AGLI

Recortes de Prensa     Martes 4 Septiembre   2001
#Europa como nacionalismo
Editorial La Razón 4 Septiembre 2001

#El simbolismo de la bandera ausente
Edurne URIARTE, profesora de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco ABC 4 Septiembre 2001

#Exigencia constante al PNV
Editorial ABC 4 Septiembre 2001

#Ya empezamos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 4 Septiembre 2001

#La tentación de Zapatero
Editorial La Razón 4 Septiembre 2001

#Empanada gallega
Breverías ABC 4 Septiembre 2001

#Balada gallega
GERMAN YANKE El Mundo 4 Septiembre 2001

#«Nacionalismo es igual a usurpación sentimental», afirma Albert Boadella
BARCELONA. Juan Pedro Yániz ABC 4 Septiembre 2001

#Zapatero advierte: pactará con el BNG para desalojar a Fraga de la Xunta
Redacción - Santiago de Compostela.- La Razón 4 Septiembre 2001

#Nuevo homenaje del Parlamento Europeo a las víctimas de ETA
BILBAO. Ep ABC 4 Septiembre 2001

#La traumática vuelta al colegio de los católicos en Belfast
Viviana García - Belfast.- La Razón 4 Septiembre 2001

#La juventud de Fraga
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 4 Septiembre 2001

#El amable Zapatero
Pablo Sebastián La Estrella 4 Septiembre 2001

#ENTREVISTA A LUIS DEL OLMO
La Voz 4 Septiembre 2001

Europa como nacionalismo
Editorial La Razón 4 Septiembre 2001

El proceso de vertebración de la Europa unida mantiene una puerta abierta al concepto de la región como vía de integración de los ciudadanos en el proyecto común. Y lo será, como lo pueden ser los municipios, en tanto sean capaces de sumar opiniones e intereses en la nueva UE. Europa, tal y como existe, es producto de la voluntad de sus Estados miembro y en ello se apoyan las opiniones, como la francesa, que prefieren mantener la cosas como están. Una realidad que es cierta en Francia pero no lo es tanto en Alemania o España, donde las políticas comunitarias se aplican luego mayoritariamente desde las regiones. Y tiene razón las Comunidades autónomas cuando reclaman una mayor participación en los órganos de decisión europeos. Una razón que se pierde objetivamente cuando aflora el concepto del nacionalismo.

En la Europa convulsa por el desastre de los Balcanes, de lo que se trata precisamente es de unir, no de separar, y sobra otro nacionalismo que no sea el exclusivamente europeo. Por eso las maniobras de grupos como el PNV, que disfrazan de reivindicación regionalista lo que no es más que utilización torticera de su representación en Bruselas para marcar distancias con el resto de España, está llamada a fracasar. porque al futuro no se puede llegar por la segregación. Para romper Europa en más pedazos, la UE sólo puede ser un estorbo.

El simbolismo de la bandera ausente
Edurne URIARTE, profesora de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco ABC 4 Septiembre 2001

Me acerco en coche a Bakio, uno de mis pueblos preferidos de la costa vizcaína. Me recibe un cartel de «Ongi etorri» (Bienvenidos), sólo en euskera. A continuación otro que dice «Bakion ere, euskeraz» (en Bakio también, en euskera). Más adelante, una enorme pancarta que reza «Azkoiti, gogoan zaitugu» (Azkoiti, te recordamos) Se trata de un etarra que murió hace al menos dos semanas en Francia, por lo que la pancarta debe de llevar en ese sitio todo ese tiempo. Atravieso el pueblo, paso por delante del Ayuntamiento donde hay izadas dos banderas, la de la localidad y la ikurriña.

Todas las indicaciones del pueblo, calles, oficina de turismo, playa, escritas sólo en euskera. Salgo por la carretera que lleva a Bermeo, y desde donde se divisa uno de los más bellos paisajes vascos, mar, acantilados, verde. Encuentro una única señalización en bilingüe, la que anuncia una ermita románica del siglo XII; me pregunto por qué han tenido a bien dejarla como última reserva de los castellanohablantes. Un poco más adelante, un restaurante donde ondean nada más y nada menos que cuatro banderas. ¿También la española? Ingenua pregunta. De eso nada, por supuesto. Son la ikurriña, la bandera catalana, la de la Unión Europea, y una que no reconozco, pero que no me extrañaría fuera la de Vanuatu o quizá la de Togo, dada la afición de algunos vascos a reclamar cualquier nacionalidad con tal de que no sea la española. No recuerdo cuál es el reparto de votos en Bakio, ni cuál es la composición política del ayuntamiento. Da lo mismo.

Porque Bakio no es especial, ni hay explicaciones puntuales para su caso, es decir, la desaparición de España, la anulación de los derechos de los ciudadanos a la identidad española, o la ilegalidad de la ocultación de la bandera española. Tampoco es especial lo que ocurre en Bakio con la reacción ciudadana ante los atropellos. Simplemente, la reacción no se manifiesta, está oculta, entre acobardada y acomplejada. Dejemos a un lado la cuestión del euskera, o la de las pancartas de exaltación del terrorismo que las autoridades no retiran. Ambos casos merecen sendos capítulos aparte. Y vayamos al caso de las banderas.

Las banderas son solamente símbolos, pero los símbolos a veces explican todas las claves políticas de una situación. Y si uno quiere entender el País Vasco, o la reacción del resto de España frente al tema vasco, no hay más que fijarse en lo que ocurre con las banderas. En el País Vasco, la bandera española está ausente. Una buena parte de los ayuntamientos la ha hecho desaparecer con total impunidad de sus mástiles, mientras que otros, simplemente, no colocan ninguna bandera para «no crear conflictos», es decir, no molestar a los nacionalistas. Pero lo más llamativo es la incapacidad de reacción de los ciudadanos y políticos no nacionalistas ante esta negación tan apabullante y descarnada de una parte fundamental de su identidad.

