AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 17 Agosto   2001
#La victoria de la rutina destructora
José Antonio Zarzalejos, director de ABC 17 Agosto 2001

#Solución policial, cuanto antes
Enrique de Diego Libertad Digital 17 Agosto 2001

#La catástrofe ferroviaria que la fortuna evitó
Impresiones El Mundo 17 Agosto 2001

#Eta no avisó
Editorial La Razón 17 Agosto 2001

#Dinamita contra el AVE
Editorial ABC 17 Agosto 2001

#Carteles pegados en las calles de Bilbao acusan al alcalde de la ciudad de «español»
Bilbao. Ep ABC 17 Agosto 2001

#Un ertzaina descubre en los bajos de su vehículo en Bilbao un artefacto casero que no llegó a estallar
Bilbao. Ep ABC  17 Agosto 2001

#Asesinan a François Santoni, histórico dirigente del movimiento nacionalista en Córcega
EFE Libertad Digital 17 Agosto 2001

#La banda coloca dos artefactos contra un banco en San Sebastián
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 17 Agosto 2001

#La Ertzaintza sólo ha desarticulado un grupo de terror callejero este año pese a los 280 sabotajes
MADRID. ABC 17 Agosto 2001

#Maragall contra Zapatero
Enrique de Diego Libertad Digital 17 Agosto 2001

#Lía Schwartz: «Nunca se han escrito más novelas en español que ahora»
Antonio SEMPERE La Razón 17 Agosto 2001

 

 

La victoria de la rutina destructora
Por José Antonio Zarzalejos, director de ABC 17 Agosto 2001

El sociólogo Javier Elzo es un universitario ponderado y no precisamente receptivo a los planteamientos que se han dado en llamar constitucionalistas. Sin embargo, unas recientes declaraciones suyas, justo a los tres meses de las elecciones autonómicas del País Vasco, que dieron una estrecha victoria al bloque PNV-EA, devuelven el diagnóstico de la situación sobre la sociedad vasca a su punto más crítico y destruyen las expectativas que en algunos despertó un supuesto nuevo lendakari Juan José Ibarretxe.

Afirma Javier Elzo (El Correo 13-08-2001) que los ciudadanos vascos «no ven la salida del túnel de la violencia, pero han aprendido a convivir con ella», para, acto seguido, impugnar la convergencia de fines en que el nacionalismo y ETA al calificar de «barbaridad» la afirmación de que a unos y a otros «sólo nos separan los métodos». Elzo además se abona a la tesis que deslegitima la violencia al sostener que «el verdadero conflicto vasco consiste en que una parte de la sociedad recurre al terrorismo para conseguir sus objetivos políticos». Para Elzo, la sociedad vasca, sin embargo, vive «anestesiada... como se vivía en la retaguardia durante la guerra y en la posguerra...»

«SOCIEDAD ANESTESIADA»
Las tesis de Elzo, que nada nuevo descubren, pero que verbalizan otra vez el desencanto de los sectores más moderados de un cierto nacionalismo intelectual, no son muy distintas de aquellas que propugnaron en su momento que la sociedad vasca está todavía políticamente inmadura al reiterar su voto mayoritario al PNV. El sociólogo habla de «sociedad anestesiada»; otros se refieren a «sociedad inmadura» y no faltan los que sostienen que en realidad la sociedad vasca «está enferma».

Aun admitiendo que entre esas distintas apreciaciones existen matices de entidad, todas ellas acuden a un diagnóstico social para explicar esa rutina destructora que con una naturalidad anestésica se ha instalado entre los ciudadanos vascos sin que el proceso electoral haya sido un revulsivo.

DIALÉCTICA VICTIMISTA
El voto mayoritario al nacionalismo vasco es históricamente inercial, en la medida en que el respaldo en las urnas al PNV lo es también a un sistema endogámico de convivencia y a una engañosa fórmula de retrasar la imprescindible confrontación entre la sociedad democrática y el terror, choque que asusta a los dirigentes nacionalistas hasta llevarles al pánico. La revalidación de un poder anestésico y ayuno de inquietudes verdaderamente democráticas en el País Vasco, condena, sin embargo, a toda su sociedad a sumirse de nuevo en una cómoda y resignada frustración ya histórica que convierte en excéntricos peligrosos a aquellos que pretenden superarlas.

