AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 4   2001
#LOS RIESGOS DE MEZCLAR POLITICA Y SEGURIDAD
Editorial El Mundo 4 Agosto 2001

#La falacia de la autodeterminación
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 4 Agosto 2001

#El Gobierno responde al reto
Editorial La Razón 4 Agosto 2001

#Recobrar la iniciativa
Ignacio Villa Libertad Digital
4 Agosto 2001

#Pasar a los hechos
Editorial El País 4 Agosto 2001

#Sin compromisos
Breverías ABC 4 Agosto 2001

#Protagonistas de la sociedad
Cartas al Director ABC 4 Agosto 2001

#Recuperar la confianza
TONIA ETXARRI El Correo 4 Agosto 2001

#Azurmendi acusa a Balza de no permitir que la Policía vasca cumpla con su papel
CESAR PIERNAVIEJA El Mundo 4 Agosto 2001

#El Gobierno rechaza la petición de Pujol a Aznar de mayor autogobierno para Cataluña
César Otal - Madrid.- La Razón
4 Agosto 2001

#Atacan la casa cuartel de Estella y el comercio de un concejal de UPN en Villava
PAMPLONA. Agencias ABC 4 Agosto 2001

#El pintor Carlos Acosta dona al Foro Ermua un mural en defensa de la Constitución
EL CORREO  VITORIA 4 Agosto 2001

LOS RIESGOS DE MEZCLAR POLITICA Y SEGURIDAD
Editorial El Mundo 4 Agosto 2001

A
la vista de los elementales acuerdos que alcanzaron ayer el ministro del Interior y el consejero vasco en su reunión, es evidente que ésta era imprescindible. Tras dos horas de conversación, coincidieron en la necesidad de que los servicios de información de las tres policías se reúnan cada tres meses, en establecer canales estables de intercambio de información y en celebrar reuniones tras cada operación contra ETA para intercambiar datos.

Aunque el historial de ocultaciones mutuas entre los departamentos que dirigen Mariano Rajoy y Javier Balza sea largo, es inevitable sorprenderse de que ese mínimo intercambio logrado ayer no existiera hasta ahora. Da la impresión de que la lucha contra ETA se ha venido ejecutando desde compartimentos estancos, repleta de un recelo que no debería existir si convenimos que el objetivo y los métodos de todos los cuerpos de seguridad de un Estado de Derecho contra el terrorismo deben ser coincidentes.

Desgraciadamente, la política ha interferido demasiado en las decisiones operativas de la Ertzaintza, cuyos efectivos han denunciado sentirse maniatados en más de una ocasión. Ayer esa interferencia volvió a hacerse presente en las palabras de Balza, que reivindicó una batería de medidas destinadas a lograr un mayor estatus para el País Vasco en los foros europeos de seguridad. Sus peticiones pueden debatirse, y el Gobierno central debe estar abierto a ellas, pero es demasiado atrevido vincular la mayor eficacia de la policía vasca a su participación en el convenio de Schengen o a su presencia en la comisaría de Biriatou (Francia).

Los problemas de ineficacia de la Ertzaintza, particularmente para combatir la kale borroka, semillero de ETA, van mucho más allá, aunque Balza hiciera escasa autocrítica al analizar su gestión. Y si se niega a que la Guardia Civil y la Policía actúen en una materia que el País Vasco tiene transferida, como la seguridad ciudadana en la que se enmarca la violencia callejera, debe demostrar que su departamento tiene los medios y la voluntad política necesaria para atajarla.

En ese cometido, es justo que cuente con el máximo apoyo técnico y que se atiendan peticiones suyas como disponer de 150 efectivos más o que la Ertzaintza tenga la consideración de policía judicial. Pero Balza no debería utilizar esas reivindicaciones para envolver otras de carácter político, cuyo foro de discusión sobrepasa las fronteras de España- ni para postergar una solución a la violencia etarra por la que clama la sociedad.

