AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 14 Septiembre  2001
#Una gran coalición contra el terrorismo
Editorial El País14 Septiembre 2001

#Estupideces "correctas"
Enrique de Diego Libertad Digital  14 Septiembre 2001

#Piqué no sirve para esto
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Septiembre 2001

#¿Pagar al terror?
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 14 Septiembre 2001

#Un nuevo tipo de guerra
Pío Moa  Libertad Digital 14 Septiembre 2001

#Educar en valores
Alicia Delibes Libertad Digital 14 Septiembre 2001

#La Prensa frente al terror
Editorial El Correo 14 Septiembre 2001

#En América nadie pide ahora diálogo
ANTONIO BURGOS El Mundo 14 Septiembre 2001

#Macroterrorismo
ANTONIO ELORZA El País 14 Septiembre 2001

#La prensa mundial se cita en Bilbao para denunciar la coacción de ETA
BILBAO. M. Alonso ABC 14 Septiembre 2001

#El fiscal critica que la mayoría de los sabotajes y disturbios de terrorismo callejero «concluyen sin ningún detenido»
MADRID. M. P. ABC 14 Septiembre 2001

#Seis de cada diez alumnos de ESO en Cataluña dan todas sus clases en catalán
BARCELONA. E. Barrera ABC 14 Septiembre 2001

Una gran coalición contra el terrorismo
Editorial El País14 Septiembre 2001

¿Quién podía imaginar que el artículo 5 de defensa colectiva del Tratado de Washington, firmado en 1949 y pensado para defender a Europa de la amenaza soviética, se activaría por vez primera 52 años después, tras un ataque terrorista contra el territorio de EE UU? Los aliados han dado prueba del mayor grado de solidaridad al considerar que este ataque lo ha sido contra todos, aunque conservan su libertad de acción. Incluso Rusia, en la reunión de su Consejo conjunto con la OTAN, expresó su 'cólera e indignación ante los actos bárbaros cometidos'. Bush está preparando una gran coalición contra el terrorismo. El Congreso norteamericano, unido, está dispuesto a aprobar la preceptiva declaración de guerra. Pero el presidente está obligado a gestionar el conflicto con pericia: esto no es la Guerra del Golfo para liberar el territorio kuwaití.

España ha mostrado su plena solidaridad como corresponde a un país plenamente integrado en la Alianza Atlántica, que ha participado en las guerras del Golfo y de Kosovo, que tiene bases de utilización conjunta con EE UU y que sufre el azote de otro terrorismo, éste sí con nombre: ETA. El Gobierno y la oposición han demostrado unidad de criterio, puesta de nuevo ayer de relieve en el Parlamento, que refuerza la posición de nuestro país.

Otros muchos Estados se han unido a la condena del pavoroso acto cuyo primer balance de víctimas mortales se eleva por encima de 5.000. Irak no se ha sumado a las expresiones de rechazo y horror ante lo ocurrido, mientras Afganistán ha afirmado no tener nada que ver con el atentado. Han sido numerosos los países árabes y musulmanes que han manifestado su solidaridad a Washington. Pero de ahí a apoyar a Bush en cualquier modalidad de respuesta hay un largo trecho. Como ya ocurrió durante la Guerra del Golfo, la tensión se palpa en muchas sociedades islámicas, aunque el anuncio de una entrevista el próximo domingo entre Arafat y Peres ha despertado unas mínimas esperanzas.

Las pruebas de solidaridad internacional deben llevar a EE UU a regresar al multilateralismo y dejar de actuar, como ha hecho en demasiadas ocasiones, como un llanero solitario. En este sentido es una señal positiva que ayer los republicanos decidieran desbloquear el pago de la deuda de EE UU con la ONU, cuyo apoyo van a necesitar más que nunca. La situación creada por el atroz atentado vuelve a poner de relieve la necesidad de una justicia internacional, con la creación del Tribunal Penal Internacional (TPI) que EE UU ha rechazado.

George Bush está intentando aunar en torno a EE UU la mayor coalición política posible para apoyar el castigo a quienes organizaron la cadena de atentados y, previsiblemente, a los Estados que les han prestado apoyo financiero, logístico, organizativo o que simplemente les hayan dado cobijo. Las pruebas que está acumulando el FBI apuntan hasta ahora hacia un compleja y extensa red transnacional que se mueve dentro de los grupos fundamentalistas islámicos.

De momento, la coalición debe servir, ante todo, para unir las capacidades de los servicios de información o espionaje. Es poco previsible que la respuesta exija una participación militar directa de los aliados, pero la lucha contra el terrorismo exige que los servicios secretos intercambien toda la información disponible, porque sólo así se reducirá la movilidad y capacidad de estos grupos. La Unión Europea tuvo ayer un buen gesto al convocar una reunión extraordinaria de ministros del Interior para estudiar medidas comunes contra el terrorismo y cómo compartir información con Estados Unidos.

