AGLI

Recortes de Prensa     Martes 28 Agosto   2001
#ETA RESPONDE A LA PRESION POLICIAL CON EL TERROR
Editorial El Mundo 28 Agosto 2001

#ETA sigue en Madrid
Editorial ABC 28 Agosto 2001

#Ofensiva en Madrid
La Razón 28 Agosto 2001

#Terrorismo y Policía
Editorial El Correo 28 Agosto 2001

#Terror indiscriminado
Editorial El País 28 Agosto 2001

#El negocio de matar
Ignacio Villa Libertad Digital 28 Agosto 2001

#Rajoy y la suerte
Luis María ANSON La Razón 28 Agosto 2001

#El gran axioma
GERMAN YANKE El Mundo 28 Agosto 2001

#Cooperación policial
Ramón PI ABC 28 Agosto 2001

#ETA hace estallar un coche bomba con más de 40 kilos de explosivos en el aeropuerto de Barajas
FERNANDO LAZARO El Mundo 28 Agosto 2001

#Dimiten los tres concejales de UPN en Irurzun por «razones personales»
PAMPLONA. Agencias ABC 28 Agosto 2001

#Alianza a la gallega
Editorial La Razón 28 Agosto 2001

#La sinrazón de La Razón
Nota del Editor 28 Agosto 2001

#Galicia: revolución huérfana
CARLOS LUIS RODRIGUEZ El Mundo 28 Agosto 2001

#Estalla un artefacto casero junto al domicilio de un colaborador del Diario Vasco
Efe Libertad Digital 28 Agosto 2001

ETA RESPONDE A LA PRESION POLICIAL CON EL TERROR
Editorial El Mundo 28 Agosto 2001

ETA volvió ayer a atentar en Madrid haciendo explotar un coche bomba cargado con más de 40 kilos de dinamita en el aparcamiento del aeropuerto de Barajas. Es la prueba de que, a pesar de las últimas operaciones policiales, que han propiciado la desarticulación de los comandos Buruntza y Barcelona, la banda terrorista sigue teniendo capacidad para matar.Afortunadamente, en esta ocasión no ha habido víctimas, pero no parece que fuera ésa la intención de la banda. La bomba explotó cuatro minutos antes de lo anunciado por los terroristas y mientras la policía todavía inspeccionaba la zona. Algo, por otra parte, habitual.

ETA responde así -de la única manera que es capaz- a las últimas intervenciones policiales en nuestro país y también al creciente acoso internacional, concretado recientemente en la entrega a España del histórico por sanguinario José Luis Urrusolo Sistiaga, y lo hace, además, incidiendo en la que ha sido su estrategia durante este verano: atentando contra los intereses turísticos de España. Primero fue la colocación de un coche bomba en el aeropuerto de Málaga, luego el sabotaje contra la línea del AVE, después, la colocación de otro coche bomba en la localidad tarraconense de Salou. Ayer, una vez más, Madrid. La repercusión internacional estaba asegurada.

Sin embargo, pese a su macabra propaganda, ETA no va a conseguir nada con esta campaña de atentados. Hace mucho tiempo que quedó claro que una banda de asesinos no puede doblegar el empeño del Gobierno en hacer cumplir la ley ni el deseo de los ciudadanos españoles de vivir en paz. A estas alturas, el terror sólo puede ser efectivo como mecanismo de retroalimentación para mentes enfermas, un macabro producto de consumo interno. El único mensaje que ETA puede transmitir con sus bombas es que existe, toda una contradicción habida cuenta de la que la inmensa mayoría de los ciudadanos, vascos y no vascos, ha exigido una y mil veces que desaparezca.

Pese a ese deseo, ETA intentará de nuevo provocar el terror y la tragedia, aunque cada vez es más evidente que con ello no conseguirá avanzar ni lo más mínimo en la consecución de sus objetivos, sino, muy al contrario, aumentar más aún si cabe el hartazgo y el desprecio de los ciudadanos.

Hay, además, un hecho cada vez más evidente: quienes ayer pusieron la bomba en Barajas acabarán en la cárcel, igual que sus compañeros del complejo Donosti y del comando Barcelona. Siempre fue así en la trayectoria de ETA pero durante los últimos meses los éxitos policiales y la colaboración, por fin, de la Ertzaintza, va acortando el plazo que separa el crimen de la detención. Un dato que puede significar el principio del fin.

ETA sigue en Madrid
Editorial ABC 28 Agosto 2001

Cayeron el «Donosti» y el «Barcelona», pero el «comando Madrid» sigue activo y ayer ETA lo recordó haciendo estallar un coche bomba en uno de los aparcamientos del aeropuerto de Barajas, como intentó hace semanas en el de Málaga. La banda terrorista volvió a jugar con el preaviso, porque el coche estalló minutos antes de la hora anunciada por un comunicante de ETA. El propósito de tan alevosa trampa sigue siendo el de acabar con la vida de los desactivadores y demás funcionarios de Policía que se encuentren próximos al vehículo. Es una cruel combinación de métodos indiscriminados y objetivos seleccionados, lo que en cualquier ocasión puede provocar una matanza. Afortunadamente, gracias al eficaz dispositivo policial organizado en torno al coche bomba, la banda criminal no logró su objetivo, pero la explosión provocó enormes daños materiales en el aparcamiento y a cerca de un centenar de vehículos estacionados. Tampoco pudo ETA provocar otros efectos colaterales, pues no se suspendió ningún vuelo.