La falacia de la autodeterminación
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 4 Agosto 2001

La democracia no se fundamenta en la autodeterminación sino en la autonomía personal. El contrato social, ficción de dudosa utilidad, se basa, si acaso, en la autonomía individual, pero no en la autodeterminación. La primera es un derecho personal; la segunda, un pretendido derecho colectivo. Incluso en la versión de Rousseau, el contrato social se basa, como todo contrato, en la libertad individual. Por lo demás, el pensador ginebrino, con independencia de las diferentes interpretaciones y ambigüedades de su pensamiento político y social, no fundamenta la democracia liberal sino una forma de democracia radical y directa que puede conducir al totalitarismo democrático. Con exageración quizá, pero no sin falta de razón, Bertrand Russell afirmó que mientras que de Locke proceden Churchill y Roosevelt, de Rousseau proceden Hitler y Stalin. En cualquier caso, no es posible fundamentar en su obra la democracia liberal y representativa, entre otras razones porque excluye como perversa toda forma de representación política.

El reconocimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos, no de los individuos, nació en el ámbito del proceso de descolonización para admitir la razón que asistía a los pueblos colonizados para liberarse del poder de las metrópolis. La autodeterminación la reclaman los pueblos sometidos a otros. Sólo tiene sentido en este caso. Por otra parte, además de la dificultad de admitir la existencia de derechos colectivos, no resulta fácil determinar el titular del ejercicio de ese pretendido derecho. En realidad, su lógica llevaría a la segregación y quizá al anarquismo, pues si se admite para un grupo humano, no se ve la razón para no concedérselo a otros grupos menores que lo forman. Y así hasta llegar a los individuos.

Negar el derecho a la autodeterminación no afecta en nada al fundamento de la democracia. Por el contrario, es el reconocimiento de los derechos colectivos lo que pone en peligro la supervivencia de las democracias, que se fundamentan en el respeto a los derechos individuales. La autodeterminación es una de esas falacias que suenan bien en los oídos tercamente progresistas, pero que en la realidad socavan el fundamento de aquello que se aspira a defender. En este sentido, el caso vasco resulta ejemplar. Lo que amenaza a la democracia en el País Vasco no es la falta de reconocimiento del derecho de autodeterminación sino su reclamación por el nacionalismo totalitario, perversamente hábil para pisotear los derechos de los disidentes a favor de una autodeterminación reñida tanto con la realidad presente como con la historia. Pretender que el pueblo vasco ha estado o está sometido por España sería una broma pesada si no fuera porque en su nombre estamos asistiendo a la macabra ceremonia del terror totalitario. Frente al delirio antidemocrático y colectivista de la autodeterminación, sólo cabe erigir la barrera de la libertad y la dignidad y, con ella, la de los derechos individuales. Pues los colectivos suelen ser esgrimidos precisamente para conculcar éstos, los únicos inherentes a la condición humana. El totalitarismo, incluida su versión nacionalista, inventa una patraña, para, a continuación, fundamentar en ella su actuación. Por mi parte, ignoro si los españoles nos autodeterminamos o no al aprobar la Constitución, con sus virtudes y defectos, pero sí pienso que dimos naturaleza a un conjunto de principios de convivencia que aspiran a garantizar el ejercicio de los derechos individuales. Antes que parte de un todo, sea pueblo, Estado o nación, un hombre es persona. Y las personas valen más que los pueblos, pues sin ellas éstos son pura fantasmagoría.

El Gobierno responde al reto
Editorial La Razón 4 Agosto 2001

El órdago soberanista que el lendakari Ibarreche lanzó en Madrid, tras su entrevista con el presidente José María Aznar, ha tenido una nueva respuesta en la reunión que mantuvieron ayer el vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, Mariano Rajoy, y el consejero del mismo departamento del ejecutivo vasco, Javier Balza.

   Se trataba ayer de concretar la mejor forma de colaborar entre ambos departamentos para luchar contra Eta y su entorno, especialmente en lo que se refiere a la llamada «kale borroka». Es lo menos que se podía esperar de Balza, como lógica consecuencia de las declaraciones del lendakari cuando dijo, mientras lanzaba su órdago de «autogobierno» ante las cámaras, que la lucha contra el terror era la prioridad de su Gobierno.