Nadie rechista, nadie protesta, es tal el miedo a que a uno lo llamen nacionalista español, o simplemente español. La teoría de la espiral del silencio de Elizabeth Noelle-Neumann se realiza en toda su perfección. Parece que la hubiera escrito para analizar el caso vasco, aunque en realidad ella se refiriera a Alemania. La opinión pública dominante, la nacionalista, se impone. Los ciudadanos no nacionalistas perciben que su opinión está mal vista socialmente, no conduce a la aprobación social, y se repliegan y callan. Reclamar la presencia de la bandera española en este ambiente es una trasgresión social, es políticamente incorrecto, radical, estrafalario, señala a los apestados.

El miedo a la trasgresión atenaza a los ciudadanos, pero también a las elites políticas e intelectuales. Nadie reclama el respeto a la identidad española y la presencia de la simbología del estado. El fantasma que atenaza a los españoles desde el inicio de la transición planea todavía con toda su fuerza en nuestra cultura política. España, la bandera española, la nación española, son identificados como símbolos del pasado, franquistas. Quien los reclame corre el peligro de que lo identifiquen con ese pasado. La simbología de las nuevas autonomías, sin embargo, es el presente, se identifica con la democracia, con el progresismo. Da lo mismo que hayan pasado 25 años, y que el sentido de la simbología se haya trastocado, que la bandera española represente a una de las democracias más asentadas y exitosas del mundo y que la ikurriña sea el símbolo preferido de los seguidores de ETA.

No importa, nadie se atreve a contrariar a los nacionalistas que decidieron quedarse en los valores de la España de hace 25 años. Si los constitucionalistas aceptan con tal complejo la anulación de su propia identidad, cabe preguntarse si están preparados para gobernar en el País Vasco. Porque difícilmente puede liderar a los demás quien ni siquiera es capaz de reconocer y defender su propia identidad, quien ha reconocido al otro, a los nacionalistas, pero no se ha reconocido a sí mismo, o se reconoce en la vergüenza y la ocultación que le han trasmitido los nacionalistas. No es fácil. Porque el miedo, el complejo y el tabú se refuerzan con la reacción del resto de España.

Alfonso Ussía recordaba hace unos días el caso de la Federación Española de Remo que ha eliminado la bandera española por la presión de los clubes vascos que se niegan a aceptar la bandera española como trofeo. Hace unos días nos enterábamos también de que el juez Garzón tiene una ikurriña en su despacho, porque se la habían regalado unos amigos. Nada llamativo si no fuera por el contraste de que, en cambio, a las elites españolas difícilmente se les ocurriría lucir una bandera española en sus despachos, porque se la han regalado unos amigos. Nadie se atrevería. El fantasma está demasiado presente y domina los espíritus de hasta los que se creen más libres. Intelectuales y políticos están tan atrapados como el resto de ciudadanos en el círculo del tabú y del complejo. Es tan políticamente incorrecto reclamar la bandera española que algunos se escudan en que se trata de simples símbolos, en que eso no es prioritario, en que ya se abordará en el futuro.

Pero el futuro también se construye sobre los símbolos, y más cuando este símbolo representa al estado, la democracia y la identidad española. La incapacidad para recuperarlo es una muestra de la aceptación de un presente, eso es ya un hecho, pero también de un futuro, construidos sobre el proyecto nacionalista excluyente, y de unos líderes débiles dominados por los cánones de la corrección política dictados por el nacionalismo y por el pasado.

Exigencia constante al PNV
Editorial ABC 4 Septiembre 2001

El pacto suscrito por el Partido Popular y el PSOE, respaldado por el Gobierno, destinado a combatir desde un plano ético y político a la banda terrorista ETA, sigue vivo y vigente. Las últimas conversaciones entre Interior y la Consejería homóloga del Gobierno vasco, positivas sin duda, y las actuaciones de la Ertzaintza, que han desarticulado al «comando Buruntza» de la banda terrorista en Guipúzcoa, son factores esperanzadores pero en absoluto suficientes para bajar la guardia en la exigencia al PNV y a su Gobierno en la lucha contra el terror.

Las declaraciones de Arzalluz en Zarauz el pasado día 31 de agosto según las cuales el nacionalismo vasco acata la Constitución «para no ir a la guerra», y su afirmación de que el PNV no entrará nunca por los cauces constitucionales, neutralizan cualquier atisbo de esperanza sobre una rectificación de fondo de los partidos que gobiernan ahora la Comunidad Autónoma vasca. La lucha contra el terrorismo no es sólo policial; es también política y requiere una quiebra en la comunidad de fines que mantiene con el nacionalismo vasco.

No es posible combatir la barbarie si dos partidos democráticos declaran mantener parecidos fines; si la acción criminal se toma como expresión de «un conflicto» y si la acción pública en la enseñanza y en los medios públicos de comunicación no se empeña en la tarea de enfrentarse a los contravalores que con mayor o menor sutileza inoculan en la sociedad vasca ETA y su entorno. Por eso, la noticia de que el PP y el PSOE se reunirán mañana para vigorizar el Pacto Antiterrorista y por las Libertades, es una contestación política, no sólo a Arzalluz -que también- sino al propio lendakari que sigue intentando disociar terrorismo y acción política. Los gestos -y los hechos- que la Ertzaintza ha protagonizado en las últimas semanas son exigencias de su propia responsabilidad; actuaciones debidas a su misión. Y si justo es reconocerlas, también lo es exigirlas con perseverancia.

Y sobre todo: no puede eludir, ni debilitar, ni edulcorar -y algunos lo pretenden- los comportamientos del nacionalismo vasco y de sus líderes. Más aún cuando se demuestra que Balza detiene, pero que Arzalluz y Egibar inspiran una línea ideológica y política que persiste en ofrecer cobertura a la barbarie etarra, todo ello servido en un lenguaje impropio de un demócrata, ácido, belicoso, repleto de resentimiento y de ausencia de concordia. Bastaría observar con una mínima sensibilidad democrática el calvario de los concejales del PP y del PSOE para obviar un lenguaje hiriente como el del presidente del EBB del PNV.
Ese discurso es el que pone en valor y en plena vigencia el pacto entre el PP y el PSOE.

