AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 7 Septiembre  2001
#Lo malo del Pacto de Barcelona
Amando de Miguel Libertad Digital 7 Septiembre 2001

#Una oportunidad preciosa
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 7 Septiembre 2001

#El fanatismo
Joaquín MARCO La Razón
7 Septiembre 2001

#Ir al colegio en Belfast
Editorial El País 7 Septiembre 2001

#El barrio que católicos y protestantes empujan hacia la barbarie
Martin Cowley - Belfast.- La Razón 7 Septiembre 2001

#Polémica por los nuevos planes de enseñanza de literatura valenciana
VALENCIA. Juan Manuel Debido ABC 7 Septiembre 2001

#Republicanos
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 7 Septiembre 2001

#Sentido común y razón
Nota del Editor 7 Septiembre 2001

#«Siento que me están matando poco a poco, como a mucha gente»
JAVIER ROLDÁN SAN SEBASTIÁN El Correo 7 Septiembre 2001

#Jugando con fuego
JAVIER PÉREZ ROYO El País 7 Septiembre 2001

#¿Cómo se escribe GAL, en corso?
Carlos Semprún Maura Libertad Digital 7 Septiembre 2001

#El zoo vasco de Arzalluz
ANTONIO ELORZA El Correo 7 Septiembre 2001

#El Foro de Ermua acusa a Madrazo de venderse al PNV con tal de entrar en el Gobierno
EP Libertad Digital 7 Septiembre 2001


Lo malo del Pacto de Barcelona
Por Amando de Miguel Libertad Digital 7 Septiembre 2001

El pacto o declaración de Barcelona es el que pone de acuerdo a los partidos nacionalistas catalanes, vascos y gallegos. Tienen de común su insistencia en que la identidad de sus respectivas naciones debe apoyarse en la lengua propia. No tienen más remedio que rechazar la lengua castellana. Lo malo es que, cada vez que se reúnen, lo que les sale es hablar castellano. Sería ridículo que lo hicieran en inglés o que utilizaran traducción simultánea. Todo se andará. Tanto puede el odio al castellano, una lengua que se mantiene a pesar de que no sea la de la escuela.

Una oportunidad preciosa
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 7 Septiembre 2001

El fiscal responsable del caso contra el rector de la Universidad Rovira i Virgili, acusado de prevaricación por su arbitraria decisión de excluir a la profesora Josefina Albert de la lista de correctores de pruebas de acceso, ha presentado un recurso contra la sentencia absolutoria dictada el pasado julio. En treinta y ocho folios de impecable y bien argumentada doctrina jurídica, el representante del ministerio público no deja ningún cabo suelto y pone negro sobre blanco meridianamente claro que la titular del juzgado de lo penal número 3 de Tarragona se equivocó en su benévola resolución al exonerar a Lluis Arola de culpabilidad. La evidencia de que la acción represiva contra la indefensa Josefina Albert obedecía a un ánimo maligno, sectario y vengativo, y que carecía de base legal, es tan diáfana, que el riguroso texto del fiscal sólo hace que expresar en lenguaje forense lo que en la calle aparece como obvio.

   Era muy difícil que la magistrada que vio el asunto en primera instancia se atreviera con el megapoder pujolista. Hay que tener en cuenta que se trata de una juez sustituta, expuesta también por tanto sin amparo a brutales represalias, y que se vio sometida a presiones fortísimas en forma de manifestaciones agresivas de carácter ultranacionalista y de muestras desafiantes de apoyo al presunto delincuente por parte de la cúpula convergente, del resto de rectores catalanes y de la crema de los intelectuales orgánicos al servicio del Molt Honorable. A los guardianes de la ley se les puede pedir ecuanimidad, competencia, diligencia e independencia, pero exigirles que su función vaya acompañada de las palmas del martirio probablemente es demasiado. Bastante hizo la pobre togada declarando en su sentencia que Josefina Albert había actuado de manera correcta y que la conducta del rector estaba plagada de «despropósitos... administrativos».

   Ahora la pelota está en el tejado de la Sala Segunda de la Audiencia de Tarragona, que presumiblemente examinará tan espinosa causa en pocas semanas. De acuerdo con la habitual forma de proceder del inquilino inamovible del Palau, no es probable que se reproduzca el espectáculo descaradamente intimidatorio e institucionalmente ruborizante de principios del verano. Las personas a las que toca ablandar no son vulnerables jueces sustitutos, sino que están bastante más arriba y merecen otro trato. Los pasos siguientes se darán en despachos, salones y reservados de restaurantes de lujo, utilizando emisarios adecuados y envolviendo las amenazas en halagos, promesas de futuras prebendas y complicidades susurrantes. Veremos que tal resisten los destinatarios del despliegue envolvente que sin duda el President ya ha puesto en marcha. Ojalá no se malogre otra oportunidad preciosa de demostrar que la separación de poderes no es una ficción y que las leyes nos amparan verdaderamente a todos.

