AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 26 Septiembre   2001
#Cristocatalanismo
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 26 Septiembre 2001

#El terrorismo casero
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 26 Septiembre 2001 

#El problema
Jaime CAMPMANY ABC 26 Septiembre 2001

#LOS DINEROS DEL TERRORISMO
Editorial El Mundo 26 Septiembre 2001

#Referéndum
Juan Alberto BELLOCH La Razón 26 Septiembre 2001

#La policía española desmantela una célula islamista presuntamente vinculada a Bin Laden
Madrid  El País 26 Septiembre 2001

#Calcinan con un ‘cóctel molotov’ el coche de la hija de un guardia civil en Pamplona
D. D. / E. C. PAMPLONA / VITORIA El Correo 26 Septiembre 2001

#La televisión autonómica vasca emite en Navarra
La Voz 26 Septiembre 2001

#El Senado insta a incluir como optativas en la ESO las lenguas cooficiales
La Voz  26 Septiembre 2001

#Primera clase
Nota del Editor 26 Septiembre 2001

#Objetivos colaterales
KEPA AULESTIA El Correo 26 Septiembre 2001

#No me siento americano
Pío Moa Libertad Digital 26 Septiembre 2001

Cristocatalanismo
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 26 Septiembre 2001

Si Cristo bajase hoy a las Ramblas de Barcelona tendría que hablar en catalán. Los obispos catalanes obligan a todo el mundo a hablar en catalán para entenderse con Dios. Pero Jesús hablaba en arameo y el Evangelio no trae ninguna parábola en la lengua de Maragall. No acierta uno a entender cuál es la relación sagrada entre el catalán y el cristianismo. Con Dios se suele hablar interiormente, en silencio. Pero que ese silencio sea también catalán.

Ya sabemos que los nacionalismos son traumáticos, pero el nacionalismo aforrado de religiosidad se convierte ya en fanatismo. Los obispos catalanes no han tomado una medida religiosa sino una medida política. Está claro que pretenden tener de su parte a los políticos del país, sean los que fueren, para lo cual acometen la globalización a través del idioma y toman como rehén nada menos que a Jesucristo, que ése sí que vino a globalizar y le clavaron en un andamiaje para que se estuviera quieto. ¿Acaso no es el catalán una bella lengua para hablar con Dios? A uno le parece de las más bellas para hablar con Dios y con Josep Plà. Y esto, porque se trata de un idioma esencialmente poético. Pero no por eso los obispos de la zona deben encerrar a Cristo en un diccionario catalán, ya que aquel hombre de palabra sencilla habló para todos y mayormente para los inmigrantes de Murcia.

No acostumbra uno a tratar temas de religión salvo cuando comportan un contenido político. Y éste es el caso. Un batallón de obispos viene en refuerzo de los políticos catalanistas, quienes seguramente tienen razón hasta un punto: Ése en que una religión universal, con su cultura y sus lenguas, queda constreñida en Cataluña a los catalanohablantes y a los españoles que se tomen la molestia de hablar no ya con Pujol sino con Dios.

No es cosa nueva que a la religión se le dé un uso político, así como la política, cuando triunfa burdamente, suele alcanzar temperaturas como de religiosidad. Pero el cristianismo es muy viejo en España, es la única religión que tomamos en serio y ahora precisamente se está depurando a profesores y profesoras de esta asignatura que no dan el talante católico ejemplar. El exceso de los obispos que condenan a la maestra que sale de copas tiene su equivalente en los excesos del obispo que pone a Cristo a hablar en catalán con la misma cerrazón que si fuera un viajante de Girona. Aquellas Autonomías de la Santa Transición han venido a dar en unos nacionalismos que tendían visiblemente a sacralizarse y que ahora sacralizan el diálogo espiritual con Dios y los santos, regionalizando aldeanamente uno de los mensajes más universales que nos ha dejado la Historia. Pero no podemos tomar en serio esta Inquisición verbal cuando se presenta, obviamente, como una trampa política para cazar hispanohablantes. Antes nos negaban el saludo. Ahora nos niegan la comunión. Nos excomulgan. Semejante éxtasis religioso debiera ser interrumpido por los propios políticos catalanes, ya que ninguno se atreverá a venir a Madrid para anunciarnos la buena nueva de que Cristo habla el más puro catalán de la Barceloneta. Y para eso tanto Via Crucis.

