AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 23 Septiembre   2001
#Un año después
FERNANDO SAVATER El Correo 23 Septiembre 2001

#ETA y el 11-S
Editorial ABC 23 Septiembre 2001

#POSITIVOS EFECTOS EN LA LUCHA CONTRA ETA
Editorial El Mundo 23 Septiembre 2001

#«Bin Ladentxo»
Alfonso USSÍA ABC 23 Septiembre 2001

#El precio de la libertad
José María CARRASCAL La Razón 23 Septiembre 2001

#Paso histórico
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 23 Septiembre 2001

#Tal-ibán para cual
Breverías ABC 23 Septiembre 2001

#¡SINCERAMENTE!
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 23 Septiembre 2001

#Redondo cree que los nacionalistas han renovado sus contactos con Eta
L. R. N. - Madrid.- La Razón 23 Septiembre 2001

Un año después
FERNANDO SAVATER El Correo 23 Septiembre 2001

Se cumple estos días un año de la multitudinaria manifestación celebrada en San Sebastián contra el terrorismo etarra, así como en apoyo del Estatuto vasco y la Constitución española que lo sustenta. Aunque parezca increíble, fue la primera vez que estos dos términos -Estatuto y Constitución- figuraron como lema a la cabeza de una marcha semejante, seguidos inmediatamente por numerosas víctimas de la violencia criminal, representantes de la sociedad civil, artistas, escritores y también políticos de todas las tendencias, incluso nacionalistas a título individual. Casi todas las personas que estuvieron presentes en esa jornada, llegadas muchas de ellas de otras partes del país, quedaron convencidas de que habían asistido a un acto de significado especial, no a una protesta más contra ETA o a otra muestra de condolencia ante los atentados.

Algo comenzaba a cambiar en la política vasca, es decir, algo que hasta entonces estaba meramente implícito o sólo articulado por ciertos políticos se hacía socialmente explícito. Los ciudadanos salieron a la calle ese 23 de septiembre no sólo para decir en voz alta su ‘no’ al terrorismo, sino también para decir ‘sí’, para afirmar su respaldo inequívoco a las instituciones del actual Estado de Derecho.En el transcurso de este año han pasado en el panorama de la política vasca tantas cosas -dejando aparte atentados, algunos especialmente abominables, y operaciones policiales fructuosas contra ETA- que parece imposible poder albergarlas todas en doce simples meses: el pacto antiterrorista y por las libertades firmado entre PSOE y PP (heredero directo del espíritu que se manifestó por las calles de San Sebastián aquel 23 de septiembre), el premio Sajarov del Parlamento europeo concedido a un movimiento civil del País Vasco (que fue así el primer ganador europeo de esa distinción), la convocatoria de elecciones, la larga campaña electoral, su resultado, la puesta en marcha del nuevo Gobierno...

En la convocatoria del 13 de mayo, con una muy alta participación de votantes, ganó la opción nacionalista más moderada, pero los partidos firmantes del pacto antiterrorista -pese al permanente hostigamiento criminal en que tuvieron que realizar su campaña- obtuvieron un máximo histórico de sufragios, mientras que la opción política que representa las tesis de ETA sufrió un descalabro tan indudable como espectacular. Unos sintieron alivio y otros decepción ante este resultado: es curioso constatar que, si se hubiera producido hace unos años, los ahora ‘aliviados’ lo habrían tenido por un ominoso semidescalabro y los hoy decepcionados probablemente lo hubiesen celebrado como casi un triunfo.¿Hasta qué punto han cambiado las cosas? Es difícil que en trescientos sesenta y cinco días den un vuelco definitivo problemas que arrastramos desde hace varias décadas y que ni siquiera el paso de la dictadura a la democracia, el gran viraje político del último cuarto del siglo XX, ha podido solventar al menos en sus aspectos más sanguinarios. Ciertas cosas desde luego parecen ir funcionando ahora de manera relativamente distinta, empezando por la Ertzaintza, convertida por los violentos en objetivo terrorista por el simple hecho de cumplir con su deber y que ha dado muestras de tener conciencia clara de su misión tanto en algunas de sus reivindicaciones laborales -¿hay alguien que se crea de verdad que su sindicato mayoritario se ha pasado con armas y bagajes al PP sólo por formular críticas constructivas a su línea de mando?- como en sus últimas actuaciones profesionales.Pero también ha cambiado el lenguaje mismo de los nacionalistas, que hoy, cuando se refieren al autodenominado MLNV, hablan sin rodeos de proyecto excluyente y totalitario, cosa que ayer sólo decíamos los habitualmente tachados de ‘fomentar la crispación’. Desde luego, esas modificaciones tienen que ver con la actitud firme y denostada de quienes optaron por el pacto antiterrorista.