El fanatismo
Joaquín MARCO La Razón 7 Septiembre 2001

La cruzada de los ilustrados españoles del siglo XVIII ¬que se prolongaría en el siguiente¬ fue contra el fanatismo. Con ello, seguían doctrinas que habían nacido en el país vecino y en Inglaterra. Durante más de un siglo intentó combatirse el fanatismo con la única arma del liberalismo: la enseñanza, el enaltecimiento de la tolerancia. La batalla se perdió en casi todos los frentes, porque el fanatismo sigue, en nuestro mundo, vivito y coleando. Podemos contemplarlo en las pantallas de nuestro televisor cuando a ella se asoman los rostros de los protestantes del Ulster insultando a las familias católicas que acompañan a sus aterrorizados hijos a una escuela, protegidos por la policía (que ha sido víctima también de una bomba durante esta protección). Lo podemos seguir viendo en cualquier actividad de los talibanes, cuando destruyen el patrimonio artístico de Afganistán (como los españoles católicos siglos ha destruyeron las manifestaciones de las sangrientas religiones mexicas en la Conquista) o detienen a quienes, dicen, han osado propagar el cristianismo (no han superado con ello a la Roma imperial en sus peores momentos). El fanatismo se encuentra también entre los judíos que se sienten amenazados por sus víctimas, los palestinos, y aquellos terroristas suicidas que han de descubrir en su Paraíso las delicias que promete el Corán a los elegidos y pagan, con su juventud, el máximo precio: su propia vida.

   Contra el fanatismo, que podemos advertir en múltiples rincones de nuestro mundo, en nuestra propia sociedad y en nosotros mismos sólo cabe luchar con el arma de la tolerancia. Pero, como sucede con la democracia, los fanáticos se infiltran, viven a sus expensas como parásitos, aparentan lo que no son o son lo que no aparentan. El fanático no sólo cree poseer la verdad absoluta, sino que considera como enemigo a quien no la comparte. El liberalismo decimonónico procuró servir como antídoto a una sociedad rabiosamente enfrentada, en la que el fanatismo se había enquistado. Pero no es un vicio hispánico, como podemos comprobar día a día. Uno puede ser un fanático en religión, en política o en los minúsculos aconteceres cotidianos. Puede convertirse en una forma de vida, marcar nuestra existencia, o se puede ser fanático tan sólo de los colores de un club de fútbol. Mas el fanático vive en una dimensión alejada de la lógica. Por ello es imposible convencerle. Se deja arrastrar por sentimientos irracionalistas y desprecia el hilo del razonamiento. Tiene ojos, pero no quiere ver. En consecuencia, es de conversión difícil, casi imposible. Se caracteriza por su egoísmo, su egocentrismo y, en el peor de los casos, porque para defender sus ideas se sirve de la violencia individual o colectiva. Porque también existen estados, confesiones, grupos que practican el fanatismo. Hay que temerles como a la serpiente del paraíso, ya que arrastran a la juventud y se ceban contra quienes defienden el pluralismo, la tolerancia y la paz social por encima de todo. Los ejemplos, en la esquina y hasta en las hojas dominicales gerundenses sobre el 11 de septiembre.

Ir al colegio en Belfast
Editorial El País 7 Septiembre 2001

Las niñas del colegio de la Santa Cruz, en Ardoyne, al norte de Belfast, crecerán con el recuerdo de haber tenido que acudir a la escuela protegidas por la policía, entre griteríos de protestantes, atacadas por una bomba de fabricación casera que afortunadamente no produjo víctimas mortales. El calvario de estas niñas que acuden a ese colegio católico atravesando un barrio protestante, como otras lo han hecho durante 30 años, refleja el deterioro de la situación en Irlanda del Norte.

No obstante, el entorno de Ardoyne es peculiar, y en lo ocurrido se mezclan posibles razones políticas y sociales, que no necesariamente se pueden generalizar a un Belfast que progresa. Ardoyne es una zona deprimida, con todo tipo de carencias. En la lista de espera para las nuevas viviendas, los católicos superan a los protestantes en proporción de ocho a uno, por lo que los últimos temen verse expulsados de su barrio. El temor demográfico pesa entre los protestantes.

El acto de barbarie contra las niñas de Ardoyne ha sido reivindicado por una organización llamada Defensores de Mano Roja, supuesta tapadera de la terrorista Asociación para la Defensa del Ulster, grupo protestante que no reconoce la tregua en vigor. Tampoco la acepta, en la otra parte, el IRA Auténtico, escisión del Ejército Republicano Irlandés (IRA), que sí mantiene el alto el fuego. Pero el IRA se resiste a impulsar el proceso de paz al no aceptar inutilizar sus arsenales. A mediados de agosto retiró su propuesta de desarme, que nunca detalló públicamente. El IRA siente la presión de ese grupo escindido, y actos como la bomba contra las niñas de la Santa Cruz no le ayudan a que dé el paso definitivo hacia la entrega de las armas. El partido socialdemócrata y liberal de David Hume había suavizado la situación al aceptar la propuesta de Londres de reformar la siempre odiada, por los católicos, policía norirlandesa, el Royal Ulster Constabulary, pero el Sinn Fein la rechazó.

Tras la dimisión del ministro principal, el protestante David Trimble, el Ejecutivo de integración está descabezado, mientras van aumentando los actos de violencia. Periódicos de todo signo han condenado la bomba de Ardoyne, pero la mayoría de los líderes protestantes ha callado vergonzosamente. En un gesto que falsea la situación, Londres suspendió el 14 de agosto, durante un día, la autonomía del Ulster para ganar tiempo. Pero el próximo día 23, si Trimble no vuelve a su puesto o no encuentra sustituto, el Gobierno de Blair quedará ante una disyuntiva infernal: restablecer el control directo sobre la provincia y enterrar los acuerdos de Stormont, con lo que supone de vuelta atrás, o convocar nuevas elecciones, en las que, a juzgar por el resultado de las generales, ganarían los partidos de los extremos: el Sinn Fein, por parte católica-republicana, y los seguidores de Ian Paisley, entre los partidarios de mantener a cualquier precio al Ulster en el Reino Unido.