Ya empezamos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 4 Septiembre 2001

Septiembre se nos anuncia como el mes del gran debate sobre la pacificación, aunque no hay motivos para temer agobios; no viene precedido por una exagerada carga argumental. Un suponer, el Gran Timonel del buque insignia había dicho durante la campaña electoral: «ETA es la espuma y nosotros, la cerveza». También pudo haber dicho: «ETA es la nata y nosotros somos la leche», frase que, amén de significar lo mismo, tiene ventajas polisémicas y no favorece el consumo de bebidas alcohólicas. Tres meses más tarde, en la impresionante entrevista con Adam Michnik explicó que: «en Madrid dicen que ETA nació del PNV, pero yo afirmo que nació contra el PNV». Luego va el lehendakari y expone que «el estatuto ya no es un punto de encuentro», pero reclama una comisión política al más alto nivel para su completo desarrollo. Si el estatuto, cuyo articulado ampara los cargos y los sueldos de los consejeros y del propio Ibarretxe, el Parlamento vasco, la Ertzaintza, Ajuria Enea y las elecciones autonómicas que le dan legitimidad para gobernar, no es punto de encuentro para él, ¿qué sentido tiene negociar para completarlo?

Supongamos que no tenga sentido político, pero tenga utilidad, especialmente si son los nacionalistas quienes definen el significado de los términos «completo» y «desarrollo». Si el estatuto no es un punto de encuentro, ¿cómo van a darse prisa en completarlo los partidos que no comulgan con el nacionalismo? Sería razonable pensar que a partir de ese momento, el soberanismo de baja intensidad que patronea el lehendakari se adentraría en unos terrenos sobre los que no se ha hecho un estudio topográfico detallado o, al menos, tranquilizador. A partir de la culminación del estatuto, nos meteríamos en un manglar, sobre cuyo recorrido nada sabemos. La única precisión del guía es que llegaremos donde «los vascos y las vascas quieran».La expresión puede parecer irreprochablemente democrática, pero no sé si es realista en términos políticos. Los deseos humanos/as tienen límites. Para fijarlos se inventó el derecho. Una secuencia de ‘La vida de Brian’ ilustraba con fortuna la cuestión.

Los militantes del Frente de Liberación de Judea discutían en el anfiteatro. Uno de ellos exige con mucha convicción: «!yo quiero ser madre!». «Eso no puede ser», replicaba un camarada. «Tú no tienes matriz». «Da igual que no tenga matriz», terciaba una compañera. «Él quiere ser madre y nosotros debemos reivindicar este derecho. Será el símbolo de nuestra lucha contra la opresión». «Será el símbolo de nuestra lucha contra la realidad», musitaba pesimista el camarada.

La tentación de Zapatero
Editorial La Razón 4 Septiembre 2001

El Partido Popular de Manuel Fraga afronta este otoño la campaña electoral en Galicia, con el reto de convalidar, por cuarta vez consecutiva, su mayoría absoluta. La encuestas le son favorables, aunque acusen el lógico desgaste del ejercicio de doce años de poder en Santiago de Compostela. Y es precisamente en este margen de reducción del voto popular, más o menos amplio según la postura política del observador, donde la oposición encuentra una posibilidad de desalojar al PP del Palacio de Rajoy. Una oportunidad que pasa necesariamente por un pacto de Gobierno entre la oposición, integrado por socialistas y nacionalistas del BNG, que, si hasta ayer rechazaba el PSOE gallego, ahora encuentra su confirmación en la postura de Rodríguez-Zapatero.

La tentación de arrebatar al PP el poder en Galicia, considerado ya como uno de sus feudos, parece demasiado fuerte para el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que ayer no descartaba unir sus votos a los de los independistas del BNG en una pirueta política que ha sorprendido a los propios socialistas gallegos. Zapatero muestra aquí su cara oculta, tan diferente del hombre político razonable, del procurador de Pactos de Estado y del firmante del acuerdo contra el terror. Es el nuevo rostro del hombre prudente y esperanza de una renovación profunda en el PSOE, tanto en el fondo como en las formas, que se resume antes que nada en seguir con el mismo bagaje ideológico y en un cambio de nombres en los rótulos de los despachos de Ferraz.

Calificar un pacto con el BNG como «la mejor forma» de contribuir a la cohesión y vertebración de España es, antes que una declaración política, una justificación a poriori de que para alcanzar el poder, el acceso al coche oficial y a la administración de los dineros públicos, es preciso tragar el sapo de una alianza sin más nexos que la derrota electoral del PP. Es lógico que Rodríguez Zapatero pueda verse tentado por alcanzar, a costa del PP, el poder en una Comunidad de la trascendencia de Galicia, que ha alcanzado en la última década un envidiable desarrollo económico. Aunque sea aliado con un grupo como el BGN, donde el independentismo, aunque programáticamente descartado, se muestra descaradamente tras la cobertura nacionalista.

Pero la prudencia, y la experiencia de anteriores experimentos fracasados, debería aconsejarle prudencia. El líder socialista parece haber escuchado antes a los posibles socios del Bloque que a quienes deben recordarle el fracaso electoral de Joaquín Almunia tras su pacto con IU, o las dramáticas consecuencias de sus acuerdos de colaboración, por supuesto que para «moderar» a los nacionalistas, con el PNV. En política, no siempre uno más uno suman dos y las expectativas de voto pueden acabar, en Galicia, como el jarro de la lechera del cuento, porque una cosa es votar al PSOE, y otra, y muy distinta, que el elector huela que su voto puede acabar por aupar a un nacionalista en el Consejo de Gobierno de la plaza del Obradoiro.

Seguro que un ilustre gallego y socialista como el alcalde coruñés, Francisco Vázquez, es perfectamente capaz de ilustrar a Rodríguez-Zapatero el alcance y consecuencias de rendirse a la tentación, como ha hecho, y vender la piel del oso del pacto con el NBG antes de cazarlo en las urnas el próximo 21 de octubre.