El castigo no debe convertirse en una cruzada que desborde la lucha contra el terrorismo. Acertar en las medidas será más complejo que planear la contraofensiva en el Golfo. Más que una guerra, EE UU y la coalición internacional deben impulsar una acción policial global de enorme envergadura, aunque pudiese implicar el desalojo de algún régimen que haya colaborado con los terroristas. En la mente de todos está el de los talibán. Pero Bush debe sopesar los efectos a largo plazo. Errores como los que EE UU cometió al impulsar las guerrillas fundamentalistas en su lucha contra la invasión soviética de Afganistán han acabado rebotando contra el conjunto de Occidente. El Gobierno francés tiene razón al pedir a Estados Unidos que el mundo de después del castigo no sea aún más peligroso que el actual. Debe ser un mundo más libre pero más seguro. La acción debe servir para acabar con el terrorismo y generar un movimiento internacional contra todas sus manifestaciones.

Estupideces "correctas"
Por Enrique de Diego Libertad Digital  14 Septiembre 2001

Lo de “El País”, el símbolo del capitalismo oscuro español, es de lógica ilógica. “No pueden pagar justos por pecadores, hay que evitar el histerismo entre los dirigentes políticos”, sin “caer en la tentación de lanzar contraofensivas si no se sabe a ciencia cierta de quién o de dónde proviene el golpe”. Viene luego la exculpación de las muestras de satisfacción ante la muerte indiscriminada de personas inocentes. Cuando salieron las escenas de niños y adultos palestinos festejando a tiros el genocidio, la presentadora española puntualizó púdica: “quizás no sabían las dimensiones de la tragedia”. “El País” va más allá: “las imágenes de televisión de numerosos niños palestinos bailando en Jerusalén eran suficientemente representativas de esa especie de desquite de los sufrimientos que ellos han padecido tantas veces entre el silencio occidental”.

Pero ese argumento tan emotivo y sentimental ¿no es una justificación directa de los suicidas que se han lanzado con todo el pasaje de los aviones contra las torres gemelas y el Pentágono? ¿Estamos dispuestos a asumir que otros aviones suicidas se lancen sobre las torres Kio o sobre la redacción de “El País”, tan globalizado y pudiente? ¡Que Occidente se inhiba, que se suicide no es otra cosa que la mejor respuesta con respecto a sus complejos valores! “Es preciso desterrar la idea de que estamos ante una prueba brutal del choque de civilizaciones. Alejar esa tentación es parte de la complejidad de una sociedad avanzada y plural, una característica con la que no hay que limitarse a convivir, sino de la que cabe sacar fuerza”. ¿Qué fuerza? Nada más políticamente correcto que manipular las palabras hasta vaciarlas de contenido.

Contra todas las evidencias, el atentado es una demostración del error de la política de Bush y sobre todo de su sensato y diabolizadísimo escudo antimisiles. Si así atacan con armas blancas y aviones comerciales, ¿qué no harían con misiles y armas nucleares? Pues ni por esas. El sentido común es el menos común de los sentidos para “El País” y el antiamericanismo es una enfermedad que no admite cataplasmas. El editorialista polanquista afirma sin que le tiemble el pulso o se le caiga la cara de vergüenza que “la forma en que se han producido los atentados pone de relieve lo absurdo e inútil que resulta la apuesta de Bush por un escudo antimisiles frente a posibles agresiones por supuestos estados gamberros”. ¿Por qué la premisa menor elimina la mayor? ¿Qué extraño silogismo es éste? ¡Estupidez en estado superlativo!.

Pero por si Polanco no tiene quien le escriba, siempre está Juan Luis Cebrián para mejorar la estupidez. Nada mejor que un viejo falangista para dar lecciones de demócrata exquisito y de antiamericanismo. El atentado terrorista, para Cebrián, es una consecuencia del orden mundial capitalista, del que él es un privilegiado: “Y es sobre este triunfo del odio, anclado muchas veces en el fundamentalismo ideológico o religioso, y que encuentra su mejor campo de acción entre los desheredados de la tierra, los que no tienen nada que perder porque ya lo perdieron todo, sobre el que se vienen estableciendo conscientemente, desde hace años, las bases de un llamado nuevo orden mundial, que amenaza con consolidar el lenguaje de la violencia como el único posible en las relaciones entre los hombres”. Bueno, esto es una justificación de la violencia indiscriminada, así que conviene echar algo de agua sobre el argumento: “el egoísmo ciego de muchos países desarrollados no excusa el entusiasmo gratuito de quienes jalean, mancillando el nombre de la justicia, a un puñado de tiranos de los países pobres”.

Pero el subdesarrollo en ningún caso es culpa de los tiranos y las políticas colectivistas, nunca criticadas desde lo políticamente correcto que “El País” representa en estado casi puro. No, la culpa –¡cómo no!– es de Occidente, porque haberse quitado de encima la hambruna que lo asolaba hace unos pocos siglos es un grave pecado original, y más por haber sobrevivido a los totalitarismos.

