AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 2 Septiembre   2001
#Vega de Valcarce anula la moción que declaró cooficial el gallego
Ep - Ponferrada.- La Razón 2 Septiembre 2001

#Iturgaiz protesta por los libros de texto
El Mundo 2 Septiembre 2001

#Explota un artefacto casero en un comercio de electricidad de Vitoria propiedad de un ertzaina
Vitoria. Agencias ABC 2 Septiembre 2001

#Unión del Pueblo Navarro intenta evitar con una legión de escoltas la fuga masiva de sus concejales
Pamplona El País 2 Septiembre 2001

#Iturgaiz denuncia la «deformación» de la Historia en los libros de texto vascos
Redacción - Madrid/Bilbao.- La Razón 2 Septiembre 2001

#Mientras tanto
KEPA AULESTIA El Correo 2 Septiembre 2001

Vega de Valcarce anula la moción que declaró cooficial el gallego
Ep - Ponferrada.- La Razón 2 Septiembre 2001

El Ayuntamiento leonés de Vega de Valcarce ha aprobado durante su última sesión plenaria la derogación del acuerdo que se adoptó durante el pasado mes de febrero y por el cual declaró la cooficialidad de la lengua gallega en este municipio. La iniciativa había sido promovida por dos concejales independientes «galleguistas», que el viernes rechazaron el nuevo acuerdo del Pleno, que fue aprobado con los votos mayoritarios de los socialistas. El equipo de Gobierno municipal de esta localidad y la Junta de Castilla y León habían alcanzado un acuerdo para solventar la crisis que había provocado la polémica moción de los «galleguistas», que incluía esta vuelta atrás por parte del Ayuntamiento y que el viernes se formalizó en el Pleno. Sin embargo, el acuerdo plenario también incluye una solicitud dirigida al Gobierno autonómico a fin de que adopte medidas para conseguir preservar y potenciar la utilización de la lengua gallega en este municipio, que geográficamente es el último de la Comunidad Autónoma de Castilla y León en dirección a la de Galicia.

Iturgaiz protesta por los libros de texto
El Mundo 2 Septiembre 2001

BILBAO.- El presidente del PP del País Vasco, Carlos Iturgaiz, aseguró ayer que, «si es necesario», el PP pedirá al Ministerio de Educación que intervenga por el contenido de los libros de texto de los colegios del País Vasco. El dirigente popular se refería a una informe elaborado por la Alta Inspección del Ministerio de Educación y cuyo contenido se publicó este verano. En el citado informe se explica que los libros de texto presentan al País Vasco como una realidad separada de España y formada también por las provincias vasco-francesas más Navarra. Se explica también, entre otras cosas, que el País Vasco es una nación sin estado. En opinón de Iturgaiz, el Gobierno de la nación «no puede quedarse con los brazos cruzados» cuando se está «deformando la realidad de la historia y la geografía» en los libros de texto que se utilizan en los colegios.

«Desde el PP del País Vasco vamos a denunciar en el Parlamento y donde sea necesario estos planteamientos del nacionalismo de hacer una historia y una geografía desde el punto de vista nacionalista y no desde el histórico», explicó. Las declaraciones de Iturgaiz fueron inmediatemente respondidas por el consejero vasco de Educación, Sabin Intxaurraga, quien dijo que el líder popular «desconoce» la legislación vigente que establece que los contenidos curriculares de los libros corresponden en el 55% al Estado y en el 45% a la comunidad autónoma vasca». Intxaurraga defendió que los libros de la enseñanza vasca «respetan» la realidad histórica y pidió que no se fomente «la crispación política». A su juicio, este tipo de propuestas denotan que «el PP añora la época de la dictadura», opinión que coincidió con la expresada por el coordinador de EB-IU de Guipúzcoa, Antton Karrera, que acusó también al PP de «no aceptar ni el Estatuto ni el autogobierno vasco».

