AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 23 Agosto   2001
#EL MAYOR EXITO DE LA ERTZAINTZA EN UNA DECADA
Editorial El Mundo  23 Agosto 2001

#Cuando quieren, pueden
Editorial La Razón 23 Agosto 2001

#Querer es poder
Editorial ABC 23 Agosto 2001

#Lo perverso
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Agosto 2001

#Éxitos, hipocresías, errores y horrores
Enrique de Diego Libertad Digital 23 Agosto 2001

#Algo importante sucede
Pedro Muñoz La Estrella 23 Agosto 2001

#La sociedad ciega
José A. SENTÍS La Razón 23 Agosto 2001

#Trascendencia política de un éxito policial
Editorial El País 23 Agosto 2001

#Una teoría ridícula
Lorenzo CONTRERAS La Razón 23 Agosto 2001

#Si quieren, pueden
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Agosto 2001

#Golpe de la Ertzaintza
Editorial El Correo 23 Agosto 2001

#Felicitaciones y eficacia policial
Editorial La Estrella 23 Agosto 2001

#La Ertzaintza desarticula un comando y desmantela el taller tecnológico de ETA
OSCAR B. DE OTÁLORA  VITORIA EL CORREO 23 Agosto 2001

#Atacan con cócteles molotov el Juzgado de Paz de Amorebieta
AMOREBIETA (VIZCAYA) El Mundo 23 Agosto 2001

#Suárez, culpable
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 23 Agosto 2001


EL MAYOR EXITO DE LA ERTZAINTZA EN UNA DECADA
Editorial El Mundo  23 Agosto 2001

Q
uien quiere puede, dice el refrán. Ayer, la Erzaintza asestó un duro golpe a ETA al detener a ocho personas en tres localidades de Guipúzcoa y hacerse con 160 kilos de explosivos, material electrónico, granadas, lanzacohetes, fusiles y pistolas. La Policía vasca se incautó también de un coche bomba, listo para un atentado terrorista.

Cinco de estas personas -dos fichadas y buscadas por la Policía por antecedentes en la kale borroka y otras tres limpias- pertenecían al denominado comando Buruntza, uno de los grupos que integran el macrocomando Donosti, el más temible y sanguinario de ETA.

Hay que felicitar, como lo hizo ayer Mariano Rajoy, al consejero de Interior, Javier Balza, por este éxito espectacular que empieza a disipar los reparos que existían sobre su compromiso en la lucha antiterrorista. Se trata, sin duda, de la acción más importante de la Ertzaintza desde agosto de 1991, cuando logró desarticular el comando Vizcaya en una operación en el barrio bilbaíno de Begoña en la que resultó muerto el etarra Juan María Ormazabal, alías Turko.

Esta vez, la actuación de la consejería vasca de Interior, frecuentemente criticada en estas páginas, ha sido modélica. No sólo por la perfecta ejecución de la operación sino porque Balza tomó la decisión de comunicar sus planes previamente al Ministerio de Interior, algo que no sucedía desde hace mucho tiempo. En más de una ocasión, la Erzaintza y la Guardia Civil habían jugado a pisarse los talones y a adelantarse en la detención de etarras con resultados nefastos.

Da la impresión de que, por primera vez desde hace muchos años, los Gobiernos de Madrid y Vitoria parecen decididos a colaborar en serio, como lo demuestran las reuniones periódicas que han empezado a tener los responsables de segundo nivel de ambos departamentos de Interior y su público propósito de crear organismos estables de cooperación.

Si algo está cambiando, tiene mucho que ver en ello la nueva actitud de Ibarretxe y Balza, que, tras las pasadas elecciones, parecen mucho más decididos a enfrentarse a ETA y la kale borroka. La reciente decisión de prohibir la manifestación de Segi en San Sebastián ya fue un signo de que las autoridades vascas iban a ser menos tolerantes con el entorno de la banda.

Ojalá este nuevo espíritu se consolide con el paso del tiempo y pueda llegar el día en que la Ertzaintza y el resto de las fuerzas del Estado puedan actuar conjuntamente, sin ningún recelo, en la lucha antiterrorista.

Cuando quieren, pueden
Editorial La Razón 23 Agosto 2001

La operación de la Ertzaintza, Policía Autónoma vasca, contra uno de los grupos del entramado terrorista de Guipúzcoa (llamado sarcásticamente «comando inteligencia») es un gran éxito para el Gobierno vasco y para los ciudadanos de esa comunidad y de toda España. No sólo se ha detenido a cinco peligrosos terroristas e intervenido importante material logístico, armas y explosivos, sino que se han evitado inminentes atentados. Es, en palabras del consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, «la operación más importante contra Eta en Guipúzcoa desde los años ochenta», cuando Rodríguez Galindo protagonizaba la lucha antiterrorista desde Inchaurrondo.

   Con actuaciones como la de ayer, la Ertzaintza consigue el respeto social que toda policía requiere. Su misión es proteger a los ciudadanos de las amenazas, y es evidente que la de Eta es la más directa de todas ellas. El consejero Balza puede darse por satisfecho porque, además, refuerza un papel que había sido puesto en cuestión reiteradamente por la falta de eficacia de la policía vasca frente al terrorismo en general y frente a la forma de terrorismo de la «kale borroka» en particular. Parece, pues, que la pasividad de la anterior legislatura ha tornado en celo, lo que le agradecerán sin duda los votantes que le pagan.

   La Ertzaintza se está consolidando como una policía madura. Su falta de operatividad ha sido debida en otros tiempos a las directrices políticas, según han denunciado los sindicatos de la propia policía. Es obvio que, sin condicionamientos, la Ertzaintza puede hacer una labor determinante contra el terrorismo. A nuestro juicio, mayor que la de otras policías del Estado, puesto que están implantados en el territorio y tienen mucha más facilidad ahí para moverse e informarse.

   Por eso, en el momento en que la dirección política ha decidido actuar, la Ertzaintza ha cosechado un éxito que, para ellos, es además simbólico, ya que los detenidos son los presuntos asesinos de un compañero.

   Debemos esperar que la operación policial de ayer no sea una excepción. Más bien parece el principio de una tendencia a no dar cuartel a quienes no dan cuartel. El PNV en el Gobierno ha podido entender, finalmente, que Eta es irreductible, que no acepta ninguna componenda, que no pretende más que la victoria y que, aunque ahora no sean los nacionalistas su objetivo, esta situación podría cambiar en el momento en que el PNV no se pliegue a las exigencias de la banda.

