AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 20 Agosto   2001
#La decadencia del español en Cataluña
Carmen Leal es secretaria de la Asociación de Profesores por el Bilingüísmo La Razón 20 Agosto 2001

#Un galimatías nacional
Pedro Muñoz La Estrella 20 Agosto 2001

#El «oficio» de terrorista
Editorial ABC 20 Agosto 2001

#Cuba delata a Gerry Adams
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 20 Agosto 2001

#Consulta al pueblo vasco
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 20 Agosto 2001

#¡Viva Cartagena!
Luis María ANSON La Razón 20 Agosto 2001

#La internacional terrorista
Editorial La Razón 20 Agosto 2001

#Europa, ¿obsesión o ilusión?
MIRA MILOSEVICH El País 20 Agosto 2001

#El PNV tiene que quemar sus naves
Lorenzo Contreras La Estrella 20 Agosto 2001

#Una cuestión de fe
Lorenzo CONTRERAS La Razón 20 Agosto 2001

#Un jefe militar colombiano revela que Eta enseña a la guerrilla el manejo de bombas
G. B. F. - Bogotá.- La Razón 20 Agosto 2001

#Maragall y lo vasco
Breverías ABC 20 Agosto 2001

#El tribunal de cuentas vasco detecta dietas secretas y subvenciones sin control en Zarauz
M. R. Iglesias - Zarauz (Guipúzcoa).- La Razón 20 Agosto 2001

La decadencia del español en Cataluña
Carmen Leal es secretaria de la Asociación de Profesores por el Bilingüísmo La Razón 20 Agosto 2001

El catalán goza de buena salud, dice el Gobierno de la Generalidad y lo avala con profusión de datos y alabanzas hasta a los Mossos d Esquadra. Algo está pasando o por pasar en Cataluña, porque lo cierto es que aquí se puede hablar, discutir y disentir de todo o de casi todo, pero hay algo incuestionable, algo intocable, un único dogma que planea sobre partidos políticos e instituciones y que poco a poco va calando como dogma de fe en todas las capas de la población. Nuestra lengua vernácula, el catalán, ha sido perseguida desde tiempo inmemorial y nos han impuesto la lengua castellana imperialista y hostil para aniquilarnos. En síntesis, esta es la teoría que sin matización ninguna y sin razonamiento previo circula como axioma desde la etapa preescolar hasta la Universidad. Se repite por calles y plazas y funciona como verdad incuestionable como Goebbels decía que se comportaban las afirmaciones al margen de su veracidad, por repetición «di muchas veces una mentira y se comportará como una verdad».

   Habría primero que explicar cuál es el comportamiento de las lenguas, sean o no minoritarias, al margen de prohibiciones e imposiciones. Las lenguas son sistemas de comunicación de grupos humanos, más o menos numerosos, que la emplean para la comunicación interpersonal y la intrapersonal (el pensamiento). Tiene, por tanto, una vertiente social y socializadora, y una vertiente íntima, personal, afectiva. Es hereditaria, el vehículo por el que el niño tiene el primer conocimiento del mundo y recibe el afecto y la seguridad que da la madre, por eso se le llama lengua materna, (GLM), y no «lengua habitual». Este código está unido a los afectos y experiencias de la infancia y tiene por tanto un componente sentimental. Cualquier mínimo desprecio a la lengua materna, se recibe en el ámbito del sentimiento y no de la razón y con frecuencia provoca reacciones irracionales, viscerales. Las más de las veces coincide la lengua materna con la habitual empleada por el ciudadano, pero no siempre. Si la lengua materna se abandona por otro sistema de comunicación, otra lengua, se hace por razones de conveniencia, necesidad o prestigio. Difícilmente se impone a «sangre o fuego» o «con la cruz y la espada». La palabra imposición hay que entenderla como la adopción de una norma para el bien común. Se ha impuesto (hemos adoptado) el sistema métrico decimal, se ha impuesto la circulación por la izquierda o se ha impuesto el inglés como segunda lengua y nos van a imponer el «euro». Así entiendo yo las leyes lingüísticas promulgadas durante el siglo XVIII en España, como medida de eficacia para una incipiente administración de todos los pueblos de España. Entonces el castellano, hoy español, era la lengua más conocida por todos los que sabían leer y escribir, era la más extendida. Hablar antes de esa fecha de «imposición legal» no tiene mucho sentido. Las vicisitudes lingüísticas históricas de esta España nuestra están muy bien estudiadas y documentadas hace tiempo por Don Gregorio Salvador y actualmente por J. Ramón Lodares en El paraíso lingüístico. La abundante documentación exhibida permite asegurar que solamente hubo imposición con represión real, (más o menos virulenta, dependiendo de fechas y lugares), en las dos dictaduras que hemos padecido en este último siglo. Y como en todas las dictaduras no hay más ley para todo que la voluntad del dictador.

   Hoy en Europa están muy bien aseguradas todas las lenguas minoritarias y los atropellos pasados ¬que los hubo¬ no pueden servir de justificación a los presentes, que los hay. Es atropello que a un niño castellanohablante se le cambien la lengua «por la fuerza» a los 3 años en la escuela pública, verdadero escándalo pedagógico, con la disculpa de que así aprende catalán.

   Razonamiento que no se sostiene porque no es la única manera de aprenderlo «por inmersión» precoz, y obligatoria, algo que no se hace, de esta forma, en ningún lugar del mundo, ni en Canadá (Québec) que ha servido de modelo. Y se soslaya la legalidad ofertando gratuitamente (con el dinero de todos) plazas escolares a niños de 3 a 5 años solamente en catalán, ya que la ley de educación no obliga hasta los 5 años, obviando así ladinamente la jurisprudencia que indica que «no se puede escolarizar por ley a ningún niño en una lengua que desconozca».

   Es un atropello que se hayan tenido que marchar de Cataluña 14.000 profesores, muchos de ellos habían ejercido toda su vida profesional en Cataluña, conminándoles a que en el plazo de cinco días pidan traslado fuera de Cataluña, «ya que no han superado la prueba de catalán » (Telegrama de la Generalidad 20 febrero 1985, pág. 144. FADICE). Y se siga presionando a los profesores, por escrito, a que impartan sus clases en catalán o que pidan traslado a otro centro.