Si el PSOE y el PP hubieran seguido estérilmente a la greña en lo esencial para que no los ‘confundieran’ en lo accidental, como querían algunos y quieren ahora los mismos, si todos los no nacionalistas nos hubiéramos conformado con las complicidades críticas a lo Madrazo, ahora no habría más voz en el País Vasco que la de Lizarra y Udalbitza.Recuerdo estas cosas sabidas porque los terribles acontecimientos internacionales de los últimos tiempos pueden impedir la reflexión sobre lo que está pasando y ha pasado aquí. Que no me oiga Bush, pero los ciudadanos vascos sabemos muy bien que no todos los terrorismos provienen de la desesperación provocada por la miseria y la exclusión. El nuestro, por ejemplo, brota de una obcecación fanática inculcada ideológicamente en estómagos bien alimentados y en cerebros que consideran todas las concesiones institucionales de las que se benefician como acicate para demandas cada vez más perentorias, feroces e irracionales.El otro día, escuché por televisión a un jerarca integrista asegurar que la solución del conflicto provocado por la bestialidad terrorista en Estados Unidos se resolverá cuando la Casa Blanca en pleno abrace la fe islámica. Supongo que eso es lo que él entiende por diálogo, pero parece evidente que las cosas no van a ir por ahí. Esperemos que no tenga imitadores en Euskadi, convencidos de que nuestro llamado ‘conflicto político’ llegará a su término el día feliz en que todos nos hagamos nacionalistas y abracemos los presupuestos -moderados o radicales- que los ayatolás de turno nos proponen. Porque por ahí tampoco se va a ningún lado y siempre es bueno, aunque doloroso, escarmentar en cabeza ajena.

ETA y el 11-S
Editorial ABC 23 Septiembre 2001

La reacción de la comunidad internacional tras los atentados del día 11 contra Estados Unidos ha ido acumulando contenidos, que van desde los estrictamente afectivos a los que implican el establecimiento de una nueva política de seguridad. Los sectores más antiamericanos de la opinión pública internacional confiaron en que las declaraciones de solidaridad fueran un estado pasajero de emotividad, tras el cual quedaría al descubierto nuevamente el rostro vengativo e imperialista del ogro americano. Sin embargo, todas estas previsiones están fallando. Bush ha ido encadenando apoyos de forma hábil y tenaz. Primero, lanzando mensajes de unidad y firmeza tan excepcionales como el discurso leído en la Cámara de Representantes. Segundo, incorporando a toda la comunidad internacional a su proyecto de erradicación del terrorismo, en el que no sólo han entrado sus aliados históricos, sino también Rusia, China y diversos países árabes y musulmanes, cuya presencia, con los matices que cada cual aporte, deja sin argumentos a los detractores oficiales de Estados Unidos.

