AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 26 Agosto   2001
#La estrategia de Eta
Pilar CERNUDA La Razón 26 Agosto 2001

#La borroka catalana
Juan BRAVO La Razón  26 Agosto 2001

#Pesadilla abertzale
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 26 Agosto 2001

#¿No necesitamos a Madrid para nada?
JAVIER LASARTE El Correo 26 Agosto 2001

#Ibarreche se ha gastado en dos meses de legislatura 500 millones en proyectos proetarras
M. R. Iglesias - Madrid.- La Razón 26 Agosto 2001

#Encapuchados atacan en Irún oficinas de Iberdrola, Telefónica y la Cadena Ser
BILBAO. Agencias  ABC 26 Agosto 2001

#Colocan un artefacto casero ante el domicilio de un militante del PP alavés
VITORIA EL CORREO 26 Agosto 2001

La estrategia de Eta
Pilar CERNUDA La Razón 26 Agosto 2001

Es difícil saber lo que ocurre dentro de la cabeza de los etarras o en la de sus desgraciadamente muchos seguidores. No se comprende tanta inmoralidad, tanta insensibilidad, tanta violencia. Pero es que, además de criminales, son lerdos. Lerdos en grado superlativo. A no ser que sus mandamases estén en una estrategia cuyo alcance todavía no se puede vislumbrar, van derechitos camino del infierno y de la prisión de por vida. Asesinar a miembros de la Ertzaintza era motivo seguro para que la policía autonómica iniciara la lucha contra Eta de la manera que hace mucho tiempo puede y sabe hacerlo. Y eso Eta tenía que saberlo; no se entiende por tanto que haya iniciado una ofensiva que la podía poner contra las cuerdas, ya que a la acción de la Guardia Civil y de la Policía Nacional se sumaría la acción de la policía autonómica vasca.

Los ertzainas, y se da uno cuenta a poco que hable con ellos, conocen de Eta bastante más de lo que parece; hasta es posible que el propio Balza no fuera consciente de la preparación de los muchachos y muchachas formados en Arkaute. Y si estaba al tanto, peor, porque hasta ahora no les ha dado pie a que demostraran cuales eran sus armas para luchar contra los terroristas.

En tiempos, la policía autonómica estuvo trufada por los etarras, incluso se produjeron detenciones que demostraron que los fundadores y organizadores de la Ertaintza no fueron muy eficaces en sus controles, y dejaron que se «colaran» en sus filas colaboradores de ETA. Pero eso pasó a la historia, aunque ha habido sus más y sus menos cuando se designó responsable de los servicios de información de la policía autonómica a alguien que en tiempos había estado muy vinculado a la banda terrorista.

Pero, desconfianzas aparte, lo peor que le ha ocurrido a la policía autonómica vasca ha sido que sus dirigentes peneuvistas no estaban por la labor ni de acabar con la violencia callejera ni de actuar de forma contundente contra los etarras. Y así nos ha ido. Sólo cuando los etarras han puesto en el punto de mira de sus pistolas a los miembros de la policía vasca es cuando se ha tomado en serio su trabajo de consejero de Interior.

Estos días se han desarticulado algunos de los más peligrosos comandos de Eta, si no los más, y lo han hecho la Ertzaintza, por un lado, y la Guardia Civil, por otro; no por intercambio de información, que es bastante más impensable de lo que nos quieren hacer ver los responsables de Interior, aunque sí de forma coordinada. Responsables de la Ertzaintza avisaron a responsables de la GC y de la Policía sobre la operación que se aprestaban a efectuar contra los etarras que actuaban en Donosti, tras una investigación que realizó con sus hombres y con sus propios medios. Y la operación de Barcelona fue cosa de la Guardia Civil también en solitario, y para llegar hasta ese momento de éxito ha sido necesaria una labor previa callada y muy larga.