   Es un atropello que a los alumnos que hacen las pruebas de selectividad se les niegue el texto del examen en español, lengua oficial del Estado y a los profesores que protestan por ello se les castigue, se les ningunee como profesores correctores, amenace, etcétera. Y no son casos puntuales, aislados.

   Es un atropello que la lengua que nos permite entendernos a todos los españoles esté postergada en la escuela, y haya quedado reducida a la consideración de asignatura como la lengua inglesa o francesa. Es bochornoso que la Historia de España este mutilada, sesgada e interpretada siempre en clave nacionalista hasta extremos de dudosa cientificidad. Es escandaloso el escamoteo de muchos autores importantes de la Literatura española hasta en el Bachillerato. (Garcilaso, Quevedo, Góngora, Galdós...). Bochornoso, escandaloso y preocupante que de forma indirecta se transmita a los adolescentes en la escuela la idea de que los españoles han sido los culpables de todas las desgracias de Cataluña. Y que los catalanes no han sido, ni son españoles.

   Las leyes lingüísticas actuales han puesto una barrera feroz, de tal forma que cualquier ciudadano del resto de España tiene serias dificultades para establecerse en Cataluña a pesar de ser «tierra de acogida» según Jordi Pujol. Este es el costo de la «buena salud del catalán»: un conflicto lingüístico institucional, una diglosia institucional corregida por la sensatez de la ciudadanía que en la calle habla catalán y castellano o español según le peta, aunque ya no sepa escribir en castellano.

   El malestar de muchos catalanes castellanohablantes se ignora concienzudamente, pero el conflicto lingüístico está latente. Se procuran acallar las voces que protestan descalificándolas «fascistas», «imperialistas», etcétera, pero algún día el conflicto puede estallar porque no deja de ser una represión lingüística a la inversa la llamada eufemísticamente «discriminación positiva» del catalán.

   Gracias a esa discriminación ciertos políticos airean la «buena salud» del catalán en los medios de comunicación o vuelven al victimismo de siempre según las necesidades políticas del momento y de lo que convenga al partido en el poder. Hoy toca, hoy no toca.

Un galimatías nacional
Pedro Muñoz La Estrella 20 Agosto 2001

En un periódico de difusión nacional leo textualmente lo que sigue:

'La Ertzaintza, con su compromiso de hacer frente a la Kale Borroka, crea en Bizkaia un problema a los abertzales que ya no van a poder encontrar reposo ni en los akelarres de sus gaztetxes'. 

Atraído por tan provocador galimatías lingüístico hago un repaso en prensa diaria y advierto que, en mayor o menor medida, estos textos mestizos, entreverados de vasco y castellano, no son excepción en los actuales contenidos informativos de la prensa y las publicaciones españolas en general. Se han hecho costumbre general, una especie de manía consistente en la cómoda introducción en la lengua española de vocablos ajenos a ella.

No hace falta añadir que, en pura fidelidad lingüística -que no es otra cosa que simple sentido común aplicado a la cultura de la expresión, de la comunicación y, por tanto, de la cultura propia- el texto de referencia podría, y a mi juicio debería, haberse redactado sin especiales esfuerzos añadidos para quedar así por ejemplo:

'La Policía Autónoma Vasca, con su compromiso de hacer frente a la violencia callejera, crea en Vizcaya un problema a los nacionalistas radicales que ya no van a poder encontrar reposo ni en los aquelarres de sus locales de reunión'.

Hasta aquí, la prueba de cargo, algo así como el enunciado de lo que a mí personalmente me parece una torpe e innecesaria agresión a una lengua. Agresión que, al tiempo, es una lamentable incoherencia si se tiene en cuenta que una buena parte de los que así escriben seguramente estarían, como uno mismo, resueltos a defender el desarrollo de las culturas minoritarias de España o de donde sea. No se termina de entender bien que los autores de estas inserciones, tan clamorosas como arbitrarias, evidencien con el uso de estos vocablos su derecho a existir y, sin embargo, desplacen de su sitio natural a sus equivalentes originales del castellano sin el menor miramiento. Todavía se entiende menos que incluso lleguen a enmendar la plana al viejo idioma español sustituyendo, por la 'k' vasca, la 'q' de aquelarre, palabra castellana de acreditado historial muy anterior a las noches tenebrosas en que las primeras brujas vasco-navarras pasmaron al personal con sus conjuros desde las sombras rupestres de Zugarramundi.

En cierto modo esta torpe costumbre del híbrido lenguaje, que se viene extendiendo como una plaga en los últimos años, es un disparate que sería necesario ir corrigiendo desde las tribunas competentes de la Cultura y de la Real Academia de la Lengua antes de que estos pequeños brotes de diarrea lingüística se enquisten para siempre jamás en las molleras de los escribientes.

Como es natural, los periodistas tenemos mucho que decir y hacer, sobre todo las nuevas oleadas de profesionales de esto tan importante como es el empleo de la lengua para la alta y noble función de informar. Y, a mi modo de ver, no ha de ser tarea difícil por la simple razón de que para favorecer la lengua vasca, la catalana o la gallega, no es necesario perjudicar la española. Claro que vaya usted a decirle esto a los líderes políticos que, en su día, forzaron el otro disparate de obligar a todos los españoles a que en la lengua castellana, donde ya esta acreditados término como Lérida, Gerona, Orense, La Coruña, etcétera, etcétera, se metieran con calzador, y para su obligado cumplimiento, Lleida, Girona, Ourense o A Coruña, que, por cierto tienen su espacio, su hueco y su apropiado hábitat en sus respectivas lenguas.

Confieso aquí y ahora, sin soberbia ni rabieta alguna, sin embargo, que no pienso prestarme a esta normativa con calzador por muy oficial que sea o pretendan hacerla. Cuando hablo catalán digo Lleida, pero cuando hablo y escribo castellano digo Lérida. Y así van a ser las cosas por lo que a mí respecta. Es una forma de desobediencia civil de gran fundamento como pueden ver.