La mayor esperanza es que los principales grupos armados respeten la tregua, pero pueden estar perdiendo el control de la situación. Extraña que el ministro británico para Irlanda del Norte, John Reid, estuviera de vacaciones a poco más de dos semanas de una nueva cita del Ulster con la incertidumbre política, pues el proceso de paz está varado, y volverlo a poner a flote requerirá algo más que imaginación.

El barrio que católicos y protestantes empujan hacia la barbarie
Paramilitares lealistas y milicias republicanas batallan por el control de Ardoyne en Belfast
Esta vez no fueron atacadas físicamente, pero sí abucheadas e insultadas. En la capital de Ulster, Belfast, un fuerte cordón policial tuvo que proteger ayer por cuarto día consecutivo a un grupo de niñas católicas de las agresiones de los manifestantes protestantes en su camino a la escuela.
Martin Cowley - Belfast.- La Razón 7 Septiembre 2001

Para acudir al colegio de educación primaria, situado en el norte de Belfast, deben atravesar una calle protestante, lo que ha suscitado la ira de los unionistas más radicales. Cada mañana los padres se reunen para decidir si continúan llevándolas a la escuela por este camino u optan por una ruta alternativa. Hasta el momento no se han dejado atemorizar a pesar del artefacto explosivo que estalló el miércoles al paso de las pequeñas e hirió a cuatro policías.

   El ataque ha sido condenado por la mayor parte de las formaciones norirlandesas. El conflicto del colegio Santa Cruz es fiel reflejo de la degradación de la situación en el Ulster, donde el proceso de paz está en coma.
   Por cuarto día consecutivo las estudiantes, de entre 4 y 11 años, tuvieron que ser custodiadas por agentes de la Policía norirlandesa ¬el Royal Ulster Constabulary (RUC)¬ mientras los manifestantes protestantes hacían sonar cientos de silbatos y cuernos de caza en señal de protesta por el paso de las niñas y sus padres por la avenida Ardoyne.

Diálogo
El atropellado regreso al Ulster del ministro británico para Irlanda del Norte, John Reid, y los llamamientos al diálogo auspiciados por la ministra de seguridad de la región, Jane Kelly, surtieron efecto después de que los paramilitares protestantes Defensores de la Mano Roja, próximo a la organización unionista Asociación para la Defensa del Ulster (UDA), reivindicara el atentado contra la columna de niñas

   A pesar de que no se registraron incidentes de consideración durante la madrugada de ayer, los vecinos protestantes del conflictivo distrito de Ardoyne ratificaron su decisión de no permitir el acceso de las estudiantes a la escuela católica enclavada en una zona de mayoría unionista. Sin embargo, los manifestantes informaron a la Policía de que no había alborotadores paramilitares entre los vecinos, que protestan por los ataques que en junio sufrieron a manos de milicias católicas.

   El barrio de Ardoyne es uno de los más castigados de Belfast por las acciones violentas de los paramilitares lealistas, que mantienen una batalla por el control de la zona con milicias republicanas próximas al Ejército Republicano Irlandés (IRA). La Policía norirlandesa notificó que Ardoyne ha registrado mayor número de asesinatos, atentados y acciones violentas que cualquier otro distrito de Belfast. El motivo, según fuentes del RUC, es la creciente mayoría católica en una zona tradicionalmente protestante.

   A doce días de que expire el plazo estipulado por Londres para que los líderes de los principales partidos del Ulster alcancen ¬tras la dimisión el pasado 1 de julio del líder unionista David Trimble¬ un acuerdo para nombrar un nuevo primer ministro en la provincia, John Reid, secretario para el Ulster, advirtió que la región «se encuentra en peligro de ser arrastrada por el sendero de la barbarie» si prosigue el cerco a las alumnas católicas.

   Para superar el nuevo conflicto, el representante de Londres en la provincia conminó a los partidos norirlandeses a reiterar su compromiso con el acuerdo de paz de Viernes Santo, firmado el 10 de abril de 1998, en las negociaciones que durante las próximas semanas mantendrá con los líderes políticos del Ulster para encontrar una salida negociada a aspectos tan cruciales para la estabilidad en la zona como la reforma del RUC.

Extraer lecciones
«Todos debemos extraer lecciones» de lo acontecido en el colegio de la Santa Cruz y «aislar a aquellas personas que aluden a supuestos agravios para incrementar la división entre comunidades», declaró Reid. La mayor responsabilidad, subrayó, recae sobre los políticos, que pueden elegir entre «utilizar estos sucesos para echarse la culpa mutuamente, o tratar de construir puentes».

   La Policía del Ulster y los lealistas protagonizaron anoche enfrentamientos en Belfast, según informó la Policía, que añadió que las fuerzas de seguridad localizaron varios artefactos explosivos artesanales.
   Un policía fue trasladado al hospital por heridas en una mano causadas por proyectiles lanzados contra los agentes en el barrio de Shankill (sur de Belfast). Los explosivos artesanales fueron descubiertos en un saco detrás de una casa abandonada. De momento no se ha procedido a ninguna detención, según la Policía. (Reuters, Afp)

Polémica por los nuevos planes de enseñanza de literatura valenciana
VALENCIA. Juan Manuel Debido ABC 7 Septiembre 2001

La polémica surge por un texto no publicado: las directrices provisionales para la enseñanza de la lengua en el curso 2002-03. La cita expresa en el documento de autores valencianos, y no de catalanes o mallorquines, lleva a algunos a hablar de «exclusiones». Para el presidente valenciano, Zaplana, recomendar el conocimiento de autores valencianos es «lógico».

