AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 27 Julio   2001
#Semántica ladina
Alfonso USSÍA ABC 27 Julio 2001

#Los nacionalistas y «ellos»
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 27 Julio 2001

#Firmeza ciudadana
Editorial ABC 27 Julio 2001

#Compromiso con la libertad y la vida
Francisco DE LA TORRE PRADOS, alcalde de Málaga ABC 27 Julio 2001

#Terrorismo de verano
Editorial
La Razón 27 Julio 2001

#Ni un lamento
Carlos Dávila
ABC 27 Julio 2001

#Independencia, autodeterminación, autonomía
Amando DE MIGUEL La Razón 27 Julio 2001

#Asesinos natos
Editorial El País 27 Julio 2001

#Cartas boca arriba
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 27 Julio 2001

#Bomba
ERASMO El Mundo 27 Julio 2001

#La necesidad de un mensaje político
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Julio 2001

#Una carta marcada
JAVIER PÉREZ ROYO El País 27 Julio 2001

#ETA recurre a levas de inexpertos
Lorenzo Contreras La Estrella 27 Julio 2001

#El veraneo de ETA
Editorial La Estrella 27 Julio 2001

#Terror en verano
Editorial El Correo 27 Julio 2001

#Necesitaremos otro hotel
Rafael BORRÀS La Razón 27 Julio 2001

#Piquetes intentan cerrar comercios en San Sebastián por la huelga convocada por la etarra muerta en Torrevieja
SAN SEBASTIÁN. Agencias
ABC 27 Julio 2001

#Eta apunta al turismo
Marga García - Málaga. La Razón 27 Julio 2001

#Estalla un artefacto en la puerta de la casa de un militar en Vitoria
VITORIA. Agencias ABC 27 Julio 2001

Semántica ladina
Por Alfonso USSÍA ABC 27 Julio 2001

Lo semántico es todo aquello que se refiere al significado de las palabras. Cuando se utiliza el lenguaje desde la intención torticera la semántica se resigna a la mentira. Los sistemas más alejados de la democracia -los que imperaron por ejemplo con el disfraz harapiento del comunismo-, se autoproclamaban «democráticos». Al cabo del tiempo, la falsedad se anclaba en la costumbre y los grillos se apoderaban de las neuronas. La fracción de Alemania que levantó el muro de la vergüenza, que sembró de minas las fronteras, que negó durante décadas las migajas de la libertad a sus ciudadanos, era la «República Democrática Alemana». Aquí en España, durante la dictadura, se instituyó la «democracia vertical», que ni era democracia ni tenía nada de vertical. Con las tiranías comunistas -a las fascistas se las trataba como tales-, la prensa fue siempre muy condescendiente y generosa, y contribuyó a la confusión con airosa desenvoltura. La Unión Soviética jamás se definió como comunista. Era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y el socialismo, como la democracia, ocupaban en la semántica lugares que no les pertenecían.

En España, la semántica ladina e infame ha triunfado sin resistencia. Muchos intelectuales que hoy hablan del terrorismo, lo han hecho hasta anteayer de la «lucha armada». Consulten con las hemerotecas y comprobarán que determinados héroes de hoy colaboraron con su palabra mentirosa con la cobardía en el cercano ayer. Los asesinos han merecido el honor de ser «gudaris», y los violentos y canallas, la calificación de «abertzales», distinción semántica que significa «patriotas». La Iglesia ha sido también una gran falsificadora de la palabra, y ahora habla de la «paz» como objetivo primario, cuando lo fundamental es la vida y la libertad. La «paz» sin guerra es muy fácil de conseguir siempre que no haya una banda terrorista asesinando en nombre de unos «derechos» que se han reconocido como tales con anterioridad a ser inventados.

Los héroes de ahora son los «antiglobalización». Algunos políticos y periodistas tratan con infinito respeto y especial deferencia a este potente «Tour Operator» del turismo internacional. Un día están en Gotemburgo, otro en Barcelona y al siguiente en Génova. Llegan en trenes y aviones y gozan de una infraestructura envidiable. Sospecho que disfrutan de una financiación muy profesionalmente distribuida y de una estrategia en sus actuaciones tan bien planificada como ordenadamente cumplida. Se sabe quiénes son los que cobran, pero se pretende ignorar la identidad o tendencia de los que pagan.

El «Tour Operator» reunió en Génova a decenas de miles de clientes. Uno de ellos, un pobre muchacho, no pudo celebrar la algarada con el contenido del sobre. Murió en plena manifestación a consecuencia del disparo de un policía italiano. El policía ha sido separado del servicio y procesado por homicidio involuntario. El infortunado joven ha merecido los elogios unánimes de la semántica ladina. «Luchador por la justicia», «amante de la libertad», «pacifista ejemplar» y demás tonterías. El pacifista ejemplar tenía un expediente delictivo considerable, y se disponía a arrojar a un coche policial rodeado de pacifistas como él un agradable extintor de fuegos. Ahora es fácil interpretar la violenta reacción del policía. El inofensivo pacifista, según parece, le ofrecía el extintor al malvado policía como regalo de cumpleaños. No pretendía lanzarlo contra los cristales del coche policial para hacerlos añicos y herir a los ocupantes del vehículo opresor. Como prueba de ello, y para que no fuera reconocida su identidad en acto tan altruista, ocultaba su rostro con un pasamontañas. Los pacifistas ejemplares prefieren desarrollar sus actividades desde el anonimato. En caso contrario, no serían ejemplares.

La muerte del joven italiano fue terrible, penosa y trágica. Pero la palabra perversamente aplicada no puede cambiar el curso de la razón. Ni era pacifista, ni era ecologista, ni era mantenedor de nidos de jilgueros. Era un joven influido por la violencia y actor voluntario de una representación tan necia como celebrada por la crítica.

Como actor, tuvo la mala fortuna de pagar muy caro su papel. También lo ha hecho el policía. Como siempre sucede en estas representaciones, baja el telón y el autor no aparece.

Los nacionalistas y «ellos»
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 27 Julio 2001

Puede arder el país y «ellos» seguirán distinguiendo entre los nacionalistas que matan por matar y los nacionalistas correctos, partidarios del juego institucional. Pueden explotar sesenta kilos de dinamita en el aeropuerto de Málaga y llevarse por delante a unos centenares de personas pero «ellos» seguirán encastillados en sus tópicos de hormigón; seguirán pensando que las comunes creencias entre los terroristas y los nacionalistas moderados no permiten establecer un reparto de responsabilidades y culpas. «Ellos» creen a Ibarretxe cuando le dice al Rey que su objetivo prioritario es la lucha contra ETA y piensan que ETA es una perversión que es culpa del nacionalismo españolista y que desaparecerá cuando entre todos ayudemos al PNV a controlar el País Vasco.