Explota un artefacto casero en un comercio de electricidad de Vitoria propiedad de un ertzaina
Vitoria. Agencias ABC 2 Septiembre 2001

Un artefacto de fabricación casera hizo explosión esta mañana en un comercio de electricidad de Vitoria, propiedad de un agente de la Ertzaintza, causando diversos daños, según informó a Europa Press un portavoz de la Policía Autónoma. El artefacto estaba compuesto por 200 gramos de pólvora prensada, algodón y un petardo. El sabotaje se produjo a las nueve de esta mañana cuando el artefacto, cuya composición todavía se desconoce, hizo explosión en la tienda, ubicada en la calle El Salvador del barrio de El Pilar de la capital alavesa. La deflagración no provocó heridos, pero sí daños materiales tanto en los cristales del comercio y una verja, así como en varios coches aparcados frente al establecimiento, en el portal de la vivienda anexa y en una tienda de golosinas. REGISTRO DE UN PISO CERCANO La Guardia Civil procedió a efectuar un registro, poco antes de las 10:00 horas de hoy, en un piso de la calle Caracas de Vitoria, próxima al lugar donde una hora antes se había registrado una explosión ocasionada por un artefacto de fabricación casera que no ha producido víctimas. La Guardia Civil no ha facilitado aún detalles sobre el operativo, mientras la zona de la explosión se encuentra acordonada por efectivos de la Ertzaintza.

Según comunicaron a EFE fuentes de la Ertzaintza, la explosión, registrada sobre las 09:00 horas, sí ha ocasionado daños materiales de consideración. Estas fuentes precisaron que la explosión fue provocada por un artefacto de fabricación casera que había sido colocado en la puerta de un comercio de material eléctrico ubicado en la calle El Salvador.

Unión del Pueblo Navarro intenta evitar con una legión de escoltas la fuga masiva de sus concejales
La protección de los ediles amenazados por ETA exige un gasto de 4.000 millones anuales
Pamplona El País 2 Septiembre 2001

Entre los hombres y mujeres de UPN (Unión del Pueblo Navarro) se ha instalado el miedo a hablar del miedo. Hay un espeso silencio en sus filas que pretende eludir el advenimiento inmediato de un futuro difícil, teñido de dudas y cobijado bajo el paraguas de una legión de escoltas privados encargados de proteger sus vidas. La tremenda inquietud que el terrorismo etarra ha impuesto en los centenares de cargos electos de la formación política con más respaldo popular en Navarra ha provocado estos días las primeras dimisiones de concejales en localidades como Villava e Irurtzun.

La dirección del partido intenta ahora frenar las fugas del miedo. 'Por desgracia, no serán las últimas', vaticina un alcalde regionalista que conoce en carne propia lo que es un ataque de terrorismo callejero. Sustituir a quienes abandonan, convenciendo a ciudadanos normales para que realicen un servicio a la comunidad que puede costarles la vida, se convierte así en una tarea sumamente delicada y laboriosa. El asesinato el pasado 14 de julio del concejal de UPN de Leitza José Javier Múgica abrió una profunda sima entre el antes y el después para la amplia familia de UPN, un partido con 4.000 militantes, 319 concejales, 58 comités locales y un presupuesto anual de apenas 230 millones de pesetas. El crimen de Leitza fue la certeza de que las explícitas amenazas contra los regionalistas navarros se teñían de una sangre demasiado real.

El asesinato del edil José Javier Múgica marcó el antes y el después para la amplia familia de UPN UPN pasó a convertirse repentinamente en otro objetivo preferente de los asesinos. Y la profusa información intervenida recientemente al comando Buruntza del complejo Donosti de ETA sobre decenas de cargos públicos populares y socialistas ha reafirmado la necesidad de desplegar un dispositivo disuasorio de protección diseñado por el Ministerio del Interior. Una tarea que costará 4.000 millones anuales para dotar de guardaespaldas armados a cerca de 600 concejales navarros. Nadie está a salvo. ETA tenía listados con datos de ediles residentes en zonas consideradas sensibles -norte de Navarra con mayoría nacionalista o municipios con implantación radical-, pero también de municipios del valle del Ebro y del sur, alejados de su radio de acción natural. Todos están nerviosos. 'Me ocurrió hace poco', explica un concejal de UPN que, como otros muchos, pide el anonimato.

'Esperaba en el portal de mi casa la llegada de un compañero. Apenas llevaba dos días con un escolta pegado a mis pies. La verdad es que yo nunca había pensado en que pudiera ser objetivo de ETA, pero los últimos acontecimientos y el tener a alguien protegiendo mis movimientos hizo que el frenazo repentino de otro vehículo me alarmara. Cuando un joven se apeó y encaminó sus pasos hacia mí, el corazón me dio un vuelco. No pasó nada', añade este joven de una localidad dormitorio cercana a Pamplona. 'Esa persona pasó por delante, me dio los buenos días y llamó al portero automático preguntando por un vecino, pero por un instante pensé que podía ser el final, que quizá sean así los últimos segundos de vida de un concejal asesinado: alguien aproximándose a él para pegarle un tiro. Y es un sentimiento tan angustioso que me llegué a marear.