La primera gran victoria frente al terrorismo está a punto de alcanzarse. Es la victoria de las ideas firmes y claras sobre el pensamiento débil, lo cual, traducido a la situación de hoy, significa la absoluta deslegitimación internacional de cualquier tipo de terrorismo. El presidente del Gobierno español, José María Aznar, tiene todas las razones políticas y legales para afirmar que el acuerdo de los Quince de apoyar a Estados Unidos en la reacción contra los autores de los atentados y de adoptar estrictas medidas jurídicas contra el terrorismo será el umbral de una nueva etapa para la justicia y la seguridad en Europa. Y, por tanto, para reforzar la lucha contra ETA hasta su erradicación, con unos medios legales -la orden conjunta de detención, la cooperación judicial, el intercambio de información- que han sido insistentemente reclamados por el Ejecutivo español.Si los Quince llegaron a tales acuerdos de forma tan unánime y convincente, es por un planteamiento político común frente al terror. El espacio que hasta hace pocos días ocupaba la especulación y la vacilación sobre cómo debía Europa mejorar su política contra la delincuencia organizada y el terrorismo, ha sido ahora ocupado por una convicción homogénea y unánime de que el suelo europeo no debe alojar ninguna forma de terrorismo ni servir de apeadero para aquellas bandas que pretenden atacar a otros Estados.

Para ETA, esta nueva actitud política de los Quince, que acortará los plazos para hacer efectivas medidas tan importantes como la eurorden, le anuncia graves problemas de operatividad: los terroristas correrán mayor riesgo de ser detenidos, se enfrentarán antes a la Justicia española, y perderán márgenes de clandestinidad. Sin embargo, lo que van a sufrir de forma inmediata va a ser la pérdida de comprensión hacia sus fines independentistas, definitivamente deslegitimados ante Europa por los medios terroristas empleados para lograrlos.Este fracaso ideológico de ETA también preocupa al PNV, tanto que su presidente, Xabier Arzalluz, se ha apresurado a decir que no todos los terrorismos son iguales, claro intento de refugiar a ETA de lo que se le viene encima. Lo dice porque el proceso de autodeterminación que ha puesto en marcha su partido necesitará en algún momento -como todo planteamiento autodeterminista- un cierto eco internacional, que incluya además el apoyo a una negociación política con ETA, trasfondo de la conferencia que está preparando Elkarri. El PNV ya es consciente de que su pretensión de internacionalizar el «conflicto» se ha hecho inviable, por la simple razón de que la base de ese conflicto no es la lucha de un pueblo por su liberación -único fundamento reconocido por el Derecho internacional a la autodeterminación- sino la práctica contumaz de un terrorismo nacionalista contra un Estado democrático. La Unión Europea y el resto de la comunidad internacional no sólo no van a prestar oídos a quien, como el nacionalismo vasco, presente aspiraciones soberanistas al calor de ETA, sino que, por el contrario, van a colaborar materialmente en la erradicación definitiva de la banda terrorista. Las sutilezas de Arzalluz con ETA tienen poco futuro.

POSITIVOS EFECTOS EN LA LUCHA CONTRA ETA
Editorial El Mundo 23 Septiembre 2001

La creación de un espacio policial y judicial europeo dio un salto importantísimo el pasado viernes en Bruselas con el acuerdo alcanzado por los quince jefes de Gobierno de la UE, que, a pesar de su escasa valoración en los medios de comunicación, tendrá consecuencias muy positivas para España. El acuerdo insta, en primer lugar, a la Comisión Europea a presentar un calendario concreto sobre el espacio judicial europeo antes de la cumbre de diciembre, lo cual es especialmente relevante ya que en Viena y Tampere se habían adoptado una serie de iniciativas pero sin fijar fecha para concretarlas.El segundo aspecto positivo es el compromiso político de los quince Estados de la UE de poner en marcha la orden europea de busca y captura, que suscitaba reparos de Holanda, Austria y Dinamarca.

La orden implica la supresión de los trámites judiciales de extradición, de suerte que España, por ejemplo, podría reclamar a Francia la entrega inmediata de un terrorista refugiado al otro lado de la frontera.No es fácil poner en marcha este mecanismo, puesto que hay países que atribuyen constitucionalmente a los jueces la potestad de decidir la entrega de un ciudadano extranjero reclamado por tribunales de otro Estado. Y tampoco los códigos penales de cada nación tipifican de forma homogénea qué es y qué no es terrorismo.Pero los jefes de Gobierno de la UE no sólo se han comprometido a resolver estas dificultades sino también a la elaboración de una lista de las organizaciones terroristas europeas y de los partidos y asociaciones que les apoyan.

