AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 3 Octubre   2001
#Oriana Fallaci Y El Choque De Civilizaciones
Editorial El Mundo 3 Octubre 2001

#Una sociedad comprometida
Editorial ABC 3 Octubre 2001

#Los amigos del fanatismo islamista
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 3 Octubre 2001

#Esquizofrenia nacionalista
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Octubre 2001

#Los otros talibán
Cartas al Director ABC 3 Octubre 2001

#¿Qué es el terrorismo?
Joaquín MARCO La Razón 3 Octubre 2001

#Lo «peor» de un vasco
Román CENDOYA La Razón 3 Octubre 2001

#Todos queremos más
TONIA ETXARRI El Correo 3 Octubre 2001

#¿Dónde está la discriminación?
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 3 Octubre 2001

#José María Calleja obtiene el Espasa con «La vida diaria en el País Vasco»
MADRID. Antonio Astorga ABC 3 Octubre 2001

#«El problema del terrorismo es de todos los demócratas del mundo»
Marta Borcha - Madrid.- La Razón 3 Octubre 2001

#Aznar asegura que no aceptará chantajes ni amenazas nacionalistas
MADRID. Agencias ABC 3 Octubre 2001

#Irresponsabilidad
Editorial El Correo 3 Octubre 2001

#El efecto sobre ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 3 Octubre 2001

#El mundo de la judicatura reclama unidad para combatir el terror de ETA
VITORIA EL CORREO 3 Octubre 2001

#Contradictoria Cataluña
Aleix Vidal-Quadras La Razón 3 Octubre 2001


Oriana Fallaci Y El Choque De Civilizaciones
Editorial El Mundo 3 Octubre 2001

No queréis daros cuenta de que esto es una cruzada a la inversa», ha advertido la escritora italiana Oriana Fallaci. Retirada durante lustros de la escena pública en su apartamento de Manhattan, ha irrumpido con estruendo en el debate intelectual suscitado tras los atentados de EEUU a requerimiento del director del periódico italiano Il Corriere della Sera. Lo ha hecho con un texto provocador, como es ella; y mordaz, como es ella; pero también con profundas críticas a los musulmanes, algo que ha sorprendido en una persona de trayectoria progresista y buena conocedora de los países árabes, a los que viajó repetidamente como periodista.

La larga reflexión de Fallaci, publicada por EL MUNDO en tres entregas, ha tenido la virtud de levantar una enorme polvareda,en parte por abordar temas hasta ahora considerados tabú, y en parte por hacerlo con el desparpajo y la sinceridad que la caracterizan.Tejida en torno al «choque de civilizaciones» planteado hace años por Samuel Huntington, la tesis de Fallaci plantea que estamos ante una guerra en la que no se combate por el territorio, sino por los valores, por una forma de vida. Pero así como los defensores del islamismo están siendo preparados para esa yihad, Fallaci cree que Occidente infravalora el poder de destrucción de esa civilización, e insta a los ciudadanos a tomar conciencia de esa amenaza.

En efecto, los valores europeos y norteamericanos permiten la convivencia de gentes de otras culturas, de otras razas, de otras religiones, en su territorio. Cuando se pervierte su significado, los valores de tolerancia, libertad y respeto a la vida privada se convierten en un arma de doble filo. Como dice Fallaci, «nosotros respetamos su cultura, pero ellos no respetan la nuestra». La acusación cierta que hace la escritora italiana pone el dedo en una llaga que hasta ahora ningún intelectual había querido tocar: el desinterés de parte de los inmigrantes musulmanes por adaptarse a la forma de vida de los países que los acogen. Pero es inevitable que sus palabras evoquen el discurso berlusconiano que reafirma la superioridad de la cultura occidental. Decir a continuación que «los más aguerridos» guerreros del islam son los inmigrantes instalados en Europa resulta exagerado. Aunque los 19 suicidas de Nueva York y Washington llevaran un estilo de vida plenamente occidental, no es atribuible a todo musulmán la voluntad de cometer atentados que ellos tenían.

Oriana Fallaci se muestra partidaria de una defensa a ultranza de la cultura europea, algo que ella considera legítimo desde su perspectiva de que existe un choque de civilizaciones. Si lo hay o no lo hay, no es algo que se vaya a dilucidar de hoy a mañana, pero es indudable que ella ha defendido con coraje su opinión, a sabiendas de que le iba a reportar fuertes descalificaciones.

Una sociedad comprometida
Editorial ABC 3 Octubre 2001

La sociedad española se siente implicada en la corriente de opinión mundial contra el terrorismo que se ha formado como consecuencia de los atentados del 11-S. Las reacciones que recoge la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas, realizada dos semanas después del brutal ataque terrorista, muestran una opinión motivada por la solidaridad y por la convicción. El 80 por ciento de los encuestados declara sentirse cerca del pueblo americano, lo cual es comprensible y otra cosa sería inhumana. En un terreno más reflexivo, la gran mayoría de los ciudadanos respalda las decisiones políticas tomadas hasta el momento por el Gobierno americano, por la Unión Europea y por el Ejecutivo de Aznar. La actuación de Bush cuenta con el apoyo del 55,9 por ciento de los encuestados, considerable porcentaje teniendo en cuenta algunos rancios prejuicios sobre Estados Unidos; las medidas legales de los Quince -especialmente la entrega inmediata de terroristas y la asfixia financiera de sus organizaciones- atraen el apoyo del 86 por ciento; y la política seguida por el Gobierno de Aznar se ve refrendada por el 71,1 por ciento.