A lo largo de estos días he pensado en si merece la pena seguir, fundamentalmente por mi familia, que no se merece tanto sufrimiento, y porque vivimos de nuestro trabajo, no de la política', confiesa. La obsesión por la muerte se ha convertido en algo tangible para los ediles de UPN. En mayo de 1998, ETA asesinó por vez primera a un político de este partido. Fue su portavoz en el Ayuntamiento de Pamplona, Tomás Caballero. Pero incluso aquel crimen pareció entonces un hecho aislado. Ahora no. Ahora el espectro del miedo ha alcanzado de lleno a un partido surgido en 1979 de la familia ucedista con el objetivo declarado de defender la identidad de Navarra como comunidad políticamente diferenciada frente a las reivindicaciones territoriales del nacionalismo vasco. 25 años de democracia le han colocado al borde de la mayoría absoluta en el Parlamento de la región y han puesto en sus manos la alcaldía de la capital y las principales ciudades de la comunidad. Pero un brutal asesinato ha situado a su capital humano al borde de la angustia. 'Mi familia está muy disgustada. Ya he tenido roces con mi mujer porque cualquier plan exige una preparación previa y hay que someterse a una disciplina que te roba enormes dosis de libertad'. Quien habla es L., trabajador autónomo y concejal de UPN en una localidad navarra con fuerte implantación de la izquierda independentista.

Uno de los puntos preferentes para desplegar el sistema de seguridad disuasoria diseñado por Interior. La dirección del partido prefiere no hablar del plan de protección diseñado por Interior para sus cargos públicos. UPN ha tenido que vencer el fuerte rechazo inicial de muchos de sus concejales a contar con protección armada. A diferencia del aislamiento político y social en que viven muchos ediles vascos no nacionalistas en determinados municipios de Euskadi, en Navarra los cargos electos de UPN gozan de un fuerte respaldo social y político en la mayoría de sus municipios, gobiernan en 38 importantes ayuntamientos y ganan casi todas las elecciones. Pero el reconocimiento popular no ha evitado que vean súbitamente alterada su libertad de vivir por la amenaza de las pistolas, que deban variar sus costumbres, evitar ciertos lugares... 'como si fuéramos culpables de algo', y todo por la presión de una minoría. Eso exaspera los ánimos. 'Con chulería' 'Lo que más me exalta', afirma L., 'es que quienes nos amenazan circulen impunes por la calle delante de tus narices, con chulería, luciendo sus camisetas de presos, sus ikurriñas, sus símbolos, y todo ello habiendo sacado muchos menos votos que yo en las elecciones, mientras que nosotros debemos jugar a escondernos, cederles la calle, siendo muchos más y teniendo de nuestra parte la fuerza de la razón. Eso es un síntoma claro de que nuestra sociedad democrática tiene una grave enfermedad', concluye el edil.

En Villava, junto a Pamplona, un valeroso jubilado de 57 años, casado y con dos hijos, José Luis Medrano, sustituirá en el Ayuntamiento a su joven compañero Juan Eransus, recientemente dimitido tras sufrir un ataque de violencia callejera. Medrano ya fue concejal de UPN en una legislatura anterior. La diferencia es que en ésta todos los miembros del grupo municipal, cuatro personas incluido el alcalde, han sufrido ataques terroristas. Cuando la madre del futuro edil, una delicada anciana que acaricia el siglo de edad, se enteró de que su hijo volvía a la vida política en UPN, se echó a llorar ante un grupo de amigas, temerosa de que el zarpazo del terror altere el ciclo natural de las cosas que ella desearía ver cumplido.

Iturgaiz denuncia la «deformación» de la Historia en los libros de texto vascos
El consejero de Educación afirma que el PP «añora la dictadura»
Un informe publicado por el Ministerio de Educación en el que se dice que los libros de texto de los colegios vascos presentan al País Vasco como «una realidad separada de España» ha sido el detonante para que el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, haya anunciado que el Gobierno «no se quedará» con los brazos cruzados».
El consejero vasco de Educación no ha tardado en afirmar que el PP «añora la dictadura».
Redacción - Madrid/Bilbao.- La Razón 2 Septiembre 2001

Carlos Iturgaiz aseguró que el Gobierno de la Nación «no puede quedarse con los brazos cruzados» cuando se está «deformando la realidad de la Historia y la geografía» en los libros de texto que se utilizan en los colegios vascos y explicó que «desde el Partido Popular del País Vasco vamos a denunciar en el Parlamento y donde sea necesario estos planteamientos del nacionalismo de hacer una historia y una geografía desde el punto de vista nacionalista y no desde el histórico». El presidente de los populares vascos reconoció que le preocupa el nuevo consejero de Educación del Gobierno vasco, Sabin Inchaurraga, del que dijo que ya conoce «cuáles han sido sus planteamientos desde la Consejería de la que proviene», ya que en la anterior legislatura fue consejero de Justicia. En referencia a Inchaurraga, Iturgaiz aseguró que es «muy radical, muy nacionalista» y se mostró convencido de que «va a defender este tipo de planteamientos» en la educación en el País Vasco.

