubiera atrevido a hablar antes de que lo hicieran Ibarretxe y su Majestad. Todo el mundo sabe que la Casa Real no suele pronunciarse sobre sus entrevistas políticas; así es que no tenía sentido plantear si el ministro, de turno vacacional, hablaba antes, durante, después, sin, son, sobre, tras que el Rey. Un lío. Como el que tuvo un día Anasagasti cuando, de repente y sin anestesia, pidió que el Rey ejerciera de intermediario en el denominado conflicto vasco (que para unos es ETA y para otros es el litigio entre Madrid y Euskadi). Quienes cuentan sus impresiones son los visitantes del Rey. Por eso, Imaz, aunque no estuvo, se limitó a decir que la entrevista fue clara y provechosa.

Está, en fin, el ambiente enrarecido. Y ahora que sabemos que Ibarretxe tiene dos prioridades, la paz y el soberanismo, es lógico que se preocupe por los ciudadanos acosados por ETA por el simple hecho de no sentirse nacionalistas. También el PP debe afinar más su trazo al hablar de autonomía. Descartar la culminación del desarrollo estatutario si no se observa en el Gobierno vasco una lealtad institucional, obedece a una actitud tan patrimonialista de la política como la que mostró Ibarretxe, de candidato, cuando dijo que el Estatuto sólo estaba garantizado si lo gestionaban los suyos. Y los grandes Pactos, como la renovación del Concierto o el Estatuto, deberían estar por encima de los colores de los gobiernos. Cuesta creer, es cierto, que al PNV, al que se le había quedado corta esta «carta otorgada», según Egibar, le haya entrado ahora un «furor» estatutario. Bienvenido sea, aunque sus problemas tendrá para compaginar este estatuto con el soberanismo. Pero ése es el problema de Ibarretxe y no de la oposición. El PSE sigue concentrado en la generosidad: «Otros también tenemos proyectos de máximos y no cuestionamos el marco jurídico», protesta Ares, para quien la inclusión del PNV en el CGPJ no debería plantear dudas. Tendrán que seguir dialogando, aunque estén hechos un lío. Eso es lo que no le interesa a ETA, que nunca estuvo tan deslegitimada como cuando funcionó la unidad democrática.

Se acerca la hora de la bronca España-Euskadi
Lorenzo Contreras La Estrella 25 Julio 2001

Ya estamos en la ceremonia de los protocolos políticos, cuando los dirigentes tienen que aclararse los términos del problema o problemas que viven, pero sin proporcionar ni proporcionarse entre ellos verdaderos atisbos de solución. Y cabe indicarlo así a la vista de las formularias visitas que se anuncian por parte del lehendakari Ibarreche, primero al Rey y días después al presidente del Gobierno.

La visita al Rey acaba de celebrarse dentro de la más estricta cortesía y, si se prefiere decirlo de otro modo, dentro de la más escrupulosa neutralidad. El jefe del Estado es, en este caso, un mero interlocutor institucional que pone el oído, se da por enterado de los conflictos que se ventilan y, aunque la Constitución establece que el monarca "arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones", su papel no pasa de la pura representación. El Rey, en este sentido, es un depositario de las claves del Estado. Casi seguro que Ibarreche, aunque se haya desmentido su propósito de anunciarle al monarca nada menos que la futura celebración de un simulacro de referéndum de autodeterminación en Euskadi, ha hablado de ello en el palacio de la Zarzuela o, por lo menos, ha aludido a las aspiraciones de autogobierno vasco más allá del Estatuto y de la propia Constitución.

Lo que verdaderamente interesa es lo que vaya a suceder después de las palabras y los protocolos formales. Cuando Ibarreche hable de "lo suyo" con el presidente Aznar será llegado el momento de calibrar qué derroteros toma el gran conflicto que se anuncia. La Constitución es explícita cuando dispone que ella misma se fundamenta "en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles". Un referéndum de autodeterminación de mera administración vasca es sencillamente imposible sin violar las normas fundamentales del Estado, aunque se puede imaginar que no serán los nacionalistas tan retadores y desafiantes como para plantearlo con todas sus características pretendidamente formales, sino que iniciarán un proceso de "consultas" a la población vasca en busca de porcentajes que vayan aproximando al ideal de la mayoría partidaria de la independencia de Euskadi, aunque sólo consigan el cincuenta por ciento del censo electoral más uno. Juan María Atucha, presidente del Parlamento de Vitoria, ha esbozado un todavía lejano ideal de independencia con estas declaraciones a El País: "Sí un día el 80 por ciento de la sociedad dijera que quiere tomar otro rumbo, que no se empeñen, que no manden ejércitos ni nada porque eso será imparable".