   Balza entró en el Ministerio de Rajoy con cuatro propuestas debajo del brazo, con las que pretendió lograr para la Ertzaintza un estatuto de policía europea por la vía de los hechos, en igualdad de condiciones e intercambio de información en Francia con las Fuerzas de Seguridad del Estado. Encontró en cambio la firmeza del Gobierno, empeñado en devolver su órdago al PNV y comprometer al Gobierno vasco en la lucha que dice que está dispuesto a sostener contra el terrorismo callejero. Y en este sentido hay que encuadrar la petición que Balza recibió de manos de Rajoy para que el PNV y EA apoyen la concesión de los suplicatorios que se espera que la Justicia solicite al Parlamento de Vitoria para procesar a diputados de EH, como es el caso de Josu Ternera, acusado de ser uno de los jefes de Eta por el juez Garzón.

   Hay, sin embargo, un factor muy positivo en la entrevista de ayer, como es el acercamiento que se ha registrado entre los dos responsables de Interior y el anuncio de que, después del verano, se podrá trabajar ya sobre un plan concreto para luchar juntos, y coordinados, contra Eta y su entorno.
  

Recobrar la iniciativa
Por Ignacio Villa Libertad Digital
4 Agosto 2001

Las tornas han cambiado. La última entrevista de José Maria Aznar y Juan José Ibarretxe ha significado un cambio de rumbo en la iniciativa política en el País Vasco. La primera muestra ha sido la entrevista entre el ministro del Interior y el consejero de Interior del Gobierno vasco.

Después del 13 de mayo, el Gobierno, especialmente José María Aznar, se quedó desconcertado por los resultados de las elecciones autonómicas. Había otras expectativas, que en ningún caso se cumplieron. Las previsiones sobre una victoria de los partidos constitucionalistas no llegaron a producirse, y el desánimo apareció sin previo aviso. El propio presidente del Gobierno ha tardado tiempo en recobrar el pulso en esta cuestión, aunque al final lo ha conseguido. Primero con una serie de declaraciones encadenadas en las que, durante el mes de julio, ha ido dejando las cosas en su sitio y abordando sin miedo la cuestión central del llamado "autogobierno".

Lo ha vuelto a hacer, más tarde, planteando muy certeramente la estrategia de la entrevista con Ibarretxe. A ese encuentro, el jefe del Ejecutivo de Vitoria llegaba con una aparente actitud de iniciativas y propuestas, todas ellas basadas con el concepto de soberanía. Incluso, Ibarretxe había puesto el terrorismo, al menos de palabra, entre sus prioridades. Todo indicaba que marcaba con inteligencia sus "tiempos" tras el triunfo electoral.

Pero en esto llegó el 30 de julio. En La Moncloa, entre comentarios sobre el Tour de Francia, sobre Joseba Beloki y sobre el gimnasio del presidente, Aznar dio la vuelta a la tortilla.

Hasta ahora el nacionalismo pedía, y el Gobierno central decía: ¡No! Ahora las cosas han cambiado, están cambiando. Las seis propuestas de Aznar sobre la colaboración en la lucha contra el terrorismo y la iniciativa sobre una educación más ecuánime en el País Vasco tienen son la clave. Un claro ejemplo lo tenemos en la reunión Rajoy-Balza. El Gobierno ahora propone y es el nacionalismo el que está a la contra, el que ahora aparece como negativo y no dispuesto a ceder. Hasta ahora, sólo se hablaba sobre las propuestas nacionalistas. Ahora tendrán que hablar también sobre las iniciativas del Gobierno de Aznar.

La reunión de los responsables de Interior de los dos Gobiernos es el primer botón de muestra. La iniciativa está en Madrid, en Vitoria han pasado a la defensiva. Madrid propone y Vitoria se escuda en la negativa. Por el momento, Aznar esta ganando la partida. Ahora hay que desarrollar la estrategia.

Pasar a los hechos
Editorial El País 4 Agosto 2001

El ministro Rajoy y el consejero Balza plantearon ayer dos discursos paralelos. Ahora tendrán que cruzarlos de manera que el resultado sea una mayor eficacia policial contra el terrorismo y sus derivaciones callejeras. El ministro del Interior amplió y precisó las propuestas que Aznar presentó en su última reunión a Ibarretxe y que van desde el apoyo político por parte del Gobierno de Vitoria a las iniciativas judiciales contra el entorno etarra hasta la puesta en marcha de un plan conjunto contra la kale borroka. El consejero vasco respondió con un catálogo de reivindicaciones, viejas o nuevas, que incluyen el aumento de efectivos de la Ertzaintza y cuyo hilo conductor es la exigencia de presencia en diversos organismos, nacionales e internacionales, relacionados con la seguridad.

