AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 3 Septiembre   2001
#¿Dónde está el Estado?
César Alonso de los Ríos, periodista y Escritor ABC 3 Septiembre 2001

#Las víctimas como referente ético
RAÚL GONZÁLEZ ZORRILLA El Correo 3 Septiembre 2001

#Los catalanes, orgullosos de ser españoles
Luis María ANSON La Razón 3 Septiembre 2001

#La prensa ante el terror
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 3 Septiembre 2001

#El complicado otoño de Pujol
Editorial ABC 3 Septiembre 2001

#España vs. Estado
Joaquín Carranza La Razón 3 Septiembre 2001

#Los proetarras destrozan con un artefacto casero el comercio de un ertzaina en Vitoria
Redacción - Madrid.- La Razón 3 Septiembre 2001

#Escuelas de odio
Macarena Gutiérrez - Madrid.- La Razón 3 Septiembre 2001

¿Dónde está el Estado?
Por César Alonso de los Ríos, periodista y Escritor ABC 3 Septiembre 2001

¿CUÁL es la obligación del Gobierno de una nación cuando en una parte de ella no existen «realmente» las libertades de reunión, de expresión y de asociación porque el Gobierno de la región -de la Comunidad Autónoma- actúa como si el sistema democrático funcionara con normalidad y porque las fuerzas encargadas de defender el ejercicio de las libertades o no son capaces o simplemente no quieren? Ésta es la cuestión que los ciudadanos españoles, que se consideran demócratas, tienen que afrontar en conciencia; ésta es la cuestión que tienen que plantearse los partidos políticos que defienden la Constitución; ésta es la cuestión sobre la que debe pronunciarse el Parlamento; ésta es la cuestión que, en definitiva, debe intentar resolver el Gobierno de la Nación.

Porque si se acepta que no existe democracia en una parte del territorio, en una parte del Estado, hay que admitir que en España no existe democracia. No cabe pensar en excepciones territoriales en este punto. Admitirlas equivale a aceptar el fracaso de nuestro sistema. Y estamos en el fracaso. Pero hay más: la gangrena puede condenar al resto del cuerpo de la Nación, a todo el territorio. Y ya se advierte que la enfermedad ha ganado muchas conciencias, y sigue avanzando. No cabe en este punto la compartimentación. Puede haber competencias que corresponden al Gobierno central o al autonómico; pueden darse formas de gobierno peculiares según regiones; caben traducciones locales, específicas, del sistema de partidos, pero lo que no es concebible es que en una parte del Estado las vidas de los representantes del pueblo estén en peligro constante y que ello sea aceptado como una peculiaridad. Puestos a aceptar el hecho diferencial vasco, estamos considerando normal que existan unas fuerzas privilegiadas y otras perseguidas.

Y lo consideramos normal por cuanto ni siquiera exigimos su solución. Tenemos tal respeto a la «diferencia» que no nos atrevemos a intervenir de una forma eficaz. Hace unos días el Partido Popular ha propuesto al Partido Socialista la formación de candidaturas municipales conjuntas a la vista de que el Terror va a impedir la presentación de un número suficiente de candidatos en las elecciones próximas. Es decir, se busca un recurso extraordinario, una fórmula coyuntural, porque se da por supuesto que no hay posibilidades de arreglo del problema básico, esto es, del mantenimiento del orden básico que permita la elementalidad democrática de proponer listas municipales. Se admite, por tanto, que no funcione con normalidad el sistema de partidos en el País Vasco, esto es, en una parte de España. O, si queremos, se acepta esta normalidad perversa. Naturalmente, el PSE/PSOE ha dicho que no. No ha aceptado la propuesta del Partido Popular porque esa «solución» le llevaría a compromisos políticos que no le convienen, le forzaría a algo más que a un pacto municipal al obligarle a intercambiar candidatos cuando ambos partidos tienen -y deben tener- una especificidad necesaria. Se dice -dice el PP- que ante el Terror hay que dejar a un lado las diferencias ideológicas y agruparse en defensa de la vida.

