AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 28 Septiembre   2001
#El PNV esconde a ETA
Editorial ABC 28 Septiembre 2001

#Terrorismo internacional
Carlos DÁVILA ABC 28 Septiembre 2001

#Mayor Oreja asegura a ABC que el 11 de septiembre «acelerará el final de ETA»
MADRID. Pablo Planas ABC 28 Septiembre 2001

#Diálogos para la paz
XABIER GURRUTXAGA El Correo 28 Septiembre 2001

#Ante el nuevo año político
JAVIER ELZO El Correo 28 Septiembre 2001

#EE UU frente al terrorismo de ETA
PEDRO CLAROS ALEGRÍA El Correo 28 Septiembre 2001

#Más daños colaterales a la lengua española
ANTONIO BURGOS El Mundo 28 Septiembre 2001

#Estalla un artefacto en una discoteca en Navarra y secuestran a su vigilante
LACUNZA (NAVARRA). Agencias ABC 28 Septiembre 2001

#El II Congreso de la Lengua de Valladolid potenciará el español como recurso económico
MADRID. Antonio Astorga ABC 28 Septiembre 2001

#El valor educativo
Francisco A. MARCOS MARÍN, catedrático de Lingüística de la Universidad Autónoma de Madrid ABC 28 Septiembre 2001

El PNV esconde a ETA
Editorial ABC 28 Septiembre 2001

El terrorismo ha conseguido dar cuerpo a una nueva moral mundial contra la violencia, sin concesiones ni eufemismos. Queda aún crear las instituciones y desarrollar las normas internacionales que proyecten esa moral en medidas concretas y duraderas. La Unión Europea ha empezado a hacerlo con decisiones de gran calado político, económico y legislativo. Pero la comunidad internacional es más amplia y quedan todavía muchas resistencias que vencer. Lo que no resulta congruente es que en el seno de países democráticos directamente comprometidos contra el terrorismo, porque están directamente amenazados por él, aún existan reductos de especulación y logomaquia sobre la violencia terrorista. Hoy, el pleno del Parlamento vasco sobre «pacificación y normalización política» va a ser una prueba de que el PNV y el Gobierno de Ibarretxe -con su correspondiente orquesta mediática- están al margen de esta corriente mundial de oposición activa a la violencia. La comunicación que el lendakari Ibarretxe remitió el miércoles a los grupos parlamentarios sobre las directrices de su discurso no menciona ni una sola vez a ETA. Nada nuevo. También el programa electoral conjunto de la coalición -mal avenida- PNV y Eusko Alkartasuna escondía a la banda terrorista.

Y, sin embargo, Ibarretxe se llena la boca de palabras como pacificación, diálogo, consenso y demás tópicos que no pasan de ser meros artificios verbales, porque tras ellos no hay una definitiva denuncia del terrorismo de ETA como el único conflicto vasco, como la única causa de «anormalidad» en la vida política y social de los vascos. Es un ejercicio indecente de cinismo pretender abrir un proceso de entendimiento con el PP y el PSE si el PNV no pone la derrota efectiva de ETA por delante de su discurso y centra en esa derrota la clave de la superación del desencuentro entre vascos. Mientras se mezcle a ETA con llamadas al «yihad» soberanista lanzadas por Arzalluz, empeñado en convencernos de que ETA ni es tan mala ni tan peligrosa como se cree, es imposible acortar las distancias entre nacionalistas y no nacionalistas. El problema, el verdadero problema, es que el PNV está haciendo todo lo posible para no acortar esas distancias. Pese a que casi la mitad de los vascos votó por los partidos autonomistas, la política del PNV la está segregando del futuro del País Vasco como nunca antes había sucedido. No se han ahorrado gestos en este sentido. Los votos nacionalistas rechazaron crear una Comisión sobre Víctimas del Terrorismo, demostrando que los muertos de ETA son de peor condición para el nacionalismo que los seis mil asesinados el 11-S para el conjunto de las democracias. El pacto con Izquierda Unida, recibido con públicas excitaciones soberanistas por los dirigentes del PNV y EA, entrega el Gobierno vasco al espíritu y la letra de Lizarra y garantiza la conversión del Parlamento de Vitoria en un feria nacionalista permanente. Las declaraciones públicas de Arzalluz -presidente del PNV, conviene no olvidarlo- alivian periódicamente la presión sobre ETA y van preparando el terreno para el gran pulso del nacionalismo al Estado, que será la consulta sobre autodeterminación, consecuencia inevitable, según el dirigente jeltzale, de la regresión estatutaria que supuestamente ha iniciado Aznar. Así, una vez más, la culpa del conflicto y de la crispación siempre será de otro, pero nunca de quienes gobiernan el País Vasco desde hace veinte años con niveles de autonomía sin comparación siquiera con las reconocidas por Estados federales europeos. Excepción insólita a la regla básica de la responsabilidad política, que hace que el gobernante, bien seguro en todos los sentidos -personal, política y económicamente- eche la culpa de todos los males a una oposición hostigada, intimidada, coaccionada y agredida.

Desde el 13 de mayo, Ibarretxe no ha sido capaz de concretar sus propuestas de diálogo y normalización. No ha permitido alumbrar una mínima esperanza de cambio en la situación, algo nuevo que hiciera posible creer que, realmente, el nacionalismo vasco hace suyo el miedo de la otra mitad de los vascos. Pero mientras ese miedo sea necesario -y rentable- para lograr el desistimiento de los no nacionalistas, y así alcanzar la soberanía, las propuestas de normalización y pacificación del PNV sólo serán posibles, en última instancia, con la abdicación del régimen estatutario y constitucional.