   El PNV tiene la misión democrática de gobernar en la Comunidad Vasca. Eta pretende, sin embargo, que Ajuria Enea sea una marioneta de sus objetivos maximalistas. Por eso es una ficción la de quienes sostienen que puede haber algún día una unificación nacionalista con los «hijos pródigos». Estos «descarriados» no quieren hacerse perdonar, sino mandar sobre sus padres. Por ello, neutralizar a Eta y a su entorno es una cuestión de supervivencia para el PNV y su gobierno. Ha demostrado que lo ha entendido, y que, cuando quiere, puede actuar contra Eta.
  

Querer es poder
Editorial ABC 23 Agosto 2001

La operación antiterrorista ejecutada por la Ertzaintza en Guipúzcoa ha demostrado que este Cuerpo policial está perfectamente capacitado para asumir la lucha contra ETA con mejores resultados que los obtenidos hasta ahora. La desarticulación del «comando Buruntza», integrado en el «complejo Donosti», ha permitido la detención de ocho presuntos etarras, el registro de varios inmuebles en Lasarte, Zizurkil y Zaldibia y la aprehensión de 160 kilos de explosivos, un coche bomba listo para hacerlo estallar en cualquier momento y abundante material electrónico, en el que destacan los cerca de cincuenta teléfonos móviles preparados para activar cargas explosivas. El trabajo de la Ertzaintza ha sido un gran éxito y como tal ha de ser reconocido, aunque también es cierto que la escasez de operaciones antiterroristas en su haber amplifica su valor. Además, la detención del «comando» debe ser un motivo de estímulo profesional para los ertzainas, cuyos principales sindicatos han denunciado reiteradamente el perfil político e ideológico de sus mandos y, consiguientemente, de las instrucciones de pasividad impartidas para dejar hacer a la «kale borroka». El PNV siempre se ha empeñado en presentar las críticas a la dirección política de la Ertzaintza como una campaña de desprestigio contra sus miembros. Nada más falso. Han sido la ineptitud de Balza y de su equipo durante estos años, y su política de tolerancia con el terrorismo urbano, lo que ha arrojado sobre la Policía vasca todo tipo de reservas acerca de su eficacia y preparación.

Ante los resultados de la operación contra el «complejo Donosti» sólo cabe exigir al Gobierno vasco que se mantenga en esta actitud frente a ETA, despejando el aroma de oportunismo y conveniencia que tienen las últimas acciones de la Ertzaintza contra la «kale borroka». Es un hecho evidente que sólo cuando el Gobierno vasco ha sido requerido tajantemente por el Ejecutivo central para colaborar contra ETA y cuando la sociedad se ha hartado de la pasividad de los responsables políticos de la Ertzaintza, Balza se ha apresurado a ser eficaz. Si lo van a ser únicamente para la ocasión o, por el contrario, realmente han decidido comportarse como autoridades de un Estado de Derecho, y no simples parásitos de su poder, es algo que se comprobará a corto plazo, cuando la izquierda proetarra comience su letanía de amenazas contra la Policía «cipaya» y cuando ETA dé nuevas vueltas de tuerca a la presión sobre el PNV.

La duda que permanece es qué ha pasado hasta ayer para que la Ertzaintza no haya actuado siempre con similar contundencia contra ETA. Parece claro que no ha sido por carencia de efectivos o de información, argumentos con aire de excusa que Balza y Legarda han utilizado en sus últimas reuniones con Rajoy y Morenés. Más segura es la interpretación de que no ha habido voluntad política para luchar contra ETA. Al final, querer es poder, y cuando se dispone de 7.500 policías y se sabe dónde están los cultivos de ETA, se puede mucho. Y se ha de poder aún más, porque, a pesar de los perversos balances de la lucha antiterrorista que balbucea Arzalluz, es en el País Vasco donde están las bases de preparación y lanzamiento de los atentados, decididos previamente en Francia y luego cometidos dentro y fuera de la Comunidad vasca. El enemigo está en casa, muy cerca, tan cerca que una Policía como la Ertzaintza, con vocación de Policía del pueblo, de confianza ciudadana arraigada en el paisaje y en el paisanaje vascos, debería ser la principal fuente de información sobre los movimientos de ETA y de la «kale borroka» en el País Vasco. El problema es que esa misma cercanía ha encogido las voluntades y condicionado la operatividad a causa de las relaciones de vecindad, de amistad o de familia con aquellos a los que hay que investigar y detener. También los ertzainas pertenecen al complejo tejido social vasco, especialmente el nacionalista, tan condicionado por ETA. Por eso, operaciones como la de ayer en Guipúzcoa, al mismo tiempo que consolidan el prestigio de la Ertzaintza como Policía integral y aumentan la confianza en su capacidad profesional, rompen un esquema de la izquierda proetarra y de ETA, convencidas de que la Ertzaintza nunca se atrevería a dar el paso definitivo de sumar sus fuerzas a las de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Con la Ertzaintza plenamente comprometida contra ETA, el Estado se hace más fuerte.

Lo perverso
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Agosto 2001

Durante años la sociedad española ha estado esperando que EH/HB condenara «algún atentado» de ETA, que diera «algún» signo de rechazo. Lo ha esperado especialmente en aquellos casos en los que el asesinado era un «compañero» de Corporación municipal o un vecino de una pequeña comunidad o, incluso, un familiar. Pero ni siquiera los miembros de ETA se han comportado como personas en aquellas ocasiones en las que parecía exigirlo un mínimo, no ya de ética, sino de lo que entendemos por hombría, pura y dura.

Nunca EH/HB ha condenado un acto terrorista de ETA. Nunca se ha enfrentado con ETA. Por el contrario, la ha arropado, la ha justificado, la ha defendido. Siempre. Antes de Hipercor, el día de Hipercor, después de Hipercor.

En todos estos años pocas cosas se han podido esperar tanto como un cambio de actitud de EH/HB, pero nunca falló su adhesión a ETA. Como si se tratara de una cláusula de estilo. Entonces ¿por qué ahora condenan la trampa del juguete bomba? ¿Acaso por tratarse de un método especialmente infame, si es que se puede hacer una clasificación de los actos terroristas? EH/HB se ha sumado a la manifestación de las fuerzas políticas que condenan los métodos terroristas precisamente porque el juguete bomba no estaba «firmado» por ETA. Han podido condenarlo porque, al hacerlo, no se enfrentan a ETA, lo cual les da la oportunidad de sumarse al bloque pacífico sin el más mínimo coste.