Un 80 por ciento es mucho porcentaje. Atucha sabe, como cualquier observador mínimamente avisado, que esa cota es todavía más marciana que lunar. Lo que verdaderamente saben los dirigentes nacionalistas es que el combustible para propulsar ese cohete sideral sigue llamándose ETA, y que sólo con las bombas y los tiros, intimidando a la sociedad vasca y situando al mismísimo Gobierno central en una situación extremadamente límite, se podrá forzar una negociación en términos ventajosos. Así parece haberlo visto Aznar en persona cuando ha declarado que al PNV le hace falta ETA, aunque haya suavizado la dureza de estos conceptos.

La entrevista que van a celebrar en la Moncloa Ibarreche y Aznar será sin duda a cara de perro, porque las cosas ya están planteadas con demasiada claridad. El lehendakari ya se ha quitado la careta de la moderación, aunque todavía, en estas confrontaciones personales, imperen los buenos modos urbanos. Mariano Rajoy, ministro del Interior y vicepresidente primero del Gobierno, ha advertido en Altea (Alicante) que si ese simulacro de referéndum vasco se convocara, el Gobierno tomaría "medidas". ¿Cuáles?

Constitucionalmente existe el arma del artículo 155, según el cual se obligaría al cumplimiento forzoso de las obligaciones constitucionales protectoras del interés general de España si una Comunidad Autónoma atentare gravemente contra éste y contra las normas que lo tutelan. Se prevé un mecanismo parlamentario para legitimar las medidas pertinentes, pero a la hora de concretarlas la Constitución sólo dice que para la ejecución de aquéllas el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas".

Muere una etarra en Torrevieja al explotarle la bomba que manipulaba
Olaia Castresana, de 22 años, quedó destrozada en su apartamento de la urbanización Puerto Romano cuando preparaba una bomba con al menos 3 kilos de dinamita - La policía busca a su compañero Anartz Oiarzabal - Tenían antecedentes de 'kale borroka'
CRISTOBAL TOLEDO El Mundo 25 Julio 2001

TORREVIEJA.- La explosión a las 17.30 horas de ayer de un artefacto explosivo de gran potencia en la localidad alicantina de Torrevieja provocó la muerte de Olaia Castresana, presunta miembro legal de ETA, de 22 años de edad e hirió a otras siete personas, entre ellas varios niños.

Castresana preparaba, según las primeras investigaciones, un atentado junto a otro activista identificado por la policía como Anartz Oiarzabal, de 23 años.

Fuentes de la investigación señalaron a EL MUNDO que el explosivo utilizado era dinamita y, por los daños provocados, que podía tratarse de una cantidad aproximada de unos tres kilogramos. Los investigadores policiales localizaron otro paquete con un kilo de explosivo que salió despedido de la vivienda sin llegar a estallar por carecer de cebador.

Anartz Oiarzabal huyó, mo mentos después de la explosión, en un Ford Mondeo matrícula 6685-DCV, según explicó el subdelegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, José Vicente Herrera. La onda expansiva destruyó parte del apartamento en el que residían los terroristas y los cascotes de la vivienda hirieron a varios vecinos que, en esos momentos, se encontraban tomando el sol en la piscina de la urbanización Puerto Romano en Torrevieja.

La explosión en la vivienda, ubicada en la urbanización Pinada Doce, una zona turística junto a la playa de La Mata, en la barriada de Puerto Romano de Torrevieja, desveló la presencia de un piso franco de ETA en la provincia de Alicante.