Terrorismo internacional
Por Carlos DÁVILA ABC 28 Septiembre 2001

Bush, en junio, en Madrid, alertó sobre la existencia no solo de un terrorismo internacional, sino de una red tupida y organizada de terrorismo internacional. Organizada y conexa. Le dijeron de todo: desde alarmista a «Tío Sam con botos tejanos». «Este tío es un analfabeto», clamaba una tertuliana. De todo le llamaron. La ocasión era pintiparada además, porque Aznar, para mayor irritación de nuestra cutre progresía, supervivientes del 68 con telarañas, coincidió con Bush en la denuncia. Ya salió por entonces el simpar Llamazares a clamar contra el «servilismo» del presidente español, y salió Arzalluz, naturalmente, que acusó a Aznar de «llevar el agua a su molino», como si recordar ante Bush la existencia en nuestro país de una lacra infame como ETA, fuera de mal gusto o contraproducente.

Ahora se repite la historia. La intervención de Llamazares en el Parlamento podría sintetizarse en un titular de Prensa: «Entre el bochorno y la risa». Llamazares, dando clases de Derecho Internacional, parece la sombra del entrañable Antonio Ozores cuando explica -que la ha explicado- su particular visión de la teoría de la relatividad. En cuanto a Arzalluz, sus protestas de estos días revelan su ambiguo compromiso con ETA, por lo menos con los objetivos disparatados de la banda. Entre la pléyade de libros que se han publicado últimamente sobre ETA, su entorno, sus jefes, sus corifeos, o sus tontos del haba, hay que traer a la memoria dos de increíble actualidad: los de Florencio Domínguez y de Carmen Gurruchaga. De ambos se infiere una conclusión inapelable: el nacionalismo ha hecho posible que ETA se haya colado en la misma estructura social del País Vasco de manera que impide vivir confortablemente, sin horrores, a los que, o no son terroristas o a los que no son nacionalistas. El fundamento de ETA es la intolerancia surgida de una educación, de un transcurrir comunitario, que enseña más a odiar lo ajeno que a amar lo propio. Este terrorismo es igual al de Bin Laden y con certeza que se lleva requetebién con ese canalla y sus locos islámicos. Y esto, por más que Arzalluz y Llamazares lo nieguen. Arzalluz, que sabe mucho del tema, y Llamazares, que tampoco de esto sabe nada, juegan ahora mismo idéntico partido, aunque es de esperar que al segundo le interese un poco más que al primero la desaparición de ETA. Por primera vez hay posibilidad cierta de que el mundo pacífico internacional se ocupe del terrorismo mancomunadamente. Si se boicotea esta esperanza es o porque no se quiere derrotar a los criminales, o porque no conviene que los asesinos de ETA dejen de aterrorizar. Ni más, ni menos. Los hechos, tozudos, están demostrando lo que se ha venido afirmando durante mucho tiempo sin éxito hasta ahora: que, acabado el terrorismo marxista, sus protagonistas se han unido en otra Internacional cuya principal financiación es islámica. Fundamentalista islámica. ETA, ya se ha escrito, está encantada con estos seres abominables.

Mayor Oreja asegura a ABC que el 11 de septiembre «acelerará el final de ETA»
MADRID. Pablo Planas ABC 28 Septiembre 2001

Jaime Mayor Oreja afronta hoy un «pleno de pacificación» en el que el PNV pretende fijar las bases de una nueva retórica sobre ETA tras los atentados en Estados Unidos del 11 de septiembre. Frente a la argumentación de que la banda no es como las células integristas y que el «problema» es «cívico» y «político», Mayor Oreja sostiene que todas las formas de violencia están unidas por el odio y que tienen que ser combatidas de la misma forma. Además, sostiene que «no hay porqué avergonzarse de que aprovechemos el 11 de septiembre para acelerar el final de ETA». «España -afirma en la entrevista- no podía acabar con ETA en soledad». Además, apela a la «ampliación de la solidaridad» de los países que no son víctimas del terror

Mayor Oreja percibe un cambio radical en Europa respecto al terrorismo. Su papel político le permite analizar la situación, sin tener que «administrar los silencios» y con una percepción más global. Así, se muestra confiado en que el final de ETA registre un notable acelerón, aunque advierte de que el odio se mantendrá durante generaciones. El 11 de septiembre, asegura, marca un antes y un después.

-¿Qué nivel de influencia tendrá sobre la lucha contra ETA la nueva sensibilidad europea?
-«El cambio en Francia es gradual, aunque hay que destacar como se merece la decisión de la Prefectura de negar la carta de residencia a 17 etarras. Es un gesto importante que confirma que hay cosas por hacer, que hay trechos por recorrer».

-La reacción del entorno etarra y de Arzalluz ha sido la de desmarcar a ETA del terrorismo integrista. Además, se han producido contactos entre emisarios del PNV y de ETA. ¿Cómo valora este escenario?
-«No tengo esa información, pero el PNV debería colocarse al frente en la lucha contra el terrorismo y no a hacer el discurso de que el terrorismo de ETA no es como el terrorismo talibán. El PNV supone un freno al impulso. ¿Por qué reacciona de esta manera cuando hay un impulso en la lucha contra ETA? ¿Por qué en Ermua el PNV dice que aquello era un montaje mediático? ¿Por qué en estos momentos, en los que dentro de la tragedia tenemos la oportunidad de impulsar la lucha contra ETA, dicen que no son cosas idénticas?».

«TODOS SON IGUALES»
-¿Usted cree que ETA y los talibán son comparables?
-«Todos los terrorismos están unidos por el odio, que rompe las barreras morales. Unos grupos tienen bases religiosas y otros objetivos políticos, pero en el momento en el que se decide que es lícito y legítimo matar a una persona para defender tu religión o tus ideas políticas, esos medios tan terribles superan los fines. Todos los terrorismos son iguales y tienen que ser combatidos de la misma forma».