Es como vestir a un santo desnudando a otro. El sarcasmo es chocante, tanto por la misma irregularidad como por el hecho de que estas corrupciones lingüísticas se producen, a nuestro juicio, en medio de un caldo de cultivo de nacionalismos mejor o peor entendidos que, por razones muy complejas, producen contagios inconvenientes. Seguramente, por no herir la susceptibilidad de los nacionalistas vascos, que, como su propio victimismo, no tiene final, hay castellano hablantes, debidamente condescendientes y generosos con las lenguas minoritarias, que no dudan en expresar así su solidaridad.

No está mal que se defiendan las culturas. Pero nos parece que el mal empleo de las lenguas en el ámbito de una sociedad culta es improcedente. Se da la situación paradójica de que una buena parte de los españoles estamos dispuestos a darnos de tortas por defender el derecho de vascos y de catalanes a usar su idioma esgrimiendo los más sólidos argumentos jurídicos, culturales y hasta étnicos, y, al tiempo, no dudamos un solo segundo a la hora de convertir nuestra propia lengua en una mezcolanza informe de vocablos.

Si algo como esto que se denuncia aquí sucediera en el uso diario de idiomas como el catalán o el vasco, por ejemplo, si alguien obligara a introducir vocablos castellanos en esos idiomas, el cirio iba a ser sonado. Pmunoz@estrelladigital.es

El «oficio» de terrorista
Editorial ABC 20 Agosto 2001

Día a día se van conociendo más datos sobre la estrecha colaboración que mantienen los grupos terroristas de distintos países del mundo, y que, tras tantas concomitancias, forman lo que ya se viene conociendo como la «Internacional del Terror». Ayer, un general colombiano, Martín Orlando Carreño, dio por segura la presencia de pistoleros etarras en Colombia, país al que han llegado para, al parecer, adiestrar al Ejército de Liberación Nacional (ELN) -el segundo grupo insurgente más importante de ese país- en el manejo de los explosivos y la preparación de coches bomba. Según Carreño, los últimos atentados perpetrados por el ELN tienen mucha similitud con los que ETA lleva a cabo en España. Este parecido «modus operandi» también ha sido reconocido recientemente por Ronald Kenneth, un alto responsable de Interpol. Los etarras habrían llegado a Colombia junto a elementos del IRA, cuya presencia en esas tierras superó el terreno de la sospecha para hollar directamente en el de la certidumbre cuando se detuvo a tres de sus integrantes en Bogotá. Éstos habrían estado instruyendo a las FARC, el primer y más potente grupo guerrillero del país y de toda Iberoamérica.

Y falta un tercer elemento en esta complicada red de auxilios que se presta el terrorismo internacional: en la trama aparece la dictadura cubana, que ha reconocido que uno de los detenidos es el representante del Sinn Fein en la isla caribeña, aunque el régimen desligara esta función de los manejos que llevaba a cabo el activista en Bogotá. Que Cuba, otro «santuario» etarra, fuera el único país que se negara a suscribir una condena contra ETA en la X Cumbre Iberoamericana, celebrada en Panamá el pasado noviembre, da bastantes pistas sobre las nocivas complacencias del tirano de La Habana con el terror.

La coincidencia de terroristas del IRA, pistoleros de ETA, grupos guerrilleros que colocan coches bomba y un régimen dictatorial -el único de todo un continente- son elementos lo suficiente inquietantes como para despertar la alarma de la comunidad internacional. El potencial destructivo que posee este letal conglomerado multinacional requiere que los gobiernos de los países donde se asientan, refugian o huyen los miembros de la «Internacional del Terror» se pongan de acuerdo para mejorar la colaboración policial y la represión de este fenómeno.

Sin quererlo -el trabajo intelectual no es ciertamente lo suyo-, esta «internacionalización» viene a desmontar parte de la supuesta doctrina de actuación de las bandas armadas, centrada en un ideario nacionalista. Un etarra en Colombia no lucha por la «liberación» del pueblo vasco, lo hace por el terror, su único oficio y ambición. Para matar, o enseñar a matar, a ETA le da igual que haya todo un océano por medio.

Cuba delata a Gerry Adams
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 20 Agosto 2001

La captura de tres pistoleros del IRA que colaboraban con las FARC en Colombia, así como las declaraciones de un general colombiano sobre una relación similar de ETA con la megabanda terrorista de “Tirofijo” han conducido a todos los investigadores hasta La Habana, no en balde allí moraba, en hábito de embajador del Sinn Feinn, Niall Connolly, el más conocido de los tres terroristas irlandeses detenidos.

En rigor, desde las reuniones de la Conferencia Trilateral en la capital cubana, en la década de los 60, todos los grupos terroristas de occidente y buena parte de los de Oriente han tenido madriguera, hotel, asilo, hospital y caja de ahorros bajo la cómplice mirada en hierro del “Che”, modelo de terrorista internacional, y bajo la amable supervisión de Fidel Castro, anfitrión de cualquier asesino con tal de que se oponga a la democracia liberal, desde etarras a nietos de Jomeini.

Tal vez para que nadie tenga dudas sobre quién controla a quién, ha sido la propia portavoz de la cancillería cubana Aymée Hernández la que ha declarado textualmente: “el señor Niall Terence Connolly es el representante oficial del Sinn Feinn para Cuba y América Latina”. Además de la significativa diferenciación y orden de representación (primero, Cuba; luego, América Latina) la funcionaria castrista ha dejado en ridículo a los portavoces oficiales del Sinn Feinn que pocas horas antes habían negado la pertenencia al partido político del IRA de ningún embajador en Cuba y sus alrededores. Lo han hecho sin convicción, porque en el “Irish Independent” sólo han asegurado que el Sinn Feinn no tenía embajador, pero además han hecho el ridículo. Mientras en Dublín y Londonderry reniegan de sus criminales, Castro los reivindica como propios. ¡Qué liderazgo! ¡Qué diferencia!

Lo asombroso es que desde Cuba también se ha hecho saber que Connolly, sobre adiestrar colombianos en el arte del coche bomba, es quien ha preparado el viaje de Gerry Adams el próximo mes de Septiembre a Cuba y América Latina –siempre por este orden. Veremos si el barbudo jefe terrorista, escurridizo político y cara amable del IRA, dice también que desconoce a Connolly. Sería capaz de jurar que tampoco ha oído hablar nunca de Fidel Castro, pero, como todos los jefes del terrorismo internacional desde aquella “aurora roja” de la Trilateral, seguro que en La Habana tienen una ficha suya que le invita a un discreto silencio.