Ello permitiría incluir en esta relación no sólo a ETA, con los negativos efectos propagandísticos que ello conlleva para la banda, sino además a Batasuna, que también sufriría un durísimo golpe en su pretendida imagen de luchadores por la causa vasca.No es de extrañar, pues, el nerviosismo de Arzalluz ante la reacción de la comunidad internacional contra el terrorismo. El líder del PNV afirmó anteayer que es «una tontería» equiparar los atentados de EEUU con los de ETA. Para él, puede serlo, pero no para las víctimas. El terrorismo tiene un denominador común: que es ciego. Arzalluz tiene esta vez motivos para estar preocupado porque la UE va a ser, a partir de ahora, mucho más inflexible con quienes matan para defender sus ideas políticas.

«Bin Ladentxo»
Por Alfonso USSÍA ABC 23 Septiembre 2001

Ha declarado Javier Arzallus que es una tontería equiparar a todos los terrorismos. Detrás de la descalificación se intuye un principio de diarrea en el talibán fundamentalista vasco. Ese hombre, que ha dado pruebas de enajenación mental en numerosas ocasiones, nunca ha sido tonto. Sabe perfectamente lo que le puede sobrevenir sobre la cresta en el caso de que las naciones occidentales -incluida España, la suya- formen un bloque común contra el terrorismo. Son conocidas las buenas relaciones entre la ETA y grupos terroristas islámicos, y la presencia de asesinos etarras en campamentos yemeníes, sirios y libaneses. No soplan buenos vientos para los terroristas, y Arzallus desea salvar los muebles de sus allegados. No rozo la calumnia, que está escrito y publicado.

El primero en atreverse a denunciar la insólita compenetración de Arzallus con los terroristas de la ETA fue Juan María Bandrés, que antes de evolucionar hacia el equilibrio, fue personaje importante en el conglomerado de los llamados «poli-milis». Bandrés no anduvo con prudencias cuando afirmó que Arzallus, en plena negociación del Estatuto de Autonomía, siendo diputado por el PNV del Parlamento español, se entrevistó en el sur de Francia con los dirigentes de la ETA para pedirles «más acciones», y así doblegar con más facilidad las resistencias del Gobierno de Madrid. En el libro del periodista Raimundo Castro sobre Bandrés, que es una larga entrevista soportada en grabaciones directas, así consta. Otra publicación certifica la inmunda actitud de Arzallus. El catedrático de Ciencias Políticas Fernando Reinares, en su libro «Patriotas de la Muerte» (Taurus 2001) lo corrobora desde la voz de la ETA.

Reinares, en su estremecedor y extraordinario trabajo basado en documentos judiciales sobre seiscientos etarras y cuarenta y siete entrevistas a terroristas de la ETA, incluye un párrafo de la entrevista cuarenta y cinco que renueva la náusea por el pasado de Arzallus. La ficha del etarra «cuarenta y cinco» corresponde a «un varón vizcaíno, nacido en una familia de clase trabajadora asentada en una localidad de tamaño medio, castellanohablante y con antecedentes nacionalistas, estudios de enseñanza media, administrativo y comercial al ingresar en ETA (pm) en el período del posfranquismo». En un momento dado, cuando se trata de valorar los logros obtenidos por el terrorismo, el entrevistado dice: «Pienso que hemos conseguido cosas con nuestras acciones. Incluso una de las cosas que me hace pensar que eso es así, o sea, que nosotros hemos aportado algo, es cuando Arzallus, por ejemplo, el presidente del PNV, fue a Iparralde (País Vascofrancés) a decirnos que teníamos que romper la tregua, que teníamos que empezar a darles caña, porque las cosas del Estatuto iban muy mal, ¿no? Por cierto, que el Estatuto fue una batalla muy importante que ETA (pm) desarrolló y que creo que se consiguieron cosas».Salvando las distancias de poder personal y del Rh, ha quedado demostrado, una vez más, que Javier Arzallus ha actuado como el «Bin Ladentxo» del terrorismo etarra. Algún día, adaptando las fechas a las cifras, habrá que determinar el saldo de muertos y heridos consecuentes a esa petición de «romper la tregua y dar caña» que Arzallus trasladó a los dirigentes terroristas en el santuario del sur de Francia -que aún hoy, a pesar de lo que se diga, existe y se mantiene-.