-¿Qué cambios prevé tras la movilización internacional frente al terrorismo?
-«Es pronto para hacer un análisis, pero más que hablar de medidas concretas cabe atender a las actitudes. Ahora, existe la convicción de que el terrorismo concierne a todos los países, no sólo a los países que lo sufren. Todos los países van a ser mucho más activos en la lucha antiterrorista aunque ellos no tengan un terrorismo doméstico. Esa actitud es previa a la adopción de medidas, pero para resolver un problema lo más importante es la actitud. Luego ya vienen las medidas. Por eso es tan importante lo que ha sucedido, porque la actitud era una de las grandes limitaciones para acabar con el terrorismo. España no podía terminar en soledad con el terrorismo. Necesita a Francia y a otros países. No hay por qué avergonzarse de que nos podamos aprovechar, en el buen sentido de la palabra, para dar un acelerón al final del terrorismo».

-Parece obvio que Francia no ha hecho siempre todo lo que estaba en su mano frente a ETA.
-«Pero ese comentario crítico también nos lo podemos aplicar a nosotros mismos. La lucha contra ETA es la historia de la superación de unas dificultades extraordinarias en unas circunstancias extraordinarias. ETA se aprovecha primero del santuario francés; se aprovecha de que es un grupo antifranquista, y entonces prolonga su legitimidad y se produce una cierta falta de respuesta en una democracia como la española, muy incipiente. ETA abusa de las limitaciones de un gobierno vasco nacionalista, de un nacionalismo vasco que tiene muchos complejos».

-Además de tales complejos está el adoctrinamiento, la manipulación de la historia. En el plano político parece que haya una generación perdida para la democracia porque no se ha sido contundente.
-«Vamos a pensar en los que somos demócratas. Ahora tenemos menos complejos, hoy nos atrevemos a tomar medidas que antes nos parecían imposibles, nos atrevemos a decir las cosas que antes no decíamos por miedo y por complejos. Es evidente que ETA ha creado un caldo de cultivo que hará que el odio y la intolerancia se mantenga durante muchas generaciones, pero de lo que se trata es de que eso no derive en el mantenimiento de una estructura terrorista. El rencor se va a mantener, pero debemos ser capaces de que eso no se traduzca en el mantenimiento de una estructura terrorista. Eso es lo que puede hacer la democracia, pero el odio no lo puede evitar, ni siquiera el riesgo potencial de que surga un nuevo terrorismo»

-El panorama que describe, incluso en el fin de ETA, es bastante oscuro.
-Pero si al final no cristaliza en una organización terrorista, el panorama es muy esperanzador. Lo que ha sucedido en el ámbito internacional va a acortar los plazos del fin de ETA. Además, los niveles de efectividad policial son muy buenos. Los plazos de reestructuración de comandos van más rápido. Hay razones para la esperanza. Vamos a tener un nuevo impulso, como en el año 97 a raíz de los acontecimientos de Ermua.

-Es una situación parecida a la que generó la tregua: acoso político, judicial, financiero y policial. ¿Existe el riesgo de que todo esto acabe en una nueva tregua trampa?
-«Yo creo que si ETA precipita mucho sus actuaciones y decisiones, será un síntoma de debilidad. No sé lo que va a hacer ETA, no se puede valorar una situación de tregua porque no se ha producido. No tenemos que estar obsesionados en cuál va a ser la respuesta de ETA, sino obsesionados con seguir insistiendo en la necesidad de terminar con ETA.

-¿Cree posible que el PNV también cambie de registro ante la nueva situación internacional?.
-«Ellos tienen que preguntarse si actuarían de la misma forma en el supuesto de que ETA fuera una organización como el Grapo, o de extrema derecha, o de origen anarquista. Si no tuviera ETA el origen que tiene, los objetivos políticos que dice tener, las justificaciones ideológicas nacionalistas que la mantienen, el PNV actuaría de otra manera. De seguir el PNV así, el final de ETA representará una crisis irreparable para el nacionalismo vasco. Sin embargo, el PNV sueña todavía con hacer una versión light de Estella; es decir, hoy no pueden hacer lo que hicieron en Estella, que era una identidad entre el PNV y ETA con un acuerdo estratégico. Hoy quieren hacer otra versión, que es ir a la autodeterminación a plazos, al encuentro con ETA a plazos, al diálogo a plazos. El PNV debe darse cuenta de que todo lo que significa una estrategia de ruptura y de acuerdo con ETA no tiene futuro ni en el mundo ni en España. Claro que tiene que rectificar».

LA VÍA POLICIAL
-¿El clima internacional puede desbaratar los argumentos de sectores políticos sobre la inutilidad de la vía policial como única alternativa?
-«Nosotros en España hemos tenido que escuchar que somos inmovilistas, que somos inflexibles, que España era, para entendernos, un gobierno raro. Resulta que cuando las sociedades occidentales padecen el fenómeno del terrorismo, la respuesta del Consejo Europeo es un plan de acción para eliminar la financiación de los terroristas, para dar más cobertura de seguridad, para impulsar la coordinación, la policial, la judicial, la «euro-orden», o sea, un plan de acción que puede ser calificado de inmovilista, tan inmovilista como la política de España en materia de terrorismo. Entonces, ¿el nacionalismo vasco puede decir que la política europea es inmovilista? Los países occidentales cuando tienen un problema de estas características reaccionan de la misma manera que lo hace el Gobierno de España. Por tanto, somos tan inmovilistas como los europeos. La respuesta de España frente al fenómeno terrorista es similar a la de la Unión Europea, por lo que tenemos que perder ese complejo. No entro ya a comparar la respuesta de las autoridades americanas con lo que hemos hecho, pero yo creo que debemos olvidarnos de los complejos, ya que cuando se produce una amenaza en Occidente, la reacción deja corta a la que hemos tenido en España».