Un decreto de mínimos sobre la enseñanza de la literatura en la Comunidad Valenciana para el curso 2002-03, aún en borrador, ha levantado las voces airadas de la oposición política y de editores y docentes de Cataluña y Valencia por la presunta «exclusión de literatos catalanes de las escuelas valencianas».

«Tal exclusión es inexistente, ya que, al igual que hace el Ministerio de Educación, con respecto al castellano, lo que aquí se hace es relacionar unos pocos autores de conocimiento necesario, sin negar la conveniencia de conocer a muchos otros más», ha explicado a ABC el conseller de Educación de la Comunidad Valenciana, Manuel Tarancón.

CRÍTICAS DEL PP CATALÁN
Los políticos catalanes han entrado también en la polémica, incluso el PP, informa Ep. Su presidente, Alberto Fernández Díaz, se desmarcó totalmente de sus compañeros valencianos calificando de «absurdo y reprobable» que el Gobierno de Zaplana no incluya entre sus mínimos contenidos para los libros de texto de literatura la presencia de autores catalanes de «indudable interés literario», como Ramón, Llull, Jacinto Verdaguer, Llorenç Villalonga, Mercè Rodoreda o Josep Pla.

La polémica se ha originado tras la llegada del citado borrador a los editores de libros de texto. «Nos lo pidieron al principio del verano, a fin de poder planificar con suficiente tiempo su producción editorial para el próximo curso», ha comentado a este diario el director general de Política Lingüística de la Generalitat, Josep Vicent Felip, justificando así que el documento no hubiese sido divulgado con anterioridad.

A CRITERIO DE LAS EDITORIALES
Sin embargo, la Federación de Padres de Alumnos de Valencia le reprocha que «prohíba expresamente que los autores no nacidos en la Comunidad aparezcan como valencianos en los libros de texto». La secretaria de Cultura del PSPV/PSOE, Isabel Escudero, atribuye por su parte a los autores del documento provisional «prácticas inquisitoriales».

También han mostrado su rechazo UGT y hasta la Obra Cultural Balear. El Bloc Nacionalista, en la oposición, llega más lejos y, en palabras de su responsable de Educación, Víctor Gómez, hace un llamamiento «a la insumisión de los profesores ante la coacción contra los profesores de valenciano y su libertad de cátedra».

La polémica suscitada por estas manifestaciones ha obligado a intervenir al mismísimo presidente de la Generalitat Valenciana, Eduardo Zaplana, que inauguraba ayer en un colegio de Alcoy el curso 2001-2002 de educación primaria.

Para Zaplana, es «absolutamente normal» y resulta «una obviedad» que su gobierno «aconseje» y «establezca la prioridad» del conocimiento de autores valencianos. Zaplana afirmó que en la práctica «en absoluto se le va a decir al profesor cómo dar su clase, ni se va a limitar el nivel de conocimientos y documentación que se debe aportar». En cuanto a las empresas editoriales, «serán ellas las que sabrán si deben mantener las obras de autores catalanes».

El consejero Tarancón recordó a este periódico que las directrices existentes en 1994, cuando el partido socialista estaba en el gobierno de la Generalitat, citaban expresamente a autores catalanes como Narcís Oller y Mercé Rodoreda, o mallorquines, como Llorenç Villalonga, y en cambio omitían al patriarca de la literatura valenciana Ausias March, «sin que nadie hubiese puesto el grito en el cielo por ello».

En el fondo de la polémica está el secular enfrentamiento entre quienes defienden la sustancial unidad lingüística del valenciano y el catalán, por un lado, y de quienes preconizan la secesión lingüística del valenciano respecto al catalán. Eso explica la especial sensibilidad social ante el tema.

Para el Gobierno valenciano, «lo único que se ha hecho es ejercer la competencia educativa de nuestra Autonomía, agregando a un texto genérico de contenidos lingüísticos la necesidad de conocer unos cuantos autores básicos de nuestra cultura, sin excluir a ningún otro», en palabras de Josep Vicente Felip.

Es el mismo criterio que se ha aplicado en las directrices sobre la enseñanza de la lengua castellana en la Comunidad Valenciana, en que a nombres como Clarín, Pérez Galdós o Espronceda, «se añaden otros nacidos aquí, como Miguel Hernández, Azorín o Max Aub, por ejemplo».

En este sentido, la Generalitat Valenciana ha señalado a su homónima de Catalunya «que no ha excluido a los escritores catalanes y baleares en lengua catalana de los programas de la asignatura de Literatura de ESO y Bachillerato».

LA ACADEMIA DE LA LENGUA
En cuanto a la pluralidad ideológica, queda reflejada en la coexistencia de autores tan distintos como Xavier Casp y Vicent Andrés Estellés o Joan Fuster. La polémica, «artificial», según Zaplana, ha surgido al mes y medio de constituirse la Academia Valenciana de la Lengua, tras un laborioso compromiso del PP y del PSPV/PSOE y de intelectuales de las diferentes corrientes lingüísticas de la Comunidad. La Academia, de 21 miembros, elaborará la normativa lingüística del valenciano.

