AGLI

Recortes de Prensa    Martes 21 Agosto   2001
#TRES HIPOTESIS SOBRE EL COCHE BOMBA DE JUGUETE
Editorial El Mundo 21 Agosto 2001

#Juguetes trampa y genocidio
Enrique de Diego Libertad Digital 21 Agosto 2001

#Confianza policial
MARTIN PRIETO El Mundo 21 Agosto 2001

#La explosión de dos monederos-bomba en 1994 suscitó un debate idéntico al provocado por la deflagración de ayer en San Sebastián
Bilbao. Vasco Press ABC 21 Agosto 2001

#Jorge Semprún: «El intelectual debe actuar ante la inmigración y contra el terrorismo»
SANTANDER. Marta Martín Gil ABC 21 Agosto 2001

#Javier Reverte: «El nacionalismo vasco se está inventando la historia que está enseñando»
José Antonio Muñoz - San Lorenzo de El Escorial.- La Razón 21 Agosto 2001

#EXPLOSION EN SAN SEBASTIAN: Todo un símbolo
GERMAN YANKE El Mundo 21 Agosto 2001

#EXPLOSION EN SAN SEBASTIAN: El hilo de la pólvora
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 21 Agosto 2001

#EXPLOSION EN SAN SEBASTIAN: A veces, un puro es sólo un puro
MARIO ONAINDIA El Mundo 21 Agosto 2001

#Atacan con “cócteles molotov” la vivienda de un agente de la Ertzaintza en Abadiño
Efe Libertad Digital 21 Agosto 2001

TRES HIPOTESIS SOBRE EL COCHE BOMBA DE JUGUETE
Editorial El Mundo 21 Agosto 2001

Un juguete encontrado por azar en una callejuela del barrio antiguo de San Sebastián se convirtió ayer en un arma letal. El cochecito, que contenía una pequeña cantidad de pólvora, hizo explosión matando a una mujer y destrozando a su nieto de 16 meses.Durante el transcurso del día, fue ganando fuerza la teoría de que no se trataba más que de un simple accidente pirotécnico. Pero las investigaciones están dando la razón a quienes insistían en su posible vinculación con la kale borroka o la banda terrorista ETA. El Departamento vasco de Interior ha confirmado que el cochecito era un «juguete trampa». Había sido manipulado y contenía un recipiente metálico con una cantidad de explosivo preparada para estallar al encender el juguete. La Consejería insiste en que esto «no apunta en principio necesariamente hacia los sectores que en los últimos tiempos promueven la violencia y el terrorismo». Y no se entiende ese afán exculpatorio porque, bien al contrario, todo sugiere que el juguete está relacionado, al menos indirectamente, con el entramado etarra.

Quedan por aclarar los motivos por los cuales alguien pudo fabricar semejante artefacto. Son tres las principales hipótesis. En primer lugar, se podría creer que el juguete-bomba fue ideado para herir o mutilar a alguien. Desde una maceta hasta una caja de puros, la banda criminal ha recurrido a un amplio repertorio de métodos extravagantes para llevar a cabo sus macabros propósitos. Por otra parte, cabe recordar que el pasado viernes la asociación abertzale Segi celebró una manifestación exactamente en la misma zona donde unas horas después fue hallado el juguete. Los radicales podrían haber preparado el artefacto con el fin de lanzárselo a la Ertzaintza.

Otra posibilidad es que el cochecito fuese una réplica en miniatura de un coche bomba destinada a amedrentar a alguna persona. Su destinatario podría ser tanto el dueño del bar a cuyas puertas se encontró el artefacto o cualquier otro vecino.

Finalmente, cabe pensar -aunque sea menos probable- que fue creado por algún niño con el ánimo de jugar a los coches bomba, lo que en el plano sociológico no sería menos alarmante.

En cualquier caso, es evidente que las consecuencias del incidente han sido muy superiores a las que pretendían quienes fabricaron el artefacto. Esta trágica incongruencia es una metáfora de lo que está ocurriendo en el País Vasco, donde los violentos insisten en emplear medios disparatada y criminalmente desproporcionados a los fines que buscan imponer.