Incluso el lúcido intento del Gobierno de enfrentar al PNV a sus propias contradicciones está llamado a no desvelar clave nueva alguna, porque el nacionalismo sólo sabe mantener el «statu quo» en forma de aferramiento al poder y a la dialéctica victimista.

Como casi siempre, las declaraciones de Arzalluz son perfectamente transparentes y se proyectan sobre los verdaderos propósitos políticos del PNV. El máximo dirigente del nacionalismo vasco se encarga así de retrotraer la situación después de las eleccción a años pasados. Su cinismo de negar que ellos propugnen una consulta sobre la autodeterminación, para afirmar al momento que de pretenderlo no lo anunciarían, es un viejísimo mecanismo de transferencias de responsabilidades de las que el PNV siempre ha huido como del infierno.

ENGAÑO PARA ESTÚPIDOS
Por eso, la tal polémica sobre el propósito separatista habría sido inventada y alentada por el PP y los «medios de comunicación a su servicio». Incapaz de enfrentarse a cara descubierta a su inventario de proyectos fundamentales, Arzalluz prefiere disimularlos cuando le conviene. Pero los airea ante interlocutores escogidos. El engaño es sólo para estúpidos, porque días antes de estas palabras de Arzalluz, el presidente del PNV se despachaba con el periodista polaco Adam Mifhnik, al que le confesó que ellos, los nacionalistas, nada necesitan de Madrid, que la democracia española es de muy baja calidad, que los argumentos éticos con ETA no tienen sentido y, en el colmo de esa táctica de transferencias de responsabilidades históricas y actuales en el PNV, se permitió argumentar que la banda terrorista fue creada por la CIA contra su propio partido. Arzalluz, pues, en su línea irresponsable y bravucona, despeja balones y endosa a otros cualquier culpa que a él o a su propio partido pueda concernirles.

El episodio, uno más, de la última crisis de la Ertzaintza, no puede resultar más ilustrativo del pánico nacionalista a la banda terrorista ETA y del desentendimiento de sus obligaciones políticas y legales. Mientras, los etarras advierten al PNV que su Policía debe seguir tan quieta en esta legislatura como en la anterior, y para ello asesinan a un mando, abrasan a dos agentes y hostigan a todos, el Gobierno Vasco no sólo no reacciona, sino que con su expresa autorización se producen manifestaciones apologéticas del terror a las que la Ertzaintza no acude para que no quepa duda alguna de las intenciones continuistas del consejero Balza y del lendakari Ibarretxe.

«MENTIROSO COMPULSIVO»
Algunos contratiempos, tales como la rebelión interna de los sindicatos mayoritarios en la Policía autónoma, que denuncian a sus responsables políticos y operativos, se resuelven por el PNV -no, claro es, por el Gobierno vasco- lanzando a la palestra al burdo cuidador de las esencias del régimen, es decir, a Joseba Eguibar, que para acogotar a los discrepantes les etiqueta de agentes encubiertos del Partido Popular y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La agenda política del nacionalismo en todo lo demás sigue también como estaba. Aunque «nada necesitan de Madrid», reclaman el concierto económico, una serie de transferencias que ni siquiera parecen previstas en el Estatuto y se indignan por no estar instalados en los órganos constitucionales del Estado al que desprecian.

Tras las desoladoras visitas de Ibarretxe a la Zarzuela y a la Moncloa, donde el lendakari desempeñó el papel de mentiroso compulsivo que le asigna Arzalluz en el ejercicio de la bicefalia más antidemocrática en Europa, todo el impulso que algunos percibieron la noche del pasado 13 de mayo ya no existe.

SÓRDIDO ESCENARIO
Nada ha cambiado en el País Vasco porque ésa era y ése es el propósito del PNV: que nada cambie, y si algo tiene que cambiar que lo logre la banda terrorista ETA, que ha sido la que ha asumido la tarea de menear el árbol. Suponen los nacionalistas vascos que desde las copas del árbol agitado algo caerá aunque lo lleven esquilmando más de veinte años.

En este escenario tan sórdido en el que los ciudadanos vascos viven como en la retaguardia de una guerra y anestesiados, al decir de Javier Elzo, caben pocas posibilidades de alterar el guión. Pocas, pero importantes.

La primera, es oponer a la rutina destructiva de los nacionalistas la política de confrontación democrática que el Gobierno practica, guste o no a los analistas que creen haber descubierto la piedra filosofal del problema vasco después de embobarse en la contemplación del Guggenheim en una excursión con derecho al almorzar en Arzak.