El terrorismo casero
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 26 Septiembre 2001 

Si Arzalluz no estuviera con el terrorismo se habría sumado de forma activa a la condena de todos los demás partidos, pero su compromiso con aquél es tal y es tal la necesidad que tiene de que ETA siga siendo el gran argumento para la independencia que no es capaz de «estar» en el frente antiterrorista, español, europeo, universal. Así que la única excusa que se le ha ocurrido a Arzalluz es decir que el terrorismo etarra no es igual que el de los fundamentalistas islámicos que atacaron las Torres Gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre. Que este es «nuestro» terrorismo, que es la consecuencia de un ajuste de cuentas interno. Que es un terrorismo casero.

Ha sido la salida típica de este energúmeno, ahora asustado. No es para menos. El cerco moral y material con el que el mundo civilizado va a constreñir a todas las organizaciones terroristas no va a perdonar a ETA. Ni a quienes la secundan de una forma o de otra. Arzalluz sabe que no estamos ante una deslegitimación retórica sino que tendrá repercusiones prácticas. Entre otras cosas, los nacionalistas vascos deben dejar de pensar en la permisividad de las instituciones europeas... Tampoco cabe pensar en el «diálogo» con el Terror como atajo para solucionar lo que debe ventilarse con elecciones y respeto a la Ley.

La lucha contra el terrorismo, que acaba de comenzar, es un golpe tan duro para el nacionalismo «democrático» vasco que Arzalluz se ha visto obligado a diferenciar a ETA del resto de las organizaciones terroristas diciendo que el de ETA es un terrorismo «casero» como la salsa pil pil o el aurresku. Es decir, que tiene una justificación propia, unas causas propias.

Arzalluz y la dirección del PNV son la expresión más clara de la connivencia con el terrorismo etarra pero no es la única. Y no me refiero sólo a EzkerBatúa/IU y a Llamazares (que se ha ofrecido al PNV como su portavoz en el ámbito «estatal») sino a otras muchas gentes que encuentran legitimaciones históricas en el nacimiento y la permanencia de ETA y que ven en el «diálogo» la solución de lo que llaman contencioso histórico. Son gentes que no se atreven a confesar su pensamiento reprimido, disimulado, que aflora no obstante en las equiparaciones entre el terrorismo y el terror institucional, entre el sistema y sus contestadores. He llegado a oír una comparación entre Bush (por defender la pena de muerte) y Bin Laden (por practicarla). Se compara así el Estado de Derecho con la ruptura arbitraria de la convivencia internacional y se condena como «criminales» a todos los gobernadores de todos los Estados norteamericanos en los que existe la pena de muerte. Durante estos días hemos oído justificaciones del terrorismo que surge de las condiciones a las que se ha condenado a ciertos pueblos y cuya persecución no podría hacerse sin castigar injustamente a éstos. En esa línea se ha llegado a comparar la improcedencia de los posibles bombardeos en Afganistán con la que habría que otorgar a unos hipotéticos en el País Vasco. Si no se puede bombardear a éste, ¿por qué hacerlo con Afganistán? Por cierto, mientras algunos tienden a diferenciar entre pueblo y terroristas en casos como el de Afganistán, no se diferencia entre Gobierno y sociedad norteamericanos. En el primer caso se absuelve al pueblo; en el segundo, se le equipara a su Gobierno. Al referirse al País Vasco, algunos segregan al pueblo vasco del español, en un ejercicio voluntarista e injusto. De ese modo amparan el terrorismo vasco en esa construcción caprichosa de un pueblo a la carta.

No es sólo Arzalluz el que reduce los problemas a los cánones caseros, a estos ejercicios no por ser de campanario, menos criminales. Durante estos días volvemos a comprobar hasta qué punto está «cruda» nuestra sociedad, hasta qué punto son tan débiles los principios democráticos.

El problema
Por Jaime CAMPMANY ABC 26 Septiembre 2001

El señor Llamazares (Llama-zares y acuden soviets) ha caído en la tentación de escribir en los periódicos, que hasta los gatos quieren zapatos. Le habrá cogido celos a Felipe González, que es otro gato que está descalzo, y que de vez en cuando se descuelga con un artículo por sevillanas en el tablao de Polanco. Ahí tienen ustedes a Felipe González convertido en un «gusano goebbelsiano» y escribiendo junto a la Momia y otros embalsamados. El señor Llamazares, a falta de «Pravda» ha pedido asilo en «El Mundo», y allí ha dicho que lo que hay que hacer con el terrorismo es darle una solución dialogada y política. Tiene razón. Lo que tendría que hacer la televisión es traer a una tertulia a Bush, Bin Laden, Galindo, Josu Ternera, Yasser Arafat, Sharón y Llamazares, y resolver de una vez el problema del terrorismo.