Este extremo fue confirmado a EL MUNDO por fuentes del Ministerio del Interior: miembros de ETA guardaban en un piso franco de la populosa localidad alicantina unos 30 kilos de explosivos. Se ignora si los terroristas pretendían atentar contra algún objetivo en la Comunidad Valenciana o si planeaban un atentado en otras provincias limítrofes.

La Policía seguía buscando ayer por la noche a uno de los compañeros de la etarra fallecida, Olaia Castresana, de 22 años y natural de San Sebastián, que compartía con ella la vivienda, Anartz Oiarzabal Urbieta, de 23 años. Ambos son miembros legales de ETA, es decir, no fichados por la policía, y cuentan con antecedentes por destrozos relacionados con la kale borroka. En concreto, Oiarzabal participó en unos disturbios que se produjeron en Pamplona, en los Sanfermines de 1996.

La detonación provocó que un gran número de cascotes y de cristales rotos del edificio siniestrado cayeran a una piscina contigua al bloque, donde se bañaban cuatro niños y tres adultos que resultaron heridos de carácter leve. Según informaron los bomberos, uno de los afectados presentaba una herida contundente en el rostro y había perdido la nariz.

Hasta el lugar del suceso se desplazaron varias dotaciones del Consorcio Provincial de Bomberos de Torrevieja y Almoradí, así como varias unidades del SAMUR, Protección Civil y el retén de la Policía Local de Torrevieja en La Mata. También acudieron, más tarde, el delegado del Gobierno en funciones de la Comunidad Valenciana, José Vicente Herrera, y el director general de Interior de la Generalitat, Luis Ibáñez.

Dinamita de Grenoble
Una vez en el edificio siniestrado, los bomberos comenzaron a desescombrar la zona mientras el SAMUR atendía a los heridos leves producidos por la caída de objetos de la finca. Fueron los propios bomberos los que descubrieron el cadáver destrozado de la joven etarra entre los escombros de la vivienda.

Los heridos fueron trasladados a centros de salud próximos y la zona quedó acordonada, mientras que los vecinos de la urbanización fueron desalojados. Los inquilinos, algunos de ellos vestidos con camisetas y traje de baño, se quedaron congregados en el exterior y expresaron su temor por la presencia de los presuntos etarras.

Fuentes policiales especulan con la posibilidad de que Castresana estuviera manipulando entre dos y tres kilos de dinamita Titadine cuando se produjo la explosión que le causó la muerte y le destrozó totalmente su cuerpo de cintura para arriba. Fuentes de la Guardia Civil plantearon a Efe la posibilidad de que los explosivos podrían proceder de la dinamita que ETA robó en marzo en la localidad francesa de Grenoble.

El subdelegado del Gobierno en Alicante, Luis Garrido, explicó ayer que las fuerzas de seguridad tratan de localizar un coche en las inmediaciones de la urbanización de Torrevieja, por si pudiera contener explosivos, y a su propietario. Garrido señaló que las siete personas que resultaron heridas leves por la onda expansiva fueron asistidas en centros de salud próximos y se encuentran en estos momentos en el hospital de la Vega Baja, aunque su estado no reviste gravedad.

Agentes de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía realizaron una batida por la zona para tratar de encontrar un coche en las inmediaciones de la urbanización por si pudiera contener explosivos, al tiempo que han establecido controles en diferentes puntos de red viaria de la provincia.

La policía busca por la zona a Anartz Oiarzabal, que, al parecer, formaba parte del comando de liberados (no fichados) junto a Olaia Castresana y que pudo huir tras la explosión. Asimismo, se busca en Torrevieja a un posible tercer integrante de lo que puede ser un comando de ETA. La Guardia Civil especuló en un primer momento con la posibilidad de que Oiarzabal Urbieta se encontrara en la vivienda en el momento de la explosión. Sin embargo, las investigaciones posteriores descartaron esta hipótesis ya que Oiarzabal habría resultado herido y con escasa capacidad para emprender la huida.

La localidad alicantina de Torrevieja ya fue objeto de un atentado terrorista, que no causó víctimas, el 24 de mayo de 1991, cuando ETA colocó un artefacto explosivo en el hotel Marbella, dentro de la campaña de atentados de la organización terrorista durante ese verano en varias localidades de la costa mediterránea.