La segunda, rescatar a Jaime Mayor del ninguneo nacionalista y de la oprobiosidad de una política interna tan asfixiante como la vasca. Mayor Oreja, después de su entrega electoral, sirve mejor al País Vasco y a España desde el protagonismo de la política nacional que discutiendo en el Parlamento de Vitoria con un comisario político de los terroristas.

EFICACIA POLICIAL
Y la tercera variante es la eficacia policial. No es cuestión de extenderse en este punto. Pero Mariano Rajoy debe recordar que ya no es titular ni de Educación ni de Presidencia. Lo es de Interior y vicepresidente. Acostumbrado como está el político gallego a sentarse sobre los problemas o a eludirlos para que dejen de ser lo que son, no es recomendable que en este asunto se conduzca de la misma manera. Entre otras muchas razones porque hable más o menos, sean más o menos eficientes las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado los nacionalistas no le van a prestar ni un ápice más de ayuda que a cualquier otro.

No caiga Mariano Rajoy, buen político y de probada capacidad, en la rutina resignada de los ciudadanos vascos, porque eso es lo que quiere el PNV que, anestesiada allí la sociedad, todos nos contagiemos de la estúpida resignación de los débiles.

Solución policial, cuanto antes
Por Enrique de Diego Libertad Digital 17 Agosto 2001

Un número significativo de ertzainas ha fijado su domicilio fuera del País Vasco, en localidades vecinas, como Castro Urdiales. Hubo un momento en que ese éxodo fue detectado, pues al pagar las nóminas había muchas domiciliadas en instituciones bancarias foráneas. Entonces, los mandos de la policía autonómica tuvieron que recordar la obligación de vivir en Euzkadi.

La anécdota ilustra el despiste general hacia el fenómeno terrorista propiciado, alentado y “financiado” desde el Gobierno vasco. Contra el terrorismo no hay otra solución que la policial. Es decir, los que han vigilado al ertzaina de Bilbao y han puesto la bomba bajo su coche deben ser detenidos antes de que cometan nuevas fechorías. Eso no tiene que ver ni con el nacionalismo ni con el constitucionalismo, sino con el mínimo de diferencia entre la civilización y la barbarie, entre la convivencia y el crimen. Diabolizar la solución policial ha sido una soberana estupidez. Dialogar con el criminal es darle tiempo para que asesine.

El Estado de Derecho entraña una cooperación de las fuerzas policiales. Hasta ahora no se ha hecho por política con minúsculas. La entrevista entre Pedro Morenés y Mikel Legarda abre la esperanza de que se marche hacia la vuelta a cordura. Y la cordura es que debe haber tolerancia cero respecto a los intolerantes que toman la calle, agreden a los contribuyentes y tratan de asesinar a los que no piensan como ellos, ahora preferentemente policías autónomos vascos. Cuanto más rápido se actúe, menor será el número de víctimas. Y conviene que sea cuanto antes porque los próximos plenos sobre pacificación y autodeterminación serán hitos para una nueva ofensiva de Eta. O sea, de Batasuna. Porque ya hay abrumadores indicios de que las bombas no se guardan ahora en zulos sino en las propias casas de los que hace tiempo el PNV decía que se dedicaban a la violencia de baja intensidad.

La catástrofe ferroviaria que la fortuna evitó
Impresiones El Mundo 17 Agosto 2001

Pudo ocurrir una gran catástrofe, pero afortunadamente no pasó nada. Dos bombas colocadas por miembros de ETA en la vía del AVE a su paso por Ciudad Real estallaron el pasado miércoles. Causaron desperfectos en las traviesas y los raíles que hubieran podido hacer descarrilar el tren que circula a casi 300 kilómetros por hora por esos parajes. El sistema de detección electrónico instalado en la vía avisó inmediatamente de los daños. Renfe cortó la circulación del AVE, reparó los raíles y reanudó a las pocas horas el servicio. Pero si el sistema de control hubiera fallado o las bombas, fabricadas con dinamita robada en Grenoble, hubieran estallado al paso del tren, la magnitud de la catástrofe podría haber sido considerable. Hay que recordar que, en junio de 1998, un centenar de personas perdió la vida al descarrilar un tren de alta velocidad en Alemania, muy similar al AVE. El Ministerio del Interior sospecha que ambos artefactos fueron colocados por Olaia Castresana, fallecida al estallarle la bomba que manipulaba en Torrevieja, y su compañero Anartz Oiarzabal, que logró huir. Se da la circunstancia de que Interior reveló ayer que un tercer explosivo estalló el pasado día 3 en una vía de la provincia de Albacete sin previo aviso de ETA. La banda había instalado artefactos parecidos en el ferrocarril en anteriores veranos, pero siempre había avisado horas antes para evitar la tragedia. Ahora parece haber cambiado de táctica. Ya no tiene escrúpulos en jugar a la ruleta rusa con la vida de los pasajeros. Ello exige que Interior redoble todos los esfuerzos para vigilar la infraestructura ferroviaria en unos momentos en que millones de personas utilizan el tren para sus desplazamientos de vacaciones.