La verdad es que fue una lástima que Bin Laden no telefoneara a Bush antes de estrellar los aviones en las Torres Gemelas, porque se habrían puesto de acuerdo en un pispás, y nos habríamos ahorrado los miles de muertos, los derrumbes de Manhattan, la caída de Wall Street, el viaje del portaaviones Kennedy, los bombarderos preparados para soltar sus huevos explosivos y el éxodo de los afganos huyendo de la quema. Fue una ocasión perdida, pero no hay que perder las esperanzas. Llamazares debe insistir, y ya verán ustedes cómo después de varios artículos Bin Laden deja de jugar con los aviones y se convierte en un orador como don Emilio Castelar.

Lo que hay que hacer es oponer palabras comprensivas y tolerantes a las bombas y a los aviones suicidas, y con paciencia y unas cuantas pirámides de muertos, el diálogo sustituirá por fin al atentado. Los terroristas ya no atentarán, y las víctimas del terrorismo dialogarán, o dialogaremos, con los ángeles teósofos y con las ánimas benditas. El precio de ese combate (argumentos contra atentados) nos regalará el bien precioso de la paz. No una paz frágil y pasajera como la que ahora disfrutamos alguna vez y por poco tiempo los hombres, sino la paz definitiva, la paz eterna, o sea, la paz de los sepulcros. Además, los muertos suelen ser muy comprensivos y tolerantes y no se obstinan en posiciones innegociables. Realmente, da gusto debatir con los muertos. Stalin siempre ganaba los debates.

Llamazares, para celebrar tal vez la escisión de su partido con la deserción hacia el separatismo de Javier Madrazo, se ha entrevistado con el lehendakari Ibarreche (o Ibarretxe), y ha declarado tras esa conversación en la cumbre que el terrorismo vasco «es un problema cívico y político y no un problema militar». Y en esto, tiene el ilustre vestigio comunista tanta razón como en lo del diálogo. Al fin y al cabo son dos maneras de decir lo mismo. Ahí están en la misma verdad, que es también la verdad establecida por la Momia en su nicho de «El país», Llamazares, Madrazo, Arzallus, Ibarreche y todos los aludidos embalsamados. Es curioso cómo los conversos al diálogo desde la acción revolucionaria mantienen hacia la palabra un entusiasmo idéntico al que mostraban por agruparse en «la lucha final». Al fin y al cabo, los etarras, proetarras y batasunos también saludan con el puño cerrado. Fósiles de todos los países: uníos.

Pregunta Perogrullo que si el terrorismo vasco es un problema cívico y político, y no militar, por qué la banda etarra se define como «ETA militar», por qué habla con la boca de fuego de las pistolas, con el argumento aplastante de las bombas y con el estilo oratorio «cívico y político» del crimen. Si extorsionar, atentar y asesinar es un problema cívico y político, lo mismo será de político y de cívico responder con la misma moneda y ya tendremos un debate civilizado y parlamentario entre «ETA» y los «GAL». 

LOS DINEROS DEL TERRORISMO
Editorial El Mundo 26 Septiembre 2001

Es indudable que en la lucha contra el terrorismo, sea cual sea su faz en cada lugar el mundo, una de las tareas preventivas más decisivas consiste en estrangular su avituallamiento: bien sea bajo forma de dinamita robada, como España y Francia han demostrado estos días en su lucha contra ETA, o bajo forma de financiación encubierta, como George W. Bush intenta conseguir con su congelación de activos relacionados con Osama bin Laden, su banda Al Qaeda y otro par de docenas de grupos terroristas internacionales que pueden estar relacionados con él.

Lo que sucede es que la lucha a través de los canales financieros de todo el mundo, aun con la colaboración sincera -que está por ver- de todos los gobiernos de países importantes, se presenta muy difícil. Estos días se ha recordado que, hace tan sólo tres años, Bill Clinton promovió una iniciativa similar contra Bin Laden y «nadie encontró nada en absoluto», en palabras de un alto cargo de la Casa Blanca en aquella época. Y es que la capacidad de los delincuentes -tanto narcotraficantes como terroristas- para encubrir y blanquear sus dineros a través de intrincados vericuetos financieros en todo el mundo convierte su búsqueda en una tarea ímproba, a veces imposible.

Los responsables de esta operación en el Gobierno norteamericano reconocen que, de entrada, han podido congelar muy pocos activos en su territorio, y que es probable que sea escaso el dinero relacionado con Bin Laden en el sistema financiero estadounidense, pero dicen que el esfuerzo merece la pena por dos motivos: primero, porque desalienta a los terroristas ante la tentación de futuras inversiones en EEUU, y después, porque esta iniciativa puede incitar a otros países donde sí que invierten estos grupos -desde los paraísos fiscales hasta los Estados de Cercano y Medio Oriente- a colaborar y castigarles de forma mucho más dolorosa.