ETA no ofrece novedades sobre su actitud y, por tanto, no puede haber variaciones en el juicio que merecen sus actos criminales. La única respuesta que merece esta banda de mafiosos pistoleros ya la ha conocido la semana pasada, con la desarticulación de dos de sus principales «comandos» gracias a las exitosas operaciones de la Ertzaintza y de la Guardia Civil. Es ETA la que, con los atentados, simplifica los discursos en torno a su terrorismo, reduciéndolo a un pulso entre el Estado y la violencia, entre la libertad y la dictadura. No hay otra alternativa que indagar en el terror de ETA. Las apelaciones al conflicto histórico, al diálogo sin límites, a las aspiraciones frustradas del pueblo vasco y demás recetas y sonsonetes del nacionalismo vasco, son vestiduras con las que se intenta ocultar la pura perversidad de ETA. Por eso no se deben despreciar ni ignorar las palabras de Xabier Arzalluz, presidente del PNV, con las que quiere dinamitar esta nueva etapa -aún en período de prueba- de cooperación entre los departamentos del Interior de los Gobiernos central y vasco. Ayer mismo, horas después del atentado en Barajas, Pedro Morenés y Mikel Legarda, «números dos» del Ministerio y de la Consejería del Interior, mantuvieron una nueva reunión para intercambiar información sobre las últimas operaciones policiales. Este nuevo formato de relación entre ambas administraciones puede merecer justificadas reservas, causadas por la ambigüedad táctica del nacionalismo, pero en la medida en que aporte eficacia en la lucha contra ETA -quizá sea esto lo que alarme a Arzalluz-, hay que prodigarla.

Sin embargo, cuando Arzalluz, en plena ofensiva policial contra ETA, enmudece el ambiente favorable entre Madrid y Vitoria, es porque sabe bien lo que dice y para quién lo dice. Sus declaraciones encierran un mensaje que el mundo de ETA ya conoce y aprecia: el nacionalismo no está aliado con Madrid para acabar con ETA. Esto es lo que realmente ha dicho Arzalluz. El «comando Donosti» no fue el primero en ser desarticulado por la Ertzaintza, ni Mikel Uribe fue el primer mando de este cuerpo asesinado por ETA. Incluso en algunas operaciones de la Policía vasca fallecieron ertzainas y terroristas. A pesar de estos antecedentes, que deberían haber consagrado el compromiso definitivo del PNV contra ETA, el nacionalismo rescató en 1998 a la ETA más necesitada de una cobertura política para tomar aire y recuperarse. Con los pactos del PNV con ETA, la banda terrorista no sólo ganó el tiempo necesario para su reordenación interna, sino también el protagonismo político en el frente nacionalista que se hizo visible en Estella. Actualmente hay demasiadas coincidencias con aquel fatídico verano de 1998 como para olvidar las deslealtades del PNV.

Por tanto, mientras la cooperación policial no esté complementada por la cooperación política del PNV contra ETA, siempre está presente el riesgo de que, ante el arrinconamiento progresivo de ETA por el empuje de la presión policial, el nacionalismo repita la táctica pactista con la banda criminal. Y ese riesgo, que subyace en las declaraciones de discordia que hacen dirigentes como Arzalluz y Egibar, debe obligar al Gobierno central y a las fuerzas políticas no nacionalistas a no conceder al PNV más crédito que el que merezca una política real, consolidada y sostenida contra ETA, en los planos político y policial.

Ofensiva en Madrid
La Razón 28 Agosto 2001

La estrategia de Eta, ya denunciada en estas páginas, contra los intereses económicos españoles y, en especial, contra el turismo, se desplazó ayer a la capital de España en su más emblemático centro de comunicaciones: el aeropuerto de Barajas. Se confirman así las informaciones facilitadas por este periódico que anunciaban una fuerte ofensiva etarra en Madrid. Estaba previsto y, además, es uno de los lugares donde pueden hacerla porque la infraestructura etarra en la capital está intacta, lo que no sucede en Cataluña y en Guipúzcoa tras las últimas detenciones.

   Nada ha variado en las pretensiones etarras respecto a los atentados que afectaron a la costa española, como en Salou o en Málaga; o como los intentos de afectar a las comunicaciones, como en el AVE. La banda terrorista actúa con un sentido bélico, buscando el debilitamiento de los sectores logísticos del enemigo, que es España. El objetivo es, obviamente, la desmoralización del adversario, el Estado, para arrancarle a éste concesiones políticas en el ámbito de la secesión de las provincias vascas.

   Tampoco es nuevo, en todo caso, que se trata de un objetivo imposible. Pero la actuación criminal de Eta sí vale para algo: para que el Estado tome conciencia de la magnitud de la ofensiva y de la importancia de acabar con el enemigo terrorista. Porque no se trata de una banda marginal de delincuentes, sino de una amenaza en toda regla contra la sociedad española que los gobernantes están obligados a defender.

   Es preciso, por ello, continuar los pasos dados en lso últimos tiempos en el acorralamiento de las células de terroristas. Pero también es importante no dar pie a la apología de sus actos criminales con un estrecho marcaje democrático al complejo político proetarra que se mueve con total impunidad, pero que es tan Eta como la de los pistoleros. Hay que seguir con la coordinación de las policías del Estado y hay que dotarlas de medios. Y hay que, finalmente, luchar en el terreno ideológico para no dar a Eta ninguna esperanza de victoria como la que algunos le ofrecen cuando plantean que se puede hablar de secesionismo si no se emplean las armas. La secesión es histórica y moralmente imposible e ilegítima, por lo que debe quedar fuera del discurso político.

