AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 8 Agosto  2001
#La Fiscalía recurre la sentencia que absuelve al rector de la Rovira i Virgili porque su actuación fue «deliberada e injusta»
BARCELONA. E. Barrera ABC 8 Agosto 2001

#Balza, insostenible
Editorial ABC 8 Agosto 2001

#¿Por qué la Ertzaintza?
Editorial El País 8 Agosto 2001

#PNV contra Batasuna
Enrique de Diego Libertad Digital 8 Agosto 2001

#El plan
TEO SANTOS El Correo 8 Agosto 2001

#Erne pide apoyo social y una Fiscalía especial contra la ‘kale borroka’
ÓSCAR B. DE OTÁLORA BILBAO El Correo 8 Agosto 2001

#PP y PSOE cuestionan la capacidad de Balza contra la violencia callejera
MADRID. M. M. / J. L. L. ABC 8 Agosto 2001

#Más de tres mil personas condenan el ataque a los ertzainas en Portugalete
OLATZ BARRIUSO PORTUGALETE El Correo 8 Agosto 2001

La Fiscalía recurre la sentencia que absuelve al rector de la Rovira i Virgili porque su actuación fue «deliberada e injusta»
BARCELONA. E. Barrera ABC 8 Agosto 2001

El fiscal jefe de la Audiencia de Tarragona, José María Parra, anunció ayer la decisión de interponer un recurso contra la sentencia de absolución del rector de la Universidad Rovira i Virgili (URV), Lluís Arola, y el coordinador de las pruebas de Selectividad, Joan Igual, al considerar que la actuación administrativa de ambos «fue deliberadamente injusta».

Arola e Igual, acusados de expulsar a dos profesores por haber repartido exámenes en castellano, obtuvieron una sentencia de absolución el pasado 24 de julio, firmada por la titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Tarragona, en la que también se subrayó la «existencia de una continuidad de despropósitos administrativos» y se admitió que la denunciante «garantizó los derechos fundamentales» de los alumnos al entregar los exámenes en castellano. La Fiscalía de la Audiencia de Tarragona mantiene la existencia de indicios «patentes» de prevaricación y por ello interpondrá el recurso, al igual que la acusación particular, que ya lo anunció en su momento.

Asimismo, José María Parra aprovechó el anuncio para lamentar profundamente las «presiones antidemocráticas» que recibió el ministerio público durante el caso. Se mostró confiado en que «no volverán a repetirse» cuando la Sección Segunda de la Audiencia revise los recursos y tome una decisión.

Parra se refirió a los hechos registrados el día de la vista contra Arola e Igual, que fueron acompañados hasta la puerta de los juzgados por el consejero de Universidades, Andreu Mas-Colell, la cúpula universitaria catalana y representantes de partidos políticos, además de grupos de apoyo que cantaron el himno catalán «Els Segadors».

Los profesores de la URV Josefina Albert y José María Fernández denunciaron en 1999 a Arola e Igual al considerar que su exclusión del tribunal de corrección de Selectividad se produjo «con ánimo de revancha», ya que ambos habían enviado un escrito al Defensor del Pueblo con quejas por haber recibido órdenes de no repartir exámenes en castellano.

Balza, insostenible
Editorial ABC
8 Agosto 2001

El principio de responsabilidad política está pensado para personas como Javier Balza, consejero del Interior del Gobierno vasco, cuyo fracaso al frente de la Ertzaintza ya estaba certificado en su primer mandato. La continuidad de Balza tras el 13-M es un ejemplo de cómo ignorar el sentido común en el ejercicio de la política para sustituirlo por el ánimo de la provocación y del tacticismo. Ibarretxe confirmó a Balza en Interior porque le sirvió fielmente en la política de inmovilización de la Ertzaintza frente a la «kale borroka», degradando así sus responsabilidades políticas y administrativas hasta el límite preciso para evitar un enfrentamiento directo con los sectores más violentos de la izquierda abertzale, ETA al margen. Pero también lo confirmó como gesto victorioso y arrogante frente a quienes, temerosos por sus vidas y bienes, es decir, los no nacionalistas, habían osado criticar al Gobierno de Vitoria y pedido protección, seguridad. Fue irrelevante que Balza hubiera sido descalificado por los principales sindicatos de la Ertzaintza, que hubieran sido desveladas las instrucciones dadas a la Policía Autonómica para actuar con pasividad y lentitud en la represión de la guerrilla urbana proetarra y que sea la inseguridad ciudadana la principal preocupación de la sociedad vasca. Ser nacionalista y vivir a costa del «conflicto» parecen ser argumentos suficientes para permitir a un político eludir algo tan elemental como dimitir o ser destituido a pesar de ser un incompetente insostenible.