Pero ¿acaso no estamos ante unas elecciones municipales? O pueden llevarse a cabo, o no. O pueden los partidos presentar sus candidaturas, o no. ¿Acaso está más asegurada la defensa de la vida por llevar candidaturas conjuntas? Aparte de que no es menor el peligro porque se hagan candidaturas conjuntas, ¿qué obliga a sacrificar el sistema de representación? Dicho de otra manera, ¿por qué no rebelarse contra la hegemonía del Terror y sus cómplices «reales»? ¿Por qué no enfrentarse desde las instituciones del Estado a esta humillación del sistema? Buscar salidas dudosamente democráticas o, en todo caso, soluciones para obviedades democráticas equivale a asumir la derrota. Sortear el problema, buscar atajos de perseguidos, cuando se tiene el Estado en la mano y sus resortes no sólo es un error. Es una cobardía institucional. El PSOE le ha dicho «no» al PP porque hacer candidaturas municipales conjuntas le lleva a una situación de tensión con el PNV cuando no descarta hacer con él un nuevo pacto de gobierno. Y tiene derecho a ello. Es una opción que personalmente no comparto, sería una decisión que vendría a repetir errores gravísimos, más aún que los anteriores por cuanto se cometerían después de la experiencia del Pacto de Estella y una vez que el PNV ha entrado de forma decidida en la estrategia de la independencia. Pero aun tratándose de una opción irresponsable, el PSOE tiene derecho a ella. Eso es precisamente la libertad: poder equivocarse.

Del mismo modo que los socialistas vascos tienen el derecho a participar en las mesas propuestas por Elkarri aun cuando sea un error. Por lo mismo el PSOE, y cualquier otro partido, no tienen por qué renunciar a tener sus propias candidaturas municipales. Y el Estado tiene la obligación de garantizar las vidas de los candidatos. No hay por qué buscar métodos auxiliares al Estado. Tal equivale a negarle. Y esto es lo que hay que resolver, desde la legalidad constitucional, con los recursos democráticos. Lo que hay que hacer es devolver la democracia al País Vasco. Todo lo demás es mirar para otro lado. De forma suicida. Porque el abismo está ahí. Estamos resbalando hacia el abismo. Yo sé que plantear la necesidad de restaurar la democracia en el País Vasco y, por tanto, en España, es una provocación. Es una provocación pedir que se respete el Estado de Derecho, que funcione el sistema de partidos. Hasta este punto hemos llegado. En esta perversión mental y moral estamos. Pedir el funcionamiento de la democracia en el País Vasco no es políticamente correcto sino, por el contrario, sospechoso. Así que lo conveniente es ir sorteando la situación, cada vez más alejada de las prácticas democráticas, cada vez más reñida con el ejercicio de las libertades.

Se diría que el Estado, el poder central quiero decir, las instituciones todas, lo único que nos pueden garantizar es el mantenimiento de una llamita, de una presencia testimonial, de la democracia. En el País Vasco y en España hemos llegado a la barbaridad de aceptar la negación del Estado de Derecho simplemente porque han ganado las elecciones unos partidos nacionalistas. De este modo se produce un verdadero salto mortal, teórico y práctico, cual es aceptar que de unas elecciones autonómicas se derive -y haya que aceptarlo así- una caricatura de la democracia. Se acepta la caricatura porque el proceso fue democrático. Del mismo modo podríamos aceptar la tortura, el pillaje, cualquier aberración. ¿Acaso no han votado los vascos a la coalición PNV/EA? Pues a eso habrá que atenerse, aunque se trate de partidos que en la práctica no «son» democráticos y desde luego no se comportan como tales. La derrota electoral de los constitucionalistas ha revelado el verdadero rostro de la realidad vasca. Es posible que de haber habido un resultado favorable a aquéllos, el camino hacia la recuperación de la democracia habría sido otro. Pero eso no impide que en esta situación haya que renunciar a asegurar la defensa de las libertades. Porque no hay elección que pueda llevar a la negación de éstas.

Son muchos los ensayistas, los políticos, los ciudadanos que se empeñan en demostrar lo obvio, esto es, la inexistencia de la democracia en el País Vasco, pero, como si se tratara de una condena, de un destino fatal, nadie propone la necesidad de salir de esa situación. Y éste es justamente el debate al que estamos obligados hoy. Hemos dicho todo sobre el Terror y sus cómplices. Ahora tenemos que hablar de nosotros mismos.