   Los que saben de estas cosas dicen que las detenciones realizadas por la policía autonómica vasca necesariamente han sido fruto de muchos meses de trabajo, lo que indica que sus servicios de información e investigación están bien engrasados y que esa policía vasca tan criticada no actuaba porque no se le daban las instrucciones necesarias para hacerlo. Una vez que Balza ha puesto la luz verde, los ertzainas han demostrado hasta qué punto están preparados para hacer frente a los etarras y hasta qué punto disponen de información sobre los movimientos de los terroristas y de sus colaboradores.

Para que esa luz verde fuera activada, han debido ser víctimas de ETA un puñado de hombres de uniforme rojo que están a las órdenes del gobierno vasco. Cualquiera en la piel de esos hombres, o de los familiares y amigos de las víctimas de Eta, harían bien en preguntarse sobre cuales son las razones para que, hasta ahora, no haya habido suficiente motivación en las autoridades vascas para no ya exigir, sino permitir, a los ertzainas que realizaran su trabajo. Ésa es una de las reflexiones que habría que hacer a ese consejero Balza, que hoy recibe parabienes en nombre de la Ertzaintza.

Pero hay que hacer la reflexión, también, de por qué Eta ha incluído a los ertzainas entre los llamados «grupo de riesgo». Porque la reacción era obligada: actuar de forma contundente. Aunque no fuera más que por respeto a la memoria de los compañeros muertos. Con esa conclusión sobre la mesa, queda la sensación de que la banda ha iniciado una etapa de desquiciamiento que sólo puede llevarle al abismo. Pero esa conclusión es demasiado hermosa para que sea cierta. Algo maquinan Antza y los suyos, algo traman.  

La borroka catalana
Juan BRAVO La Razón  26 Agosto 2001

Si a alguien le quedaba alguna duda sobre el peligro que se cierne sobre Cataluña, la detención del último «comando Barcelona» la habrá despejado. No porque hubiera etarras en el Principado, porque eso ha sucedido antes. Sino porque han empezado éstos a encontrar un entramado de complicidades por parte de movimientos independentistas y ultraizquierdistas que inequívocamente han decidido apostar por la violencia terrorista.

   Los síntomas llegan con insistencia. Los grupos radicales han empezado a enseñar sus dientes, desde la Universidad a las manifestaciones callejeras. Con la excusa antiglobalizadora o con la nacionalista. No hace mucho, unos centenares de éstos no dudaron en gritar, en un enfrentamiento con la Guardia Urbana de Barcelona, «¿Gervilla, jódete!», en alusión procaz al agente asesinado por etarras como los detenidos el viernes. Hay, por tanto, caldo de cultivo, y sabemos por experiencia que es contagioso. Tiene la fascinación de lo abyecto para algunos jóvenes que, en Cataluña, son, por fortuna, minoritarios. Pero esa sociedad no puede permitirse caer en el error de la vasca porque, cuando se quiera dar cuenta, va a tener la kale borroka ante sus narices.

Pesadilla abertzale
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 26 Agosto 2001

P
ernaldo Pertegui regresó tarde de la Herriko Taberna. Había bebido más de lo habitual y al acostarse sintió que tenía la cabeza espesa. Era ya un veterano de la causa y hacía tiempo que los horrores cotidianos habían formado un tupido callo en su alma y en su cuerpo. Participó en la kale borroka cuando nadie la llamaba aún así, formó parte de ETA pistola en ristre y ahora como dirigente de Batasuna había sabido adaptarse a la pretregua, a la tregua y a la postregua. Cada vez que se producía un asesinato él comparecía ante la prensa y lo presentaba como una «nueva expresión del conflicto», fruto de la intransigencia de los estados español y francés.