Republicanos
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo
7 Septiembre 2001

H
ay dos tipos de republicanos en España: los que creen que sería mejor para España tener República que Monarquía y los que piensan que sería mejor la República que la Monarquía, pero para acabar con España, para trocearla, partirla, separarla y, en definitiva, destruirla. Se trata, pues, de dos especies que no debemos confundir porque ellos van a tener mucho interés en confundirnos. Hay republicanos españoles y hay antiespañoles republicanos. Y, luego, aparte, además, está lo de Eva Sannum. Diferenciemos, pues.

La defensa y preservación de España no es separable de la defensa de la libertad concreta y tangible por parte de sus ciudadanos. No sólo en el País Vasco y Navarra, pero especialmente allí, puede comprobarse todos los días que a menos España, menos libertad. La violencia contra la nación española y la destrucción del Estado español se traduce en represión política y persecución civil, hasta la muerte si es preciso, de cuantos se oponen al designio separatista, totalitario en el caso de ETA, autoritario en todos los demás casos. No hay un solo nacionalismo antiespañol que sea mínima, remotamente liberal, ni en lo político, ni en lo económico, ni en lo cultural. Su pasado, su presente y su futuro está ligado a la represión de lo español y de los españoles en el territorio que quieren separar de España. Y por todo eso, si la Monarquía es útil y eficaz en la defensa de nuestras libertades y de nuestra Historia, de nuestro presente fundamentado en el transcurso de los siglos y en lo mejor de la civilización occidental, bendita sea la Corona. Si la Corona se convirtiera en un obstáculo insalvable para el desarrollo de nuestra vida civil como personas, españoles y europeos, por ese orden, tendríamos que pensar en la República. Y tendríamos que pensar y decir claramente si lo que queremos es una república presidencialista o una confederación republicana que disfrazase de Commonwealth lo que sería a corto plazo una reedición de los Balcanes.

En las últimas décadas, tanto en la recuperación de las libertades como en su consolidación y en la lucha diaria, cotidiana, frente al terrorismo y el separatismo, la Corona ha cumplido su papel constitucional de forma muy apreciable y generalmente muy apreciada. En el extranjero, sobre todo, la Corona de España es un valor indiscutible y ése debe ser realmente su ámbito de representación. Luego, en el interior, junto a episodios muy notables hay otros lamentables. Pero la cuestión de fondo es la de España y sus libertades, no la de Noruega o la noruega. Ni siquiera la de la República.

Sentido común y razón
Nota del Editor 7 Septiembre 2001

En cuanto a algún "creyente",  la monarquía le invita, agasaja o incluye entre los suyos,  ya se cree aristócrata con obligación para defender lo indefendible.

«Siento que me están matando poco a poco, como a mucha gente»
Le han quemado el caserío y el coche, y el miércoles estuvo a punto de quedarse sin bufete. Está indignada, pero decidida a seguir «por dignidad profesional»
JAVIER ROLDÁN SAN SEBASTIÁN El Correo 7 Septiembre 2001

Abogada y militante del PNV, Pilar Zubiarrain ha sufrido «toda la gama» de actos de la ‘kale borroka’. Le han amenazado, le han quemado el coche, el caserío, y el miércoles el bufete que comparte con otros cinco profesionales en Tolosa fue atacado con ‘cócteles molotov’ y un artefacto casero que no estalló. Zubiarrain vincula este «acoso total» con los litigios que mantiene con ayuntamientos guipuzcoanos gobernados por Batasuna.

-¿Cómo se encuentra después de lo ocurrido el miércoles?
-Indignada y furiosa, pero voy a seguir por dignidad profesional. Por encima de todo quiero terminar el trabajo que he iniciado, porque, de lo contrario, los chantajistas y mafiosos consiguen lo que quieren.

-Como abogada lleva litigios contra varios ayuntamientos gobernados por Batasuna
-Sí, y creo que los temas que llevo a nivel profesional son los que motivan que sufra un acoso total.

-¿Considera que el ataque al bufete iba dirigido contra usted?
-Sí. Mis compañeros, que sabían lo que suponía trabajar conmigo y lo aceptaron, me han apoyado y siguen adelante.

-¿Están asustados?
-En el País Vasco existe miedo entre todos. Hay gente que no supera esa situación y otros que siguen adelante. Yo sigo teniendo miedo... Ya nos hemos ido a vivir al caserío reconstruido, que aún no está terminado, y tengo miedo de que me lo vuelvan a quemar. Tengo un coche normalito y tengo miedo de que me lo quemen de nuevo... No me he quedado sin despacho porque falló el sistema de detonación del artefacto. Yo he sufrido toda la gama de la ‘kale borroka’. Me han hecho pintadas, carteles, he recibido llamadas, me han seguido unos manifestantes... ¿Si tengo miedo? Normal que lo tenga.

-¿Hay más nacionalistas que sufren ese acoso?
-Sí, sobre todo en los pueblos pequeños. Hay gente que no quiere llevar un escrito al Ayuntamiento y lo tiene que mandar por correo. No van a los bares, a la plaza o a las fiestas porque les hacen el vacío... Pero esto le pasa a mucha gente que no está con ellos.

«Impera su ley»
-Los cargos del PP y del PSE van con escolta, y algunos han dimitido...
-También aquí hay dimisiones. En Belauntza, gobernado por Batasuna, renunciaron los tres ediles de una lista independiente, apoyada por PNV y EA, y luego han dimitido todos, hasta los suplentes. En Leaburu, Lizartza y un montón de pueblos es imposible sacar una candidatura del miedo que existe. Antes de que le mataran, Mikel Uribe me dijo que hace ocho años le dijeron en el Ayuntamiento de Leaburu que no le daban licencia para construir una casa porque era ertzaina. Ahora yo le estaba llevando los trámites para solicitar esa licencia.