Los encuestados también han hecho una lectura interna de los acontecimientos, marcada por el terrorismo de ETA. Los españoles apoyan la creación de una coalición internacional contra el terror, en la que debe participar España, y creen que esa coalición facilitará la lucha contra la banda terrorista. Los porcentajes no ofrecen lugar a dudas sobre la determinación de los españoles para respaldar una actitud de firmeza contra ETA, en el marco de la cooperación internacional y, especialmente, en la acción policial y judicial dentro de nuestras fronteras. Esa determinación refleja el estado de ánimo de todas las democracias occidentales, que son conscientes de que constituyen el objetivo perfectamente definido de un terrorismo internacional, incompatible con el principio de libertad en que se asienta la convivencia democrática. El señalamiento de nuestro sistema político como objetivo de las organizaciones terroristas implica la existencia de una motivación ideológica fanatizada, sea nacionalismo, integrismo religioso, etnicismo o una mezcla de todo. Por eso, el desmantelamiento del terrorismo exige también la oposición efectiva a sus encubrimientos ideológicos, con la aplicación de las leyes penales cuando sea pertinente y siempre con el rearme intelectual para la defensa de los valores democráticos y del ordenamiento jurídico que los define y protege. Si es importante para la defensa del Estado y de la sociedad contar con Fuerzas de Seguridad eficaces, lo es tanto o más que los ciudadanos tengan sólidas convicciones políticas -libertad, justicia, derechos individuales, democracia- por cuya vigencia merece la pena asumir determinados sacrificios y compromisos, muy costosos a veces, única forma que enseña la Historia de defenderse contra los enemigos de la civilización.

Los amigos del fanatismo islamista
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 3 Octubre 2001

Tan cierto como que la mayoría de los árabes no quieren la guerra lo es que una ola de fanatismo recorre el mundo musulmán: desde Argelia a Paquistán, desde Libia a Sudán. Quienes organizaron el ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono, y todos los que están con su causa, podrían recitar estos versos del Corán:

Que llore el enemigo a sus muertos
pues sin posible retorno yacen:
no lloréis a nuestros hermanos,
que en las esferas celestes caminan.

De hecho, en el documento que les sirvió de meditación última a los terroristas, descubierto por el FBI en la maleta de uno de los piratas del aire, entre las ruinas del Pentágono y en un coche abandonado en un aeropuerto, las citas religiosas son constantes. Este texto es una mezcla estremecedora de religión y política, una guía para matar y morir.

Pero no habría sido necesario dar con este texto para llegar a la conclusión de que estamos ante una guerra santa. ¿Acaso no nos lo dicen ellos? Por eso resulta llamativo que haya quienes se empeñen en eliminar la motivación islamista. Por esta razón ha escrito Amos Oz: los americanos deben prepararse para un debate largo y difícil. Es la lucha contra el Satán americano. ¿Tiene si no sentido que la población paquistaní llegue al delirio bélico como previsión de la posible respuesta americana?

El ataque del 11 de septiembre a Nueva York y Washington fue una declaración de guerra fáctica y hecha por el mando de un ejército de militantes que se reparten por un territorio que no puede definirse por las fronteras convencionales de los Estados/Nación, sino por las más imprecisas pero no menos reales de la común patria religiosa.

Hay otro hecho innegable: esta múltiple patria del fanatismo lo es también de la reacción, de la más espantosa reacción, de la batalla contra lo que hoy representa el progreso real. Discutir en abstracto sobre la superioridad de una civilización o de otra es obviar el problema de fondo: el fundamentalismo islamista es la negación de toda civilización, y alcanza en estos momentos a la mayoría del mundo árabe. Hay que estar llenos de odio a Estados Unidos y al sistema de vida que compartimos los occidentales para no ver esta caída a la barbarie de una buena parte del mundo musulmán. ¿Cómo pueden no darse cuenta de ello quienes condenan la práctica salvaje de la ablación del clítoris o la de tapar a las mujeres? Desconfío de los que en su día mostraron solidaridad con Salman Rushdie. Su persecución no fue el capricho de un tribunal sino el producto del sentimiento de millones de personas.

Sucede que la guerra en la que entramos (en la que ya estamos) alcanza a muchas mentalidades cuya capacidad crítica reside en la solidaridad con todo lo que no sea americano y europeo. Se trata de una buena conciencia hecha de mala fe, que es lo peor que puede sucederle a una persona, porque viene siempre del resentimiento y la frustración... y unas buenas dosis de ignorancia. La guerra que viene supondrá graves desgarramientos y no será el menor la resistencia incruenta de gentes que habitan entre nosotros. A éstos les recomiendo que se den una vuelta por Ibn Khaldun y su Al-Muqadimma («Discours sur l´Histoire universelle», edición de Vincet Monteil). Por cierto, el primer tomo está dedicado a una comparación de las civilizaciones de su tiempo (siglo XIV). Sin duda alguna este precursor de la sociología, autor de una historia universal sorprendentemente laica, este prerracionalista, se escandalizaría de las valoraciones infantiles que hacen hoy algunos progresistas de aspectos islamistas que él mismo no llegó a superar totalmente.

Como han dicho Amos Oz y el presidente Bush, la batalla será larga y dura.