El brutal y alevoso ataque cometido en Portugalete contra una patrulla no uniformada de la Ertzaintza ha reactivado unas críticas que demuestran que la trayectoria de Balza no hizo borrón y cuenta nueva en las urnas. Sigue siendo el mismo, y por eso los sindicatos de la Policía Autonómica -no los agitadores y catastrofistas de la oposición autonomista, sino los propios ertzainas- han vuelto a demostrar la constante falta de estrategia en la lucha contra la «kale borroka». Balza dijo en Madrid que él sí tenía un plan contra la violencia urbana. Sea cual sea este plan, ya es un fracaso desde el momento en que son los ertzainas quienes lo critican con argumentos incontestables y señalando hechos, por desgracia, sangrientos. A esta crítica sindical se suman la de los partidos -PP y PSE- que representan al 42 por ciento de los ciudadanos vascos y algo más importante que todo eso: el sentimiento de miedo y temor de una sociedad en la que la violencia destructiva se ha instalado de manera impune. El Gobierno de Ibarretxe no tiene hoy mismo tarea más importante que combatir la violencia urbana de ETA. Tampoco la tenía antes, pero el actual discurso de Ibarretxe -el manido «sí a la vida», entre otros- aumenta el contraste entre la terquedad de los hechos y lo falsario de sus intenciones.

¿Por qué la Ertzaintza?
Editorial El País 8 Agosto 2001

¿Cuál es el papel de la actual ofensiva contra la Ertzaintza en la estrategia de ETA? Una ofensiva similar se produjo a mediados de los noventa. En un texto de 1997, los jefes etarras se felicitaban de haber conseguido modificar la actitud del PNV 'tanto mediante la incidencia política de ETA, llevando a cabo acciones muy selectivas contra la Ertzaintza, como gracias a la presión de la kale borroka'. Esa ofensiva sólo se detuvo cuando se iniciaron las negociaciones que conducirían a Lizarra: una estrategia de avance hacia la independencia mediante políticas de hechos consumados desplegadas en alianza con el nacionalismo institucional.

Desde la ruptura de la tregua, ETA y su brazo político intentan recuperar esa estrategia emplazando a los nacionalistas a ser consecuentes con el soberanismo, romper con las instituciones y regresar al frentismo nacionalista, con independencia de que haya o no atentados. En una entrevista publicada en mayo del año pasado, la dirección de ETA afirmaba que PNV y EA tenían en sus manos 'la fórmula para desactivar la lucha armada'. Y también: 'La responsabilidad política de que el proceso no avance es del PNV y EA. Pero nosotros no hacemos la lucha armada contra el PNV y EA, sino contra los enemigos de Euskal Herria'. Es decir, atacar a los no nacionalistas para presionar a los nacionalistas.

Lo vino a reconocer Arnaldo Otegi la semana pasada cuando, en el homenaje a la etarra Olaia Kastresana, reivindicó como aportación de los militantes de ETA haber logrado situar la cuestión de la autodeterminación en el centro del debate político. La presión se manifiesta también de manera directa: la víspera de la entrevista del consejero Balza con Rajoy, dirigentes de Batasuna se concentraron ante Ajuria Enea para advertir a Ibarretxe de que cualquier acuerdo con Madrid sería considerado una apuesta por 'la represión' y la 'vía policial'. El mundo etarra traduce la idea nacionalista de que no hay solución policial como que la solución es la no intervención policial: la impunidad de los que asesinan concejales o abrasan ertzainas.

De ahí el dilema terrible en que se encuentran los nacionalistas. Los ataques a la Ertzaintza -dos agentes esesinados en atentados y varios heridos, uno muy grave, en episodios de kale borroka- son, como en los años noventa, un aviso al nacionalismo gobernante. Los compromisos públicos de Ibarretxe le llevarían a dar prioridad a la lucha contra quienes amenazan con convertirles, también a ellos, en víctimas. Pero ya no queda espacio para soluciones de conveniencia. La impunidad en que se ha movido el terrorismo callejero ha convertido a los encapuchados en una pieza clave de la intimidación de ETA. Si el nacionalismo le hace frente, será imposible recomponer la estrategia de imposición frentista, la única que le queda a ETA. Por eso la juventud obediente y combativa ataca a la Ertzaintza.

