AGLI

Recortes de Prensa     Sábado  6 Octubre   2001
#La nueva guerra
Jaime CAMPMANY ABC 6 Octubre 2001

#Terroristas al acecho
Breverías ABC 6 Octubre 2001

#Por la tolerancia
José Antonio VERA La Razón 6 Octubre 2001

#El conflicto político de Ibarretxe
Cartas al Director ABC 6 Octubre 2001

#Falsos consuelos
LUDOLFO PARAMIO El País 6 Octubre 2001

#El test gallego
Editorial ABC 6 Octubre 2001

#Campaña sin debate
Editorial El País 6 Octubre 2001

#EE UU incluye a ETA entre las 25 bandas terroristas a perseguir
AGENCIAS WASHINGTON El Correo 6 Octubre 2001

#Los nacionalistas radicales irrumpen en campaña con una agresión a Fraga
SANTIAGO. A. Aycart ABC 6 Octubre 2001

#«Internet no es un peligro para el español», dice Guillermo Rojo
ANTONIO LUCAS El Mundo 6 Octubre 2001

#Guillermo Rojo: «Hoy en día el monolingüismo no es defendible»
MADRID. Rosa Valdelomar ABC 6 Octubre 2001

#Diezmesino
Nota del Editor 6 Octubre 2001

#Más de 3.000 personas se manifiestan para pedir la oficialidad del lenguaje de los sordos
EFE Libertad Digital 6 Octubre 2001

La nueva guerra
Por Jaime CAMPMANY ABC 6 Octubre 2001

En la nueva guerra, en esta guerra en que estamos, de poco valen los grandes ejércitos. Las divisiones de tanques -aquellos «panzers» de la última guerra mundial-, ¿contra cuáles posiciones avanzarían? Las flotas de acorazados, cruceros, portaaviones gigantes, los grandes castillos flotantes, las lanchas de desembarco, ¿para qué sirven? Los pájaros de acero con sus explosivos huevos mortíferos no tienen objetivos a los que atacar. ¿Dónde dejar caer una bomba atómica, o de hidrógeno, o de neutrones? Los países ricos y avanzados poseen un espantable arsenal de armas inútiles. Ese arsenal sólo sirve para guerritas de vecindad. Ahora, la guerra se llama terrorismo.

Los países pequeños luchan contra los grandes con mínimos comandos entrenados para llevar una guerra de ataques esporádicos a la población civil indefensa, aprovechando la libertad de movimiento entre tierras y pueblos. Es la guerra de los atentados, la guerra que nadie declara, que no mueve ejércitos ni batallones, cuyo campo de batalla es todo el territorio de un Estado, ciudades o aldeas. No se ataca a los cuarteles ni a las instalaciones militares, sino a los supermercados, los bancos, los palacios de Justicia. Se mata a los ciudadanos pacíficos e inermes, se bombardean los hogares desprevenidos con artefactos que pueden ser preparados en el cuarto de estar de un apartamento. Es, desde luego, una manera cobarde y eficaz, de luchar contra la libertad y la prosperidad.

Esas guerras terroristas que marcan la edad que comienza en el siglo XXI, y que hasta ahora han tenido su máxima expresión en el derribo de las Torres Gemelas de Nueva York, tienen también, por mucho que nos resistamos a entenderlo así, un componente religioso. Habrá en ellas motivos raciales, políticos, económicos y sociales, que sin duda los hay, pero tienen también un sentido religioso. La guerra terrorista del Oriente Medio es una larga y cruenta pelea entre árabes y judíos. Ambos disputan por tierras donde asentarse, pero unos luchan en nombre de Alá y otros en el nombre de Yahvé. Quieren tierras donde levantar sus mezquitas o sus sinagogas y donde no tengan la obligación de convivir con el otro monoteísmo, viejo enemigo desde siglos.

La guerra terrorista del Ulsters es una riña entre católicos y protestantes. Cada uno de ellos quiere imponer en la región política donde moran sus costumbres y su estilo de vida, nacidos sin duda en las viejas y tradicionales rencillas de sus respectivas creencias. Y no creo que nadie pueda discutir el componente religioso del terrorismo del País Vasco. En la doctrina que lo sustenta existe una evidente convicción de estar en posesión de la verdad religiosa. Al pueblo español, a los pueblos limítrofes, se les trata de descreídos, pecadores o blasfemos. Pretenden los separatistas vascos que sus banderas estén bendecidas por una Iglesia, a la que también quieren independiente, y por desgracia, a veces, no falta quien bendiga esas banderas con la palabra o con el gesto.

Independientemente de lo políticamente correcto, habrá que reconocer, para no quedar como ciegos o estúpidos, que en el ataque a los Estados Unidos late un fanatismo religioso. Parte del islamismo se resiste a que las costumbres occidentales: la igualdad y el respeto a la mujer, la libertad de creencias y de cultos, la libertad de expresión, la superioridad manifiesta del derecho y la civilización de Occidente penetren en los países islámicos. Y de ahí que llamen a todos los creyentes a la guerra santa, la vieja «yihad» contra los infieles que nosotros conocimos durante ocho siglos. Antes, luchaban mezquitas contra catedrales, la Meca contra Roma. Ahora luchan la rejilla de la «burka» contra el bikini, la igualdad contra el machismo. Y en esas estamos.