Esto último es una vieja reivindicación nacionalista, sin que sea evidente su relación con el objetivo de eficacia antiterrorista, al menos de manera inmediata; pero algunas de esas propuestas pueden ser elementos para recuperar la confianza recíproca. Porque lo evidente es que esa confianza brilla por su ausencia, y ello explica más que cualquier otro factor las dificultades para establecer una cooperación operativa eficaz entre las policías respectivas. La presencia en los organismos de la Unión Europea, por ejemplo, planteada por los nacionalistas como su nuevo horizonte reivindicativo en todos los terrenos, y no sólo en el de seguridad, podría estudiarse, de acuerdo con la experiencia de los países con constitución federal, como Alemania. Pero ello es imposible sin acreditar una lealtad constitucional, que dista de ser evidente en el caso del nacionalismo vasco, que propone a la vez el cumplimiento íntegro del Estatuto de acuerdo con su interpretación del mismo y su superación modificando las reglas de juego.

Algunas de las propuestas de Rajoy, orientadas a la deslegitimación política del mundo etarra, servirían para poner a prueba la voluntad nacionalista al respecto. Por ejemplo, que se apoyen las extradiciones de activistas, o las iniciativas de Garzón contra el entorno etarra; la referencia a posibles suplicatorios contra dirigentes como Josu Ternera está fuera de lugar porque no es necesaria para procesar a diputados autonómicos.

Tras su entrevista con el Rey, Ibarretxe dijo con toda claridad que su prioridad era la lucha contra ETA y garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos perseguidos por los terroristas. Se estaba a la espera de comprobar en qué medidas concretas, políticas y policiales, se traducía esa declaración. No se pudo avanzar gran cosa en la entrevista entre Aznar e Ibarretxe. Entre otras razones, porque no había habido un acercamiento previo, imprescindible si se quiere obtener respuestas concretas a propuestas que también lo sean. Tal vez ayer pasó lo mismo, pero dio la impresión de que Rajoy y Balza pueden entenderse. El segundo dijo recientemente que mantiene contactos telefónicos habituales con el ministro. En todo caso, las cartas ya están sobre la mesa, y los equipos respectivos deberán precisar ahora el área de acuerdo.

Del paquete de Rajoy, lo que más interesa a los ciudadanos es la posibilidad de un plan conjunto para aumentar la eficacia de la lucha contra la kale borroka, ahora que nadie niega que forma parte de la estrategia etarra de intimidación, y que es la principal vía de reproducción generacional del terrorismo. Pero es también el punto en el que puede haber mayor resistencia de Vitoria, por razones de fuero. Si hubiera confianza política, la especialización de la Ertzaintza en esa lucha, que sería funcional en muchos sentidos, no sería contradictoria con la cooperación con ella, especialmente en el terreno de la información, de las fuerzas de seguridad del Estado.

Pero la confianza política es la condición, y recuperarla exige sacar las consecuencias prácticas que se desprenden de la prioridad otorgada al combate contra ETA. Entre ellas, reconstruir la unidad de los demócratas y, para ello, reforzar y acreditar el marco de convivencia en que, hoy por hoy, se reconoce la mayoría de los ciudadanos vascos.

Sin compromisos
Breverías ABC 4 Agosto 2001

La moderada satisfacción que mostraba el ministro del Interior, Mariano Rajoy, al término de la reunión con el consejero vasco, Javier Balza, es compatible con el más que justificado escepticismo acerca del nivel de compromiso que éste haya podido asumir en la lucha contra ETA. 

Balza llegó a Madrid desautorizado por el sindicato mayoritario de la Ertzaintza, ERNE, que ha criticado con dureza su plan contra la «kale borroka». Además, el hecho mismo de que la reunión se haya celebrado con urgencia forzada por la noticia pública del desinterés de Balza es un mal antecedente sobre la conciencia que el Gobierno vasco tiene acerca de la colaboración con el Ejecutivo central. 

Por otro lado, el consejero de Interior ha hecho dos propuestas con aire de excusa; más ertzainas y más información sobre las operaciones en Francia. Rajoy le ha reiterado los compromisos que planteó Aznar a Ibarretxe, apoyados por el PSOE, insistiendo en la colaboración de Guardia Civil y Policía Nacional en la lucha contra la «kale borroka», materia en la que Balza sigue acreditando una incompetencia maciza. 