Esa misma madrugada explotó otro artefacto de escasa potencia, que no causó daños personales, en el hotel Neptuno de Santa Pola, también en la costa alicantina. En ambos casos sendas llamadas alertaron a la Asociación de ayuda en Carretera de Guipúzcoa de que se iban a producir las explosiones, lo que permitió el desalojo de varias personas en ambos edificios.

En 1997, con motivo de la detención en Burdeos del dirigente etarra José Luis Urrusolo Sistiaga, el Ministerio del Interior le atribuyó además de 16 asesinatos y dos secuestros, la colocación de estos artefactos y de otros similares en el mismo año en las localidades malagueñas de Marbella y Estepona.

Al cierre de esta edición efectivos del Consorcio continuaban trabajando en el bloque para extremar las medidas de seguridad, puesto que la explosión dañó parte de la estructura del edificio.

Un año después de Bolueta
Cuatro etarras, entre ellos el jefe del comando Vizcaya de ETA, Patxi Rementería, murieron el 8 de agosto del pasado año en Bilbao al explotar el coche en el que viajaban. La explosión se produjo cuando el vehículo, en el que los etarras transportaban armas y explosivos, circulaba por el barrio bilbaíno de Bolueta.

La explosión que mató a los cuatro miembros de ETA se registró poco antes de las 23.00 horas de la noche el lunes 7 de agosto de 2000 en un cruce de caminos del barrio bilbaíno de Bolueta, a unos cinco kilómetros del centro de Bilbao, en una zona alejada de viviendas, razón por la cual no se produjeron daños materiales cuantiosos.

Los cuatro etarras viajaban en un automóvil que explotó en marcha con tal virulencia que los cuerpos quedaron desfigurados y sus restos esparcidos en pedazos en un radio de 50 metros.

Los proetarras destrozan un cajero automático con explosivo robado por ETA en Francia
EFE Libertad Digital 25 Julio 2001

Una oficina de Telefónica en la localidad guipuzcoana de Azpeitia ha sido atacada esta madrugada por un grupo de encapuchados que arrojó varios cócteles incendiarios contra el local, informó la Ertzaintza. Asimismo, cajeros automáticos de Portugalete, San Sebastián y Lecumberri han sido destrozados por los radicales quen han utilizando en este último ataque Titadine, explosivo robado en Francia.

El ataque se produjo hacia las 2:30 de la madrugada y el local de Telefónica situado en la plaza Pérez Arregi sufrió daños importantes en su planta baja, sin que el fuego, sofocado por los bomberos, afectara al resto del edificio. A esa misma hora, otros dos encapuchados rompieron con unos tablones los cristales de una oficina de Seguros Vitalicio en la localidad vizcaína de Arrigorriaga, sin causar luego mayores destrozos en la sucursal.

También a las 2:30 de la madrugada otro grupo de desconocidos vertió líquido inflamable en un cajero automático del BBVA situado en la calle Gregorio Uzquiano de Portugalete (Vizcaya), aunque no le prendieron fuego. En cambio, otro cajero del Banco Santander quedó destrozado en San Sebastián, en la calle Larratxo, después de que un grupo de radicales lo rociara de líquido inflamable y lo prendiera una media hora antes de la medianoche.

De igual manera, un artefacto compuesto al parecer por Titadine hizo explosión esta madrugada en la localidad navarra de Lecumberri, en un cajero automático de Caja Navarra. Fuentes de la delegación del Gobierno precisaron que el artefacto contenía líquido combustible y explosivo plástico, al parecer Titadine, un material no utilizado hasta ahora en este tipo de actos violentos y del que fue robado en Francia el pasado mes de marzo una partida.

Agregaron que fue sobre las 23,55 horas cuando SOS Navarra recibió una llamada telefónica en la que una voz de hombre que dijo hablar en nombre de ETA anunciaba la explosión de una bomba en Lecumberri en 20 minutos. Movilizada la Guardia Civil, los efectivos de este cuerpo observaron una bolsa sospechosa en el cajero automático ubicado en la calle Aralar de Lecumberri por lo que acordonaron la zona y a las 0,20 horas se registró la explosión en la calle principal del pueblo.