-¿En qué pueden quedar las apelaciones al diálogo?
-«Una lección que tenemos que extraer de los acontecimientos del 11 de septiembre es que la retórica no sirve de nada y revela una falta de confianza en nosotros mismos y en el Estado de Derecho. Imaginémonos que el señor Bush hablara a la semana de los atentados de diálogo con las organizaciones terroristas para combatir el terrorismo. Ahora estaría en un manicomio. Hay debates que no tienen sentido: uno el del diálogo; otro el de la unidad. ¿Ha habido un debate en los Estados Unidos para ver cómo podían reforzar la unidad entre los Estados para combatir el terrorismo? La unidad se da por supuesta y el diálogo entre los demócratas también. Aquí hay debates estériles, de cosas que se tienen que dar por supuestas. Es un disparate».

-¿Se atreve a fijar un plazo sobre el fin de ETA?
-«En el año 97 tuve un disgusto muy serio porque deslicé una fecha que eran siete años. Esa cifra era un ejemplo para decir que el terrorismo era un problema a medio plazo. Nunca olvidaré que en el año 78, a la salida de un funeral por una víctima de ETA, un viejo alcalde de Oñate me dijo que nosotros no teníamos nada que hacer frente al terrorismo porque por lo menos iba a durar 25 años. Estamos avanzando en el final de ETA y creo que lo que ha sucedido en Estados Unidos acorta la vida de ETA. Se ha quedado sin estrategia. El nacionalismo radical se ha quedado sin norte -hablo del nacionalismo incompatible con España- porque siempre había hecho un discurso en el que se decía España no, Europa sí. Ese discurso ha terminado porque un fenómeno sececionista y mucho menos terrorista no va a encontrar comprensión en Europa. La política de la Unión Europea tras el 11 de septiembre está cambiando radicalmente.

EL CASO FRANCÉS
-¿No echa en falta, sin embargo, mayor rapidez. No bastaba con el ejemplo de los Balcanes?
-El mundo no es perfecto. En el año 98 cuando pedí una cifra de atentados en todo el mundo me encontré con que había 1.800. Yo creía que ETA suponía el 80 por ciento. No era así. El terrorismo es el sustituto de la guerra, es el enemigo. Hemos sido egoístas y mezquinos. Sólo nos hemos preocupado los países que hemos padecido el terrorismo. Gran Bretaña tendrá que replantearse su política de asilo, que no se siga abusando. Francia se tendrá que plantear que la estructura de ETA siempre se desarticula en Francia porque siempre está en Francia. Nosotros tendremos que plantearnos qué pasa en Argelia. El terrorismo es el enemigo de todos».

-¿No se siente desaprovechado en Vitoria, no cree que podría ser de más utilidad en otras áreas del partido, incluso del Gobierno?
-«Creo en la vocación política y eso dicta hacer bien lo que en cada momento corresponde. He pasado del Ministerio de Interior a ser el jefe de la oposición en un parlamento autonómico, pero no me ha afectado. En política a veces se tiene que decir todo lo que se tiene que decir y otras veces hay que administrar silencios. Es normal que no tenga la misma notoriedad que antes. Lo importante es que en cada momento el que está en la política pueda aportar lo poco que pueda. Lo único que importa es que los seiscientos mil vascos que han votado al PP y el PSOE sepan que no han perdido el tiempo».

-¿Se plantea, por tanto, su futuro político en el País Vasco?
-«No tengo ninguna duda de que estoy donde tengo que estar, no tengo dudas ni encrucijadas. Por lo demás, soy muy providencialista y Dios dirá. En la política no hay que obsesionarse con el mañana; hay que estar absorbido por el hoy.»

Diálogos para la paz
XABIER GURRUTXAGA El Correo 28 Septiembre 2001

Hoy se celebra en el Parlamento vasco el pleno monográfico sobre pacificación anunciado por el lehendakari en su debate de investidura. La pretensión de Ibarretxe de abordar la discusión separando claramente, como problemas de naturaleza distinta y sin relación causa-efecto, entre la cuestión de la violencia de ETA y la existencia de un conflicto político con el Estado, descoloca a muchos, nacionalistas y a no nacionalistas.

Es evidente el disgusto y el malestar de Batasuna, que se había acostumbrado a su repetido y manido discurso de que ETA y su violencia constituyen la consecuencia inevitable del conflicto no resuelto. Es comprensible el cabreo de Otegi, que calificó la posición del lehendakari como de un auténtico fraude, pues no en vano considera que en el Pacto de Lizarra quedó caracterizada la violencia como una de las consecuencias del conflicto. Pero dicho esto, sus palabras denotan y anuncian la soledad con la que se va a tener que enfrentar Batasuna durante los próximos años.

Siempre he entendido que el diagnóstico que realizaba Herri Batasuna sobre la violencia, así como su actitud ante la misma, eran solamente comprensibles en el marco del pensamiento de aquellas personas que, ante todo y sobre todo, consideran que ETA, más que una consecuencia, es la respuesta más eficaz en la lucha contra el Estado. Siendo ese el pensamiento oficial, lo que nunca he llegado a entender es cómo el núcleo dirigente de la izquierda abertzale y de sus cuadros más relevantes, tanto por su trayectoria política como por su actividad profesional, han conseguido mantener a sus círculos familiares más próximos alejados de cualquier tentación de ‘alistamiento militar’. En muchos municipios de Euskadi han sido motivo de cachondeo las explicaciones dadas por más de un padre identificado activamente con HB y defensor de ETA de por qué enviaba a su hijo a Estados Unidos o a alguna ciudad del Reino Unido a realizar algún curso preuniversitario.

Tampoco he entendido a muchos nacionalistas que habiéndose mantenido siempre en contra de la violencia han interiorizado de tal manera el problema que han terminado desarrollando un pensamiento cautivo de la propia violencia. Es decir, cautivo hasta el punto de defender la necesidad de la autodeterminación o de la independencia como medio para conseguir la paz de ETA.