Esquizofrenia nacionalista
Por Ignacio Villa Libertad Digital 3 Octubre 2001

¿A qué están jugando? ¿Adónde quieren llegar? ¿Qué intenciones reales oculta el PNV detrás de esa actitud contradictoria, amarga y enfermiza? ¿Qué credibilidad puede ofrecer un Arzalluz capaz de cambiar del blanco al negro en menos de cinco minutos? El nacionalismo vasco ha encontrado en esta actitud esquizofrénica una posición “cómoda” para navegar entre tantas aguas que, al final, terminaran hundiéndose en sus propias contradicciones. El PNV se encuentra inmerso en un callejón sin salida. Ha llegado a esa situación víctima de sus propios errores y debilidades. Más preocupado por la pervivencia de sus líderes, subraya día tras día sus quejas y amarguras. El nacionalismo vasco, atrofiado en sus limitaciones, es incapaz de entender de política constructiva.

El PNV lleva mucho tiempo jugando a la independencia sin contenidos, a la reivindicación como razón de supervivencia, a la triquiñuela política, al choteo institucional. Ha representado un papel a medio camino entre la esquizofrenia y la inmadurez, entre la enfermedad y el egoísmo, entre la inconsistencia y la ineptitud. Enfundado en una amargura casi congénita, primero busca la confrontación con las instituciones del Estado, luego apuesta por la polémica y el distanciamiento y, cuando no se cuenta con ellos, montan en cólera y sacan a relucir sus intenciones más primitivas. Los nacionalistas se estancan en la provocación como estilo político. Y como único y último recurso acuden a la rabieta y al pataleo.

El nacionalismo vasco se encuentra en una dinámica de difícil retorno. Con la impronta de unos líderes cada vez más lejos de la realidad se refugia en una actitud agreste y destructiva. Son tantos años de empeño por la nada que ya no entienden de otra cosa; tanto tiempo insistiendo en una estrategia egocéntrica y sin dirección que ya están profundamente contagiados. El PNV, inmerso en una esquizofrenia enfermiza que parece irreversible, juega a la “machada” dialéctica, ajeno a que los tiempos cambian. Se están quedando como viejas piezas de museo, con una forma de hacer política que ya no se entiende y que, en ningún caso, beneficia a los ciudadanos.

Los otros talibán
Cartas al Director ABC 3 Octubre 2001

Después de los terribles atentados en Estados Unidos, los ciudadanos esperamos una contundente y certera acción antiterrorista, con el consenso internacional. Nadie duda de que se va a castigar al régimen Talibán por dar soporte a los terroristas y por fomentar el odio al mundo occidental, pero aquí también sufrimos el terrorismo y hay grupos políticos que lo amparan y que fomentan el odio. En el País Vasco, adolescentes que han nacido en democracia, que viven en una zona con un altísimo nivel de vida, no dudan en cometer acciones de terrorismo callejero y soñarían con estrellar aviones contra la Torre Picasso. El Gobierno vasco tiene transferida la competencia de educación y es responsable de inculcar a los niños que Euskadi está «en lucha contra España». Arzalluz desprecia a los españoles y fomenta el odio cada vez que abre su boca. Comparte con ETA el objetivo de la independencia y crea el caldo de cultivo para formar y amparar terroristas. Igual que los talibán. Creo que es imprescindible un consenso internacional para tomar medidas, en nuestro caso políticas, financieras y policiales para erradicar a los terroristas y dejar sin poder a los «talibán vascos». Francisco Antonio Arguedas Pastor. Madrid.

¿Qué es el terrorismo?
Joaquín MARCO La Razón 3 Octubre 2001

A la, hasta hoy, última edición del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia me remito: terrorismo se define como la «dominación por el terror» o «sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror». De ahí, nos llevan al «miedo muy intenso». Aquellos ciudadanos que malviven bajo su amenaza deben entenderse como sus víctimas. Pero coexisten derechos encontrados y malentendidos.

 No cabe duda de que los talibanes, en estos momentos, a la espera de la intervención aliada, deben vivir sometidos al terror, sin haber llegado todavía a ser sus víctimas. Los ciudadanos neoyorquinos y los habitantes de las ciudades del mundo occidental o los accidentales viajeros de las líneas aéreas se encuentran sometidos, asimismo, a ese miedo intenso, tras haber podido contemplar, pese a la edulcoración informativa, la tragedia de las Torres Gemelas en la capital del mundo.

Sin embargo, la ONU y los políticos no se han puesto aún de acuerdo en el significado del terror. Por ejemplo, la organización terrorista Eta no ha sido incluida en las listas elaboradas por EE UU. Y, sin embargo, no cabe duda de que miles de ciudadanos viven sometidos a restricciones en su vida cotidiana debido a la existencia amenazante de una organización que ha producido ya alrededor de mil víctimas. Bien es verdad que Eta sólo actúa en España. Ni siquiera en Francia, semi-santuario hasta hace poco, y mucho menos en países tolerantes como Bélgica, por no señalar otras naciones hispanoamericanas.