¿Quiénes son «ellos»? ¿Quiénes son «éstos» que quieren convencernos de que el PNV y ETA son hechos políticos distintos e incluso enfrentados? ¿Quiénes son estos idiotas políticos que piensan que se puede defender impunemente la independencia del País Vasco y explicarse la sinrazón de Euskal Herría en las escuelas como un hecho normal sin que ello tenga unos efectos explosivos en la práctica, esto es, sin que eso se traduzca en Terror?

«Ellos» son esta caterva de bienpensantes que actúa de colchón entre el PNV y las gentes que utilizan el sentido común y que, con razón, consideran que hay unos puntos coincidentes entre la estrategia de Ibarretxe y la de ETA. «Ellos» han sido el objeto, muchas veces, de mis ironías y mis ataques y lo seguirán siendo porque, ciegos y/o frustrados política y personalmente, se resisten a reconocer sus errores en relación con los nacionalistas vascos.

Yo comprendo que para «ellos», democristianos, socialistas y comunistas, resulte muy duro tener que reconocer el error de haber creído en la naturaleza democrática e incluso progresista de los nacionalistas vascos. Después de tantos fracasos colectivos y personales ¿cómo aceptar este último sin caer en la desmoralización más absoluta? Y comprendo que lo que más les repugne sea tener que dar la razón a los que defienden la unidad de España, la proclamada en la Constitución como la única garantía para la convivencia y la defensa de los derechos ciudadanos. Quizá algunos estarían dispuestos a buscar las razones del Terror e incluso a llegar a señalar las responsabilidades del PNV, pero ¿cómo estar en el mismo bando, en las mismas convicciones, que la derecha, que el PP, que Aznar?

Se le parte en dos el cuerpo a una terrorista de 22 años en una urbanización mediterránea de la pequeña clase media y «ellos», los amparadores del nacionalismo, se niegan a perseguir el rastro de la culpa en la educación, en la familia, en los partidos que la indujeron a la militancia en un partido abertzale partidario de la acción armada.

«Ellos» tienen un futuro político muy complicado. Pudieron caer del caballo con motivo del Pacto de Estella. Fue una buena ocasión para ver claro. Sin duda tienen ahora la ocasión al ver como el PNV se empeña en acompañar al Terror con el debate sobre la autodeterminación. Pero tampoco quieren dar su brazo a torcer. Si explicaban el Pacto de Estella como una finta del PNV para apoderarse del control del nacionalismo vasco, explican ahora el debate que plantea el PNV como un juego retórico, como un recurso para mantener la tensión nacionalista.

Tercos, ciegos, no quieren percatarse de que la estrategia de los nacionalistas, de todos ellos, va a llevarnos a una confrontación muy aguda, en la que resultará inevitable la definición, el compromiso. De seguir las cosas así, llegaremos pronto a una clarificación de campos. Por un lado los que están con el Pacto Constitucional, el Pacto por la unidad de España y los que están con la ruptura y la secesión. Ya no valdrá el Pacto antiterrorista para definirse. La obviedad antiterrorista dará paso a una definición afirmativa en torno a la salvación de las libertades, de los derechos ciudadanos: de España.

Firmeza ciudadana
Editorial ABC 27 Julio 2001

ETA ya ha anunciado que el verano es temporada alta para su actividad criminal. Atentando contra la industria turística, la banda terrorista pretende añadir nuevos elementos a su violencia. No busca sólo la destrucción material de edificios e instalaciones, con el riesgo asumido de causar víctimas, ni la extensión del miedo a sufrir un atentado en cualquier lugar y en cualquier momento. Pretende, además, mermar la economía nacional atacando su primera industria, el turismo, y dañando la imagen internacional de España, difundiéndola como la de un enclave inseguro y peligroso. La muerte de la etarra Olalla Castresana en Torrevieja y el coche bomba que ayer fue desactivado de manera eficaz por la Policía en el aeropuerto de Málaga confirman que ETA comienza su particular campaña de verano para atemorizar a la población y espantar a los turistas. Por eso el fracaso de la banda terrorista depende tanto de la eficacia policial como de la fortaleza de ánimo de los ciudadanos. La estrategia de ETA es una agresión al Estado y a la sociedad en todos los frentes posibles: matando concejales y ertzainas, arrasando calles y pueblos vascos, atemorizando como mafiosos a los no nacionalistas y atacando sus fuentes de riqueza. Lo lamentable es que, a pesar de este permanente espasmo de violencia en el que vive ETA, todavía hay quien, desde el PNV, le invita a que coja el último tren que le queda para hacer política. Todavía hay quien tiene que resolver sus dudas sobre el asunto de las prioridades.

Compromiso con la libertad y la vida
Por Francisco DE LA TORRE PRADOS, alcalde de Málaga ABC 27 Julio 2001

La colocación de un artefacto en el Aeropuerto constituye sin duda una agresión directa y frontal a Málaga, al atentar contra una de las instalaciones esenciales en la economía de nuestra ciudad y provincia. Otro año más, una banda de criminales intenta ensombrecer el verano de Málaga, atentando contra nuestros recursos económicos y amenazando con provocar una masacre.

Y una vez más, y nunca me cansaré de repetirlo, reitero como persona, como ciudadano y como alcalde de Málaga, mi más absoluta condena hacia esta violencia, hacia este desprecio a la vida que manifiesta una banda terrorista sin escrúpulos cuya actividad invalida la defensa de cualquier idea si en la base de dicha idea no está, por encima de cualquier otra consideración, el respeto a la vida.

Desde los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y desde las Instituciones se ha realizado el máximo esfuerzo para mantener la normalidad, dentro de los inconvenientes que genera el dispositivo montado para la desactivación de los explosivos. Felicito a los profesionales del TEDAX por su brillante actuación y quiero expresar a todas las Fuerzas de Seguridad, en mi nombre y en el de todos los ciudadanos, que cuentan con nuestra confianza y con todo nuestro apoyo.

Málaga ha expresado suficientemente su inequívoco compromiso con la libertad y la vida, su vocación como lugar de encuentro de todos los que nos visitan en paz. No van a conseguir los terroristas quebrantar nuestra voluntad férrea e inquebrantable de seguir viviendo en libertad.

Terrorismo de verano
Editorial La Razón 27 Julio 2001

La muerte, ocasionada por sus propios explosivos, de la etarra Castresana en Torrevieja, y el coche-bomba desactivado ayer con extraordinario valor por los expertos de la Policía en el aeropuerto de Málaga, son la mejor prueba de que Eta está empeñada este año en reactivar sus viejas campañas contra el turismo, de la que dieron muestra ya con los los atentados de Rosas (Gerona) y Gandía (Valencia).