La inmundicia moral y ética de un político que visita a la cúpula terrorista para pedirle acciones criminales en beneficio de una negociación, no tiene fondo. De ahí la cautela medida y la obsesión de Arzallus de distinguir entre un terrorismo y otro. Al talibán de Azpeitia no le conviene que la marea de indignación del mundo libre se trague su estrategia y comodidad. Y ha dicho que es una tontería equiparar a todos los terrorismos, precisamente porque nada tiene de tonta dicha equiparación. Bin Laden ordena y manda desde las montañas de Afganistán. «Bin Ladentxo» está menos protegido. El miedo llega por donde menos se lo espera uno.

El precio de la libertad
José María CARRASCAL La Razón 23 Septiembre 2001

Lo que no consiguió la fuerza ni el dinero. Lo que no logró Carlomagno, ni Carlos I de España y V de Alemania, ni Napoleón, ni, menos que ninguno, Hitler, lo han conseguido los terroristas: unir Europa desde Portugal a Rusia. El bárbaro atentado contra Estados Unidos ha generado una especie de ola gigantesca que a través del Atlántico ha barrido Europa de punta a punta. Influyó sin duda que los europeos pudimos verlo en directo en las pantallas de nuestros televisores. Pero la verdadera causa es que, pasado el shock, nos hemos dado cuenta de que puede pasarnos también a nosotros. Algunos países europeos, España entre ellos, conocen ya el zarpazo terrorista. Pero los demás venían viviendo de espaldas a él, pese a tenerlo dentro de casa sin darse cuenta. Hasta que de golpe y porrazo lo han visto. El Canciller Schröder lo ha resumido en una frase: «Todos somos americanos». En el autobús que me llevaba a Heidelberg este lluvioso día de septiembre, he oído otra igualmente reveladora: «Es hora de demostrar que somos unos verdaderos aliados». Es lo que la CE acaba de decidir en Bruselas. El destino de Europa no puede separarse del de los Estados Unidos. Pero ahora hay que demostrarlo con hechos. Las palabras no bastan. ¿Llegarán o todo se quedará, como otras veces, en un brindis a la solidaridad sin contenido?

   El miedo y el egoísmo son los peores consejeros a la hora de defender la libertad. El ataque salvaje a Nueva York y Washington pone a Europa ante una prueba nada fácil de salvar. Tras tantas guerras, los europeos nos hemos acostumbrado a las comodidades de la sociedad de consumo, al lujo de la despreocupación hedonista, a la canalización de nuestros esfuerzos hacia la mejora del nivel de vida, sin asumir responsabilidades política y, no digamos ya, militares. Pero esos aviones estrellándose contra las Torres Gemelas, símbolo de nuestro mundo, nos han despertado del sueño. La libertad necesita ser defendida hoy tanto o más que en los tiempos de confrontación Este-Oeste, porque el enemigo es más sutil, menos definido, pero no por eso menos peligroso. Como los pasajeros de los aviones secuestrados, los europeos, en general, y los alemanes, en particular, se dan cuenta de que los terroristas están entre nosotros. La respuesta a esta amenaza no puede limitarse a un contraataque apocalíptico. Necesita ser una operación coordinada de los servicios de inteligencia, de las distintas policías, de diferentes gobiernos, de las más variadas instituciones financieras internacionales, aparte, naturalmente, de todos los ejércitos, para aplastar las células del terrorismo allí donde se haya metastasizado. Un trabajo lento, arduo, meticuloso, que requiere tanta paciencia como determinación. Quien quiera vivir libre debe estar dispuesto a hacer frente al terror, como saben desde hace mucho tiempo los demócratas en el País Vasco.