Juguetes trampa y genocidio
Por Enrique de Diego Libertad Digital 21 Agosto 2001

Al parecer, existe una especie de presunción de inocencia a favor de la banda terrorista. A pesar de todos los indicios, las primeras veinticuatro horas fueron un ridículo caos informativo con las televisiones llegando a hablar de un lamentable accidente con un coche teledirigido.

La kale borroka es una forma de guerra total –ese es el sentido, por ejemplo, de la toma de Bergara– que admite iniciativa en las acciones violentas. Es obvio que el juguete-trampa tenía otros destinatarios, pero también lo es que se trata de un atentado –contra el bar donde trabajaba la tía del niño– que ha concluido en una tragedia superior.

Encontrar unos juguetes en un bar, esperar a ver si son reclamados, darlos después a unos sobrinos, son todos hechos absolutamente normales. No lo es que dentro de un juguete se prepare una bomba de pólvora prensada. Es difícil concebir una mente tan psicópata y pervertida. Estas cosas tan demenciales sólo ocurren en el casco viejo de San Sebastián, en algunas zonas del País Vasco, donde un juguete olvidado es probable que sea una bomba. La muerte de la abuela y la infinita desgracia del niño de tan corta edad, ya se sabe, son efectos colaterales del “conflicto”. Como lo es que una adolescente muriera cuando jugaba con otro juguete-trampa en su apartamento de Torrevieja, donde la gente suele ir a bañarse y divertirse.

¿Por qué tanto dime y direte para no reconocer lo obvio del “atentado” de San Sebastián? Porque muestra hasta qué punto una parte de la sociedad vasca está delirantemente enferma de violencia y el resto está amenazada. Porque ejemplifica el designio genocida del terrorismo nacionalista. Porque muestra el fracaso esencial de todo un sistema educativo y de toda una transvaloración que produce psicópatas en estado puro.

Confianza policial
MARTIN PRIETO El Mundo 21 Agosto 2001

Con el cadáver de López de Lacalle aún sin levantar se quejaba un testigo ocular: «He declarado ante la Ertzaintza, la Policía Nacional y la Guardia Civil, y a todos les he dicho lo mismo. ¿Por qué no se ponen de acuerdo y se pasan los datos?».

Porque con justicia o sin ella, con Mayor Oreja, Rajoy o Belloch, el Ministerio del Interior no confía en la policía autonómica vasca; ni en su dirección política ni en su posible infiltración etarra. Hoy Rajoy y Balza hacen el paripé, y sus segundos, Morenés y Legarda, bailan el rigodón, para paliar el escándalo público de su falta de cooperación, pero si estuviera en marcha una segunda operación Sokoa, con chips electrónicos encartados en lanzamisiles, Rajoy no le daría a Balza ni la temperatura en el paseo de la Castellana, y sería un irresponsable si lo hiciera.

El añadido de los Mossos d'Esquadra a este baile en capitanía aporta más color autonómico, y aún se echa en falta la representación de las policías locales, que no en vano municipales de Barcelona detuvieron a un comando de mucha sangre. Si Sito Miñanco tenía a sueldo a dos tripulantes del Petrel, insignia de la vigilancia aduanera, la Ertzaintza puede estar más agujereada que los juzgados de Marbella, y ello obliga a que los contactos de seguridad entre Madrid y Vitoria estén en fase de psicoanálisis sin haber llegado a la logoterapia.

El doctor vienés Viktor E. Frankl (1905-1997), discípulo de Freud y Adler, sobrevivió a los campos de concentración nazis en los que perdió a su familia, y de tamaño y bestial desorden mental extrajo la que él llamó logoterapia. En el psicoanálisis el paciente se tiende en un diván y le dice al doctor cosas a veces muy desagradables de decir. En la logoterapia el paciente permanece sentado, pero tiene que oír cosas que a veces son muy desagradables de escuchar. Y es hora de que escuchen que es sandez equiparar la eficacia de la Guardia Civil con la de la policía vasca, en asuntos antiterroristas, e Intxaurrondos aparte que fueron responsabilidad socialista; de aquel que en los mítines se proclama amigo de los nacionalistas, sin que Arzalluz se sonroje.