«Yo quiero que un joven del País Vasco sepa la misma historia y geografía que uno de otra comunidad», apostilló. Historia tergiversada Aludido por las palabras de Iturgaiz, Sabin Inchaurraga afirmó que las declaraciones de Iturgaiz «parten del desconocimiento de la legislación vigente, que establece que los contenidos curriculares de los libros corresponden en el 55 por ciento al Estado y en el 45 por ciento a la Comunidad Autónoma Vasca». A su juicio, este tipo de propuestas denotan que «el PP añora la época de la dictadura, en la que, además del parte oficial, que era emitido por todos los medios de comunicación, se explicaba la historia tergiversada de los pueblos y naciones que componen el Estado español, desde una visión única, grande y libre». Inchaurraga dijo que «ya está bien de jugar con la historia de nuestro país, que no es tan única como quieren dar a entender el señor Iturgaiz y el Partido Popular, sino que es una historia rica, una historia no únicamente de la nación vasca, sino de los distintos reinos que conformaban lo que hoy en día es el Estado español».

Solicitó además que se deje de «fomentar la crispación política en este país». «Este país lo único que nos está demandando es que afrontemos, de una vez por todas y desde el diálogo, la solución de los problemas políticos que aquejan al País Vasco, que aquejan al conjunto del Estado español», señaló.

Mientras tanto
KEPA AULESTIA El Correo 2 Septiembre 2001

El PNV y el Gobierno vasco han situado un doble horizonte para el futuro del autogobierno que, por un lado, procure el cumplimiento de la literalidad del Estatuto y, por otra parte, posibilite la superación del mismo a través de un cambio cualitativo del vínculo entre Euskadi y el Estado constitucional. Si nos atenemos al calendario expuesto por el lehendakari para el presente curso, cabe deducir que, de frustrarse el primero de los objetivos, será la segunda aspiración la que ocupe inmediatamente su lugar. El Estatuto tendría, así, su última oportunidad para convencer al nacionalismo de que sigue siendo un punto de encuentro plural, en un plazo que vence en junio de 2002. Esa es la fecha límite que tiene el constitucionalismo para aproximarse a un acuerdo de coexistencia con el nacionalismo.

Aunque, ocurra lo que ocurra, más tarde o más temprano, desde la coincidencia o desde la divergencia, la apertura de la segunda fase, la netamente soberanista, se presenta como ineludible. Sobre el papel, el esquema no carece de coherencia. Pero la realidad puede volverse más tozuda que las propias convicciones, hasta conducir la situación hacia un callejón sin salida. Si el logro de un estatus singular para Euskadi constituye un objetivo irrenunciable para el nacionalismo en el medio plazo, no resulta fácil que, en el corto plazo, las demás voluntades presentes dentro del juego constitucional se avengan a coincidir con el nacionalismo, precisamente, en la lectura que éste hace del texto estatutario. Los acontecimientos desembocarían en una situación en la que dos poderes -el central y el autonómico- se perpetuarían en el ejercicio de sus respectivas competencias sin que ninguno de ellos ceda un ápice en sus posiciones. En ese caso, ¿cuál de los dos se hallaría más cerca de su objetivo? Sin duda, el mayor de ambos, que, dicho sea de paso, ostentará además la presidencia de la UE durante el período que se supone más crucial dentro del calendario del lehendakari.

Ciertamente, el nacionalismo democrático goza de una posición envidiable que posterga la eventualidad de una alternancia en el gobierno de la comunidad autónoma a un tiempo demasiado remoto para el constitucionalismo. Pero, aun así, su posición no le permite trazar el futuro en solitario, a la espera de que las demás voluntades terminen alineándose tras él. Baste señalar que si, como es lógico, el nacionalismo ha concebido la consulta popular como la clave de bóveda que legitime y caracterice un nuevo vínculo con el Estado constitucional, su realización efectiva no sería posible más que a través de una de estas dos vías: o previo logro de un estado independiente para los vascos, o previa transferencia o cesión de dicha competencia por parte del Estado. Concejales amenazados Editorial El Correo Las recientes dimisiones de concejales de UPN en Irurtzun y Villaba y la revelación de las intenciones de los dos últimos comandos de ETA detenidos en Guipúzcoa y Barcelona han vuelto a recordar el estado de excepción en que viven cuantos ciudadanos padecen la amenaza directa del terrorismo en el ejercicio de la representación popular.