   La nueva estrategia de la banda, conocida desde hace tiempo por las Fuerzas de Seguridad del Estado, y anticipada por LA RAZÓN, busca hacer el mayor daño posible, y aprovechar de paso la trascendencia internacional de sus atentados, a nuestra primera industria nacional. Después de acabar con el emporio turístico que ha podido ser el País Vasco, Eta apunta ahora al resto de España.

   No se sabe en qué apartado de los tres en que los asesinos han dividido ahora a sus víctimas figurarían las provocadas por el coche-bomba, en el caso de haber hecho explosión en Málaga. Porque el último comunicado de la banda, publicado por el diario habitual, clasifica a su antojo a quienes asesina: la banda mafiosa no sólo arrebata vidas, sino que trata de autojustificarse, de maquillar el puro horror del asesinato con el insulto. Le ha ocurrido al periodista Gorka Landáburu: no pudieron matarle, aunque sí herirle gravemente con una bomba, y tratan de insultarle llamándole policía-periodista. Y lo mismo pasa con el resto de los inocentes asesinados, calificados ahora burdamente de «opresores».

   Hay que esperar la adecuada respuesta del Estado de Derecho a los últimos atentados, a la intensificación de la llamada «kale borroka», otra cara más de la banda, para evitar que los asesinos logren sus objetivos. El primero y más importante ha sido frustrado ya por la respuesta ciudadana, ejemplarmente tranquila, y por la compresión de los millones de turistas que, a pesar de los anuncios terroristas efectuados haces meses, vuelven a España y soportan con paciencia admirable las inconveniencias de la lucha contra el terror. Pero esa actitud debe estar acompañada del esfuezo y efectividad de las Fuerzas de Seguridad del Estado. La campaña veraniega es, como han recodado desde los partidos firmantes del pacto por las libertades, una buena ocasión para comprobar si, como asegura, el PNV está realmente dispuesto a emplear todos sus medios para enfrentarse al mundo de Eta.

Ni un lamento
Carlos Dávila ABC 27 Julio 2001

ETA se ha ido a la playa pero, por ahora, se ha quedado en la playa. En Torrevieja y en Málaga. Por lo menos allí se ha quedado la bomba de los terroristas y la terrorista que, en el mejor de los casos, se automutiló mortalmente en una actuación que para los etarras no es siquiera un accidente laboral, sino parte de la «lucha» por esa falacia antihistórica que ellos llaman Euskal Herria. Toda la «borrokada» de estos dos últimos días, y la que se puede producir, es la prueba más infame de la subversión de principios que aniquila ahora mismo una gran parte del alma del País Vasco. Una sociedad en la que el asesino es la víctima está definitivamente enferma. Parece increíble que los medios nacionalistas de ese País no hayan dicho aún que la etarra Castresana ha muerto porque iba a matar. No es una heroína ni una chica equivocada que ha suspendido Ciencias Sociales, sino una criminal mal preparada que se ha asesinado a sí misma. Ella ha muerto y los demás hemos descansado en paz. Como en Málaga.

Los lamentos por esta muerte o son cómplices o son mentirosos, lo exprese quien lo exprese. Ésta no ha sido la muerte de un ser humano, sino la de una humanicida, asesina que ha probado trágicamente los efectos de su medicina. Castresana era de la misma estirpe que los que ayer han intentado un espanto general en Málaga y de todos los que vienen aterrorizando durante 30 años a España entera. ¿Por qué entonces es obligatorio llorar por ella, lamentar una muerte culpable que, de no haberse producido, hubiera causado asesinatos de inocentes? Estadísticamente, por cada etarra que ha caído bien por sus propios errores, caso de Olalla Castresana, bien en cualquier enfrentamiento con los cuerpos del orden, han caído bastante más de cien ciudadanos españoles nada violentos, ignorantes de un «conflicto» que sólo entienden los etarras, desde luego, y los nacionalistas vascos que, lo quieran o no, están alimentando con sus objetivos los fines de la banda asesina.

Este vínculo ha quedado específicamente nítido con la reacción que algunos, muchos nacionalistas han tenido tras la muerte de Castresana. Aprovechar este suceso para reivindicar la existencia del mencionado «conflicto» político es cargar las pilas de los compañeros aún vivos de Castresana. Así de claro. Tan claro como claro es que la irregular iniciativa autodeterminista del PNV engorda las razones asesinas de ETA. La angelical pregunta de Ibarretxe: «¿A quién hacemos mal con esto?», tiene respuesta: a todos, incluso a los que matan cuando preparaban una carnicería.

Independencia, autodeterminación, autonomía
Amando DE MIGUEL La Razón 27 Julio 2001

Está bien que Aznar haya hablado claro. «Déjense de autodeterminación. Pidan directamente la independencia, la segregación de España. Pero pídanla donde corresponda, en las Cortes Españolas». La cosa estaría más clara, pero no por eso sería más sencilla.

   Vamos a cuentas. ¿Dónde empieza y termina el famoso «ámbito de decisión» para declarar o solicitar la independencia? Supongamos que uno dice: las tres provincias vascoespañolas. Bien, pero ¿por qué no podría pedir San Sebastián la independencia del País Vasco? ¿Y el barrio de Gros no podría independizarse de San Sebastián? La razón del tamaño no es suficiente. Hay algunos países en el mundo mucho más pequeños que el municipio de Lorca, pongo por caso. El Vaticano puede que sea más diminuto que el barrio de Gros. La razón idiomática no es tampoco esencial. Hay países muy distintos con la misma lengua. Si vamos a la Historia, Navarra fue un reino. Las Provincias Vascongadas ni siquiera fueron un condado.

   Los límites de la autonomía se pueden plantear en muchas otras instituciones. Todo el mundo entiende que las Universidades tienen que ser autónomas. Lo cual significa que el Rector maneje el dinero del contribuyente, pero sin dar muchas cuentas a nadie. Pero ¿por qué la Universidad va a ser autónoma y no cada una de las facultades, escuelas o departamentos? Por definición, cuando una entidad territorial o institucional es autónoma, sus partes no lo son. No hay razón para suponer que algunas de esas partes no quiera autonomizarse o independizarse. Claro que, si no se pone algún límite al «derecho a la autodeterminación», esto sería un pandemónium.