Al final, el único resultado visible de la reunión -si hay otros, ya se verán- es la convocatoria de una reunión en agosto entre el secretario de Estado de Interior, Pedro Morenés, y el viceconsejero de Interior, y otra posterior de la Junta de Seguridad del País Vasco. 

Al margen de buenas palabras -las de siempre-, el problema de la cooperación antiterrorista entre ambas administraciones es que la acción policial común acaba exigiendo una acción ideológica común contra ETA y su entramado. No se acaba con ETA sólo policialmente; principalmente, sí; pero, además, hay que derrotarla políticamente, lo que exige abrir frentes en los que el nacionalismo no ha estado dispuesto a sumar fuerzas con el Ejecutivo de Aznar. Por eso es tan importante que Aznar y Rajoy reclamen del Gobierno vasco su apoyo explícito y constante a la política de extradiciones desde Iberoamérica o a las acciones judiciales contra las tramas de la banda terrorista o al aislamiento efectivo de sus terminales políticas y sociales en ayuntamientos e instituciones. Por eso, también es tan expresivo el silencio del Gobierno vasco cuando se le exigen compromisos.

Protagonistas de la sociedad
Cartas al Director ABC 4 Agosto 2001

En el País Vasco se vive una situación muy parecida a la que vivió España entre 1931-1936. Violencia callejera, odios entre los diversos sectores de población, división en las familias, irreductibilidad de posiciones políticas. Y ya se sabe en que terminó todo aquello. En una tremenda guerra civil. Hoy hay muchos españoles que están permanentemente amenazados por ETA y su entorno.Naturalmente, los líderes políticos piensan en política y también en términos electorales o electoralistas. Calientan las elecciones, se lanzan reproches mutuos y luego pasa la ola electoral y los ciudadanos de a pie de uno y otro lado se quedan allí indefensos y divididos en una sociedad que necesita más que nunca estar unida frente a la amenaza del terror. En todo caso, Aznar e Ibarretxe han hablado de sus posiciones políticas y electorales, pero dio la impresión de que se olvidaron de los protagonistas de esa sociedad. El presidente debe saber que los miles de españoles españolistas que residen en el País Vasco están aislados de una parte importante de la sociedad vasca, como han demostrado las pasadas elecciones. Y que esa fractura es nueva, reciente, de hace apenas un año. De cuando el PP decidió que había que acabar con el PNV y con sus dirigentes sacándolos del poder. Los dirigentes nacionalistas también tienen su parte de responsabilidad. Hace falta que Ibarretxe, su Gobierno y demás instituciones controladas por los nacionalistas demuestren de verdad, con hechos, que no van a consentir que ningún habitante del País Vasco sufra o lo pase mal, porque sin duda no ignoran que la experiencia histórica demuestra que la paciencia de los débiles, de los que no tienen metralleta, también tiene su límite. Fernando Aronnax González. Valladolid.

Recuperar la confianza
TONIA ETXARRI El Correo 4 Agosto 2001

Han sido tantos los capítulos de descoordinación policial que se han producido entre las FSE y la Ertzaintza que parece lógico que la desconfianza mutua haya supuesto, hasta ahora, un obstáculo histórico en las relaciones policiales entre el Gobierno central (con UCD, PSOE y PP) y el Ejecutivo vasco. Las actuaciones torpes en torno a algunos atentados y secuestros, la ocultación de datos o las declaraciones que, además de crispar, provocaban una mezcla explosiva de politización en unos departamentos que, se supone, tienen la misión de perseguir el delito. Bien es cierto que, desde las pasadas elecciones, el Gobierno vasco ha tenido gestos más decididos para impedir que los cómplices de ETA campen a sus anchas; el propio Gil Robles, después de su crítico informe, reconoce ese «cambio de actitud». Pero si Rajoy insistía en la necesidad del plan conjunto contra el terrorismo callejero es porque, hasta ahora, sucesos como la ‘invasión’ de encapuchados en fiestas indican que los planes ideados no estaban dando buenos resultados. Y si Balza reclama tener acceso a la información que la oficina hispanofrancesa maneja sobre ETA y la inclusión de la Ertzaintza en el acuerdo de Schengen, está denunciando falta de medios para perseguir el delito. Claro que al oír hablar de ‘medios’, a los responsables de las FSE se les ponen los pelos de punta porque aseguran que, de disponer de los instrumentos que posee la Ertzaintza sobre movimientos de los terroristas en los pueblos, se practicarían más detenciones. Total que aquí nadie se fía del otro; y así nos va.