Cuando esa amenaza pende sobre los concejales de localidades en las que la sombra del verdugo ensombrece tanto la vida cotidiana como el funcionamiento de la institución municipal, el ambiente se vuelve irrespirable para toda persona de bien. En una tierra en la que el desempeño de un cargo público en defensa de aquellas ideas que más se alejan de la obsesión etarra se ha convertido en una suerte de heroísmo, no basta con dirigir una mirada de comprensión hacia quienes ya no pueden más, o con expresar admiración por las mujeres y hombres que perseveran por seguir siendo ciudadanos comprometidos en el desempeño de su función pública.

Mientras la sociedad en su conjunto no se percate de que la amenaza sobre uno solo de sus representantes es un peligro que corre toda la ciudadanía, mientras los partidos que más lejana sienten esa amenaza no comprendan que están comprometidos por la implacable persecución que el terrorismo está llevando a cabo contra los no nacionalistas, seguirá latente el riesgo de que Euskadi brinde a la barbarie asesina un flanco desguarnecido por el que la libertad y la democracia pueden terminar hechas añicos. La eventualidad de que ante las elecciones locales de 2003 el PP, UPN y el PSE-EE encuentren muy serias dificultades para formar candidaturas siquiera en los municipios en que se presentaron en los últimos comicios constituye un problema ineludible para las instituciones y la democracia en el País Vasco y en Navarra.

Los causantes directos del miedo que puede llegar a atenazar a tantas personas que no están dispuestas a defender sus ideas al precio de su propia vida y de la intranquilidad permanente de sus seres más queridos están claramente identificados: son los ejecutores materiales del terror y cuantos sectores comparten con ellos el objetivo de la limpieza ideológica en Euskal Herria. Pero cada eventual incomparecencia que se produzca en las próximas municipales evidenciará también la grave responsabilidad en que incurrirán todas aquellas fuerzas que, en una u otra localidad, resultasen beneficiadas por los efectos disuasorios con que ETA pueda llegar a eliminar competidores electorales. Sería precisamente esto último lo que convertiría una quiebra grave del Estado de Derecho en una fractura sin precedentes de la propia convivencia. Debates JOSEBA ARREGI El Correo También los políticos merecen vacaciones.

Pero como el lehendakari Ibarretxe ha decidido que es preciso debatir, y ahora, porque ETA no debe imponer el calendario, me imagino que también habrán aprovechado los políticos las vacaciones para ir preparando los debates. Parece ser que los debates van a ser en torno a dos temas: pacificación por un lado, y autogobierno por otro. Sin mezclarlos. Aunque quizá el primer debate debiera centrarse precisamente en la definición de los temas a debatir. Alguien pudiera pensar, por ejemplo, que para clarificar debidamente el contexto en el que se celebran los debates, el primer esfuerzo debiera ir dirigido precisamente a debatir hasta qué punto no sólo el calendario del debate político, sino también la agenda, los temas a debatir están condicionados por ETA. ¿O es que el debate sobre la pacificación no está no sólo condicionado, sino impuesto y obligado por ETA y su terrorismo? ¿O es que la discusión y la por algunos bastante recientemente descubierta necesidad de separar pacificación y normalización no tienen nada que ver con ETA?

Claro que tienen mucho que ver, como también tiene mucho que ver que la separación -no hacer depender el resultado del normal debate democrático del chantaje de la violencia de ETA- se extienda a lo que no debiera separarse, sino ver en su constitutiva relación: la violencia terrorista de ETA existe porque ésta no acepta la pluralidad de la sociedad vasca. Si se produce la separación también en esta relación, el debate sobre la pacificación puede convertirse en un debate totalmente abstracto, intemporal, irreal. Al hilo de estas ideas, y puesto que es el elemento que más ha empozoñado las relaciones políticas los últimos años, ¿por qué no se debate primero y de forma explícita sobre el diagnóstico que merece la violencia terrorista? ¿Es fruto de un conflicto histórico, el que enfrenta a Euskadi, aun antes de su existencia como término, con España? ¿O es, como he insinuado antes, consecuencia de la incapacidad de admitir y soportar el hecho de que no todos los vascos se sienten vascos de la misma forma, ni sienten Euskadi de la misma forma, ni quieren institucionalizar Euskadi de la misma forma?