Hay utensilios disponibles: los acuerdos con Suiza para levantar el secreto bancario en asuntos como el blanqueo del dinero de la droga o el oro nazi pueden servir de pauta para la lucha contra la financiación del terror. Nada será perfecto, pero es posible poner en dificultades reales a estas bandas si se coopera de verdad. Y si, por ejemplo, se va más allá de la congelación y, en casos meridianos, se procede a la incautación pura y simple.

Referéndum
Juan Alberto BELLOCH La Razón 26 Septiembre 2001

Periódicamente los nacionalistas vascos sacan a la palestra la cuestión de plantear un referéndum sobre la autodeterminación. Tiene interés por ello precisar cuáles serían las consecuencias jurídico-constitucionales de una eventual provocación de esta índole.

   La pretensión de someter a referéndum la autodeterminación del País Vasco supone, en realidad, una iniciativa de reforma constitucional, concretamente del artículo 2 de nuestra Carta Magna cuando afirma que la Constitución se fundamenta «en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles», pues la eventual introducción de un tal derecho, con la consiguiente posibilidad de ejercerlo a favor de la independencia, choca frontalmente contra este fundamento de la Constitución de 1978.

   La propia Constitución aclara que la «iniciativa» de tal reforma corresponde al Gobierno, al Congreso y al Senado. Al afectar la pretendida reforma al Título Preliminar de la Constitución, se establece un mecanismo de garantía reforzada. En particular se exige de manera consecutiva la necesidad de que se apruebe inicialmente la reforma constitucional por los dos tercios de cada cámara, se disuelvan luego las Cortes Generales, que en tercer lugar las nuevas Cámaras resultantes de las elecciones vuelvan a aprobarla con idéntica mayoría y finalmente, y en todo caso, la preceptiva consulta a todos los ciudadanos españoles mediante referéndum.

   Intentar hacerlo de otro modo es inviable desde luego para el gobierno de cualquier Comunidad Autónoma. También lo sería para el propio Gobierno de España sin haber obtenido previamente las indicadas mayorías en las Cortes Generales.

   Si los nacionalistas optaran por la rocambolesca jugada de tratar de introducir su pretensión a través de la reforma del Estatuto de Guernica, acudiendo o no al mecanismo de la iniciativa popular, también se encontrarían con la puerta cerrada a cal y canto porque ningún estatuto puede contradecir la Constitución y porque tal reforma requiere de ley orgánica y la propia Constitución excluye de manera expresa el mecanismo de la iniciativa popular para tales leyes.

   Aún cabe una última posibilidad, la de que los expertos nacionalistas idearan un contenido material para la pregunta sometida a referéndum hasta tal punto ambiguo que pudiera defenderse que no implicaba pretensión inconstitucional de reforma de la Constitución. Me refiero a una pregunta del tipo siguiente: ¿Estaría de acuerdo en que se proceda a la reforma de la Constitución en los términos y procedimientos previstos en la misma para incorporar el derecho de autodeterminación? Tampoco en éste casi ni el Gobierno ni el Parlamento vasco tendrían competencia para convocar un tal referéndum. Y ello por un doble mandato constitucional. Primero, la posibilidad de someter a referéndum consultivo de todos, nunca los de una Comunidad Autónoma, los ciudadanos «decisiones políticas de especial trascendencia» es competencia exclusiva del Estado (arts. 149.1.32) y, en segundo lugar, debe ser convocado (art. 92.2) por el Rey mediante propuesta del presidente del Gobierno, y no del lehendakari, previamente autorizado por el Congreso de los Diputados y no por el Parlamento vasco.

   Intentarlo por la vía de los hechos y al margen de toda cobertura jurídica sería un caso flagrante de incumplimiento de las «obligaciones que la Constitución» y las leyes imponen a las instituciones autonómicas. Asimismo significaría una forma de actuar que «atenta gravemente al interés general de España». Serán, por tanto, los dos supuestos que de manera alternativa prevé el artículo 155.1 de la Constitución como legitimadores de la intervención directa del Estado. En este caso, con la Constitución en la mano, el Gobierno debe adoptar las medidas necesarias para obligar a la Comunidad Autónoma al cumplimiento forzoso de sus obligaciones.

   La Constitución no fija un catálogo concreto de medidas aunque sí afirma que en la ejecución de las mismas «el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas», lo que equivale a desapoderar a tales autoridades, para el cumplimiento de esa finalidad de todas sus competencias. Así por ejemplo, para impedir el referéndum, el Gobierno de la Nación podría asumir el mando de todas las Fuerzas de Seguridad, de todo el aparato administrativo de carácter electoral, o de todas las competencias que puedan corresponder a las autoridades autonómicas en materia de medios públicos de comunicación. O cualquier otra medida que fuera necesaria y conducente a impedir de manera «forzosa» su celebración.