Terroristas al acecho
Breverías ABC 6 Octubre 2001

El prestigioso diario The Washington Post desveló ayer que existe una «alta probabilidad» de que Estados Unidos sufra nuevos ataques terroristas, en el interior de su territorio o contra sedes oficiales, empresas o símbolos en el extranjero. La probabilidad progresa hasta la certeza absoluta para el caso de que EE.UU. desencadene una campaña de respuesta en suelo afgano. Por tanto, la preocupación de Washington y de sus aliados se extiende en dos frentes. Por un lado, deben preparar una acción militar contundente, proporcional y eficaz contra la trama terrorista de Bin Laden y sus cómplices, sin descuidar la asistencia humanitaria a los millones de afganos que sufrirán los efectos del conflicto. Por otro, deben reforzar la seguridad interior, previniendo nuevos ataques terroristas, cuya perpetración es muy probable. La amenaza terrorista se presenta públicamente con todas sus facetas: la de los «comandos» suicidas que ejecutan sus atentados indiscriminados y la de una poderosa infraestructura de medios materiales, humanos y financieros, que permite al terrorismo internacional mantenerse en un permanente estado de conspiración contra los gobiernos democráticos. La posible existencia de «comandos durmientes» en EE.UU. y en Europa, a la espera de una orden para volver a atentar, es la imagen más cruda del nuevo terrorismo. Un nuevo terrorismo integrado por fanáticos que son capaces de camuflarse en las vidas cotidianas de los países en los que residen, y que luego atacarán, en sus universidades, finanzas y vecindarios, sin generar el más mínimo sentimiento de afectividad. La UE, como la OTAN y como las naciones democráticas, está entendiendo la gravedad del peligro. El jueves pasado, la Eurocámara aprobó la congelación de fondos y activos financieros de 27 individuos y organizaciones vinculadas al terror internacional, manifestando su voluntad de incorporar a esa lista a bandas europeas como ETA o el IRA. Sólo con acciones directas de este tipo será posible asfixiar la financiación del terrorismo y colapsar sus redes de «comandos» y colaboradores.

Por la tolerancia
José Antonio VERA La Razón 6 Octubre 2001

No es justo. Vivir para morir no es justo. Vivir como un perro para morir como mi perro no es justo. Vivir cuarenta años como un esclavo del trabajo para desaparecer mañana abrasado en una torre gemela no es justo. Tampoco es justo estudiar sin descanso para no aprobar unas oposiciones, trabajar de sol a sol por cuatro pesetas, gastarte una fortuna en la educación de tus hijos para que no les aproveche, ahorrar con gran esfuerzo unos millones para que luego se los lleve Gescartera. El mundo en sí no es justo y los hombres lo hacemos más difícil, más cruel, más perverso. Complicamos las cosas que son sencillas y nos metemos en guerras absurdas, en pleitos estériles, en batallas y sinsentidos que, transcurridos unos años, nos avergüenzan, nos parecen pequeñeces, niñerías propias de chavales mimados, caprichos de nuevo rico, manías de poderosos.
   El mundo que conocemos no es el mundo que queremos porque junto a la felicidad efímera del amor y del triunfo nos tropezamos de golpe con la miseria y la pobreza, con la enfermedad, el hambre, las drogas, el terror y la injusticia de la muerte de los que no deben morir tan pronto pero mueren porque es lo que les toca por culpa de la casualidad o del destino. El mundo que conocemos nos gusta pero también lo detestamos. Magnificamos las cosas sin motivo. Pensamos que este o aquel problema es gravísimo cuando resulta que no es tan grave ni tan siquiera un problema. Todo es relativo. Puede ser grave, por ejemplo, suspender un examen. Pero es mucho más grave no tener trabajo o perderlo después o una enfermedad en la flor de la vida. Las rencillas familiares y personales se nos antojan pueriles frente a los problemas de verdad. Malgastamos horas enteras y días completos en enfadarnos e incendiar a los demás con asuntos ridículos. Nos hemos educado en la competencia y en la intriga, en vencer al contrario y en humillarle, en aparecer ante los demás como el más grande y el más listo. Tenemos que ser los mejores. Los únicos. Por eso en el islam dicen que la suya es la única religión verdadera y Berlusconi asegura que nuestra civilización es mucho más fuerte. De acuerdo, más fuerte. ¿Y qué?. La fortaleza no da la felicidad, como tampoco el dinero ni el poder. Te mueres igual al cabo de los años. A veces se es mucho más feliz con menos que con más. Con menos dinero y más amigos. Con menos poder y más resignación. Con menos trabajo y más tiempo para la familia. También se es más feliz compartiendo las pequeñas cosas: una comida, un paseo junto al mar, la felicidad y la tristeza de los buenos y malos momentos.
   El mundo que hoy vivimos sigue siendo igual de injusto que el de hace un siglo. Los mismos espesos nubarrones. Las mismas tragedias. El mismo odio y la misma violencia que entonces. Occidente ha avanzado en libertad pero sin superar la que, con variaciones, ya lograron nuestros antepasados de Grecia y Roma. El islam fue también grande en cultura, ciencia, arte y medicina. Y ahí les ves ahora: con unos talibanes ciegos de odio quemando libros y derribando budas milenarios. Siempre surge algún iluminado que pretende salvarte e imponer su razón a los demás. Siempre hay un tipo dispuesto a entrar en una hamburguesería pegando tiros y un etarra convencido de que su verdad le da derecho a matar y un integrista islámico persuadido de que irá directo al paraíso por haber asesinado a cien o doscientos infieles.
   De entre todos los valores, el de la tolerancia me parece fundamental. Debemos respetar siempre a los demás. Es más importante ser persona que ser vasco, por ejemplo. Hay que saber que por encima de las culturas y religiones deben figurar siempre los valores fundamentales del ser humano. El desconocimiento y desprecio a los derechos humanos nos ha llevado históricamente a la barbarie. El derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad individual, a no sufrir un trato cruel o degradante, deben ser siempre respetados por los gobiernos y los credos. También el derecho a la libertad de pensamiento y de conciencia, la libertad de opinión y de expresión, la libertad de reunión y asociación. Tenemos derecho a ser diferentes y a que se respete esa diferencia. Pero ser diferentes no nos da derecho a imponer nuestra diferencia a los demás. Se puede ser, por ejemplo, independentista vasco. ¿Por qué no? Es tan legítimo como no serlo. Pero los independentistas vascos no pueden matar a los que no lo son. Tampoco se puede dar coartada a los que atentan contra la vida. Justificar a un grupo terrorista porque contribuye a la liberación de este o aquel pueblo es tan execrable como el propio hecho de formar parte de ese grupo terrorista. Los intolerantes no pueden ampararse en la tolerancia de los demás para imponer su criterio. La sociedad y los ciudadanos libres no podemos permitir que la barbarie destruya a la civilización. Porque la base de toda civilización es la convivencia. Y la convivencia exige respeto mutuo.
   En estos días de odio y de terror latentes cabe recordar que hay otras formas de protestar y de luchar. Gandhi, por ejemplo, combatió al gobierno británico con una resistencia pasiva que fue secundada tanto por los hindúes como por los musulmanes de la India. Frente al diente por diente del Torá judío, los Evangelios nos sugieren la virtud de renunciar a la venganza poniendo la otra mejilla. También el Corán previene a los musulmanes contra la guerra y les exhorta a respetar a los demás, por mucho que algunos locos del Corán se sirvan de párrafos aislados para justificar sus crímenes. Locos hubo en todas las civilizaciones y los hay en todas las religiones. Es cierto que al final la tolerancia se termina imponiendo a la locura. Pero en medio quedan siempre atrapadas cientos de víctimas, trabajadores de las torres gemelas, mujeres afganas perseguidas por los talibán, compañeros vascos asediados por el terrorismo nacionalista. Y eso tampoco es justo.