¿Qué papel juega en el nacimiento, en el desarrollo y en la persistencia del terror de ETA aquella creencia, expresada en la frase de Merleau-Ponty y referida al marxismo que dice que éste, puesto que violencia existe siempre y en todos los sistemas políticos, debe encontrar la violencia capaz de terminar con todas las violencias? El principio antisistema por excelencia. Sea como fuere, a mí como ciudadano me faltan algunos temas dignos de ser debatidos, algunos temas cuyo debate considero necesario clarificar para el conjunto de la sociedad vasca. Y el primer tema a añadir sería el tema de la libertad. Porque me parece que debatir sobre la pacificación y sobre el autogobierno sin poner explícitamente a debate la cuestión de la libertad es plantear un debate romo, manco, truncado. La función primordial de todo poder público radica en garantizar la libertad de los ciudadanos, incluyendo en esa libertad la garantía de estar en condiciones de igualdad de partida para el desarrollo de la persona. Y la experiencia de la última oferta de paz que vivió la sociedad vasca en forma de tregua iba unida a la exigencia a renunciar a la libertad por parte de todos aquellos que se sintieran en Euskadi legítimamente pertenecientes a distintos ámbitos de decisión.

Debatir sobre la libertad, además, porque es lo que, junto a la vida, está directamente amenazada en la sociedad vasca. Desde la amenaza directa a la libertad de conciencia, de ideas, de sentimientos y de expresión, hasta multitud de formas de miedo difuso que pululan en la sociedad vasca y la están pudriendo. Pero también debatir sobre la libertad en su relación con el autogobierno. Porque hay modos de entender el autogobierno que amplían los espacios de libertad de las personas. Pero porque también existen modos de entender el autogobierno que son contrarios a la libertad. La experiencia, adecuada a cada momento histórico, de que la libertad está mejor garantizada si las personas individuales están referidas al mismo tiempo a ámbitos de decisión distintos, que la referencia única y exclusiva a un único poder, a un único ámbito de decisión es menos capaz de libertad que la referencia a diversos ámbitos de decisión. Aquel viejo principio liberal de que el poder está mejor dividido, se controla mejor, vale también para su extensión territorial, no sólo para la división funcional dentro de un territorio. Como escribía el gran liberal Alexander von Hayek, esta división del poder legitima el principio federal. Y algunos ya han aprendido de forma positiva que Europa no sólo significa fuente de financiación añadida, sino también garantía de libertad.

Debatir sobre la libertad en el contexto de la crítica al principio de soberanía como un principio de tendencia absolutista. Debatir sobre la libertad en el contexto de la globalización, de la dialéctica que surge entre lo local y lo global, en la necesidad de aprender a ser libres en la interrelación y la interdependencia, y no en la autarquía normativa y soberana. Debatir sobre la libertad en el nuevo contexto que se va abriendo, como riesgo y como oportunidad, entendiendo que ya no va a ser posible seguir hablando de competencias exclusivas, porque éstas sólo entienden de ámbitos de decisión únicos y exclusivos, y no de referencias de poder plurales. Y además de debatir específicamente sobre la libertad, también me gustaría que se debatiera acerca del significado de la frase que afirma que el Estatuto de Gernika ya no es punto de encuentro, evidentemente. Me gustaría que se discutiera sobre el significado de esa frase. Si significa simplemente que está por cumplir. O si significa que ya no tiene legitimidad alguna. Porque como ciudadano no me gusta vivir en un espacio vacío de juridicidad. La patria de un ciudadano son las leyes que gobiernan con legitimidad suficiente el espacio público en el que se le garantiza el derecho y la libertad. Me gustaría saber si la frase de que el Estatuto ya no es punto de encuentro significa su certificado de defunción, para extraer las consecuencias necesarias. Y me gustaría, por fin, que, más allá de la invocación de que los vascos seremos lo que queramos ser, debatiéramos sobre cómo queremos que sea nuestra identidad: abierta, habiendo roto la lógica de la homogeneidad, una que sólo es posible en una institucionalización de pacto como es el Estatuto, con una definición de ciudadano plural en su propia identidad, o todo lo contrario. Porque igual no quiero ser como algunos han decidido que hay que llegar a ser.

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