   La disyuntiva está clara. O se acatan las órdenes y no hay referéndum o se entra en una clara posición de rebeldía. En este último caso, además de las obvias responsabilidades penales, se abriría la puerta a otros mecanismos más fuertes de intervención previstas en la propia Constitución (estado de excepción o de sitio).

   Así pues, por las buenas o por las malas y aún dentro de esta última opción graduando la intensidad de la fuerza aplicable, el Gobierno está obligado constitucionalmente a impedir el referéndum. No hacerlo sería permitir la ruptura básica de nuestro modelo. Y para eso ningún gobierno de la Nación, cualquiera que sea su color político tiene margen.

   No estaría de más que Aznar y Rodríguez Zapatero lo dejaran bien claro, cuanto antes y sin excesivas sutilezas, para que nadie pueda tener duda alguna de adónde conduce inexorablemente la estrategia nacionalista. Es el mínimo grado de fuerza imaginable para tratar de evitar males peores. Crear cualquier expectativa, aunque sólo sea por la vía del silencio, equivale a tener que utilizar en el futuro medidas más enérgicas. 

La policía española desmantela una célula islamista presuntamente vinculada a Bin Laden
Detenidas en la operación seis personas de nacionalidad argelina integrantes del grupo Salofista para la Predicación y el combate.- El 'comando' preparaba supuestamente atentados contra intereses de EE UU en Europa

Madrid  El País 26 Septiembre 2001

La policía española ha desmantelado esta madrugada una célula islamista presuntamente relacionada con Osama Bin Laden, según ha informado en el Senado el ministro del Interior, Mariano Rajoy. En la operación, que se ha desarrollado en cinco provincias, han sido arrestadas seis personas. El grupo preparaba atentados suicidas contra intereses estadounidenses en Europa y habría enviado material de campaña a Chechenia.

Los arrestos se han practicado en La Mojonera (Almería), Lepe (Huelva), Murcia, Alcudia del Crespín (Valencia) y Navarra. Todos los detenidos son de nacionalidad argelina y estarían vinculados al grupo Salofista para la Predicación y el Combate. Al parecer habrían enviado supuestamente material óptico, informático y de comunicaciones a su país.

Los arrestados son Mohamed Boualem Khnouni, alias Abdallah, que ha sido detenido en Almería y era quien comandaba el grupo, Mohamed Belaziz, Yasin Seddiki, Hakim Zerzour, Madjid Sahouane y Hocine Khouni.

La célula también se dedicaba a la falsificación de documentos que eran utilizados por miembros del GSPC y de otros grupos radicales islámicos, lo cual facilitaba sus desplazamientos al evitar su identificación y control.

En los registros domiciliarios efectuados la policía se ha incautado de numerosos documentos falsos de diversas nacionalidades, abundante material informático de última generación y otros útiles para falsificar billetes de avión con el trayecto España-Argelia y España-Francia. Además los agentes han requisado numerosas cintas de vídeo, un catálogo de visores nocturnos y otros efectos. 

Según la policía, Bin Laden, principal sospechoso de los atentados del pasado día 11 en EE UU, facilitaba apoyo financiero a este grupo, adiestramiento a sus miembros en los campos de entrenamiento que controla en Afganistan y les marcaba objetivos.

Otro de los procedimientos utilizados por los presuntos terroristas para financiarse era la falsificación de tarjetas de crédito. Una parte del dinero obtenido de esta forma era desviado a Argelia.

Las detenciones están relacionada con el arresto del ciudadano tunecino Nizar Trabelsi, arrestado el pasado día 13 en Bélgica, a quien se le intervino una metralleta y productos químicos para la fabricación de explosivos, y del francés Jerome Courtellier, alias Selman, detenido ese mismo día en Holanda.

De hecho, según ha confirmado Rajoy, las detenciones se inscriben dentro de una operación en la que han participado los Gobiernos de Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Reino Unido y Alemania. 

Calcinan con un ‘cóctel molotov’ el coche de la hija de un guardia civil en Pamplona
El lehendakari Ibarretxe transmite a Añúa «el apoyo de todos los vascos» por el tercer ataque que sufre su negocio en poco más de dos años
D. D. / E. C. PAMPLONA / VITORIA El Correo 26 Septiembre 2001

Varios desconocidos prendieron fuego en la madrugada de ayer al vehículo de la hija de un agente de la Guardia Civil, en la capital navarra. Los autores del ataque rompieron el parabrisas del turismo, para posteriormente arrojar a su interior un ‘cóctel molotov’.