Las víctimas como referente ético
RAÚL GONZÁLEZ ZORRILLA El Correo 3 Septiembre 2001

Hay algo extraño en la insistencia con la que Juan Aranzadi demanda el silencio de las víctimas del terrorismo y en el tesón con el que busca diferentes tipos de víctimas allí donde únicamente existen casi un millar de familias que, habiendo visto cómo uno o varios de sus allegados eran asesinados, sólo desean reclamar su derecho a defender la memoria del fallecido y a reclamar que se cumplan las leyes en el caso no siempre probable de que se tenga la fortuna de detener al criminal. Aranzadi, que afirma que la Justicia es una forma de legalizar la venganza, que parece considerar las barbaridades de ETA como «asesinatos políticos» y que no pierde oportunidad para socavar cualquier institución emanada de la democracia liberal, pone, en fin, mucho énfasis en acotar lo que pueden y no pueden hacer quienes padecen o han sufrido directa o indirectamente la violencia nacionalfascista de ETA, pero, curiosamente, no parece disponer del mismo interés para averiguar por qué algunos insistimos repetida y machaconamente allí donde nos dejan en que las víctimas deben ser los adalides de la necesaria y urgente regeneración moral de la sociedad vasca.

Es más, en su último artículo ‘Víctimas de ETA o mártires de la Constitución’, Juan Aranzadi afirma «no entender qué significa tal cosa» y justifica su desconocimiento explicando que «los sujetos de cualquier problema ético son siempre los individuos y nunca enigmáticas entidades colectivas». En mi opinión, es esta incapacidad confesa de Juan Aranzadi para comprender la importancia que tiene convertir la voz de las víctimas en el eje central de la vida pública vasca el elemento clave de nuestras diferencias argumentales y, por ello, quizás resulte aconsejable volver a resituar el tema en aras de una mejor comprensión del mismo. Uno de los elementos que más ha contribuido a que la lacra terrorista se haya perpetuado entre nosotros a lo largo de más de treinta años ha sido el hecho de que, durante todo este tiempo, gran parte de la sociedad vasca (o muchos individuos vascos, siguiendo la terminología de Juan Aranzadi) ha interiorizado que el recurso al asesinato, al chantaje, a la amenaza o la extorsión, era algo que, aunque reprobable e imposible de compartir, podía ser comprensible dada la existencia de un presunto y falsario ‘conflicto político’ que, al parecer, no podía ser solucionado por vías exclusivamente democráticas. Perversas razones de interés político nacionalista, falsos progresismos que alimentaban la creencia de que todas las ideas podían ser dichas en libertad (incluso las que exigían más tiros en la nuca) y una asombrosa dejación de las instituciones en su responsabilidad de hacer cumplir la legalidad democrática han alimentado esta atrocidad y permitieron la obscenidad suprema de que el punto de vista que primara en Euskadi a la hora de analizar la realidad fuera el de los verdugos, y nunca el de sus víctimas.

De este modo, varias generaciones de vascos han sabido de la vida y milagros de cientos de terroristas, han conocido todo tipo de estrategias «militares» utilizadas por los asesinos para cometer sus desmanes, han visto cómo se convertía en héroes a individuos con decenas de crímenes a sus espaldas y han escuchado cómo, fundamentalmente desde el ámbito nacionalista, se prestaba mucha más atención a un comunicado de la banda terrorista ETA que, por ejemplo, a los análisis y demandas de muchos intelectuales. Aunque a Juan Aranzadi no parezca sorprenderle este fenómeno, el predominio absoluto de la mirada del verdugo sobre la vida cotidiana del País Vasco ha sido constante y devastador y, aún hoy, continúa siendo una de las grandes lacras contra las que ha de luchar una sociedad demasiado narcotizada frente a la barbarie, ensimismada en su evidente riqueza material y rápidamente dispuesta a olvidar que ante sus omisiones se han cometido algunos de los atentados más graves contra los derechos humanos que se han producido en Europa desde la Segunda guerra mundial.

Esta situación bárbara, mantenida en el tiempo, alimentada con entusiasmo y multiplicada exponencialmente por el interés de algunos, el desistimiento de otros y el miedo de muchos, ha provocado, por supuesto, la marginación radical y el abandono más absoluto de las víctimas del terrorismo, pero, además, ha dado luz a una geografía fantasmal donde la defensa y la protección de los derechos básicos de las personas se ha considerado como algo anecdótico que podía someterse a intereses más importantes y espurios como la presunta construcción de una nación fantasmal. Frente a la mirada orweliana de los verdugos, que llegó a su grado máximo de expansión con la firma del Pacto de Estella, las víctimas del terrorismo, con el convencimiento de que es imposible alcanzar la paz sobre el olvido de lo padecido, sobre la injusticia y la impunidad, se han convertido en el único antídoto válido para superar el cáncer moral que el terrorismo ha extendido por todos los rincones de la sociedad vasca.