Eta no avisó
Editorial La Razón 17 Agosto 2001

Es conocido que la estrategia terrorista de Eta se basa en generar el miedo indiscriminado entre la población, pero trata de evitar matanzas que pudieran llevar a una crispación incontrolable de la ciudadanía. Por eso llama la atención que la banda etarra decidiera no avisar de la colocación de explosivos en la vía del AVE que, si hubiera descarrilado, hubiese podido causar decenas de víctimas, tal vez centenares.

   La pregunta es si Eta pretendía en el AVE el «atentado de gran envergadura» que temían las fuerzas de seguridad (como publicó en portada LA RAZÓN) y al que después aludió Arzallus. No es fácil saberlo, porque se presume que quien debía haber avisado de las bombas, la etarra Olaya Castresana, estaba muerta, y su compañero de «comando», escondido. Pero es obvio que los cabecillas etarras debían conocer la colocación de las bombas y dejaron que éstas estallaran con un resultado imprevisible.

   No es imposible que, en el fanatismo que se ha instalado Eta, llegue la banda terrorista a la tentación de atentados del estilo del IRA, como el de la matanza de Omagh. Pueden pensar que sería una vía para poner de rodillas al Estado e imponer una negociación. Esto es lo que deben tener presentes las fuerzas de seguridad del Estado, y ahí deben dirigir sus esfuerzos de investigación, independientemente que los políticos deban explicar claramente que al Estado no se le pone de rodillas, ni con atentados selectivos ni con matanzas indiscriminadas.

   Pero aquellos sectores del País Vasco que tienen mitificada a Eta como un «movimiento de liberación» deben tener presente que, además de actuar como los mafiosos, han perdido toda consideración de valores humanos. Son despiadados, y un futuro vasco en el que ellos participaran sería exclusivamente la constatación de una tragedia. Aunque el PNV crea que podría entonces dominarlos.

Dinamita contra el AVE
Editorial ABC 17 Agosto 2001

Dentro de su estrategia destructiva -fin único, que nadie se engañe, de toda banda terrorista-, ETA suele «contextualizar» su actividad criminal en los tiempos que corren y con la perversa interpretación personal que hace de la actualidad, en un intento de extorsionar y doblegar voluntades que, no siempre, cae en saco roto. El verano, con los masivos desplazamientos a la costa, es aprovechado tradicionalmente por los etarras para descargar allí parte de su ofensiva. La muerte de la activista Olalla Castresana, que pereció en la localidad alicantina de Torrevieja cuando manipulaba la dinamita con la que pretendía aterrorizar a la costa levantina, es un claro exponente de esta contextualización. Además, en los últimos días, los que tradicionalmente han sido objetivos de la «kale borroka» han pasado a ser ejecutados por «comandos» de etarras liberados. Ayer, ETA hizo estallar dos artefactos, compuesto con dinamita, en una sede del Banco Guipuzcoano en San Sebastián, casi al mismo tiempo que se hacía público que fue la mencionada Castresana quien, poco antes de morir, colocó con un temporizador los artefactos que estallaron el miércoles en la vía del AVE. ETA busca un atentado de especial impacto y el tren de alta velocidad, que cuenta con un reconocido tirón en la opinión pública, cumple sus expectativas aterrorizantes de la misma manera que lo hacía el «ferry» que pretendían atacar.