Para el gobierno judío, los palestinos son terroristas, como los chechenos para Rusia. Pero Israel practica una política de acoso, con ya más de ochocientos muertos en su mayoría jóvenes lanzapiedras contra tanques, pese a que también existan grupos de terroristas, suicidas o no, infiltrados en su territorio. Abruma la desproporción de la respuesta. Existe también un terrorismo de estado. No son sólo pequeños grupos de ciudadanos quienes matan indiscriminadamente provocando el terror, sino un Gobierno no democrático, claro es, quien actúa mediante la tortura, el asesinato, el desprecio a los derechos humanos, la rapiña. Los hay con derechos y otros que carecen de ellos en África, Asia o Hispanoamérica. ¿Qué decir de la hambruna de Centroamérica o África Central? ¿Qué de países como Corea del Norte o Camboya u otros de Asia?

Convendría que las naciones más poderosas, además de defenderse de los asesinos, perfilaran leyes y tribunales internacionales mediante los que pudiera calificarse a una persona, a una organización, a un grupo o a un país, como terrorista con las debidas matizaciones. La Humanidad agradecería la idea ilustrada de una paz universal. Nadie puede justificar la violencia de un sexo sobre otro, del rico sobre el pobre, del poderoso frente al desvalido. Si Eta o el IRA han sido ignorados, hay que revisarlo todo de nuevo. Ni siquiera hace falta preguntar a Luis del Olmo.

Lo «peor» de un vasco
Román CENDOYA La Razón 3 Octubre 2001

Salburua es a los peneuvistas lo que la Plaza de Oriente a los franquistas. Rito de fanáticos y de estómagos agradecidos que acuden para recibir la doctrina del Régimen. Entre txistorras, txapelas y txakolis los Burukides volvieron a soltar su lengua para hablar en nombre del pueblo vasco. Cada vez que hablan de «los vascos» se refieren a todos. Desde su tercio de representación quieren también hablar por esa mitad de vascos constitucionalistas cuya palabra y voluntad les gustaría tener secuestradas.

Qué terrible es descubrir la altura moral de tus dirigentes. Ibarretxe aseguró que «lo peor que puede hacer un vasco en esta vida es faltar a su palabra». Después de casi un millar de personas asesinadas por vascos en nombre de la «causa vasca» y por los mismos objetivos que, en tono de amenaza, se repitieron en las campas una y otra vez, yo soy de los otros muchos vascos que piensan que lo peor que pueden hacer los vascos es asesinar, defender los mismos fines que los asesinos y ampararlos.

Consultando las hemerotecas se puede demostrar que Arzallus lleva haciendo «lo peor que puede hacer un vasco» según ellos: faltar a su palabra, casi desde que sabe hablar.

Todos queremos más
TONIA ETXARRI El Correo 3 Octubre 2001

Parece mentira pero los políticos que, con más insistencia, predican sobre el diálogo, les cuesta llevarlo a la práctica cuando el viento sopla en contra. Ayer, sin duda, la prioridad debiera haber sido los gestos de protesta ante el atentado cometido por ETA en Vitoria. Pero en el PNV primó el enojo contra el PP. En Bilbao, la dirección jeltzale, haciendo caso omiso de la convocatoria de Ibarretxe (¡qué duro es liderar este país, lehendakari, sobre todo a los propios!) en lugar de concentrarse en el Palacio de Justicia donde el PP, PSE, Azkuna y los jueces se habían colocado, prefirieron no «mezclarse». Las protestas, con los de casa; es decir; en Sabin Etxea.

El PNV estaba molesto porque el PP de Aznar y el PSOE de Caldera habían pactado en Madrid la renovación del Poder Judicial excluyendo a los nacionalistas, catalanes y vascos, y tenían que ‘escenificar’ su descontento de alguna manera. Independientemente de que la protesta por el último atentado pasaba así a un inmediato segundo plano (habrá que recordar estos capítulos cuando se reclame la unidad democrática) el enojo del PNV resulta comprensible. Es prácticamente el mismo que siente, aquí en el Parlamento, la oposición al verse desplazada del reparto en las comisiones.

A nadie le gusta que se le excluya (Margarita Uria, independientemente de su perfil político ¿quién no lo tiene en esos organismos? es la representante más consensuable del grupo parlamentario del PNV), pero de ahí a que el partido de Arzalluz esté pensando dar un ‘portazo’ a las instituciones españolas media un abismo. ¿Alguien se imagina a Anasagasti sin saborear las mieles de los cotilleos del Congreso, las cenas de Zarzuela o los contactos, cada vez más indirectos, con Moncloa? Resulta difícil de imaginarlo fuera de esos escenarios que tanto juego le dan para quejarse, después, de lo mal que viven algunos vascos en Madrid (por la incomprensión; claro está). Nada comparable al sufrimiento de tantos vascos en su propia tierra; pero esa es ya historia sabida.

En fin, que todos queremos más, se repite Ibarretxe cada vez que prepara una ronda o un ‘chequeo’. Pero él sabe bien que los votos no imprimen carácter; ni siquiera liderazgo. De eso saben mucho los americanos que desde el ataque a las ‘torres gemelas’, han visto que el hombre más votado, el presidente Bush, se ha visto eclipsado por el alcalde Giuliani, que acaba de hacer un llamamiento a la ONU para que aísle a los países neutrales con el terrorismo. Pedazo de líder; sí señor.

¿Dónde está la discriminación?
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 3 Octubre 2001

Pasen y vean, que el circo nacionalista está divertido. He aquí a los partidos que se han caracterizado por ser los más sectarios del mundo y por desterrar al PP, al PSOE y a cualquier minoría de todo cuanto han podido, en unos momentos que piden estar presentes en las instituciones gobernadas desde lo que ellos llaman, despectivamente, «Estado». Sin votos ciudadanos, sin capacidad de representación y sin ninguna influencia real en la política española, quieren estar en todas las salsas. Perdón, no quieren estar: exigen estar.