Aunque a medida que iba adormilándose creyó oír un pequeño ruido metálico procedente del cuarto de jugar contiguo al dormitorio de sus hijos, Pernaldo Pertegui cayó pronto en el profundo sueño de los injustos. Desde muy joven lo había tenido claro. Una vez le preguntaron si estaría dispuesto a matar por Euskadi y encogiéndose de hombros contestó que sí, que claro, que puesto que el españolismo opresor no dejaba otra alternativa, eso era lo más lógico y natural. Siempre estuvo a la altura de las circunstancias, lo que no significa que fuera insensible a las consecuencias de los actos de la organización. Y es que la primera vez que ves a un tío con un tiro en la nuca, desangrándose en la acera pues, francamente, impresiona, cómo no va a impresionar. Por supuesto que hay casos en los que si el muerto es un txakurra, no sé... un torturador, un zipayo o uno de esos cargos del PP o del PSOE que prolongan el sufrimiento del pueblo vasco, entonces sí lo celebras y hasta brindas con champán; pero otras veces el acercarte así por la espalda, ponerle la pipa en la sien al fulano y apretar el gatillo, pues no es plato de gusto para nadie y menos aún para el que tiene que cumplir de esa forma su deber con Euskal Herria.

A Pernaldo Pertegui tampoco le parecían iguales todos los métodos de matar. Cuando desde mediados de los 80 Josu, Pako y compañía pusieron de moda lo de los coches-bomba, al principio le pareció una salvajada, algo propio de los chiflados esos del integrismo islámico o de los animales de los narcos colombianos. Sin embargo pronto tuvo que reconocer que aquello era eficaz como economía de tiempo y esfuerzo, ¿Cuántas horas de seguimientos, cuántos comandos desplegados, cuántos compañeros corriendo un riesgo innecesario, hubieran hecho falta para liquidar uno a uno a los doce picoletos de la Plaza de la República Dominicana? ¿Que era una terrible manera de morir, con el vientre abierto, con los ojos reventados, con una pierna en casa dios y la asadurilla saliéndote por el cráneo...? Pues sí, pero oye, que se jodan, que nadie les obligó a ser guardia civiles.

La mayor crisis la tuvo en el 87, primero con lo de Hipercor y después con lo de Zaragoza. Así, a bote pronto, lo de dejar un coche cargado de amosal en el aparcamiento de unos grandes almacenes y matar a 21 catalanes ajenos al conflicto le pareció una barbaridad y a punto estuvo de sumarse a alguno de los artículos críticos que salieron en el Egin. Luego, reflexionando un poco más, porque claro este tipo de cosas con tantos cadáveres de por medio no hay que verlas en caliente, pues llegó a la conclusión de que ETA había cumplido con su código ético al avisar a la policía con tiempo suficiente para desalojar el centro y de que la culpa había sido de las autoridades políticas que prefirieron que se produjera la masacre para criminalizar así a toda la izquierda abertzale. Dejarse llevar por el impulso y criticar a la organización era lo fácil, pero suponía hacerle el juego al enemigo y contribuir a extender el cáncer liquidacionista de algunos oportunistas dispuestos a terminar como los poli-milis, con tal de tocar poder. No, había que lamentar todas esas muertes inútiles, pero cerrando filas más que nunca porque no hay guerra de liberación sin daños colaterales.

Pero incluso desde esa óptica, lo que Pernaldo Pertegui no había terminado de digerir nunca había sido lo de los niños de Zaragoza -a los del Itinerante se les fue la mano al poner tanto explosivo tan cerca de los dormitorios de la Casa Cuartel, siempre dijimos que este Parot era un poco bestia- y lo de los niños de Vic, y lo del hijo del doctor Delgado y lo del pequeño Fabio Moreno, y lo de aquel chaval Alberto Muñagorri que se quedó sin ojo y sin pierna al darle una patada a una mochila-bomba, y lo de Irene Villa... A fin de cuentas él había sido un niño feliz -las fotos con sus padres, con sus tíos, con sus abuelos daban fe de ello en el album que de vez en cuando todavía remiraba- y ahora que también era padre sentía que precisamente lo que daba razón de ser a su lucha por una Euskadi independiente y socialista era el futuro de sus hijos. Sí, la perpetuación de la raza, la familia, los críos... Críos como los que ellos mataban.