 

El conflicto político de Ibarretxe
Cartas al Director ABC 6 Octubre 2001

EN democracia, la no consecución de los objetivos políticos de uno no es signo de que hay un conflicto. Las características y naturaleza de un régimen democrático supone, a veces, estar en minoría con respecto a la voluntad mayoritaria. Eso no conlleva que uno tenga que abandonar su opinión o proyecto. Se trata del respeto a la diferencia, es el ejercicio de discrepar con cordura y tolerancia. Podré o no estar de acuerdo con la realidad que me toca vivir pero nunca pensaré que si no se impone mi parecer padezco un conflicto y, en ningún caso, recurriré a la sangre para conseguirlo. Eso no es jugar limpio, señor Ibarretxe, el único conflicto que padece es vivir con ese doble juego que practica. No se puede poner en el mismo saco a verdugos y víctimas; no se puede justificar la legitimidad de un proyecto basado en la imposición, el asesinato y la extorsión. Cuando habla de «conflicto político», en el fondo, está hablando de un conflicto personal, de conciencia. Su fuero interno le pide desmarcarse de los que matan pero, muy a su pesar, comparte el objetivo último de aquéllos. Ojalá encuentre arreglo a su conflicto. Adolfo Osorio. Bruselas.

Falsos consuelos
LUDOLFO PARAMIO El País 6 Octubre 2001

Ludolfo Paramio es profesor de investigación en la Unidad de Políticas Comparadas del CSIC.

Buscar explicaciones del mal puede ser inevitable, ya que constituye nuestra única fuente de consuelo. Susan Sontag, en un estudio sobre la forma en que nuestra sociedad ha percibido las enfermedades que en cada momento encarnaban la fatalidad, mostró hace años cómo una estrategia casi inevitable era la de culpabilizar a la víctima, atribuyendo a sus malos hábitos o a defectos de su carácter el mal que la golpeaba. En aquel momento se refería al cáncer, y sabía de lo que hablaba, pero algún tiempo después el debate sobre el sida reforzó su razonamiento y le dio pie para un nuevo ensayo.

Ante los atroces hechos del 11 de septiembre, la tentación ha reaparecido. Todos los condenan, pero algunos no pueden evitar que apunte la explicación culpabilizadora: estos ataques de tan indecible crueldad serían consecuencia, directa o no, de la creciente injusticia del mundo, de un orden internacional que produce desigualdad y pobreza crecientes, o del agravamiento de la situación de los palestinos, a los que el Gobierno Sharon viene sometiendo a duros ataques militares en medio de la indiferencia o la pasividad de los países desarrollados, y en especial de Estados Unidos. Una frase lo resume: estos hechos son fruto de la desesperación.