   Seamos realistas. El País Vasco funciona realmente como un país independiente. Sus autoridades no se sienten una parte de España, ni manejan nunca símbolos o expresiones que afecten al conjunto de España. ¿Qué le falta al País Vasco para ser plenamente independiente? El portaaviones. Pero la Policía Autónoma vasca bien podría hacerse con un portahelicópteros de segunda mano. Después de todo, si va a haber moneda europea y ejército europeo, va a ser difícil que haya algo específicamente español en el País Vasco oficial. Aun así, los nacionalistas quieren la independencia. En la práctica quiere decir que se van a asegurar de que mandar, mandar, lo que se dice mandar, van a ser siempre los mismos. Eso es el famoso nacionalismo. Por cierto, cuando el País Vasco sea plenamente independiente ya no hará falta que haya partidos nacionalistas; todos lo serán por definición. En cuyo caso sería absurdo que la derecha (el actual PNV) pacte con los comunistas. Lo malo es que entonces habrá que echar de las provincias vascas a la mitad de la población, más o menos. Áteme usted esa mosca por el rabo.
 

Asesinos natos
Editorial El País 27 Julio 2001

La amenaza general y permanente de ETA, acrecentada tras las elecciones autonómicas del 13 de mayo en el País Vasco, muestra el sinsentido de la presunta polémica sobre el grado de prioridad que debe darse desde el Estado y desde el Gobierno vasco a la lucha contra la banda terrorista. Una y otra vez los hechos demuestran que esa prioridad debe ser total y absoluta, en proporción a la gravedad de la amenaza, y no puede supeditarse a ningún otro objetivo, por legítimo que sea.

ETA intentó ayer colapsar el aeropuerto de Málaga, una de las principales puertas de acceso turístico de nuestro país, con un coche bomba estacionado en el aparcamiento con una carga explosiva de al menos 50 kilos. Siguiendo el camino ya trazado recientemente en Aluche, donde se cobró la vida de un policía, también esta vez los asesinos dieron aviso previo de la colocación del artefacto, con toda suerte de datos sobre el vehículo y su ubicación exacta. Por suerte, la explosión no se produjo en el momento anunciado y los artificieros policiales consiguieron desactivar la bomba con evidente riesgo personal. Evitaron así el enorme destrozo que hubiera causado en el aeropuerto y poner a disposición de la policía las huellas que los terroristas hayan dejado en el coche.

El atentado de Málaga viene a confirmar -por si hiciera falta alguna confirmación- el propósito de ETA de lanzar una campaña contra objetivos turísticos que cree la alarma en las costas españolas. Hasta ahora ha podido ser neutralizada en origen. A ello ha contribuido la pericia de los artificieros que actuaron en Málaga y la impericia de la etarra que provocó la explosión de los 10 kilos de dinamita que manipulaba en un apartamento de Torrevieja (Alicante). Siempre es de lamentar la muerte de cualquier persona, pero de ahí a convertir a la fallecida en una mártir media un abismo moral que una vez más los seguidores de ETA han tratado de cruzar con movilizaciones y homenajes en diversas poblaciones del País Vasco. El Gobierno de Vitoria las ha desautorizado acertadamente, en un gesto inhabitual en tiempos aún recientes.

Las dos cargas explosivas de Torrevieja y Málaga obligan a las fuerzas policiales a un máximo esfuerzo para impedir que ETA lleve a cabo su propósito de crear una situación de permanente zozobra en las costas españolas. No hay que bajar la guardia, pues los nuevos activistas de ETA, por inexpertos que sean, revelan una determinación homicida y disponen de una buena reserva de explosivos tras su último robo en el polvorín de la ciudad francesa de Grenoble.

Cartas boca arriba
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 27 Julio 2001

Cuando desde altas instancias gubernamentales se le exige a Ibarreche que sea demócrata antes que nacionalista, se le pide un imposible.

Porque para el lehendakari anteponer el respeto a los derechos fundamentales y la garantía de las libertades individuales a la identidad étnica equivaldría a negarse a sí mismo, sería tanto como apostatar de su fe e incurrir en la mayor de las inconsistencias. De hecho, nacionalismo identitario y democracia liberal son incompatibles y de ahí que el PNV reclame sin descanso la superación del actual marco constitucional, que se basa en la primacía de la condición de ciudadano sobre cualquier rasgo definidor basado en la lengua, la raza o la historia. Es por eso que el intercambio de puntos de vista entre los partidos constitucionalistas, es decir, demócratas por encima de todo, y las formaciones nacionalistas, para las que la democracia es secundaria cuando se dirime lo que ellos entienden como «construcción nacional», se asemeja a menudo a una conversación entre sordos en la que cada interlocutor maneja conceptos y esquemas lógicos incomprensibles para el otro.

   Una de las manifestaciones más claras, de esta cesura intelectual y moral que no admite sutura, es la insistencia de los nacionalistas en la perfecta compatibilidad entre la reclamación del ejercicio del derecho de autodeterminación por parte del «pueblo vasco» ¬sujeto colectivo, por cierto, de nebulosa definición¬ y el combate contra Eta. Nada tienen que ver ambos procesos, repiten incansablemente, una cosa es la lucha contra el terrorismo, actividad delictiva que, por supuesto, dicen repudiar, y otra la atención a las justas reivindicaciones secesionistas de una sociedad a la que le está vedada, se lamentan, la elección sin trabas de su destino. Pero el asunto se complica cuando a continuación se escuchan en boca de los máximos representantes peneuvistas apreciaciones tales como «Eta es la espuma del conflicto», «a Uribe lo mataron por ser ertzaina, no por ser nacionalista» o «la paz se alcanzará en una mesa en la que se hable de todo, sin exclusiones y sin límites», por no recordar las amigables conversaciones secretas entre Xavier Arzalluz y la banda o la escalofriante metáfora del árbol y las nueces.

   Hay verdades dolorosas, pero cuya ocultación conduce a desastres aún más terribles. El proyecto nacionalista de fragmentación del Estado democrático conduce sin remisión al atropello de los derechos y la dignidad de muchos españoles y no puede ser realizado, en consecuencia, sin violencia. Eta es, por tanto, una pieza incómoda, pero indispensable, de ese proyecto. Las cartas están boca arriba. Procede jugar con decisión, con la ley en la mano y sin remilgos. O ceder, con la excusa de que así se ahorrarán vidas. El problema es que la rendición trae indefectiblemente muchas más muertes, presentes y futuras. Y, naturalmente, mucha más humillación.

Bomba
ERASMO El Mundo 27 Julio 2001

El desafuero independentista parte de la febril ensoñación de un gigantesco embuste histórico, antropológico. Y de los negocios de los psicópatas del cuanto peor, mejor. Mas, su tentativa contraría las leyes cinéticas: la gran galaxia europea se crea en torno a los Estados y su energía es centrípeta. De tal fuerza gravitatoria trata de huir un minúsculo, centrífugo asteroide.

La necesidad de un mensaje político
Por Ignacio Villa Libertad Digital 27 Julio 2001

Cuando se habla de la lucha antiterrorista es casi obligatoria la prudencia y también la seriedad. Es necesario que todos tiremos en la misma dirección y que no se ofrezcan fisuras para los enemigos de la democracia y de la normalidad. Por todo ello no vamos a hablar de la lucha antiterrorista en sí. Pero sí del componente político de esta lucha.