Como todo lo que toca, Fidel Castro ha convertido en problema internacional la captura de su huésped, ese au pair de Tirofijo que oficiaba también como mayordomo del líder del Sinn Feinn. De forma que Gerry Adams ha sido delatado o retratado por sus anfitriones antes de pisar la Isla. Para que se enteren sus amigos en los Estados Unidos –Clinton el primero– de cuáles son sus auténticas raíces y obligaciones políticas. Y es que quizás la única virtud del castrismo es esa: al final, con él, todo el mundo se retrata.

Consulta al pueblo vasco
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 20 Agosto 2001

Hay personas que se erigen en líderes de opinión no porque tengan el hábito de pensar mejor que de ordinario, ni porque mediten lo que van a decir antes de que las palabras lleguen a su boca, sino por la potencia del altavoz que usan para acallar voces más razonables. A diferencia de EE.UU., donde la calidad de las opiniones suele ir a la par de la influencia cultural del medio que las publica, los diarios triunfantes en los paises que las dictaduras mutilaron de cabezas erguidas, toman como modelo de sabiduría su propio criterio de arrastracueros. Cuanto más a ras de tierra, cuanto más rastreras sean las opiniones mayor será su eco en una sociedad y unos círculos de poder anclados en el oportunismo diario. Lo pone de relieve su modo medroso de tratar el referendum de autodeterminación sugerido por el lendakari.

   En general, los medios informativos son contrarios a esta consulta, pero tienen miedo de parecer antidemócratas o, lo que es peor, españolistas si se oponen frontalmente a ella. Y al criticarla en aspectos coyunturales (no es el momento, hay que definir el censo, no es constitucional, Eta continúa matando, debe extenderse al pueblo español), la están aprobando como tema pendiente. Sea por complejo de culpabilidad franquista, interés empresarial, miedo a la amenaza terrorista o ignorancia de lo que es libertad y democracia, los diarios más vendidos no se atreven a contrariar de frente a los partidos nacionalistas diciendo NO, para siempre, a la celebración de esa consulta antidemocrática.

   Tal referendum no podrá hacerse ahora ni nunca. Y no por temor a que la respuesta pueda ser contraria a la unidad de España, cuestión de puro cálculo en una relación entre factores variables en el tiempo (lo que obligaría a repetir la consulta hasta que la ganara el separatismo), pero sí porque la pregunta, por cuestión de principio, supone una afrenta al ámbito de acción de la democracia y al sentimiento histórico de lo español. Pues la ignorancia y el disparate están, precisamente, en el hecho de preguntar lo que, a todas las luces de la libertad política, es impreguntable, porque es indecible.

   No sería serio que se sometiera al pueblo la decisión sobre la existencia o la inexistencia de Dios. No parecería sensato que decidiera, para España, ser península occidental de Europa o cabo finisterre de Asia. Como en el mito de Perceval, las historias de España, Francia, Inglaterra y Portugal han sido respuestas a preguntas que nadie formuló antes de contestadas. No quiero decir que la historia de España sea su referendum, ni que la existencia nacional sea un plebiscito diario ¬eso fueron memeces de Renan, Ortega y Primo de Rivera derivadas de sus ideas nacionalistas de nación, como proyecto subjetivo y sugestivo de vida en común¬, pero sí afirmo categóricamente que la libertad nada tiene que ver con los hechos de existencia no dependientes de la voluntad.

   La libertad y la democracia no pueden resolver lo absurdo. Y tan absurdo sería preguntar a los vascos si quieren ser o dejar de ser españoles, como a castellanos o andaluces. Lo que tiene sentido en una persona singular, deja de tenerlo en los pueblos determinados por la historia antes de que la libertad tuviera un rol que jugar en la formación de las naciones. Lo que ha sido unido por la fuerza de los hechos, solo el hecho de la fuerza lo puede desunir. Y para separar al País Vasco del resto de España hace falta más fuerza de la que puede desplegar el terrorismo. De las urnas no puede salir jamás la Independencia de Euskadi, pues en ellas no entrará la cuestión sin victoria del separatismo en una previa confrontación inconcebible. El lendakari olvida que, salvo en las revoluciones de la libertad, un referendum no se convoca para resolver conflictos de poder, sino para legalizar lo ya resuelto por vías de fuerza o compromiso entre poderes.

¡Viva Cartagena!
Luis María ANSON La Razón 20 Agosto 2001

de la Real Academia Española

Se equivocan completamente Aznar y Zapatero cuando exigen el fin de toda violencia etarra para hablar de autodeterminación de las provincias vascas.

   Aunque cesara la violencia sería una atrocidad política negociar sobre la autodeterminación. España está autodeterminada desde hace quinientos años. La Constitución de 1978 no establece la unidad de España. Se deriva de esa unidad, del sufragio universal de los siglos.

   Y, además, ¿dónde empieza y dónde termina el derecho de autodeterminación? Si se acepta que se autodeterminen las provincias vascongadas ¿por qué no Álava frente al País Vasco, por qué no San Sebastián frente a Guipúzcoa? Y si un día quiere autodeterminarse la isla de Menorca para que Aznar pase sus vacaciones en el extranjero, ¿qué motivo habría para impedírselo? Y ¿por qué no Alicante, Cartagena o Marbella?

   La boutade de Gil y Gil, que sueña con hacer de su ciudad un Montecarlo independiente no sería una boutade si se acepta que se hable o se negocie la autodeterminación de un país cuya unidad se remonta a quinientos años de historia. Cuando los Gobiernos se hacen pusilánimes y boquimuelles la tentación de los taifas reaparece. Hace poco más de cien años, Cartagena se hizo independiente durante cuatro meses. La insurrección cantonal se produjo en 1873. Málaga, Sevilla, Cádiz, Granada, se sumaron a la locura. El diputado Antonio Gálvez, un político asqueado y bufón, consiguió el apoyo de los generales Contreras y Ferrer y se adueñó de Cartagena. Para respaldar su independencia atrajo a una parte de la escuadra. Nada menos que el general Martínez Campos fue derrotado en el asedio a la plaza. Finalmente, tras mucha sangre derramada y con la ciudad reducida a escombros, los generales Ceballos y López Domínguez doblegaron la resistencia del pichiruche Gálvez.