Logoterapia es decirle a Balza que es una broma su lucha contra la kale borroka, con dos agentes abrasados vivos, deteniendo a dos que en julio hicieron una gamberrada contra un banco. Es duro de decir y de escuchar, pero para el PNV ETA y sus logaritmos son hijos descarriados, hermanos o hermanastros más o menos perdidos, y siempre más próximos, aunque enucleen los ojos a los niños, que un maketo opresor vestido de verde y con tricornio. Rajoy es buen negociador y se besa en la boca con lo que le echen, por eso chupa tanto el puro, por lo del mal sabor, pero la cooperación interpolicías todavía está dudando entre el diván y la silla. La Policía Nacional y la Guardia Civil se recelan, ¡qué no será con la Ertzaintza!

La explosión de dos monederos-bomba en 1994 suscitó un debate idéntico al provocado por la deflagración de ayer en San Sebastián
Bilbao. Vasco Press ABC 21 Agosto 2001

La explosión de dos monederos bomba que dejó malheridas a tres personas el 29 de mayo de 1994 en Vizcaya dio pie a una polémica pública prácticamente idéntica a la que se ha suscitado tras la deflagración que ayer costó la vida en San Sebastián a María Francisca Arauncetamurgil y dejó gravemente herido a su sobrino Jokin Galarraga.

Los atentados de hace siete años fueron cometidos con dos monederos bomba que fueron abandonados en la playa de la Arena (Múskiz) en el monte de Archanda (Bilbao). Tres personas que encontraron los monederos resultaron mutilados al estallar un artefacto oculto en su interior cuando procedieron a abrirlos.

Aquellos artefactos contenían unos quince gramos de una sustancia explosiva que resultó ser pólvora. Al manipular la pinza de cierre del monedero para abririlo se establecía una conexión entre una pila y una bombilla que activaba el explosivo. El esquema del juguete bomba de ayer era parecido: al pulsar el interruptor que debía poner en marcha el coche eléctrico se establecía la conexión que activaba la bomba. Las pilas del coche suministraron la energía a una bujía que, mediante una chispa, provocó la explosión de una pequeña cantidad de pólvora, calculada entre diez y quince gramos.

Tras las explosiones ocurridas en 1994, se produjo un debate entre responsables de Interior y HB. El entonces ministro socialista del Interior, Juan Alberto Belloch, atribuyó los monederos-bomba a ETA, aunque los servicios de información del Ministerio relacionaron con el atentado a los grupos "Y" de apoyo a la organización terrorista. El consejero de Interior, Juan María Atutxa, expresó sus sospechas de que ETA fuera la autora de las bombas, aunque también dijo que los materiales utilizados en los artefactos coincidían con los que empleaba "la cachorrera de KAS, el vivero de los futuros etarras", en referencia a los grupos "Y".

La organización terrorista, en un comunicado, negó su intervención en estos atentados, mientras HB aseguraba que eran acciones de "guerra sucia". Para protestar contras los atentados de Muskiz y Archanda, HB celebró una manifestación en Bilbao.

El 1 de junio siguiente, la Ertzaintza localizó en Baracaldo un zulo que contenía un libro trampa, una caja de puros preparada para estallar cuando fuera abierta, un artefacto casero, una bola de petanca llena de pólvora y con una mecha, una bolsa de azufre, bombillas y otros dispositivos para la confección de artefactos. El consejero de Interior indicó entonces que estos explosivos "pudieran tener conexiones" con los atentados de la playa de La Arena y de Archanda.

Estas dos acciones terroristas no han sido todavía esclarecidas, a pesar del tiempo transcurrido desde que se cometieron.

Jorge Semprún: «El intelectual debe actuar ante la inmigración y contra el terrorismo»
SANTANDER. Marta Martín Gil ABC 21 Agosto 2001

«Gide, Malraux y Sartre: el compromiso intelectual» es el título que Jorge Semprún ha escogido para el curso que imparte en la UIMP. Un repaso a la labor de estos tres escritores franceses, que ayer le llevó a meditar sobre la labor que los intelectuales españoles deben acometer en nuestros días ante dos problemas tan acuciantes como son el terrorismo y la inmigración.