-¿Ve alguna solución?
-Yo soy nacionalista y me da rabia que esta gente utilice la política para camuflarse, cuando en realidad son mafiosos y prepotentes. Impera su ley y no te vale exigir el cumplimiento de la legalidad.

-¿Le compensa seguir?
-Si la gente diera la cara no tendrían la fuerza que tienen. Algunos me dicen que lo deje, que no merece la pena. ¿Pero qué es vivir? ¿Hacer, decir y pensar lo que otros quieren? ¿Eso es vivir?

-¿Teme por su vida?
-Empiezo a temer. Me siento cercana a los ediles del PP y PSOE porque sé lo que es ese sufrimiento. Me comentan que no me van a hacer nada porque soy nacionalista, y quizá ahora sí me salva esa condición, pero hasta que cambien de criterio... Utilizan el ‘divide y vencerás’, que unos tengan un tipo de presión y otros otro. Me dicen que a mí no me matan, pero yo siento que me están matando poco a poco en vida, como a mucha gente en este país.

Jugando con fuego
JAVIER PÉREZ ROYO El País
7 Septiembre 2001

La verdad es que no se entiende muy bien el empecinamiento de José María Aznar por mantener a Josep Piqué en el Consejo de Ministros. Ya resultaba difícil de entender tras haberse tenido conocimiento de la forma en que Josep Piqué entendía el cumplimiento de sus obligaciones tributarias y tras los indicios de que su conducta en la venta de Ertoil podía haber sido constitutiva de delito, que se le premiara con la cartera de Asuntos Exteriores. Pero lo que no creo que nadie pueda entender es que, cuando los primeros indicios racionales de criminalidad se han visto confirmados tras varios años de investigación por el informe del fiscal encargado del caso, avalado por diez de los fiscales de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, el presidente del Gobierno haya optado por una estrategia de defensa numantina de Josep Piqué en el ámbito judicial, con un coste terrible para el prestigio de la Fiscalía General del Estado y para la confianza de los ciudadanos en la administración de justicia, y por una reafirmación de su confianza en el ámbito político.

La carrera política de Josep Piqué está acabada. La hipoteca del caso Ercross no la puede levantar. Y menos tras la actuación de Jesús Cardenal y José María Aznar. La duda sobre su actividad delictiva le va a acompañar siempre. Y sin posibilidad de despejarla convincentemente ante la sociedad española. A estas alturas del guión, todo lo que no sea una exoneración de responsabilidad por parte del Tribunal Supremo carece de credibilidad ante la opinión pública. Y esa posibilidad se ha cerrado. Incluso en el caso de que, a pesar de las maniobras del fiscal general del Estado, Josep Piqué tuviera que acudir como imputado ante el Tribunal Supremo y éste acabara archivando el asunto o dictando en su día sentencia absolutoria, ya sería demasiado tarde para su rehabilitación política. No se puede poner en práctica en una sociedad democrática de una manera políticamente impune una maniobra de obstrucción a la justicia como la organizada por el presidente del Gobierno y el fiscal general. Puede que Josep Piqué no tenga que acabar respondiendo penalmente por su conducta como consejero de Ercross. Pero políticamente está acabado. Si el PP pensaba en Josep Piqué como posible candidato a la presidencia de la Generalitat en las próximas elecciones autonómicas, ya puede ir buscando otro.

¿Por qué, entonces, ese empecinamiento en mantenerlo? ¿Por qué no se le permite que declare como imputado, se defienda y pueda quedar despejada de esta manera cualquier duda sobre su posible responsabilidad penal en la venta de Ertoil? ¿Qué sentido tiene que continúe como ministro de Asuntos Exteriores? ¿Tan insustituible resulta la aportación de Josep Piqué a la acción exterior del Estado?

Son preguntas que se responden por sí mismas. Pero es que hay más. Tras la maniobra de obstrucción a la justicia que se ha puesto en práctica, Josep Piqué no sólo no tiene un futuro político, sino que su presente como ministro de Asuntos Exteriores es un riesgo para el país. Josep Ramoneda ya ha llamado la atención en una de sus columnas dominicales de agosto sobre el deficiente cumplimiento por parte de Josep Piqué de sus obligaciones como ministro y en un tema de tanta importancia para España como las relaciones con Marruecos. Y el mismo día en que es noticia de portada el traslado forzoso del fiscal Bartolomé Vargas y la orden a la Fiscalía Anticorrupción de que no investigue a Josep Piqué, el ministro se descuelga con unas declaraciones a El Mundo sobre la inmigración. ¿Es solamente el rey de Marruecos quien está utilizando la inmigración como una maniobra de distracción de los problemas internos? No se puede tener en ese Ministerio a una persona de la que cabe sospechar que está más preocupado por sus problemas personales que por la gestión de los asuntos públicos. No se puede jugar con fuego en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

¿Cómo se escribe GAL, en corso?
Por Carlos Semprún Maura Libertad Digital 7 Septiembre 2001

Yo sí que “me entero por la prensa”, no como aquel, el político más embustero de España, en donde pululan, pero es cierto que el asesinato sistemático, en Córcega, de todos los dirigentes de “Armata Corsa”: Jean-Michel Rossi y Fratacci, el año pasado; François Santoni, Giuntini, los dos Marcelli, este año, Nicolas Montigny, ayer, y seguro que me olvido de algún muerto más, ya puede el Gobierno y sus magistrados y policías aux ordres calificar dichos crímenes de meros ajustes de cuentas entre bandidos, sin incidencias políticas, nadie se lo cree. Bandidos lo son todos, nacionalistas y terroristas lo son todos, independentistas lo son todos, como lo acaba de repetir Talamoni, la prima donna corsa, en las negociaciones con Matignon: “claro, estos acuerdos con el Gobierno, sólo son un primer paso. Nuestro objetivo sigue siendo la independencia”.