   Esto, en cuanto a medidas activas. Y, en el terreno defensivo, es imprescindible mejorar la protección ciudadana. No es de recibo que los terroristas puedan introducir coches cargados de explosivos en los aeropuertos españoles o en otros centros neurálgicos. No se puede dar la espalda a la amenaza, sino afrontarla con seriedad y sin soberbia. Los triunfalismos, como el de la Ertzaintza en la captura parcial del «Donosti» están de más. Lo importante es la perseverancia.

Terrorismo y Policía
Editorial El Correo 28 Agosto 2001

ETA volvió ayer a sembrar destrucción y miedo en Madrid, eligiendo para ello un lugar que, como nudo internacional de comunicaciones, proyecta el eco de la pavorosa explosión más allá de los límites del campo de acción terrorista. Con el atentado del aeropuerto de Barajas, ETA se obstina en cumplir los planes que tenía previstos para este verano, al tiempo que, tras las últimas detenciones, trata de demostrar que mantiene intacta una parte de su macabro operativo. Esta nueva irrupción terrorista en Madrid coincide con el momento en que la relación entre los responsables de Interior del Gobierno Aznar y del Gobierno Ibarretxe ha ofrecido a la opinión pública una de las imágenes de mayor normalidad de los últimos tiempos: la conversión de la colaboración policial en un mecanismo estable al servicio de la seguridad y la libertad de los ciudadanos. En contraste, las irresponsables palabras de Xabier Arzalluz no sólo fomentan la mutua desconfianza política, sino que además traslucen una actitud desdeñosa hacia la actividad institucional y una concepción patrimonial del ámbito competencial vasco y de la propia Ertzaintza.

La paulatina asunción por parte de las instituciones vascas de las competencias contempladas en el artículo 17 del Estatuto ha ido conformando una Policía autónoma, facultada para prevenir y perseguir el delito en coordinación con las restantes Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En el momento en que se elaboró el Estatuto -hace ahora veintidós años- ninguno de sus redactores y negociadores hubiese imaginado hasta qué punto la perpetuación de la violencia terrorista sería el problema crucial a que se habrían de enfrentar la democracia y el autogobierno dos décadas más tarde. Hasta qué punto iba a ser ETA la que sometiese a la Ertzaintza a la prueba definitiva de su consolidación como policía integral. La propia actitud de los primeros gestores nacionalistas de la Ertzaintza sugería que albergaban la esperanza de que, para cuando culminase el despliegue de la Policía autónoma, el problema de ETA habría poco menos que desaparecido. Las dificultades que más recientemente ha mostrado el nacionalismo gobernante para asumir dentro de sus propias responsabilidades una defensa más explícita de la lucha policial contra el terrorismo reflejan en buena medida las consecuencias de un cálculo fallido.

Pero el nacionalismo democrático no puede permitirse el lujo de presentarse tan sólo como el ámbito de acogida natural de aquellas voluntades que se liberen de la dictadura etarra en el seno de la izquierda abertzale, tal y como demostraron las últimas elecciones autonómicas. En demasiadas ocasiones, la falsa disyuntiva entre soluciones políticas y medidas policiales ha contribuido a disipar la responsabilidad que atañe a quien le corresponde garantizar la libertad y la seguridad de los ciudadanos vascos, suscitando un grave desconcierto entre las filas de quienes tienen encomendada dicha tarea en lo que afecta al servicio policial. Esa ausencia de manifestaciones expresas defendiendo la necesidad de una acción policial constante y eficaz se ha mantenido en el último período, incluso a pesar de la ruptura de la tregua por parte de ETA, justo hasta la intervención de Juan José Ibarretxe en el trámite de su designación como lehendakari. Las declaraciones de Xabier Arzalluz tienen el propósito de contrarrestar la concurrencia de esfuerzos por parte de las distintas policías contra ETA alentando el distanciamiento entre la actuación de la Ertzaintza y el proceder de la Guardia Civil y de la Policía. Porque, al negar la existencia de colaboración en el pasado y al expresar sus reservas sobre los frutos que pudiera dar la tarea emprendida en común por ambos departamentos de Interior, lo que el presidente del EBB está cuestionando es la propia necesidad de la colaboración policial.

El Departamento de Interior del Gobierno vasco está cargado de razones para demandar más medios, más efectivos humanos, más información y una participación directa dentro del marco de colaboración establecido desde los acuerdos de Schengen. Ello no supondría más que el cumplimiento del propio artículo 17 del Estatuto de Autonomía y de cuantas resoluciones parlamentarias han tratado de actualizar y precisar el sentido de dicho artículo. Pero, ante un desafío como el que representa ETA, el principio de autonomía no puede situarse en un plano superior al de la libertad y la seguridad de los ciudadanos. El propio concepto de policía integral evocaría aptitudes y competencias difíciles de llevar a la práctica si la autonomía no sirviera para brindar un servicio policial eficaz. Frente al desafío terrorista -y en general frente al crimen organizado- el carácter integral de una determinada policía se mide también por el nivel de coordinación que ha alcanzado con otras policías en un clima de mutua confianza. De ahí que hablar de Schengen cobre todo su sentido a partir de una estrecha colaboración entre la Ertzaintza y las demás Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y no antes.

Terror indiscriminado
Editorial El País 28 Agosto 2001

ETA dispone de explosivos y carece de escrúpulos.El resultado es el coche bomba. Trece ha colocado en lo que va de año, causando 5 muertos y 47 heridos. Se trata de la forma de terrorismo que marca la distancia máxima entre la imagen que a sí mismos se atribuyen los etarras del valiente guerrillero que arriesga su vida por un ideal y la realidad del asesino múltiple que, sin riesgo para sí, aparca una máquina destinada a matar a ciegas. Que mate o no, y a quién, es algo que depende, incluso si hay aviso previo, del azar.