El sabotaje tuvo lugar al filo de las cinco y cuarto de la madrugada en una calle del barrio pamplonés de la Milagrosa. Fuentes de la Delegación del Gobierno manifestaron que los responsables del ataque pincharon las cuatro ruedas del vehículo, antes de destrozar la luna delantera y lanzar un artefacto incendiario. A pesar de la intervención de los bomberos, las llamas provocadas por el ‘cóctel’ calcinaron el vehículo.

Además del coche, tres contenedores de basura ardieron en el barrio de la Milagrosa entre las 22.20 y las 23.00 horas del lunes. Un cuarto contenedor era incendiado a las seis de la madrugada en el Segundo Ensanche de Pamplona.

Medio kilo de pólvora
En Vitoria, mientras tanto, los primeros datos de la investigación sobre el ataque que sufrió a última hora del lunes una de las autoescuelas del presidente de Unidad Alavesa, José Luis Añúa, apuntan que el artefacto de fabricación casera que hizo explosión junto a la puerta del establecimiento estaba compuesto por un recipiente, medio kilo de pólvora prensada y una mecha.

La deflagración reventó la persiana que protege el acceso a la autoescuela, rompió también los cristales y la puerta de entrada y causó daños de menor importancia en el interior del local.

El presidente de UA afirmó ayer a ‘Vasco Press’ que este tipo de actos son «inútiles» y expresó su intención de seguir en la política a pesar de que éste es la tercera agresión dirigida hacia su negocio en poco más de dos años. Además, ofreció su «perdón incondicional» a los autores de este ataque.

El sabotaje fue condenado por el Gobierno vasco y por el PP alavés. El Ejecutivo autónomo expresó su rotunda repulsa y el lehendakari transmitió a Añúa «el apoyo de todos los vascos». La sociedad vasca, insistió Juan José Ibarretxe, «está firmemente comprometida en la defensa de los derechos y libertades de todas las personas».

La televisión autonómica vasca emite en Navarra
La Voz 26 Septiembre 2001

La programación de ETB y ETB-2 es muy familiar para los navarros, que pueden sintonizar ambas cadenas desde sus hogares sin ningún problema: la televisión vasca emite en la comunidad vecina sin tener autorización para ello. En su día, aprovechando el vacío legal existente, el ente dependiente del Gobierno de Vitoria colocó 72 repetidores en Navarra. El Ministerio de Fomento permite esta situación, pese a que hace un año obligó a Canal 4 -una iniciativa privada de televisión impulsada por empresarios navarros- a cerrar los reemisores que permitían difundir su señal por toda la comunidad, condenando esta empresa al fracaso. Canal denunció el agravio comparativo que se producía con las televisiones vascas, cuyas dos principales cadenas, ETB y ETB-2 (en castellano), pueden verse desde hace años en Navarra. Ello es posible debido a la inexistencia de una normativa autonómica en materia audiovisual. El Ejecutivo autónomo navarro ha denunciado repetidamente esta situación.

El Senado insta a incluir como optativas en la ESO las lenguas cooficiales
Cualquier alumno español podrá aprender gallego
La Voz  26 Septiembre 2001

El pleno del Senado aprobó anoche, con el asentimiento de todos los grupos, una moción en la que se insta al Gobierno a que se incluya entre la oferta de materias optativas en la Educación Secundaria Obligatoria y Postobligatoria y en la Universitaria la enseñanza de las lenguas cooficiales en España distintas al castellano.

La iniciativa, que había sido presentada por el Grupo Socialista y la Entesa Catalana de Progrés (PSC, ERC y IC-Verds) ha sido consensuada por todos los grupos después de algunas modificaciones, en las que se eliminaron las referencias a los compromisos concretos de recursos financieros.

La moción recuerda que el Gobierno central y los autonómicos tienen la responsabilidad de preservar y promover la pluralidad cultural y lingüística, y que el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE acordaron el pasado año establecer el Año Europeo de las Lenguas 2001.

Todos los ámbitos
La moción insta al Ejecutivo a impulsar el aprendizaje de las lenguas españolas cooficiales en los ámbitos administrativos, tanto locales como provinciales o regionales. En materia educativa, se propone que en los niveles no universitarios haya un programa de colaboración con las comunidades autónomas para que se impulse la enseñanza de estos idiomas «como materias optativas en el segundo ciclo de la Educación Secundaria Obligatoria y Postobligatoria en los términos que se acuerde».