Descolocados quedan también muchos sectores del socialismo y del PP que, situados en el extremo opuesto, han reducido la cuestión vasca a un problema estrictamente terrorista, cerrándose en banda a reconocer que en Euskadi más de la mitad de la ciudadanía no se siente satisfecha con el actual encaje del País Vasco en el Estado, y mucho menos de considerar la situación actual como definitiva e inalterable.

Si unos reducen la violencia a un problema de falta de soberanía, otros reducen el conflicto político que hoy plantea el nacionalismo a una cuestión meramente terrorista. La vía de reflexión que se propone hoy en el Parlamento vasco creo que tiene la ventaja de evitar tanto el reduccionismo como las equidistancias.

Ante el nuevo año político
JAVIER ELZO El Correo 28 Septiembre 2001

Impresionados por el terrorismo en EE UU hemos dejado de lado, lógicamente, nuestras querellas internas. Pero la vida sigue. Un nuevo curso político da comienzo. Sin elecciones inmediatas a la vista, pues las próximas, las municipales, serán en mayo de 2003, y recién celebradas las autonómicas, es hora de resolver, o de poner las bases para resolver, las dos cuestiones mayores que tenemos en nuestra sociedad: el terrorismo, cuestión a la que la gran mayoría está de acuerdo en señalar como nuestro primer problema y el gobierno de los vascos, problema que importa a mucha menos gente, aunque su resolución, a la postre, afecte a todos. Dos líneas para la segunda cuestión y algunas más para la primera.

En el campo político, dos son las prioridades, a mi juicio. En primer lugar, asegurar que todos los ciudadanos estén debidamente representados en las instituciones. Al día de hoy, en algunos ayuntamientos, los ciudadanos que piensan que PP y PSOE no están debidamente representados. La cosa puede ser peor todavía en las próximas elecciones. Hay que buscar, ya, una solución a este serio déficit democrático. En segundo lugar, hay que recordar que la coalición PNV-EA ganó recientemente unas elecciones reivindicando, en su programa, que se respetara la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca, fuera ésta la que fuera. También IU, ahora en el Gobierno. Sería también un déficit democrático no atender esta reclamación de la sociedad vasca. Eso exige empezar a hablar, sin tapujos, de esa cuestión. Ya se ha dicho que no habrá consulta pública sobre este tema durante la presente legislatura. El lehendakari ha señalado al Parlamento (¿dónde si no?) como el espacio para debatirlo.

Sostiene el nacionalismo que hay una regresión en el ámbito de la autonomía vasca. Los llamados constitucionalistas dicen que nada de eso. Esta discrepancia, al menos, es fácilmente dilucidable a corto plazo. No por la vía de las declaraciones, obviamente, sino por la de los hechos. Tres ejemplos: ¿Tendrán que limitarse las universidades vascas (básicamente la UPV) a una lista elaborada en Madrid para contratar nuevos profesores, haciendo de la autonomía universitaria papel mojado? En el nuevo acuerdo sobre el Concierto Económico, ¿la CAV tendrá mayor, igual o menor capacidad de autodecisión que en la actualidad? En tercer lugar, la imprescindible colaboración policial en la lucha antiterrorista, ¿se hará en sentido único o será bidireccional? Por sus obras los conoceréis...

Pero el tema básico, primordial y más urgente es acabar con el terrorismo y hoy la Cámara vasca celebra un pleno, convocado a iniciativa del lehendakari, sobre pacificación. Todos debemos implicarnos en esta tarea. En primer lugar los nacionalistas. Lo ha dicho recientemente el diputado general de Gipuzkoa, Román Sudupe. «Los primeros que debemos apostar por la derrota de ETA somos los nacionalistas, porque utiliza el nacionalismo como disculpa, cuando no tiene nada que ver» (EL CORREO, 9 de septiembre). Éste es el gran reto de legislatura actual. Básicamente, para liderar esta confrontación fue elegido lehendakari Ibarretxe. Estaba también en el programa electoral. En su discurso de investidura se puede leer: «Mi prioridad será siempre -y por encima de todo- el compromiso ético con la vida y con la defensa de la libertad y la seguridad de todas las personas». Tiene cuatro años por delante y en razón del cumplimiento de esta prioridad será juzgada esta legislatura y su trabajo como lehendakari.

Pero liderar no quiere decir que los demás actuemos de mirones. Peor aún poniendo chinitas para ver si se cae. La sociedad juzgará a todos por su trabajo en pos de la eliminación de ETA. A continuación, por limitaciones de espacio, y por su particular relevancia, me referiré a Batasuna.

Es sabido que en el mundo del MLNV no todos abogan por el terrorismo. Pero muchos sí y de forma clara: van por las calles gritando ‘Gora ETA militarra’ o ‘ETA mátalos’. Otros no llegan a tanto pero miran a otro lado, o se tapan los oídos cuando lo escuchan a su lado en una manifestación a la que van... ¿voluntariamente? No faltan los que, no estando de acuerdo con esas prácticas, las ‘explican’ arguyendo la situación de los presos o el trato en algunas comisarías, fruto de una legislación evidentemente criticable (léanse los Informes de Amnesty International), y de una práctica, la dispersión de presos que, entre otras cosas, hay que decir que en nada ayuda a una inteligente política antiterrorista. Bien al contrario. Sin embargo, y pese a todo lo anterior, ya va siendo hora (hace mucho tiempo que ya fue hora, en realidad) de que clarifiquen sus posturas.

