AGLI

Recortes de Prensa     Martes 7 Agosto  2001
#Educacion manipulada
Editorial La Razón 7 Agosto 2001

#Los libros y los trapos sucios
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 7 Agosto 2001

#La hora de la verdad para el PNV
José María CARRASCAL La Razón 7 Agosto 2001

#La estrategia del avestruz de Javier Balza
Impresiones ABC 7 Agosto 2001

#Por las buenas: La Solución
Ramón Pi ABC 7 Agosto 2001

#Las maneras de Arzalluz
GERMAN YANKE El Mundo 7 Agosto 2001

#Eta les devora
Lorenzo CONTRERAS La  Razón 7 Agosto 2001

#El Gobierno se acaba de enterar
Pedro Muñoz La Estrella 7 Agosto 2001

#Las cosas prácticas de Arzalluz
MIKEL AZURMENDI El País 7 Agosto 2001

#LAGUN O EL TRIUNFO DE LA CULTURA FRENTE A LA BARBARIE
Editorial El Mundo 7 Agosto 2001

#El PP prepara medidas legislativas para evitar que los libros de texto fomenten el separatismo
César Otal - Madrid.- La Razón 7 Agosto 2001

#Aluvión de críticas de los sindicatos de la Ertzaintza al Gobierno vasco
JAVIER URTASUN El Mundo 7 Agosto 2001

#Portugalete se manifiesta en apoyo a la Ertzaintza y contra el ataque a dos de sus agentes
Libertad Digital 7 Agosto 2001

Educacion manipulada
Editorial La Razón 7 Agosto 2001

Los escolares del País Vasco tienen a su disposición unos libros de texto, elaborados con los criterios (y bajo la supervisión) de la Consejería de Educación de la Comunidad autónoma, en los que estudian una visión manipulada, falseada e inexacta de la historia y la geografía. No se trata ya del provincianismo de algunas otras Comunidades, también denostable, que se limitan a enseñar todo lo ocurrido en veinte siglos de vida colectiva a través del prisma de su región, si no que, incluso, los textos vascos tergiversan y, claramente, mienten al transmitir a los escolares una imagen pervertida que no se corresponde en absoluto con la realidad.
   El asunto no es nuevo, y se puso de manifiesto hace dos años en la Academia de la Historia, aunque con enorme contraste entre lo que explicaban en sus documentos y lo que hablaban en privado los historiadores. Por eso resulta estremecedor que, a pesar de ello, sigan existiendo libros escolares en los que, por ejemplo, se enseña a los alumnos una visión del País Vasco que nunca existió, aunque el nacionalismo sí se quiere que exista.
   La educación es un derecho inalienable, básico para la libertad del individuo y cuando se falsifica la historia y se reduce a límites localistas la visión del mundo de los niños, no sólo se miente al servicio de unos intereses partidistas, sino que se cercena la libertad de los ciudadanos y se les mutila intelectualmente. Hace más de un año que la Delegación del Gobierno en el País Vasco alertó de lo que sucedía en las escuelas de la Comunidad, y hoy se asegura que el Ministerio de Educación y Cultura trabaja para que los libros se correspondan básicamente con la verdad histórica y reflejen un mínimo de conocimientos esenciales. Habrá que esperar la nueva Ley, y que el Gobierno la imponga, pero mientras tanto los que tendrán en un futuro que defender las libertades, adquieren hoy conocimientos para cercenarlas.
  

Los libros y los trapos sucios
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 7 Agosto 2001

La reapertura de la librería «Lagun», aunque lejos de su anterior sede en el casco viejo donostiarra, destruida por la furia totalitaria del nacionalismo separatista, es un triunfo de la fe en la palabra y de la libertad de expresión y un fracaso del odio a la inteligencia y de la rebelión contra la dignidad. La sociedad vasca vuelve a recuperar una parte de su libertad asediada. Pero dado que en el País Vasco la realidad tiene vocación maniquea y, como Jano, ofrece una doble cara, contrasta con la renacida librería la altura política y moral del consejero vasco de Interior. Ante el hartazgo de la Policía autonómica, indefensa ante el terrorismo callejero, y su solidaridad con las dos víctimas de la barbarie del pasado domingo, sólo ha sido capaz de reclamar la necesidad de lavar los trapos sucios en casa. Toda una declaración de principios: ni apoyo, ni medios, ni eficacia. Sólo detergente. Al parecer, para Balza, el terrorismo es sólo el garbanzo negro de la gran familia nacionalista, apenas un trapo sucio que no hay que airear al exterior, sino lavar en la intimidad del patio nacionalista de vecindad. Al final, el terror es sólo un simple trapo sucio.

La hora de la verdad para el PNV
José María CARRASCAL La Razón 7 Agosto 2001

Tan mal andan las cosas en el País Vasco que la única solución parece ser estropearlas del todo. La historia gusta de estas paradojas y hay veces que avanza yendo hacia atrás, como está ocurriendo en Euskadi de un tiempo a esta parte. Aquello ya no es una «simple» confrontación entre «vascos» y «españoles», para usar la fraseología puesta en circulación por un nacionalismo que ha terminado por creerse sus propias mentiras. Aquello empieza a ser una confrontación de vascos contra vascos, o más exactamente de nacionalistas moderados contra nacionalistas radicales, pues vascos lo han sido siempre todos, incluidos los no nacionalistas. Lo que venía ocurriendo era que, obsesionados con la dramática actualidad del día a día, no éramos capaces de contemplar el entero panorama desde una cierta perspectiva. Si lo hiciéramos, nos daríamos cuenta de que avanzábamos hacia atrás y de que la dinámica de los acontecimientos llevaba inevitablemente a la confrontación dentro del propio nacionalismo.