Una explosión a ciegas en el aparcamiento de un aeropuerto a fines de agosto. No porque los terroristas tengan nada personal contra los que se van de vacaciones, cuyos coches han calcinado, sino porque hacerlo es una forma como otras de demostrar que, aunque sus comandos sean detenidos, aún pueden provocar una matanza masiva e indiscriminada. Hace una semana, un portavoz de Batasuna rechazó la posibilidad de que la explosión que mató a una abuela y mutiló a su nieto en San Sebastián pudiera ser obra de los de siempre, porque ETA nunca ha realizado actuaciones de ese tipo 'de forma indiscriminada'. Lo dijo días después de que esa organización hiciera estallar 40 kilos de dinamita a las puertas de un hotel en Salou y de que intentara una matanza en el aeropuerto de Málaga similar a la que pudo producirse ayer en Barajas a nada que hubiera fallado el dispositivo de evacuación.

No faltarán voluntarios que interpreten el bombazo de ayer en Barajas como la prueba de la inutilidad de la vía policial. Efectivamente, para que ETA desista, además de detener a los comandos se necesita deslegitimar el recurso a la violencia y, para ello, hacer perder a los terroristas la esperanza de sacar ventaja política, mediante una negociación, del recurso a los coches bomba. Efectivamente, si la prioridad es derrotar a ETA, será necesario combatirla en el terreno policial y judicial, y también en el político. Y ello implica dejar de poner obstáculos a la actuación de la justicia y a la colaboración policial, por ejemplo.

La trascendencia de los pasos dados en esa dirección sólo se hará efectiva, en el aspecto operativo, a largo plazo; pero en el político, el que los responsables de la policía vasca y las fuerzas de seguridad del Estado se concierten en reuniones como la celebrada ayer, tiene efectos políticos inmediatos: deja sin sentido la idea de una paz por separado con ETA. A juzgar por algunas reacciones excesivas contra esos síntomas de entendimiento entre Vitoria y Madrid, determinados políticos nacionalistas han comprendido muy bien el alcance de esa dinámica de cooperación.

El negocio de matar
Por Ignacio Villa Libertad Digital 28 Agosto 2001

Todas las encuestas lo dicen: el terrorismo es una de las grandes preocupaciones de los españoles. Ese terrorismo, en España, tiene unas siglas crueles. ETA mata y sólo sabe matar. Pero es también algo más. Aunque desde el nacionalismo vasco se haya intentado dibujar a la banda terrorista como un puñado de amigos, como unos trasnochados utópicos, como, simplemente, unos descontrolados, ETA es algo más, es mucho más.

La banda criminal se ha convertido en una maquinaria de matar. Es el negocio de la extorsión y el asesinato. Es una fábrica de asesinos a sueldo. Pero sobre todo, es un camino sin retorno. El joven vasco que decide entrar en los círculos radicales emprende un camino sin salida. No le dejarán abandonar la banda porque funciona igual que una secta. Pero, sobre todo, tendrá asimilada una forma de vida incompatible con la sociedad normal. Una vez que ese joven haya dado el paso definitivo, no sabrá salir del laberinto en el que ha sido introducido. Su forma de vida se convierte automáticamente en el asesinato. Llega un momento en el que ya no sabe hacer otra cosa, por lo que se quedará encerrado para siempre en una banda terrorista que sabe perfectamente que el que entra, ya no saldrá jamás.

ETA, pues, no ofrece alternativas. No existe margen para la duda. No hay motivo para la ingenuidad. ETA está dónde está por una sola razón: el poder político en el País Vasco lo ha permitido.

La presencia etarra en muchos círculos de la sociedad vasca, el ambiente radical en muchos lugares de la geografía vasca, el extremismo en la forma de pensar de muchos ciudadanos vascos tiene el origen en la poca claridad y en la nula eficacia con la que, desde hace años, el nacionalismo vasco ha luchado contra el terrorismo. Ha dejado hacer, ha permitido actuar, ha cerrado los ojos en situaciones límite, ha abierto las puertas de “ikastolas” y centros públicos para que la doctrina etarra impregnara a muchos jóvenes vascos. Y ahora, años después, están recogiendo los frutos de sus errores.

Es verdad que la reciente operación antiterrorista de la Policía Autónoma vasca abre la puerta a una cierta esperanza. Pero también es cierto que le ha faltado tiempo a Javier Arzalluz, para negar cualquier tipo de colaboración con las Fuerzas de Seguridad del Estado. Es la estrategia de siempre: la de las dos caretas, la de la esquizofrenia permanente de los nacionalistas. Esa doble personalidad, ese carácter huidizo e incoherente, facilita que ocurra lo que está ocurriendo.

En el día a día, en la marcha cotidiana del País Vasco, existe una actitud de consentimiento del poder político hacia el mundo etarra. El Gobierno vasco sabe y conoce que ETA es una autentica máquina de matar con mucho dinero de por medio. También sabe que ETA es algo más que un grupo de amigos independentistas. ETA es una truculenta estructura de terror. Y son los propios nacionalistas, agarrotados por ese terror, los que no quieren desmontar una maquinaria que, con el tiempo, puede paralizarlos a todos.

El nacionalismo no puede mirar hacia otro lado. Los terroristas están ahí. No aceptarlo es permitir el deterioro político y social del País Vasco.

Rajoy y la suerte
Luis María ANSON La Razón 28 Agosto 2001

de la Real Academia Española

Si a Eta le llega a salir lo que tenía preparado para este verano estaríamos hablando crispadamente del estío sangriento. Se han producido, por desgracia, víctimas aisladas pero, por suerte y eficaz trabajo, falló la operación en la costa levantina, se desactivó la preparada en Málaga, cayeron comandos alarmantes en el País Vasco y Cataluña, y la catástrofe que se puso en marcha ayer en Madrid se saldó sin sangre.