Ahora bien, si los miembros de EH/HB han podido sentir por una vez, por esta vez, el alivio moral que supone no estar comprometidos con el Terror, deberían preguntarse hasta qué punto de perversión, hasta qué punto de identificación con el Mal han llegado a estar durante todos estos años. Con tal que hubiera este fruto, podría darse por bueno este inmenso acto de cinismo.

Éxitos, hipocresías, errores y horrores
Por Enrique de Diego Libertad Digital 23 Agosto 2001
La operación policial de la Ertzaintza muestra hasta qué punto es clave para la erradicación de Eta, puesto que tiene transferidas competencias esenciales de orden público. En la medida en que la banda terrorista ha puesto en el punto de mira a los policías autónomos, la activación de la Ertzaintza es cuestión de supervivencia. Eso es lo que ha promovido con sus denuncias el sindicato Erne, a pesar de los intentos de descalificación por parte del PNV. Muestra, además, que la policía autónoma ha estado embridada por Balza y por órdenes superiores de clara ilegalidad. El éxito presente pone en evidencia la hipocresía pasada.

Las detenciones en Guipúzcoa, donde a día de hoy está enquistado el conflicto, muy mitigado en Vizcaya y casi desaparecido de Álava (los batasunos tienen un exiguo 6 por 100 de los votos), se producen en fecha inmediatamente posterior al brutal atentado de San Sebastián, en el que ha muerto una abuela y un niño de dieciséis meses ha sido mutilado de manera salvaje e irreversible. Resultan delirantes las argumentaciones de Batasuna para intentar diluir su propia responsabilidad. No se las cree nadie. En las últimas décadas, cualquier artefacto explosivo en el País Vasco ha llevado la marca de la serpiente. Y éste, tanto como cualquier otro o más, abandonado el coche-trampa en pleno día grande de kale borroka donostiarra, quizás contra la Policía autónoma, como dice el dueño del bar donde se encontraron los mortíferos juguetes.

El asesinato de niños no es nuevo en el nauseabundo historial de los psicópatas de Eta. Varios niños murieron en el atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. Durante un tiempo, Eta se obsesionó con conseguir ataúdes blancos. Tampoco son nuevos los “errores” dentro del cúmulo de horrores. El más cercano, el asesinato de dos electricistas de la empresa Electra el 22 de febrero de este año. Cada asesinato es un error y un horror de Eta. En éste, ambas cuestiones se han elevado exponencialmente, poniendo de manifiesto la inhumanidad que caracteriza a todas las acciones de Eta (y Batasuna, monta tanto, tanto monta): una familia humilde quiso disfrutar de unos juguetes olvidados porque nunca pudieron pensar que hubiera un desquiciado capaz de cambiar el motor por pólvora prensada.

Se añade además la grosera mentira de quienes, desde que tienen uso de sinrazón, se dedican a hacer juguetes-bomba. Ese niño y su abuela son dos víctimas más de Eta, y como tales han de tener su indemnización.

Algo importante sucede
Pedro Muñoz La Estrella 23 Agosto 2001

La detención, por parte de la Policía Autónoma Vasca, del comando 'Buruntza' de ETA ha merecido ya los titulares más amplios y destacados en los medios de comunicación. Y no es para menos. La desarticulación completa de una parte del complejo Donosti de ETA, como es el citado comando, así como la detención de ocho personas, la incautación de todo un arsenal mortífero de explosivos, fusiles y pistolas, y no en último lugar la puesta fuera de juego de un coche-bomba cargado para producir muerte y destrucción, es toda una hazaña a la que no nos tenía acostumbrados dicho cuerpo policial. El propio consejero del Interior del Gobierno Vasco, Javier Balza, precisó ayer que esta brillante operación es el mayor golpe asestado a la estructura de ETA desde los años ochenta.

A la indudable brillantez de la operación, hay que añadir su extraordinaria oportunidad, lo que, en este momento, no es precisamente un detalle baladí. Hay dos motivos sustanciales por los que la actuación policial resulta especialmente oportuna. De un lado, las consejerías de Interior de los Gobiernos vasco y nacional tienen aún recientes sus primeros contactos encaminados a consolidar una fértil relación de colaboración entre ambos ejecutivos y entre sus policías y cuerpos de seguridad. De otro, hace apenas unos días, el Gobierno Vasco se tuvo que tragar el sapo de un informe del sindicato policial ERNE en el que se criticaba a los mandos políticos de la Ertzaintza y se exigía, en nombre de la eficacia y de la ética policial, un mayor despliegue de medios para desempeñar con acierto su misión, especialmente en la lucha contra el terrrorismo.

Que en la proximidad en el tiempo de estos hechos, la Ertzaintza haya acertado tan de lleno contra ETA puede ser una simple casualidad. Lo que ya es menos casual es que, durante años, no se haya tenido conocimiento de actuaciones mencionables contra ETA, ni contra el vandalismo callejero -hasta el punto de tener que alzar su propia voz la Ertzaintza- y, de pronto, se interviene contra el radicalismo no sólo con éxito sino con contundencia de medios y de declaraciones oficiales. Es el caso, significativo, que el propio consejero del Gobierno Vasco, Balza, es el que subraya, sin disimular lo que la acción entraña de timbre de gloria profesional contra la banda terrorista, los méritos y categoría de un golpe que no se había conocido desde hacía veinte años.

Todo parece indicar que, tanto en la acción como en la reacción del Gobierno Vasco, se advierte la enorme satisfacción por haber asestado a ETA tan importante palo, detalle que, evidentemente, no ha sido corriente todos estos años pasados durante los cuales las reticencias y ambigüedades dejaban al Gobierno Vasco al amparo de posiciones excesivamente duras respecto al nacionalismo radical. Incluso, no es nuevo que, desde sectores nacionalistas del Gobierno Vasco se llegó a sugerir en alguna ocasión que la Ertzaintza observaba, por orden política, una cierta cautela a la hora de detener a los nacionalistas radicales, afirmación que, confirmada por algunos agentes de la Ertzaintza, causó en su día estupor general.