   El PNV se había montado en un tigre creado por él mismo, no sabemos si consciente del riesgo que ello entrañaba: ser devorado en el momento que intentase descabalgar de él. Ha querido usar a los nacionalistas violentos como ariete contra personas e instituciones del Estado español, en la confianza de que una vez tuviera a éste suficientemente debilitado y desmoralizado, devolver el tigre a su jaula y convertirse en el único y legítimo representante de la nueva nación vasca. Pero los violentos no se resignan al papel de come-españoles. No se contentan con ser los que agitan el árbol para que otros recojan las nueces. Quieren ser ellos quienes las recojan. Los tigres no suelen volver a sus jaulas por su propia voluntad. Hay que cazarlos con lazos o abatirlos a tiros. Es el gran dilema con que se enfrenta hoy el llamado nacionalismo vasco pacífico. Los que usan la violencia, aunque sea sólo indirectamente, acaban siendo víctimas de ella. Los procesos de radicalización no tienen vuelta atrás. Es más, en todos ellos quienes terminan imponiéndose son siempre los más radicales, los que empuñan las pistolas, los que están dispuestos a matar. La historia está llena de ejemplos que lo confirman.

   Lo curioso es que ocurre justo en el momento de mayor triunfo del PNV. Pero el 13 de mayo no ganó sólo el nacionalismo pacífico. Ganó también el radical, pese a haber perdido votos. Que el propio Ibarreche era consciente de ello lo demuestra que inmediatamente elevó sus reivindicaciones, exigiendo mayores cotas autonómicas y proponiendo referendums de claro tinte soberanista. Sólo al darse cuenta de que iba demasiado deprisa tascó el freno, aunque sin renunciar en ningún momento a sus objetivos. Pero la fiera había olido sangre y no estaba para repliegues tácticos. Quería su tajada aquí y ahora. Y ha empezado a morder a su amo por su punto más flaco, por la parte que más huele a españolismo, aunque sólo sea por el uniforme que lleva: la Ertzaintza, la policía autónoma vasca. Ya le había dado anteriormente algún bocado. Pero ahora va más lejos y la ha colocado en su punto de mira, como tiene ya a la Guardia Civil o a la Policía Nacional. Para un etarra, son lo mismo: el símbolo de una autoridad que no reconocen y a la que hay que abatir. A esos extremos lleva el nacionalismo radical y violento. Cría cuervos y te sacarán los ojos.

   La Ertzaintza merece un aparte, siquiera breve. Nació con grandes expectativas. Por su carácter vasco en todos los sentidos, se creía que era el instrumento ideal para acabar con los violentos. Tenía el personal, el conocimiento y los medios para ello. Pero le han faltado las órdenes. Para el gobierno vasco, la Ertzaintza ha sido el símbolo de una autoridad que no ha llegado a ejercer por propia voluntad. El fracaso de la Ertzaintza en la lucha contra la violencia que asola el País Vasco ha sido clamoroso. Con lo que llegamos al quid de la cuestión: ¿cómo iba a actuar el PNV contra quienes les estaban desbrozando el camino hacia sus últimos objetivos? ¿Cómo iba el Consejero de Interior vasco a dar órdenes a su policía de que desactivase la kale borroka, si su gobierno consideraba ésta una muestra de la insatisfacción de los «vascos» contra su falta de soberanía? Es como la «violencia de baja intensidad» ha sido tolerada, pese a alcanzar niveles de terrorismo activo y saberse que existía un trasvase de personal de uno a otro nivel. Cuando se desactivaba un comando, casi siempre a cargo de la Guardia Civil, se creaba otro con cachorros curtidos en la kale borroka. Se sabía, pero no se hacía nada. Es más, cualquier tipo de colaboración para luchar contra la violencia callejera era rechazada. «Ya tenemos un plan», dicen. No existe ninguno. Mejor dicho, el único plan es el acoso y derribo a todo lo que huela a español.

   Lo malo es que, como el que planta fuego a la casa del vecino para ver amenazada la suya, el PNV ha caído en su propia trampa. Detrás de los ertzainas irán los políticos y todo aquel que no acepte la dictadura del miedo que buscan los violentos. ¿Qué va a hacer el gobierno Ibarreche? Tiene sólo dos opciones. Actuar contra ellos o rendirse a sus exigencias. El periodo de ambigüedades y mentiras en el País Vasco se acaba y llega la hora de la verdad. Mientras cayeran guardias civiles extremeños o castellanos no importaba. A fin de cuentas, como dice Arzallus, «hacemos todo mejor que ellos». Matar, desde luego. Lo malo es que sus fieras empiezan a morder también sus tobillos. En Euskadi ya nadie está a salvo excepto los nacionalistas radicales y antidemocráticos. Es a lo que ha conducido esa mezcla de racismo, utopía, leyenda y sangre. La hora del triunfo del PNV es también la hora de su verdad. Suponemos que querría seguir en esa indeterminación que le permitía avanzar mientras la fiera le hacía el trabajo sucio. Pero la fiera se ha plantado en medio del camino y tiene que estar con ella o contra ella. Aguardamos expectantes su decisión.