Una vez soñó que estaba en el viejo Atocha viendo a la Real y salía a jugar al campo un niño con una sola pierna. Gritó que lo retiraran, pero él era el único que se daba cuenta. Otra noche llamaron a la puerta. Eran Esther y Julia Barrera, las dos gemelas de cuatro años, destrozadas en Zaragoza. Llevaban dos delantalitos blancos y le traían en la mano tornillos y otros restos de metralla, que el comando había mezclado con el explosivo para que fuera más mortífero. Le dijeron que querían jugar con sus hijos y él las acompañó al cuarto lleno de cachivaches. El mismo cuarto del que definitivamente salía ese ruido metálico, salpicado de chasquidos, que le había entrado por los tímpanos y repiqueteaba ahora en su cerebro.

Pernaldo Pertegui asomó la cabeza por el dintel del abarrotado cuarto de jugar y contempló estupefacto el espectáculo más inaudito y aterrador imaginable. Allí no había ningún niño, pero los juguetes -los de sus hijos, los de los amigos de sus hijos, los de su propia infancia- habían cobrado vida propia y actuaban por su cuenta. Bajo la estantería un grupo de airgam-boys perseguía a un policía de Playmobil, blandiendo cócteles-molotov fabricados con botellas de la cocinita de la señorita Pepys. El policía tropezaba con las faldas de la mesa camilla y todos se le echaban encima para molerle a palos. Al final uno de los airgam-boys le rociaba con gasolina y todos se reían y aplaudían mientras ardía como un juguete-antorcha.

Al otro lado del cuarto, dos madelman con pistola láser se habían apostado tras una de las esquinas del arcón, mientras un muñeco de peluche y narizota grande avanzaba por el lateral con el paraguas de Mary Poppins y la bolsa de periódicos de Pedro Picapiedra. El peluche cruzaba delante de ellos y enseguida lo liquidaban por detrás. Otros dos madelman hacían una pintada en la pared: «Jódete, cabrón» y el Joker y el hombre-pingüino se turnaban para llamar entre macabras risotadas a la familia de la víctima. ¿Cómo podían ser tan crueles e infames esos hombrecillos de plástico?

Pero lo que más le asustó fue ver la cadena de montaje que otro grupo de muñecos tenía organizada entre la caja del laboratorio de química y la del viejo scalextric. En un lugar fabricaban las bombas y en el otro preparaban los coches. De repente, a mitad de camino se produjo una explosión y cuatro tortugas ninja saltaron por los aires reducidas a partículas elementales. Al cabo de un rato le pasó lo mismo a Betty Boop, pero se les hacía un homenaje sobre el tambor de hojalata, sus puestos eran ocupados por otros y la tarea seguía imparable. Tanto es así que allí estaba ya el reluciente escarabajo verde, cargado de pólvora de pistones y unas cuantas piezas del mecano, enseñando amenazadoramente los dientes como si pretendiera devorarle a él,

Pernaldo Pertegui quiso retirarse pero notó que una fuerza sobrehumana le atornillaba sobre el suelo con su pantaloncito corto, sus pinturas de colores y una sonrisa de felicidad en sus dientes de leche, mientras el cochecito se acercaba tentador e inexorable. Cuando lo tuvo en su regazo nada le impidió, en cambio, salir corriendo para exhibir su trofeo.

-¡Abuela, abuela, amona! Mira lo que ha encontrado la tía...

Pernaldo Pertegui se revolvió en el lecho. No, no, el cochecito no. Déjalo en el suelo, que nadie lo toque, no se lo des a la amona... Y, vosotros, rápido, no os quedéis parados, hay que llamar a Gara, son las normas, hay que avisar a la DYA, hay que decir que va a estallar una bomba... ¡Cumplid las normas! ¡Deprisa, no hay tiempo! ¡No a la amona, no; no se lo des a la amona...!