Junto a este nuevo escenario de actividad policial inusual, es de notar que, por primera vez también en muchos años, las relaciones institucionales entre el Gobierno Nacional y el Vasco registran un primer destello de deferencia, cuando no de cordialidad, mediante las felicitaciones que, desde el Gobierno de Aznar y desde su partido han salido sin perder un segundo hacia la Consejería de Interior del Gobierno de Vitoria. Esto, unido al buen ambiente de los frecuentes encuentros de comunicación y colaboración policial, parece hablar con cierta claridad sobre el advenimiento de una nueva 'era' en la que podrían limarse las diferencias y estrecharse lazos entre el Gobierno Nacional y el Vasco. Si así fuera, se estaría produciendo algo que no haría más que traer importantes beneficios para el futuro del País Vasco y, sin duda, del resto de España. Pmunoz@estrelladigital.es

La sociedad ciega
José A. SENTÍS La Razón 23 Agosto 2001

Me ha resultado muy enternecedor escuchar al portavoz batasuno Permach quejándose de que han querido «criminalizar a la izquierda abertzale» con las especulaciones sobre su responsabilidad (de alguien de su entorno) en la fabricación del cochecito-bomba. Es normal que se queje amargamente. La izquierda abertzale no pone cochecitos-bomba. Eso debe ser cosa de la guerra sucia. Porque la guerra limpia, la suya, se atiene a las estrictas reglas de la Convención de Ginebra. Pone coches-bomba de verdad, no de juguete. Es intolerable que alguien piense lo contrario. Un cochecito-bomba es una canallada. Un coche-bomba con cincuenta kilos de dinamita, eso sí que es un ejercicio elegante de práctica militar.

   Deslumbrante resulta que los criminales se quejen de ser criminalizados. Eso quiere decir que entienden el concepto de crimen, pero sólo cuando no creen que pueda atribuírsele a ellos o quieren evitar que se haga. El cochecito-bomba es un crimen, porque dicen, qué ingenuidad, que ningún descerebrado de sus filas puede haberlo perpetrado, como si no los tuvieran y los fabricaran a docenas; los ochocientos asesinatos anteriores, de ellos veintiséis niños, no lo son. Porque no es un crimen, sino un acto de justicia, matar a un enemigo o a su familia. Por éstos, ni se sufre ni se siente; no son personas, sino cosas. Su muerte no es un asesinato, sino consecuencia de un conflicto. Si en el acto de guerra de matar a un enemigo se desliza alguien «no implicado», se trata de un daño colateral imputable sólo a aquellos que no hacen nada para solucionar el conflicto (con una honrosa rendición, por ejemplo), por lo que lo perpetúan y mantienen el sufrimiento.

   El montaje propagandístico de Eta aguanta muy bien la mutilación de hijos de guardias civiles. Pero se pone muy nervioso cuando son los hijos de abertzales los que se ponen al paso de las balas o de las bombas. A ver si van a pensar algunos de los que les apoyan que es una milonga lo del conflicto y van a darse cuenta de que el conflicto son ellos.

   El niño que ha quedado trágicamente ciego es una metáfora de la sociedad que pretende la izquierda abertzale, el entramado de Eta. Una sociedad ciega por el adoctrinamiento ultranacionalista, la manipulación de la historia, la degradación de los valores, la apoteosis del atavismo y la muerte de la razón. Una sociedad convertida en marioneta de una estrategia de poder que se quiere imponer por métodos de guerra, incluida la desinformación y la desmoralización del enemigo. Por eso, la conmoción batasuna por el atentado contra el bebé donostiarra es el mayor ejercicio de cinismo posible, sólo comprensible como parte de una estrategia bélica.

Trascendencia política de un éxito policial
Editorial El País 23 Agosto 2001

En una entrevista aparecida el pasado domingo, el consejero vasco de Interior, Javier Balza, declaraba que 'mientras haya una actividad delictiva habrá una respuesta policial'. Pasando de las palabras a los hechos, la Ertzaintza detuvo ayer a la totalidad de los miembros de un comando de ETA en Guipúzcoa.

Balza informó que la operación, supervisada por el juez Garzón, había sido comunicada a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, y adelantó que su desarrollo y el contenido del material incautado serían analizados en breve en el organismo de coordinación puesto en marcha estos días. Además, abogó por mantener la lucha contra ETA 'a resguardo del debate político' e hizo un llamamiento en favor de aunar esfuerzos 'frente a la organización terrorista'.

Se trata sin duda de una operación policial importante, sobre todo por la gran cantidad de armamento y explosivos capturada y porque da la impresión de haber afectado al centro en el que los terroristas preparaban y desde el que enviaban sus artefactos mortíferos, incluidos los coches bomba que hacían estallar en cualquier lugar de España. Pero es también trascendente políticamente porque coincide con un momento en el que, por razones que no pueden ser casuales, se están dando pasos hacia la cooperación de la policía vasca con las fuerzas de seguridad del Estado. Algo claramente incompatible con la política de ambigüedad mantenida durante años por el nacionalismo institucional. En este sentido, la operación de ayer podría ser la señal de que se acerca el fin de un ciclo en la política vasca.

Ese ciclo se inició a mediados de los noventa, cuando convergieron el convencimiento de ETA de que nunca conseguiría imponer una negociación política con el Estado y la necesidad del PNV de agrupar todos los votos nacionalistas, también los de HB, para mantener su mayoría. Son de entonces aquellos mensajes de que había que acabar con la lucha armada, pero 'no por la vía de la rendición' de ETA, que había que 'ceder por ambas partes' y, sobre todo, que había que evitar un enfrentamiento entre nacionalistas. Es evidente que son mensajes muy diferentes a los que definen a ETA como una organización 'fascista y totalitaria', y afirman que la prioridad es combatirla y perseguir 'toda transgresión de los derechos humanos'.

La discusión sobre si durante los últimos años se ha hecho eso o lo contrario es menos importante que la de si es eso lo que se va a hacer en adelante. Lo interesante del momento es que sin la participación del nacionalismo institucional es inviable la estrategia frentista de ETA consistente en ir imponiendo, por la vía de los hechos consumados y bajo la amenaza de la violencia, avances irreversibles hacia la independencia. Y que la evidencia de una violencia sin estrategia no puede dejar de favorecer la aparición en el mundo radical de voces en favor de la renuncia de ETA: como ocurrió en Irlanda entre el Sinn Fein y el IRA, y aquí entre Euskadiko Ezkerra y ETA (político-militar).

Además, si la Ertzaintza se enfrenta a ETA y a la kale borroka, la lógica de la situación le llevará a cooperar con la policía y la Guardia Civil, y a sus responsables políticos a defender la unidad de los demócratas contra el fascismo abertzale. Todo ello es incompatible con los tópicos nacionalistas sobre la contraposición entre medidas políticas y policiales, y también con los intentos de contrarrestar la imagen positiva de la cooperación entre policías mediante mensajes como el de que el Gobierno español, si pudiera, 'disolvería a la Ertzaintza por decreto', como dijo hace poco Joseba Egibar.