Y si, como antes apuntamos, ETA sabe que sus «mensajes» no suelen caer en saco roto dentro del mundo nacionalista, el hostigamiento a agentes de la Ertzaintza ha de ser observado en el marco de la entrevista que hoy mantendrán en Madrid el secretario de Estado de Seguridad, Pedro Morenés, y el viceconsejero de Interior vasco, Mikel Legarda (secuela de la mantenida por Rajoy y Balza). Atacando con cócteles molotov con ácido a los agentes (uno de ellos se debate entre la vida y la muerte), incendiando sus coches y sus casas o insultando a la Ertzaintza en la calle, el complejo etarra lanza un mensaje a Balza para que no active una represión seria y eficaz de la Policía vasca contra ese entramado criminal y mantenga esa bochornosa permisividad. En ocho meses, y tras casi 300 actos de sabotaje, sólo ha detenido a un «grupo Y». ETA pretende, en fin, que todo siga igual. Las denuncias del principal sindicato del Cuerpo, Erne, sobre las directrices políticas con las que el Gobierno del PNV maniata a los ertzainas, son el primer y más directo testimonio de la meditada pasividad de la Consejería de Interior vasca en este asunto. Mientras tanto, el dúo Arzalluz-Egibar aventa la especie de que el Gobierno central quiere desprestigiar a la Ertzaintza al ofrecer la ayuda de la Policía y la Guardia Civil para contener el terrorismo callejero. Es sabido que para el PNV la culpa siempre es del otro. Pero Erne ha hablado, con palabras cristalinas, y ha señalado al responsable del desastre.

Carteles pegados en las calles de Bilbao acusan al alcalde de la ciudad de «español»
Bilbao. Ep ABC 17 Agosto 2001

Numerosas calles de Bilbao amanecieron hoy con carteles en los que se acusa al actual alcalde de la ciudad, Iñaki Azkuna, de «Chulo, prepotente, intransigente y español». En los carteles aparece Azkuna abrazando el ayuntamiento de Bilbao con todas sus banderas izadas y una furgoneta de la Ertzaintza y con el lema «Porque los vascos no somos así: Ikurriña sí, española no».

También aparecen las siglas de EAJ con un fondo de Ikurriña y las mismas siglas de EAJ con el fondo de la bandera española. Esta pegada de carteles se produce días antes de que se celebre la Semana Grande de Bilbao que todos los años reproduce la polémica de la izada de la bandera de España.

Un ertzaina descubre en los bajos de su vehículo en Bilbao un artefacto casero que no llegó a estallar
Bilbao. Ep ABC  17 Agosto 2001

Un agente de la Ertzaintza descubrió ayer en Bilbao en los bajos de su vehículo particular un artefacto explosivo de fabricación casera que no llegó a estallar, según informaron fuentes del Departamento de Interior.

El suceso se produjo sobre las doce y media del mediodía de ayer cuando el ertzaina localizó restos del explosivo en el suelo y que retiró él mismo. Al parecer, durante la noche el agente oyó una pequeña detonación a la que no dio importancia.

Sin embargo, por la mañana, cuando se acercó a su vehículo, estacionado en la calle Universidad de Oñati, observó restos del artefacto en el suelo, que no llegó a estallar por algún fallo y que, por tanto, no provocó ningún daño.

Asesinan a François Santoni, histórico dirigente del movimiento nacionalista en Córcega
EFE Libertad Digital 17 Agosto 2001

El antiguo dirigente nacionalista corso François Santoni ha sido asesinado en Monaccia d'Aullene, en el sur de la isla de Córcega. Un atacante no identificado mató a Santoni con una ráfaga de metralleta dentro de su coche, al parecer cuando éste salía de una fiesta. La sección antiterrorista de la Fiscalía de París se ha encargado de la investigación.
Santoni, de 41 años, fue el máximo dirigente del grupo A Cuncolta, brazo político del Frente de Liberación Nacional-Canal Histórico, pero hace tres años rompió con sus compañeros. Tras ello, escribió un libro sobre su experiencia con los grupos nacionalistas corsos en colaboración con su amigo Jean Michel Rossi, quien también fue asesinado en un tiroteo el pasado año a la puerta de un café.

La sección antiterrorista de la Fiscalía de París se ha encargado de la investigación del asesinato del antiguo dirigente nacionalista corso François Santoni, que fue acribillado la pasada madrugada en Monaccia d'Aullene, en el sur de la isla de Córcega. Los investigadores están tratando de buscar “a toda persona susceptible de aportar algún testimonio”, ha manifestado el fiscal de Ajaccio, Jacques Dallet, que, no obstante, señaló que “no es fácil”.

La autopsia del cadáver está previsto que se haga este viernes en Ajaccio, donde también se espera la llegada de un fiscal antiterrorista de París, señaló Dallet.