Paso histórico
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 23 Septiembre 2001

Aznar ha conseguido de la Unión Europea que algunos países se olviden de sus reticencias para luchar contra Eta, poniendo como excusa sus constituciones, y hagan suyo el trabajo que se viene haciendo en España para terminar con el terrorismo. Esto supone un paso histórico para nuestra convivencia en paz y libertad.

   Atacar al terrorismo etarra es atacar al terrorismo en su conjunto, pues no falta información sobre la conexión de los distintos grupos. Al final ¿qué persiguen todos los terroristas? Destrozar nuestro modo de vida, nuestras democracias y nuestro sistema de libertades.

   Lo que pasa es que a los de Eta se les considera en algunos países (Bélgica, por ejemplo) una suerte de ovejas descarriadas que, en el fondo, no son tan malos aunque a veces se les vaya la mano.

   Ese mensaje se traslada desde las mismas instituciones políticas vascas y desde la Iglesia Católica vasca (la Iglesia Católica irlandesa ha de explicar también por qué tiene la misma consideración con los del IRA).

   El paso histórico que ha conseguido el presidente del Gobierno radica en el cambio de concepto: no estamos ante liberadores que usan medios equivocados para conseguir sus objetivos, sino ante asesinos que quieren hundirnos.

   Por tanto, la Unión Europea empieza a ser un lugar de búsqueda común para terminar con el terror. Etarras, IRA y corsos están en el mismo saco que fanáticos islámicos o cualquiera otros.

   Cada uno de estos grupos tiene sus excusas para atacar (que no ideologías), pero sus métodos, sus fuentes de financiación, sus lugares de entrenamiento y sus armas son comunes.

   Occidente tiene un nuevo enemigo: el terrorismo. Occidente va a entrar en guerra contra él. España, esta vez, no ha perdido el tren de los aliados.

Tal-ibán para cual
Breverías ABC 23 Septiembre 2001

Dice Otegi que no es justo que se les confunda con los talibán, que su posición está en la equidistancia entre el «imperialismo norteamericano» y el integrismo talibán. Transfigurado en diplomático suizo, el dirigente proetarra trata de explotar un sucedáneo de internacionalismo de izquierdas al tiempo que apela a la paz mundial, como si las víctimas de los atentados, los de Nueva York y los de aquí, fueran daños colaterales de un conflicto que siempre provocan los demás. La ceguera es uno de los rasgos, entre otros muchos, que equiparan a todos los talibán, aunque a veces parezca que el cóctel de maximalismo, intolerancia e integrismo nacionalista pierde gas si se practica entre chatos y montaditos.

¡SINCERAMENTE!
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 23 Septiembre 2001

Se lo diré, queridos lectores, sin tapujos. A medida que avanza la crisis derivada de la catástrofe del 11 de septiembre, resulta más difícil para quienes hemos de comparecer ante ustedes semana tras semana emitir opiniones con ese margen de fiabilidad que le permite a uno quedarse tan tranquilo tras haber puesto el punto final a su columna. Es tal la envergadura del conflicto planteado, tal la complejidad del escenario político y militar por él originado, tal la rapidez con la que se suceden las informaciones disponibles y, sobre todo, tal la dificultad de contar con los datos necesarios para opinar con fundamento que, coincidirán conmigo, se impone la prudencia.

Prudencia que no impide, claro, constatar aquello en lo que estamos de acuerdo, por principio, la inmensa mayoría: que la paz es mejor siempre que la guerra; que sería contraproducente e inmoral que EE UU y sus aliados dirigieran sus operaciones contra civiles indefensos, para nada responsables de los recientes atentados terroristas; y que la respuesta más útil y más justa sería la consistente en detener, juzgar y castigar a sus autores con todas las garantías del Estado de derecho.