Con la creación de Aralar, la ruptura de Abertzaleen Batasuna y los movimientos que se vislumbran en Álava ya no es posible seguir defendiendo la democracia y el rechazo a «todas las formas de violencia» y continuar militando o simpatizando con Batasuna, a todas luces brazo político de ETA. (¿Qué otra cosa cabe decir de una organización que nunca jamás ha criticado públicamente a ETA?). Los miembros de Batasuna, los que sigan siendo miembros (militantes, simpatizantes, etcétera) deben saber y sentir, por parte de los demás conciudadanos, que son responsables directos de la persistencia del terrorismo pues, objetivamente, con su postura, apoyan a ETA.

La sociedad, lehendakari a la cabeza, debe velar también por su libertad y seguridad. En efecto, la sombra de Yoyes es alargada. Pero no estarán solos. Son muchos los que tienen miedo en esta sociedad... Pero, al mismo tiempo, esta sociedad, con su lehendakari a la cabeza otra vez, no debe tolerar durante más tiempo que impunemente amedrenten a los ciudadanos gritando ‘ETA mátalos’, insultando a personas u organizaciones concretas con pasquines y pintadas en las calles, colaborando con ETA en toda la mafia del impuesto revolucionario (imposible sin la colaboración de gente afín), ensuciando las ciudades de insultos y amenazas a personas e instituciones, llenando de sus soflamas todo acontecimiento deportivo (las regatas por ejemplo), las concentraciones populares (la Tamborrada, la bajada de Celedón, las fiestas de Bilbao, el chupinazo en Pamplona) humillando a los ciudadanos que tienen que soportar tanta vergüenza, tanta mentira, tanta intimidación, tanto asco....Quizás la Ertzaintza o la Policía local debieran involucrarse más en la previa retirada de pasquines insultantes y amenazadores que acompañan tantos eventos deportivos y populares. Claro que con el apoyo de la ciudadanía. Un simple aplauso es suficiente.

La conquista de la libertad plena es el gran reto de esta legislatura. Ciertamente los primeros responsables en esta tarea son nuestros gobernantes. Pero en un conflicto tan enquistado como el nuestro, con tantas imbricaciones de personas, donde a veces miembros de la misma familia están en bandos radicalmente opuestos, no es posible dejar todo en manos de la Administración. Menos aún en la sola mano de la eficacia policial, por muy importante que sea. Todos podemos hacer algo, pero los de Batasuna que rechacen el terrorismo más, mucho más. Les pedimos que sean libres. Libres de ETA, porque, básicamente, eso quiere decir hoy ‘Gora Euskadi Askatuta’. Con su libertad se debilita ETA y ganamos todos.

EE UU frente al terrorismo de ETA
PEDRO CLAROS ALEGRÍA El Correo 28 Septiembre 2001

Es curioso ver cómo a veces los acontecimientos van dando vueltas a las cosas. Durante todo el año pasado, los estudiantes españoles en la Universidad de Georgetown, en Washington D.C. realizaban una congregación silenciosa en una de las plazas de la Universidad después de cada atentado de ETA. También hay que decir que a esas manifestaciones acudían algunos compañeros norteamericanos. El motivo de estas manifestaciones, desgraciadamente periódicas, era tratar de concienciar a la sociedad estadounidense, particularmente en el entorno de la universidad, sobre el problema del terrorismo en España. Sin duda ésta es una tarea difícil cuando la mayoría de los norteamericanos no sabe muy bien dónde está España, si Franco sigue vivo o no, o si pertenecemos o no a la Unión Europea.

Más concretamente, la decisión de congregarse puntualmente después de cada atentado terrorista de ETA vino determinada por el tratamiento informativo que realizaban los medios de comunicación norteamericanos de las noticias sobre los atentados de ETA en España. Y particularmente el periódico ‘The Washington Post’. Normalmente, las noticias sobre estos hechos que ocurren en España no pasan en los medios informativos norteamericanos de la categoría de breves. Sin embargo, aún en su brevedad, nunca, nunca, aparece el calificativo ‘terrorista’. Esos breves hacen referencia mayormente al ‘movimiento separatista vasco’, o emplean el término, mucho más poético, de ‘guerrilla vasca’.

De esta forma, la asimilación con el conflicto en Irlanda del Norte o con la guerrilla colombiana es rápida. La idea que pueda tener un norteamericano cualquiera que preste un poco de atención a estas noticias sobre los atentados de ETA en España no es otra que la de una romántica lucha de un pueblo en las montañas de España. Si a ello se une quizás el pensamiento de que Franco todavía vive y de que España es una de esas dudosas democracias del sur de Europa, la simplista imagen que se termina de dibujar es asombrosamente distorsionada en favor de los intereses de los terroristas vascos.

Así, no es de extrañar que todo un profesor de Derecho de la Universidad de Georgetown y funcionario del Tribunal Supremo de EE UU dijera públicamente, con ocasión de un debate sobre el derecho de autodeterminación de las repúblicas ex-yugoslavas, que debía procederse al rápido despliegue de ‘cascos azules’ en España para evitar situaciones como la de los Balcanes y el abuso del Gobierno central.

Igualmente, no es de extrañar que hasta 1997 el grupo terrorista ETA no estuviera incluido en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) que anualmente publica el Departamento de Estado de EE UU. Este ministerio publica un informe anual sobre terrorismo en el mundo. La inclusión o no de ETA en esa lista de FTO no tiene un valor meramente nominal, sino que puede tener efectos importantes. Las instituciones financieras norteamericanas están obligadas a bloquear cualquier fondo destinado a un grupo incluido en la lista de FTO o a cualquiera de sus miembros. Además, bajo la normativa penal norteamericana, cualquier norteamericano o persona de otra nacionalidad bajo jurisdicción de EE UU que ayude económicamente o provea cualquier material a un grupo incluido en la lista de FTO, estaría cometiendo un delito perseguible ante los tribunales norteamericanos.