Consciente de que no había podido evitar la tragedia, Pernaldo Pertegui se despertó gritando. Primero se palpó frenéticamente la cara hasta comprobar que los dos globos oculares seguían en su sitio. Después se dio cuenta de que no estaba empapado en sangre sino cubierto de sudor. Todo había sido una maldita pesadilla.

Ya tranquilo y relajado el veterano dirigente desayunó con su familia, se reunió con los compañeros en la sede de Batasuna y dio una rueda de prensa en la que denunció el retorno de la «guerra sucia» del Estado español contra el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco. Nadie le preguntó por qué, siendo la primera vez que condenaba la colocación de un coche-bomba, sólo se había circunscrito al más pequeño fabricado nunca. pedroj.ramirez@el-mundo.es

¿No necesitamos a Madrid para nada?
JAVIER LASARTE El Correo 26 Agosto 2001

Hace unos días, el señor Arzalluz nos sorprendió con una entrevista para un medio de comunicación polaco en la que afirmaba que la separación del País Vasco de España cambiaría muchas cosas y que los vascos no necesitan para nada a Madrid. Decía que esa separación sólo traería consigo aspectos positivos económicamente, al evitar las restricciones de Madrid al desarrollo económico de Euskadi, ya sea por impedir la conexión ferroviaria de Bilbao con el norte de Europa, o por dificultar la realización de obras en los puertos vascos por la exigencia de estudios medioambientales, analizados torticeramente por Madrid. Yo me pregunto qué diría Madrid si el Gobierno vasco estuviera dispuesto a sufragar los más de 400.000 millones que cuesta la ‘Y ferroviaria’ vasca.

Por supuesto los comentarios dolientes sobre la exigencia de estudios medioambientales deben de ser por los quebraderos de cabeza que al PNV le causaron esas mismas exigencias por parte de sus hermanos de sangre más radicales en la construcción de la autovía de Leizarán. También le deben de molestar las cada vez mayores restricciones en esta materia de la propia Unión Europea. Claro, uno entiende que aquél que está acostumbrado a hacer de su capa un sayo se sienta molesto cuando otros le ponen restricciones a su libre albedrío, pero así se configura una convivencia civilizada basada en normas, y no en las voluntades arbitrarias de algunos popes irredentos.

Arzalluz decía que Euskadi exporta más del 70% allende las fronteras de España, como ejemplo de autonomía económica. Más allá de que el dato es incorrecto, ya que la propensión exportadora (exportaciones en relación con el PIB) de Euskadi, a pesar de ser excelente, no alcanza el 30%, ¿se ha planteado Arzalluz que una Euskadi independiente, fuera de España, dejaría de pertenecer a la UE, y tendría que ponerse a la cola de los países que están esperando su incorporación a la misma? ¿Es consciente de que todas las ventajas económicas que suponen un mercado y una moneda únicas (por no hablar de los fondos estructurales), y la estabilidad macroeconómica de la zona euro, que facilita la competitividad de la economía vasca, se perderían?

Claro que tampoco tenía desperdicio la afirmación de que los vascos somos más ordenados y más trabajadores (se supone que en relación con el resto de los españoles) y que sabemos hacer las cosas mejor y con menos dinero. Yo reconozco que es humano y natural que uno considere a sus hijos los más guapos, simpáticos e inteligentes. Y por eso me alegro de que Arzalluz hable de lo magníficos que somos los vascos, de lo que no tengo ninguna duda, pero tampoco hace falta exagerar, y menos cuando la realidad, a pesar del orgullo paterno, es más terca que las palabras.

Yo no sé si somos los más ordenados, pero en cuanto a lo de más trabajadores, tampoco hay que pasarse, porque mientras que la jornada media anual en 2000 fue en España de 1.763,4 horas al año, en Euskadi fue de 1.678 horas; es decir, trabajamos menos que el resto de los españoles, lo cual está muy bien, porque como además somos los trabajadores que más ganamos en España, tenemos más tiempo libre y dinero para disfrutar de la magnífica calidad de vida que hay en Euskadi.