Esta explicación, aun formulada en voz baja para no ofender a las víctimas, puede ser no sólo una crueldad añadida, sino sobre todo un pésimo diagnóstico. Por lo que sabemos hasta ahora, a los autores materiales de los ataques no les movía la desesperación, sino el fanatismo. Tenían los recursos personales necesarios para haberse convertido dentro de su propia sociedad en profesionales con buenos ingresos: eligieron morir por su idea del mal y del bien, por su fe, no porque la vida no les ofreciera otras posibilidades. Pueden ser muestra de una clase media más o menos frustrada, pero no vienen de los desheredados de la tierra.

Tampoco se puede pensar que su acción es consecuencia de los acontecimientos políticos de los últimos meses. Es bastante evidente que estos ataques exigieron un largo periodo para su planeamiento y ejecución: no se improvisa en unas semanas un puñado de pilotos suicidas que puedan realizar las maniobras adecuadas para alcanzar sus objetivos, ni se les consigue situar dentro de Estados Unidos con la suficiente cobertura para evitar que sean descubiertos. Se ha hablado de que los atentados comenzaron a planearse hace cinco años, y no es una cifra inverosímil. Dicho de otra forma, aunque la pobreza en el mundo se hubiera reducido en los últimos años, y una paz justa permitiera ya la convivencia entre palestinos e israelíes, estos ataques podrían haberse producido igualmente.

Si Bin Laden ha sido el cerebro de estos hechos, la entrevista de Robert Fisk para The Independent (publicada en EL PAÍS del 16 de septiembre) nos muestra a un hombre para el que los acontecimientos mundanos sólo cuentan en la medida en que vienen a confirmar sus argumentos de fe: los gobernantes saudíes traicionaron al Islam al permitir la entrada de infieles (tropas norteamericanas) en suelo sagrado, y las dificultades económicas actuales del país son sólo una señal para que la población los rechace. El razonamiento es religioso, ni político ni social.

Por descontado, ningún acuerdo de paz sobre Palestina podría haber evitado estos ataques si la lógica es ésta. La ofensa es la existencia de Israel, no la condición en la que se encuentran los palestinos. Los golpes que han alcanzado a Nueva York y Washington no son acciones estratégicas dentro de un conflicto político, sino castigos a una nación culpable. No se intenta provocar una negociación o un acuerdo, sino el simple castigo público del mal. Por ello, estas acciones no han sido reivindicadas y probablemente no lo serán, como no lo fueron los atentados de Kenia, Tanzania o Yemen. El agresor no pretende ser un actor o interlocutor político, sino nada menos que la justicia de Dios.

Más complicado es saber cómo han aparecido fenómenos como éste, y también aquí es grande la tentación de culpabilizar a Estados Unidos por su apoyo al fundamentalismo islámico para combatir a los soviéticos en Afganistán. Ciertamente se trató de una enorme irresponsabilidad política, una de tantas que cabe achacar a cualquier potencia hegemónica cuando la realpolitik sustituye a los principios. Pero Bin Laden, en particular, no parece haber sido una criatura de la CIA, según las fuentes que maneja Chris Blackhurst (también para The Independent, 16 de septiembre).

En los últimos años, muchos españoles se han visto en la necesidad de explicar a interlocutores de otros países que ETA no es el resultado de la existencia de un problema vasco, sino que ETA es el problema vasco. Las organizaciones terroristas surgen en un momento dado y en unas circunstancias determinadas, que en ningún sentido las hacen inevitables, pero adquieren después una dinámica fatal que las lleva a permanecer independientemente de que aquellas circunstancias cambien radicalmente. El terrorismo fundamentalista que ha provocado la tragedia del 11 de septiembre no es consecuencia inevitable (o previsible) de nada, y debe ser combatido en sí mismo, no como síntoma de algún mal más profundo.

El crecimiento de la pobreza y la desigualdad durante los últimos veinte años constituye un desastre social que en el futuro causará asombro y vergüenza. Las brutales acciones de castigo de Sharon deberían ser condenadas por Estados Unidos y Europa, como lo son los actos de terror suicida en los que mueren niños y jóvenes israelíes. Y, ciertamente, las acciones de Estados Unidos y los aliados en esta nueva guerra declarada contra el terrorismo internacional deben ser cautelosas y medidas para evitar daños a inocentes y a pueblos ya sumidos en situaciones muy graves. Pero todas estas afirmaciones se derivan de un elemental sentido de la justicia y de la prudencia, y no deben utilizarse como falsas explicaciones sobre el origen del mal.

El test gallego
Editorial ABC 6 Octubre 2001

Las elecciones autonómicas gallegas dirimirán tanto la consumación de la cuarta mayoría absoluta de Manuel Fraga como el impacto de los acontecimientos recientes sobre el apoyo popular a los dos grandes partidos nacionales. Las últimas encuestas prevén la victoria electoral del PP, aunque, dada la segura alianza entre el PSOE y el Bloque Nacionalista Gallego, sólo le sirve la mayoría absoluta. El normal desgaste provocado por tan larga permanencia en el poder no parece hacer demasiada mella sobre un dirigente que resulta imbatible. No son deseables, en general, tan largas permanencias en el poder. Tampoco resultan normales las dificultades del PP gallego para encontrar un relevo adecuado. Sin embargo, los partidos de la oposición parecen incapaces de articular una oferta electoral alternativa que sea sugestiva y que canalice los deseos de cambio que apuntan en algunos sectores de la sociedad gallega. Por otra parte, los electores no le pasan al dirigente popular factura por el reiterado incumplimiento de su promesa de no presentarse como candidato a la reelección.