Después de las elecciones vascas, después de los resultados de esas elecciones que no esperaba el Gobierno, todavía no se han clarificado suficientemente algunos papeles. El presidente del Gobierno, tras unas semanas de silencio preocupante, ha vuelto a recuperar el pulso en el mensaje político sobre el País Vasco y la lucha contra el terrorismo. Jaime Mayor Oreja desde el primer momento ha mantenido el tipo con un discurso elaborado, con ideas claras y objetivos definidos. Por su parte, el ministro del Interior, Mariano Rajoy, aunque ha tardado un tiempo en aterrizar, al final lo ha conseguido. Lo que ocurre es que se ha quedado en el aspecto puramente técnico. Rajoy, ahora mismo, está desempeñando un papel de técnico en la lucha contra el terrorismo: datos, comandos, kilos de dinamita y operaciones policiales. Eso está bien, puesto que es imprescindible en esta larga lucha contra ETA.

Pero se echa de menos, y ya desde hace tiempo, un papel más político del ministro. Además de los datos y del desarrollo técnico del trabajo policial, el titular de Interior tendría que elaborar, que interiorizar, un discurso político claro sobre la lucha antiterrorista, un discurso que siempre acompaña a las grandes operaciones policiales.

En ocasiones se percibe, una vez celebradas las elecciones vascas, que el discurso político se ha acabado. Y ciertamente el discurso político sobre el terrorismo es el mismo, debe seguir siendo el mismo. Pero sobre todo, hay que exteriorizarlo, si no, la impresión es que los argumentos políticos se han agotado, cuando son imprescindibles y deben ser compañeros inseparables del trabajo en la lucha contra el terrorismo.
 

Una carta marcada
JAVIER PÉREZ ROYO El País
27 Julio 2001

El derecho a la autodeterminación es el fundamento de toda sociedad democráticamente constituida. El derecho a la autodeterminación es la fórmula del contrato social de Rousseau, que por eso es quien es en la historia de la teoría política. Al someterse al imperio de la ley, el ciudadano no se está sometiendo a una voluntad ajena, sino a su propia voluntad, que es un elemento constitutivo de la voluntad general. Este proceso empieza con el pacto constituyente y se renueva periódicamente de manera indefinida.

No hay, por tanto, democracia sin ejercicio real y efectivo de manera continuada del derecho a la autodeterminación. Lo que, sensu contrario, quiere decir que nadie en democracia está privado del ejercicio de tal derecho. Es imposible que lo esté.

Quiero decir que no se puede aceptar de entrada que se plantee en España que alguien está privado del ejercicio del derecho a la autodeterminación. Hay que negarse en redondo a aceptar este planteamiento. No hay, en mi opinión, tarea más urgente que desterrar el concepto de autodeterminación del debate político, porque su utilización no sólo envenena el debate sino que lo hace sencillamente imposible. Si damos por bueno el término autodeterminación, es que estamos aceptando que no todos los ciudadanos somos titulares y estamos ejerciendo los derechos fundamentales en condiciones de igualdad, sino que unos 'somos más iguales que otros'. Un debate en estos términos está viciado de raíz y no puede conducir a ninguna parte. Quien acepta que el otro utilice el término autodeterminación ya ha perdido. Y a la inversa: quien consigue que el otro acepte su utilización del término autodeterminación ya ha ganado. Uno se queda con la razón. Al otro únicamente le queda la fuerza.

Justamente por eso, considero que utilizar, como se ha hecho esta semana, el término autodeterminación para boicotear la entrevista del lehendakari Ibarretxe con el Jefe del Estado es tirar piedras contra el propio tejado, en la medida en que da carta de naturaleza a dicho concepto y contribuye a asentarlo en el debate político. Si acaba siendo así, insisto, la batalla está perdida. La única salida son las 'medidas de excepción', de las que Manuel Fraga viene hablando desde hace tiempo y a las que ayer se sumaba Andrés de Blas (Posible ofensiva secesionista del nacionalismo vasco. EL PAÍS, 26 de julio).

Autodeterminación y debate democrático son incompatibles. La autodeterminación es la premisa indiscutible de todo debate democrático. Sin ella no puede haber debate; por eso mismo, ella misma no puede ser objeto de debate. Es lo indiscutible que permite discutir todo lo demás.

No podemos aceptar, en consecuencia, que el nacionalismo vasco se apropie del término autodeterminación y haga uso del mismo en el debate político. Hay que decirle con toda claridad que el derecho a la autodeterminación lo tienen ya y lo están ejerciendo sistemáticamente desde 1977, y sobre todo desde la entrada en vigor de la Constitución. Lo han ejercido en el marco de la Constitución y del Estatuto y, desde 1986, en el marco de la Unión Europea. Lo han ejercido exactamente igual que los demás ciudadanos españoles. Nadie les ha privado a los ciudadanos vascos del ejercicio de ningún derecho.

Ahora bien, si el nacionalismo vasco quiere darle al ejercicio del derecho a la autodeterminación un contenido distinto al que le ha dado a lo largo de los últimos 25 años, que lo diga. Está en su derecho de hacerlo y los demás tenemos que respetárselo. Lo que no podemos ni debemos los demás es aceptar que argumente que quiere que se le reconozca el derecho a la autodeterminación del que se encuentra indebidamente privado. Nadie le ha privado ni le está privando del ejercicio de ningún derecho. Que diga qué es lo que quiere, y ya veremos. Pero no aceptemos los demás que diga que le estamos privando del ejercicio de ningún derecho. El debate no puede ni siquiera empezar con la carta marcada de la autodeterminación.

ETA recurre a levas de inexpertos
Lorenzo Contreras La Estrella 27 Julio 2001

Lo normal es que los veranos sean calientes. Y cuando a la temperatura estacional se añade la temperatura política, la situación se vuelve agobiante. Demasiado calor. Está ocurriendo en el País Vasco y no sólo en él. Porque lo que el "conflicto" en versión terrorista irradia tiene su proyección sobre España en su conjunto. Lo hemos visto en Torrevieja (Alicante) con motivo de la dinamita estallada en manos de una joven activista de la banda, proveniente de la kale borroka y, por tanto, fruto precoz, en el orden personal, de lo que las organizaciones violentas solían confiar a individuos expertos. Y como sucede que no es la primera vez que tan peligroso material se deja en manos inexpertas, se hace evidente la consideración de que ETA utiliza el material humano que puede y no el que debe, siquiera a los efectos de no sacrificar cruelmente a sus propios militantes.