La solución está llena de buenas intenciones, desde luego: “[que] los ciudadanos de los países ricos no contemplen los programas de solidaridad como una manía de los tiempos, sino como el único antídoto posible contra el odio. Para que nunca más veamos a nadie, niños o mayores, celebrar el asesinato de ningún inocente”. Pero muchos de esos programas han servido para consolidar tiranías y extender los genocidios. El terrorismo no es, de esa forma, la sinrazón sino la razón última. Incluso un elemento de chantaje frente a la globalización, el último desideratum de este marxismo de vulgata, de este fascismo subliminal de la postmodernidad insidiosa, de ese integrismo subyacente de los relativistas morales.

Hay un liberalismo práctico, una defensa de la libertad innata, que está en las poblaciones, frente a la constante diabolización del liberalismo teórico –la corriente central de los valores morales de Occidente– de la inteligencia media. Occidente sobrevive a pesar de una parte de sus élites o de quienes se pretenden como tales, aunque sean una colección de estupidos en una especie de suicidio por sustitución. Kamikazes integristas. Quintacolumnistas del fundamentalismo.

Piqué no sirve para esto
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Septiembre 2001

El discurso a la nación del presidente del Gobierno el miércoles 12 de septiembre fue impecable, intachable, plausible, perfecto. Ni en el terreno de los principios ni en el de la estrategia política ni el de la oportunidad táctica cabe ponerle una objeción. Pero a veces Aznar parece el único miembro real del Gobierno Aznar. Hay muchos ministros, demasiados, que ni entienden, ni comparten ni apoyan el sentido nacional de su política. Hay algunos que no tardan ni veinticuatro horas en enmendarle la plana al Presidente y echar a pique la laboriosa botadura de un proyecto serio. En la tarde del jueves 13, el ministro de Asuntos Exteriores demostró en el Parlamento que si hemos entrado en una nueva época que exige una nueva actitud política para afrontar un desafío global también nuevo, aunque no desconocido para los españoles, él no sirve para esto y, en consecuencia, sobra en el Gobierno. Al menos en éste.

Aznar captó de inmediato, ya en Estonia y desde los primeros momentos de la masacre neoyorquina, hasta qué punto la tragedia americana tenía un hondísimo sentido político internacional y brindaba además un punto de apoyo indeseado pero oportuno para abordar la interminable tragedia española del terrorismo vasco. Esa incondicional y recíproca alianza con los USA, ese compromiso contra el terrorismo antidemocrático y antioccidental, ese acuerdo para el uso de todos los medios políticos, policiales, diplomáticos y militares para acabar con todas las formas de terrorismo que atacan a los países occidentales no es un simple ejercicio político verboso ni tampoco una ocasión diplomática de las que provocan en Piqué obsequiosidad epiléptica, como demostró ante Bush. Es una obligación moral internacional y también una ocasión nacional para obtener apoyo moral y material contra el terrorismo antiespañol. Aznar lo dejó clarísimo. Piqué lo oscureció del todo al día siguiente. Alguien sobra en ese gobierno, y no puede ser Aznar.

Piqué debía afrontar en el Congreso la rigurosa explicación política de por qué entramos realmente en una guerra, por qué decimos que es una guerra de nuevo tipo, pero guerra al fin, y por qué España tiene un interés añadido en ser parte de la fuerza que pueda finalmente derrotar al terrorismo islámico. Para esa tarea intelectual y política sobran, naturalmente, los mohínes y las genuflexiones, los asquitos de progre y las inhibiciones de carca. Cuando se han cometido disparates diplomáticos como los de Piqué en Palestina y Jerusalén, ni cabe esperar una gran brillantez ni se le pide ninguna originalidad. Pero sí que se atenga a lo que ha dicho Aznar. Que no sugiera que los USA van a pedir permiso a todos los aliados para actuar militarmente sólo después de obtener su apoyo porque ni es verdad ni sería deseable. ¿O es que alguien cree que Bush va a frenarse en su determinación militar, cuando la tome, si por ventura no lo aprueba el parlamento o la judicatura de Bélgica, pongamos por caso de acendrada inacción antiterrorista?

Se trataba, en el coherente discurso de Aznar, de ofrecer a los USA y a nosotros mismos toda la fuerza moral, ideológica, política y militar que requiere una guerra, no de entablar un torneo de sutilezas mentirosas, al estilo felipista, para engañar a la clase política y a la opinión pública. Ya no estamos ante la invasión de Kuwait sino ante la alevosa invasión de los USA para masacrar a sus dirigentes y a sus ciudadanos. Si Piqué no se ha enterado o si no entiende que a socialistas, comunistas y nacionalistas hay que explicarles crudamente lo que hay y lo que el Gobierno quiere que haya, para que lo entienda todo el mundo, o si no se atreve a explicarlo sin desvirtuar el mensaje de Aznar, el ministro debería irse a su casa. O a Televisión Española, que busca caras nuevas. A Piqué, cara le sobra, pero valor le falta. Y entramos una época donde el valor y la ética no serán deseables sino imprescindibles. Para esta guerra hay que licenciar a medio Gobierno.