Empanada gallega
Breverías ABC 4 Septiembre 2001

Ha encontrado José Luis Rodríguez Zapatero la clave para «contribuir a la cohesión y vertebración de España»: una alianza con el BNG, la formación nacionalista que reivindica la «liberación nacional y social del pueblo gallego», así como el derecho a la autodeterminación. El secretario general del PSOE no ha encontrado mejor manera para desbancar a Manuel Fraga que apelar a la cohesión nacional. Y para ello pretende convencer a Beiras de que colabore en la vertebración de España. ¿Cómo se come la empanada gallega de José Luis Rodríguez Zapatero? ¿Qué relleno secreto utilizará el PSOE para hacer digerible su propuesta? ¿Para vertebrar y cohesionar, le hará Beiras la masa?

Balada gallega
GERMAN YANKE El Mundo 4 Septiembre 2001

Balada galesa (o gallega) o del PSOE en Galicia es como una sarcástica balada galesa, o folderol and folderay, a sailor's life is grim... Quiero decir que es como cantar canciones de amor a muchachas que nunca se va a conquistar y mostrarse, con mucho ritmo y algarabía, eso sí, como si se hubieran alcanzado puertos a los que nunca se va a llegar.

Blanco, que es un personaje que merecería aparecer en las viejas canciones de las tabernas galesas, dice que el PSOE va a ganar los comicios gallegos, o folderol and folderay, y Pérez Touriño, más comedido, más urbano, que Fraga va a perder. Y siguen, como chicos sensatos, (en las baladas galesas los chicos sensatos -boys of sense- giran en torno a grandes jarras de cerveza) danzando en torno a unas cuantas estrofas. Si Fraga pierde es porque no obtiene la mayoría absoluta, lo que ya es perder a su edad, la verdad.

Pero el PSOE, víctima de su historia en esa comunidad, no va a ganar en ningún caso. Pesa demasiado el pasado reciente, la confusión, el constante rondar a los nacionalistas gallegos para que les hagan el trabajo de oposición que no han sabido estructurar, el complejo amasado una y otra vez ante el nacionalismo, recurso impepinable de quienes han perdido las identidades razonables.

Gane o pierda Fraga, el PSOE se va a dar un batacazo, o folderol and folderay, de órdago. No va a poder liderar nada porque el Bloque, por los deméritos del PSOE, le va a seguir robando los votos. A la postre, la triste realidad de los socialistas gallegos es que van a tener que optar, es dura la vida del marinero, entre Fraga y Beiras, y lo van a tener que hacer, sigan, sigan con la estrofa, en contra del resultado de la opción de la mayoría de los gallegos. No se engañe Zapatero, recién llegado del interior. No se crea, por Dios, la salmodia de su número dos (¿por qué insistirá tanto en que es el número dos?), que ya no la toman en serio ni los parroquianos galeses.

El secretario general, seguramente abrumado de tanta balada fatua, ha salido con eso de que también fueron nacionalistas los que apoyaron a Aznar en la anterior legislatura. Suena como un fogonazo, como si, en las interminables francachelas de taberna portuaria, hubiera llegado el momento en el que alguien dice algo inteligente. Pero no, la opción de Touriño y sus boys of sense no es llegar a ser sostenido por el Bloque. Eso era hace mucho. Ahora sólo queda decidir si son ellos los que apoyan a los nacionalistas, o folderol and folderay, es dura la vida del marinero.

«Nacionalismo es igual a usurpación sentimental», afirma Albert Boadella
BARCELONA. Juan Pedro Yániz ABC 4 Septiembre 2001

Albert Boadella, creador del grupo teatral «Els Joglars» y promotor de numerosos espectáculos escénicos que siempre consiguen crear polémica, acaba de publicar sus memorias. Éstas, como el resto de sus obras, se inscriben en lo que él denomina terapia del humor; es decir, la crítica irónica de los defectos de la sociedad en la que le tocó nacer y vivir. Boadella afirma rotundo: «El nacionalismo es una usurpación de los sentimientos populares legítimos de amor a la tierra, a las costumbres tradicionales, a la cultura, a la gastronomía y vivencias similares; para convertirlos en una política que lo acaba desvalorizando todo y al final ya no existe nada», afirma Boadella, hablando de su obra «Memorias de un Bufón», «Memòries d´un Bufó», que han sido publicadas por Espasa Calpe, en su doble versión en catalán y en castellano. Las memorias del director teatral Albert Boadella están en vías de convertirse en algo tan detonante como alguno de sus estrenos. Escritas con sumo cuidado y tras larga reflexión, «no son un ajuste de cuentas» -afirma Albert- pero no dejan títere con cabeza, añadimos nosotros.

NIÑO POBRE EN BARRIO RICO
Boadella se confiesa feliz y contento con su carrera teatral que le ha proporcionado muchas satisfacciones, algún disgusto y no pocos enemigos; todo lo más que admite es «un cierto resentimiento infantil, cuando era un niño pobre en un barrio rico»; sobre uno de esos oteros de la parte alta de Barcelona, cerca del Tibidabo. Cabecilla de una banda de rapazuelos, tiró piedras a los tranvías -en la huelga del 51- y fabricó un artefacto casero que hizo explotar en el moblé -casa de citas- de la Casita Blanca, que para la chiquillería del barrio ejercía una misteriosa atracción, en sus entradas y salidas. «No, cualquier coincidencia con Marsé es puramente accidental». Una estancia en casa de su hermano en Francia, sus estudios en el Instituto del Teatro barcelonés -bajo la dirección de Guillermo Díaz Plaja- y una estancia en Estrasburgo para ampliar estudios completaron su trayectoria formativa, que no ha cesado nunca. Ha conseguido concitar las iras de los tirios-conservadores y los troyanos-progres, pero niega una posible evolución dostoievskiana, «si acaso al revés, yo a los 19 años era conservador y después evolucioné».