   Conviene, en fin, no olvidar que cualquier debilidad en el País Vasco, a pesar de que estemos construyendo los Estados Unidos de Europa, puede poner en marcha una larga caravana de autodetermina- ciones y fanatismos. No hay que agitar los fantasmas de la Historia.

La internacional terrorista
Editorial La Razón 20 Agosto 2001

El sueño animado en la Guerra Fría por uno de los bloques contendientes, el comunista, fue debilitar la retaguardia enemiga con una quinta columna terrorista apoyada en un caldo de cultivo ideológico que fuera favorable a sus intereses. De ahí surgieron movimientos revolucionarios en todo el mundo. En algunos lugares, se apoyaron en una situación de miseria evidente, como en América, donde, por ello, aún permanece. Otros, mucho más artificiales, se basaron en un combate delegado contra la injusticia social que afectaba a otros, y no a los que lo realizaban, como en Europa. Por eso, la mayoría de ellos no sobrevivió a la decadencia de la Unión Soviética. Sólo lo hicieron los que al componente revolucionario unieron el nacionalista. Es decir, suplantaron la «lucha por la Humanidad» por la lucha por el poder en su entorno.

   Son estos últimos, Eta y el IRA, los únicos que aún siguen vigentes en Europa. La soñada internacional terrorista se ha quedado en las últimas décadas sin las Brigadas Rojas italianas, sin la Fracción del Ejército Rojo o sin la Baader Meinhoff alemanas, sin la Acción Directa francesa o sin el Grapo español. Pero los terrorismos nacionalistas siguen anclados en la nostalgia internacionalista. Por eso, ahora, se les puede ver coqueteando con la última dictadura comunista en América, Cuba, o con la guerrilla colombiana de las FARC. Así se ha denunciado en Colombia, donde varios detenidos del IRA han confirmado que los terroristas irlandeses intentan meter baza en el conflicto, y donde un coronel ha alertado de la presencia de etarras en la instrucción de la insurgencia. Se refleja así la confusión ideológica que afecta a los terroristas nacionalistas europeos. Su batalla es por independencias nacionales, pero su práctica nostálgica está en el internacionalismo.

   Pero como en ese mundo nada es inocente, y tan despistados no pueden estar los terroristas europeos, obviamente su cercanía a la guerrilla colombiana y a la dictadura castrista no puede interpretarse como fruto exclusivo del idealismo. Puede haber en juego muchos intereses económicos, porque, entre otras cosas, la guerrilla colombiana está asentada y financiada en la tupida red del narcotráfico. Y no se puede desdeñar que los caminos de la revolución no sean laxos y pragmáticos al buscar su método de financiarse, como se ha escrito, y muy recientemente, del dictador cubano, Fidel Castro.

   Lo que fue internacional terrorista de apoyo a la expansión del bloque soviético ha quedado convertida en sociedad de interés mutuo entre grupos residuales de metodología mafiosa, con la cobertura del nacionalismo. Desgraciadamente, uno de ellos, y no el menos peligroso, está en España. Pero numerosos datos, a lo largo de la historia, demuestran la vocación de hermanamiento de Eta con el IRA y con las guerrillas americanas. No está de más que estos movimientos sean vigilados atentamente, porque una de las claves para luchar contra el terrorismo estriba en el aislamiento internacional. Bien lo sabía esto el aforado y libre ex jefe del aparato internacional de Eta, Josu Ternera, que dirigió estas relaciones en el exterior. Porque ahí hay refugio, hay cobertura logística y hay dinero.

Europa, ¿obsesión o ilusión?
MIRA MILOSEVICH El País 20 Agosto 2001

Mira Milosevich es socióloga serbia.

Durante el debate La democracia en el nuevo milenio, organizado por EL PAÍS con motivo de la celebración de su vigésimo quinto aniversario, Javier Solana, responsable de política exterior y de seguridad de la Unión Europea, hizo unas declaraciones sobre los retos que plantea la consolidación de la democracia en países que han sufrido dictaduras y conflictos étnicos, declaraciones que despertaron una viva polémica entre sus interlocutores. Hablando de las futuras elecciones en los países balcánicos, subrayó que 'es un error creer que se pueden aplicar inmediatamente valores que nosotros hemos tardado siglos en incorporar', y que 'el imperio de la ley y de la democracia no son lo mismo' (EL PAÍS, 11 de mayo). En realidad, si tenemos en cuenta que Solana hablaba desde la perspectiva de un europeo occidental y que se refería a los Balcanes, hay poco de polémico en sus palabras. Se pueden aplicar no sólo a los procesos electorales, sino a la tormenta provocada en la vida política de Croacia y la Federación Yugoslava por la exigencia de la entrega de los criminales de guerra de estos países al Tribunal Penal Internacional, o al compromiso de plena colaboración de sus gobiernos con las instituciones jurídicas internacionales. Aunque la temida ruptura entre los gobiernos de Yugoslavia y Serbia parece deberse a las tensiones producidas por la entrega de Milosevic a La Haya, tiene su verdadero origen en la vieja rivalidad entre Kustunica y Djindjic. Los nuevos comicios que se derivarían de la presente criris yugoslava son necesarios para definir, esta vez sin ambigüedades, el rumbo de la transición democrática. Los ciudadanos deberán elegir entre un proceso lento que mantenga intacto el 'orgullo nacional serbio' (es decir, la propuesta de Kustunica) y unas reformas aceleradas, en claro compromiso con los valores occidentales, como quiere Djindjic.