¿Pagar al terror?
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 14 Septiembre 2001

La escalada terrorista no habría llegado hasta el temible estadio que las ruinas de Manhattan testimonian si en los países habitualmente agredidos, las democracias capitalistas y de vez en cuando liberales, no se hubiera instalado desde hace años un discurso político tan imbécil como suicida que parte del principio de que la pobreza es la causa última del terrorismo y la culpa de la pobreza en el mundo la tienen los países ricos. Ahora, como guinda de tan popularísima sandez, se pide que el castigo a los terroristas y a los estados terroristas que los amparan y alimentan, si acaso se consuma, vaya acompañado de un enorme desembolso de ayuda a los países árabes y del Tercer Mundo para que no sigan creando terroristas.

O sea, que no hay que responder al crimen. Si acaso un poquitín, de forma muy limitada, muy proporcionadita, acaso bastaría un arresto domiciliario o una seria advertencia de la ONU modelo Durban. Y los trabajadores de Estados Unidos y Europa deben entregar parte de su salario a los talibán, Arafat, Sadam Husein, los iraníes y hasta los muyaidin de Bin Laden para que den de comer a sus criaturas y éstas pierdan toda agresividad hacia quien las alimenta. Esto supondría, naturalmente, que los terroristas habrían ganado y que los masacrados deberíamos pagar cada vez más a los supuestos representantes del Tercer Mundo para que nos quieran, obligación que nos recordarían periódicamente grandes masacres como la de Manhattan. Al final de cada mes, El Exterminador del Frac.

Eso de que la pobreza la producen los países ricos es, insisto, una vieja majadería marxista-leninista que ahora se presenta disfrazada de conmiseración universal y que sólo pueden creer los que íntimamente odian a los pobres, no a la pobreza. Los países prósperos lo son por sus instituciones políticas, económicas y jurídicas. Holanda es más rica que Argentina, España que Rusia, Singapur que China, Corea del Sur que la del Norte. Pero además, con raras excepciones, las copiosas ayudas internacionales no ayudan a los pobres del Tercer Mundo sino a sus dictadores y matachines, que son riquísimos. Salvo para ayudar a combatir las catástrofes naturales, ese tipo de ayuda sobra.

Los niñitos palestinos y los cabritos de sus papás que bailan celebrando la masacre de Nueva York viven de la limosna estadounidense y europea o de un salario israelí. Viven mal porque Arafat y sus colegas criminosos lo roban casi todo y no tienen las instituciones de Florida o de Almería. Por eso no aceptaron la oferta de Estado palestino de Barak. La industria del terrorismo es matar y cobrar, cobrar y matar. Acabemos con las dos. Y recordemos que Bin Laden es uno de los hombres más ricos del mundo, bastantes de ellos musulmanes. No regalemos la soga para ahorcarnos.

Un nuevo tipo de guerra
Por Pío Moa  Libertad Digital 14 Septiembre 2001

Hace años escribí que, por suerte –muy relativa–, los terroristas mostraban en general una absoluta falta de imaginación, pero eso ya no puede decirse desde el tremendo atentado del martes. Algo impensable para la Unión Soviética con todo su poder, salvo si por locura hubiera resuelto ir a la guerra mundial, lo ha hecho un grupo de fanáticos sin necesidad de grandes medios. El inmenso poder de la técnica actual, combinado con la complejidad de la sociedad –complejidad que funciona gracias a la confianza derivada de unas normas culturales comunmente aceptadas, mucho más que por el castigo a quienes las incumplan– hacen que grupos pequeños, y hasta individuos aislados, puedan causar daños de enorme gravedad. Ésta es la otra cara, u otra de las caras, del progreso material. La racionalidad de la técnica, incapaz de solucionar el problema del bien y el mal, puede ser usada en un sentido o en otro, como lo han sido ahora los aviones más modernos del mundo. El hombre es un animal moral, antes que racional. Creo que esa es su característica clave.

Pero vayamos a la práctica. Se ha hablado de "declaración de guerra". La guerra estaba declarada hace tiempo por parte del terrorismo, pero hasta ahora no había dado lugar a un episodio tan asombroso. Es éste el que ha hecho tomar conciencia a muchos de que esa declaración no puede tomarse a broma, siendo preciso replicar con la misma determinación que si de una guerra se tratase. Sin embargo, se trata de una guerra de un carácter muy especial, y en ella los ejércitos normales no pueden desempeñar un papel decisivo. Naturalmente, los terroristas operan con la cobertura de diversos países (en el caso de España, Francia ha actuado durante veinte años como santuario del terrorismo etarra, comportándose no mejor que Argelia o los talibanes). ¿Se deduce de ahí que castigando a esos gobiernos se vencerá el terrorismo? El castigo, desde luego, es necesario, y vale la pena recordar cómo el ataque de Reagan a Gadafi volvió a éste mucho más prudente.