¿Qué representación dan ellos en las instituciones regionales? ¿Desde cuándo alguien que no piense como ellos tiene derecho a expresarlo sin ser demonizado por sus aparatos? No tiene sentido la dinámica nacionalista. Ha llegado un momento en que más no se puede hacer para que se integren en un proyecto común, mientras que ellos siguen de espaldas, y, encima, a cambio piden cariño. No tiene sentido que el término «español» sea un insulto según su diccionario particular pero quieran ser la guinda de las tartas.

Los grandes partidos han dicho «se acabó» con toda la razón del mundo. Si quieren participar, que consigan más votos; y si no los tienen, que se sienten a negociar, no a imponer sus caprichos. Ese lenguaje nacionalista de «si no me das lo que quiero, te vas a enterar» ya no impresiona a nadie. Entre otras cosas, porque cuando se les da lo que quieren nos seguimos enterando igual. Y la gente no está ahora por la lucha de las banderas y de los deportes autóctonos. Estamos en otra historia, y cuando quieran enterarse, que tomen nota. Es graciosa su fórmula: lo tuyo es mío y lo mío, ni siquiera a medias. Sólo para mí. Demasiado simple. Demasiada cara.

José María Calleja obtiene el Espasa con «La vida diaria en el País Vasco»
MADRID. Antonio Astorga ABC 3 Octubre 2001

Un jurado compuesto por Fernando Savater, Jon Juaristi, Amando de Miguel, Vicente Verdú y Rafael González Cortés concedió ayer el XVIII premio Espasa de Ensayo al periodista y escritor José María Calleja por su libro «¡Arriba Euskadi! La vida diaria en el País Vasco». Un retrato de cómo los vascos que defienden la libertad, la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Gernica no pueden tomarse un café, comprar los periódicos, pasear con sus hijos, ir al trabajo o al gimnasio como el resto de los españoles. Seres humanos que han sufrido el terror o son víctimas potenciales.

- ¿Se vive a diario bajo un estado de excepción en el País Vasco?
- Esa es la tragedia. Hay gente con un gran nivel de opulencia y hay otra muchísima que no puede disfrutar de sus sistemas de libertades. Es una sociedad políticamente enferma.

- ¿Qué grado de culpabilidad tienen los que apoyan, financian y respaldan a los terroristas?
- Tan culpables y criminales son los que asesinan como los que entienden a esos asesinos. Les comprenden y callan pero no sólo desde el terror sino desde un sentimiento político que entiende que se puede asesinar y matar. Ese sentimiento político que entiende tiene nombre y apellidos nacionalistas.

- ¿La rutina es la principal aliada de los que han hecho de la muerte ajena una forma de vida?
- Defender la libertad, la paz, la Constitución en el País Vasco es un inconveniente político y vital. Los asesinos saben los movimientos diarios de quienes estamos amenazados y por eso debemos darle facilidades cero a los terroristas.

- ¿Qué historias le sobrecogieron?
- Han sido más de veinte años de convivencia con los familiares de las víctimas, de escuchar sus valientes y conmovedores recuerdos.

- La obra es un homenaje «a todos los vascos que son capaces de mantener la dignidad un par de peldaños por encima del miedo».
- Estamos obligados siempre a tener más dignidad que miedo. Y muchísima gente lucha por ella.

- ¿La guerra contra el terrorismo hará desaparecer a ETA?
- Tenemos que ser irrefrenablemente optimistas. El 11 de septiembre ha demostrado lo fuera del tiempo del terrorrismo. Todo terrorismo es totalitarismo y dictadura. Fue positivo el gesto de Chirac con Bush. Ahora sería importante que se persiguiera a ETA en Francia.

«El problema del terrorismo es de todos los demócratas del mundo»
J. M. Calleja, Premio Espasa de Ensayo
Marta Borcha - Madrid.- La Razón 3 Octubre 2001

José María Calleja recibió ayer el Premio Espasa de Ensayo por su libro «Arriba Euskadi». Este periodista, que se vio obligado a dejar su tierra acosado por Eta y sus colaboradores, se siente emocionado ya que concibe este galardón como «un reconocimiento a todos los que estamos comprometidos en la lucha por la libertad en el País Vasco».

-¿A quién va dedicado este libro?
-A todas las víctimas de Eta y a los que están sufriendo esta situación y logran mantenerse enteros.

-¿Existe una explicación de lo que está sucediendo en en el País Vasco?
-Mientras a unos nos matan ordenadamente hay otros que viven divinamente. Ésa es la única explicación.

-¿Cómo vive un vasco que defiende la Constitución?
-Con escolta, en la clandestinidad o cabreado, tiene un amplio catálogo de miserias en las que elegir.

-¿Hasta cuando seguirá Eta sembrando el terror?
-Hasta que los demócratas acabemos ganando y consigamos imponer el sentido común, que es lo más complicado de conseguir. Confío en que la libertad pronto terminará ganando.

- ¿Soluciones, medidas?
-Seguir peleando por lo obvio, cada uno desde nuestro territorio.