El Gobierno regulará por ley la libre movilidad de los funcionarios entre las Comunidades
Con esta medida busca fortalecer la «cohesión» del Estado frente a algunas políticas nacionalistas
El Gobierno quiere que la nueva Ley de Cooperación sirva para fomentar la movilidad y el intercambio de funcionarios entre las distintas comunidades. Consciente de los «recelos» que esta medida puede suscitar en algunos territorios, principalmente en los controlados por los nacionalistas, Cataluña y el País Vasco, su deseo es someterla a debate de las distintas autonomías en la ronda de consultas que abrirá en septiembre. El interés en incluir esta iniciativa radica en la convicción de que puede ser útil para reforzar la idea de la «cohesión» interterritorial del Estado.
C. Morodo - Madrid.- La Razón 25 Julio 2001

El Ejecutivo sigue perfilando las líneas generales del borrador de la nueva Ley de Cooperación, con vistas a la ronda de consultas que abrirá en septiembre con autonomías y demás sectores afectados para consensuar posturas antes de presentar el texto final ya a inicios del próximo año.

   Una de las principales novedades que se están barajando es la de aprovechar esta iniciativa para permitir, e impulsar por ley, la movilidad de funcionarios entre las comunidades.

   En líneas generales, se trataría, por ejemplo, de facilitar el acceso a un puesto de trabajo a aquellas personas que por motivos personales o familiares, o por cualquier otro interés, deseen cambiar de lugar de residencia. Además, afectaría también al intercambio de equipos funcionariales de las autonomías y de la Administración del Estado.

   Al margen de las ventajas directas que pueda obtener el ciudadano de a pie con esta medida, detrás de ella hay un objetivo más ambicioso: fortalecer la idea de la «cohesión» interterritorial del Estado, lo que se enmarca dentro de ese compromiso del presidente del Gobierno, José María Aznar, de aprovechar esta legislatura para consolidar el Estado de las Autonomías sustituyendo el principio de la reivindicación por el de la solidaridad y el de la cooperación.

   El Ejecutivo, no obstante, es consciente de los recelos que esta iniciativa puede despertar en determinados territorios, principalmente aquellos controlados por los nacionalistas, como es el caso de Cataluña o el País Vasco, donde sus propios Gobiernos se dedican con empeño a impulsar políticas que dificultan precisamente esa movilidad geográfica, sirviéndose para ello de elementos como el conocimiento de la lengua autonómica.

   Por ello, antes de dar nada por cerrado, el Gabinete de Aznar someterá este asunto a consulta de todas las comunidades, de manera que el texto final cuente con el mayor número posible de apoyos. El inconveniente de la lengua, en el caso de Cataluña, podría intentar solventarse fomentando el traspaso y la colaboración de funcionarios con las Islas Baleares o con Valencia.

La juez absuelve al rector de la Rovira i Virgili de prevaricación pero desaprueba su manera de actuar
TARRAGONA. E. Barrera ABC 25 Julio 2001

La titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Tarragona ha absuelto al rector de la Universidad Rovira i Virgili, Lluís Arola, y al coordinador de las pruebas de Selectividad, Joan Igual, del delito de prevaricación, pero advierte en su sentencia que en el caso abundan «los despropósitos administrativos». El rector fue acusado de expulsar a dos profesores por haber repartido exámenes en castellano.

La absolución del rector de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona, Lluís Arola, y del coordinador de las pruebas de Selectividad, Joan Igual, del delito de prevaricación aparece acompañada en la sentencia por una advertencia clara de la juez ante la existencia de «despropósitos administrativos» a la vez que admite que el reparto de exámenes en castellano por parte de la denunciante «garantizó los derechos fundamentales» de los alumnos que lo solicitaron.

Éste es, en síntesis, el mensaje de la sentencia dictada por la titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Tarragona, María José Gago, dos semanas después del juicio que sentó en el banquillo al rector de la URV y al coordinador de la Selectividad, acusados de excluir de las Pruebas de Aptitud para el Acceso a la Universidad (PAAU) a dos profesores de la URV que habían repartido exámenes en castellano.