A partir de aquí empiezan, sin embargo, los problemas. Pues, ¿cómo se detiene a los autores de un crimen sanguinario, cuando se esconden en un territorio situado a miles de kilómetros del lugar donde han cometido su atentado y cuando allí cuentan, además, con la connivencia, la tolerancia o la activa simpatía de alguno o algunos de los gobiernos de la zona?; ¿quién está en condiciones de asegurar al cien por cien que aun una incursión militar que tuviera por único objetivo capturar a los presuntos criminales en sus bases no podría generar choques armados con tropas regulares -o con grupos de fanáticos armados- de los países que dan cobijo a los comandos terroristas?; ¿qué debería hacerse para eliminar por completo esa posibilidad del escenario?: ¿renunciar a cualquier respuesta frente a las redes terroristas y dejar a sus miembros prepararse para producir una nueva masacre en cualquier otro punto del planeta?

¡No vayan a creerse! Soy consciente de que, todas esas, son preguntas que resulta más fácil plantear que responder.

Es cierto, en todo caso, que treinta años de experiencia en la lucha contra ETA nos han enseñado por aquí dos cosas que, quizá, no sean inútiles del todo para hacer frente al gran reto que tenemos planteado: que la guerra sucia contra una banda terrorista que cuenta con apoyo social en su entorno más cercano facilita su reproducción continuada; y que la impunidad de los terroristas y sus cómplices los hace, antes o después, dueños del territorio en que se asientan.

Redondo cree que los nacionalistas han renovado sus contactos con Eta
Mayor Oreja acusó a Arzallus de «echar una mano» a la bandaEl secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, aseguró ayer que «los nacionalistas no han roto las conversaciones con el entorno de Eta o con Eta», en respuesta a las declaraciones de Arzalus señalando que «no todos los terroristas son iguales».Por otro lado, Jaime Mayor Oreja acusó al líder peneuvista de «echar una mano» a Eta dificultando que España y la UE acaben con la organización terrorista.
L. R. N. - Madrid.- La Razón 23 Septiembre 2001

El secretario general del PSE-EE, Nicolás Redondo, se mostró ayer «convencido políticamente» de que los nacionalistas han «redoblado» ahora sus contactos con Eta «porque nadie de ese mundo quiere que seamos primera página de los periódicos, no quieren que seamos el ojo o estemos ante el ojo del mundo por un atentado, quieren que pasemos desapercibidos».

   En este sentido, pidió al PNV que no repita las mismas equivocaciones que en la última tregua, cuando en su opinión el partido nacionalista cometió el error de querer hacerlo todo solo. «Si va en esa dirección que cuente con los demás, que cuente con el Gobierno de la nación, con el PSOE, que el objetivo de la paz no es sólo su objetivo, es el de todos», señaló.

   Asímismo, insistió en que «si están haciendo eso, y creo que lo están haciendo para que no se ponga la lupa internacional en el País Vasco, le quiero decir al señor Arzallus que no cometan las mismas equivocaciones que cometieron la otra vez, que llamen, que informen, que hablen, que dialoguen».

   Por otra parte el diputado del Partido Popular en el Parlamento vasco, Jaime Mayor Oreja, denunció que el presidente del PNV, Javier Arzallus, volvió a «echar una mano» y «un capote» a Eta con el objetivo, dijo, de «dificultar su derrota e impedir que España y la UE puedan terminar con ella».

   Mayor Oreja se refirió así, según informa Efe, a las declaraciones efectuadas por Arzallus en las que criticó a Aznar, por «decir que todo el terrorismo es igual». El ex ministro del Interior censuró los intentos del líder peneuvista de «limitar la reacción contra Eta» y argumentó que sus declaraciones responden a que «no puede soportar» que España y la UE defiendan los mismos principios en la lucha contra el terrorismo.

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