PNV contra Batasuna
Por Enrique de Diego Libertad Digital 8 Agosto 2001

La cuestión clave de las últimas elecciones vascas fue la concentración del voto nacionalista en la coalición PNV-EA. Es decir, el trasvase de papeletas de Batasuna hacia el PNV, en un porcentaje abrumador del 40 por 100 y del 50 por 100 de la representación. En términos políticos, Batasuna ha caído en una marginalidad insospechada desde su creación, de forma que el recurso para mantener presencia es dedicar todas sus fuerzas a la kale borroka. Ese es el proceso sin medias tintas en el que estamos. De repetirse estos resultados en unas elecciones municipales, el poder local de Batasuna se resquebrajaría de manera irreversible.

Además, vienen produciéndose escisiones y rupturas como la de Aralar, y ahora la aparición de una nueva corriente alavesa sin rostro, cuyo diagnóstico coincide de pleno con el que hace el PNV y aún más con el de EA. No sería extraño que al final estos náufragos, opuestos a la violencia o lucha armada, recalaran en la casa común de Sabin Etxea. En el esquema paranoico del terrorismo, el PNV, para consolidar su poder en riesgo por el ascenso de la alternativa constitucionalista, está entrando en corral ajeno. Ya se sabe que Caín, al final, se muestra dolido y receloso hacia Abel, por mucha hermandad de sangre e ideológica que se proclame. Los matones terminan siempre buscando el monopolio.

Este verano la violencia callejera está siendo más intensa que nunca, como forma de acostumbrar a los cachorros al terrorismo, pues no otra cosa es el atentado contra los dos ertzainas. El gobierno vasco se está negando a reconocer la realidad, como inercia de los pactos de la legislatura pasada. Cuando Javier Balza sugiere a los sindicatos policiales que silencien sus críticas para no enseñar los puntos débiles, ha de referirse a su política, pues él es el punto débil por antonomasia. Quien ha protagonizado la política de vista gorda hacia los chicos de la gasolina y la violencia de baja intensidad es difícil que encabece la necesaria represión del delito.

Tanto tiempo diabolizando la solución policial, explica la lentitud con la que se está asumiendo que la Policía está para actuar, no para caer en emboscadas. Que la Policía está para detener a los delincuentes y proteger los derechos y libertades de los ciudadanos. Sin partidismos, pues una Policía partidista, simplemente no es una Policía: Balza gobernó con los que ahora queman a sus policías. Hay cosas que no se resuelven con el “diálogo” sino con eficacia policial. Lo demás es marear la perdiz.
 

El plan
TEO SANTOS El Correo 8 Agosto 2001

Un plan es un proceso donde queda estipulado cómo conseguir los objetivos marcados. Al día de hoy, todavía no sabemos las pretensiones reales del equipo del consejero señor Balza, ni con respecto a la ‘kale borroka’ ni atendiendo a otros aspectos de la seguridad pública. Es decir, concretar las declaraciones formalistas, retóricas, que señalan al terrorismo, en todas sus formas, como prioridad del Departamento de Interior del Gobierno vasco; sólo faltaba que no fuera así. Otra cosa es determinar las metas específicas, mensurables, que permitan apreciar la labor desarrollada, sin quedarnos al albur de los acontecimientos.

La capacidad de iniciativa y la decisión comprometida son condiciones de todo plan que pretenda realizar una acción importante. Aunque también es posible que los proyectos o programas persigan salir al paso de una situación comprometida, sin otras intenciones que contener un problema, pero sin entrar en el fondo del asunto. Esta última parece ser la motivación de las intervenciones contra la ‘kale borroka’ auspiciadas por el equipo del señor Balza, al menos en los esbozos conocidos y por las medidas ya implantadas, que no se sabe si obedecen a un plan determinado. Bastante representativo es el secretismo de sus designios, propio de la carencia de ideas o de la desconfianza más zafia.

Para nada se debe confundir la discreción lógica de todo plan operativo policial, aún más imprescindible en los casos de delincuencia organizada, como es la ‘kale borroka’, con la necesaria corresponsabilidad social, política y profesional. Las intenciones ejecutivas tendrían que exponerse de forma adecuada a cada foro, guardando la confidencialidad precisa, pero con la mayor transparecia posible. De otra forma, la ocultación total del plan es propia de regímenes latebrosos, predemocráticos. La prudencia está en este caso, y en tantos otros, en mostrar claramente las intenciones institucionales, cuidando la reserva consustancial a los programas de seguridad.