   Desde Julio César a Napoleón, se ha venido afirmando lo que significa el factor suerte en la acción política. Sin duda la eficacia de la Guardia Civil y de las policías nacional y autonómicas han contribuido a que el horror no se produjera. Pero nuestro ministro diez, Mariano Rajoy, es un hombre de suerte. Ciertamente ha rogado a Dios y ha dado con el micrófono, todas las vacaciones en vigilia. Ciertamente también, la suerte le ha acompañado. Ojalá no le abandone, porque a tenor de la última declaración del ayatolá Arzallus, Rajoy es ya el primer objetivo de los etarras. «Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte», escribió Graham Greene. Y Eta sabe muy bien que su gato negro está en las Fuerzas de Seguridad cuando quien las dirige lo hace con serenidad y, sobre todo, con valor personal. «Pues nunca acierta a matar quien teme que ha de morir», escribió Guillén de Castro en Las mocedades del Cid. Y aunque no se trata de matar sino de hacer justicia, convengamos en que a veces el tópico acierta y la fortuna acompaña a los audaces

El gran axioma
GERMAN YANKE El Mundo 28 Agosto 2001

Uno de los principales políticos vascos, no nacionalista, me decía este fin de semana en Bilbao: «El PNV, aunque sea por táctica, ha cambiado». Me enternece el optimismo de estos esforzados personajes. Sin embargo, en mi opinión es el Gobierno vasco el que ha girado estratégicamente (girado, no exactamente cambiado) y ahí están los denodados esfuerzos de su portavoz para dar apariencia racional a las respuestas a los acontecimientos más sobresalientes de una legislatura que no acaba de comenzar.¿Y el PNV? Para muestra, algo más que un botón: la declaración de su presidente. Cuando, en un tema tan delicado como la seguridad pública parecía que se iba tejiendo el entendimiento entre administraciones, aparece Arzalluz para poner las cosas en su sitio, quiero decir en el sitio del PNV. Todo es, según esta versión oficial, el empeño del Gobierno central por dar «la impresión falsa». En definitiva, nunca se ha colaborado (esto, en el lenguaje del presidente del PNV, significa que el Gobierno nunca ha ayudado a la administración autonómica, no lo contrario).

El PNV, como se ve, no ha cambiado. Si Morenés y Legarda se entienden, aunque sea en equilibrio inestable, es un asunto menor que, aunque le venga bien a Ibarretxe, no debe entorpecer el gran axioma, la única idea movilizadora: el victimismo del nacionalismo vasco, la reivindicación quejosa, la herida retórica abierta a costa de que los ciudadanos vayan siempre heridos por el mundo.

Este ejercicio de victimismo permanente, además de servir de gran coartada para oscurecer cualquier inutilidad, incluso las evidentes, tiene su meollo. Si se mantiene, se sostiene con él el lazo con los amigos de ETA y se puede recomponer, aún tapándose la nariz, la unidad de la llamada «familia nacionalista». Cualquier intento de racionalizar la vida política, de búsqueda de consenso entre quienes quieren oponerse al terror, rompe los lazos con Batasuna y demás sicarios de la banda. El PNV lo sabe porque lo experimentó mientras tuvo vigencia Ajuria Enea, lo sabe por los carteles que los proetarras han dedicado al alcalde de Bilbao la semana pasada y lo debe saber el propio Imaz a pesar de sus equilibrios formales. Si hay conversaciones institucionales, Batasuna queda en su lugar. Pero si se quiere estar cerca de ese maldito lugar, aunque sea por si acaso, hay que levantar la voz y mear fuera del tiesto. No ha pasado otra cosa.

Cooperación policial
Por Ramón PI ABC 28 Agosto 2001

El presidente del PNV, Xabier Arzalluz,  se está convirtiendo en un auténtico especialista en decir obviedades y presentarlas como si se tratase de hallazgos brillantísimos propios de mentes privilegiadas. El último botón de muestra de esta característica que cultiva con tanta dedicación han sido sus declaraciones acerca de la presunta cooperación entre las distintas policías en materia antiterrorista. No ha habido ninguna cooperación entre la Ertzaintza y la Policía Nacional o la Guardia Civil, ha dicho, a propósito de las últimas acciones de la Policía Autónoma Vasca en Guipúzcoa y la Guardia Civil en Barcelona. Lo ha dicho con ese tono de asquito y ese rictus que tan eficazmente sabe componer para transmitir la sensación de que no tiene más remedio que abrir los ojos de su auditorio a la cruda realidad, frente a las mentiras y las intoxicaciones de «los otros», «los de fuera», como le gusta decir.

Nadie ha dicho, que se sepa, que en esas actuaciones haya habido otra clase de contacto entre las distintas policías que la transmisión de una mera información previa, casi inmediatamente antes de cada acción, así que las palabras de Arzalluz no contradicen nada, aunque lo parezca. Y la verdad es que en cierto modo lo parecía, porque la sola celebración de reuniones distendidas y frecuentes entre el secretario de Estado para la Seguridad y los altos cargos de Interior del Gobierno vasco es ya, de por sí, una gran noticia; y la voluntad expresada por todos de intensificar los contactos entre las distintas fuerzas de orden público es, asimismo, una novedad que no tiene nada de extraño que haya producido reacciones de notable optimismo.