El previsible triunfo de Fraga se asienta tanto en su notable gestión como en los errores y limitaciones de los tres principales partidos de la oposición, especialmente del Partido Socialista gallego, que ha conseguido con tenacidad encumbrar al BNG como primer partido de la oposición. Sin embargo, la amalgama de grupúsculos nacionalistas de izquierda, que agrupa desde sectores moderados del galleguismo hasta facciones que patrocinan una especie de «kale borroka» a la gallega, no parece encontrarse muy lejos de su techo electoral. Puede mejorar algo sus resultados, pero no de manera relevante. Ni la perpetuación de Fraga en el gobierno, ni la obstinación del PSOE en brindarle a la coalición el más involuntario y rotundo de los apoyos pueden vencer los recelos que despierta un nacionalismo ambiguo en el ánimo de la mayoría del electorado.

El PSOE persiste en sus viejos errores en la región. Disensiones internas, ausencia de liderazgo, entreguismo al BNG y falta de aprovechamiento de dirigentes con el tirón electoral de Francisco Vázquez, constituyen toda una garantía para permanecer como tercera fuerza política, pésima noticia para un partido que aspira a desbancar al PP en el gobierno de la Nación. Persistir en una actitud que bien podría calificarse de comparsa de los nacionalistas es garantía de fracaso electoral. Y no hay que olvidar que los socialistas gallegos han caído tan bajo en las urnas que una leve mejoría sólo podría interpretarse como fracaso. Izquierda Unida parece condenada a la marginalidad y a convertirse en fuerza política residual y más bien testimonial.

Cualquier extrapolación directa de los resultados de unas elecciones autonómicas al ámbito estatal resulta improcedente. Sin embargo, esa circunstancia no les priva de su eventual carácter de banco de pruebas y de toma de pulso de la política nacional. Pues, sin duda, los avatares de la política no pueden dejar de sentir sus efectos en los comicios autonómicos. En este sentido, puede resultar interesante comprobar si la crisis provocada por el asunto Gescartera le pasa o no factura al PP en Galicia. La renovación de la mayoría absoluta por parte popular y la «consolidación» del PSOE como tercera fuerza política revelaría la irrelevancia electoral del escándalo, la falta de desgaste por el ejercicio del poder y una nula rentabilidad electoral para los socialistas. En ese caso, las dudas sobre las líneas generales de su política de oposición invadirían el ánimo de los dirigentes socialistas. Los problemas del PSOE residen más en la articulación de una oferta electoral unitaria y atractiva que en el aprovechamiento de los errores del Gobierno y en el tono moderado de oposición que ha adoptado Zapatero. Los ciudadanos suelen castigar más que nada la división interna y la falta de un programa único y coherente. Y resulta evidente que las actitudes y propuestas socialistas difieren notablemente de unos lugares a otros. Todo parece indicar que el mapa político gallego no va a sufrir una transformación significativa.

Campaña sin debate
Editorial El País 6 Octubre 2001

Desde hace años, las propuestas políticas de los partidos gallegos acaban inevitablemente eclipsadas por la discusión sobre la campaña misma y sobre sus reglas de juego. No parece que esta vez vaya a ser la excepción. Apenas iniciada la carrera para las elecciones autonómicas del 21 de octubre, los partidos de la oposición denunciaron la emisión en los telediarios nacionales de la víspera de lo que consideran un 'publirreportaje' sobre los grandes logros de la Xunta.

Televisión Española tiene otro jalón que añadir a su larga historia de sectarismo, aunque en ese tosco juego cuenta también con duros competidores. La técnica del publirreportaje es también la norma en los informativos de TVG, donde estos días se suceden las interminables imágenes y palabras de Fraga (que no es raro que protagonice hasta media docena de noticias) anunciando inversiones e inaugurando toda clase de obras. Son reminiscencias del franquismo más casposo. En su condición de candidato del PP, Fraga dispone de la cuota proporcional que se asigna a cada partido en el bloque de información electoral. Pero en sus funciones institucionales de presidente de la Xunta, el veterano líder y sus consejeros transforman los informativos en una loa permanente a los éxitos del Gobierno.

La conversión de TVG en mero instrumento de propaganda es uno más de los ejemplos del concepto patrimonialista del poder que ha distinguido al PP en Galicia. Ayer mismo se conocía un informe del Tribunal de Cuentas autonómico que concluye que, en los años 1998 y 1999, la Xunta destinó el 90% de los fondos de su principal programa de inversiones municipales a los ayuntamientos gobernados por el PP, que entonces sumaban el 66% de la población gallega. A Fraga le indigna que le acusen de clientelismo, pero con datos como ésos no le resulta fácil convencer de lo contrario. Como tampoco parece muy alentador que el presidente de la Diputación de Pontevedra, en presencia del propio Fraga y de la plana mayor del PP, proclame a los cuatro vientos que va a contratar una flota de vehículos para acarrear votantes a las urnas.