El conocimiento del plan permite que fuentes diversas aporten sugerencias y también críticas que mejoren sus contenidos. El contraste de ideas es siempre productivo, respetando la responsabilidad de cada cual, dentro de los cauces establecidos para cada relación. Es difícilmente comprensible que el Parlamento vasco no haya recibido ningún documento del Gobierno vasco exponiendo los planteamientos políticos del programa ante la ‘kale borroka’. Dejemos descansar a los muertos, como aquel Plan Multidepartamental finiquitado en tiempos de distensión nacionalista, pero que no ha sido sustituido en esta época de enfrentamientos. Tampoco se comprende que en una reunión oficial entre el ministro y el consejero, ambos de Interior, para tratar especialmente sobre la ‘kale borroka’, no se pongan los planes sobre la mesa. Parece que ‘se guarda la jugada’, en vez de establecer una leal relación, incluso para discrepar.

Desde luego que el señor Balza y su equipo, que no podemos decir renovado, tendrán que esforzarse por enmendar su falta de tacto. Declaraciones públicas desafortunadas y trifulcas parlamentarias adornan su palmarés, pero tal vez el mayor deterioro está en las relaciones internas con los sindicatos policiales de la Ertzaintza. Su falta de sensibilidad para consultar la gestión de la Policía vasca con las asociaciones profesionales representativas, tal y como determinan las recomendaciones internacionales, ha sido una constante en su actividad. Menosprecio que ha repetido en sus decisiones para actuar contra la ‘kale borroka’, imponiendo varios dispositivos policiales que alteran las condiciones laborales. Cuando se expusieron las quejas internamente, hicieron caso omiso de las mismas, y cuando se expresa públicamente el malestar, porque ya no hay otro remedio, sale con el eterno «lavar los trapos sucios dentro de casa». Así, entre dimes y diretes, perdemos la cohesión y la fuerza que necesitamos para enfrentarnos a quienes conculcan los derechos humanos más elementales. A ver si tomamos nota.

Erne pide apoyo social y una Fiscalía especial contra la ‘kale borroka’
La central mayoritaria de la Ertzaintza envía un informe sobre la actuación de la Policía autónoma a los grupos parlamentarios Censura la impunidad con la que actúan los violentos y reclama más investigación, el reciclaje de los policías y un aumento de las medidas disuasorias
ÓSCAR B. DE OTÁLORA BILBAO El Correo 8 Agosto 2001

El sindicato mayoritario de la Ertzaintza, Erne, ha preparado un informe especial, que ya ha remitido a los grupos del Parlamento vasco, con varias propuestas para hacer más efectiva la actuación de la Policía autónoma contra la violencia callejera. El estudio es crítico con las actuales directrices que se emplean para hacer frente a la guerrilla urbana y censura la impunidad de la que gozan los autores de los actos vandálicos. Para evitar esta situación, defienden la adopción de una serie de medidas que van desde la mejora de los servicios de investigación de la Ertzaintza, con la creación de fiscalías especializadas en la violencia callejera, hasta la coordinación «leal» con las policías locales y las FSE o el reciclaje de los agentes.Asimismo, inciden en la necesidad de recabar el apoyo ciudadano, no sólo para conseguir información sino también para evitar que los ertzainas acaben viviendo en guetos.

El estudio comienza con un análisis histórico de la ‘kale borroka y deja claro desde un principio que los grupos organizados de violencia callejera forman parte de ETA, «están directamente vinculados a la acción terrorista, son coincidentes en los mismos fines de opresión y utilizan medios complementarios». El sindicato asegura que la dirección de la guerrilla urbana en el País Vasco tiene un «núcleo central» formado por «tres o cuatro personas, generalmente varones, de adoctrinamiento extremista, captados en el entorno ideológico de ETA».

Uno de los objetivos de la violencia callejera es, según Erne, ofrecer «una imagen de debilidad institucional ante el fracaso de su control». «Buscan mermar la autoridad institucional y por eso, uno de sus objetivos prioritarios es atacar a la Policía». En este sentido, la central advierte de que la respuesta de la Ertzaintza «es complicada» porque «una acción-represión desmedida podría ser utilizada por los extremistas como justificación de su actividad, pero la inoperancia ante los actos vandálicos es un acicate para el comportamiento de los radicales y un demérito social intolerable».