-¿Está satisfecho con el comportamiento de los intelectuales?
-Sí, indudablemente. La labor de Fernando Savater es impagable, podía haberse dedicado a vivir en la torre de marfil y está comprometido en la lucha por las libertades. Como él hay muchos, Jon Juaristi, Miguel Azurmendi, Guerra Garrido, Recalde, la gente del foro de Ermua y de ¿Basta ya!... Es un trabajo ejemplar al igual que el de muchos ciudadanos vascos que están luchando.

-¿Qué consecuencias pueden tener los atentados de Estados Unidos en el terrorismo de Eta?
-Ahora Estados Unidos ha tomado conciencia de que el problema terrorista no es el problema de un país. El terrorismo en EE.UU. también es mi problema, el de los franceses, alemanes y el de los ingleses. El problema del terrorismo pertenece a todos los demócratas del mundo. Espero que a partir de ahora EE.UU., que ha tenido siempre una actitud no del todo comprensiva hacia el terrorismo de Eta, se dé cuenta y reaccione, aunque sea mediante acciones tan trágicas, de que el problema es el mismo.

Aznar asegura que no aceptará chantajes ni amenazas nacionalistas
MADRID. Agencias ABC 3 Octubre 2001

El presidente del Gobierno, José María Aznar, aseguró hoy que no aceptará "chantajes de nadie" que pretenda "presionar de manera inaceptable" al resto del país "amenazando con rupturas" para obtener ventajas por el hecho de ser nacionalista, en una actitud "muy poco aceptable y muy poco democrática".

"Ser nacionalista es una actitud muy respetable que no comparto, pero no da derecho a presionar al resto de los ciudadanos de manera inaceptable", dijo José María Aznar en referencia a la advertencia del PNV de que podría considerar abandonar el Congreso y el Senado por haber sido excluido de los órganos constitucionales.

En su intervención ante el plenario del Grupo Popular en el Congreso, el presidente del Gobierno subrayó también su "sorpresa" porque, frente a la postura unánime del mundo en contra del terrorismo, "aquí algunos piensen que todo el mundo está equivocado menos ellos y que pueden seguir distinguiendo entre tipos de terrorismo".

Aseguró que, tras los ataques terroristas del pasado 11 de septiembre en Estados Unidos, el mundo entero ha concluido que "con el terrorismo no hay diálogo posible, no hay transacción posible y no hay negociación posible, y que ante el terrorismo no se puede ceder nunca".

Recordó que el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, defendió ante la ONU lo mismo que él ha mantenido "desde hace muchos años, que no hay espacio intermedio: o se está con los terroristas o se está con la civilización", que no se puede "buscar no explicaciones ni justificaciones para lo que no lo tiene".

Ante dicha unanimidad, Aznar expresó su "sorpresa" por el hecho de que en España "hay quien sigue creyendo que todo el mundo está absolutamente equivocado menos ellos, y que se puede seguir distinguiendo entre distintos tipos de terrorismo".

Así, reprochó que mientras el mundo "se apresta a una lucha dificilísima para acabar con el chantaje y la presión del terror, aquí algunos se empeñan en plantear rupturas que para lo único que sirven es para dar argumentos a los grupos terroristas".

Advirtió de que esos "aventurerismos a los que algunos quieren enviar al País Vasco tienen consecuencias muy graves y muy profundas", y que no pensaba entrar en el detalle "de las intervenciones de integrismos enloquecidos de algunos", pero sí señalar que "simplemente el designio de aventurerismo sin razón, al margen del sentido común y de la realidad del mundo, de algunos es realmente increíble".

En opinión del presidente, "no basta con decir a la organización terrorista que deje de matar, que la lucha contra el terrorismo necesita acciones concretas" tanto del Gobierno de España como del Gobierno vasco y que "hace falta saber que la prioridad política en el País Vasco es la erradicación del terrorismo". Para Aznar, "todo lo demás no es sino darle argumentos, coartadas y oxígeno" a la banda terrorista "y eso es absolutamente inaceptable".

El presidente del Gobierno afirmó que se ha hecho una "apuesta importante" por buscar nuevas fórmulas para renovar los órganos constitucionales mejores que las anteriores por lo que "ni en este punto ni en ningún otro aceptamos chantajes de nadie".

Y continuó explicando que "decir que a uno le dan siempre lo que quiere y que si no le dan lo que quiere o rompe la baraja o amenaza con romper la baraja, es una actitud política muy poco presentable, muy poco formal, muy poco aceptable y muy poco democrática".

"Ser nacionalista es muy respetable, pero no da derecho a decir o me da usted lo que quiero o yo rompo la baraja porque no lo puedo conseguir, cuando además la realidad es que se dan todo tipo de facilidades", dijo Aznar, quien concluyó reclamando "un poco de formalidad y seriedad" en este tipo de planteamientos.

Irresponsabilidad
Editorial El Correo 3 Octubre 2001

Las declaraciones con que Xabier Arzalluz quiso responder a la exclusión de la persona propuesta por su partido en la elección del Consejo General del Poder Judicial representan un monumento a la irresponsabilidad política que introduce la discrepancia política en una escalada que ensombrece el futuro inmediato en Euskadi. La amenaza de que el PNV está pensando en abandonar sus escaños en las Cortes Generales y su disposición a renegar de un Estado que -a su entender- excluye a los nacionalistas, no sólo constituyen un despropósito imperdonable, precisamente en el inicio de esa «nueva etapa» a la que tantas veces se refiere el lehendakari, sino que además proyecta sobre las propias filas nacionalistas un mensaje devastador.

