AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 9 Septiembre  2001
#Un comunista en la corte nacionalista
Editorial La Razón 9 Septiembre 2001

#Los votos no huelen
Luis María ANSON La Razón 9 Septiembre 2001

#El polvorín de Ceuta
Editorial La Razón 9 Septiembre 2001

#Fundamentalismo
Pilar CERNUDA La Razón 9 Septiembre 2001

#Cultura valenciana no es la catalana
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 9 Septiembre 2001

#Éxodo
Alfonso USSÍA ABC 9 Septiembre 2001

#Madrazo, el bien pagao
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 9 Septiembre 2001

#LA IMPUNIDAD TALIBAN
Editorial El Mundo 9 Septiembre 2001

Un comunista en la corte nacionalista
Editorial La Razón 9 Septiembre 2001

La incorporación de Izquierda Unida al gobierno nacionalista vasco se puede considerar ya un hecho consumado, a falta de la confirmación oficial. Ha sido un largo noviazgo en el que ambas partes deseaban el matrimonio. IU, para encontrar un lugar bajo el sol que más calienta, el del poder. El PNV y su apéndice EA, para tener un paraguas en el que disimular su planteamiento rabiosamente identitario alrededor de la causa soberanista.

   Es una buena noticia para la clarificación de posiciones en el País Vasco. IU dejará de manejarse en la ambigüedad desde la que se encargó de hacer el trabajo sucio al PNV como caballo de Troya en la izquierda. Su vocación no está en esa ideología, sino en la causa nacionalista que realmente anima a Javier Madrazo, el líder de IU en el País Vasco. El presunto izquierdismo no ha sido más que una pantalla, que el actual salto hacia el Gobierno se ha encargado de levantar.

   No puede sorprender, por tanto, el aparente travestismo ideológico que la alianza PNV-IU conlleva. Porque, en buena lógica, si hay dos partidos que nunca podrían entenderse, esos serían una IU de casi total composición comunista (y, por su ideología, internacionalista y de izquierda) con el PNV, nacionalista y representante de la derecha burguesa.

   Hermoso hermanamiento éste entre los obreristas y los capitalistas, que puede recordar a los sindicatos verticales del franquismo, que eliminaban las diferencias de clase en pos de un proyecto nacional común.

   Pero así son las cosas de la política, aunque maniobras instrumentales como la protagonizada por IU y PNV no se habían visto en España. Se conocían alianzas entre la derecha nacional y nacionalista; entre el centro izquierda y el centro derecha. Incluso entre izquierda y derecha nacionalistas. Pero entre un partido de la izquierda nacional y uno de la derecha nacionalista era una relación inédita.

   Es un síntoma de la falta de normalidad política en el País Vasco, pero también del abandono de los principios por los partidos políticos. Sus tácticas para conseguir el poder están muy por encima de su necesidad de coherencia. Quizá podamos ver un ejemplo pronto todavía más patético: la alianza entre el PSOE y los independentistas del Bloque Nacionalista Gallego.

   Con actitudes como ésta, el juego de partidos hace crisis. Los votantes pueden quedar desconcertados: apoyan a un comunista, y se alía con el más conspicuo derechista. Y viceversa. Y luego, ambos hablan del «respeto a la voluntad del pueblo vasco» como su gran objetivo. Léase: respeto a la voluntad de poder de los jefes del nacionalismo vasco.

Los votos no huelen
Luis María Anson anticipó el pacto entre el PNV y los comunistas que está
a punto de cerrarse. Por su interés publicamos a continuación la Canela fina que, con el título «Los votos no huelen», se publicó el pasado 11 de junio
Luis María ANSON La Razón 9 Septiembre 2001

de la Real Academia Española

En la anterior legislatura, Ibarreche fue alzado lehendakari con los votos de EH, es decir con el apoyo de los cómplices confesos de la banda terrorista Eta. Hoy se propone permanecer en el cargo con el respaldo de su partido y de IU, lo que constituye una minoría cualificada de la Cámara.

   ¿Por qué Ibarreche/Arzallus han tendido la mano a IU? Porque en la legislatura anterior la retirada de EH dio mayoría relativa a los partidos nacionales, lo que obligó al PNV a convocar elecciones anticipadas. Ante la enventualidad de que EH repita la operación o asista sólo al mínimo de sesiones para cobrar, el lehendakari ha negociado la incorporación a su Gobierno de IU. Los tres partidos nacionales tienen 35 votos y el PNV 33. con la maniobra realizada, en ausencia de EH, Ibarreche dispondrá de 36 escaños frente a los 32 que suman PP y PSOE.