Paradojas
A la hora de analizar la actuación contra la ‘kale borroka’, la central mayoritaria defiende una colaboración total entre todos los cuerpos de seguridad, comenzando por las propias policía locales del País Vasco. En este sentido, el sindicato considera «paradójico» que las guardias urbanas hayan sido excluidas de los operativos contra la guerrilla urbana. También reclaman una «colaboración institucional leal y permanente» con el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil ante las conexiones de la ‘kale borroka’ en Navarra y «la amplitud territorial del entramado de ETA».

En cuanto a la labor específica de la Ertzaintza, el sindicato recalca que es necesario el trabajo de prevención de la Unidad de Información y Análisis (UIA), la sección de la Policía vasca especializada en la lucha contra el terrorismo. Erne pide que su acción sirva para prevenir las algaradas y las emboscadas, pero reconoce que, en estos momentos, esta aspiración es «más teórica que real». «Hay limitaciones ideológicas y operativas en la UIA, pero esa es una dirección a reconvenir inmediatamente». «Se indaga poco», resumen. En este campo exigen la creación de Fiscalías especiales dependientes de la Audiencia Nacional para investigar la violencia callejera, similares a las que ya se dedican en exclusiva a combatir el narcotráfico.

El sindicato analiza también la reacción de la Policía vasca una vez que ya se han iniciado los inicidentes y afirma que la respuesta es «tardía e inadecuada». La central, que considera «un parche» el plan especial puesto en marcha este verano por el departamento para las fiestas de los pueblos, defiende una mayor implicación de la Brigada Móvil -la unidad especializada en el control de disturbios-, con el objetivo final de aumentar la «capacidad disuasiva de la Policía». «Se trata de que los radicales tengan respeto, (no hablamos de terror) al servicio policial por su demostrada eficacia», explican.

Bombas incendiarias
En otra de sus propuestas, Erne solicita una mejor formación para los agentes. Como ejemplo de necesidad de reciclaje, explican que los ertzainas deben conocer las nuevas bombas que emplearon los radicales en los incidentes de Bergara, en junio, «pero también deben saber evitarlas».

Uno de los puntos que Erne resalta es la importancia del apoyo ciudadano a la Policía autónoma, pero no sólo para conseguir información policial. «Hay un aspecto mucho más importante, que es la aceptación de los agentes como convecinos, ante la amenaza de la ‘kale borroka’». «Es fundamental», concluyen, «que la comunidad no segregue a las personas que trabajamos en la Ertzaintza, ante el temor, real, a los ataques extremistas».

PP y PSOE cuestionan la capacidad de Balza contra la violencia callejera
MADRID. M. M. / J. L. L. ABC 8 Agosto 2001

PP y PSOE coincidieron ayer en censurar la labor del Gobierno vasco contra la violencia callejera. Javier Arenas pidió al PNV que «deje de escurrir el bulto» y demuestre su «voluntad inequívoca» de trabajar contra «cualquier forma de expresión del terrorismo» y Jesús Caldera reclamó que no se dicten «directrices políticas» que resten eficacia a la Ertzaintza.

El Partido Popular y el PSOE volvieron a censurar ayer la gestión del Gobierno vasco y, en concreto, de su consejero de Interior, Javier Balza, en la lucha contra «cualquier forma de expresión del terrorismo». Por ello, y tras recordar las críticas formuladas en los últimos días por sindicatos de la Ertzaintza, el secretario general del PP, Javier Arenas, emplazó al Ejecutivo presidido por Juan José Ibarretxe a comprometerse de forma activa y a mostrar públicamente su «voluntad inequívoca» de trabajar «todos los días» contra ETA y sus alevines.

«FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA»
«Ya ha llegado la hora -sostuvo Arenas- de que el PNV deje de escurrir el bulto. Tiene la obligación de cumplir con sus responsabilidades de acuerdo con las competencias que tiene atribuidas» para evitar sucesos como el ocurrido hace tres días en la localidad vizcaína de Portugalete, donde dos ertzainas resultaron heridos de gravedad en una trampa de proetarras.

El PP achacó al PNV una «falta de voluntad política» para tratar de atajar el problema. «Indudablemente, lo primero -dijo- es la defensa de los derechos de las personas, para que puedan vivir la democracia. Lo demás es secundario. El PNV debe anteponer la estrategia democrática a la soberanista».

Arenas exigió al PNV que «deje de hacer política» utilizando a la Ertzaintza y, por el contrario, permita a la Policía autónoma hacer el «esfuerzo colectivo» necesario para acabar con la violencia. «Es un mal camino -alertó- que el PNV reste importancia al asunto. Las declaraciones de los sindicatos de la Ertzaintza son muy rotundas: hace falta la mayor transparencia para hablar de «kale borroka» y no esconder u ocultar el problema. Los nacionalistas no pueden perder ni un minuto más tratando de escurrir el bulto».