Finalmente, la moción insta al Gobierno a proponer para la educación universitaria programas con las autonomías para «considerar en la oferta curricular de materias optativas y de libre elección» las lenguas cooficiales. EFE (MADRID)

Primera clase
Nota del Editor 26 Septiembre 2001

No sé si me causa más cabreo las gilipolleces en las que se entretiene el senado o el hecho de que puedan viajar todo lo que les dé la gana y además en primera clase, a costa de una elevada parte de mi salario. Lo peligroso de estas gilipolleces viene después: no han aumentado suficientemente los funcionarios a causa de las autonomías que ahora tendrán que contratar comisarios lingüísticos y profesores de lenguas cooficiales. Así que si está Vd. en el paro, prepárese a aprender silbo gomero, dentro de poco tendrá que haber oposiciones, y las plazas de gallego, vasco, catalán, bable, etc., sólo las concederán a quienes además del perfil lingüístico aporten el perfil político adecuado (fé nacionalista).

Objetivos colaterales
KEPA AULESTIA El Correo 26 Septiembre 2001

El terrorismo, la violencia, no pretende tanto la destrucción del enemigo como el dominio totalitario sobre la propia comunidad de origen. En realidad, es para eso para lo que el terrorismo precisa contar con un enemigo. Si hiciéramos caso del fax enviado al parecer por Bin Laden a la cadena de televisión de Qatar ‘Al Jazira’, admitiríamos que sus actos -nótese que hasta ahora no ha reivindicado ninguno de los que se le han imputado en los últimos años- están orientados «contra la campaña de los nuevos hebreos y de los cruzados americanos, de los cuales Bush es el mayor bajo la bandera de la cruz». Sin embargo, su auténtica batalla, la batalla que los grupos extremistas de inspiración islámica libran contra sus enemigos satánicos, no tiene otro objetivo que alienar al propio Islam. La misma conclusión podríamos aplicar a cualquier otro fenómeno terrorista. El arraigo en la propia comunidad no es un medio para derrotar al enemigo, sino que la guerra contra el enemigo se convierte en el instrumento más poderoso para asegurarse el arraigo en la propia comunidad. La puesta en cuestión del sistema de seguridad occidental, la demostración de que los infieles no son invulnerables, el escalofrío que ha recorrido los valores de raíz judeo-cristiana, realza el poder del terror sobre su comunidad de origen, al tiempo que provoca el temor de los moderados a que su mundo padezca las consecuencias de una mayor incomprensión por parte de las sociedades occidentales.

De la doble vertiente que presenta la yihad, la eliminación del enemigo exterior y la depuración de la propia fe, es ésta segunda la que constituye el objetivo fundamental que persigue la primera. El islamismo extremista no pretende conquistar el mundo. Le basta con provocar en él una reacción de tal calibre que termine concediéndole carta de naturaleza entre los musulmanes. El Islam es una producción humana que ha contribuido a la homogeneización de sociedades enteras en África y Asia. El islamismo extremista ha sabido encauzar el sustrato solidario de dicha cultura religiosa hasta construir una trama mucho más enraizada que la de una organización secreta compuesta por seres dispuestos a la autoinmolación y al asesinato.

La Yihad Islámica, Hamás o Hezbolá son la manifestación extrema de auténticas organizaciones de ayuda mutua, pero también de un sistema de encuadramiento social. Aún es pronto para saber si el desarrollo de los acontecimientos va a terminar fortaleciendo el islamismo extremista en detrimento de las corrientes moderadas y democráticas del mundo árabe y musulmán. Ello dependerá, en buena medida, de los objetivos colaterales que EE UU y sus aliados se planteen alcanzar en el transcurso de esta indefinible guerra que no termina de desatarse. De hasta qué punto están dispuestos a servirse de la lucha contra el terrorismo para alcanzar otros objetivos que terminarían siendo considerados ineludibles.

Cada desastre comporta, siempre, una serie de consecuencias que se tornan oportunidades. Incluso la terrible hecatombe del ataque terrorista contra Norteamérica brinda oportunidades impensables hace tan sólo tres semanas. Nos encontramos, sin duda, ante la recreación de un nuevo orden mundial que, tras la caída del Muro, comenzó a dibujarse más por la ausencia de un polo opuesto que por la fortaleza propia del imperio norteamericano. Tras la masacre del 11 de septiembre, convertido el terrorismo en el enemigo a batir por las sociedades democráticas del mundo, aún no están claros los otros objetivos que pueden ir apareciendo sobre el campo de batalla.

Jamás el mundo fue, a la vez, más global y más unipolar. La gran interrogante es si esa doble característica del momento puede contribuir o no a la disolución del integrismo -la supeditación de todo poder terrenal al dictado de una Ley suprema ajena a la voluntad de los mortales-; si puede promover o no los derechos civiles en sociedades que a menudo resultan tan opulentas como injustas. La pregunta, hoy, es si son esas las intenciones colaterales de EE UU y de Europa; o si la necesidad de contar con aliados temporales en la zona -también con los países desmembrados de la antigua URSS, de fuerte tradición musulmana- terminará propiciando la perpetuación del actual estado de cosas, incluido el apoyo instrumental que muchos de los regímenes en el poder prestan a uno u otro grupo terrorista.