La estrategia del avestruz de Javier Balza
Impresiones ABC 7 Agosto 2001

Los cuatro sindicatos que representan a los agentes de la Ertzaintza realizaron ayer durísimas críticas al Gobierno vasco, que, según sus denuncias, carece de estrategia para hacer frente a la kale borroka. ErNE, el sindicato mayoritario, acusó a Javier Balza, consejero de Interior, de «meter en la boca del lobo» a las patrullas, debido a «la improvisación». ELA, central próxima al PNV, incidió en la falta de medios materiales y humanos de la Ertzaintza. CCOO hizo referencia a la «falta de voluntad política» de los mandos para luchar contra la violencia callejera. Y UGT reclamó medidas de seguridad para los agentes que en su día fueron aprobadas por Balza pero que nunca se han puesto en práctica. Las críticas revelan la profunda inquietud de los dirigentes sindicales tras el sádico ataque de Portugalete, en el que dos policías resultaron heridos tras ser atacados con cócteles molotov con mezcla de ácido y gasolina. Ciertamente, como dijo ayer Aznar, «los chicos de la gasolina» a los que se refería Arzalluz son simple y llanamente «terroristas», que intentan causar el mayor daño posible. Las denuncias de los sindicatos no son exageradas sino que reflejan una realidad que el Gobierno vasco se ha negado siempre a admitir. Y lo sigue haciendo. Ayer mismo, la consejería de Interior se limitó a censurar a las centrales por airear los problemas, sin entrar en el fondo del asunto. Al actuar así, Balza imita la estrategia del avestruz, que esconde la cabeza cuando detecta el peligro. Que los sindicatos saquen a la luz estos graves errores no sólo no es reprochable sino que resulta conveniente. Debería servir al menos para corregir las graves deficiencias que denuncian, que son indudablemente la causa de la clamorosa falta de eficacia de la Ertzaintza en la persecución de los violentos.

Por las buenas: La Solución
Por Ramón Pi ABC 7 Agosto 2001

Está bastante arraigada la creencia de que el llamado «problema vasco» no tiene solu-ción. Esta expresión, a primera vista de lo más sencillo de entender («el problema vasco no tiene solución»), está plagada de trampas terminológicas y semánticas, porque no todos entienden lo mismo por «problema», ni por «vasco», ni por «solución», así que parece más que razonable olvidar este modo de presentar la situación, porque las palabras, en lugar de servir para entendernos, sólo crean confusión.

Empecemos, pues, por algo en que haya acuerdo terminológico. ¿Es el terrorismo un problema? Parece que en esto sí hay suficiente coincidencia (salvo el parecer de los terroristas, claro es, pero con eso ya se contaba). Las diferencias se producen en el modo de resolver el problema terrorista: los nacionalistas, a fuerza de repetir y repetir, han extendido bastante la convicción de que el terrorismo no se acabará nunca con la sola «solución policial», sino que habrá que poner en juego la que llaman «solución política», que para el nacionalismo es dar la razón a los separatistas, ETA incluida. Pero eso también tiene trampas verbales arteras y peligrosas.

En un país democrático y libre, las «soluciones policiales» no son las derivadas exclusivamente del uso de la violencia. Las «soluciones policiales» son el primer paso de soluciones políticas, porque la actuación policial debe acabar siempre en una «solución judi-cial». Si no fuera así, tendrían razón los nacionalistas vascos cuando dicen que con la sola acción policial no se arregla nada. Pero en un país civilizado y libre resulta que no es así, sino de la otra manera.

De modo parecido, las «soluciones políticas» no se reducen, como quiere el nacionalismo, a poner en cuestión la soberanía. Ése es un modo muy superficial y demagógico de enfrentar la situación. De la «solución política» forman parte muchos más elementos, entre los cuales no es el menor el aspecto cultural.

Por eso creo que se empieza a abordar con solvencia este asunto cuando se denuncian las imposturas históricas, lingüísticas y culturales que determinados libros de texto inculcan en las mentes de los niños vascos, como acaba de ocurrir. La lucha contra la superchería es parte principal de la «solución política», de cualquier «solución política» de cualquier «problema». Entre otras cosas, porque esa falsificación sostenida y consciente es parte del problema.

Las maneras de Arzalluz
GERMAN YANKE El Mundo 7 Agosto 2001

A
l llegar a España por la frontera francesa del País Vasco no hay modo de encontrar un cartel que indique la dirección hacia Madrid. El presidente del PNV lo ha explicado en una reciente entrevista («No necesitamos a Madrid para nada», dice muy ufano a Adam Michnik) aunque no creo que la existencia de ese país virtual y autosuficiente consuele a los miles de viajeros que pasarían de cuclillas si de cuclillas se pudiera ir en coche por las autopistas de pago.

Un detalle como la falta de información útil al automovilista puede ser un símbolo del modo ridículo en que el nacionalismo entiende cómo se es más ahorrador, más trabajador y más ordenado, que es la comparación que el citado político hace entre el País Vasco y el Estado. Toda esta melopea revela la insignificancia intelectual con la que, al parecer, se quiere sustentar la «soberanía» y otros eufemismos de la más utópica de las antiguallas del reaccionarismo contemporáneo: la independencia vasca. Uno ya sabe que el nacionalismo se sustenta en una inculcación, y ésta en una edificante simplificación pero, como se ve, a veces basta con una simpleza que no sea edificante.

Pero no es lo peor. Lo peor del señor Arzalluz es cuando se pone amable, asegura al entrevistador que no odia a España, que es posible el entendimiento, y que lo único que quieren es «vivir a nuestra manera». ¿Quiénes? ¿Los nacionalistas? De que los nacionalistas viven a su particular manera tenemos muestras en los periódicos todos los días, incluso es particular el patio de su casa aunque, cuando llueve, se moje como los demás. ¿Los vascos? Me temo que por ahí van las cosas y no podía ser menos cuando el nacionalismo vasco no ha logrado desquitarse por ahora de la rémora etnicista. Arzalluz y su partido piensan que hay un modo de vivir vasco, una manera de ser, un criterio aprobatorio que se acerca, cómo no, a sus presupuestos políticos y sociales.