Se considera, como su amigo Vargas Llosa, un «dinosaurio» por seguir creyendo en el compromiso político del intelectual. «Viejo dinosaurio», eso sí, frente a los jóvenes, «que saben perfectamente que en esta sociedad hay que intervenir directamente». Un compromiso que, para Jorge Semprún, debe traducirse en nuestro país en la intervención activa del intelectual «contra el terrorismo y frente a los nuevos problemas que plantea la inmigración».

¿Son conscientes los intelectuales de esta doble prioridad? Semprún lo tiene claro: «Creo que son conscientes, sobre todo, de los problemas del terrorismo». Considera que, tanto los intelectuales como los que no lo son deben tomar conciencia «de que es un problema que no se puede abandonar a la policía», al considerarlo un asunto político-social. «Está bien que cada vez haya más manifestaciones contra el terrorismo y en apoyo de las víctimas, pero se tiene que traducir en más actividades concretas», sentenció. «Hay una gran actividad intelectual», mencionó, poniendo como ejemplo puntual la labor de figuras como Fernando Savater o José Ramón Recalde, «pero necesita serlo más, y más solidaria».

«HAN VIVIDO EN DEMOCRACIA»
Jorge Semprún situó en su intervención los orígenes de ETA en el franquismo, por lo que siente «un escalofrío» cuando ve la edad de los detenidos: «Son muchachos que sí han vivido en democracia». Para el ex ministro de Cultura, «el más visible residuo del franquismo hoy es ETA», y la condición primordial para que se termine, lo que hace tan difícil el fin del terrorismo, «es convencer a unos y otros -sobre todo a los otros- de que cualquiera que sea la reivindicación política, por extremista que sea, aunque sea la de la independencia, tiene que hacerse por la vía democrática; a partir de ahí, sí hay diálogo posible». «Ayúdennos a terminar con ETA y luego hablaremos de autodeterminación».

En el segundo de los casos planteados, el de la inmigración, Semprún no consideró que el compromiso de los intelectuales españoles esté al mismo nivel que el del terrorismo. «Creo que no se está a la altura de los tiempos en los problemas de la inmigración. Es un problema que va a más, y en parte es lógico», aseguró. La única disculpa que encontró para este vacío de compromiso es la del poco tiempo que en España llevamos viviendo la llegada de inmigrantes, no comparable con las largas décadas de terrorismo etarra. A pesar de todo, no se puede practicar «la política del avestruz. Si no hay esa toma de conciencia, y los intelectuales tienen que ayudar a que la haya, vamos a una fractura político-social lenta en un país que no está para esos viajes; que sale de una experiencia difícil y que necesita consolidarse desde todos los puntos de vista». Para Semprún, sólo la colaboración entre España, la UE -con una política de estrategias comunes a todos los países- y los propios países del Norte de África, se resolverá este problema.

Semprún hizo estas declaraciones en la UIMP, donde imparte un curso sobre «Gide, Malraux y Sartre: el compromiso intelectual. (A propósito de un centenario)». Plagado de alusiones personales -«al fin y al cabo el curso se centra en mi época», comentó- Semprún repasa en él el siglo XX a través de la labor de estos tres intelectuales. Gide, «el escritor más exquisito, más sutil y más elaborado de la literatura francesa»; Malraux, «un escritor comprometido no sólo con sus palabras, sino también con un arma en las manos», y Sartre, «la última gran figura de intelectual comprometido en el mundo».

Javier Reverte: «El nacionalismo vasco se está inventando la historia que está enseñando»
José Antonio Muñoz - San Lorenzo de El Escorial.- La Razón 21 Agosto 2001

El escritor y aventurero Javier Reverte afirmó ayer en El Escorial que el nacionalismo radical vasco «se está inventando la historia y la está enseñando». Más grave, según sus palabras, es lo que auguró: «A partir de la mentira histórica puede llegar la salvajada histórica, como se ha comprobado muchas veces en casos como los de los nazis, de Eta o de los serbios».