El punto de inflexión de la trayectoria de Boadella, que lo convirtió en personaje público, «malgré-lui», fue la farsa «La torna» que le valió dos estancias en la Modelo, de diciembre del 77 a febrero del 78 y de abril a julio del 79, un proceso militar, una fuga sonada, un exilio y la inquina de una parte del gremio teatrero que lo presentó como el «malo» de la historia. Fue el fin de la Ley de Jurisdicciones, de amarga memoria a lo largo del siglo XX hispano. Los espectáculos de Boadella tienen mejor acogida fuera de Cataluña que en su solar nativo: «Hay dos motivos, los celos de una parte del gremio teatral y el estar al margen de la política cultural catalana imperante que ha procurado hacer el vacío en torno a los mismos. En el resto de España son vistos como una crítica a los aspectos menos simpáticos del sistema, además no vamos ejerciendo de catalanes».

Leyendo el libro, se encuentra una visión del pujolismo como una especie de franquismo traducido al catalán cuyo resultado final es que «al final ya no te gustan los Xiquets de Valls ni otras manifestaciones culturales de las que se hace uso y abuso. Como se decía hace años, Cataluña más que de un cambio de Gobierno precisa de un cambio de régimen. Las nuevas generaciones conseguirán que haya una transformación en las relaciones políticas, de la política basada en la manipulación de los sentimientos legítimos se pasará a la política de la razón».

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
En el Poliorama barcelonés se anuncia la próxima representación de «Daaalí», «Pla» y «Ubú», tres de las obras de mayor carga polémica de Boadella, lo que no deja de ser un síntoma de que algo está cambiando en el clima del país. Preguntamos por proyectos de futuro: «Me gustaría hacer una obra sobre los medios de comunicación, un terreno que he tocado poco a lo largo de mis montajes. Los medios audiovisuales, en este siglo que estamos comenzando, van a tener una importancia enorme en la formación de la realidad, ya que cualquier hecho no es noticia, no tiene existencia real, hasta que los medios se hacen eco del mismo. Los artistas somos como quijotes en perpetua lucha contra los molinos de viento de los poderes fácticos. Muchas veces la realidad nos hace cambiar la visión de las cosas. La amabilidad de un guardia civil, ante el que tenía que comparecer al salir de la cárcel, me hizo reflexionar que ellos habían sido tan víctimas del franquismo como nosotros. Lo que no me perdonan es que yo recibiera a los entrevistadores montado en un caballo, que me lo pasara bien.

Yo me he divertido mucho en la profesión y he tenido un temperamento alegre». El bufón reivindica el calificativo que algunos le han lanzado como insulto, ha reunido un anecdotario enorme, desde los exámenes para obtener el «carnet sindical» hasta los escorzos que hace de muchos personajes que se han cruzado en su camino y reciben sus aguijonazos, tan inteligentes como venenosos.

Zapatero advierte: pactará con el BNG para desalojar a Fraga de la Xunta
Redacción - Santiago de Compostela.- La Razón 4 Septiembre 2001

Touriño se desdice ante las palabras de su líder y ve en Beiras un «componente estratégico» J
osé Luis Rodríguez Zapatero hizo ayer en Santiago algo más que un guiño a los nacionalistas del BNG, ante la posibilidad de que el PSOE tenga que pactar con la formación de Xosé Manuel Beiras para acceder a la Presidencia de la Junta, tras las elecciones gallegas del próximo 21 de octubre.
Mientras Zapatero pidió al PP que no demonice a los nacionalistas, el candidato socialista, Emilio Pérez Touriño, defendió la alianza con los nacionalistas, como «componente importante, estratégico, de la alternativa progresista».

El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, se mostró ayer dispuesto a pactar con los nacionalistas del BNG, tras las elecciones gallegas del 21 de octubre, con el objetivo de que el candidato socialista, Emilio Pérez Touriño, se convierta en el próximo presidente de la Junta. En ese empeño, manifestó Zapatero, los socialistas gallegos van a poner «toda la carne en el asador» para derrotar en las urnas a Manuel Fraga. En la comparecencia posterior a la reunión de la Ejecutiva Federal celebrada en Santiago de Compostela, Zapatero aseguró que la posibilidad de ese pacto sería «la mejor forma» de contribuir a la cohesión y vertebración de España. El líder socialista manifestó que en sus filas están «firmemente decididos» a liderar la alternativa de Gobierno y de cambio progresista en la Xunta gallega, de modo que el futuro «empiece ya y no haya que esperar cuatro años».

No se trata de ganar «por la edad, sino por las urnas, las ideas, el tono vital y los proyectos», puntualizó Zapatero, quien no despejó, en cambio, la duda sobre si los socialistas gallegos estarían dispuestos a apoyar a un gobierno presidido por el candidato del BNG, Xosé Manuel Beiras. «Sería un mal servicio que dedicásemos la campaña a hablar del día después», apuntó. El PSOE va en serio En este sentido, aseguró que el PSOE va en serio y está dispuesto a llegar a acuerdos con los nacionalistas, a pesar de los ataques del PP y el Gobierno por pactar con quienes cuestionan la unidad de España, dijo Zapatero en referencia a las palabras que pronunció Aznar en Quintanilla de Onésimo. Zapatero dejó claro que no es nacionalista ni antinacionalista, y que no va contra nadie «que viva al amparo de las reglas democráticas». «Ni siquiera de aquellos que en su día juraron defender los principios del Movimiento Nacional. No se puede demonizar a nadie, siempre que esté en las reglas democráticas», aseveró. Para Zapatero, el mejor modo de contribuir a la cohesión e integración en el Estado es «no estar poniendo todo el día el concepto de España en el elemento de confrontación política». «Eso lo hace el PP con el PSOE, pero es un error profundo, porque la mejor forma de cohesionar España es defender la pluralidad, ya que los mejores garantes de ella son los ciudadanos» .