Lo de Madrid es una tontería porque, como se constata una y otra vez, la falacia necesita a Madrid para situar en algún lugar a los que no son como ellos. «Ancha es Castilla», le recordó Arzalluz a un profesor universitario invitándole a marchar allí si no estaba de acuerdo con la política nacionalista. Lo peligroso es lo de las buenas maneras, algo que se aleja de la provocación veraniega y se acerca al totalitarismo.

Eta les devora
Lorenzo CONTRERAS La  Razón 7 Agosto 2001

Como si la fatalidad quisiera proponer u ofrecer una prueba contundente de que la Ertzaintza, por variadas razones, no basta para reprimir los excesos de la «kale borroka», dos «ertzainas» o ploicías autonómicos han quedado gravemente afectados por la agresión de los proetarras y ahora brindan a la opinión vasca y no vasca el espectáculo de su alevoso martirio físico. Han sido sometidos a la tortura del fuego. Y su desventura ha sido facilitada por la incompetencia o la imprevisión de sus dirigentes. Si se quería salir al paso de esos salvajes llamados «cachorros de Eta», cuyos previos desmanes de Portugalete ya se conocían en los cuarteles de la Ertzaintza, lo menos que podía haberse hecho era enviar una dotación policial con medios para perseguir y arrestar a los incendiarios y no, como llegó a suceder, a unos agentes de paisano, en coche camuflado y en plan de comprobar o supervisar las fechorías, cuyos autores, además, estaban ya alertados de la llegada y con los cócteles molotov dispuestos para un nuevo empleo.

   ¿Es esa la eficacia que puede aducir, por ejemplo, el señor Eguibar, mano derecha de Arzallus, para argumentar contra la «policialización» española de una Ertzaintza palmariamente necesitada de apoyos o refuerzos? ¿Es esa la primera respuesta a la oferta del ministro del Interior, concretamente la demostración nacionalista de que el problema rebasa a la Administración Ibarreche, cuya victoria electoral fue posible porque una mayoría de la sociedad vasca así lo quiso?

   Por desgracia esa sociedad empieza a encontrar de manera crecientemente agravada, lo que se ha buscado. Puede que dentro de cuatro años, en una nueva cita con las urnas, esté en condiciones de reflexionar sobre las consecuencias de su poco meditado depósito de confianza en unos dirigentes que estaban mereciendo una pasada por la oposición.

   Pero no ocurrió así. Y ahora sería ingenuo creer que las evidencias van a tener poder curativo. El problema va a más. Y ya no se puede decir como antaño que el PNV y sus adláteres juegan a aprovecharse de las circunstancias. Definitivamente han caído en su propia trampa. La vieja historia del aprendiz de brujo se repite. Creían gobernar un proceso soberanista y el proceso les va a gobernar a ellos. Quedarse sin capacidad de respuesta frente al caos les conducirá probablemente al entreguismo, forzando, ya sin futuro, la teoría de que Madrid tiene la culpa de todo. Algo que ni ellos mismos se creen. Se han encerrado con Eta y Eta les devora. Se veía venir y no lo quisieron ver.

El Gobierno se acaba de enterar
Pedro Muñoz La Estrella 7 Agosto 2001

En la desastrosa zarambanda vasca no pasa día sin que la sorpresa nos ilustre sobre el grado de distancia y candidez, cuando no estulticia,  con que  los distintos gobiernos nacionales han seguido en las últimas décadas la formación  de un caldo de cultivo que, alimentado de doctrina nacionalista furibunda viene dando forma, desde los tiempos de SabinoArana, a lo que, ahora con más razón que nunca, se puede denominar reacción soberanista vasca.

De sobra es sabido que, desde el punto de vista doctrinario, del tronco nacionalista secular han terminado saliendo las excrecencias radicales que jalean hoy el terror de los pistoleros y excusan sus miserables acciones, o nutren de entre sus filas las brigadas enloquecidas de la guerrilla urbana. A nadie sorprende a estas alturas que la afinidad doctrinaria de los distintos nacionalismos confluya en el común denominador de detestar la idea de España, cuando no de los españoles, y buscar la independencia a cualquier precio. Como tampoco puede sorprender que, tanto para jalear el terror como para odiar a España, una parte de la sociedad vasca ha mamado doctrina y veneno nacionalista utópico en los aquelarres ya conocidos, entre los que algunas de las llamadas ikastolas marcan la pauta.

Todo el mundo sabe eso, menos el Gobierno que, en boca de su ministro del Interior, acaba de caerse del guindo al enterarse de que desde estas escuelas vascas se da tratamiento de separatismo a sus alumnos. "Ahí se enseña que hay dos estados enfrentados", según palabras de Mariano Rajoy. Ahí se enseña eso y muchas otras cosas, señor ministro, según ha quedado demostrado tras la lectura de libros de estudio y formación editados con ayuda de fondos oficiales vascos y difundidos por las ikastolas.

Verdaderamente, esta candidez cautivaría si no fuera porque la ignorancia gubernamental puede que esté facilitando la extensión del síntoma soberanista a partir de los lavados de cerebro que se practican en estos centros. Que desde el Gobierno central se rasguen ahora las vestiduras descubriendo estas irregularidades produce malestar. Conviene recordar que las famosas ikastolas, en las que Rajoy denuncia hoy parte del mal de males, son centros que vienen funcionando desde hace décadas sin ocultarse de la vigilancia de los gobiernos nacionales ni de los partidos constitucionalistas que tienen su sede también en el País Vasco. Durante catorce años, el Gobierno de Felipe González, como hoy el de José María Aznar, han venido haciendo oídos sordos al peligro que se cocía a los ojos de todo el mundo en las ikastolas.