Y esta ejemplaridad de la voz de las víctimas, que es la que el autor de ‘El escudo de Arquíloco’ rechaza, se asienta sobre varias razones. En primer lugar, porque las propias víctimas, en condiciones profundamente dramáticas, han dado un ejemplo modélico de respeto al sistema democrático, de lucha por la Justicia, de renuncia a la venganza, de repulsa a cualquier método violento para terminar con ETA y de lucha firme por mantener la verdad de lo sucedido a pesar de los muchos intentos que en este país se han hecho por manipular tanto las historias particulares de muchos asesinados por ETA como la propia historia colectiva de todos los vascos. Además, los familiares de las víctimas del terrorismo conocen mejor que nadie, y por supuesto mucho mejor que Juan Aranzadi y que quien esto firma, toda la atrocidad, el dolor, el drama y las consecuencias que se derivan de cada atentado criminal. Las víctimas acumulan, en sus múltiples, ocultas y trágicas historias, toda la infamia que se ha vertido en este país, y por ello poseen una absoluta autoridad para desmontar despropósitos ideológicos que, aún hoy, tratan de legitimar las mayores aberraciones terroristas.

Finalmente, las víctimas del terrorismo son las únicas que pueden liderar el proceso que lleve a buena parte de la sociedad vasca a observar su punzante y triste realidad desde el punto de vista de quien la sufre y no de quien la provoca, desde la mirada del que muere y no del que mata y desde el prisma de quienes, en muchos casos, han dado lo mejor de sí mismos para defender la libertad de todos. Sin lugar a dudas, seguirá habiendo voces que clamen por el enmudecimiento de los damnificados por el terrorismo, pero, a estas alturas de la infamia, habrá que pensar si estas exigencias de silencio no esconden, en el fondo, un miedo profundo a que la palabra de las víctimas descubra, en última instancia y en toda su rotundidad, el enorme grado de envilecimiento de tantos cómplices comprensivos con el horror como la sociedad vasca ha producido durante tres largas décadas de inclemencia y crueldad.

Los catalanes, orgullosos de ser españoles
Luis María ANSON La Razón 3 Septiembre 2001
de la Real Academia Española

Siete de cada diez catalanes se sienten orgullosos de ser españoles. La proporción es parecida a la de los andaluces, murcianos o extremeños. En la «Encuesta europea de valores», en la que han participado Andrés Orizo y María Ángeles Roque, las cosas han quedado claras.

Los catalanes se manifiestan con relación a los valores fundamentales igual que el resto de los españoles y consideran también a la familia como lo primero. Cuarenta años de propaganda franquista no alteraron el sentido de la libertad del pueblo español ni modificaron el entendimiento de la Historia. Veinte años de histerismo nacionalista por parte de algunos dirigentes catalanes no han transformado el españolismo profundo de Cataluña. La realidad histórica le puede siempre a las maniobras políticas. En 1992, cuando la Olimpíada, se demostró el sentimiento español del pueblo catalán. Aquellas cien mil personas -la Cataluña profunda- gritando hasta enroquecer ¿España, España! en el campo del Barça, cuando la final de fútbol, y la inenarrable ovación al himno español y a la bandera española cuando se izaba la enseña nacional tras la victoria con los jugadores en el podio, reflejaban una realidad popular imposible de alterar o disimular. El catalán ama a su maravilloso país dentro de la patria común que es España. Lástima que la televisión pública, en lugar de otorgar espacios preferentes a tantas naderías, no se ocupe de difundir estudios como éste, sobre el que derramo hoy con especial satisfacción un gramo de canela fina.

La prensa ante el terror
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 3 Septiembre 2001

Los medios de comunicación son factores esenciales en la creación del terrorismo, en tanto que fenómeno de miedo en la psicología de las masas. Sin la ayuda de ellos, habría crímenes personales y daños materiales, pero no terrorismo. A Eta sólo le incumbe el cumplimiento de uno de los tres requisitos que exige el crimen continuado para llegar a ser terrorista. Los otros dos son tareas de los medios. Los gobiernos son culpables de no abortar las operaciones de los agentes del terror, de las que sacan provecho político.

Pero, aparte de su discurso, parejo al de los medios, no son parte integrante del terrorismo. Eta ha cumplido medianamente el requisito delictivo que le corresponde. En cambio, los medios informativos han realizado excelentemente sus dos cometidos ¬el difusor y el aterrador¬, para que la serie de hechos criminales se convierta en ordenada implantación del terrorismo. La difusión nacional de la noticia sobre el atentado local y el miedo vecindario es consecuencia inevitable de la libertad de información. Eta se sirve de esta libertad para que el pánico de unos pocos contagie de miedo a muchos. Como esta libertad es un bien muy superior al que resultaría de silenciar el mal, la noticiabilidad de los atentados no es cuestionable, aunque sea propaganda gratuita que se pone al servicio del terror criminal para convertirlo en terrorismo civil.