Eso sí, también hay que reconocer que en España hay regiones que incluso tienen más nivel de renta que nosotros. Es más, Euskadi está en un digno sexto puesto, que no está mal, pero tampoco es para exagerar, no vaya a ser que alguno piense que si somos los más trabajadores y eso no se corresponde con ser también los más ricos, lo que hay que hacer es subir más los salarios, y se cree un problema sindical.

Y, por supuesto, lo de hacer las cosas mejor y con menos dinero me parece una afirmación un poco atrevida, cuando por el Concierto Económico los vascos y los navarros disfrutamos de una capacidad de gasto por habitante que supera ampliamente el de la media de las comunidades de régimen común. Porque, claro, encima de que el Gobierno vasco tiene mucho más dinero por habitante para gestionar que el resto de gobiernos autonómicos, nos ponemos chulos y decimos que somos los mejores.

En fin, que uno ya sabe que la esencia del discurso nacionalista es lo buenos que somos y lo mal que nos tratan desde Madrid, y que la culpa siempre es de los demás, y ahora según Arzalluz hasta de los servicios de inteligencia norteamericanos. Claro que todo esto sonaría a chirigota veraniega si no fuera porque algunos se creen los delirios nacionalistas y se dedican a pegar tiros y poner bombas por la independencia de un país que dicen sometido a las botas colonizadoras de España y Francia.

Sinceramente, yo no tengo ningún problema en discutir sobre las consecuencias económicas de la independencia de Euskadi; eso sí, con un poco de rigor. Yo le pediría al señor Arzalluz que haga un mayor esfuerzo intelectual o que algún departamento del Gobierno vasco elabore o encargue un estudio serio sobre este asunto, y si resulta que fuera de España todos vamos a ser más ricos, guapos y felices, pues oye, nada, cuanto antes.

Ibarreche se ha gastado en dos meses de legislatura 500 millones en proyectos proetarras
Amplió créditos para las selecciones deportivas vascas y para programas de euskera, entre otros
En menos de dos meses, el «lendakari» del Gobierno vasco, Juan José Ibarreche, ha autorizado distintas órdenes de varios Departamentos para ampliar créditos iniciales, en su mayor parte destinados a proyectos proetarras, que suponen un monto global de casi 500 millones de pesetas. Entre estas actuaciones destaca la firmada el pasado miércoles, por la cual el Ejecutivo vasco considera necesario aportar casi 58 millones a programas de promoción de las selecciones deportivas vascas. Tampoco se quedan atrás los programas de Euskera o los polémicos organismos HABE o AEK.
M. R. Iglesias - Madrid.- La Razón 26 Agosto 2001

El comienzo de la segunda legislatura de Juan José Ibarreche, hace menos de dos meses, abrió la esperanza a muchos no nacionalistas que pensaron que la situación iba a cambiar. Sin embargo las primeras actuaciones del «lendakari» hacen presagiar que «todo va aseguir igual». Según una serie de documentos que están en poder de LA RZAÓN, en poco más de dos meses, es decir desde el cuatro de junio y hasta el 22 de agosto, el jefe del Ejecutivo vasco ha autorizado ampliación de créditos o modificación de las partidas iniciales destinadas a proyectos que fueron incluidos en su día en los Presupuestos al aceptarse las enmiendas de los proetarras de Arnaldo Otegui y «Josu Ternera».

   Así como se observa en el gráfico que reproducimos en esta página, la última de estas órdenes se produjo el pasado miércoles, cuando el Departamento de Cultura, Juventud y Deportes, publicó una resolución a través de la cual se incrementaba hasta 57,5 millones de pesetas la cantidad para sufragar distintas campañas para crear opinión favorable a la creación de las selecciones deportivas vascas.

   El mismo día y el mismo departamento aprobó otra resolución por la que también se incrementa la cantidad de dinero dedicado al desarrollo de eventos de deportivos internacionales, es decir aquellos en los que quiere participar la selección vasca. En este caso la partida llega hasta los 135 millones de pesetas.