En este sentido, yo me sumo a la actitud de Arzalluz, aunque sólo en lo tocante a no alimentar más esperanzas que las razonables (que no son muchas) sobre esta tan deseable coordinación o cooperación policial. En efecto, el modo de proceder de todas las policías del mundo tiende a una considerable estanqueidad. Eso pasa en las policías local, estatal y federal en Estados Unidos, también en Alemania, igualmente entre las policías francesa y española, y ocurre asimismo entre la Policía Nacional y la Guardia Civil; en general, así sucede en todo el mundo civilizado, allí donde confluyen las competencias de fuerzas policiales distintas.

Lo que pasa es que entre la Ertzaintza y el resto de Cuerpos de Seguridad había un clima irrespirable, que parece que ahora empieza a ser menos tóxico. Eso es todo. No es mucho, pero es muchísimo, según cómo se mire.

La explosión no provocó víctimas pero sí daños en la estructura del aparcamiento y en más de 110 coches El vehículo, con matrícula de un Seat 127 dado de baja, fue robado el 4 de agosto en Gernika
ETA hace estallar un coche bomba con más de 40 kilos de explosivos en el aeropuerto de Barajas
FERNANDO LAZARO El Mundo 28 Agosto 2001

MADRID.- Apenas faltaban tres minutos para las ocho de la mañana cuando un coche bomba cargado con más de 40 kilos de explosivos hizo explosión en el aeropuerto de Madrid-Barajas. La organización terrorista respondió a las dos últimas operaciones realizadas por la Ertzaintza y la Guardia Civil la pasada semana contra el complejo Donosti y el comando Barcelona.

Ya desde el pasado viernes, horas después de que se iniciaran las operaciones policiales, las Fuerzas de Seguridad del Estado estaban sobre aviso. Como ya adelantó EL MUNDO, todos los expertos habían coincidido en que ETA intentaría responder con contundencia a las últimas detenciones y lo haría, casi con toda probabilidad, en Madrid. Por este motivo había una alerta general en la capital.

ETA no defraudó las teorías de los expertos y, pese al estado de emergencia policial, colocó un coche cargado con más de 40 kilos de explosivos en el aparcamiento de la terminal dos con un temporizador, que no provocó víctimas aunque sí cuantiosos daños materiales.

Eran las siete de la mañana cuando un comunicante anónimo alertó a la DYA de San Sebastián de que a las ocho iba a explotar un coche cargado con explosivos. El comunicante aseguró hablar en nombre de ETA. Según informaron fuentes policiales, el etarra que efectuó la llamada se equivocó inicialmente al facilitar los números de la matrícula del vehículo sospechoso. Pese a leerlos, tuvo que repetirlos para que la DYA anotara los números correctos.

El que recibió la llamada comunicó inmediatamente que podía tratarse de un aviso serio. La Policía Nacional y los servicios de seguridad del aeropuerto de Barajas comenzaron a buscar el vehículo sospechoso y a acordonar la zona.

Justo en el momento en el que los servicios policiales terminaban de acordonar el aparcamiento de la terminal, el coche bomba hizo explosión, tres minutos antes que la hora señalada por el comunicante anónimo.

El director general de la Policía, Juan Cotino, aseguró en el mismo aeropuerto que este adelanto sobre la hora podía suponer que el coche fuera una trampa para los artificieros de la Policía Nacional. Sin embargo, en esta ocasión, los Tedax no llegaron a intervenir en esta primera explosión.

Sin embargo, sí tuvieron que intervenir en un segundo momento. Tras la explosión, los especialistas registraron con perros adiestrados el aparcamiento de la terminal dos. Uno de los perros se puso en estado de alerta ante un vehículo con matrícula francesa. Pese a que estaba, inicialmente, en regla la matrícula, los técnicos realizaron una explosión controlada sobre este vehículo por si pudiera tratarse de otro coche bomba. Finalmente, ese segundo vehículo resultó una falsa alarma.

El coche bomba provocó daños en más de 110 vehículos que estaban estacionados en el aparcamiento de la terminal. Su explosión provocó un enorme agujero en la planta dos de dicho párking. Este periódico observó que el boquete abierto era del tamaño de más de dos de las plazas de aparcamiento. Además. también provocó daños importantes tanto en la estructura de la planta primera como de la tercera. Según los bomberos del aeropuerto, los primeros en intervenir, la explosión provocó graves daños en la estructura del edificio.

Los terroristas utilizaron para la acción un Renault 19 con matrícula M-2522-L. El vehículo había sido sustraído el pasado 4 de agosto en la localidad vizcaína de Gernika. La matrícula, falsa, correspondía a un Seat 127 que estaba ya dado de baja, que fue matriculado en 1972.

Este dato ha sorprendido a los expertos. No acaban de comprender por qué ETA ha utilizado una matrícula tan antigua y de un coche que está ya dado de baja. Algunos expertos sostienen que los terroristas desplazaron el coche con su matrícula original hasta Madrid y allí la cambiaron por la del Seat 127. Sin embargo, otros expertos apuntan que es poco probable porque los terroristas correrían muchos riesgos al desplazarse desde Gernika a Madrid en un coche que está denunciado como robado.

Los expertos policiales requisaron las cintas de vídeo de las cámaras de seguridad del aparcamiento por si hubiera quedado registrado el momento en el que los terroristas aparcaron el coche cargado con el explosivo. No obstante, fuentes policiales aclararon que estas cámaras filman únicamente a los vehículos cuando abandonan el aparcamiento.

Esta es la tercera vez que ETA atenta contra el aeropuerto de Barajas. El 29 de julio de 1979 colocó una bomba en la consigna de salidas nacionales. La explosión provocó la muerte de José Manuel Amaya y heridas a otras siete personas.