Entonces ¿por qué se mata sistemáticamente a una fracción del nacionalismo radical corso? Por el reparto del botín y del poder, desde luego, y no es la primera vez que se matan entre terroristas mafiosos, esa guerra sucia viene de lejos. Lo nuevo, lo que me recuerda a los GAL felipistas, es la complicidad, apenas disimulada, del Gobierno francés en estos crímenes, porque quiere obtener resultados “positivos”, antes de las elecciones de 2002.

La corresponsal en España de Le Monde, Marie-Claude Descamps, parece indignarse, vale la pena notarlo, ya que es la primera vez –reservaba su ira al Gobierno y al PP– porque ETA exige ahora el pago del “impuesto revolucionario” en euros. Tiene su lógica, su “tesoro de guerra”, obtenido por extorsión de fondos, acompañado de amenazas de muerte y asesinatos, se amontona en sótanos, pero en pesetas –o en francos, que también extorsionan en Francia–, o sea, en billetes que dentro de poco no tendrán ningún valor. Me pregunto si eso va a plantear problemas a los desgraciados organizadores del Festival de San Sebastián. Ya tenían preparadas sus maletas forradas de pesetas, para subvencionar los asesinatos de ETA, el sueldo de sus matones profesionales, y cosas así, tan cinematográficas, y de pronto ¡zás! ETA les exige euros.

Los hijos no son responsables de las opiniones políticas de sus padres, pero yo imagino cómo se hubiera utilizado este dato familiar, si Lionel Jospin hubiera sido un líder de la derecha. Su padre, Robert Jospin, fue de esos socialistas que consideran la guerra la peor de las catástrofes, peor incluso que el nazismo, y se hizo “petainista”, y fue nombrado consejero municipal por el Gobierno de Vichy. Después de la guerra, fue expulsado del PS, por “colaboracionista”, pero no se calló, formó parte de los “revisionistas”, o sea, de aquellos que negaban el holocausto de los judíos en los campos nazis. Menudo pájaro. Su hijo, Lionel, le admiraba mucho, según un libro reciente, sobre la familia Jospin.

Uno tras otro, los intentos por “ajusticiar”, bajo cualquier pretexto, al presidente Chirac se desinflan, lo que provoca iracundos pataleos en Le Monde. Roland Dumas, en cambio, se ve envuelto en un nuevo pleito, en relación esta vez con supuestas estafas y comisiones ilegales en la venta póstuma de unas estatuas del genial Giacometti.

El zoo vasco de Arzalluz
ANTONIO ELORZA El Correo 7 Septiembre 2001

En una entrevista concedida al escritor Adam Michnik, publicada íntegra en el diario polaco ‘Gazeta Wyborcza’, y recogida por un diario madrileño, Xabier Arzalluz explicaba semanas atrás parte de su ideario. Aunque con un poco de retraso, y gracias a un viejo amigo, profesor en la Universidad Jagellónica de Cracovia, pude hacerme con la versión francesa del texto completo. El conjunto no es muy ilustrativo por lo que concierne a opciones concretas del líder peneuvista, salvo en el tema de la independencia, pero sí arroja suficiente luz sobre su estrategia del discurso. Arzalluz no pretende informar a la opinión pública polaca sobre la realidad política vasca, sino atraer su simpatía respecto de una causa. Ahora bien, al prescindir del nivel descriptivo, sus palabras dejan al descubierto el tipo de recursos utilizados para la polémica y también, de vez en cuando, el fondo de su alma política.

En el primer aspecto, Arzalluz desarrolla una ‘estrategia de captación’. Sabe que los polacos han sido y son un pueblo profundamente nacionalista, sometido a otros durante largos períodos de su historia, y por ello sugiere recurrentemente que existe un paralelismo entre las respectivas posiciones. No ahonda mucho en ello, porque es también consciente de que su interlocutor no es un lego en asuntos de España y por eso rechazaría cosas tales como que España ocupa militarmente a Euskadi. En consecuencia, se limita de un lado a jugar con el valor de la diferencia entre vascos y españoles, y de otro con el «ustedes, los polacos, lo entenderán». Menciona cálidamente el denominador común católico y llega a ofrecer el País Vasco como lugar de acogida para eventuales inmigraciones de polacos y otros eslavos. Claro que alguna vez se pilla los dedos, como cuando entra en el terreno de las definiciones nacionales, para subrayar lo que es ser vasco, en paralelo a ser polaco. Michnik le corta, recordándole que alguien llamado Hitler jugó ya a eso, definiéndole entonces a él como judío, con las consecuencias sabidas.