Promoción del euskera
Pero no sólo es en los programas relacionados con el ámbito deportivo donde Ibarreche se ha apresurado a modificar las partidas presupuestarias. En programas de promoción del euskera, destaca la firma el pasado 14 de junio de una orden por la que se autoriza un crédito extraordinario de 100 millones de pesetas destinado a HABE, el Instituto de Alfabetización y Reeuskaldunización de Adultos.

   También el polémico AEK, organismo responsable de los «euskalteguis», centros donde se imparte euskera, ha recibido ayudas en estos dos meses, aunque sin cuantificar, ya que en principio el Gobierno ha concedido a numerosos centros de este organismo autorización para participar en los programas denominados Irale, lo que supone que el Ejecutivo de Ibarreche correrá con los gastos de materia y transporte.

Actividades extraescolares
En cuanto al fomento del uso del euskera, hay varias modificaciones o adaptaciones que se han aprobado en estos dos meses de legislatura.
   Para el uso del euskera en actividades extraescolares de la red de centros públicos de la Comunidad Autónoma vasca, se han aprobado 18 millones de pesetas, junto a otros 43 para refuerzo de la expresión oral en euskera en el ámbito escolar.

   En este mismo apartado se pueden incluir los 26,5 millones que se han firmado el 18 de julio para becas para alumnos que estén preparando oposiciones a la carrera judicial a los que se exige que sepan euskera.

   Otro sustanciosa cantidad, en este caso 16 millones de pesetas, es la partida aprobada por el Ejecutivo de Ibarreche que resulta de adaptar una orden por la que se asignan las cantidades de los presupuestos del año psado para «estancias de afianzamiento idiomático», donde se incluyen las estancias en regimen de internado de personas adultas en euskalteguis para reforzar su conocimiento de euskera.

   Por último también se incluye en estos 500 millones de pesetas aprobados para proyectos proetarras, una partida de 45 millones de pesetas que se destinará a ayudas para asociacionismo juvenil, donde, sin duda, participarán organizaciones próximas al mundo proetarra como la recientemente creada Segi, que sustituye a las ilegalizadas Jarrai o Haika, que son las juventudes de la de-saparecida Herri Batasuna.

Encapuchados atacan en Irún oficinas de Iberdrola, Telefónica y la Cadena Ser
BILBAO. Agencias  ABC 26 Agosto 2001

Una veintena de encapuchados atacó la pasada noche en la localidad guipuzcoana de Irún con "cócteles molotov" dos vehículos y una oficina de Iberdrola, que resultó con graves daños, así como sendos locales de la cadena Ser y de Telefónica, según informaron fuentes de la Ertzaintza.

Los agentes de este cuerpo trasladados al lugar de los hechos, que fueron recibidos por los alborotadores con el lanzamiento de artefactos incendiarios y piedras, se ocuparon de cerca de veinte "cócteles molotov" que los violentos abandonaron en su huida tras ser dispersados por los efectivos policiales.

Los incidentes, en los que no se registraron heridos ni tampoco detenidos, se produjeron sobre las doce menos cuarto de la noche cuando los encapuchados cruzaron contenedores en varias calles de la localidad guipuzcoana y lanzaron "cócteles molotov" contra la oficina que Iberdrola tiene en la Avenida Navarra del municipio, cuya entrada resultó seriamente dañada.

Los violentos atacaron de la misma manera dos vehículos de la citada compañía, que se hallaban estacionados en las inmediaciones. Uno de los vehículos resultó calcinado y el otro con rotura de cristales.

Los encapuchados también lanzaron artefactos incendiarios contra el local que la cadena Ser tiene en la plaza San Juan del municipio guipuzcoano, sin que los artefactos incendiarios llegaran a penetrar en el interior. El sabotaje únicamente provocó el ennegrecimiento de la fachada del local y algún daño en un cartel exterior de la emisora.

Los alborotadores lanzaron, asimismo, "cócteles molotov" contra otro local de la compañía Telefónica, aunque sólo impactaron algunos, sin que se produjesen daños.