Los estudiantes españoles en la Universidad de Georgetown estuvieron peleando todo el año pasado para que los norteamericanos llamaran a las cosas por su nombre, y llamaran ‘terroristas’ a los asesinos de ETA, y que supieran que el grupo ETA es una banda terrorista. ‘The Washington Post’ no ha cambiado su línea de tratamiento informativo, a pesar de que autoridades españolas así se lo pidieran expresamente.

Ahora, después de los atentados terroristas ocurridos en el corazón de EE UU, los norteamericanos piden al mundo que califiquemos como ‘acto de guerra’ unos hechos terribles, pero que realmente son ‘atentados terroristas’. Por muy horribles que sean los atentados y a pesar de su magnitud, no constituyen un acto de guerra en el sentido técnico que EE UU pretende. Esta cualificación técnica como ‘acto de guerra’ es la que da carta blanca a EE UU para tomar las represalias militares que crea oportunas.

Sorprende a veces ver la importancia de las palabras. Aprovechemos la oportunidad. Quizá es el momento de recordar a los estadounidenses una vez más qué significa ‘terrorista’ para nosotros, aquí en España. Y subrayarles de una vez por todas que ETA es terrorismo, igual, exactamente igual, que el que atentó contra las ‘Torres Gemelas’.

Más daños colaterales a la lengua española
ANTONIO BURGOS El Mundo 28 Septiembre 2001

Como pasó ya el Día D para los ataques al español, siguen los daños colaterales a la lengua castellana. Cada día hay miles de oídos heridos por ese plural castellano contra natura de «los talibán». Plural por cierto de ignoto singular. Si «talibán» viene con el plural puesto, ¿cuál es el singular de la aljamiada voz? Si es plural, ¿por qué entonces «régimen talibán»? ¿Por qué no régimen «talib» o como sea el singular en esa lengua con nombre de futbolista antiguo del Madrid, Puskas o así? O ya que no admiten cambio de número, que acepten el de género: justicia talibana. Pero nada. Han inventado la palabra multiusos, como una navaja suiza de las que requisan en los aeropuertos. Talibán lo mismo sirve para el singular que para el plural, para el masculino y para el femenino, como nombre y como adjetivo. Es como si, de golpe, «Madrid» no tuviera gentilicio y empezara a repicar en la buhardilla el «cocidito Madrid». Y a todo esto, salen en danza los imanes y ya es que se micciona la perra de extrañeza, porque ninguno aplica la misma lógica y dice «los imán».

Y cuando ya estás curado de este espanto del ataque a los cimientos de la lengua, vienen los americanos y al musulmán Osama, de la familia de los Laden, nos obligan a decirle «Bin» en vez del «Ben» de los antropónimos y topónimos. Si se trata de continuar la comunión gramatical con ruedas de molino, nada, de acuerdo, no es Ben Laden, es Bin Laden. Pero o todos moros o todos cristianos, y nunca mejor dicho. Si es Bin Laden, el fundador del Estado israelí no fue Ben Gurión, sino Bin Gurión. El héroe de la independencia argelina fue Bin Bella. Usted el año que viene no veraneará en Benidorm, sino en Binidorm. En la próxima edición de las obras de Azaña figurará La velada de Binicarló. Los últimos escándalos de Jesús Gil estallarán en Binalmádena. Sin moverse de sitio, la casa que Julio Iglesias le compró a Curro Romero estará en Binahavis. Habrá que cambiar la copla de Antonio Vargas Heredia en los discos de Concha Piquer para que las mocitas lloren de Loja a Binamejí. El lomo en manteca será de Binaoján. En el muy árabe Aljarafe sevillano estará Binacazón.

Nada, si es por estar a la moda, a mí no me gana nadie. Ya sé hasta cómo se llama correctamente el hijo menor de Jacob. ¿En que estaría yo pensando, que iba a escribir Benjamín y no Binjamín?  www.antonioburgos.com

Estalla un artefacto en una discoteca en Navarra y secuestran a su vigilante
LACUNZA (NAVARRA). Agencias ABC 28 Septiembre 2001

Un artefacto explosivo que "la Guardia Civil relaciona con una acción terrorista", ha causado esta madrugada "cuantiosos daños materiales" en la discoteca "Universal", de la localidad navarra de Lacunza, cuyo vigilante "fue secuestrado a punta de pistola" y abandonado en un monte próximo por tres personas, señaló la Delegación del Gobierno en Navarra.

Según las primeras estamaciones de los especialistas de la Guardia Civil, las bombas estaban compuestas por un total de unos treinta kilos de explosivo rompedor.

La explosión se registró sobre la 01,20 horas de la madrugada cuando la Guardia Civil se dirigía ya al lugar, alertada de la posible colocación del explosivo por el propietario del local y el vigilante del mismo, que había logrado liberarse.

La Delegación precisó que a las 22.05 horas de anoche tres personas "encapuchadas" secuestraron "a punta de pistola" al vigilante de la discoteca, a quien advirtieron de que "si no colaboraba le matarían".

Tras un breve tiempo en la discoteca, que en opinión del vigilante se empleó en colocar el artefacto, los secuestradores le metieron en un vehículo en el que le trasladaron a un monte próximo, donde "le abandonaron maniatado". Cuando el vigilante consiguió liberarse, en torno a la 01.00 de la madrugada, avisó al propietario de la "Universal" de lo sucedido y seguidamente se informó de los hechos a la Guardia Civil.

Efectivos de este cuerpo se trasladaron inmediatamente al lugar pero antes de que llegaran a él, hacia la 01,20 horas, se registró una "fuerte explosión" que "derribó el lateral izquierdo de la discoteca y aunque no causó daños personales sí que ocasionó cuantiosos daños materiales", precisaron las citadas fuentes.