   Reverte reconoció que «una buena parte de la historia es mitología», pero que en el País Vasco lo es aún mucho más: «Allí, una parte de la historia es puramente inventada y se sabe. Lo malo -proclamó- es que esa historia inventada se está enseñando». En este sentido, remarcó que «los historiadores vascos serios, como Juaristi y otros, están poniendo en solfa estos descubrimientos sobre Arana y otros vascos que dicen que son y han sido, estos vascos radicales que luego alimentan algo tan horrible como el terrorismo».

Personajes históricos
Pedro Páez Jaramillo era un personaje desconocido en nuestra historia hasta que Javier Reverte dio con él y le hizo protagonista de su libro «Dios, el diablo y la aventura», en el que narra la aventura de este jesuita español que vió antes que ningún otro occidental las fuentes del Nilo en el siglo XVI. «Soy escritor de novelas y de libros de viajes, no historiador -confesó ayer en su conferencia, enmarcada en el curso «Diez autores en busca de su personaje histórico»-. Me acerco de otra manera, no es un libro de investigación, a Pedro Páez le he concebido como a los personajes de novela. Vive y habla conmigo. Como lector, lo que más valoro de una novela, es que pueda ver los personajes como seres vivos».

   Por su parte, el escritor y periodista Antonio Pérez Henárez, director del curso «Diez autores en busca de su personaje histórico», inauguró ayer las conferencias explicando que su interés hacia la prehistoria se mantiene desde la infancia y que ese fue uno de los motivos por lo que hizo de nuestros antecesores personajes de novela. «La naturaleza entra más en el sentimiento pasional, mientras que la prehistoria forma parte de mis sueños», manifestó.

EXPLOSION EN SAN SEBASTIAN: Todo un símbolo
GERMAN YANKE El Mundo 21 Agosto 2001

El resultado, desgraciado, ya lo conocemos: una mujer muerta y su nieto, de 16 meses, gravemente herido, otra familia destrozada. El método parece aclarado por la Ertzaintza: un cochecito manipulado con un recipiente metálico en el que el explosivo estaba preparado para activarse al poner en marcha el juguete. A los autores los están buscando, espero, a pesar del inicial lenguaje eufemístico y huidizo del Departamento de Interior del Gobierno vasco: las investigaciones «no apuntan en principio necesariamente hacia los sectores que en los últimos tiempos promueven la violencia y el terrorismo en Euskadi».

Recuerda aquel chiste de Forges en el que el personaje asegura «condenar la violencia venga de donde viene». Ya sabemos de dónde viene. En todo caso, es un símbolo macabro de la violencia que degrada la convivencia en el País Vasco. El cochecito bomba como emulación de barrio de la barbarie de los mayores, la broma totalitaria que se agranda ante nuestros ojos por sus consecuencias mortales, el «juego» de matar para salirse siempre con la suya, la ausencia de principios a pesar de estar, como repiten, ante el «mejor sistema educativo del mundo».

¿Y el motivo? No hay otro motivo, en los atentados grandes y en los teóricamente pequeños, que la imposición totalitaria. En el País Vasco, un país enfermo moralmente, son legión los fascistas que quieren ver arrodillados a los demás a base de explosiones, tiros en la nuca, secuestros y, ahora, juguetes-bomba.

Podemos dar en torno a los crímenes todas las vueltas que queramos. Podemos diseccionar todo el mundo de ETA, su entorno y sus contagios, como entomólogos que, de tanto mirar las cerdas, no aciertan a ver la esfinge. Podemos darnos al llanto mientras diseccionamos los medios y los fines para condenar los primeros y buscar salida a los últimos. Podemos asistir o participar en el vano esfuerzo por convencer a quien no quiere ser convencido ni convencernos porque únicamente quiere quitarnos de en medio.

En la entraña de la violencia que padece el País Vasco anida el totalitarismo destructivo, esa es su meta y allá con quienes todavía aseguren que coinciden en los fines, es decir, con los que acepten ser fascistas con pretendida sonrisa civilizada. El cochecito bomba de San Sebastián, con su reguero de muerte por las circunstancias, es la versión en cómic dramático de lo que ocupa una y otra vez las primeras planas de los periódicos: el terrorismo como ideología, la grieta del País Vasco, el pozo sin fondo que el nacionalismo dice querer tapar llenándolo de aire.