El asesinato de Santoni se produce casi un año después de que su amigo y también "histórico" del nacionalismo corso Jean Michel Rossi muriese acribillado en la terraza de un café en Córcega.

Amenazado de muerte, Santoni fue alcanzado por una ráfaga de fusil de asalto del calibre 7,62 a las 01.05 horas (11.05 GMT) de este viernes cuando salía de la boda de un amigo, que también resultó herido en una pierna, indicaron fuentes policiales. Los atacantes, cuyo numero no ha sido precisado, lograron darse a la fuga, pese a que los guardaespaldas de Santoni, que fue alcanzado en la cabeza y en el pecho, respondieron al tiroteo, según la policía.

El automóvil del ex líder nacionalista, un BMW, resultó acribillado por varias decenas de impactos de bala. Aunque no se descarta ninguna hipótesis sobre el móvil del crimen, la policía privilegia la tesis del asesinato por razones políticas, ya que su libro le valió ataques feroces de sus antiguos compañeros de filas.

La banda coloca dos artefactos contra un banco en San Sebastián
VITORIA. J. J. Saldaña ABC 17 Agosto 2001

ETA colocó durante la pasada madrugada dos bombas compuestas por dinamita robada en Francia en sendas oficinas del Banco Guipuzcoano en San Sebastián. Agentes de la Ertzaintza neutralizaron el artefacto colocado en la sucursal de la calle Zubieta, pero no así la que iba dirigida contra la sede central del Banco, situado en la céntrica avenida de la Libertad que, si bien explosionó de forma controlada, causó importantes daños materiales.

La existencia de las bombas fue comunicada a la Dya por un comunicante que dijo hablar en nombre de ETA, y que anunció que estallarían en veinte minutos. Tras cerrar los accesos a ambas calles y desalojar a parte de los vecinos, las bombas no estallaron a la hora anunciada y después de una segunda llamada reiterando su existencia, los artificieros comenzaron a manipularlas. El artefacto dirigido contra la sucursal de la avenida de la Libertad, que estaba en el interior de una bolsa de plástico, fue explosionado de forma controlada, sobre las tres de la mañana, causando, a pesar de todo, importantes daños materiales, sobre todo, en las ventanas y en la escalera de acceso a la oficina, así como en los dos comercios situados junto a la entidad -una óptica y una joyería-, y también en los cristales de los edificios más próximos. El interior de la entidad no sufrió daños por lo que el Banco atendió ayer a sus clientes. Mientras, en la oficina de la calle Zubieta, los daños materiales apenas eran apreciables. Según la Consejería de Interior, las bombas eran de composición similar y contenían cada uno de ellos unos dos kilos de dinamita Titadyne. Son ya cuatro los atentados contra este Banco.

La Ertzaintza sólo ha desarticulado un grupo de terror callejero este año pese a los 280 sabotajes
MADRID. ABC 17 Agosto 2001

La entrevista de hoy entre el secretario de Estado de Seguridad, Pedro Morenés, y el viceconsejero de Interior del Gobierno vasco, Mikel Legarda, se desarrolla en un contexto de escasa eficacia de la Ertzaintza contra la violencia. Salvo casos aislados, el casi centenar de proetarras puestos a disposición de la Justicia por la Policía autónoma en lo que va de año fueron detenidos al ser sorprendidos «in fraganti», y no por investigaciones.

Uno de los temas «estrella» tratados en la última reunión entre Mariano Rajoy y Javier Balza, que deberá ser desarrollado a partir de hoy entre Morenés y Legarda en el terreno operativo, es el concerniente a un Plan Conjunto para combatir la «kale borroka» que ha ido alcanzando una especial gravedad, no sólo por la alarma social que provoca, sino también porque constituye una «escuela de prácticas» de futuros terroristas. Ese plan incluye el ofrecimiento para que la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía colaboren con la Ertzaintza en la lucha contra los desmanes callejeros.