Los agentes de la Ertzaintza que se trasladaron al lugar de los hechos fueron recibidos por los violentos con el lanzamiento de más "cócteles molotov", piedras y otros objetos contundentes y tuvieron que hacer uso de material antidisturbios para dispersar a los alborotadores, que se dieron a la fuga.

Los violentos abandonaron en su huida cerca de veinte "cócteles molotov", que fueron retirados por la Ertzaintza. Este cuerpo considera que los encapuchados pretendían efectuar más ataques en la localidad y que la intervención de la Policía Autónoma Vasca evitónuevos sabotajes.

Las mismas fuentes indicaron que la Ertzaintza, que no practicó ninguna detención, ha abierto una investigación en torno a estos incidentes. 

Colocan un artefacto casero ante el domicilio de un militante del PP alavés
Un fallo en la detonación evitó mayores desperfectos
Radicales incendian una máquina expendedora de billetes en San Sebastián y un cajero automático en Pamplona
VITORIA EL CORREO 26 Agosto 2001

Un artefacto de fabricación casera estalló ayer en la puerta de la vivienda de un afiliado del Partido Popular en la calle Abendaño de Vitoria. La deflagración causó escasos daños materiales al producirse de forma defectuosa, ya que sólo estalló el iniciador pirotécnico que incluía el artefacto, que también estaba compuesto por una bombona de camping gas y una garrafa de plástico con cinco litros de un líquido inflamable que no llegó a arder.

Fuentes de la Ertzaintza confirmaron que el fallo tuvo su origen en la conexión entre el iniciador y el resto de los elementos del artefacto. «Esto ha evitado que se produjeran daños más importantes», subrayó desde el lugar de los hechos el teniente de alcalde del PP de Vitoria, Miguel Ángel Echevarría, quien relacionó el ataque con la manifestación convocada por Batasuna en la capital alavesa para denunciar las detenciones contra los miembros del ‘comando Barcelona’.

La explosión se produjo sobre las cinco de la tarde. El propietario de la vivienda descubrió el artefacto sospechoso en el descansillo de la casa, por lo que optó por encerrarse de inmediato en el piso para dar aviso a la Policía Municipal. Según varios testigos, la deflagración se produjo poco después, en el momento en que los ertzainas accedían al edificio. Efectivos de la Ertzaintza y del cuerpo de Bomberos de la capital alavesa se desplazaron hasta el lugar y comprobaron los escasos daños producidos en la puerta de entrada a la vivienda y en el rellano de la escalera. En aquel momento, el afiliado del PP, que no ocupa ningún cargo público, estaba en casa junto a otros familiares.

La madrugada del sábado se saldó con nuevos sabotajes en las calles de Euskadi y Navarra, donde radicales incendiaron una máquina expendedora de billetes y un cajero automático. El primero de los ataques se produjo a medianoche en la estación de Euskotren en el barrio donostiarra de Loiola, donde desconocidos rociaron con líquido inflamable una de las máquinas expendedoras de billetes y le prendieron fuego. La intervención de una patrulla de la Ertzaintza, que sofocó el incendio con un extintor, evitó que las llamas alcanzaran el recinto de la estación. No obstante, la acción destruyó la máquina expendedora y causó el ennegrecimiento de la entrada de la estación.

Incendio
Los actos de ‘kale borroka’ se reprodujeron horas más tarde en Pamplona. Hacia las dos y media de la madrugada, desconocidos atacaron con un un cajero automático de Caja Navarra ubicado en la calle Miravalles, que registró diversos desperfectos. La explosión del artefacto, compuesto por dos bombonas de butano, una garrafa de gasolina y petardos, calcinó el habitáculo del cajero y despertó a los vecinos, que avisaron de lo sucedido. Hasta el lugar se desplazaron agentes de la Policía Nacional y de la Policía Municipal, y dotaciones de bomberos que sofocaron el incendio.

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