La huida de la realidad, ligada a la dimensión propagandística, hacen inevitable una constante recaída en la simplificación, cuando no en el puro y simple engaño. El mensaje que Arzalluz quiere transmitir no es sólo que «no necesitamos a Madrid para nada», sino que la continuidad de Euskadi en un marco español resulta altamente perjudicial para los vascos. Para ello no vacila en pronunciar las más toscas afirmaciones. Euskadi no necesita el mercado español, los gobiernos españoles cerraron altos hornos y astilleros vascos «sin que les preocupasen los conflictos que esa medida provocaba», realizaron devaluaciones para perjudicar a la economía vasca, etcétera. El Gobierno de Madrid causa todos los males y el de Vitoria todos los bienes: así las cosas, «¿cómo renunciar al objetivo de la independencia?» Además, el régimen político español es «una democracia de bajísima calidad», tutelada por el Ejército (la vasca, sin duda, con terror permanente, debe ser el óptimo técnico, nota A.E.).

Pero donde el recurso al engaño y a las omisiones se vuelve endémico es al tratar de ETA que, claro, nada tiene que ver con el ideario del PNV y fue fruto... de la política norteamericana. Es una visión orientada a subrayar la diferencia, manteniendo escondido el cordón umbilical, que sin embargo despunta en la valoración de los efectos sobre Euskadi. Resulta que el principal problema no son los muertos por atentados en el conjunto de España, sino «la enorme mancha social» provocada por la existencia de presos y huidos que «todos son de aquí». Cosa que nunca dice Arzalluz de las víctimas salvo de los industriales vascos extorsionados. No es que Arzalluz provoque al hablar así; se limita a escoger su campo. Por eso mismo, cuando Michnik le pregunta por el sentido político de los asesinatos de concejales de PP y PSOE, toca de nuevo escapar. «Desconozco cómo fijan ellos sus objetivos; antes no era así», replica con gesto de ingenuidad.

Arzalluz puede hablar de este modo, porque lo hace desde una atalaya para él incuestionable, la superioridad de los vascos, entendiendo por tales a los vascos de origen y nacionalistas. Frente a los españoles, esos vascos de pura cepa y de ideas fieles a su origen son más ordenados, más trabajadores, siempre están activos: «El vasco nunca se ha encontrado en la miseria», sentencia. «Somos un pueblo pequeño, pero que aprende y asimila muy fácilmente», añade. «El pueblo vasco es un organismo vivo». Arzalluz emparenta de este modo con las formas más radicales de sabinismo en los albores del siglo, cuando el médico José de Arriandiaga (‘Joala’) planteaba la incompatibilidad entre razas, entre vascos y españoles, como algo similar a la que existe entre perros y gatos. Arzalluz matiza, no es incompatibilidad, pero si diferencia fundadora a la que subyace la sangre. Y no sólo en el contencioso vasco-español. Fraga Iribarne será un déspota, pero tiene «origen innegablemente vasco». Pura biología. De ahí que pueda explicarse la sorprendente divisoria que Arzalluz marca entre Alemania, que «es una nación homogénea» (sic, algunos deben enviarle abrazos desde la tumba, nota A.E.), en tanto que Francia «no es una nación», sino como España un amasijo de grupos étnicos, destinado a fragmentarse. La historia cultural y política no cuenta; el proceso de integración democrática en el Estado-nación tampoco. Etnia y sangre determinan el hecho nacional -con su corolario de segregación política-, en el cual los extraños pueden aspirar a introducirse únicamente si respetan en su integridad el código nacionalista.

Y como inevitablemente sucede cuando se parte de postulados de limpieza (perdón, ‘homogeneidad’) de sangre en el origen, étnica en el presente, se hace imprescindible trazar el círculo de los excluidos, donde figuran aquellos que rechazan la trama abertzale, y si son vascos tanto peor. En este sentido, la entrevista con Michnik alcanza una cima gozosa cuando Arzalluz pone en tela de juicio la condición de vasco de Fernando Savater, partiendo de que es hijo de notario, y los notarios, como los buhoneros, son gente itinerante, desarraigada. De nuevo la sangre, pero ahora para forzar una expulsión. También le molestan, como no podía ser menos a tan preclaro portavoz de viejas discriminaciones, «los conversos». Los oponentes del país a su nacionalismo están, pues, contaminados ideológicamente desde el origen. Apliquémosles los nuevos Estatutos de limpieza étnico-ideológica. De sus orígenes familiares en el carlismo del 18 de julio, el de su padre, el de mi tío Ignacio en Azkoitia, Arzalluz no habla. ¿Eran a su modo verdaderos vascos o es que en este caos no hay ‘conversos’, sino continuidad?

El Foro de Ermua acusa a Madrazo de venderse al PNV con tal de entrar en el Gobierno
EP Libertad Digital 7 Septiembre 2001

El secretario del Foro de Ermua, Ernesto Ladrón de Guevara, ha instado al coordinador de EB, Javier Madrazo, a que “se aclare” por “no saber diferenciar entre justicia y política” en relación a su participación en el Gobierno vasco a cambio de evitar con sus votos la creación de una comisión sobre las víctimas en el Parlamento vasco.


Ladrón de Guevara aseguró que “resulta inexplicable que un partido que no es nacionalista, y en cualquier caso en los nacionalistas también, se niegue a crear una comisión de víctimas para restituirles el reconocimiento y la dignidad que merecen que se les ha negado durante muchísimo tiempo en el País Vasco”.

Asimismo, recordó que en la anterior legislatura del Gobierno de Ibarretxe, la Comisión de Víctimas “fue más una comisión donde estuvo Josu Tenera en defensa de los presos que en defensa de las víctimas”.

Insiste el secretario de esta asociación en que “resulta absolutamente inexplicable que un partido que no es nacionalista como Izquierda Unida se niegue a configurar una comisión de víctimas donde haya un reconocimiento expreso a la legitimidad moral y a la deuda que tiene la sociedad con esas víctimas”.

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