No cabe en este punto estimar que la activista destrozada por el explosivo en su propio apartamento robó una dinamita y actuó por su cuenta con vistas a practicar acciones criminales y de sabotaje turístico. De eso, nada. La banda da muestras bastante inequívocas de que utiliza simplemente lo que puede. Han ido cayendo sus "técnicos" o desapareciendo por motivos diversos del ámbito de su control. Y el resultado, a la vista se ofrece. Se ha repetido el accidente, porque de accidente se trata y no, como algunas versiones pretenden, de un episodio de tipo "kamikaze". Aquí nadie ha querido suicidarse por la causa, sino simplemente prepararle a otras personas, ciudadanos inocentes u objetivos legítimos de la vida normal, la muerte y la destrucción.

No hay, por tanto, leyenda que construir a base de imaginarias heroicidades. Pocas cosas tan ruines como la aplicación de la alevosía, concepto basado en la imposibilidad de defensión del agredido de turno. De ahí que los homicidios, cuando se producen, quedan cualitativamente agravados para convertirse en asesinatos con todas sus consecuencias legales.

Lo que la señorita Olalla Castresana y su compinche ileso intentaban hacer era sencillamente una atroz fechoría amparada en los postulados doctrinales del terrorismo más vulgar. Era como emplear los ratos libres de un veraneo para la práctica de una pirotecnia criminal que salió al revés. Pero como la demencia imbuida a los independentistas vascos tergiversa la realidad, ahora se ofrece a la contemplación el espectáculo de la kale borroka más desmadrada que nunca. Es la ira ideológica puesta al servicio del absurdo. Si alguna institución, organización, banda, mafia o pandilla merecía y merece esa ira juvenil desatada, es precisamente ETA, cuya falta de escrúpulos lleva a la instrumentación de tantos y tantos engañados, tantos fanáticos sin otra preparación para la lucha que su propio fanatismo.

Posiblemente, la deducción más razonable que cabe formular ante los hechos de Torrevieja es que a ETA se le acaba el combustible humano. Sus infalibles "zapadores" y "artificieros" de antaño van cediendo la plaza a nuevas promociones surgidas de esos cursillos de formación acelerada que los doctrinarios improvisan en las calles de las ciudades vascas. Y cuando viene el fracaso técnico, la mirada extraviada de los correligionarios gira hacia el objeto de sus odios, que a fin de cuentas no deja de ser España, sus funcionarios, servidores y ciudadanos en general.

El veraneo de ETA
Editorial La Estrella 27 Julio 2001

No por prevista deja de sorprender la irrupción del terror de ETA en una época en que los españoles tratan de olvidar penas y trabajos. En sólo tres días, el terror etarra ha vuelto a sobrecoger a una sociedad harta ya de la sinrazón de la violencia, aunque en esta ocasión la tragedia haya pasado de largo y la única víctima ha sido quien intentaba vestir de luto a personas inocentes.

La elección de Torrevieja y de Málaga como los dos primeros objetivos elegidos por ETA para sembrar el caos y el terror muestran bien a las claras la intención de la banda. Sobre todo en el caso del coche-bomba desactivado ayer en el aeropuerto malagueño Francisco Ruiz Picasso, un lugar estratégico que, de haber tenido éxito el macabro plan de la banda, habría logrado una gran repercusión internacional con el correspondiente daño económico y de imagen para nuestro país.

Pero la intención de ETA al llevar su caravana de la muerte lejos de sus pagos euskaldunes es también una estrategia para que nadie se sienta seguro en este país y para que todos los españoles se sientan amenazados. Para crear una psicosis de terror en la inútil creencia de que la sociedad va a ceder al chantaje de la violencia. Nada más lejos de la realidad. Los deseos de paz de este país no son incompatibles con su firmeza para rechazar unos métodos cuyo único destino es el cementerio de las ideas y del debate.

Es posible, más bien seguro, que ETA volverá a intentar, de una u otra forma, llevar la muerte a cualquier rincón del país, tal vez al más indefenso para asegurarse de que esta vez no fallará. Pero cuanto más muerte siembre, mayor será el rechazo de la sociedad a unas ideas cuyo principal enemigo es el aislamiento social. Y ETA debería saberlo para acabar de una vez por todas con este terror inútil. 

Terror en verano
Editorial El Correo 27 Julio 2001

Casi sesenta kilos de explosivos encerrados en un automóvil y programados para destruir son la manera que tiene ETA de reivindicar su anacrónico papel en una sociedad que hace años que ha entendido que las divergencias políticas se dirimen votando y las estrategias de futuro se suscriben en un parlamento. ETA no tiene más argumentos que la muerte y cada día que pasa se va despojando de cualquier atisbo de ideología que soporte su obsesión por la destrucción y aliente una salida a su locura.

Como el año pasado, y como muchos años antes, ETA ha decidido intensificar su estrategia intimidadora, su táctica fúnebre, en verano. El terrorismo, como su propio nombre indica, se fundamenta en romper la normalidad, acabar con la seguridad y extender la incertidumbre en la comunidad sobre la que actúa. Y nada más adecuado que los meses vacacionales para hacerse presente y cumplir un triple objetivo criminal: mantener a la sociedad vasca en tensión, enfrentada, despojada de cualquier ilusión de futuro, físicamente atacada en sus fiestas, en sus calles, en sus instituciones y con un número creciente de ciudadanos amenazados; implicar a toda España, a cada una de sus ciudades y habitantes, en ese ‘conflicto’ que parece no tener más arranque y más fin que su violencia; y dañar la imagen de la democracia española atacando en las zonas turísticas, llevando el miedo a cada visitante y provocando que sus víctimas y destrozos encuentren eco en la comunidad internacional. Una burda y plana manera de entender cómo se construye una sociedad y cómo se respetan los derechos de esos ciudadanos que, en su irrealidad enfebrecida, les acompañarían en su proyecto totalitario. Nada importa que su ‘razzia’ destruya a sus propios jóvenes.

En el verano de 2000, ETA sembró de muerte Euskadi y España: asesinó a siete ciudadanos por ser políticos, empresarios o servidores públicos. Ocho meses después, la sociedad vasca le respondió con contundencia en las elecciones autonómicas. Y desde ese fracaso, tan claro como indiscutible, ETA ha matado ya a cuatro personas, embravecida en su irracionalidad y empeñada en estar presente en cada hito soberano de la sociedad: investidura del lehendakari, jura de Gernika, audiencia con el Rey. Ayer, a su pesar, no hubo muertos, pero se dibujó el perfil más siniestro de su ofensiva: coche bomba, ‘cócteles molotov’, ‘kale borroka’, pintadas amenazantes, extorsión. Semejante reguero de miserias y frustración no puede tener otra respuesta que la resistencia y la unidad. Una firmeza hecha de convicciones éticas y políticas, y garantizada por la acción contundente de todas las instituciones. Y una unidad que debe levantarse sobre los inalienables puntos de encuentro que comparten todos los demócratas y que obliga a partidos y gobiernos. ETA vive del caos y la democracia, del orden; de ese orden regulado e institucionalizado capaz de encauzar las discrepancias. ETA no entiende de estaciones, sólo sabe envenenar los momentos y llenarlos de confusión, división y terror. Y no hay otro camino para doblegarla que la unión sin fisuras, ni egoísmos.