QUEJAS ANTE EL DEFENSOR
En la vista, celebrada en Tarragona el pasado 7 de julio, el fiscal mantuvo hasta sus conclusiones finales la solicitud de penas para cada procesado de ocho años de inhabilitación especial para cargos públicos con funciones directivas en el ámbito de la docencia. Lluís Arola y Josep Igual fueron denunciados en 1999 por los profesores de la URV, Josefina Albert y José María Fernández, al considerar que su exclusión del tribunal de corrección de las PAAU fue ilegal y se produjo «con ánimo de revancha», ya que ambos habían enviado el curso anterior un escrito al Defensor del Pueblo en el que expresaban sus quejas por el hecho de haber recibido órdenes de no repartir exámenes en castellano en dichas pruebas.

De hecho, Josefina Albert, explicó en el transcurso de la vista que envió las quejas «sabiendo lo que me podía pasar» al entregar copias en castellano de los exámenes a los alumnos que lo habían pedido y se les había negado. Precisamente, la resolución de la juez hace hincapié en que «no cabe duda de la existencia de despropósitos administrativos», en referencia a que el rector de la URV no contrastó la petición que le remitió la Oficina del Defensor del Pueblo con las quejas de los profesores y no «se esforzó» por esclarecer el entramado de las irregularidades. El fallo matiza que el rector y el coordinador de las PAAU «ni recabaron, ni tan sólo solicitaron su parecer sobre lo sucedido, pero tal referencia no implica» la existencia de delito.

La magistrada considera probadas las tesis de la defensa del rector, que justificó la exclusión de la Selectividad por incumplimiento de la normativa del Consejo Interuniversitario, aprobada por el Parlamento catalán y de obligado cumplimiento para todos los centros. Según la ley, que recuerda la juez, los profesores no podían repartir los exámenes en castellano por iniciativa propia, ya que la ley exige que debe ser informado el tribunal, un requisito que Josefina Albert y José María Fernández no cumplieron. La sentencia absuelve a Arola e Igual del delito de prevaricación porque para cometerlo debían actuar «teniendo plena conciencia de que se ocasiona un resultado materialmente injusto». En la misma línea, subraya que «aplicaron lo que creían correcto sin que conste certeramente que existiera un ánimo de perjudicar, no considerando los mismos que dicha normativa podía ser ilegal». La acusación particular estudia la presentación de un recurso y dispone de un plazo legal de 10 días.

INSTRUMENTALIZACIÓN
Una vez hecho público el fallo judicial, el rector de la URV, que se mostró lógicamente satisfecho por el veredicto, lamentó profundamente la «instrumentalización» que se ha hecho de este caso. Recordó que él y su equipo actuaron según la legalidad y dio «por cerrado» el conflicto. A pesar de esta lamentación, Arola no pudo evitar que el pasado 6 de julio la celebración del juicio se convirtiera en un acto nacionalista que trascendió barreras judiciales.

Los acusados aparecieron ante la sala de vistas acompañados por toda la cúpula universitaria en pleno y por grupos de apoyo que cantaron «Els Segadors», el himno catalán, hecho que fue criticado por el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), José María Mena, al considerar que todo formaba parte de una estrategia para presionar al ministerio público.

El propio fiscal del caso recordó que no se juzgaba ni el catalán ni las universidades, tan sólo un presunto delito de prevaricación. La expectación de la vista, celebrada con dos años de demora, cumplió todos los requisitos y la primera jornada de la misma duró más de 14 horas, con la presencia de una quincena de testigos.

MODIFICAR EL REGLAMENTO
Una de las consecuencias anticipadas que la denuncia de los profesores provocó fue la decisión del TSJC en su momento de obligar a la modificación del reglamento de usos lingüísticos de la URV «para garantizar el derecho a profesores y alumnos a expresarse en las dos lenguas oficiales». La Consejería de Universidades de la Generalitat hizo público ayer un comunicado en el que «lamenta que este juicio haya podido dar una imagen de conflictividad lingüística en las universidades catalanas». Además, recuerda que en el mes de abril, todos los grupos políticos catalanes con representación parlamentaria «coincidieron en apoyar los derechos lingüísticos tal y como están actualmente establecidos, además de señalar que si hay alguna lengua en situación de inferioridad, es el catalán».

Recortes de Prensa   Página Inicial