Esa privatización de las instituciones y su conversión en armas de propaganda o de presión sobre la voluntad de los votantes esterilizan el debate público y contaminan las campañas electorales. Aun si concediésemos cierta razón a Fraga cuando dice que sus rivales usan tales argumentos para ocultar la falta de alternativas, no estaría de más que el PP hiciese propósito de enmienda. Sería la mejor manera de lustrar el hipotético triunfo que le atribuyen las encuestas.

EE UU incluye a ETA entre las 25 bandas terroristas a perseguir
El secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, ya mostró a Piqué el compromiso de su país en la lucha contra el terrorismo en Euskadi
AGENCIAS WASHINGTON El Correo 6 Octubre 2001

El Departamento de Estado estadounidense ha incluido a ETA entre las organizaciones terroristas internacionales que hay que perseguir en cualquier lugar del mundo. La Administración americana la incorpora así a una lista en la que también aparecen Al Qaida (La Base), organización creada por Osama Bin Laden, los grupos palestinos Hamás e Hizbulá, las FARC colombianas, el ELN y el peruano Sendero Luminoso.

En el boletín oficial de EEUU (Federal Register) aparecieron ayer un total de 25 organizaciones terroristas, que ya antes se incluían en el informe ‘Patrones del Terrorismo Global’ que el Departamento de Estado difundió el pasado 30 de abril.

Los grupos que aparecen en esta lista, según una ley de 1996, no pueden recaudar fondos en EEUU y todos sus bienes y activos en cuentas bancarias de este país quedan inmediatamente congelados. Los miembros de estas organizaciones tampoco pueden obtener un visado de entrada en el país. La Unión Europea ya se ha comprometido a adoptar las mismas medidas en su territorio.

El secretario de Estado, Colin Powell, ya reiteró la pasada semana al ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, «el pleno compromiso de Estados Unidos con España en la lucha contra el terrorismo de ETA».

El grupo Al Qaida y su líder, Osama Bin Laden, son considerados por el Gobierno de EEUU como los principales sospechosos de los atentados terroristas del 11 de septiembre contra las ‘Torres Gemelas’ de Nueva York y el Pentágono, en los que cerca de 6.000 personas han muerto o desaparecido.

Los nacionalistas radicales irrumpen en campaña con una agresión a Fraga
SANTIAGO. A. Aycart ABC 6 Octubre 2001

La irrupción de los nacionalistas radicales, que intentaron reventar en Santiago el primer mítin del PP arrojando huevos a Manuel Fraga, empañó la primera jornada de la campaña electoral gallega, en la que el candidato a la reelección pidió «el voto tolerante frente a los bárbaros». La agresión provocó preocupación en el PP por los fallos en el dispositivo de seguridad en torno al presidente en funciones.

Los radicales independentistas, un grupúsculo -Primera Linha- integrado mayoritariamente por la organización AMI, escindida del BNG, intentaron boicotear el primer mitin del PP, la tradicional pegada de carteles, y consiguieron alcanzar con varios huevos a Manuel Fraga que, con una sonrisa de sorpresa, pidió «el voto tolerante frente a los bárbaros» mientras los alborotadores eran expulsados del recinto por los propios asistentes.

El primer incidente de campaña, que ha generado cierta preocupación en el PP por los fallos en el dispositivo de seguridad en torno al presidente en funciones de la Xunta, reproduce los que se registraron en prácticamente todos los actos del PP durante la campaña de 1997, que finalmente se saldó con la victoria de Manuel Fraga por mayoría absoluta.

El portavoz del PP en el Parlamento gallego, Jaime Pita, aseguró que «estos jóvenes son hijos herederos de quienes sembraron determinado tipo de políticas, una especie de «jarraicitos» aspirantes a hacer gamberradas mayores y que tratan de impedir, de forma violenta, el desarrollo normal, en este caso, del acto más importante que se produce en un Estado de Derecho democrático, que es el proceso de elecciones».

SIEMBRA DEL BNG
«En conciencia, algunos tendrían que darse cuenta de que esta es la cosecha recogida del fruto de quienes, como el BNG, estuvieron durante muchos años sembrando para que esta nueva generación de personas tenga este tipo de actuaciones».

Un portavoz del PP precisó que la agresión a Fraga se enmarca en la simiente de «kale borroka» entre sectores próximos a la ideología del BNG denunciada recientemente en la romería popular celebrada el pasado mes de septiembre en Monte do Gozo.

El candidato del PP contrapuso «la Galicia que intenta hacer el PP, la del siglo XXI, con la de la violencia, la separación y la lucha por el territorio de quienes nos quieren devolver a la prehistoria», entre gritos de «presidente, presidente» de sus seguidores, que intentaron acallar los de «Fraga, fascista, fuera de Galicia», de los radicales.

Con el traje manchado por dos de los huevos pero en tono enérgico, el candidato del PP a la reelección como presidente de la Xunta ironizó sobre la actitud de los independentistas, que intentaron llegar hasta el escenario, al precisar que «esa es su democracia», y vaticinó que los gaiteiros acudirán de nuevo a la plaza del Obradoiro para celebrar su victoria, como ya hicieron en las tres últimas elecciones autonómicas.

REPULSA DEL PSOE
El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que arropó ayer en Lugo a su candidato, Emilio Pérez Touriño, afirmó a propósito de los incidentes que «hay que desterrar cualquier acto que vulnere lo que es la libertad de expresión o el ejercicio de una campaña libre».