Por ello, quiso recordar que no oyó a ningún dirigente del PP decir que «España temblaba cuando Aznar pactó con los nacionalistas para ser presidente», y reclamó coherencia a los populares, que no hace tanto tiempo que formalizaron estas alianzas. El apoyo de CiU, añadió, no hizo «menos presidente» a Aznar, ni el acuerdo generó «tensiones en la unidad» del país. El guiño del candidato Por su parte, Pérez Touriño, que se había mostrado contrario a un pacto con los nacionalistas, calificó al BNG como «un componente importante, estratégico, de la alternativa progresista que los socialistas gallegos aspiramos a liderar», e incidió en que, en el PSOE, «nunca hemos militado ni militaremos en el antinacionalismo. «Fraga va perder estas elecciones», sentenció el candidato socialista a la Presidencia de la Junta, porque el PP está «literalmente agotado y en declive». Recordó que el gobierno y los populares gallegos han estado desaparecidos en la última legislatura, y ya sólo representan «la inestabilidad, la incertidumbre de cara al futuro». Ante esta situación, añadió, a Fraga «hay que agradecerle los servicios prestados», y decirle que debe «retirarse de la política», tal y como «proclamó y no cumplió».

Nuevo homenaje del Parlamento Europeo a las víctimas de ETA
BILBAO. Ep ABC 4 Septiembre 2001

El pleno del Parlamento Europeo rindió ayer homenaje a la familia del concejal de Unión del Pueblo Navarro asesinado en julio por ETA, José Javier Múgica, en presencia de su viuda, Reyes Zubeldía, de su cuñada, Remedios Zubeldía, y de sus tres hijos, Francisco, Daniel y Raquel, que acudieron a Estrasburgo con el eurodiputado navarro José Javier Pomés. El hemiciclo puesto en pie guardó un minuto de silencio, que concluyó con un fuerte aplauso como muestra de apoyo y solidaridad a la familia de Múgica, después de una intervención de la presidenta del Parlamento Europeo, Nicole Fontaine, quien afirmó que el edil de UPN pagó con su vida «el rechazo al terror y la defensa de la libertad y la democracia». Múgica, de 50 años, murió en julio al explotar una bomba lapa que ETA colocó en su vehículo en la localidad navarra de Leiza, gobernada por Batasuna. La familia del concejal navarro asistió también a la reunión del Grupo Popular Europeo-Demócratas Europeos, cuyo presidente, Hans-Gert Poettering, recordó a Múgica y prometió el apoyo de los eurodiputados «a todas aquellas acciones dirigidas a acabar con el terrorismo que ha segado la vida de nuestro correligionario de UPN».

Por último, Javier Pomés, agradeció el apoyo de los eurodiputados a la familia de Múgica, que hoy se entrevistará en privado con Nicole Fontaine.

La traumática vuelta al colegio de los católicos en Belfast
Viviana García - Belfast.- La Razón 4 Septiembre 2001

Los unionistas fuerzan a la Policía del Ulster a custodiar a los alumnos en el barrio de Ardoyne
Cualquiera puede convertirse en objetivo del visceral odio que envuelve a las comunidades protestante y católica en Irlanda del Norte. Ayer, en el comienzo del curso escolar, extremistas protestantes del barrio de Ardoyne forzaron a la Policía a custodiar a varios alumnos católicos hasta su escuela.

 El curso escolar en Belfast comienza por los mismos derroteros de violencia con los que terminó el pasado mes de junio. Cerca de 200 encolerizados manifestantes unionistas del protestante barrio de Glenbryn cerraron ayer el paso a varios estudiantes católicos que se dirigían a la escuela primaria de la Santa Cruz. Al igual que sucediera meses atrás, los enfrentamientos entre las dos comunidades volvían a convertir en objetivo de disputas políticas a centenares de niños. A través de la avenida Ardoyne ¬que divide bastiones republicanos y unionistas¬ cientos de estudiantes católicos se dirigen cada mañana a la escuela de la Santa Cruz. Un camino que desde este verano no volverán a recorrer entre juegos.

El Royal Ulster Constabulary (RUC), la Policía norirlandesa, que tuvo que crear un corredor de seguridad para que los estudiantes pudieran acceder a la escuela en el comienzo del nuevo curso, acompañará desde ahora el recorrido de los alumnos a su paso por los conflictivos distritos protestantes. Los manifestantes, que se enfrentaron con piedras a los agentes del RUC desplegados a lo largo de la avenida, tratan de relegar en guetos a los católicos e impedir que utilicen una calle que creen suya. A pesar de que los católicos son mayoría en el distrito, la inusitada violencia de los protestantes ha convertido la estrecha avenida en un muro que separa el entendimiento de ambas comunidades. Acompañados por sus padres, después de una travesía llena de insultos, en la que niños de tan sólo cuatro años tuvieron que contemplar el odio que impregna cada esquina en Belfast, los aterrados escolares lograron alcanzar la puerta de su colegio.

Isabelle McGann, la madre de una de las alumnas describía ayer el terror que invade a los escolares. «Cuando compramos el uniforme mi hija rompió a llorar. Me pidió cambiar de colegio. Estaba aterrorizada». El conflicto entre protestantes y católicos comenzó en junio, cuando a dos semanas de que concluyera el curso escolar 600 enfurecidos vecinos ¬próximos a agrupaciones y clubes lealistas¬ bloquearon el mismo sector. Su objetivo era resistir hasta que concluyeran los ataques que grupos de alborotadores católicos realizaron desde el mes de mayo contra sus viviendas. El ministro norirlandés responsable del área de Derechos Humanos, Des Browne, reclamó a las comunidades católica y protestante que no conviertan a los niños en objetivo de sus disputas. «Este conflicto es entre personas adultas y los niños deben estar por encima de él», declaró. Por su parte, los unionistas acusan al RUC de «defender» a los católicos y de permitir una campaña de intimidación republicana contra los vecinos protestantes.