Las cosas prácticas de Arzalluz
MIKEL AZURMENDI El País 7 Agosto 2001

Mikel Azurmendi es profesor y escritor.

 La especulación está muy mal vista en el PNV, pues todo él sigue a pies juntillas aceptando el catecismo que dictó Sabino Arana para la realidad social que él veía a finales del siglo XIX. Arana, en cambio, sí especuló, sólo que lo hizo pésimamente. Speculare, entre los latinos, significaba atalayar, la acción de observar con detenimiento desde una altura. Y al lugar de observación se le llamaba specula. Con ese vocablo, los latinos tradujeron además el vocablo griego de theoriein, observar, contemplar, teorizar. Para observar San Sebastián al objeto de hacernos una idea cabal de la ciudad, el interior del túnel de la Concha es una pésima atalaya; tampoco le es bueno a uno encerrarse en alguna de sus calles, y menos aún encerrarse en una casa sin ventanas. Personalmente, les recomiendo los jardines del Palacio Real, precisamente encima de ese túnel, o la explanada del parque de atracciones del monte Igueldo. Pero tampoco está mal que uno salga de la ciudad en barco y la contemple desde fuera de la bahía. Sin embargo, desde cualquiera de estas óptimas atalayas ustedes obtendrán siempre alguna perspectiva parcial, verdadera pero incompleta. Pues bien, el fundador del nacionalismo vasco, al construirse él mismo una atalaya para ver las cosas vascas, creó algo así como un túnel oscuro, donde había mucho ruido y apenas había luz. Ruido de armas, sobre todo, y la luz, la sostenía en un candil la mano de un cura imbuido en historias de persecución y odio. Y así le salió a Arana su propuesta sobre lo que eran las cosas vascas. Un relato oscuro y falso de gentes odiando a España y aplastadas por ella.

Así como hay relatos que sirven para vivir y soportar la dureza de la vida, los hay también para fingir que la blandura de un relativo buen vivir es una parte nada más de lo que a uno le deben, pero que otros roban o escatiman por envidia y rivalidad. Éste es el caso del narcisista relato que fraguó Arana y que el PNV utiliza para formar a su gente, ideologizar la cultura y construir la nación vasca. Su estructura narrativa se ha ido configurando mediante diferentes versiones en las que el mitema más importante era la noción de enemigo. Pero después de la guerra civil, tras la vergonzosa entrega nacionalista de la tierra vasca, de sus gentes y de la cosa pública en manos del fascismo, el nacionalismo vasco ha remodelado dicho mitema desde la perspectiva de sometimiento y guerra total con España. Como sabemos, ETA ha desempeñado un rol crucial en el revival nacionalista de esa ensoñación narcisista, que sirve para matar personas y eliminar la pluralidad de ideas. Ésa es la manera fuerte de vivir como nacionalista vasco hoy; otras maneras más mitigadas enfatizan que no es necesario vivir de modo tan extremo, pero justifican que sus actores, los pobres etarras, están casi abocados a ello por el conflicto histórico de naturaleza política. Es decir, por lo que imaginó la especulación de Sabino Arana. Y ningún nacionalista especula ya más porque las verdades troncales del relato aranista son apodícticas. Toda la realidad se interpreta desde ellas.

A Arzalluz, que es quien detenta la legitimidad y ortodoxia del relato nacionalista vasco, le acaba de hacer una entrevista para un prestigioso diario polaco el periodista Adam Michnik, cuyo extracto nosotros pudimos leer en las páginas de este diario. Y como Arzalluz es de los que casi siempre 'se refieren a cosas prácticas', nos enteramos de que el aspecto práctico de la especulación nacionalista es separarse de España. Importa poco que ese supuesto práctico esté apoyado en una enorme falsedad, puesto que, contra toda evidencia económica, Arzalluz sostiene que los vascos exportamos al exterior de España 'el 70% de lo que producimos'. Y lo sostiene cuando hasta casi los escolares saben que el 70% de sus importaciones y el 60% de sus exportaciones tienen como origen o destino el resto de España. Cuando Euskadi, tras más de 20 años de competencias, aún no ha sido capaz de hacer una autovía en la N-I para unir Guipúzcoa con Álava o cuando los guipuzcoanos y vizcaínos tenemos que pagar la autopista más cara de España para trasladarnos de San Sebastián a Bilbao o de Irún a Zarauz, nos enteramos de que lo práctico para nosotros sería hacer trenes de alta velocidad con Burdeos, Londres y Milán, pero como 'son ellos, los de Madrid, quienes deciden si eso se puede hacer o no', están impidiendo que se expanda la creatividad vasca. Es decir, que lo práctico es que 'no necesitamos a Madrid para nada'. Además, está lo superpráctico que resulta ser 'más ordenados y más trabajadores' que los españoles y que 'sabemos hacer las cosas mejor y con menos dinero' que ellos. Sí, por eso un maestro vasco o un profesor ganan más que cualquier maestro o profesor español o que un ertzaina raso, recién estrenado, gana tanto como el experto artificiero más cualificado de los servicios policiales españoles.

Lo práctico del nacionalismo peneuvista es también no llamar jamás terrorismo a lo que hace ETA, sino llamarle 'un camino' para la independencia, aceptando su propia premisa de que no existe democracia en España o existe de 'muy baja calidad' porque está 'tutelada por el Ejército'. Por eso le resulta tan práctico al PNV tratar de convencerles a los de ETA de que se avengan a razonar políticamente y dejen 'ese camino', porque se ha vuelto 'hoy un estorbo muy perjudicial' para la independencia, aunque ya se sabe lo práctico que fue ayer tirar las nueces del árbol. Lo eminentemente práctico de especular con el enemigo es suponer además que ETA fue un invento conspirativo de los americanos para desmantelar al PNV y su sindicato. Si ETA nació contra el PNV, como sostiene Arzalluz, ¿a qué se debe que no haya sido asesinado todavía ningún peneuvista por serlo ni sus concejales deban estar escoltados? Lástima que al periodista polaco no se le ocurriese esta pregunta tan práctica, pero Arzalluz nos la puede contestar cuando desee.