En tiempos de gestos, vale la pena quedarse con la frase de Balza: «Hay que pasar de las intenciones a los hechos» .Y la de Rajoy: «Para ser eficaces, primero hay que creérselo». La reunión de ayer no se hubiera realizado si, antes no les hubiera forzado la entrevista de Aznar e Ibarretxe. Lo importantes es que no cerrarán por vacaciones, lo que significa dar prioridad, al menos, a la coordinación policial. Ahora que desde EA (el socio ‘duro’) Knörr se ha caído del ‘guindo’ al darse cuenta de que Batasuna está poniendo un listón de máximos «para que ETA siga con sus actividades», puede que se restablezca el clima de confianza entre los partidos democráticos. Lo necesita la ciudadanía. Se lo exige la oposición que también tendrá que aplicarse el cuento. Mientras, Garzón vuelve a despojar a algunos dirigentes de HB, como ‘Ternera’ y Salaberria, de su aureola parlamentaria para acusarles de dirigir ETA. Se va enmarañando la madeja. Suele ocurrir en los últimos veranos. Un año después del atentado contra Recalde, su mujer, María Teresa Castells, volverá a abrir la emblemática, y tantas veces atacada , librería Lagun para seguir ofreciendo cultura a pesar de los intolerantes. En pleno agosto.

Azurmendi acusa a Balza de no permitir que la Policía vasca cumpla con su papel
CESAR PIERNAVIEJA El Mundo
4 Agosto 2001

EL ESCORIAL.- El catedrático de la Universidad del País Vasco, Mikel Azurmendi, acusó ayer al ejecutivo del PNV de no permitir a la Ertzaintza cumplir sus objetivos. Azurmendi, que participó en el encuentro «Terrorismo: las víctimas y la resistencia civil» de los ' Cursos de Verano' de El Escorial, comentó a este respecto que «el papel que debería hacer la Ertzaintza se lo prohiben los cargos, para empezar Balza».

Asimismo, Azurmendi manifestó su deseo de que el ministro de Interior, Mariano Rajoy, y el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, «lleguen al acuerdo que más favorezca para defender a los amenazados contra los que amenazan, a las víctimas contra los verdugos, y para que la kale borroka desaparezca o, al menos, sea castigada».

Por otra parte, Mikel Azurmendi explicó que el jefe del Ejecutivo vasco, Juan José Ibarretxe, «dice que va a luchar contra ETA», pero que «no lo hemos visto todavía más que en un solo acto». No obstante, Azurmendi calificó de «significativa» la asistencia el pasado mes de junio del lehendakari a la entrega de un premio a la convivencia en la Fundación Miguel Angel Blanco.

Azurmendi denunció también que en el País Vasco existe impunidad con los violentos. En ese sentido, hizo referencia a la concentración de miembros de Batasuna celebrada ante el Palacio de Ajuria Enea, quienes a su juicio estaban «diciéndole al PNV mucho cuidadito con lo que vais a firmar». A su entender, esta es la primera «amenaza directa» al Gobierno vasco.

En su intervención, Azurmendi calificó de «insólita» la decisión del Gobierno vasco de prohibir la manifestación de Batasuna el sábado pasado en solidaridad con Olaia Castresana.

En el transcurso del mismo encuentro, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Alvaro Gil Robles, apuntó la necesidad de que los medios de comunicación sigan informando sobre la realidad del País Vasco, porque a su juicio esa es la forma «de que se cree una opinión pública solidaria» con el problema del terrorismo.