Al capturar a esos terroristas e incautar un material destinado a matar a muchas personas, la policía vasca se ha ganado el reconocimiento ciudadano. Pero las detenciones suponen también un importante paso político hacia la recuperación de la confianza entre las instituciones y los partidos democráticos.

Una teoría ridícula
Lorenzo CONTRERAS La Razón 23 Agosto 2001

Produce asombro, y también náusea, la polémica organizada en torno al origen y la autoría del atentado con juguete-bomba perpetrado en San Sebastián. La prontitud y diligencia con que la gente de Batasuna se ha sumado a la condena y al acto o actos públicos que lo han acompañado, incluido el oficio religioso dirigido por el obispo donostiarra, intenta ser el argumento oportunista con que los «abertzales» desvían la responsabilidad que se atribuye a la «kale borroka» hacia la teoría de que se ha tratado de un episodio de guerra sucia. Ellos, viene a decir, también tienen su corazoncito y son sensibles a las tragedias siempre que el entorno de Eta sea o pueda parecer inocente. Resucitar el espectro del GAL es rentable ante los antiguos incondicionales y convencidos, parte de los cuales dieron su voto al PNV en las elecciones del 13 de mayo.

   Sin embargo, no pueden convencer al núcleo ecuánime de la opinión. El terrorismo de Estado ha quedado áptero y ya no representa nada. La única respuesta que el terrorismo etarra pueda llegar a recibir vendrá, si viene, de las autodefensas que la población amenazada llegue a organizar, si lo hace, en una situación todavía más insostenible que la presente. Cosa que no es descartable porque la desesperación es tan libre como el miedo y forma parte de él. La perversión del lenguaje permite el uso de la expresión «guerra sucia» como calificación exclusiva de las acciones ilegales antietarras. Responderle a la banda con sus propios métodos, aplicarle idéntica medicina, recibe, por tanto, una catalogación de la que quiere liberarse el entorno de los llamados simplemente violentos. Pero es obvio que ninguna guerra es más sucia, al menos en España, que la practicada por Eta y su mundo.

   Si se aceptara como hipótesis de trabajo que existe el terrorismo de Estado, según sugieren Permach y compañía, la más ridícula y absurda acusación consistiría en decir que un poder como el estatal se dedica a cebar cochecitos de juguete con pólvora prensada e ir dejándolos por las esquinas y los bares de las ciudades. El hecho de que el hijo y padre, respectivamente, de la víctima mortal y del bebé malherido, sea militante del sindicato «abertzale» LAB, no puede autorizar la presunción de que hayan querido ultimarle con unos gramos de pólvora. Esas operaciones se hacen de otro modo, como demuestran las acciones de Eta, sin ir más lejos.

   La impopularidad que los atentados generan en una sociedad tan sobresaltada como la vasca es un dato que los «abertzales» tienen que ir captando necesariamente. De ahí que se aferren a cualquier posibilidad interpretativa, por descabellada que sea. Si el señor Eguibar quiere socorrerles, allá él con su conciencia, si le queda alguna.

Si quieren, pueden
Por Ignacio Villa Libertad Digital 23 Agosto 2001

Vaya por delante una aclaración, innecesaria para el sentido común pero que será bueno enunciar desde un principio: la operación realizada por la Policía Autónoma vasca contra la banda terrorista ETA es una magnifica noticia para todos los demócratas que tenemos como objetivo la normalización en el País Vasco. Dicho esto, hay que añadir a renglón seguido que el éxito de esta operación antiterrorista demuestra una realidad: si quieren, pueden.

Nadie duda de la capacidad operativa y estratégica de la Ertzaintza, ni de la preparación real de los agentes. Pero sí que han existido y existen muchas dudas sobre las intenciones políticas de los mandos de la Policía Autónoma. La espectacular operación desarrollada en Guipúzcoa apunta a una realidad: el Gobierno vasco ha mirado, durante mucho tiempo, hacia otro lugar. Desde el Ejecutivo de Vitoria se han lavado las manos en la lucha contra el terrorismo. Los encargados políticos del orden público se han vendado los ojos para no actuar, o al menos para actuar –durante años– de forma muy poco convincente.

La lucha contra el terrorismo es una tarea de todos. Desde el Gobierno Central se trabaja en la misma dirección. Ahora es imprescindible para que esa lucha obtenga los frutos necesarios, la eficacia esperada, una verdadera colaboración. Desde Madrid se hace mucho, pero se hace obligatoria la cooperación real y constante desde Vitoria.

No se nos oculta que este éxito de la Ertzaintza llega después de las primeras reuniones entre los responsables de Interior de los dos gobiernos para coordinar las acciones. Pero tampoco nos olvidamos de que esa reunión pretendía ser aplazada hasta septiembre por el consejero Balza. La estrategia bien diseñada por Aznar en la entrevista con Ibarretxe fue lo que hizo cambiar el paso al Gobierno de Vitoria y aceptar dicho encuentro.

Así pues, nos alegramos por este éxito. Pero también deseamos que no venga sólo. No es la primera vez que la Policía Autónoma vasca demuestra su capacidad, pero tampoco lo es que operaciones como esta queden aisladas en el tiempo. Ahora hace falta continuidad: que la estrategia política del nacionalismo no frene la actividad y la investigación policial. Ahora es importante que, desde el PNV y desde el Gobierno vasco, no se utilice este éxito como un escape a sus problemas internos.

Esta operación es una buena noticia para todos, pero no debe ser una noticia aislada. Han demostrado que cuando les dejan, pueden. Por lo tanto, la clave es que dejen a la Ertzaintza trabajar sin directrices políticas. El objetivo es luchar contra el terrorismo y ahí estamos todos implicados.

El tiempo ha dado la razón a los que tantas veces han dicho que el problema es de intencionalidad política. Sólo esperamos que esta buena noticia no sea un fuego de artificio más propio de una fiesta patronal veraniega; que de un compromiso serio, continuo y estable en la lucha contra el terrorismo. La operación policial puede ser un principio de cambio, en efecto, pero el cambio se demuestra con el tiempo y manteniendo las mismas actitudes.