El II Congreso de la Lengua de Valladolid potenciará el español como recurso económico
MADRID. Antonio Astorga ABC 28 Septiembre 2001

Los directores del Cervantes y de la Real Academia Española, Jon Juaristi y Víctor García de la Concha, presentaron ayer el II Congreso de la Lengua Española -toma el testigo de Zacatecas´97- que agitará en Valladolid, del 16 al 19 de octubre, la riqueza económica del español y su papel en la sociedad de la información. Ambos recalcaron: esto no es ni un mero escaparate ni un congreso de escritores.

«¿Qué es eso del Cervantes», le preguntaba hogaño Fidel Castro a Víctor García de la Concha, un día antes de que el director de la Real Academia fuera investido doctor «honoris causa» en Artes y Letras por la Universidad de La Habana. A renglón seguido, Fidel enjuiciaba: «Ustedes están descolonizando el español». ¿Era una cuestión o una afirmación? García de la Concha le respondió que lo que se persigue es la unidad del idioma y manifestaba a los medios que el español es «la patria de todos» y que se encamina a «un mayor fortalecimiento de su unidad» gracias al trabajo de todas las Academias de habla española. El español es una de las lenguas más trabadamente unidas que existen, concluía. Recordaba García de la Concha ayer este episodio al presentar el II Congreso de la Lengua -de la unidad y la diversidad- que reúne a 314 ponentes y que inaugurarán los Reyes, los presidentes Fox y De la Rúa, Camilo José Cela, Miguel Delibes y Mario Vargas Llosa.

¿QUÉ QUEDA DE ZACATECAS 1997?
Tras el I Encuentro de Zacatecas (México) -del que muchos aún recuerdan intervenciones como la de García Márquez, que dejó atónita a la concurrencia con desconcertantes propuestas: «Jubilemos -dijo- la ortografía, terror del ser humano desde la cuna, enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y la jota (...) Simplifiquemos la gramática antes de que ella termine por simplificarnos a nosotros»...-, el director de la Real Academia Española dice que más allá de la mera retórica, a este Congreso «intentaremos darle solidez» desde la reflexión. El Congreso se ha dividido en cuatro grandes secciones o paneles. El primero abordará el potencial económico de nuestro idioma desde estos planteamientos: ¿en qué se traduce que el español crece en número de hablantes?, ¿cuántos alumnos lo estudian como lengua extranjera en Europa, Estados Unidos, Brasil y Japón? Para subrayar la importancia de estos estadios, el director de la RAE adelantó un dato que ha rescatado de una de las ponencias que ya empiezan a estar disponibles en la página web del congreso: sólo los libros de enseñanza del español como lengua extranjera supondrán en el año 2005 el 25 por ciento de los ingresos en toda la industria editorial española. Es más, la enseñanza del español a estudiantes extranjeros reportó en Salamanca más de seis mil millones de pesetas en ingresos. Jon Juaristi animó a que las instituciones y empresarios de todo el mundo tomen conciencia de la importancia del español como bien y potencial económico: «Nuestra lengua es un recurso en sí mismo, desde su enseñanza hasta la presencia en Internet».

EL NUEVO DICCIONARIO, EN EL HORNO
Junto al análisis de la publicidad, la música y el cine en español; del lenguaje radiofónico -sobre todo en EE.UU, donde «hay un nivel muy culto» de empleo del idioma-; y de la Prensa (con la presencia de los principales directores iberoamericanos), la sección II del Congreso navegará por Internet. Según las últimas estadísticas, aunque se produjo un retraso en el acceso, el ritmo de crecimiento del español en la Red es muy superior a otras lenguas. El tercer panel del Encuentro transitará por las nuevas fronteras del español: desde el lenguaje de la ciencia al de la técnica y las traducciones. Capítulo que estará al cuidado de Ángel Martín Municio. Jaime Olmedo coordinará el estudio sobre «la lengua y la escritura en Internet: tres décadas de red-acción», donde se escrutarán los nuevos lenguajes surgidos en los teclados de los teléfonos móviles: códigos, jergas, guiños lingüísticos.

La IV sección abundará en la unidad y diversidad con las ponencias de casi un centenar de catedráticos de todo el ámbito hispánico. Se estudiará tanto el problema teórico de la norma como las relaciones entre el español de España, el español de Hispanoamérica y la «norma hispánica» que es la que se tiende en el Diccionario Panhispánico de Dudas, que elaboran el Cervantes y la RAE. El Diccionario que saldrá del horno en Valladolid es la XII edición del DRAE, asido con un considerable número de americanismos. Se trata del gran diccionario del español universal. «Es el camino por donde se va», concedió García de la Concha.

El valor educativo
Por Francisco A. MARCOS MARÍN, catedrático de Lingüística de la Universidad Autónoma de Madrid ABC 28 Septiembre 2001

El II Congreso Internacional de la Lengua Española es un gesto de responsabilidad. En los últimos seis meses se está produciendo una crisis de credibilidad en las lenguas que debe resolverse. Se trata de una crisis posiblemente general, en este entorno universal en el que todo repercute en todas partes. El entusiasmo ha dado paso a dudas e inquietudes, necesarios síntomas de madurez o que en ese sentido deben reconducirse. El español tiene un espacio limitado en tres foros básicos: el de las instituciones internacionales, el del lenguaje técnico-científico y el de la Sociedad de la Información. Para ampliar ese espacio su activo es su peso económico, que se apoya en el concepto de bien cultural. Hace falta aumentarlo con un activo educativo. Se habla hace tiempo de la necesidad de contenidos, pero deben precisarse. Una exigencia de rigor es parte de una sociedad que construye. El rigor se basa en el sistema educativo como algo más que unas instituciones que practican unos ritos de enseñanza. El sistema debe ser una exigencia social. En el fondo de los reclamos de una sociedad que se inquieta el II Congreso dará, más allá de imágenes y mensajes pactados, la dimensión de la realidad del idioma común.

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