El PSOE local de Santiago -la ciudad donde se produjeron los sucesos- expresó ayer su «más enérgica condena y repulsa al grupúsculo radical que arrojó huevos y otros objetos al candidato del PP a la presidencia del ejecutivo autónomo en un comunicado en el que subraya que el ataque «pone de manifiesto la intolerancia de sus autores, su actividad vandálica y antidemocrática y su falta de respeto a todos los gallegos».

Los socialistas advierten que este tipo de actitudes, «lejos de conseguir los objetivos fascistas y de coacción que pretende, deben servir para reafirmar y consolidar las convicciones democráticas, independientemente de la legítima confrontación de ideas de las distintas formaciones políticas especialmente durante la campaña electoral.

«Internet no es un peligro para el español», dice Guillermo Rojo
El gramático lee mañana su discurso de ingreso en la RAE
ANTONIO LUCAS El Mundo 6 Octubre 2001

MADRID.- Las nuevas tecnologías aplicadas a la lengua pueden ser un vehículo de «democratización» de la misma. Así lo cree el gramático Guillermo Rojo (A Coruña, 1947), que mañana ingresa en la Real Academia Española para ocupar el sillón N, que dejó vacante Torcuato Luca de Tena, fallecido en 1999.

Dedicado al desarrollo del Banco de Datos del Español, que creó la RAE hace siete años, Rojo ha enfocado su interés por el idioma en la puesta en práctica de los nuevos registros lingüísticos que surgen constantemente en el entorno de la Red. Pero no sólo se refiere a las mutaciones de la lengua, sino a las herramientas de estudio que permite Internet.

Quizá por ello, primero advierte de que el estudio de la gramática debe alejar los fantasmas que giran sobre una materia que tiene como objetivo el conocimiento del español «y de todos aquellos seres que lo hablan». Aunque atendiendo a la definición de la gramática: «Disciplina científica que se ocupa de las funciones de la palabra en el interior del discurso», no es fácil deducir que, en realidad, es un nexo entre la fonología y la semántica. «Sin duda, es el campo de investigación más grande de una lengua», sostiene Rojo.

Pero apasionante, según el nuevo académico, que ingresa en la docta Casa con el entusiasmo de continuar avanzando en el Banco de Datos, que cuenta con unos 280 millones de palabras divididos en dos frentes o corpus distintos: CREA, que cuenta con 125 millones de palabras añadidas en los últimos 30 años; y CORDE, que encierra otros 140 millones de textos de toda la Historia del español hasta 1974. «Ahí está todo lo que se puede necesitar para ver qué ha sido del español hasta este momento. Contiene textos orales que han sido transcritos, otros sacados de periódicos, ensayos, novelas... Nuestro ideal es llegar a 500 millones de palabras, queremos explotar esta fuente hasta el final ya que permite conocer cómo es la lengua en cada momento y en los diferentes países».

Esa será la tarea más acuciante que le aguarde en la Real Academia Española, además de mantenerse como un atento observador de los nuevos códigos que entran constantemente en el idioma gracias al uso cada vez más generalizado de las nuevas tecnologías. «No creo que el uso de Internet, el e-mail y otras vías de comunicación sean un peligro para el español. Es cierto que cada vez se sintetizan más las expresiones, pero esto no les resta información. Es algo que también sucede con los telegramas y a nadie alerta», sostiene Rojo.

Y es que, el problema no está en las máquinas en sí. «No creo que la lectura se vea amenazada. Hoy se puede leer El Quijote en Internet, se pueden comprar libros en la Red, etcétera». Para Rojo, Doctor en Filología Románica por la Universidad de Santiago de Compostela, donde imparte clases, «ninguna lengua puede retroceder, sino siempre evoluciona».

A ello contribuye, en gran medida, la revolución de los medios de comunicación, que permite acceder a una gran cantidad de información de manera cada vez más rápida: «Esto significa que la gente puede familiarizarse antes con los cambios e integrarlos en sus propios sistemas. Por ejemplo, gracias a las telenovelas venezolanas todo el mundo sabe ahora cómo se habla allí. Esto nos hace lingüísticamente más iguales».

Respecto a la salud del español, Guillermo Rojo no tiene duda de que las generaciones más jóvenes mantendrán el legado, una herencia cuya mejor forma de trasvase y apreciación «es y será siempre la lectura». Aunque también advierte que ahora se lee menos: «Sí es cierto, pero es un problema transitorio, estoy seguro».

De momento, Rojo se centra en el discurso que leerá mañana en su ingreso en la Real Academia Española: El lugar de la sintaxis en las primeras gramáticas de la Academia, que le ha permitido bucear en la historia de la gramática, «además de ser un homenaje a la institución que me acoge».

Guillermo Rojo: «Hoy en día el monolingüismo no es defendible»
MADRID. Rosa Valdelomar ABC 6 Octubre 2001

Diez meses ha trabajado Guillermo Rojo en el discurso de ingreso en la Real Academia Española, que pronunciará mañana, y que será contestado por Ignacio Bosque. Tras la solemne ceremonia, Rojo podrá sentarse ya con pleno derecho en el sillón «N», vacante desde el fallecimiento de Torcuato Luca de Tena, para el que fue elegido en enero de 2000. «Voy a hablar de «El lugar de la sintaxis en las primeras gramáticas de la Academia» -comenta a ABC el lingüista-, comparando la organización que hacen de la sintaxis las Gramáticas de 1771 y 1796. En está última aparece la construcción, un apartado nuevo que viene a sumarse a los de concordancia y régimen. Es interesante, porque fue un intento erróneo, pero con buena intención, de crear una herramienta nueva de trabajo. El pecado vino después, cuando en la segunda mitad del siglo XIX se empeñaron en mantener algo que ya estaba obsoleto».