Durante todo el pasado fin de semana representantes unionistas y republicanos de Ardoyne mantuvieron contactos para resolver el paso de los escolares por las zonas protestantes, pero no se llegó a ningún acuerdo. Tras los disturbios, los enfrentamientos se extendieron al barrio lealista de Tigers Bay y al distrito católico de Newington. (Efe)

La juventud de Fraga
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 4 Septiembre 2001

Don Manuel Fraga se presenta de nuevo a las elecciones gallegas, que convoca para octubre, exhibiendo, antes que los certificados políticos, los certificados de salud. Dice que un hombre de 79 años, como él, que todavía caza el corzo y pesca el atún, es un hombre en forma que puede gobernar, contra lo que dicen sus enemigos locales, a los que llama «cretinos». Uno piensa que precisamente por eso, por asesinar el corzo y ahorcar el atún debiera ser retirado. Es un delincuente ecológico a la manera de Franco, su maestro, y él mismo nos ofrece las pruebas. ¿De qué le vale a un hombre el arrabal de senectud si lo dedica a seguir haciendo destrozos en la patria de todos? El corzo es un individuo que no está fichado por ninguna policía. Fraga, de joven, perseguía las piernas de Gilda y ahora, de viejo feudal que nunca muere, persigue los lomos del corzo, que deben tener para él el mismo atractivo sabroso que las famosas piernas de Rita, con la que todavía soñamos quienes la perseguíamos de otra forma. Fraga ha tenido uno de sus gestos característicos, que le hacen a la vez tiránico y simpático, pero nunca votable.

¿Cómo puede un político europeo, en el tercer milenio, hacerse la propaganda electoral presumiendo de que caza y pesca? El ecologismo que es a las nuevas generaciones lo que fue a la nuestra El Niño Jesús de Praga, no le perdonará ni le votará. ¿Cuántos votos vale un corzo, señor Fraga? ¿Cuántos votantes vale un atún bien amarrado? Su manera de hacer campaña sigue siendo feudal y contraproducente, aunque luego le voten los fraguistas residuales de su reino residual. Don José María Aznar, que luego nos iba a salir fino, supo conocer a tiempo a su jefe y, ganadas las elecciones, le desterró a una taifa donde se gana la vida entre corzos y atunes, haciendo de señor feudal, que es lo que siempre le gustó. Feudalismo puro es eso de presentarse alegando salud en lugar de doctrina.

Quiere decirse que pretende ganar por cojones. Decía don Alvaro de Figueroa y Torres, Conde de Romanones, que para ser político basta con estas tres cosas: ser alto, ser abogado y tener buena voz. Don Manuel reúne los tres requisitos, aunque la voz la tiene un poco traspillada y se come las sílabas para emborronar el mensaje, y luego, otro día, decir todo lo contrario. Pero sus paisanos le votan, pese a tener ahí un Bloque Gallego que puede ser toda una promesa de futuro para dejar a los corzos en paz y dejar los atunes en la pescadería, que ahora vienen muy frescos. ¿Serán los que pesca don Manuel? Plantear unas elecciones en el puro terreno de lo físico es ya mero fascismo, con perdón, y va más allá de Nietzsche, de Hitler y de Carlos Maurrás.

Orgulloso de su juventud casi octogenaria, Fraga ha vuelto a situarse fuera de lugar y época. Los grandes políticos ya no cazan, o lo hacen a escondidas, por impopular. Alardeando de salud, don Manuel ha enseñado los cuernos. Los cuernos del corzo, por supuesto.

El amable Zapatero
Pablo Sebastián La Estrella 4 Septiembre 2001

El Gobierno está en tensión y el PP está en tensión y todos están en tensión por el "caso Gescartera" porque Aznar está tenso. Y por ello se pasan unos y otros, ministros y dirigentes, anunciando que llegarán hasta el final del caso "¡caiga quien caiga!". Y Aznar y Arenas insisten en que ellos fueron los primeros en forzar la investigación ante los tribunales y la CNMV, aunque en el Parlamento llegaron los últimos al nivel de Comisión cuando vieron que lo de la subcomisión no daba mucho de sí. Es verdad, y así lo parece, que Aznar quiere llegar al fondo de este saco roto por el que se han esfumado los cerca de 18.000 millones (la misma cifra perdida en el "caso Ercros"), pero da la impresión de que se han equivocado en toda su estrategia mediática, porque al pasarles el informe de la CNMV en Gescartera al diario El Mundo, gubernamental, para que lo haga rodajas como un salchichón y lo publique por entregas como si de una gran exclusiva diaria se tratara, lejos de conseguir una voladura controlada del caso como algunos pensaban, han conseguido darle una dimensión probablemente mayor de la que tenía, invitando al resto de los medios a competir con tanta "exclusiva" mágica (ABC se vio ayer en la necesidad de mostrar sus últimas portadas). favoreciendo el día a día de la oposición.

Y ahora se ven en la necesidad de: seguir todos los días con el caso en las portadas y también en las tertulias que empiezan a tronar, azuzados por su periódico de cabecera; presumir que son los del PP los que investigan; y también de buscar alguna conexión al PSOE, o de hablar del caso de Prensa Sur andaluza para despistar. Cuando en realidad le están haciendo el trabajo fácil a la oposición. Aunque tenemos que decir de cierta oposición, como la de Gaspar Llamazares, José Blanco o Jesús Caldera, porque Zapatero sigue empeñado en hacer el don Tancredo y en quitarle hierro a Gescartera y de paso credibilidad a las críticas cotidianas de los suyos. Ayer Zapatero insistió en que no piensa aprovecharse políticamente del escándalo para mostrar lo que llama su útil (o inútil, según se mire) oposición, pero a la vez se queja de que el PP le eche en cara sus acuerdos con el BNG en pos de lo que será el núcleo duro y central de la campaña electoral del PP en Galicia.

Esta vez los populares acusarán al PSOE de ser los socios del nacionalismo radical del BNG, de la misma manera que en Euskadi acusaban al PNV de ser los socios de ETA y su entorno. Y Zapatero, que en el País Vasco jugó al lado del PP y perdió un escaño, se encuentra ahora pillado en su propia trampa (de los consensos) y pide a Aznar que no convierta el debate de la unidad de España en tema de confrontación permanente. A buenas horas descubre Zapatero con quién se juega y se ha jugado los cuartos. En realidad, el test de Galicia es un ensayo muy importante para el Partido Popular y Aznar no va a dejar títere con cabeza en esa campaña, como hizo en el País Vasco, pero convencido de que es más fácil quitarle votos al PSOE en Galicia que al PNV en Euskadi. Y entonces Zapatero a lo mejor se despierta como la Bella Durmiente del Bosque, pero no de un beso, sino de un batacazo, y se acuerda de que es el líder de la oposición.