Quizá todavía alguien levante la voz para combatir este juego sangrante con las enseñanzas del Monopoly: te compro, me compras, nos intercambiamos los cromos. Y seguramente todavía, para desgracia de todos, no ha llegado la hora en la que el consenso en el País Vasco sea el más elemental: perseguir a los criminales, arrasar sus instrumentos, colocarlos ante los tribunales, denunciar a sus cómplices y aislar a los pusilánimes.

EXPLOSION EN SAN SEBASTIAN: El hilo de la pólvora
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 21 Agosto 2001

Habría que remontarse media docena de años atrás, cuando unas carteras bombas colocadas en las playas vizcaínas de Artxanda y Muskiz hirieron gravemente a una familia bilbaína, para encontrar un precedente del juguete explosivo que asesinó e hirió a una abuela y nieto en una céntrica calle donostiarra. Tan extraño y confuso como aquel, el suceso de ayer se movió a lo largo del día en versiones diametralmente contrapuestas. Para unos, era un sorprendente asesinato más de ETA; para otros, un no menos sorprendente accidente doméstico. Finalmente, ni lo uno, ni lo otro.

No es fruto de la necesidad terrorista, pero tampoco del azar familiar. Los especialistas de la Ertzaintza lo han dejado bastante claro al dictaminar que el juguete había sido previamente manipulado para reconvertirlo en un artefacto explosivo.

Ahora, falta que encuentren a quien o quienes lo manipularon. Descartadas las dos primeras pistas falsas, procede hallar la verdadera. Inevitablemente, todas las sospechas razonables se dirigen hacia los protagonistas de la kale borroka.

Probablemente, este coche bomba no perseguía emular los crímenes de los auténtico coches bombas y su objetivo fuese su utilización en los altercados callejeros que han alterado la vida ciudadana los últimos días en Donostia. Seguramente, un conjunto de circunstancias se han sumado para transformarlo en un arma asesina que ha segado la vida de una abuela y cegado la de su nieto. Pero quien juega con fuego se quema tanto como puede quemar a los demás.

A veces, se despedaza con dinamita; a veces despedazan con pólvora. Al contrario de hace media docena de años, donde nadie del entorno abertzale pudo colocar las carteras bombas que ETA no colocó, hoy, más de uno de ese mismo entorno puede haber olvidado en el intenso fragor de la «guerrilla urbana» su instrumento de trabajo.

De la misma forma que afortunadamente vienen multiplicándose los fallos de los terroristas de la quinta del biberón, pueden igualmente multiplicarse los errores de los alevines que hacen la instrucción en la kale borroka.

El hilo de la pólvora conduce, en primer lugar, a quienes trabajan con ella. Es algo más que una hipótesis, pero hay que investigarla y probarla. Conviene no olvidar, tampoco, que ese inconcreto tejido social juvenil, deseoso de ser llamados a filas por ETA, se presta a todo tipo de provocaciones. Es el magma ideal para todos aquellos que, desde cualquier concepción abertzale o patriótica, persiguen que la lucha final no se vea interferida por apuestas políticas y pacíficas. Posiblemente, ni la propia Batasuna sabe lo que tiene entre manos con la kale borroka.

La ampara, justifica y alienta sin conocer ni dónde empieza ni dónde termina. Están sentados en un barril de pólvora y no lo saben.

EXPLOSION EN SAN SEBASTIAN: A veces, un puro es sólo un puro
MARIO ONAINDIA El Mundo 21 Agosto 2001

Dicen que una vez Sigmund Freud se sintió obligado a responder que «un puro a veces es sólo un puro» ante la insistencia que ponía su interlocutor en buscar alguna interpretación de tipo sexual a la fruición con que el fundador del psicoanálisis ponía en degustar su enorme habano. Quizá lo ocurrido el día de ayer en Donostia que costó la vida a Francisca Araunzetamurgil y herido gravemente a su nieto nada tenga que ver con ETA y sea un lamentable accidente derivado de causas totalmente ajenas a la organización terrorista, de modo que la reacción de la mayoría de los medios de comunicación y de los partidos políticos se explica por la simple paranoia.