Golpe de la Ertzaintza
Editorial El Correo 23 Agosto 2001

La detención y puesta a disposición de la Justicia de supuestos responsables de actos criminales, en el marco del Estado de Derecho, constituye uno de los pilares de la defensa de la democracia en una sociedad en la que la persistente amenaza de la violencia terrorista señala un objetivo prioritario a las instituciones y las fuerzas de seguridad: la salvaguarda de la vida y la libertad de los ciudadanos. Actuaciones policiales como la de ayer, además, representan un alivio para las potenciales víctimas y una reparación moral para los que cayeron bajo el zarpazo del terror y sus familias.

El desarrollo de las investigaciones y las diligencias judiciales que ahora comienzan habrá de determinar el alcance de la operación de la Ertzaintza contra ETA en Guipúzcoa, un territorio que el año pasado fue escenario de más de un tercio de las acciones de la banda. Con todo, los primeros datos sobre la actuación llevada a cabo de madrugada por la Policía vasca en Zizurkil, Lasarte y Zaldibia permiten deducir que la organización terrorista puede haber sufrido un duro golpe. Y más al tener en cuenta que, según la información facilitada por el consejero de Interior, Javier Balza, se considera desarticulado el ‘comando Buruntza’, uno de los ‘taldes’ del llamado ‘complejo Donosti’, el grupo de activistas que durante los dos últimos años se había creído a salvo de una acción policial contundente. La información en poder de los investigadores vincula al ‘Donosti’ con los cuatro muertos provocados por ETA en Guipúzcoa el año pasado y los más recientes atentados mortales contra dos trabajadores de la empresa Elektra, el cocinero donostiarra Ramón Díaz o el ametrallamiento del mando de la Policía autónoma Mikel Uribe en Leaburu.

Además de la detención de cinco presuntos activistas y de la incautación de gran cantidad de material explosivo -160 kilos de la dinamita de Grenoble, amonal y amosal- y armas, llama poderosamente la atención, y así lo subrayó Balza en su comparecencia pública, el llamado ‘centro de elaboración electrónica’ en el que, supuestamente, los activistas se disponían a adaptar medio centenar de teléfonos móviles para convertirlos en activadores de bombas, bajo la dirección de uno de los arrestados, presunto ‘cerebro’ de un laboratorio que, junto con la importante documentación encontrada, proporciona valiosa información a la Ertzaintza y el resto de cuerpos policiales sobre los nuevos métodos empleados por ETA para causar muerte y destrucción. La Policía autónoma confirmó además las sospechas de sus servicios de información a propósito de un atentado inminente con el hallazgo del ‘Ford Fiesta’ que buscaba desde hace dos meses, ya casi dispuesto para actuar como coche bomba, en un garaje de Lasarte.

La desarticulación del ‘comando Buruntza’ es el resultado de meses de investigación y trabajo por parte de un cuerpo policial que preparaba operaciones como ésta, o la de hace unos días en Bilbao contra la ‘kale borroka’, mientras, en las últimas semanas, su eficacia era objeto de agria controversia política. Tan desmoralizador para la necesaria confianza de los ciudadanos en sus instituciones y fuerzas policiales resulta cuestionar el compromiso de la Ertzaintza con la libertad y la seguridad, acreditado con alto coste personal en la lucha contra el terrorismo y la violencia callejera, como responder a las críticas desde el victimismo o imputando al autor exclusivos intereses partidistas. Tan reprochable puede considerarse buscar ‘razones de oportunidad política’ en las actuaciones de fuerzas de seguridad o jueces, como elogiar lo que ha de ser un trabajo permanente, y oscuro, sólo cuando produce resultados espectaculares.

Actuaciones como la de ayer acreditan que algo ha avanzado un país en el que, hasta no hace mucho tiempo, algunos de sus dirigentes evitaban defender la acción policial frente al terrorismo. Esta reflexión era un elemento secundario en prácticamente todos los discursos de Juan José Ibarretxe hasta el 14 de julio cuando, en el pleno de su designación como lehendakari, dijo a la sociedad vasca: «Vamos a combatir a ETA con todas nuestras fuerzas». La estéril controversia está dando paso al convencimiento de que es imprescindible que la sociedad democrática se dote de mecanismos de prevención y persecución del delito. A tal fin, deben extremarse todos los cauces de colaboración y coordinación entre cuerpos policiales, cada uno en su ámbito de competencia. Balza reivindicó ayer una actuación de la Ertzaintza que evidencia el compromiso de este cuerpo policial con la defensa de los valores democráticos frente a los que pretenden socavarlos mediante el terror, lo que debe traducirse, sin reserva alguna, en el reconocimiento ciudadano.

Felicitaciones y eficacia policial
Editorial La Estrella 23 Agosto 2001

C
ontrariamente a la tirantez que, desde hace años, viene caracterizando las relaciones institucionales entre los gobiernos vasco y nacional, desde el ministerio del Interior y desde el Partido Popular salieron ayer cordiales mensajes de felicitación dirigidos a la Consejería del Interior del Gobierno Vasco, así como a su Policía Autónoma. La brillante operación de ésta, con la detención del comando 'Burutza' de ETA en Guipúzcoa, ha roto la aspereza tradicional de trato justo en un momento en que, como es bien sabido y celebrado, se inicia una nueva etapa de colaboración entre los departamentos de Interior y los distintos cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado. La operación policial ha sido tan contundente, y las explicaciones de los representantes del Gobierno de Vitoria han sido tan claras que, de la noche a la mañana, parecen haberse esfumado las reservas que, sobre la actuación de la Policía Autónoma en materia de terrrorismo, no han faltado nunca en los sectores políticos constitucionalistas.

Que la actuación policial vasca se haya saldado con la detención de ocho personas, el descubrimiento de un centro de elaboración electrónica, de un importante arsenal de armamento y explosivos, y de un coche-bomba listo para ser movilizado, añade elementos que hacen del hecho todo un acontecimiento en materia de seguridad. La Policía Autónoma, tras la pasada crisis de relación con sus mandos políticos -que se concretó en el informe del sindicato policial ERNE criticando su propia falta de eficacia- parece recuperar felizmente el papel para el que fue creada y la misión que quieren para cada uno de ellos los agentes de la misma. Por otra parte, la rueda de prensa del consejero de Interior del Gobierno Vasco, Javier Balza, revela sin tapujos que el Gobierno Vasco está resuelto por fin a ir de lleno a la lucha contra el terrorismo de ETA.