Mientras tanto, y visto que el PP dice que lo de Gescartera es un escándalo monumental que podría haberle pasado a cualquier gobierno y que ellos no tienen nada que ver, y que el propio Zapatero tampoco ve problema mayor en este asunto, quizás sería mejor que ambos dos, el PSOE y el PP, suspendieran la investigación. Para colmo de sorpresa, ahora la ONCE dice que no les consta que ellos sean accionistas de Gescartera, ese gran tinglado misterioso en el que nadie ve claridad ni responsabilidad. Aunque para confusión, la que ofrece a diario Zapatero. En qué quedamos, ¿en que Aznar tiene alguna responsabilidad en el caso, como dice Blanco, o en que por el momento no hay nada de nada, sino la necesidad de esperar?

El amable Zapatero empieza a ser un misterio más, o se pasa en la dosis o no se atreve a dar la cara. De hecho, pasó muchos años en el Congreso de los Diputados sin hacerse notar, y así sigue a la espera de su despegue definitivo y triunfal. Localia contra generalia Por Encarna Jiménez Libertad Digital El verano no es siempre un buen indicador de las tendencias del consumo televisivo, sin embargo, con las cifras de au-diencia de las últimas semanas, se puede vislumbrar un futu-ro en el que el desgaste de “La primera” de TVE, el bajón de Tele 5 y la estabilización de Antena 3, unido al ascenso de algunas de las autonómicas, locales y plataformas de pago, signifiquen un cambio de hábitos que, dentro de poco tiempo, se convertirá en dinero contante y sonante. Para bien y para mal. Las cadenas autonómicas, esas empresas deficitarias creadas para mantener la cohesión cultural y el mandato político de sus respectivos territorios, han subido gracias a los pro-gramas de cotilleo universal, lo que no deja de ser un moti-vo para considerar su carácter inútil e incluso nocivo.

Tam-bién parece que, por el fútbol, las películas o un afán de mayor libertad, hay un segmento de la población que quiere una tele a la carta, aunque se la tenga que pagar, y que, en general, las televisiones locales se van asentando, a pesar de las dificultades legales, al abandonar las autonómicas su papel de cadenas pegadas al terreno. Con este panorama, en el que TV3, TVE y Tele 5 han bajado ese punto y medio que les hace ponerse en guardia, hay que suponer que el otoño va a ser muy conservador en materia de programación en las grandes cadenas. Pocas novedades se es-peran en ficción; los informativos traen los peores presa-gios y del entretenimiento que nos van a dar, mejor huir. TVE redescubre “Salto a la fama”, los culebrones vuelven a por todas y, si nadie lo remedia, tendremos “talk shows” de baratillo en cinco versiones. Esto es lo que ofrecen las ca-denas “generalistas”, así que no es extraño que el telespectador se tire al pago o a seguir las andanzas del vecino.

ENTREVISTA A LUIS DEL OLMO
La Voz 4 Septiembre 2001

«Deseo conocer qué esconde esa mente calenturienta y asesina del tal Jodrá»
Luis del Olmo, periodista ETA ha intentado asesinar a Luis del Olmo en ocho ocasiones. Esta circunstancia no ha mermado un ápice sus ganas de seguir denunciando la sinrazón de la banda. -¿Cuándo se enteró de que ETA había intentado matarle? -Me doy cuenta de que ETA quiere quitarme de en medio cuando a través de aquel panfleto tan triste y tan canalla como su propio autor, del llamado José Rey, dedica muchas páginas y mucho espacio a mi persona y se inventa una historia que está muy lejos de la actualidad y la realidad.

A partir de ese momento, como siempre he considerado a Pepe Rey pregonero de la banda terrorista ETA, yo tomo medidas y estoy convencido de que entre los objetivos etarras está mi persona. -Si tuviese la oportunidad de hablar con Fernando García Jodrá, ¿qué le diría? -Simplemente le preguntaría por qué. Tengo deseos de conocer lo que esconde esa mente calenturienta y asesina del tal Jodrá. No lo entiendo y no le encuentro explicación. De hecho, estoy interesado en conocer cuáles son los orígenes y las costumbres de niño, si alguna vez fue niño este asesino. -¿Cree que merece la pena seguir denunciado esta barbarie a pesar de que su vida corra peligro? -A mi me resultaría muy fácil y se que tengo dos opciones, cortar y marcharme, esconderme, pero eso no ayuda a evitar los malos recuerdos que me van a continuar acercando al terror y a aquellos momentos difíciles. Por eso voy a continuar el resto de mi vida denunciando a los asesinos.

En definitiva, aportando, si es que realmente algo puedo aportar, para que las libertades en el pueblo vasco vuelvan a resurgir y que los ciudadanos de aquel querido País Vasco vuelvan a recobrar la confianza y no tengan necesidad de mirar debajo del coche y puedan charlar con absoluta libertad. No voy a despegar el pie del acelerador y continuaré proclamando las libertades. -¿En qué ha cambiado su vida desde que tuvo conocimiento de que ETA planeaba su asesinato? -He perdido, sin duda, parte de mi libertad, que te permitía salir a comprar el periódico los domingos, marchar de madrugada con tu mujer a un espectáculo y volver cuando te apeteciera. Eso para mí ya es historia y sin duda lo he perdido. Tengo que acostumbrarme a mirar a derecha e izquierda, a salir acompañado por los escoltas, que al final eso no es tan malo, porque con el tiempo llegan a formar parte de tu familia. Tienes que prescindir de muchas cosas, pero al hacer balance piensas que otros tuvieron menos fortuna. -¿Adivina un final a medio plazo de esta sinrazón? -Si todas las policías empiezan a trabajar juntas, como así parece, el plazo de los criminales de ETA se acortará. Si imperan los deseos de Arzalluz y Egibar, la batalla continuará siendo larga y tendrá que caer mucha gente y deberemos estar alertas durante diez, quince o veinte años. PEDRO ORIVE (LEÓN)

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