Reacción justificable, por otro lado, por la proximidad de los hechos al escenario de la kale borroka de la semana pasada. Pero quizá sí tenga que ver. Desde luego hay muy pocos disparates violentos en Euskadi que no tengan precedentes en el largo historial delictivo de la organización terrorista. Y desde luego también se puede encontrar algún antecedente de estos hechos.

Una de las muchas veces en que ETA perdió el norte y su cabeza a la vez, a comienzos de los años 90, cuando todavía a Txelis no se le había ocurrido desarrollar la kale borroka para sustituir a una actividad cada vez menos intensa de los comandos, ocurrieron una serie de actos violentos en Euskadi que no fueron reivindicados por nadie.

Tenía toda la pinta de que «alguien» (siempre pensé que la organización terrorista) estaba ensayando una forma de «guerra sucia», «más sucia si cabe» quiero decir. En alguna playa de Vizcaya estalló un artefacto que hirió a un veraneante un día de agosto. Pocos días después, estalló otro artefacto al paso de un montañero no lejos del Pagasarri bilbaíno.

Nadie reivindicó aquellos artefactos. A mí siempre me causó la impresión de que se trataba de un ensayo más en este laboratorio de los horrores que ha convertido la izquierda abertzale a nuestro país, en un momento de agotamiento no sólo del discurso político sino también de la estrategia e incluso de los comandos de la organización terrorista. De aquellos ensayos, pues seguro que hubo más que no fueron detectados, surgió en la cabeza de Txelis antes de que se le apareciera San Pablo, la idea de desarrollar la kale borroka. También en estos momentos ETA se halla sin norte y sin cabeza, enloquecida, tras el freno y marcha atrás que parece haber dado la dirección del PNV a su estrategia autodeterminista tras las declaraciones de Arzalluz advirtiendo que ningún portavoz del partido y señalando «ni yo mismo, ni Egibar, ni Anasagasti, ni Ibarretxe ni Imaz) hemos dicho nunca que esta legislatura se iría a impulsar la celebración de un referéndum relacionado con la autodeterminación». Lo cual es cierto porque fue Atutxa, quien en sendas entrevistas en un periódico de tirada vasca y otro de tirada nacional, insistió en que esta legislatura se celebraría el referéndum para saber si se iba a celebrar la consulta sobre la autodeterminación.

Por eso Arzalluz, que no da puntada sin hilo, se sintió obligado a matizar no sólo la larga lista de portavoces oficiales de su partido sino también lo de «referéndum relacionado con la autodeterminación». Y cuando ETA no sabe qué hacer se dedica a parodiarse a sí misma, recurriendo a la venganza. Ese parece el sentido del atentado en Salou respecto a la muerte de Olaia. O ensayar nuevas vías de aumentar el terror. Pero en fin, volviendo a la advertencia freudiana, también podría ser que algún desaprensivo, acaso relacionado con las manifestaciones en Donostia de la semana pasada, dejara olvidado una pólvora que ha causado la desgraciada muerte de una persona y destrozado a una familia. Que es lo que cuenta en definitiva.

Mario Onaindía es presidente del PSE de Alava y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Atacan con “cócteles molotov” la vivienda de un agente de la Ertzaintza en Abadiño
Desconocidos han atacado este martes con "cócteles molotov" la vivienda de un agente de la Ertzaintza en la localidad vizcaína de Abadiño, sin que se produjesen daños personales, aunque sí algunos daños materiales. El ataque se produjo pasadas las tres menos cuarto de la madrugada cuando los violentos lanzaron tres artefactos incendiarios contra la vivienda, ubicada en un bloque de pisos en la calle Trañabarren del citado municipio.
Efe Libertad Digital 21 Agosto 2001

Los "cócteles molotov" fueron lanzados contra el balcón de la vivienda, donde resultaron quemadas dos sillas de plástico. El ataque también provocó daños en la barandilla y la persiana y causó el ennegrecimiento de la fachada del inmueble.

El ataque no produjo daños personales al no hallarse nadie en el interior de la vivienda en el momento de los hechos. Tampoco fue necesario el desalojo de los vecinos del inmueble afectado. El sabotaje requirió la intervención de efectivos del cuerpo de Bomberos para apagar el fuego provocado por los artefactos incendiarios.

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