Necesitaremos otro hotel
Rafael BORRÀS La Razón 27 Julio 2001

Jordi Pujol visita China. Somos seis millones, proclama ufano refiriéndose a los ciudadanos de Cataluña. Su interlocutor, socarrón, inquiere: ¿ Y en qué hotel se hospedan? Bromas aparte, no parece que la Generalitat convergente se muestre propicia a abandonar cierta propensión declamatoria, que muchas veces pasa del victimismo a las exaltaciones de tono pseudoépico. Véase, sino, un anuncio institucional, que por supuesto pagamos todos, catalanes de siempre e inmigrantes, con nuestros impuestos: Ahora ya somos más de 6 millones. Tras tan original eslogan el texto nos aclara: Hace más de 1000 años que, entre todos, hacemos un país del que hoy nos podemos sentir orgullosos. Para construir la Cataluña del futuro, la de las próximas generaciones, necesitaremos a todos aquellos que quieran amar a nuestro país. Vengan de donde vengan. Se llamen como se llamen. Y sean como sean. Porque en la Cataluña de mañana, necesitaremos muchas manos, pero, sobre todo, muchos corazones (Confío que mi traducción al castellano sea lo más fiel posible). 

Esta inefable declaración nos retrotrae a la definición pujolista que circuló en los amenes del régimen del general Franco: Es catalán todo aquel que vive y trabaja en Cataluña. Concedámosle a tal inexactitud el beneficio de las buenas intenciones. Pero, ¿qué hacer con gentes que durante tantos años, por gusto o por la fuerza de las circunstancias, han vivido y trabajado fuera de Cataluña, en el resto de España o en el ancho mundo? No creo que nadie pueda discutirles su condición de catalanes. ¿Y qué decir de aquellos que, viviendo y trabajando en Cataluña, sienten un desprecio visceral por todo lo que ésta representa? La definición de Pujol, en su momento, pecaba de restrictiva y de generosa. Restrictiva porque también son catalanes quienes no viven y trabajan aquí; generosa porque muchos que viven y trabajan aquí no se sienten identificados en absoluto con el talante de su lugar de residencia. ¿Dejó de ser catalán Eugenio d Ors cuando decidió trasladarse a Madrid y colaborar en la prensa de la capital? La respuesta es obvia: no, por mucho que, durante décadas, ciertos enanos mentales lo hayan condenado a las tinieblas exteriores por tránsfuga; también creo que no puede considerarse catalán a Luis de Galinsoga, por más que durante veinte años dirigiese La Vanguardia, de Barcelona; recordemos que fue cesado por llamarnos catalanes de mierda. Pero así son las cosas. Una propuesta más ajustada a la realidad sería que somos catalanes todos aquellos que, vivamos donde vivamos, o trabajemos donde trabajemos, nos sentimos identificados con lo que es y con lo que representa Cataluña. 

Ahora bien, ¿cuáles son, de verdad, nuestras señas de identidad? Algunos pensadores, desde Víctor Alba o Ángel Carmona a J. Vicens Vives, han intentado una respuesta a una pregunta tan compleja. Pienso ahora en el ilustre filósofo José Ferrater Mora, que desde 1939 hasta su muerte, ocurrida accidentalmente en Barcelona, su ciudad natal, residió en el extranjero (Francia, Cuba, Chile, Estados Unidos), y cuya extensa obra está escrita en castellano casi sin excepción, desde el monumental Diccionario de Filosofía hasta El ser y la muerte, sin que nadie le discuta su indiscutible catalanidad. En Las formas de vida catalana Ferrater intentó una aproximación, supongo que no exhaustiva, a las posibles notas distintivas de nuestra vida colectiva: la continuidad, el sentido común, la moderación y la ironía. Otros han añadido, antes o después, el amor al trabajo, el cumplimiento de la palabra dada, el espíritu de pacto. Cabe preguntarse, no obstante, si muchas de estas notas no son compartidas por otros españoles. Difícil problema establecer, más allá del tópico, ciertas señas de identidad, sobre todo cuando algunas de ellas, como en el caso de Cataluña, tiene su contrapartida en la de signo opuesto. Así, el seny ¬el sentido común¬ va acompañada, la otra cara de la misma moneda, de la rauxa, que por aproximación podríamos traducir como enloquecimiento. Pero volviendo al anuncio de marras, es evidente que, frente a lo de que necesitaremos muchas manos, pero, sobre todo, muchos corazones, algunos pensamos, con permiso del Muy Honorable, que, si viajamos a China, lo que necesitaremos es otro hotel, ahora que ya somos más de seis millones.

Piquetes intentan cerrar comercios en San Sebastián por la huelga convocada por la etarra muerta en Torrevieja
SAN SEBASTIÁN. Agencias ABC 27 Julio 2001

Piquetes formados por grupos de entre diez y quince personas con ikurriñas están recorriendo las calles del centro de San Sebastián para provocar el cierre de los comercios con motivo de la convocatoria de huelga realizada por la izquierda abertzale a causa de la muerte de la miembro de ETA Olaia Castresana por la explosión de una bomba que estaba manipulando.

Miembros de estos piquetes han provocado a primera hora de la mañana la rotura de una luna a un autobús y el escaparate de una tienda en el barrio donostiarra de Intxaurrondo, según han informado fuentes de la Ertzaintza.

Los piquetes están transitando por calles del centro de San Sebastián, como la Avenida de la Libertad, Garibay o Urnieta, y durante su recorrido han golpeado los cristales de algunos establecimientos que permanecen abiertos.

Efectivos de la Ertzaintza están patrullando la zona a fin de evitar que se produzcan intimidaciones y actos de violencia. Los agentes han identificado una docena de personas que forman parte de estos grupos, aunque hasta el momento no se ha producido ninguna detención.