El notición del crimen es una condición necesaria, pero no suficiente, para la implantación social del terrorismo. Hace falta, además, el elemento aterrador. Y esa función la cumplen los directores de los grandes medios. No a través de opiniones editoriales o de tipografía llamativa, sino por la forma gramatical de redactar con mente aterradora los titulares de primera página. Sucede que entre el terror noticiable y la noticia publicada se encuentra la actitud aterradora de los directores de prensa. Los grandes titulares de portada no son solamente informativos o enunciativos de hechos. Casi siempre expresan lo que, en lógica de la lengua, se llama «actitud proposicional», discurso oblicuo o indirecto. Son oraciones que, bajo la apariencia declarativa de hechos, contienen claúsulas subordinadas de sentido aterrador. Afirman algo que implica la necesidad de no creerlo.

Constituyen la «paradoja de Moore». Lo ilustraré con los titulares de prensa del último atentado de Eta en Barajas. Que no es un caso aislado, sino el modo constante de proponer el entendimiento terrorífico de las operaciones de Eta, bajo un lema que parece informativo. Todos los periódicos nacionales, con la única excepción de LA RAZÓN, titularon sus ediciones del 28-8-01 con ese atentado, afirmando que era la RESPUESTA de Eta a la detención de dos de sus comandos. Esta información es inverosímil y contiene varias afirmaciones indirectas de naturaleza aterradora. La preparación de un atentado con coche-bomba requiere más tiempo del existente entre la detención de los comandos y la explosión. Y de ser eso posible, sería imposible que todos los diarios supieran que era una RESPUESTA y no una iniciativa fiel a la propia causa de Eta.

Esos titulares aterran a los lectores con esta información oblicua: a) Eta tiene capacidad para responder al instante a toda provocación del Gobierno; b) Eta no tolerará que se detengan a sus comandos sin responder con nuevos atentados; c) si la policía no los hubiera detenido, Eta no habría cometido el de Barajas; d) la iniciativa del terror no la tiene Eta, sino la policía; e) Eta carece de causa propia. Los titulares de prensa convierten un sabotaje sin víctimas, contra un aparcamiento, en terrorismo civil y político. La ironía desprendida de tantísima idiotez perversa es que Eta dejaría de responder, contra la integridad de cosas y personas, si no fuera provocada por el Gobierno.

El complicado otoño de Pujol
Editorial ABC 3 Septiembre 2001

Se avecinan tiempos difíciles para la coalición CiU. En pocas semanas, deberá afrontar una moción de censura de Maragall y una remodelación del ejecutivo, imperativo fijado por Unió para suscribir el nuevo acuerdo de federación. Además, en la agenda legislativa, el apoyo del PP es previsible, pero no seguro en asuntos como la nueva Ley de Urbanismo o en la remodelación del ente que agrupa a los medios de comunicación autonómicos. Todo ello sin contar con la ofensiva diseñada por los socialistas para explotar las contradicciones del pacto nacionalista con los populares, el Plan Hidrológico Nacional, la política educativa -que en materia lingüística no hace más que reportar contratiempos judiciales al Ejecutivo de Pujol- o una pérdida de iniciativa política que los socialistas cifran en asuntos como el de la inmigración o el deterioro de la seguridad ciudadana.

En algunos casos, como el lingüístico, el consenso transversal que dio luz verde a la última normativa ha evitado que sentencias como la de la selectividad en la Universidad de Tarragona o la que obliga a admitir como catedráticos de instituto a más de setecientos docentes que no superaron unas pruebas de catalán hayan sido objeto de debate político. En materia de seguridad, tampoco los socialistas pueden hacer más cosa que tratar de desviar las críticas dirigidas a sus alcaldes. Sin embargo, Maragall ha dado sobradas muestras de su capacidad para elaborar propuestas políticas de gran impacto mediático sin más elementos que la imaginación y un análisis osado de la realidad. Bajo estas circunstancias, Artur Mas ha dejado entrever que no será él sino el propio Pujol quien afronte el espinoso escenario que viene.