Nada más práctico, en consecuencia, que tratarles a los etarras como si únicamente fueran vascos en exceso ('vascos y nacionalistas en extremo') y nada más práctico que tratar las reivindicaciones de ETA (las de presos y familiares de presos) como un asunto 'primordial' porque 'todos ellos son de aquí'. ¿De dónde soy yo, de dónde Savater, de dónde un concejal no nacionalista o un escolta de ese concejal y de dónde son todos los asesinados y amenazados vascos? Lo práctico de Arzalluz es no mentar nunca que sean nacionalistas vascos, esos 'de aquí' precisamente, quienes han sido y son los verdugos y quienes han creado y crean víctimas.

¿Por qué es práctico Arzalluz al decir que ETA no se arregla 'solamente por vía policial', sino que es menester 'la vía de la negociación'? ¿Por qué 'ese objetivo es el derecho a la autodeterminación'? ¿Por qué Arzalluz no es español, como le enseñaron sus padres, sino es de los que 'queremos vivir a nuestra manera', sin importarle la manera de morir de los vascos ya asesinados, de los que van a serlo todavía y de la manera de vivir de los vascos que ya están excluidos por él de llamarse vascos?

Lo práctico de Arzalluz no tiene nada que ver con la realidad social vasca, sino con la especulación de Arana. Tampoco tiene nada que ver con un anclaje moral, sino con la más desvergonzada intención de sobrevivir y ganar a expensas de los que han sido asesinados y hayan de serlo todavía. Pero sí hay un leve soplo de realismo, el único, cuando dice tangencialmente que 'yo tengo miedo ahora. Pienso que están preparando algo muy gordo [los de ETA]'. Por lo visto, los cientos de asesinados no han sido nada gordo; tampoco es gordo que la patronal vasca esté siendo masivamente extorsionada y media población, la nacionalista, no haya temido nada ni haya sido amenazada hasta ahora, pero sí la otra mitad de la población. Pero convengo con Arzalluz en que ya son tiempos de decantación éstos de 'ahora' y de que el miedo es el único que nos pondrá a todos en la misma fila.

LAGUN O EL TRIUNFO DE LA CULTURA FRENTE A LA BARBARIE
Editorial El Mundo 7 Agosto 2001

L
os libros de Mann, Heine, Freud y otros muchos intelectuales y escritores fueron quemados en la Alemania nazi durante los años 30. Millones de personas en todo el mundo leen hoy las obras de estos autores, cuyas ideas han sobrevivido frente a la barbarie de Hitler y Goebbels.

Los tomos de estos escritores proscritos están de nuevo sobre las repletas estanterías de la librería Lagun de San Sebastián, que ayer reabrió sus puertas tras haber permanecido cerrada casi un año. Lagun, santo y seña de la cultura donostiarra durante más de 30 años y viejo reducto antifranquista, había sufrido decenas de ataques y sabotajes desde 1996. El enseñamiento del entorno de ETA contra la pequeña librería, de apenas 80 metros cuadrados, llegó a tal extremo que el establecimiento fue saqueado dos veces en el mismo día, quema de libros incluida.

María Teresa Castells, propietaria y alma mater de Lagun, afirmó ayer que vuelve a reabrir su ruinoso y peligroso negocio, ahora en un nuevo emplazamiento, «con un poco de miedo y mucha ilusión». Hay que ensalzar el coraje moral de esta mujer, encarcelada durante el franquismo por defender las libertades y esposa del socialista José Ramón Recalde, al que ETA intentó asesinar en septiembre pasado.

Desgraciadamente, Lagun no es una excepción en el País Vasco. El escritor Raúl Guerra Garrido, asiduo cliente de la librería de la plaza de la Constitución, tuvo que cerrar su farmacia en julio del año pasado tras un vandálico ataque que dejó totalmente destruido su comercio. La obra del escultor Agustín Ibarrola en el bosque de Oma fue también salvajemente mutilada el año pasado. Y casi un centenar de profesores, intelectuales y periodistas han tenido que abandonar el País Vasco tras soportar la permanente intimidación de los violentos.

En estas condiciones, el gesto de María Teresa Castells y de su socio, el ex parlamentario socialista e histórico dirigente comunista Ignacio Latierro, es doblemente valioso. Primero, por lo que representa de ejemplo ético en una comunidad atenazada por el miedo. Y segundo, porque San Sebastián recupera un símbolo al que está ligado el aprendizaje político y cultural de una generación, como ayer recordaba brillantemente en nuestras páginas el escritor Fernando Aramburu.

Lagun es mucho más que una librería. Representa la eterna lucha por la libertad y la cultura frente a la barbarie, antes amenazada por los totalitarismos y ahora por una minoría de fanáticos que rinde culto a la violencia y detesta las luces. El entorno de ETA jamás conseguirá sus objetivos mientras existan personas como Castells y lugares como Lagun.