La Unión Europea ha optado por una política de palo y zanahoria (por no hablar lisa y llanamente de chantaje) para impulsar el proceso de democratización en Serbia, subordinando la ayuda económica para la reconstrucción del país a la entrega de Slobodan Milosevic. Sin embargo, surge una cuestión más allá del debate intelectual y ético y de la incuestionable necesidad de vindicar a las víctimas juzgando a sus verdugos: ¿cómo contribuye esta política a la transición democrática emprendida después de la muerte de Franjo Tudjman en Croacia y la caída de Milosevic en Serbia? Las demandas del TPI y las posteriores decisiones de entregar a aquél los presuntos criminales de guerra provocaron una crisis de los inestables gobiernos de la zona. En ambos países dimitieron varios ministros por oponerse a la entrega de sus compatriotas, a pesar de que los nuevos dirigentes basan su credibilidad ante Occidente en la condena de las prácticas políticas de sus antecesores. Por una parte, las exigencias del TPI humillaron a las instituciones jurídicas nacionales, pero, por otra, les dieron la oportunidad de eludir los problemas que han tenido que afrontar los tribunales chilenos, por ejemplo. Pero, sobre todo, han desvelado la necesidad de elegir sin ambigüedades la política propia ante la Europa Occidental, un requisito básico de la transición democrática.

La cesión a las demandas del TPI pone de manifiesto que Europa, para los balcánicos, ha sido más un mito y una aspiración que una realidad política, una mezcla de obsesión e ilusión. Las historias míticas serbias y croatas sobre Europa son bastante parecidas. Europa es el horizonte de referencia de la Cultura y las historias cuentan la pertenencia cultural al universo europeo, aunque se suspire por la imposible pertenencia política al mismo. Las prácticas de los regímenes de Tudjman y Milosevic basadas en las viejas historias de sus nacionalismos respectivos son la mejor prueba de ello. Miroslav Krleza, el gran escritor croata, solía decir: 'Que Dios nos salve de la cultura croata y el heroísmo serbio'. Esta frase resume el meollo mítico de la relación entre Europa y serbios y croatas. Los nacionalistas serbios no dudan de que siempre han sido europeos. Tal seguridad se fundamenta en la creencia de que fueron ellos los que defendieron Europa de la expansión otomana. En su discurso del sexto centenario de la batalla de Kosovo, Milosevic afirmó: 'Hace seis siglos, aquí, en Kosovo, los serbios se defendieron de los turcos. Pero defendieron también a Europa. Entonces los serbios fueron la muralla que protegió la cultura, la religión y la sociedad europea. Por ello, hoy día no sólo es injusto, sino históricamente absurdo, cuestionar la pertenencia de Serbia a Europa' (Polítika, 29-6-1989). El escritor serbio Matija Beckovic cree incluso que el suyo es el pueblo más genuinamente europeo, porque 'Europa no tiene raíz más profunda que la que arraigó en nuestro territorio a través de Grecia y Bizancio' (Knjizevne Novine, 772). Por tanto, el conflicto con Europa se debe, según Beckovic, a que los occidentales han olvidado los auténticos valores europeos, valores que los serbios conservan. Como no podía ser menos, los croatas también defienden Europa, pero sus motivos son 'más cultos' y los bárbaros son otros. Dubravko Jelacic-Buzanski escribe, a propósito de los serbios, en su artículo El adversario indigno: 'Lo que han sido las normas de la vida civilizada y tradicional europea, no existen en nuestro enemigo oriental. Decir que allí empieza Asia sería una ofensa para Asia y sus honorables países. El ejemplo de nuestro enemigo es único. Él sólo crea sus propias formas de maldad. Contra nosotros mantiene una lucha salvaje y sin otros principios que los medios astutos del repertorio bizantino' (Vjesnik, 30-8-1991). La revista Arena de Zagreb (11-8-1995), pocos días después de la Operación Tormenta, en la que fue expulsada la mayoría de la población serbia de la Krajina croata, dedicó un número entero al acontecimiento. Casi todos los artículos planteaban el conflicto étnico como una lucha entre la Cultura y la Barbarie. Arena encuentra un argumento en la afirmación de que Petrinja, una ciudad donde los serbios eran mayoría, 'olía como un rebaño de cerdos' y que el reloj de su plaza mayor no funcionaba: 'Pobres serbios, no prestaban atención al reloj'.

La colaboración con el TPI refleja, en apariencia, el respeto de unos valores morales universales y superiores a los del etnocentrismo de Tudjman y Milosevic. Cabe preguntarse si las sociedades balcánicas han hecho suyos estos valores subrayados por la práctica de sus nuevos dirigentes. Pero habría que preguntarse también si la Europa Occidental es capaz de modificar, a su vez, las visiones estereotipadas de los Balcanes que forman parte de su propia cultura; a veces, de lo selecto de su propia cultura. Y para no ir a buscarlos demasiado lejos, me limitaré a citar unas frases de las Cartas europeas de Josep Pla que parecen sacadas de la revista Arena: 'Belgrado, como todas las ciudades eslavas que conozco..., hace un olor semejante al de un rebaño de carneros. En estas aglomeraciones, sobre todo en los barrios más populares, siempre me ha parecido sentir un tufillo lanar'.

El PNV tiene que quemar sus naves
Lorenzo Contreras La Estrella 20 Agosto 2001

Nadie podrá negar con algún fundamento que algo está cambiando en el País Vasco en lo que respecta a la terminación de la patente de corso que la "kale borroka" disfrutaba en sus fechorías. Y, sin embargo, al mismo tiempo hay motivos para temer un recrudecimiento sin precedentes del terrorismo etarra. Lo que los "cachorros" de la banda empiezan a perder desde el punto de vista de su operatividad lo compensan los comandos con una visible escalada de sus acciones. El atentado contra el AVE en Ciudad Real y los cincuenta kilos de explosivos que los etarras intentaron detonar junto a un hotel en Salou indican durante el final de la pasada semana una tendencia muy marcada hacia un tipo de terrorismo tercermundista contra objetivos humanos. El auténtico terror pasa por la indiscriminación en la elección de objetivos. Y sería excesivo optimismo pensar que ETA, más acosada que nunca en Euskadi, pueda optar por un cierto apaciguamiento, aunque esto significara introducir el desconcierto en la política nacionalista, atenta siempre a rastrear posibilidades de pacificación, por muy relativa que ésta sea, ya que de su logro depende la abierta dedicación al cultivo de la política soberanista.