El historiador Bernard Lewis ha recordado que los países árabes y musulmanes padecen también las consecuencias de la desaparición de las grandes ideologías del siglo XX. De tal suerte que las sociedades democráticas occidentales tampoco estamos en condiciones de ofrecer paradigmas que sean percibidos como tales por los habitantes de la región, más allá de la siempre discutible referencia que supone el modelo turco de conciliar religión y poder político en contraposición, por ejemplo, al modelo iraní.

A través de su portavoz, el Vaticano ha mostrado su preferencia por la búsqueda de respuestas pacíficas al desafío que supone el ataque terrorista a EE UU, pero ha expresado su plena comprensión hacia el empleo de la violencia como recurso de legítima defensa. Una vez más aparece el uso de la fuerza como una opción fatalmente ineludible para la cultura occidental, bendecida en esta ocasión por la comprensiva mirada de la propia Iglesia Católica. Es difícil imaginar una respuesta distinta que no lleve, de hecho, a la indefensión o a la perplejidad de las sociedades directamente amenazadas por tan indiscriminada fatwa.

Pero también por eso sería conveniente que nosotros, los occidentales, los cristianos, reconozcamos cuán semejantes se vuelven las culturas en el campo de batalla. Basta el relato de los acontecimientos recientes para que los ciudadanos de los países democráticos nos sacudamos nuestros complejos a la hora de procurarnos seguridad. Pero en el mismo momento en que surjan los objetivos colaterales de la anunciada ofensiva, las sociedades occidentales verán cómo sus razones se debilitan a manos de una espiral infernal.

No me siento americano
Por Pío Moa Libertad Digital 26 Septiembre 2001

El ataque a las torres neoyorkinas abre un camino espeluznante al terrorismo, que incluye la posibilidad de atentados masivos con armas químicas o bacteriológicas, quizá incluso atómicas. Es una llamada de atención que debe ser entendida y atendida en todo su alcance. Si no se corta desde ahora, enérgicamente, ese camino, destruyendo sin contemplaciones las organizaciones terroristas, las perspectivas pueden ser de verdadera pesadilla: no es un problema de orden público, en general, sino de guerra; y aunque se trate de una guerra muy especial, en la que los ejércitos tradicionales no tendrán el papel decisivo, debe ser conducida con determinación y sin ambages. Y la reacción contra la amenaza debe ser común por parte de los que se sienten amenazadas tanto su seguridad como los valores de la democracia.

España tiene un problema serio de terrorismo, que no ha encontrado apenas comprensión ni solidaridad en nuestros (más o menos) aliados. Dejando aparte a Francia, cuya responsabilidad en el terrorismo español es enorme, o a Bélgica y otros países, la prensa anglosajona, en general, evita presentar a la ETA como organización terrorista –llega a ponderar sus "audaces acciones"–, y habla del PNV como partido "nacionalista moderado" y "democrático", aunque su papel como encubridor y beneficiario del pistolerismo solo se le escapa al que quiere. Al parecer, los muertos en España son de segunda clase.

No se trata de crear resentimientos, pero sí de ser realistas y no perder el equilibrio, pasando del polvoriento antiamericanismo de la izquierda al "patriotismo yanki" que respiran muchos ahora, dispuestos a ponerse a las órdenes de Washington con ciego entusiasmo y a esperar que nos solucione nuestros problemas. USA no va a resolver nuestro problema con la ETA, porque para los norteamericanos es un asunto muy secundario, y porque la lucha contra el terrorismo islámico va a absorber sus principales esfuerzos. Y también sería una vergüenza para nosotros que nos lo resolviera. Tampoco nos lo van a resolver otros países europeos, aunque medidas como el espacio legal común contribuirán al acoso de los etarras.

Además de la ETA, el terrorismo islámico puede afectar cada vez más a España, si España, como es de esperar, defiende consecuentemente los valores de la libertad y la democracia. En ese sentido, debemos estar con USA, por la cuenta que nos trae; pero no a sus órdenes. Me siento solidario con las víctimas de Nueva York, pero no me siento "americano" ni soldado auxiliar de Bush, cuya actitud, por lo demás, me parece justa. Espero no encontrarme solo en esta posición. Pues si no tenemos un mínimo de dignidad y confianza en nosotros mismos, recogeremos toda la miseria a la que nos haremos acreedores.

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