El PP prepara medidas legislativas para evitar que los libros de texto fomenten el separatismo
La futura Ley de Calidad incluirá preceptos para dar coherencia a todo el sistema educativo
Después de que la Alta Inspección del Ministerio de Educación en el País Vasco comprobara que los libros de texto utilizados en esta autonomía fomentan el separatismo, el departamento de dirige Pilar del Castillo ha trabajado durante los últimos meses en una serie de medidas legislativas para poner coto a esta situación. Fuentes del PP del sector de la educación explicaron ayer que la futura Ley de Calidad que se aprobará en otoño incluirá preceptos para que el Ministerio tenga capacidad de actuación en el contenido de las asignaturas que se imparten en las comunidades transferidas.
César Otal - Madrid.- La Razón 7 Agosto 2001

Tras la mayoría absoluta alcanzada por del Partido Popular en la elecciones generales celebradas el pasado año, el Ministerio de Educación comenzó a trabajar en el contenido de las asignaturas que se imparten en comunidades con competencias transferidas, como el caso del País Vasco o Cataluña. En este sentido, la Alta Inspección del Ministerio en el País Vasco, por encargo de la Delegación del Gobierno en esta comunidad, redactó un informe en el que se constata cómo los libros de texto del curso académico 1999/2000 que se distribuyen entre los alumnos vascos fomentan el separatismo.

   Estudiada la situación, el Ministerio que dirige Pilar del Castillo ha trabajado en los últimos meses en la redacción de un paquete de medidas legislativas para poder intervenir en este asunto. Así lo manifestaron a LA RAZÓN fuentes del PP del sector educativo, que añadieron que el Gobierno «intentará que el Estado tenga capacidad de actuación para dar coherencia a todo el sistema educativo».

   A pesar de que en el caso del País Vasco, el Gobierno de Juan José Ibarreche tiene la competencia de dictar y aprobar el contenido de los libros de texto, la nueva legislación permitirá que el Ministerio «garantice que se cumplen los mandatos del Estado», según señalaron las mismas fuentes.

Alta Inspección del Ministerio
Educación prevé incluir estas medidas en la futura Ley de Calidad que aprobará el Gobierno el próximo otoño. En concreto, Pilar del Castillo quiere dotar a la Alta Inspección del Ministerio ¬que supervisa el sistema en la comunidades transferidas¬ de más competencias, medios y personal. En este sentido, la antigua responsable de la Alta Inspección en el País Vasco, que redactó el informe de los libros de texto en esta comunidad, fue nombrada directora general de Alta Inspección en el Ministerio por Pilar del Castillo.

   Las mismas fuentes explicaron que, incluso, el Gobierno de José María Aznar baraja la posibilidad de redactar un proyecto de Ley específico para la Alta Inspección. Para ello, el Partido Popular intentará alcanzar un acuerdo con el PSOE a nivel nacional. Y es que, el anterior Gobierno de Felipe González pactó de forma tácita con las comunidades históricas que la Alta Inspección no actuase en estos territorios, según las mismas fuentes.

   Tal y como publicó este diario el pasado lunes según una información de la agencia Ep, el estudio que encargó la Delegación del Gobierno en el País Vasco a la Alta Inspección, recoge multitud de ejemplos traducidos al castellano del original de los textos en euskera. Este documento entresaca párrafos y mapas en los que se hace continua referencia a «Euskal Herria» como un territorio dividido en siete provincias, cuatro en España y tres en Francia. Además, en un libro de euskera para niños de 9 y 10 años, pone estos ejemplos: «Eta ez da eragozpena Euskal Herria Kanpoan azaltzeko» (Eta no es obstáculo para presentar Euskal Herria fuera) o «Poliziaren boertizkeriak eztanda egiten du» (Explota la violencia de la Policía).

   También, en el libro de lengua vasca para sexto de Primaria (niños de 11 y 12 años) de la editorial Elkarlanean Ikastolen Elkartea, en el apartado sobre lenguas europeas se lee: «Los euskaldunes vivimos divididos en dos Estados: España y Francia. Por lo tanto, el euskera está haciendo esfuerzos para sobrevivir entre dos de las lenguas europeas más fuertes (el castellano y el francés)». El informe recoge otros muchos ejemplos, como el texto de Ciencias Sociales de primero de Secundaria de esta misma editorial, para niños de 12 y 13 años, que incluye que «hay en Europa algunas naciones sin estado. En muchos casos, algunos pueblos de Europa, a pesar de contar con unas características especiales, no tienen plena libertad política, y es por ello que los movimientos abertzales locales reivindican la cultura de su pueblo, su identidad y derechos».

La Consejería de Educación marca las directrices a las editoriales
Desde que se transfirieron las competencias educativas al País Vasco, el Gobierno de esta comunidad posee las competencias para dictar y aprobar los contenidos de las asignaturas y de los libros de texto para los alumnos. Fuentes del PP del sector educativo explicaron que el Gobierno de Juan José Ibarreche «manipula las editoriales vascas y, las nacionales, se ven obligadas a plegarse a la Consejería de Educación [que ahora dirige Sabino Inchaurraga] para no perder cuota de mercado en esta comunidad autónoma».

   En este sentido, editoriales vascas como Gaiak recogen textos como el que sigue. En la lección denominada «Características de la cultura vasca» del libro de filosofía de primero de bachillerato, en un apartado dedicado a las investigaciones genéticas, se lee: «El médico vasco Etxeberry se dio cuenta de que muchos vascos no tenían la proteína conocida como RH en la sangre (de ahí RH negativo) (...). Basándose en eso, sacó la hipótesis de que el euskaldun fue el primer pueblo que vivió en Europa (...). Como consecuencia de las invasiones de otros pueblos que vinieron de fuera, teniendo el RH positivo en su sangre, se habría hecho descender poco a poco la frecuencia del tipo RH negativo (...). Por eso, esta característica genética habría desaparecido».