Por su parte, el portavoz socialista Jesús Caldera tiene claro que desde la dirección política del Gobierno vasco no se ha garantizado el plan de coordinación contra la «kale borroka». Por ello, los socialistas exigen al Ejecutivo de Ibarretxe que atienda las peticiones de los sindicatos de la Ertzaintza y se comprometa a no dar más «directrices políticas» que impidan a la Policía autonómica ser un instrumento eficaz frente a la violencia callejera. Según Caldera, «no existe ninguna justicación política, jurídica o social para que la Ertzaintza no reciba las instrucciones oportunas que le permitan combatir firmemente la actividad terrorista», incluida la «kale borroka».

«MANERA ALTISONANTE»
El PSOE interpreta que los recientes episodios de violencia callejera demuestran que ETA busca otras formas de practicar el terrorismo. Es por eso que los socialistas reclaman al Gobierno vasco que mejore de forma significativa la coordinación policial.

Por último, el portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados exigió tanto al Gabinete de Ibarretxe como al Ejecutivo de Aznar que dejen de airear sus diferencias de «manera altisonante».

Arenas, que presidió la reunión que semalmente mantiene el órgano de coordinación de partido, anunció que el PP se volcará a partir de septiembre en la precampaña de las próximas elecciones gallegas -sobre las que dijo disponer de sondeos muy favorables- y en la preparación del congreso nacional que esta formación política debe celebrar en enero.

Más de tres mil personas condenan el ataque a los ertzainas en Portugalete
El Gobierno vasco dice que el «deterioro de la libertad» en Euskadi es «francamente difícil de soportar» La protesta se convirtió en un acto de respaldo a la labor de la Ertzaintza
OLATZ BARRIUSO PORTUGALETE El Correo 8 Agosto 2001

Más de tres mil personas, según fuentes de la Policía municipal, secundaron ayer la concentración convocada por el Ayuntamiento de Portugalete para condenar el ataque con ‘cócteles molotov’ contra una patrulla de la Ertzaintza en la localidad vizcaína, en un acto que se convirtió en expresión del respaldo de instituciones, partidos y sindicatos a la «impagable» labor que realizan los agentes de la Policía autónoma.

El alcalde de la localidad, el socialista Mikel Cabieces, y el consejero de Vivienda, Joseba Azkarraga, que acudió como único representante del Gobierno vasco, -el titular de Interior, Javier Balza, no estuvo presente en el acto- encabezaron la concentración, presidida por una pancarta en la que podía leerse, en euskera y castellano, ‘ETA no, paz y libertad’. Tras ella se colocaron también representantes de todos los partidos y sindicatos democráticos y una nutrida representación de la Corporación local, aunque los ediles de PNV y EA, como ya habían advertido al alcalde, rehusaron portar la pancarta, al considerar que no era necesaria para expresar la «protesta popular» contra la ‘kale borroka’.

Azkarraga, en nombre del Ejecutivo de Juan José Ibarretxe, quiso hacer una denuncia «fuerte y expresa» del «deterioro de la libertad y los derechos humanos» que vive Euskadi que, admitió, resulta «francamente difícil de soportar». También se dirigió expresamente «a los que creen que se puede hacer construcción nacional con el ‘cóctel molotov’, la gasolina y el asesinato» para advertirles de que están llevando al País Vasco a un «camino sin retorno».

Tras guardar quince minutos de absoluto silencio, los asistentes dedicaron una cerrada ovación a los dos ertzainas heridos, y el máximo mandatario de la localidad dio lectura a un comunicado de condena, en el que, en nombre de la Corporación, pidió a los Ejecutivos central y vasco que basen sus relaciones en procurar la máxima «eficacia» en la lucha contra ETA y la violencia callejera.

«Salvaje atentado»
Cabieces lamentó que «el entorno fascista de ETA» eligiera el pasado domingo Portugalete «como teatro de operaciones donde asentar sus indeseables y macabras actuaciones» y, tras constatar que el único objetivo de los radicales era «ocasionar dolor», expresó su solidaridad a las dos víctimas del «salvaje atentado», así como a sus familiares, amigos y compañeros. El alcalde, en la misma tónica que el resto de dirigentes políticos, hizo extensivo su apoyo a toda la plantilla de la Ertzaintza, «cuyo cometido no es otro que defender nuestros derechos y libertades».

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