Por comprensible que sea la desazón generada en el PNV por los acuerdos entre PP y PSOE para la renovación de los órganos de control y de gobierno dependientes del Parlamento español, no hay nada que justifique la salida de tono del presidente del EBB. Por muchas que sean las razones que avalan las quejas jeltzales ante el proceder de los dos partidos mayoritarios, sería conveniente que el propio PNV se atreviera algún día a reflexionar sobre las consecuencias que comporta una estrategia política que pretende situarse más allá del consenso constitucional, especialmente después de las manifestaciones de su presidente. Resulta sarcástico que Arzalluz recuerde la ausencia del PNV en la Ponencia Constitucional dos días después de que, en el Alderdi Eguna, se jactara de que ya en 1977 hubiesen estado dispuestos a «cortarse la mano antes de firmar la Constitución», afirmación con la que -dicho sea de paso- faltaba a la verdad histórica.

Xabier Arzalluz disfruta de una extraña bula, de un privilegio de permisividad que no está al alcance de los demás dirigentes políticos. Emplea los recursos del desdén y la provocación para, una vez conseguido que sus adversarios y críticos le repliquen, presentarse ante sus bases como víctima de la incomprensión y de una supuesta inquina antinacionalista. La consecuencia final es tan deplorable que invita a pensar cuán fácil es destruir en política y cuán costoso resulta construir climas de distensión.

El efecto sobre ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 3 Octubre 2001

No ha pasado ni un mes desde el atentado terrorista contra las ‘Torres Gemelas’ de Nueva York y ya tenemos los primeros resultados que indican un cambio de actitud en la lucha contra el terrorismo de ETA por parte de Francia. Diecisiete vasco-españoles que residían en el País Vasco Francés tendrán que abandonar antes de un mes sus lugares de residencia en cumplimiento de una orden del Gobierno galo que les impide seguir permaneciendo en territorio galo. A partir de ahora los miembros de ETA que sean detenidos en Francia podrán ser entregados ‘en caliente’ a España con lo que, según los expertos, se ganan unas horas decisivas para mejorar la eficacia contra el terrorismo. Por si esto no fuera suficiente, la Policía francesa acaba de detener a cinco etarras, gracias a la información facilitada por la Guardia Civil española, que se preparaban para robar más explosivos con los que seguir matando. Son sólo unos cuantos síntomas que acreditan cómo procedimientos que antes se mostraban engorrosos y llenos de dificultades y dilaciones han adquirido una velocidad razonable que demuestra que algo ha empezado ya a cambiar después del 11 de setiembre.

Quizás a partir de ahora países como Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia sientan de forma contundente que el terrorismo que sufren otros es también su terrorismo, es también su problema y no algo que les deja indiferentes. La imagen de Jacques Chirac, corriendo raudo a hacerse la foto solidaria y cariñosa al lado de George Bush, simboliza un cambio de actitud por parte de Francia que sería deseable que tuviera consecuencias respecto del terrorismo etarra. Hace más de una década que 21 personas fueron asesinadas por ETA en unos grandes almacenes de Barcelona cuando hacían la compra; son dimensiones no comparables, pero la reacción francesa podría haber sido más comprometida. Estados Unidos no sabe dónde está ahora el supuesto responsable de los brutales ataques contra su país, pero la Policía francesa sí sabe donde se esconden los dirigentes de ETA; es mucho más fácil detenerlos a ellos que localizar al culpable de este horrible crimen que ha golpeado al corazón de EE UU. Gran Bretaña tiene en sus suelo a individuos tildados de terroristas por parte del Gobierno egipcio y no ha hecho hasta ahora el menor gesto que demuestre que esta dispuesta a entregarlos. Estados Unidos ha empezado a extraditar etarras hace muy poquito.

Posiblemente, a partir de ahora ETA se enfrenta a una agenda de problemas que ni ellos mismos son capaces de calibrar. Se acabaron los espacios de impunidad en el resto del mundo, se terminó la película que vendían en algunos países, y que se la compraban, según la cual los etarras eran guerrilleros valientes y abnegados que luchaban contra un régimen dictatorial. A partir de ahora se muestra de forma nítida que el terrorismo es el principal problema, que es muy difícil de combatir, y que es un único problema aunque se muestre con mil caras distintas.

Resulta muy expresiva también la reacción de los nacionalistas vascos después de la matanza de Nueva York. Anasagasti dice que la solución tiene que ser policial y no militar -en el País Vasco dice que tiene que ser política y no policial, siempre un peldaño por debajo-; Arzalluz afirma que no se puede equiparar a unos terroristas islámicos con los terroristas vascos; e Ibarretxe sostiene, muy serio, que no quiere una guerra con odio y con víctimas. Hombre, odio, lo que se dice odio, hay a raudales en el País Vasco; guerra no hay, pero muertos, llevamos casi mil.

El mundo de la judicatura reclama unidad para combatir el terror de ETA
Centenares de personas se concentran junto a los palacios de justicia en repulsa por el atentado de Vitoria
VITORIA EL CORREO 3 Octubre 2001

Representantes del mundo de la judicatura reclamaron ayer unidad en la lucha contra ETA durante las concentraciones celebradas ante las sedes judiciales del País Vasco en protesta por el atentado con coche bomba perpetrado el lunes por ETA en Vitoria. «Si siempre hay que saber que todo atentado terrorista es un ataque frontal y descarnado contra la justicia. Hay que tener presente que sin justicia no hay nación y con terror y miedo no hay libertad ni justicia, y por ello es tan importante luchar juntos contra el terror», según el comunicado leido por Ana Iratxeta, presidenta de la Audiencia de Vizcaya, tras el acto celebrado en Bilbao.