El Gobierno rechaza la petición de Pujol a Aznar de mayor autogobierno para Cataluña
Pujol critica el centralismo del presidente tras la reunión secreta que mantuvieron el martes
La reunión secreta mantenida el pasado martes entre el presidente del Gobierno, José María Aznar, y el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, no resultó igual de positiva para ambas partes. Ayer, el ministro portavoz, Pío Cabanillas, calificó el encuentro de «especialmente fructífero» por el fortalecimiento que supuso para las relaciones entre Cataluña y Madrid y entre el PP y CiU. Sin embargo, Pujol no salió de La Moncloa con la misma impresión. El presidente catalán explicó ayer que constató la «poca predisposición» del Ejecutivo a negociar un aumento del autogobierno.
César Otal - Madrid.- La Razón
4 Agosto 2001

Aznar y Pujol parece que hubieran mantenido dos reuniones diferentes el pasado martes, a juzgar por las impresiones que se llevaron al término de su encuentro. Después de que ayer se hiciera público que los presidentes del Gobierno y de la Generalitat se habían entrevistado en secreto en el Palacio de La Moncloa, el ministro portavoz, Pío Cabanillas, calificó la entrevista de «constructiva y especialmente fructífera».

   En la conferencia de prensa posterior a la reunión del último Consejo de Ministros antes de las vacaciones de verano, Cabanillas manifestó que en el encuentro se constató una «buena disposición para fortalecer las relaciones entre Cataluña y Madrid», así como las relaciones entre CiU y el PP, tanto en la comunidad autónoma como en las Cortes Generales, «que ya de por sí eran claramente positivas».

   Por otra parte, el ministro portavoz del Gobierno explicó que tanto la iniciativa de mantener un encuentro como la decisión de no hacerlo público fue conjunta. «Si las relaciones han sido buenas hasta ahora, y eso es producto de la discreción de las reuniones, no habría razón para un cambio», apuntó Cabanillas.

Aznar «se cierra en banda»
Sin embargo, el presidente catalán no se llevó la misma impresión de la cita del martes. Jordi Pujol explicó ayer que el encuentro sirvió para analizar las relaciones entre PP y CiU, pero que constató la «poca predisposición» del Ejecutivo a negociar un aumento del autogobierno. «Es una larga batalla», señaló Pujol, que además criticó que el PP haya apostado por una «fuerte centralización» del Estado, «ya que para ellos lo que cuenta es que el centro se refuerce, mientras que la periferia tiene una actitud de subordinación».

   El presidente catalán también dijo que cuando Aznar desestimó sus peticiones para lograr un mayor autogobierno cometió una «contradicción importante», ya que el líder de CiU, a diferencia del «lendakari» Juan José Ibarreche, no opta por planteamientos que rebasen ni la Constitución ni el Estatuto. «Con nosotros también se cierran en banda y no quieren hablar de aumentar el autogobierno», lamentó Pujol.

   Asimismo, Pujol le transmitió al jefe del Ejecutivo su preocupación por la posibilidad de que el Congreso apruebe a partir del próximo curso diversas leyes «regresivas» para Cataluña, como la de Universidades, la de estabilidad presupuestaria o la de coordinación de la sanidad.

   No obstante, destacó la predisposición mostrada por Aznar para «negociar una por una» todas estas normativas, como ya sucedió en su día con el Decreto de Humanidades.

   Al igual que Cabanillas, el presidente catalán indicó que no dieron publicidad a la entrevista porque prefieren actuar con «discreción» y evitar la «especulación» que normalmente acompaña sus encuentros con el presidente del Gobierno. En este sentido, enmarcó la reunión dentro de la relación «muy normal y frecuente» que, según afirmó, existe entre el Ejecutivo central y el autonómico, informa Efe.

   Aznar y Pujol estudiaron también otras cuestiones de la actualidad política española y europea, como el recién aprobado sistema de financiación autonómica, el semestre de presidencia española de la Unión Europea y la política mediterránea.

   Por su parte, la dirección del Partido Socialista de Cataluña (PSC) denunció ayer el «secretismo» con el que actuaron José María Aznar y Jordi Pujol en la entrevista del pasado martes y consideró que debe ser porque «hay cosas que esconder».

   El portavoz del PSC, Miquel Iceta, fue muy crítico con el hecho de que el presidente del Gobierno y el de la Generalitat no anunciaran previamente la celebración de la entrevista, ya que cree que «es exigible que los políticos democráticos se encuentren con publicidad y transparencia y después expliquen sus acuerdos».

Atacan la casa cuartel de Estella y el comercio de un concejal de UPN en Villava
PAMPLONA. Agencias ABC 4 Agosto 2001

La casa cuartel de la Guardia Civil de Estella fue atacada esta madrugada con varios cócteles molotov, mientras que la tintorería propiedad de la familia de un concejal de UPN de Villava se vio afectada asimismo por un artefacto incendiario colocado en la puerta del establecimiento.