Sin embargo, los socialistas parecen decididos a ningunear al presidente y cargar contra un delfín que ha dado muestras de no estar lo suficientemente seguro de sus posibilidades. Tal vez el hecho de que la ofensiva le tenga a él como objetivo acabe por situarlo en el plano que corresponde a un sucesor, circunstancia que plantea dudas en aquellos socialistas con los que Maragall no ha consultado su estrategia, que son la mayoría. Además, están demasiado lejos las elecciones autonómicas como para que la moción de censura de Maragall, que en principio no apoyará ERC, logre un desgaste efectivo para dicha contienda electoral.

Pretende demostrar el líder socialista que hay una alternativa al gobierno nacionalista y ahí radica parte de la endeblez de su propuesta, pues la censura debiera basarse, en primer lugar, en errores de gestión y en desgobierno, circunstancias que no recoge la optimista propuesta de un Pasqual Maragall poco dado a los detalles.

España vs. Estado
Joaquín Carranza La Razón 3 Septiembre 2001

Un Estado fuerte o débil siempre depende del respeto y colaboración que obtenga de la ciudadania que es la única que puede reconocer y aceptar su legitimidad como representante y gestor de los intereses del pueblo. Pero cuando hablamos de fuerte o débil, no tiene nada que ver con el poder de la fuerza que detenta el Estado; el franquismo fue un ejemplo de Estado débil, corroído por la anarquía y la corrupción y consiguiendo lo que denomina Walter Oswalt y que todavía hoy seguimos padeciendo «economía legal del pillaje». Sólo hay que fijarse en el dinero de los contribuyentes que se utiliza para jugar en la Bolsa además de instituciones benéficas, eclesiales, etc.

No olvidemos que tanto en el anterior régimen político como en el de ahora, los medios de información, prensa, radio, televisión, etc. siempre han tenido un importante papel en beneficio de las oligarquías del poder político, funcionarial y financiero, incluyendo la «omertá» que está presente en todos ellos ... En todo ello la Ley, es un accesorio manipulable pero necesario aunque siempre la duda está presente por aquello que plantea Clomenceau: «De nada vale la Justicia si sus decisiones no forman parte de la realidad social», afirmación que puede asociarse con Tácito: «Cuanto más corrupto es el Estado, más leyes hay», pero lo sentencia Cicerón diciendo: «Donde hay muchas leyes, la nación está totalmente perdida». Desde la muerte del Dictador los españoles hemos tenido tiempo suficiente para conocer el fracaso político, social y económico que ha surgido del engaño y fraude que se montaron los empleados del Estado en la «transición».

El juego del avestruz nunca es rentable y Dario Fo nos ilustra para comprenderlo «la ignorancia de los hechos y de las cosas, es el mayor soporte de la injusticia; hay mujeres y hombres que prefieren hundirse en el abismo antes de aceptar la verdad». Pretender crear una sociedad libre y democrática, utilizando las mismas instituciones, empleados y leyes del anterior régimen es pretender la cuadratura del circulo y Milton lo expresa claramente: «La larga continuidad en el poder corrompe al mejor de los hombres». El Estado español sigue siendo débil por razones obvias que saltan a la vista y lo seguirá siendo mientras sigan imperando los mismos principios y escala de valores que reina dentro de ese submundo y asilo que es el Estado central, autonómico y local. En carta escrita a su hermano Joyce se descubrió frente a un español diciendo: Usted me redime de la vergüenza de ser el último mono de Europa.

Los proetarras destrozan con un artefacto casero el comercio de un ertzaina en Vitoria
La Policía vasca desactivó otro en la localidad de Zaldivar, junto a una sucursal del BBVA
Redacción - Madrid.- La Razón 3 Septiembre 2001
Vitoria fue escenario ayer de una nueva jornada de incidentes violentos.
A primera hora de la mañana estalló un artefacto de fabricación casera en un comercio de electricidad de un agente de la Ertzaintza en la capital alavesa, provocando numerosos daños materiales en la tienda, así como en los locales comerciales y vehículos que se encontraban cerca. Además, la Policía Autónoma vasca explosionó de forma controlada otro aparato de fabricación casera escondido en una mochila que estaba colocada frente a una sucursal del BBVA en la localidad guipuzcoana de Zaldivar.