Pasaron, en efecto, los tiempos en que el nacionalismo democrático se hacía ayudar por el activismo etarra. Cuando una institución cardinal para ese nacionalismo, como es la Ertzaintza, se sitúa en el punto de mira terrorista, los viejos criterios quedan definitivamente rebasados. En el fondo es el principio del fin del PNV y sus adláteres como realidad política incólume, es decir, libre de agresiones directas. Tal circunstancia sobrevenida le está obligando a preparar sus propia defensa. Su autoprotección. Para los doctrinarios del Euskadi Bur Batzar, la obligación de hacer de la necesidad virtud tiende a concretarse en un estudiado abandono de la intransigencia con que venía observándose la colaboración con Madrid en materia de represión del terrorismo.

Así se explica que, cuando todavía resonaban las declamaciones desconfiadas de Arzalluz y Egibar frente a lo que Madrid significa, se hayan emprendido pasos significativos hacia el entendimiento policial. Pasos que, sobre la base de sus promesas electorales, da Ibarretxe con su consejero de Interior mientras los "doctrinarios" rezongan autoimponiéndose una discreta sordina. Es imaginable la inquietud con que observan tanto los contactos con el ministerio del Interior como la nueva operatividad de la Ertzaintza en las calles de las ciudades vascas, dispersando, como saben hacer los "ertzainas" cuando reciben órdenes adecuadas, a los "chicos de la gasolina", arrebatándoles sus pancartas y demostrando que las detenciones empiezan a producirse.

En esto, como en otros tantos aspectos de la política, todo es empezar. No hay que descartar, por supuesto, un parón y marcha atrás, sobre todo si las compensaciones o precios políticos que el nacionalismo quiere cobrarse a cambio de garantizar su propio orden tropiezan con la resistencia del Gobierno central. Sin embargo, lo lógico será que el nacionalismo vasco acabe quemando sus naves para adentrarse en un nuevo territorio.

Una cuestión de fe
Lorenzo CONTRERAS La Razón 20 Agosto 2001

Por primera vez, tras el fracaso inicial de la Junta de Seguridad del País Vasco, Vitoria y Madrid se han concentrado para la lucha contraterrorista. Y se hace imperioso creer en la duración de ese entendimiento entre las dos policías. Se trata de un acto de fe. El optimismo del corazón frente al pesimismo de la inteligencia. La superación de las recíprocas desconfianzas es prácticamente imposible. Pero, como suele decirse, a la fuerza ahorcan. Y los dos poderes políticos, el central y el autonómico, se han visto obligados a combinar sus esfuerzos frente al enemigo común. La entrevista de los titulares de los respectivos escalones subalternos de Interior, Pedro Morenés y Mikel Legarda, deja para fechas próximas la concreción técnica de lo que deba hacerse al unísono.

   Un síntoma alentador es el silencio, tal vez sólo por ahora, que ha acompañado desde el PNV los pasos emprendidos por Ajuria Enea. Lo cual invita a pensar que ambas «instancias» nacionalistas se han repartido la imagen externa de la política. A las iniciales declamaciones rompedoras de Arzallus y Eguibar ha sucedido la incoación de la sensatez práctica, como si tácitamente (da lo mismo decir tácticamente) hubiesen decidido repartirse los papeles.

   Otro síntoma estimulante viene dado por las primeras detenciones de elementos de la «kale borroka» y las prohibiciones efectivas de las manifestaciones de los «cachorros» de Eta organizados en Segi, sucesora de Jarrai y Haika. Prohibiciones a las que sumar las cargas de la Ertzaintza, uno de cuyos miembros ha estado a punto de ser asesinado por un explosivo adosado a su vehículo. Es evidente que la peligrosidad de Eta tiende a aumentar, si cabe. Los atentados frustrados contra las líneas férreas y contra los centros turísticos son algo más que terrorismo estival. Preludian lo que será el otoño y el invierno del nuevo mandato Ibarreche. Una etapa que dará la medida de la sostenibilidad de una política nacionalista modulada según los imperativos de las promesas electorales, las famosas prioridades y los propios resultados de las urnas.

   Cabe insistir: hay que esperar un poco para comprobar la efectividad o inefectividad de los acuerdos entre las dos policías. Son armonizaciones que se alimentan de la violencia ¬como la del hotel de Salou¬ y que pueden quebrar si Eta, inesperadamente, suspende su actual ofensiva e introduce un cuña de perplejidad e indecisión en la política nacionalista. Actitud altamente improbable, como todo parece indicar hoy por hoy. Las dos versiones del nacionalismo vasco, el pacífico y el violento, están embarcadas en sendas huidas hacia adelante. Es al menos lo que dicta la teoría, como si hubiese sonado la hora de medir las fuerzas respectivas. Sería el primer fruto tangible, a escala general, de las elecciones del 13 de mayo, para los partidos españoles tan negativas, pero quizá menos.

Un jefe militar colombiano revela que Eta enseña a la guerrilla el manejo de bombas
Los terroristas españoles entraron en el país junto con miembros del IRA
Miembros de Eta pueden encontrarse en el noreste de Colombia para asesorar a la guerrilla del ELN en la manipulación de explosivos y en la preparación de coches bomba, según un destacado jefe militar colombiano. Los integrantes de la banda criminal habrían llegado hace varias semanas al departamento de Santander, junto a otros más del Ejército Republicano Irlandés (IRA), según manifestó a los periodistas el comandante de la Quinta Brigada del Ejército colombiano, general Martín Orlando Carreño.
G. B. F. - Bogotá.- La Razón 20 Agosto 2001

NACIONAL «Nuestras unidades de inteligencia tienen conocimiento de la presencia de un grupo de personas de la Eta en cercanías a Santander, que al parecer ingresaron al país con varios integrantes del IRA distintos a los tres que la semana pasada fueron detenidos en el Aeropuerto Eldorado de Bogotá», explicó el alto oficial. Sin embargo, Carreño no quiso facilitar más información a los periodistas «porque se pueden entorpecer las investigaciones», advirtió en declaraciones al informativo de televisión NTC.

   Portavoces castrenses y de la Policía Secreta colombiana (DAS) han afirmado en varias ocasiones que algunos de los atentados cometidos recientemente en este país iberoamericano se asemejan a los que Eta suele perpetrar en España.