Según informaron a Efe fuentes oficiales, hacia las 2,05 horas un grupo de encapuchados lanzó cinco cócteles molotov contra los pisos tercero y cuarto de la casa cuartel de Estella por la parte trasera del edificio, que da a la Plaza de San Miguel.

Un cóctel molotov entró por una de las ventanas del inmueble y calcinó totalmente una de las viviendas, mientras que otras dos se vieron también afectadas por las llamas, que fueron sofocadas por los bomberos del parque de Estella.

El ataque con cócteles molotov, según la citada fuente, no produjo heridos, aunque una persona tuvo que ser trasladada al Hospital de Estella con un ataque de nervios.

Los autores de la agresión pudieron escapar entre el gentío que a esa hora se encontraba en las calles del casco viejo de Estella, localidad que en estas fechas celebra sus fiestas patronales.

Asimismo, a las 4,15 horas, un incendio afectó al toldo, el letrero luminoso y el cristal de una tintorería situada en la calle Laseras de Villava, propiedad de la familia del concejal de UPN en esta localidad navarra Juan Francisco Eransus.

Según indicó la policía municipal de Villava, el incendio fue provocado por un artefacto compuesto por varias bombonas de cámping-gas y recipientes de gasolina, aunque al parecer sólo llegaron a prender estos últimos, por lo que el fuego afectó sobre todo a la fachada del establecimiento, así como a una sucursal de Caja Navarra situada junto a este local comercial.

Desde UPN se comentó que ésta es la primera ocasión en que el concejal, hijo del ex alcalde de la localidad Hilario Eransus, sufre una agresión de este tipo y hasta ahora no había recibido tampoco amenazas de ningún tipo.

El pintor Carlos Acosta dona al Foro Ermua un mural en defensa de la Constitución
La obra, realizada en rojo y amarillo, expresa el «compromiso con la libertad, la democracia y los derechos humanos» El autor denuncia la «falta de libertad» en Euskadi

EL CORREO  VITORIA 4 Agosto 2001

El pintor de origen venezolano Carlos Acosta ha donado al Foro Ermua un mural de grandes dimensiones titulado ‘Por la defensa de la democracia en la sociedad vasca’, con el que el autor quiere simbolizar, según sus propias palabras, la necesidad de defender los valores de la Constitución española para lograr la definitiva integración social en Euskadi.

El artista ofreció ayer una rueda de prensa en Vitoria, junto a los miembros del movimiento cívico Ernesto Ladrón de Guevara y Francisco Doñate, quienes avanzaron que se encuentran en conversaciones con el futuro Museo de Arte Contemporáneo de Vitoria (Artium) para que el cuadro se instale en una de sus galerías. La obra, en óleo sobre lienzo de ocho metros de largo por cuatro de alto, está íntegramente realizada en rojo y amarillo y se divide en cuatro partes que, según relató Acosta, remiten a otros tantos temas y situaciones: «Desconcierto, Constitución, educación e integración».

Los integrantes del Foro Ermua, que agradecieron el gesto de Acosta, interpretaron el mural como la expresión del «compromiso» del autor con «la libertad, la democracia y los derechos humanos» y, por extensión, «con los Estados que defienden esos mismos valores y con el intento de evitar que esos Estados se rompan».

«Lúcida y brillante»
Ladrón de Guevara admitió que «quizá pueda chocar» el dominio del rojo y el gualda en el cuadro y explicó que, con ello, Acosta ha querido manifestar que «el Estado español es democrático y libre, que nos protege a todos, incluidos los vascos, y que su ruptura acaba con la garantía de esa protección».

El pintor, nacionalizado español desde 1991, elogió la «lúcida y brillante» labor del Foro Ermua y expresó su deseo de que, independientemente de dónde se exponga su obra, las visitas se inauguren el 6 de diciembre, para conmemorar así la jornada en que se aprobó la Carta Magna. Acosta denunció la «falta de libertad» que se vive en Euskadi y explicó que se decidió a pintar este mural porque «no entiendo por qué matan personas con un tiro en la nuca y no entiendo la división».

 

 

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