Pero eso no bastará. El terrorismo islámico, con mucho el más peligroso hoy día, refleja una diferencia, o más bien un enfrentamiento de culturas que no tiene por qué ser bélico, pero que lo está siendo en parte, y tener manifestaciones mucho más peligrosas si diversos países islámicos logran dotarse de armas atómicas, por ejemplo. Algún comentarista frívolo ha dicho que los atentados del martes dejan en ridículo el plan de escudo antimisiles de Bush. Nada más lejos de la realidad. Pero da la impresión de que está por diseñar una estrategia adecuada a este nuevo tipo de guerra.

¡El tipo de guerra y de desafío del siglo XXI!, dicen muchos con optimismo. Pero no: ahí está la inmensa China desperezándose. Ojalá la enorme diferencia cultural en este caso no derive en enfrentamiento.

Educar en valores
Por Alicia Delibes Libertad Digital 14 Septiembre 2001

Siempre que se hablaba de la educación en valores me había preguntado hasta qué punto tiene el Estado derecho a entrometerse en las conciencias individuales de los escolares que acuden a recibir la enseñanza en escuelas y centros públicos. ¿No serán los padres los únicos responsables y moralmente capacitados para decidir qué valores quieren trasmitir a sus hijos?¿no debería el Estado limitarse a dar una buena instrucción y enseñar el respeto a la ley y a las normas de convivencia de nuestra sociedad?

Sin embargo después de este fatídico 11 de septiembre, cuando la vulnerabilidad de la democracia que creíamos fuera de peligro en nuestro mundo occidental se ha hecho evidente, creo que no es este respeto a la ley lo único que el ciudadano debe aprender de un Estado democrático. Creo que es preciso que nuestros niños y jóvenes sepan que la libertad, los derechos individuales y la democracia que disfrutan se ha construido sobre el sufrimiento y el esfuerzo de mucha gente que quiso hacerles herederos de un mundo mejor.

Por eso, después de presenciar el dramático espectáculo del pasado martes y la aterradora imagen de esos niños musulmanes que alborozados levantaban los dedos con el signo de la victoria mientras contemplaban el dantesco espectáculo de miles y miles de personas que morían calcinadas dentro de esas emblemáticas torres neoyorquinas, estoy segura de que es necesario inculcar en las conciencias juveniles la obligación de preservar los logros de nuestra civilización y de defender los derechos que con tanto esfuerzo se han conseguido a lo largo de los años.

Cuando se inaugura un curso escolar en el que una de las mayores preocupaciones es la forma de integrar en nuestro sistema al cada vez mayor número de hijos de inmigrantes es necesario discutir, con sentido común y sin necesidad de pagar tributo a doctrina demagógica alguna, esas cuestiones que se están llamando “interculturalismo” o “multirracialidad”. Argumentos basados en los bondadosos deseos de una malentendida tolerancia no pueden conducir a nuestros hijos ni a los de quienes llegan a nuestro país en busca de un futuro mejor a caer en el error de pensar que todas las “culturas” son igualmente válidas.

La Prensa frente al terror
Editorial El Correo 14 Septiembre 2001

Bilbao acoge estos días a 260 periodistas provenientes de 25 países que, convocados por la Asociación Mundial de Periódicos, se han reunido para afrontar juntos el desafío que el terrorismo supone en su acoso al derecho a la información y a la libertad de expresión. No es casual que la Asociación Mundial de Periódicos decidiera citar a sus miembros en Euskadi. En los últimos dos años, más de cien profesionales de la prensa han sido asesinados por el totalitarismo y la barbarie en el mundo.

El País Vasco ocupa su lugar en la estadística con las muertes, a manos de ETA, de José Luis López de Lacalle y de Santiago Oleaga. De ahí que la conferencia de Bilbao represente, ante todo, el reconocimiento de los directivos y profesionales de los medios de comunicación del mundo hacia la labor que desempeñan los periodistas en Euskadi y en el resto de España; un acto de solidaridad a través del cual los informadores vascos podemos sentirnos parte de una profesión que a escala planetaria trata de mantener abiertos los cauces de la libertad.

En un entorno que representa la capacidad del ser humano para recuperar un espacio vital deteriorado y proyectarlo hacia el futuro, en un escenario que refleja las buenas noticias que el País Vasco puede ofrecer al mundo, periodistas de los más diversos países se han encontrado con colegas que les explican cómo en un marco democrático y en una sociedad que disfruta del bienestar persiste un núcleo sectario y violento que atenta contra los más elementales derechos. Es la gran contradicción que atenaza a Euskadi. El drama sobre el cual los periodistas y los medios de comunicación vascos tenemos el deber de informar sin que el miedo o la prevención modifique un ápice lo que vemos y tenemos la obligación de contar a la ciudadanía.

En América nadie pide ahora diálogo
ANTONIO BURGOS El Mundo 14 Septiembre 2001

Se necesita tener mala sangre en las venas para coger un aerosol de pintura y escribir en una pared: «USA paga». Se necesita tener mala sangre para llamar a la radio y decir: «Quien siembra vientos recoge tempestades, que vea ahora Estados Unidos en sus carnes lo que es sufrir matanzas, como los palestinos». Se necesita tener mala sangre para celebrar un festolín en el semillero de hideputas de una taberna vascongada en el mismo instante en que un televisor está dando en directo la imagen de 10.000 o 20.000 inocentes hundiéndose con la torre donde trabajaban.Se necesita tener mala sangre y se necesita ser antiguo. Esta nueva era de la Historia que todos dicen que ha comenzado no se ha iniciado, al parecer, para las estantiguas antiyanquis.