Las estadísticas hablan por sí solas y, de hecho, en los ocho primeros meses de este año, en el País Vasco se han contabilizado 280 actos de terrorismo callejero. Sin embargo, en este período la Ertzaintza sólo ha desarticulado, y parcialmente, un grupo «Y», como consecuencia de una investigación. Lo hizo, precisamente, el pasado martes, a tres días de la entrevista entre Morenés y Legarda, y el mismo día en que Arzalluz rechazaba el ofrecimiento de Rajoy para que la Guardia Civil y la Policía Nacional colaboren con la Ertzaintza en la lucha conra la violencia callejera. La Policía vasca imputa a este grupo, integrado por Gorka Ribadella y Arantza Martín, delegada del sindicato abertzale LAB en el sector de la hostelería, la colocación de un artefacto contra una entidad bancaria de Bilbao el pasado 27 de julio.

Se investiga, además, su participación, junto con otras personas, en ataques similares registrados en la capital vizcaína desde agosto del pasado. La Ertzaintza se ha incautado, en un «gaztetxe» (lugar de reunión de jóvenes), considerado como «centro operativo», de artefactos explosivos, material pirotécnico, lanzacohetes, garrafas de gasolina, cartuchos de pólvora y bombonas de camping- gas, además de dos camisas del uniforme oficial de la Policía autonóma y plantillas para la realización de pintadas de ETA.

En el registro del local se halló también un importante número de globos de plástico y pintura, de los que se utilizan habitualmente en agresiones contra las fachadas de edificios, así como numerosas plantas de marihuana. Los detenidos preparaban nuevos atentados y disturbios durante la Semana Grande de Bilbao que comienza mañana sábado.

A parte de esta operación, la Ertzaintza detuvo el 5 de marzo a tres individuos, uno de ellos menor de edad, acusados de acciones de «kale borroka». El resto, hasta el cerca del centenar, han sido arrestados por la Policía autónoma en estos primeros ocho meses de 2001, bien durante disturbios o porque fueron sorprendidos «in fraganti». Pero no como consecuencia de investigaciones diseñadas y elaboradas.

Por otra parte, desde el anuncio de tregua por parte de ETA, en septiembre de 1999, hasta febrero de 2000, una vez reanudada ya la actividad terrorista, la Consejería del Interior contabilizó 1.274 sabotajes que ocasionaron 26 heridos. Frente a estos actos de violencia, la Policía autónoma sólo practicó 141 detenciones.

Durante el año 2000 se produjeron en el País Vasco 534 acciones de «kale borroka» y un total de 97 detenidos.

Morenés hará hincapié en su entrevista con Mikel Legarda en la importancia de combatir conjuntamente la «kale borroka», además de por la alarma social que ocasiona, porque se ha convertido en una «escuela de prácticas» de futuros pistoleros de ETA. De hecho, más del noventa por ciento de los etarras detenidos tras la tregua trampa como integrantes de «comandos» se formaron en las filas de Jarrai y, después, en las de Haika.

Los recientes disturbios perpetrados en la localidad guipuzcoana de Vergara por medio centenar de encapuchados, o la emboscada de Portugalete, en la que un grupo de proetarras abrasó a dos ertzainas, son episodios de confirman que los actos de «kale borroka» han pasado ya al nivel de terrorismo puro y duro y ante los que la Policía autónoma se encuentra desbordada, sobre todo, según han denunciado la mayoría de sus sindicatos, porque el Departamento que dirige Balza carece de un plan para atajar este problema.

Maragall contra Zapatero
Por Enrique de Diego Libertad Digital 17 Agosto 2001

El partido socialista no es o no funciona como un partido, sino como una confederación de ellos. Zapatero y sus colaboradores ocupan el papel de dirección comercial para vender el producto en el ámbito nacional, pero sometidos al dictado de los barones, como se vio en la Conferencia Política. La conspiración veraniega del federalismo asimétrico da un paso más en esta desvertebración del partido socialista, previa a la de la idea de España como sociedad abierta, hacia la que la izquierda ha venido manteniendo una posición de repulsa, casi de odio, de la que se descolgó el socialismo vasco.

Maragall está propiciando un debate al margen de los órganos de gobierno del partido socialista. Se sitúa, pues, a la altura o en confrontación con José Luis Rodríguez Zapatero. En los reinos de taifas socialistas, el catalán es un virrey. Su confuso federalismo –una grosera manipulación de la realidad, pues la España de las autonomías es nítidamente federal y el federalismo maragalliano es sinónimo de nacionalismo– pretende generar dos partidos socialistas. El PSOE del Norte, periférico, con base en la antigua Corona de Aragón y con los partidos de zonas con debate nacionalista, y otro PSOE del Sur, mesetario. Es una escisión de hecho lo que está en marcha, aunque puedan mantenerse las formas para engañar al respetable.