-No entraba un lingüista en la RAE desde que en 1997 lo hiciera Ignacio Bosque. ¿Era necesario?
-La Academia es un sitio extraño por las distintas procedencias de sus miembros: escritores, poetas, filólogos..., pero éste es uno de sus mayores aciertos. Es igual de necesario conocer la opinión de un experto en etimología que la de un creador, capaz de utilizar el español y con paladar para combinar palabras.

Rojo coordina desde 1995 uno de los proyectos más ambiciosos de la RAE: el Banco de Datos del Español (www.rae.es), dividido en el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), que ofrece una muestra representativa del español desde 1975; y el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), que recoge las voces de nuestro idioma desde su principio hasta finales de 1974.

-Se dice que la RAE sigue anclada en el pasado. ¿Entra automáticamente en el siglo XXI cuando al término lingüístico se le suma la palabra computacional?
-Se le da demasiada importancia a este tema. La RAE, sencillamente, está utilizando los recursos computacionales como una herramienta para hacer y difundir mejor su trabajo. Y es una casualidad histórica que yo lo haya coordinado desde 1995.

-Una fecha tardía para comenzar el proyecto.
-Sí, quizá. Pero empezar más tarde ha tenido sus ventajas, porque hemos aprendido de la experiencia de los demás. En casi seis años hemos hecho bastantes cosas, a buen ritmo y con buen sentido. Además, a finales de año podremos ofrecer una nueva visión del Corpus, pues se incorpora también la información gramatical asociada a cada palabra.

PRECARIO PLAN DE ENSEÑANZA
-¿El español tiene que conquistar Internet?
-El español ha crecido mucho y lo va a seguir haciendo. Hay que contribuir a ello de todas las maneras posibles pero sin olvidar que, si el español tiene hoy tanta importancia, es en gran medida gracias a América. donde están la mayoría de los hispanohablantes. Debemos presumir menos y recordar que los departamentos de español de las Universidades europeas están llenos de hispanoamericanos. Por otra parte, España se está quedando corta: hoy en día el monolingüismo no es defendible. En los países del resto de Europa, sobre todo en los del Norte, la gente se sabe expresar en tres o cuatro idiomas y aquí no somos capaces de hacerlo ni siquiera en el nuestro.

-¿Habría que cambiar el sistema de enseñanza?
-Habría que hacer un plan más ambicioso desde el punto de vista lingüístico. No veo por qué nuestros estudiantes no pueden aprender tres y cuatro idiomas, incluido el aprendizaje del vasco, gallego y catalán fuera de estas comunidades. Muchos acaban el colegio sin hablar correctamente en inglés, que es el único idioma extranjero que han estudiado. Y en cuanto al español, creo que se estudia demasiada gramática, aunque sea tirar piedras contra mi tejado.Los chicos tienen que tener un conocimiento técnico del idioma, pero no se le puede dar más importancia a esto que a desarrollar la destreza lingüística. Deben aprender a expresarse con soltura y naturalidad en el tono adecuado, y esto se aprende hablando, leyendo y discutiendo y no creando estudiantes pasivos.

Diezmesino
Nota del Editor 6 Octubre 2001

Menos mal que ha tardado diez meses en abortar estas paridas, si fuese más eficaz, pobre España. A nuestros avispados lectores, les habrá saltado el nivel de adrenalida, al relacionar entre otros, el lugar de trabajo del sujeto, señorío feudal de los panzo-galleguistas, el uso del topónimo incorrecto en castellano de su ciudad de nacimiento y el olvido interesado o desprecio de las demás lenguas de España no financiadas por las autonosuyas.

Más de 3.000 personas se manifiestan para pedir la oficialidad del lenguaje de los sordos
Más de 3.000 personas, la mayoría con severas discapacidades auditivas, se manifestaron este sábado en Madrid para reclamar la redacción de una Ley Básica que recoja la oficialidad de la Lengua de Signos, utilizada por medio millón de españoles.
EFE Libertad Digital 6 Octubre 2001

Convocada por la Conferencia Nacional de Sordos de España con motivo del Día Mundial de las Personas Sordas, la concentración pretendía llamar la atención sobre la necesidad de una ley "que recoja nuestros derechos a utilizar, conocer y recibir formación y educación a través de la Lengua de Signos", declaró a Efe el presidente de esta organización, Luis Cañón.

El último censo nacional sitúa en 967.000 el número de personas sordas o con discapacidades auditivas, de "cero a 65 años", mientras que 500.000 emplean la lengua de signos, incluidos los profesionales que "ofrecen sus servicios en el ámbito educativo o social", agregó Cañón.

Por otro lado, Cañón recordó que en 1997 se aprobó una proposición no de ley en la Cámara Baja, donde se instaba al Gobierno a elaborar un informe sobre "el estatuto de la Lengua de Signos en diferentes ámbitos y "donde se recogían medidas que nos parecen insuficientes".

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