   Lo que ocurre es que IU es un eufemismo para enmascarar al Partido Comunista. Eso significa que el PNV, tradicional agrupación demócrata cristiana, gobernará en alianza con los comunistas. Tito reprochó a su padre el emperador Vespasiano que se cobrase a los romanos por la utilización de los urinarios públicos. Llegó el primer dinero recaudado. El emperador llamó a su hijo, se lo mostró y dijo: «Non olet». Y efectivamente el dinero no huele para algunos. Los votos tampoco.

El polvorín de Ceuta
Editorial La Razón 9 Septiembre 2001

La situación de la Ciudad Autónoma de Ceuta empieza a llegar a límites enormemente preocupantes. Los recientes disturbios pueden considerarse como una más de las gotas que rebosan el vaso. Unos incidentes que, según todos los indicios, estuvieron cuidadosamente organizados y que apuntan entre sus inductores a las mafias del narcotráfico y la inmigración ilegal, con un respaldo indirecto de elementos promarroquíes. Unos disturbios que merecieron el calificativo por el delegado del Gobierno de «pequeña intifada» y que reflejan que se está incrementando la tensión en un lugar delicadísimo de la geografía española.

   Numerosos testimonios recabados por LA RAZÓN hablan de un progresivo repliegue, de un atemorizamiento creciente, de la comunidad española no musulmana. En ésta se aprecia una sensación de desprotección, porque algunos de sus conciudadanos musulmanes, así como determinados inmigrantes de origen marroquí se encuentran crecidos, se sienten con un poder y una capacidad de intimidación que nadie se ve con capacidad de frenar. A esto se le añade que las mafias consiguen con su dinero ilícito una riqueza y una importancia social que se ha convertido en un ejemplo letal para los jóvenes, entre los que encuentran numerosos candidatos a la actividad delictiva porque ello les asegura dinero y relevancia.

   No faltará quien, por desconocimiento de la situación que viven los ciudadanos de Ceuta, se rasgue las vestiduras diciendo que las denuncias tienen un origen racista. Pero quien quiera ponerse una venda «progresista» delante de los ojos, sólo tiene que viajar a la Ciudad Autónoma. Lo que allí verá no tiene nada que ver con diferencias culturales entre razas, sino la toma de poder por parte de organizaciones delictivas constituidas en mafias cada vez más estructuradas y peligrosas, cada vez más desestabilizadoras de la convivencia social.

   No cejaremos en reclamar la integración entre comunidades. Pero tampoco callaremos cuando una de ellas busque la preponderancia violenta sobre otra, apoyada en la dejación de los poderes públicos. Ni los inmigrantes ni los musulmanes deben ser discriminados, ni ellos pueden a su vez enseñorearse de una ciudad.

Fundamentalismo
Pilar CERNUDA La Razón 9 Septiembre 2001

Se nos llena la boca para dedicar los peores calificativos a quienes presionan, coaccionan, humillan y hasta matan esgrimiendo una bandera religiosa, y no nos damos cuenta de que fundamentalistas de la peor catadura los tenemos al lado. Son de piel blanca, cristianos, tienen cultura, pertenecen a la Unión Europea, presumen de formar parte de un país democrático y dicen respetar la libertad por encima de todo.

Las imágenes más perversas de los últimos tiempos proceden del Ulster, de un barrio de Belfast en los que unos desalmados han atacado a niñas de cuatro años simplemente porque son católicas. Lo que ocurre en algunos países en los que llevan el Corán a sus últimas consecuencias nos llena de horror, pero el trato salvaje a las alumnas del colegio de la Santa Cruz nos debería llenar de vergüenza. Las instituciones europeas no pueden permitir, que en esta comunidad que tanto ha costado construir, unas niñas sean agredidas por ciudadanos que pretenden que piensen igual que ellos y recen su mismo credo. Hay que repudiarlos públicamente, aislarlos, condenarlos al ostracismo. Y exigir mayor rigor y eficacia a sus gobernantes.