El segundo atentado en Barajas se produjo el 6 de enero de 1997. En esa ocasión, ETA lanzó cinco granadas en las inmediaciones del aeropuerto, aunque únicamente llegaron a explosionar tres de ellas. Su impacto no llegó hasta las pistas porque dos proyectiles estallaron en un descampado y otro alcanzó a un camión aparcado en una zona próxima a la carretera N-II.

Dimiten los tres concejales de UPN en Irurzun por «razones personales»
PAMPLONA. Agencias ABC 28 Agosto 2001

Los tres concejales de Unión del Pueblo Navarro en el Ayuntamiento de Irurzun, localidad de la Barranca gobernada por Batasuna, han presentado su dimisión alegando "motivos personales". 

 Santos Carballo Sanz, Juana Gallego López y Ana María Antolín (estas dos últimas, independientes dentro de la candidatura de UPN) han entregado sus respectivos escritos renunciando al cargo en el consistorio, compuesto por tres concejales de Batasuna (incluida la alcaldía) y otros tres de la agrupación independiente San Martín. La localidad suma casi 2.000 habitantes de derecho y se encuentra a diez minutos hacia el noroeste de Pamplona.

A estas tres dimisiones se suma la formalizada ayer por un edil de UPN en Villava, Juancho Eransus, cuyo negocio familiar fue atacado este mes. El secretario general de UPN, Alberto Catalán, explicó esta mañana a Europa Press que el partido sigue trabajando con "normalidad" y "tranquilidad" pese a estas renuncias de cargos públicos, "que son cosas que pasan porque la situación no es sencilla". 

Según explicó hoy a esta agencia el alcalde de Irurzun, Eduardo Murugarren, no se sabe todavía cuándo serán sustituidos los tres concejales ni quiénes les tomarán el testigo. Respecto a la renuncia en sí de sus compañeros de corporación, afirmó que "como grupo sólo podemos decir que políticamente estamos lejos, pero personalmente nos llevamos muy bien". 

Catalán no quiso profundizar en el peso que haya tenido en estas dimisiones el plan de protección diseñado junto al Ministerio de Interior para los concejales regionalistas y socialistas navarros, que se está poniendo en marcha. 

 "El problema es la situación general, el contexto en el que estamos y las situaciones personales hay que respetarlas siempre", dijo, para agregar que "la inmensa mayoría de UPN está muy serena; aunque tienen la preocupación de ver que cargos públicos de UPN han sido objetivo de ETA, la mayoría está muy animada a seguir trabajando, aunque vamos a necesitar el apoyo de la gente". 

Por encima de otras reflexiones, el dirigente de UPN destacó que estos hechos deberían llevar a la sociedad a preguntarse "qué falla para que haya personas que, contra su voluntad, estoy seguro, tengan que abandonar su puesto, no puedan ejercer su cargo con libertad, tengan que llevar escolta". 

También aseguró que pese a estas renuncias, la formación navarra está recibiendo muchos apoyos y que la afiliación puede crecer "incluso" en algunos municipios.

Alianza a la gallega
Editorial La Razón 28 Agosto 2001

Galicia será la próxima parada electoral de un país como España, acostumbrado ya a celebrar una cita con las urnas cada año. Como estaba previsto, el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, firmó ayer el decreto de disolución del Parlamento y convocó los comicios para el 21 de octubre. La primera reflexión es un reconocimiento a la resistencia de Fraga como valor incombustible para el PP, que afrontará sus cuartas elecciones como candidato con el objetivo de revalidar una nueva mayoría absoluta, apoyado en un loable desarrollo de la realidad de Galicia. Mejora en la lucha contra el paro, buena evolución económica, importante desarrollo de la zonas rurales o un notable salto en las comunicaciones, que ha contribuido a culminar la vertebración de una comunidad históricamente aislada, son sus logros.

   Desde la oposición de PSOE y BNG, por su parte, los comicios son calificados como los más disputados, aunque las encuestas maticen el optimismo. Para ello, ambas formaciones jugarán la baza de reeditar los incomprensibles y contradictorios acuerdos que mantienen en algunos municipios. Los socialistas esperan remontar así la crisis crónica que padecen y que les ha llevado a un descenso vertiginoso hasta pasar a ser el tercer partido de Galicia. La división interna y su errática trayectoria han sido obstáculos imposibles de salvar por el momento, aunque la receta contranatura «socialistas-independentistas» tampoco hace prever un cambio a mejor. Pérez Touriño, su secretario general, ha preferido apostar a corto plazo por un proyecto cuantitativamente más factible, pero ideológica, social y políticamente absurdo, que por uno en solitario a medio y largo plazo, cualitativamente sólido. Ha optado por el «cambio revolucionario» de Beiras en lugar de por el «cambio tranquilo» de Zapatero.

   El BNG del castrista Beiras, baluarte en Galicia de la fantasmagórica Declaración de Barcelona, pretende impulsar el voto independentista amparado en este «matrimonio de conveniencia», sin reparar tampoco en formas, como lo ha demostrado con sus referencias a los problemas de salud de Fraga, que fueron ayer replicadas con parte médico incluido. Una batalla electoral que comienza con una bajeza política, lo que augura una campaña huerfana de debate y trufada de marrullerías.

La sinrazón de La Razón
Nota del Editor
28 Agosto 2001

Al editorialista de La Razón se le vé demasiado el plumero fraguista y también su falta de vocabulario al traducir al español lo que le han dicho, ni siquiera se ha atrevido a traducir Junta y ha dejado el vocablo gallego. Los que tenemos que sufrir la imposición cuasinacionalista del PP gallego, sufrimos la falta de infraestructuras básicas, vemos el despilfarro de los fondos públicos, no podemos dejar de pensar que podríamos estar peor, por ello somos tremendamente antiautonomistas.