Como detalle altamente significativo a este propósito, son de subrayar las palabras del propio Balza en las que se anuncia, dejando entrever el razonable orgullo por la operación, haber dado a ETA el golpe más importante desde los años ochenta. Los matices son importantes. Y no se puede pasar por alto que quien hace esta oportuna precisión es, ni más ni menos, que un representante del Gobierno del Partido Nacionalista Vasco.
 

La Ertzaintza desarticula un comando y desmantela el taller tecnológico de ETA
En la operación se detuvo a dos ‘liberados’, tres activistas legales y tres colaboradores y se incautaron 160 kilos de dinamita, cinco subfusiles, pistolas y gran cantidad de granadas La banda elaboraba en un piso de Zizurkil nuevos sistemas para detonar las bombas
OSCAR B. DE OTÁLORA  VITORIA EL CORREO 23 Agosto 2001

La Ertzaintza asestó ayer uno de los golpes más duros que ha recibido la infraestructura de ETA en Guipúzcoa, un complejo que sustenta desde hace años la mayor parte de las acciones de la banda y que se ha mantenido operativo pese a las sucesivas intervenciones policiales de las FSE y la Policía autónoma. La trascendencia de esta operación fue subrayada por el consejero de Interior, Javier Balza, quien no dudó en asegurar que se trata de «una de las acciones antiterroristas más importantes que se han llevado a cabo en Guipúzcoa desde los años ochenta».

La Policía autónoma consiguió desarticular por completo el ‘comando Buruntza’ (nombre de un monte de Andoain). El grupo estaba compuesto por dos presuntos ‘liberados’ -a sueldo de la organización- , otros tres activistas legales y tres colaboradores. Uno de ellos hacía, además, de enlace con la organización terrorista. La Ertzaintza logró desmantelar el taller tecnológico en el que la banda preparaba nuevos y sofisticados dispositivos para elaborar sus artefactos explosivos -situado en Zizurkil-, y el garaje en el que montaba los coches bombas, en Lasarte.

En el momento de la detención, los terroristas ya tenían practicamente ultimado un coche bomba cuyo destino no precisó Balza, aunque el consejero aseguró que iba a ser utilizado de forma inminente. El vehículo era un ‘Ford Fiesta blanco’ robado el 24 de junio en Segura, cuyas características, que el titular de Interior tampoco detalló, habían puesto en alerta a la Ertzaintza desde su sustracción, dado que hacían temer que fuera utilizado en un atentado.

En el apartamento de Zizurkil, situado en el número 11 de la calle Bulandegi, la Policía autónoma localizó más de cincuenta teléfonos móviles manipulados para ser convertidos en mandos a distancia. Con ellos, el comando intentaría detonar bombas con más garantías que las que ofrecen los aparatos de radio que emplea habitualmente la banda. Este sofisticado sistema ya ha sido utilizado al menos en tres ocasiones por ETA. Además, Balza detalló que en la vivienda se localizaron también «sistemas novedosos» con los que la organización terrorista planeaba burlar las medidas de seguridad de los expertos de la Policía en futuros atentados.

El piso de Zizurkil era empleado de manera habitual por los ‘liberados’ del comando, que, según los primeros indicios, se encerraban durante semanas para trabajar en la elaboración de sofisticados sistemas eléctricos. Uno de los detenidos es, según Balza, el experto en electrónica que se encargaba tanto del diseño como de la fabricación de los complejos dispositivos.

Gran arsenal
Pero, además, en el piso se halló también uno de los mayores arsenales incautados a ETA en los últimos meses. La banda ocultaba en la casa 160 kilos de dinamita ‘Titanite’, procedentes de los asaltos de la organización terrorista a polvorines franceses; cinco subfusiles, dos fusiles de asalto; tres pistolas, un número importante de granadas ‘Mekar’ de distintos calibres y una escopeta recortada. Los agentes también localizaron una pequeña cantidad de amonal y amosal, un explosivo de fabricación artesanal que ETA había dejado de utilizar al asegurarse el suministro de dinamita mediante los robos en Francia.

El consejero de Interior no precisó en qué atentados podrían estar implicados los miembros del comando y afirmó a este respecto que la investigación permanece abierta. Entre las pruebas que aún debe realizar la Ertzaintza figuran los exámenes de balística de todo el armamento localizados. En el arsenal había tres subfusiles, un tipo de arma que fue utilizado en el asesinato del subcomisario de la Ertzaintza Mikel Uribe, perpetrado en Leaburu el pasado 14 de julio. Balza destacó que, aunque el grupo había actuado en las zonas de San Sebastián y Tolosa, no se descarta que hubiera viajado a otras provincias para cometer atentados.

Según reconoció ayer el propio titular del Departamento vasco de de Interior, la desarticulación del ‘Buruntza’ es el resultado de una operación que comenzó hace varios meses. Fuentes judiciales señalaron que el operativo se inició hace medio año, cuando la Ertzaintza comenzó a vigilar a Luis María Carrasco Aseginolaza, vinculado en el pasado a Jarrai. Esta persona alquiló la vivienda de Zizurkil junto al también detenido Ibon Etxezarreta, de 29 años. Ambos acudían regularmente al piso provistos de grandes cantidades de alimentos y ropa. La Policía vasca detectó que en la casa se ocultaban otros dos hombres que no desempeñaban ninguna actividad laboral y pasaban días sin salir.

El jueves de la semana pasada, Carrasco y Etxezarreta se desplazaron al monte Alkizar, donde recogieron varias bolsas de deporte que trasladaron a Zizurkil. Asimismo, días más tarde se les vigiló en una cita que mantuvieron en el polideportivo de Villabona con Oskarbi Jauregi Anodarain, condenada en 1995 a un año de cárcel por ‘kale borroka’ y que también ha sido arrestada en la operación. Durante los seguimientos también se controló a Susana López García, de 23 años y novia de Etxezarreta, así como a Javier Unanue y Miren Alaitz.

Operación simultánea
En la madrugada de ayer, la Ertzaintza decidió arrestar a todos en una operación coordinada, en Zaldibia, Zizurkil y Lasarte, en la que los miembros de la unidad especial de intervención de la Policía vasca entraron de forma simultánea en las diferentes viviendas empleadas por los presuntos miembros del comando para evitar fugas. Javier Balza destacó que las detenciones se realizaron sin ningún tipo de incidentes, pese a que los ‘liberados’ estaban armados.