Cultura valenciana no es la catalana
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 9 Septiembre 2001

La Generalitat Valenciana padece estos días una injusta campaña de desprestigio cultural por parte de su homónima de Cataluña, sustentada en la tergiversación y en premisas falaces.

   El Gobierno de Eduardo Zaplana decidió ¿por fin! este curso promover la literatura valenciana, apostando así por su reivindicación y conocimiento, tanto en castellano como en vernácula. Evidentemente en detrimento de los autores catalanes, al menos en los programas obligatorios de mínimos. Aunque tarde, el conseller de Educación, Manuel Tarancón, ha dejado de lado falsas «malas conciencias» demostrando la existencia de una cultura valenciana y en valenciano a lo largo de los siglos.

   En definitiva, ha decretado que en las asignaturas de ESO y Bachiller correspondientes a la Lengua y Literatura valencianas es ineludible estudiar, entre otros autores de esta Comunidad, a Ausiàs March, Joan Martorell con su «Tirant», Rois de Corella, Isabel de Villena, Joan Fuster, Vicent Andrés Estellés, María Beneyto, el «Misteri de Elche» y algunos otros, a los que cada centro puede añadir los que le venga en gana. No hay censura.

   La reacción de Jordi Pujol, mal acostumbrado en este asunto por los Gobiernos socialistas de Joan Lerma -su programa sólo incluía a los valencianos Fuster y Estellés, el resto eran catalanes- no se ha hecho esperar, denunciando que se trata de «eliminar el patrimonio común de las dos Comunidades».

   La proclamación de esta riqueza común, eso sí, es dinamitada en la legislación de la región norteña, en la que no se incluye a valenciano alguno. Para ellos sólo existen March, Martorell y Corella cuando se refieren al «siglo de oro». Como Cataluña carece de este periodo en su Historia, se los apropia ocultando su condición de valencianos. Ninguno de los demás cabe en sus libros de texto, a pesar de todo el tesoro común que proclaman. Cuando se refieren al Modernismo, empero, sí reflejan la escuela balear. El Gobierno catalán, no los catalanes, ha mostrado en los últimos años sus recelos hacia el desarrollo económico valenciano. Ahora, parece dispuesto a impedir lo inevitable: la caída de los tópicos culturales y el reconocimiento de la rica Historia valenciana. De la ministra Pilar del Castillo -lo suyo también tiene delito- me ocuparé en otra «periferia».

Éxodo
Por Alfonso USSÍA ABC 9 Septiembre 2001

Había desaparecido y ha emergido como portaestandarte del PSOE en Galicia. Me refiero al tránsfuga José Luis Barreiro, que pasó de cacique a conservador, de ahí a mamporrero socialista y ahora anda de morros blandos con los independentistas del Bloque Nacionalista Gallego. Claro que Francisco Vázquez, el alcalde socialista de La Coruña, no traga. Es lógica la ambición del PSOE de terminar con la mayoría absoluta y el Gobierno de Manuel Fraga Iribarne en Galicia, siempre que no hiera la dignidad de su partido con socios indeseables. Me extraña que José Luis Rodríguez Zapatero y Jesús Caldera no consideren ese detalle, que tanto ha perjudicado a los socialistas en los últimos años. Tener a José Luis Barreiro de aglutinador de fuerzas y jefe de campaña es tan incoherente como colocar a Sara Montiel en la presidencia de «Médicos sin Fronteras». Pero ya se sabe que en la Política se hacen muchas más tonterías que en la calle.

Barreiro fue un tránsfuga escandaloso y sus argumentos para justificar su traición se recuerdan ridículos. La relación de desleales parlamentarios y municipales de nuestra joven democracia ocuparía varias páginas de este periódico. El madrileño Piñeiro, el aragonés Gomáriz y Cristina Almeida y López-Garrido, entre otros, merecen un alto lugar en el escalafón de aprovechados. Por ahí anda Verstrynge todavía, buscando acomodo. Resulta que aquí, la memoria es lujo de pocos, y el paso del tiempo nubla el recuerdo de las fechorías. También hay que valorar el ejemplo de políticos que, en desacuerdo con la orientación de su partido, grupo parlamentario o municipal, han dimitido para irse a su casa sin quedarse con el escaño como bien propio.