Aluvión de críticas de los sindicatos de la Ertzaintza al Gobierno vasco
CCOO denuncia que oculta ataques sistemáticos a sus patrullas - ErNE y ELA le achacan «improvisación» y falta de medios - Balza les pide que «no aireen» sus quejas en la prensa
JAVIER URTASUN El Mundo 7 Agosto 2001

BILBAO.- El último atentado contra dos ertzainas ha sido el detonante para que la estrategia del Departamento de Interior del Gobierno vasco contra la violencia callejera sea cuestionada de manera abierta por los propios agentes.

Todos los sindicatos de la Policía Autonómica unieron ayer sus voces en un aluvión de críticas dirigidas a la gestión de Javier Balza al frente de la consejería Interior, a quien reclamaron más seguridad para los policías, así como más medios y medidas efectivas para luchar contra la kale borroka.

También exigieron a los responsables políticos de Madrid y Vitoria que cesen la polémica mantenida en los últimos días y se comprometan a cooperar para garantizar la seguridad en las calles de Euskadi. El Departamento de Interior mostró su malestar por que las críticas se aireen a través de los medios, y salió al paso de los reproches alegando que los sindicatos policiales disponen de «suficientes foros internos» para hacer oír su descontento.

La central sindical mayoritaria en la Ertzaintza, ErNE, se mostró muy dura con la estrategia que desarrolla el Departamento vasco de Interior: «En algunas ocasiones da la sensación de que nos metemos en la boca del lobo por falta de un estudio y de estrategia previas. Esas improvisaciones llevan a actuaciones in extremis, con graves repercusiones para los propios ertzainas y con la consiguiente incidencia en la opinión pública».

Frente a la política puesta en marcha por Javier Balza, ErNE propuso como ejemplo el principio de tolerancia cero propugnado por los verdes alemanes contra el movimiento neonazi. El sindicato entiende que este método, desde un «escrupuloso respeto al marco legal vigente», obtiene «resultados espectaculares, corrigiendo la impunidad y previendo, investigando y reprimiendo todos y cada uno de los actos delictivos».

Seguridad
El sindicato independiente pidió además a los gobiernos central y vasco que dejen de «jugar al póquer con la seguridad de todos los ciudadanos» y comiencen a realizar «un esfuerzo riguroso en la gestión de la seguridad pública para incrementar su eficacia y productividad».

La labor del consejero de Interior también recibió duras críticas desde el sindicato nacionalista ELA. Esta central incidió en la necesidad de que la Ertzaintza disponga de mayores medios, tanto humanos como materiales, para plantar cara a la violencia callejera. Asimismo, exigió al Departamento de Interior que adopte las «medidas precisas» para evitar situaciones como la vivida en Portugalete, donde una decena de jóvenes radicales utilizó cócteles molotov con ácido para abrasar a dos policías vascos en la madrugada del domingo.

En una circular interna remitida a todas las comisarías, a la que tuvo acceso Europa Press, ELA denuncia además la «falta de adopción de medidas de seguridad y protocolo de actuación necesarios que garanticen la prestación del servicio con las suficientes medidas de seguridad».

Desde CCOO-Ertzaintza, se pidió a Interior «menos palabrería» y que mejore la gestión de sus recursos policiales para evitar ataques como el ocurrido. En caso contrario, y si se mantiene el actual nivel de incidentes de kale borroka, el sindicato amenazó con solicitar una reunión extraordinaria del Consejo de Policía.

Según esta central, la situación que padecen los ertzainas viene de lejos, por lo que achacó las deficiencias a la «falta de voluntad política» tanto de Balza como de su predecesor, Juan María Atutxa. El portavoz de CCOO Roberto del Agua propuso a Interior vasco el blindaje de los vehículos para prevenir este tipo de ataques con un coste que tildó de «ridículo». UGT se sumó a las acusaciones y reclamó mayor protección para los efectivos policiales. El sindicato reivindicó que se «retomen» las medidas de seguridad que, según dijo, fueron suspendidas durante la última reunión de los sindicatos con la viceconsejería vasca de Interior, en marzo.

Portugalete se manifiesta en apoyo a la Ertzaintza y contra el ataque a dos de sus agentes
Libertad Digital 7 Agosto 2001

Todos los partidos democráticos del Ayuntamiento de Portugalete han convocado una manifestación para la tarde de este martes en protesta por el ataque sufrido por dos ertzainas el pasado domingo. Con la ausencia acostumbrada de Batasuna, la Junta de Portavoces del consistorio ha aprobado un comunicado en el que se rechaza la acción de los violentos y se muestra el respaldo a la Policía Autónoma vasca.

En el texto aprobado por la Junta de Portavoces del Ayuntamiento, con el apoyo del PSE-EE, PNV-EA, PP e IU-EB, se “expresa la solidaridad con familiares y amigos” de los agentes heridos, a la vez que se “desea la ferviente recuperación de los heridos, a los que reconocemos el impagable servicio que prestan al País Vasco”.

Los partidos firmantes señalan que “el entorno fascista de ETA eligió” Portugalete “como teatro de operaciones donde asentar sus indeseables y macabras actuaciones” y añaden que “está perfectamente claro que lo único que pretendían era ocasionar dolor, que estaban esperando la llegada de la Ertzaintza para atacarla”. Además, la Junta manifiesta su “reconocimiento y apoyo a la Ertzaintza, que tiene encomendado garantizar la convivencia y la defensa de las libertades”.

Por ello, la concentración de este martes se va a llevar a cabo “como repulsa contra este atentado y en solidaridad con los heridos, familiares, amigos y compañeros”, pero también “por la reivindicación del derecho a la vida y en apoyo a la Ertzaintza y a todos sus miembros”. En la marcha habrá una representación del Gobierno vasco.

Recortes de Prensa   Página Inicial