Eta apunta al turismo
Marga García - Málaga. La Razón 27 Julio 2001

- Después de arruinar el del País Vasco, donde la estancia media de los visitantes no llega a los dos días y los que pernoctan son un 15 por ciento menos desde la ruptura de la tregua, la banda terrorista pretende hacer lo mismo en el resto de España
- Ayer colocó una coche-bomba en el aeropuerto de Málaga con cerca de 60 kilos de dinamita y sembró el miedo y el caos en la Costa del Sol, pese a que el artefacto no llegó a explotar
 
- El Gobierno vasco prohibe los actos de homenaje a la etarra que murió al estallarle la bomba que preparaba para atentar en Alicante

Eta siembra el pánico en Málaga al colocar un coche en el aeropuerto con 60 kilos de explosivo
El vehículo tenía en su interior un «Grosni», el arma más letal de la banda 
La Policía investiga por qué no explotó a la hora anunciada 
El aviso provocó el colapso total en los accesos a las terminales y escenas de fuerte tensión

Un comando itinerante de Eta intentó hacer explotar ayer por la mañana un coche-bomba en el aparcamiento de la terminal principal del aeropuerto de Málaga que contenía unos 60 kilos de explosivos. Después de que una llamada anónima avisase a la DYA y a los Bomberos de San Sebastián de su colocación, los técnicos del Tedax de la Policía Nacional se desplazaron al aparcamiento y, tras seis horas de trabajo, consiguieron desactivar el dispositivo. El artefacto, que iba a estallar a las 8:05 horas, se trataba de un modelo «Grosni», el arma más letal utilizada por la banda terrorista, y podría disponer de un sistema trampa. El acceso al aeropuerto estuvo cortado toda la mañana y los pasajeros fueron trasladados a la antigua terminal.

En el aeropuerto de Málaga se vivieron ayer momentos de terror y nerviosismo al conocerse la noticia sobre la existencia de un coche bomba con unos 60 kilos de explosivos en el aparcamiento de la terminal principal, que había colocado la banda terrorista Eta y que finalmente no estalló. El tráfico de la N-340 en los alrededores de la zona aeroportuaria estuvo cortado durante toda la mañana hasta que los técnicos de desactivación de explosivos (Tedax) de la Policía Nacional desactivaron el dispositivo.

   El vehículo, un Peugeot 405 de color blanco robado, estaba cargado con unos 60 kilos de dinamita Titadine ¬presuntamente robada el pasado 7 de marzo en Grenoble (Francia)¬ y había sido colocado en el aparcamiento por un comando itinerante de la banda terrorista Eta. El coche fue robado el pasado 20 de julio en la localidad guipuzcoana de Cestona y la matrícula original del vehículo era de Navarra, aunque los terroristas pusieron placas dobladas para trasladar el coche hasta la capital de la Costa del Sol.

   Según ha podido saber LA RAZÓN, el vehículo contenía un modelo de artefacto denominado «Grosni». Se trata del arma más letal de la banda terrorista, que lo ha tratado de utilizar en otras tres ocasiones sin éxito: en Madrid, en el puerto de Valencia y en Sevilla. Estos artefactos explosivos se fabrican en Francia.

   El coche bomba fue desactivado a las 13:45 después de varias horas de trabajo de los agentes del Tedax de esta capital andaluza. Después, la Policía científica se hizo cargo del vehículo para tratar de localizar huellas en el mismo.

   Esta nueva acción terrorista en plena temporada estival ¬época elegida habitualmente por los asesinos por el importante flujo turístico de la zona que ayuda a dar repercusión a sus acciones violentas¬ fue comunicada telefónicamente por la voz de un varón joven que hablaba en nombre de Eta. A las 7:05 horas de la mañana, este individuo llamó a la DYA y habló en castellano, y un minuto más tarde telefoneó a los Bomberos de San Sebastián para alertar en euskera de la colocación de un coche bomba en el aeropuerto de Málaga. Según fuentes de la DYA, la frase textual del comunicante fue: «Pon atención porque no te lo voy a repetir. Te llamo en nombre de Eta. Hemos colocado en el párking del aeropuerto de Málaga un coche bomba. Es un Peugeot 405 blanco, matrícula M-6587-MV, que hará explosión a las ocho».

   La rápida actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado permitió que el turismo fuese localizado en el aparcamiento quince minutos antes de la hora en la que supuestamente debía hacer explosión, algo que finalmente no se produjo. Se baraja la posibilidad de que fallara el mecanismo de detonación del artefacto o tuviese que ser activada por un mando a distancia y la acción no se llevase a cabo por causas desconocidas.

   Tras cuatro pequeñas detonaciones controladas, los Tedax optaron por anular el mecanismo del artefacto en lugar de hacerlo estallar, dado que el aparcamiento en el que se encontraba estacionado tiene otra planta superior y esta alternativa podría haber causado daños materiales, una mayor alarma social y la desaparición de posibles huellas.

   El coche estaba programado para estallar a las 8:05 horas y disponía de un sistema trampa para que en caso de fallar el temporizador, explosionara igualmente y alcanzara a los artificieros de la Policía. Fuentes de la investigación indicaron a Efe que el artefacto, colocado en el maletero, tenía un temporizador programado para las 8:05 horas, aunque la persona que avisó de la colocación dijo que explotaría a las ocho.

   Las medidas de seguridad, en las que participó la Policía Nacional, la Guardia Civil y el servicio de seguridad privada del aeropuerto, ocasionaron algunas escenas de nerviosismo entre los viajeros, que fueron trasladados a la terminal antigua.

Estalla un artefacto en la puerta de la casa de un militar en Vitoria
VITORIA. Agencias ABC 27 Julio 2001

Un artefacto ha estallado hoy a las once y veinte de la mañana en un descansillo del edificio situado en el número 38 de la calle Vicente Aleixandre de Vitoria. El objetivo de la explosión podría ser la vivienda en la que reside un teniente de la escala auxiliar, informaron fuentes del ministerio de Defensa.

El militar no se encontraba en su domicilio en el momento de la explosión, cuya onda expansiva ha provocado la destrucción de las puertas de las viviendas situadas en el cuarto piso y del ascensor, sin que se hayan registrado heridos, informaron los bomberos.

Los vecinos de esas viviendas han podido salir sin problemas, al haberse roto las puertas. Sin embargo, permanecen en el interior de sus casas tres vecinos de dos viviendas situadas en el piso tercero, debido a que por la onda expansiva se han quedado encajadas las puertas y no pueden abrirlas con normalidad.

Los bomberos están intentando sacarles, aunque subrayan que estos vecinos encuentran bien y tranquilos, en el interior de sus casas. Se trata de un hombre que se encuentra en una vivienda y de una mujer mayor con su hijo, en otra vivienda. El resto del edificio ha sido desalojado sin problemas.

La explosión ha ocurrido en el descansillo del cuarto piso, en un edificio de ocho alturas. La calle Vicente Aleixandre está situada en el barrio de Santa Lucía, a un cuarto de hora del centro de la ciudad, hacia el Este, cerca de la salida hacia Pamplona.

Todavía no se conoce la composición del artefacto y si era de tipo casero o contenía explosivo.

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