Un artefacto «de fabricación casera» hizo explosión ayer en un comercio de electricidad de Vitoria, propiedad de un ertzaina, que únicamente provocó daños materiales, según confirmaron fuentes del Departamento Vasco de Interior. La explosión tuvo lugar hacia las 9,00 horas de la mañana en el comercio «Electricidad San Prudencio», que está situado en la calle de El Salvador, en el barrio de El Pilar de la capital alavesa. La Ertzaintza atribuyó el ataque a un acto de «violencia callejera», dado que el artefacto colocado en la puerta del establecimiento, propiedad de un agente de la Policía Vasca, era «de fabricación casera» y estaba compuesto por doscientos gramos de pólvora prensada, algodón y un petardo que actuó de iniciador. La identidad del agente objeto del ataque no fue facilitada a los medios de comunicación y, según informaron a Efe las mismas fuentes, se trata de «la primera vez» que este comercio sufre un ataque de estas características.

Daños materiales
Además de este local, también sufrieron daños materiales una tienda dedicada a la venta de periódicos y golosinas situada al lado, con rotura de cristales, el portal adyacente y varios coches que estaban aparcados en la zona. El artefacto fue colocado junto a la persiana del local, que estaba bajada, y como consecuencia de la explosión se vieron afectados los cristales del escaparate, la persiana y el interior del local. Momentos después de que se produjera el ataque, el propietario de la tienda de electricidad afirmaba «no explicarse lo sucedido» mientras ayudaba a la dueña de la tienda de prensa y golosinas de al lado a curarse un corte en un dedo que se lo había provocado al retirar los cristales rotos. «Hoy casualmente me ha pillado en casa», comentaba la propietaria del establecimiento mientras barría el suelo de cristales y se preguntaba qué le habría podido pasar si hubiese llegado a abrir la tienda a la hora de siempre.

La calle estuvo acordonada hasta las 10,00 horas y hasta el lugar de los hechos se acercó el teniente de alcalde de la ciudad, Miguel Angel Echevarría, quien lamentaba lo sucedido y denunciaba las consecuencias, «una vez más», de la «kale borroka». Pero la capital alavesa no fue el único lugar donde se dieron actos violentos. También en la localidad guipuzcoana de Zaldivar se dieron incidentes. La Ertzaintza desarticuló un artefacto de fabricación casera colocado en el interior de una mochila, situada frente a una sucursal del BBVA de este municipio. El incidente tuvo lugar a las cinco de esta madrugada, cuando un particular llamó a los agentes de la Policía vasca para alertarles de la presencia de una mochila frente a una entidad bancaria, en la calle Euskalherria de Zaldivar. Los miembros de la Ertzaintza que se desplazaron hasta el lugar comprobaron que se trataba de un artefacto, por lo que, tras retirarlo de la zona, efectivos de la Unidad de Desactivación procedieron a explosionar el aparato de forma controlada. Por ello, la deflagración no causó ningún daño. el ayuntamiento de zumárraga rinde homenaje a indiano.

El Consistorio de la localidad guipuzcoana de Zumárraga homenajeó ayer a José Manuel Indiano, concejal popular de esta localidad que fue asesinado por Eta el pasado año. En la imagen, la viuda de Indiano, Encarni Carrillo, junto al presidente de los populares vascos, Carlos Iturgaiz, jugando con la hija del edil fallecido, que nació diez meses después del asesinato de su padre. Carrillo agradeció al Ayuntamiento, a sus familiares, amigos y vecinos el apoyo que le han prestado en este año «tan duro».

Escuelas de odio
Macarena Gutiérrez - Madrid.- La Razón 3 Septiembre 2001

Los libros de texto palestinos e israelíes enseñan la enemistad desde las aulas
Un eurodiputado alemán ha reabierto el viejo debate sobre la educación que reciben los niños palestinos en Gaza y Cisjordania.
Israel sostiene desde hace años que sólo sirven para alimentar la enemistad, pero la instrucción hebrea tampoco se salva de las críticas.
El odio germina bien.
Dos niños árabes se tapan los ojos al paso de una familia ultraortodoxa judía en la vieja Jerusalén

El asunto es de todo menos nuevo. En realidad, es tan viejo como el conflicto que enfrenta a palestinos y judíos desde hace más de cincuenta años. La propia Hillary Clinton tuvo que hacer frente a las críticas del régimen de Arafat por afirmar que «el programa de educación palestino enseña a los alumnos a odiar a sus vecinos israelíes». La actual senadora por Nueva York hizo estas declaraciones en plena campaña y en pleno barrio de Brooklyn, donde trataba de hacerse con el voto judío. El viceministro de Educación de la ANP le reprochó que los libros de texto a que hacía referencia «se usaban antes, durante los treinta años de ocupación israelí de Gaza y Cisjordania». Aunque esta trifulca tuvo lugar el pasado año ilustra bien la esencia de la polémica recién abierta por el eurodiputado Armin Laschet. Este democristiano alemán exige a la Unión Europea que congele la ayuda financiera al Ministerio de Educación palestino «hasta que de-saparezcan todos los pasajes antiisraelíes de los libros de texto».