Esta estrategia ha aumentado su apuesta intentando dividir y debilitar al socialismo vasco, que es el escollo tanto para este fraccionalismo como para las aspiraciones secesionistas del PNV. Lo que no ha conseguido Arzalluz lo pretende Maragall, no con el acomplejado Odón Elorza, sino ahora desde dentro de la misma ejecutiva de Nicolás Redondo. El futuro de una cierta idea de España, el de la convivencia constitucional, se juega en buena medida en ese debate del PSE.

Lía Schwartz: «Nunca se han escrito más novelas en español que ahora»
Entrevista a la presidenta de la Asociación Internacional de Hispanistas
La hispanista norteamericana explica cómo Gracían llegó a ser un «best-seller» entre los yuppies y porqué el canon de Bloom está superado
Antonio SEMPERE La Razón 17 Agosto 2001

Con la intención de reevaluar la función que los clásicos antiguos de la literatura cumplieron en la constitución de la cultura barroca, la catedrática de Literatura Comparada Lía Schwartz, también presidenta de la Asociación Internacional de Hispanistas, imparte en la Universidad Internacional Menéndez (UIMP) un curso sobre «El canon clásico de Quevedo a Gracián». Esta catedrática de la Universidad de Nueva York destacó el auge de lo hispano en los Estados Unidos: «Sólo en Nueva York hablan nuestra lengua dos millones y medio de habitantes».

   -«El oráculo manual», de Gracián, es un «best-seller» para los ejecutivos estadounidenses. ¿A qué se debe este fenómeno?
   -Es un manual de moral práctica, que ha despertado un gran interés entre los yuppies. La traducción es de Christopher Maurer.

   -También el cine y la literatura españoles aumentan su presencia en los Estados Unidos.
   -Sí, y no sólo por Antonio Banderas o por Pedro Almodóvar. Se suelen celebrar muchas semanas de cine español a las que asiste bastante público. Y en literatura, Arturo Pérez Reverte está siendo muy traducido con mucho éxito. No es un caso único.

   -El «spanglish» toma posiciones.
   -Aunque sea en situación doméstica, en un futuro inmediato lo hablarán muchos millones de inmigrantes. Ese proceso no se va a detener. En el ámbito universitario, el crecimiento del aprendizaje del español es un hecho. Y en Nueva York ya lo hablan dos millones y medio de habitantes, aunque utilicen alguna variante dialectal diferente.

Un género que resiste
-No hay humanista que pase por aquí sin dar su opinión sobre la muerte de la novela. Cuente la suya.
   -Nunca se han escrito más novelas en español que en los últimos veinticinco años. La novela se recicla de otro modo. La narrativa en prosa no desaparece, ni los relatos breves. Cambiarán los modelos de ficción, más o menos psicológica, más o menos realista, pero el género resiste, como lo ha hecho desde el siglo XVI.

   -¿Se puede hablar, pues, de auge de los español, sin tópicos?
   -Sí. El auge es notable. Los cambios en la narrativa, también. A mí, particularmente, Luis Mateo Díez o Julio Llamazares me dan una imagen de España muy importante. En poesía, Brines me fascina. Estudio lo viejo, pero me seduce lo nuevo.

   -¿Se está produciendo una apertura del canon?
   -Ahora existe un canon por cuestión de género (debe haber tantas mujeres como hombres), por etnias, o por orientación sexual. Todas las minorías deben estar representadas en la política del canon. Harold Bloom, en «El canon occidental», va contra eso, pero lo que hace con esta postura es no ver que el centro de todo, para él, es lo anglosajón. Y esa cerrazón demuestra un gran subjetivismo.

   -Entonces, ¿el canon occidental le parece insatisfactorio?
   -Sí, el canon de Bloom está superado, porque la política de identidad pide el movimiento de apertura de toda sociedad cambiante. Bloom quiere salvaguardar algunos clásicos que considera eternos, pero sus criterios son socioeconómicos. Los cánones son cambiantes más allá de Cervantes, Borges y Neruda, que son sus parámetros.

   -¿Qué conexiones existen entre los clásicos y lo postmoderno?
   -Si Gracián se convirtió en «best-seller» es porque esas conexiones existen en la práctica. Las listas de autores cambian de generación en generación; sin embargo, la lectura individual de determinados humanistas permite reintegrar a sus citas y fragmentos a los modelos históricos de los diversos géneros poéticos.

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