Como su capacidad cerebral es tan corta, no se pueden quitar el chip antinorteamericano del «yanquis no, bases fuera», ni las ideas tópicas de leña al mono contra el gendarme mundial y los demoníacos enemigos que querían destruir el paraíso soviético del proletariado.Aunque a lo mejor están más indignados todavía por la respuesta. Seguramente escriben esas pintadas, dicen esas barbaridades por la radio y celebran esos festolines indignados porque en Estados Unidos ningún partido habla de diálogo con los asesinos.

Gracias a Dios ésta es la hora en que nadie en América, ni los radicales, ni los liberales, ha dicho que hay que sentarse a hablar con los que mandaron los aeroplanos llenos de criaturas contra las Torres Gemelas, ni mucho menos, para discutirlo, quieren crear un ámbito norteamericano de decisión.Punto en el cual conviene recordar que el terror no tiene patria y las respuestas contra el terror tampoco deben tenerla. Conviene recordar que asesinar a un padre delante de su propio hijo camino de un partido de fútbol es tan horrible como asesinar a miles de personas trabajando en un rascacielos, aunque no se retransmita en directo. Conviene recordar que Hipercor también saltó por los aires en horas de oficina.Obviamente, el color de la sangre y el olor a carne quemada es el mismo en la Gran Manzana que en Madrid o San Sebastián. Si todos los fuegos son el fuego y todas las muertes son la muerte, conviene también recordar que todos los estados deben ser el Estado ante los ojos de la comunidad internacional.

Macroterrorismo
ANTONIO ELORZA El País 14 Septiembre 2001

Hacia 1980, por razones que ignoro, el sector cultural de la Embajada francesa en Madrid me otorgó un trato muy favorable, haciéndome amigo de honor del Instituto Francés e invitándome cuando llegaba a Madrid alguna personalidad de relieve. Una de ellas fue François Furet. En la cena a tres, la conversación giró en torno a la cuestión vasca y yo señalé la impunidad que, a mi juicio, disfrutaba ETA en el País Vasco francés, citando el ejemplo de un familiar que había recibido el requerimiento para pagar el impuesto revolucionario. En la carta se indicaba con toda tranquilidad: 'Pregunte por nosotros en alguno de los bares vascos de San Juan de Luz'.

Lógicamente, aquella información fue juzgada políticamente incorrecta y las invitaciones se acabaron. Pero la anécdota refleja un problema más amplio incluso que la inhibición de Francia ante el problema terrorista español en los primeros años de la democracia. Se trata de la tendencia de los Estados, y en ocasiones también de los agentes de la comunicación social, a mirar el terrorismo en los demás como un problema ajeno, en torno al cual se buscan excusas para evitar el propio compromiso o se aplican reglas de una pequeña razón de Estado que aconseja no implicarse para no experimentar así riesgo alguno. Serían ejemplo de ello las actitudes registradas en Portugal y en Bélgica sobre el tema vasco, o el respeto mostrado por algunas corresponsalías prestigiosas negándose un año tras otro a calificar ni una vez a ETA de organización terrorista; sería 'independentista' o 'separatista', como EA o ahora el PNV, con lo cual, ante la opinión pública francesa, el terror quedaba relegado al papel de efecto del 'contencioso vasco'.

La acción macroterrorista del 11 de septiembre viene a recordarnos a todos brutalmente que el terrorismo es siempre una forma perversa de actuación política, que degrada de modo irreversible la racionalidad de una causa, por justa que ésta sea. Una vez entrado en la vía del terror, el grupo o la organización que se implica en el mismo acaba subordinando sus fines y toda su acción al núcleo de violencia y de destrucción que caracteriza a la estrategia terrorista. Lo señalé críticamente hace unos días para los atentados suicidas palestinos, al mismo tiempo que subrayaba la responsabilidad criminal de Ariel Sharon en la evolución trágica seguida últimamente por la confrontación. En el terreno de la historia, ETA es un ejemplo perfecto de esa deshumanización radical de una causa, tal y como señalaba Yoyes en su diario. Pero no es el único. Entre 1917 y 1939, los grupos anarquistas experimentaron en España un descenso a los infiernos similar, convirtiendo a sus líderes, según proclamaba orgullosamente Juan García Oliver, el socio del mitificado Durruti, en 'los reyes de la pistola obrera de Barcelona'. Reyes de la violencia y de la muerte, en nombre de un ideal de paz.

La superación del marco nacional para la acción antiterrorista es, pues, imprescindible. Sin una respuesta eficaz, basada en la coordinación de esfuerzos a escala mundial, el asesinato de masas puede convertirse en un recurso habitual para los movimientos políticos cuyo fondo es la violencia. Y no cabe admitir la impunidad para las organizaciones y los Estados que impulsen o amparen el desarrollo del terror.