Galicia: revolución huérfana
CARLOS LUIS RODRIGUEZ El Mundo 28 Agosto 2001

El gran fenómeno bursátil de los últimos tiempos es gallego. También lo es el milagro futbolístico de las últimas ligas. Y el acontecimiento musical más sonoro de estas últimas temporadas. Inditex, el Super Depor y la música celta o gaiteira, tienen en común su origen. Todo eso nace y se desarrolla en un país que hasta hace poco estaba asociado a la Negra Sombra, o lo que es lo mismo, a un complejo de perdedor. De repente, Galicia es como una Bella Durmiente que se despierta. Y lo más curioso es que esa asombrosa transformación se realice a lomos de la globalización. El caso gallego y el irlandés demuestran que la autarquía, el proteccionismo y la tutela estatal, lejos de beneficiar a los territorios pobres, impiden muchas veces que alcancen su mayoría de edad. Es la varita mágica de la globalización lo que hace posible que el pequeño taller artesanal de Amancio Ortega se convierta en el actual imperio de moda, y que un equipo modesto antes llamado por su afición a subir y bajar de categoría, se codee con lo más granado del fútbol europeo en la Champions. En Galicia se ha producido una revolución silenciosa. Los gallegos habían protagonizado muchas anteriormente, pero siempre como invitados en países de hospedaje. La emigración probó su iniciativa para revolucionar economías y políticas, pero a costa de dejar en casa la rama parental más conservadora.

Lo más importante del despertar de la Bella Durmiente es su nueva actitud. De la mentalidad de perdedor que impregnaba todo lo gallego, se pasa a una situación nueva en la que ser gallego no es un handicap para nada. El problema que ensombrece algo este prometedor panorama es el desajuste entre el cambio social y el anquilosamiento político. El cambio coincide con el periplo fraguista. Los entusiastas de don Manuel dirán que todo se debe a su dirección, y sus detractores que la revolución se ha producido sin su intervención. En cualquier caso, no la ha obstruido ni mucho menos. El fraguismo no ha encorsetado a la sociedad gallega en unos moldes autoritarios, como algunos temían, sino que le ha proporcionado un marco estable que antes no tenía. Lo malo es que al PP gallego le cuesta horrores mantener el ritmo de una sociedad que ha contribuido a crear. Las encuestas son dispares en sus predicciones, pero coinciden siempre en destacar que la dicotomía electoral no está entre el medio rural y el urbano, sino que es generacional. El PP carece de interlocutores atractivos para los segmentos jóvenes, y sólo palía esta carencia con la imagen paternal de don Manuel. Aunque suele decirse que la revolución devora a sus hijos, en este caso los hijos podrían acabar devorando a los principales artífices de la revolución galaica.

La oposición ayuda a que se posponga la cita culinaria. El PP no ha evolucionado lo suficiente, pero el nacionalismo es igualmente antiguo. Tras la estética modernista de Beiras late un conglomerado, el BNG, que sigue el viejo modelo de los frentes populares. O sea, varias siglas que aparentan pluralidad, dirigidas por la batuta de un partido comunista, la Unión do Pobo Galego, de rancio discurso, rancios objetivos y rancia obsesión por tener atados todos los resortes de poder. Tampoco esa sociedad que cabalga con soltura de surfista la globalización, tiene intérpretes en esta versión demodé. El nacionalismo actual responde a un cliché ya superado. Y el socialismo gallego es todavía una organización convaleciente de numerosos achaques. Touriño está superando los récords de supervivencia de un PsdeG que fue el equivalente partidario del Gran Hermano, pero su principal objetivo en estos momentos no consiste en ser alternativa, sino en evitar ser como sus innumerables predecesores.

Para evitarlo ha de jugar un peligroso juego de ambigüedades con el Bloque. Sin la alianza de ambas izquierdas, es imposible soñar con derrotar a Fraga, pero una alianza así puede ser suicida para el PSOE. Mientras se esté en ese escondite, tampoco se podrá dar respuesta a la Galicia de la revolución silenciosa. El país ofrece un doble escenario. En el social, cultural y económico corre a un ritmo frenético y se asienta en el parqué, los mercados y en los campos de fútbol. En el político, la evolución está anclada en mensajes vetustos. Se vive el final de una época sin que se pueda intuir la que viene. Hay una nueva sociedad gallega, la de Inditex, el Depor y la moderna gaita, que está quedando políticamente huérfana. Quien logre entenderla, será el protagonista de los nuevos tiempos.
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Carlos Luis Rodríguez es analista político de El Correo Gallego.

Estalla un artefacto casero junto al domicilio de un colaborador del Diario Vasco
Un artefacto pirotécnico de confección casera ha estallado este martes junto al domicilio de un colaborador del Diario Vasco, que tan sólo ocasionó ligeros desperfectos en una pared.
Efe Libertad Digital 28 Agosto 2001

La explosión se produjo sobre las 11,50 horas en el número ocho de la calle Secundino Esnaola de la capital donostiarra y únicamente provocó el ennegrecimiento de una pared del inmueble en el que reside el dibujante y colaborador ocasional del "Diario Vasco", José María Alemán Amundarian.

El departamento vasco de Interior precisó que el artefacto, que había sido colocado en el cuarto piso junto a la puerta de acceso a la vivienda del dibujante, estaba compuesto por un cohete pirotécnico y una botella de gasolina. Estas fuentes precisaron que tan sólo el cohete hizo explosión, sin que la botella de gasolina llegara a prenderse, lo que evitó daños mayores.

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