Los presuntos jefes del comando son, según los primeros indicios, Francisco Javier Makazaga Azurmendi, de 27 años, y Santiago Vicente Aragón Iroz, de 26. El primero de ellos huyó en 1997, al saber que estaba siendo investigado por la Ertzaintza por acciones de ‘kale borroka’, según la agencia ‘Vasco Press’. Vicente Aragón, de 26 años, fue candidato por EH en las elecciones forales de Navarra de 1999.Tiene antecedentes por quemar contenedores en Pamplona y también fue arrestado en París, en un acto de Senideak.

Atacan con cócteles molotov el Juzgado de Paz de Amorebieta
AMOREBIETA (VIZCAYA) El Mundo
23 Agosto 2001

 Un grupo de desconocidos atacó en la madrugada del miércoles con cócteles molotov el Juzgado de Paz de Amorebieta, que sufrió daños materiales «muy importantes» a consecuencia del incendio que provocaron, según informó el Departamento vasco de Interior.

Esta es la tercera vez que el Juzgado de Paz de esta localidad vizcaína sufre un ataque de la kale borroka en los últimos tres años.

El ataque se produjo a las 2.45 horas de la madrugada en la calle Gregorio Mendivil, donde se encuentra ubicada la institución judicial. Varios desconocidos rompieron los cristales de estas dependencias y arrojaron en su interior algunos artefactos incendiarios. El fuego provocado por los cócteles causó daños «muy importantes» en, al menos, dos dependencias de los juzgados.

Hasta el lugar acudió una unidad de bomberos para sofocar las llamas. Sin embargo, no fue necesaria la evacuación de los vecinos, ni hubo tampoco heridos.

Los juzgados de Paz de Amorebieta habían sufrido anteriormente otros dos ataques de la kale borroka. El 24 de diciembre de 2000, unos desconocidos arrojaron cócteles molotov que destrozaron varios ordenadores, y causaron daños en el mobiliario y la entrada del local. El 20 de agosto de 1999, también fueron atacadas estas dependencias con artefactos incendiarios, cuando documentos y un vehículo resultaron quemados. Las pérdidas por los daños superaron los 12 millones de pesetas.

La alcaldesa de Amorebieta, Begoña Azarloza (PNV), manifestó que en esta ocasión los daños pueden ser de unos 20 millones de pesetas, según sus primeras estimaciones a falta del informe que realicen los técnicos de seguros.

La alcaldesa de Amorebieta, que condenó «tajantemente» el ataque, explicó que el local ha quedado «completamente destrozado», salvo la zona del archivo, que quedó precintada con una puerta ignífuga, a raíz del ataque cometido el pasado diciembre.

A raíz de aquella acción, el Departamento de Justicia acondicionó la nueva sede con dobles cristales de pequeño tamaño, que, sin embargo, no han evitado la acción de los radicales.

Pese a que gran parte de los documentos estaba guardada en el archivo, el fuego destruyó abundante material.

Suárez, culpable
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 23 Agosto 2001

E
l fundador de LA RAZÓN cree que la culpa de Suárez, «in eligendo», no viene del café para todos, sino de la carencia de sentido de Estado del primer Lendakari, en contraste con el del primer Honorable, como si fuera modélica la Autonomía catalana. Sin desconocer la importancia del elemento subjetivo, la práctica y la teoría institucional demuestran que el fracaso personal está motivado por reglas de juego que permiten actuar sin control. Lo contrario sí puede suceder. El talento de Estado de Bismark y De Gaulle era muy superior al de las instituciones que encarnaron. Mientras las presidieron no se hicieron patentes sus defectos. Pero lo normal es que los malos políticos sean seleccionados, elegidos y confirmados por malas reglas constitucionales. El error de Suárez no florece sólo en el País Vasco, ni Eta ha sido una respuesta a la Constitución.

   La idea de conceder Autonomías generales, en lugar de Estatutos particulares, está fundada en el sentimiento franquista de la igualdad territorial, contra la expresión política de sus diferencias, y en una tesis filosófica sobre la invertebración de España, que pone su causa en el particularismo general de los españoles, y no en la particularidad especial de Cataluña y País Vasco. Las Autonomías han sido producto exclusivo de la demagogia igualitaria, que la ignorancia tomó por democracia, y del frívolo análisis de Ortega, que la ausencia de debate aún hace pasar por serio y riguroso. El talento político exigía restaurar, con la primera libertad, los dos Estatutos que fueron de derogados por las armas. Dejando la cuestión gallega y las insularidades para el momento de la libertad constituyente. Suárez, buscó el aplauso de los que confundían democracia y unidad de España con la igualdad política territorial. Ignoró por incultura dos cosas elementales: Cataluña y País Vasco pugnarían por diferenciarse del resto fuera cual fuera el nivel de sus competencias autonómicas; y el rechazo de la diferencia se haría tan grotesco con las Autonomías, que se llegaría a preferir un Estado federal, o la Independencia de lo diferente, antes que romper el principio de igualdad territorial.

   Estos últimos son los actuales «liberalísimos», que lo mismo se disponen a otorgar el derecho de federarse a lo que no está previamente separado, sin importarles el anacoluto político que esta barbaridad representa, como el derecho de Independencia a lo que sólo puede ser, en la mejor de las hipótesis, una mayoría coyuntural de separatistas. Una mayoría que nunca representa la totalidad de la población, ni conoce el sentir de las futuras generaciones, ni está invadida por un Estado extranjero, ni tiene un nivel económico o cultural superior al resto de España, ni goza de un régimen de poder menos oligárquico que los demás, ni cuenta con un proyecto de Estado independiente con democracia en la forma de gobierno, ni profesa una religión diferente, ni está reprimida su lengua autóctona, ni es un territorio colonial, ni tiene frontera con un Estado externo que desee su independencia. Y sobre todo, se trata de pueblos que la historia determinó en la unidad nacional de España antes de que la humanidad creara el derecho a la libre determinación de los pueblos.

   Suárez es culpable de que haya nacido y crecido esta opinión «liberalísima». El terrorismo no habría generado la creencia en derechos de autodeterminación, si las Autonomías no mostraran lo fácil que es, y la oportunidad de negocios y empleo estatal que brinda, diezmar el Estado de Partidos por consenso de oligarcas. La Independencia aparece así como una expectativa de negocio con fanfarria para el sentimiento nacionalista. Nadie civilizado debe oponerse a cosa tan santa como el derecho a crear plataformas de poder, honores y dinero. ¿Sobre todo si es defensor de las clases dominadas!

Recortes de Prensa   Página Inicial