Otra cosa es atribuir de antemano a las sociedades o Gobiernos que lo sufren una condición angélical. Resulta erróneo, en la línea de Bush o de Aznar, aislar al terrorismo y olvidar las injusticias que en algún caso, como en Palestina, pueden provocar inevitablemente la desesperación de amplios colectivos. 'Todos somos norteamericanos' es hoy una declaración justa. Pero no menos hubiera sido pertinente proclamar 'todos somos palestinos' frente a la política de Sharon (o israelíes, al producirse los atentados contra civiles). Sin un criterio de justicia en la actuación internacional de Estados Unidos y del mundo occidental, los gérmenes de la barbarie seguirán desarrollándose.

La prensa mundial se cita en Bilbao para denunciar la coacción de ETA
BILBAO. M. Alonso ABC 14 Septiembre 2001

Doscientos sesenta profesionales de los principales periódicos del mundo que representan a 25 países defenderán hoy en el País Vasco la libertad de expresión frente a las amenazas y los crímenes de ETA en una conferencia organizada por la Asociación Mundial de Periódicos (WAN).

En el corazón de Europa, donde se supone que la libertad forma parte del paisaje cotidiano, ETA asesina para coartarla. Esa es una de las principales conclusiones del informe elaborado por la Asociación Mundial de Periódicos en una reciente visita de sus máximos responsables al País Vasco, durante la cual invitaron al director de «El Correo», Ángel Arnedo, a que expusiera la situación en su conferencia anual.«En el País Vasco no hay libertad para informar», declara a ABC Ángel Arnedo, quien propuso a la Asociación Mundial de Periódicos la conferencia «El terrorismo contra los medios informativos», que tiene lugar hoy en Bilbao.

Tras denunciar que se trata de «una situación intolerable», Arnedo cree que la evolución de la opinión pública internacional es muy importante en la lucha contra el terrorismo de ETA. «Hace cinco años la gente venía aquí a hablar de lo que ellos llaman conflicto vasco y en estos momentos vienen a hablar del problema del terrorismo y de la falta de libertad, que empieza a preocupar en la comunidad internacional».El informe elaborado por la Asociación Mundial de Periódicos considera que «la situación es grave» y que «ETA está intentando establecer un régimen de intimidación y miedo en el mundo mediático». Tras su visita al País Vasco, la delegación de la Asociación Mundial de Periódicos escribió en su informe que «los profesionales de la información en España y especialmente en el País Vasco son atacados, intimidados y acosados por ETA, la organización terrorista que lucha por la independencia de la nación vasca».

«ATMÓSFERA DE INTIMIDACIÓN»
Se señala asimismo en ese informe que además de los ataques físicos y los atentados mortales, hay «una atmósfera de intimidación y miedo que está haciendo imposible a aquellos periodistas que son blanco de la organización llevar a cabo una vida normal».La jornada se inicia hoy con la intervención de Francisco Pinto Balsemao, ex primer ministro de Portugal y fundador del semanario «Expresso». El director de ABC, José Antonio Zarzalejos, participará en un debate sobre la libertad de información en una sociedad democrática moderado por Paddy Woodworth, de «The Irish Times» y con la intervención de José Antich («La Vanguardia»), Ángel Arnedo («El Correo»), Jesús Ceberio («El País»), Antonio Franco («El Periódico de Catalunya»), Iñaki González («Deia»), Jesús Martínez Vázquez («Grupo Recoletos»), José Gabriel Mújika («El Diario Vasco»), Andoni Ortuzar (EITB) y Pedro J. Ramírez («El Mundo»).Previamente, Iñaki Gabilondo (Cadena SER) moderará un debate sobre la situación de los periodistas en el País Vasco, en el que intervendrán, entre otros profesionales, Gorka Landáburu («Cambio 16»), Aurora Intxausti («El País»), Juan Palomo (Antena 3), José Javier Uranga («El Diario de Navarra») y Luis del Olmo (Onda Cero).

El fiscal critica que la mayoría de los sabotajes y disturbios de terrorismo callejero «concluyen sin ningún detenido»
MADRID. M. P. ABC 14 Septiembre 2001

La Memoria anual de la Fiscalía sobre la evolución de la delincuencia dedica un apartado al aumento del terrorismo callejero y alude a la falta de reacción policial ante los disturbios causados por los pro-etarras.Pese a que la forma de actuar de los terroristas urbanos «es la habitual» («agrupaciones de combate» o grupos numerosos de encapuchados que se dirigen la mismo objetivo: oficinas bancarias, autobuses, etc.), estos incidentes «se caracterizan porque la mayoría de las veces concluyen sin ningún detenido», dice la Memoria.El fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, recordó al fiscal Luis Portero, asesinado por ETA el pasado octubre, al comienzo del discurso que pronunció ante el Rey durante el acto de apertura del curso judicial. Cardenal destacó la «importancia práctica» de las últimas reformas legales antiterroristas. A su juicio, estas medidas servirán para perfeccionar la lucha contra el terrorismo callejero, «que carecía de un adecuado tratamiento jurídico».Cardenal elogió el Pacto de Estado para la reforma de la Justicia y calificó la polémica Ley Penal del Menor como «un valioso punto de partida para una nueva concepción en el enjuiciamiento penal de los menores».