Atentados similares
En su última visita oficial a Colombia, en junio pasado, el secretario general de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), Ronald Kenneth, calificó como «muy similar» a las acciones criminales de Eta el atentado ocurrido el 25 de mayo en el centro de Bogotá, en el que dos bombas provocaron cuatro muertos y medio centenar de heridos. El acto terrorista de aquel día, del que las autoridades policiales y militares aún desconocen a los autores e inductores, hizo que los artefactos explotaran uno tras otro con pocos minutos de diferencia y a escasos metros de distancia.

   El Ejército de Liberación Nacional (ELN), segunda guerrilla colombiana tras las FARC, estaría, según Carreño, muy interesado en recibir instrucciones de Eta para intensificar la violencia desatada por la suspensión de conversaciones de paz anunciada por el presidente Andrés Pastrana.

   (Efe) Eta, en su boletín «Zutabe» número 80, de septiembre de 1997, se alegraba de la «salud» de las «guerrillas» colombianas «a pesar de las maniobras gubernamentales dirigidas a acabar con ellas».

   Pero no es ésta la única referencia que se encuentra en los documentos de Eta a las organizaciones que forman la citada «guerrilla». José Antonio Urruticoechea Bengoechea, más conocido como «Josu Ternera», detenido en Francia en enero de 1989, fue responsable del «Aparato Internacional» de Eta que, según manifestaciones de miembros de la propia banda, tiene como misiones «las de adquisición de armamento e intercambio de conocimientos terroristas con otras organizaciones de este tipo en todo el mundo».

   En poder de «Ternera» se encontró un documento en el que se hacía referencia a la visita a España, probablemente en 1988, de un «comandante» del EPL (Ejército de Popular de Liberación) colombiano, una «guerrilla» muy activa entonces, que manifestó su deseo de «profundizar en todo clase de relaciones, en especial con Eta».

Maragall y lo vasco
Breverías ABC 20 Agosto 2001

Según Maragall, para conocer bien el problema vasco, los españoles deberían ver cada día, de forma obligatoria y durante media hora, la ETB, la televisión pública vasca. Hay una profunda reflexión detrás de esta recomendación, aunque no está muy claro si lo que quiere decir es que sólo a través de los ojos de ETB se puede llegar a comprender la realidad vasca, o es que el problema vasco se transmite a través de ETB. Esperamos el segundo capítulo de las revelaciones de Maragall para que lo aclare. Mientras tanto, y por ir haciendo caso al ex alcalde barcelonés, hoy se puede elegir, por ejemplo, entre ver los dibujos animados de Tom y Jerry, un episodio del detective Mike Hamer o un documental sobre la Patagonia. Todo muy vasco.

El tribunal de cuentas vasco detecta dietas secretas y subvenciones sin control en Zarauz
Dietas secretas, subvenciones fantasmas, contratos a dedo o adjudicaciones anómalas es la tónica general
La gestión en el Ayuntamiento de Zarauz, un municipio guipuzcoano gobernado por Eusko Alkartasuna desde hace varias legislaturas, es un verdadero caos. Abultadas dietas secretas a los concejales, subvenciones sin control ni publicidad, numerosos trabajadores temporales a dedo que casi superan el volumen de la plantilla del Consistorio, adjudicaciones de sin ningún tipo de concurso, aplazamientos de deudas a empresas condonando los intereses o contratos de servicios que duran más de diez años, es la tónica diaria en este municipio gobernado por los nacionalistas.
M. R. Iglesias - Zarauz (Guipúzcoa).- La Razón 20 Agosto 2001

El volumen de irregularidades es tal en este municipio de la costa guipuzcoana de poco más de veinte mil habitantes, que el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas está preparando un duro informe de fiscalización de las cuentas de 1999 en el que propone, entre otras cosas, que se regulen las contrataciones, que se haga una normativa clara sobre subvenciones, que se disuelvan los organismos autónomos o que se definan la plantilla para acabar con las contrataciones irregulares.

   Prácticamente todos los departamentos actúan por libre «obviando» la legalidad vigente. Así en materia de personal y según las cuentas liquidadas del Ayuntamiento, en 1999 se abonó un total de 8,5 millones de pesetas sin fiscalizar a los concejales en concepto de asistencia a reuniones y se aprobó una subida salarial del 1,9 por ciento cuando la Ley de Presupuestos del Estado marcó un 1,8 por ciento.

   En cuanto a contratación en 21 contratos por valor de 647 millones se han detectado importantes anomalías como la falta de publicidad o concurrencia en contratos de Urbanizacion del entorno del edificio de Hacienda Municipal, la ausencia de la autorización del interventor en 10 expedientes que significaron 195 millones de pesetas, o liquidaciones finales de obra superiores a lo presupuestado, como los 47 millones para una rehabilitación cuando el contrato inicial era de 36 millones.

   En el apartado de subvenciones el Ayuntamiento de Zarauz, dirigido en 1999 hasta el mes de julio por el nacionalista Inmanol Murua y luego por su compañera de partido Maite Echaniz, no comprobó donde acabaron los 14 millones que entregó a fondo perdido a la televisión local Cabledis SA, ni tampoco las concedidas al organismo autónomo Oficina de Turismo, además de que llegó a aprobar subvenciones sin haberlas incluido en los presupuestos.

   Otro tema que está incluido dentro de las ilegalidades es la falta de control de una Junta Municipal de Beneficiencia que existe en Zarauz desde hace tiempo donde no se respeta el régimen de control presupuestario, no hay conocimiento de los precios que impone en una residencia de ancianos que gestiona, y contrata al personal a «dedo» sin respetar los principios de mérito, igualdad y capacidad.

   Referente a la plantilla destaca que este municipio de veinte mil habitantes y 2.700 millones de presupuesto, ha realizado en este ejercicio un total de 61 contratos temporales, frenter a 81 trabajadores de plantilla, que se llevan un 37 por ciento del gasto total en personal.

   En otros aspectos el TVCP destaca que se han pagado numerosas dietas a los ediles cuando ni siquiera se ha justificado la asistencia de los concejales a los reuniones, que hay contratos temporales que duran más de diez años y que se «perdonan» intereses de deuda a empresas constructoras.

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