Pero una cosa es el transfuguismo y otra muy diferente el éxodo masivo, la huida acelerada de una multitud. En el Ayuntamiento de La Línea de la Concepción, los diecisiete ediles del GIL se han pasado al Grupo Mixto. Extraña figura la de un Grupo Mixto tan mayoritario. La intención no escondida de estos diecisiete ediles es la de incorporarse al Partido Popular, y Jesús Gil y Gil ha calificado la situación de «traición» y «transfuguismo». El tránsfuga suele ser un fresco, o un par de ellos, que dislocan la voluntad ciudadana en su propio beneficio. Esa chica de Ceuta, por ejemplo, que ya no puede vivir en Ceuta. Pero cuando son diecisiete los que se pasan, el análisis merece una distinción. Se fuga un preso de la cárcel. Pero cuando Juan March Ordinas, en plena República, huyó de la prisión en compañía del resto de los presos, de los carceleros y del director del centro penitenciario, no protagonizó una fuga. Aquello fue otra cosa.

Lo de La Línea de la Concepción no es transfuguismo. A Gil y Gil no le ha quedado ni el consuelo del bobo con apetencias de chalé. Se le han ido todos, y eso responde a otras preguntas que no se pueden formular desde la normalidad. El descacharramiento del GIL se veía venir desde que nació descacharrado. Una cosa es que Gil se defienda con uñas, dientes, trampas, manejos y toda suerte de artimañas. Pero no puede pretender que los que fueron suyos -primer mal paso que ya los descalifica-, se comporten como héroes. El líder zulú Manghassa, al frente de seis mil guerreros, acechaba a una patrulla de doce soldados de Su Majestad Británica al mando del perseverante teniente Hollgrove. Manghassa envió un mensajero en son de paz, recomendando al teniente la rendición y prometiéndole un trato afable como prisionero. Se hallaban a diez mil kilómetros de Londres y los soldados estaban predispuestos a aceptar las condiciones. Pero Hollgrove se decantó por la heroica resistencia. No prosigo el relato porque se me pone la carne de gallina. Pero aquellos doce soldados, después de dejar solo en la trinchera al contumaz oficial, se establecieron en Natal, la vieja Zululandia, y hoy sus biznietos se lo agradecen desde sus prósperas granjas.

Lo de la Línea de la Concepción nada tiene de admirable. Pero un éxodo tan unánime responde a un desastre total. Huyen de la quema, de la mofa, del estigma. Huyen de Jesús Gil.

Madrazo, el bien pagao
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 9 Septiembre 2001

Si la vida en el País Vasco no fuera tan trágica tendrían que darnos risa las reacciones de algunos socialistas ante el pacto de Ezker Batua con el PNV y EA. ¿Qué pueden reprocharle a Madrazo los que estuvieron gobernando con los nacionalistas durante tantos años y, lejos de haberse arrepentido de ello, siguen presionando a la dirección del PSE/PSOE para que vuelva a las andadas y recupere las Consejerías de Educación, de Justicia, de Turismo...? En realidad los Odón Elorza no tienen argumentos de fondo contra Madrazo. Si acaso, de oportunidad pero en ese terreno, en el del oportunismo, ¿quién puede aventajar al líder de Ezker Batua?

Madrazo se les ha adelantado. Siempre se les adelantó. Pertenece a una tradición que ha jugado a la vanguardia: unas veces con las armas, otras sin ellas. Es cierto que muchos viejos comunistas se liberaron del espejismo nacionalista y hoy están en el Foro de Ermua o colaboran con el PP o con el PSOE. Recordemos a López de la Calle como símbolo. Pero Madrazo y sus compañeros han persistido en su tradición, no la han traicionado, son «fieles» a la tradición de los que siempre traicionaron a España. Fueron quedando, eso sí, pocos. Entre los que se iban con ETA y los que volvían a la racionalidad de la paz, el grupo de Madrazo, el viejo PC de Euskadi, iba quedando mermado, demediado. Pero desde su pequeñez moral y partidaria, Madrazo siempre supo encontrar su hueco en eso que se llama el arco ideológico: a la derecha los democristianos del PNV, después los socialdemócratas de EA y después Ezker Batua, en la tradición comunista, y mañana, «Dios lo quiera», los etarras, en la extrema izquierda, ya en la tregua definitiva y a la construcción pacífica de la patria vasca. ¿Acaso no es un adelanto de ese momento el acercamiento de ochenta mil votos de Batasuna a la coalición PNV/EA?