«IMPLACABLES» CONTRA LAS MAFIAS
El responsable de la Fiscalía pidió a sus subordinados «el máximo rigor» en la persecución penal de las mafias que trafican con inmigrantes clandestinos, «haciendo de la desesperanza ajena su principal fuente de negocio». «Quienes no tengan escrúpulos para comerciar con la tragedia y la pobreza de otros habrán de saber que los fiscales se mostrarán implacables en perseguirles y juzgarles», aseguró.Jesús Cardenal también abogó por una regulación del uso de Internet, ordenación que consideró «inaplazable». A su parecer, «la red de redes es un espacio de libertad, pero puede llegar a convertirse en el mejor de los campos posibles para el delito. Internet camina hacia una peligrosa anomia de la que nadie saldrá beneficiado. Ni siquiera los actuales detractores de toda injerencia estatal en la red».

Seis de cada diez alumnos de ESO en Cataluña dan todas sus clases en catalán
BARCELONA. E. Barrera ABC 14 Septiembre 2001

La mayoría de escuelas de Cataluña de secundaria imparten sus asignaturas en catalán y sólo un ocho por ciento enseña más materias en castellano que en catalán, según refleja un estudio realizado por la Generalitat, en el que también se apunta que un 60 por ciento de los alumnos de ESO recibe toda su educación en lengua catalana.

El 60 por ciento de alumnos catalanes de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) reciben en catalán la totalidad de materias escolares, un 33 por ciento lo hace en casi todas y 5,2 por ciento de estudiantes imparten más materias en castellano que en catalán. Éstas son algunas de las conclusiones de un estudio realizado durante el curso 1999-2000 por el Departamento de Enseñanza de la Generalitat sobre el uso de la lengua catalana en los centros educativos de secundaria y que responde a una proposición no de ley presentada por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ante el Parlamento catalán.

Esta formación política elevó la interpelación al considerar que la aplicación de la ley de Política Linguïstica de la Generalitat, que entró en vigor en enero de 1998, se incumple en dichos centros. Crítica que rebate dicho informe del ejecutivo catalán, que muestra que el 51,2 por ciento de las escuelas de secundaria de Cataluña realizan toda la enseñanza en catalán, un 33 por ciento lo hacen «casi todo» en catalán, con algunas materias, «pocas», en castellano, y sólo un ocho por ciento de colegios imparten más materias en castellano que en catalán.Con estas cifras, «es falso que el catalán esté en retroceso» a la vez que queda patente que el «equilibrio entre las dos lenguas» a estos niveles es «inexistente», según apuntaron ayer fuentes del grupo parlamentario popular en la Cámara Catalana.

Las mismas fuentes subrayaron que es «significativo» que la formación republicana haya pedido sólo los datos en secundaria, ya que las cifras de enseñanza en catalán en primaria, «donde se produce la inmersión más dura, son más elevadas».Los datos del estudio de la Consejería que dirige Carme-Laura Gil muestran que hay poca diferencia entre la totalidad de centros públicos y privados a la hora de realizar toda la enseñanza en catalán, un 46,4 por ciento y un 55,2 por ciento respectivamente. En la ESO, el 62,1 por ciento de escuelas catalanas imparte todas sus materias en catalán, porcentaje que baja hasta el 38,7 por ciento en el Bachillerato y se sitúa en el 40,1 por ciento en los ciclos formativos.

MANUALES HOMOLOGADOS
En el informe se refleja que sólo el 4,9 por ciento de los colegios catalanes imparten más asignaturas de ESO en castellano que en catalán, un 7,1 por ciento de centros de Bachilleratos y un 23,2 por ciento de institutos de ciclos formativos.En cuanto a la distribución de alumnos, el 59 por ciento de los matriculados en ESO recibe todas las materias en catalán, un 34,4 por ciento de los estudiantes de Bachillerato y un 28,8 por ciento de los encuadrados en FP. Los estudiantes que estudian más asignaturas en castellano que en catalán suman un 5,2 por ciento del total en la ESO, un diez por ciento en Bachillerato y un 26,1 por ciento en los ciclos formativos.La Generalitat acompaña estos datos con un análisis de los 2.677 libros de texto y materiales curriculares homologados por la Consejería de Enseñanza desde 1993 y destinados al alumnado de la enseñanza no universitaria, todos ellos «ediciones realizadas para Cataluña y en lengua catalana, a excepción de los de idiomas extranjeros y de lengua castellana», según apunta el informe del ejecutivo catalán. En este sentido, de los 1.158 manuales de la ESO, 807 son en catalán y 140 en lengua castellana, mientras que de los 313 del Bachillerato, la cifra se desglosa en 254 y 30, respectivamente, exceptuando en ambos casos los de lengua extranjera y lengua castellana.

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