Fuentes oficiales de la ANP reconocieron la evidencia y explicaron que «se trata de libros viejos de Jordania que no se sustituyen porque no hay dinero». Una respuesta poco convincente para Laschet, dado que las arcas palestinas ingresan más de 300 millones de euros al año (50.000 millones de pesetas) de los fondos europeos. Un informe realizado en 1999 por el «Centro de Vigilancia para el Impacto de la Paz» (CMIP en sus siglas inglesas) apoya las tesis del eurodiputado germano. Esta organización no gubernamental con sede en Estados Unidos concluyó que la mayoría de los160 manuales examinados «enseñan a odiar a los judíos en general y a los israelíes en particular».

El mismo documento señala que no se encontró «en todo el sistema educativo» ninguna referencia positiva al judaísmo o a la paz con Israel. Y añaden, por si hubiera alguna duda, que se habrían apresurado a incluirla de haberla encontrado. El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, Najib Abu-Warda, señaló a este periódico que «la mayoría de los colegios de Cisjordania siguen todavía los programas de estudio y los libros de texto de Jordania y Egipto», cuando aún no se habían firmado los Acuerdos de Oslo. Este profesor palestino destaca que, en cualquier caso, «un educador árabe nunca va a reconocer ante sus alumnos que Jerusalén es la capital de Israel, porque no lo es ni siquiera desde el punto de vista de la legalidad internacional. En todos los libros se dirá que hay que recuperarla porque está ocupada».

Aunque el informe de la CMIP asegura que los nuevos programas palestinos «se mantienen fieles a los mensajes de odio precedentes», Abu-Warda asegura que «la ANP ha sido duramente criticada por la oposición precisamente por tratar de eliminar toda expresión contra el Estado de Israel». El profesor árabe afincado en España recuerda que «durante años la educación en Gaza y Cisjordania estuvo controlada por Israel, que excluyó cualquier referencia a la historia palestina de los libros de texto. Pero los jóvenes que se educaron en aquella época, y que hoy tienen 24 años, son los que luchan en la Intifada. Aprendieron su historia viendo lo que ocurría en la calle». Las críticas del europarlamentario también han salpicado a la agencia de la ONU que se encarga de los refugiados palestinos y que recibe una importante partida de la Unión Europea. El director de la UNRWA, Peter Hansen, ha zanjado por el momento la cuestión diciendo que «es imposible que un pueblo ocupado llene sus libros de texto de alabanzas y expresiones de cariño hacia los ocupantes».

Para Hansen, «cuando llegue la paz a la región estoy seguro de que la veremos reflejada en los manuales educativos, como ocurrió en Egipto tras la paz con Israel». En la otra cara del conflicto, un estudio de la Universidad de Tel Aviv sostiene que los niños israelíes no se libran de la distorsión educativa. Tras analizar 124 publicaciones de gramática, literatura, historia y geografía, el profesor Daniel Bar-Tal concluye que los libros de texto hebreos «presentan la visión de que los judíos están inmersos en una guerra justa, e incluso humanitaria, contra el enemigo árabe que rechaza la existencia de sus derechos en Israel».

En estos textos, los árabes aparecen como «ladrones y asesinos manchados de sangre». Unos conceptos que, en opinión del profesor , han sufrido una «revisión mínima» a través de los años. De esta forma, los palestinos «quedan reducidos a seres incapaces de las hazañas de los hebreos, que se presentan como personas valientes que pueden superar todas las dificultades». «Esta táctica sirve para justificar el regreso de los judíos y deslegitima la reclamación árabe de una tierra que no cultivaron, dada su supuesta apatía y negligencia», afirma Bar-Tal. Al margen de los estudios de universidades y organizaciones no gubernamentales, sobre el terreno el odio germina bien. Especialmente en los más pequeños. El diario israelí «Maariv» dio a conocer la pasada semana extractos de 84 cartas firmadas por niños judíos y dirigidas a un imaginario receptor árabe. Los pequeños israelíes escriben «Asqueroso Mohamed, hola; quiero que te mueras» mientras los nuevos palestinos aprenden «cómo ser mártir y hacer la guerra santa contra los ocupantes». Produce escalofríos pensar que son estas generaciones las que habrán de firmar la paz. O, con mucha, mucha suerte, decidirse a mantenerla.

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