Madrazo tiene el mérito, frente a los comunistas gallegos, de haber sabido salvar unas siglas. Sus compañeros gallegos o bien se fueron al PSOE como Pérez Touriño, donde representa el sueño confederal, o se dejaron engullir por la coalición BNG y están en la base de éste, en una de las capillitas, tironeando de Beiras, para garantizar no ya los contenidos de izquierda de la formación sino la ortodoxia nacionalista de ésta. Madrazo, en cambio, se ha mantenido como cabeza de ratón para convertirse ahora en cola de león.

Pero Madrazo no es sólo un madrugador nato. En esta hora en que la confusión ideológica se ha convertido en virtud, ha conseguido hacer de un partidillo testimonial (desde el punto de vista de la cantidad, que no de la ética) un recuelo digno de estudio: su capacidad para la integración es tal que, como buen heredero de Stalin, es fiel a la vez al materialismo histórico y al etnicismo, a Molotov y a Ribentrop, a la lucha de clases y al servilismo perruno a la burguesía nacionalista, a la estética de Mayo del 68 y a esta grotesca «intifada» vasca que es la kale borroka. Pero, desvergonzado, él sabe que tiene que justificarse por una contribución especial dentro de la coalición de Gobierno y, así, ha dicho que Ezker Batua va a aportar al Gobierno vasco sentido de la justicia social. Un grano de sal, dado el tamaño de Ezker Batua y su peso electoral. Sal terrae, que podría decir el antiguo miembro de comunidades cristianas de base, que es Madrazo.

También ha dicho que con la llegada de Ezker Batua al Gobierno de Vitoria se podrá demostrar que es posible la convivencia de nacionalistas y no nacionalistas, es decir, de todos los que están por la autodeterminación, es decir, de todos los partidarios del separatismo, es decir, en contra de los que están por la realidad histórica y actual de España... Madrazo viene a decir que es posible la convivencia de todos aquellos que están en contra de la Constitución: unos por nacionalistas y otros por mamporreros, como él. El caso del no nacionalista bien pagao.

LA IMPUNIDAD TALIBAN
Editorial El Mundo 9 Septiembre 2001

T
ras malvivir un mes aislados del mundo exterior, los ocho cooperantes extranjeros acusados de propagar el cristianismo en Afganistán fueron presentados ayer ante el temible Tribunal Supremo de Kabul. Las seis mujeres iban cubiertas de acuerdo con la estricta tradición islámica. Una de ellas incluso vestía la burkha, una jaula de tela con una rejilla a través de la cual se podía vislumbrar la angustia en sus ojos.

Y no es para menos. Según la interpretación que hacen de la ley islámica los teólogos del integrismo talibán, los acusados de incurrir en proselitismo podrían ser condenados a morir en la horca. Los ejemplares de biblias traducidas a varias lenguas afganas, que fueron encontrados en las casas particulares de los cooperantes y en la sede de su organización, sugieren que -en contra de lo que alegan- sí estaban realizando labores de evangelización. En cualquier caso, esto de ningún modo justifica el trato que han recibido. El que, en su primera comparecencia, los acusados tuvieran que rellenar un formulario en una lengua que la mayoría de ellos desconoce da motivo para pensar que el juicio es en realidad una farsa.

Este lamentable episodio se suma al catálogo de ultrajes perpetrados con total impunidad por el régimen que controla ya el 90% de Afganistán. La represión ideológica, las ejecuciones públicas y la opresión sistemática de las mujeres constituyen los pilares del estado islámico que la milicia fundamentalista ha logrado instaurar. Así como la ONU ha impuesto sanciones a Kabul para que entregue al terrorista Osama Bin Laden, la comunidad internacional en su conjunto tiene la obligación moral de intervenir para que los cooperantes extranjeros -y sus compañeros afganos aún en espera de ser juzgados- sean finalmente liberados. Hay que evitar que la destrucción gratuita de los Budas de Bamiyán se convierta en un nefasto precedente. La fórmula es simple: menos polemizar sobre la posible amenaza de unos hipotéticos estados gamberros y más tomar medidas eficaces contra regímenes concretos que atentan contra los derechos humanos más básicos.

Recortes de Prensa   Página Inicial