Jueces, abogados, fiscales, políticos y ciudadanos en general respondieron al llamamiento realizado por el lehendakari para expresar la repulsa por el atentado del lunes. En Vitoria, junto a la sede judicial atacada por ETA, en la que todavía son apreciables los daños ocasionados por la onda expansiva del coche bomba, personal de la Administración de Justicia de Álava portaba una pancarta con el lema ‘Por la libertad, terrorismo no’.

Junto a los trabajadores estuvieron Juan José Ibarretxe, Juan María Atutxa, presidente del Parlamento vasco; Enrique Villar, delegado del Gobierno en el País Vasco; Ramón Rabanera, diputado general de Álava; y el alcalde Vitoria, Alfonso Alonso. Junto a ellos tomaron parte en la concentración la vocal territorial para Euskadi del Consejo General del Poder Judicial, Manuela Carmena; el presidente en funciones del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Manuel Díaz de Rábago; la Ararteko en funciones, Mertxe Agúndez; el secretario general de UGT-Euskadi, Carlos Trevilla; y representantes de todos los partidos vascos, excepto Batasuna.

Críticas a la seguridad
Díaz de Rábago agradeció a los funcionarios su esfuerzo para posibilitar que el Palacio de Justicia de Vitoria funcionara ayer con normalidad y al lehendakari su presencia, «porque simboliza el apoyo que presta al Poder Judicial en estos momentos de cierta dificultad». En Bilbao y San Sebastián, las concentraciones contaron con la presencia de los alcaldes, Iñaki Azkuna y Odón Elorza, respectivamente, otros cargos públicos y representantes de las fuerzas políticas democráticas.

En relación con las críticas de varias asociaciones judiciales al Departamento de Interior por la falta de seguridad en los juzgados, el portavoz del Ejecutivo, Josu Jon Imaz, declaró ayer que «no es justo que alguien ponga en duda el esfuerzo del Gobierno vasco» en materia de seguridad. Imaz pidió que nadie realice «apreciaciones demagógicas sobre el esfuerzo» que el Ejecutivo lleva a cabo para «garantizar la seguridad de las personas y de los bienes» y subrayó la «agilidad» demostrada por la Ertzaintza para acordonar la zona cercana al Palacio de Justicia y para atender a los afectados.

Contradictoria Cataluña
Aleix Vidal-Quadras La Razón 3 Octubre 2001

El Parlamento catalán se prepara para dos grandes acontecimientos tras el paréntesis veraniego. El primero es el tradicional debate de política general y el segundo es la moción de censura que Pasqual Maragall ha presentado contra el gobierno de CiU. No se sabe quién es el estratega que aconseja al ex alcalde olímpico, o si es él mismo el que prepara cuidadosamente sus propios errores, pero resulta evidente que esta iniciativa le va a conducir al mismo fiasco que experimentó en su día Antonio Hernández Mancha frente a Felipe González, acontecimiento que ha quedado en los anales como el paradigma de la metedura de pata con premeditación y alevoso masoquismo.

De entrada, un cara a cara con Pujol siempre es un problema dadas las características del bicho a lidiar, y Maragall ha salido revolcado cada vez que se ha enfrentado en el hemiciclo al Molt Honorable. La programación de dos faenas seguidas, aparte de rebajar notablemente el interés de la segunda, eleva peligrosamente la probabilidad de salir del ruedo con una cornada definitiva.

Pujol es un pozo de recursos dialécticos y un actor consumado, con un largo y bien demostrado dominio de la tribuna. Para poder derrotarlo hay que salirse de su terreno sin vacilación y hoy todos sus oponentes en el Parc de la Ciutadella intentan lidiarlo en el campo del nacionalismo, unos tratando de sobrepasarlo en fervor identitario, otros disfrazándose de catalanismo acomplejado, y Maragall haciendo volatines federalistas asimétricos que desconciertan a sus votantes y sobre los que existe la fundada sospecha de que ni su propio artífice los entiende del todo. A diferencia de lo que sucede en el País Vasco, donde los campos quedan claramente delimitados, en el Principado los diferentes partidos han tejido una maraña inextricable de contrasentidos e incoherencias. Obsesionados con copiar la fórmula que ha proporcionado tantos éxitos al President, sus adversarios han renunciado a su verdadera personalidad y actúan en función de la partitura que escribe y reescribe el sempiterno ocupante del Palau de la Generalitat.

Así, formaciones políticas con un electorado en absoluto interesado en el cultivo del hecho diferencial, rivalizan patéticamente en demostraciones casi infantiles de adhesión a los símbolos del particularismo más acendrado, lo que desentona con su pertenencia a organizaciones de ámbito nacional inequívocamente comprometidas con la unida constitucional y lleva a la confusión a sus afiliados y a sus bases sociales. Además, y para mayor inri, el ejecutivo pujolista se apoya en los escaños populares para su estabilidad a la vez que los socialistas cortejan desesperadamente a los independentistas.

La política catalana es en la actualidad una enorme cama redonda en la que no sólo se hacen extraños compañeros, sino que se corre el riesgo de embarazo no deseado de padre demasiado conocido.

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